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HECATOMBE

S.A. DE C.V.
R. PARDO U
FAVOR DE CONSULTAR EL
ALFABETO ANTES DE REALIZAR LA
LECTURA:

ATTE. EL AUTOR

P.D.: NO RECURRIR A NINGUNA FUENTE


NO INCLUIDA EN EL INSTRUCTIVO ™
De la heroicidad e idolatría literarias o del arte de combatir con la voz
A propósito del deceso de Carlos Monsiváis (1938-2010†)

A mis más sinceros maestros: hombres, mujeres y muchachadas nacionales.


A mi papí Rafael.

Preámbulo:

Este día amanecí llorando, amanecí para llorar. Ayer amanecí junto a una mujer, un tanto borracho, otro tanto arrepentido, bastante resentido contra y
por el género femenino. Luego, aturdidamente, caminé hasta mi casa. Igualmente lloré, pero no como lo hice hoy.
Al llorar desayunaba (huevos revueltos con ejotes). Al llorar tomaba café (con leche y cargado y sin azúcar, de manufactura personal). Al llorar veía (el
espacio/tiempo en el que habita mi intimidad). Al llorar escuchaba (jazz norteamericano de la década del 30, algo así como Armstrong, Fitzgerald,
Simone). Al llorar recordaba (a Itzel, Citlalli y Metztly). Al llorar sabía que mi hermana consanguínea llegaría a visitarme (procedente del D.F., actriz,
productora, heroína penta-admirada mía). No todo es llorar durante la primavera de mis 28.
Una década atrás, frente a una radiante e inocente visión panorámica de nuestro futuro (no sabía el significado artístico vanguardista de la palabra),
solamente pude haberme fortalecido durante toda mi adolescencia e infancia para lo que me tenía guardado la existencia.
A mis 18 años salíamos del bachillerato los nacidos entre 1981 y 1982. En la ciudad veracruzana de Xalapa, la educación media superior tiene escasos
sitios donde resguardarse de la ignorante visión de la educación como un proceso de domesticación para el sobajamiento y la subyugación.
Yo no soy xalapeño ni soy xalapito. Yo soy del desierto donde las cosas están medidas por el agua y su escasees, pero también por su vitalidad. Sin
embargo me resulta imposible negar mis raíces veracruzanas.
En el mejor de los casos puedo afirmar que llegué a Xalapa en 1991, después de pasear con mamá y uno de sus hermanos por los vestigios
paquimeístas en el Estado más grande de nuestro territorio nacional. Después de casi 20 años, no tengo gratos recuerdos de este lugar, ni tengo deseos
de permanecer en él, ni tampoco desearía ser identificado, mucho menos reconocido, como un joven veracruzano, peor aún, xalapeño. Ni que decir
sobre aquellos apuntes de histórica crítica en la que se me pueda confundir con la generación de Rafael Toriz, Alejandro Ricaño, Alejandro Albarrán,
Luis M. Cruz, Ramses Ascoitia, entre tantos otros poetas y xalapitos, lo quieran o no, aunque aclárese que cada quien decida a qué denominación se
adscribe.
Desconozco a los xalapeños ilustres, a los liberales xalapeños. Desconozco a los vanguardistas xalapeños, a los conservadores xalapeños y a los
empresarios, igualmente, de Xalapa. Desconozco a las xalapeñas por completo ―igualmente xalapitas―.
Ante esta tónica de explícito repudio ―nunca a mis colegas, a mis amistades y colaboradores, sí a los que se jacten de haberlo sido―, ante la
inevitabilidad de los sucesos, de las cronologías, de las narraciones distorsionadas, de las interpretaciones juiciosas, no todo es llorar en la primavera de
mis 28.
Tampoco quiero decir con esto que niegue mis raíces veracruzanas, pero pido, dignamente, que no se me identifique o asocie, que no se me inscriba o
adjunte, a las generaciones artísticas xalapeñas contemporáneas al bicentenario de la independencia mexicana, no al menos como miembro vitalicio
sino como incidencia accidental.
En Xalapa crecí por ser hijo de un médico aburguesado de esta ciudad. A Xalapa llegué porque entre 1975 y 1981, año de mi nacimiento, la progenitora
nuestra consiguió trabajo, dignamente pagado y obtenido, en una apreciable y reconocida institución de enseñanza local: la prestigiosísima
Universidad Veracruzana, cuya sede se encuentra en esta Atenas veracruzana. Pero la progenitora nuestra (maestra normalista, guerrillera y presa
política, estudiante de ciencias sociales por imposición paterna, madre soltera e intelectual en un mismo tiempo, bióloga frustrada) tuvo la doble
fortuna de encontrar en Veracruz ―no así en Xalapa― una dupla de personajes que al fin de cuentas le dieron impulso y aliento mientras persistieron
los latidos de aquel corazón amedrentado por la sociedad machista mexicana de nuestro indescifrable siglo XX nacionalmente mexicano. Corazón
igualmente amedrentado por las sociedades feminoides nacionales, que al fin de sus días de amor y combate, fue vilmente abandonada por los amores
de sus ojos: sus hombres. Sin embargo, estos personajes veracruzanos, uno de sangre, músculos y tendones, otro de capitales, proyectos de nación,
ferrocarriles incipientes y mucho de historia mexicana, fueron, entre tan escasos motivos, la fuente de sus más agudas migrañas y su más silencioso
cáncer traqueal.
Ahora bien, mi repudio, mi rechazo y mi celo explicitado hasta este punto a manera de generalización, no tiene por finalidad acometer ofensivamente a
la ciudadanía local ni a sus más orgullosos, honorables y antiguos pobladores. No se trata, por tanto, de distinguir entre nahuatlecas y chichimecas o
entre serranos y desérticos o entre sureños y norteños o entre mesoamericanos y oasisamericanos o entre herederos y despojados. Por el contrario se
trata de eso que una vez Toriz compartió en una charla en la Feria Internacional de Minería ―no me pregunten el año― sobre el quehacer literario: la
funcionalidad sistemáticamente terapéutica de la literatura. En otras palabras de lo que se trata, al menos en mi caso, es de la libertad del poeta ―nunca
del episodio neoliberal demócrata mexicano―, el poeta en su acepción dieciochesca de la tradición hispánica, de eso que hoy lleva rótulos confusos:
jóvenes creadores, activistas artísticos, Juventud en éxtasis (sin valores por supuesto), Generación X o Generation Next, aunque es más que un acierto
redundante mencionar que esta confusión es toda y enteramente mía.
Si mal no recuerdo, ahora que mi esquizotípica actividad drogadictiva es más que un problema de salud un mecanismo de psicotización social, una
década atrás, igualmente en Xalapa, aconteció el deceso de un sin número de personas, sin duda, pero de seres especiales para la literatura no lo sé ni lo
puedo recordar. En el mejor de los casos, Rafael Toriz y un servidor no podremos desarraigar de nuestros corazones aquel año del jubileo vaticano, por
el simple e inmutable evento mortuorio de un miembro de nuestras respectivas familias. Pero dado que no quiero incitar un chismorreo biográfico al
estilo xalapito, habré de enfatizar que comparto con Rafa mucho menos de lo que imaginamos y mucho más de lo que nos hace falta: el oficio poético,
en su acepción dieciochesca e hispánica, nunca teorética, mucho menos estructuralista ni deconstructivista. He de reconocer, eso sin duda, que en estos
globalizados y críticos momentos, uno de los escritores jóvenes veracruzanos disfruta, merecidamente, de estancias en el extranjero, títulos
institucionales, festividades e invitaciones en la ambientación de los círculos artísticos ―nacionales y de importación― y que merecidamente y a
fuerza de pulsos, esfuerzos y tesón, uno de los xalapeños nacidos en los mil novecientos ochenta y tantos ha conseguido forjarse una vida digna
mediante su trabajo literario.
Finalmente declaro, con años de convicción sobre mis utopías, que no nada más detesto la competencia en todas sus acepciones posibles, sino que soy
lo suficientemente apto para desprenderme del estrato biocultural de la competitividad en tanto piedra de toque y axioma inherente a la culturalidad
masiva globalizante de la pesadilla malthusiana cybernaútica de todos los tiempos. Honor a quien honor merece. Toda regla tiene sus excepciones. No
tiene la culpa el Indio sino el que lo hace compadre.
INTRODUCCIÓN

En el soporífero impacto ante el doloroso embate de lo juvenil, en el desasosiego traumático de la imposibilidad de lo histórico, en el colapso
inabarcable de la consciencia milenaria en transición, hay mucho más que deseos y ambiciones, mucho menos que acciones y accionistas financieros,
mucho de imprecisión indescifrable.
Frente a la década precedente, frente al siglo precedente, frente al milenio precedente, frente al big-bang teóricamente precedente: ¿quién? ¿qué?
¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? El por y el para qué no hacen falta: lo plural no es lo social.
1827 y William Hazlitt son del milenio pasado. Nosotros somos, no en la totalidad pero sí tal vez mayormente, del siglo pasado. Este año, la siguiente
década, el próximo siglo, el fin del tercer milenio: demasiada ciencia ficción hollywoodense, escasees de satisfacciones y satisfactores de la masividad,
la querella entre antiguos y modernos, la hypertextualidad o el abigarramiento virtualista, la pesadilla malthusiana, metafísica internaútica.
Donde lo anónimo se revela, donde lo institucional engulle al sujeto, en ese intersticio en el que se abrazan la certidumbre del escarnio y el impositivo
libertinaje del morbo, ahí se promulgan nuevos lectores dentro de nuevos escenarios, viejas amenazas, peligros insospechados, hazañas venideras
inimaginables: tradiciones, hábitos, costumbres tabúes, interdicciones, prohibiciones, censuras.
¿El fetiche de las mercancías? Inextinguible. ¿El siglo de las guerras? Saqueado con procedimientos olvidadizos. ¿La tolerante multiplicidad de la
diversidad multiétnica del vigésimo primer siglo? Arraigada infaliblemente a la voracidad pluriconsumista de la sistematicidad oligárquicamente
ejecutada por las elites de la occidentalidad y sus aliados trasnacionales. ¿La ruptura? El Tao que se nombra y no es el Tao. ¿La continuidad? Post
universalidad academicista de la cientificidad disciplinariamente epistemológico-histórica.
Sin duda existirán paradigmas en pugna, iniquidades, problemáticas que conduzcan a la búsqueda de ínfimas soluciones. Mientras los cromosomas y
genes sean indagados, mientras los humanistas disputen sus logros científicos y los científicos renieguen soberbiamente de su vulnerabilidad inherente
como espécimenes, mientras se niegue la negatividad de lo hyperproducido, de lo hypersaludable, de esta urdimbre de polisaturaciones
multiculturalistas: ¡retaguardistas uníos!
Pero solicito, al menos, que quien lea esto sepa distinguir entre ídolo y héroe, entre dialéctica y dicotomía, entre chiste y cuento, entre apareamiento y
pornografía, entre singular y plural, entre opresión y dominación, entre macho y hembra, entre sujeto y objeto, entre arte y cultura, entre
retrocedimiento y procedimiento, entre cantidad y calidad, entre vitalidad y mortalidad, entre el decibel cero y el último decibel negativo del infinito.
Esbozos de los planteamientos ensayísticos

• Antes, mucho anterior a Eros en disputa con Tánatos, Eros fue traicionado por Psique, y como todo traidor, Psique no alcanzará su redención en
el abismado terreno de la eternidad.
• Jehova no es Yaveh ni Jesús es Buda. Mahoma fue profeta de Ala. Quetzalcoatl no debió llegar pero lo hizo para evitar volver.
• ¿El Banco Mundial es la divinidad de la civilización tecnócrata democrática neoliberalista pragmático etnocida eurocentrista vaticana?
• No hay principio ni hay final ni razón existencial ni vida, nada más.
• ¿Conoceremos alguna vez la diferencia entre la pentasexualidad moralina del hombre y la pentasexualidad moralina de la mujer?
• Great Full Deat me parece que fue una agrupación de Rock'N Roll progresivo de origen sajón, que no anglicano, pero tengo más dudas al
respecto que otras personas. Prefiero, indiscutiblemente, a The Beatles, que no a los beatlemaniacos.
• Si el argumento materialista histórico de que la globalización comenzó con el Imperio Romano es equiparable al argumento de que el primer
comunista de todos los tiempos fue crucificado con un rótulo que decía INRI, luego entonces, Helena fue la más bella y hermosa del mundo
Griego y Troyano pero con certeza no fue tratada por Homero ni por Alejandro ni por Rómulo y menos por Netzahualcoyotl.
• ¿Cuál es la relación, pentasexualmente hablando, entre Helena, la Malinche y Marguerite Yourcenar?
• Fin de la argumentación ensayística.
__________________________º__________________________
Entre un Disk Jokey de Psychodelic Trance; un cinta negra quebrado de su voluntad; y una ingenuamente bellísima danzante bailarina de música
electrónica; un sábado cualquiera en cualquier sitio de la nación mexicana en tiempos cualesquiera de foxismos demócratas cualesquiera bajo la
terroricidad yanky-islámica cualquiera y los cualesquiera designios de quién sabe quiénes: narcotización comunal, superficialidad afectivo-ideológica,
subcomprensión fraternal, persecución depredadora sexual de seres con pentasexualidad común ―no moralina―, un aquelarre menos en la vida de los
ligadores profesionales, una festividad más para las juventudes postestructuralizadas a partir de su competencia alfabética ―no cognitiva ni cultural,
tampoco biológica ni social―, simplemente la misma versión de antaño osea el cuento de nunca acabar. Cabe por tanto enfatizar una distinción
primordial para cualquiera que tenga la mínima capacidad consciente, el mínimo apego identitario, la más recóndita civilidad patriótica, el menor
sentido intelectual de la soberanía: no es lo mismo el chile prieto que el chile verde, igual que no es igual decir mexica que azteca que nahuatl o ser
amigo de Fox (y compañía) a ser globalifóbico crítico del plan Puebla-Panamá y andar de mochilero por el territorio terráqueo, así como el estado y
proceso de individuación no son, explicativamente, exclusivos a toda teoría psicológica, jurídica, temporal o sociológica ―no estará permitido
distinguir entre antropoide, humanoide y changoide a lo largo del finiquito ensayístico prosiguiente―.
Ahora es necesario ejemplificar: leamos la siguiente agrupación de siglas en lengua castellana por favor, evitando su contextualización de significación
semántica y cultural.

YMCA
Y2K
INRI

La primera de estas siglas es de una agrupación cristiana. La segunda de estas siglas es el denominador del olvidado virus informático (¿olvidaremos el
11 de septiembre del primer año del segundo milenio después de la centralización temporal apostólica católica romana?). La tercera es de sentido
común ubicarla.
Apuntemos entonces que en 1939 y con Adolf Hitler, la invasión de Polonia y el Tercer Reich exterminando judíos (¿hebreos?) con cuerpos policiacos
como la GESTAPO, Juan Pablo II no llegaba a vislumbrar su ferviente, servil, apasionada, devota y tan honorablemente bien agradecida labor para con
el pueblo de México, pese a las prácticas pederastas y de abuso sexual de quién sabe cuál cantidad de infantes cuyo futuro probable fue la industria
pornográfica, las industrias criminales delictivas, la cárcel o la ejecución, aunque seguramente su arrepentimiento les ha valido el paraíso ―a los que
ya no están entre nosotros claro está―.
Por otra parte la vibrante múltiple, aunque se parezcan, no es igual a la vibrante simple, pero este dato lingüístico de la especificidad fonética es
invariablemente un magnífico asunto para una tesina profesional universitaria.
Para corroborar este abigarradamente irónico tono de discurso debo confesar mi pentasexualidad moralina ―no daré más explicaciones al respecto― y
también que no comparto el gusto por Bon Jovi, los Cramberries, Radio Head, Tull, Paul Okenfold ni Alien Project.
La existente dicotomía entre las ciencias del espíritu y las ciencias de la naturaleza, establecida ciertamente por Wilhelm Dilthey, no incluye, en el caso
de quien ahora redacta estas subdesarrolladas páginitas, el criterio de certidumbre epistémico de la metodología erotómana de ligue, conquista, coito,
gimnasia sexual e identidad postmodernísticamente postestructuralizada del grueso pentasexualista común, cuyo principio de acción es incomprendido
por cualquier pentasexual moralino. Dicho principio parece responder a los referentes inherentemente construidos, de constitución sacro-santa,
aludidos en la siguiente lista de sintagmas multilingües1:

1. Love
2. Amore
3. Liebe
4. Amour
5. Amor

1 En latín, según el diccionario Vox en su versión de 2008, el masculino es amor, amoris, y el femenino caritas, caritatis, pero ni sé latín, ni tengo esposa, mucho menos buen fin,
además de que prefiero el trazo logogramático al sintagma.
NOS NOVUS EGO

Nosotros, vosotros, ustedes. Ellos y ellas por doquier. Nosotros ¿quiénes? Vosotros ¿cuáles? Ustedes ¿qué? La pronominalidad de las cosas es
extensiva a los retaguardistas en proceso de unión celular. Entre la vanguardia y la retaguardia, la presencia del grueso militar. ¿La actualidad? Post-
vanguardísticamente artística, pre-retaguardísticamente artística, bajo la inminente consigna rockera, a la espera de los ataques artísticos, del ataque a
la imaginación. Cuando el arte ataque, cuando alguien ataque nuestra imaginación, cuando rogar consista, por amor, en olvidarse del suplicio pasajero
de la pentasexualidad común, entonces el régimen de la poeticidad, de la versificación plurivalente, de las destrucciones por el horizonte quirúrgico de
las voces.
Novedades periódicas, novedades intrínsecas, singularidad de las novedades, lo nuevo ante lo viejo, la nueva guardia y la vieja escuela, un cuerpo
aglomerado en retahílas de artes, las imágenes y los sonidos actualizados al repercutido cuerpo de sistemas interpretativos. Hermenéuticas de lo
inexistido, semióticas del olvido, reales cédulas y pragmáticas monárquicas, flujo condicionado y carnavalesco de las festividades nacionalistas,
escritura de un romancero inacabado e inacabable de intelectualidades trasnacionales, transgeneracionales, pentasexuales y moralinas. Il Resurgimento.
Yo, principio de destructividad. Yo, principio tanático. Yo, principio erótico. Yo, principio psíquico. Yo, principio parental. Yo, principio del ser, del no
ser. Yo, principio de identidad. Yo, principio de alteridad: tú.

Ficha de identidad

Nombre y origen: Rómulo, romano mitológico, latino fundador, itálico épico.

Apellido patrimonial: Pardo, español castellano, criollo mestizo mexicano de cuarta generación, veracruzano y volador papanteco.

Apellido matrimonial: Urías, bíblico hebraico, pre-cristiano, chihuahuense, furioso intelectualista, marcial belicoso, apache sin tregua.
ESQUELA ÍNTIMA PARA UN HEROE DE LA LITERATURA MEXICANA DEL SIGLO XX NACIONAL, PARA UN ÍDOLO
LITERARIO DE UN PENTASEXUAL MORALINO

El día 19 del sexto mes del décimo año del segundo milenio después de Cristo falleció

tristemente para quien esto escribe el prestigiado ciudadano del país

americano norteño de México, señor Carlos Monsiváis Aceves, en la capital distrital

de la República Federal Mexicana o Estados Unidos Mexicanos,

en la que el día siguiente a tan lamentable, sensible e irreparable pérdida, osea el día 20, es celebrada la paternidad y la figura social del padre.

Descanse en paz y reúnase con familiares, seres queridos, amistades y conocencias benéficas en su tránsito a la otra vida.

Sálvelo el señor de encontrarse con enemigos y espíritus non-gratos y de ocurrir, dótelo nuevamente con su irónico andamiaje de lucha.
TU NOVUS VOS

A mis 18 años de edad Rilke me acompañaba ya con sus cartas, igual que Sábato y las suyas. Galeano era una lectura obligatoria pues pretendía
construirme una identidad latinoamericanista. Igualmente me avergonzaba de iniciar mis actividades de fumador nada más y nada menos que por ser el
primogénito de un médico oncólogo especialista en mama.
Por aquellos ayeres mí disciplina artístico marcial Taekwondoin no era de importancia ni relevancia ni tampoco enriquecida por la práctica. Tenía cerca
de 730 días inhábiles de ejercitación. Mi explotador y pervertidor introductor al arte marcial coreano había sabido romper mis ilusiones, pero a cambio
de la decepcionante octava de años en los que me instruyó, yo ya era cinta negra de Tae Kwon Do por la institución Moo Duk Kwan de México. Las
autoridades que extendieron mí título de primer Dan fueron: en México el Kwan Yam Nim Dae Won Moon de la Asociación Moo Duk Kwan de
México A.C., llegado a nuestro territorio nacional en el conflictivo 1969, proveniente de los United States, de nacionalidad sudcoreana; y el presidente
de Kukkiwon, el cuartel mundial de Tae Kwon Do, señor Un Yong Kim, cuya administración expidió, seguramente, varios títulos de cinta negra en el
mundo por aquel 1997.
Pero volviendo a esa primavera cero del segundo milenio y las múltiples celebraciones del mundo occidental (jubileo vaticano, olimpiadas en Sydney,
cumbre Tajín, foxismo democrático neoliberal, etc.), cursaba el último semestre de bachillerato, declinaba una invitación paterna a la aventura terrestre
en Jeep del año a tierras costarricenses, escribía, deseaba ser antropólogo revolucionario ―jamás imaginé terminar en el pentasexualismo moralino―,
padecía la primera más grande decepción amorosa de mi vida ―desde entonces hasta ahora el saldo románticamente erótico de decepciones aumenta,
pero voy entendiendo que la heterosexualidad, homofóbica en algunos casos no en el mío, consiste en un rompedero de almas, corazones, espíritus,
sexos, creencias, uniones, entre muchas otras instancias de la vida afectiva y social―, carecía de la tecnología necesaria para oír los pocos discos
compactos de mis artistas favoritos y por si fuera poco era más inteligente que alivianado y más guapo que machista ―ahora sé que también tengo algo
de macho y alivianado, así como sé que no soy tan inteligente ni guapo―. Ese año 2000 fue el primero que me vio tomar parte de unas elecciones. Hoy
noto que mi creencia, antidemocrática occidentalizada, no estaba del todo equivocada, pero no logro deshacerme ni de las esperanzas ni de las utopías
por una sociedad más igualitaria, equitativa, tolerante, incluyente, justamente imposible.
Frente a la presencia de una juventud mexicana psicodélico-electrónica de dudosa procedencia, no he de reclamar sino lo obtenido por mi propia mano:
mi cinta negra, mi sazón para la cocinada y mi escritura. Agradezco profundamente a la vida no ser parte del panismo demócrata, del izquierdismo
revolucionario, del priísmo renovacionario, sino de los pelotones del grueso armamentístico del arte previo a las retaguardias artísticas. Declaro la
indudable alianza entre lo que se denomina en lengua alemana Tecknogeist con lo que yo llamaría Betäubungsmittelgeist, descartando por entero lo
que se conoce como Das Wolksgeist2, pero salvando de entre todos mis recuerdos en proceso de putrefacción la utopía del degradacionismo nihilista
negativista ―lo que llaneramente sería decir no a la degradación humana―, única forma de creencia arraigada en mi ser existentemente artístico,
intelectualista y marcial orientalístico, cuyos fundamentos fueron: el amor, el miedo, la soledad, la libertad y la muerte.

El Tao que se nombra no es el Tao

2 Sera necesario resaltar el componente del argumento siguiente: ÜBER LIEBE UND GEIST: arte, cultura y entretenimiento entre das tecknogeist und das betäubungsmittelgeist.
DE LA FORMACIÓN IDÓLATRA: DAS HEILKUNTS LITERARISCH SCHRIFTSTELLER VERFASER

1827 para Hazlitt como 1899 para Rilke. Entrar en ellas, incurrir en el ambiente del númeral. Las amenazantes incursiones al conocimiento histórico
me resultan fascinantes aunque recién inicio lo que deseo será una trayectoria como pretendiente historiador.
Imagino que en otros ayeres, imposible en los míos, se soliera gritar ¡VIVA EL REY! ¡VIVA LA MONARQUIA!. Hoy no se dice más por estos
terrenos.
Pero entre el grito suscitado entre ¡Muera Carlos segundo de Habsburgo!, y el pronunciamiento de ¡Viva Felipe de Borbón!, el argumento jesuítico nos
parece uno de tamaña debilidad, partiendo desde que la fragua artística transitoria entre un desplazamiento vanguardista, otro por pelotones, y uno más
por retaguardias, consistirá y habrá de consistir en un despliegue importante de cuerpos armados, guerrilas, patrullas, inteligencias de espionaje y
documentación archivistica, en tanto partes componentes, entre otras instancias más, del grueso artístico, marcial o no, hasta que la retaguardia tenga
que intervenir y entrar en acción para la batalla decisiva.
Un día cualquiera de dolores romanticopatológicos cualesquiera me incliné por chismear en la biblioteca materna, con la salvedad de que tengo un
adeudo bibliotecario con una excelente antropóloga a la cual no nada más le recuerdo con esta confesión sino al tenerla en alta estima, de nombre
Victoria, estudiante en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, de origen Catalán cuya biblioteca fue brutal y deshonestamente subastada en los
passillejos del plantel de HUMANIDADES de la Univeridad xalapeñamente antes citada entre los años 2005 a la fecha de este día del sexto més del
décimo año del segundo milenio de la referencia temporal más próxima a un criterio de certidumbre discursivamente válido en términos historicistas:
del INRI a AVANDARO : ¿¡QUE VIVÁ SU ENCUERADA!?
Por aquellos inicios de lectura de Ruy Sánchez, por los inicios al descubrimiento de la necesidad carnal, cavernícolamente incestívora, del creciente
escenario y ambientaciones en las que se suscita la copulación especiminal, la improductividad carnavalesca del coito en todas sus exquisitas posturas,
en todos sus nutrientes y complementarios escenarios, no pude evitar empezar la lectura de Herman Hesse y su juguete de los abalorios, adjuntando
labores de escritura y lecturas teórico-terapéuticas.
Descubrir el siglo XX ante nosotros en tanto ligue y toque, en tanto guillotina de muerte por sus bombas y sus dictados, por sus estéticas
pornográficoerotómanas, por la saturación sexual en todas sus manifestaciones: ropa ajustada, en demasía escasa, por no decir que es un pielero por
doquier (nalgas, pechos, cuerpos torneados, tirantes, falditas, bikinis, plexos masculinos depilados de musculatura inaudita, operaciones
multimillonarias de bustos, caderas, nalgas y más nalgas y vaginismo falocentrista, sexualidad heterotofágica, frenesí de la carne, como dice Daniela
que no es Itzel,), de colores chillantemente provocativos, carnalmente suculentos, pornograficamente deliciosos, sacramentalmente estrechos de
comunicación y acercamiento en términos de establecer una relación cordial, de plática, si hay sexo está bien, si no lo hay esta bien, siempre y cuando
haya algo con qué preparar un omelette improvisado o al menos café (sin leche y sin azúcar) y radioactivos malentendidos, confusiones, discursos
innecesarios, abusos de confianza, desorientación prematura de la integridad psiquícoafectiva, carencia de atenciones dado un recurrente intento de
diálogo familiar cuando en el fondo escasamente siento que cada vez tendré menos madre, aunque eso ahora no es del todo relevante, sin que niegue
por eso mi más amplio, generoso, amoroso, entrañable, heroico, bendito y sacrosantíficado agradecimiento a las contribuciones, durante dos décadas
completadas hasta la fecha de hoy, por parte de mi familia paterna, especialmente de mi heroico papí, a quien no sé respetar porque no tuve educación
dominical, al que no seguí porque lo único que me queda de recuerdo de andar con él son las borracheras, los escenarios para encontrarse con cualquier
cantidad de mujeres pentasexualmente moralinas de exquisitas proporciones, sin contar Tables Dances, Scorts y Burdeles, práctica que por mi propio
morbo desarrollé, y por si fuera poco saber seguir aprendiendo con toda la ineptitud que nos ha sido dada por gracia divina para vivir la gran vida
pública (mi papí: Dr. Rafael Pardo Tejeda, de dudosos matrimonios aunque el último sea el más estable, deja por la vida algunos chilpayates nacidos
entre 1981 y 2010, de genéticas matrilineales divergentes, por lo que el árbol familiar requiere una elaboración antropológica de un orden de
aproximación distinto, en búsqueda de cumplir con esta heroica figura que es mi Médico Oncólogo Especialista en Cáncer de Mama cuyo número de
celular no habré de soltar con facilidad).
Entonces adentremos al año 1961, la temporalidad de la postguerra, la guerra fría de los calentamientos aéreos, previos a los aeronazos nostradámicos
según la filmografía de unos ya superados años mil novecientos noventas. Kennedy, Monroe, Presley. Las disputas prevalecientes y la nueva
distribución de la riqueza. Guerras en Corea, apoderamiento de Japón, invasores en Vietnam, armamentismo manipulado, estratagemas de dominación
intramusculares: CONFERENCIA DE YALTA Y DE YAKARTA. Churchill-Stalin-Roosevelt. Su Santidad Juan Pablo II. Apocalíptica con Café Tacuba
en el Mana de los escrutiñadores jóvenes de la juventud psychodelic-electronically: tecknowolksgeist, tecknowolkskulture, tecknowolkskunts.
El libro del que hablo, no el de Rilke de 1899, que terminé por leerlo mucho tiempo después de que todo pudiera haber llegado a este esperpento
magistronic made in México, es una de mis rutas de acceso del siglo XX europeo, desde la tradición alemana de su literatura mediante el contrapunto
entre una triple categorización de la actividad poética, no ya en su acepción hispánica dieciochesca, sino en un nítido intento de contribución al estatuto
institucionalista de la multiplicación entre el término infinito, el término más, el término menos, y ya para concluir el término igual.
Ejemplifiquemos aunque hagamos el esfuerzo de evitar distinguir, diferenciar, adscribir, y homologar lo que puede ser la etnografía etnológicamente
historicista de un aire, un sonido y un pedo o gas de emisión anal.
La columna psiquéica de la letra u, el palo de la letra griega psique. ¿La recuerdan?: es una letra U atravesada en su centro debido a que tiene una
columna.
Tiempo de ejemplificar:

Ψ
¿Qué habrá sido Avándaro para que lleguemos hasta Fox? ¿Cómo fue, sabremos decir algún día cómo fue? ¿Cuáles pudieran ser los argumentos de un
moralino, pentasexual, que tiene por oficio tres cosas, que disfruta estar bailando, que se confiesa pretendiente historiador?
Transcurría el año de 1702. De Pitágoras a hoy, el transcurso psikeíco, la poesis, el onoma y el phoneí.
Adentrado estaba ya desde la infancia en cierta disciplina intelectual, en la composición de manuscritos, en las cocinas emborrachándome sí podía o en
la cama con alguna de mis mujeres.

¿¡Cada quién las suyas, por favor!?


Mis 28 años comprenden una periodicidad inconcebible, irrealizable, indescriptible, críticamente serpenteada, como dice la que quise más de todas, la
que no logré encontrar para expresarle mi agrado, mi necesidad de calma, mi añoranza de su abrazo, mis más dolorido episodio vivido, dado que
incluso me fue imposible despedirme de ella decentemente, pedirle su número de contacto, tratar de buscar una cita con ella, ver si había chance de
cortejo, ver si había respuesta de esa tremendísima divinosacrosantificadísimadamente guapa, hermosa, torneada, radiante, galante, arreglada, incógnita
mujer del acontecer lastimero, miserable, patológico, desdeñado, de imposible resolución, de mi corazón, mujer a la que hago alusión, dado que no será
lo mismo México que la Mexicanía que la Mexicanidad; de la cual no me despedí por estar pendejamente exclamando irreverencias para que una
significativa cantidad de pobladores de inteligencia judeo-cristiana persistan, insistan, sospechen, expresen, promulguen, desaten mi ira y furia, mis
más grande descontento, nombrándome loco, sin siquiera tratarse con uno y decirlo frente a frente a la usanza más regionalmente chismográfica
xalapiteísta, que no nacional o extranjera, mucho menos de la franja del bajío mexicano que no criollo ni castizo ni otra cosa que minero.
No se trata, luego entonces, de otra cosa más que de poder establecer que el punto de agresión verbal contemporáneo rebasa los límites de mi tolerancia
al pentasexualismo común pornograficoerotomano, pese a que disfruto asistir al Table Dance (a veces no tengo dinero suficiente para darme un buen
atracón, al menos como un pentasexual promedio merece), y pese a una deficiente y constante aparición de eyaculaciones precoces (no se trata de
tomar M Force sino de que nada más no he logrado despedirme convenientemente de dicha mujer que de todas quisiera hacer pasar como la única de
todos mis fines desde antes de que el solitario campanario del Bing-Beng londinense se sincronizara con Greenwich en ese distante mil ochocientos en
cualquiera de sus instantes transcurridos ya hace algunos tatarabuelísticos días) asisto a burdeles pero a pesar de caliente pago y soy cliente en los
burdeles internaúticos que se puede, aunque es ilegal cometer declaraciones tanto como abusos de menores por no decir perversión indebidamente
inculcada, degeneración incrustada sin la debida orientación paterna, materna, ni que decir parental sobre las relaciones sexuales (porque en tono de
distinción una cosa es hacer el amor otra fornicar otra el coito otra más las relaciones sexuales, pero el vaginismo falocentrista de la pornografía lésbica
contemporánea puede dar mucho que pensar a más de un hombre de familia, a más de un pentasexual, moralino, común o promedio, a más de un factor
constitutivo de mis preferencias patologicistas pornograficoeroticopoeticas de mi acción verbalísticolingüísticolingaul oralizante, que no literaria,
culinaria y artístico marcial.
El dolor es una buena medicina, igual que el olvido, igual que el odio, igual que la indiferencia, igual que el mutismo: callaros o seréis callados a la
fuerza en el nombre del Rey Santísimo de España.
La transición monárquica del siglo XVIII podría fungir en tanto momento de arranque para el retrospectivo intento de este mayormente sentido que
resentido corazón, que redactó 10 años poesía, que ahora desprotegidamente deambula pidiendo golpes a los demás hombres, que permitió el acto
revolucionario del desprecio humano, de la narcolepsis, del narcolíptico proceso de consumo, de la narcotización pornográficoerotómana de la
sexualidad individualizada de su ser, del escrutinio judicial para un trío de admirables ejemplos de padres de familia.
Uno, dos, dos un medio, dos dos medios, tres...
Repito, en el año de 1702, en Zaragoza, dentro de una imperialidad cuestionada, un trió de siglos atrasados: ¿qué fuera y qué oyésese en esos tiempos
por estos sitios americanos de la latinoamericanidad, angloamericanidad, francoamericanidad, euroamericanidad americanista?
Nació en dicho año el sumamente respetable hispano aragonés, que no castellano, Ignacio de Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea, compositor de tres
importantes trabajos para una interpretación como la que intento proseguir en cuanto cuente con la posible solvencia monetaria que me permita leer al
menos tres periódicos de los distintos continentes entregados semanalmente en la puerta de mi domicilio, realizar lecturas críticas, reestructurar mis
apuntes y anotaciones, mis datos y sistemas interpretantes de escritura y resolver mis numéricos algoritmos algebraicos definidos por la ecuación
siguiente: ∞+-∞+-=∞+-∞+-, lo que se traduce a: infinito más menos infinito más menos igual infinito más menos infinito más menos.
Frente al tremebundo problema de imposibilidad recalcitrante, pretendamos el decibel cero del sonido, como penitencia, castigo, tortura, sumisión,
subyugación, increpación, intimidación, depravación, degeneración, desviación, equivocación, intentona, de que un niño de 9 años fuera todo esto y
mucho más al mostrársele que la mujer era un programa de televisión pormográfica por antena satelital cuyo control remoto era de sencilla ubicación
(no sólo en términos materialistas históricos, sino también en el plano psiquícomental educativo de instrucción que recibí gracias principalmente a
jugar sólo, leer de vez en cuando, pero sobre todo mantenerme escribiendo).
Sin embargo, al tratarse de la recámara del OSO PANDA cualquier inesperado encuentro con la realidad es mera coincidencia puesto que en 1754
fallece nuestro personaje histórico.
Sus trabajos fueron publicados dos en vida y uno en muerte, pese a que su poética fue reeditada por segunda ocasión en el 1789, coincidentemente con
la caída monárquica de Francia, por una parte, la revolución industrial Británica, por otra, pero nada más y nada menos que con Wolfang Amadeus
Mozart en territorios Austro-Húngaros, nada más y nada menos que hacia finales del marcador oficial de nuestro siglo de las Luces.
Sin embargo entre Johannes Sebastian Bach y nuestra última personalidad musical, hay muchas orquestas interpretes e interpretantes de Haydn,
Heandel, Escarllati, aunque: ¿cuántos leemos, releemos, contra leemos, un clásico de la dominación ideológico-cultural-teocrática europeísta de la
poeticidad hispanohablante por la americanidad europeísadamente reconstruida entre 1945 y hoy?
Acepto que el tramo recorrido no tiene un paradero saludable, menos aún sano, ni que decir vitalicio de vitalidad bioculturalmente comprobable.
El olvido es una buena medicina, el dolor, el abuso, la iniquidad, el reír, el llorar, el cantar, el asumir la vida en todas sus facetas, corromper
corroedoramente el desgarre antaño fuerza y voluntad, antaño disciplina y quietud, antaño paz, armonía, tonos musicales y no TECKNO, TECKNEI,
TECKNIKITOS: Technics. En éste último sitio del recuerdo ahora escuchó música, que no es más que un aparato de sonido Stereo adquirido por mi
progenitor hacia 1990 o tal vez un poco antes de la PERESTROIKA, que además fuera testigo contemporáneo al acto acontecer históricamente
guardado en secreto de la perversión degeneracionista sufrida por quien esto ahora escribe por parte de un trío de desvelados, borrachos y
mesoamericanistícamente futbolistas, que por si esto fuera poco fuese desde entonces motivo y rasgo de las características y ejercicios cotidianos de mi
sexualidad dilapidante de horrorosas horas de pornografía SATELITAL (primer canal históricamente adquirido: PLAY BOY; segundo canal
históricamente adquirido; de dudosa procedencia3; tercer canal históricamente adquirido; INTERNET; cuarto canal adquirido; ya estuvo, me voy al
TABLE) y en INTERNET ―y sin American Express como mi papíto―, experiencia que irremediablemente condujo mis relaciones afectivas al
pentasexualismo primero, a la pornograficoerotómana actitud de incredulidad hacia el amor, después, pero igualmente al problema monetario por el
cual transitan hoy mis días, que no mis noches porque como duermo sólo ni siquiera puedo tener una relación saludablemente afectiva con una persona
del sexo opuesto al mío, de lo cuál se desprende que prosiguen mis declaraciones, caiga quien caiga.
El arte de amar del afamado, aunque no exclusivamente, psicoanalista Erich Fromm, es una pieza trascendental para la composición del avasallador
recorrido hasta ahora expuesto. Tómese en consideración que entre leer a Platón, salvo El Crátilo, y leer a Heródoto, me resulta preferible avocar mi
siguiente década de vida a la lectura comprensiva de la colección The Great Conversation editada por la Británica en inglés y que cumple, en mayor o
menor medida, un recorrido generalizado de la tradición occidental, frente a tres proyectos personales concretos para la siguiente decena cronológica
cuya conclusión aguardaría para el próximo 2020:

3 Pero bastante bueno, cabría realizar una etnografía concienzuda de los géneros pornográficos actuales, sin que eso cuente como factor de discriminación o escarnio, a menos que
no se regule, instruya y promueva, un conocimiento profundo, judicial, social, estético y cultural, de las implicaciones psicológicas de la contemplación de la producción fílmica
auodiovisual cinematográfica de la industria pornográfica en todas sus dimensiones y escalas de alcances.
(1)

la realización de un homenaje a cierta progenitora nuestra con nombre de flor (no diré apellidos para no herir suceptibilidades), que fuese la Margarita 4
del Toboso, en palabras de nuestro difunto héroe idolatrado, cuando por los 1976 ella muy probablemente era cortejada favorablemente por más de un
machinete xalap -eño, -ito, -iteísta, etc.
Muy probablemente también lo era por pentamachinetes del populachísimo grueso de la ciudadanía local, pero más vale enfatizar que la persona en
cuestión, nuestra progenitora, es una de esas personalidades de la intelectualidad de nuestro siglo XX nacionalmente mexicano avocada a la
investigación histórica de nuestro hoy tan celebrado bicentenario suscitado sin margenes de error en el multiepistemológicamente estudiado siglo XIX
nacional mexicano.
(2)

Concluir el trabajo de investigación histórica iniciado bajo excusa del indiscutible, inigualable y fundamentalmente ignorado Don Ignacio de Luzán
Claramunt de Suelves y Gurrea, pero ante todo de sus tres trabajos indispensables para la adquisición de una identidad patrióticoculturalisticamente
concienzuda, al menos en lo que respecta a las letras nacionales (descartando, por evidentes razones, la exégesis hermenéutico-filológica del Códice
Mendozino, por principio, del Códice Borgía y de los Tratados de Independencia firmados, entre otros, por Juan de O'donoju y nuestro indiscutible
arquetipo, mexicanamente hablando, del TRAIDOR, el imborrable, Agustín de Iturbide). Dichos trabajos pueden, según los más falaces criterios de
ortodoxia institucionalmente válidos de validación, ofrecernos a las nuevas generaciones de la exacerbada globalidad, en la que no es lo mismo ser
analfabeta que leer y ser pendejo, una ruta asequible de estacionamientos múltiples en torno a: el régimen señorial español; la distribución social del
conocimiento; la necesaria titulación profesional en un plantel UNIVERSITARIO con fines estrictamente de trabajo, en espera de una plaza con

4 En 1961 nuestra sanguínea referencia parental en primer grado, matrilinealmente coqueta, sí, pero más cabrona que bonita y más paranoide que pendeja, tal vez prefería escuchar a
Billie Holiday que a Elvis Presley o le gustarían más The Platters y Besie Smith que The Beatles o The Rolling Stones, aunque sin duda conoció a Bob Dylan mucho antes que varias
generaciones presentes en el último concierto que ofreciese el canta autor norteamericano en la Ciudad de México igual que en el estado mexicano de Zacatecas en recientes años
pasados, conciertos a los cuales no me fue posible asistir, digo yo que para bien, porque el que entre pendejos anda pendejo queda, cuando no es lo mismo la voz natural que el beat
electrónico del psychedelic trance emergente a inicios de un segundo milenio quebradizo de antemano por la estratégica planificación yanki-islámica.
prestaciones por grados y estudios cursados junto con las prestaciones por ser parte del inigualable CONACYT mediante el incuestionable SNI, por
nombrar exclusivamente unas pocas siglas (en mi íntimamente y personalísimo caso declaro: Licenciatura: nula; Maestría: nula; Doctorado:nulo); el
indignamente mecanismo de endeudamiento histórico gracias a los sistemáticos operativos de lo intrascendentalmente utilitarista que resulta olvidar
que si en la guerra y el amor todo se vale, en la paz y el odio nada se vale, igual que si el derecho ajeno lleva a la paz, el izquierdo ajeno lleva a la
guerra, no así al amor.
Las obras de nuestro Don Nachito Luzán son tres:

1. El arte de hablar o retórica de las conversaciones


2. La poética o reglas de la poesía en general y de sus principales especies (1737-1789)
3. Memorias literarias de París
(3)

Restablecer mi título de primer Dan en la institución Moo Duk Kwan bajo la necesaria reinserción a las filas de nuestra familia dirigida por Dae Won
Moon, cuya base central se ubica en la capital distrital de nuestro país, en la zona de la Condesa, bajo el apremiante y requerido reingreso a la práctica,
entrenamiento, disciplina y ejercitación gimnásticodeportiva artístico marcial de indudable procedencia asiática, identificada con el nombre Coreano
cuya transcripción a nuestro alfabeto es: TAE KWON DO. La meta, dado que mi más grande sueño es reingresar a la instrucción del arte marcial
coreano karateca, es conseguir en los siguientes diez años mi segundo título de Dan, en pocas palabras acreditarme para poner una institución
académico educativa de formación educacional para la vida cotidiana, en la que se aprenda Tae Kwon Do bajo el sello de Moo Duk Kwan 5 de México

5Archivísticamente cabe realizar el rescate de una inolvidable figura dentro de los imaginarios de la globalidad actualmente puesta a funcionar bajo premisas ignotamente ignoradas,
cuyo ejemplo a continuación no tiene otro fin que el de enfatizar la memoria histórica de una sexualidad infantilmente atacada por lo que me atrevo a acusar a dichos tres padres de
familia, de origen mexicano, con cabezas que tuvieron pelaje, pero eso sí con la suficiente ambición de tener en mí a un heredero de sus costumbres, prácticas, usos y demás
instrumentos manipuladores contra el valor conceptualmente psíquico de la identidad femenina, por lo que les imputo la irresponsable actividad de pervertidores de menores, de
neurotizantes de la sana sexualidad, así como de mis más desquiciadas sexopatologías.
Dato archivístico de origen televisivo detectado, documentado y de acceso común, en el cyberespacio o en la cadena televisiva de origen GREENGOIDE: FOX.
Transcripción fonética del personaje del programa afamadísimo de manufactura greengoide, The Simpsons, cuyo apelativo es Mrs. Burns: EXCELENTE...
A.C., para lo cual habré, igualmente, de conseguir financiamiento.
DE LOS HÉROES CAÍDOS: DAS THEORETISCH LITERARISCH SCHRIFTSTELLER VERFASSER

Entre 1938 y 1944: Roosevelt-Stalin-Churchil. ¿Héroes nacidos en el territorio de la corona Británica, específicamente en Liverpool6?: John Lennon,
Paul McCartney, George Harrison y Richard Starkey. Un año después al breve período que abarca 6 años, Hiroshima y Nagasaky, la rendición de
Iroito, Atom Memorial Museum, Nipones, Saxones, Negritos BIMBO, Conchas Tía Rosa, cuando no es equiparable ser panadero que ser del PAN
(nuestro o no), con ese leve rumor del numerístico instante fundacional de todos mis repudios: año 2002. Arte, cultura y entretenimiento: massive atack
to our imaginations, MASS MEDIA HISTORY ARROUND DEUTCHS CONCEPT OF TECKNOGEIST UND BETÄUBUNGSMITTELGEIST:
1945-2001. ¿Psy o Psi? -que = Ψ / π = 3,1416 / Α-Ω.

PSYSEX-TALAMASKA-ALIEN PROJECT-SHIVA SHANDRA-GOA TRANCE

Entre el 2000 y el 2010 dos decesos lamentables para la historia de nuestro siglo XX mexicano nacional y su imborrable intelectualidad
mexiconacionalista: la progenitora de un servidor, primero, y la de nuestro héroe idolatrado, después.
Números romanos: MDC-MMX
¿Qué pasó entre ellos? ¿De qué platicarían? ¿Cuáles serían sus afinidades, cuáles sus diferencias, cuáles sus posturas ideológicas, cuáles sus riñas
pendientes en el umbral del chismorreo intelectual suscitado entre 1961 y 1981?
Erich Fromm, adscrito por algunos a la escuela crítica de Franckfurt, nombrado por otros como la figura intelectual némesis de Herbert Marcuse, cuyo
primer trabajo en orden de aparición data de 1961 y que es accesible, en ciertas bibliotecas, gracias a la traducción realizada por el Fondo de Cultura
Económica sobre esa que fuera su tesis doctoral: Marx y su concepto de hombre, traducida por Julieta Campos en ese siguiente 1962. Impreso en
México of course.

6 Puerto desde el cual inició su desaventurado primer y último recorrido el afamadísimo buque de transporte TITANIC cuya fílmica representación Hollywoodense nos llega a
ofrecer una certera definición del love anglosajón, sin tomar en cuenta la coincidente aparición de nuestro greengoide galanazo Leonardo Di Caprio, cuyo curriculum vitae,
artísticamente hablando, no manejo ni por equivocación, y del cual de cuyos todos sus trabajos ninguno se le compara con la realización filmográfica cinematográfico
Hollywoodense de la adaptación de un director cineasta desconocido por mi parte, del inconmesurablemente literario legado, herencia y tesoro shakesperiano Romeo y Julieta,
cinta de la cual nunca tuve el sound track pero no lo olvidaría por tratarse de una estupenda reunión de materiales musicales así como de una conjugación peculiarmente rara del
actual love (on english please), dato del cual no lograré olvidarme y que se refiere a lo siguiente: I love the, inscripción en el anillo entregado de Romeo a Julieta o al reves.
¿Quiénes más sabrán de los nexos y amistades, de las afinidades y las conversas que quedaron ciertamente pendientes entre nuestra progenitora y
nuestro difunto héroe idolatrado en cualquier cantidad de escalas? ¿Quién fue Carlos II de Habsburgo? ¿En qué año murió? ¿Por qué no tuvo
descendientes? ¿Los tuvo? ¿Cuáles son los sucesos transformadores en una transición política? En la polis griega, un principio democrático fue sin
duda la esclavitud. No por nada la advertencia platónica, la república en la que se destierra al poeta por su falsedad. ¿El arco y la lira?
Primavera cero del segundo milenio: un joven pre-maduro post-puberto inter-adolescente lee inocentemente y sin advertir un carajillo del devenir
histórico, un texto de psicoanálisis social: El miedo a la libertad. Autor: Erich Fromm. Año de publicación: 1966. Editorial: Paidós, Argentina.
Propietario: el otro hermano de la progenitora, no aquel con el que se realiza 9 años antes a esta primaveral ocasión dosmilística, con justicia
matemática, la excursión desértico arqueológica a los vestigios del sitio urbano PAQUIME, en el municipio chihuahuense de Nuevo Casas Grandes,
sino el hermano menor que en el 1975 ―año del deceso del padre de los miembros matrilineales de mi consanguinidad, el escasa y justicieramente
homenajeado señor Urías Belderráin, cuya labor pedagógico-educativa en la comunidad chihuahuense fue sentenciada, tachada y por si fuese poco,
juzgada, entre la comunidad de rancheros norteños de esos fatídicos últimos minutos del apogeo revolucionario institucional, según versiones
oficialmente familiares― se encontraba realizando los convenientes estudios en física matemática cuántica en alguna institución académica de una
inexistente comunidad europea. No por nada en el 1973 tenemos tres vestigios de relevancia familiar: Elisa, Francisca y Emiliano, en este orden dado
que lo cortés no quita lo valiente, así que primero las damas, aunque en Diciembre del mismo año, Isadora.
El desvió es voluntarioso, evasivo, dulcemente amargoso: CGH, PFP, JPII (2) [jota pe dos], EZLN, UNAM, HUELGA: Wolkskulture über das kapital.

Si algo en mí cambió te lo debo a ti


porque aquel cariño que quisieron tantos
me lo diste a mí, que bonito amor.

Interpretación de Javier Solis, dentro del umbral de las borracheras en torno a la muerte materna, al deceso de la progenitora, al inequívoco desarrollo
del principio tanático:erótico, jamás psikeíco:psiquíco:psikítico:psigneítico-psicogenético.
Del dynamo a la dinamía a la dinamita: TNT (E=MC2 al cuadrado). Pink Floyd, Jetro Tuhll, Dylan & Company. En los noventas la irremplazable
antología de The Beatles: entrevistas, datos, chismes, VENTANEANDO en TV Azteca, documentaciones audiovisuales filmadas de nuestro menguante
encuentro con el Primermundismo de finales del siglo XX, un Carlos Slim en ascenso empresarial, las nuevas burguesías nacionales, el escandaloso
caso de un mozalbete que se pregunta tres cosas: ¿quién escribió Las técnicas arcaicas del éxtasis? ¿dónde está el deliciosamente contemplado
cuerpecito poseedor del deseo de despedida cuando uno, en medio de una turba multitudinariamente imposible de acometer ni con un regimiento de
cintas negras al lado y de nuestra parte, frente al psychocidio de la acústica incomprensiva en el incompenetrable asunto de la muerte liberadoramente
solitaria del miedoso amor perdido en el gentío que hace las veces de público, auditorio, espectador y televidente (en un sentido etimológico más que
actualizado a la tecnología contemporánea) del desgarrado grito, de la jeta orgásmica, que busca sin remedio refugiarse del dolor, del escarnio y de la
penitencia adquirida por andar en el espacio/tiempo indebido? ¿seré correspondido por ella o estoy demasiado narcotizado?
2001: El corazón del hombre, ¿de quién creen?... De Erich Fromm, por supuesto, pero indudablemente omito el antecedente secundariano de las
lecciones de educación básica privada en el Colegio Celestin Freinet de la ciudad repudiadamente mencionada con anteroridad cuya equiparación con
Athenas dista mucho de tener un álgebra cartográficamente accesible de interpretaciones dispuestas por uno como el que ahora prosigue la críptica
redacción hasta la diferencia, en clave morse, entre el punto y la raya sin tomar en cuenta a Kandinsky.
La pentasexualística arrobada penetrabilidad sexosa, el virginismo autorizado, el insoportable y levísimo reminiscente acto del primer beso, del último
amor: Shelter from the storm, Why are we in Viertnam?, All you need is love, after you gone away.
¿Qué distingue un aborto frustrado de una vida psíquica fundada en la autoestima?
DEL DECIBELAJE POÉTICO: DAS DICHTER LITERARISCH SCHRIFTSTELLER VERFASSER

Los testigos de mi estancia xalapeña (1991-2011): Gabriela Gutierrez Maldonado cinta negra por Excelencia Marcial de México, Cristopher Ham
Duran cinta negra por Excelencia Marcial de México, Santiago Escutía Martínez cinta negra fundador de Excelencia Marcial de México. UNESAM
1998-¿†? La orfandad, el olvido, el abandono, aprendizaje autodidacta: la irreversible imposibilidad de aprender ortografía-sintaxis-gramática y
lingüística hispanocastellana española. Philos-phileí-philosys-phileítico. El Tao que se nombra no es el Tao: infinito más menos infinito ⇄ infinito más
menos infinito. Lógica paradójica, Heráclito, Historia pre-histórica: hommo sapiens sapiens dominitis dominatoratis verba non iluminationis
luminatorum sapientia.
1492-2001 anterior a la filmográfica eventualidad nostradámica monárquico quebrantadiza del quebradero silencioso del conocimiento ignoradamente
relativo a la philys-erótikei psikéica, inequiparable a la tanatis-copulis-carnavalatorum: ¿primera lectura cronológicamente mexicana? El laberinto de
la soledad, El nuevo festín de Esopo, Piedra de Sol. No comerás en esta mesa inapreciable Octavio, no beberás en estos vasos inapreciable Octavio, no
tocarás ni besaras ni aplaudirás mis anhelos, mis lágrimas, mis dolores, mis más enternecidos versos, disfruta tu premio Cervantes, para mí el regalo
navideño fue el segundo hijo hermano de Emiliano, mi hijito no amamantado, mi siete mesino, el idólatra de Carlitos Monsiváis, su héroe, el más
orgulloso y enternecido vestigio de nuestras rivalidades más anquilosadas. En el nombre del señor, de sus descendientes y de todos los espíritus,
odiaros los unos a los unos, los otros a los otros, pero piadosamente os ruego, dejadme pacíficamente en paz o aguantaros la próxima línea de uno de
mis más merecidamente respetables alumnos.
Amon-Ra, Do Ying Do Yang, Aztlán travelers. La indescriptible empresa, la inombrable intentona de homenaje hasta aquí expuesta, responde a todos
los odios de todos los tiempos ancestrales. Filosofía democriteana-democritea-democriteística. Las cuatro sinfonías de Johannes Brahms y cuatro
personalidades germanas, jamás teutonas ni mucho menos nazistas de nuestro inextinguible siglo XVIII: Humboldt, Ficthe, Goethe, pero ante todo
Bach. Honor a quien honor merece. ¡Retaguardias uníos!
Cambatid con heroicidad evitando falsas idolatrías
Recurrid al Himno Nacional Mexicano y sus más gloriosas Estrofas
Niños Heroes milicianos católicistas. Abanderados de nacionalidad y nacimientos nacionales, aunque de ancestrales tradiciones extranjeras:
¡retaguardias uníos!
13 de septiembre a 16 de septiembre del distante 1810, fiesta, festejos, convivencias, carnavales, aniversarios, cumpleaños, organizaciones pendientes,
finiquitos, Concerning about the relationship attaching to the deutchs conceptualisation called above DAS TECKNOGEIST UND
BETÄUBUNGSMITTELGEIST: LIEBE UND GEIST.
1752-1754 últimos e indescifrables años de vida de nuestro Luzán Claramunt de Suelves y Gurrea, Ignacio, avecindado ya en la nostálgica Madrid que
habrá de ver a Goya, igual que a Carlos III de la casa Borbónica, previo al derrocamiento de la monarquía de Luis el decapitado por la mano del pueblo
sediento de sangre y agua y alimentos y mejoras en la vivienda y repartición de justicia y la formación del ESTADO BURGUES y las revueltas anti-
autoritarias, y el fin de mis hostilidades hacia el único evento que habré de reprobar, sentenciar, sojuzgar, en tanto persista mi respiración: un día
innecesariamente con cierto desatino terminé bailando con un putero de personas, de entre las cuáles me complacería tener la oportunidad de
restablecer comunicación con nada más y nada menos que la jovencita brincadora cuyo aire incidió a través de mi tímpano derecho de mi oído derecho,
en tanto se acepte la referencia de que el corazón se ubica a la izquierda, sin ninguna consideración narcisista psicoanalítica espectral en la teórica
suposición de que los espejos no reflejan a los vampiros, así como no es equiparable un hombre a un chango a un macho.
Entre Carlos II de Habsburgo y Felipe V de Borbón, el año 1700 de nuestra era. Tres siglos de retrasos. Un milenio diez siglos, un siglo cien años, un
año 365 días, un día 24 horas, una hora 60 minutos, un minuto 60 segundos, un segundo: subpartículas temporales, milimétricamente inalcanzadas,
atómica y molecularmente en proceso de extinción históricamente comprobadas: lo que bien se olvida habrá de recordarse, lo que se dice habrá de
callarse, lo que se calla probablemente alcanzará la muerte, lo que sea ignorado que siga siendo desconocido: Über Tecknowissenchatf und Liebegeist
führ das dichter literarisch schriftsteller verfasser theoretisch verfasser und heilkunts verfasser kuntslehre.
FINIQUITOCO CONCLUYENTE: SOBRE LOS ESCANDALOSOS SUCESOS ACONTECIDOS ENTRE LOS AÑOS 2002 Y 2010 SO
PRETEXTO DE MUERTES, INGRATITUDES, DISCURSOS PARLAMENTISTAS Y CUNFUCIONES CHISMOGRÁFICAS Y
MORALINAS PENTASEXUALISTÍCAS DEL POPULACHISMO CIVILIZADAMENTE DEMÓCRATA REPÚBLICANO
NEOLIBERALISTA TECNOLÓGICO CULTURALISTA EN ARAS DEL TERCER MILENIO

Se agradece la inapreciable contribución, para este ensayito de homenaje póstumo, de todas y cada una de las muchachas que hayan atesorado dentro
de sí alguna clase de afecto, pasión, recuerdo, instante, momento, conversa, platica, lágrima, atención, intento de cortejo, cortejo efectuado, memoria,
impulso carnal (contenido, realizado o ejecutado), corazón con la inicial de mi imperial denominador apelativo primero de mi denominación ante la ley
civil mexicana (R), así como a admiradoras, seguidoras, imitadoras, alumnas, doncellas, vírgenes, profesoras, maestras, féminas, amazonas, heroínas,
luchadoras sociales, que gustosas de un servidor, en cualquiera de los rótulos de identidad aquí enunciados, se sientan aludidas y hayan sido honesta,
honorable y verídicamente correspondidas por éste último vestigio de la ningunidad existente.
Confieso morbosamente que mi primer sueño erótico se desarrolló con cierta esposa de mi oncólogo predilecto a la remotísma edad de 8 o 9 o 10 o 11
años, de lo cual me siento en extremo arrepentido, avergonzado, intimidado y nada más y menos que traidor a mi madrecita, más cabrona que bonita, la
cual duerme el sueño con familiares, amigos, comadritas y conocencias de la más benéfica intención, desde el pasado día primero de noviembre del
año 2000.

EL TAO QUE SE NOMBRA NO ES EL TAO

FIN DE LA SESIÓN

FAVOR DE CONTRAARGUMENTAR
El degradacionismo nihilista
y
la utopía de negar la degradación humana

La sociedad no tiene olvido y por lo común algo le debemos. Reconozco que en mi caso particular mi adeudo va en aumento: no fui un buen hijo, no
fui un buen esposo, no fui un buen ciudadano, no fui un buen hombre. Heredé de mi clase social pugnas innecesarias. Heredé odios y rencores. Heredé
malos hábitos. Rompí todas las normas sociales que garantizan un comportamiento sano, comunitariamente aceptable.
Si de algo he de estar arrepentido es de todo lo que viví, de todo lo que quedó en mí como esta cicatriz imborrable, de todo el daño ejecutado contra la
sociedad, contra mí mismo también.
Crecí en un ambiente hostil, incierto, terrible. Crecimos divididos. No es fácil querer una familia y no tenerla, al menos cuando no hay más que un
único modelo quebrado: el divorcio.
Pero cuando las noches y los días ―de amor y de guerra― se tornan consciencia, la memoria ―o el olvido― hacen languidecer un atisbo del alivio
del inmenso dolor de saberse algo nulo desde los comienzos de la vida. Nulo, digo, porque no me fue dado un hogar ―salvo el intento hecho por mí
madre soltera― porque tampoco fui bien recibido en los grupos escolares, porque igualmente crecí sin amigos, sin referentes, sin padre, porque
finalmente no hay más refugio que el interiorizar lo que se destruye.
Frente a lo inexistente, la imaginación no alcanza para poder llevar a cabo milagros, igual que la razón no alcanza para pacificar una guerra ni para
repartir los botines de las disputas resueltas.
Ante la intrascendencia el humano no sabe reaccionar sino inesperadamente.
No hay medicina contra la desintegración familiar ni hay medicina contra la memoria social: cuando tenemos que conocer el escarnio simplemente le
hacemos frente de maneras insospechadas.
No fui un ser amado. No fui sino la cloaca de este siglo y del pasado igualmente. No conocí el regocijo de la dicha ni el placer de ser necesitado ni supe
dar nombre a viejas caricias.
La sociedad, en su seno instituido, lleva su pulso, su marcha, su andamiaje. Y nacemos inscritos en ella pero ¿qué pasa cuando todo es una entidad
social que se degrada? ¿qué ocurre cuando no hay nada ―ni referente ni guía― de la cual ceñirse?
Cuando a uno le imponen la labor de ser un ejemplo es cuando uno puede decidir ser un contra-ejemplo y cumplir así con ambas partes de una moneda.
Lo degradante no tiene nada malo. Es una condición de la existencia. Luego entonces no sé cómo un esquizofrénico como yo pueda sentirse
desesperanzado por haber contraído dicha enfermedad por abusar de drogas.
Al fin de cuentas los ciclos ―del oxígeno, del nitrógeno, también de la vida― conducen invariablemente a fluctuaciones que van de lo degradado a lo
floreciente y viceversa.
Pero el asunto es más bien tener en frente un pedazo de tiempo para admitir que la deuda con las instancias sociales, por mi parte, va en aumento.
Pese a esto, pese a saberme excluido por mis actos y mi escandalosa manera de llevar a cabo la vida, pese a lo intrascendente, nulo e insignificante que
hoy pueda ser, sé que en el fondo nací para escribir. Y escribo porque es lo que más me gusta hacer en la vida, aunque no sea lo que mejor me salga.
Creo, convencido, en el flujo incesante de los tiempos. Acepto que tuve muchas oportunidades para ser una persona diferente a la que he sido hasta el
día de hoy.
Probablemente a nadie le llegue a incumbir lo más ínfimo de los detalles de mi vida cotidiana.
Es muy probable que el olvido de una herramienta como Internet sea más fuerte que cualquiera aplanadora. Pero finalmente no dejo huerfdanos ni
bastardos. No dejo esposa ni dejo legado. Lo que sí dejo es incomprensión recíproca, lo que sí dejo es añoranza de otras maneras de vivir, más simples,
más austeras, menos contaminantes y contaminadas.
Quizá haya un día en el que los ataques a la imaginación no provengan del inextricable terror que sentimos los humanos de nuestro exterior. Pero
mientras seguimos en píe de lucha, con el aliento carcomido por no aceptar nuestras deudas ―con la Historia y la Sociedad― somos blancos fàciles
del crimen y de la degradación.
Porque para reconstruir Europa después de la guerra de los Nazis y los Facistas se necesitaron varias generaciones. Porque son ya varias generaciones
las que de Europa vienen a América para llevarse lo más preciado que tenemos. Porque la igualdad no existe. Porque en este territorio llamado siglo
XXI la iniquidad predomina, pese a los nuevos organismos globales que se encargan de la homeostasis social. Porque para que unos vivan otros han de
morir. Porque mientras haya mujeres habrá mano de obra. Porque los sistemas de explotación no se crean ni se destruyen, solamente se transforman.
Porque la utopía de decir no a la degradación humana, esa utopía que tuve hace cerca de 14 años atrás, es nada menos que imposible de realizar.
Finalmente conocí los abusos, los excesos, la extraviada de dolor y las ansias del hundimiento de mi juventud. Porque nací para sentir que soy la cloaca
del siglo XX, y del XXI también.
Sin más que decir remato con una última intervención.
Cuando leí El mito de Sísifo de Albert Camus, sabía ya que dentro de mi mundo, dentro de mi sistema de creencias, existían cinco fundamentos: el
amor, el miedo, la libertad, la muerte y la soledad. No fue sino con la lectura de Camus que me vino a la cabeza la consciencia del degradacionismo
nihilista que me ha hecho abandonarme a él.
Pese al movimiento, pese a la lógica paradójica oriental, pese a la dominación del hombre por el hombre, hoy día de la mujer por la mujer, me he
atrevido a compartir este trozo insuficiente de mi más pura contribución a la vida: decir no a la degradación humana, que es lo mismo que buscar decir
sí a la luz solar.
La posesividad del arrepentimiento

Dice el conocimiento popular, el sentido común, que es mejor arrepentirse de lo que se hace que de lo que no. En una cultura predominantemente
cristiana, donde la expiación de la culpa, la redención, la promesa de la eternidad, la pureza corporal y espiritual, son valores primordiales y fundantes
de las prácticas y las creencias, parece no haber espacio para evitar el castigo, el arrepentimiento, la poderosa y fulminante consecuencia de la
culpabilidad.
Por otra parte, este modelito ya anteriormente analizado y puesto en juego, en el que se llega, en el mejor de los casos, a la victimización, al
enjuiciamiento, a la necesidad de contar con un verdugo (ya sea Dios o cualquier otro tipo de autoridad, ya sea el hombre machista y macho o la mujer
matrona, entre otras entidades políticas y de poder), es un esquema simple, ramplón y de escasa riqueza nutriente en cuanto que supedita a la
personalidad, a la conducta, a una sistemática represión.
Pero evitando una discusión filosófico-teológica, evitando una metafísica de la culpa, el arrepentimiento es a su vez una fórmula de arraigo espiritual y
carnal.
Otro refrán del sentido común, no hagas lo que no te gusta que te hagan, es igualmente una referencia de la ley del taleón: ojo por ojo, diente por
diente. Sin embargo, cabe preguntarse por algo más profundo, más nítidamente humano que el sentimiento de culpa. Me refiero a la experiencia
mística del perdón, a la significación del escarnio y la sentencia, al valor de la entidad abstracta denominada institución.
El remordimiento, la culpabilidad, el arrepentimiento, cuentan con el motor innegable del juicio social, del escarnio, de lo permitido y lo inválido en
términos de la colectividad. Lo aceptable, lo institucionalmente establecido (socialmente, políticamente, económicamente, sexualmente, etc.) es una
urdimbre de prácticas y creencias, que en el caso del arrepentimiento y la culpa, cuentan con una sistemática maquinaria superadora de ideologías y
costumbres.
El arrepentimiento es una tradición que se pone en juego a partir de su nivel de posesión, osea, de su capacidad de articular el rol y función del
individuo, sus prácticas y actividades, sus conductas y comportamientos, frente al colectivo. De no ser así no existirían los aparatos judiciales ni las
instituciones sociales ni mucho menos las religiones, pero en esta ocasión no son estos los puntos a tratar sino la posesividad del arrepentimiento. Con
esto quiero enfatizar dos planos específicos e interrelacionados uno con otro: el arrepentimiento en tanto constructo social y en tanto ejercicio cotidiano
de un cuerpo de doctrinas morales.
Distinguir entre ética y moral, entre perdón y arrepentimiento, deberá ser una tarea de deslinde superior al objetivo de este ensayito que es más bien el
de poner el dedo en el renglón de la insuperable posesión, por eso hablo de la posesividad, del arrepentimiento.
Arrepentirse será entonces una entidad que posee al individuo al mismo tiempo que el individuo la engendra, dándose por resultado una lógica
contradictoria entre el evitar dicha entidad, fortalecerla, acrecentarla, superarla o claudicar a ella.
¿Cuántas personas conocemos en la vida que se enfrascan en sus frustraciones, en sus incapacidades, en sus traumáticos eventos, que además se
castigan y se vuelven irresponsables de sus actos, de sus palabras, pero se dicen arrepentidos? La alternativa no es el arrepentimiento, no al menos
cómo aquí lo hemos ido esbozando, pero en el mejor de los casos no cuento con la lectura de la biblia, prefiero arrepentirme de no leerla mientras viva.
Lo que entra en juego, por lo tanto, es la diferencia entre arrepentimiento y perdón. Si el arrepentimiento es una entidad voraz de autoconsumo y
autoconsumidora, el perdón podrá ser, en oposición, una entidad de superación y de trascendencia del acto o evento reprobado o reprobable. Y me
viene a la cabeza uno de los principios elementales del conocimiento científico y de la ciencia que es el error, el equívoco, la certidumbre de lo variable
y lo constante.
A lo que quiero llegar, lo que busco, es darle una dirección al planteamiento de la vida espiritual del hombre, asumida no exclusivamente como el
contacto entre el humano y el Dios o los dioses o la naturaleza, sino además como una necesaria actividad explicativa de conformación de identidad.
En otras palabras, la vida espiritual ejerce una interfase entre la explicación de lo tangible y lo intangible, de lo efímero y lo infinito, de lo permanente
y de lo variable, aceptando que el espíritu (das geist), abarca algo inabarcable: la experiencia místico-mágico-religiosa.
De ahí que se ponga en marcha la intelectualidad personal para enfrentar y poner cara a cara dos polos de una realidad: las ciencias (del espíritu y de la
naturaleza) por una parte, y las religiones, por otra. Entonces, en una lógica de continuidad, el arrepentimiento y el perdón, son como las
contradicciones inherentes al pensamiento científico y al pensamiento religioso, aunque el pensamiento que indago hasta aquí sea de carácter moral
estrictamente.
Lo enfáticamente válido, lo realmente trascendental, no es la moralidad cristiana ni el ejercicio del arrepentimiento, o del perdón, sino la articulación,
dentro de cualquier clase de moralidad, entre lo que resulta objeto de castigo, y por ende de arrepentimiento, y lo que resulta objeto de superación, y
por ende de perdón.
Perdonar será entonces liberarse. Arrepentirse será entonces reprimirse. Frente a esta dualidad, frente a este modelito introyectado ya por varios, si no
es que por todos nosotros, la capacidad de decidir, de elegir, de valorar, no es algo dado a priori ni de antemano establecido, ya que creo firmemente en
el libre albedrío y la autodeterminación. No se trata por tanto de evitar el arrepentimiento y alcanzar el perdón o al contrario, ni tampoco de declararse
inmorales o ateos o incrédulos. Más bien me parece que se trataría de poder llevar a cabo una vida en la que el poder del arrepentimiento no se traduzca
en la obligación de perdonar, y el perdón no sea la consecuencia de arrepentirse. No se trata por tanto de evitar vivir, experimentar, una y otra entidad,
sino de los mecanismos y herramientas que pueden hacer más llevadero una momento de arrepentimiento o un proceso de perdón. Finalmente el
humano, en el sentido amplio pero humanista, constituye una multiplicidad indescifrable aunque igualmente vulnerable frente a lo ajeno a él y frente a
lo propio a su condición humana.
Los accidentes de las nubes o ese ensayo inconcluso del año 2002
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? No busquemos concretar teleológicamente una aproximación, sobre todo ahora que las distorsiones de una
mente intoxicada por poder, a través del dinero, por enfermedades, a través de consumo de narcóticos, por promiscuidad, a través de relaciones
sexuales múltiples de dudosa procedencia, son algo más que la realidad vigente a un ser humano que conoce cabalmente la degradación en el sentido
más estricto de la palabra, el concepto y la llanura fresca de un ente en real y verdadero estado de descomposición orgánica, psíquica, afectiva, moral,
ética, política, económica, cultural, biológica, física, química, oncológica, etcétera de los etcéteras.
Fundamentar, argumentar, encontrar raíces y rasgos, características, menormente en proceso de desviación después de un evento singularísimo, son
fragmentarias porciones de la realidad que atañe a un joven como el que ahora se abocará a buscarle formas a las nubes (actividad muy propicia para
el desarrollo infantil además de contar elefantes columpiándose y recitar chistes pícaros o de gallegos o los clásicos de Pepito).
2001: primera lectura para el ensayo pendiente, mismo autor, la Francia de la posguerra, la Cuba revolucionaria, un accidente, la pista y huella
detectivesca: un accidente automovilístico, casi siempre grandes personas mueren en accidentes, como Bonfil Batalla, el antropólogo, como Albert
Camus, figura central de este escrito. Pues bien, primera lectura, El extranjero. ¿Recuerdos de ella? El sin sabor de la indiferencia, el rumor de lo
injusto, la lucha de las fuerzas y la pugna entre la cordura y la demencia social, entre un accidente que fuera tal vez el sino de nuestro autor franco-
argelino. La cárcel, la muerte materna, el abandono a las pasiones más cínicas, la orfandad en todos sus más concretos sentidos, el agobio, la
pesadumbre, una riña en la playa, recuerdos y más recuerdos, retahílas de piezas, no re-relectura por favor, no más distorsiones, no mas accidentes,
mejor nubes, vapor de agua, premonición de lluvias, de aguaceros, de torrenciales días veraniegos. Viaje a Japón y Korea, año 2002, año de mundial de
FIFA, año de traumas y ácidos lisérgicos de muy gachas consecuencias. El Club América campeón, sin duda, lo recuerdo por la borrachera con mi
hermano.
Segunda lectura: 2002, lectura completada en Sonora, en esa búsqueda que fuera mi perdición, el naufragio al ataque a mi imaginación, desde Dylan
hasta Lennon y Hendrix, desde García hasta Páez y Spinetta, El último hombre, igualmente de Albert Camus, obra inconclusa, incompleta, el desierto
argelino, un niño, imágenes en retrospectiva, desamor, sueños de huelgas universitarias (UNAM-UAM), viajes y mucho desierto, pero de Sonora, no
de África. Don Juan Matus, Carlos Castaneda: Las enseñanzas de Don Juan, Una realidad aparte, Viaje a Ixtlán y Relatos de Poder. Desorganización
general, fundamentación, inscripción al degradacionismo humanista negativista o decir no a la degradación humana: ¿qué quién lo dice? Pues un cinta
negra degradado en proceso de putrefacción.
Tercera lectura: mismo año 2002, El mítio de Sísifo,igualmente de Albert Camus, ¿La peste? No la he leído, pero también es de este autor.
Editoriales españolas, ediciones de bolsillo, lecturas y confrontaciones juveniles, sueños irresolubles, irremediables, pesadillas vueltas realidad. Miedo,
paranoia, esquizofrenia atípica, alto consumo de drogas psicodélicas, fármacodependencia, afectos trabados, trabazón, golpes a la imaginación,
atentado callero y muy poco que contar. El don juanismo que se exacerba en la cantidad y no en la calidad, el valor fundamental del suicidio (no desde
Durkheim por favor), la tradición francesa desconocida, acercamientos a Europa, personalidades, grupos de poder, transición democrática y la retahíla
que no cesa.
Luego escandálos, gritos por mi parte: ¡Dariana te amo! ¡¿Dónde están los psicoanalistas?! La cagazón, en lo obscurito y la filmografía inexistente del
día 13 de abril del año 2002, el cambio de trayectoria definitivo ante los escrúpulos de una muchedumbre sedienta de sepa qué puta pinche cosa,
hambrienta de quién sabe qué puta pinche cosa, en el pinche instante arrabalero y la encuerada de Avandaro en confrontación con las técnicas arcaicas
del éxtasis, título de un libro de Mircea Eliade que no leí sino que golpeó mi imaginación ya de por si golpeada, inservible, irrecuperable.
A posteriori el juicio kantiano, lo indescifrable de la realidad, el nuevo golpe, el de ella: ¡Dariana te amo! No lo olvidaremos, no lo olvido, no puedo,
porque hubo ese año un arcoirís hermoso en el ventanal de mi casa, porque ella no fue nada ni nadie y me hizo mierda el oído, porque me apene,
porque sentí que la quería, pero no, pero no, no, no, no.
Golpes y más golpes a la inconsistencia psíquica, golpes y más golpes, seguir hablando sólo, seguir escribiendo, seguir vivo, sin aliento, sin mirada,
con el oído dolorido como nunca, como eso que fue mi punto débil que ahora ya no importa: ¿el oído o la mujer esa? No lo sabemos.
Cita musical: Ya lo dijo Dios a los primeros habitantes de esta mundo, no coman de ese fruto, les traerá problemas. Charly García VS Alien Project, el
fresa, el débil, el delicado termine siendo yo, cuándo no lo fui, cuando tuve fuerza, nada más para gritar las tuve.

Volver a los textos, a Camus, por favor, es una orden....

La instalación estaba hecha así: o todo o nada, primer subrayado personal, años después, al releer la novela, que ahora he abierto con demasiado
ímpetu y termina deshojada. En el Mito de Sísifo: Los sentimientos profundos siempre significan más de lo que conscientemente dicen, obras gemelas,
obras iniciáticas, obras primeras de nuestro autor-personalidad de la literatura del siglo XX, reeditado, renovado, reloaded, igual que Matrix.
Abandonar el cine por esos eventos drogadictivos, dejar la televisión años, terror y fobia a sentir, patethifobico, logofóbico, tecnofóbico...
Actos y más actos drogadictivos para seguir creyendo que bailaba junto a ti, junto a eso que fuiste y que no pudo ser para mí, desgarres, muchos,
mucho muy fuertes.
Lo absurdo que no puede resolverse, suicidarse, morir, tener consciencia de lo fútil que resulta la imposición de estar vivos, de tener consciencia de la
muerte, y las nubes, siempre blancas, siempre en el fondo azul, a diferencia del logotipo del partido oficial, del Acción Nacional, en mi opinión fracaso
de la democracia mexicana, de la población mexicana, reafirmación fortalecida de la dictadura de la ignorancia en este país de estrellatos y cerebros en
fuga.
Luego leer, seguir leyendo, escribir, volver aquí, allá, buscar a la bailarina sin ningún éxito. Ella tampoco hizo nada por buscarme, entonces no fui
correspondido, sea justo o no lo sea.
Entonces, acá, las nubes: Hongos San Isidro, Cilocybe Mexicanae, XICO, Veracruz, grabación del Crimen del Padre Amaro con Gael García. Nuevos
valores de la vida nacional, nuevos fraudes, nuevas elecciones, nuevos descabellados intentos, viajes al interior de la destrucción y la consciencia falaz
de todo lo que pueda ser blanco como las nubes: una con forma de elefante, otra con forma de pesa, otra con forma de LSD: Lucy in the Sky with
Diamonds.
Pérdida de la identidad, ruptura con la realidad inmediata, extravíos afectivos, versiones encontradas, amistades falaces, corrompidas, degradadas,
inicia el periodo de degradación que se consuma hoy, esta semana, este día, con este ensayo que no es ensayo de nada porque no hace pensar, porque
no es más que un testimonia chafa, escueto, maleta, de quinta categoría, sentimentaloide, patológico, esteticamente trunco: lo absurdo es al mismo
tiempo consciencia de la muerte y su rechazo. Contrapuntos de Mozart, la flauta mágica, Don Giovanni, su Requiem y aprender a rasurarme, como si
fuera fácil aprender algo en esta vida, como si estuvieras preparado nada más para aprender positivamente, como si Jean Jacques Rousseau no hubiese
sentado las bases pedagógicas del siglo XIX, no del XX, pero recordemos, no caigamos en teleologías por favor.
Los golpes, accidentes de todos, de cada quien frente al cúmulo de experiencias que nos ofrece la vida:
Así paso el tiempo, con las horas de sueño, los recuerdos, la lectura del hecho policial y la alteración de la luz y de la sombra.
El ensayo inconcluso, la carrera trunca de antropología social en la UAM, avergonzado, finalmente avergonzado, pecaminosamente avergonzado por
los eventos: como decía la revista ERES, TRAGAME TIERRA, el oso de mi vida, pero eso sí, con decibeles de inteligencia de por medio como medios
de defensa frente al ataque a mi imaginación.
2002, 2003,2004,2005, 2006: relectura de Camus, relectura de la vida, semióticas interpretativas de mi más recóndito dolor, de mi más publicitado
dolor, de mi más humano dolor y mi más inapreciable dolor, de mis más desgarrada intimidad como si fuera poco quitarse la camisa en frente de un
tumulto y no ser golpeado, como si aún se pudiera revivir WOODSTOCK, como si los tiempos no cambiaran, como si no tuviera ni voz ni voto ni
consciencia ni fuera sensible: cita de Dylan, When someone's atack your imagination.
Frente a frente, cara a cara, el olvido y el recuerdo, la agonía y la vitalidad, el olvido es una buena medicina, la memoria la peor enfermedad. Lo cruel
de todo la lluvia en Tokio, su sabor aún a algas y UNAGUI (anguila), su arroz al vapor, sus hermosas Geishas en Kimono o en trajes al estilo
occidental. Pornografía oriental, de un alta calidad, mucho mejor que la occidental. Aprender a leer de izquierda a derecha y de abajo a arriba. Escribir
así, diario del dolor de este dolorido doliente y no escuchado joven, muchacho, el último esclavo sobre la faz de la tierra: esclavo a nada ni a nadie,
atado como Sísifo a su castigo, cargar la piedra, subir la colina, verla caer, perder todos los días de su existencia en eso, vivir en el eterno flagelo de lo
inútil.
¡Dariana te amo! Aunque no lo oigas, aunque no te importe, aunque no valga nada para nadie ni para mi siquiera.
Falsedad de existir y vivir, falsedad o verdad a medias o medias de ceda o SEDAL, enjuague para cabello rizado, lacio, teñido: artículos femeninos del
siglo XXI.
Entre eso y hoy, esto, que no es ensayar nada, que es un testimonio falsificado, mi versión oficial del accidente que transformó, en detrimento, mi vida,
pero que sin duda me hizo llegar a Camus, aunque mejor y más bien me hizo llegar a mi mismo, al acto degradante, degradacionista, a la degradación
humana: conócete a ti mismo, máxima socrática y mucho de filosofía más que poesía, pero eso sí, nunca dejar de leer.
Quince años después y el reino de la infelicidad
No se pueden hacer automóviles sin acero, y no se pueden hacer tragedias sin inestabilidad social. Las gentes
son felices; tienen cuanto desean, y no desean nunca lo que no pueden tener. Están a gusto; están seguras;
nunca están enfermas; no tienen miedo a la muerte; viven en una bendita ignorancia de la pasión y la vejez;
no están cargados de padres ni madres; no tienen esposas, ni amantes que les causen emociones violentas;
están acondicionados de tal suerte que, prácticamente, no pueden dejar de comportarse como deben de
producirse. Y si cualquier cosa no anda bien, ahí está el soma. Que habéis arrojado lindamente por la ventana
en nombre de la libertad míster Salvaje. ¡La libertad!

Un mundo Feliz (1932)


Aldus Huxley (1894-1963†)

En el año de 1995 cumplí catorce años, gran cosa. Recibí por obsequio algunos fetiches importantes, sobre todo musicales, pero especialmente no me
puedo quitar de encima la deuda contraída con uno de mis hermanos, con el mayor, con el Urteaga. Debo reconocer que fue mucho gracias a sus
contribuciones que me fui dedicando a compartir mis escritos, primero ingenuos, después pesimistas, ahora inclasificables, quizá autobiográficos por
estar de moda la autobiografía.
1995, año particularmente nulo en la cosmovisión de los eventos globales: ni Juegos Olímpicos, ni Mundial de Foot Ball Soccer, quizá juegos
invernales, tal vez, no lo puedo recordar. Pero eso sí, cumpleaños feliz.
Por aquellos días de adolescentes pasiones conocí a Marianita, esa pequeñuela que fue tan lastimada hasta el hartazgo por mi, de la cual incluso no
puedo decir que conserve una amistad. Diciembre de 1995, viene ya el recuerdo: The Beatles Anthology, claro, por supuesto; segundo de secundaria;
casa de Mateo Aranda; exposición para la clase de química sobre la ENERGIA; visitante adolescente femenina mexicano-brasilera. Datos y más datos
específicos, mucho de ficción irrealizable, mucho de chisme, mucho de rumores que no llegaron a ser historias sino truncos fragmentos del cristal con
que se mira el pasado.
1995, diciembre, seis, catorce años después, catorce años antes: 14 de diciembre de 1995 a 16 de enero de 1996. Corazones jóvenes por ser rotos,
corazones por ser separados definitivamente, corazones de un tiempo distante. ¿El mío? En busca de la intoxicación narcótica: Marihuana, Alcohol,
Ácido Lisérgico, Hongos Alucinantes, Peyote, Éxtasis, poco más o menos, pero sobre todo Floripondio. Al cabo de los años no sé cómo puedo seguir
recordando, pero quince años después la lectura que pudo evitar todos estos quince años de desgarres: Aldus Huxley.
1995, preámbulo a la infatigable renuncia ocurrida 7 años después, catástrofe, flojera para leer, apatía a la intelectualidad, rebeldía, regaños y libertades
excesivas, mucha incomprensión en todos los sentidos (de mí para las otros, de los otros para mí, de adentro hacia afuera y de afuera hacía adentro),
algo menos que el futuro por delante, algo más que el dolorido trauma de una infancia cercenada por divorcios, medios hermanos, abusos, pero
ciertamente el álgido soporte de una vida deportiva y sana.
Aldus Huxley: ¿quién? ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo? Un mundo feliz, no preguntemos mucho más ahora. Digamos simplemente que estamos frente a la
civilización, frente a las pasiones humanas, frente a lo que mi Urteaga Urías llamó en aquel entonces las teorías psicológicas. A los catorce años, con
una inmadura plaga de lecturas poco confiables, con un ávido reprimido instinto para escribir, con un sopor depresivo constante, igualmente aprender y
desear ser rockanrrolero, ser músico, emprender un camino hacia esa dirección: extravíos en el reino del arte, reino circundante durante todos los días
de mi existencia: cine, pintura, escultura, música, poesía, arquitectura, teatro, danza, etcétera.
Quince años después, 2010, año de celebraciones, de los bicentenarios de las naciones hispanoamericanas, del grito de dolores, de la muerte de
Saramago y Monsiváis, de una década sin estudios personales avalados por alguna institución. Año de Tables Dances, de intercambios sexuales, de
promiscuidad, de incertidumbre, de deudas morales, afectivas, ideológicas, de nuevas amistades sorpresivas, de tecnología creciente, de discursos
encasillados que rayan en la locura más estúpida, en el desquiciante caso de la soberbia conatural al ego petulante que emanó. Otro cigarrillo, otro más,
buscar la muerte, carecer del placer de estar vivo, continuar prosiguiendo esta jornada de falsificaciones y farsas y personas que dijeron sentir algo
hacia mi que no fue cierto. El olvido que es buena medicina y quince años de vida, quince años postergados de una lectura postergada: las respuestas
ocultas en ese ejemplar mal editado, popularísimo, gachamente encuadernado, pobre en apariencia, nutritivo, tal vez salvaguarda de los últimos
vestigios de inocencia perdida.
Un mundo feliz que envuelve venganzas hacia su fin, que enrola pasiones primitivas entrecruzadas con pasiones civilizadas, viejos conocidos nombres
(Marx, Darwin, Ford, Lenin, John). Numerología propia para analistas literarios, para críticos mordaces, para estudiantes de toda literatura
meticulosamente construida por los ritos de paso universitarios. ¿Uno? Extraviado en este trayecto recorrido de indómitas proporciones, el futuro que
se vuelve inagotablemente inabarcable, la inteligencia y el descontrol, lo viejo y lo nuevo, DIOS, Shakespeare, Arte, Ciencia, conocimientos literarios:
Un mundo feliz.
Soma: ¿narcótico, droga, medicina? Substancia de la época fordiana de la humanidad, evasora evasiva para evadir dolores, angustias, desgracias,
pecados, injurias, padecimientos, vejeces y senilidades.
Quince años antes, anteriores a esta lectura, como deuda con el hermano mayor, con ese carnal que fuera más que un héroe un maestro, más que un
hermano una guía, más que un compañero de juegos un verdadero instructor para la vida. 1995, aún la madre viva, aún la hermana Luisa en casa junto
a uno, aún pagar renta, aún llamadas telefónicas a amistades y familia, aún viajes inocentes, aún primeros escritos olvidados y perdidos, aún Tae Kwon
Do, aún deseos e impulsos, aún algo más que este nudo de tristeza, este nudo amarrado a mis días, a mi garganta, a mi cerebro y corazón renegridos de
ausencias, sobre todo femeninas.
1995 y la dedicatoria de un libro, una decisión extraviada en mí vida: leer a Rilke y no a Huxley, quince años antes, pudo ser mi vida distinta de cómo
lo ha sido, pero preferí leer Cartas a un joven poeta que Un mundo feliz. Líneas del tiempo, indescifrables, líneas de la vida, de la mano, lectura de
cartas, rupturas, algo de todo lo que debemos dejar en el tiempo para poder llegar a vivirnos, vivir con los otros, por ellos, en ellos, para ellos, siempre
a su lado: cuando la soledad deja de deslumbrar y los ausentes se tornan presencias fantasmagóricas, en ese intervalo en el que la máquina fue pre-
historia del futuro, en ese sitio de la época Fordiana de la humanidad: producción en masa y en serie, división social de la engendración, probetas, alfa,
beta, gama, delta, epsilon, y los gramos de soma obtenidos, el sexo gratuito y gratis, a toda hora propicia, cine sensible, golf electromagnético,
helicópteros, maquinas, ciencia aplicada, arte olvidado, religión superada, Aldus Huxley y la prospección del tiempo nuestro en su narración, con ese
fluir contrapunteado, con esa infalible proeza clarividente, con el referente, actualizado, de la globalización y esto que llamo la pesadilla malthusiana
internaútica. Un mundo feliz donde no hay ya lugar para las guerras, donde no se envejece, donde la fealdad no existe, donde el tiempo se desarrolla sin
su esencia prístina, donde la historia se olvida y los libros se esconden: ¿les resulta familiar?
Quince años antes, anteriores a la destrucción autoengendrada desde la muerte, por la muerte, en busca de la muerte, y estos quince años desbocados de
lecturas, de lagunas cognitivas, de bloqueos pasionales, de promiscuidad, de incestuosos pleitos intelectuales, de disputas y de la toxina del dinero que
es el poder sin saberlo utilizar.
Quince años, 1995-2010. Quince años entonces cumplidos sean este invierno desde que pude evitar un trayecto infelizmente cabalgado ya desde la
penumbra de mi poesía raquítica de temple, ya desde mis intentonas de estudiar y ser un profesional profesionista, ya desde los viajes realizados, ya
desde las personas distantes a este ser que sigue viviendo la ningunidad en todas sus facetas.
Quince años de autodestructiva autoestima, quince años, cumpleaños feliz, 29 años en este invierno, y esta tonelada de recuerdos que no son nada para
nadie, que nada más son todo menos todo igual a nada para nadie.
Que grato habría sido evitar los sufrimientos de estos quince años leyendo a Huxley en 1995. Quince años después no me arrepiento de lo vivido.
Reporte de lectura:

Me detengo ahora a realizar un breve reporte, no un vasto informe, nunca un pormenorizado aterrizaje forzoso, jamás un escrutinador recorrido. Se
trata, en esta ocasión, de un texto memorable de un escritor mexicano memorable al cual la vida me ha permitido conocer paulatinamente más y más.
No me vanaglorio de estos incipientes momentos que van ascendiendo a la forma álgida del compañerismo, aunque frente a este circunloquio trataré de
volver al reporte del cual me ocupare.
Un ensayo completa una ruta asequible al plano de la realidad, en este caso de la autobiográfica instancia circunstancial de nuestro admirado escritor.
En relevos muy bien logrados, después de una prosa pulida mas no pulimentada, el ensayo da un acercamiento a la intimidad de nuestro escritor, algo
más que la apariencia prefigurativa se enaltece cuando de pronto nos traslada a la aventura, al viaje, a las vivencias de lo cotidiano que se encubre en su
prosa anteriormente adjetivada por este jovensuelo escritor. Extraviar los lentes, andar en el claro oscuro lluvioso de una ciudad europea, naufragar a
las referencias a pintores, escritores, estetas, deambular por el andamiaje de los años y las anécdotas, tal es, en parte, el itinerario. Frente a mí, frente a
esta lectura, nada menos que excelentemente ágil, nada más que increiblemente sincera, uno puede saber que lo que termina escribiendo es pura
literary trash, mas no todo lo que uno escribe es eso.
Algo de pronto parece reivindicar el reporte este que no tiene píes ni cabeza, pero que ciertamente no será leído por nadie, al menos en unos siglos, tal
vez años, espero que por lo pronto sean décadas.
Indiscutiblemente nuestro escritor es un amo y señor de su poética reconstructiva, de su arqueología literariamente íntima, íntimamente literaria,
notoriamente confeccionada bajo una óptica de avasalladora sencillez más no por eso rudimentaria.
Uno, que ahora cuenta con correctores ortográficos virtuales, que escasamente puede distinguir entre una palabra grave, una esdrújula y una aguda, que
navega en la gramática sin una sintaxis tónica de argumentación futilmente conquistada, puede asegurarse, al leer un ensayo como este, de la ínfima e
irónica constatación del vacuo intento de nombrarse a sí mismo escritor (quizá sea mejor nombrarse escribiente, aunque en la actualidad dicho papel
esté restringido a las trabajadoras sociales, burócratas y prestamistas de servicios en mi muy escueta opinión).
En toda formación de argumentos, en el desarrollo desde una introducción hasta la conclusión, me recalcitra una inesperada y secreta confesión de
nuestro autor: la respiración que debe tener un novelista al escribir narrativa. Existe, entonces, una doble cuchilla letal de la literatura cuando sea
concebida como peor que la belle dame sans merci, esa mujer amada y temida por los simbolistas. Cuando se le hace trampas, cuando siente que se la
utiliza para usos espurios7.
Se tratará entonces de evitar una literatura de mentiras. Igualmente se tratará de la construcción genealógica del árbol familiar, de la adscripción e
inscripción a una pandilla literaria, bajo la inminente consigna de que Dios los hace y ellos se juntan, pero no es lo mismo uña y mugre que junto con
pegado igual que siempre hay un roto para un descosido.
Igualmente nuestro reporte, ahora nuestro por razones íntimas, deviene en preguntas necesarias: ¿para qué evito mencionar a nuestro autor? R= porque
ahora busco ejercitarme en la lectura de este titulo de ensayos anónimo por el momento que el mismo escritor me ha obsequiado, título al cual le pienso
dedicar algunas páginitas para el desarrollo de estos apuntes, en vías de realizar algunos ejercicios puntuales de lectura y comentarios.
¿cuáles son los propósitos de estos reportes? Cotejar impresiones, acreditar y validar criterios, puntualizar la experiencia lectora, evitar el naufragio al
ímpetu pasional, sin desacreditar por ello la espontaneidad creadora y creativa. Conseguir una lógica de disciplina, disciplinaria, pero salvando caer en
ortodoxias.
Volviendo al reporte, nuestro autor expone sus ideas de lo tolerante, sus fuentes, sus vestigios, las huellas que lo hacen creer que hay que volver al
siglo XVIII, a Voltaire, a Diderot, a los enciclopedistas, para encontrar el vigor del término8. Pero antes de la enciclopedia, anterior al siglo de las
luces, los libertinos francesés, La Fontaine, La Bruyere, Descartes, Pascall, Newton, Bacón, entre otros más que me vienen a la cabeza, aunque de igual
forma, y más cercano a la tradición hispánica, Luzán, Feijoo, Diego Torres de Villarroel, otros varios más sin duda, igualmente Sor Juana, Juan Ruíz de
Alarcón, otros varios más, pero no quedo certeramente seguro del antes, del ahora y del después.
¡Al reporte, por favor, al reporte por favor!
Autores, editoriales, modus vivendi y operandi, personalidades, la farándula literaria, PAZ, FUENTES, MONSIVÁIS y nuestro autor. Algunas
referencias obligatorias, otras más de exquisita ignorancia personal. Ciertamente, una vida distante a la mía, una trayectoria literaria distante, una

7 Cuando esta cita concluye afirmando, que la venganza de la literatura suele ser feroz al emplearse bajo la concepción citada. Escrita por nuestro autor dentro de lo que me atrevo
a enfatizar como una definición posible de la literatura, una cuchilla letal de doble filo o una doble cuchilla letal. Esto con respecto a una función especialmente difícil dentro del
campo literario que se refiere concretamente a la actividad literaria con respecto a la actividad política. No por nada, pensándolo bien, me viene a la cabeza ese autor español, no
recuerdo si fue Lope de Vega o Quevedo, pero alguno de los siglos de oro, que se atrevió a decirle coja a la Reyna de España, en el distante siglo XVI o XVII.
8 Curiosamente un servidor se encuentra en mayor o menor medida realizando algunas pesquisas sobre el siglo XVIII aunque de carácter español, nada más y nada menos que del
período Neoclásico, considerando que el clasicismo francés del siglo XVII es sin lugar a dudas una de las fuentes de las que bebe el academicismo enciclopedista, sin caer en el
equivocado juicio del desacreditar a la institución académica, puesto que de igual forma y aseguro esto después de la lectura de Wallerstein, que el origen de las ciencias sociales
igualmente se detecta en el siglo XVIII en escasos recintos universitarios como lo fueron y siguen siendo: OXFORD, FLORENCIA, PARIS y BERLIN. En el mejor de los casos
la referencia al siglo XVIII de nuestro autor, es una causa más de exploración de inquietudes compartidas, al menos desde el plano intelectual.
trayectoria de lecturas divergente, distintos escritos, distintas experiencias, mundos en encuentros, encuentro de dos mundos, de una generación con
otra, de esa vieja escuela que continua con el vigor de la guardia, de esta nueva guardia que pretenderá sin obstinación llegar a ser escuela nueva.
Recuerdos, por supuesto, referencias cruzadas, nuevamente. Canetti y el oficio de escritor, igual que Pavese, pero menos por haber sido lecturas, más
por haber sido títulos vistos en desvelos bibliotecarios de una biblioteca materna que me resultaba ajena hasta que encontré mis lecturas dentro de ella.
Selectividad de los textos, lecturas evadidas: Milan Kundera, Yukio Mishima, George Orwell, varias otras más. Lecturas realizadas: multitud de autores
sin orden ni píes ni cabezas al igual que este reporte.
Fin del primer reporte de lectura.

Xalapa, madrugada del verano de 2010


BIBLIOTECA SUBTERRANEA

¡TRISTEZA DE UNA PUERTA QUE SE CIERRA!


LA NOCHE ERA DE NIEBLA, UN CORROSIVO
HIELO DESLEÍA TODO CONTORNO
EN LARVA.

L. FIUMI (1894-1940†)

Abajo de nosotros los libros de los muertos


bajo nuestros libros nuestros infiernos
Baudelaire, Rimbaud, Mallarme, Artaud.

Bibliotecas incendiarias de ignorancias carcomidas


para seguir ignorantes todo el tiempo
todo el día nuestro en nuestro planetita chorreado
y libros ocultos, libros censurados, libros desconocidos,
en libreros antiguos a los anteriores que fueran pergaminos.

Libros abajo de nosotros, de ultratumba manufacturados


no por ser vida de ancestros pasados y enmohecidos
sin sabores a desencantos cuando al lector le sobran
motivos para engañar de prisa al amanecer.

Lecturas incomprendidas y el faro de Alejandría


y su biblioteca quemada y los imperios de la ignorancia
con fuentes inagotables de novedades variadas
de nuevos escenarios y viejos traumas
en el silencio de estas esferas nuestras que somos al leer
debajo de nosotros los infiernos y Rimbaud, Baudelaire, Mallarme y Artuad.

Malditos poetas, malditos escritores, malditas palabras.


Malditos y malditas todas las voces engendradas
todas las lenguas
todos los rincones
los artificios verbales
los juegos florales
los concursos literarios
la farsa de nombrar y el álgebra muda de lo inconcluso
no
por favor no
no
por favor no

cuando decir es algo menos que callar


para mencionar nada más los gestos de la tierra
de los infiernos bajo nosotros como los libros
libros quemados que se fueron al cielo del olvido
al olvido de lo desconocido
como las lenguas muertas que no resucitan ni con RCP
cuando el electrocardiograma de la civilización apaga el naufragio
naufragio del conocimiento que somos al construir lenguajes
dentro de todo este ciclo que llamamos y nos llama por la herida
por la palabra que exorciza y hiere y lastima
parte del aire que circunda los coloquios de los perros
de los otros animales que no son como nosotros
porque sin razones viven y han de caer muertos igual que el hombre
quebradizo en sus entrañas de cultura y sapiencia y antropológica mirada
y escrutinio escandaloso en el habitat de las bibliotecas bajo nosotros
en este infierno que somos al ser nada menos que algo fuera de la naturaleza
dentro de una esfera llamada hogar que esta muriendo y los libros electrónicos ahora
cegando luminosamente el ojo y las entrañas quebradizas del silencio llamado ignorar.
COSAS

¡VINISTE!
TE DETUVE EN LA PUERTA
MI CORAZÓN TEMBLABA,
DIJISTE COSAS BANALES.

F. DE PISIS (1896-1956†)

Las cosas, oh cosas, sí


cosas de los días
cosas saladas
como cuando lloras.

Cosas de cada vez avecindadas


cosas nuestras: nuestras cosas...

Oh cosas de cosas vueltas cosas


cuando la cosa es hacer cosas
y deja de ser cosas cuando se vuelve cosa
de cada quién hacer su cada cuál.

Cosas en el caos de este mundo


cosismo de cosas vueltas cosas superfluas
cuando las cosas son cosas insignificantes
y el coso este escribe cosas venideras
a las cosas de la cosa entre los cosos nuestros.
Cosas divinas y cosas profanas, cosas de todos,
cosas nuestras, como casas hechas con cosas
y cosas en las casas de todos los cosos estos que somos.

Cosas y más cosas o cosas menos para ser minimalista


igual que cosas de alquiler que no casas alquiladas.

Cosas de nuestros días y nuestras cosas llamadas vidas


en la cosa de estos huracanes de pasiones que son cosas compradas
extintas en el maremagnum de los torbellinos de las cosas
y las cosas de nosotros como nada y como nadie
como nada y como nadie antes de las cosas que se acabaran después
de que nosotros seamos cosas eternas para algo o para alguien
porque somos cosas de Dios y Dioses son cosas que no podemos explicar.

Cosas proféticas y profetas de cosas cansadas ya hasta el hartazgo de hoy


cosas y más cosas y muchas más cosas y muchas muchísimas cosas más
que han de ser cosas anteriores a lo posterior de las cosas venideras, ¿qué serán?
Pos cosas de cosas con cosas y cosos como este que escribe cosas ridículas
por ser cosa de otros días y ajena a las voluntades de las cosas que le circundan.

ªªªªªªªªªªªªªª
ªªªª
ªªªªªªªªªªªªªªª !

ª ªªªªªªªªªª

ªªªªªªªªªªªªªªªª

ªª ! ªªª ! ª ªªªª

ªªªª

ªªªªª ªªªªªªªªªªª

ªª...
...