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Fragmento de una entrevista antigua de Grigori Grabovoi,

“Díganos el secreto, Grigori Petrovich. Qué es el proceso de clarividencia? Qué fuerzas nos
permiten mirar al futuro o ver a centenas o miles de kilómetros para diagnosticar algún
aparato?
- En realidad no hay ningún secreto. Hasta los doce años yo me sentía como una persona
común y corriente, y pensaba que si yo veía como en el cine, el día de mañana y los
acontecimientos futuros, todos los demás los veían igual. Simplemente primero surgió en la
mente alguna imagen o alguna acción y luego todo eso llegó a ocurrir en tiempo real.
Cuando yo daba clases a pilotos y cosmonautas sobre los métodos de control, dividí este
proceso en dos elementos. Si por ejemplo hace falta controlar algún objeto - digamos una
estación espacial o un avión – en primer lugar tenemos que plantearnos la tarea, o sea
recordar, visualizar el objeto. Luego será necesario sintonizarse con el mismo, “activar” un
cierto indicador del cerebro que a menudo se suele llamar el “tercer ojo” y “extender” los
hilos informacionales hasta el objeto de la investigación. Y aquello que primero entra a la
conciencia debe ser fijado , y luego comprobado. Posteriormente tocará extraer las
conclusiones indispensables que servirán de base para tomar decisiones. De este modo
primero hace falta plantearse la tarea a resolver, una parecida a aquellas que nos
planteamos constantemente - irse de compras, realizar un trabajo u otro, - y después de
esto “se activa” el mecanismo de aplicación de la clarividencia, que se basa en el hecho de
que la conciencia tiene acceso a cualquier información y en su ámbito se puede encontrar
respuesta a cualquier pregunta. Yo tengo mis métodos para esta parte, y no los escondo de
ninguna manera, porque la esencia de mi trabajo es precisamente la elaboración y la
realización práctica de sistemas de salvación , que hoy en nuestro mundo que se encuentra
en un estado alarmante, pasan a un primer plano. Y cada persona debe desarrollarse de
acuerdo con este sistema, teniendo en cuenta que los peligros para el planeta no sólo están
en la gente mala, sino – y en mayor medida – en los cataclismos naturales y tecnógenos. El
hombre debe saber protegerse ante cualquier circunstancia y saber las consecuencias que
conlleva cualquiera de sus acciones.
- Pero esto suena un poco fantasioso…
- Yo diría que es indispensable. Por eso yo me dedico al sistema de la salvación . Así que si
hablamos de los principios hace falta tener en cuenta en primer lugar , el estado en el que el
hombre lo ve todo como a sí mismo , el llamado don de la clarividencia, y en segundo lugar
el proceso que se puede desarrollar a partir del primer estado si se conocen las tecnologías
con las que trabajan el pensamiento y la conciencia. Aquí por supuesto la técnica será
individual para cada uno, pero de hecho se trata de que hay que ser capaz de visualizar
cómo desde nuestro cuerpo o desde otra fuente sale una señal en forma de una línea ,
impulso o hilo y esta señal, después de contactar con el objeto, o el evento, se refracta y
retorna , convirtiéndose en una información indispensable para la persona. En el futuro o en
el pasado – esto ya es tecnología.
- Esto suena tan simple y tan convincente, pero aún así, se parece más bien a un monólogo
extraído de una novela de ciencia ficción sobre el futuro. Alguien ha intentado alguna vez
aprender estos métodos?
- No alguien, sino mucha gente, a los que yo formé, y muchos llegaron a dominarlo. Yo
aspiro a divulgar esta metodología lo más ampliamente que sea posible. Cuando la gente
llegue a dominarla, el sistema de la seguridad global será mucho más estable que en la
actualidad...
- Usted, Grigori Petrovich, con su don único, realiza un gran número de buenas acciones e
incluso enseña a los demás a hacer milagros. Sin embargo, se plantea la pregunta: se
puede utilizar tales capacidades con signo negativo?
- En primer lugar quiero decir que el elemento creador de la conciencia existe en cada
persona, literalmente. Los parámetros destructivos son muy selectivos y la entrada al área
de la información sólo es posible a través de los canales destinados a la creación. Los
principios de la destrucción tienen leyes absolutamente diferentes. A esto se debe el dicho
tan conocido, de que el bien siempre acaba por vencer. Pero esto de ninguna manera
quiere decir que el bien vence por sí mismo. No. Para que pueda vencer, el bien tiene que
ser constantemente aplicado mediante la tecnología. Dicho en otras palabras, la destrucción
a nivel macro mediante sistemas destructivos no nos amenaza. Por supuesto, esto es con
tal de que el sistema de salvación - creador por su esencia - reciba una divulgación amplia,
porque a falta de ello con respeto a un objeto u otro genera una cierta voluntad de
destrucción. Destrucción que no se entiende como una fuerza del mal sino como la falta de
la fuerza creadora. De esto se desprende que saber las tecnologías del bien sólo puede
llevar a la realización de buenas acciones. Y estos conocimientos en ninguna circunstancia
pueden ser destructivos. Otras variantes pueden verse como la insuficiencia de
conocimientos sobre el panorama real del mundo, que está construido según el principio de
la creación.”