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TEMA 1 – Definición de Epistemología y la consolidación de la ciencia

moderna

Epistemología: Es un discurso razonado del conocimiento verdadero.

Mario Bunge La ciencia. Su método y su filosofía – Cap ¿Qué es la


ciencia?

Mientras los animales inferiores sólo están en el mundo, el hombre trata de


entenderlo. En este proceso, construye un mundo artificial: ese creciente
cuerpo de ideas llamado "ciencia", que puede caracterizarse como
conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible.
Por medio de la investigación científica, el hombre ha alcanzado una
reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez más amplia, profunda y
exacta.

La ciencia como actividad —como investigación— pertenece a la vida social;


en cuanto se la aplica al mejoramiento de nuestro medio natural y artificial, a la
invención y manufactura de bienes materiales y culturales, la ciencia se
convierte en tecnología.

2. Ciencia formal y ciencia fáctica

No toda la investigación científica procura el conocimiento objetivo. La lógica y


la matemática tratan de entes ideales; estos entes, tanto los abstractos como
los interpretados, sólo existen en la mente humana. A los lógicos y
matemáticos no se les da objetos de estudio: ellos construyen sus propios
objetos. La materia prima que emplean los lógicos y los matemáticos no es
fáctica sino ideal. La lógica y la matemática, por ocuparse de inventar entes
formales y de establecer relaciones entre ellos, se llaman a menudo ciencias
formales, precisamente porque sus objetos no son cosas ni procesos, sino,
para emplear el lenguaje pictórico, formas en las que se puede verter un surtido
ilimitado de contenidos, tanto fácticos como empíricos. Las ciencias formales
jamás entran en conflicto con la realidad.

Tenemos así una primera gran división de las ciencias, en formales (o ideales)
y fácticas (o materiales). Mientras los enunciados formales consisten en
relaciones entre signos, los enunciados de las ciencias fácticas se refieren, en
su mayoría, a entes extracientíficos: a sucesos y procesos. Las ciencias
formales se contentan con la lógica para demostrar rigurosamente sus
teoremas, las ciencias fácticas tienen que mirar las cosas, y, siempre que les
sea posible, deben procurar cambiarlas deliberadamente para intentar
descubrir en qué medida sus hipótesis se adecuan a los hechos.
La matemática y la lógica son, en suma, ciencias deductivas. En matemática la
verdad consiste, por esto, en la coherencia del enunciado dado con un sistema
de ideas admitido previamente: por esto, la verdad matemática no es absoluta
sino relativa a ese sistema. En las ciencias fácticas, la situación es
enteramente diferente. En primer lugar, ellas no emplean símbolos vacíos
(variables lógicas) sino tan sólo símbolos interpretados. En segundo lugar, la
racionalidad —esto es, la coherencia con un sistema de ideas aceptado
previamente— es necesaria pero no suficiente para los enunciados fácticos;
Además de la racionalidad, exigimos de los enunciados de las ciencias fácticas
que sean verificables en la experiencia, sea indirectamente (en el caso de las
hipótesis generales), sea directamente (en el caso de las consecuencias
singulares de las hipótesis). Únicamente después que haya pasado las pruebas
de la verificación empírica podrá considerarse que un enunciado es adecuado
a su objeto, o sea que es verdadero, y aun así hasta nueva orden. Por eso es
que el conocimiento fáctico verificable se llama a menudo ciencia empírica.

Las ciencias formales demuestran o prueban: las ciencias fácticas


verifican (confirman o disconfirman) hipótesis que en su mayoría son
provisionales. La demostración es completa y final; la verificación es
incompleta y por eso temporaria.

Mientras las teorías formales pueden ser llevadas a un estado de perfección (o


estancamiento), los sistemas relativos a los hechos son esencialmente
defectuosos: cumplen, pues, la condición necesaria perfectible (Deficiente /
Imperfecto).

En lo que sigue nos concentraremos en la ciencia fáctica.

Los rasgos esenciales del tipo de conocimiento que alcanzan las ciencias de la
naturaleza y de la sociedad son la racionalidad y la objetividad. Por
conocimiento racional se entiende:

a) que está constituido por conceptos, juicios y raciocinios y no por


sensaciones, imágenes, pautas de conducta, etc.
b) que esas ideas pueden combinarse de acuerdo con algún conjunto de
reglas lógicas con el fin de producir nuevas ideas.
c) que esas ideas no se amontonan caóticamente o, simplemente, en
forma cronológica, sino que se organizan en sistemas de ideas, esto es
en conjuntos ordenados de proposiciones (teorías)

Que el conocimiento científico de la realidad es objetivo, significa:

a) que concuerda aproximadamente con su objeto; vale decir que busca


alcanzar la verdad fáctica.
b) que verifica la adaptación de las ideas a los hechos recurriendo a un
comercio peculiar con los hechos.
Ambos rasgos de la ciencia fáctica, la racionalidad y la objetividad, están
íntimamente vinculados.

3. Inventario de las principales características de la ciencia fáctica

1) El conocimiento científico es fáctico : quiere decir que está basado en los


hechos o limitado a ellos, y no en lo teórico o imaginario. La ciencia intenta
describir los hechos tal como son, independientemente de su valor emocional o
comercial.

Los enunciados fácticos confirmados se llaman usualmente "datos empíricos";


se obtienen con ayuda de teorías y son a su vez la materia prima de la
elaboración teórica. Una subclase de datos empíricos es de tipo cuantitativo;
los datos numéricos y métricos se disponen a menudo en tablas, pero la
recolección de datos y su ulterior disposición en tablas no es la finalidad
principal de la investigación: la información de esta clase debe incorporarse a
teorías si ha de convertirse en una herramienta para la inteligencia y la
aplicación.

El experimentador realiza modificaciones en la comunidad que analiza, pero


dichos cambios no son conjurados por este. En todos los casos el investigador
intenta describir las características y el monto de la perturbación que produce
en el acto del experimento; procura, en suma estimar la desviación o "error"
producido por su intervención activa.

2) El conocimiento científico trasciende los hechos: descarta los hechos,


produce nuevos hechos, y los explica. Los científicos no consideran su propia
experiencia individual como un tribunal inapelable; se fundan, en cambio, en la
experiencia colectiva y en la teoría.

El conocimiento científico racionaliza la experiencia en lugar de limitarse a


describirla; la ciencia da cuenta de los hechos no inventariándolos sino
explicándolos por medio de hipótesis (en particular, enunciados de leyes) y
sistemas de hipótesis (teorías). Las discrepancias entre las previsiones
teóricas y los hallazgos empíricos figuran entre los estímulos más fuertes para
edificar teorías nuevas y diseñar nuevos experimentos. No son los hechos por
sí mismos sino su elaboración teórica y la comparación de las consecuencias
de las teorías con los datos observacionales, la principal fuente del
descubrimiento de nuevos hechos.

3) La ciencia es analítica: la investigación científica aborda problemas


circunscriptos, uno a uno, y trata de descomponerlo todo en elementos. Los
problemas de la ciencia son parciales y así son también, por consiguiente, sus
soluciones; pero, más aún: al comienzo los problemas son estrechos o es
preciso estrecharlos. Pero, a medida que la investigación avanza, su alcance
se amplía. Los resultados de la ciencia son generales.
4) La investigación científica es especializada: una consecuencia del enfoque
analítico de los problemas es la especialización. La unidad del método
científico, su aplicación depende, en gran medida, del asunto; esto explica la
multiplicidad de técnicas y la relativa independencia de los diversos sectores de
la ciencia. Sin embargo, es menester no exagerar la diversidad de las ciencias
al punto de borrar su unidad metodológica.

5) El conocimiento científico es claro y preciso: sus problemas son distintos,


sus resultados son claros. El conocimiento ordinario, en cambio, usualmente es
vago e inexacto; en la vida diaria nos preocupamos poco por definiciones
precisas, descripciones exactas, o mediciones afinadas: si éstas nos
preocuparan demasiado, no lograríamos marchar al paso de la vida.

La claridad y la precisión se obtienen en ciencia de las siguientes maneras:

a) los problemas se formulan de manera clara


b) la ciencia parte de nociones que parecen claras al no iniciado; y las
complica, purifica y eventualmente las rechaza; por ejemplo, "distancia"
adquiere un sentido preciso al ser incluida en la geometría métrica y en
la física.
c) la ciencia define la mayoría de sus conceptos.
d) la ciencia crea lenguajes artificiales inventando símbolos , a estos signos
se les atribuye significados determinados por medio de reglas de
designación.
e) e) la ciencia procura siempre medir y registrar los fenómenos. Los
números y las formas geométricas son de gran importancia en el
registro. Sin embargo, la formulación matemática no es una condición
indispensable para que el conocimiento sea científico; lo que caracteriza
el conocimiento científico es la exactitud en un sentido general antes que
la exactitud numérica o métrica, la que es inútil si media la vaguedad
conceptual.
f) 6) El conocimiento científico es comunicable: no es inefable sino
expresable, no es privado sino público. El lenguaje científico comunica
información a quienquiera haya sido adiestrado para entenderlo. La
comunicabilidad es posible gracias a la precisión.

7) El conocimiento científico es verificable: debe aprobar el examen de la


experiencia. El test de las hipótesis fácticas es empírico, esto es, observacional
o experimental. La ciencia fáctica es empírica en el sentido de que la
comprobación de sus hipótesis involucra la experiencia; pero no es
necesariamente experimental y en particular no es agotada por las ciencias de
laboratorio, tales como la física.

La prescripción de que las hipótesis científicas deben ser capaces de aprobar


el examen de la experiencia es una de las reglas del método científico; la
aplicación de esta regla depende del tipo de objeto, del tipo de la hipótesis en
cuestión y de los medios disponibles. Por ello se necesita variedad de formas
de verificación. La verificabilidad hace a la esencia del conocimiento científico.

8) La investigación científica es metódica : no es errática sino planeada. La


investigación procede conforme a reglas y técnicas que han resultado eficaces
en el pasado pero que son perfeccionadas continuamente, no sólo a la luz de
nuevas experiencias, sino también de resultados del examen matemático y
filosófico. Una de las reglas de procedimiento de la ciencia fáctica es la
siguiente: las variables relevantes debieran variarse una cada vez.

La ciencia fáctica emplea el método experimental concebido en un sentido


amplio. Este método consiste en el test empírico de conclusiones particulares
extraídas de hipótesis generales.

9) El conocimiento científico es sistemático: una ciencia no es un agregado de


informaciones inconexas, sino un sistema de ideas conectadas lógicamente
entre sí. Todo sistema de ideas caracterizado por cierto conjunto básico de
hipótesis peculiares, y que procura adecuarse a una clase de hechos, es una
teoría. El fundamento de la teoría es un conjunto de principios o hipótesis de
cierto grado de generalidad. Las conclusiones o teoremas pueden extraerse de
los principios.

El carácter matemático del conocimiento científico —esto es, el hecho de que


es fundado, ordenado y coherente— es lo que lo hace racional. La racionalidad
permite que el progreso científico se efectúe no sólo por la acumulación
gradual de resultados, sino también por revoluciones. Las revoluciones
científicas no son descubrimientos de nuevos hechos aislados, ni son
perfeccionamientos en la exactitud de las observaciones, sino que consisten en
la sustitución de hipótesis de gran alcance (principios) por nuevos axiomas, y
en el reemplazo de teorías enteras por otros sistemas teóricos.

10) El conocimiento científico es general: ubica los hechos singulares en


pautas generales, los enunciados particulares en esquemas amplios. Uno de
los principios ontológicos que subyacen a la investigación científica es que la
variedad y aun la unicidad en algunos respectos son compatibles con la
uniformidad y la generalidad en otros respectos.

11) El conocimiento científico es legal: busca leyes (de la naturaleza y de la


cultura) y las aplica. El conocimiento científico inserta los hechos singulares en
pautas generales llamadas "leyes naturales" o "leyes sociales".

En la medida en que la ciencia es legal, es esencialista: intenta legar a la raíz


de las cosas.

12) La ciencia es explicativa: intenta explicar los hechos en términos de leyes, y


las leyes en términos de principios. Solía creerse que explicar es señalar la
causa, pero en la actualidad se reconoce que la explicación causal no es sino
un tipo de explicación científica. La explicación científica se efectúa siempre en
términos de leyes, y las leyes causales no son sino una subclase de las leyes
científicas. Hay diversos tipos de leyes científicas y por consiguiente distintos
tipos de explicación científica. Las explicaciones científicas no son finales pero
son perfectibles (mejorables).

13) El conocimiento científico es predictivo: Trasciende la masa de los hechos


de experiencia, imaginando cómo puede haber sido el pasado y cómo podrá
ser el futuro. La predicción es, en primer lugar, una manera eficaz de poner a
prueba las hipótesis; pero también es la clave del control y aun de la
modificación del curso de los acontecimientos. La predicción científica en
contraste con la profecía se funda sobre leyes y sobre informaciones
específicas ej. "ocurrirá E1 siempre que suceda C1, pues siempre que sucede
C es seguido por o está asociado con E". La predicción científica se caracteriza
por su perfectibilidad antes que por su certeza

14) La ciencia es abierta: no reconoce barreras a priori que limiten el


conocimiento. A consecuencia del carácter hipotético de los enunciados de
leyes, y de la naturaleza perfectible de los datos empíricos la ciencia no es un
sistema dogmático y cerrado sino controvertido y abierto.

Los modernos sistemas de conocimiento científico son como organismos en


crecimiento: mientras están vivos cambian sin pausa. Esta es una de las
razones por las cuales la ciencia es éticamente valiosa: porque nos recuerda
que la corrección de errores es tan valiosa como el no cometerlos y que probar
cosas nuevas e inciertas es preferible a rendir culto a las viejas y garantizadas.

15) La ciencia es útil: porque busca la verdad, la ciencia es eficaz en la


provisión de herramientas para el bien y para el mal.

La técnica precientífica era primordialmente una colección de recetas


pragmáticas no entendidas, muchas de las cuales desempeñaban la función de
ritos mágicos. La técnica moderna es, en medida creciente —aunque no
exclusivamente—, ciencia aplicada.

La tecnología es más que ciencia aplicada: en primer lugar porque tiene sus
propios procedimientos de investigación, adaptados a circunstancias concretas
que distan de los casos puros que estudia la ciencia. En segundo lugar, porque
toda rama de la tecnología contiene un cúmulo de reglas empíricas
descubiertas antes que los principios científicos en los que —si dichas reglas
se confirman— terminan por ser absorbidas. La tecnología no es meramente el
resultado de aplicar el conocimiento científico existente a los casos prácticos: la
tecnología viva es esencialmente, el enfoque científico de los problemas
prácticos, es decir, el tratamiento de estos problemas sobre un fondo de
conocimiento científico y con ayuda del método científico. Por eso la
tecnología, sea de las cosas nuevas o de los hombres, es fuente de
conocimientos nuevos. La conexión de la ciencia con la tecnología no es por
consiguiente asimétrica. La ciencia y la tecnología constituyen un ciclo de
sistemas interactuantes que se alimentan el uno al otro.

Carta de Galileo a la Gran Duquesa de la Toscana

Galileo lo que hace es explicarle a la Duquesa los problemas que este tiene a
para plantear sus ideas como heréticas.

Entonces este busca expresarse de manera escolástica, para de una manera


poner en evidencia a la iglesia junto con las escrituras y demostrar que estas
se equivocan.

El afirma que no existe contradicción entre lo que el plantea y los postulados de


las escrituras y las autoridades esto se debe a que Galileo era creyente ya que
era católico, pero como sabemos también se dedicaba al estudio de la ciencia.

Lo primero que Galileo hace es una introducción al problema, donde dice que
los profesores y científicos lo acusan de mentir y de profanar lo antes expuesto
con sus nuevas teorías. Básicamente lo tratan de mentiroso de y de querer
omitir la palabra de las sagradas escrituras

Luego explica que se le acusa de haber perdido la fe o de ser profano a las


sagradas escrituras, dada su investigación o continuación de la investigación
que antes había realizado Copernico.

Expone que Copernico nunca quiso ir en contra de la iglesia y sus sagradas


escrituras, ya que quienes lo acusan ni siquiera leyeron, vieron y mucho menos
comprendieron el libro donde este hace sus propuestas y que más allá que
esté presente ideas diferentes a las que proponen las escrituras, ya que este
se guio siempre por los acontecimientos naturales. Ya que mucha de la gente
que condena la teoría propuesta, y la rechaza diciendo que ellos en algún
lugar de las sagradas escrituras leyeron que el Sol es quien gira alrededor de la
Tierra que esta inmóvil, diciendo que las escrituras jamás se equivocarían y
que es el quien miente.

Galileo dice que las sagradas escrituras, sin querer fueron escritas para la
interpretación del vulgo, ya que estos no conocían ni tampoco tenían idea de lo
que sucedía, ya que solo conocían lo que escuchaba. Y siempre tratando de no
dejar de lado su fe, dice que el vulgo puede haberse equivocado al entender
las escrituras y que quienes las profesan pueden haberse equivocado también.
Dice que hay dos tipos de verdades, es cono ya dijimos la verdad que se
fundan en la fe, por las cuales siempre necesitamos a las sagradas escrituras
para poder sostenerlas.

Y están las verdades de razón, que son las que el hombre puede investigar por
si mismo, estas son las que a raíz de la investigación y la experiencia de los
sentidos y las demostraciones necesarias (como por ejemplo la matemática y la
lógica) son las que dan un orden conceptual a lo que sucede y de cierta
manera buscan demostrar o mostrar lo que se propone y dar un argumento de
porque es así.

También dice que las sagradas escrituras no tienen la intención de describir la


naturaleza, ya que como estas lo defienden es obra de Dios y disposición de
este en relación al lugar que ocupan, ya que quien se opondría a la disposición
de Dios

Francis Bacon- Novum Organun


Prefacio

Bacon comienza su prefacio hablando de quienes se han atrevido a hablar


tanto de la naturaleza como del sujeto explorado y que han ocasionado un
perjuicio muy grande a la filosofía y a la ciencia.

Estos poniendo la fe por delante supieron no solo oponerse sino también


impedir la investigación y lograron corromper el genio de las demás personas,
además de estos, se encontraban quienes decían que el hombre nada podía
saber, así como también los antiguos filósofos griegos quienes decían que para
saber si el hombre puede llegar a conocer o no la verdad es más fácil hacer
una prueba que discutir por esto.

En cuanto a Bacon y su método aclara que es tan fácil de indicar como difícil
de practicar. Su trabajo consiste en establecer distintos grados de certeza,
utilizar el trabajo de pensamiento sensible que sigue la experiencia sensible, en
fin abrir un camino nuevo para el espíritu basado en la experiencia.

Lo que se busca es impedir que el espíritu quede abandonado a si mismo y tal


cual una maquina realizarle un trabajo de mantenimiento en toda la obra del
conocimiento.

Aclara también que si el hombre solo hubiera utilizado su pensamiento en sus


obras, sin agregarle las máquinas de funcionamiento, realmente no habría
conseguido nada, por eso aclara que todas las grande obras del hombre
ejecutadas sin máquinas ni instrumentos no podría haberse ejecutado.

Bacon dice que su papel y el de los demás filósofos, es el de un guía, sin que
exista la menos soberbia en ello, ya que eso se lo deben a la suerte y a su
genio, todo esto como primer advertencia a las personas y lo demás a las
cosas.

Aclara también que su filosofía tampoco está al alcance de la mano, que no


puede ser presentada al vulgo, ya que no se apoya solamente en el espíritu,
salvo que sea por su efecto y prácticas consecuencias.

Lo que esperan que puedan existir dos corrientes filosóficas, las cuales pueden
una cultivar y la otra crear por así decirlo, y que cada persona pueda elegir
porque camino transitar.

Para culminar el prefacio Bacon dice que con la conveniente madurez utilicen si
lo desea su juicio purificado.

Libro Primero- Aforismos del 1 al 62

Aforismos 1 al 10

En los aforismos del 1 al 10 Bacon plantean que el hombre es un servidor y un


intérprete de la naturaleza, este no entiende ni obra más que en proporción a
sus descubrimientos experimentales y racionales sobre las leyes de esta
naturaleza, también plantea que solo con el espíritu o con la mano por
separados no tienen potencia, debe unirlos y agregar también la inteligencia
para lograr un correcto funcionamiento.

Expone que la ciencia del hombre es la medida de su potencia, no se triunfa


en la naturaleza sino es obedeciéndola, el hombre siempre busca aproximar
ciertas sustancias una a otras o en separarlas, lo demás es operación secreta
de la naturaleza.

También habla que el hombre en diferentes profesiones (mago, alquimista,


mecánico, etc.) son quienes se ocupan de las operaciones naturales, con un
insignificante esfuerzo y poco éxito, a lo que agrega que no se puede esperar
nada de lo que jamás pudo hacerse, salvo hasta los medio ahora empleados.

La industria manual y la de la inteligencia humana parecen muy variadas,


siempre juzgando a los oficios y los libros, pero esta variedad es muy sutil, pero
más bien nuestros descubrimientos se deben a la casualidad y la práctica de
las ciencias, el autor dice que la ciencia actualmente no nos enseña hacer
nuevas conquistas, ni a entender la industria.
Propone que la raíz y principio de las exactitudes de la ciencia, es exaltar y
admirar el espíritu humano, y no buscar verdaderos auxiliares, ya que la
naturaleza es diferente a nuestro espíritu y nuestros sentidos y que las teorías
propuestas por el hombre son peligrosas, salvo que estemos sobre aviso.

Aforismos 11 al 20

Al comienzo de estos aforismos, Bacon comienza hablando de la lógica


aplicada a la ciencia, que la lógica utilizada en ese momento no servía para los
progresos de la ciencia y de la industria, que en realidad es propia para
conservar y perpetuar los errores más que para descubrir la verdad, por lo cual
se torna perjudicial.

Luego plantea que al silogismo no se le pide los principios de la ciencia, solo se


le piden las leyes intermedias, porque es incapaz de abarcar la naturaleza en
su sutilidad, ya que esta ligado al espíritu y no a las cosas, este se compone de
proposiciones y las proposiciones de términos, y estos no tienen otro valor que
las nociones, y si estas son confusas debido a una abstracción precipitada,
carece de solides y por esto no tenemos confianza en una legitima inducción.

Luego propone que las nociones generales no son exactas, las que existen de
sustancia, acción, calidad, pasión, del ser mismo no están bien fundadas, y las
que expresan los términos, como por ejemplo lo denso, lo grave, lo raro, lo
húmedo, etc. Provienen de la imaginación y están mal definidas.

En cuanto a las nociones últimas, las que refieren al hombre, perro, paloma,
etc, no pueden inducirnos a un gran error, sin embargo la movilidad de la
materia y la movilidad de las cosas las encuentran a veces defectuosas. Todas
las otras nociones que hasta aquí ha puesto en juego el espíritu humano, son
verdaderas aberraciones y no han sido deducidas de la realidad por una
abstracción y procedimientos legítimos.

En cuanto a las leyes generales no han sido establecidas con mayor método y
precisión que las nociones, esto es apreciable en los principios y en las leyes
secundarias.

Hasta aquí los descubrimientos de la ciencia afectan casi todos los caracteres
de depender de las nociones vulgares, para lograr penetrar en la naturaleza
hay que arrancar las nociones como los principio de la realidad por un método
y que el espíritu emplee en todo mejores procedimientos.

No hay ni debe haber más de dos vías para la investigación y descubrimiento


de la verdad, una que parta de la experiencia y de los hechos, esta se remonta
a los principios generales y estos adquieren una autoridad incontestable y otra
que de la experiencia y los hechos deduce las leyes, y la eleva dejando los
principios generales hacia lo último, esta es la verdadera vía, pero jamás se la
ha puesto en práctica.
Aforismos 21 a 30

La inteligencia abandonada a sí misma en la primera de las vías ya


mencionadas, camino trazado por la dialéctica y el espíritu arde de deseos de
llegar a los primeros principios para poder descansar, pero la dialéctica se ha
desenvuelto mejor para dar más brillo a la argumentación. También la
inteligencia abandonada en un espíritu prudente intenta tomar otro camino,
poco efectivo que es incapaz de penetrar en las sobras de la naturaleza. Uno y
otro método parten de la experiencia y de los hechos, pero existe una gran
diferencia ya que uno desflora de prisa la experiencia y los hechos y el otro
hace un estudio metódico y profundo.

Los principios hoy imperantes tienen origen en una experiencia superficial y


vulgar, y en el reducido número de hechos que por sí mismos se presentan a la
vista; no tienen otra profundidad ni extensión más que la de la experiencia; no
siendo, pues, de extrañar que carezcan de virtud creadora.

Para entender bien el pensamiento, se le da a las nociones racionales de la


naturaleza el nombre de Prenociones de la naturaleza y la ciencia que deriva
de la experiencia por vía legitima el nombre de Interpretación de la naturaleza.
Las prenociones subyugan nuestro asentimiento con más imperio que las
interpretaciones, porque recogidas sobre un reducido número de hechos, y
sobre aquellos que más familiares nos son, hieren el espíritu y llenan la
imaginación, mientras que las interpretaciones, recogidas aquí y allí sobre
hechos muy variados y diseminados, no pueden impresionar súbitamente el
espíritu.

En las ciencias, en que sólo las opiniones y las máximas están en juego, las
prenociones y la dialéctica son de gran uso, porque es del espíritu del que se
ha de triunfar, y no de la naturaleza.

Aforismos 31 a 40

Es en vano esperar gran provecho en las ciencias, injertando siempre sobre el


antiguo tronco; antes al contrario, es preciso renovarlo todo, hasta las raíces
más profundas, no combatimos en modo alguno la gloria de los autores
antiguos, dejémosles todo su mérito; no comparamos ni la inteligencia ni el
talento, sino los métodos; nuestra misión no es la del juez, sino la del guía. El
único medio de que disponemos para hacer apreciar nuestros pensamientos,
es el de dirigir las inteligencias hacia el estudio de los hechos, de sus series y
de sus órdenes, y obtener de ellas que por algún tiempo renuncien al uso de
las nociones y empiecen a practicar la realidad.

Los ídolos y las nociones falsas que han invadido ya la humana inteligencia,
echando en ella hondas raíces, ocupan la inteligencia de tal suerte, que la
verdad sólo puede encontrar a ella difícil acceso; y no sólo esto: sino que,
obtenido el acceso, esas falsas nociones, concurrirán a la restauración de las
ciencias, y suscitarán a dicha obra obstáculos mil, a menos que, prevenidos los
hombres, se pongan en guardia contra ellos, en los límites de lo posible. Hay
cuatro especies de ídolos que llenan el espíritu humano. Para hacernos
inteligibles, los designamos con los siguientes nombres: la primera especie de
ídolos, es la de los de la tribu; la segunda, los ídolos de la caverna; la tercera,
los ídolos del foro; la cuarta, los ídolos del teatro.

La formación de nociones y principios mediante una legítima inducción, es


ciertamente el verdadero remedio para destruir y disipar los ídolos; pero sería
con todo muy conveniente dar a conocer los ídolos mismos. Existe la misma
relación entre un tratado de los ídolos y la interpretación de la naturaleza, que
entre el tratado de los sofismas y la dialéctica vulgar.

Aforismo 41 a 50

Los ídolos de la tribu tienen su fundamento en la misma naturaleza del hombre,


y en la tribu o el género humano. Se afirma erróneamente que el sentido
humano es la medida de las cosas; muy al contrario, todas las percepciones,
tanto de los sentidos como del espíritu, tienen más relación con nosotros que
con la naturaleza.

Los ídolos de la caverna tienen su fundamento en la naturaleza individual de


cada uno; pues todo hombre independientemente de los errores comunes a
todo el género humano, lleva en sí cierta caverna en que la luz de la naturaleza
se quiebra y es corrompida, sea a causa de disposiciones naturales
particulares de cada uno, sea en virtud de la educación y del comercio con los
otros hombres, sea a consecuencia de las lecturas y de la autoridad de
aquellos a quienes cada uno reverencia y admira, ya sea en razón de la
diferencia de las impresiones, según que hieran un espíritu prevenido y
agitado, o un espíritu apacible y tranquilo y en otras circunstancias.

Existen también ídolos que provienen de la reunión y de la sociedad de los


hombres, a los que designamos con el nombre de ídolos del foro, para
significar el comercio y la comunidad de los hombres de que tienen origen. Los
hombres se comunican entre sí por el lenguaje; pero el sentido de las palabras
se regula por el concepto del vulgo.

Hay, finalmente, ídolos introducidos en el espíritu, llamárnosles ídolos del


teatro, porque cuantas filosofías hay hasta la fecha inventadas y acreditadas,
son, según nosotros, otras tantas piezas creadas y representadas cada una de
las cuales contiene un mundo imaginario y teatral. No hablamos sólo de los
sistemas actualmente extendidos, y de las antiguas sectas de filosofía; pues se
puede imaginar y componer muchas otras piezas de ese género, y errores
completamente diferentes tienen causas casi semejantes.
El espíritu humano, una vez que lo han reducido ciertas ideas, ya sea por su
encanto, ya por el imperio de la tradición y de la fe que se les presta, vese
obligado a ceder a esas ideas poniéndose de acuerdo con ellas; y aunque las
pruebas que desmienten esas ideas sean muy numerosas y concluyentes, el
espíritu o las olvida, o las desprecia, o por una distinción las aparta y rechaza.
El espíritu humano se maravilla sobre todo de los hechos que se le presentan
juntos e instantáneamente, y de que de ordinario está llena la imaginación; una
tendencia cierta, pero imperceptible, le inclina a suponer y a creer que todo lo
demás se asemeja a aquellos hechos que le asedian; por naturaleza es poco
afecto a abordar aquellos experimentos desusados y que se apartan de las
sendas trazadas en que los principios vienen a probarse como al fuego.

El espíritu humano se escapa sin cesar y jamás puede encontrar ni descanso


ni límites; siempre busca más allá, pero en vano. Por eso es por lo que no
puede comprenderse que el mundo termine en alguna parte, e imaginar límites
sin concebir alguna cosa hacia el otro lado.

El espíritu humano por naturaleza, es inclinado a las abstracciones y considera


como estable lo que está en continuo cambio. Es preferible fraccionar la
naturaleza que abstraería; que ha penetrado mejor que cualquiera otra en la
naturaleza.

Aforismo 51 a 62

He ahí los ídolos que nosotros llamamos de la tribu, que tienen su origen o en
la regularidad inherente a la esencia del humano espíritu, en sus prejuicios, en
su limitado alcance, en su continua inestabilidad, en su comercio con las
pasiones, en la imbecilidad de los sentidos, o en el modo de impresión que
recibimos de las cosas.

Los ídolos de la caverna provienen de la constitución de espíritu y de cuerpo


particular a cada uno, y también de la educación de la costumbre, de las
circunstancias. Esta especie de errores es muy numerosa y variada;
indicaremos, sin embargo, aquellos contra los que es más preciso precaverse,
y que más perniciosa influencia tienen sobre el espíritu, al cual corrompen.

Los más peligrosos de todos los ídolos, son los del foro, que llegan al espíritu
por su alianza con el lenguaje. Los hombres creen que su razón manda en las
palabras; pero las palabras ejercen a menudo a su vez una influencia poderosa
sobre la inteligencia, lo que hace la filosofía y las ciencias sofisticadas y
ociosas. El sentido de las palabras es determinado según el alcance de la
inteligencia vulgar, y el lenguaje corta la naturaleza por las líneas que dicha
inteligencia aprecia con mayor facilidad.

En cuanto a los ídolos del teatro, no son innatos en nosotros, ni furtivamente


introducidos en el espíritu, sino que son las fábulas de los sistemas y los malos
métodos de demostración los que nos los imponen. Intentar refutarlos, no sería
ser consecuente con lo que antes hemos expuesto. Como no estamos de
acuerdo ni sobre los principios, ni sobre el modo de demostración, toda
argumentación es imposible. Buena fortuna es, nada quitar a la gloria de los
antiguos. Y en nada atacamos su mérito, puesto que aquí se trata
exclusivamente de una cuestión de método