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Tema 1. Andalucía a comienzos del S.XIX

1. El territorio andaluz

Andalucía es un lugar a las puertas del Mediterráneo, que abarca también el Atlántico, lo cual es una posición clave y estratégica. También tiene una proyección africana por su cercanía al continente.

En cuanto a la parte física, la gran arteria es el valle del Guadalquivir, que atraviesa de Oeste a Noreste la comunidad., y que conforma la depresión Bética, que es fértil, rica y la única vía de penetración fluvial de toda España, pues el Guadalquivir es un río navegable. Tiene proyecciones al Oeste (las tierras del Condado) y al sur (campiña de Jerez), además de una agricultura excelente (marismas, algodón, cereales, leguminosas…) y una rica ganadería.

Otra característica física muy notable son los Sistemas Béticos, que dividen a Andalucía entre los que están en el valle (subbética) y los que están en la zona costera del mar Mediterráneo (penibética), una parte oriental más montañosa con ollas donde los asentamientos se establecen. Nos encontramos aquí con grandes dificultades físicas que suponen un gran esfuerzo para los asentamientos y el cultivo. También hay aquí vegas con salidas marítimas como ocurre con Málaga.

Esta vega del Guadalquivir y los Sistemas Béticos son dos espacios muy nítidos, pero tenemos un tercero menos nítido que sería la Sierra Morena, que es el límite de Andalucía con las otras regiones de la Península Ibérica: por el Oeste limita con Portugal, por el Este con Albacete y Murcia y al norte con Badajoz y Ciudad Real. Sierra Morena es una unidad de menor personalidad sin un centro de capitalidad definido, con una vocación silvo-pastoril pobre y minero.

Hay, también, dos fachadas marítimas. La Mediterránea, una zona montañosa que propicia que se protejan los cultivos tropicales; y la Atlántica, una costa baja, arenosa, de estuarios, marismas y dunas.

La geología ha condicionado a Andalucía. Por ejemplo, Almería ha estado muy separado de la comunicación andaluza, y por ello se relacionaba más con Murcia. De hecho, no votaron la autonomía andaluza por falta de sentimiento andaluz.

En conclusión, vemos la existencia de “dos Andalucías” que se defiende no solo físicamente, sino históricamente. En primer lugar, quien formula esta idea es Domínguez Ortiz, que tiene una obra importantísima sobre la etapa Moderna de España. Se refiere, Domínguez Ortiz, al reino de Granada y al reino de Sevilla, con Jaén con Granada y Córdoba con Sevilla. No obstante, acabó primando la idea de que una Andalucía unida hubiese tenido más peso a la hora de organizar el Estado, y por ello se eligió esta vía.

Hay que tener muy en cuenta esta contradicción tan grande que hay entre la unidad política-administrativa conseguida en la democracia con la diversidad de las geografías andaluzas. Es un territorio muy grande y una tierra de diversidades extraordinarias que van a matizar continuamente el nacionalismo, pero aún así esto no impide su identidad unitaria, pues existen también factores geográficos que confieren dicha identidad: el Guadalquivir, los rasgos atlánticos y mediterráneos de su clima y vegetación, el mar, la frontera de Sierra Morena (zona intermedia)…

En las fronteras físicas actúa más la Historia que la geografía, por ejemplo para separar lo andaluz de lo extremeño o de lo murciano. El mar tampoco ha sido una frontera estricta, porque por ejemplo Melilla es andaluza en muy gran medida, y a su vez África impone una relación muy estrecha con ella.

Andalucía, por tanto, es una región abierta muy diversa, económicamente también diversa, y donde el peso de lo local es también muy fuerte. Fue un territorio clave durante la II Guerra Mundial por Gibraltar, y también tras ella, como vemos por ejemplo con la base de Rota tras el acuerdo de 1953, que está compartida con Estados Unidos y España, y es una de las bases más importantes de la OTAN (informarse más sobre esto).

- Número de habitantes

Es una época en la que se superan las grandes mortandades, lo que hace que se acreciente la población en el siglo XVIII, pasamos de una población de 1.310.799 habitantes en 1717, a, en el censo de Godoy del año 1797, una de 1.896.275 habitantes, el 18% de España, con una alta confluencia de personas en el reino de Sevilla y Granada, y menor en Córdoba y Jaén. Este crecimiento se produce pese a que estamos aún en un sistema demográfico antiguo.

- Distribución de la población y movimientos migratorios

Andalucía presenta en esos momentos una dualidad, pues es una comunidad aún rural con una población mayoritaria campesina en la que existen importantes núcleos urbanos pero donde todavía no avanza significativamente el proceso de urbanización, aunque sí destacan Sevilla, Granada, Córdoba, Cádiz y Málaga.

Andalucía es un foco de atracción para el resto de la población de la Península y para el extranjero. Es una tierra de inmigración y de asentamiento.

Ese crecimiento de la población se da a pesar de las catástrofes demográficas de principio de siglo y que van a estar presente de manera endémica hasta mediados del S.XIX en Europa. Hay peste hasta el siglo XVII, viruela durante el XVIII cólera en el XIX y, en España (pues el mosquito trasmisor necesita temperatura elevada y humedad), desde el XVIII, la fiebre amarilla, que causó decenas de miles de víctimas.

2. Economía

Es una economía de base agraria, lo que es general para toda la España de esos momentos. Además tiene unas características que impregnan toda la Historia andaluza del XIX y XX, y se muestran como una constante de la Andalucía contemporánea hasta fecha relativamente reciente: grandes espacios sin cultivar, población jornalera que experimenta condiciones de trabajo muy duras, bajos rendimientos agrarios, atraso técnico, el latifundismo, absentista en cuanto a grandes propietarios de tierra, y en la que predomina una filosofía rentista de obtener el mínimo de las tierras para mantener el estatus. En general, una agricultura atrasada propia del antiguo régimen, de rotación trienal, de una amplia masa de tierra conservada en barbecho…

El mundo de los jornaleros andaluces es uno de los grandes temas de la Historia de la Andalucía contemporánea hasta los años 60’. Estos jornaleros y pequeños arrendatarios llevan una vida durísima que va a ser una de las imágenes potentes de la Andalucía del XIX y del XX.

Esto no quiere decir que no hubiese intentos de reformas de la política ilustrada, que refleja un intento reformista para mejorar el nivel de vida e impulsar el desarrollo económico y buscar la riqueza de las naciones. Estos intentos, sobre todo con Carlos III y IV a finales del XIX, se producen, aunque suponen un fracaso.

- Comercio

Aquí hay que señalar el contraste entre el interior de Andalucía con los lugares de puertos en la periferia, más prometedores, destacando Cádiz, Málaga y, algo menos, Almería. También tenemos que destacar el comercio colonial.

1. Cádiz se expande, especialmente, con el traslado de la casa de Contratación y del monopolio del comercio con las Indias entre 1717 y 1725, y es la ciudad del Atlántico expansiva y esplendorosa de estos momentos hasta la llegada de la Guerra de Independencia. Se concentra en Cádiz la burguesía más emprendedora y una colonia muy importante de extranjeros al calor del comercio colonial. Esta ciudad se convierte en una urbe muy moderna con un gran peso demográfico.

Los visitantes en esos momentos de Cádiz de finales del XVIII lo muestran en sus libros

de viaje, donde se ve la opulencia, el lujo, el cuidado de la ciudad, sucursales podían contemplar centenares de barcos en su bahía.

y se

El decreto de libre comercio de 1778 vino a aumentar el desarrollo mercantil en Cádiz como representativo de lo que ocurría en Andalucía. No obstante, la guerra de independencia es un cambio muy profundo y que desarticula a finales del S.XVIII la visión prometedora que se tenía del comercio español.

Tras el enfrentamiento de España con Francia, se vuelve a restablecer una alianza estratégica entre estos países, donde se marca la suerte que va a tener España en las guerras de finales del S.XVIII y principios del XIX. Pero Gran Bretaña perseguía que la crisis del Estado Español desencadene la independencia de los países latinoamericanos.

2. Respecto a Málaga, también fue una ciudad de tradición comercial, segundo puerto en el mediterráneo y cuarto puerto nacional. Tiene que ver, este puerto, sobre todo, con la relación entre el puerto y el interior con sus frutos agrarios, funcionando como un hinterland agrario.

Desde mediados del siglo XVIII se expande la llegada de los extranjeros a Málaga, y es también el momento en que se funda el I Consulado del mar (sociedad económica de amigos del país actualmente), que es el centro neurálgico de la élite social malagueña de la época además de un centro cultural de investigación y de actividades científicas y humanísticas. Es un centro que refleja el espíritu ilustrado, al día de todo lo que se publica en todo el mundo y donde las élites pueden responder a los retos del mundo cambiante.

La estructura del comercio malagueño es, en las exportaciones, básicamente agraria (la barrilla servía para la fabricación de la sosa). Era un comercio muy importante en estos momentos y muy preciado en Europa, que llegaban a Inglaterra y podía, de hecho, llegar, a las colonias británicas.

Respecto a las importaciones, se da sobre todo algodón, lino, cáñamo (50%, pues no se producía en Málaga), tejidos de lana, productos alimenticios, maderas para tonelería, carbón, hierro (servía para las toneles y la construcción de los fletes), herramientas y quincallas. Suena a un comercio de país atrasado, pues exporta materias primas e importa herramientas y minerales para el inicio de una precaria industrialización que muy pronto aflorará en Andalucía.

En esa época el comercio está mediatizado por las actividades del contrabando, que lo vamos a tener vigente en España desde esos momentos. Tenía un foco, que es Gibraltar, y los productos eran el tabaco de Brasil, las especias y los tejidos. Especialmente va desde Gibraltar por la serranía de ronda hacia el interior de Andalucía y España, que da lugar a una visión romántica del contrabandista que se ha llevado a la novela o al cine.

Es muy difícil de controlar el contrabando por la falta de caminos, de policía, la dificultad del control de las costas, etc. Todo esto no cambiará hasta que en el S.XIX inventos como el telégrafo, la llegada del ferrocarril o la creación de los cuerpos de seguridad nuevos como la Guardia Civil (que se crea precisamente para llevar el control del Estado al territorio) permiten que se pueda controlar parcialmente.

- Las comunicaciones

Andalucía tenía el mismo problema que toda España, malas carreteras y malas comunicaciones en mantenimientos muy malos y además inseguras para los viajes y el tráfico. Esto lo señalan también los viajeros, como Ponz y Carter. Las reformas ilustradas mejoraron en algo la situación pero no suficientemente.

Despeñaperros se abre en este momento como vía de comunicación, gracias al ingeniero Carlos Lemaur en el año 1779/1780 y se constituirá como la entrada de Andalucía por donde entrarán luego las tropas de Napoleón. También se crea entre

1780 y 1789 la Carretera Málaga-Antequera, con una gran relevancia para el comercio,

y otras carreteras como Sevilla-Huelva, Granada-Jaén, Málaga-Granada.

La estructura de las comunicaciones españolas es radial, lo que va a marcar la estructura de las comunicaciones españolas desde entonces. Era, así, mucho más difícil que un andaluz de Huelva se comunicase con uno de Almería, situación que ya los reformistas de la época empezaban a señalar debido a esta dificultad de integración del espacio económico-andaluz de manera horizontal o vertical. De hecho, nos encontramos con grandes vacíos en el norte, este y oeste.

Destaca la pobreza de la administración y ayuntamientos que tratan de reparar las carreteras pero que mantienen un nivel de comunicaciones muy bajos. Cuando Isabel

II visitó por primera vez Málaga, el gobernador civil mandó legiones de trabajadores a

arreglar y hasta a hacer las carreteras, lo que nos muestra el nivel de atraso de las mismas.

- Actividades industriales

Las actividades industriales muestran que el sector es aún precario y débil. Los sectores más potentes son los que tiene que ver con el consumo y, en general, las actividades cuyos modos son los propios del antiguo régimen (alimentación, vestido, calzado y vivienda). La industria se comparte con las tareas agrarias en pueblos y ciudades y el trabajo doméstico estaba controlado por la estructura gremial y por la figura del comerciante (intermediario entre niveles de producción familiares y que luego venden en el mercado urbano).

Ya en el siglo XVIII, y como herencia de la Edad Moderna, son mucho más importantes las empresas estatales propias del despotismo ilustrado y con intervención estatal. Algunas empresas aún de iniciativa particular y no estatal son la fábrica de tejidos de lana de John Filley en Sevilla, la de curtidos de San Diego también en Sevilla, la de lonas de Gómez Moreno en Granada, la de lino y cáñamo también en Granada, la de la hojalata de San Miguel en Júcar…

Fábricas de iniciativa estatal tenemos la real de tabacos de Sevilla, la real de fundición de artillería también en Sevilla, la de Salitre, la de cañones y balería de Jimena, el arsenal de las carracas y la fábrica de naipes de Macharaviaya.

- Otras actividades económicas

También es muy importante la minería y pesca, pero sobre todo en el siglo XIX y el XX. No obstante, la minería está poco desarrollada, a diferencia de la pesca, que sí lo está más. Los empresarios pesqueros suelen proceder de Cataluña, y se concentra más en el litoral atlántico que en el mediterráneo, sobre todo en Ayamonte e Isla Cristina.

- Conclusión

En estos sectores la faceta industrial, que es la faceta del progreso en el XVIII, XIX y XX, Andalucía se encuentra, aunque no en mala situación, en una situación aún frágil con estructuras que necesitan profundas reformas y aportes que en muchos casos vendrán del extranjero de tipo empresarial que la pongan en funcionamiento.

Este siglo XVIII es prometedor y se ponen las bases de los cambios del inicio del capitalismo y liberalismo económico, es un siglo optimista, más aún en el caso andaluz que aún se ve beneficiada por América. Las posibilidades que los extranjeros le veían a la región eran de futuro.

3. La sociedad

La sociedad es de los temas menos conocidos en general de la Historia contemporánea española. En general la sociedad andaluza del XVIII responde al patrón de las sociedades divididas entre privilegiados y pueblo llano, heredada del antiguo régimen, con unas desigualdades sociales muy profundas entre la cúspide y el pueblo llano, cuya pertenencia al grupo son determinadas por la sangre y el nacimiento.

Los grandes señoríos laicos y eclesiásticos y los grandes títulos españoles cuyo patrimonio están en Andalucía, que siguen siendo títulos muy potentes, pertenecen a la escala superior, y a la inferior los jornaleros y pelentrines.

- La nobleza

La nobleza andaluza es un fragmento muy pequeño de la población andaluza, y está encabezada por los grandes títulos de la comunidad (Alba, Medinaceli, Arcos, Medina- Sidonia, Osuna). Ésta cúspide arrastran unos privilegios fiscales, políticos y administrativos tan extraordinarios que se pueden interesar como el Estado dentro del Estado pese a que las monarquías intentaron contrarrestar esto. Aun así, son señoríos muy poderosos que mediatizarán el cambio del antiguo régimen al liberalismo.

También está la nobleza media, en ciudades como Ronda, Antequera, Úbeda y Baeza. Por ejemplo, la maestranza de la caballería de Ronda es la que gestiona la plaza de toros, la escuela de equitación, el museo de tauromaquia y las bibliotecas sobre estos temas. En cuanto al litoral, por ejemplo, los aristócratas malagueños son ya el fruto del pacto entre la burguesía y la corona, es decir, es el triunfo económico de estos señores lo que hace que la corona les premie con un título nobiliario (ej. Los Larios).

Luego hay una baja nobleza pobre que es escasa en Andalucía a diferencia que en el norte, representada por los hidalgos.

Entre todas las ciudades aristocráticas hay que destacar Sevilla, que es donde se concentran estas casas nobiliarias, pero hay que añadirles Baeza, Úbeda, Antequera…

- El Clero

El otro orden llamado a profundas transformaciones es el Clero, y la Historia de España no se entiende sin el factor religioso y la religiosidad. Tiene unas enormes diferencias internas, por lo que ser eclesiástico en este siglo no era ninguna garantía de vivir bien a no ser que estuvieses en la jerarquía alta (vinculada a grandes familias). Por ejemplo, el cura del pueblo no era una persona adinerada. El alto clero, los obispos, cardenales, las curias provinciales sí que podían vivir bien y desenvolverse en lujos, sobre todo dentro de obispados fuertes, pero la inmensa mayoría del clero tenía una situación muy mala y estaba muy mal formado (los curas eran los encargados de la formación religiosa y cultural de la gente, y eso dejaba mucho que desear entonces).

La Iglesia era un poder no solo ideológico, religioso y cultural, sino económico. Los obispos, arzobispados, mitras, cabildos… tenían sus rentas, tierras, campesinos, siervos… y esto era el empleo en muchos casos de los segundones de la nobleza (los que no eran primogénitos, que bien iba a la milicia, a la administración o al clero).

En general, el clero se desenvolvía modestamente con escasa formación y relajación de las costumbres. Aunque también hay un clero ilustrado que está presente en instituciones como las sociedades económicas de amigos del país y que en unos casos va a ser conservador y en otros, sin embargo, estará influenciado por la ilustración y el liberalismo. Hay una facción liberal del clero, y en general de la Iglesia Católica, que responden a algo que ya está en la Edad Moderna y Contemporánea, que es el desarrollo de la razón y las ideas. De hecho, el famoso “¿Qué es el tercer Estado?” de 1789 lo escribe un abad.

Tenían un gran peso social, pues el número de eclesiásticos era muy alto; tenían gran poder económico debido a las rentas de propiedades rústicas, los diezmos, las donaciones, etc; También son un poder social, pues controlan la asistencia social (la caridad) y la enseñanza, lo que les permite una influencia intelectual muy grande que

además se fortalece por su capacidad de control de la consciencia gracias a la vigilancia sobre la producción de libros, editorial, la censura…

- El pueblo

Respecto al pueblo, forman parte de él la inmensa mayoría de los andaluces del S.XVIII y dentro de ellos hay una gran masa de jornaleros sin tierra asalariados. Junto a ellos hay un sector más pequeño pero también muy importante que es el sector gremial, que conforman la manera de producir en la época del Antiguo Régimen, tanto bienes como servicios.

También hay un sector de menestrales, artesanos y pequeños propietarios agrícolas que conformarán lo que luego será la pequeño burguesía urbana y de los grandes pueblos andaluces. Se conformarán en torno a estos sectores una pequeña burguesía urbana que va a ser muy importante para la revolución liberal.

Dentro del pueblo hay una gran diversidad de situaciones económicas y personales. La pobreza estaba muy extendida, muchos mendigos, personas que vivían de la sopa boba de los conventos o la limosna y un gran número de expósitos.

- La burguesía

El sector llamado a protagonizar la Historia de Andalucía del siglo XIX y el XX es la burguesía, la nueva clase emergente de las ciudades mercantiles, actividades industriales, financieras. No obstante, no va a haber una burguesía fuerte ni organizada, aunque esto entra en un debate del que se sigue escribiendo y aportando nuevos datos y nuevas visiones.

Los núcleos más importantes son Sevilla, Cádiz y Málaga, pues son la raíz en las actividades mercantiles además de estar ligados a las actividades industriales.

Respecto a la burguesía gaditana, es una clase que tendría que tomar las riendas de la sociedad y, sin embargo, es una clase que imita los modelos de vida de la nobleza, y con su fortuna intentan formar un patrimonio equiparable a la de éstos (patrimoniales y rústico). Tratan de entroncar con los títulos aristocráticos para conseguir el símbolo del poder social en la España del antiguo régimen, muy alejados del espíritu calvinista de la Europa central que trata de conjuntar una vida sobria con el negocio y el dinero.

Tienen una gran falta de espíritu empresarial. De hecho, la Edad Moderna trae consigo la eliminación de los sectores sociales que protagonizan al capitalismo en Europa, en especial los judíos, a los que se van a echar en falta cuando llegue el momento de la revolución liberal.

La burguesía al igual que el clero no es uniforme, sino que hay una conservadora y una revolucionaria.

Tema 2. El problema de la tierra en Andalucía

Es una de las cuestiones centrales de la Historia de Andalucía, cuyo origen está en las formas en que se produce la crisis del antiguo régimen (fines del XVIII- mediados del XIX) y que conforman el sistema agrario de Andalucía que tenemos prácticamente intacto en la época actual.

Las características del tema de la tierra en Andalucía:

La idea central es que Andalucía es el territorio de la gran propiedad agraria.

Tiene las grandes explotaciones como el principal de los modos de producción de la tierra con una escasa capitalización agraria.

Escasa capitalización agraria.

Sobre abundancia de mano de obra y desempleo crónico que llega hasta hoy.

Escasa conciencia empresarial entre los empresarios agrícolas y propietarios.

Las 3 grandes transformaciones que se producen en la tierra andaluza del S.XVIII y XIX son:

1. La disolución del régimen señorial

2. Las desamortizaciones

3. Las desvinculaciones

Estas transformaciones son, sin duda, históricamente solo comparables al proceso de repoblación paralelo a la conquista cristiana, a la expulsión de los propietarios de la época musulmana y la entrada de los propietarios que habían contribuido a la reconquista. Pero este del S.XIX tiene unas dimensiones igualmente transcendentales para el futuro de la economía andaluza, la conformación del modelo de sistema agrario que parte de las desamortizaciones y las desvinculaciones que acompaña a la revolución liberal.

- La disolución del régimen señorial

Es el primer cambio jurídico importante que acompaña el fin del antiguo régimen y el establecimiento del liberalismo en el campo. Andalucía era en el S.XVIII una tierra eminentemente señorial (aunque no exclusivamente), que es lo que demuestra las fuentes modernas del XVIII.

La distribución de las jurisdicciones consistía en las tierras de realengo y ligadas a la corona; las seculares (de la nobleza y señores seculares); las eclesiásticas; y las que venían de la época de reconquista y pertenecían a las órdenes militares.

El mayor peso de los señoríos de la jurisdicción nobiliaria está fundamentalmente en la Andalucía occidental, donde están las masas quizás más importantes, sobre todo por el valle del Guadalquivir. Esto es el reino de Sevilla, campos y condado de Huelva, la campiña de Sevilla y provincia de Cádiz. En Córdoba hay señoríos en la campiña central

y el sur. En Jaén hay un predominio del realengo y en Granada hay, en cambio, una mayor diversidad, con áreas señoriales en el oeste, centro y nordeste.

Las Cortes de Cádiz son las que suprimen el régimen feudal, y en esta relación aparece una diversidad muy grande entre Andalucía Oriental (señoríos en torno al 30%) y en Andalucía Occidental (63%). Se ve aquí el peso del régimen feudal en Andalucía.

- El poder económico en la nobleza

En más de 100 localidades, el señor, además de ser señor jurisdiccional, imparte justicia, cobra impuestos y controla, además, el producto de las tierras (mayor hacendado).

Destacan los ducados de Medinaceli (120 mil fanegas aprox.), seguido por el de Osuna (36.000 fanegas) y Alba (20.000). Como marquesados destaca Aguilafuentes, Benamejí, Mondéjar, Castermoncayo y Jabalquinto.

Es una nobleza provinciana asentada políticamente en el territorio y controlan el poder municipal, lo que supone reforzar y completar el poder económico. Es decir, son los dueños de Andalucía en todos los sentidos.

A finales del S.XVIII es la época del apogeo del régimen señorial andaluz, tienen la

mitad de las tierras, 1’3 de la población, 2 tercios de la riqueza agraria y más de la mitad del poder municipal. Respecto al choque entre el poder aristocrático y el poder de la corona, es decir, señorío secular y realengo, tenemos un reflejo en Fuenteovejuna.

La resistencia campesina, no solo de los jornaleros si no muchas veces de pequeños

arrendatarios, provoca enfrentamientos, motines y pleitos jurídicos para recuperar territorios usurpados y por los abusos de autoridad, que no hacían más que aumentar,

y en los que se había basado este poder inmenso de la aristocracia andaluza. Una de

las personas que ha estudiado estos temas es A. M. Bernal, concretamente los pleitos del pueblo sevillano de El Coronil.

- Disolución del régimen señorial

El proceso empieza con la guerra de independencia en la que los franceses traen la herencia moderada de la revolución francesa que había abolido la nobleza y la aristocracia y sus derechos. Los franceses vienen con esa ideología con el gobierno afrancesado de José Bonaparte.

Pero donde de verdad más profundamente se lleva a cabo la disolución de este régimen jurídico es en las Cortes de Cádiz, aboliendo el régimen señorial en España y haciéndolo de una manera que provocaba un conflicto jurídico al distinguir en los señoríos sus dos facetas, la jurisdiccional y la territorial. El señorío conllevaba unos derechos jurídicos y por otro lado unos derechos de propiedad, pues la jurisdicción iba añadida al uso y disfrute de la tierra por parte del señor. Entonces, las Cortes de Cádiz, que son una revolución liberal burguesa, crean una Constitución y leyes que tiene como base el respeto de la propiedad privada. Las Cortes de Cádiz no iban a suprimir el señorío y socializar la propiedad, sino que dejan sin definir la distinción entre jurisdicción y territorialidad, de manera que suprimen la jurisdicción y todos los derechos del noble sobre el territorio se suprime, pero no dicen nada de que no sea el propietario.

Los municipios y una parte de los liberales más progresistas se consideran estafados por ese movimiento de abolición del régimen de territorialidad porque para ellos jurisdicción y territorialidad es lo mismo, por lo que dicen que esas tierras están en manos del noble porque el origen es el feudalismo y el señorío, y si se suprime el régimen señorial desaparecen y las tierras son de todos, por eso hay pleitos contra los señores para reclamar una tierra que consideran suyas.

Los señores, en cambio, que no tienen el título de propiedad porque no los han podido tener por diversas circunstancias, dirán que no, que son propietarios aunque pierdan los derechos señoriales.

Éste es un proceso que empieza en 1811 y hay que esperar el sexenio absolutista donde vuelve a intentarse aplicar la revolución en el trienio del 20-23, pero hay una vuelta al decenio absolutista del 23 al 33; y van a ser en los años 30’ cuando se tome la legislación liberal y se aplique definitivamente, concretamente en febrero de 1837. Es decir, pasan más de 30 años desde que se elaboran los decretos hasta que se aplican, un proceso lento y accidentado de avances y retrocesos.

Va a cristalizar el modelo de las Cortes de Cádiz de supresión de derechos políticos del señorío y no se exigen los títulos de propiedad. Los jueces solían fallar a favor de los señores y los municipios se veían obligados a pleitear para luchar por la propia institución de los ayuntamientos y su poder. Hubo larguísimos pleitos de señorío, la inmensa mayoría fallados en contra de los municipios y ciudadanos, muy pocos triunfaron y la mayoría de los que lo hicieron fue tras pasado decenios.

Por tanto, la disolución del feudalismo en España favorece a los señores, porque pasan a ser propietarios y conservan su poder económico intacto y pueden seguir usando sus mecanismos de corrupción y la colaboración de jueces y fiscales frente a los demás. En conclusión, la nobleza pasa de ser una nobleza señorial a una propietaria, de señores a

propietarios. Ha cambiado el origen de su poder, pero básicamente han conservado su patrimonio.

- Las desamortizaciones

Las desamortizaciones serán un conjunto de disposiciones tomadas por el poder político con objeto de liberar la propiedad acumulada en determinadas manos, las “manos muertas”, restituyéndolas al tráfico jurídico. Es el acto jurídico en virtud del cual los bienes amortizados dejan de serlo, volviendo a tener las condiciones de bienes.

Básicamente, la gran propietaria de esos momentos de bienes desamortizados es la Iglesia por un lado y por otro las instituciones como los ayuntamientos que también disfrutaban de bienes pertenecientes a ellos como institución.

La Iglesia había ido acumulando un patrimonio extraordinariamente importante como consecuencia del caso de reconquista, repoblamiento y la necesidad de introducir la cultura propia de la monarquía española en una sociedad que llevaba 8 siglos de convivencia en las 3 religiones. Es decir, la Iglesia era una pieza que empieza a construir la Andalucía integrada en la Corona de Castilla, y para eso era esencial conseguir la unidad cristiana y cultural, lo que se lograba mediante el establecimiento de la Iglesia Católica en territorio andaluz a medida que avanzaba la reconquista.

La desamortización es la expresión de las ideas de la Ilustración y la decadencia de la Iglesia, especialmente el clero regular que era quien tenía grandes propiedades, o en muchos casos también las diócesis. La amortización de los bienes de Iglesia contribuía el atraso del país y estaba cortocircuitando el progreso económico de España. Esto es lo que defienden los Ilustrados, como por ejemplo Jovellanos, que hace un informe sobre la ley agraria que resumen la filosofía favorable a la desamortización:

Que las tierras han llegado en España a un precio escandaloso, que este precio sea efecto natural de su escasez en el comercio y que esta escasez se derive principalmente de la enorme cantidad de ellas que está amortizada, son verdaderos de hecho que no necesitan demostración. El mal es notorio”.

Estaba la tierra mal cultivada y eso era una especie de traba a la época del crecimiento económico en base a la revolución agraria.

La idea que surge en el XVIII con la Ilustración es que esas tierras podrían entrar en el mercado, ser explotadas más eficazmente y contribuir al desarrollo económico de la

población. Los ilustrados saben perfectamente que hay una masa de tierra e instituciones debilitadas y frágiles que ya no son tan potentes como lo era en la época anterior y que una política reformista puede podía disponer de una gran masa de tierra.

La desamortización tiene unos precedentes tímidos con Carlos IV, y con Mendizábal como ministro de Hacienda en 1837 se da la desamortización eclesiástica, que sigue más tarde, en 1855, con la desamortización civil de Pascual Madoz. Las dos son importantísimas y diferentes.

Se empezó por la Iglesia porque era lo más fácil y casi lo obvio, pues es lo que se opone

a la revolución liberal y apoya la rebelión del carlismo en el norte, la resistencia

absolutista al imperialismo. Entonces los liberales lo ven claramente. La Iglesia era una institución muy poderosa desde el punto de vista económico pero no era propietaria.

Para A. Lazo las tierras de la Iglesia cumplían una función importante porque solía cederse con rentas bajas, y entre los compradores se encuentra la clase media, arrendatarios, grandes burgueses, nobleza y especuladoras.

Cuando ya está asentado el liberalismo se da el siguiente salto, que son los ayuntamientos (la desamortización civil). La diferencia de la desamortización civil con respecto a la de la Iglesia es que las propiedades municipales tenían una función social en favor de la ciudadanía y sus tierras no tenían tanta calidad como las de la Iglesia. En este caso no se lleva a cabo por una utilidad pública, sino nacional, de ahí que reciban las tierras el nombre de bienes nacionales.

La desamortización civil se centra en las ciudades y comienza en 1855 con Madoz (que aún se conoce relativamente mal). Hay ayuntamientos que se defendieron a estas desamortizaciones y pudieron preservar su patrimonio, aunque pocos, pero uno de ellos está en Málaga, el de Cortes de la Frontera.

El ritmo de la desamortización sigue el mismo ritmo que la revolución liberal, y los

políticos progresistas avanzan en la desamortización pero si hay un retroceso conservador no. Salen las tierras a pública subasta y en ésta se puja y el que más puje se lleva esa propiedad. El proceso de venta de bienes municipales es muy largo, y llega hasta el año 1924.

Los bienes afectados son los propios (ej. Propiedades municipales que usan para lo que sea) y comunes (de uso de la comunidad para lo que sea). También entran bienes del clero, de órdenes militares, de cofradías, beneficiencia y cualquier otro perteneciente a “manos muertas”. Como excepciones tenemos los edificios y fincas del gobierno, los palacios de obispos y arzobispos, montes y bosques.

Las consecuencias de la desamortización es que aumentó la concentración de la propiedad agraria. La de Madoz sacó a subasta grandes fincas no parceladas, es decir,

concentró más la propiedad y se beneficiaron los grandes propietarios que ya lo eran de la tierra. En cambio, la de Mendizabal, en general facilitó la concentración de parcelas de no muy gran tamaño.

Es una gran pregunta sobre la desamortización aún si las tierras en manos de instituciones podrían ser más productiva estando en manos de un privado.

La segunda gran cuestión es si se renovó la economía. La explicación dice que no parece que las desamortizaciones realizaran una revolución agraria profunda. Las técnicas agrícolas siguieron estancadas y los rendimientos no aumentaron. La prueba es que durante el 19 España siguió teniendo grandes crisis de subsistencia.

Pero no todo en el panorama es desolador. Lo cierto es que hay toda una producción crítica de economistas y novelistas que construyeron a partir de la crisis del 98’ y el regeneracionismo una imagen de fracaso de liberalismo español, pero la historiografía, para compensar esa idea tan negativa, aporta los ejemplos que rompen ese esquema y ha destacado otros casos distintos, y vamos a ver dos ejemplos: los terratenientes de la familia Vázquez en Sevilla y el Marqués del Duero en Málaga.

1. La desamortización eclesiástica de Sevilla

Para estudiarla hay que ponerse a ver los boletines de ventas de bienes nacionales, que son libros de conventos de la sección de clero del A.H.N. y protocolos notariales. Reúne toda la documentación de los notarios, que son los que registran la compra y venta de las propiedades. En esto se basa el historiador Alfonso Lazo para sacar los datos de la extensión de las propiedades, los compradores, quiénes actuaban como testaferros, los precios, las formas de pago, etc.

La Iglesia sevillana es el principal propietario de la provincia, pero sus propiedades están más fragmentadas que las de la nobleza, aunque están inmovilizadas y son estables. Estas tierras están ubicadas en las tierras más prósperas de la tierra de Sevilla (Campiña y Aljarafe) desde la conquista a los musulmanes, y sus cultivos son tradicionales de Andalucía (olivares, cortijos de tierra calma, dehesas y escasas viñas). Es mayor propietario el clero regular que el secular.

¿Por qué dicen los historiadores que los liberales, al atacar a la Iglesia, produjeron un cierto rechazo social? Esto es porque la Iglesia tenía buenas propiedades, y ponía a sus arrendatarios unas rentas bajas, y hasta simbólicas, pues no se dedicaban al negocio. Ésa es la labor social que hace que el arrendatario eclesiástico considere que la desamortización y el paso de esas tierras de la Iglesia a un propietario privado (que pasa a dar un salario mísero) ha perjudicado a los jornaleros. Aunque la Iglesia no sólo arrendaba a los pequeños arrendatarios, sino también grandes lotes de la tierra a la alta burguesía.

Los datos de Lazo son muy significativos, porque el 3’8% de las tierras de la Iglesia tienen un 68’3% de los arrendatarios pequeños y además a cánones muy bajos como ya hemos dicho. Es por ello interesante ver cómo una institución antiliberal (Iglesia), sin embargo, socialmente, tiene poder porque tiene ligados a muchos cultivadores.

El proceso al final generó resistencia con disturbios, talas, venta de leñas… también pidiendo que las tierras de la Iglesia se entregasen a los ayuntamientos, hubo reacciones contra los especuladores y los ritmos de la desamortización fueron al principio lentos. No hubo ningún problema para que los católicos que compraban los bienes de la Iglesia despojaran a la Iglesia y pasaran de las amenazas de excomunión.

Los remates se las subastas fueron altos. Ésta es otra teoría que, con estos estudios de Lazo, ha habido que cambiar. Se ha generalizado diciendo que se compró por nada de dinero, pero lo cierto es que realmente los remates de las subastas fueron altos ya que al Estado le interesaba obtener ingresos para formar al Estado liberal.

Hubo muchas irregularidades, como la falsificación de títulos, de linderos (hasta dónde se compraba), la morosidad en el pago… hubo largas listas de compradores, y los más beneficiados fueron de las clases medias y de los propios pueblos (esto es algo que no se conoce, pues se estereotipa que todos los que compraron fueron los de Madrid). Hasta el 50% fueron gente del pueblo de Sevilla, aunque evidentemente los más ricos fueron los que se llevaron más tajada. También los madrileños.

El resultado de esa desamortización es un latifundismo modesto en el caso de la Iglesia, (son raras las fincas de 1000 hectáreas). También se inicia el latifundismo no noble (es decir, se pasa del aristocrático al burgués).

Las conclusiones de Lazo es que la desamortización consolida el régimen liberal, los grandes perdedores son los campesinos (de aquí surge la historia del movimiento obrero andaluz y el debate sobre el impacto económico).

El balance general está basado en el libro de Germán Rueda “La desamortización en España. Un balance (1776-1924).

- Casi 20 millones de hectáreas desamortizadas, el 39% de la superficie nacional.

- Más de un millón seiscientos mil de personas acceden a los bienes por subastas u otros medios, lo cual supone un cambio estructural, porque pasan a ser propietarios y pueden hacer con sus propietarios lo que vean convenientes y están ligados a su patrimonio. Es la idea de la economía liberal, que para que la propiedad produzca debe estar ligado a su propiedad. De aquí nace la figura del señorito (se pasa del señor, al señorito).

- Los beneficiarios, según Germán Rueda, se dividen en 5 grupos:

hacendados privilegiados del Antio régimen, hacendados rurales, nuevos terratenientes urbanos (burgueses de las ciudades que compran tierra), grandes labradores y ganadores y peuqeños y medianos labradores.

Las consecuencias por regiones que Germán Rueda saca para Andalucía son:

Aumenta la concentración de la propiedad y proletarización del campesinado.

La producción no cambia, aumenta al aumentar la extensión de tierra cultivada.

Concentración de la propiedad inmobiliaria urbana.

En el urbanismo, el S.XIX es una época de reformas sobre todo por los derribos de conventos de órdenes regulares que son desamortizados y que sus propietarios, o bien conservan, o bien son demolidos para el urbanismo moderno.

El impacto en la deuda pública, pues los ingresos del estado fueron a título de la deuda que permitieron al Estado atender a sus necesidades. En parte el Estado desamortiza por una cuestión histórica, pues el estado liberal nace con una guerra civil que amenaza al propio estado liberal, la guerra carlista. Es decir, no hay más remedio que buscar recursos ante las amenazas de los carlistas del norte.

Vemos ahora los rasgos característicos del sistema agrario:

La nobleza no desaparece, sino que incluso aumenta su poder: clara diferencia con Europa. Asciende la nobleza provinciana y la nueva nobleza isabelina.

Aparece una burguesía agraria, que se forma por un grupo que proviene del antiguo régimen que ya eran propietarios y de otro grupo que eran arrendatarios de las tierras de la Iglesia o de la nobleza tradicional. También los propietarios nuevos (gente del mundo urbano) quieren tener tierras porque es un síntoma de distinción y quieren equipararse con los terratenientes. Todo esto conforma la clase terrateniente y dominante por excelencia de Andalucía al menos hasta la expansión de la industrialización ya en el siglo XX en la crisis de la agricultura pese al sector servicio.

Los perdedores son, sin duda, los jornaleros, proletarios del campo, que acrecientan su número desde la segunda mitad del siglo XVIII. La diferencia de Andalucía con otras regiones es que el peso demográfico que Andalucía había ganado la convierte en la región jornalera de España por definición. Es decir, los terratenientes tenían a su disposición la comodidad de una clase obrera bastante amplia a su servicio, que

además va a vivir unas condiciones muy precarias que va a estar en toda la literatura andaluza y española del siglo XIX, cayendo su poder adquisitivo salarial por las crisis agrícola, la caída de los precios o el incremente demográfico.

Podríamos decir que Andalucía estaba haciendo “los deberes” de la industrialización. Cuando se moderniza la agricultura hay una mano de obra sobrante que está a disposición de estos nuevos sectores, pero no podrán absorber toda la mano de obra restante del campo que hay en Andalucía, por lo que se dará paro estacional por la falta de trabajos alternativos. La otra opción es la emigración hacia, fundamentalmente, América.

Existe un complemento salarial del trabajo femenino e infantil, pues mujeres y niños trabajan en el campo, los niños cuidando del ganado. La mayoría de campesinos están asentados en cortijos.

En general, por tanto, tenemos una situación preocupante en la Andalucía post- desamortización, con una ingente masa de población miserable, mal nutrida y de carente de instrucción, viviendo unas duras condiciones laborales, que intentan solucionar su situación en base a la beneficencia, los repartos de braceros, los trabajos públicos… El sur es uno de los grandes problemas de España (también podríamos añadir Extremadura).

No obstante, tenemos ejemplos de empresarios que rompen el esquema de lo que hemos dicho que predomina de la visión de la situación andaluza, la familia Vázquez en Sevilla y el general Manuel Gutiérrez de la Concha, marqués del Duero. Aún así, éstos son ejemplos de gente que rompe la imagen general pero que no discuten esa impresión general del atraso de la agricultura andaluza.

Vázquez rompe los esquemas en cuanto a que está al día de las innovaciones tecnológicas del norte de Europa y se trae esa tecnología a sus campos sevillanos. Todas estas cosas se hacen a través de los encuentros de empresarios en las ferias donde se hacen demostraciones entre los agricultores de las segadoras, las trilladoras…. Por ejemplo, en 1858 se hace una demostración de arados ingleses tipo Ramsome que mejoraban la roturación de la tierra; en la de Sevilla de 1861 muestra una segadora Mc Cormick perfeccionada por Burguess y Kay; en 1864 muestra 4 de estas segadoras trabajando a la vez, compra una segadora Wool y visita en Inglaterra la fábrica Ramsome and Sim, encargando una trilladora de vapor. El objetivo de todo esto era ahorrar mano de obra y aumentar la competitividad de los cosecheros andaluces.

También difunden estos avances fundando una revista, “la agricultura española”, en 1857, para la difusión de las invenciones entre el mundo de los empresarios agrarios para que dichas invenciones se extiendan, aunque otra cosa es que esto afectase al conjunto del empresariado andaluz.

El otro ejemplo es la colonia de San Pedro, en Málaga, que es lo mismo, el intento de modernizar las explotaciones agrarias con maquinaria inglesa, francesa y norteamericana, con el caso concreto de la caña de azúcar desde la fábrica el ángel, con maquinaria de la Casa Fawcet Preston de Liverpool. Además forma una granja modelo que incluye la investigación e innovación, que es una granja con un amplio grupo de personas que trabajan en ella (956 personas) que reciben alojamiento gratuito y contratos de arrendamiento de 6 a 8 años, pero con una salubridad deficiente. Es decir, también hay una política social muy avanzada para la época.

También este siglo es un siglo de creación de utopías, experimentos sociales, cierto matiz cooperativista, que implica un avance económico social importante.

Tema 3. La industrialización

En el caso de la industrialización, el gran historiador es Jordi Nadal, que hizo un artículo que ha quedado como una especie de sello para la Historia industrial andaluza “El fracaso de la industria de Andalucía”, título que ha marcado mucho la manera de entender la historia económica andaluza como un fracaso.

En torno a la industrialización, la palabra fracaso ha ido abarcándolo todo hasta que en los años 90’ algunos historiadores le han dado la vuelta, y sin negar que Andalucía no es una región industrial, sí se ha matizado mucho esa condena a que el sur español haya sido un espacio donde cualquier innovación en el campo industrial estuviese condenada a fracasar. Es decir, se ha matizado la teoría del fracaso en épocas más actuales.

Andalucía hoy día no es una región especialmente industrializada, aunque en Sevilla sí hay más industrias, aunque ya de una tercera generación industrial o cuarta.

Lo interesante de Andalucía es que se anticipa en el proceso industrializador de los años 30’, donde tiene protagonismo en la siderurgia y hasta cierto punto en la industria textil, y especialmente relevante la del plomo, en la que Andalucía llegó a ser una potencia en una potencia mundial.

1. La siderurgia

Somos pioneros en la siderurgia, pues en el siglo XVIII ya había un establecimiento siderúrgico que era la fábrica de hojas de lata de Júzcar, en Ronda. Ése sería el antecedente de la siderurgia, con otro en Jimena de la Frontera. Las primeras ferrerías estaban en Rio Verde, cerca de Marbella, y en un pueblo de la sierra norte de Sevilla, el Pedroso.

La ferrería de Río Verde data de la década ominosa de Fernando VII, en el año 1826, cuando se crearon la fábrica de la Concepción y el Ángel que empleaban un combustible de madera y energía hidráulica. Están en la sierra del real, en Marbella. La

fábrica de la Concepción estaba situada en las orillas del Río Verde y las características naturales eran favorables.

El hierro provenía de la sierra de Ojén, impulsada por los empresarios del comercio malagueño con América, que invierten en el negocio de la siderurgia (ej. Manolo Agustín Heredia, Loring…). Es la ciudad y actividades mercantiles, con el interior y América, lo que genera los beneficios y el capital, el patrimonio de estos primeros empresarios, la mayoría de ellos no malagueños de origen y ellos lo reinvierten en la nueva actividad del momento, que es la siderurgia y la industria.

El contexto cronológico es muy importante. Es el momento en que se pierde el mercado de América, momento clave para la actividad española. Toda la actividad mercantil de estos empresarios se va abajo, pues se corta el contacto que les había venido dando beneficios. Hay que reconstruir económicamente el horizonte empresarial.

También el gobierno abre nuevas posibilidades a las explotaciones mineras con la ley de 1825 que favorecía estas actividades y liberalizaba el acceso a la propiedad y distribución de los recursos del sub suelo para quienes quisieran explotarlo.

Se han producido cambios en el comercio exterior malagueño que hace que los empresarios se reorienten hacia la producción y exportación de productos agrarios, como los aceites, vinos y frutos del campo, y con ellos se crean unas necesidades nuevas como la de flejes para la industria tonelera, pues Málaga tenía unos vinos muy importantes, como los dulces, y hacen falta flejes para hacer los toneles. Se insiste en una industria base de carácter agrario, y todos estos empresarios serán también propietarios de tierra y muchos comprarán en la desamortización. Invierten en la siderurgia como auxiliar con la industria del vino.

Heredia contaba con un colaborador que era un militar que conocía bien la industria de la construcción y la fabricación de los cañones, y entonces le ayuda a ir resolviendo las dificultades de empezar de la nada para poner en marcha los hornos de Inglaterra. Era experto en fundición y en Gran Bretaña aprendió las técnicas.

Heredia se trae la siderurgia a Málaga, y coloca la Constancia, en el año 1832, en las playas de San Andrés. Crea la Constancia aquí porque está cerca del puerto, la ciudad tiene mejores posibilidades de sacar por ahí los productos y además la siderurgia malagueña tenía la suerte de que existía el hierro de Ojén, aunque no había carbón en Málaga, por lo que inicialmente la Constancia usó la fundición con carbón vegetal y el afinado (purificación de las impurezas del hierro) con carbón mineral, que daba temperaturas mayores.

La época Dorada de esta siderurgia de la Constancia es justamente ahora en los años 30’, porque desde 1833 a 1840 las siderurgias vascas están metidas dentro de las

guerras carlistas, y ése es el momento en que Heredia tendrá su mejor coyuntura para vender los hierros de Málaga en toda España.

La otra industria es la de El Pedroso, de 1817, junto a la Cazalla de la Sierra. Construye aquí Francisco Elorza en 1832 tres altos hornos, y la lo apoyan comerciantes sevillanos. Tienen más de 2000 personas involucradas en aquellos momentos en los altos hornos y las empresas de esta región. Tenía como ventaja que tenía muy cerca los yacimientos de hierro y el carbón lo traerán de córdoba. No obstante, los altos hornos se cierran en

1887/1888.

En los años 30’ por tanto no solo estamos en un proceso de industrialización, sino que los empresarios malagueños se equiparan a los empresarios españoles, y parecía que Andalucía podía ser una región muy avanzada económicamente (pero al final no fue así).

2. El textil

Más tardío, pero clave junto a la siderurgia. Es el producto para surtir la demanda de la revolución demográfica del XVIII y el XIX. En este caso, a diferencia de la siderurgia, sí que Málaga tenía una tradición anterior dentro del mundo, concretamente la industria lanera, que se encontraba en Antequera.

La Industria Malagueña, creada en 1846 por Manuel Heredia y Martín y Pablo Larios, es una copia del sistema de Manchester. Eran muy modernos, y se iban a Manchester que era la vanguardia del textil mundial. De Manchester traen las máquinas textiles para fabricar a la inglesa con los usos de las llamadas Self action machine, que son las máquinas de hilados con las bobinas que con energía hidráulica y luego el vapor revolucionarán el hilado, más los telares automáticas y las tecnologías de las máquinas de vapor, además del alumbrado que había que usar para las naves para poder dilatar las jornadas laborales.

En los años 50’ en esta Industria Malagueña había 2000 trabajadores, una parte importantísima de mujeres y otro sector también muy importante el infantil, que arreglaban y limpiaban las máquinas por sus manos más pequeñas. Una mano de obra que abre el problema social que conlleva la industrialización y también el inicio de la solidaridad obrera y el movimiento obrero moderno en Málaga. Es moderno, urbano y de empresas y concentración laboral en éstas. Se puede decir que el movimiento campesino es más individualista, y el obrero industrial se orientará más al sindicalismo clásico.

Funcionó tan bien que se convirtió en la segunda fábrica más importante de España, de tal manera que otro Larios, Carlos Larios, funda otra textil, La Aurora, en el año 1856, en esa zona de los actuales Jardines de Picasso. Tenía entre 700 y 900 obreros. La Aurora es una fábrica movida a vapor.

Estas fábricas funcionan bien salvo en un período de crisis parcial que es la guerra de secesión americana, pues Málaga no tenía carbón pero tampoco algodón, por lo que la materia textil debe venir de fuera y especialmente de EEUU, y por ello les afecta la guerra de Secesión americana. Luego se produce un auge a principios del S.XX y en la I Guerra Mundial fue el boom de la industria española.

La aurora cierra en 1909 tras ser absorbida por Industria Malagueña, que siguió hasta los años 60’, pero la competencia de los malagueños en siderurgia no es comparable con País Vasco y la textil con la catalana.

Respecto a Antequera, su industria lanera va a tener una Historia bastante dilatada, aunque la lana no iba a ser la materia prima de la industrialización. Es decir, es más antigua la lanera pero tendrá un horizonte más limitado, y lo que estaba llamado a ser revolucionario es el textil algodonero. Se moderniza la industria en los años 30’ del S.XIX con tecnología de Gran Bretaña. Se capitalizan las empresas, que llegan a tener una dimensión muy alta en cuanto al número de trabajadores implicados, que tenían 20 fabricantes de lana y 2000 empleados, y por ello Antequera será otro de los focos potentes del asociacionismo de trabajadores en Andalucía. Es clave para la famosa revolución campesina de Loja de 1861 y para otros movimientos políticos, pues es muy progresista y republicana.

No se moderniza, no obstante, la industria lanera hasta pasar a un sistema neto de fábrica, sino que en Antequera se siguió combinando las formas de industria dispersa, una protoindustrialización que se da cuando hay tareas que se siguen haciendo en los domicilios, que era lo propio de la Edad Moderna.

Quienes han estudiado esta industria aportan el dato de que a mediados del S.XIX casi el 60% de la población antequerana seguía en lo agrícola y solo el 20% al textil, es decir, no se produjo el paso mayoritario del sector agrícola al industrial. Hay jornaleros en casa que complementan la fabricación.

3. Minería y metalurgia del plomo en Almería

En el siglo XIX, el laboreo y beneficio del plomo es la gran novedad económica minero- metalúrgica española.

La localización de los núcleos mineros está en la sierra de Gádor, Almagrera y Cartagena. En la sierra de Gádor se situaron los primeros boliches que explota la minería del plomo, y ahí se coloca ya los primeros establecimientos de malagueños en 1822. En la sierra de Almagrera se da el descubrimiento del filón Jaroso.

Las causas de la expansión del plomo, son, una de ellas, la coyuntura de principios del siglo XIX, que es una coyuntura bélica, una demanda muy importante. Se da desde 1808 hasta 1840 que termina la guerra carlista.

La otra causa es la legislación, que es liberalizadora de la explotación del sub-suelo y de la creación de establecimientos fabriles. También tenemos la demanda exterior, pues el plomo es un mineral requerido por otras economías Europas, y Andalucía va a ser un lugar exportador de plomo, que es el segundo metal de la industrialización y está muy relacionado con el crecimiento urbano.

Los efectos:

El plomo es una de las primeras partidas de la exportación, con una hegemonía mundial en los mercados internacionales entre 1868-1898, y además impulsó el conjunto de la industria minera nacional, siendo muy apoyado desde el Estado con leyes que fomentaban su producción y la facilitaban. Supuso una economía de escala regional, como por ejemplo en la Sierra de Gádor, apareciendo los pueblos mineros, tradición que hemos visto en otros países. También generó una acumulación de capital, tuvo efectos positivos sobre la agricultura y produce mejoras en las zonas urbanas y una elevación del nivel de niva.

Supuso una mejora de la mena en productos elaborados, pues se transformaba el plomo en barra, y existían las operaciones de fundición, como en la fábrica de San Andrés, con tecnología moderna. Los beneficios económicos, sociales, demográficos, tecnológicos, fueron casi revolucionarios al menos en la coyuntura donde se producen (segunda mitad del XIX hasta la crisis del 98’).

La fábrica más importante fue la de San Andrés de Adra, fundada en 1822 por la casa Rein, pero que pasó a los Heredia cuando la compra a empresarios extranjeros en 1837. Renovó las condiciones de trabajo, pues producía mucho humo que provocaba el emplomamiento e intentó mejorar estos perjuicios. También moderniza la elaboración del plomo y fabrica tubos, planchas, perdigones y albayaldes (que se usa para la fabricación de pinturas industriales). Introdujo 3 máquinas de vapor, mejorando por tanto su nivel productivo. También la fábrica San Andrés produjo plata de las galenas argentíferas mejorando las tecnologías del refinado del metal (máquinas del vapor, más temperaturas) que permitía diversificar la producción y atender a nuevos productos.

Como en el caso de la siderurgia, la producción de plomo tenía otros problemas que fueron minando su desarrollo y produce un declive. Las causas fueron que las empresas no dejaron de tener una concepción especulativa del negocio, el minifundismo de la minería, la falta de inversión de los propietarios en renovación tecnológica, la falta de mentalidad capitalista, la limitación de los recursos, la falta de tirón del mercado interno…

El declive de este plomo almeriense es clave para entender el declive de la industrialización en el sur.

4. La desindustrialización de Andalucía

La pregunta es cuáles son las causas de que con un principio tan temprano y potente no hubiese una continuidad de esta industrialización. Los historiadores han dado distintas hipótesis. Casi todos los investigadores, entre ellos J. Nadal, centran esa causa en el problema de los costes de las materias primas que hicieron que la producción de hierro malagueño o andaluz tuviese una imposibilidad de competir en costes con el hierro vasco o del norte. Ese sería la causa esencial de que la industria de la siderurgia cayese.

Donde hubo una lucha fue en los aranceles. Había una diferencia de intereses y aquí hay otro factor importante que es la política, y hay que ver quién manda en Madrid para marcar las leyes arancelarias. Los intereses, pues, son la economía y el poder político. A los andaluces les interesaba un arancel libre-cambista, es decir, liberalizar el comercio, pero a los vascos, que tenían el carbón, no les convenía. Esto se produce en el debate del arancel de 1841, donde se imponen los intereses norteños, es decir, un arancel proteccionista, y eso provocará un fracaso para Heredia que los necesitaba para que funcionaran los altos hornos. Finalmente, en 1856, sin embargo, Tomás Heredia, miró hacia posiciones proteccionista y abandonó el libre cambio de su predecesor porque se pone en marcha el proyecto malagueño de aprovechar el carbón que se producía en la cuenca de Bélmez-Espiel, en Córdoba.

Los transportes malagueñas eran buenas en cuanto al transporte marítimo, pero deficientes en las carreteras interiores, y necesitaban un transporte ágil para poder importar las materias a Málaga. Piensan entonces en el ferrocarril, y eso es lo que hacen ya los Loring y los Larios en los años 60’, que realizan inversiones ferroviarias. A Málaga llega relativamente temprano y es justamente la primera línea la de Córdoba- Málaga, pues quieren unir las dos capitales andaluzas que podían estar vinculadas por un proyecto económico (Córdoba tenía carbón, pero además es la vía para Madrid).

El problema es que el ferrocarril llega un poco tarde, en 1865, cuando ya la industria siderúrgica tenía bastantes problemas. El ferrocarril presentó problemas como negocio, y hacia 1879 el negocio del ferrocarril, que era el de moda (estaba también implicado el Marqués de Salamanca), empezó a mostrar cansancio y a demostrar que no era tan boyante como se esperaba, pues Andalucía aún era atrasada y no había una demanda suficiente como para que fuese un negocio creciente. En concreto, lo que se buscaba, que era que se abaratase el carbón, tampoco ocurrió, pues los costes del ferrocarril hacía que aún fuesen más caros el carbón cordobés respecto al inglés. Por ello cierran bastantes empresas siderúrgicas.

El textil tiene un declive más tardío, y decae en 1881 a 1885. Aquí las hipótesis son un poco más diversas. Hay una tesis clásica que es la de Lacomba que responsabiliza a la crisis agraria como la desestabilizadora de toda la economía malagueña, pues coincide

la de la agricultura (vid y vino por la plaga de la filoxera) con el textil y la siderurgia. Dice que es un derrumbe en cadena.

El historiador Morilla Critz apunta a los efectos de la falta de capital, que se desvía a sectores más rentables.

Otros historiadores, como J. Nadal, Tedde y Titos, señalan que hace falta investigar más el porqué, discuten que el sector textil se descapitalizara, y apuntan a la carencia de condiciones objetivas favorables de la costa malagueña, un factor ya geográfico. Además las situaciones previas no eran favorables para una industrialización moderna.

Otro tema que se baraja es la capacidad empresarial de estos capitanes de empresa. ¿Había una cultura empresarial suficiente para esta empresa tan relevante (Heredia, Larios, Loring…)? ¿Había una competencia estimulante? ¿Había ausencia de un tejido de pequeña y mediana industria como en Cataluña? Es decir, se pone el foco en otros aspectos de causas más diversas al menos para estos historiadores.

Respecto a las tesis más recientes, como la de Antonio Parejo, hacen una revisión para las tesis anteriores, que son las canónicas o clásicas. Por ejemplo, haciendo estudios de conjunto Parejo encuentra que las industrias modernas andaluzas nunca llegaron a suponer el 10% de la producción fabril regional frente al 70% de las industrias agrarias.

Reconoce que se adelanta el sur por las condiciones que tenía, pues Andalucía era la región mejor dispuesta para que esto se produjera. Parejo lo que concluye es que no hubo un sector industrial capaz de modernizar Andalucía, que siempre tuvo detrás el peso de una agricultura tradicional y de bienes de consumo. Esto se relaciona a la tesis de Lacomba.

Tema 4. Movimientos sociales

El movimiento obrero es realmente posterior a la época de Isabel II, porque la penetración de un primer movimiento obrero en un sentido estricto con una ideología de clase se produce realmente al final del reinado de esta reina, en 1868. Internacionalmente un poco antes, en 1864 con la I Internacional.

Para que haya un movimiento obrero en un sentido estricto habría de cumplir los requisitos de que haya un sujeto (la clase obrera asalariada), asociada y con una consciencia de clase.

No obstante, aunque no estén asociados, no sean clase obrera proletaria asalariada y no tengan consciencia de clase, en la época contemporánea antes de que esto ocurra sí hay movimientos de protesta, tanto rural como urbana, que se manifiestan contra el sistema político liberal capitalista y que arrasa para imponer sus intereses. Es decir, hay una rebeldía con una protesta espontánea y efectiva contra el modelo de la revolución liberal española, especialmente por la cuestión de la tierra o como la

rebelión en el norte y noreste del campesinado carlista contra el modelo de revolución liberal española por razones dinásticas, religiosas, etc.

El primer historiador que hay que tener en cuenta y que se fijó en Andalucía como un marco para este movimiento fue Antonio María Calero Amor. Se plantea si los movimientos sociales tienen una peculiaridad en Andalucía que lso diferencia de los del resto de España.

Para este período se tiene en cuenta una frase de Hobsbawn, refiriéndose a la movilización de los trabajadores por ideologías que no son obreras, es decir, por qué se movilizan por la democracia pese a que no represente sus intereses “los pobres, aunque peligrosos, son necesarios para el combate”. Cuando ya aparezca la clase obrera los pobres combatirán ya en sus propios organizaciones, mientras tanto son comparsas de quienes van avanzando en las conquistas democráticas.

Lo que nos importa es el tipo de protesta de base obrera en contra del procedimiento de desamortización. Se protesta con insurrecciones armadas, ataques a la propiedad, a las cosechas, con delincuencia social, violencia a través del bandolerismo, etc. Todas esas formas son formas de protesta más o menos conscientes contra el modelo de sociedad en Andalucía.

Los dos modelos más importantes de esta revuelta fueron la revuelta del Arahal en Sevilla (1857) y la de Loja en Granada (1861). Son sublevaciones campesinas de base demócratas-republicanas, espontáneas y puntuales, sin una continuidad, sin conexiones, sin organización previa y fuertemente reprimida y que generaron consciencia social y política entre los jornaleros del campo, además de entre otros sectores sociales más artesanales ligados a las tareas agrícolas o hasta el artesanado urbano. En los dos casos se dan en periodos liberal conservadores.

La manera de organizarse los liberales en el S.XIX hasta el reconocimiento de las libertades es de manera secreta, mediante las sociedades secretas de forma clandestina. En Loja, y en el Arahal tenemos la presencia de las organizaciones secretas como la masonería, con las sociedades carbonarias (instrumento masónico de la democracia en toda Europa, especialmente en Italia en época de Garibaldi) de ideología masónica radical.

Estos movimientos son muy importantes y bien organizados, de carácter campesino en el medio rural andaluz, han atraído el interés de muchos historiadores, no sólo españoles sino extranjeros. De hecho, Hobsbawn tiene un ensayo dedicado al bandolerismo andaluz, con la figura del bandolero como expresión de protesta social.

Mirando hacia la época del milenarismo, Hobsbawn y luego algunos hispanistas como Gerald Brenan, ven en el movimiento obrero andaluz una forma de milenarismo, una fe revolucionaria que en vez de tener como horizonte la creación de una nueva ciudad

utópica tiene como horizonte una nueva ideología social que sería el comunismo con el reparto igualitario de la propiedad entre todos los habitantes. No es tanto una ideología política sino que están movidos por la fe, según Hobsbawn y Gerald Brenan.

A mediados del S.XIX, a partir de la creación en 1848 del Partido Demócrata, se

produce esa simbiosis o alianza entre los trabajadores y los demócratas andaluces. Esa alianza o cooperación se refleja por un lado en la participación de los trabajadores o jornaleros en la petición del derecho de asociación, y en la participación de los

trabajadores y los jornaleros en una institución importantísima para la revolución liberal española, que es la milicia nacional.

La milicia nacional es la fuerza de choque burguesa durante la revolución y tiene una

implantación municipal, es la herencia de la guardia nacional en la revolución francesa. La milicia nacional es un cuerpo burgués dirigido por la nueva burguesía

revolucionaria, pero la fuerza de choque son los trabajadores de la ciudad o los trabajadores del campo.

Cuando los conservadores entran desarticulan la milicia nacional, y todas esas personas van al paro, pero ya tienen las ideas revolucionarias, y muchos de estos antiguos milicianos serán los protagonistas de la revolución de Loja.

Otra forma de protesta se produce en las ciudades, donde el movimiento es más de carácter asociativo, como constituyendo las primeras sociedades de socorros mutuos en Antequera. Son los primeros ejemplos de lucha obrera y los protagonistas del ludismo, la lucha contra las máquinas.

Todo esto es pre-sindical, pre-político, pero ya estamos viendo cómo los trabajadores son ya protagonistas y sujetos históricos de un movimiento social. La política viene de fuera y encuentran aquí sus intérpretes con la I Internacional que se constituye en 1864, una alianza internacional de la Democracia Socialista.

Se introduce en España esta I Internacional en 1869 por Giuseppe Fanelli. No obstante,

aquí tenemos una característica diferencial de Andalucía importante, que es el adelanto anarquista, porque llega antes el enviado de Bakunin, Giuseppe Fanelli (1869), que el cuñado de Marx. Llega relativamente pronto orgánicamente la I Internacional a España, aunque las noticias llegaron aún más pronto. Andalucía va a ser la segunda región después de Cataluña de anarquistas. El anarquismo se implanta, no solo entre los trabajadores del campo y la ciudad, sino también entre el artesanado. Por supuesto que hay líderes burgueses.

En el año 61 Rafael Pérez del Álamo, “veteriano” demócrata, es quien levanta a los obreros en Loja, concretamente 10.000, que para el S.XIX son muchos. Si se levantaban 10.000 personas en tan sólo 1861, en 1869 ya había un gran caldo de cultivo para que llegaran estas ideologías revolucionarias.

Los primeros conflictos laborales se producen en el sexenio revolucionario con la huelga general de Málaga de 1872 debido a reivindicaciones económico-sociales.

Algunos nombres destacados del movimiento obrero andaluz son Nicolás Alonso Marselau. Fermín Salvochea, Trinidad Soriano, José García Viña Rafael Salinas, José Mesa Lleompart y Antonio González Menese.

- Republicanos y obrerismo en el sexenio revolucionario

El movimiento obrero ha tenido mucha relación con el movimiento democrático. Son dos corrientes muy relacionadas y se interconexionan porque a los trabajadores les interesa apoyar a quienes defienden sus derechos sociales y políticos, y estos intereses es lo que les une en el sexenio revolucionario.

La conexión entre republicanismo y obrerismo se produce en torno al republicanismo federal, que es el ala izquierda del movimiento republicano, que representan personajes como Pi i Margall. El federalismo es una corriente de la cual van a salir las ideas del anarquismo, que es también federalista, y en parte también el partido socialista obrero español también es un partido de ideología federal. El federalismo se basa en el derecho individual a cualquier decisión política, por lo que está basado en el concepto de autonomía individual y en el pacto.

Son movimientos que confluyen, sobre todo, de manera muy relevante en el sexenio revolucionario y conforman la insurrección gaditana del 68 y los demás conflictos sociales hasta la I República.

La I República es la conexión del republicanismo que llega al poder entre 1873 y diciembre de 1874 cuando se inicia la restauración. Aquí hay una serie de acontecimientos claves del movimiento obrero, como los sucesos de Montilla, que conlleva violencia revolucionaria, ataques a la propiedad privada y autoridades, a los registros de propiedad, edificios municipales y viviendas privadas; o el cantonalismo, un fenómeno mediterráneo de dirección burguesa con apoyos obreros e internacionalistas.

- Anarquismo durante la Restauración

Mientras que el socialismo de Marx tiene una dirección central y unificada del movimiento obrero, Bakunin apoya una autonomía organizativa, y tiene una posición anti-política y más revolucionario.

Hasta principios del siglo XIX no se institucionaliza la educación, y en Andalucía el 80% de la población laboral es jornalera y hasta casi llegada la II República los niños de la clase trabajadora no tuvieron formación, sino que ayudaban en las tareas agrarias. Por eso las organizaciones obreras anarquistas van a tener a la instrucción como un pilar, y le daban importancia a la formación moral, la difusión de revistas, textos, periódicos…

Se crean los ateneos libertarios para la formación obrera, y dentro de algunas de estas asociaciones se hacían luchas contra los vicios de la sociedad, como el de la bebida, la prostitución, etc., que estaban en contra de la moral obrera.

El anarquismo nace con la I Internacional, aunque con la Restauración Cánovas la ilegalizó y pasan a la clandestinidad en 1881, aunque reaparecen como focos principales en Andalucía y Cataluña. Esta clandestinidad y la fortaleza que el anarquismo va cogiendo pese a todo se ejemplifica con la detención en Jerez de un grupo de anarquistas que supuestamente tenían una sociedad secreta con la cual amenazaban a los propietarios del campo y los tenían sometidos para obtener los derechos de los trabajadores y conseguir conquistas sociales.

En 1883 hay una serie de ataques y asesinatos en esta zona de Jerez y dan lugar a un proceso muy célebre, el proceso contra la Mano Negra, un proceso que tuvo mucha fama y difusión y que es la primera manifestación pública delictiva del anarquismo y del ejercicio del anarquismo por la violencia como una vía de defensa.

- Socialismo

La otra corriente más minoritaria y más tardía, pero que es la que hoy predomina, es el socialismo. El PSOE y la UGT nacen más tarde que la AIT, y son movimientos muy diferentes en sus estructuras, objetivos y métodos.

El PSOE nace en 1879, y en Andalucía los primeros núcleos son en Málaga y Linares. Uno de los primeros núcleos del PSOE es el de Vélez-Málaga. En Málaga se crea la UGT en 1885 con Rafael Salinas Sánchez, un tonelero nacido en 1850 que tuvo que irse a latino américa por la crisis, y que regresa a Málaga. El germen es el Ateneo obrero fundado por este personaje en 1884. Es decir, primero hay una asociación, y de ahí va a salir la UGT y el Partido Socialista creados entonces.

Desde Málaga y Vélez el PSOE va surgiendo al exterior de forma muy lenta, y ya hay un gran número de anarquistas implementados, por lo que les cuesta entrar en Andalucía ya que la clase obrera andaluza tiene otra ideología y forma de organización más ágil que la estructura del partido socialista.

Muy pronto Andalucía se convierte en un punto muy relevante del movimiento socialista andaluz, y la prueba es que en se celebra en Málaga el III Congreso Nacional de la UGT en 1892. Los trabajadores se asocian y por tanto ya tienen una forma para moverse y la práctica, pero tras haber una organización y asociacionismo.

Las primeras huelga suceden inmediatamente después de la organización del partido socialista, en 1890, que es una huelga de mujeres, lo que indica la formación de un proletariado industrial con una mano de obra mayoritariamente femenina e infantil y que en el 90’ ya hacen una muy importante huelga que refleja, no sólo una consciencia, sino una organización. Pablo Iglesias ayuda en esta huelga pero lo meten

en la cárcel, pues en este momento participar en las huelgas conllevaban un gran riesgo.

Ésta es una práctica, la práctica de la lucha sindical y la huelga, que es el instrumento que tienen los sindicatos en este momento para parar a la patronal, que puede reaccionar de muchas maneras, pues es una patronal en este momento muy dura al tener todos los instrumentos en su mano. Luchar sindicalmente en el S.XIX era una tarea de riesgo, y no había derechos ni libertades y lo tenían todo en contra, aunque pese a todo se ganan luchas y los derechos sociales han ido progresando.

En esa huelga, o en otras, podían colaborar socialistas y anarquistas. Además, los socialistas defienden la participación política como otra forma de lucha.

En 1890 además se aprueba el sufragio universal masculino, que se recupera tras un largo paréntesis. Es decir, los trabajadores ya pueden votar, y aquí entramos en el debate entre republicanismo, socialismo y anarquismo, que son 3 utopías que discrepan sobre las vías hacia la utopía social. Para los socialistas había que aprovechar el sufragio universal y llevar a representantes a las instituciones, pero los anarquistas no están de acuerdo, sino que opinan que los trabajadores no deben votar y sólo dedicarse a las luchas sociales. Todo esto dará lugar a debates muy fuertes, lo que dura hasta la II República española.

El socialismo se expande también por el campo, apareciendo sociedades obreras socialistas en el interior de la península, como el pueblo de Teba (que sigue con este carácter de izquierdas al día de hoy), donde hubo una implantación fortísima del partido socialista y la UGT. En 1903 se crea aquí la Federación Agrícola Andaluza, y en 1902 hubo una huelga campesina de las más importante de la historia del movimiento obrero, donde también vino Pablo Iglesias a apoyar.

Finalmente, la crisis económica de finales del XIX y principios del siglo XX conforma un contexto mucho más duro para los trabajadores, la migración masiva, produciéndose el primer gran éxodo migratorio de andaluces hacia Argelia, Marruecos y, sobre todo, a América. En esta coyuntura hay un proceso migratorio potentísimo que es otro de los problemas de la clase obrera de esta época. La literatura refleja también la situación de la clase obrera de este momento, y uno de los textos clásicos es el libro de Azorín “la Andalucía trágica”.

- Celebraciones obreras

Uno de los aspectos interesantes de los movimientos sociales son sus celebraciones, es decir, la construcción de una cultura, simbología, y unas fiestas que tengan un contenido cercano a sus planteamientos y que sirve para la difusión de los mismos.

En 1899 surge una fiesta del 1 de mayo en recuerdo a los obreros anarquistas muertos en Chicago en 1886. Los sindicatos, los partidos obreros, tienen unos símbolos

netamente ligados al mundo del trabajo, como los yunques en el movimiento obrero.

El sindicato es una asociación de clase, mientras que el origen del movimiento obrero

está más ligado a sociedades de oficio, por eso tiene un yunque. También el color rojo,

o el negro, o la reproducción de los retratos de los fundadores del marxismo y anarquismo. Todo esto conforma una iconografía obrera.

Otro tipo de simbología se aprecia en la prensa obrera, como es el caso de la utilización de la imagen femenina. Esta simbología también conecta con la simbología masónica.

Tratan de construir con estas celebraciones y símbolos un imaginario. Los historiadores usan el término cultura obrera, que es discutible, porque limita al término cultura para un sector que sabemos que culturalmente es menos formado que la población de clase media. No obstante, también hay una literatura obrera. Pero habría que maitzar ese concepto de cultura obrera, pues lo interesante del mundo obrero es cómo se va acercando a la cultura sin más a través de instituciones obreras (p.ej.: los ateneos), lo cual no quita el elevado índice de analfabetismo.

Todo eso configuraría una especie de religión laica, con autores como Manuel Pérez Ledesma o Eric Hobsbawb, o Gerald Brenan, que habla del componente religioso de las ideologías obreras, es decir, lo compara a un culto de carácter laico, una moral obrera sobria de honestidad frente al mundo del capitalismo que es corrupto. De hecho, se hace mención a los líderes como “apóstol”, con connotaciones religiosas.

- Movimiento obrero y conflicto social en el primer tercio del siglo XX

Todos estos aspectos del crecimiento de los movimientos sociales se profundizan en el siglo XX. Desde el punto de vista de la cronología política social, en todo el mundo el cambio de siglo es esencial y se aprecia en una revolución y profundización de las fuerzas de los movimientos sociales que se va a hacer más intensa durante la I Guerra Mundial.

Surge por parte de los anarquistas la Confederación Nacional del Trabajo en 1910, la Federación Nacional de Agricultores en 1913 y la federación anarquista ibérica en

1927.

El socialismo entra en el Congreso de los Diputados en 1910, y entran los socialistas de

los ayuntamientos por las elecciones municipales en las que participan, un matiz de diferencia al PSOE de la CNT anarquista.

En el primer tercio del S.XX influyen factores externos en España, que son la I Guerra Mundial y el triunfo de la URSS, cosas que va a animar las luchas sociales, apareciendo un tercer protagonista en el campo de dichas luchas (anarquismo, socialismos y comunismo). En España, el momento álgido es el llamado trienio bolchevique, que es

un período socialmente muy convulso en Andalucía, de un crecimiento de las organizaciones obreras y una fuerte reacción patronal.

En todos los ámbitos económicos se endurecen la dureza de las condiciones de vida, afectando a todos los ámbitos urbanos incluidas las estrategias de subsistencia (productos de primera necesidad), creándose un estallido económico que anima a la revolución obrera. En este año destaca el suceso de 1918 en Málaga, que se manifestaron mujeres que protestaban por el alza de los productos de primera necesidad.

Luego hubo conflictividad también minera, pero sobre todo campesina, con el epicentro en Córdoba.

Otro gran símbolo de huelga es la Gran Huelga de Riotinto de 1920. Para el hispanista Carr este es el conflicto más duro de toda la Historia de España, muy represiva. Demuestra la dureza de las condiciones de vida, y por otro lado demuestra también el

nivel de organización sindical. Demuestra la fortaleza de la nueva fisionomía que tiene

la lucha obrera. Fue de dirección y estrategia anarquista, y supone un fracaso final y

vuelta al trabajo.

El balance general de este período de la I Guerra Mundial es el de una nueva conflictividad muy fuerte, una coyuntura internacional muy compleja (la guerra, conflicto de Marruecos…), con una posguerra que cambia el mapa de Europa (que nos afecta pese a ser neutrales), y caen los imperios y las instituciones seculares.

No obstante, la huelga canónica de España fue en 1917. Es decir, cuando Andalucía tiene su revolución de protesta social de esta coyuntura la hace en el 18’, no en el 17’ como el resto de España. Pese a que todo ha avanzado no hay un movimiento estatal español coordinado todavía para forzar lo que en esos momentos republicanos y socialistas querían. Una de las causas es que el movimiento obrero español no es capaz de coordinar al mundo rural andaluz con el mundo industrial y los partidos republicanos y socialistas (los de la huelga del 17’). No hay sincronía en el movimiento obrero.

A partir del fracaso del trienio bolchevique y la huelga del 17’ del resto de España, el movimiento obrero y de izquierdas entra en una fase de reflujo, de pérdida de fuerza,

y no es que el golpe de Primo termine con la explosión social que hemos visto, sino

que ya antes había empezado a declinar la fuerza de los movimientos sociales en Andalucía y toda España por el fracaso de la crisis del 17’ (un “plano inclinado hacia la dictadura”).

Otro modelo que hay que tener en cuenta para comprender el conjunto de fuerza que tratan de organizar al mundo obrero es el sindicalismo católico. Es minoritario en Andalucía pero está ahí. Nos conecta con la derecha social que va a desembocar en la

CEDA ya en los años 30’, el partido de Gil Robles. Conecta con parte del mundo obrero por la doctrina social de la Iglesia que proviene del Papa León XIII.

Lo que dista a la lucha obrera del siglo XIX respecto a la del XX es que ahora hay más intensidad, mejor organización, configuración del movimiento obrero tal y como lo conocemos hoy (anarquista, socialistas y comunistas).

- El golpe de Primo de Rivera

No obstante, toda la lucha que hemos visto se frena con Primo de Rivera. Aunque su golpe lo desencadena el desastre de Annual, realmente es el freno del despliegue de todo el movimiento obrero y el fortalecimiento de las organizaciones, movimiento que incluso iba a llegar a tener una deriva de conflictividad armada. Con Primo de Rivera se vuelve al orden.

Es el primer golpe militar del siglo XX. Es uno de los personajes políticos del siglo XX español, un precedente de lo que ocurrirá luego en la guerra civil en muchos sentidos. Durante su dictadura hay un repliegue de los movimientos sociales. Se explica por una razón evidente, y es que ahora gobierna el ejército, y se suprimen los partidos más radicales y otras organizaciones.

Él no llega a ser un dictador a la manera fascista, sino que es una dictadura “paternalista”, divide al movimiento obrero e ilegaliza al PCE y la CNT. Aquí entra la estrategia de UGT. Largo Caballero, dirigente de la UGT en ese momento, lo que hace es que, puesto que la dictadura es corporativa, decide entrar en el Consejo de Estado de la Dictadura (un órgano consultivo, no político). Aprovecha la estructura que monta Primo de Rivera para ese encuentro entre la patronal y el mundo del trabajo que son los Comités Paritarios (órgano que mantendrá luego la República), que discutían las relaciones laborales y otros conflictos entre jefe y obrero. Largo Caballero será muy criticado por ello.

En la dictadura también desciende la conflictividad laboral, pues es una época de expansión económica. Aunque esto se para en 1929, etapa de la II República donde incide la crisis más grave que hemos tenido en la época contemporánea. Todo ese movimiento que de pronto ha sido como larvado desde 1923, sin ser destruido, va frenándose. El movimiento obrero que ha estado frenado de pronto reaparece con una fuerza mucho mayor, y en el año 1930 reaparece un gran estallido de conflictividad por todo el país que va unida por la lucha por el cambio de régimen y la república, que es lo que llega en abril del 31’.

- Segunda República

Este cambio de régimen divide al movimiento obrero de una manera muy profunda y peligrosa. Este movimiento está dividido desde el origen en socialistas y anarquistas, pero antes eran los dos muy débiles y ahora son más fuertes. Entonces lo que eran

antes diferencias ideológicas ahora son diferencias que se plasman en la propia subsistencia del régimen republicano ahora que los partidos y sindicatos tienen poder. Es decir, ahora tienen responsabilidad, y lo que haga el movimiento obrero va a tener una repercusión inmediata, y es peligroso que ambos bandos tengan dos concepciones completamente distinta de la asociación.

Para el anarquismo y comunismo la República es otra forma de dominación del capital. Pero para el ala moderada de los socialistas ésta es la mejor vía para mejorar a la clase trabajadora.

La conflictividad alcanza unos niveles desconocidos en toda la Historia española, con los conflictos más sangrientos y de mayores repercusiones de toda la historia española. Es muy fuerte, tanto en el campo que en la ciudad (pero con algo más intensa en la ciudad, aunque en el caso andaluz se produjo de manera muy intensa en el campo) los conflictos.

Largo Caballero entra como ministro de trabajo, y para el año 31 que hubiese en este puesto un socialista era algo que aterrorizaba al sector conservador, y por ello en el año 32’ ya hay un intento de golpe (Sanjurjo). La dialéctica de la extrema izquierda era similar a la de la URSS, pero en realidad desde el 31’ al 36’ no hay más que un proceso de reformas más o menos profundas, y la República nunca llegó a ser un régimen revolucionario a la manera soviética.

Lo que hace Largo Caballero era poner una serie de decretos que molestaron a los propietarios: el laboreo forzoso, la ley de términos, la defensa de los arrendamientos, la defensa de las jornadas laborales y los comités paritariaos establecen las bases de trabajo (los patronos debían reunirse con los trabajadores y regular los salarios).

El laboreo forzoso iba en contra de aquellos que eran dueños de tierras que tenían arrendadas las fincas y estaban mal trabajadas, y se establecieron una policía agraria para que determinase si la finca estaba bien o mal explotada.

La ley de términos municipales obligaba a los propietarios de tierras a contratar a los jornaleros dentro del término en que se encontraba la finca. Es decir, que en caso de que los trabajadores de un término municipal fuesen más combativos, los propietarios contrataban a los de al lado, pero con esto se obligaba a que disminuyese esto.

Son decretos que hoy en día nos pueden parecer normales, pero en el año 31’ fueron tomados por la gran mayoría de propietarios de tierra como un verdadero ataque al concepto de la propiedad privada y a la libertad de contratación. Esto parecía algo muy agresivo para los propietarios, pero realmente no cambió la faz del campo andaluz, pues los propietarios tenían mucha fuerza y les acompañaba la tradición, lo que dio lugar a una conflictividad muy grande y no se llevó a cabo estos decretos de forma tan rápida como se hubiese deseado.

La medida más importante de todas fue la reforma agraria impulsada en 1931. Fue muy compleja de aplicar y también muy lenta, y no fue profunda en cuanto a la ejecución de reparto de tierra, pues fue torpedeada desde el nivel parlamentario por los intereses de cada uno, y que tuvo finalmente poco alcance.

Tan graves fueron las tensiones que desembocaron en los sucesos de Casas Viejas de 1933, muy sangrientos y con dos guardias civiles, 1 guarda de asalto (policía creado por la república) y campesinos muertos (12 de ellos fusilados por la guarda civil).

La revolución del 34’ minera en Asturias es en octubre, y la revolución campesino de importancia será en junio del 34’. Nuevamente otra descoordinación para poder haber hecho una gran revolución social. No obstante, sí que hay una huelga campesina en Málaga (en Teba y Cañete la real) que se unen a los mineros de Asturias.

Tras la represión del 34’ hay una vuelta atrás de todo el movimiento obrero, por el gobierno de Lerroux, que es quien reprime la revuelta de Asturias. Se lleva a cabo el cierre de centros, censura de prensa, juicios y cárcel.

- El Frente Popular y la Guerra Civil

Ahora hay un acercamiento de los más moderados hacia las posiciones más revolucionarias. El PSOE y la UGT giran hacia las tesis revolucionarias, pues se dan cuenta de que la República no les sirve, y hay que ir a la revolución social. Las derechas piensan que lo que viene es la revolución, y se crea un clima prebélico.

Vemos un testimonio de un conservador llamado Stanley Payne, quien dice que no había en marcha una revolución comunista en 1936, pero para la derecha sí. En Málaga asesinan al presidente de la diputación, a anarquistas y a un concejal comunista. También morían continuamente dirigentes de la falange, y eran comunes las represalias. Se creó un momento de enorme tensión, aunque de aquí no tuvo que derivar la guerra civil, sino que ésta vendrá por la intervención del ejército y el golpe de Franco (las condiciones estaban larvadas pero tampoco se esperaba una guerra civil tan larga).

Por lo que hemos visto de la potencia de los movimientos obreros se podía sospechar que había organizaciones que se habían ido tomando armamento. De hecho Francisco Román Díaz dice que en la casa del pueblo del partido socialista de Málaga tenían una planta llena de armas.

Durante la Guerra Civil Andalucía se divide en dos. En la occidental triunfa el golpe en la oriental no. Por tanto hay dos modelos distintos de funcionamiento económico, dos modelos militares (la República tenía la figura del miliciano).

- La guerra civil

Durante la guerra civil se desarrolla una economía de carácter revolucionario, una economía de guerra, que estaba en manos de los trabajadores (Sindicatos y partidos de izquierda, y algunos republicanos) que se plasma en los Comités que sustituyen al poder municipal. Hay dos modelos que explican esto en Andalucía (Sevilla y Almería).

En Andalucía hay dos zonas diferenciadas y que llevan dos modelos diferentes: una Andalucía franquista, cuya represión caería sobre los trabajadores y liberales, y otra republicana; esta última sufrió las grandes represiones. El objetivo era desarticular el movimiento obrero en Andalucía. En la zona republicana se da la defensa contra el franquismo con el enrolamiento en el ejército popular de la república o fuerzas militares de otro tipo, como las brigadas internacionales. En la zona franquista los miembros de organizaciones sindicales y partidos de izquierda que pueden escapar de las detenciones, los llamados huidos, constituirán desde la sierra y el campo las llamadas guerrillas. La figura del miliciano fue clave durante los primeros momentos de la guerra.

Las colectividades campesinas andaluzas, la zona más importante de colectivización agraria se dio en la zona de Jaén (estudiadas por Garrido González), dirigidas por anarquistas y ugetistas (De la UGT). La diferencia que hay entre las colectividades agrarias andaluzas y la otra más conocida que es Aragón, es que aquí están gestionadas por socialistas y anarquistas, mientras que las de Aragón son netamente anarquistas (CNT y FAI). Lo interesante de las colectividades es que están relacionadas con el problema de las vías del movimiento obrero ante la guerra civil española, es decir, para los anarquistas la colectivización es inseparable del espíritu de defensa contra el golpe militar, es decir, la colectivización tiene que ir unida a la guerra, a la organización militar, mientras que para la izquierda socialistas y comunista lo importante es el esfuerzo militar y la revolución económica y social debe dejarse apartada y centrarse en ganar la guerra. Finalmente, la guerra civil termino con una represión muy fuerte de la que fue víctima fundamentalmente la clase trabajadora, destinados a campos de concentración, cárcel, incautación de los bienes, exilio, etc. la desarticulación del movimiento obrero andaluz trajo consigo durante 40 años de franquismo.

- El movimiento obrero durante el franquismo (1939-1975)

Es una época de repliegue social (según Lacomba) debido al castigo de la represión de la guerra y la posguerra (prisión y ejecuciones políticas hasta 1948 o posteriores con la guerrilla, y aplicación de la pena de muerte a los militantes antifranquistas). Los años 40 fueron sin duda los más duros, con la llamada autarquía, los años del hambre, de enfermedades, alta mortandad, cartillas de racionamiento, etc.

A pesar de la victoria franquista, perduró la resistencia interior armada (con las

llamadas guerrillas o maquis, de corte comunista y anarquista, en las sierras de Córdoba, Granada y Málaga) hasta principios de los 50; en los 50 se produjo el cambio de estrategia del PCE debido al cansancio de la generación guerrillera que se acabó entregando o marchando al extranjero. El PSOE sufrió también un duro varapalo

durante la guerra civil; era la organización más grande y por tanto la más castigada por

la

represión, y a partir de 1936 el núcleo fundamental del PSOE (juventudes socialistas

y

UGT) se fusionó con los comunistas para formar las Juventudes Socialistas Unificadas

y

dando mayor fuerza al PCE en detrimento del PCE.

Ese espíritu de resistencia se acabó reuniendo en las cárceles (los afortunados que no fueron fusilados). Allí se organizaron internamente que les permitió publicar, recibir noticias del extranjero, etc. Se producían detenciones y vigilancia constante de la Guardia Civil y la policía, lo que conllevaba a caídas sucesivas de las direcciones en el interior. Según defiende Abdón Mateos, no hubo nunca una discontinuidad total en la oposición obrera al franquismo.

El PCE tomaría el protagonismo como organización opositora en los años duros del

franquismo. Era una organización centralizada desde el interior de España, aunque era realmente imposible llegar a la gente por el miedo que suscitaba militar en un partido, máxime en el comunista. En cuanto al PSOE, seguía latente por su reminiscencia histórica pero con serias dificultades de una acción clandestina (editaban su periódico El Mundo Obrero que llegaba clandestinamente a España, y transmitían también desde radio Pirenaica, que emitía desde Rumanía), con su dirección fuera de España.

La

posguerra tuvo un fuerte impacto como lo demuestra el hecho del fuerte proceso

de

despoblación rural por la emigración masiva de andaluces a Cataluña y al extranjero

en los 50 y sobre todo en los 60. Andalucía quedaba vacía de jornaleros, lo que tanto peso le dio durante décadas anteriores, y el franquismo quedaba libre de esa fuerte presión obrera. Este espíritu de resistencia iba muy unido a la generación de la república y la guerra civil: debían resistir y esperar que la próxima generación tomase conciencia y siguiera el modelo de sus padres y abuelos.

En los años 60 reaparece el movimiento obrero, protagonizado por los propios trabajadores y sus aliados intelectuales y profesionales (así como a los primeros curas que cambian de actitud, como Vaticano II, y algunos grupos católicos como JOC o HOAC, curas obreros y parroquias comprometidas, algo sin precedentes). La labor de los universitarios también tuvo un fuerte peso en este momento, que se aliaba con las movilizaciones sociales de los trabajadores (el famoso mayo el 68 por ejemplo).

Se dan los primeros cambios sociales. Núcleos de industrialización y nuevo proletariado urbano (en ciudades como Cádiz, Málaga, Huelva, etc.) así como la

reaparición de una nueva protesta campesina gracias a la penetración de los sindicatos en el campo. Aparecen así los nuevos sindicatos: CCOO (comisiones obreras), USO, SOC (sindicato de obreros del campo). Por otra parte, reaparecía con más fuerza la izquierda obrera, sintetizada en el PCE, PSOE y PTE (partido del trabajo de España, de ideología prochina, maoísta).

Al final del franquismo, en un clima de recesión y crisis económica, se ponían las bases del movimiento obrero que prepara la Transición a la democracia.

Tema 5. Política y políticos en Andalucía

Andalucía tiene un protagonismo muy grande desde el punto de vista político en el siglo XIX hasta la Restauración (e incluso en la Restauración también por Cánovas del Castillo), pues Cádiz es el hito de la revolución española por la Constitución. No sólo es importante por esto, sino porque en el tiempo que queda de absolutismo en España de las principales intentonas liberales contra el absolutismo se producen aquí, la más importante porque triunfa la sublevación del ejército expedicionario español en Andalucía encabezada por Riego en 1820, lo que inaugura el Trienio Liberal. Otros intentos fracasados anti-absolutistas son el de Almería en 1824 (los coloraos), el 11 de diciembre de 1831 por el general Torrijos, y la Conspiración de los liberales granadinos que supuso la ejecución de Mariana Pineda.

Andalucía tiene un sello liberal muy claro, durante la guerra de la independencia por la guerrilla, donde nace el espíritu de lucha que luego va a caracterizar al liberalismo insurreccional. Todo este movimiento anti-napoleónico tiene un sello más marcado hacia el liberalismo que hacia el conservadurismo en Andalucía, pero Andalucía entera no es liberal, es decir, no es el liberalismo un sello andaluz, pues estaríamos ocultando a la parte andaluza conservadora.

Otra característica relevante de la Andalucía del XIX es que la Revolución adquiere una estrategia que tiene una base local y provincial muy marcada, que adoptan el nombre desde entonces de “Juntas”, que asumían la soberanía de la nueva situación política. La soberanía nace de abajo a arriba en el liberalismo, pues las Juntas se hacen cargo del poder desde las pequeñas aldeas hasta las provincias y manifiestan la voluntad de cambiar el régimen español del absolutismo al liberalismo. Estas Juntas son instrumentos de cambio político, como por ejemplo la Junta Soberana de Andújar de 1835, que quiere hacerse representante de la soberanía española forzando el cambio de gobierno.

Los principales partidos del XIX hasta la época de la Restauración son los moderados, los progresistas, una fórmula intermedia entre moderados y progresistas (la Unión Liberal o Unionistas) y los demócratas. A la derecha de los moderados nos encontraríamos al Carlismo, pero bastante minoritaria en Andalucía.

Hay moderados andaluces muy importantes, como el General Narváez (de Loja). Es decir, sí es muy importante la corriente moderada, y tiene a un importante representante en Andalucía.

Entre 1868 y 1874 discurre la primera experiencia democrática andaluza, y de nuevo en el siglo XX volvemos a una etapa donde hay un auge de los moderados (hasta la democracia).

La revolución del 68’ tiene también un sello andaluz muy importante, pues la Escuadra se subleva en la bahía de Cádiz. Después se inclina la balanza en favor de la Revolución en Córdoba, en la batalla de Alcolea, dejándose muy claro que el ejército estaba del lado de los progresistas y los demócratas.

Algunos políticos andaluces del XIX: Martínez de la Rosa (autor del estatuto Real); el marqués de Salamanca (de Málaga); Ríos Rosas (Ronda) y Cánovas del Castillo. Los estadistas del XIX, de los más importantes, sus mausoleos están en Madrid. Esto significa que son grandes figuras nacionales, el Estado Español absorbe a los políticos locales y los convierte en figuras nacionales.

Políticamente la época de la Restauración es una época de liberalismo formal, progresivamente ampliado en sus márgenes y de estabilidad política basada en la corrupción del sistema. Lo que establece es lo que Joaquín Costa llamó como “época de la Oligarquía y el caciquismo”.

El gran estudioso del caciquismo en Andalucía, Javier Tusell, decía que el sistema era más corrupto a medida que iba descendiendo en la gráfica, y luego hay toda una pirámide de relaciones entre caciques que articulaban las relaciones del poder desde abajo hasta el líder del partido. Tusell distingue entre buenos y malos caciques, y el instrumento del favor como argamasa del sistema (quien tuviese influencia era el que

podía hacer favores, y el cacique, con la posibilidad de hacer favores y cobrarlos en votos tenía amplitud de actuación).

Aunque hay políticos que poco a poco van introduciendo mejoras en el sistema electoral o judicial para garantizar la purificación del voto. Pero entonces era muy difícil reformar el sistema debido a todos los poderes que estaban en manos de este sistema y romper la dependencia de los electores respecto a los caciques era muy difícil, todo el mundo dependía de alguien.

Socialmente los dos grandes partidos tenía el mismo perfil. El conservador más sesgado hacia las oligarquías españolas, y en el partido liberal más enfocado al mundo profesional. En Andalucía había una ausencia de opciones de extrema derecha.

Las oposiciones al sistema son los republicanos, los socialistas, los anarquistas y los comunistas. Aunque los anarquistas quedarían fuera en el sentido de que no participan en la vida política, sino que son sindicalistas. El anarquismo juega porque promueva la abstención, y esta es la forma en la que lo podemos considerar como fuerza política, pues condicionan la vida política.

El republicanismo nace en 1849 con la fundación del partido demócrata. Luego tiene muchas ramas. En la primera República se divide en 4 ramas, que son, los más izquierdas, los federales, los más derechas los posibilistas, y en el centro centralistas y progresistas. Las diferencias tienen que ver con las políticas sociales y la estructura del Estado.

Parte del Republicanismo forman las pequeñas burguesías, las clases medias y parte de los trabajadores que siguen apoyando estas fuerzas políticas y tienen mucha relación con otras organizaciones como la masonería, que es una asociación filantrópica que comparte idearios humanitarios, laicos (parte esencial de la ideología republicana), tolerantes…

El republicanismo en Andalucía crece, verdaderamente, en el siglo XX, a partir de 1903/1910, cuando los partidos, que ya son nuevos, empiezan a llevar diputados y concejales a los ayuntamientos y las diputaciones provinciales, pasándose a un poder político más consolidado, teniendo los primeros cargos institucionales de la oposición, que estaba fuera del poder desde la I República. No obstante, tarda en haber alcaldes republicanos porque hasta que no se cambia la ley electoral en 1917 los alcaldes era de nombramiento del gobierno.

El instrumento político al que hay que ponerle atención en Andalucía es la CRS (Conjunción Republicana Socialista), que es una alianza electoral entre republicanos y socialistas. Se crea en 1907. Es importante, no por la repercusión que tiene ahora mismo, sino porque esa alianza es la que trae la República del 31’.

Estos alcaldes llevan a cabo un reformismo que pasan por el saneamiento económico, las reformas fiscales (como la supresión del impuesto de consumo, uno de los objetivos a suprimir en todos los programas republicanos socialistas), la construcción de viviendas sociales (se crea el Barrio Obrero de América), financiación de escuelas laicas, potenciación de las fiestas republicanas e históricas en defensa de las libertades (11 de febrero en Málaga, 11 de diciembre por el fusilamiento de Torrijos, 14 de julio por la rev. Francesa, el I de Mayo). Se prepara desde principios de siglo XX en Andalucía el cambio político que va a haber en los 30’ y traerá a la II República.

Otros instrumentos importantísimos de democratización son los medios de comunicación, especialmente la prensa o revistas. Para Málaga en concreto tenemos el

diario “El Popular” como diario más importante. El cambio de siglo cambia el tono en

la política andaluza, y por eso vemos que este diario nace en 1903.

A la prensa hay que ponerle mucha atención, pues el periódico llegaba a todos sitios y

aunque hubiese muchas personas analfabetas era una práctica habitual la lectura de la prensa en las distintas asociaciones obreras.

Otro recurso del que hoy sabemos bastante más es que muchos de estos periódicos sabiendo que tenían a muchos analfabetos es que usan mucho la imagen. La información que reciben los andaluces de principio de siglo puede que no se a través de la lectura pero sí pueden conocer a los políticos por las imágenes, además de los grandes acontecimientos mundiales.

Se estaba labrando en estos años un cambio en el avance en la formación de una cultura política favorable al cambio en los años 20, ya preparados para un proyecto de modernización muy profundo. No obstante, en medio tenemos la dictadura de Primo de Rivera, que supone un parón a esta evolución.

Primo de Rivera no se entiende sin su contexto, pues en este período de cambios parecía retrotraer al país. Hay que entenderla en el sentido de parar justamente una evolución y modernización que por una circunstancia concreta pone en riesgo a la monarquía de Alfonso XIII. Es justamente la guerra de Marruecos con el desastre de Annual lo que puso del revés la joya de la corona de Alfonso XIII que era el ejército.

Si es Alfonso XIII el que decide e inspira cualquier movimiento de ascenso en el ejército

español, el que en última instancia influye en los jefes de los gobiernos para poner a los generales en las tropas de Marruecos, si eso fracasa, como ocurrió, él era el responsable (o todo parece indicarlo así).

- La Dictadura en Andalucía

Es una vuelta a la solución autoritaria que tiene una tradición muy larga en el siglo XIX, por tanto fruto de agotamiento en el sistema de la restauración. Uno de los frutos o recursos del régimen dictatorial es la búsqueda de “hombres nuevos”. El conde de

Guadalhorce, por ejemplo, es un técnico. Jiménez Fernández profesor de derecho en Sevilla, Gálvez Ginachero es un ginecólogo, Cruz Conde otro miembro de la burguesía cordobesa… Ese es el perfil de lo que en esos momentos se llamó los hombres nuevos. Se apartan todos los líderes políticos y vienen estos hombres nuevos. Según Tussel, es acogida con benevolencia general. Se recurre al golpe de Primo porque nadie da nada ya por la Constitución de 1876 y por los partidos políticos que articulaban el funcionamiento del país.

Como en todas las dictaduras tratan de institucionalizar. Pone en marcha un partido político (la Unión Patriótica, con Cruz Conde como jefe en Andalucía) que es el órgano que tiene la dictadura para movilizar a una opinión y gentes nuevas. Se crea una asamblea nacional, se establece el corporativismo (se rigen por las corporaciones del país). Se sustituyen todos los ayuntamientos por órganos gestores, e inicialmente se ponen en manos de militares durante el directorio militar, pero luego se trata de sustituir a los militares por personal civil.

Desde el punto de vista de la política social se crean los comités paritarios, y se pone en marcha una política de realizaciones, muy espectaculares algunas, y que promueven el desarrollo económico del país (cosa que copiará el franquismo con la idea de eficacia). Se ofrece orden, autoridad y progreso mediante una política en beneficio del Estado.

Hay un montón de realizaciones de esta época. Por ejemplo, políticas de obras públicas con la red de carreteras, el impulso del ferrocarril, la política hidráulica (idea que se toma de Joaquín Costa) para un país que arrastraba el impedimento del clima en la agricultura por las sequías. En Málaga se crea el Chorro y también el caminito del rey. También las confederaciones hidrográficas del sur y del Guadalquivir.

Son políticas muy modernas para un país agrario que trata de convertirse en un país productivo y mucho más rentable en la agricultura. Todo eso se da en un escaparate que será la Exposición Universal de Sevilla de 1929. Quiere mostrarse ante el exterior con una imagen de éxito y capacidad para organizar un evento de estas características, y por otro lado promociona uno de los aspectos importantes de la dictadura que es el hispanoamericanismo.

En cuanto al desarrollo urbano, para Sevilla es el origen de la ciudad que hoy conocemos. Las grandes avenidas de Sevilla que hoy conocemos tienen su origen aquí. En Málaga también se hicieron cosas muy interesantes, como el Paseo Marítimo, el barrio de Ciudad Jardín (antecedente de la influencia medioambiental en el urbanismo contemporáneo, y que son casas que se ofrecieron a personas de la administración o vinculadas con la dictadura), la Unión del parque de la Alameda, los primeros planes urbanísticos, el patronato de casas baratas… la política social paternalista de las

dictaduras. En una época de expansión es una modernización autoritaria pero aún no fascista como la de Franco.

También se lleva a cabo la política turística, otro precedente del franquismo. Ya hay una política nacional de explotación del turismo como fuente de riqueza. En Málaga ya estaba esta cultura turística, y en el XIX Andalucía era un destino de intelectuales, pero ahora es una política de carácter estatal con la promoción del turismo desde el Estado y la creación de los primeros grandes hoteles (como el actual Miramar), que es otra muestra de una Málaga volcada hacia la explotación turística para atraer a las clases más altas y que requerían un nivel de lujo alto.

Esta derecha de la Unión Patriótica y la Dictadura en el fondo es el foco del cual va a salir Acción Española en los años 30’. Es el núcleo de lo que será posteriormente acción nacional y la ceda, o el núcleo de donde surja el fascismo español, pues el fundador es el hijo del dictador.

Desde el punto de vista cultural no es retrógrada sino todo lo contrario. Para Andalucía es clave, pues surge la generación del 27’. Málaga en este sentido tendrá una importancia decisiva por la Revista Litoral, donde escribían todos ellos.

Se crea también el primer campo de Golf, o las grandes gestas como el vuelo del Plus Ultra desde España hasta América o la llegada a Málaga del Zeppelin.

No obstante, no pudo frenar lo que estaba larvado en 1923, lo que indica hasta qué punto los cambios político-sociales de esta fecha de 1923 no se podían ya detener. Entra en una corriente subterránea y la pueden parar durante un tiempo, pero la huelga de Jaca manifestaba la ruptura entre la sociedad española y el régimen dictatorial, al igual que el Pacto de San Sebastián. No obstante no ahce caer a la monarquía por sí misma, sino que aprovecha el cauce que la propia monarquía abre para su propia reforma interna, que son las elecciones de 1931.

Aquí tenemos el intento de la monarquía por reconducir el proceso político y tratar de volver a la normalidad constitucional con dos gobiernos de militares: el directorio del general Berenger y luego del almirante Aznar. Se convocan las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 para volver a la normalidad.

- Andalucía en la II República

Estas elecciones dieron lugar a una movilización política muy grande ante el electorado español, y dieron un resultado global de un 38’1 % de la Conjunción Republicana Socialista. En esta CRS la mayoría eran republicanos y una minoría de candidatos eran socialistas. Aunque no ganan, provoca la caída del rey porque auqnue en Concejales ganaban los monárquicos, en votos ganaban los republicanos, lo que indica que la sociedad se ha inclinado hacia la República.

El rey no renuncia, no obstante, a sus derechos dinásticos, pero deja el poder en un

manifiesto en que reconoce que el país le ha dado la espalda, y que aunque pudiera

recurrir a imponerse, no quiere hacerlo para no ir en contra de la ciudadanía.

En las capitales y municipios de más de 10.000 habitantes triunfó la República en Andalucía salvo en Cádiz, donde la Unión Patriótica había tenido mucha fuerza por el apoyo de Ramón de Carranza. En Málaga además salió el primer concejal comunista de España, Andrés Rodríguez. Esta ciudad estaba más a la izquierda que el resto de ciudades.

En los municipios pequeños el peso del caciquismo era tan fuerte que ganaron las candidaturas monárquicas, en muchos casos de antiguos gobiernos de la Unión Patriótica. Por eso los resultados en número de concejales fueron a favor de las candidaturas de la monarquía.

A partir de este resultado se proclamó el 14 de abril la II República Española,

apareciendo banderas republicanas en Andalucía por todas partes, siendo en Málaga muy festiva la proclamación por Emilio Baeza Medina, que proclamó la República desde el balcón del Ayuntamiento. En las ciudades fue una manifestación popular

indudable del régimen republicano, pero esta sensación cambiará con el paso del tiempo.

Luego ya en las elecciones generales sucesivas la República fue cambiando de orientación. Las primeras elecciones generales dieron una mayoría importante a CRS. No obstante, en 1933 el voto cambia. Hay un giro electoral hacia el centro derecha, en parte por la división de republicanos y socialistas. El partido radical de Redoux se presentó como de derechas y se presentó separado de los socialistas. Esto es lo que hizo cambiar el sentido del voto al dividirse la Unión de Republicanos y Socialistas. Los anarquistas además se abstuvieron y todo esto dio el voto a la derecha con Lerroux y luego con coalición con de la CEDA.

En Málaga, de nuevo, se dio la particularidad de elegir al primer diputado comunista

de toda España, Cayetano Bolívar Escribano. Fue el único de España. Es significativo la

inclinación a la izquierda que tenía la región andaluza.

El comunismo de los años 30’ no tiene nada que ver con el de hoy, sino que era

antiimperialista, partidario de la lucha armada, al sublevación… era internacionalista, con vinculación al régimen soviético y Stalin.

Este panorama cambia en febrero de 1936. El fracaso de la revolución de Asturias y al represión que le siguió en el 34’ fue muy grave, y muy parecido fue el caso de Cataluña con la proclamación de la República catalana. Hubo encarcelamientos, cierre de sindicatos, censura de prensa, cierre de asociaciones culturales (Sociedad Económica

de Amigos del País), y todo esto llevó a las izquierdas a reorganizarse. Azaña fue detenido en Barcelona, acusándosele de ser inspirador de la revuelta del 34’.

Las elecciones del 36 son las que hay dos bloques. Ya no hay un centro, ha desaparecido, sino que hay izquierda contra derecha. La izquierda se une en Frente Popular, y las de Derecha en frente Nacional. Desaparece el partido radical en el centro, que no tiene apoyo.

Los votantes se dividen en 50-50, pero por 300.000 votos gana la izquierda. Esto es lo que se llama una polarización, un electorado altamente polarizado. Estas elecciones del 36 son las más polarizadas en la Historia de España. En Andalucía triunfa el Frente Popular salvo en Granada. ¿Por qué la polarización? Se han escrito muchos libros sobre esto y sobre sus consecuencias, y hasta qué punto estaba aquí larvada la guerra civil.

La política a partir del triunfo del frente popular es que todo el programa reformista desde el 31 se acelera de manera muy importante a partir de febrero del 36’. Por ejemplo, la reforma agraria se produce en dos meses casi tantos asentamientos como del 31 al 36 en tan sólo 5 años. Supone cambios muy profundos en la educación, la cultura y su extensión al pueblo a través de las barracas y las misiones pedagógicas, etc.

También se radicaliza el partido socialista, que evoluciona hacia la revolución, perdiendo el sello democrático, y considera que la República es un instrumento burgués que ya no sirve.

- Guerra civil en Andalucía

La polarización es el contexto en que se produce la guerra civil, pero no la causa. Es decir, son el clima pero no la causa. La causa es el golpe de Estado, el levantamiento militar, aunque sí que se dio en un contexto favorable de dos partes sin diálogos ya posibles. Es decir, la guerra civil se da por este contexto más los hechos.

El contexto de polarización y la fortaleza en esos momentos de las izquierdas que ya son capaces de responder son la causa de la guerra civil, pues el fracaso del golpe a la manera como los militares estaban acostumbrados a hacer casi sin sangre (como Primo de Rivera) fue lo que provocó una guerra. Este golpe parecía estar ya en al cabeza de los golpistas, y Mola decía a los militares que la represión tenía que ser tremendamente dura, sin dudas, sino que tenía que ser completa y que no podía haber duda en desarticular la oposición de los sindicatos que eran fuertes. Es decir, Mola ya sabía que iba a haber resistencias.

En la historiografía española para la guerra aparece bastante poco Andalucía en cuanto que aquí, salvo la batalla de pozoblanco, no hay grandes batallas. En Pozoblanco es donde estaba la línea del frente entre la zona nacional y la republicana, y tras la caída

de Málaga se concentran aquí todas las defensas republicanas y se enfrentan con el frente nacional.

En Andalucía la guerra se resuelve muy rápidamente con el triunfo de Queipo. Cae Sevilla, en Granada triunfa la sublevación en la capital, Huelva, Cádiz, Málaga… la toma de Málaga es el gran hecho de esta primera etapa en la guerra civil.

Lo que subyace detrás de que en Andalucía se sintiese la represión está originado por la historia que hemos visto del siglo XIX y XX, con una Andalucía con una gran polarización de clase que cuando estalla la guerra civil saltan por los aires todos los mecanismos de equilibrio social. La represión de uno y otro signo cobró una gran virulencia. Un historiador moderado como Stanley Payne califica a la represión franquista en Málaga como salvaje.

- El franquismo en Andalucía

El fin de la guerra da lugar a una larguísima etapa, el franquismo, fundamental para comprender nuestra democracia actual que afecta a muchas generaciones de españoles que llegan hasta la transición, que está influida por la época franquista. Es una época muy difícil (represión, hambre, enfermedades, corrupción).

Gerald Brenan escribe “la faz de España” donde se nos da la visión de un extranjero de esta Andalucía que se encuentra después de haber salido de la Málaga roja a finales de

1936.

El franquismo supone una vuelta atrás. En el 39’ a medida que se van ocupando los pueblos andaluces se restablecen los poderes de la vieja oligarquía. En unos casos repone a los caciques y al personal político que proviene de las fuerzas que estaban colaborando con él en la Guerra civil (Ceda, falange, y hasta partidos republicanos conservadores en el menor de los casos), que proceden de la derecha tradicional y la nueva derecha (falange).

La política en la época de Franco es sin libertades, sin partidos, con una fuerte centralización frente al modelo de la República, y con una representación marcada por el corporativismo (se basa en la familia, el municipio y el sindicato, las 3 vías mediante las cuales la sociedad llega a los órganos de representación política).

Frente al sufragio universal y la democracia de 1933 lo que tenemos ahora es la representación corporativa, que vuelve a ser masculina (sólo pueden votar las mujeres cabeza de familia).

Para participar en la vida política andaluza había que, previamente, jurar los principios del movimiento nacional y pertenecer a la estructura del movimiento (militante o afiliado a la falange). Esta sería la estructura más laica, pero el franquismo tiene otra connotación importante en Andalucía que es su carácter nacional católico, integrando

a la Iglesia católica como pilar fundamental de su ideología política y su práctica. La

Iglesia llega a recuperar y aumentar el poder que había tenido durante la restauración.

El franquismo le respeta autonomías a la Iglesia en la educación, las publicaciones, las

ceremonias públicas…

El franquismo es una regresión también con los medios de comunicación, que pasan a

ser medios estatales, estando la prensa controlada, no ya por el Estado, sino por el partido. De hecho, el origen del Sur es prensa falangista. Todos los periódicos son

estatales salvo los que se le respetan a la Iglesia Católica.

Un esfuerzo tuvo que hacer la Iglesia católica para recatolizar a Andalucía, porque un gran porcentaje durante la Restauración se había ido de la práctica religiosa. La Iglesia es un aliado del franquismo, pero al mismo tiempo un contrapoder, pues está antes que la Dictadura y los militares. Al tener esa parcela de poder se convierte en un contrapoder que ejercen los obispos para tratar de mantener su poder.

La jugada fue muy importante con los inmigrantes. Los andaluces en los años 60’ salían

y mandaban la moneda del país donde habían ido a Andalucía, que era una moneda

más fuerte que la peseta, y constituyeron un peso muy fuerte en las cajas de ahorro. A

eso hay que añadir el turismo. Desde el punto de vista política la labor del turismo en Andalucía es una revolución de carácter cultural y moral, cambiándose las costumbres

y haciendo ver a los andaluces que hay otras cosas, y que el franquismo no es la

panacea que Franco defendía (los turistas eran más cultos, mejor vestidos, con más dinero…).

Andalucía crece, pero sigue siendo una región atrasada con un peso muy grande del sector primario. Aunque es verdad que en parte se moderniza con el crecimiento del sector terciario y con la existencia de un sector secundario.

El centro de la estructura política son los gobiernos civiles, siendo una estructura política centrada, donde el poder está en el gobierno central. Las Cortes son un paripé, los ayuntamientos tampoco representan, ni las diputaciones. El poder está en el gobierno y el gobernador civil es el representante del gobierno en la provincia, y sus decisiones son claves para lograr cosas para la provincia correspondiente.

La resistencia antifranquista se estructura hasta los años 50’ en una lucha armada en el interior en la sierra, que es la guerrilla, con unos 5.000 miembros en los momentos más álgidos. Luego decae y declina hasta desaparecer porque sus miembros se van al extranjero, o los detienen y los matan, o porque se entregan si no tenían responsabilidades en haber realizado actos de violencia o de muerte, y muchos son encarcelados, otros ejecutados.

La oposición política es sindical, con la novedad de la entrada de sectores del catolicismo sindical progresista. Los sindicatos históricos son menos importantes (UGT

CNT) y lo nuevo son las comisiones obreras, que es un movimiento impulsado por el partido comunista pero no controlado por él, y su eficacia viene del hecho de que surge de las propias luchas de los trabajadores cuando hay un mayor grado de tolerancia y cuando hay un crecimiento económico en los años 60 y el crecimiento del sector servicio.

La lucha social se hace desde asambleas en cada empresa. Éste es el germen de lo que

luego será un sindicato llamado Comisiones Obreras. Inicialmente no están vinculadas

a ningún partido, pues dentro hay socialistas, comunistas, católicos, etc.

A eso hay que añadir el movimiento estudiantil basado en las dos grandes

universidades andaluzas, Sevilla y Granada, y a partir de los años 60 se unen Córdoba, Granada y Jaén aunque más débilmente. Son una lucha clandestina sometida a la represión pero que irá creciendo y configurando una práctica política y democrática

que va a ser decisiva para comprender la transición a la democracia.

Tema 6. El andalucismo histórico

- Antecedentes

Cuando se empieza a hablar de Andalucía como entidad política es en la revolución del 68’, que es cuando aparecen los estados y Andalucía como uno más de la República federal soñada por los seguidores de Pi i Margall.

Hay un historiador del nacionalismo que considera que lso intelectuales son los profetas de la Nación, los que formulan la idea de la Nación. Destacamos al padre de Machado (poeta), que era un antropólogo, fue el creador del folclore andaluz y que intenta estudiar a la cultura andaluza como una cultura interesante. Es una asociación que se preocupa por el desarrollo del interés de Andalucía como objeto de estudio.

Lo primero que hay es un interés intelectual, y sobre éste se va a construir la política.

Si hay un pueblo, tiene que haber una expresión política de ese pueblo. Esto ocurre

con más fuerza en Cataluña, País Vasco y Galicia, donde los intelectuales tienen el estudio de la lengua, que es lo que diferencia sin paliativos.

La labor de la prensa también es muy importante, especialmente el Ateneo en Sevilla, aunque copia lo que hacen los catalanes, es decir, los juegos florales, que son congresos. En 1907 el tema que propone el Ateneo de Sevilla es “¿hasta qué punto es compatible el regionalismo con la unidad de la patria?”, en 1909 se habla sobre la exaltación de la personalidad de Andalucía. En 1912 el periódico el Liberal de Sevilla abre una información y el tema es “necesidad de la existencia político-regional de Andalucía”. En el 13’ se publica el libro sobre las mancomunidades, y aparece la revista Bética. En el 14’ el Ateneo abre un concurso sobre regionalismo andaluz en el que participan los intelectuales regionalistas y donde aparece ya el padre de la patria andaluza, Blas Infante, que participa en el discurso con la conferencia de “El ideal andaluz”.

Infante aparece como referente. Es reconocido como el padre de la patria andaluza.

En Sevilla se relaciona con el Georgismo, y participa en un congreso georgista en 1913.
En Sevilla se relaciona con el Georgismo, y participa en un congreso georgista en 1913.

En Sevilla se relaciona con el Georgismo, y participa en un congreso georgista en 1913.

El andalucismo de Blas Infante en su Ideal andaluz.

Como ideas fundamentales que se contienen en el libro de Infante, no sólo en éste sino en su producción en general.

Las ideas de Blas Infante son una mezcla de regionalismo, regeneracionismo y reforma social y cultural. Éstos serían los 3 grandes principios que articulan ese ideal andaluz. Blas Infante es deudor del clima de cualquier intelectual progresista tras el fracaso de España en la pérdida del Imperio de 1898. Él pertenece a la generación que se plantea la regeneración de España tras el fracaso colonial. Aplica esta regeneración de España

en Andalucía, que debe participar en dicha generación del país de uan manera particular.

Infante sabe que Andalucía en esos momentos es decadente, pobre… y lo que dice es que pese a toda esa imagen Andalucía tiene un genio fuerte y potente basado en su historia y la capacidad de su pueblo, pero que ese genio está en esos momentos debilitados. Este espíritu habría permanecido pese a la decadencia, pero ahora está dormido (Andalucía sesteante, echando una siesta). Con lo que no está de acuerdo es que los andaluces son una raza inferior, prejuicio que a día de hoy se sigue escuchando.

¿Cómo se sale de esta situación de postración histórica de Andalucía? Él dice que la manera de hacerlo es mediante el regionalismo, que es la forma de levantar otra vez a Andalucía, porque se reforzaría el espíritu común regional, despertándose el espíritu

de la potencia andaluza.

A diferencia de los regionalismos del norte, Infante considera que Andalucía

regenerándose contribuirá a la regeneración de España. Es decir, el regeneracionismo andaluz es también español, no tiende, como los norteños, a la secesión.

¿Cómo regenerar la consciencia regional? La tesis de Infante es que regenerar Andalucía implica acabar con la miseria del pueblo andaluz. Andalucía está así porque

su pueblo está en la miseria. Mientras que haya un pueblo mísero y pobre la región no puede crecer.

Andalucía es un país de jornaleros para Infante. Él es de una familia de terratenientes, pero siempre ha visto a los jornaleros en Casares. Dice que hay que convertirlos en una clase media campesina, emprendedora, rica y que contribuya al progreso de Andalucía. Él echa mano, en vez de al marxismo, a una doctrina intermedia, el georgismo, que dice que deberá llegarse a la igualdad social mediante una reforma fiscal, pues un impuesto sobre la propiedad de la tierra equilibrará a las clases.

Infante es muy importante también porque da un papel muy importante a los intelectuales, los maestros, y las asociaciones culturales, especialmente los ateneos, como aportadores de ideas para el cambio y las reformas sociales.

Con estas ideas Infante despega la práctica. La praxis es otro dato interesante para diferenciar el regionalismo de Infante de los regionalismos del norte. Infante considera que la labor de regeneración es una labor de difusión de la idea, pero en cambio catalanes y vascos fundan un partido.

Aquí, en cambio, se crean dos organismos, los centros andaluces y las juntas

liberalistas. Estos son los dos nombres de los organismos que impulsan el regionalismo

en Andalucía. Son estrategias distintas, pues aquí no ha habido un partido nacionalista hasta la transición democrática.

A partir de la publicación de El Ideal Andaluz se aceleró la expansión del andalucismo. Los centros andaluces se crearon en 1916, siendo el más importante el Centro Andaluz de Sevilla; en general se propagan por todo el territorio andaluz con sus correspondientes manifiestos y utilizan las conferencias y actos públicos y publicación de artículos, reflexiones y columnas (como las revistas bética o Andalucía, o periódicos como el liberal de Sevilla o unión mercantil de Málaga) como labor de difusión (mas cultural que política). Blas infante, en esta época, se presentó un par de veces a elecciones por su distrito natal (Gaucín), a pesar de vivir en Sevilla. No tuvo éxito.

Los centros andaluces trataban de establecer las normas generales del movimiento andalucista e incluso dotarlo de símbolos y estructura jurídica. Por ello se llevaban a cabo la reunión de asambleas y congresos. Hubo dos asambleas fundamentales, la de Ronda de 1918; fue importante porque se rescató como texto jurídico-político fundamental la constitución federal republicana de Antequera de 1883, el georgismo y los símbolos (que son los que tiene hoy); y la asamblea de Córdoba de 1919.

En este contexto coyuntural en el ámbito agrario como era Andalucía fue donde Blas Infante reunió la Asamblea de Córdoba de 1919. En ella se mantuvo todo lo anterior hecho en Ronda, pero se empezó a hablar por primera vez de Andalucía como nacionalidad y patria (apreciándose un salto cualitativo desde el ideal andaluz hasta este asamblea). En ella se promovió un nacionalismo no independentista, regeneracionista, agrario, no estructurado en partidos políticos sino un movimiento social, y no es un nacionalismo proletario sino impulsado por un sector social interclasista/clases medias.

Durante la dictadura de Primo de Rivera los andalucistas tendrán que recogerse. Los centros andaluces entran en una fase de regresión/cierre, Blas Infante se marcha a Huelva y aprovechará para escribir nuevas obras y viajar a marruecos, donde buscó la tumba del último rey de Sevilla. Se preocupa por el flamenco, los fundamentos de Andalucía, etc. cuando termina la dictadura de Rivera Infante reaparecerá y vuelve a la actividad política en Málaga, donde da una conferencia sobre la continuidad de Andalucía y vuelve a la notaría de Coria del Río (Córdoba).

El andalucismo entra en su fase republicana, su periodo culmen. Organizativamente, se crean nuevos órganos como son las Juntas Liberalistas de Andalucía a partir de 1931. Junta: palabra tradicional del movimiento andaluz desde sus orígenes en 1808; y liberalista: lo que debe interpretarse en el sentido de hacer un guiño a la palabra libertad, en un sentido más libertario que liberal, quizás por la cercanía que los andaluces tenían más hacia el anarquismo que hacia el socialismo.

Sin embargo, a pesar de la efervescencia política del momento (donde por fin había democracia real, se venía de la corrupta restauración y de una dictadura militar), Blas Infante mantiene su idea de no organizarse como partido político sino como un

movimiento social que aliente a la población andaluza. Él opinaba que antes había que concienciar al pueblo y una vez concienciado, la autonomía vendría por si sola.

La junta liberalista por un lado seguirá concienciando al pueblo andaluz, y en segundo lugar, llevará a cabo el movimiento proestatutista. Era el momento de las autonomías, pues la constitución del 31 reconocía las autonomías regionales y les daba a los ayuntamientos y diputaciones la iniciativa de constituir autonomías regionales. En mayo del 31, la Junta Liberalista de Sevilla le pide a la diputación de Sevilla que convoque una asamblea de diputaciones, donde se debía crear un proyecto de autonomía. Se aceptó la idea y entonces se envió un cuestionario a todos los municipios para dar su parecer, y la mayoría de los municipios dio su visto bueno al proyecto.

El 26 de febrero de 1932 se reúnen de nuevo en Sevilla, se acuerdan unas bases para un anteproyecto de estatuto de Andalucía y deciden celebrar una asamblea regional en Córdoba para el 1933, que elaboraría un anteproyecto que sería sometido a plebiscito antes de enviarlo a las cortes españolas.

Los ayuntamientos andaluces muestran diversidad de respuestas ante esto; hubo bastante insolidaridad y falta de interés, lo que denota que la región estaba dormida ante un proyecto así. Había 3 posiciones diferentes:

Apoyo decidido: Córdoba y Sevilla.

Relativa indiferencia o carencia de entusiasmo: Málaga, Cádiz y Almería.

Rechazo al proyecto: Huelva, Granada y Jaén.

Los granadinos decían que Andalucía no tenía conciencia regional y reivindicaban dos Andalucías: una oriental y otra occidental, donde la oriental debía tener su órgano propio de gobierno (una mancomunidad y no una autonomía). La mancomunidad es una estructura administrativa mientras que la autonomía es una estructura política.

Así se llega a la asamblea de córdoba del 29-31 de enero de 1933. Se celebró en el Círculo de la Amistad. Desde el primer momento surgió la división interna y falta de acuerdos. La propuesta de Huelva apoyada por Jaén y Almería ganó para aplazar el estatuto andaluz. Huelva se retiraría en medio de una fuerte polémica y tensión entre los representantes provinciales. La asamblea aprobó las bases y las remitió a los ayuntamientos a falta de convocar una nueva asamblea.

¿En qué consistía el anteproyecto? El primer anteproyecto de estatuto andaluz de 1933 era bastante light. Se basaba más bien en una descentralización administrativa

que un proyecto político. Establecía los órganos siguientes: cabildo regional como órgano ejecutivo, un consejo regional como órgano legislativo y atribuciones parecidas al estatuto catalán, y luego los ayuntamientos, municipios y una hacienda regional.

En las elecciones de noviembre de 1933 supuso un giro a la derecha, un claro freno al proceso del estatuto andaluz, hasta 1936 con la victoria del frente popular y nuevo giro a la izquierda que permite a infante y los andalucistas retomar el proyecto estatutario. En 1936 gallegos y vascos se suman al movimiento estatutario (Cataluña lo tenía desde 1932). Ahora ya si, el movimiento estatutario contaba con la ayuda de los partidos de izquierda.

Muy poco antes del estallido de la guerra civil parecía que el proceso acabaría cuajando, con la implicación de ayuntamientos y diputaciones andaluzas, pero en julio del 36 y el control de los sublevados el proyecto caería, y Blas Infante fue fusilado en la carretera de Carmona. Desaparecían así las aspiraciones andaluzas de una autonomía.

Causas de que Andalucía no tuviera un estatuto en la segunda república:

En primer lugar, el estallido de la guerra civil y la consecuente muerte de Infante.

Carencia de una fuerte y arraigada conciencia nacionalista andaluza.

Inexistencia de un partido regionalista andaluz.

Actitud de los partidos. Salvo Infante y su movimiento, ningún partido político creía en el proceso autonómico de Andalucía. Si los partidos mayoritarios no eran autonomistas, difícilmente podían avanzar hacia la consecución del estatuto. Los partidos de derecha eran anti-regionalistas lógicamente; Partido Republicano Radical, mayoritario en Andalucía, tampoco era partidario de la autonomía. La izquierda no participaba de esta lucha, no pensaba en dividir la nación sino más bien unirlas y que los trabajadores de todo el mundo cambiasen la sociedad.

Provincianismo, que era la resistencia de algunas provincias a integrarse en una comunidad autónoma.

Tema 7. La transición en Andalucía

El marco general es la transición española, cuyos problemas principales son la gran crisis del siglo XX (crisis del 73’), que produce inflación y desempleo; y el terrorismo, tanto de izquierdas como de derechas. En el caso del de derecha, hay que incorporarle el golpismo, que es la reacción de los militares franquistas en contra del proceso democrático. Tenemos, por tanto, una coyuntura grave desde el punto de vista económico, y unos factores de desestabilización.

Para el inicio de la transición veremos muchas fechas, como la muerte de Franco, pero lo más adecuado sería utilizar la fecha de un año después de la muerte de Franco, verano de 1976, cuando se nombra a Adolfo Suárez, aunque éste junto al rey aún tiene los mismos poderes que Franco. El gobierno Suárez es el que abre el proceso de reforma. Por un lado, reformas para afrontar la crisis económica con una política de ajuste, y allí se firma los acuerdos de la Moncloa de 1977 para afrontar la crisis económica y medidas para dar cabida a las necesidades de la población, como la educación.

Otra medida importante de ese medido fue las que se tuvo con los sindicatos. Hubo un nivel d conflictividad laboral y social más grande incluso que con la época de Franco. El inicio de la transición supone que la conflictividad se dispara y también el terrorismo, y

la democracia iba a tener que soportar un estrés de conflictividad. En el terrorismo

confluyen grupos nacionalistas (ETA), izquierda (Grapo) y extrema derecha que actuaban en toda España con numerosos atentados que iban dirigidos frecuentemente a la policía, guardia civil y militares de alto grado.

El objetivo de la transición es el desmantelamiento del régimen autoritario y la construcción de un Estado democrático. EL modelo de la transición española es muy peculiar porque se basa en las reformas legales, y a través de éstas la construcción de una nueva legalidad democrática. Es, lo que un vicepresidente del gobierno de entonces, resumió en la fórmula de “ir de la ley a la ley”, es decir, desde la legalidad franquista, mediante reformas, se llega a la constitucional.

Ese mecanismo fue la ley de reforma política de 1976, que a través de ella se convocaron las primeras elecciones generales democráticas de 1977. La ley de la

reforma política creaba un congreso y un senado, y las elecciones del 77’ dieron lugar a

la constitución de las Cortes españolas. Está prefigurada ya un poco el poder legislativo

que tenemos hoy en día y que es bicameral.

En ese Congreso y Senado, se convierten en Cortes constituyentes de hecho. La

petición de la Constitución del 78’ es el consenso, es decir, una constitución basada en

la

negociación. EL proceso va teniendo una personalidad muy definida de negociación

y

pacto entre lo que Machado llamó las dos Españas, que consensuan, pactan y

también disiente, pues hubo aspectos a los que no se pudo llegar a un acuerdo. La Constitución se aprueba en toda España menos en País Vasco.

La Constitución se aprueba el 6 de noviembre del 78’. El título octavo de la Constitución, que se refiere a las autonomías, reconocía la vocación autonómica histórica del país. En este párrafo del artículo segundo se contiene lo que hoy en día está pasando. El PP Estaría usando el primer, segundo y tercer renglón, mientras que los nacionalistas están aferrados a las últimas líneas, y el PSOE, PP, Ciudadanos, defenderían también lo de “la solidaridad de todas ellas”. Los catalanes se aferran al término de nacionalidad, y van más allá, porque hablan de Nación, mientras que otros territorios hablan de regiones. Tenemos aquí, y en el título VIII, el origen de que la cuestión territorial española esté abierta, pues el término nacionalidad está abierto.

El título VIII se encarga de las autonomías y señala tres vías de acceso a las autonomías, y reconocía que había 3 autonomías que no tenían que hacer nada para constituirse como tales (País Vasco, Galicia y Cataluña). Había otras dos vías, una rápida que exigía un referéndum, y otra lenta que tenía, inicialmente, menos capacidad de autogobierno (Andalucía es la única que va por esta vía, que aparece como la primera autonomía que se puede equiparar ya a las otras 3 en 1977).

Los catalanes, vascos y gallegos forman sus gobiernos autonómicos, y al iniciarse la transición la sociedad española es una sociedad nueva y preparada para la democracia.

Una sociedad nueva que es urbana, de los servicios, de clases medias, joven, con un peso muy grande de la población universitaria, obrera, organizada sindicalmente, muy luchadora, reivindicativa, con unos valores morales mucho más avanzados, tolerantes, con una Iglesia progresista, con unos medios de comunicación muy potente… la sociedad es lo que empuja los cambios en España y Andalucía.

Hay gente que dice que la transición es diseñada por las élites y otra explicación es que es la sociedad la que empuja ese proceso político, cuyos intérpretes son los líderes políticos. En realidad, sin las dos cosas no se entiende el proceso político, tanto liderazgos que funcionan como intérpretes y la base social a la que se debe interpretar.

¿Por qué Andalucía ha cambiado desde lo que vimos que termina con el fusilamiento de Infante en el 36 y ahora sí hay una opinión andaluza que sí quiere lo que Infante quiso? Hay un sentimiento nuevo de autonomismo andaluz, que en parte viene por la aparición de fuerzas políticas nuevas y muy recientes, apareciendo la ASA. Infante nunca creó un partido político. La diferencia por tanto es que ahora sí se va a formular como una opción política, Alianza Socialista de Andalucía, y más tarde el Partido Socialista de Andalucía (PSA).

Otro motivo es el movimiento intelectual, que formula una teoría nueva de Andalucía que requiere su conversión en comunidad autónoma. Por ejemplo, hay revistas en el ámbito regional (con la ilustración regional del 74), donde escribe un grupo de intelectuales muy amplios que van configurando una idea de Andalucía y el regionalismo andaluz con manifiestos, libros, documentos, congresos… Hay toda una generación de profesores que son los autores de las primeras historias generales de Andalucía. Los historiadores, pues, cumplieron una labor muy importante.

Hay otros partidos andaluces, por ejemplo el movimiento socialista andaluz, e incluso algún partido del centro como el partido social liberal andaluz, que sería el primer partido del centro-derecha con ideales regionalistas cuyo líder fue Manuel Clavero.

Otro cambio fundamental es la introducción en los programas políticos de la izquierda clásica y el centro de planteamientos autonomistas, pues ni el PSOE ni el PCE habían sido nacionalistas, e irán incorporando, junto al PTE, UCD y AP planteamientos regionalistas en sus programas.

Aquí tenemos los mimbres para saber por qué Andalucía fue autónoma, pues hubo un consenso regional salvo Alianza Popular. Inicialmente la derecha todavía se mostraba reticente en el tema autonómico y sobre todo con Andalucía. Pero las primeras elecciones andaluzas hacen que AP sea una fuerza minoritaria.

Un dato fundamental para la historia andaluza son las elecciones del 77’, pues marcan una tendencia que hoy sigue, y es que Andalucía se ha mantenido con una gran finalidad a la izquierda política. No obstante, pese a todo el nacionalismo sigue sin

tener peso en Andalucía, lo que dice mucho de la política andaluza y de la forma en que se vive aquí el nacionalismo. Son andaluces y quieren la autonomía, pero no hay nacionalismo.

A partir de esas primeras elecciones lo que se pone en marcha es la redacción de un estatuto para Andalucía, y los parlamentarios andaluces empiezan una serie de reuniones en distintos lugares de Andalucía y elaboran un documento.

Otra cosa importantísima en Andalucía es el respaldo popular inicial a la autonomía andaluza, la gran manifestación de apoyo social del 4 de diciembre de 1977 pidiendo autonomía y democracia. Eso indica que hay un sentimiento amplio y extendido que participa de la transición y la democracia y la petición de autonomía andaluza. En esta manifestación en Málaga se prohibió la bandera española (que aún se relacionaba con Franco).

Lo que hacen los parlamentarios es pedir un sistema previo, lo que se llama un régimen preautonómico en 1978, creándose la Junta de Andalucía como preparatorio de la autonomía. El primer presidente andaluz fue un juez del partido socialista, Plácido Fernández, un juez perteneciente a los movimientos de justicia democrática.

Una fehca importantísima es el 4 de diciembre de 1978, hace 40 años, cuando se reúnen los diputados y senadores de Antequera y firman el pacto de Antequera. Se comprometen a trabajar juntos para conseguir, para Andalucía, la autonomía más eficaz en el marco de la Constitución. En esto hay una línea clarísima de unión con Blas Infante, pues el Nacionalismo Andaluz va a ser siempre españolista, no se entiende Andalucía sin su inserción en España.

Nuevas elecciones en el 79’, pero los resultados no cambian mucho, sólo que fueron los mejores resultados que tuvo el Partido Nacionalista Andaluz, con 5 diputados en el Congreso. Indica la potencia que en esos momentos tiene el sentimiento autonomista. En ese mismo año, la Junta de Andalucía, que entonces era un gobierno en coalición, se inclina por escoger la autonomía, y en Agosto de ese año termina de redactar el borrador del Estatuto de Andalucía. En ese momento ya se había producido un cambio en la residencia de la Junta y ya había aparecido Rafael Escuredo, que era un político de mucho más carisma y capacidad de movilizar a la opinión pública y gestualizar.

El referéndum dio lugar a una crisis constitucional y política. La Constitución en realidad casi estaba pensada para que ningún referéndum sucediese, porque la ley de referéndum exigía que la opción del sí a que la autonomía andaluza fuese por el artículo 151 triunfase por mayoría absoluta del censo en todas las provincias andaluzas. No valía una mayoría simple, sino que tenía que salir afirmativo por la mitad más uno en cada provincia del censo (no de los votantes, sino que los que no votan también) por provincia. Por eso es tan famoso el referéndum del 28 de febrero de

1980, porque salió que sí en 7 provincias pese a las duras condiciones y no salió en Almería. Se crea entonces un problema.

Es uno de los hechos de la transición que muestra cómo un problema jurídico se

arregla con una intervención política. Lo que se hace es que en las Cortes se hace una proposición de ley que reconoce que el resultado del referéndum es válido y que por lo tanto la autonomía andaluza iba a ser a partir del artículo 151 de la Constitución, es decir, autonomía plena.

Salvada esta crisis se redacta un nuevo proyecto de estatuto y es sometido a referéndum en 1981 que es aprobado por todas las provincias andaluzas. Queda culminado ya aquí el proceso andaluz hacia la autonomía pese a todos los baches. Andalucía tuvo que luchar dentro del marco constitucional para lograr su autonomía plena, y en el fondo de todo hay también un debate o pulso político entre el gobierno central (UCD) y el andaluz (socialistas).

El estatuto andaluz establece las competencias de la comunidad autónoma y sus

instituciones. En época de Zapatero se adquieren nuevas competencias y concepciones

de la autonomía andaluza, y la definición de Andalucía pasa de Comunidad Autónoma

a ser nacionalidad. Nuestras instituciones son la Junta de Andalucía, cuyas

instituciones son el parlamento (órgano legislativo), consejo de gobierno (ejecutivo),

tribunal superior de justicia de Andalucía (poder judicial). También el Parlamento con entre 90 y 110 diputados, puede establecer tributos y elige al presidente de la Junta.

Se

integra por el presidente y los consejeros.

El

proceso culmina en el año 82’, el 23 de mayo, cuando se celebran las primeras

elecciones andaluzas (hasta ahora la Junta estaba compuesta por los diputados elegidos en las elecciones del 77 y 79). Se produce un triunfo aplastante del Partido Socialista, con un 52%. Andalucía se adelanta en el resultado lo que va a pasar después las elecciones nacionales, que es el triunfo del PSOE. Se produce un corrimiento del voto del centro a la derecha también.

Se

Escuredo.

constituye

el

primer

gobierno

autónomo

de

Andalucía,

presidido

por

Rafael