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INTELIGENCIA RELACIONAL Y FELICIDAD

CRISTIAN CAMILO ROJAS HERNÁNDEZ


ESPECIALIZACION, COMERCIO INTERNACIONAL

En muchas ocasiones creemos que el estar feliz se puede definir o describir con
frases, hechos o situaciones que se nos presentan; en mi caso era un total
convencido que debía buscar la felicidad con un algo o un que (metas, crecimiento
personal, etc.); concepto que en la clase se ha modificado de tal manera que esa
percepción que tenia frente al concepto de felicidad y el significado para mi de “ser
feliz” cambio de significado totalmente. En el mundo real todos creemos que la
felicidad es lo mismo para todas las personas, sin siquiera preguntar a los de más
que los hace felices e incluso sin saber que me hace feliz a mí mismo.

Todas las personas tenemos una forma de ver el mundo distinto, de tal manera que
tenemos diferentes reacciones a las situaciones que se presentan en lo cotidiano;
por ejemplo no es la misma reacción de una persona al saludar a sus padres luego
de mucho tiempo de no verlos, a la forma que saluda un hijo a sus padres todos los
días en su casa; para la persona que ve a sus padres luego de un largo periodo, en
ese momento puede que sienta felicidad por el hecho de ver a sus seres queridos
luego de un tiempo largo; todo lo contrario pasa con la persona que ve a sus padres
a diario y convive con ellos a diario, es una sensación normal de todos los días al
llegar a casa. Si nos damos cuenta, las dos personas viven la misma experiencia,
que es saludar a sus padres; pero los dos actos se presentan en contextos
diferentes; lo que nos lleva a una de las conclusiones que nos deja la clase; nuestros
momentos de felicidad dependen del contexto en que vivamos nuestras
experiencias.

Como ya se mencionó en nuestro actuar diario estamos viviendo a menudo


diferentes emociones y sentimientos que varían de acuerdo a la situación que se
nos presente, y de acuerdo a la emoción o experiencia que vivamos, tenemos
diferentes formas de reaccionar, estas pueden ser reacciones defensivas, agresivas
o de aceptación lo que puede llegar a determinar incluso como me voy a relacionar
o por decirlo más coloquial “como me la voy a llevar” con las personas con las que
interactuó; por ejemplo, si una persona conoce a alguien y ese alguien tiene
actitudes que no van o que chocan con la forma de ser de este, su reacción puede
llegar a ser defensiva, lo que va a crear una barrera que no permita que esta relación
fluya; todo lo contrario sucede cuando se conocen personas que tienen actitudes y
formas de ser que se asemejan o empalman con la personalidad del otro, es en este
caso cuando se generan reacciones de aceptación y se puede llegar a encajar más.
Lo anterior lo podemos llevar no solo a las relaciones personales sino también a las
situaciones cotidianas, donde experimentamos diferentes formas de reaccionar; lo
podemos llevar a un partido de tenis en el cual se disputa la final de un Grand slam,
el sentimiento de la persona que pierde puede es tan frustrante y de ira que su
reacción es golpear la raqueta contra el suelo hasta despedazarla, lo que puede
acarrearle una multa o diferentes sanciones y hasta puede llegar a causarle la
pérdida de su buena reputación y buen nombre; totalmente lo contrario pasa con el
ganador, el cual tiene una sensación de satisfacción total lo que lo puede llevar
incluso a subir su nivel de juego y seguir ganando muchos más campeonatos. Por
lo anterior concluyo que las reacciones y actitudes que tengamos en nuestras
situaciones de vida, pueden definir diferentes aspectos como por ejemplo, el como
nos ven los demás, lo que demostramos, nuestra forma de relacionarnos y, por que
no, nuestra forma de ver la felicidad.

podemos relacionar lo mencionado con la forma en que los seres humanos vemos
la realidad, lo cual depende principalmente de la cultura en la que vivamos, no es lo
misma realidad de un africano comparada con la de un latinoamericano, o no es lo
mismo la forma de ver las situaciones de una persona cristiana a un budista, y así
surgen muchos ejemplos. Hay dos tipos de observadores de realidad, el observador
dependiente que basa su realidad en diferentes percepciones que adquiere por
medio de su cultura; y esta el observador independiente el cual se basa en verdades
comprobadas; esto hace que el concepto de objetividad se vuelva sumamente
importante en las diferentes situaciones de vida que se nos presenten, ya que es en
ese momento donde tenemos que salir de nosotros mismos para tomar decisiones
y que estas estén acorde con el momento que vivamos e influirán en los cambios
que queramos aplicar a nuestra vida.

Nuestras experiencias de vida y conocimiento, hacen que podamos llegar a tomar


decisiones mas acertadas, por ejemplo en el ámbito laboral, el conocimiento del
tema en el cual soy experto me permite desempeñar de una mejor forma mis
labores, siendo mas productivo y haciendo aportes positivo a mi empresa o a la
empresa para la que trabaje; por lo anterior se puede decir que el observador
independiente lo podemos usar para casos como el mencionado, ya que es basado
en nuestras experiencias que tomamos decisiones en la vida laboral y, también por
que no en la vida académica. Totalmente contrario en situaciones sentimentales
como por ejemplo una relación amorosa, donde tomo decisiones basado en mis
percepciones de vida, cultura, tradición familiar, etc., ya que de acuerdo a estos
aspectos podemos tratar de encaminar nuestras vidas a lo que nos han inculcado
culturalmente, y es en ese momento cuando nos volvemos observadores
dependientes.
En conclusión de todo lo visto en clase y aplicado a la vida real, el concepto
“inteligencia relacional y felicidad” esta directamente relacionado con los conceptos
de como percibimos la realidad y como estas percepciones influyen en nuestras
vidas, ya que tenemos distinciones que nos llevan a reaccionar diferente en cada
situación que se presente, lo que nos lleva a desenvolvernos de maneras diferentes
en todos nuestros círculos, sea circulo familia, laboral, de amigos, etc., lo que nos
hace relacionarnos de manera diferente, y también nos enseñan a relacionarnos de
una forma mas asertiva, a partir de las vivencias; lo anterior llevándonos a
establecer el concepto de felicidad en cada uno de nosotros y saber diferenciar ese
concepto con el del resto de las personas, teniendo en cuenta y sabiendo que nunca
dos personas van a ser felices por exactamente lo mismo.