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ISIDORO CHERESKY

EL NUEVO ROSTRO
DE LA DEMOCRACIA

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA


MÉXICO - ARGENTINA - BRASIL - COLOMBIA - CHILE - ESPAÑA
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA - GUATEMALA - PERÚ - VENEZUELA
Primera edición, 2015

Cheresky, Isidoro
El nuevo rostro de la democracia. - la ed. - Ciudad Autónoma
de Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2015. ÍNDICE
309 p. ; 21x14 cm. - (Política y Derecho)

ISBN 978-987-719-080-9

1. Democracia. 2. Ciencia Política.


Prefacio ......................................... 11
CDD 320.1 Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 13

Primera parte
UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS / 27

I. Los principios democráticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 31


La libertad de los modernos
y la de los contemporáneos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 31
La igualdad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 36

II. La mutación del régimen político representativo . . . .. 81


Las elecciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 84
Armado de tapa: Hernán Morfese La ciudadanía ................................ 95
Los liderazgos de popularidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106
D.R. © 2015, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA DE ARGENTINA, S.A.
El Salvador 5665; C1414BQE Buenos Aires, Argentina Democracia continua, entre la deliberación
fondo@fce.com.ar / www.fce.com.ar y la inmediatez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114
Carr. Picacho Ajusco 227; 14738 México D.F.

ISBN: 978-987-719-080-9
Segunda parte
Comentarios y sugerencias: editorial@fce.com.ar LA DEMOCRACIA DESAFÍA LA REPRESENTACIÓN / 125

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III. El espacio público, ámbito de la política democrática . . 133
Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier "Los desaparecidos". El nombrar atribuye sentido .. 140
medio de impresión o digital, en forma idéntica, extractada Sistema representativo y democracia directa ....... 154
o modificada, en españolo en cualquier otro idioma,
sin autorización expresa de la editorial.
IV. De la autorrepresentación a la democracia directa. . . . . 173
IMPRESO EN ARGENTINA - PRINTED IN ARGENTINA La democracia directa de los antiguos
Hecho el depósito que marca la ley 11723
y la de los contemporáneos ................... 175
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11. LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN


POLÍTICO REPRESENTATIVO

EL SISTEMA representativo, es decir, el Poder Ejecutivo, el Con-


greso y los partidos políticos, junto con la magistratura judi-
cial, han constituido un sistema con vocación de contener la
vida política. La asociatividad y la espontaneidad social -las
huelgas y los conflictos, entre otros-, que se despliegan o co-
bran existencia en el espacio público, eran consideradas tri-
butarias del sistema institucional estatal, entendido este en
sentido amplio, y parecían contenidas en él.
Por cierto, esta concepción de la vida política como siste-
ma que asimila la política a una esfera y ella a una organiza-
ción -como lo son en otra proporción una empresa, un club, o
una organización religiosa- reconocía las influencias no insti-
tucionalizadas e incluso los momentos de disociación entre di-
rigentes y dirigidos como las crisis políticas que eran superadas
con un reacomodamiento institucional. Sin embargo, la muta-
ción democrática a la que asistimos no es tan solo una crisis en
el sentido apuntado, sino presumiblemente un desplazamiento
hacia otra forma política.
Un inicio de la interpretación de esta mutación remite a la
relación entre dirigentes y dirigidos, al debilitamiento de sus dis-
positivos caracterí~ticos y a la alteración en los términos de ese
vínculo. Las interpretaciones académicas, entre ellas las de Pi erre
Rosanvallon 1 y J acques Ranciere, 2 tienen sustento en la expe-
riencia contemporánea. Su ilustración en los vínculos políticos

1 Véase Pierre Rosanvallon, La contre-démocratie. La politique a l'age de la


défiance, Paris, Seuil, 2006 [trad. esp.: La contrademocracia. La política en la era
de la desconfianza, Buenos Aires, Manantial, 2007].
2 Véase Jacques Ranciere, La haine de la démocratie, París, La Fabrique,
2005 [trad. esp.: El odio a la democracia, Buenos Aires, Amorrortu, 2006].

81
82 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 83

ha sido el vertiginoso y creciente alejamiento de los individuos como un conjunto de normas e instituciones que reconocía va-
respecto a las identidades partidarias, en particular las tradi- riaciones nacionales, pero todas ellas referían a un modelo im-
cionales; la emergencia de liderazgos de popularidad y de al- plícitamente inmutable.
ternativas políticas "ciudadanas", generalmente efímeras, y la El argumento que se presenta en este volumen sostiene
fluctuación en el voto ciudadano sobre todo en las contiendas que no puede concebirse una primacía de las instituciones por
nacionales. sobre los principios democráticos. y estos, como ya se argu-
La desafección ciudadana contemporánea va más allá de mentó, no constituyen un decálogo, sino un sentido que las de-
los partidos y los dirigentes, y apunta al dispositivo institucio- mocracias deliberativas reformulan a lo largo del tiempo. Los
nal en general. Esta "desconfianza ciudadana" generalizada y momentos álgidos de la política son los de la crisis. Son recu-
su correlato en la despartidización de la política3 han sido abor- rrentes en nuestras sociedades democráticas y en ellos se pone
dados en los estudios políticos académicos con una preocupa- en juego la relación entre normas institucionales y principios.
ción dominante: reparar el sistema institucional vigente hasta Las caídas de los totalitarismos y las dictaduras discontinúan
hace unas décadas corrigiendo los comportamientos enclaus- el marco institucional precedente, pero otras circunstancias de
trados de los dirigentes y la presunta apatía ciudadana. la vida política han requerido también adaptaciones o aparta-
Pero la desinstitucionalización política a la que se asiste en la miento de las disposiciones institucionales vigentes. 4
mayoría de las sociedades contemporáneas ¿es un mal pasajero? "Democracia continua"5 nombra un nuevo equilibrio entre
Es cierto que la institucionalización democrática abarca el sistema representativo, por una parte, y otras representacio-
las garantías del Estado de derecho y la potencial protección de los nes y acciones ciudadanas informales, por otra. El gobierno y,
individuos, las minorías y los particularismos. También es un en consecuencia, el sistema representativo están condicionados
requisito para la paz social, pues ahí donde es sólida tiene la por esa dinámica que se despliega en el espacio público de un
capacidad de regular los conflictos y hacer de los antagonistas modo diferente que en el pasado. La democracia continua in-
adversarios, deviniendo la lucha política una competencia ago- dica ante todo la centralidad de una ciudadanía que no delega
nística. Sin embargo, las instituciones tienen un carácter ambi- completamente la soberanía en el acto electoral, sino que per-
guo, y ello supone que también suelen consolidar la naturaleza manece alerta y se expresa de un modo virtual o activo cuan-
mixta del régimen político y ser un obstáculo para las refor-
mas del statu qua. 4 De ese modo, las leyes de autoamnistía decididas por los militares argen-

La institucionalización comporta la instalación de dirigen- tinos fueron consideradas nulas, pero también los crímenes cometidos en ese
entonces, al ser calificados como crímenes contra la humanidad, pudieron te-
tes legítimos y de poderes corporativos, y con ello, de privilegios ner efecto sobre aquellos imputados que habían sido absueltos o perdonados.
para grupos e individuos. En consecuencia, una instituciona- La caída en la pobreza y la indigencia de un sector importante de la sociedad
lidad específica genera resistencias y tiene su tiempo de sinto- argentina a fines de los años noventa, y más agudamente después de la crisis
de 2001, generó una situación de excepción en que las normativas usuales
nía con la vida política y social, es decir que no puede tener una
sobre el orden público fueron suspendidas o atenuadas en vistas a preservar
pretensión perenne. La democracia representativa -tal como en un sentido amplio el derecho a protestar y autorrepresentarse de quienes
la conocimos- fue considerada por académicos y ciudadanos manifestaban, bloqueaban rutas y espacio público o incluso violaban la pro-
piedad privada invadiendo entidades bancarias. Estas situaciones son trata-
das más explícitamente en la segunda parte de este volumen.
3 Véase Isidoro Cheresky (comp.), La política después de los partidos, Bue- 5 Término acuñado por Dominique Rousseau en La démocratie continue,
nos Aires, Prometeo, 2006. París, LGDJ-Bruylant, 1995.

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84 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS
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LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 85

do el gobierno adopta decisiones significativas, o ante temas poder predominante que transforma las elecciones en un acto
emergentes en la cotidianeidad pública. En otros términos, la intrascendente es característica de los regímenes totalitarios,
legitimidad de las decisiones no se deriva del acto de elegir go- en los que las elecciones son una fachada. 7
bernantes, sino que está en juego en forma recurrente. La au- Pero las elecciones libres son, potencialmente y con fre-
tonomía ciudadana, proclive a la autorrepresentación, ha sido cuencia de manera efectiva, minirrevoluciones. En ese caso,
tratada en términos de "contrademocracia", 6 en el sentido de las elites y las corporaciones condicionan pero no tienen un do-
que supone una actividad política disociada del sistema repre- minio del electorado; las campañas electorales cuentan, pues
sentativo-electoral. Puede incluso desembocar en una movili- en ellas se reconstituyen o se debilitan los vínculos represen-
zación ciudadana apremiante en las demandas y expectativas, tativos; y si hay diferenciación política, es decir, opciones de
y reticente ya no a las mediaciones burocráticas o a los intere- rumbo político a veces traducidas en programas y promesas es-
ses facciosos que suelen instalarse en las instituciones, sino a pecíficas, entonces las elecciones devienen verdaderas minirre-
toda mediación reflexiva; esa derivación es la de la democracia voluciones. Una elite política puede ser desplazada del poder y,
inmediata. La expresión extrema de esta es el pueblo en acto a veces, del control del Estado. Con las elecciones libres la cre-
que puede concluir en un régimen plebiscitario. dibilidad de la democracia se renueva, aunque como veremos,
El tratamiento de los principales recursos de la represen- en los tiempos presentes la desconfianza ciudadana persiste
tación, su crisis y metamorfosis permite adentrarse en este án- aun cuando el proceso electoral pone de relieve la gravitación
gulo de la mutación de la democracia. de la autonomía ciudadana.
Las elecciones han sido el dispositivo que permitía repre-
sentar, que posibilitaba que la sociedad se diera un gobierno le-
LAS ELECCIONES gítimo, y en consecuencia debían ser el momento central de la
actividad democrática, el que ordenaba los tiempos de la de-
El régimen democrático configuró un dispositivo de representa- mocracia. Quienes aspiraran al poder, ya sea local o nacional,
ción articulando soberanía popular expresada electoralmente y debían tener en vista la oferta y el acto electoral como expresi-
gobierno legítimo surgido de ese acto. Se trata de las elecciones vos de la decisión popular. De este modo, los gobiernos toman
como momento de plenitud democrática, con un voto vehiculi- las decisiones corrientes, pero un día el pueblo decide quiénes
zado a través de canales institucionales de competencia en los son los decisores, claro está, en función de las opciones que se
cuales eventualmente los ciudadanos participan, pero que les le presentan.
son dados como alternativas por los partidos que les proponen Las elecciones presuponen un dispositivo. Su componen-
candidatos para los cargos representativos. Las elecciones libres te principal, destinado a canalizar la expresión ciudadana, fue-
suponen el respeto de reglas comunes y condiciones generales, ron ya desde el siglo XIX los partidos políticos. Estos aparecían
básicamente el goce de libertades públicas y reglas equitativas como expresivos de aspiraciones e intereses sociales, yadqui-
para los competidores y para la información del electorado.
Potencialmente, el resultado electoral es imprevisible, y ello 7 Los regímenes de partido hegemónico en los que el electorado está en-

sucede cuando no hay partido hegemónico. La situación de un cuadrado por una organización partidaria entrelazada con corporaciones y
las condiciones para la competencia están inhibidas constituyen una variante
atenuada, pues las dictaduras no conllevan un arrasamiento del ámbito civil
6 Véase Pierre Rosanvallon, La contre-démocratie, op. cit. y privado.

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86 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 87
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i servación del proceso y del acto electoral pueden percibirse los
rían una forma organizada con adherentes y dirigentes. Ge-
neralmente, no actuaban tan solo en tiempo electoral sino en I signos de la mutación democrática en curso.
forma permanente. Su vocación, en muchos casos, no era solo
expresiva, sino además activa en relación con los ciudadanos.
¡ El sistema de partidos se ha debilitado o ha desaparecido,
como resultado de la desarticulación de las organizaciones his-
Las fuerzas políticas que se proponían reformas sociales e ins-
!¡ tóricas Y de la emergencia de movimientos políticos inorgáni-
I
titucionales, o la revolución, se daban por misión modificar cos, como es frecuentemente el caso en América Latina; o aun
el estado de la opinión y no tan solo expresarlo. Desplegaban con persistencia de partidos históricos mutantes a la par de la
o penetraban una red de asociaciones civiles con fines diver-
I emergencia de nuevos -ecologistas, extrema derecha, regiona-
sos en la que llevaban a cabo una acción proselitista de per- listas-, constituyéndose escenarios de fragmentación, como en
suasión y de incorporación de nuevos adherentes. Una prensa varios países europeos, tanto en las elecciones como en la acti-
partidaria actualizaba los objetivos de cada organización polí- vidad parlamentaria. De modo que en vísperas de las elecciones
tica y era el instrumento para unificar lo que las voces del par- aparecen otros actores con nuevas etiquetas y una centralidad
tido predicaban. creciente de los liderazgos personales. Incluso los actores ins-
Así, el mundo de la política, ahí donde el dispositivo de la titucionales Y los líderes se posicionan de un modo diferente.
democracia representativa se desarrolló plenamente y se con- La centralidad de los liderazgos, por una parte, y el recurso
formó un sistema de partidos, presentaba una trama de perte- a elecciones primarias o a encuestas de opinión, por otra -es
nencias diversas que aspiraba a dar estabilidad y previsibilidad decir, la consulta a una ciudadanía que se presume autónoma
a la vida política. Con las elecciones podía producirse una al- y que se necesita auscultar-, son los vectores de la definición
ternancia en el gobierno y los opositores podían pasar a dirigir, de la oferta política.
pero las variaciones en el caudal electoral de uno y otros no eran La escena preelectoral, en muchos países, si no en todos,
generalmente dramáticas. Los "partidos de masas" de ese enton- no remite, como ya se indicó, al sistema de partidos, es decir, a
ces tenían adhesiones constantes y frecuentemente las variacio- las instancias organizacionales y a los dirigentes de estas, sino
nes en los votos que recogían eran marginales, provenientes de a los líderes de popul~ridad afines a los partidos o bien emer-
la franja menor de los indecisos. gentes u outsiders. Los líderes nacionales suelen autoprocla-
La llamada crisis de la representación, a la que se alude marse para las elecciones presidenciales con o sin el aval de
desde hace un par de décadas, hace hincapié en que el dispo- instancias institucionales. Pesan también en la configuración
sitivo institucional de la representación no es el del pasado, ya de la oferta electoral a todos los niveles, en negociación con lí-
sea que se considere que asistimos a una metamorfosis 8 o al deres regionales o locales.
advenimiento de una sociedad posrepresentativa. 9 En la ob- Una forma de institucionalidad que parece destinada a
acreditar la popularidad, evitando una connotación totalmen-
te personalista, es el recurso a elecciones primarias o bien a
8 Véase Bernard Manin, Principes du gouvernement représentatif, París,
Calmann-Lévy, 1995 [trad. esp.: Los principios del gobierno representativo, Ma-
encuestas de opinión. En ambos casos, los adherentes y la or-
drid, Alianza, 1998]. ganización partidaria son también secundarizados o margina-
9 Véase Pierre Rosanvallon, La contre-démocratie, op. cit. y La légitimité dos por el peso de electores genéricos y de la opinión pública.
démocratique. Impartialité, réflexivité, proximité, París, Seuil, 2008 [trad. esp.:
La lógica de popularidad asentada en la imagen pública
La legitimidad democrática. Imparcialidad, reflexividad y proximidad, Buenos
Aires, Manantial, 2009]. del líder y en su capacidad de conquistar un electorado fluc-
88 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS

tuante, mayoritariamente sin pertenencias o en todo caso sin


obediencias, prima por sobre la lógica de la organización o de
r
í
LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO

te, porque se trata de congregar un apoyo amplio y las precisio-


nes favorecen la disidencia y la polémica conspirando contra
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los aparatos. Estos son necesarios para competir y para gober- el propósito de multiplicar el electorado. Es la imagen del líder
nar, pero devienen crecientemente pragmáticos y subordina_
dos al liderazgo predominante. En otras palabras, el electorado
es fluctuante, pero también lo son las redes organizacionales
I y un sentido vago de su rumbo, con componentes de negativi-
dad y positividad, lo que cohesiona. Con frecuencia, las princi-
pales decisiones de gobierno no fueron anunciadas durante la
y los aparatos.
La desinstitucionalización del proceso electoral y la fluc-
I campaña electoral. Y cuando lo fueron, a la hora de ejecutar-
las tuvieron escasa capacidad de movilización por parte de los
tuación de electores y organizaciones son más notorias cuan- electores adeptos. lO
do se trata de una disputa nacional y predomina el recurso a la Es también notorio que gobernar es cada vez más hacer

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comunicación política: la televisión, las radios y las redes so- frente a contingencias y, sobre todo, a la evolución de un mundo
ciales en la web priman por sobre la movilización de militan- globalizado en donde los Estados nacionales están condiciona-
tes en la calle. A nivellocaI, los vínculos son más tradicionales dos y se confrontan con escenarios -económicos, de seguridad
cara a cara y, en algunos casos, sostenidos en redes y lealtade~ o institucionales- cambiantes. De modo que la elección de go-
personales y grupales. Pero el alineamiento político está re- bernantes y representantes por electores que presumen de sus
gulado por la escena nacional; aunque esta no absorbe o rige capacidades y su rumbo, pero que generalmente no reciben un
completamente las escenas locales, en términos generales pre- listado de promesas, como era el caso en el pasado, encaja con
valece sobre ellas. estas nuevas condiciones.
Como el gobierno representativo surge de un contexto que La lógica de la popularidad predominante implica una flui-
ha mudado, la investidura de los gobernantes reviste otras ca- dez en los alineamientos ciudadanos, paralela a los reposicio-
racterísticas: se hallan menos condicionados por la o las orga- namientos de los líderes que aspiran a la confianza ciudadana.
nizaciones que los postularon -es el caso de los ejecutivos a La novedad que implica esa movilidad de unos y otros ilustra
diferentes niveles, pero también de los parlamentos, aunque también el debilitamiento de los condicionamientos sociológi-
para estos últimos los condicionamientos organizacionales son cos, es decir, de la pertenencia a una clase, ya sea que esta sea
mayores, sobre todo allí donde no son votados en circunscrip- definida en términos de ingresos, de sector de actividad o bien
ciones uninominales-, es decir, gozan de una mayor libertad. socioculturales o profesionales. Por cierto, un estrato socioeco-
Los presidentes/líderes de popularidad suelen no tener pares a nómico, con frecuencia predominante en un territorio, puede
los cuales rendir cuentas, y es alto el grado de libertad perso-
nal para decidir sin consultar.
Se vota gobernantes y legisladores con frecuencia sobre la 10 Ha sido el caso de la ampliación del sistema de salud en Estados Unidos.

base de una identificación por la negatividad, es decir, contra Barack Obama se propuso dar cobertura a sectores sociales que carecen de
protección, y cuando emprendió su tratamiento en el Congreso fue resistido
la gestión saliente o contra quienes aspiran a ser la alternativa, por una amplia movilización del Tea Party, con poco apoyo activo de quienes
y por la exhibición de una imagen que dé verosimilitud en rela- lo habían votado y de los beneficiarios del plan. En Francia, entre las prome-
ción con asuntos que están en la agenda pública, pero respecto sas con las que fue electo presidente Fran¡;ois Hollande, figuraba el impuesto
a las grandes fortunas; los superricos comenzaron una migración fiscal e in-
a los cuales suele haber pronunciamientos genéricos. Pero no cluso cambio de nacionalidad, sin que se registrara un apoyo ciudadano signi-
hay, salvo excepciones, ni programa ni promesa. Por una par- ficativo a la nueva legislación de intenciones redistributivas.
90 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 91

asociarse con afinidades políticas aunque no de un modo sis~ campañas electorales. Un factor significativo en la producción
temático, pero en todo caso estas preferencias son construidas de esos vínculos es la identificación suscitada por las estrate-
con intervención de actores específicos. 11 La fluctuación del gias de proximidad de un candidato que acompaña y aparece
voto, o simplemente de identificación con tal o cuallideraz~ como un igual, pero que simultáneamente en ese contacto se
go, desagrega o atraviesa los anclajes sociológicos, los que por muestra como distinto, calificado para la "solución de proble-
otra parte no presentan la consistencia o la homogeneidad de mas". Es así tal como se presenta el líder ante los demandantes
la época de la sociedad industrial. que requieren atención y contención, y son designados como
Por sobre todo, en la actualidad es más difícil atribuir una lila gente". Los temas emergentes, la seguridad, el desempleo,
identificación ideológica o partidaria según la condición social. la inflación, en algunos casos, son también en buena medida
En los países europeos, el comunismo y la socialdemocracia transversales.
-en disputa entre ellos- eran considerados como la ideolo~ En cada circunstancia, la popularidad requiere desentra-
gía o la conciencia de los trabajadores y de los más humildes. ñar la clave de la diferenciación política. La negatividad, con-
La emergencia de un voto popular protestatario a favor de la trarrestar una política fallida, es una línea de diferenciación
extrema derecha, e incluso la reconfiguración de esta en una entre oficialismo y oposiciones que se revela central. Pero del
amalgama de demandas sociales, discriminación hacia los ex~ propio oficialismo suelen emerger liderazgos alternativos o di-
tranjeros, racismo y nacionalismo, perturban la clásica distin~ sidentes. y en las oposiciones las reconfiguraciones son tam-
ción entre izquierda y derecha y sus anclajes sociales. bién frecuentes, así como los desplazamientos de un liderazgo
y los actores paradigmáticos de la protesta ante las con~ a otro. La negatividad suele adoptar el estandarte de la "reno-
secuencias de la crisis ¿no son acaso los "jóvenes urbanos", vación política", que es un enunciado que la alberga, pues suele
reuniendo en esta clasificación generacional vínculos comuni~ ser vacío, es decir, pasible de ofrecer alternativas muy diversas
cacionales digitales y valores culturales que desbordan -hasta al liderazgo y al rumbo cuestionados.
cierto punto, por cierto- las fronteras de la categorización la- La dificultad de la diferenciación reside en que existe una
boral y la solvencia o la insolvencia económica? tendencia a un discurso único, una convergencia en un centro
Entonces, cada vez menos, el voto y otras expresiones po- político que procura recoger todas las expectativas de "la gen-
líticas se presentan como emergentes de una voluntad social te". La promesa del mercado libre como vector del crecimien-
preexistente. 12 to y la libertad de los individuos fue, en su tiempo, verosímil, y
La lógica de popularidad promueve vínculos representati- era difícil encontrar otra cosa que no fuera protesta marginal.
vos que son el resultado de la acción, intensificada durante las Una variante que pretendía ser más elaborada fue el proyec-
to de la Tercera Vía, pero este quedó prisionero de un clima de
época. El siglo XXI ha sido el del retomo del Estado. Las crisis
11 La relativa disociación entre condición social y sufragio es ilustrada por
el pronunciamiento al menos parcial del "voto burgués" por la izquierda mo- financieras contribuyeron en mucho a descalificar la idea del
derna o la ecología en las grandes ciudades, sobre todo europeas, y el voto mercado regulador, 13 pero también la expansión del terrorismo
popular en territorios donde otrora predominaba el comunismo por fuerzas internacional y la fragilidad de los sistemas complejos habilita-
clasificadas como extrema derecha.
12 Una voluntad preexistente es una asignación inapropiada para cualquier
tiempo, pero el partido, el sindicato y la masa eran figuras de unidad y cohe- 13 Véase la noción de "mercado como modelo político" en Pierre Rosan-
sión más allá de las tensiones o heterogeneidades que les atravesaran. vallon, Le capitalisme utopique. Histoire de l'idée de marché, París, Seuil, 1999
92 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 93

ron una demanda de Estado interventor y protector. No obstan_ Se vota efectivamente después de deliberar, o se constru-
te, ese retomo del Estado está impregnado de la desconfianza y yen los estados de opinión por sondeos, y estos pronunciamien-
la resistencia ante el Estado vigilante y perseguidor. tos reiterados dan cuenta de que en el ámbito político social la
La complejidad de la política y el gobierno contemporáneo soberanía depositada en los representantes -políticos, sindi-
requiere de una inventiva de la diferencia política, que si bien cales, sociales- se encuentra acotada por expresiones alterna-
se vale de la genealogía de los principios democráticos, no pue- tivas, fugaces unas, virtuales otras.
de sin embargo pretenderse como la continuidad de un legado. En América Latina, la centralidad de las elecciones, des-
Las elecciones, entonces, ponen en juego la vitalidad de la de hace cuatro décadas, es el signo saliente del enraizamien-
política. Las instancias institucionales y su mecánica son insu- to de la democracia. En algunos países su vigencia está puesta
ficientes para contener las transformaciones sociales, pues, al en duda, pero ese denOlninador común de democracia electo-
menos las del sistema representativo, están vinculadas más a ral es reconocido como característico de todos los países. Hubo
la lógica de los aparatos y de las identidades, en tanto que en la discontinuidades del mandato presidencial por protestas popu-
época actual la posibilidad de la política está asociada a la re- lares o por desautorizaciones institucionales, pero esas crisis
validación permanente de la legitimidad. derivaron en restituciones de la legitimidad por el voto popular.
El interés del escrutinio ciudadano se activa con los proce- Sin embargo, en las condiciones de la democracia continua,
sos electorales, sobre todo si los resultados no son completa- la representación surgida de las urnas reviste una nueva pre-
mente previsibles y se ponen en juego alternativas conectadas cariedad. Se eligen gobernantes y representantes sin manda-
con un debate público. Pero también pueden revelar un mayor tos muy específicos. Por cierto, existen variaciones nacionales
descontento ciudadano expresado en el abstencionismo, que considerables y, en algunos casos, las campañas electorales pa-
en algunos casos -por ejemplo, en las elecciones para el Par- recen transcurrir por los senderos clásicos de identidades po-
lamento Europeo- es recurrente. Por otra parte, las eleccio- líticas y expectativas reconocidas. No obstante, esa afirmación
nes, sobre todo en el contexto anglosajón, van perdiendo sus general sobre la debilidad o la ausencia de promesa es válida.
rituales característicos. Desde siempre, el votar en un día há- Con todo, pueden reconocerse dos tipos de situaciones. Una es
bille quitaba excepcionalidad; ahora la expansión del voto an- la de identificar la propuesta por la negatividad, por el rechazo
ticipado y por correo va privando de contorno y dramatismo a una gestión de gobierno o a lo que una fuerza política encar-
al acto electoral. na como representación de un pasado indeseable, y ello sobre
La libertad política extendida conlleva la incitación a los todo ahí donde hubo crisis o traumas políticos -el pinochetis-
pronunciamientos explícitos y reiterados de los ciudadanos. Al- mo para unos, el "caos" de la Unidad Popular para otros en Chi-
gunos son efectivos, por la reiteración de consultas electorales, le; el fujimorismo; la importación del "extremismo chavista";
y otros son implícitos, a través de las continuas encuestas de el "neoliberalismo de los años noventa", etc.-, o simplemente
opinión pública. La opinión pública, aun así considerada, es un una gestión de gobierno descalificada; es decir que se invoca el
estado virtual del juicio ciudadano, que pesa de manera consi- cambio sin definir su contorno en búsqueda de la confluencia
derable sobre la vida política. diversa que provoca el rechazo a una gestión de gobierno. Otra
es la que caracteriza la escena política en países como Venezue-
[trad. esp.: El capitalismo utópico. Historia de la idea de mercado, Buenos Ai- la, Bolivia, Ecuador y también Argentina, en que se han invoca-
res, Nueva Visión, 2006].
do o producido cambios sociales y políticos significativos y que
94 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 95

se pretenden una ruptura con el pasado por obra de los gobier- LA CIUDADANÍA
nos en ejercicio. El gobierno ha promovido un movimiento ofi-
cialista con grados diversos de heterogeneidad y organización. La delegación limitada de soberanía en el acto electoral supo-
Los líderes de estos procesos proclaman otra negatividad, la del ne que este tiene un sentido acotado: se eligen gobernantes y
rechazo a los que han desalojado del poder pero supuestamen_ representantes que no tienen, por cierto, mandato vinculante,
te persisten y/o amenazan las conquistas alcanzadas. De modo pero cada una de sus decisiones trascendentes serán juzgadas
que, en estos casos, los oficialismos atribuyen al voto en su fa- en sí mismas. El "soberano" no se retira a la espera de la próxi-
vor un sentido de continuidad indirectamente negativo, pero ma elección; por el contrario, al día siguiente de los comicios
no hay tampoco promesa ni programa en el sentido tradicio- está alerta, proclive a reactivar su desconfianza y a expresar su
nal del término. veto virtual como humor social recogido por las encuestas, o
Por lo demás, el gobierno en las condiciones contemporá- a movilizarse. La ciudadanía está en el centro de la escena po-
neas de un mundo globalizado hace de las promesas, cuando lítica. No se trata, sin embargo, de una ciudadanía necesaria-
las hay, como en el caso de algunos países del hemisferio nor- mente activa o participativa en la vida asociativa tradicional,
te, enunciados que son rectificados o abandonados al momen- pero sí alerta, en buena parte informada y eventualmente dis-
to de gobernar. Las promesas, cuando existen, no se valen por puesta a movilizarse.
sí mismas. Con frecuencia, los principales desafíos a los gobiernos no
En las elecciones generales italianas de 2013, que renova- provienen de las oposiciones partidarias, sino de los movimien-
ron ambas Cámaras, dominó el hastío ante las restricciones de tos de la sociedad. 14 Estos suelen surgir de nuevos focos de con-
la crisis y el descrédito de la clase política, lo que condujo a la flictos precipitados por decisiones de gobierno, como fue el de
emergencia fulgurante de un candidato denunciador de los par- la resistencia de los lugareños a la explotación minera en Cuen-
tidos y la representación -Beppe Grillo-, a un incremento de ca, Perú, que debilitó al gobierno de Ollanta Humala a pocos
la abstención y a una fragmentación del voto que dificultó la meses de ser electo en 2011 y aparejó el retiro de la izquierda
formación de un gobierno con apoyo parlamentario. de la coalición de gobierno; o el del conflicto suscitado en Ar-
De modo que el mismo componente de positividad en el gentina en 2008 por la resistencia de los productores rurales a
pronunciamiento electoral no se reduce a la substancia de los una decisión administrativa que incrementaba las retenciones
enunciados, sino que depende de la credibilidad de los enun- a las exportaciones agrarias.
ciadores y de su desempeño en una escena electoral que debe La propia difusión del término ciudadanía y la vigencia de
ser considerada en su conjunto. la sociabilidad a la que alude son ilustrativas de la mutación
El sentido del voto se deriva de escenas políticas cambian- democrática. La noción se ha expandido, más allá de los círcu-
tes -cambian con frecuencia de una elección para la otra las los académicos, para mencionar nuevas formas de acción pú-
coaliciones y los candidatos- en las que intervienen compo- blica y de constitución de actores, a las que la designación de
nentes de voto retrospectivo -el juicio sobre la acción del go- "pueblo" no parecía cuadrar. Con frecuencia, el término apare-
bierno saliente- y una perspectiva más amplia de negatividad: ció asociado a "sociedad civil", es decir, a lo que emerge como
votar en contra, o al "menos malo". asociatividad fuera del Estado y de los actores institucionales.
Pero ¿cómo debe concebirse la soberanía si no hay cesión
completa de ella en el acto electoral? 14 Esto es particularmente notorio en América Latina.
96 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 97

Pero la ciudadanía refiere a una arena, formalmente la disputa entre variados protagonistas de una escena plural, sino
constituida por quienes detentan los derechos políticos vincu- Cofi O realidad encarnada, con sus "intereses objetivos" ya fija-
lados a la nacionalidad; en otra perspectiva, a la de los intervi_ dos y su dirigencia.
nientes, reales o potenciales, en la comunidad política, es decir, En el mundo tal cual es luego de la caída del muro de Ber-
en un ámbito de deliberación, argumentación y diferenciación. lín, los antagonismos y la conflictividad no han desaparecido,
En verdad, desde cierto punto de vista la referencia a la ciu- aunque las interpelaciones políticas se han hecho difusas. La
dadanía es más cívica y consensual que la referencia al pueblo, invocación al pueblo y a su unanimidad ha derivado en alu-
que aparece desplazada pero sigue vigente. Este último es el su- sión abarcadora, ambigua y poco conflictiva a "las clases me-
jeto de la acción, y desde los orígenes ha sido el de la revolución: dias" o a "la gente" .16
"El pueblo no es un dato o un concepto que remite a la sociedad "La gente", sus necesidades, sus presuntas expectativas
empírica, sino la legitimidad de la Revolución y de alguna ma- o reclamos son en la actualidad la referencia al común más
nera su definición misma: todo poder, toda política gira a partir extendida y frecuente. La voluntad popular decae así en una
de entonces alrededor de este principio constituyente y que sin diversidad de malestares a tomar en cuenta por los represen-
embargo no es posible encarnar" .15 Y en consecuencia la legi- tantes/administradores del bien común así entendido. El riesgo
timidad del poder remite a "ese espacio evanescente y primor- de una sociedad reproductiva que adormezca las tensiones que
dial que es la voluntad del pueblo". Resonancias más próximas producen sentido para procurar tan solo la satisfacción de ne-
tienen una consigna de los años sesenta difundida en América cesidades es advertido, en una perspectiva crítica, por Domini-
Latina: "El pueblo unido jamás será vencido". Suele ser evoca- que Schnapper,17 quien constata que "la política tiende, de más
do entonces como un sujeto político en movimiento contra un en más, a gerenciar las relaciones cotidianas entre los hombres
adversario o un enemigo, según los contextos. y no a lograr una manera de vivir juntos" .18
Por cierto, en la competencia política democrática su invo- Sin embargo, la aspiración al consenso y a la unanimidad
cación suele ser el horizonte de las principales fuerzas políticas coexiste con la irreductible conflictividad en la comunidad polí-
actuantes, que aspiran a representarlo. El pueblo es invitado tica. Ambas tendencias juntas sustentan una concepción plura-
a responder a un llamado electoral o a la movilización en vis- lista de la comunidad política: la de dar cabida a las diferencias
tas a una contienda; con frecuencia, tiene la connotación de
"los de abajo", pero también alude a un todo identificado con 16 A ellas apelaba el presidente argentino -2003-2007- Néstor Kirchner

la Nación. en sus primeros tiempos, y es la referencia recurrente de Barack Obama en


Estados Unidos cuando nombra a los beneficiarios presuntos de sus proyec-
Su convocatoria a movilizarse ante un adversario o un ene- tos y políticas redistributivas, para mencionar dos líderes característicos entre
migo tiene una virtualidad antagónica, en apariencia diferente tantos que han encontrado un nombre que parece apropiado para un mundo
a la de la ciudadanía mencionada precedentemente, que remi- y una política desociologizados.
17 Véase Dominique Schnapper, La démocratie providentielle. Essai sur l'éga-
te al consenso o a la conflictividad cívica. Ello aparece eviden- lité contemporaine, París, Gallimard, 2002 [trad. esp.: La democracia providen-
te en la deriva totalitaria de su invocación: en esos regímenes, cial. Ensayo sobre la igualdad contemporánea, Rosario, Horno Sapiens, 2004].
el pueblo ya no como horizonte, ya no como enunciación de 18 Y afirma que en particular los políticos "no formulan en absoluto gran-
des proyectos que darían un sentido de colectividad más allá de las reacciones
inmediatas, más allá de las reacciones de la opinión pública, porque tienen
15 Franc;ois Furet, Penser la Révolution frm1f:aise, París, Gallimard, 1978 el sentimiento de que sus electores no están dispuestos a escucharlos". Véase
[trad. esp.: Pensar la Revolución Francesa, Madrid, Petrel, 1980]. Dominique Schnapper, La démocratie providentielle, op. cit.
98 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 99

ya las voces diversas, a la disposición argumentativa en el es- manidad y han involucrado en esa comisión a individuos e
pacio público y a un pluralismo más básico, el de preservación instituciones. En algunos casos, la existencia de una guerrilla
de las minorías de creencia o identitarias. armada que actuó antes y durante la dictadura aporta comple-
Las decisiones no resultan necesariamente de acuerdos, jidad a la definición de los crímenes y las violaciones a los dere-
pero la aspiración al consenso no puede ser evacuada y debe chos humanos, pues estos tienen un grado de responsabilidad
traducirse en modos de actuar que incluyan de manera amplia diferente al de las instituciones y los agentes estatales, pero sin
los argumentos y la controversia. embargo, en muchos casos, indudable. Una parte de la sociedad
Por cierto, el antagonismo, contenido por reglas comunes, puede identificarse con los regímenes dictatoriales o aun con los
es condición para que la comunidad política no decaiga en un crímenes cometidos; en algunos casos, ello persiste después de
organismo reproductivo ni, por el contrario, se fracture en la ad- que haya habido pronunciamientos judiciales condenatorios e
versatividad. Las relaciones sociales antagónicas amigo-ene- institucionales mayoritarios o sin oposición pública explícita.
migo, en las que el otro aparece, según la definición de Carl Es decir que puede persistir el desacuerdo sobre giros fundantes
Schmitt,19 como una amenaza para el modo de ser del noso- como ha sido la democratización y la revisión del pasado en va-
tros, son propias de la política. Chantal Mouffe concibe un rios países de América Latina. En algunos casos, ese desacuer-
modo de domesticación de ellas: "El agonismo establece una do convierte a ciertos ciudadanos en eventuales apologetas del
relación nosotros/ellos en la que las partes en conflicto recono- delito y pasibles de ser procesados si se expresan públicamente;
cen, sin embargo, la legitimidad de sus oponentes".20 es el caso de Argentina, que condenó como crímenes de lesa hu-
Claro está que en los tiempos presentes la conflictividad manidad los cometidos bajo la dictadura militar de 1976-1983;
puede aparecer simplemente en términos de intereses, sin que como lo es también, en varios países del mundo, la adhesión a
unos y otros busquen su enunciación más universal para ser los principios del racismo, y en particular, del régimen nazi im-
entendidos y, eventualmente, reconsiderar pretensiones en el perante en Alemania entre 1933 y 1945. Pero si bien la apología
marco de un rumbo común, y no solo negociar en términos de de los crímenes de lesa humanidad y el organizarse política-
un "toma y daca". mente en torno a ellos son un delito, la sociedad democrática,
El desafío mayor a la coexistencia entre la aspiración al aun en ese ámbito, es argumentativa más que represiva, y no
consenso y el carácter conflictivo de las relaciones sociales apa- persigue en forma sistemática a pensadores o creyentes. Estos
rece particularmente claro en dos circunstancias. se colocan en el límite cuando se hace referencia a lo que su-
Una, cuando un daño colectivo o un cisma de identificacio- cedió, cuando se sostienen en principios -racismo, cuestiona-
nes han instalado el antagonismo, ambos en general cristaliza- miento trasgresor de las disposiciones constitucionales, etc.-.
dos a partir de la implantación de una dictadura o un régimen Pero no toda discrepancia con los principios democráticos e
despótico. Un caso característico es el de un pasado en que re- inscriptos en una Constitución es un delito; solo lo es con clari-
gímenes antidemocráticos han cometido crímenes de lesa hu- dad cuando se formula una incitación pública a la acción o una
apología de lo que ha sido tipificado como crimen en el ámbito
judicial. Es decir que el régimen democrático reniega de un pa-
19 Véase Cad Schmitt, El concepto de lo político, Madrid, Alianza, 1991
ralelo con las dictaduras exterminadoras que excluían de la condi-
[edición original en alemán: Der Begriff des Politischen, Hamburgo, 1933].
20 Véase Chantal Mouffe, En torno a lo político, México, Fondo de Cultura
ción humana a quienes calificaban de "subversivos" y los hacían
Económica, 2007. pasibles de tratamientos denigratorios, torturas y muertes abe-
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100 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 101

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rrantes. Y aun no persigue a los transgresores de los principios El consenso efectivo consistiría entonces en el reconoci-
humanistas y democráticos en sus bibliotecas, reuniones o con- miento de una igual membrecía ciudadana, en la aceptación
versaciones de cenáculo, mientras no se trate de emprendimien- de sus reglas generales y en una pacificación, no fundada en
tos para una acción pública. la coexistencia de identidades que simplemente se toleran -lo
Otro desafío al consenso proviene ya no de las recurren- que por cierto no es poco-, sino en la pertenencia a un espacio
tes excepciones de los crímenes de lesa humanidad, sino de la de comunicación y decisión en que las identidades no se con-
división social fuente de una conflictividad irresoluble y per- ciben como inmutables.
manente que limita el alcance del consenso. Esta división es Como se ha visto, el término que se abre paso en el análi-
constitutiva -aunque sus términos varían- y está sustentada sis político y en buena medida en los actores públicos, en lugar
en diferentes condiciones sociales, culturales, yen diversos va- de pueblo, es el de ciudadanía. Es un modo diferente de aludir
lores y modos de representar las desigualdades, y en definitiva y concebir la fuente de legitimidad democrática. Pero también
ella es el motor de la vida política democrática. Las diferencias es una designación más política y republicana -que pone de
sociales son por cierto duraderas, pero cambiantes de acuerdo relieve la posición de enunciadores de derechos y fuente de le-
a las transformaciones tecnológicas y la división del trabajo, gitimidad formal- que la de "la gente".
por una parte, y sobre todo según el modo en que los cambios Puede argüirse que se trata de una limitada perspectiva ju-
aludidos son simbolizados en el registro de los valores prevale- rídica para designar a los individuos según sus derechos forma-
cientes en la sociedad en su tiempo. les. Pero la referencia prioritaria a la ciudadanía remite sobre
En ese sentido, el horizonte del consenso y eventualmente todo a un modo de concebir la configuración de las identida-
de la unanimidad -que va más allá, pues supone un acto taxa- des y los sujetos colectivos.
tivo, como una votación- debe ser entendido como una utopía El desplazamiento terminológico de pueblo a ciudadanía
que compromete a los ciudadanos a debates argumentativos, es solo parcial, pues en verdad ambos coexisten en el vocabu-
aunque no siempre regulados institucionalmente, sino inscrip- lario corriente y en el académico. Pero la ciudadanía no es un
tos en un sentido común de no ruptura de la comunidad polí- sujeto real ni conceptual; el término designa una arena de in-
tica. La comunidad no debe ser entendida como orgánica -en dividuos ciudadanos donde unos y otros actores políticos pug-
cuyo caso sus miembros estarían articulados funcionalmen- nan por conquistar adhesiones, y cuya configuración fluctuante
te-, sino como congregada en un espacio común deliberativo, es la de un conglomerado de individuos y de minorías, de la
con líneas divisorias que son cambiantes, es decir que no deli- fragmentación de pertenencias, algunas en competencia y otras
nean dos campos antagónicos permanentes. De manera para- superpuestas.
dójica, esta conflictividad deliberativa no surge de un modo tan El pueblo es un sujeto de múltiples rostros, los que le dan
espontáneo como podría creerse; se debe promover el debate quienes compiten por representarlo, los que se encuentran en
contradictorio si se quiere alentar la vivacidad deliberativa. 21 las manifestaciones multitudinarias pero de signo diverso o

21 Bernard Manin sostiene que las discusiones públicas pueden ser insufi-
cientes para dar cabida apropiada a los desacuerdos y que es necesario pro- tos de vista opuestos en la medida en que evita a los miembros del público el
mover activamente los debates contradictorios. "El debate es más apropiado desasosiego físico del desacuerdo cara a cara." Véase Bernard Manin, "Com-
que la discusión para incluir un gran número de ciudadanos en la delibera- ment promouvoir la délibération democratique? Priorité du débat contradic-
ción. [oo.] El debate es más propicio que la discusión para la expresión de pun- toire sur la discussion", en Raisons Politiques, núm. 42, junio de 2011.
102 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 103

bien, más abstractamente, en la "mayona silenciosa" que mi- nunciamiento del electorado -por cierto, llamado voto popu-
den las encuestas o que se expresa como electorado. Pero es lar-, acto democrático decisivo en el que se disuelven por un
también una apelación que remite con frecuencia a un sujeto momento las pertenencias sociales para dar lugar al pronuncia-
que se supone real, siendo infigurable, pues la comunidad de- miento del individuo sustraído a su particularismo ya su priva-
mocrática está unida por la división. Quienes gobiernan lo ha- cidad, es una ilustración de esa condición abstracta y política.
cen en su nombre porque triunfaron en alguna competencia en La figuración de la ciudadanía más frecuente y habitual en di-
la que los electores se pronunciaron. Pero el gobierno expre- versas latitudes es, por su parte, la opinión pública tal como
sa un voto mayoritario -o con frecuencia una primera mino- aparece construida a través de las encuestas y, en menor medi-
na- ya la vez debe tener en cuenta a la comunidad política en da por ahora, en el termómetro de las redes sociales de Internet
su conjunto, incluyendo a sus adversarios, es decir, respetar la y de la audiencia televisiva. Finalmente, la ciudadanía movili-
Constitución y los derechos en ella consagrados. zada pero fragmentaria, ya sea en la demanda o en la protesta,
El pueblo aparecía y aparece como una referencia socio- es la figuración activa. 23
lógica que presupone la pregnancia de las clases sociales en El modo en que se producen representaciones -en el sen-
la configuración de la acción pública. Alude a "los de abajo", tido de percepciones de objetos públicos- o lazos representa-
los dominados, pero también a "los nacionales" por excelen- tivos no puede ser visto como el resultado eficaz del diseño de
cia. Inhallable también, pues permanece como un horizonte, un hombre o de un grupo. En otras palabras, la configuración
como enunciado que no alcanza la completitud en tanto per- de la opinión no tiene un creador.
sista el pluralismo democrático. Por cierto, también cobra exis- La opinión pública está condicionada y, en algún sentido,
tencia en figuraciones parciales que prometen ser el anticipo incluso constituida por los medios de comunicación -pese a
de la totalidad popular. Esta designación pierde su fuerza en lo cual, dada la variedad de enunciadores no se puede consi-
las democracias contemporáneas junto al desdibujamiento de derar que se trate de un encuadre ideológico o cultural con-
la sociedad industrial; en ella el mundo laboral parecía dar un vergente-; en general, ella está cruzada por una diversidad de
sustento sólido a esa clasificación, por la centralidad y la con- influencias y no puede ser considerada como un conglomera-
sistencia de los trabajadores y sus organizaciones sindicales y do inerte que reciba improntas o que sea formateado por unos
políticas. 22 u otros. Por otra parte, la fluctuación de la opinión en térmi-
La ciudadanía, en cambio, es una referencia abstracta que nos de actitudes o creencias puede ser concebida como tenien-
solo provee figuraciones fugaces y de otra naturaleza. El pro- do una dimensión más fluida y otra más sedimentada. Es decir,

22 Pero la referencia a las masas populares ha quedado asociada a las imá-

genes de las concentraciones de la Plaza de Mayo en Argentina, la plaza Mu- 23 Figuraciones emergentes diversas: los caceroleros, los indignados en di-

rillo en La Paz, el Zócalo de Distrito Federal en México, La Bastilla en París, ferentes latitudes, los que protestan por la seguridad urbana, los #Somos132
Piazza Venezia en Roma, La Plaza Roja en Moscú, donde se congregaban los en México que rechazan la manipulación electoral, el movimiento de Joaquín
sindicatos o las organizaciones populares por su iniciativa, o la masa de adhe- Sicilia denunciando con sus marchas los crímenes de los carteles del narco-
rentes por convocatoria del líder. Característico de esos espacios populares tráfico, los manifestantes del Passe Livre en Brasil ilustran actores cívicos más
era, yen algunos casos aún lo es, un diálogo entre el líder y la masa; el líder próximos a la "multitud" (véase Michael Hardt y Antonio Negri, Multitud.
preguntando o anunciando decisiones y la audiencia popular, en ese entonces Guerra y democracia en la era del Imperio, Madrid, Debate, 2004), que no se
diversa, pero básicamente homogénea en su encadenamiento identitario, res- asimilan, como veremos más adelante, a las tradicionales acciones populares
pondiendo o aclamando. Ese vínculo valía como legitimación. del pasado inscriptas estas en una lógica de relaciones de fuerza.
104 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 105

las costumbres y las creencias tienen perdurabilidad, aunque que el término acuñado por Rosanvallon, la contrademocracia,
tampoco son inmutables. califica de manera adecuada una posición de vigilancia y juicio
Ciudadanía, entonces, designa la arena de individuos y gru- sobre las acciones de gobernantes y representantes y, eventual-
pos fluctuantes, es decir, en proceso de subjetivación, incl~yen­ mente, de veto virtual y efectivo por medio de movilizaciones
do la construcción de lazos representativos y la emergenCIa de y estallidos.
movimientos sociales. No es que haya una frontera definida en- Esta actividad contrademocrática no es politizante por sí
tre lo popular y lo ciudadano, ni que se trate forzosamente de misma, ya sea expresión de un rechazo o portadora de un recla-
condiciones sociales -ingresos, hábitat, cultura- diferentes. mo; puede ocurrir, y sucede muchas veces, que quede confinada
Pero las nuevas acciones que llamamos ciudadanas se caracte- en sí misma. Puede ser satisfecha -una decisión de gobierno
rizan por la constitución pública de sujetos que adquieren un anulada, un reclamo acordado-, o bien frustrada, sin que por
nombre que los aglutina en la acción sin provenir de una condi- ello la acción adquiera un rango político. Le cabe con frecuen-
ción social homogénea o de una localización, ni responder ne- cia el término impolítica, por ignorar la organización del mun-
cesariamente a convocatorias de tales o cuales, aunque luego do en común; sustraer la parcela en la que reclama o se rechaza
del momento inicial pueden sedimentar en movimientos más a una representación general de los problemas y el eludir un
organizados, pero en general sin la configuración de un disposi- modo de encarar o aceptar soluciones comunes, es decir que
tivo con miembros o adherentes formales. La constitución pú- subsuman el reclamo en un enunciado universal formulado en
blica de actores, como se verá, va más allá de lo estrictamente términos de derechos. Los movimientos contrademocráticos
ciudadano. Los desocupados o los pobres pueden reclamar con están sostenidos en la negatividad. No tienen miembros forma-
el corte de ruta, pero también constituyen una identidad en el les, aunque pueden tener una red organizacional. Pueden ser
propio espacio público, sin diferenciarse por provenir de una más o menos continuos o esporádicos, pero no se dan espontá-
pertenencia laboral o social específica. neamente una finalidad "positiva", lo que equivale a decir que
La ciudadanía es autónoma no porque cada individuo no no se sitúan en una aprensión global de lo que los moviliza. En
tenga adscripciones -aunque en términos generales son cada ese sentido, pueden ser impolíticos.
vez más los que no tienen pertenencias formales si bien pre- Pero, aun así, la movilización y la actividad ciudadana en
servan o contraen lealtades informales-, sino porque en las general constituyen un desafío, y en ello reside paradójicamen-
condiciones de la democracia continua estas se redefinen con te su positividad.
frecuencia, y porque hay cada vez menos consistencia entre Las acciones contrademocráticas, además de expresar un
los diferentes roles y ámbitos. La ciudadanía entonces es obje- descontento o una demanda, son reveladoras genéricas de ca-
to de acciones emprendidas por actores políticos y sociales que rencias en la acción pública y particularmente estatal. La ne-
si son exitosos anudan lazos de representación. Estos procesos gatividad y la denuncia suelen poner en evidencia lo que está
instituyentes se dan esencialmente en el espacio público, don- banalizado u oculto y que no hubiera ingresado en la visibili-
de predominan los medios de comunicación y en donde los in- dad por obra de las rutinas institucionales o la aplicación de
dividuos son audiencia y, en algunos casos, partícipes, pero sin normativas. Es decir que estas acciones echan luz, generando
derivar su subjetivación del mundo del trabajo o del hábitat. una sensibilidad que invita a la politización, pues requieren ar-
Como se ha destacado, la negatividad gravita hoy en día en gumentación, atribución de sentido a lo que sucede arrancán-
los rechazos y aun en las identificaciones ciudadanas. De modo dolo a la rutina.
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106 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 107
!
Los LIDERAZGOS DE POPULARIDAD res que responden a las características apuntadas; las de una
popularidad débilmente o en absoluto asociada a una organi-
El enunciado "líderes de popularidad" puede parecer una tau- zación partidaria.
tología, sin embargo los aludidos con esa designación se distin- La relación directa con la opinión pública -ciudadanía-au-
guen de otros líderes que recogen un reconocimiento, por ser diencia- está posibilitada por las nuevas tecnologías de la co-
emblemáticos de una organización política que encabezan. En municación. La puesta en escena de los liderazgos en el pasado
este último caso, el nombre se sustenta en una identidad preexis- era esencialmente el vínculo líder/masa en la concentración ca-
tente, está asociado a una organización, y la eventualidad de una llejera o en la plaza, en la que el pueblo "era hablado" por ellí-
escisión personalista está por lo general destinada al fracaso. der. La transmisión de esa escena por los medios -a mediados
Son diferentes de los líderes populistas del pasado, cuyo del siglo xx, solo los radiofónicos- era limitada, y la organiza-
predicamento se asentaba en un vínculo directo con sus segui- ción del partido o el movimiento, la que había garantizado la
dores, pero apoyándose en una mediación institucional mucho concentración, vehiculizaba en el territorio la palabra del líder.
mayor que los contemporáneos. Los líderes de popularidad se Ahora los noticieros y los debates televisivos, o las escenas
parecen a sus ancestros populistas -algunos con esas caracte- centradas en el líder ejecutivo -los programas especiales como
rísticas pueden persistir o reaparecen en regímenes contempo- Alá, Presidente; el ciclo de entrevistas a Cristina Femández (Des-
ráneos- en que su legitimidad se deriva de un vínculo directo de otro lugar) y la "cadena nacional", que suelen valerse de re-
con el pueblo, en un caso, o con la ciudadanía, en el otro, yen cursos de puesta en escena con componente de proximidad-,
que son instituyentes, es decir que generan un vínculo repre- son los recursos vertebrales de la comunicación directa. Los
sentativo; son, en mayor o menor medida, un origen. Pero los eventos más tradicionales -actos, caravanas, etc.- son secun-
líderes actuales emergen, se sostienen o declinan en el contex- darios en sí mismos, pero aun así, concebidos para la trans-
to de democracias continuas y de una ciudadanía autonomi- misión por televisión o por las redes sociales de Internet. Una
zada, es decir que, sobre todo si gobiernan, están obligados a modalidad del liderazgo directo en expansión son los tweets,
una reproducción continua de su legitimidad. La popularidad contacto directo e inmediato y con pretensión de proximidad
puede sedimentar en organización, pero lo más característi- vertical, pues aluden sintéticamente a opiniones referidas a
co es la fluidez que hace que unos liderazgos sean desplaza- acontecimientos puntuales. El número de "seguidores" que re-
dos por otros. gistran ciertas personalidades, incluyendo los presidentes, da
Estos líderes contemporáneos obtienen crédito o reconoci- cuenta de esa audiencia virtual.
miento ciudadano por sí mismos, por las características de su Los líderes de popularidad de nuestro tiempo son parti-
notoriedad pública, que incluye su perfil comunicacional y sus cularmente vulnerables, por el bajo componente de institu-
acciones públicas; reproducen su popularidad por una relación cionalidad de su movimiento de adherentes y por el modo de
directa con la ciudadanía; hablan en primera persona, aunque constitución del vínculo representativo, muy tributario de la
puedan gozar de una investidura partidaria u organizacional, negatividad. Pueden sedimentarse y enraizarse, pero con fre-
pero su reconocimiento no se deriva de esta. De todos modos, cuencia tienen altos y bajos, o declinaciones definitivas.
la función pública o la notoriedad en otros ámbitos -el depor- El lazo instituyente ha sido concebido de diversos modos
te, el espectáculo, el corporativo, etc.- pueden y suelen ser el y con énfasis diferentes en el rol del liderazgo. Dos interpreta-
trampolín para la notoriedad política. Surgen por doquier líde- ciones consistentes y acreditadas nos ilustran.
108 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS
T
¡ LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN pOLÍTICO REPRESENTATIVO 109

Para Ernesto Laclau, la acción hegemónica consiste en pro- minos de continuidad sin fin de la disputa por la hegemonía,
mover la articulación de los conflictos parciales -sedes de anta- incluyendo la rearticulación de la cadena equivalencial.
gonismo- dispersos en la sociedad, de modo que se genere una Jacques Rancü~re,26 por su parte, considera lo que podría-
cadena equivalencial que subsuma diferentes posiciones de suje- mos asimilar a la acción instituyente a la que ya aludimos, lo
to subordinados en un pueblo ante un común antagonista. Para que resulta de la irrupción del principio igualitario en el "orden
que esta articulación discursiva sea posible, uno de los signifi- policial", es decir, el orden funcional de reproducción de la vida
cantes parciales entre los antagonistas oprimidos va perdiendo y sus legitimidades. Se habilitaria así la constitución de un su-
su especificidad, su literalidad, deviniendo significante vacío ca- jeto que, al pretender la pertenencia alIagas, a la palabra, de
paz, entonces, de constituirse en representante general de las di- la que está ausente en el orden vigente, hace presente una par-
versas parcialidades que se aglutinan. Esta configuración de un te nueva, "la parte de los que no tienen parte", constituyéndo-
sujeto "pueblo" seria, en los términos de este autor, un modo de se de ese modo un litigio en torno a la cuenta de las partes.
concebir la acción instituyente a la que aludimos. Para Laclau, Ese sujeto emergente, que tiene diversas denominaciones a lo
esta acción, cuando es exitosa, canaliza los conflictos parciales, largo de la historia, es el proletariado, en el nombre asigna-
pero cabe señalar que el signo político de esa articulación es va- do desde el siglo XIX, que seria así instituido no como traduc-
riable y puede ser progresista o reaccionario según lo que resul- ción en el ámbito público político de una realidad sociológica,
te de una lucha política, que es contingente, indeterminada. 24 sino como el resultado de un verdadero proceso de institución
La teoría de Laclau impulsó estudios atentos a la cons- -subjetivización es el término empleado por el autor- que no
titución pública de los sujetos políticos y contribuyó decisi- se correspondería con el determinismo marxista que presume
vamente 25 a marginar las perspectivas deterministas, que una evolución de la "clase en sí" -fuerza de trabajo, explotada,
consideraban "lo social" y su conflictividad como un dato del pero sin conciencia de su condición- a la "clase para sí" -pro-
cual la lucha política era un epifenómeno o una derivación. letariado con conciencia de clase-o
Sin embargo, su análisis parte de "antagonismos originarios", Una teoría -la de Ranciere- cuyo epicentro es el litigio,
por así llamarlos, cuyo modo de constitución no es objeto de que da lugar a la emergencia de un sujeto y una escena política
tratamiento, más allá de que quizá porque la comunidad polí- precisamente porque hay desacuerdo sobre quiénes pertenecen
tica misma en donde la simbolización se pone en juego no en- a la "comunidad hablante". Queda pendiente el concebir la es-
tra en su perspectiva de análisis. La construcción de un sujeto tabilidad de una escena de despliegue del litigio; el autor con-
popular es presentada por este autor como una acción indeter- sidera que la democracia ha sido propicia para esa politicidad,
minada entre proyectos, pero pareciera que el éxito en la lucha pero la estima ya desvirtuada por nuevos dispositivos funcio-
hegemónica de uno de ellos pudiese derivar en un poder encar- nales en que el aparecer litigioso se diluye.
nado -un liderazgo personalista-, sin que persistan los tér- Para ambos autores mencionados, de un modo no determi-
nista, los condicionamientos sociales en formas más o menos
24 Véanse Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Hegemonía y estrategia so- simbolizadas e inscriptas en conflictos específicos están presen-
cialista, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2004 [edición original
en francés: Hégémonie et stratégie socialiste, París, 1984]; y Ernesto Laclau,
Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo, Buenos Aires, Nueva 26 Véase Jacques Ranciere, La haine de la démocratie, op. cit., y La Mésen-
Visión, 2000. tente. Politique et philosophie, París, Galilée, 1995 [trad. esp.: El desacuerdo.
25 Al menos en los estudios de teoría política en América Latina. Política y filosofía, Buenos Aires, Nueva Visión, 1996].
110 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 111

tes a la hora de concebir el advenimiento de los sujetos políticos. verosimilitud de los enunciadores. Este es un rasgo que refuer-
y en ese sentido son condicionamientos de la acción política. za la personalización política.
Una parte de la acción instituyente contemporánea en la re- El sentido de esa institución del lazo representativo es dis-
lación directa del líder con la ciudadanía articula redes socia- cernible en una escena específica, porque la inteligibilidad se
les, corporativas, identidades partidarias. Pero por lo esencial, deriva del conjunto de la escena. El acto instituyente es reco-
los liderazgos emergentes toman distancia de lo sedimentado, nocible en su sentido originario que persiste, pero este, con el
se presentan como un nuevo inicio. Y convocan a una ciudada- transcurso del tiempo, experimenta mutaciones al menos par-
nía con pertenencias débiles o inexistentes a una nueva identi- ciales. Un liderazgo de popularidad es relativamente prisionero
ficación, que no conlleva un abandono de las anteriores, pues de sus orígenes, es una filiación que perdura. Pero la reproduc-
suele invocarlas como afluentes. El proceso instituyente da for- ción del vínculo representativo requiere equilibrios adaptativos
ma y transforma lo que son demandas o malestares difusos, y a los cambios en la escena y en el estado de la opinión, e inclu-
la posibilidad de su éxito depende de su capacidad para produ- so desplazamientos incorporando nuevos enunciados en vistas
cir esa puesta en sentido. En parte, la de los malestares y las de- a disputar ante los desafiantes. 28
mandas retomados en los enunciados y la figura del líder, pero La personalización política, y en particular los rasgos apun-
por sobre todo la inscripción de una enunciación o un relato tados, han sido objeto de variados tratamientos críticos, subra-
que tenga eco, verosimilitud y que instale una diferencia con yando cuánto ese formato del poder favorece la inestabilidad,
los adversarios en la escena política. Como ya se señaló en for- por las altas y bajas de la popularidad de los individuos, con
ma reiterada, el componente de negatividad es alto; es decir, la frecuencia más notorias que las oscilaciones en las preferencias
primera diferenciación de un liderazgo es la capitalización del partidarias del pasado. Y favorece el arbitrio de dirigentes que
rechazo hacia los gobernantes o los opositores, yeventualmen- actúan con poco intercambio con pares a la hora de decidir.
te hacia otros líderes y otros poderes actuantes. Pero el liderazgo de popularidad corresponde bien a la
En la política contemporánea, debe tenerse en cuenta el de- aprensión que posibilita el mundo de la imagen en que se de-
bilitamiento de los partidos ideológicos y de alternativas que sarrolla la comunicación política contemporánea. Esos lide-
pretendan cambios radicalizados, lo que ha favorecido la con- razgos gozan de una capacidad de iniciativa rápida de la que
vergencia hacia el centro político, en temas y propuestas que carecen las organizaciones, y pueden impulsar lazos de repre-
parecen ser comunes a los principales competidores. "La re- sentación captando el estado de la opinión e innovando en las
presentación cesa de ser el instrumento de la trascendencia propuestas; es decir, pueden ejercer una flexibilidad difícil de
política para devenir el medio de expresión de las necesida- alcanzar por los partidos políticos. 29
des y de las identidades de los individuos."27 En buena medi-
da, la instalación de una diferenciación política que favorezca
28 Los presidentes y quienes ocupan otros cargos ejecutivos enfrentan el
la constitución y la ampliación de un electorado depende de la desafío de persistir en un rumbo que preserve su lazo representativo y su cre-
dibilidad y, a la vez, el de tener en cuenta el conjunto de la escena y asumir su
27 Pero, en esas condiciones, ¿cómo instalar un vínculo específico con un rol -ahí donde no hay desdoblamiento de roles como en el semipresidencia-
líder diferente y verosímil? Esa dificultad ha sido remarcada: "Los electores lismo o en la monarquía constitucional- de representante general que prote-
juzgan que los desafíos electorales son débiles, los diferentes partidos llevan ge los derechos y, en un sentido genérico, los intereses de todos.
políticas que juzgan cercanas, si no idénticas". Véase Dominique Schnapper, 29 Amén de la sospecha que pesa sobre ellas por encarnar la clase política,
La démocratie providentielle, op. cit. descrédito que ha recaído sobre los parlamentos vistos como ámbitos de ges-
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112 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 113

La capacidad instituyente de los líderes tiene un requeri- A nivel local, tienen un gran peso los recursos organiza-
miento de "notoriedad habilitante" muy variada. Una actuación cionales nutridos de una actividad militante a la vieja usanza,
política pública meritoria invita a la escucha de la ciudadanía/ cuando se trata de elegir concejales, legisladores locales o inten-
audiencia, pero también un desempeño de liderazgo sindical o dentes. El militantismo se moviliza más fácil y más eficazmen-
corporativo exitoso puede suscitar interés por fuera de ese ori- te en su ámbito inmediato, en tomo a candidatos conocidos por
gen. La popularidad de deportistas y artistas facilita la escu- sus vecinos y a punteros o funcionarios que han ofrecido asis-
cha, dado que gozan de reconocimiento, lo que no es fácil de tencia o prestaciones a algunos o muchos de los electores.
lograr ante la multiplicidad de imágenes circulantes; la notorie- A nivel nacional, la organización cuenta en la medida en que
dad provista en cualquier ámbito público posibilita el despla- se trata de cubrir el territorio en su totalidad, para asegurar la
zamiento a la escena política, aunque no el éxito. En el pasado, compatibilidad de los candidatos con el perfil nacional a la hora
los líderes, y en particular los candidatos para la representa- de la oferta electoral y para controlar el escrutinio, tarea varia-
ción política, surgían de los partidos como resultado de un de- ble en su importancia según el dispositivo de votación y conteo.
sempeño específico y, en algunos casos, del Estado, en tanto Vehiculizar los mensajes, ya no tanto en el puerta a puerta sino
que en la actualidad existen los outsiders de la política que vie- por las redes comunicacionales mediáticas, televisión e Internet,
nen de sus márgenes, o de afuera de ella. es tarea de especialistas y de una cibermilitancia.
Para prosperar, los liderazgos políticos procuran sostenerse El personalismo, componente inescindible del liderazgo
en su popularidad, pero también dotarse con recursos organi- de popularidad, conlleva, sobre todo a nivel nacional, la crea-
zacionales para competir y, eventualmente, gobernar (cuando ción de un ámbito en el que, por una parte, se congregan los
se trata de cargos ejecutivos; el líder de popularidad por exce- expertos en comunicación, imagen y estudios de opinión, que
lencia tiene como meta cargos ejecutivos). Esos recursos no generalmente son más escuchados y frecuentados que los com-
son los mismos a nivel nacional que a nivel local. En tanto que pañeros de organización y de candidaturas, y por otra parte,
a nivel nacional prima la lógica de la popularidad vehiculizada pesa el entorno familiar y la red de compañerismo. Círculos de
por la televisión, otros medios y las redes sociales de Internet, saberes técnicos y de afectos son depositarios decisivos de la
a nivel local la popularidad tiene un componente más tradicio- consulta de las decisiones políticas de estos líderes.
nal -que tampoco está ausente en el nivel nacional-, el líder La radicalización del personalismo se encuentra en los lí-
es un vecino que fomenta una proximidad de presencia. Para deres refundacionales o revolucionarios; en estos tiende a es-
los líderes nacionales, la popularidad se fomenta por medio de los tablecerse una cadena sucesoria familiar en el contexto de un
actos y las caravanas, pero su recurso principal es la puesta en liderazgo semiencarnado.
escena por spots, debates, participación en programas políti- La primacía de la lógica de la opinión por sobre la lógica
cos y actuaciones de proximidad de presencia local retransmi- de aparatos es característica de la transición a la democracia
tidos por los medios. continua. Son los líderes de popularidad los que vertebran ar-
ticulaciones políticas en vísperas de las elecciones, sobre todo
cuando estas son nacionales; coaliciones que pueden ser tanto
tión de privilegios y negociaciones espurias, las organizaciones son eventual- más efímeras si el líder no deviene presidente.
mente más deliberativas y, en su seno, han cristalizado intereses y sensibilida-
des que efectivamente requieren negociaciones que las colocan a distancia de Pero la vulnerabilidad de estos liderazgos proviene de su
los requerimientos políticos, que con frecuencia son de inmediatez. propia dinámica de conformación. Los líderes son tributarios
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114 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 115

de una escena que no controlan. Su popularidad no suele sedi- una fragmentación creciente y una conflictividad deslizada a
mentarse organizacionalmente y están, aun habiendo llegado al la impolítica.
poder, pendientes de reproducir su vínculo de representación. Las elecciones persisten como el acto ciudadano por ex-
La popularidad sustentada estrictamente en cualidades perso- celencia para la conformación de un gobierno y para la de-
nales no es suficiente para acceder al poder. La reputación con- signación de representantes parlamentarios, y más allá de esa
siste en la distancia respecto a los aparatos, la proximidad con crucial pero limitada asignación, son el recurso para dirimir
los ciudadanos, el no haber estado involucrado en denuncias o situaciones de crisis y de alta conflictividad. Pero el sistema
escándalos, aunque el peso de los componentes es variable. Al- representativo, como se ha expuesto, no implica más una dele-
gunos liderazgos de popularidad son ante todo depositarios de gación completa de soberanía. La representación es ineludible
negatividad o portaestandartes de rechazo a un gobierno o a como componente para la organización de la vida en socie-
un estado de cosas, y pueden agotarse en la denuncia o el desa- dad, pero sus instituciones, miembros y dirigentes permanecen
lojo de los adversarios. La continuidad del liderazgo de popu- en una tensión originaria con las expresiones de democracia
laridad a la hora de competir en elecciones, sobre todo para los espontánea o ajena a la institucionalidad oficial, las que han
cargos ejecutivos, requiere exhibir capacidad de gobierno. No adquirido un atractivo y una visibilidad nuevos para los con-
necesariamente antecedentes de gestión -aunque quienes los temporáneos. Es admisible, como sostiene Nadia Urbinati,30
tienen pueden obtener ventaja-, pero sí capacidades de go- que no habría consolidación y expansión democrática sin re-
bierno. Ello incluye no solo lo que está depositado en su figura, presentación. Pero esta no goza en las sociedades contempo-
sino también la coalición que puede conformar en su entorno, ráneas de una delegación de poder; por el contrario, se halla
los saberes que congrega, la verosimilitud de ser capaces de so- condicionada. La desconfianza ciudadana no es necesariamen-
brellevar lo que es visto como desafío o amenaza para quienes te reticencia, ni está solo instalada en la negatividad, aunque
gobiernen. El desempeño en las campañas electorales es el que este resorte es el que más promueve la movilización.
atribuye credibilidad en estos aspectos. Ese desempeño puede Los poderes indirectos -es decir, una multiplicidad de re-
configurar una imagen personalista de equilibrio entre la cana- presentaciones permanentes o intermitentes, como la justica y
lización de la desconfianza hacia la "clase política" y la expec- los medios de comunicación; las comisiones públicas y los obser-
tativa de normalización y progreso. vatorios referidos a los temas cruciales del interés y las políticas
En cuanto a la recuperación de la legitimidad cuando ella públicas, como los ambientales, seguridad, salud, distribución
desfallece, se hace más factible cuando los líderes ocupan una del ingreso; o aun personalidades reconocidas por su expertise
posición institucional formal y pueden, desde ella, volver a ac- instaladas en el espacio público- son referentes informales
tuar en vistas a reconstruir el vínculo deteriorado. de una ciudadanía viva que se hace presente también por figu-
ras pasivas -el estado de la opinión- en los debates públicos.
Por supuesto, la deliberación, en la que se configura el esta-
DEMOCRACIA CONTINUA, ENTRE LA DELIBERACIÓN Y LA INMEDIATEZ do de la opinión, o si se quiere la opinión pública figurada por
las encuestas pero no solo por ellas, incluye los debates insti-
La evolución hacia una democracia continua es de perfil in-
cierto: se observa una expansión de la informalidad política y 30 Véase Nadia Urbinati, La mutazione antiegualitaria. Interoista sullo stato
de la participación en detrimento de las elites políticas, o bien della democrazia, Roma, Laterza, 2013.
116 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 117

tucionales, en particular en el Congreso. En muchos países, nentemente corporativo han salido de su confinamiento por
el rol de esta institución ha declinado, en tanto que las cortes propia iniciativa, o solicitados por los gobiernos o por movi-
constitucionales, o en algunos casos los jueces, han promovi- mientos emergentes de sociedad para formular su saber o su
do interpretaciones de las constituciones que han alimentado opinión. 33
sustitutivamente el debate público y la conformación de un es- Dos tipos de instituciones se destacan en el conglomera-
tado de opinión. do de representantes virtuales del espacio público contempo-
En algunas sociedades contemporáneas, ciertos bienes y ráneo, desempeñando un rol central como referentes de la vida
políticas públicas son objeto de monitoreo e iniciativa de ins- pública: las cortes constitucionales y electorales y los medios
tituciones públicas independientes de los gobiernos, algunas de comunicación.
con un estatuto público reconocido y otras como organiza- La prensa oral y escrita ha visto incrementar su rol, y más
ciones no gubernamentales (ONG). Estas son, entre otras, las recientemente Internet, en la medida en que las nuevas tec-
instituciones que gozan de un estatuto representativo no ema- nologías en innovación permanente permiten su expansión
nado de las urnas, aunque representantes de esa proveniencia generando una nueva sociabilidad, la de las redes sociales. Es-
pueden integrarlas, e intervienen en consecuencia en la deli- pectadores y actores de la tecnología digital se constituyen en
beración pública. Sí tienen legitimidad representativa, es de- los partícipes centrales de la comunicación a medida que las
cir, respaldo yeco en la opinión, alimentan el debate público, organizaciones políticas y sociales decaen.
promueven que este exista antes de adoptar decisiones y con- Su rol en la generación y la alimentación de una arena de
dicionan de ese modo las que se adopten, o en algunos casos comunicación política es central, constituyéndose en los recur-
promueven su veto. Algunas de ellas gozan de una "legitimidad sos principales de reproducción de la legitimidad. En torno a
de imparcialidad"31 y pueden mediar o arbitrar en los conflic- ellos se ha instalado una fuerte controversia, sobre todo en los
tos en virtud de esa credibilidad con una autoridad de la que no países de América Latina en que gobiernan proyectos refunda-
siempre gozan los gobernantes y los funcionarios. cionales. La democratización en la región incluye la aspiración
Otras instituciones más o menos formales -asociaciones a la ampliación de partícipes activos y la multiplicación de vo-
ciudadanas u observatorios de expertos- pueden participar ces en la comunicación pública.
de la legitimidad ya mencionada, pero a la vez contribuir con No es evidente cómo procesar esta aspiración a la diversi-
otro componente de la deliberación, "la reflexividad", 32 por- dad, pues la existencia de medios nacionales -sobre todo la te-
que encarnan -junto a dignatarios religiosos, personalidades levisión, que persiste como el medio de mayor alcance y más
del mundo literario o profesional, instituciones académicas o popular-, que vehiculizan la información y los debates vistos
científicas e incluso, a veces, del mundo artístico o deportivo- y oídos por todos, es un requisito de una comunicación políti-
valores socialmente estimados en los que pueden sustentarse ca no fragmentada. Lo que se dice y se polemiza, por ejemplo,
otros tantos puntos de vista sobre los temas de la agenda pú- en los programas de opinión política, sobre todo en circunstan-
blica. Algunas de esas instituciones que tenían un carácter emi-

33 En América Latina, este tipo de instituciones representativas no elec-


Véase Pierre Rosanvallon, La légitimité démocratique. Impartialité, ré-
31 torales han tenido una expansión limitada aunque no nula -salvo para las
flexivité, proximité, op. cit. personalidades del deporte y el espectáculo- y suelen ser desacreditadas por
32 lb id. su origen no sustentado en el voto popular.
118 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 119

cias políticamente álgidas, se comenta en el lugar de trabajo, cobra relieve la autorrepresentación a través de los estallidos
en la mesa familiar, en las reuniones de amigos o en las redes y las protestas ciudadanas con capacidad de veto de las deci-
sociales al día siguiente. 34 siones gubernamentales y de instalación de temas en la agen-
Las iniciativas gubernamentales para controlar los me- da pública.
dios, o incluso en algunos casos acallados, se derivan de la En todo caso, los poderes indirectos públicos, y aun las mo-
centralidad reconocida a la comunicación en la habilitación vilizaciones ciudadanas y populares, promueven un desafío que
de vínculos instituyentes por parte de dirigentes y actores or- puede ir más allá del veto e incitar a políticas con consenso e
ganizados, yen el empeño de los gobernantes por legitimar sus innovación.
decisiones. La arena mediática ha desplazado a las redes orga- La democracia posrepresentativa o, en nuestros términos,
nizacionales, del mismo modo que los líderes de popularidad la democracia continua se desentiende de la problemática de la
se imponen a los aparatos políticos. gobernabilidad36 tal como ha sido tratada. La multiplicidad
Sobre el rol de organismos imparciales en este ámbito, Ro- de representaciones, unas surgidas de las urnas y otras insta-
sanvallon sostiene, convalidado por la experiencia: "El poder ladas en el espacio público con ejercicio de una autoridad de-
político no podría ser considerado como garante imparcial del rivada del reconocimiento ciudadano, requiere abandonar la
interés general en el dominio sensible de la información y la pretensión de las instituciones formales como canales únicos
comunicación".35 de demandas y de adopción de decisiones. En las condicio-
Esta confrontación por el control de la comunicación se nes presentes hay una novedosa dispersión del poder, algu-
generaliza, aunque es por cierto más intensa allí donde se ins- nos de cuyos centros son efímeros y otros, permanentes. La
talaron regímenes refundacionales y emergieron nuevas elites actividad ciudadana y los poderes indirectos ejercen influen-
políticas menos o nada afines a los dueños de grandes ~edios cia, pues ciertamente las decisiones legales son las que ema-
de comunicación, identificados como miembros de "la clase nan de las instancias consagradas electoralmente, pero los
alta" tradicional. poderes indirectos y la autorrepresentación no solo ejercen
La libertad en este ámbito es crucial, y se abre un interro- influencia, sino que tienen poder de veto eficaz y de delibera-
gante sobre el desenlace de las disputas en curso. Lo que suce- ción autónoma.
da repercutirá en la naturaleza del régimen político. La forma política emergente, la democracia continua, es de
En América Latina, a diferencia de los países democráticos evolución incierta. Por ello puede ser reconocida como la con-
del hemisferio norte, los poderes indirectos institucionalizados trademocracia o, desde otra perspectiva, como "el retomo de la
a los que se hizo referencia precedentemente -comisiones in- democracia" en su sentido primigenio, siempre presente, que
dependientes de expertos en áreas clave de políticas públicas, promueve la diversidad de representaciones, acotando las más
observatorios de monitoreo de políticos e información oficial, convencionales que constituyen vínculos dirigentes/dirigidos y
o variadas ONG- son más débiles o inexistentes en tanto que son acordes con la constitución de elites, y reconociendo otra
fuente de legitimidad en la emergencia de representaciones indi-
rectas así como también la protesta y el estallido. Lo más nove-
34 Véase Dominique Wolton, "Las contradicciones de la comunicación po-
lítica", en Gilles Gauthier, André Gosselin y lean Mouchon (comps.), Comuni-
36 Es decir, de una hiperinstitucionalización gobernante que considera la
cación y política, Barcelona, Gedisa, 1998.
35 Pierre Rosanvallon, La légitimité démocratique, op. cit. conflictividad social como disfuncional.
120 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS LA MUTACIÓN DEL RÉGIMEN POLÍTICO REPRESENTATIVO 121

dos o consiste en la emergencia de una autorrepresentación más de justicia y de sustentabilidad (criterios distributivos, ecológi-
continua, con la nueva sociabilidad horizontal de las redes socia- cos, previsión para las futuras generaciones, etc.).
les de Internet y la deliberación asambleísta digital o territorial. La debilidad en instalar una comunicación y una compe-
Pero el retorno de esas formas de democracia directa con- tencia política deliberativa se deriva de la hipótesis ya formula-
lleva la exteriorización primaria de necesidades y pasiones da, la de una democracia ya no más desafiada desde sus propios
(okhlos) aunque también habilita la posibilidad de una comu- principios (como podía ser considerado el comunismo, que fi-
nidad política deliberativa (demos). nalmente prometía la efectivización de la sociedad igualitaria) .
. ~ El inicio de siglo, y yendo un poco más allá desde la expan- Los fundamentalismos religiosos en expansión son de otra na-
SlOn de la democracia a otras sociedades, consecutiva a la caída turaleza y no pueden ser desdeñados, reniegan de la Moderni-
del muro de Berlín, el interrogante sobre la dinámica política dad y de la democracia "occidental", y su desafío suele remitir a
democrática no ha tenido respuestas concluyentes. un modo diferente de representarse la condición humana. Por
Las demandas fragmentarias, con frecuencia desencuadra- cierto, sus pretensiones expansionistas constituyen una ame-
das de las pertenencias organizacionales o de las adhesiones naza, pero ello no puede justificar una "exportación civiliza-
ide~lógicas, han conducido a la competencia política y a los toria" hacia las sociedades en que se sustentan esas creencias.
gobIernos a una agenda de satisfacción de necesidades, a una Pero la democracia representativa contemporánea se cir-
secuencia de políticas paliativas sin lugar a la politización, la cunscribe a formatos nacionales y es desafiada, en primer lugar,
que consistiría en un debate orientado por principios sobre lo por una dinámica que es mundial, en todos los ámbitos de la
justo y lo injusto. vida y de la acción política. De modo que el sentimiento de im-
De modo que la democracia continua podría perfilarse potencia o, en el mejor de los casos, de imprevisibilidad sobre el
como una sociedad autorreproductiva en que no se configu- futuro inmediato involucra tanto a los gobernantes como a las
ren los conflictos en términos de principios, sino tan solo como sociedades. ¿ Cómo puede ejercerse la voluntad política, cómo
puja de intereses, retornando a un espacio público como ámbi- puede incluso esperarse algo de los representantes, si lo que su-
to exclusivo de relaciones de fuerza en donde los demandantes ceda parece fuera del alcance de los ciudadanos de la nación,
se presentan como actores identitarios, poniendo en juego su en verdad, de toda nación?
capacidad de bloqueo, extorsión o ejercicio de la violencia. La Por otra parte, se ha heredado del siglo xx un descrédito de la
negatividad contrademocrática prevalecería y las elites segui- política intensa, que la izquierda revolucionaria y en particular el
rían reclamando o actuando para asegurar la gobernabilidad comunismo encamaron como proyecto de trascendencia colec-
es decir, procurando sortear la expansión democrática y resta~ tiva. De manera esporádica, reformas radicalizadas contemporá-
blecer el lugar tradicional de las elites. neas suscitan entusiasmo, pero difícilmente van más allá de grupos
La invocación del bien común remite actualmente a la de activistas, aun cuando se trata de proyectos gobernantes.
sobrevivencia;37 se procura adicionar las demandas emergen- La expansión de activismo contestatario a la que asistimos,
tes para satisfacerlas todas sin una evaluación de su pertinen- en su diversidad de exteriorizaciones a través del mundo, puede
cia y factibilidad, no desde el punto de vista técnico, sino del alentar una noción elemental de la voluntad popular, la del pue-
de una sociedad en la reflexión, y tomando en cuenta criterios blo en acto, como si ella no requiriese de la deliberación para
constituirse. La democracia inmediata, variante de la democra-
37 Marc Abéles, Le spectacle du pouvoir, Paris, LReme, 2007. cia continua, es entonces en nuestro tiempo una eventual deri-
122 UNA DEMOCRACIA DIFERENTE A LA QUE CONOCIMOS
T
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vación. Esa representación del pueblo se vale de la visibilidad
nueva del régimen democrático representativo como régimen 1,
mixto, para instalarse en la denuncia de la clase política y fa-
vorecer una utópica escena de pueblo en acto. SEGUNDA PARTE
La democracia continua conlleva una retracción del siste-
I
ma representativo electoral y, como contrapartida, la expansión LA DEMOCRACIA DESAFÍA
de la autonomía ciudadana, la dispersión del poder derivada de
la cesión limitada de soberanía a los gobernantes y la emergen-
LA REPRESENTACIÓN
cia de nuevos líderes y actores políticos sustentados en vínculos
de popularidad inestables. Una estabilización requiere reaco-
modamientos institucionales, pero incluye la irreductible va-
I
lidación de un sistema representativo también renovado. La
complejidad democrática supone asimismo un marco legal e
institucional.
Los gobiernos se ven compelidos a un ejercicio del poder
acorde con el nuevo contexto, y a veces son exitosos en esa
adaptación. Tomar en cuenta una ciudadanía autónoma y ac-
tiva no consiste en adaptarse a los humores cambiantes sig-
nados por la negatividad, sino en establecer modalidades de
renovación de la legitimidad. En algunos casos, los gobiernos
crean vínculos de deliberación y negociación con representan-
tes emergentes de los reclamos, las protestas o los vetos, y desa-
rrollan una política de comunicación argumentando el rumbo
que pretenden adoptar. Suelen concluir en equilibrios acordes
con la legitimidad emergente, retirando decisiones, reformu-
lándolas o tomando otras que surgen por fuera de su ámbito.
En otros casos, los gobiernos decisionistas adoptan una estra-
tegia de iniciativas incesantes procurando anticiparse a las pro-
testas, eventualmente restringir su eco y generar la renovación
de la legitimidad desde la cúspide del poder.
Es concebible que las leyes y los dispositivos instituciona-
les puedan adecuarse a esta realidad, no con la pretensión de
desalojar los poderes indirectos y la autorrepresentación, sino
procurando encontrar equilibrios entre las diferentes represen-
taciones y poderes.