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“El Romancero Gitano”- García Lorca,

Federico.

Instituto Superior de Formación Docente


N°50.

Profesorado en Educación Secundaria de


Lengua y Literatura.

Profesora: Consilvio, Mariela.

Alumna: Leiva, Micaela.

Curso: 2° B.

Año: 2018.
Introducción:

El romancero gitano apareció en julio de 1928 y alcanzó hasta siete ediciones en


vida del propio Federico. La mayoría de los romances habían ido apareciendo en
revistas literarias de la época y lograron su redacción definitiva al formalizarse el
libro.

Es el tercer libro de poemas publicado por Lorca y se presenta como libro central
en la creación poética de su autor.

Lorca fue uno de los mayores representantes de la generación del 27, un grupo de
escritores que se caracteriza por su predilección por los movimientos estéticos
vanguardistas. Esta obra es una de las más importantes de la época y de las
vanguardias; compuesta por dieciocho poemas que explican la vida de la cultura
gitana, todos ellos unidos por el estilo y un hilo conductor temático.

Los temas presentes en el Romancero Gitano son:

 Violencia y muerte.
 Amor frustrado.

La violencia denota las creencias y códigos gitanos que chocan directamente con
el mundo convencional, lo que provoca tensiones y derramamiento de sangre. La
consecuencia de esto es, muchas veces, la muerte que es representada por la
luna, es decir, que su presencia lo está anunciando.

El amor frustrado, aparece ligado a la muerte y a la violencia. Es un amor


destinado al fracaso que aparece bajo la forma del erotismo carnal y turbador.
Ligada a la mujer que no se siente realizada y no se conforma, se trata de una
mujer intensa, que siente en lo más profundo de su ser; que ama, que desea, que
sueña, que teme y que sufre y que, en definitiva, está abocada a la frustración, a
la tragedia y a la muerte.
El amor frustrado:

Descartando el poema sexto, el de “La casada infiel”, todos los demás presentan
presencias del erotismo que son inquietantes.

El de “La casada infiel” es el romance de sexo superficial y físico sin repercusión


alguna para el espíritu de los actores, en especial para el espíritu del gitano que
en primera persona hace la narración un poco exhibicionista del suceso sexual.

Presencia inquietante del sexo hay ya en el primer romance, el “Romance de la


luna luna”, donde el poeta hace una descripción de cómo la luna mueve sus
brazos y a raíz de esto enseña sus senos. Este asunto, sigue hasta el último
romance, en el cual la luna, que en el primer romance tenía senos de duro estaño
se comparan con los pechos durísimos de la hermanastra de Amnón; es el
romance decimoctavo, el de “Thamar y Amnón” en el cual la luna rige una bíblica y
agitanada violación sexual entre hermanastros.

El conflicto amoroso y el sexo frustrado, aparece también en el segundo romance,


el de “Preciosa y el aire” en el que se narra la agresión sexual de un viento que
está hipermasculinizado, sobre una delicada niña.

En el cuarto romance, el “Romance sonámbulo”, aparece la frustración amorosa


donde una gitana ahoga su frustración erótica en las aguas estancadas y verdosas
del aljibe.

En el quinto romance, el de “La monja gitana”, aparece el deseo sexual. La monja


mientras borda motivos religiosos, es violentamente arrastrada hacia sueños
prohibidos por el caballo sexual.

A partir de esto Aguirre, J.M, dijo: “La obra de Lorca es el documento literario más
impresionante de la literatura española en todos los tiempos creado sobre la
realidad amorosa frustrada en sus raíces más íntimas y fundamentales”
Violencia y Muerte:

Como segundo tema caracterizador del Romancero, junto con el amor frustrado,
es la presencia de la violencia y de la muerte.

Como nombramos anteriormente, los romances uno y dieciocho tensan los arcos
de violencia que describe todo el romancero gitano. En el primero, ese triángulo
luna-mujer-muerte ejerce su actividad mortífera, reproduciéndose en el cuerpo
indefenso, en esa promesa de vida que es el niño que muere allí, inaugurando el
desfile de muertes y violencias del Romancero Gitano.

En el último romance, junto con la violencia de los esclavos negros del Rey David,
que quieren matar a Amnón y junto con la violencia de otra índole del propio rey,
pone fin a la poética que está cultivando; sin olvidar que en ese romance se
desata toda la violencia contra una dama víctima de un hombre poderoso.

Entre esos romances extremos del libro, hay otros crímenes y violencias. En el
segundo romance, se muestra la violencia agresora, que se observa en la
violación con la que se cierra el romance, del viento-hombron sobre la alegre y
despreocupada Preciosa.

En el tercer romance, el de “Reyerta”, está la agresión pero no generada desde


fuera sino intrínseca, es decir, dentro del grupo humano que es protagonista del
romance. La discusión se desemboca por aquel toro de la reyerta; el toro que
cornea hasta la muerte a Juan Antonio el de la Montilla, la acción asesina se
resume en la parte donde Lorca nos da la noticia final de la Reyerta.

También aparece la muerte por suicidio, y se puede observar en el cuarto


romance, en el que los ojos de fría plata de la joven ahogada dan pie al
sonambulismo del poema. Un sonambulismo que da expresión de la muerte en
vida que lleva la gitana, frustrada y enamorada de un hombre que ha estado
desatendiendo los amores de la amargada moza que esperó, que esperaba,
asomada en la baranda.

La presencia de la muerte, se observa también en los romances decimotercero


(“Muerto de amor”) y decimocuarto (“Romance del emplazado”). En el “Romance
del emplazado”, desde dos meses antes ya habían anunciado que iba a morir,
muerto entonces un 25 de agosto que le permite al Emplazado, entrar en el reino
de los memorables.

La emoción aislada junto con la muerte individual, se termina en el decimoquinto


romance con el asesinato colectivo, este es el romance de la “Guardia Civil
Española”, aquel en el que: “Los sables cortan las brisas, que los cascos
atropellan”. Se produce como consecuencia de que los otros invaden lo que el
gitano cree sus derechos y su prestigio. Estos otros son, básicamente, los propios
gitanos y la sociedad, cuyo brazo armado es la Guardia Civil.

En cierto modo, la frustración deviene en violencia y la violencia, en ocasiones, es


la única salida para el mundo de frustración, y como resultado de esa violencia, la
muerte es el signo definitivo que revela en García Lorca, su sentimiento trágico de
la vida, es decir, que los limites a que ve sometida la naturaleza humana sólo
tienen una solución, y esa solución trágica pasa por la muerte.

En algunos poemas, Lorca habla del antónimo de la muerte, la vida, muchas


veces asociado con la lujuria y el sexo valiéndose de los colores y la luna. Sin
embargo, los romances que pudiéramos caratular como “alegres” mezclan por
completo a la muerte. El autor provoca en el lector del Romancero gitano, ese
sinsabor de la polaridad muerte-vida, vida-muerte. La muerte también aparece
como fin inexorable de la vida humana.
Conclusión:

En conclusión, el tema más sostenido y el que constituye el símbolo central de


todos los poemas del Romancero Gitano, es la Muerte. Es el que más llama la
atención por su carácter dominador, y Muerte con mayúscula porque denota su
poder y su fuerza en el mundo poético.

La presencia de la muerte desarrollará un constante conflicto al enfrentarse a la


vida de los personajes de los romances.

Lorca siempre se opone a su instinto, su condición personal, a los


convencionalismos sociales. Es por esto que de esta tensión surge su obra,
caracterizada por símbolos, entre los cuales destacan la Vida-muerte. Su mundo
es la noche poblada de lunas y unos paisajes nocturnos, para esto utiliza muchos
recursos de estilos, entre los que se destacan la metáfora y los símbolos.

La metáfora es una de las figuras retoricas que está muy presente en el


romancero, parte del prestigio de la obra se debe a la brillantez de sus imágenes.
A lo largo del libro podemos encontrar metáforas de todo tipo: vanguardistas,
populares, surrealistas, etc. Sin embargo predomina la metáfora pura lo que, en
momentos, provoca un hermetismo. Es la imaginación del lector la que debe
sustituir cada uno de los elementos metaforizados, así cuando dice Glorietas de
caracolas (verso 15 del segundo romance) se debería entender que se está
refiriendo al salto de los peces que dibujan una curva al asomarse a la superficie;
que Carámbano de luna (verso 77 del cuarto romance) es un rayo lunar; y que
Trescientas rosas morenas (verso 44 del cuarto romance) son las heridas de
sangre secas.

De los símbolos se puede decir que son los elementos naturales más utilizados
por el autor y que siempre están concebidos como realidades con sentido maléfico
(la luna, el mar, el agua, etc.). La luna significa muerte, el mar es el ansia de
felicidad amorosa y el agua hace referencia al llanto; estos son algunos ejemplos
de los símbolos dentro del Romancero Gitano. Otro símbolo utilizado es el color
verde que es el instinto sexual masculino y también la frustración amorosa.