You are on page 1of 2

NADIE TE MENOSPRECIE

Siempre debemos tener cuidado si estamos testarudamente y voluntariamente


estamos pecando.
Aun las personas del mundo pueden tener conductas que reflejan ética y moral.
TITO 2:15 “Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te
menosprecie”
No debemos menospreciar nada de las exhortaciones y reprensiones que se nos
dan en la iglesia, porque eso viene departe del Señor.
Con nuestras conductas y falta de obediencia podemos estar menospreciando a
CRISTO, su doctrina sagrada, sus advertencias.
Nadie se justifique:
Nuestra forma de justificarnos a nuestra manera no vale nada, si en algún
momento dices o piensas: no saben de mi vida, no saben mi realidad, no saben lo
que paso, entonces no estas obedeciendo. Nadie puede justificarse por los pecados
que comete o por cómo es uno mismo.

El justificarse es auto engaño.


No menosprecies la verdad, ni la advertencia:
cuando escuchamos las enseñanzas, las predicas no debemos menospreciar la
palabra de Dios, si lo menosprecias ¡ojo ¡cuidado, que las consecuencias es fatal y
dura sino supiste agarrar la advertencia.
Una manera de menospreciar la verdad, y la advertencia es no Obedecer a lo que
se te dice y hacer lo contrario
Hay autoridades puestas por Cristo:
Los siervos fieles tienen autoridad, que fue dado por parte de Dios, porque Dios lo
ha dispuesto así.
Una verdadera autoridad:
Habla, exhorta y reprende.
El pueblo debe entender que con lo espiritual no se juega, si juegas con lo espiritual
tomándolo a la ligera, Dios quitara de su gracia.
Aun las cosas pequeñas que podemos guardar en nosotros, pueden traer grandes
consecuencia, por eso no debemos ocultar nada, ni a Dios ni a sus siervos.
“Las cosas pequeñas hacen grandes cosas”
“Las partes hacen el todo”
“La unión de puntos hace la línea.”
La iglesia no debe menospreciar a sus ministros, o sino el pueblo se puede
desenfrenar.

Tu alma y tu salvación son más importantes que cualquier otra cosa.

Por nuestra vida murió Cristo dándolo todo. Por eso debes cuidarla.

Muchas veces aun por “sentido común” debemos hacer bien las cosas.

Recuerda nuestra fe será probada, aun con algo sencillo será probado nuestro
nivel de obediencia y consagración.

Si Dios no nos quisiera dar una oportunidad no nos mostraría nuestras fallas, ni
pecados, ni nos disciplinaria.

Lo que ahora nos toca hacer a nosotros es reconocer nuestros pecados, nuestras
fallas y correr a Dios y arrepentirnos genuinamente, no olvidando que Dios ve la
realidad de tu corazón y que nada podemos ocultarle a Él.

Caminar en obediencia, santidad y consagración nos guardara del peligro.