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Salvación Escritural

SALVACION ESCRITURAL

Pastor: Rodolfo Vargas Rojas

2018
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 1
Salvación Escritural

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Salvación Escritural

LA SALVACIÓN

Introducción
La Biblia garantiza una salvación plena, eficaz, perfecta. La sagrada escritura afirma que la
salvación es un don de Dios. No depende del que quiere o del que corre. Dios es soberano y
en esa soberanía extiende su gracia a quien le plazca.

El pueblo que se identifica con el cristianismo ha sufrido cierto caos doctrinales producto del
descuido en el estudio de la Palabra de Dios, y por permitir ciertos pensamientos filosóficos
con tendencias humanísticas y escépticas.
Las personas se preguntan cómo pueden ser salvos y por lo general los predicadores de hoy
le dan formulas en donde presionan a la toma de decisión basada en el supuesto “libre
albedrío” pensamiento adoptado y promovido por la tendencia arminiana.

Hoy mas que nunca requerimos proclamar el único evangelio escritural, cualquier otro que
se parezca o sea distinto en origen y medio y propósito sea anatema.

Las enseñanzas bíblicas enfocan verdades absolutas y no relativas.

Es menester comprender las doctrinas que el Señor Jesús nos encargó, las podemos
determinar de la siguiente manera:

1. Eclesiología.- Todo lo concerniente a la iglesia.

2. Pneumatología.- Todo lo concerniente al Espíritu Santo.

3. Cristologia.- Todo lo relacionado a Jesucristo.

4. Soteriología.- Todo lo concerniente a la salvación.

5. Antropología.- Todo lo concerniente al origen, naturaleza y caída del hombre.

El tema que nos corresponde tratar es sobre la Soteriología o doctrina de la salvación.

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SOTERIOLOGÍA

(DOCTRINA DE LA SALVACION)

SOTERIOLOGÍA. La palabra soteriología designa a una rama de la teología que se centra


en la teorización y estudio de la salvación del alma. La palabra viene del griego σωτηρία
="sotería", salvación y λόγος = "lógos", palabra, tratado. La palabra σωτηρία=soteria
indica la acción de un σωτήρ = "soter", salvador.
La Soteriología es el estudio que trata de la obra principal de Cristo o sea la redención
obrada por Su sacrificio.
“Inmolado por ti”

I. LA MUERTE DE CRISTO.

1. El Cordero inmolado.- Ap.13:8 “8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra


cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue
inmolado desde el principio del mundo”

El contexto de las Escrituras hace referencia que llegaré momento en que los
moradores de la tierra adoraran no a Dios, sino a la bestia que blasfema contra
Dios, su tabernáculo y los que moran en el cielo. Esa gente al igual que la gente
de hoy que no adora a Dios es porque sus nombres no están escritos en el libro
de la vida.
Es probable que usted hayas oído de la muerte de Cristo, pero la pregunta es
¿Que tanto sabes de esa muerte? ¿Te beneficia la muerte de Cristo? Vayamos a
las Escrituras y veamos lo que significa el Cordero que fue inmolado.

A. ¿Qué significa ser inmolado? Significa masacrar, matar, sacrificar, para


bien de una causa o persona. Jesús como el cordero inmolado dio su vida
para que nosotros seamos honrados y así obtener a través de Él la vida
eterna y seamos redimidos y salvados. Meditando en su palabra y ver tanto
sufrimiento que Jesús tuvo que pasar para inmolarse por nosotros,
concluimos indudablemente que ningún ser humano hubiera soportado tanto
azote y sufrimiento,
cualquier humano hubiera
muerto antes de llegar a la
cruz. Satanás no siendo
omnisciente no quería que
Jesús llegara a la cruz, no
quería que el sacrificio
fuera consumido, eso
ocasionó mayor dolor y
mayor sufrimiento a Jesús,
fue tan intenso que solo pudo soportarlo porque Dios el Padre lo lleno de
fuerzas para llegar al Propósito de ser inmolado y dar su vida por nosotros.

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1) Cuando el hombre pecó, lo hizo bajo la advertencia de que, si


desobedecía, moriría. Esta muerte no significaba muerte física, sino
muerte espiritual entre la raza humana y Dios (separación entre Dios el
hombre por su pecado. Is.59:2 “2pero vuestras iniquidades han hecho
división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho
ocultar de vosotros su rostro para no oír.”). Claro está que como
consecuencia del pecado la muerte física también fue inevitable.

2) Cuando el hombre pecó entendió al parecer la gravedad de su


pecado he hizo lo que pudo para cubrir su vergüenza. Gn3:7
“7Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban
desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. ”

3) Cuando el hombre pecó también la muerte fue introducida a la


creación. Dios en su amor y gracia soberana se dignó en "inmolar" un
animal para que con su piel pueda cubrir la "vergüenza" del hombre caído.
Gn.3:21 “21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y
los vistió. ”

En otras palabras, fue necesario que un animal fuera "inmolado" para


tapar el pecado o la vergüenza del hombre. Romanos 5:18-19 “18 Así que,
como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres,
de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la
justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un
hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la
obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

B. Dios instruyó a su pueblo a que "inmolara" un cordero y que comiera su


carne.- Se ordenó esto en el proceso de la liberación de Israel de la
esclavitud de los egipcios. (Ex. 12:3
“3 Hablad a toda la congregación de
Israel, diciendo: En el diez de este mes
tómese cada uno un cordero según las
familias de los padres, un cordero por
familia.”)

1) La sangre de este cordero debía


colocarse alrededor de los marcos de
las puertas de las viviendas de los
israelitas para identificar a los fieles
de Dios. Esto evitaría que el juicio de Dios "pasara" por encima de ellos y
solamente cayera sobre los egipcios. En otras palabras, no habría ninguna
condenación para aquellos que estaban en las manos de Dios.

2) Esa es la misma promesa que hoy mantiene esperanzados a los hijos de


Dios de que nos iremos antes de la Gran Tribulación en el Gran Arrebato
de la Iglesia de Jesucristo. Ro.8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne,
sino conforme al Espíritu.”

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3) El cordero inmolado se convirtió en símbolo de salvación para Israel.-


Cuando el ángel de Dios vino a traer juicio sobre los primogénitos varones
del pueblo egipcio, la sangre del cordero inmolado les libró de la muerte.

4) Luego, como sistema de sacrificio se estableció inmolar un cordero.-


El cordero debería ser ofrecido regularmente por los pecados de los
israelitas. Ex. 29:38-41 “38 Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos
corderos de un año cada día, continuamente. 39 Ofrecerás uno de los
corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde.
40 Además, con cada cordero una décima parte de un efa de flor de harina

amasada con la cuarta


parte de un hin de aceite
de olivas machacadas; y
para la libación, la cuarta
parte de un hin de vino.
41 Y ofrecerás el otro
cordero a la caída de la
tarde, haciendo conforme
a la ofrenda de la
mañana, y conforme a su
libación, en olor grato;
ofrenda encendida a
Jehová.”; Lev. 3:7 “ Si 7

ofreciere cordero por su ofrenda, lo ofrecerá delante de Jehová.”

a. Isaías 53 nos proporciona una imagen de lo que sucede en el mundo


espiritual de manera majestuosa.

2. Fue un plan desde la eternidad. -


Ap.13:8 “8 Y la adoraron todos los
moradores de la tierra cuyos nombres no
estaban escritos en el libro de la vida del
Cordero que fue inmolado desde el
principio del mundo”

A. No fue un accidente.- Hch.2:23 “23 a éste, entregado por el determinado


consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos
de inicuos, crucificándole;”
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B. La muerte de Cristo fue un sacrificio con las mismas características de


los sacrificios del Antiguo Testamento.

1) El sacrifico Antiguo
Testamentario incluía tres
elementos: El tabernáculo, el
sacerdote y la víctima.

2) Los dos últimos elementos coinciden en la persona de Cristo.- Él es


el sacerdote y la víctima al mismo tiempo.
a. Juan 1:29 “29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo:
He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”;

b. He. 7:27 “27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos
sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y
luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre,
ofreciéndose a sí mismo.”;

c. He.9:6-14 “6 Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del


tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los
oficios del culto; 7 pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote
una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los
pecados de ignorancia del pueblo; 8 dando el Espíritu Santo a
entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar
Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese
en pie. 9 Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se
presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en
cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, 10 ya que consiste sólo
de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de
la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. 11 Pero
estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros,
por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es
decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de
becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el
Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. 13 Porque si la
sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la
becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la
carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu
eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

3) Con respecto al tabernáculo.- La Escritura dice que "Cristo no entró en


el Santuario hecho de mano sino en el mismo cielo". He. 9:24 “24 Porque
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no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino


en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;”

3. Fue una muerte sacrificial.- El lenguaje usado en el Nuevo Testamento para


hablar de los efectos de la muerte de Cristo es en base a una muerte sacrificial.
(Ro. 3:25 “25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su
sangre, para manifestar su
justicia, a causa de haber
pasado por alto, en su
paciencia, los pecados
pasados,”, Ef. 1:7 “7 en quien
tenemos redención por su
sangre, el perdón de pecados
según las riquezas de su
gracia,”, 1 Juan 1:7 “7 pero si
andamos en luz, como él está
en luz, tenemos comunión
unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”)

A. El mismo Señor en la última cena dice: Mt.26:28 “28 porque esto es mi


sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los
pecados.”
B. La muerte de Cristo fue un sacrificio completo y perfecto

II. LA NATURALEZA DE SU SACRIFICIO.

1. Aspecto General. - En términos generales queremos decir que el sacrificio de


Cristo fue substitucional o vicario: esto es, no fue por El sino por otros, a favor
de otros, en beneficio de otros. Ese carácter tienen todos los sacrificios de
animales hechos en el Antiguo Testamento. Cristo es llamado el Cordero de
Dios y se explica su muerte diciendo que sufrió el Justo por los injustos (1P.
3:18 “18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo
por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne,
pero vivificado en espíritu;”)

2. En relación a Dios el sacrificio de Cristo es propiciación y expiación.

A. Propiciación. - significa cubrir, aplacar o cancelar, redimir.

1) La palabra propiciación lleva


la idea básica de aplacar o
satisfacer, concretamente
hacia Dios. La propiciación es
un acto entre dos partes que
implica apaciguar la ira de
alguien que está ofendido y
ser reconciliado con él.

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2) A la luz de esta definición tan sencilla y tan clara podemos entender


como Cristo es la ofrenda que apacigua la justa ira de Dios motivada por
el pecado del hombre. (Ro. 3:25 “25 a quien Dios puso como
propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia,
a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados
pasados,”, 1Juan 2:2 “2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y
no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”,
1Jn.4:10 “10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados.”) El pecado del hombre había
violado la Justicia Divina y esa Justicia demandaba el castigo para el
hombre. Cristo nos sustituye en la cruz. Dios nos castiga en Cristo, y
así, habiendo satisfecho Su justicia puede ser propicia a nosotros.

B. Expiación. - Consiste en padecer el castigo por los pecados, con lo cual se


eliminan los efectos del pecado y el pecado.

1) significa padecer el castigo del


pecado, eliminando así los efectos
del pecado del pecador
arrepentido y permitiéndole
reconciliarse con Dios. Jesucristo
fue el único ser capaz de llevar a
cabo la Expiación perfecta por
todo el género humano.

2) Nuestro crimen era el pecado. El


pecado es ofensa contra Dios. Las
dos formas mediante las cuales podíamos satisfacer la justicia divina
eran sufrir la pena de nuestro pecado o mediante un substituto.

a. En el primer caso sería expiación personal en el segundo expiación


vicaria. El resultado de la primera es condenación.

b. El de la segunda es salvación, pues en este caso se efectúa un gran


cambio. La culpa del pecador le es imputada a Cristo y la justicia de
Cristo le es imputada al pecador, por cuya razón Cristo es crucificado
y el pecador justificado.

c. Nótese que en este caso la expiación es hecha por la parte ofendida


(Dios) en lugar de ser por el ofensor. En esto se manifiesta la gracia
de Dios.

3. En relación al hombre el sacrificio de Cristo es redención. El objeto de la


propiciación y expiación es Dios pero el objeto de la redención, es el hombre.

A. ¿Qué entendemos por redención?.- Que Jesús nos compró para Dios.

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1) En él (Jesús) nos encontramos


liberados y perdonados. Col.
1:13-14 “13 el cual nos ha librado de
la potestad de las tinieblas, y
trasladado al reino de su amado Hi
jo, 14 en quien tenemos redención
por su sangre, el perdón de
pecados.”

2) Jesús nos dejó libres de la potestad de las tinieblas. - Él nos arrancó


del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino
de su Hijo amado. El pecado paga un salario, y
es la muerte. La vida eterna, en cambio, es el don
de Dios en Cristo Jesús, nuestro Señor. Ro.6.23
“23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús
Señor nuestro.”. Jesús nos liberó de la obligación
del castigo por nuestros pecados.

3) No olviden que han sido rescatados de la vida


vacía que aprendieron de sus padres; pero no
con un rescate material de oro o plata,
sino con la sangre preciosa de Cristo, el
Cordero sin mancha ni defecto.1P.1:18-19
“18 sabiendo que fuisteis rescatados de
vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas
corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la
sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminación,”. Jesús puso término al dolor y
a la penuria de nuestra vida vacía y pecaminosa.

B. En el Antiguo Testamento el redentor tenía que ser pariente cercano.


(Lev. 25:47-49 “47 Si el forastero o el extranjero que está contigo se
enriqueciere, y tu hermano que está junto a él empobreciere, y se
vendiere al forastero o extranjero que está contigo, o a alguno de
la familia del extranjero; 48 después que se hubiere vendido, podrá
ser rescatado; uno de sus hermanos lo rescatará. 49 O su tío o el
hijo de su tío lo rescatará, o un pariente cercano de su familia lo
rescatará; o si sus medios alcanzaren, él mismo se rescatará.”)
Cristo es el pariente de los judíos por cuanto es hijo de Abraham y de
David. (Mat. 1:1 “1Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de
David, hijo de Abraham.”) El es pariente cercano de todos los hombres
por cuanto es hijo de Adán. (Lc. 3:23, 38 “Libro de la genealogía de
Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. 38 hijo de Enós, hijo de

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Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”) En el libro de Éxodo encontramos


tipificada nuestra redención. Allí aprendemos que:

1) La redención es obra de Dios. Israel no podía hacer nada para salvarse


del poder de Faraón en Egipto. Egipto es un tipo del mundo con su
pecado y Faraón representa a Satanás como "el príncipe de este
mundo"

2) La redención se efectúa por medio de una persona, Moisés, el libertador


de Israel es tipo de nuestro Gran Libertador: Cristo.

3) La redención es por derramamiento de sangre. La sangre del cordero


pascual representada la sangre de Cristo. (1Ped. 1:18-19 “18 sabiendo
que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como
oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminación,”, 1Cor. 5:7 “7 Limpiaos,
pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin
levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya
fue sacrificada por nosotros.”)

4) La redención necesitaba una manifestación especial de poder. En


Éxodo la sangre pagó el precio pero fue el brazo fuerte de Jehová el que
libertó. En Ro.7, se presenta al creyente redimido por la sangre pero
luchando con el pecado. En Ro.8, se presenta el poder de Dios en el
Espíritu Santo para librar al creyente de la "ley del pecado y de muerte".
Hay que vivir en Ro.8 y no en Ro.7

C. En el Nuevo Testamento el verbo redimir lleva la idea de comprar un


esclavo para ponerlo en libertad.

a. Los hombres aparecen como esclavos "vendidos a sujeción de


pecado".- (Ro. 7:14 “14 Porque sabemos que la ley es espiritual;
mas yo soy carnal, vendido al pecado.”)

b. Se les ve "andando conforme a la condición de este mundo y


conforme al príncipe de la potestad del aire".- (Ef. 2:2 “2 en los
cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de
este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el
espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,”)

c. Están "bajo maldición".- Gál. 3:10 “10 Porque todos los que
dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues
escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas
las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.”

d. Son "sentenciados a muerte". 2Cor. 1:9 “9 Pero tuvimos en


nosotros mismos sentencia de muerte, para que no

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confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a


los muertos;”

e. Cristo ES nuestro Redentor, habiéndonos comprado por el precio


de Su preciosa sangre.- Mat. 20:28 “28 como el Hijo del Hombre no
vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en
rescate por muchos.”, 1Tim. 2:6 “6 el cual se dio a sí mismo en
rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido
tiempo.”, 1Ped. 1:18-19 “18 sabiendo que fuisteis rescatados de
vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros
padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con
la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y
sin contaminación,”

f. Recordemos que esta salvación es gratuita pero no barata, pues,


costó el precio indecible de la sangre de Nuestro Señor.- A los ya
redimidos se nos dice en 1Cor. 6:20 “20 Porque habéis sido
comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

4. En relación a Dios y el hombre el sacrificio de Cristo es reconciliación.

A. La reconciliación de acuerdo con el teólogo J. S. Banks es: "La deposición


mutua de la enemistad". Esa enemistad de parte del hombre era personal y
consistía en su actitud pecaminosa contra las leyes y carácter de Dios; de
parte de Dios era enemistad judicial.

B. Con el sacrificio de Cristo el hombre recibe el perdón de sus pecados y la


libertad del poder del pecado: y su enemistad para con Dios es depuesta
haciendo en cambio un verdadero amor para El.

C. Dios, por Su parte, habiendo sido satisfecha Su justicia por el sacrificio de


Cristo, perdona al pecador, olvida su pecado, y le restablece a la posición
de hijo. 2 Co. 5:18-20 “18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos
reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la
reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al
mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y
nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que,
somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por
medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos
con Dios.”, Col. 1:21 “21 Y a vosotros también, que erais en otro
tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas
obras, ahora os ha reconciliado”, Ef. 2:16 “16 y mediante la cruz
reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella
las enemistades.” Cuando eso sucede, el hombre y Dios han sido
reconciliados.

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III. EL VALOR DEL SU SACRIFICIO. El Dr. Pendleton presenta tres ideas que
ayudan a comprender el valor del sacrificio de Cristo y a ellas nos vamos a referir
aquí.

1. El sacrificio de Cristo fue la consumación de los sacrificios antiguo


testamentarios.- De manera que los sacrificios del Antiguo Testamento eran
representaciones o tipos del verdadero sacrificio, el de Cristo; y éste, a su vez,
es el antitipo o la consumación de aquellos. (He. 9:9-12 “9 Lo cual es símbolo
para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y
sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al
que practica ese culto, 10 ya que consiste sólo de comidas y bebidas,
de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas
hasta el tiempo de reformar las cosas. 11 Pero estando ya presente
Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y
más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta
creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino
por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar
Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”)

El judío inteligente al ofrecer sus víctimas no miraba a ellas miraba al futuro, al


gran sacrificio que Dios había prometido (Isa. 53) Por eso decimos que el valor
de aquellos sacrificios era relativo mientras que el valor del sacrificio de Cristo
es intrínseco, absoluto, real. Habiéndose ofrecido el verdadero sacrificio ya no
hay que ofrecer más sacrificios por el pecado.

2. El Nombramiento de Dios.- Aquí mencionamos dos textos: "He aquí el


Cordero de Dios" y "A éste señaló (selló) el Padre".

A. (Jn. 1:29 “29 El siguiente día vio


Juan a Jesús que venía a él, y
dijo: He aquí el Cordero de
Dios, qu e quita el pecado del
mundo.”.- Aquí es citado, Cristo es
identificado como el Cordero de
Dios, la víctima para el gran
sacrificio que había sido ordenado
por Dios desde la Eternidad.

B. Jn.6:27 “27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la


comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre
os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.”.- Aquí se nos da la idea
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del cordero sellado con el sello del Templo, que en este caso es Dios quien
lo señala (sella) y destina para el sacrificio, lo cual naturalmente ayuda a
comprender el valor del sacrificio.

3. La Dignidad de la Persona.- Este es el argumento principal que hay que


tomar en cuenta al evaluar el sacrificio de Cristo.

A. Los sacrificios del Antiguo Testamento, según el argumento de la Epístola a


los hebreos, carecían del valor para limpiar el pecado porque eran
sacrificios de animales y por lo tanto carecían de la dignidad necesaria. He.
10:4 “4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no
puede quitar los pecados.”

B. En el caso de Cristo, Su divinidad añade una inigualable a Su persona


y por tanto a Su sacrificio. De ahí que Su sacrificio pueda ser eficaz para
el pecador, por cuanto Cristo tenía una naturaleza humana completa y
perfecta y suficiente para salvar a todos los pecadores, pues, Su naturaleza
divina le hace tener méritos infinitos e inagotables. He. 2:9-14 “9 Pero
vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a
Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de
la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por
todos. 10 Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las
cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de
llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al
autor de la salvación de ellos. 11 Porque el que santifica y los que
son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza
de llamarlos hermanos, 12 diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu
nombre, En medio de la congregación te alabaré. M 13 Y otra vez:
Yo confiaré en él. m Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios
me dio. 14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y
sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio
de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo,”, 1Tim. 4:10 “10 Que por esto mismo trabajamos y sufrimos
oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el
Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.”,
Mat. 28:18-20 “18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y
haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

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SOTERIOLOGÍA (LA DOCTRINA DE LA SALVACIÓN)

INTRODUCCIÓN
La teología significa simplemente pensar acerca de Dios y expresar esos pensamientos en
alguna manera. La frase “sana doctrina,” que Pablo usa, significa doctrina saludable (2 Tim.
4:3; Tito 1:9). La doctrina saludable, o la teología saludable, siempre se espera que resulte
en una forma santa de vivir. La teología saludable se expresa no sólo en un credo, sino en
un vivir fructífero; y una vida santa tiene que basarse en una teología saludable. Pero, el
conformar nuestras vidas a la imagen de Cristo es la meta definitiva al estudiar la teología.
Sin embargo, a fin de cuentas, ningún libro puede hacer esto. Solamente lo pueden hacer
usted y Dios.
SOTERIOLOGÍA (LA DOCTRINA DE LA SALVACIÓN)
La soteriología, la doctrina de la salvación, es el tema mayor en las Escrituras. Abarca todas
las edades como también la eternidad pasada y futura y se centra en la persona más
importante, nuestro Señor Jesucristo. Desde la perspectiva de Dios, la salvación incluye la
obra completa de Dios en traer a las personas de la condenación a la justificación, de la
muerte a la vida eterna. El alcance inclusivo de la salvación se subraya por observar los tres
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tiempos de la salvación; al momento de creer uno fue salvo de la condenación del pecado
(Ef. 2:8; Tit. 3:5); ese creyente también está siendo salvado del dominio del pecado,
santificado y preservado (Heb. 7:25) y será salvado de la misma presencia del pecado para
siempre en el cielo (Ro. 5:9- 10).
La palabra hebrea yasha relacionada con la salvación en el A.T. significa libertad de lo que
amarra o restringe, rescate, liberación o el darle algo amplitud o anchura. Creo que el
pecado trajo y trae alejamiento de Dios y la depravación significa que nada que haga el
hombre ganará algún favor o consideración de Dios en lo que concierne a la salvación. Creo
que Dios en su gracia y misericordia ha provisto salvación por la obra de Cristo en la cruz
(Mt. 1:21; Jn. 3:16, 17).
Creo que la obra de Cristo fue sustitutoria a cada persona y que proporciona salvación,
perdón de nuestros pecados y una vida eterna (Jn. 10:10; Ro. 5:12; I Co. 15:1-4).

Creo que la salvación es un acto divino operado por Dios en la vida del hombre y que trae
estos resultados en la experiencia del mismo.

1. El arrepentimiento — un cambio de mente genuino, no superficial, tocante a algo, que es


seguido por alguna transformación del comportamiento.
2. La fe — significa confianza, certidumbre, contar con que algo es verdad. Por supuesto, la
fe debe tener contenido; tiene que haber confianza o certidumbre acerca de algo. Tener fe
en Cristo para salvación significa confiar en que Él puede remover la culpabilidad del
pecado y dar vida eterna.
3. Regeneración — La palabra, usada solamente dos veces en el N.T. (Mt. 19:28; Tit. 3:5),
significa nacer de nuevo. Es la obra de Dios que da nueva vida al que cree.
4. Gracia — la generosidad gratuita de Dios a través del don de Jesucristo. El sacrificio de
Cristo es el supremo testimonio de la gracia (2 Co. 8:9; Fil. 2:5).
5. Redención — Es la obra de Dios por la cual nos compró y nos libró de la condenación y el
poder del pecado por medio de la sangre de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo (Ga.
3:13; Ef. 1:7; Heb. 9:12).
6. Justificación — anunciar un veredicto favorable, declarar justo.
7. Imputación — Es el acto de Dios por la cual imparte al creyente la justicia eterna de
Cristo. (Ro. 3:21; I Co. 1:30).
8. Propiciación — remoción de la ira de Dios a causa de la ofrenda de Cristo.
9. Perdón — Olvido del pecado y olvido, también, del precio que se ha de pagar por el
pecado.
10. Santificación — el creyente unido con Cristo, santo. Santificación progresiva es la
separación del pecado para vivir para Dios (Hch. 9:13, 32; 26:10; Ro. 12:1, 2).
11. Adopción — colocar al creyente en la familia de Dios como hijo adulto.
12. Elección — Es la selección pretemporal por parte de los que habrían de ser salvos. Dios
es soberano y el hombre responsable. Dios envió su palabra escrita y encarnada, su
Espíritu Santo y el evangelio para ofrecer salvación (Ro. 9:11, 18-23; 2 Tes. 2:13).
13. Seguridad eterna — la obra de Dios que garantiza que el don de la salvación, una vez
recibido, es para siempre y no se puede perder.

El misionero Ángel Espada y su esposa Margaret sirven al Señor en Aibonito, Puerto Rico
bajo la misión Baptist International Missions.

Este es uno de los artículos de la Declaración Doctrinal presentada por el misionero Espada
el día de su ordenación al ministerio.

Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 16


Salvación Escritural

ENTENDIENDO MI SALVACIÓN

pregunta de reflexión: ¿Cómo sabes que eres salvo? ¿Por qué dices que eres salvo?

Entender a la luz de las escrituras (La Biblia) como y porque soy salvo nos ayuda mucho a
formar una visión enteramente bíblica de nuestra salvación y será tan importante que nos
ayudara considerablemente en nuestro caminar en esta nueva vida o en este nuevo
comienzo.

Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 17


Salvación Escritural

Muchos de los conceptos o creencias que se enseñan en torno a la salvación son métodos
que el hombre ha creado según su preferencia y eso sin duda afecta en gran manera a las
personas que siguen o creen esas doctrinas.
Por eso tener una comprensión y entendimiento claro de lo que significa “el evangelio” es
vital y de suma importancia.
Todos sabemos o por lo menos hemos oído la palabra evangelio, pero es probable que no
tengamos un entendimiento adecuado de lo que significa esa palabra y de donde viene su
origen.

La Palabra EVANGELIO es usada más de setenta y cinco veces. Significa “buenas noticias”
(gr. evangelion).
La historia del Señor Jesús, que tras su muerte y resurrección ofrece salvación a los
pecadores es llamado “el evangelio.” 1Co.15:1-4 “1 Además os declaro, hermanos, el
evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2
por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis
en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió
por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al
tercer día, conforme a las Escrituras;”

Así como escribió el apóstol Pablo que el evangelio son las buenas nuevas de que Cristo
murió por nuestros pecados, conforme a las escrituras; y que fue sepultado y que resucito al
tercer día., necesitamos de igual forma leer con detenimiento lo que nos dice Isaías 61:1-2
“1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a
predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar
libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2 a proclamar el año de la buena
voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los
enlutados;”

¿POR QUÉ ES NECESARIO EL EVANGELIO?

Esto nos lleva a otro punto importantísimo, pero que lamentablemente muchos de los
“métodos” (como si fuera posible que existan “métodos” para evangelizar) ignoran o no
hacen mención alguna al momento de comunicar las buenas nuevas y es lo que la Biblia
llama nuestros pecados, en la actualidad mucha de la predicación “moderna” ignora por
completo el tema del pecado del hombre (varón y hembra) privándolo de recibir el verdadero
evangelio, eso quiere decir que para que sean buenas nuevas uno debe reconocer y saber
que la condición espiritual y moral del hombre es de decadencia total, que el hombre delante
de Dios está muerto espiritualmente en delitos y pecados (Efesios 2:1 “1 Y él os dio vida a
vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, ”) y que su destino final
es el castigo eterno (Romanos 6:23 “23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la
dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”, Juan 5:24 “24 De cierto, de
cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá
a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”, Apocalipsis 20:15 “15 Y el que no se
halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”).

La Biblia no se equivoca cuando afirma que todo ser humano ha pecado (Romanos 3:23
“23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, ”), esto nos lleva a
nuestros segundo punto vital e importante del evangelio y es el tema del pecado, en este
punto hay muchas veces una gran confusión entre el pecado y los pecados, por otro lado
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 18
Salvación Escritural

está el tema del pecador, ¿Quién, cómo y porque el hombre es un ser pecador? Son
preguntas muy válidas y vamos a tratar de ilustrar y de responder estas preguntas.

La Biblia enseña lo siguiente:


(Romanos 5:12 “12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el
pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. ”)
Y el Salmista David va ha exclamar:
(Salmos 51:5 “5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.”)

Estos dos enunciados nos llevan indefectiblemente al origen de la creación del hombre, ya
que Pablo dice que el pecado entró al mundo por un hombre y luego el entendimiento de lo
que ocurrió en el principio nos dejara comprender mas exactamente qué quiso decir David
con la expresión en pecado me concibió mi madre.

Romanos 5:12: el pecado entró.


No se trata de un pecado en particular, sino de la
propensión inherente al pecado que entro al género humano. Los hombres se convierten en
pecadores por naturaleza. Adán transmitió a todos sus descendientes la naturaleza
pecaminosa inherente que llego a poseer a causa de su primer acto de desobediencia. Esta
naturaleza está presente desde el momento de la concepción (Salmos 51:5), lo cual hizo
imposible que el hombre viviera de tal modo que agradara a Dios. Satanás, el padre del
pecado (1 Juan 3:8), trajo primero la tentación a Adán y Eva (Gen 3:1-7), por un hombre.
Con el pecado de Adán, toda la humanidad pecó en sus lomos (v.18; cp. Hebreos 7:7-10)
puesto que su pecado transformo su naturaleza interior y trajo muerte espiritual y
depravación, esa naturaleza pecaminosa pasaría también por la vía genética a su posteridad
(salmos 51:5)… Por cuanto la humanidad entera existía en los lomos de Adán y mientras la
procreación heredo su condición caída y depravada, puede decirse que todos pecaron en él.
Por lo tanto, los seres humanos no son pecadores porque pequen, sino que pecan porque
son pecadores”.

¿QUÉ ES EL PECADO?

Para continuar con nuestro estudio, tratemos de definir la palabra pecado, en el Nuevo
Diccionario de la Biblia encontramos la siguiente definición:

PECADO El AT utiliza varias palabras que se traducen como pecado. Entre ellas
están los términos het y hatta’a (pecado, pecador), que tienen el sentido de fallar, de
algo que no logra su meta. Se entiende mejor el significado al leer en Jue. 20:16,
donde se dice que en la tribu de Benjamín había unos hombres zurdos “todos los
cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban”. Encierra también
el sentido de apartarse de lo que es la norma. Así se usa en Gn. 40:1 (“... el copero
del rey de Egipto, y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto”).
Cuando palabras que tienen esta raíz aparecen en pasajes como Lv. 4:2 (“... alguna
persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová”), la idea es también de
fallar, de no cumplir con lo esperado o demandado. Se puede fallar o “pecar contra” los
derechos de una persona, al no respetarlos o al maltratarlos. Así, Abimelec dijo a Abraham:
“¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti...?” (Gn.20:9). Así, en muchas ocasiones

Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 19


Salvación Escritural

se habla de pecar contra la ley de Dios. Esto acontece cuando el hombre no llega a cumplir
con la norma que Dios ha puesto, o el “estándar” divinamente exigido.
En el NT se emplea el término adikia, que se traduce como injusticia, agravio, injuria,
daño, para señalar un pecado que se comete contra alguien. Este término fue el que usaron
los traductores de la Septuaginta para una gran cantidad de vocablos hebreos que no tenían
equivalente en griego. Pero la palabra que más se utiliza es amartia, equivalente a pecado,
y que tiene un primer sentido semejante al del AT en cuanto a que significa fallar, perder la
marca, apartarse de la norma, no llenar el “estándar”. Se usa amartia siempre para señalar
el pecado del hombre contra Dios.

Quienes más utilizan esta palabra y desarrollan el concepto son Pablo y el apóstol
Juan. Pero en los Evangelios, se usa el término, mayormente en los casos en que el Señor
Jesús hablaba del perdón de pecado. (Mt. 18:15; Lc. 17:3). Sin embargo, el concepto de
pecado., que entre los judíos se restringía al no cumplimiento de la ley, especialmente en
sus aspectos externos, aparece radicalizado en las enseñanzas del Señor, quien decía que
“no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la
voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21), hasta el punto de que aun personas
que hubieran hecho milagros en el nombre de Jesús se perderían si sus acciones no
correspondían a una realidad interior de arrepentimiento y santidad (Mt. 7:22–23) En sentido
general la idea principal es que significa fallar, perder la marca, no darle al blanco, apartarse
de la norma, no llenar el estándar de Dios, es tal el poder de influencia que ejerce el pecado
que cuando leemos la epístola a los Romanos donde Pablo hace una exposición
contundente sobre el pecado, tenemos la impresión de que llega a personificarlo, otro
comentario muy claro es el que encontramos en libro Doctrina Bíblica de Wayne Grudem:
Podemos definir el pecado como sigue: Pecado es no ajustarse a la ley moral de Dios en
hechos, actitudes o naturaleza. La definición de pecado antes dada especifica que pecado
es no ajustarse a la ley moral de Dios no solo en acción y actitud, sino también en naturaleza
moral. Nuestra naturaleza, el carácter interno que es la esencia de lo que somos como
personas, también puede ser pecadora. Antes de que Cristo nos redimiera, no solo
hacíamos actos de pecado y teníamos actitudes de pecado, sino que también éramos
pecadores por naturaleza.

¿QUÉ HACE EL PECADO?

Definido a grandes rasgos lo que es el pecado, profundicemos un poco mas y volvamos al


punto donde tanto el apóstol Pablo y el rey David dicen que “el pecado entro al mundo por
un hombre” y “en pecado me concibió mi madre”, estas dos afirmaciones en realidad nos
llevan a una misma conclusión y es que no hay duda que el hombre desde que nace tiene
una inclinación muy grande a pecar, ya sea que sea un hombre moralista o un hombre
inmoral, para la Biblia no existe un solo hombre capaz de hacer el bien o de generar el bien
desde su mismo ser (Isaías 64:6; Cf. Romanos 3:9-20), de hecho aun antes de nacer el
hombre ya esta lleno de maldad (Génesis 25:26) y por eso después de nacer ya se está
corrompiendo (Salmos 58:3), esta es una de las verdades centrales del evangelio que todo
creyente debe entender para poder crecer espiritualmente en forma saludable y sobre todo
entender que la vida cristiana solo puede ser vivida mediante la fe en Cristo(Hebreos 11:6) y
que los que viven según los dictámenes de su naturaleza caída (la carne) no pueden
agradar a Dios (Romanos 8:8-9), las razones son muy simples:

1) El entendimiento del hombre fue oscurecido por el pecado (Efesios 4:18)


Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 20
Salvación Escritural

2) El corazón fue endurecido por el pecado (Efesios 4:18)


3) El hombre se descarrío por causa del pecado y perdió su camino (Isaías 53:6)
4) El hablar del hombre se corrompió por causa del pecado (Romanos. 3:13,14)
5) La voluntad del hombre quedo esclavizada (2 Timoteo 2:25-26)

¿LIMITA NUESTRA INCAPACIDAD A NUESTRA RESPONSABILIDAD?

No hay duda entonces que cualquier parte de nuestro ser esta afectado (infectado) por el
pecado: nuestras emociones, nuestro intelecto, nuestros deseos, nuestro corazón (el centro
de nuestras emociones o el centro de nuestros deseos y procesos en la toma de
decisiones), nuestras motivaciones, nuestras metas y sin duda nuestros cuerpos físicos
también (Romanos 7:18, Tito 1:15, Jeremías 17:9, Efesios 4:18) sin embargo este estado de
“depravación total” como lo suelen llamar algunos teólogos no incapacita al hombre en su
entendimiento de poder reconocer al Dios Creador tal y como lo afirma la epístola a los
Romanos 1:18-23.
También podemos leer en las propias palabras del Señor Jesús lo siguiente:
(Joh 5:40) y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Esto nos deja ver claramente que el
hombre es totalmente responsable (100% responsable) de sus actitudes, decisiones y
deseos y que la verdadera medida de su responsabilidad y culpa no esta en su capacidad de
obedecer a Dios o no poder obedecerle, sino mas bien en la absoluta perfección de la ley
moral y de la Santidad de Dios (que se puede apreciar claramente en su ley) una muy buena
pregunta que surge aquí es la siguiente: ¿limita nuestra incapacidad a nuestra
responsabilidad? La respuesta a esta pregunta es un rotundo no, ya que la Biblia afirma
categóricamente lo siguiente:

(Rom 1:21) Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias,
sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.

(Rom 1:22) Profesando ser sabios, se volvieron necios,

(Rom 1:23) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de
hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Esto nos lleva a considerar algo más que tiene que ver con la responsabilidad del
hombre y es lo siguiente: (Lev 5:17) Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que el
SEÑOR ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su
castigo.

¿QUÉ HIZO DIOS POR EL HOMBRE PECADOR?


No hay duda entonces de porque la Biblia afirma categóricamente lo siguiente:

(Rom 3:23) por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,

(Rom 3:24) siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es
en Cristo Jesús,
(Rom 3:25) a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de
la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los
pecados cometidos anteriormente, Cristianismo Histórico

Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 21


Salvación Escritural

Rom 3:26) para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que
justifica al que tiene fe en Jesús.
Es bueno recordar que las buenas nuevas no solo deben incluir un “diagnóstico y
veredicto exhaustivo” de la condición espiritual, moral y física en la que se encuentra el
hombre sin Cristo; sino también en la provisión que Dios ha hecho para todos aquellos que
serán herederos de la vida eterna en Su Hijo, el Señor Jesús (Tito 3:7).

¿QUÉ IMPLICA LA JUSTIFICACIÓN?


Enfoquémonos ahora entonces en la manera en que Dios nos ofrece el don de la
salvación a seres humanos pecadores dignos de muerte, según se nos dice
claramente en Romanos 6:23: Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios
es vida eterna en CristoJesús Señor nuestro.
Dice la Palabra de Dios (La Biblia) que somos justificados gratuitamente, esto quiere decir
que no hay nada que yo pueda, deba o deje de hacer para recibir este don de Dios lo cual
conocemos como la salvación, en otras palabras este regalo de la salvación es gratuito para
el hombre porque Dios lo justifico.
Sin embargo necesitamos considerar otro punto vital del evangelio ya que pudiéramos pasar
por alto en forma muy liviana lo que para Dios significo justificar a los herederos de la
salvación y todo eso por lo que para Dios es el pecado, nótese bien estamos diciendo el
pecado, no los pecados, ya que sabemos que el hombre es pecador no porque peca, sino
que peca porque es pecador, el tiene esa condición natural de ser pecador muy dentro de si,
es como algo inherente a su propia naturaleza y Dios no tan solo aborrece al pecado sino
también al pecador (Salmos11:5, 37:28, 145:20, 5:5; Proverbios 12:7, Jeremías 25:31,
30,23)

EL DILEMA DE LA JUSTIFICACIÓN
Por lo tanto para entender que la salvación es un regalo pero que tuvo un costo muy grande
para Dios es necesario que consideremos lo siguiente: (Pro 17:15) El que justifica al impío, y
el que condena al justo, Ambos son abominación á Jehová.
En otras palabras si Dios dice que el que justifica al impío, o sea al culpable es una
abominación para Dios, ¿como puede ser posible que Dios quien es verdaderamente y
totalmente Justo nos justifique según Romanos 3:24 en forma gratuita, a nosotros que si
somos injustos y pecadores condenados a muerte (Romanos 6:23)?
Puesto que esta es una idea forense, la justificación se relaciona con el concepto de Dios
como Juez. Este tema se encuentra por toda la Biblia. Abraham reconoció a Dios como el
Juez de toda la tierra, que tenía que hacer lo justo (Génesis 18:25). En el canto de Moisés la
justicia y la rectitud de Dios son reconocidas (Deuteronomio32:4). Pablo le llama a Dios el
Juez justo (2 Timoteo 4:8). El escritor de Hebreos llama a Dios el Juez de todos, y Santiago
les recuerda a sus lectores que el Juez estaba delante de la puerta (Santiago 5:9).
Si en Dios, el Juez, no hay injusticia y es completamente justo en todas Sus decisiones,
entonces ¿cómo puede El declarar justo a un pecador? si todos somos pecadores. Dios
solamente tiene tres opciones cuando los pecadores comparecen ante Su tribunal:
Condenarlos, comprometer Su propia justicia para recibirlos tal y como están, o
transformarlos en personas justas. Si El puede ejercer esta tercera opción, entonces los
puede declarar justos. Pero cualquier justicia que un pecador posea tiene que ser auténtica,
no ficticia; real no imaginaria; aceptable por las normas de Dios, y ni aun un poquito menos
que eso. Si esto se pudiera llevar a cabo, entonces, y solamente entonces, puede El
justificar.
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 22
Salvación Escritural

Job expresó el problema con precisión cuando preguntó: “¿Y cómo se justificará el hombre
con Dios?” (Job 9:2).5
Para entender este “dilema” es importante considerar el estudio de la palabra propiciación.

PROPICIACIÓN
El significado más estricto del término propiciación es:
Según el uso de los griegos, propiciación significaba «aplacar la ira y ganar el favor»,
generalmente de alguna divinidad que se suponía ofendida, por medio del sacrificio de los
dones del adorador.
En el contexto bíblico la Biblia enfatiza que la ira de Dios esta sobre el hombre pecador y el
hombre tiene que pagar por sus trasgresiones hechas contra la ley de Dios y Su santidad.
Aplicando este concepto podemos afirmar lo siguiente que el sacrificio redentor de
Cristo ha satisfecho los requisitos de la ira santa de Dios contra el pecado humano (Ro 1:18;
Ef 2:3); (cp. Is 53:10–11). Por tanto, Dios puede demostrar justamente misericordia al
hombre y perdonar los pecados y poner en una correcta posición delante de sí al creyente
(Lc 18:13–14; Ro 3:24–26). El “propiciatorio” del A.T. sirvió de lugar de propiciación o
“expiación” y representa la obra propiciatoria de Cristo en el N.T. (Ex 25:18–22; Lv 16:14–22;
Heb 9:5–26).7
Es por eso que el apóstol Pablo en Romanos 3:25 utiliza la palabra propiciación refiriéndose
a que Cristo fue nuestra propiciación, el pago por la deuda que el hombre tenía y de esa
manera aplaco la ira de Dios contra el pecador.

La solución del dilema se halla en la Cruz, donde la justicia de Dios se satisfizo y la


fea mancha del pecado quedó borrada por la ofrenda de Cristo, hecha una sola vez (He.
9:28; Ro. 3:25, etc.). El Sacrificio es sumamente eficaz, y todo el concepto se eleva
infinitamente por encima de las ideas equivocadas de las gentes, por las razones siguientes:

A. DIOS MISMO proveyó la ofrenda que el hombre era totalmente incapaz de


buscar; es decir, el Dios contra quien habíamos pecado provee el medio de satisfacer
Su propia justicia.

B. El sacrificio tiene valor infinito por el excelso valor de Dios-Hombre, quien


«gustó la muerte por todos» (He. 1:2–4; 2:9).

C. Tal ofrenda pudo ofrecerse en justicia por cuanto Cristo era, a la vez, Dios y Hombre. No
era un hombre entre muchos, sino EL HOMBRE por excelencia. El que había creado la
humanidad en su perfección, la incorporó en Su divina Persona por el misterio de la
Encarnación, llegando a ser el segundo y postrer Adán. Así pudo ser en toda la realidad el
Hombre representativo, quien, sin mancha propia, se hizo responsable ante la justicia divina
de los pecados de todos los hombres (He. 2:14; 2 Co. 5:21; 1 P. 2:22–24; Is. 53:4 y 5).
Téngase en cuenta que, cuando las Escrituras hablan de la propiciación y la
redención por la SANGRE DE JESUCRISTO, quiere decir «la vida de Cristo, en su infinito
valor, dada enteramente en expiación sobre el altar de la Cruz». El significado del sagrado
símbolo se aclara mucho en el capítulo 17 de Levítico, especialmente en el versículo 11:
«porque la vida de la carne en la sangre está, la cual os he dado para hacer expiación en el
altar por vuestras almas; porque la sangre, en virtud de ser la vida, es la que hace
expiación» (Versión Moderna). Por eso, «sin derramamiento de sangre no se hace remisión»
(He. 9:22)

Debido a la propiciación Dios es totalmente justo ya que Su Hijo cargo con el pecado
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 23
Salvación Escritural

del hombre y recibió sobre si mismo el justo castigo de Dios por causa del pecado, Cristo
murió por causa del pecado del hombre y recibió sobre su cuerpo el justo juicio de Dios: (Isa
53:10) Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento.
Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días,
y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Es por causa de la propiciación o sea Cristo mismo que es gratuito para el hombre, no
porque el hombre se lo merezca o se lo haya ganado; sino porque alguien pagó la deuda
que el hombre tenía que pagar, ese alguien fue el Hijo de Dios, de quien se dice que fue el
cordero de Dios; en palabras textuales del profeta Juan el Bautista:
(Juan 1:29) El siguiente día ve Juan á Jesús que venía á él, y dice: He aquí el Cordero de
Dios, que quita el pecado del mundo.
En el Antiguo Testamento nosotros podemos leer lo siguiente:
(Isa 53:4) Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con
todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.

(Isa 53:5) Más El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El
castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados.

(Isa 53:6) Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su
camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.

(Isa 53:7) Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al
matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.
Esa profecía se cumplió en el Señor Jesús y el literalmente fue el cordero de Dios que fue
sacrificado por nuestros pecados, la figura del cordero es muy significativa porque Dios
ordenó que se tomara “un cordero de un año, sin defecto, para holocausto” (Lev. 9:3), por
otro lado se sacrificaba un cordero por la mañana y otro por la tarde (Números. 28:4);
también al comienzo de cada mes (Números. 28:11).
Así mismo uno en cada día de la Pascua (Números. 28:16–24). Igualmente en la
fiesta de Pentecostés (Números. 28:26–30) y por ultimo se ofrecían corderos en el día de la
Expiación (Números. 29:7–10). Todo este sacrificio de corderos apuntaban al Mesías es
decir a Cristo, de quien profetizo Isaías cientos de años antes de que realmente ocurriera.
Ahora con relación al ofrecimiento de un cordero en la pascua, el apóstol Pablo dice lo
siguiente: (1Corintios 5:7) Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo
sois, sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.
Esta analogía es tan importante porque así como el pueblo Judío antes de su salida de la
esclavitud de Egipto hacia la libertad, hacia la tierra prometida tuvieron que sacrificar un
cordero sin mancha, para nosotros Dios sacrificó a su Hijo (nuestro cordero) sin pecado,
santo y sin mancha para libertarnos de la esclavitud del diablo, del pecado y de este sistema
llamado mundo.
Toda esta figura de un cordero y de ser sacrificado por los pecados del pueblo es lo
que Dios llevo a cabo para poder ofrecer la salvación como un regalo a todos aquellos que el
había predestinado, para ser herederos de esta tan grande salvación (Efesios 1:5) como
dice el apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo:

(1Pe 1:17) Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de
cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;

(1Pe 1:18) sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de
vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata,
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 24
Salvación Escritural

(1Pe 1:19) sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre
de Cristo.

(1Pe 1:20) Porque El estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero
se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros

(1Pe 1:21) que por medio de El sois creyentes en Dios, que le resucitó de entre los
muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
La única forma en que Dios podía justificar a un pecador es que Su Justicia, por
causa de Su Santidad fuera aplicada y satisfecha en alguien que tuviera santidad
absoluta y fuera sin pecado, no solo eso sino que también además de ser 100%
humano fuera 100% divino, en otras palabras nadie que no fuera Dios mismo podría
justificar al hombre pecador, solo Dios puede justificar al hombre pecador debido a
que su norma, su ley moral y su santidad es tan elevada que solo es posible ser
cumplida por Dios mismo quien la promulgo.

EL SIGNIFICADO DE LA JUSTIFICACIÓN
Justificar significa declarar justo. Tanto la palabra hebrea (—sadaq—) como la griega
(—dikaioo—) significan anunciar o pronunciar un veredicto favorable, declarar justo.
El concepto no significa hacer justo, sino atribuir justicia. Es un concepto de los
tribunales, así que, justificar es dar un veredicto de justicia. Nótese el contraste
entre justificar y condenar en Deuteronomio 25:1; 1 Reyes 8:32; y Proverbios
17:15. Como anunciar la condenación no hace que una persona se convierta en
malvada, tampoco la justificación hace a una persona justa. No obstante, con
condenar o justificar se anuncia el estado verdadero y real de la persona. Sin
embargo, la persona malvada ya es malvada cuando se pronuncia el veredicto de
condenación. Igualmente, la persona justa ya es justa cuando se anuncia el
veredicto de justificación.9
La justificación no es meramente el acto judicial por el cual Dios nos declara libres
del castigo decretado por la ley. El acto judicial de Dios por el cual somos justificados
también involucra la imputación a nuestra cuenta de la justicia positiva de Cristo.
Pablo lo expresa así: «Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por
la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe»
(Filipenses 3:9).
En la justificación nos imputamos esta justicia de Dios por fe en Cristo. La justicia de
Cristo no es imputada ni impartida, es impartida en el proceso de santificación, y es
imputada en el acto de justificación. Entonces la justificación no es una «ficción
legal» sino un «hecho legal». Es por la obediencia de Cristo que somos hechos
justos. «Por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos» (Romanos
5:19b).
Hodge declara el caso así: «La justicia de Cristo, incluyendo todo lo que hizo y sufrió
en lugar de nosotros, es imputada al creyente como la base de su justificación, y …
las consecuencias de esta imputación son, primero, la remisión de pecado, y
segundo, la aceptación del creyente como justo».

Vemos entonces que lo que Dios hace es transformar a los pecadores en personas
justas. ¿Cómo lo hace, según la Biblia? Haciéndonos justicia de Dios en Cristo (2
Corintios 5:21), por tanto constituye justos a los muchos cuando creen en Cristo,
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 25
Salvación Escritural

como Salvador (Romanos 5:19), dándoles a estos que creen el don de la justicia (v.
17). En la epístola a los romanos capitulo 3:21–25 podemos ver como es que Dios
ejecuto su justicia para poder justificar al pecador, en el versículo 21 leemos algo
muy importante y que lamentablemente muchas veces se pasa por alto esa gran
verdad y es la siguiente: Dios para proveer la justicia necesaria lo hizo sin la ley,
esta forma de justificar fue testificada por la ley y los profetas, tanto la ley como los
profetas fueron los testigos pero no el medio, el medio según todo el contexto de
este pasaje es Cristo, esto quiere decir que Dios centro su justicia en Cristo, en el
versículo 22 dice que esa justicia se alcanza o llega a nosotros mediante la fe en
Jesucristo, para todos los que creen en El, pero hemos de notar que no es a causa de
la fe que esta justicia llega, la fe es simplemente el canal por el cual recibimos la
salvación y obviamente la fe necesita tener el objeto correcto para que sea efectiva,
y el objeto de la fe salvadora es Jesucristo.

¿QUÉ SIGNIFICA QUE SU MUERTE FUERA VICARIA Y EXPIATORIA?

En los versículos 24 y 25 se habla de un precio pagado ese precio fue la preciosa


sangre de Cristo, en otras palabras el ofrendo su vida al derramar su sangre sobre
esa cruz maldita y solamente y únicamente por ese sacrificio es que para todos los
que creen en Cristo la justificación y por ende la salvación les llega gratuitamente,
por eso el apóstol Pablo dice:
Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como
fragante aroma. (Efesios 5:2)
Profundicemos un poco mas en lo que implico que Cristo se diera a si mismo por
nosotros, para esto 2 Corintios 5:21 es totalmente revelador, ya que allí se resume
el corazón del evangelio y explica como pueden ser reconciliados los pecadores con
Dios no solo por medio de Jesucristo sino a través de Jesucristo:
(2Co 5:21) Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que
fuésemos hechos justicia de Dios en El.
“Al que no conoció pecado” (v. 21a), es decir, que no había cometido ni un delito.
Esta afirmación hecha por el apóstol Pablo esta fuertemente enseñada en múltiples
pasajes del NT donde se afirman la inocencia de Cristo (ver 1 Juan 3:5; 1 Pedro
2:22; Hebreos 4:15; 7:26). Fue un hecho afirmado por el mismo Jesús (Juan 8:29,
46). Debe notarse que Pablo dijo que Dios “le hizo pecado” (v. 21b). Por otro lado,
Jesús voluntariamente se sacrificó por el pecador (Juan 10:17, 18).
El apóstol Pablo dice que Cristo se identificó en su encarnación con nosotros como
pecadores (Romanos 8:3), por eso vemos que Cristo vino a ser el sacrificio por el
pecado. Este concepto tiene sus raíces en el AT en Isaías 53 donde se habla del siervo
sufriente, especialmente en 53:10 donde dice: “Cuando haya puesto su vida
como sacrificio por la culpa”.
Entonces la frase “por nosotros Dios le hizo pecado” (v. 21b) no debe ser
interpretada o entendida divorciada de la enseñanza del AT y es sumamente
importante entender esto a la luz del régimen de los sacrificios en el AT; en estos
ritos un animal inocente y perfecto era ofrecido en lugar del pecador; cada vez que
un judío traía dicho sacrificio subrayaba simbólicamente la transferencia de su
pecado.
Por otro lado los sacrificios del gran “Día de expiación” (ver Lev. 16) eran de
sustitución y representación, pero como el autor de Hebreos nos enseña, esto servía
solo para hacer recordar al pecador que “la sangre de los toros y de los machos
cabríos no pueden quitar los pecados… por eso dice pero me preparaste un cuerpo…
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 26
Salvación Escritural

‘¡Heme aquí para hacer, oh Dios, tu voluntad!’” (Heb. 10:3–7).


Este es un punto vital que no podemos analizar con liviandad, ya que muchos han
dicho y enseñado que Cristo se convirtió en pecador en la cruz, una
afirmación de esa magnitud es muy seria, tenemos que tener mucho
cuidado, ya que no podemos interpretar este pasaje fuera de lo que el AT enseña y
que el NT ratifica en relación a la muerte de Cristo.
No hay duda que Dios identificó a su hijo con la condición humana en su perdición
(“por nosotros Dios le hizo pecado” 21b), pero luego, con la frase “hechos justicia de
Dios en él” (21c), proclama la gloriosa idea de que los creyentes pueden ser justos
con una justicia que le pertenece a Cristo, entonces si Cristo se convirtió en un
pecador en la cruz no podía reclamar ni poseer Justicia propia, ya que la habría
perdido y hoy por hoy el hombre seguiría condenado a la muerte en el infierno.
En ese sentido Dios el Padre, trato a Cristo como si El fuera un pecador aunque en
efecto no lo era y permitió que muriera como sustituto para pagar el castigo por los
pecados de todos los que creyeran en El.
Aunque el cristiano no celebra el día de la Expiación, es importante que entienda
esta celebración en relación con el sacrificio de Cristo. El NT interpreta la muerte de
Cristo a la luz de este día. En la muerte de Cristo, dice que el velo se rompió (Mat.
27:51, Mar. 15:38; Luc. 23:45). En Levítico 16, el velo era lo que separaba el lugar
de la presencia de Jehová del pueblo. Ahora, está abierto. En Hebreos se compara el
sumo sacerdote con Cristo para demostrar que Cristo es el ungido superior. Aarón
tenía que ofrecer un sacrificio por sí mismo antes de ofrecer para el pueblo. No fue
así con Cristo (Heb. 7:26–28). Los sacrificios de Levítico fueron continuos, pero
Cristo se ofreció una vez para siempre (Heb. 9:6–14). No tenía que repetirlo (10:1–
18). El NT no compara el macho cabrío con Cristo. Sin embargo, la idea de hacer la
comparación aparece temprano en la literatura cristiana. El símbolo tiene valor.
Como el macho cabrío fue enviado al desierto cargado con el pecado del pueblo, así
Cristo murió fuera de Jerusalén por los pecados de su pueblo.

Cada detalle del ritual del día de expiación se cumplió plenamente en Jesucristo. Él
fue inmolado como el Cordero de Dios en expiación vicaria por todos nosotros.
Expiación vicaria significa que él murió no sólo por nosotros, sino también en lugar
de nosotros. En él, los creyentes hemos recibido el perdón de todos nuestros
pecados (Efesios 1:6–7; Colosenses 2:13), porque él fue inmolado por todos
nosotros (Apocalipsis 5:9). Con su propia sangre vertida en la cruz del Calvario, nos
redimió (compró) para Dios (Tito 2:13–14; Hebreos 9:11–28).
Dios “echó” sobre su Hijo todos nuestros pecados para reconciliarnos con él (2
Corintios 5:19–21). También Cristo padeció “fuera de la puerta”, salió del
campamento (a la manera que era sacado el macho cabrío “Azazel”) sufriendo el
oprobio y llevando nuestros pecados (Hebreos 13:11–13).12

¿CÓMO SE OBTIENE SALVACIÓN?

La Biblia habla de creer en Cristo para obtener salvación, la palabra salvación implica
que uno es liberado de alguien o de algo, ese alguien es Dios el Padre uno ha sido
salvado de la Ira de Dios, del justo castigo de Dios por el pecado y en otro sentido
uno a sido liberado del poder del pecado y de la muerte.
Esto lo podemos ver claramente en las palabras del Señor Jesús:
(Joh 3:17) Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 27
Salvación Escritural

que el mundo sea salvo por El.


(Joh 3:18) El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido
condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
(Joh 3:19) Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más
las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas.
Otra aseveración tan clara como esta la encontramos en uno de los evangelios:
(Mar 16:16) El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será
condenado.
En ese sentido creer en Cristo; es lo que nos permite recibir esta salvación tan
grande que fue preparada por Dios, pero de que forma, quien o que, nos da la
capacidad de creer, podríamos decir ¿quienes son los que creen?
El Señor Jesús durante su ministerio terrenal afirmó lo siguiente:
(Joh 6:64) Pero hay algunos de vosotros que no creéis. Porque Jesús sabía desde el
principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que le iba a traicionar.
(Joh 6:65) Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha
concedido el Padre.

LA SOBERANÍA DE DIOS

Esto nos lleva a considerar el tema de la Soberanía de Dios y debemos decir que
esta doctrina es una de la mas odiada y rechazada por la mente natural, esto se
debe a que como dijo el apóstol Pablo (Rom 1:21) Pues aunque conocían a Dios, no
le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus
razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. (Rom 1:22) Profesando ser
sabios, se volvieron necios.
Lamentablemente el hombre por causa de su orgullo detesta la verdad de que es
Dios quien ordena todas las cosas, esto es tan claro de entender simplemente por
definición, porque como es posible que Dios quien es el creador de todo el universo
como dice “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmos
115:3) no pueda decidir quienes se salvan y quienes siguen el camino de la
perdición.
Estudiemos otro pasaje de los evangelios donde Cristo esta hablando:
(Mat 11:27) Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce
al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se
lo quiera revelar.
Esto nos enseña que nadie que se salva se puede ufanar de que alcanzo ese don de
Dios por meritos propios o por haber decidido en forma activa salvarse, la Biblia no
le deja lugar al hombre para intervenir en los decretos eternos y absolutos de Dios y
esto es así simplemente porque Dios es el Rey y Supremo Señor de todo el universo.
La Biblia afirma categóricamente que la salvación es de Jehová (Jonás 2:9).
Esta doctrina de la soberanía de Dios también nos muestra en la Biblia la doctrina de
la elección divina, esta enseñanza explícita esta mostrada en TODA la Biblia (sin
exagerar), por ejemplo en el Nuevo Testamento leemos que los creyentes son “los
escogidos de Dios” (Tito 1:1), el apóstol Pedro en una de sus epístolas dice que los
creyentes fuimos “elegidos según la presciencia de Dios Padre” (1 Pedro 1:1-2),
notemos que muchas veces los opositores de la doctrina de la elección soberana de
Dios, sacan a relucir el termino “presciencia” en el sentido de que como Dios sabe
todas las cosas en este caso quienes creerían y quienes no creerían en el futuro; el
escoge a los que si creerían porque El ya había visto por adelantado la fe que
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 28
Salvación Escritural

tendrían en Su Hijo. En realidad un entendimiento de esa naturaleza sobre lo que


realmente el apóstol Pedro dijo deja mucho que decir ya que lo que realmente dice
es que mucho antes de que el tiempo existiera, Dios determino en la eternidad
pasada conocerles, amarles y salvarles, esto es consistente con lo que el apóstol
Pablo enseño cuando dice que fuimos “predestinados conforme al propósito del que
hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1:11) no solo eso,
sino que también se afirma que “Dios nos escogió en el (en Cristo) antes de la
fundación del mundo… en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos
suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:4-5),
en la epístola a los Romanos se nos muestra que somos aquellos “que conforme a su
propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para
que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo… y a los que predestinó, a
estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que
justificó, a estos también glorificó” (Romanos 8:28-30).

En el Antiguo Testamento también vemos claramente la elección soberana de Dios,


en la vida de Abraham, Jacob, etc. (ver Génesis 12 y Génesis 27) sobre el último
caso el nuevo testamento nos revela lo siguiente:
(Rom 9:11) (Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal,
para que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino por el que
llama, permaneciese;)
(Rom 9:12) Le fué dicho que el mayor serviría al menor.
(Rom 9:13) Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.
(Rom 9:14) ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
Esta enseñanza es de vital importancia en la vida del creyente porque le ayudará a
entender que todo cuanto le acontezca a lo largo de su vida no esta fuera de Su
control y sin duda Dios sabe lo que tenemos que vivir y que podremos y no
podremos alcanzar.
En el Antiguo Testamento también podemos leer que Dios dice “Yo anuncio lo
porvenir desde el principio y desde la antigüedad lo que aun no era hecho; que digo:
Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:10) esta declaración
afirma que Dios no esta sujeto a las decisiones u opiniones de otros, en ese sentido
sus propósitos para escoger a algunos y rechazar a otros están escondidos en los
consejos secretos de su propio designio y voluntad.
Pero una muy buena pregunta cabe aquí: ¿Qué paso con el pecado? No hay duda
que Dios permitió el ingreso del pecado al mundo, como dice “Todas las cosas
hechas por el SEÑOR tienen su propio fin, aun el impío, para el día del mal.” (Pro
16:4) esto nos muestra que Dios sin duda tiene un propósito para haber permitido el
pecado en la raza humana, Dios no puede ser inculpado de maldad ni puede ser
alcanzado por la existencia del mal, es mas cualquier hombre pecador no puede
sostenerse en pie vivo a menos que Dios así lo quiera porque de lo contario moriría
en la presencia de un Dios tan Santo y Justo.
En un sentido muy valido entendemos que Dios permitió el ingreso del mal para
revelarse y darse a conocer a su creación, por ejemplo; no sabríamos que Dios es
Salvador si no hubieran pecadores, no sabríamos que Dios es Sanador si no hubieran
enfermos, no sabríamos que Dios es proveedor si no tuviéramos necesidad, no
sabríamos que Dios es Creador si no existiera un universo creado por El, no
sabríamos que es Libertador si no hubiera esclavos del pecado, solo en ese sentido
mas estricto de su revelación podemos entender que Dios permitió el ingreso del
mal, si profundizamos un poco mas podremos también ver como Dios se vale del mal
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 29
Salvación Escritural

para hacer el bien, tenemos el caso de José en Génesis 45:5-8 donde vemos que el
acto pecaminoso de sus hermanos de venderlo a unos comerciantes ambulantes;
Dios lo utilizo para preservar a toda una nación, otro caso que vemos que puede
impactarnos mucho es el caso de David que cometió adulterio con Betsabé y mando
matar a su marido y el hijo que tuvieron producto de su adulterio murió, pero
Salomón del linaje de David, de quien viene el Mesías; nació de Betsabé, en el nuevo
testamente vemos como Judas vendió al maestro para que se cumplieran las
escrituras y Cristo muriera en la cruz del calvario, de modo que el tema es muy
amplio pero no hay duda que así es como opera Dios y entendemos que en la mente natural
es muy difícil y hasta incomodo poder asimilar estas grandes verdades, para
esto es bueno recordar lo que dice Dios es Su Palabra: “Como son más altos los
cielos que la tierra, así son mis caminos mas altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos mas que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9).
Para finalizar este tema de la Soberanía de Dios, el apóstol Pablo muy conciente de
lo que es capaz la mente natural escéptica dice lo siguiente: “Mas antes, oh hombre,
¿Quién eres tu, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó:
porque me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer
de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? (Romanos 9:20-21)
Cuidado con expresar interna o externamente que lo que Dios hace en una
determinada ocasión y otro accionar en otra ocasión es injusto, pensar o insinuar
que Dios es injusto, es muy peligroso y solo revela un desconocimiento total de que
Dios es Soberano Absoluto (100% soberano) y todo lo que el hace es justo, puro y
verdadero.

¿ENTONCES QUIENES SON LOS QUE CREEN?

Dicho todo esto, ya podemos entender con más claridad todo lo que tiene que ver
con la acción de creer en Cristo, aquí tenemos otro tema muy relevante y de vital
importancia y tiene que ver con la fe, la Biblia afirma que la fe es un don de Dios, no
es algo que el hombre posea en si mismo:
(Eph 2:8) Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de
vosotros, sino que es don de Dios;
(Eph 2:9) no por obras, para que nadie se gloríe.
Esto nos lleva a considerar el siguiente punto vital en la doctrina de la salvación,
para eso necesitamos meditar en los siguientes versículos:
(Joh 6:37) Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún
modo lo echaré fuera.
(Joh 6:44) Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo
resucitaré en el día final.
(Joh 6:65) Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha
concedido el Padre.
(Joh 15:16) Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os
designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo
lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.
Estos versículos así como otros que ya hemos analizado en este estudio nos
muestran por lo menos tres verdades fundamentales y son las siguientes:
1. Toda persona que el Padre le da a Cristo, Cristo lo recibe y no lo rechaza.
2. Ninguna persona por voluntad propia puede venir a Cristo si el Padre no lo lleva a Cristo.

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Salvación Escritural

3. No hay una sola persona que pueda decir que por voluntad propia escogió a Cristo.

Esta gran verdad nos deja ver que Dios es totalmente soberano en el proceso de
salvación, Dios en la eternidad pasada escogió a los que serian herederos de la
salvación es por eso que la fe también es un regalo de Dios, un ejemplo muy claro
de esta gran verdad lo vemos en el libro de los Hechos:
(Hechos 16:14) Y estaba escuchando cierta mujer llamada Lidia, de la ciudad de
Tiatira, vendedora de telas de púrpura, que adoraba a Dios; y el Señor abrió su
corazón para que recibiera lo que Pablo decía.
No fue ella quien abriera su entendimiento para recibir el evangelio predicado por el
apóstol Pablo, sino que fue Dios mismo quien lo hizo. De modo pues que la salvación
de una persona no depende de los esfuerzos u obras que esa persona haga para su
salvación, sino que no solo es iniciada por Dios sino también es completada y
finalizada por Dios, la garantía de la salvación no radica en nuestros esfuerzos sino el
la Voluntad de Dios y en Sus propósitos eternos:
(Php 1:4) orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos
vosotros,
(Php 1:5) por vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora,
(Php 1:6) estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en
vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
En la epístola a los Romanos también podemos leer lo siguiente: “Pues a Moisés
dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que
yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de
Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:15–16)

¿ENTONCES, POR QUÉ HAY PERSONAS QUE SE APARTAN?

Una pregunta muy valida cabe en la escena y es la siguiente: ¿Por qué entonces
muchas personas se vuelven a sus malos caminos y pierden su salvación?
Según todo lo que hemos aprendido hasta ahora, no hay forma de que alguien que
Dios elija para ser heredero de salvación no alcance el propósito y la meta que Dios
se ha propuesto para esa persona, eso quiere decir que la pregunta esta mal
formulada en un sentido y es que no podemos asumir después de toda las garantías
que Dios nos da que alguna persona que Dios a elegido pierda su salvación, lo que
realmente ocurre es lo que el mismo Señor Jesús explico durante su ministerio
terrenal:
(Mat 13:18) Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:
(Mat 13:19) Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el
malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado
junto al camino.
(Mat 13:20) Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y
luego la recibe con gozo.
(Mat 13:21) Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción ó la
persecución por la palabra, luego se ofende.
(Mat 13:22) Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero
el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese
infructuosa.
(Mat 13:23) Más el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende
la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á
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Salvación Escritural

treinta.
Estos son por lo menos los cuatro tipos de personas que podemos encontrar dentro
de toda iglesia y solo una es un verdadero creyente; lo cual nos enseña que no todo
el que dice creer, realmente ha creído, tal y como lo explica la parábola del
sembrador.
Por eso Cristo dijo lo siguiente:
(Mat 7:16) Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de
los abrojos?
(Mat 7:17) Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva
malos frutos.
(Mat 7:18) No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar
frutos buenos.
(Mat 7:19) Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.
(Mat 7:20) Así que, por sus frutos los conoceréis.
(Mat 7:21) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos:
mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
(Mat 7:22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu
nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho
milagros?
(Mat 7:23) Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores
de maldad.
Sumado a esto tenemos en 1 de Juan 2:19 leemos lo siguiente:
Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros,
hubieran cierto permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase
que todos no son de nosotros.
La señal de un verdadero creyente esta en la palabra permanecer, todo aquel que ha
sido escogido para salvación permanecerá unido a Cristo:
(Juan 6:56) El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

(1 Juan 3:24) Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto
sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

LA RESPONSABILIDAD DEL HOMBRE

Hasta aquí hemos podido comprender sin duda que Dios es 100% soberano y que el
hombre es 100% responsable de sus actos, en ese sentido no hay duda que la
salvación pertenece a Dios, porque no solo es iniciada y completada por el mismo
Dios, sino que dado que la condición del hombre es estar en bancarrota espiritual,
muerto en delitos y pecados, esclavo del diablo y del pecado, el único que puede
liberarlo (salvarlo) de esa condición es Dios; como nos lo explican muy claramente
los siguientes pasajes de la escritura:
(2Ti 2:25) corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el
arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad,
(2Ti 2:26) y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos
de él para hacer su voluntad.
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 32
Salvación Escritural

(Eph 2:1) Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y
pecados,
(Eph 2:2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este
mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en
los hijos de desobediencia,
(Eph 2:3) entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las
pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y
éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Sin embrago la Biblia enseña que Dios hace responsable al hombre de todo cuanto
hace:
(Joh 8:23) Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois
de este mundo, yo no soy de este mundo.
(Joh 8:24) Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis
que yo soy, moriréis en vuestros pecados.
(Joh 8:44) Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro
padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad
porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza,
porque es mentiroso y el padre de la mentira.
Como podemos apreciar el hombre esta totalmente perdido, es esclavo del diablo,
esclavo del pecado y esclavo del mundo, su condición según el veredicto del Señor
en Su Palabra es que el hombre está muerto en delitos y pecados. La pregunta que
debemos hacernos entonces es la siguiente: ¿Qué puede o debe hacer el hombre
según este veredicto innegable de la Palabra del Señor? Si bien es cierto lo que
normalmente se nos enseña es que el hombre debe primeramente arrepentirse de su
estado de vida pecaminoso, en realidad la Biblia lo que realmente nos enseña es que el
hombre primeramente debe CREER en Cristo, notemos como lo expreso y enseño
el Señor Jesús “si no creéis que yo soy en vuestros pecados moriréis”, eso fue
exactamente lo que hicieron los demás apóstoles del Señor, Pablo no le dijo al
carcelero “arrepiéntete” lo que le dijo fue “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo
tu y toda tu casa” (ver Hechos 16:31), otro ejemplo lo vemos cuando Pedro le dijo a
Cornelio “todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados” (ver Hechos 10:43),
Felipe le dijo lo siguiente al etiope “Si crees con todo tu corazón, puedes. Respondió
él y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios” (ver Hechos 8:37). El deseo de
arrepentirse es concedido por Dios, no hay forma que el hombre cuyo estado
espiritual es de estar muerto en delitos y pecados tenga el deseo propiciado por el
mismo (generado por el mismo) de arrepentirse, ese arrepentimiento lo concede
Dios (2 Timoteo 2:25-26).
Estudiemos por ultimo el primer mensaje del apóstol Pedro, donde en realidad si bien
es cierto el hablo de arrepentimiento, no era que ese era el “requisito” para ser
salvo, todo el discurso del apóstol Pedro fue centrado en que ellos entendieran y
creyeran que Jesús era el Mesías prometido por Dios y que debían creer que ese
Cristo era su Salvador:
(Act 2:36) Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien
vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
(Act 2:37) Al oír esto, compungidos de corazón, dijeron a Pedro y a los demás
apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos?
(Act 2:38) Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del
Espíritu Santo.
Es en ese contexto que Pedro les dice que se arrepientan, el les decía que se
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Salvación Escritural

arrepintieran de haber matado al Autor y Consumador de la Vida “a éste, entregado


por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz
por manos de impíos y le matasteis”, una vez entonces que el hombre cree que
Jesús es el Cristo, el Mesías prometido por Dios, El Salvador del mundo, entonces se
arrepiente del estado de decadencia espiritual en la que se encuentra.
No hay duda que Dios manda a todos que se arrepientan (Hechos 17:30), pero en
ultima instancia, El es quien concede el arrepentimiento (Hechos 5:31; 11:18; 2 Ti.
2:25). Mas aun aunque Dios demanda la respuesta de la fe, El debe motivar esa
respuesta con su gracia y poder en los corazones de los elegidos (Hechos 18:27).

¿QUIÉN PRODUCE EL ARREPENTIMIENTO?

Ese arrepentimiento es producido por el Espíritu Santo de Dios, Cristo lo explico muy
claramente:
(Joh 16:7) Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo
no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré.
(Joh 16:8) Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de
juicio:
(Joh 16:9) De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí;
(Joh 16:10) Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
(Joh 16:11) Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo es juzgado.

Dios es el que concede que el hombre se arrepienta, por medio de Su Espíritu; por
eso como pudimos apreciar Pedro en su primer sermón en público dijo lo siguiente:
(Act 2:38) Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del
Espíritu Santo.
Act 2:39 Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los
que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.
Esto nos muestra que cuando Dios por medio del Espíritu Santo redarguye al hombre
de su mal camino, el hombre tiene la responsabilidad delante de Dios de reconocer y
tomar conciencia de su pecado y de arrepentirse de su mal camino, el hombre tiene
que asumir su responsabilidad y reconocer que esta muerto espiritualmente; en
otras palabras reconocer su decadencia espiritual, para entender mejor esta verdad
es necesario recordar que debido a la ineptitud para hacer el bien y para escapar de
su rebelión fundamental contra Dios y sobre todo de su preferencia fundamental por
el pecado, los incrédulos no tienen libertad en el sentido mas exacto de esa palabra,
esto quiere decir no poseen en si mismos la libertad de hacer el bien que agrada a
Dios, es por esto que Dios es el que debe concederle primeramente el poder creer en
Cristo como su único y exclusivo salvador, esa acción de creer debe convertirse
gracias a la obra de Dios en un hecho evidente en la vida del hombre a un
arrepentimiento continuo a lo largo de toda su vida, por eso decimos que el hombre
es 100% responsable de sus actos, es por eso que la advertencia contra la
incredulidad es muy clara en la Biblia:
(Heb 3:15) en cuanto se dice: SI OIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCAIS VUESTROS
CORAZONES, COMO EN LA PROVOCACION.
(Heb 3:16) Porque ¿quiénes, habiendo oído, le provocaron? ¿Acaso no fueron todos
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 34
Salvación Escritural

los que salieron de Egipto guiados por Moisés?


(Heb 3:17) ¿Y con quiénes se disgustó por cuarenta años? ¿No fue con aquellos que
pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
(Heb 3:18) ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a los que fueron
desobedientes?
(Heb 3:19) Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.
Como podemos apreciar el hecho que ellos continuaron pecando abiertamente y
sostenidamente era una muestra muy clara no de falta de arrepentimiento sino de
incredulidad es por eso que el tema del arrepentimiento pudiera ser muy mal
entendido, ya que existe el peligro de creer que es el arrepentimiento lo que me da
derecho a la salvación, la Biblia no enseña eso, estudiemos un poco mas el tema del
arrepentimiento y tratemos de definirlo, para esto un excelente comentario a
continuación:

DEFINICIÓN DE ARREPENTIMIENTO
El arrepentimiento significa un cambio en mi forma de pensar (un cambio de mente)
lo cual me lleva a tener una actitud genuina de reconocimiento de que lo que para

Dios es pecado lo es también para mi, es cuando yo me pongo de acuerdo con Dios,
lo cual hace que se pueda ver en cambios que afectan de forma favorable mi vida en
varios sentidos.
Como otros términos teológicos significativos, hay que definirlo específicamente,
formulando una pregunta adicional: ¿Cambiar de actitud tocante a qué,
específicamente? Las personas que no son salvas pueden arrepentirse genuinamente
pero sin salvarse, como, por ejemplo, el cambiar de actitud tocante a un mal hábito
y romper ese hábito como resultado. Los cristianos pueden arrepentirse de pecados
específicos y cesar de hacerlos (Apocalipsis 2:5; 2 Corintios 7:9 —note que en este
versículo la contrición lleva al arrepentimiento, no es necesariamente igual que el
arrepentimiento). Y personas que no son salvas pueden arrepentirse para la
salvación. Este arrepentimiento salvífico tiene que implicar un cambio de actitud en
cuanto a Jesucristo, de modo que esa persona cambia en lo que respecta al concepto
que antes tenía de El, y confía en El como su Salvador. Este es el único significado
del arrepentimiento que salva (Hechos 2:38; 17:30; 2 Pedro 3:9). Sin embargo, el
arrepentimiento salvífico puede estar precedido de un arrepentimiento concerniente
al pecado (lo cual activa el sentido de la necesidad del perdón en el individuo) o un
arrepentimiento hacia Dios (lo cual le hace consciente del hecho de que ha ofendido
a un Dios santo y por lo tanto necesita hacer las paces con El). Este aspecto del
arrepentimiento (como Juan 16:8–11) todavía no es salvífico a no ser que venga
acompañado de la fe en Cristo (Hechos 20:21).13
Pero hay un lado que muchas veces no se comenta o no se trata con respecto al
arrepentimiento y alguien lo ha llamado muy bien la falacia de hacer de la rendición
de la vida parte del evangelio:
1. La cuestión. La cuestión es simplemente esta: ¿Tiene uno que hacer de Cristo el
Señor de su vida o estar dispuesto a ello para ser salvo? Una respuesta afirmativa lo
presenta de esta forma. “El punto de vista del señorío declara expresamente la
necesidad de reconocer a Cristo como el Señor y Maestro de la vida de uno, en el
acto de recibirlo a El como Salvador. Estos no son dos actos diferentes, secuenciales
(o pasos sucesivos), sino más bien un hecho de fe pura, que confía. Requiere poca
agudeza teológica discernir las diferencias fundamentales entre el punto de vista del
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 35
Salvación Escritural

señorío y el de no señorío en la presentación del Evangelio” (K.L. Gentry, “The Great


Option: A Study of the Lordship Controversy”, Baptist Reformation Review,
primavera de 1976, 5:52).
Siguiendo el mismo curso, Arthur W. Pink escribió: “Algo más que ‘creer’ es
necesario para la salvación. Un corazón endurecido, que está en rebelión contra
Dios, no puede creer salvíficamente: primero tiene que ser quebrantado…. Nadie
puede recibir a Cristo como su Salvador mientras le rechaza como Señor. Es verdad
que el predicador agrega que el que acepta a Cristo también debe rendirse a El como
Señor, pero él lo hecha a perder enseguida por la afirmación de que aunque el
convertido deje de hacer esto, sin embargo, tiene el cielo asegurado. Esta es una de
las mentiras del diablo”

Expresada simplemente la cuestión es esta: ¿Significa la falta de rendición al señorío


de Cristo a través de los años de la vida de uno la carencia de fe salvífica? O: “¿Es la
‘fe’ sin dedicación una fe bíblica verdadera?” (James M. Boice, “The Lord Christ”,
Tenth, octubre de 1980, 10:8, y “The Meaning of Discipleship”, Moody Monthy,
febrero de 1986, pp. 34–7). Boice dice no, no la es.
Note que la cuestión no es si los creyentes van a pecar, o si llevarán fruto. Todos los
creyentes llevarán algún fruto en sus vidas cristianas. Ni tampoco es una cuestión de
que si los creyentes deben o no decidir quién va a dirigir sus vidas. Esa es una
cuestión esencial para el crecimiento espiritual, y aparentemente algunos deciden
ese asunto cuando creen y otros no. La cuestión es: ¿Es consagrar la vida una parte
necesaria de la fe y, por lo tanto, del Evangelio?
2. Algunos ejemplos. La Biblia provee algunos ejemplos claros de personas que
estaban salvas pero que carecían de dedicación. Estos no son solamente ejemplos de
pecados cometidos después de la salvación (aunque los incluyen), sino que
demuestran la fe salvífica sin la consagración.
Recuerde la vida de Lot. No se puede decir que fuera un ejemplo de consagración en
punto alguno, pero aun así el Nuevo Testamento declara que él era una persona
justa (2 Pedro 2:7). Si sólo contáramos con la información del Antiguo Testamento,
quizás cuestionaríamos seriamente si él era justo ante Dios.
Observe también la condición de los creyentes en Efeso. Pablo ministró en esa
ciudad más de dos años. Algunos creyeron al principio de su ministerio; otros,
después. Ellos se convirtieron de un estilo de vida que incluía la devoción a las artes
mágicas basadas en los escritos ininteligibles que había en la estatua de Diana en el
templo en Efeso. Después de creer en el Señor, muchos, si no la mayoría, de
aquellos creyentes (y Hechos 19:18 indiscutiblemente afirma que eran creyentes)
todavía continuaban sus prácticas supersticiosas. Sería ilusorio imaginarse que ellos
no sabían que tales prácticas eran incorrectas cuando aceptaron a Cristo y durante
los dos años en que muchos continuaron en ellas. Pero no fue hasta el final del
ministerio de Pablo en Efeso que los creyentes finalmente llegaron a convencerse
tocante a esto, confesar sus pecados y quemar sus libros de magia. Entonces,
teológicamente, esto dice que había personas en Efeso que se hicieron creyentes en
Cristo sabiendo que debían dejar su uso de la magia y no lo hicieron (algunos por
tanto como dos años), que, sin embargo, eran nacidos de nuevo. Su salvación no
dependía de la fe más la sumisión al señorío de Cristo acerca de su uso de la magia.
3. Algunas observaciones. La enseñanza del señorío no hace diferencia entre la
salvación y el discipulado, y convierte los requisitos para el discipulado en requisitos
para la salvación. Nuestro Señor distinguió los dos (Lucas 14:16–33). Esta
enseñanza eleva uno de los muchos aspectos de la persona de Cristo (Maestro sobre
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 36
Salvación Escritural

la vida) a la categoría de parte del Evangelio. ¿Por qué no requerir la fe en que es


Rey? O en el hecho de que El es Juez de todo, o que El fue el Creador. Aunque mi
punto de vista ha sido tildado de “creísmo fácil”, no es fácil creer, porque lo que le
pedimos a una persona que no es salva que crea no es fácil. Le pedimos que confíe
en una persona que vivió hace 2.000 años, a quien solamente puede conocer a
través de la Biblia, para que perdone sus pecados. Estamos pidiendo que confíe su
destino eterno en esto. Recuerde el ejemplo de Jesús el Evangelista. El no requirió
que la mujer samaritana pusiera su vida en orden, ni aun que estuviera dispuesta a
hacerlo, para que pudiese ser salva. El no le expuso qué cambios se esperaban en su vida
si ella creía. El simplemente le dijo que ella tenía que saber quién era El y
pedirle el don de la vida eterna (Juan 4:10). (Véase Ryrie, Balancing the Christian
Life [Chicago: Moody, 1969–81).14
Dicho de otra forma necesitamos entender que el arrepentimiento no es una
condición para obtener la salvación, la Biblia enseña que la salvación es solamente
por la fe en Cristo, no fe más ley, no fe mas obras, ni tampoco fe más
arrepentimiento. Sin embargo debemos admitir que el tema del arrepentimiento no
es fácil de digerir en el Nuevo Testamento, pero un acercamiento sin un lente
doctrinal heredado o una “doctrina” impuesta nos dejara ver la verdad.
Por otro lado en toda la Biblia solo existe un solo libro que nos dice como recibir la
vida eterna, ese libro es el evangelio de Juan, en dicho evangelio no encontraremos
ninguna mención o instrucción al arrepentimiento, todo lo contrario de lo que se
habla es mas bien de creer, de tener fe que Jesús es el Hijo de Dios, El Mesías y por
ende el Salvador prometido en el Antiguo Testamento.
En ese sentido solo tenemos dos libros que nos enseñan como es justificado el
hombre y esos libros son las epístolas a los Romanos y a los Gálatas, el libro de los
Romanos hace mención al arrepentimiento, pero nunca hace del arrepentimiento una
condición para la salvación.
El problema de porque el hombre pone tanto énfasis en el arrepentimiento, se debe
a que estamos infectados con el veneno de la ley y el de hacer obras para sentir o
entender que solo de esa forma somos dignos de recibir algo y que no hay otra
forma de recibir algo en forma gratuita, en este caso la salvación.
Cuando pensamos en el arrepentimiento pensamos en mejorarnos, sentimos que
cuando nos arrepentimos hemos entrado a una posición diferente de la vida
espiritual y que para ser aceptado por Dios debo arrepentirme, ese estilo de
pensamiento contradice la doctrina de la soberanía de Dios y engaña al hombre
porque piensa que esta haciendo algo muy bueno como para recibir el perdón y
hacerse merecedor de la salvación.
Esto es como admitir que no se puede ser perfecto en la conducta, pero se piensa
que es necesario tener algo y confiar en el Señor para el resto.
Un punto vital para poder entender que significa en la Biblia realmente el
arrepentimiento es que arrepentimiento significa un cambio de mentalidad y eso
ocurrirá todo el tiempo mientras uno viva en la tierra, ya que no es que yo me
arrepiento hoy y luego nunca más me arrepiento, como cristiano toda mi vida será
de un constante arrepentimiento, eso nos ayuda a entender que el arrepentimiento
no apunta hacia el futuro, es mas bien para el pasado, porque esta relacionado a los
errores, pecados, faltas y a la impiedad del pasado, eso significa literalmente un
cambio de mente porque ahora vemos todas esas cosas como erróneas e impropias.
Otro punto vital que necesitamos mencionar brevemente aquí es que la manera de
ser salvo no es por la confesión ni por la oración, el hecho de confesar mis pecados

Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 37


Salvación Escritural

no me abre la puerta del reino de los cielos, en otras palabras mi confesión no me da la


salvación, una vez mas necesitamos recordar que es Dios quien otorga la
salvación y a quien el quiere y no existe un solo requisito para poder recibirla.
Popularmente se nos ha enseñado que para recibir la salvación es necesario confesar
nuestros pecados y arrepentirnos y que necesitamos hacer eso ya sea publica o
privadamente, también se nos ha dicho que uno debe hacer una oración de
arrepentimiento, eso tampoco es enseñado en la Biblia.

EL ESPÍRITU SANTO COMO GARANTÍA

Luego de todo lo que hemos expuesto llegamos a otra verdad central del evangelio y
es que la vida cristiana no es una vida centrada únicamente y exclusivamente en la
razón o en el simple conocimiento de la verdad, la vida cristiana es una vida
espiritual y solo es posible vivirla espiritualmente, para eso Dios nos ha dado otro
regalo mas cuya presencia en nuestras vidas garantiza nuestra salvación y es la
presencia de su Espíritu morando dentro de cada creyente:
(2Co 1:21) Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es
Dios;
(2Co 1:22) El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros
corazones.
(Efesios 1:13) En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de
verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
(Efesios 1:14) Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la
posesión adquirida para alabanza de su gloria.
(Rom 8:14) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son
hijos de Dios.
(Rom 8:15) Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez
en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba,
Padre.
(Rom 8:16) Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos
hijos de Dios.
(Gal 4:6) Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros
corazones, el cual clama: Abba, Padre.
La presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas es nuestra garantía de saber que
somos hijos de Dios, que alcanzaremos el propósito de Dios para nuestras vidas a
saber hacernos semejantes a la imagen de Su Hijo; porque Su Espíritu nos guiará,
consolará, enseñará la verdad y será por medio de Su Espíritu que podremos ser
santificados y el patrón de pecado en nuestras vidas ira disminuyendo en la medida
que permitamos su llenura (su control) en nuestras vidas.
(Gal 5:16) Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la
carne.

(Gal 5:17) Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y
estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres.
(Rom 8:9) Más vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el
Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no
es de él.
Como podemos apreciar, una cosa es decir que soy salvo y otra muy distinta ser
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 38
Salvación Escritural

salvo verdaderamente, ¿Cómo puedo saber si soy verdaderamente salvo? Por la


presencia o falta de la presencia del Espíritu Santo en mi vida, la persona que no
tiene al Espíritu Santo morando en ella, no es salva, no importa cuan religiosa sea,
no importa cuanto conocimiento de la Biblia y de las verdades bíblicas posea, si el
Espíritu Santo no vive dentro de esa persona, esa persona va camino al infierno y
lamentablemente sigue en condenación.

EL SIGNIFICADO DE LA REDENCIÓN
Otro aspecto en el tema de la salvación es lo que la Biblia llama la redención, de
modo que para complementar en una visión más panorámica la dinámica de la
salvación vamos a estudiar lo que la Biblia enseña sobre la redención y luego
entonces pasaremos a considerar otro aspecto de la salvación que es el proceso de
santificación, pero para entender todo lo que implicó la redención necesitamos
primero definir el término redención:

REDENCIÓN. Redención es el acto de liberar o rescatar a una persona o una cosa


de una situación gravosa a cambio del pago de un precio15
Si hablamos de liberar quiere decir que la condición en la que nos encontrábamos
era la de esclavitud, eso quiere decir que éramos esclavos de algo o de alguien y que
si somos redimidos entonces seremos verdaderamente libres, esta verdad podríamos
decir así es el centro del evangelio, Dios nos ha redimido:
(Gal 3:13) Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros
maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en un madero:)
(Gal 3:14) Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo
Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.
El precio de nuestra redención lo pago Cristo con su propia vida, por eso la redención
implica un pago para librar a alguien o alguna cosa (Ex 6:6; Le 25:23–24; 1 Co
6:20; Ga 3:13; 4:4–6). La redención cristiana enfatiza la compra de un esclavo de
su antiguo amo (el pecado), de modo que está libre para servir a su nuevo amo
(Dios) (Ro 6:22; Ga 3:13; 4:5). La muerte expiatoria de Cristo por medio de su
sangre derramada es el precio del rescate por la redención del pecado de la
humanidad para Dios (Mt 20:28; Hch 20:28; Heb 9:11–15, 22; 10:4–10; 1 Pe 1:18–
19; Ap 5:9) (cp. Sal 49:7–9).

En el AT la idea de redención enfatiza tanto el rescate pagado como el acto liberador.


Pero poco a poco el énfasis vino a colocarse sobre lo segundo. Así, la liberación de
Israel de la esclavitud en Egipto es alabada como un hecho supremo de redención. El
éxodo es una obra de amor y poder mediante la cual Dios redimió a su pueblo
(“Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste” [Éx. 15:13]). Se repite
en el AT, especialmente en el libro de Isaías, que Jehová es el “Redentor de Israel”
(Is. 41:14; 43:14; 44:6; etcétera). El término toma, entonces, el sentido de
“libertador”. También en el sentido personal, Dios es el Redentor del creyente. Job,
en medio de su angustia, mantenía su fe en que Dios era su redentor, quien lo
libraría de la muerte (Job 19:25). David llamaba a Jehová “roca mía, y redentor mío”
(Sal. 19:14).
En el NT se usan los términos griegos apolutrösis y lutrösis, traducidos como
“redención” y exagorazö y lutroö, como redimir. También la palabra lutrötes, que
equivale a “redentor”. La idea del Señor Jesús como redentor se presenta en las
mismas palabras de Cristo, cuando dijo: “El Hijo del Hombre no vino para ser
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 39
Salvación Escritural

servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28; Mr.
10:45). El usar el título mesiánico de Hijo de Hombre en una misma declaración para
indicar su muerte y, más aún, para señalar que esa muerte tendría valor de rescate
por muchos, era algo totalmente incomprensible para la mente de los judíos que le
escuchaban. Los judíos nunca habían podido explicar satisfactoriamente las palabras
de Is. 53:10 (“Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado”). Pero el
mensaje del evangelio tiene en su centro a la persona del Señor Jesús y a su obra,
especialmente en el aspecto de que su muerte fue expiatoria y que con ella logró la
posibilidad de liberación para todos aquellos que creen en él (“... el cual se dio a sí
mismo en rescate por todos” [1 Ti. 2:6]). Así, “Cristo nos redimió de la maldición de
la ley” (Gá. 3:13). El precio fue su propia vida (“... sabiendo que fuisteis rescatados
de vuestra vana manera de vivir ... no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino
con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin
contaminación” [1 P. 1:18–19]). Por eso el cántico de los salvados que dan gloria al
Cordero dice: “... y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y
lengua y pueblo y nación” (Ap. 5:9).16
La redención en otro sentido mas amplio tiene que ver con darnos libertad en el
ámbito espiritual ya que el hombre se encuentra en un estado de esclavitud
espiritual el cual tuvo su origen en la caída y en el pecado del hombre —pues la
verdadera libertad se halla sólo en la esfera de la voluntad de Dios— y por ende
afecta a todas las áreas de nuestra vida. Por ejemplo citemos las siguientes formas
de sujeción que se mencionan en los evangelios y las epístolas:
I. «Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que hace
pecado es esclavo del pecado» (Jn. 8:34). Se trataba de judíos orgullosos que
se estimaban como libres por ser descendientes, según la carne, de Abraham;
pero, de hecho, iban ciegamente donde les llevaba el impulso de su pecado
no confesado: eran esclavos de sus propias pasiones y deseos.
II. Pablo escribiéndole a Tito le expreso que Cristo «se dio a sí mismo por
nosotros para redimirnos de toda iniquidad» (Tit. 2:14), aquí la palabra
«iniquidad» quiere decir «ausencia de ley», o sea, el espíritu de rebeldía. El hombre quiere
seguir sus propios impulsos egoístas, sin someterse a Dios,
pero su mismo afán de «libertad» lo lleva a esclavizarle más.
III. Con el fin de hacer ver al hombre su pecado, Dios impuso la Ley, pero el
esfuerzo carnal de cumplirla es en sí una dura servidumbre, y la Ley
quebrantada no puede hacer más que maldecir y matar a sus infractores (Gá.
3:13, 23).
IV. Por aceptar la sugerencia del diablo y desobedecer a Dios, el hombre se puso
bajo el poder de este gran enemigo, y sólo Cristo puede librarle (Hch. 26:18).
V. Los hombres, a pesar de su orgullo y su deseo de independizarse de Dios,
saben que la muerte pondrá fin a sus afanes y devaneos, y, por el temor de la
muerte, están toda la vida sujetos a servidumbre (He. 2:14 y 15).
VI. Pedro nos habla de ser rescatados de nuestra «vana manera de vivir», vacía y
frustrada, en la que ningún propósito humano se logra plenamente (1 P. 1:18
y 19).
VII. El temor de los hombres esclaviza al ser humano, pero el que teme a Dios
pierde todo otro temor (Mt. 10:28; Hch. 4:13, 20; 5:29, etc.).
VIII. Todas las condiciones y las circunstancias « del presente siglo malo»
esclavizan, pero Cristo se dio a sí mismo para librarnos de ellas (Gá. 1:4).17
Entonces ahora que hemos sido liberados (redimidos) hemos pasado a manos de
otro amo, ese amo es Dios, eso quiere decir que necesitamos de ahora en adelante
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 40
Salvación Escritural

vivir bajo sus normas, sus preceptos y sus directrices:


(Rom 6:22) Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de
Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.
En la mente del hombre siempre existe el concepto que el alcanza las cosas como un
fin en si mismo y es muy probable que infectados por ese tipo de pensamientos
pensemos que la salvación en un fin en si misma, quiero decir pensamos que es algo
que se alcanza y que ya se logro, es como creer que se llego a una meta y se
cumplió el objetivo y la verdad mostrada en la Biblia dice todo lo contario, la
salvación no es algo a lo que se llega en un determinado momento de nuestras vidas
terrenales sino que es un caminar diario y continuo, eso es lo que la Biblia llama la
perseverancia de los santos, en otras palabras mas simples es toda una vida
consagrada a Dios, vivir para Dios según la nueva vida que hemos recibido, es un
cambio radical en la forma de vivir, por eso Pablo dice:
(Rom 6:19) Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne.
Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la
impureza y a la iniquidad, para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros
como esclavos a la justicia, para santificación.

LA SANTIFICACIÓN

Este proceso de santificación ocurre a lo largo de toda nuestra vida terrenal, para
entender mejor lo que implica la santificación de nuestras vidas estudiemos lo que la
Biblia enseña de la santificación:
SANTIDAD. SANTIFICACIÓN. SANTO El término hebreo qadosh, equivalente a
“santo”, señala a la perfección de Dios, a su majestad, a su justicia y oposición a
todo pecado. Es una característica aplicable a todo lo que se pueda decir que Dios es
o hace. “El es Santo” (Sal. 99:3, 5, 9; Is. 6:3). La referencia es a la naturaleza
intrínseca de Dios. Y después, a su carácter. De su naturaleza perfecta, majestuosa,
apartada de todo mal, surge el carácter ético de su santidad.
Cuando el término se aplica a los seres humanos o a objetos, el sentido es diferente.
No se trata de una santidad propia, sino derivada precisamente de Dios. La palabra
qadosh viene de una raíz que significa “cortar”, “apartar”. Entonces, en el caso de los
seres humanos o los objetos, la santidad quiere decir que la persona o la cosa ha
sido “separada” para Dios. Esa es la idea de la palabra “santificar”, esto es, separar
una cosa para el uso divino. Dios santificó el séptimo día (Gn. 2:3). Antes que Dios
se le apareciera en el monte Sinaí, Moisés tuvo que santificar al pueblo (“Y Jehová
dijo a Moisés: Vé al pueblo, y santifícalos hoy y mañana” [Éx. 19:10]). Todos los
primogénitos de Israel eran consagrados o santificados para Dios (Éx. 13:2). •Aarón
y sus hijos fueron santificados como sacerdotes (Éx. 28:41). Lo que hace santa a
una persona o cosa no es la simple separación del resto de los seres humanos o del
mundo, sino su dedicación a la persona y el servicio de Dios. El sentido, entonces,
del apartamiento es decisivo.
Como Dios es “el Santo de Israel” (Is. 30:15; 41:20; 47:4; etcétera), los israelitas
son llamados santos sólo en función de la elección que Dios había hecho de ellos
como pueblo (“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te
ha escogido para serle un pueblo especial” [Dt. 7:6]). Ellos son los “santos que están
en la tierra” (Sal. 16:3), que oran y confían en él (Sal. 32:6; 33:21). Cuando
Jerusalén es invadida y destruida, se dice que los invasores dieron “la carne de tus
Pastor: Rodolfo Vargas Rojas 41
Salvación Escritural

santos a las bestias de la tierra” (Sal. 79:2).


En el NT, los términos que se utilizan mayormente son agios (santo) y agiasmos
(santidad, santificación). Se enseña que el Padre es santo (Jn. 17:11) y el Hijo es
santo (Ap. 3:7), pero de las menciones más repetidas se refieren al Espíritu Santo
(Mt. 1:18; Mr. 1:8; Lc. 1:15; Jn. 1:33; etcétera). El carácter ético de la santidad de
Dios trae como consecuencia que nadie que tenga imperfecciones o pecados puede
relacionarse con él. Es necesario que antes sea santificado (“... y seréis santos
porque yo soy santo” [Lv. 11:44]). Esa es, precisamente, la obra que hace el Señor
Jesús muriendo en la cruz como un sacrificio por la culpa de los seres humanos y por
la contaminación del cosmos (“... somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo
de Jesucristo hecha una vez para siempre” [He. 10:10]). Pablo escribe a los
corintios: “Ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados” [1 Co. 6:11]). Es
así como los creyentes son llamados “santos” (Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2).
A esa obra de Cristo debe corresponder el trabajo de los creyentes, que han de
santificarse a sí mismos. Esto es, dedicarse, apartarse ellos para Dios. La Biblia
enseña las dos cosas. Por un lado, los creyentes son santos. Y por el otro, deben
santificarse ellos. Pablo exhortaba a Timoteo a evitar muchas cosas por su santificación
(“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para
honra, santificado, útil al Señor” [2 Ti. 2:21]). A los corintios escribió: “Limpiémonos
de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor
de Dios” (2 Co. 7:1). La santidad es algo que se busca y se sigue (“Seguid la paz con
todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” [He. 12:14]).18
Este proceso de santificación abarca todas las áreas de nuestras vidas, no un mero
entendimiento y comprensión de las verdades de Dios en cuanto a la santificación,
sino una entrega de todo nuestro ser: emociones, deseos, intenciones, anhelos,
pensamientos, etc. toda esa lista como podemos apreciar es algo intangible, no es
material tiene que ver mas bien con lo que somos como personas, eso quiere decir
nuestro carácter, para ilustrarlo podemos decir que cuando escuchamos a una
persona que todo el tiempo solo habla y comenta por ejemplo sobre el dinero y la
importancia de poseer riquezas y de que uno no debe permitir que uno pase ciertas
necesidades, usted sabe inmediatamente que tipo de persona es esa persona, es una
persona materialista, que tiene centrada toda su vida en los aspectos materiales de
la vida y es entonces que una vez que esa persona se ha expresado con su yo mas
interno que uno puede ver el carácter materialista de esa persona, podemos saber
sin dudas lo que el es como persona es una persona inclinada a la posesión de vienes
de este mundo, es por eso que es muy común ver personas que se dicen cristianas
pero que lamentablemente con sus hechos dicen que no lo son y es muy probable
que en realidad no hayan nacido de nuevo, es decir que no tengan al Espíritu Santo
morando en sus vidas.
La Biblia instruye a todo creyente lo siguiente:
(Rom 12:1) Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que
presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es
vuestro culto racional.
(Rom 12:2) Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la
renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que
es bueno, aceptable y perfecto.
(Rom 12:3) Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de
vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con
buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.
La santificación involucra mi forma de pensar, es decir mi mente, la mente es la que
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gobierna las acciones de nuestro cuerpo y si nuestra mente no esta renovada, será
imposible que los hábitos, deseos y apetitos de nuestro cuerpo, sean santificados, es
por eso que el apóstol Pablo escribió lo siguiente:
(1Th 4:1) Por lo demás, hermanos, os rogamos, pues, y os exhortamos en el Señor
Jesús, que como habéis recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en
que debéis andar y agradar a Dios (como de hecho ya andáis), así abundéis en ello
más y más.
(1Th 4:2) Pues sabéis qué preceptos os dimos por autoridad del Señor Jesús.

(1Th 4:3) Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os
abstengáis de inmoralidad sexual;
(1Th 4:4) que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en
santificación y honor,
(1Th 4:5) no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios.
La santificación incluye nuestros cuerpos, en virtud de que Dios habita en ellos por
medio de Su Espíritu, la Biblia dice que somos templo del Espíritu Santo (ver 1
Corintios 3:16-17, 2 Corintios 6:16) esta enseñanza debe recordarnos que no
debemos ceder a los apetitos que nuestros cuerpos nos pida, por el contrario deben
ser sujetos por el Espíritu De Dios que mora en nosotros, cuando uno obedece la
dirección de Dios dada en Su Palabra ayudado por el Espíritu Santo que mora en
nuestros cuerpos vamos formando el carácter de Cristo en nuestro ser y el patrón de
pecado, es decir la continuidad de pecar ira disminuyendo día tras día, por eso la
Biblia enseña que la santificación tampoco es un estado de vida al que uno llega sino
que es un estilo de vida, en la epístola a los Gálatas se nos instruye lo siguiente:
(Gal 5:16) Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.
(Gal 5:17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es
contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer
lo que deseáis.
Para finalizar nuestro estudio sobre “entendiendo mí salvación” memoricemos este
versículo:
(2Th 2:13) Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros,
hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para
salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

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