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EL DESARROLLO

DEL LENGUAJE
Desarrollo
Fonológico

Como todo desarrollo, el fonológico tendrá diferentes episodios que irán cambiando a medida
que el/la niño/a vaya creciendo. Así pues, según Aparici (citando a Stark, 1980), hasta el mes y
medio destacarán las vocalizaciones reflejas, los sonidos vegetativos y el llanto, siendo este
último el primer uso fonador de aire pulmonar (el bebé usa el llanto para comunicarse: tengo
hambre, quiero tu atención, cámbiame el pañal…).

Después, hasta los cuatro meses, se añadirán sonidos que indicarán felicidad o agrado y,
hasta lo seis o siete meses, iremos escuchando sus primeros sonidos consonánticos (/x/, /k/).
Hasta los 10 meses, se observará un balbuceo reduplicado o canónico, es decir, que se
repetirán una secuencia de sílabas formadas por consonante + vocal. En este punto, muchos
padres y madres creen que el/la niño/a ha dicho su primera palabra (papa, mama) (espero no
decepcionarosL). Hasta los 14 meses, aparece el balbuceo no-reduplicado en que hay una
combinación de consonantes y, además, empieza a entonar. Esto hace que nos dé la
sensación de que está hablando.

Finalmente, entre los 12 y 14 meses, se produce la transición entre el balbuceo y la primera


palabra.

Cuando el niño ya produce sus primeras palabras, es cuándo entramos en el período


lingüístico que la misma Aparici, divide en dos fases:

1. Fonología de las primeras palabras (del año al año y medio): adquieren las primeras 50
palabras que las usará de forma aislada. Según esta aurora, tiene las características
siguientes:

a. Frecuente estructura de la silaba CV[1]: no, má (más).


b. CVCV: papá, mamá, popo.
c. VCV: apa (“aupa). Las consonantes más frecuentes son: /p/, /b/ y /m/.

2. Expansión fonológica (del año y medio a los cuatro años): Al llegar a los cuatro años es
cuando la mayoría de los procesos de simplificación desaparecen, excepto algunos sonidos
que no se consolidan hasta los seis-siete años. Cuando hablamos de los procesos de
simplificación, hacemos referencia a 3 grandes tipos:
a) Relativos a la estructura de la silaba: el niño mantendrá la estructura CV en prejuicio de las
otras sílabas, dado que esta combinación es la más frecuente en nuestro registro lingüístico:

• Supresión de las silabas átonas: /tá/ por /está/


• Reducción del grupo consonántico: /taje/ por /traje/
• Omisión de consonantes iniciales: /osa/ por /cosa/
• Reducción de diptongos a un elemento: /dente/ por /diente/
• Inversión de sonidos o silabas (metátesis): /bidujo/ por /dibujo/
• Inserción de sonidos (epéntesis): /hazelo/ por /hazlo/
• Omisión de consonantes finales: /reló/ por /reloj/

¡CUIDADO! Debemos recordar, a la hora de evaluar, que existen dialectos que alteran la
pronunciación de las palabras. Por ejemplo, en España no se considera un error si, en el sur
del país, un niño pronuncia la /s/ como si fuera una /h/ aspirada (que incluso se puede perder
al final de la palabra). Por ejemplo: colores /kolores/ sería /koloreh/ (o bien omitirían la “s”).
Esto en Cataluña (en el norte de España) sí que se consideraría una dificultad en la evaluación
que se debería tener en cuenta.

b) Asimilatorios: cuando sustituye o asimila un sonido por otro que sea cercano:

• Progresivos: el primer sonido influye al siguiente /liblo/ por /libro/

• Regresivos: cuando el sonido posterior influye al precedente: /telota/ por /pelota/.

c) Substitutorios: cambiar un sonido por otro que no es cercano a otro sonido de la palabra
(según la misma autora, unos ejemplos):

• Frontalización de un fonema posterior: /buzano/ por /gusano/

• Posterización: /casa/ por /taza/

• Ausencia de vibrantes, que serán sustituidas por otras consonantes: /bado/ por /barro/

• Fricativas sustituidas por oclusivas: /ti/ por /sí/

• Pérdida de sonoridad: /pota/ por /bota/


Para profundizar en el tema, os recomiendo leer el siguiente artículo de Laura Boch:
Identificación de procesos fonológicos de simplificación en el habla infantil. En él, encontrareis
más procesos lingüísticos, todos ejemplificados. Cualquier duda sobre la teoría, podéis
investigar o exponer las dudas en el aula.

Debemos tener en cuenta que, un mismo niño, puede presentar distintos tipos de proceso de
simplificación en una misma palabra e, incluso, puede pronunciar esa palabra de distintas
maneras.

Si queréis saber más sobre los procesos de simplificación por edad y cuando se considera un
riesgo de dificultades, podéis consultar el PDF que se os adjunta en el aula virtual.

A continuación veréis un vídeo de Patricia Kuhl sobre lingüística y bebés: tantos idiomas,
tantos sonidos... ¿cómo los bebés pueden saber qué idioma hablar y cuál es el suyo en una
sociedad tan multicultural?
Desarrollo
Léxico y Semántico

Como sabéis, los niños y niñas que empiezan a escribir, lo hacen de tal manera que no ponen
los espacios adecuadamente entre las palabras, por eso, es común encontrarnos errores
como: lacasa en vez de la casa. Esto es debido a que, cuando hablamos, lo hacemos muy
seguido y no es tan fácil distinguir que cada palabra que pronunciamos es una palabra en sí
misma. Así es como a los alumnos, al inicio, les cuesta entender que un conjunto de sonidos
forman dos palabras y no una de sola. Por ello, es necesario que le den significado a la
secuencia de sonidos que están escuchando para que reconozcan las dos palabras.

¿Os habéis preguntado nunca, por qué los adultos, cuando nos dirigimos a los niños,
tendemos a ralentizar la velocidad de nuestra habla? ¿Por qué tendemos a cambiar el tono
haciéndolo más dinámico (exagerando las preguntas, las exclamaciones, etc.)? Esto es debido
a que ayuda a poder segmentar e identificar las palabras. Esta forma de hablar es conocida
como motherese o lenguaje dirigido a la infancia. Es así, pues, como ayudamos a los niños a
segmentar el habla en palabras.

Bien, ¿Cuándo y cómo se desarrollan las primeras palabras? Todos hemos visto que lo
primero que reconocen todos los niños, antes del año (sobre los 9 meses), es su nombre.
Cuando lo oyen, el niño gira la cabeza hacia donde procede la voz. Así, en esta temprana
edad, ya vemos que empieza a comprender sus primeras palabras. No debemos pensar que
cuando les hacemos un juego y ellos responden es debido a que entienden las palabras pues,
en realidad, el juego lo asocian a nuestro tono de voz.

Hacia el año y medio, los niños empiezan a producir protopalabras. Una protopalabra es una
secuencia de fonemas que, aun no teniendo sentido, se refieren a cosas o situaciones
específicas, por ejemplo: ata para referirse a una persona o cosa.

Entre el año/año y medio, aunque los niños aún utilizan sobretodo la gesticulación para poder
comunicarse (levantan los brazos para indicar que quieren que les aúpen, abren y cierran las
manos para reclamar que se les dé un objeto…) y todavía balbucean, es cuando empiezan a
adquirir alrededor de sus primeras 50 palabras. El aprendizaje en esta etapa, que es la que
denominamos fase preléxica, es lenta y gradual. Además, está muy vinculado, este
aprendizaje, a momentos específicos y repetitivos.
A partir de aquí, se produce un fenómeno que se conoce como explosión léxica, que se da
desde los dieciocho a los veinticuatro meses y que corresponde a la fase léxica. Se denomina
explosión léxica porque los niños aumentan muy rápidamente el repertorio léxico. Sólo cuando
tengan adquiridas entre las 50 y 100 palabras, es cuando podrán empezar a combinarlas,
siendo antes de los dos años cuando podremos observar este proceso.

No obstante, cuidado con pensar que por el hecho que comprenda más palabras de las que
dice, pensemos que tiene una dificultad. Igual que los adultos entendemos más palabras de
las que solemos usar, a los niños les pasa exactamente igual.

Según Aparici, se puede observar, aproximadamente, que hay la siguiente relación:

¿Os fijáis que gran cambio entre los 17 meses y los 24 en la producción de palabras, a
comparación entre los 13 meses y los 16? Cabe decir que esta diferencia tan abismal, va
desapareciendo con la edad, aunque de mayores podamos comprender algunas palabras más
que después no solemos usar, lógicamente no hay una diferencia tan grande. La situación
pues, se iguala.

¿Por qué hay esta explosión? ¿Por qué no aparece antes? Se cree que es debido a que,
cuando se da esta explosión, es porque los niños han comprendido que las palabras sirven no
sólo para designar objetos sino, también, para otras funciones: indicar que no hay agua, que le
traigan agua, que se le haya caído, etc., y aprenden que cada palabra tiene un significado y
que, en consecuencia, “suceden cosas”, es decir: imaginemos a un bebé en su sillita de comer
con su mamá en frente y él dice agua. Su mamá le da agua. Imaginemos la misma situación
pero la mamá está en la cocina y el niño en el comedor y dice agua, y la mamá le dice: sí hijo
tienes agua (sin darse cuenta que el niño no tiene agua). En cambio, de golpe el niño dice:
trae agua y la madre le lleva el agua. Comprenderá que cada vez que diga trae + agua,
obtendrá el agua y la madre comprenderá que no hay agua.

¿Por qué se insiste tanto en explicar esto? Otro ejemplo: Hubo una ocasión que conocí a un
niño con Síndrome de Down. La familia se quejaba de que el niño no hablaba y que tenía poca
riqueza léxica. Me di cuenta enseguida, que cada vez que el niño quería algo, en vez de decir:
mamá quiero agua, por favor, el niño levantaba los brazos, abría y cerraba las manos y la
mamá empezaba: ¿pan? ¿Agua? Y, cuando el niño sonreía o afirmaba con la cabeza, se lo
daba.
Entonces, ¿para qué aprender a hablar? Es un esfuerzo muy grande empezar a pronunciar
palabras, más si tiene dificultades, cuando sólo levantando los brazos y cerrando y abriendo
las manos en la cocina le dan lo que quiere. Cuando yo le decía que no le entendía, entonces
decía: agua. Por eso, hay que ir con cuidado y siempre dejar que el niño hable, decirle las
acciones y los objetos que les estamos dando, para que aprendan.

Debemos tener en cuenta, además, que el primer léxico que aprenderán será aquél que para
el niño sea significativo y, por lo tanto, nombrará objetos que destaquen (pelota, agua, plato…).
En estas fases, además, es frecuente que cometa errores, veamos cuales:

• Infraextensión: una palabra la usa sólo para un subconjunto de cosas que el adulto, en
cambio, usa para varias: gato sólo para su gato, agua sólo para su agua (hará referencia a la
de beber y no a la que sale en el baño, pues no identifica esa substancia como agua).

• Sobreextensión: usa una palabra para designar a más sujetos/objetos de modo más amplio
de lo que los adultos la usamos: papá a todos los hombres, mamá a todas las mujeres. Esto
es debido a que tiene incompleto los rasgos que definen a mamá y papá. Otro ejemplo: coche
para referirse a cualquier vehículo ya sea una moto, un camión o un tren (fijaros que él ve
objetos que se desplazan con gente encima/dentro pero que le falta información como el
tamaño, la cantidad de personas, si va por carreteras o raíles, etc., que ayuden a la
clasificación y denominación de los transportes). Por esto, los adultos cuando nos dicen coche
para una moto ¿qué hacemos? no hijo, no es un coche, mira un coche tiene 4 ruedas, 1, 2, 3 y
4. ¿y la moto? Mira, tiene 2, 1 y 2. (le estamos dando rasgos para que pueda diferenciarlo.
Entonces, nos encontramos que dicen esto es un coche 1, 2, 3, 4 y esto una moto 1, 2).

• Distinto referente (aparejamiento erróneo): en algunas ocasiones, nos dará la sensación que
el niño confunde dos palabras, esto es debido a que el significado que le ha dado el niño es
distinto al que le damos los adultos, por eso sucede que cuando ve un tractor lo llama coche.
Para poder distinguir si se considera un error de aparejamiento o de sobreextensión,
observaremos si el niño llama coche a todo vehículo con ruedas (moto, tractor, camión…) que
correspondería a la sobreextensión, o bien denomina correctamente los vehículos excepto el
tractor que lo sigue llamando coche, que correspondería al error de aparejamiento.

Es importante, como hemos visto en los ejemplos que hemos ido dando, que denominemos
los objetos por su nombre para no confundir a los niños. En ocasiones, podemos oír como las
mamás y los papás dicen a sus hijos cuando ven un león, que es un gatito feroz, entonces el
niño hace un proceso de sobreextensión provocado por el adulto que, más tarde, deberá
corregir. Este error que se hace inocentemente, es debido, muchas veces, al intento de
adecuar el lenguaje adulto al del niño.
Bien, hasta aquí hemos estado hablando de los sonidos y las primeras palabras, ahora tocará
hablar de las primeras frases de los niños. ¡Adelante!

Desarrollo
Morfosintático

La morfosintaxis, igual que la fonología y el desarrollo semántico, también tiene un proceso de


desarrollo. Así pues, según Aparici (citando a Tomasello y Brooks, 1999) destaca las siguientes
fases:

• Fase Holofrástica (o de un solo mote): se da entre los doce y dieciocho meses. Un solo
símbolo lingüístico (mamá). Nos comenta que McNeill (1970) consideraba holofrases como
aquellas palabras que se consideran frases de una sola palabra porque ésta misma llevaba
una frase implícita.

• Habla telegráfica (combinación de palabras): se da entre el año y medio y los dos años. En
esta fase se inicia la combinación de palabras. Esta combinación de palabras se inicia con el
uso de dos. El habla telegráfica recibe este nombre en honor al telegrama en que su
característica más destacada era la omisión de los elementos (palabras) que no son
necesarios para entender el mensaje: determinantes, verbos auxiliares, conjunciones,
preposiciones, etc., y mantienen los nombres, verbos y adjetivos (en ocasiones, podemos
observar el uso de adverbios, aunque no es frecuente). Además, los niños usan vocales
átonas que substituyen a las preposiciones o artículos, son las conocidas como schwa (a casa
azul). Algunos autores, afirman que el uso de schwa es el precedente de los artículos dado la
posición que ocupan.

• Otra de las características que llama la atención en esta fase es que el orden en la
combinación de las palabras, aunque es variado, no es incompatible con el orden que usamos
los adultos, por ejemplo, el niño dirá: perro ladra y no ladra perro. Así pues, debemos estar
alerta si hace combinaciones que son incompatibles con la combinación de los adultos, pues
podría significar una dificultad en el habla. En cambio, debemos tener en cuenta que hay
combinaciones que no alteran el significado de modo que no se considerarían una alteración:
bonito perro, perro bonito. En esta fase, es normal que los adultos, muchas veces, no acaben
de comprender al niño, pues sus combinaciones de palabras nos dejan muchas
interpretaciones posibles. Un ejemplo que nos deja la misma autora: Mommy sock, en que sus
posibles significados son: «el calcetín de la mama; mamá, ponme el calcetín; el es calcetín de
la mama; mamá tiene un calcetín…».
• Habla parcial: se da entre los dos y tres años. Se usan marcadores morfosintácticos aunque
sin generalizarlos a otros contextos en los que deberían ser usados, por ejemplo, la niña llora,
diría las niñas llora.

• Competencia adulta: a partir de los tres años, es cuando el niño ya usa intenciones
comunicativas con recursos que son propios de los adultos: frases interrogativas, frases
negativas, etc.

Aquí podéis ver un vídeo muy divertido de dos niños y su papá intentando hacerles entender
qué han hecho mal. Podréis ver qué el papá se ríe y los niños, debido a su edad, no
comprenden por qué el padre se ríe… ¡Todos con la pintura! Esto es debido a que a los niños
les falta comprender la situación del adulto y, por eso, hay un fallo comunicativo. Si nos fijamos
en el principio del vídeo, los niños dicen que no al castigo, que no lo han hecho mal. En
cambio cuando el padre les dice que se quedan sin zumo, lo aceptan. Podemos imaginar que
el padre cuando los vio, rió, de modo que su actuación comunicativa con sus palabras
comunicativas no iba acorde, confundiendo a los niños. No será pues, hasta que sean más
adultos que podrán entender esa situación. ¿Qué pensáis vosotros?
Bibliografía

Aparici, M. (2012). L’adquisició del llenguatge. En Aparci, M. y Noguera, E. (2012).


Adquisició i avaluació del llenguatge. Barcelona: Editorial UOC.
Educaguía [en línea]. Aplicaciones Didácticas en Educación Infantil. Problemas del
Lenguaje y Habla.
Fernández Pérez, M. (2015). Lenguaje infantil y medidas de desarrollo verbal. ENSAYOS,
Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 30(2). Enlace web:
http://www.revista.uclm.es/index.php/ensayos

- Actas del V Congreso de Lingüística General. Adquisición del Lenguaje y Componentes de la


Lengua. Editorial: Arco Libros, S.L. Enlace Web:
https://minerva.usc.es/bitstream/10347/13291/1/Le%C3%B3n%202004.%20Adquisici%C3%B3
n%20del%20lenguaje%20y%20componentes%20de%20la%20lengua.pdf