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Año de la Promoción de la Industria

Responsable y del Compromiso


Climático
Instituto:

Integrantes:
Luz Vargas Torres




Lic:
Itala Denegri

Curso:
Jeringas e Inyectables

Carrera:
Enfermería

Ciclo: II

2014
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INTRODUCCIÓN

El acto de inyectar conlleva procedimientos que requieren de mucha


destreza técnica y un conocimiento científico profundo. Pero el hecho
con contar con estas características no elimina riesgos que son
impredecibles como por ejemplo la anafilaxia. Es importante ante tales
hechos eliminar la imprudencia o negligencia que se presenta día a día
cuando personas no capacitadas llevan a cabo la aplicación de
parenterales. Además, la naturaleza del medicamento inyectado y del
paciente a quien se le suministra potencian la aparición de eventos no
deseados.
El material de trabajo en un recinto de inyectables es la vida humana.
Por lo tanto debe quedar bien claro que el farmacéutico(a) como
responsable técnico de una farmacias es el único que puede inyectar.

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Una inyección en medicina es la introducción de medicamento o
productos biológicos al sitio de acción mediante la punción a presión en
diferentes tejidos corporales mediante una jeringa y una aguja
hipodérmica o de inyección.

AMBIENTACIÓN

El paciente se acerca a la farmacia con la finalidad de poder adquirir


todo lo demandado por el médico. Cuando se trata de un inyectable es
importante que se le pueda suministrar en el establecimiento con la
mayor eficiencia y calidad posible.

Ante tal necesidad se requiere que el paciente sea atendido por el


farmacéutico. Si en primera entrada la atención la brinda el personal
dependiente, este último debe remitir de inmediato al regente de turno
para que proceda según corresponda.

El Regente es el único responsable en tomar la decisión de la


aplicación, previa entrevista al paciente o revisión de la receta.

Para poder tomar una decisión se debe contemplar si la receta cumple


con las disposiciones técnicas y legales, al igual que la comunicación
farmacéutico-paciente realce datos importantes que disminuyan los
riesgos ante un evento derivado de un procedimiento de este tipo. Por lo
tanto las recetas deben contar con los requisitos mínimos que
contempla el protocolo de despacho de recetas y es necesario obtener
del paciente antecedentes de reacciones alérgicas a medicamentos.

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Si la receta no reúne todos los requisitos solicitados debe ser devuelta al
médico con su respectiva explicación. Vale la pena entablar una
consulta telefónica con el galeno previo a esta acción ya que muchas
veces una duda puede solventarse al instante. En caso de que no sea
satisfactorio la resolución de la o las dudas continúe con el proceso de
devolución.

Si el paciente no ha desayunado y/o presenta alergia a familia de de


medicamentos o afines, NO inyecte. Debe explicar al interesado que no
se puede efectuar el procedimiento y que es necesario que su médico
conozca a detalle la situación.

Si todo corresponde a derecho, se produce con la dispensación del


medicamento de la siguiente manera:

Muestre el producto al cliente e indique el precio final que debe


pagar por obtenerlo.

Facture la venta del fármaco.

Llene el formulario de inyectables y explique al paciente cualquier


efecto adverso o detalle pertinente.

Proceda ahora como lo indica el protocolo de prevención de


enfermedades contagiosas.

Revise las características del producto y la fecha de vencimiento.


Si el contenido del inyectable muestra señales de descomposición
u otro tipo de alteración proceda a realizar el cambio respectivo y
revise de nuevo o devuelva el dinero al cliente. Si el fármaco se
encuentra en buenas condiciones continúe con el procedimiento.

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Lleve al paciente a la sala de inyectables e indíquele que se
acueste.

Proceda a preparar el llenado de la jeringa de forma aséptica

Realice la aplicación según el protocolo de prevención de


enfermedades infectocontagiosas.

Requerimientos especiales, se designan en posteriores protocolos.

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TIPOS DE INYECCIÓN

Las vías de administración de inyectables son las siguientes:


1. Intravenosa
2. Intradérmica
3. Subcutánea
4. Intramuscular

VÍA INTRAVENOSA

La usaremos para administrar medicación urgente, para tratamientos


de sueroterapia y para la administración de fármacos diluídos. Lo
haremos mediante la canalización de una vía venosa periférica o un
catéter central. La canalización de una vía periférica ya se explicó en
otro capítulo, por lo que no lo repetiremos y la canalización de una vía
central la realizará un facultativo. Es la vía más rápida, es decir, el
tiempo de absorción del medicamento es inmediato.

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VÍA INTRADÉRMICA

La usaremos para realizar la prueba del mantoux, pruebas cutáneas,


como la de la alergia y la administración de anestésicos locales. Se trata
de introducir en la dermis una cantidad de medicamento no superior a
0,3 ml mediante aguja y jeringa. La zona más usada para el uso de esta
vía es la cara anterior del antebrazo, entre cuatro traveses de dedo por
encima de la muñeca y dos por debajo de la flexura del codo.

MATERIAL
 Jeringa de insulina o de 1 ml.
 Aguja del nº 25 o 26 G de bisel corto, suele ser naranja o
transparente.
 Gasas.
 Alcohol 70º .
 Guantes desechables.
 Rotulador indeleble.

PROCEDIMIENTO
Lo primero que haremos es informar al paciente, nos lavaremos las
manos y nos pondremos los guantes. Limpiaremos la zona con alcohol,
siempre en círculos de dentro hacia fuera. Con una mano tensaremos la
piel de la zona a puncionar y con la otra introduciremos la aguja casi
paralela a la piel y con el bisel hacia arriba. Inocularemos la medicación
muy lentamente, hasta que veamos que se forma una pápula.
Retiraremos la aguja sin hacer presión sobre la pápula y la rodeáramos
con un círculo que dibujaremos con el rotulador.

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VÍA SUBCUTÁNEA

La usaremos para la introducción de un medicamento en el tejido


subcutáneo, adiposo o tejido graso. Los medicamentos más utilizados
para esta vía son las vacunas, heparinas e insulinas. El volumen a
introducir suele oscilar entre 1,5 ml y 2 ml. Es una vía de absorción
lenta. Las zonas más usadas para esta vía son la cara externa del brazo,
cara anterior del muslo, tejido laxo del abdomen y la zona escapular de
la espalda.

MATERIAL
 Jeringa de 1 o 2 ml.
 Aguja del nº 24-27 G de bisel medio, es naranja.
 Gasas.
 Alcohol 70º o suero fisiológico.
 Guantes desechables.

PROCEDIMIENTO
Informaremos al paciente de la técnica a realizar, nos lavaremos las
manos y nos pondremos los guantes. Elegiremos la zona de punción y
la limpiaremos con alcohol (si se trata de la administración de vacunas,
limpiaremos con suero fisiológico). A continuación cogeremos un
pellizco de la piel y pincharemos en un ángulo de 45º y con el bisel de la
aguja hacia arriba (si se trata de administrar heparina, el ángulo de
punción será de 90º). Introduciremos el medicamento y retiraremos la
aguja. Es importante informar al paciente al que se le administra
heparina, que no toque ni presione la zona de punción, para evitar la
aparición de hematomas.

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VÍA INTRAMUSCULAR

La usaremos para la administración de medicación en el músculo. Los


medicamentos más utilizados para esta vía son las vacunas y otros
fármacos como analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, corticoides,
etc. El volumen que se inyecta no sobrepasa los 15 ml. Es una vía de
absorción más rápida que la subcutánea, su efecto aparece alrededor de
15 minutos debido a la vascularización del músculo. Las zonas de
punción que se utilizan son el cuadrante superior externo del glúteo,
deltoides y vasto lateral de la pierna. Tendremos en cuenta que a los
niños menores de 3 años, se les pinchará en el vasto lateral de la
pierna.

MATERIAL

 Jeringas de 2 o 5 ml.
 Agujas del nº 19-23 G de bisel medio, en adultos es verde y en
niños azul.
 Gasas.
 Alcohol o suero fisiológico.
 Guantes desechables.

PROCEDIMIENTO

Informaremos al paciente, nos lavaremos las manos y nos pondremos


los guantes. Elegiremos la zona de punción y la limpiaremos con alcohol
(como en la vía subcutánea, si se trata de administrar una vacuna,
limpiaremos con suero). Introduciremos la aguja rápidamente en un
ángulo de 90º directamente al músculo, adaptaremos la jeringa cargada
y aspiraremos para comprobar que no hayamos pinchado un capilar. A
continuación inocularemos el medicamento lentamente, ya que es una
vía dolorosa (ésto se debe a que las fibras musculares permanecen muy
pegadas y al inyectar líquido o material oleoso, vamos haciendo que
éstas se despeguen provocando el dolor). Al acabar, retiraremos la aguja

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y la jeringa a la vez y presionaremos con una gasa la zona de punción
haciendo leves movimientos musculares.

PREPARACIÓN DEL MEDICAMENTO

Los medicamentos inyectables nos los encontraremos en dos tipos de


recipientes de cristal que son:
 Ampollas: Son un sistema cerrado, tienen un cuello largo que
presenta una constricción en su base. Una vez roto el cuello será
un sistema abierto del cual podemos aspirar el medicamento por la
abertura que hemos creado.
 Viales: Son un sistema cerrado, tienen un cuello corto y un tapón
de plástico duro forrado externamente por metal. Para extraer el
contenido, inyectaremos un volumen de aire igual al volumen de la
sustancia que queremos extraer.
El fármaco puede venir presentado para administrarlo directamente
(forma líquida) o para mezclarlo previamente con un disolvente (en
polvo).
La aguja que usaremos para cargar la medicación no será la misma que
usaremos para administrárselo al paciente. Ya hemos visto las distintas
agujas a usar según el tipo de vía de administración. Las que usaremos
para cargar la medicación se llaman cargadoras, son de color rosa,
tienen un calibre de 14-16 G y un bisel medio.

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LOS ANTICONCEPTIVOS INYECTABLES

Anticonceptivos inyectables de sólo progestágenos (AISP)

El compuesto más utilizado es el que contiene 150 mg de acetato de


medroxiprogesterona de depósito (DEPO-PROVERA®), cuya
presentación es en la forma de una solución acuosa de microcristales
que le confiere una baja solubilidad en el sitio de la inyección. Esto
permite la liberación progresiva de niveles farmacológicamente activos
por 3 a 4 meses, por lo que la inyección se repite cada 3 meses. Tienen
los mismos mecanismos de acción para prevenir el embarazo.
El otro AISP que existe en el mercado, es el que contiene 200 mg de
enantato de noretindrona (NORISTERAT®) para ser inyectado cada 2
meses. Las tres inyecciones siguientes se administran con el mismo
intervalo de 2 meses y después se administran la inyección cada 3
meses; sin embargo, si por razones técnicas resulta imposible mantener
intervalo de 3 meses, puede optarse por administrar medicamento
cada 2 meses en forma prolongada.
Anticonceptivos inyectables combinados con estrógenos y
progestágeno (AIC)

Estos productos están preparados para ser usados mensualmente y


actualmente existen en el mercado dos presentaciones. La primera, que
contiene 25 mg de acetato de medroxiprogesterona y 5 mg de cipronato

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de estradiol (CICLOFEN®) y la segunda, que contiene 50 mg de
noretindrona y 5 mg de valerianato de estradiol (MESIGYNA®). Estos
tienen los mismos mecanismos de acción para prevenir el embarazo de
los AISP.

¿CÓMO SE APLICAN?

Anticonceptivos inyectables

 Se aplican cada mes, cada dos o cada tres meses, dependiendo


del caso.
 La primera inyección se aplica en los 5 primeros días de un ciclo
menstrual y las siguientes se administran, independientemente
del patrón del ciclo menstrual, en intervalos de 30 +/- 3 días, es
decir, como mínimo 27 y como máximo 33.
 Si se sobrepasa el intervalo de 33 días, no es posible contar con el
grado necesario de seguridad.
 Si dentro de los 30 días posteriores a la inyección (día 35 del
ciclo) no se presenta la menstruación, se debe descartar un
embarazo mediante una prueba en sangre.
Lo usual es que se presente la hemorragia una o dos semanas después
de la primera inyección y, si el tratamiento continúa, los episodios de
sangrado aparecen, generalmente, en intervalos de 30 días. El día de la
inyección mensual usualmente es dentro del intervalo libre de
hemorragia. Cuando se comienza por primera vez o se reinicia el
tratamiento, es aconsejable el empleo adicional de métodos de barrera,
hasta la segunda inyección.

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¿CÚALES SON LOS EFECTOS SECUNDARIOS?

Aumento de peso
 Sangrado. El sangrado menstrual irregular o con manchas, es
común que aparezca durante los primeros tres meses, Sin
embargo, si son abundantes o no se detienen, debe asistir al
médico tratante. También se puede disminuir o desaparecer el
sangrado menstrual, lo cual no significa que haya algún
trastorno. La amenorrea es normal, sobre todo después del
primer año de uso y algunas mujeres lo consideran como una
ventaja.
 Aumento de peso. Dos de cada tres mujeres que usan este
anticonceptivo ganan alrededor de 1 a 2 kilos durante el primer
año de uso. Hacer cambios en la alimentación puede ayudar a
controlar o prevenir el aumento de peso y debe hacer ejercicios.
 Otros: Se pueden llegar a tener otros efectos secundarios como
como alergias, pérdida de cabello, acné, senos adoloridos,
inapetencia sexual, bochornos, cambios de humor, nerviosismo,
dolores de cabeza, depresión, resequedad vaginal, retención de
líquidos, náuseas o hipertensión arterial.

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Una jeringa consiste en un émbolo insertado en untubo que tiene una
pequeña apertura en uno de sus extremos por donde se expulsa el
contenido de dicho tubo. Inventada por Alexander Wood
Las jeringas son utilizadas para introducir pequeñas cantidades
de gases o líquidos en áreas inaccesibles o para tomar muestras de los
componentes de dichos lugares. Normalmente se la llena introduciendo
la aguja en el líquido y tirando del émbolo. A continuación se coloca con
la aguja hacia arriba y se presiona el émbolo para expulsar las burbujas
de aire que hayan quedado, y posteriormente se introduce la aguja y se
expulsa el líquido presionando el émbolo.
El proceso de administrar una sustancia con una jeringa se
llama inyección. Por tal motivo, se le suele llamar también
inyector o inyectadora.

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CARACTERÍSTICAS DE LAS JERINGAS

Las jeringas convencionales constan de cuatro partes principales: una


tapa, una aguja, un cilindro y un émbolo. La tapa de la jeringa se utiliza
para cubrirla. El cilindro de la jeringa contiene el líquido que se utiliza
para la inyección, y el émbolo empuja el fluido fuera de la jeringa. La
aguja de la jeringa puede ser fijada de manera permanente, o puede ser
desmontable.

HISTORIA DE LA JERINGA AGUDA

Desde la Antigüedad se pensó en evitar el dolor, introduciendo


sustancias en el interior del organismo a través de la piel y
directamente en los músculos o la sangre.
Los griegos inventaron un instrumento rudimentario, una vejiga con
una caña, que hacia finales del Siglo XV se transformó en las famosas
lavativas.

Los primeros intentos de usar algo similar a una jeringuilla se


realizaron en el Siglo XVII, cuando se intentó inocular medicamentos
analgésicos justo en el lugar afectado por el dolor.
La primera medicación administrada por vía intravenosa data del año
1657, cuando Sir Christopher Wren inyectó opio a un humano, aunque
poco se sabe de su técnica.
A principios del siglo XIX se descubrió la morfina, sustancia que fue
recibida con gran entusiasmo, siendo considerada “el medicamento más
notable descubierto por el hombre”.
En 1836, el médico francés Lafargue introdujo morfina bajo la piel,
mediante el empleo de una lanceta que forzó en posición casi
horizontal. Ocho años más tarde, el médico irlandés Frances Rynd
introdujo el uso de una aguja metálica para calmar el dolor de una
paciente con neuralgia del trigémino.
El objetivo se consiguió definitivamente a mediados del siglo XIX.
Alexander Wood, Secretario del Real Colegio de Médicos de Edimburgo,
en el Reino Unido, había estado experimentando con una aguja hueca
para la administración de drogas en la corriente sanguínea y en 1853
inventó la jeringa hipodérmica.
Su invento le permitió inyectarle morfina a su esposa, que padecía un
cáncer incurable. La Sra. Wood fue la primera persona en recibir la
droga por esa vía, pero también la primera en adquirir el “hábito de la
aguja”.

El buen Dr. Wood obtuvo el aplauso del mundo entero por su invención,

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pero pagó caro su descubrimiento. Tristemente, su esposa murió por
una sobredosis de morfina.
Por las mismas fechas, el cirujano Charles Gabriel Pravaz de Lyon,
Francia, diseñó una jeringa hipodérmica similar, precursora de las
actuales. La dosificación se conseguía dando vueltas al eje de un pistón.
Pronto se popularizó el uso de la “Jeringa Pravaz” en diversas cirugías.

El inglés Williams Fergusson simplificó la jeringa y el fabricante Luer la


industrializó. Muchas dificultades que habían enfrentado quienes
experimentaban con transfusiones de sangre desaparecieron con la
invención de la jeringa hipodérmica, con su afilada aguja hueca.

El invento propició el uso indiscriminado de la morfina como un


remedio contra todo tipo de dolores. La trágica muerte de la Sra. Wood
como consecuencia de su adicción debió haber sido una advertencia
para los médicos, pero no sucedió así.
Sin ninguna base científica, afirmaban que si administraban la morfina
por vía oral, se originaban trastornos porque no sabían con exactitud
qué dosis dar. En cambio, si lo hacían a través de la fina agujita del Dr.
Wood, sabían exactamente cuánta inyectar, los resultados eran más
rápidos y no producía hábito.
Con la bendición de los médicos, la morfina se introdujo en las venas de
todo paciente que sufría de gota, reumatismo o hasta dolor de muelas.

Como analgésico insuperable, fue empleada masivamente para aliviar el


sufrimiento de los heridos en la Guerra Civil de los Estados Unidos,
pero muchos combatientes regresaron a sus hogares adictos a la
morfina. Se calcula que esta contienda creó más de un millón y medio
de morfinómanos.
Para ahorrarse largos viajes, algunos médicos despreocupados
aconsejaban a sus pacientes que consiguieran una jeringa hipodérmica
para ponerse ellos mismos las inyecciones de morfina.

La guerra Franco-Prusiana de 1870 creó una situación idéntica en


Europa. La “enfermedad del soldado" se disparó y la Medicina se
encontró con el problema de desintoxicar a millones de adictos.

Esto era algo que los brillantes químicos y médicos no habían previsto:
la morfina era un arma de dos filos. Muchos siglos antes, en la vieja
China ya se había escrito con terrible claridad: "si bien sus efectos son
rápidos, debe usarse con mucho cuidado porque mata como un
cuchillo".

Entonces, cuando los médicos supieron el daño que la morfina podía


causar, se dio otro paso trágico. En 1898, el Profesor Heinrich Dreser
comunicó al Congreso de Naturalistas y Médicos Alemanes que había
creado un nuevo producto químico semejante a la morfina, pero que no
producía hábito; incluso lo había usado para curar morfinómanos.

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Químicamente hablando, debería llamarse diacetilmorfina. Pero el
nombre era demasiado complicado y llamó a esta heroica droga,
“heroína”.

Ningún medicamento fue recibido con más entusiasmo que la heroína,


hasta que se comprobó que podía crear un hábito aún más infernal que
el de la morfina.
Estas duras lecciones enseñaron a los hombres de ciencia y a los
médicos la regla número uno para la investigación de nuevos
medicamentos: "Nunca se administrará a un paciente droga alguna que
sea más peligrosa que la enfermedad que padece".

Por otro lado, los legisladores tomaron nota de cómo dos sustancias
consideradas milagrosas se convirtieron en una pesadilla y a principios
del Siglo XX aparecieron leyes controlando la producción de narcóticos,
para proteger a la población de sus peligros.
Volviendo a la historia de las jeringas, durante el siglo pasado hubo
importantes mejoras. Benjamin A. Rubin inventó la aguja de
vacunación, una versión refinada de la aguja convencional.

El estadounidense Arthur E. Smith patentó una jeringa desechable en


1950. Cuatro años después, Becton, Dickinson y Compañía crearon la
primera jeringa desechable en ser producida masivamente. Era de
vidrio y fue desarrollada para la administración de la vacuna de la polio
del Dr. Jonas Salk a un millón de niños en los Estados Unidos.

En 1955, los Productos Roehr introdujeron una jeringa hipodérmica


desechable de plástico llamada Monoject. Al año siguiente, el
farmacéutico Colin Murdoch de Nueva Zelanda patentó otra jeringa
plástica desechable. Murdoch también inventó las jeringas automáticas
para vacunar animales y la pistola tranquilizadora.

Entre los avances más recientes están la microaguja, que permite


aplicar inyecciones indoloras. Fue desarrollada por el ingeniero químico
Mark Prausnitz y el ingeniero eléctrico Mark Allen del Instituto de
Tecnología de Georgia. El prototipo parece un parche.

La microaguja está formada por 400 agujas microscópicas de silicón; la


medicina es administrada a través de la piel sin alcanzar las células
nerviosas, que nos hacen sentir dolor. Componentes microelectrónicos
controlan el tiempo y la dosis del medicamento.
Finalmente, la compañía farmacéutica Powder Ject de California creó el
hipospray, un artefacto que usa helio presurizado para rociar
medicamentos pulverizados sobre la piel para su absorción.

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PARTES DE UNA JERINGA

EL ÉMBOLO

El émbolo se encuentra en el extremo de la jeringa y puede estar hecha


de plático o vidrio opaco o con color. Su finalidad es la de llenar o vaciar
el tubo. El émbolo se halla hacia atrás para llenar el tubo y se empuja
hacia adelante para vaciarlo.

EL TUBO

El tubo es la parte de la jeringa que contiene el fluído, bien sea una


medicina, sangre o solución que se va a insertar en el cuerpo. Por lo
general, se calibra en décimas (una décima es igual a 0,1 milímetros)
para realizar mediciones precisas de la cantidad de fluído que se va a
administrar o remover. El tubo puede poseer distintos tamaños desde
0,5ml hasta 50ml.

EL CONECTOR

El extremo bajo de la jeringa, opuesto al émbolo, termina con una aguja


en el conector. El conector consta de un adaptador para la aguja que
permite que ésta se una a la jeringa. Además, sirve para fijar la aguja en
su lugar mientras se utiliza para lo que se desea.
LA AGUJA

La aguja consta de mango, lumen y biselado. Las agujas varían según


su longitud, tamaño del mango y tamaño del lumen. El mango es la
elongación de metal y por lo general se escoge dependiendo de la vía y
lugar de administración, masa corporal de la persona, y espesor de la
medicina. El lumen, también conocido como calibre, es el espacio hueco
dentro de la aguja. El diámetro del lumen se conoce por el número de
calibre de la aguja y se escoje con las mismas especificaciones del

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mango. La última parte de la aguja, el biselado, es la punta de la aguja
y determina su filosidad.

CUBIERTA O TAPA PROTECTORA

La cubierta o tapa protectora se utiliza para mantener la esterilidad de


la aguja. Las agujas son una vía común para la transmisión de
infecciones en pacientes y empleados de salud. El biselado se cubre
para limitar la cantidad de accidentes que pudieran ocurrir al envolver
las agujas y para garantizar que solo el paciente utiliza esa aguja. En
un intento por reducir la contaminación y aumentar la seguridad, la
mayoría de las agujas son desechadas y tiradas luego de un solo uso.

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TIPOS DE JERINGAS

Las jeringas son una parte importante en el tratamiento y prevención de


las enfermedades, y es imprescindible entender los diferentes tipos y
usos de las jeringas para garantizar que los medicamentos inyectables
se administren correctamente. Las jeringas vienen en una variedad de
tipos y tamaños, que son específicos para el método de administración
deseado. Además, se han creado jeringas con características de
seguridad para prevenir las lesiones accidentales y la exposición a los
fluidos corporales peligrosos.

JERINGA DE INSULINA

El cilindro de una jeringa de insulina es a menudo menor que el de


otros tipos de jeringas, debido a que está destinado a contener menos
líquido. Además, la aguja de una jeringa de insulina es más corta,
debido a que está destinada a inyectarse por vía subcutánea (bajo la
piel). La insulina es única en el modo en que se mide. Es el único
medicamento en el que las unidades de medida se llaman simplemente
"unidades". Así, el cilindro de una jeringa de insulina mide la cantidad
de insulina en unidades en lugar de hacerlo en mililitros (ml).

JERINGAS ORALES

Las jeringas orales se utilizan para administrar medicamentos líquidos.


Por lo general, estas jeringas son utilizadas en los niños. Pero las
jeringas también son utilizadas por los adultos que son incapaces de
tragar la forma sólida de un medicamento. Las jeringas orales tienen
diferentes tamaños de cilindro, como el de 1 ml y el de 5 ml.
Algunos medicamentos, como el Tamiflu reconstituible, vienen con una
jeringa oral que mide la cantidad de medicamento que hay en el
cilindro, en miligramos (mg), en lugar de la cantidad de líquido en
mililitros.

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JERINGA PARA ALERGIAS

Cuando se usa para tratar las alergias, este tipo de jeringa está
destinado a ser inyectado por vía subcutánea. Sin embargo, algunas
jeringas para alergia tienen una aguja más larga para
medicamentos destinados a ser inyectados por vía intramuscular (en el
músculo), tales como B-12. Las farmacias minoristas habitualmente
dispensan jeringuillas de alergia para las inyecciones intramusculares.
Además, las jeringas de alergia pueden tener un cilindro más grande
que las de otras jeringas, que se necesita para administrar
los medicamentos que se requieren en dosis más grandes.

JERINGA DE SEGURIDAD

Las jeringas que tienen "ingeniería de seguridad" se llaman jeringas de


seguridad. Estas ofrecen protección adicional contra las lesiones
accidentales causadas por las agujas y contra la exposición a patógenos
de transmisión sanguínea. Algunas jeringas de seguridad tienen una
manga protectora para la aguja, que la bloquea para asegurar que la
cubierta de la misma no se suelte. Además, algunas jeringas de
seguridad tienen una aguja retráctil. Cuando el émbolo de la jeringa
empuja todo el contenido fuera del cilindro, la aguja se retrae
rápidamente en la jeringa.

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