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Se hace una defensa de la historia científica, como pieza fundamental para la educación básica y superior. Se evidencia la tendencia a reducir la historia en los programas educativos, el texto se centra en la defensa de las humanidades, y en concreto, de la historia (la que la comunidad científica reconoce como tal) Se considera un materia fundamental para la educación porque ayuda a explicar la génesis, estructura y evolución de las sociedades presentes y pretéritas, proporcionando un sentido crítico, también actúa como eje estructurante del conocimiento social, porque crea una conciencia de pertenencia en un mundo multicultural, que forma ciudadanos críticos y consiente de sus deberes y derechos. Se debate el papel de la historia en la educación: la historia contribuyo a conformar la identidad social y política de las naciones; en el sistema educativo está ligada a la formación de estados nacionales (a partir del siglo 19 comienzan los debates sobre el carácter que debía tener la disciplina en las aulas) y en principio, la enseñanza de la historia paso a ser una forma de trasmitir ideas políticas y sentimientos patrióticos en los ciudadanos. Los gobiernos buscaban fomentar este conocimiento como medio de afianzar ideológicamente la legitimidad de poder. Es por eso que la historia es uno de los principales elementos de la conciencia nacional. Habla sobre que algunos países proclaman una historia esencialista y etnicista, es decir, basada en un concepto de nación en donde los relatos se construyen a la defensiva y justificando la rivalidad con otros países. Asimismo, los programas escolares tienden a evitar visiones que resalten la pretendida maldad de los vecinos y la exagerada bondad de los propios en las situaciones de tensión bélica de épocas pasadas. -La tendencia de incorporar una historia científica desnacionalizada ha tenido éxito en su plasmación curricular en la mayoría de los países europeos más occidentales (desnacionalización de los programas de historia) en Inglaterra hubo un momento en donde se reclamó volver a una historia basada en el relato de las glorias nacionales (es decir, en parte, a la memorística y afectiva, en donde se resalte la genialidad británica) pero al hacer eso, se estaría apelando a la historia como un medio para un adoctrinamiento nacionalista crudo. -Hay desmitificar, desmontar los relatos políticos, también se habla de no confundir la historia con la memoria. La historia es una disciplina académica crítica, cuyos objetivos son interrogar a la memoria, los mitos que genera, los estereotipos antropológicos, las contradicciones de los partidos políticos y las presiones nacionalistas. De lo anterior se desprenden tres conclusiones: la primer, la constatación de que algunas administraciones tienen una visión doctrinaria e ideológica de la historia como materia educativa (la quieren al servicio del modelo social y político) la segunda, el poco peso que los profesionales de la educación tienen sobre el debate. Tercero, el carácter político que tiene la historia en la educación. Uso y abuso político de la historia: por otro lado, los países del este europeo, a pesar de la intención teórica de fomentar una historia común, en estos países se veía la necesidad de priorizar un punto de vista netamente político. Como consecuencia, se le atribuía a la historia una función predominantemente política. -Y la idea del uso político de la historia para reforzar sentimientos patrióticos es común en los países latinoamericanos (esto se dice en base a un estudio realizado a ocho países iberoamericanos) en donde los gobiernos se esfuerzan por potenciar los mitos y epopeyas históricas que parecen reforzar sus propias tesis sobre la concepción del estado o las relaciones nacionales (esto se aclara que muchas veces no se hace con una mala intención, pero si es una mala utilización de la historia) -Otra propuesta que surgió desde una óptica política es la de recuperar la llamada "Memoria histórica" (ej: procesos de represión, persecuciones de minorías, ect) pero también se aclara que no hay que confundir la enseñanza de la historia con la memoria histórica (ahí es donde se centra la controversia científica, la distinción entre ambas). La postura más aceptara es señalar que la memoria histórica es un proceso estrictamente individual, biográfico y en ocasiones cultural y que, por lo tanto, no puede ser tildada de conocimiento histórico más que por metonimia. Porque algunos pueden tomar contacto con la historia científica, pero asimilarse a ella. La

historia científica, es una trituradora de memoria que la dirige para poder producir conocimiento (la memoria de lo hechos pasados como estímulo para el pensamiento histórico, sirve para contextualizar e interpretar). El problema de la historia no está en evitar la politización, es imposible hacerlo, sino evitar subordinar el análisis con fines políticos. -La historia científica y su valor educativo e instructivo: elementos básicos para que la cultura de las actuales realidades sociales y políticas participen de un pasado en común: deben considerarse los ámbitos en los que la historia cumple una función básica en la formación de niños y jóvenes. La enseñanza y el aprendizaje de la historia debería atender a la concepción de tres grandes objetivos globales y generales, en el campo de la perspectiva, el conocimiento y la competencia. 1) Perspectiva y un punto de vista racional sobre la evolución y dinámica del pasado de las sociedades humanas y así poder comprender el presente (esto implica que el aprendizaje incorpore ciertas dimensiones como: analizar las tensiones temporales, la causalidad y las consecuencias de los hechos, explicar la complejidad de los problemas sociales, analizar el cambio y la continuidad de las sociedades, potenciar la racionalidad del análisis social y lo político; conocer y contextualizar las raíces culturales e históricas. 2) la enseñanza de la historia debe garantizar un conocimiento básico y preciso de los acontecimientos (primeras bases sin los que no se puede dar ningún otro tipo de conocimiento) 3) Trasmitir la capacidad y competencia (instrumentos básicos del oficio de historiador) También hay que adquirir sensibilidad por los temas sociales, como la pasión la empatía y la racionalidad (mirada afectuosa y racional) es por eso que no debe entenderse como una serie de conocimiento acabados, sino a un conocimiento en construcción. Conclusiones: se debe abandonar las misiones fundacionales de la historia en los aparatos creados en el siglo XIX (Porque es material para fomento de adhesiones patrióticas ligadas a un nacionalismo defensivo), evitar la manipulación de los conocimientos para defender posiciones ideológicas o justificar proyectos políticos. Segundo: historia equivale a enseñar a pensar históricamente. -La historia en el debate contemporáneo: Habla del riesgo de convertir las instituciones académicas en un producto comercializado. Porque la educación superior se ha orientado a las ciencias rentables (con perspectiva tecno económicas) lo que se traduce a una marginación de los contenidos humanistas. y sin las humanidades, el siglo 21 será una época centrada en la civilización de los medios sin atender la civilización de las finalidades. -habermas: el proyecto de la modernidad consistió y debe consistir en desarrollar una ciencia objetiva -Estamos comprometidos a combatir por la pervivencia de un modelo de universidad cietifico- humanistista, de raíz ilustrada, y por demostrar que la historia puede alcanzar niveles de objetividad y verdad, que es posible en una ciencia, en este caso, social.