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Epiogo El estudio de lo politico eny desde América Latina ° E nett sptogo me propong vier alors a produc intelectual en América Latina enlos campos dela filosofia y Ia ciencia politias, sobre todo la que va de finales de los aos selena del siglo XX ala actualidad,o sea, los tims veinticin- co aos. En los hechos, para el caso dela flosofia politica la ta- zea es particularmente compleja y evasiva, por cuanto ha sido precisamente esta dsciplina la que en términos cuantitativos y ‘alitativos ha ofrecido en estos aos menos aportes al saber sobre lo politico en comparacion con otras disciplinas que al ‘menos en nuestra regién o subcontinente han tenido mayores dlesarrolls y eultivadores, como la sociologia, la historia a an- ‘ropologia y la propia clencia politica. En Virtud de ello, en un jercicio un tanto ecléctico, he optado en lo que sigue por ir det ‘objeto a la disciplina;es decir, la reconstruccion del pensamien- to sobre lo politic o historia intelectual sobre lo politico que ‘ensayaré aqut se concentraré mas en los grandes temas propia~ mente politicos que han inquietado a lo estudiosos latinoame- ricanos que en las formas y los métodos empleados para ence- rarles. Asi, mis que distinguir entre filosofia politica y otros ‘abortlajes no filos6ticos sobre lo politico, me concentraré en to- das aquellas producciones intelectuales relevantes que inde- pendientemente de su marco disciplinar de origer han venido alimentando un saber sobre lo politico en la region hasta dar lugar alo que hoy podria ser considerado una teora politica propia, que inserta en las corrientes de pensamiento cosmopo- lita, no abandona la tentaiva de responder y representar la es- pecifidad cultural denuestros paises Sin embargo, en honor a la verdad, no ha Hlegado el mo- mento para afirmar que América Latina ha producido un pen- ‘samiento politico original y novedoso capaz de dialogar desde ‘su tradiei6n particular con las corrientes de pensamiento domi- nantes en ef mundo, Que existe una tradicion de pensamiento ‘en “Hispano-América” —para decirlo con Ortega y Gasset— Aistinta de otras tradiciones, como la ideaistaalemana ola em pirista anglosajona, es indudable. Basta incursionar en la linea de pensamiento que a partir del humanismo vitalista de Orte- ga y Gasset impuls6 a algunas de las mentes més brilantes de ‘nuestra lengua a proclucir un saber auténtico que respondiera a nuestro temperamento, es decir, nuestra forma particular de ser y estar en el mundo, y que poco tiene en comiin con otras tradiciones. Piénsese si no en autores como Maria Zambrano 0 Alfonso Reyes, en José Vasconcelos o Mariano Picén-Salas, fen José Lezama-Lima o Jorge Luis Borges, en Octavio Paz 0 Gabriel Zaid, todos interesados mAs en el esteticismo dela labra que en el rigor de los conceptos omaiabarcantes, en la gereza del ensayo que en la pesadez del tratado, en la humil- dad del pensamiento que en la soberbia del racionalismo, en la fecundidad de la experiencia y la imaginacion que en la eificacin de la razén, en el escepticismo estoico que en el progreso positivista, en el realisme hispano que en el idealis ‘mo germano. Pero si ese talantefiloséfico particular no ha podido post