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ÓMA

NÓM
NÓM
ADAS
Procesos de Creación
Processos de Criação

MADA
Creation processes

MADA
Petrona Martínez con sus tambores Alegre y Llamador
Cartagena, 1998 | studio eigibi
{original recibido: 03/03/2013 · aceptado: 13/08/2013}
¡AY PETRONITA, LA VIDA VALE LA PENA!:
SEMBLANZA DE LA CANTADORA
PETRONA MARTÍNEZ*
AI PETRONITA, A VIDA VALE A PENA!: ESBOÇO DA CANTADORA PETRONA MARTÍNEZ
OH PETRONITA, LIVE IS WORTH IT!: PORTRAYAL OF FOLKSINGER PETRONA MARTÍNEZ

Lizette Lemoine** y Jaime Andrés Salazar***

Este ejercicio biográfico se centra en el arte de la “cantaora” Petrona Martínez, “la reina del bullerengue”. La
artista es vinculada con la tradición músical afrocolombiana del litoral Atlántico, y su canto es presentado como
uno de los exclusivamente femeninos dentro de la música tradicional colombiana. A partir del relato del encuentro
entre la artista y la autora del artículo, el texto se pregunta por ¿quién es Petrona Martínez? ¿Qué se sabe de ella?
¿Qué se cree de la artista? ¿Qué queremos ver en ella? Concluye con apuntes biográficos inspirados en las palabras
y las canciones de la cantaora.
Palabras clave: Petrona Martínez, música, tradición, bullerengue, cantadora, artista.

Este exercício biográfico se centra na arte da “cantadora” Petrona Martínez, “la reina del bullerengue”. A artista
é vinculada com a tradição musical afro-colombiana do litoral Atlântico, E seu canto é apresentado como um dos
exclusivamente femininos dentro da música tradicional colombiana. A partir do relato do encontro entre a artista e
a autora do artigo, o texto se pergunta por: Quem é Petrona Martínez? O que se sabe dela? O que se pensa da artis-
ta? O que queremos ver nela? Conclui com apontes biográficos inspirados nas palavras e nas músicas da cantadora.
Palavras-chave: Petrona Martínez, música, tradição, bullerengue, cantadora, artista.

This biographical exercise focuses on the art of “cantaora” Petrona Martínez, “La reina del bullerengue”. The artist
is connected with the African-Colombian musical tradition of the Atlantic coast, and her singing is presented as an
exclusively feminine one within Colombian folk music tradition. Based on the account of the meeting between artist and
author, the text asks who is Petrona Martínez?, what do we know about her?, what do we think about her?, What do
we want to see in her?. It closes with some biographical notes inspired by the words and songs of the cantaora.
Key words: Petrona Martínez, music, tradition, bullerengue, folksinger, artist.

* Las reflexiones de este artículo nacen del encuentro de los dos autores con Petrona Martínez. Durante 1994, Lemoine graba
nomadas@ucentral.edu.co · Págs. 217~228

algunas escenas en la casa de la cantadora, y en 1998 finaliza la filmación de un documental dedicado a la bullerenguera. Por su
parte, Salazar realiza trabajos de campo en Palenquito, lugar de residencia de Petrona, durante el mes de agosto del 2008 y febrero
del 2010. Estos encuentros dan fruto a diferentes trabajos entre los que se destacan: Lloro yo, el lamento del bullerengue; La Huit
Production/CTV, 1998; y la tesis de maestría de Jaime Andrés Salazar, titulada “La tradition bullerenguera: Etude de cas de la
cantadora Petrona Martínez à Palenquito Bolívar (Colombie)”.
** Cineasta y socióloga, diploma de Economista de la Universidad Externado de Colombia, Magíster en Estudios Cinematográficos
y Audiovisuales de la Universidad de París VII Jussieu (Francia), DEA en Sociología y Etnología de los Cambios Sociales de la Uni-
versidad de Ciencias Humanas de Estrasburgo (Francia). Actualmente trabaja de manera independiente haciendo documentales
para la televisión francesa. E-mail: filmsdularge@yahoo.fr
*** Músico y Antropólogo, Magíster en Antropología Social de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia), ac-
tualmente cursa estudios de doctorado en la misma institución. Profesor del Conservatorio Regional de Música y Danza (CRR) de
Chalon sur Saône (Francia). E-mail: jaimitosalpina@hotmail.com

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Preludio Ritmo sincopado, embrujador, lombiana. Petrona, ya cumplidos sus


que quiebra la materia y aflora los cincuenta años, se hizo invitar por
[¡]Había una mujer que le gustaba espíritus; el bullerengue es un can- grupos de música folclórica locales
mucho el bullerengue, bullerenguera to femenino propio de la región del para presentarse en las fiestas patro-
neta! Llegó allí al pueblo y de pronto Dique, al norte del departamento de nales de su pueblo. Hasta esta época,
un señor se enamoró de ella y ella de Bolívar. Según los investigadores, el su voz se escuchaba principalmente
él… Cuando llegó la fiesta de San bullerengue es una de las dieciséis cuando entonaba sus cantos en el le-
Antonio, el señor no quería que ella variables rítmicas de los fandangos cho del arroyo mientras sacaba arena
saliera a canta’ bullerengue. de lengua, entre los cuales también para darle el sustento a su gente.
se pueden encontrar ritmos como el
Siempre comenzaban por la lumbalú, la chalupa, el zumbapalo, Su manejo de las plantas, su poder
tardecita, por la noche a toca’. pajarito, son de negros, entre otros como sobandera y su conocimiento
(Minski, 2008). Culto a la pubertad y de los astros, hacen de Petrona, que
Luego pasaron casi toda la noche
a la maternidad, el bullerengue es lo no tuvo acceso a la instrucción aca-
tocando hasta el amanecer. La
madruga’, era que ella ya estaba que se llama un baile cantao. démica, una mujer “sal de la tierra”.
mal porque la música la llamaba y el Siempre ha llevado “su música” en la
hombre planta’o que no la dejaba sali’. Al parecer, eran en un principio cabeza y es capaz de improvisar me-
Y el hombre tejiendo su tarraya con las mujeres solas o las concubinas lodías y versos, que ella diferencia
sus pies cruza’os, fumando su tabaco y que, no pudiendo asistir a las cele- rítmicamente con la cadencia de su
tejiendo su tarraya… Y ella se levantó braciones religiosas de San Juan y cuerpo. En sus canciones ella habla
lamentándose: “Ay mi mae’ ya está San Pedro (24 y 29 de junio), se re- de su pueblo, nombra las cantadoras
amaneciendo el día”. Y se asomaba: unían en “cofradías” para hacer su ilustres de su terruño, San Cayetano,
“Ay mi mae’, que me duele el corazón, celebración (Lemoine, 1998a)1. En como la vieja Carmen Silva, Neme-
hombe ¡ay mi mae’, el baile se está lugares como Mahates, Malagana, sita Cañates o la Nena Calvo, una de
acabando! ¡José Zenón déjame ir! El Evitar, San Pablo, María la Baja, las más reconocidas bullerengueras
hombe la espantó: “Vagabunda vaya San Onofre, Gamero, San Cayeta- nacida en María La Baja.
para su baile y aquí no, San Antonio y el Palenque de
a mi casa no me pisa más”. San Basilio se localiza históricamen- En los años ochenta, Petrona co-
¡Y ahí fue cuando salió cantando!: te la tradición bullerenguera. La mienza a participar en festivales
cantadora, por lo general una mu- musicales de su región dedicados al
Por Dios la que le dicen; jer de cierta edad que lleva consigo repertorio costeño. En 1999, junto
por Dios la muchachita, las huellas de la experiencia, ocupa con Totó la Momposina, la canta-
por Dios la Nena Calvo, el rol principal. Se encarga de man- dora logra incursionar en la escena
por Dios la calabaza. tener el diálogo con los coristas en bogotana seduciendo al público ca-
Yo estaba muy engreída, forma responsorial, y marca en su pitalino con su gran carisma. Giras
con ese hombre ajeno, cantar la cadencia rítmico-melódica nacionales e internacionales, no-
ahora tengo que comprarle de este baile “cantao”. minaciones a prestigiosos premios,
un frasco de veneno. reconocimientos tanto materiales
Nos embarcamos en el mundo de como inmateriales hacen de la “can-
Ella decía que estaba sola en el mundo Petrona Martínez, una de las pocas tadora del arroyo”, una de las más
y desampara’, pues su vivir era ese. bullerengueras de la zona de in- grandes representantes de la música
Allí donde había fiesta, allí ella se fluencia de los antiguos palenques2 y colombiana. Desde la sencillez que
mudaba, donde había bullerengue parte de la minoría que ha recibido la caracteriza, hace que las penas
allí estaba. Ella andaba así po’qué un reconocimiento público. sean alegres, en alusión a su último
no tenía ni marido ni familia que la trabajo discográfico.
gobernara. Petrona Martínez, veterana can-
tadora y quizás una joven artista, A sus 74 años, ella prefiere pasar
Petrona Martínez nació el 27 de enero de 1939 en San sus días en su casa de Palenquito,
Cayetano, Bolívar, uno de tantos dedicada a su familia, tierra y que-
palenques de la costa Atlántica co- haceres diarios, donde compone y

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lizette lemoine y jaime andrés salazar | ¡ay petronita, la vida vale la pena!: semblanza de la cantadora petrona martínez

musicales indígenas y ne-


gras, pero nadie conoce las
fechas exactas de su de-
nominación como música
vallenata. Después de tres
siglos y medio de mestizaje
cultural, el acordeón se in-
corpora al reino de las flau-
tas, de los tambores y de la
guacharaca. Las formas ori-
ginarias de la música africa-
na se fueron transformando
en los nuevos grupos de po-
blación mestiza. El canto y
los ritmos de las percusiones
negras se fueron ajustando
a las gaitas vallenatas. Los
negros le heredan entonces
al canto vallenato el ritmo
más que la rima (Lemoine,
1996a: 10).

Petrona y sus musicos antes de grabar. De izquierda a derecha: Fue entonces el juglar va-
Petrona Martínez y Joselina Llerena Martínez; de pie: Felipe Hernández Marrugo, llenato Pacho Rada quien me
Iván Herrera Pérez, Guillermo Valencia Hernández y Álvaro Llerena Martínez
guió en la búsqueda de las
Cartagena, 1998 | studio eigibi
raíces africanas del vallenato:
entona sus bullerengues y algunas ber, la cantadora sueña hoy con que
tonadas de los juglares vallenatos. las nuevas generaciones preserven Los aco’deones entraron por el
Su música la ha llevado, como di- su legado y no cesen de cantar las cana’ de Panamá. En todos los
ría la misma Petrona, a “caminá el melopeyas que acompañan los que- puerto’, antes cuando yo esta-
mundo”. Ha participado en festi- haceres diarios de toda esta zona ba jovencito, entraba usted a un
vales de world music en Francia, en donde “se tiene la abrumadora pueblo en Cartagena, Barran-
Canadá, España, Bélgica, Alemania, impresión de una región donde se quilla, Riohacha, Plato, no había
Italia, Marruecos, Malasia, Noruega, encuentra suspendida la racionali- sino a’macenes de aco’deon […].
y ha realizado varias giras por países dad”3 (Wade, 2002: 197). Entonces cuando vinieron los
de Suramérica como Brasil, Chile, aco’deones uno lo que aprendió
Uruguay y Argentina; trayectoria de fue eso, a toca’ la música que había
la que se siente orgullosa: “He deja- El encuentro4 que se tocaba que era el chandé,
do en esos territorios la alegría más el baile negro, esa era la música
grande de mi vida, la cara linda de En septiembre de 1994, recorría la indígena. Ellos tenían su tambo’, y
Colombia”, asegura la cantadora en costa Atlántica con el propósito de ahí cogíamos un poco de palos, se
el video incluido en el disco compac- recoger los testimonios de los gran- fo’maba una bulla con los palos y a
to Las penas alegres (2010). des trovadores vallenatos y hacer canta’ y a baila brincao’.
una ruta “musical” de este género
La Cesaria Evora colombiana ha que sintetizara la mezcla de lo nati- Eso era sin acordeón, eso era con
cumplido su objetivo: ser una de vo con lo africano y lo europeo, así la boca, cantao’ y con las palmas
las más importantes artistas de las lo expresaba en ese entonces5: […].
denominadas músicas tradiciona-
les en Colombia y el mundo. Con El vallenato extrae sus raíces de Pacho Rada cantaba mientras pal-
más de 180 composiciones en su ha- una región rica en tradiciones moteaba:

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[…] vola vola vola rengue, no tenían eco en la mujer sa, que vivía en el aquí y el ahora,
vola pajarito (bis) que pasaba su día tras día recogien- elementos de discernimiento.
do arena. Para Petrona, enraizada
Empezaban a canta’ y a toca’ pal- en el presente, en la superviven- Poco a poco, Petrona fue dejando su
mas cia cotidiana, le interesaba desde recelo para ofrecernos su hospitalidad.
y el tambo’ piti piridi piti piti , pi- el primer encuentro saber qué be- “En la tardecita cuando ya entraba la
ridi pititi […] (Rada citado en Le- neficios tangibles podía ocasionarle noche”, el solar de su casa se fue con-
moine 1996b: 2’29’’-3’40’’). dicha colaboración. Guillermo Va- virtiendo en una gran fiesta donde los
lencia, vecino y amigo de doña visitantes dejaban de ser ajenos a su en-
Y con sus manos ejecutaba el Petrona, asumió el rol de interme- torno. Fueron sacando los tambores,
palmoteo típico de una chalupa, diario cultural, aquél que relaciona el alegre y el llamador y empezaron
evocando el jolgorio de estos bailes e interpreta, como un puente entre las percusiones a “llamar a la cantao-
cantados. De este modo, el viaje en los visitantes y los visitados. ra”. Esta invitación de la bullerenguera
busca de la cantadora de bulleren- se convirtió sin transición en filmación
gue cobraba sentido. Él y su hijo Alvarito que estudiaba para captar el instante7. Resonaban el
en el Liceo de Malagana, servían de tambor alegre y el llamador, las palmas
Gracias al consejo de una socióloga filtro entre dos maneras de pensar y el canto de Petrona Martínez:
amiga que trabajaba con las mujeres y dos mundos. Ellos se proyecta-
de Palenquito pertenecientes a una ban en un futuro donde el interés Ay señores vengan a ver
cooperativa de areneros, pude ma- por Petrona y el bullerengue tenía señores vengan a ver….
terializar mi búsqueda. Según ella, sentido, mientras que los argu- Señores yo soy de aquí.
Petrona Martínez, la sacadora de mentos sobre la recuperación de Pero yo de aquí
arena, conocía los cantos tradicio- la tradición y su importancia para no me moveré […]
nales del bullerengue pero no era las generaciones venideras no eran (Martínez citada en Lemoine,
reconocida como “artista”6. para la madre de una familia exten- 1996b: 3’27’’-3’40’’).

Petrona Martínez y su familia vi-


vían de sacar la arena en el arroyo
del Ají Molido, a la altura de Palen-
quito, un caserío ubicado en la ruta
que comunica a Malagana con el Pa-
lenque de San Basilio.

Al llegar a Palenquito, siguiendo


la ruta musical emprendida para
la realización del documental so-
bre el vallenato, Petrona me recibió
con una “cierta desconfianza al ex-
tranjero” que interpreté, en ese
momento, como un carácter dis-
tintivo de su herencia cimarrona.
También la cercanía al Palenque
de San Basilio hacía que para ella,
yo fuera “una más” de los muchos
investigadores que han recorrido
esa zona con el propósito de estu-
diar las prácticas culturales de la
región. Los argumentos, como tes-
timoniar una práctica cultural o la
recopilación de los cantos de bulle- Petrona Martínez, 1998

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lizette lemoine y jaime andrés salazar | ¡ay petronita, la vida vale la pena!: semblanza de la cantadora petrona martínez

hijo Lucho, me enfrenté al dilema


Ya en esa época, Petrona exhibía su de irrumpir en su silencio y lograr Entre idas y venidas, entre el pre-
“vena de artista” cuando, dirigiéndo- mi creación audiovisual, o preservar sente y los recuerdos de la cantadora,
se al arroyo donde sacaba arena con el retiro de la cantadora. La ausen- el eje dramático del documental fue
su familia, se quitó sus anillos y se cia de su hijo Lucho que subyacía el viaje a Cartagena:
metió al agua con el traje vistoso que en ese momento, era la materia
había preparado para la ocasión. Ha- prima para trabajar respetándola Los recuerdos asedian la memoria
ciendo el capum, la percusión con profundamente y así, ayudarla a sa- de la cantadora, el tamborero su
el agua, empezó a cantar la canción lir de su mutismo. hijo mayor ha muerto. Para Petro-
que le compuso a los areneros: na Martínez el golpe del tambor
Ciertamente su hijo Alvarito Lle- tendrá desde ahora el sonido de la
Oye Niñales, rena y de nuevo Guillermo Valencia, muerte. Petrona y su hija Joselina,
la vida vale la pena, la nueva generación, me propusie- no pueden esconder su inquietud.
coge la pala en la mano, ron filmar el rito funerario que le Al final de este viaje se abandona-
y vamos a sacar la arena. hacían a Lucho en el cementerio de rá el duelo, la melopea del bulle-
César Jiménez Malagana, al cual Petrona no asis- rengue resonará una vez más, se
ya la corriente bajo, tió. Esa noche de velorio, como es romperá el silencio y se desperta-
vamos a sacar la arena costumbre en la región, se contaron rán entonces quizás los espíritus
pa’ ganarnos pa’l arroz. adivinanzas y chistes en el patio de (Lemoine, 1996a: 1’36’’).
(Martínez citada en Lemoine, su casa pero no hubo ni música ni fil-
1996b: 9’45’’-10’05’’). mación por respeto a Petrona. Ay manito mío ya se murió,
santo del día, lloro yo,
Fue entonces, en 1998, cuando de- Gracias a los argumentos de per- ay el que lo sembraba ya se murió,
cidí regresar a la parte baja de los suasión de sus allegados, Guillermo ay que lloro yo, lloro yo,
Montes de María, para realizar un y Alvarito Llerena, se logró conven- el que lo cortaba ya se murió,
documental dedicado integralmente cer a la cantadora de ir a grabar en el que lo pilaba ya se murió,
a Petrona Martínez y el bullerengue un estudio de Cartagena, en condi- ay que lloro yo, lloro yo,
—Lloro yo, el lamento del bulleren- ciones de concierto y sólo una toma santo del día, lloro yo
gue (Lemoine, 1998b)—. Durante la por tema. Esa solución parecía pre- (Martínez citada en Lemoine,
planificación logística del viaje, llamé ocupar menos a Petrona que insistió 1996a: 25’50’’).
a Malagana para concertar el encuen- varias veces que
tro. Quedé conmovida al enterarme Seguimos los pasos de Petrona du-
de que la familia de Petrona estaba de […] yo digo que como es una gra- rante la grabación de algunos de sus
luto: el hijo mayor y además tambore- bación que todo se va a hacer en bullerengues en el estudio cartage-
ro había sido asesinado exactamente conjunto, me parece que no es nero Eigibi. Al romper su silencio y
un año antes en Cartagena. En esas como cuando uno va a grabar para levantar el luto, la cantadora rindió
fechas se celebraba la misa de un año sacar un disco a nivel comercial, un último homenaje a su “tambore-
de fallecido y fui invitada por la fami- que eso mete uno la vo’, meten ro” e hijo muerto.
lia a la casa de doña Petrona. Todos después los pitos, meten esto y
veíamos que sería difícil convencer a aquello […] esto es como cuando Con estas grabaciones, la cantado-
Petrona de salir de la postración en uno e’ta tocando (Martínez citada ra Petrona Martínez entró a hacer
que se encontraba, proseguir la filma- en Lemoine, 1998a: 18’15”). parte de la prestigiosa colección del
ción y grabar un material sonoro que sello discográfico Ocora Radio Fran-
permitiera presentar una propuesta Se trataba de una grabación como ce9 con el disco compacto Colombie,
coherente al sello discográfico Ocora ya la había hecho con Los Tam- Le bullerengue10, a la altura de gran-
Radio France, dedicado a las deno- bores de Malagana, o como era la des músicos como Ravi Shankar,
minadas músicas del mundo8. costumbre de otras cantadoras como Nusrat Fateh Ali Khan, entre otros.
la Niña Emilia que preparaban algu- Según varios críticos, desde ese mo-
Sin olvidar que todavía Petrona nas canciones para “pegarlas en el mento, la cantadora ante los ojos
guardaba el luto por la muerte de su Carnaval de Barranquilla”. del mundo pasó al rango de artista,

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afianzando poco a poco su título de ancestrales heredadas de su linaje sitora, una de las últimas y más
“reina del bullerengue”11. de bullerengueras. Es así como destacadas embajadoras de la mú-
cielo y tierra conspiraron para que sica afroamericana en Colombia
Durante una fiesta en Malagana en el camino de estas dos mujeres se (Biblioteca Virtual del Banco de la
agosto del 2008 (Salazar, 2012), al- cruzara cambiando su destino para República, s/f: s/p).
gunos de sus vecinos argumentaron siempre12 (Salazar, 2012: 78).
que era en el Palenque de San Basilio El 13 de enero del 2010, la revis-
donde se quería rodar el documental, ta colombiana Cambio publicó un
y que fue puramente circunstancial Cómo se habla artículo titulado “Petrona Martí-
el encuentro de estas dos mujeres. de Petrona nez regresa con toda la fuerza de
En el caldero del realismo mágico, el su voz”, para promocionar su más
encuentro se fue convirtiendo poco a Siendo actualmente Petrona Mar- reciente producción discográfica lla-
poco en leyenda. Según cuentan, tínez una artista que goza de un mada Las penas alegres. Como ya se
reconocimiento nacional e interna- mencionó, esta realización musical
[…] la realizadora venía con su cional, numerosas son las reseñas fue distinguida con una nueva nomi-
equipo de rodaje en jeep en direc- biográficas que, tanto en bibliote- nación en los Latin Grammy Awards
ción de San Basilio de Palenque, cas como en festivales, son utilizadas en la categoría de Mejor Álbum
recorriendo la ruta que antaño cir- para presentar la vida y la obra de la Folclórico. El artículo pretende pre-
cundaban los esclavos cimarrones cantadora. En el portal de Internet sentar un breve resumen de la vida y
huyendo del poder opresor de los de la Biblioteca Virtual del Banco de obra de la cantadora:
colonos. De repente, el cielo se la República, la cantadora es presen-
oscureció, la lluvia cayó y el true- tada de la siguiente manera: El sonido del arroyo que corre de-
no retumbó. Bajo el mal tiempo, trás de su casa, acompañado por
el suelo de la tierra se volvió cada Su primer grupo musical fue su el ritmo de los golpes del pilón y
vez más turbio, lo que hace peli- familia. Desde niña, Petrona Mar- el canto del gallo en la mañana,
grosa la conquista del terreno. De tínez vivió inmersa en el folklore conforman la entrada precisa para
repente, el jeep se detuvo delante [sic] de origen africano de la Cos- que la voz de Petrona Martínez
de una pequeña casa debido a la ta Atlántica, oyendo cantos de su se esparza por Palenquito, un pe-
inestabilidad de la carretera que abuela y de sus tías, con quienes queño caserío cercano a Palenque
engullía las ruedas del carro como se crió después de que su madre de San Basilio (Bolívar). En una
si se tratara de arenas movedizas. enfermara. Así aprendió a cantar mecedora dispuesta en el patio
La imposibilidad de avanzar en bullerengue, una danza musical de su casa, esta mujer le canta a
el camino y la inclemencia de la campesina proveniente del África, la vida, a sus plantas y a sus ani-
cortina de plata que caía del cie- mezclada con la cadencia del mar males, de la misma manera como
lo, obligó a los forasteros a buscar Caribe. Entonando melodías du- lo hacía su abuela, su bisabuela,
refugio en esta casita que se ofre- rante el trabajo, sembrando yuca, su madre, y como lo hacen aho-
cía milagrosamente delante de ñame, arroz, plátano, guandul o ra sus hijas y nietas: como can-
ellos. Una mujer ya en la flor de la maíz, cantando por la tierra y los taora. […] Heredó el folclor de
vida, con sus manos marcadas por animales, y cantando también con su bisabuela Carmen Silva y de
la ardua labor de recoger la arena lamento por los trabajos desmedi- su abuela Orfelina Martínez, a
los recibe. Es Petrona Martínez dos de su gente para poder ganar- quienes ella asegura les debe su
misma, la recogedora de arena, se la vida. Los saberes cotidianos conocimiento musical y su amor
la bruja verde, la sobandera. La y la sabiduría heredada por sus intenso por el bullerengue y los
cantadora de bullerengue recibe ancestros le dieron palabras a su ritmos de la Costa Caribe. […]
generosamente a los forasteros sin voz, formada en fiestas patronales Cuando Petrona Martínez sale al
saber que abriendo la puerta de su y celebraciones familiares mucho escenario, siempre está acompa-
casa, también abría las puertas al antes de que aprendiera a leer y ñada de un pilón: un mortero de
reconocimiento de su talento, que escribir, ya adulta, con la lista de madera fabricado artesanalmente.
la haría viajar por el mundo en- mercado. Así nació Petrona Mar- El motivo de esta particular am-
tero para compartir sus melodías tínez como intérprete y compo- bientación toma significado cuan-

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lizette lemoine y jaime andrés salazar | ¡ay petronita, la vida vale la pena!: semblanza de la cantadora petrona martínez

do “doña Petra” relata que nació los que predisponen a una verdadera manera muy familiar, relatando los
en frente del pilón, aprendió a práctica de la tradición; y, en tercer acontecimientos más importantes de
cantar y vivió de éste por mucho lugar, una fuerte sujeción geográfica su vida14.
tiempo. “Mi mamá estaba pilando que garantiza el que la tradición se
una mazamorra cuando le dieron perpetúe (Salazar, 2012). Yo nací en San Cayetano, Bolívar,
los dolores de parto, y le gritó a pero no fui a la escuela porque
mi abuela para que me recibiera”, Se puede uno interrogar entonces como me crié con mi madrina,
cuenta. Además, este utensilio es sobre lo que ha representado en la [Candelaria Valdés, hermana
el encargado de la iniciación mu- vida de Petrona Martínez esta rela- de Otilia María Villa, su ma-
sical de muchos pobladores de esa ción entre “lo que se ve de mí”, “lo dre biológica] no tuvo facilidad
zona del país. La secuencia con la que se sabe de mí”, “lo que se cree para ponerme en un colegio. Mi
que las pilanderas trituran el maíz de mí” y “lo que soy”. madrina me enseñó todos los tra-
o el arroz es la primera lección de bajos, pero lo único que no pudo
ritmo y uno de los primeros so- fue desgraciada y desafortuna-
nidos que escuchan los niños en Petrona habla damente, ponerme a estudiar
el departamento de Bolívar. Un de sí misma (citada en Ortiz, 1998: 73).
sonido semejante al compás de
los tambores en la cumbia, que Queremos concluir esta semblanza de Uno de los recuerdos más vigen-
además significa una herramien- Petrona Martínez retomando lo esen- tes que tiene de su infancia es el de
ta de trabajo gracias a la cual hoy cial del relato de su vida. La cantadora, la fiesta patronal de su pueblo en
sobreviven muchas personas de la antes de alcanzar el reconocimiento el que Orfelina Martínez, su abue-
región (Cambio, 2013: s/p). que hoy posee, se presentaba de una la, cantaba bullerengues al lado de

Guillermo Valencia, responsable
de interpretar el tambor llamador
en la agrupación de Petrona Mar-
tínez, hace sin cesar alusión a la
brujería palenquera, a la fuerza so-
nora de los tambores del lumbalú,
al misticismo de sus cantos, al cono-
cimiento de los poderes curanderos
de las plantas, y a las remembranzas
de una “cultura” africana.

Este fenómeno musical ha busca-


do transmitirse, desde los últimos
decenios, “escrupulosamente”, en
la que se considera ser su forma
más original, sin variaciones. Es de-
cir, ¡transmitir la tradición, como se
ha hecho desde antaño! (Lenclud,
1987)13. Las características que se
nos presentan entonces bajo diver-
sas formas y soportes son, a saber:
en primer lugar, fuertes vínculos
con una “africanidad” que sigue
existiendo a través de los cantos
y la práctica del bullerengue; en
segundo lugar, una transmisión he-
reditaria, siendo los lazos de sangre Petrona Martínez sirviendo el sancocho en su casa de Palenquito, Bolívar, 2010

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Tomasita Martínez, la prima her- Carátula del disco Colombie. Le bullerengue


mana de Orfelina. De igual manera, París, mayo de 1998 | colección ocora radio france
Petrona evoca cómo a su bisabuela
Carmen Silva, en sus últimos años
de vida, sólo el cantar la motivaba
para levantarse de la cama. Cuan-
do Carmen Silva no quería comer, la
familia tenía que llamar al tío Polo
para que con el toque de tambor, si-
mulando un ensayo para las fiestas
de San Antonio, animara a la bis-
abuela a pararse de la cama. Con la
música como pretexto, la bisabuela
desayunaba, se ponía su pollera y sa-
lía a cantar con el tamborero.

De su infancia, Petrona Martínez


cuenta que jugaba a las muñequitas,
al trompo, a la currumba15, al beisbol
callejero con sus compañeros de ba-
rrio y al yule, un juego colectivo que
sería el equivalente a la “lleva”16 o a los
congelados. Según ella, tuvo que tra-
bajar mucho durante su infancia para
ayudar al sustento familiar. La canta-
dora explica que pese a que Otilia no
estuvo a su lado a partir de su tercer y me fui pa’ san Cayetano, antes no me dejaba (citada en Or-
aniversario, ella la apreciaba puesto en busca de mis hermanos, tiz, 1998: 73).
que su madrina le había enseñado a llora gavilán,
amar y a respetar a su madre bioló- y llegando a Severiano, El mismo año, la cantadora se
gica. “Cuando yo nací mi madre se llegué con más rabia mudó a Cartagena para ir a trabajar
enfermó de los pechos. Entonces mi a la casa de Candelaria. con su madre.
abuela se encargó de mí. Cuando mi Llora gavilán,
madrina se casó y ella no tenía hijos, se comieron los pasteles Yo veía que las otras señoritas
me cedió; yo tenía tres años” (Martí- y a mí no me dan. se iban para Cartagena y venían
nez citada en Ortiz, 1998: 73). Todos para Semana Santa que también
los hijos de Petrona Martínez cono- Petrona cuenta que conoció a su era una fiesta bastante grande
cieron a Otilia María Villa en vida, sin padre biológico cuando tenía diecio- que teníamos fiestas en el pue-
embargo, la cantadora siempre dejó cho años durante las fiestas del 20 de blo. Los matrimonios los hacían
claro que aunque respetaba y amaba enero en San Sebastián: siempre el sábado de gloria, día
a su madre biológica, fue Candela- en que comenzaba la velación
ria Valdés su madre de crianza, su Lo que pasa es que mi mamá […]. Toda la noche de baile y
madrina y su tía a la vez. Podemos cuando quedó embarazada de mí el domingo era el matrimonio.
notar que Petrona le rinde un home- aborreció a mi papá, más nunca […] Bailábamos vallenato toda
naje en la canción El gavilán, que se quiso vivir con él. Ella me decía la noche. Ahí es donde vine a
encuentra en el disco compacto Le que se abandonó de él, se abrió coger amores; entonces me en-
Bullerengue, al dedicarle este verso: y más nunca quiso volver con él. redé con un hombre que ni me
[…] Mi papá sí me buscaba para sirvió, porque a la larga no duré
Llora gavilán conocerme pero mi mamá, no sé, viviendo con él, porque salí con
pio pio pio pio gavilán (coro) por caprichos de la juventud de un mal carácter pa’ decir la ver-

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lizette lemoine y jaime andrés salazar | ¡ay petronita, la vida vale la pena!: semblanza de la cantadora petrona martínez

dad (Martinez, citada en Ortiz, alguien, pero tomaba lo que gene- el embarazo, Petrona se enfermó, y
1998: 73). rosamente se le daba. “Mi abuela decidieron con su madre trasladarse
aprendió con la mamá, Carmen de nuevo a Cartagena para el parto.
Durante su infancia, Petrona Silva, que era una rezandera, y Ju- Sin embargo, el padre de Luis, su pri-
trabajó para ayudar a su familia ven- lita Santana, hermana de mi abuela, mer hijo, permaneció en Montería.
diendo bollos de maíz en el pueblo o también aprendió de ella” (Martínez Sin tener noticias ni transferencias
pilando el arroz: citada en Ortiz, 1998: 74). de dinero de su parte, ella decidió
ir a verlo a Montería y lo encontró
Cuando pilábamos el maíz, mi Al hablar de sus amores, la canta- con otra mujer. Petrona se devolvió
madrina lo cocinaba en la tarde; dora dice que muchos hombres se a Cartagena sin dar noticia alguna al
en la madrugada nos parábamos, enamoraban de ella, sin embargo, padre de Lucho durante varios años.
molíamos ese maíz, amarrábamos nunca les prestó atención. Comenzó
los bollos y ella los cocinaba; a las a frecuentar a un muchacho y poco El hijo fue el que lo vio cuando te-
seis de la mañana salía con la batea después, decidió irse de la casa de nía 18 años, porque la tía que vive
de bollos calientes a vender, y a su madrina. en Cartagena le dio la dirección
las siete u ocho ya estaba devuelta y él fue y conoció a su papá, sus
[…]. Después desayunaba y luego En realidad no sé ni cómo me puse hermanas, su madrastra y lo que-
lavaba los platos y le ayudaba a ba- con él. Pero así como me fui con rían un resto pero no se amañó y
rrer mientras ella hacía otros ofi- él igualmente lo aborrecí. Él me se vino. Yo ya vivía allá con el papá
cios. […] Durante el resto del día. decía que iba a casarse conmigo, de los otros pelaos, que lo cogió
Si ella se iba pa’l arroyo a lava’ o si que me quería, y ya al final no nos chiquito, como de cinco años; ya
iba pa’ La Rosa, pa’ donde estaba casamos. Tuvimos tres hijos, pero él era su papá (Martínez citada en
mi papá de crianza, me dejaba cui- se me murieron todos tres. Yo más Ortiz, 1998: 74).
dando la casa. Si no tenía nada que bien duré con él y tuve esos tres
hacer, me dejaba una estera de hijos porque mi mamá siempre En 1981, Petrona Martínez se
arroz abierta, yo tenía que pajarear quería que siguiera con él porque instaló definitivamente en Palen-
ese arroz. […] Pajarear es espan- era mi primer hombre y yo no po- quito Bolívar con Enrique Llerena
tar a las gallinas con un palo largo y día dejarlo. Cuando eso yo tenía Zúñiga, su marido, y sus niños Lu-
con un lazo de cabuya tejido. Des- unos 20 años por ahí. Después cho, Alvarito, Nilda y Joselina.
pués me ponía a jugar (Martinez, quedé soltera, no tuve más hijos. Con la indemnización del traba-
citada en Ortiz, 1998: 73). En esas me fui para Montería con jo de Enrique junto con algunos
una amigas, pero después lloraba ahorros, compran una parcela a la
Después de comentar tanto el cam- todas las tardes porque quería ve- orilla del rayuelo Ají Molido (Sala-
bio corporal que la haría dejar su nirme pa’ mi casa (Martínez cita- zar, 2012). Al llegar a esta región,
infancia para alcanzar la pubertad, da en Ortiz, 1998: 74). Petrona Martínez observó que la
como el acompañamiento familiar mayoría de los habitantes de este
del que ella se benefició durante Petrona rememora sus años vividos caserío trabajaban sacando arena
este periodo, Petrona hace alusión en Montería, sus salidas nocturnas, en el fondo del arroyo para vender-
a Orfelina Martínez, su abuela. La los lugares que frecuentaba para ir lo al mejor comprador17 (Lemoine,
cantadora cuenta que cuando tenía a bailar, sus amigas/os con los cuales 1996b; 1998b; Minski, 2008).
ocho o nueve años, nunca se des- compartió su juventud.
pegaba de su abuela. El único lugar Petrona Martínez relata cómo
donde no podía acompañarla era “En un baile fue donde me enamo- volvió a encontrarse con el bulle-
cuando Orfelina iba a ejercer sus ré con el papá de mi primer hijo, el rengue. Ya viviendo en Palenquito,
funciones como matrona. Sin em- que me mataron. Yo quería era bailar le propusieron participar en la fiesta
bargo, su abuela la llevaba junto con y bailar, y sabía que si me compro- del pueblo como cantante:
ella cuando iba rezar a una persona, metía con un hombre no iba a dejar
a un moribundo o a asistir a los velo- que yo bailara; eso fue lo que pasó Yo empecé a cantar en 1984. Ese
rios. Petrona comenta que su abuela con el papá del hijo mío” (Martínez día [en la fiesta del pueblo] canté
nunca se hizo pagar para rezarle a citada en Ortiz, 1998: 74). Durante Palo Grande, un bullerengue, que

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se lo oía cantar mucho a mi abuela, yo, como era curiosa, le ponía cui- quería que lo siguiera a la muerte
que lo grabó la difunta Irene Mar- dado a lo que hablaban y se me pero no era eso. Fue un sueño tan
tínez, pero yo lo conocía de boca quedaba (citada en Ortiz, 1998: 75). grande que mi hija soñó lo mismo
de mi abuela cuando era niña, de en Barranquilla. Me decía que no
mi abuela y de mi bisabuela, Or- Por ese entonces, Petrona seguía me podía tirar a morir porque al-
felina Martínez y Carmen Silva, y todavía “como amortiguada” por la guien debía velar por sus hijitos.
la difunta Inesita Cañate, que vivía muerte de su hijo Lucho, el tambo- Cuando abrí los ojos vi a la hija
en Malagana […]. Anteriormente rero (Lemoine, 1998b): llorando y diciéndome: “Tú no te
cualquiera salía y cantaba un bulle- puedes morir”. Me hizo parar de
rengue y ya, pero no se registraban, En Cartagena no podía vivir pues la cama y así comencé a superar
y ahora que se destacó el canto de allí fue que mataron a mi hijo Lu- el dolor. No me quité el luto pero
voces femeninas en mujeres, cada cho el 26 de febrero de 1996 sólo sabía que mi hijo me decía: “O
una comenzó a agarrar lo que pudo para robarle el reloj. Me quería cantas o mis hijos se mueren de
y… al que madruga Dios le ayuda, morir pues era mi hijo más que- hambre”. Me llevaron al Carnaval
el que tiró el anzuelo primero, pes- rido. Imagínese que él, trabajando de Barranquilla ganándome dos-
ca al pesca’o primero (citada en allá, me mandaba plata y no tenía cientos mil pesos. Esa plata se la di
Ortiz, 1998: 75). yo que andar sacando arena del todita a los hijos de Lucho (Mar-
río para que después, cansada, me tínez citada en Minski, 2008: 83).
Petrona Martínez termina hablan- dieran jaquecas. Así que cuando lo
do del legado de su abuela: mataron me escaseaba el dinero y El disco Le bullerengue le abrió las
fumaba como loca tomando café puertas del éxito a la cantadora:
De mi abuela aprendí de lo que a todas horas. En eso estuve tres
me decía, por eso sé de yerbas. Por meses. Ni siquiera me importaba La primera vez que fui a Bogotá,
ejemplo, sabía que para un pelao que ya hubiera grabado un disco hice varios conciertos en el teatro
con cuestiones de lombrices se le para unos franceses. Así estuve Candelaria. Sentía que hacía bien
da un poco de hierba santa macha- hasta una noche, soñé que mi hijo las cosas y que el mundo me trans-
cada; esas eran cosas que los viejos Lucho llegaba hasta donde mí y portaba de una parte a otra. Pero
de antes sabían y decían; entonces me inyectaba algo. Yo creía que él al mismo tiempo pensaba: me ha-
cen volver de nuevo detrás, no se
me transporta. Vuelvo de nuevo a
mi puesto y debo ser la misma Pe-
trona Martínez de todavía […]. El
disco que me hizo conocer se lla-
ma Le bullerengue, y fue hecho en
1996. Después grabé La vida vale
la pena que no tuvo mucho éxito,
y después grabé en Inglaterra Bo-
nito que canta que fue nominado
al premio Grammy. Hemos ido a
Inglaterra, Canadá, Brasil, Ale-
mania, Francia, Marruecos, Mala-
sia, pero es en España donde nos
sentimos cerca de casa. Estoy fue-
ra del país y siempre digo: “¡Vivan
los colombianos!” […]. Es que
la patria es cantar: ¡observe, los
pájaros cantan y es por eso que
vuelan! (Martínez citada en Mins-
ki, 2008: 83-84).
Petrona junto con su hija Joselina. Cartagena, 1998

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NOtas

1 Texto de presentación del disco condiciones de grabación, in situ, en mencionado, llamado “Petrona Mar-
compacto Colombie, Le Bullerengue. condiciones de campo (como fue el tínez, bonito que canta”, tiene las
Petrona Martínez (1998), Colección caso del disco compacto Le vallenato) mismas características que el artículo
OCORA Radio France y Harmonia son también primordiales para el sello publicado en la revista Dans: (Ortiz,
Mundi. Ocora Radio France (Salazar, 2012: 1998).
2 Se llamaron palenques a los pue- 82,44). 15 Juego que consiste en aplanar tapi-
blos fortificados de los esclavos cima- 9 Para más información sobre Oco- tas de gaseosa. Una vez aplanadas y afi-
rrones o negros fugitivos que huyeron ra, referirse a Salazar (2012: 82, 44). lados sus bordes, los niños tomaban un
de las plantaciones. Véase Lizette Le- martillo y una puntilla para hacerle dos
10 Colombie, Le Bullerengue. Petro-
moine (1998). orificios en la parte central, a semejanza
na Martínez (1998), Colección Ocora de un botón, para así introducir un hilo
3 Véase García Márquez (1982) y Radio France, Harmonia Mundi. como un collar. La idea es poner en cada
Figueroa (2007).
11 El documental está constituido por mano un extremo del hilo y enredar de
4 Aunque el texto ha sido trabajado grabaciones efectuadas en 1994 y 1998. manera circular la tapita aplanada con
por los dos autores, se ha decido dejar Las filmaciones de 1994 muestran a el hilo para después, con movimientos
la redacción en primera persona. Petrona la madre de familia, sacando la del interior hacia el exterior, lograr que
arena del río; y las de 1998 fueron de- la tapita gire en torno a su eje, mientras
5 Para las teorías del mestizaje en
dicadas a grabar la celebración del ani- que el hilo se desenrolla. El juego tiene
América Latina y Colombia, véase como finalidad, con la ayuda del filo y
Wade (2010, 2003). versario de muerto del difunto Lucho
y a la grabación de las canciones que el movimiento de la tapita, cortar el hilo
6 Sin embargo, Petrona, desde la de los demás jugadores.
constituyen el disco compacto Le Bu-
década de los años ochenta, cantaba llerengue editado por Ocora. 16 El juego consiste en seleccionar
con el grupo Los Tambores de Mala- al azar uno de los jugadores. El ele-
12 Para un análisis más completo de
gana, y de esta colaboración se había gido “lleva” en él, el deber de atrapar
grabado un LP: Petrona Martínez y esta leyenda, véase Salazar (2012: 76,
a alguno de los participantes que hu-
Los Tambores de Malagana (1989). 80).
yen para no heredar dicho poder. Al
7 Fue esta grabación la que se 13 Para profundizar sobre la tradi- atrapar o tocar a algún jugador, él
incluyó en el documental Donde ción véase Amselle (2008, 2010); Bo- cede este poder y la persona atrapa-
cantan los acordeones, la ruta del va- yer (1984, 1986); Hobsbawm (1983); da “lleva” el poder y deberá buscar
llenato (Lemoine, 1996b: 52’). Pouillon (1975); Sahlins (1999); Sala- traspasarlo a otro jugador. En la lleva
zar (2012). tradicional, sólo una persona lleva este
8 Este baile “cantao” tiene la par-
poder, y, por lo tanto, debe atrapar al-
ticularidad histórica de ser uno de 14 Esta biografía es la síntesis de un
guno de los demás jugadores para que
los cantos exclusivamente femeninos conversatorio entre Petrona Martínez
el poder lo lleve otro.
del repertorio tradicional del litoral y Luis Ortiz. Además, apartes del li-
Atlántico colombiano. En este tipo de bro Cantadoras afrocolombianas de 17 De esta actividad nace la canción
características de especificidad yace bullerengue realizado por Samuel llamada La vida vale la pena, grabada
el interés de esta colección de presti- Minski y Adlai Stevenson en el 2009. en el disco compacto Bonito que can-
gio internacional. Por otra parte, las El capítulo del libro anteriormente ta, Petrona Martínez (2009).



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