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Tema: el espíritu santo y la familia.

Texto: (Hch. 2: 39).

Introducción: la promesa del bautismo en el Espíritu Santo no fue


solo para los que estaban presentes el día del pentecostés (v.4) sino
que para todos los que creían en Cristo a través de toda esta época
“para vosotros” los lectores de Pedro “vuestros hijos” las siguientes
generaciones “para todos los que están lejos” la tercera generación y
las subsiguientes eso nos alcanza a nosotros.
Expresiones como estas revelan el maravilloso vinculo que convierte a
la familia en una sola unidad a los ojos de Dios.
En esta oportunidad estaré hablando de la importancia del Espíritu
Santo en la familia:
I. LA EXPERIENCIA DEL ESPIRITU SANTO ES LO QUE
NECESITAMOS EN LA FAMILIA.
A. La realidad del Espíritu Santo es todo lo que necesitamos
para tener una familia santa y victoriosa.
B. La realidad del Espíritu Santo se necesita para la unidad
familiar:
1. La familia sanguínea.
2. La familia espiritual.
C. El poder del Espíritu es para:
1.para dar poder.
2. para traer unidad en la familia carnal y espiritual.
3 Es para repartir dones espirituales (Icor. 12: 4-11).
D. Todo lo que fue prometido en el antiguo pacto, cuando el
Espíritu Santo vino lo implanto y lo convirtió en propiedad
nuestra.
E. Por medio de. Él todas las promesas son cumplidas, toda
la gracia y la salvación, en Cristo pasan a ser una
experiencia y posesión personal.
II. DEPENDENCIA DEL ESPIRITU SANTO PARA ENTRENAR A LOS
HIJOS.
A. con fe en la promesa, necesitamos considerar la ayuda y
la presencia del Espíritu Santo en el entrenamiento diario
de nuestros hijos, como absolutamente necesarios e
indispensables.
Padres no provoquen a sus hijos (Ef. 6.4).
B. El obrar del Espíritu en nuestro hogar nos es garantizado
por la promesa.
1. En nuestras oraciones pidamos el poder del Espíritu y a
depender de Él. De esta manera los educamos en
función del cumplimiento de la promesa.
2. Esta idea de entrenar a los hijos a buscar la promesa
del espíritu Santo ha venido de Dios (v.39).

III. LA PODEROSA PROMESA DE DIOS.


A. Cuando Dios da una promesa, esto significa que el en su
infinito poder, se comprometió para cumplir lo que dijo.
B. No importa que tan difícil y distante estemos de nuestra
familia por causa de problemas, si nos aferramos a esta
promesa en oración y fe, Dios mismo se encargara de
darnos su poder.
C. Que nuestra actitud sea fe y confianza en Dios a favor de
nosotros mismo y de nuestros hijos contando con la certeza
de la promesa. Dios es fiel y la cumplirá.

CONCLUSION: Amados padres de familia humillémonos y reconozcamos


que nuestra vida familiar necesita de tan valiosa promesa del Espíritu Santo.
1. Abramos el corazón para aceptar la promesa de Dios como
algo que tiene poder para salvar y transformar nuestra
familia.
2. Entrenar correctamente a un hijo significa prepararlo como
templo del Espíritu Santo.
3. La promesa del Espíritu Santo es importante para guiar
amorosamente a nuestra familia.