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FILOSOFIA Y TEORIA DEL CONOCIMIENTO

FILOSOFIA Y SUS DISTINTAS RAMAS:

La filosofía es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones


como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje. Al
abordar estos problemas, la filosofía se distingue del misticismo, el esoterismo, la mitología y
la religión por su énfasis en los argumentos racionales sobre los argumentos de autoridad, y
de la ciencia porque generalmente realiza sus investigaciones de una manera no empírica, sea
mediante el análisis conceptual, los experimentos mentales, la especulación u otros métodos
a priori, aunque sin desconocer la importancia de los datos empíricos.

Existen muchas definiciones de Filosofía:

 Aristóteles sostenía que “la Filosofía es el estudio de los primeros principios”,


 Kant afirmaba que “la Filosofía es la Idea de la perfecta sabiduría, que solo enseña los
fines últimos de la razón humana”.
 Por otra parte, sabemos cuál era la opinión de Marx; según él, “la misión de la Filosofía
no es pensar la realidad, sino transformarla”.

Pues bien, cuando un saber como el filosófico tiene a su espalda dos mil quinientos años
de historia resulta difícil relatar su pasado en detalle.

No obstante, conviene señalar que en sus orígenes la Filosofía apenas estaba diferenciada
en ramas y especialidades. De hecho, los primeros filósofos, los presocráticos,
interrelacionaron Cosmología y Física con Ética y Teoría del Conocimiento. Y a medida
que los problemas fueron multiplicándose y las posturas perfilándose, la toma de
conciencia de los problemas, dio lugar a las diversas ramas de la filosofía que, con el
tiempo, irían independizándose de la Filosofía. Lo cual nos conduce al la evidencia de la
dimensión histórica o historicidad de la Filosofía.

Lee con atención el siguiente texto escrito por el filósofo alemán Kant (1724-1804):

"El campo de la filosofía, en su sentido cosmopolita, puede reducirse a las siguientes


preguntas:

¿Qué puedo saber?

¿Qué debo hacer?

¿Qué me está permitido esperar?


¿Qué es el hombre?

A la primera pregunta responde la Metafísica; a la segunda, la Moral; a la tercera la


Religión, y a la cuarta, la Antropología. Pero, en el fondo, se podría considerar todo ello
como perteneciente a la Antropología, pues la tres primeras preguntas se refieren a la
última."

En este texto Kant nos dice que la Filosofía debe contestar a estas grandes cuestiones:

1. ¿Qué puedo saber? Es la pregunta acerca de los orígenes y límites del conocimiento
humano.
2. ¿Qué debo hacer? Es la pregunta sobre las normas a las que debe ajustarse la vida
humana.
3. ¿Qué me está permitido esperar? Es la pegunta sobre el destino último y el sentido de la
vida humana. También puede formularse así: ¿qué puedo esperar si hago lo que debo?

Estas tres cuestiones están referidas a una última que sería, según Kant, la gran pregunta
de la filosofía: ¿qué es el hombre?
A medida que iba desarrollándose históricamente, la Filosofía se iba perfilando sus ramas y
objetos de estudio. Teniendo en cuenta la historicidad de la Filosofía, podemos establecer la
siguiente clasificación:

Principales ramas de la filosofía


Teniendo en cuenta que todo lo que creemos saber puede ser cuestionado de mil maneras
diferentes, y que cualquier tipo de creencia que tengamos, por arraigada que esté, peligra ante
la filosofía, es interesante saber cuáles son los diferentes flancos por los que la tarea de los
filósofos puede servir para que aprendamos, dejando atrás ideas desfasadas.
A continuación daremos un repaso a las diferentes ramas de la filosofía, que en su conjunto
son una evidencia de hasta qué punto esta es una actividad variada y prolífica, así como a los
distintos pensadores que destacaron en cada una de ellas.

1. Epistemología
La epistemología se centra en el estudio del modo en el que los seres humanos generamos
conocimiento a partir de nuestras reflexiones y de nuestra relación con el entorno.
Se trata de examinar tanto la validez de las conclusiones a las que llegamos teniendo en cuenta
tanto los datos iniciales como la metodología usada, pero considerando también el contexto
social e histórico en el que surgen las hipótesis y las preguntas que deben ser contestadas.
La epistemología lleva existiendo desde hace muchos siglos, desde el Renacimiento, y entre
sus representantes más famosos se encuentran figuras históricas como René
Descartes, David Hume o John Locke.

2. Filosofía de la Lógica
Los filósofos pertenecientes a este ámbito se dedican a estudiar los sistemas lógicos, sus
cualidades y coherencia, así como el modo en el que permiten extraer conocimientos. Además,
actualmente guarda una estrecha relación con los campos de la ingeniería informática.
Kurt Gödel, Aristóteles o Charles Sanders Peirce son algunos de los pensadores que
destacaron en esta disciplina.

3. Ética
La ética es la rama de la filosofía que se encarga de examinar las maneras en las que
podemos establecer lo que es moralmente correcto y lo que no lo es. Prácticamente todas
las personas actúan siguiendo una moralidad, pero muy pocas se hacen preguntas de manera
sistemática para examinar hasta qué punto sus escalas de valores y su aplicación de la moral
son correctas.
Sócrates, Platón o Tomás de Aquino son ejemplos de este tipo de filósofos.

4. Estética
Esta es la rama de la filosofía que se centra en el estudio de la percepción de la belleza,
dentro y fuera de las formas de expresión del arte, y sea una percepción visual o no. Aunque
no se dedicaron únicamente a esta rama, tanto Martin Heidegger, Platón o Denis Diderot
trabajaron en este ámbito.

5. Filosofía de la ciencia
Se trata de la rama de la filosofía que se encarga de examinar tanto la naturaleza de la ciencia
como hasta qué punto se aplica a la práctica para obtener conocimientos válidos y confiables.
Su aparición data de finales de los años 20, momento en el que surgió de la epistemología
a partir del Círculo de Viena. Entre los pensadores más destacados en este ámbito destacan
Rudolf Carnap, Karl Popper y Thomas Kuhn.

6. Ontología
La ontología es la rama de la filosofía dedicada a indagar acerca de la existencia de los
fenómenos. Esto no implica únicamente preguntarse por lo que existe y por lo que no, sino
también considerar en qué sentido existen las cosas: ¿es lo mismo un cocodrilo que el
concepto de un dragón, siendo que este último solo existe en la ficción?
Algunos de los filósofos que destacaron en este ámbito fueron Platón, Aristóteles, Georg
Hegel, Gottfried Leibniz o George Berkeley.

7. Filosofía Política
Los pensadores dedicados a esta tradición se dedican a pensar e investigar sobre los
conceptos y las lógicas que hay detrás de las ideologías políticas, de los movimientos
sociales y de los sistemas de valores que subyacen a las propuestas políticas y económicas.
Montesquieu, Adam Smith, Max Stirner, Karl Marx, Simone de Beauvoir o Thomas Hobbes
son algunos de los pensadores más importantes en esta rama.

8. Filosofía del Lenguaje


Esta rama de la filosofía orienta sus indagaciones hacia la naturaleza del lenguaje y el tipo de
intercambio de información que se realiza a través de su uso cotidiano o institucional. Además,
puede servir de apoyo a las parcelas de la ciencia dedicadas a comprender el uso que a la
práctica hacemos del lenguaje.
Ferdinand de Saussure o Ludwig Wittgenstein son ejemplos de pensadores que se
interesaron por esta área.

Teoría del Conocimiento

La teoría del conocimiento es una parte importante de la filosofía. Pero es difícil precisar cuál
es su objeto y más aún cuáles son los resultados a los que se ha llegado en ella, sin indicar de
antemano desde qué postura, o concepción filosófica se está hablando. En el artículo sobre
gnoseología pueden verse algunas indicaciones respecto a los diversos planteamientos
filosóficos del problema del conocimiento, y la relación de la denominación «teoría del
conocimiento» con otros términos como «epistemología», &c. Aquí nos limitaremos a exponer
brevemente los problemas fundamentales que plantea hoy una teoría filosófica del
conocimiento.
De ellos el primero es la relación entre conocimiento científico y no científico. Otro problema
importante es el de la relación entre esta teoría filosófica y las diversas disciplinas científicas
que también se ocupan del conocimiento. Terminaremos aludiendo a las opciones filosóficas
fundamentales en teoría del conocimiento.
1. El conocimiento científico y el no científico
En el contexto de la filosofía tradicional (escolástica, fundamentalmente) es normal referirse
a varios tipos de conocimiento y establecer una jerarquía entre ellos. Empezando por el
llamado conocimiento vulgar o del sentido común, se pasa inmediatamente al científico y se
señalan después otras formas de conocimiento como el artístico, el filosófico, el religioso o el
teológico, de los cuales este último suele ser considerado el más perfecto. Dentro de este
esquema es fácil advertir a veces un ligero desplazamiento hacia el irracionalismo, a partir del
cual el conocimiento científico no sólo ocupa un lugar mínimo en la escala jerárquica de las
formas de conocimiento, sino que incluso puede aparecer como verdadero desconocimiento,
por su carácter parcial, limitado, &c.
Dentro de esta perspectiva, que llamaremos –por denominarla de alguna manera–
«conservadora», adquieren pleno significado los planteamientos ciertamente metafísicos (en
el mal sentido de la palabra metafísica) respecto a la posibilidad, límites y esencia del
conocimiento.
Desde una perspectiva racionalista, sin embargo, el modelo de cualquier forma de
conocimiento es el conocimiento científico. Si esta posición se lleva hasta su extremo puede
llegarse incluso a negar que haya otra forma real de conocimiento que no sea el científico.
Nos parece que la postura más adecuada es la racionalista (que algunos denominarán
cientificista) (cientificismo), pero siempre y cuando se mantenga respecto a la ciencia una
postura suficientemente crítica (El mito de la ciencia). De acuerdo con esto no parece que
tenga mucho sentido hablar de conocimiento religioso o artístico, y mucho menos considerar
a estas «formas de conocimiento» como más «perfectas» que el conocimiento científico. La
misma idea de perfección no tiene mucho sentido aplicada al conocimiento, salvo para declarar
que es perfectible. Y esto cuadra bien ante todo con el conocimiento científico. Otra cuestión
es que los aspectos afectivos, emotivos, &c., que figuran en el arte o la religión cumplan
también un determinado papel en la ciencia y que, por consiguiente, la separación de ésta con
respecto a esas otras formas de pensamiento o de conciencia históricamente dadas sea más
bien relativa.
En una teoría general del conocimiento, la teoría crítica de la ciencia ocupará por lo tanto un
papel central; y paralelamente la problemática sobre las «diferentes formas de conocimiento»
quedaría mejor tratada en una teoría previa sobre las «formas de pensamiento» en la que se
distinguieran los aspectos histórico-sociológicos o institucionales de éstas (el arte, la religión,
la ciencia) como partes de la cultura, de las cuestiones valorativas (su valor cognoscitivo en
este caso).
2. Teoría del conocimiento: ¿ciencia o filosofía?
El conocimiento es un fenómeno con múltiples aspectos. Es un fenómeno psicológico,
sociológico, biológico incluso. Cabe, pues, su estudio desde muchos puntos de vista, a partir
de múltiples ciencias empíricas. También en el estudio del conocimiento científico cabe esta
perspectiva científica, representada ya de hecho por la ciencia de la ciencia. La epistemología
genética de Piaget pretende también constituir una teoría general del conocimiento (de tipo
racionalista: el conocimiento científico como modelo más desarrollado de cualquier forma de
conocimiento) con base en los resultados de ciencias positivas que se ocupan de los procesos
cognoscitivos, como la psicología genética fundada y desarrollada por el mismo Piaget, la
biología, la sociología y la historia de las ciencias, &c. En el artículo epistemología nos
ocupamos de este programa de investigación. Por el momento aquí diremos únicamente que,
en cualquier caso, no parece que pueda negarse que todas las investigaciones empíricas
sobre los procesos cognoscitivos parten de preconcepciones filosóficas acerca de qué es el
conocimiento –qué entendemos por conocer la realidad– sin las cuales no podrían orientarse
aquellas investigaciones. Igualmente cabe señalar, al término del proceso, la posibilidad de
diversas interpretaciones filosóficas de los resultados empíricos.
3. Teorías filosóficas del conocimiento
De hecho, las investigaciones sobre el conocimiento (de cualquier forma que se entiendan
éstas: científica y filosófica) tienen que enfrentarse desde el principio con opciones de carácter
estrictamente filosófico. Tal es el caso, fundamentalmente, de la opción necesaria a favor de
una de las dos interpretaciones extremas: realismo o subjetivismo idealista. La concepción
realista parte del supuesto de que el mundo conocido es exterior al sujeto y de que constituye
un ideal de nuestro conocimiento el adecuarse con una realidad previamente dada. La actitud
realista más consecuente es la que viene acompañada del calificativo «crítico». El realismo
crítico añade al realismo la idea de que nuestro conocimiento nunca agota de forma definitiva,
ni se adapta (o mejor, no sabemos si se adapta) de forma exacta a esa realidad previamente
dada. Frente a esta posición, las diferentes formas de subjetivismo idealista, implican en
diversa medida la idea de que el conocimiento es un asunto fundamentalmente subjetivo, sin
que sea posible entender la conexión entre nuestro conocimiento y la realidad que
pretendemos conocer. Algunas concepciones actuales como el fenomenalismo, el
operacionalismo, el instrumentalismo, representan en el fondo diversas variantes del idealismo
subjetivo.
Respecto a los supuestos ontológicos que pueden acompañar a las diversas concepciones
sobre el conocimiento, está claro que aunque no hay una reacción de implicación lógica, las
posturas más coherentes con el realismo por una parte y con el subjetivismo por otra son,
respectivamente, el materialismo y el espiritualismo o idealismo objetivo.

EPISTEMOLOGÍA:

La epistemología es una rama de la filosofía que se ocupa de estudiar la naturaleza, el


origen y la validez del conocimiento.
La palabra epistemología está compuesta por las palabras griegas ἐπιστήμη (epistéme), que
significa ‘conocimiento’, y λόγος (lógos), que traduce ‘estudio’ o ‘ciencia’.

En este sentido, la epistemología estudia los fundamentos y métodos del conocimiento


científico. Para ello, toma en cuenta factores de tipo histórico, social y psicológico con el objeto
de determinar el proceso de construcción del conocimiento, su justificación y veracidad.
De allí que la epistemología procura dar respuestas a preguntas como: ¿qué es el
conocimiento?, ¿deriva de la razón o de la experiencia?, ¿cómo determinamos que aquello
que hemos entendido es, en efecto, verdad?, ¿qué logramos con esta verdad?

Por esta razón la epistemología es una disciplina que se acostumbra a aplicar en las ciencias
a fin de establecer el grado de certeza del conocimiento científico en sus diferentes áreas. De
esta manera, la epistemología también se puede considerar parte de la filosofía de la ciencia.
La epistemología, además, genera dos posiciones, una empirista que dice que el
conocimiento debe basarse en la experiencia, es decir, en lo que se ha aprendido durante la
vida, y una posición racionalista, que sostiene que la fuente del conocimiento es la razón, no
la experiencia.
Por otro lado, la epistemología, desde el punto de vista de la filosofía, también puede referirse
a la teoría del conocimiento o gnoseología.

En este sentido, vendría a referirse al estudio del conocimiento y del pensamiento en general.
No obstante, hay autores que prefieren distinguir la epistemología, que se enfoca
fundamentalmente en el conocimiento científico, de la gnoseología.

Historia de la epistemología:
La epistemología surgió en la Antigua Grecia con filósofos como Platón, quien oponía el
concepto de creencia u opinión al de conocimiento.

De este modo, mientras la opinión es un punto de vista subjetivo, sin rigor ni fundamento, el
conocimiento es la creencia verdadera y justificada que se ha obtenido luego de un riguroso
proceso de comprobación y validación.

Sin embargo, no fue hasta el Renacimiento que se comenzó a desarrollar como tal el término
epistemología, cuando grandes pensadores como Galileo Galilei, Johannes Kepler, René
Descartes, Isaac Newton, John Locke o Immanuel Kant, entre otros, se dedicaron a analizar
los fenómenos científicos y su veracidad.

Posteriormente, en el siglo XX aparecen importantes escuelas de la epistemología como el


neopositivismo lógico y el racionalismo crítico. Bertrand Russell y Ludwing Wittgenstein
influenciaron el Círculo de Viena, dando origen a la primera escuela epistemológica.

GNOSEOLOGÍA:

Se conoce como gnoseología a la parte de la filosofía que estudia el conocimiento


humano en general, en cuanto, a su origen, su alcance y su naturaleza.
Etimológicamente, la palabra gnoseología del griego “gnosis” (γνωσις), que significa
“conocimiento o facultad de conocer”, y “logos” (λόγος), que expresa “doctrina, teoría,
razonamiento o discurso”.
Como tal, la gnoseología no estudia conocimientos particulares, sino generales aunque puede
ocasionalmente ser algún énfasis a algún límite o fundamento de otros conocimientos
particulares.

Se puede definir como la teoría general del conocimiento, que se refleja en la concordancia
del pensamiento entre el sujeto y el objeto. En este contexto, el objeto es algo externo a la
mente, una idea, un fenómeno, un concepto, etc., pero conscientemente visto por el sujeto.

El objetivo de la gnoseología es reflexionar sobre el origen, la naturaleza o la esencia, y los


límites del conocimiento, del acto cognitivo (acción de conocer).

Gnoseología y escepticismo:

El escepticismo es una corriente filosófica que niega la posibilidad humana del conocimiento
verdadero, y considera que toda información debe ser apoyada por la evidencia.

El escepticismo es opuesto al dogmatismo, ya que su filosofía es dudar de todo, bien sea en


el ámbito de la religión, valores sociales, o cualquier dogma.

Esta corriente fue fundada por Pirrón de Elis en el siglo III a.C, y Timón de Fliunte en la Antigua
Grecia, y ha tenido enorme influencia en pensadores de la Modernidad.

Sujeto en gnoseología:

El sujeto cognoscente es quien realiza el acto del conocimiento. Como tal, el sujeto
cognoscente es aquel que se involucra con la realidad para adquirir conocimiento que le
permita desenvolver en su contorno social.

No obstante, existen diferentes apreciaciones con respecto a este punto. El constructivismo,


considera que el ser humano genera su propia realidad, Inmanuel Kant afirma que el individuo
solo conoce la verdad como tal, sino un fenómeno de ella.

Por último, Platón establece en el mundo de las ideas dos vertientes: en referencia a las
imágenes de los objetos, indica que el individuo se llega a ellas a través de la memoria e
imaginación. En cuanto, a los objetos sensibles, solo posee una sombra de la verdad.
CRITERIOLOGIA:

Parte de la Filosofía que juzga el conocimiento en sí. Estudia la posibilidad, medios y alcances
del conocimiento humano. Indica una metodología teológica exegética que supone la asunción
de un conjunto de criterios aptos para verificar la historicidad de los textos evangélicos. Los
evangelios llegaron a nosotros a través de una larga evolución que siguió las siguientes etapas:
la predicación misma de Jesús, la tradición oral, la composición escrita de algunas logias, la
búsqueda personal del evangelista y la redacción del texto que poseemos. A lo largo de la
historia ha habido varias fases que tendían a demostrar la historicidad de los relatos
evangélicos; entre otras, obtuvo un gran éxito la crítica que tendía a relacionar al evangelista
con un apóstol, a fin de poner de relieve la historicidad del texto en virtud de la autoridad de su
autor. A partir de los años 50, la investigación exegética ha desarrollado una crítica interna al
material evangélico que permite establecer la intención real de fidelidad a la transmisión de las
palabras y de los gestos de Jesús por parte de los evangelistas. Así pues, con la criteriología
la exégesis recupera una nueva pieza de su trabajo que le permite verificar la coherencia entre
la realidad y lo que nos narran de ella los evangelios. Por tanto, la crítica literaria, que permite
llegar hasta las fases más antiguas y las capas básicas de la Tradición, se integra en este
punto con la crítica histórica, que es la única capacitada para verificar la coherencia y la verdad
histórica de los hechos, Los criterios, que se distinguen de las pruebas o de los indicios, son
reglas objetivas que, una vez aplicadas, permiten formular un juicio de autenticidad o no sobre
la historicidad de los trozos analizados. Se pueden clasificar al menos quince criterios que,
según les indica la ocasión, van utilizando numerosos autores (Kasemann, Mc Arthur, Perrin,
Lentzen-Deiss, Jeremias, de la Potterie, Schillebeeckx.).

ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO

Los cuatro elementos del conocimiento más destacados son el sujeto, el objeto, la operación
cognoscitiva y el pensamiento. La definición de conocimiento es muy compleja ya que surge
de un hecho espontáneo e instintivo. Se puede describir como el contacto del ser con el mundo.
Se caracteriza por la presencia de un sujeto frente a un objeto. El sujeto cuando ve al objeto,
lo capta y lo hace suyo a través de una operación cognoscitiva.
El conocimiento depende de la naturaleza del objeto y los medios utilizados para reproducirlo.
Así, se pueden distinguir dos grandes grupos de conocimiento, el conocimiento sensorial y el
conocimiento racional.
El conocimiento sensorial, se encuentra en hombres y animales, y se capta a través de los
sentidos. El conocimiento racional es inherente a los humanos y se capta a través de la razón.
Los principales elementos del conocimiento
Sujeto:
No se puede hablar del conocimiento sin un sujeto que lo tenga. El sujeto es la persona que
capta algún objeto de la realidad y obtiene un pensamiento sobre el mismo.
Por ejemplo, en el caso de los científicos, son sujetos que a través de sus observaciones y
experimentos de la ciencia, proporcionan pensamientos racionales sobre ellos y forman la serie
de conocimientos que conocemos por ciencia.
Objeto:
El objeto es la cosa o persona reconocida por el sujeto. La cosa conocida no se llamaría objeto
si no se reconociera, por lo que es condición necesaria que un sujeto vea y reconozca al objeto,
para que este sea un objeto.
Existe una relación interesante entre el sujeto y el objeto. Cuando estos dos interactúan, el
objeto permanece inalterado.
Sin embargo, el sujeto sufre una modificación durante el conocimiento al obtener una serie de
pensamientos hacia el objeto.
Pueden generarse excepciones, por ejemplo si una persona cree que está siendo observada
y modifica su conducta pese a no estar segura de si es el objeto de algún otro sujeto.

Aquí se manifiesta la diferencia entre conocimiento objetivo y conocimiento subjetivo. El


conocimiento subjetivo se inclina a los intereses del sujeto frente al conocimiento objetivo que
expresa exactamente lo que ha sido observado sin añadir elementos externos.
Llegar al conocimiento totalmente objetivo es muy difícil para cualquier sujeto, ya que existen
límites a los impulsos ajenos que pueden interferir en la medida del conocimiento.
Operación cognoscitiva:
En la operación cognoscitiva es donde surge el pensamiento acerca del objeto. Es un proceso
psicofisiológico necesario para que el sujeto que se encuentra con un objeto, tenga algún
pensamiento sobre él.
La operación cognoscitiva sólo dura un instante, sin embargo, es necesaria para que se pueda
establecer un pensamiento sobre el objeto observado. La operación cognoscitiva es una
operación mental que resulta en un pensamiento.
Pese a que la operación cognoscitiva es extremadamente breve, el pensamiento resultante
perdura en el conocimiento del sujeto durante algún tiempo.
Para poder entender esta relación, podemos poner un ejemplo como puede ser la realización
de una fotografía.
En este caso, la operación cognoscitiva sería la acción de apretar el botón para captar un
objeto, que solo dura un instante. La fotografía obtenida por esa acción, dura mucho más
tiempo, como sucede con el pensamiento.
Pensamiento:
El pensamiento es un contenido intramental referido a un objeto. Podemos referirnos al
pensamiento como una huella interna cada vez que se conozca un objeto.
Esa huella en la memoria proporciona una serie de pensamientos que se evocan cada vez que
se vislumbra el objeto. Es una expresión mental del objeto conocido.
El objeto, por otro lado, es extramental, existe fuera de la mente del sujeto independientemente
de como lo haya percibido.
Pero también existen objetos intramentales que se producen cuando intentamos enfocar la
atención a conocimientos que hemos adquirido previamente.
El pensamiento difiere del objeto, ya que es la representación del sujeto del objeto que está
percibiendo. No funciona como una fotografía que captura al objeto, sino que es una
construcción mental representando al objeto.
Existen estudios neurofisiológicos que concluyen que entre el pensamiento del objeto
representado y el objeto en sí, existe una diferencia radical.
También hay que distinguir entre el pensamiento idealista y el pensamiento realista. En un
pensamiento idealista el objeto de nuestro conocimiento es inmanente, en contraposición al
pensamiento realista donde se sostiene en que capta el objeto de una forma extramental.
Sin embargo, el pensamiento realista se produce una vez que el sujeto retrotrae su atención y
reflexiona acerca de los pensamientos que ha obtenido previamente, provocando nuevos
pensamientos diferentes al objeto observado. Esto es lo que llamamos pensar.
Existe un caso excepcional de conocimiento sobre uno mismo, el sujeto se capta a sí mismo
no como un objeto sino como un sujeto.

PRINCIPALES PROBLEMAS DEL CONOCIMIENTO

La teoría del conocimiento o gnoseología estudia las doctrinas filosóficas que abordan los
problemas de conocimiento; dichos problemas del son: 1) Posibilidad: Es un problema reflexivo
y los filósofos se preguntan antes de entrar en contacto con el objeto de estudio ¿es posible
conocer? 2) Origen: Este problema inicia preguntándose si el principio del conocimiento está
en la razón o en la experiencia. 3) Esencia: Es un problema que cuestiona la prioridad de uno
de los elementos principales del proceso de conocimiento, el objeto o el sujeto.
POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO:
Corriente filosófica contrapuesta al escepticismo y al idealismo, presupone la supremacía del
objeto respecto al sujeto, de la realidad de las ideas, de la naturaleza del espíritu.
EL DOGMATISMO: es una especie de fundamentalismo intelectual. Los dogmas expresan
verdades ciertas, indudables que no son sujetas a cualquier tipo de revisión o crítica. Es una
actitud natural y espontánea que se tiene desde que se es niño. Se cree que el mundo que
existe es exactamente de la forma que lo percibimos. Se le considera el mayor exponente del
dogmatismo: Spinoza.
ESCEPTICISMO: Es la facultad de oponer, de todas las maneras posibles los fenómenos y los
noúmenos; y de ahí se llega, por el equilibrio de las cosas y de las razones opuestas, primero
a la suspensión del juicio (epojé) y después a la indiferencia (ataraxia). Toma una actitud
contraria al dogmatismo. Esta corriente tiene una posición que el sujeto no puede aprehender
al objeto. "El sujeto cognoscente depende de una serie de factores que le impiden llegar al
objeto." Además se convierte en una tentación para el espíritu humano desde que reflexiona y
abandona el terreno firme de las certezas de sentido común. Conduce a una desesperación
intelectual. Se gesta en el siglo III a.C. con Pirrón de Elis y los pirronáicos que fueron llamados
escépticos. Pirrón fue influido durante su expedición militar por la silenciosa sabiduría de los
orientales.
SUBJETIVISMO: El subjetivismo es una doctrina filosófica que afirma que la fuente de todo
conocimiento y de cualquier verdad depende de cada individuo. El subjetivismo nace con los
sofistas en el siglo V a.de C., cuando se comienza a incorporar nuevas doctrinas que sugerían
obrar según la propia convicción. Subjetivismo axiológico, moral y ético. El subjetivismo
axiológico se refiere a la subjetividad en el sistema de valores, o sea, que los valores, la moral
y la ética dependen de cada individuo y que es más un sentimiento que un hecho (David
Hume). Se le llama también subjetivismo moral o subjetivismo ético. Sus grandes exponentes
son:
 Protágoras: "Todo cambia, por lo tanto nada es universal, inmutable ni innecesario".
 Gorgias: "La filosofía del no ser".
 Nietzsche: "La verdad será siempre relativa e individual".
RELATIVISMO: El relativismo es una corriente filosófica que afirma que todos los puntos de
vista son igualmente válidos, por lo tanto, toda verdad es relativa a cada individuo. Los
apellidos que se le dan al relativismo llevan a esta forma filosófica a cuestionar otras áreas
más específicas, como el relativismo cultural, ético y moral.
PRAGMATISMO: pragmatismo se denomina el tipo de actitud y pensamiento según el cual las
cosas solamente tienen un valor en función de su utilidad. La palabra, como tal, proviene del
inglés pragmatism. En este sentido, el pragmatismo reduce lo verdadero a lo útil y considera
que la verdad del conocimiento se encuentra precisamente en aquello que tiene un valor
práctico para la vida. Como tal, el pragmatismo es también aplicable a la economía, la política,
la educación y el derecho. En filosofía, como pragmatismo se denomina un movimiento
filosófico estadounidense, fundado en el siglo XIX por Charles Sanders Peirce, John Dewey y
William James, según el cual solo es verdadero aquello que tiene efectivamente un valor
práctico. El pragmatismo establece el significado o el valor de las cosas a partir de sus
consecuencias. En este sentido, los juicios son posteriores y no anteriores a las acciones. De
allí que la verdad y la bondad de las cosas se establezcan conforme al éxito que tienen en la
práctica, es decir, a su utilidad. De este modo, el pragmatismo desecha la existencia de
verdades absolutas e inobjetables. Al contrario, considera que las ideas son provisionales y
están siempre sujetas al cambio, pues entiende que una investigación futura podría
modificarlas.
EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO:
Corriente contraria a la racionalista; el empirismo sostiene que el conocimiento proviene de los
sentidos, o sea, de la experiencia sensible. Es un movimiento filosófico que tiene muchas
ramificaciones, el rasgo en común es admitir la experiencia como medio de conocimiento.
Ahora bien, en el empirismo el papel de la inteligencia queda reducido al mínimo, o más bien
no se reconoce, aunque de hecho se emplee. Representado por John Locke (1632-1704),
George Berkeley (1686-1753) y Hume (1711-1776).
RACIONALISMO: Corriente filosófica del S. XVII, dicho término hace referencia a cualquier
posición u opinión que conceda primacía a la razón. Corriente que sostiene que el
conocimiento verdadero y válido acerca de la realidad no procede de los sentidos, sino de la
razón o del propio entendimiento. Es exactamente lo contrario al empirismo. Se comprende
que el principal argumento del racionalismo sea la importancia del empirismo para explicar el
conocimiento intelectual, y especialmente el conocimiento científico que rebasa
manifiestamente los datos brutos. Máximos Exponentes, René Descartes (1596-1650), Baruch
Spinoza (1632-1677) y Wihelm Leibniz (1646-1716).
EMPIRISMO: Proviene de Empeiria = experiencia. Es la antítesis del racionalismo. Para el
empirismo la experiencia es la única fuente del conocimiento por lo que no hay ningún
elemento a priori en la razón. “el espíritu es una hoja en blanco en la que la experiencia va
escribiendo” Todos nuestros conceptos aun los más abstractos, proceden de la experiencia.
Por lo que la razón no da conocimientos nuevos; es la facultad de combinar los datos de la
experiencia. El fundador del empirismo fue J. Locke (1632-1704) al que siguieron D. Hume, E.
Condillac J. Stuart Mill entre otros.
En síntesis, tanto el racionalismo como el empirismo mutilan la realidad. La realidad es más
que la constatación de hechos: el hombre ve intelectualmente lo que los hechos son; el hombre
tiene necesidad de interpretar si quiere conocer verdaderamente.
EL APRIORISMO: es la doctrina filosófica que defiende que se puede adquirir conocimiento
acerca del mundo real sin recurrir para nada a algún tipo de experiencia. Según esta corriente
el conocimiento se deriva de principios innatos evidentes independientes de toda experiencia.
El apriorismo es una forma de conocimiento estudiado desde los filósofos antiguos hasta la
filosofía moderna. Es de entender que ha tenido un sentido cambiante en cada uno de ellos.
Aun así, se puede generalizar el concepto, dadas las coincidencias de pensamiento. Autores
como Descartes, Locke, Leibniz, Hume, Hegel y Kant, entre otros coinciden en que el término
a priori es el primer conocimiento que podemos tener de las cosas.

LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO:


El realismo sostiene que podemos alcanzar la verdad por medio de la realidad, no niega la
posibilidad del error, pero lo considera como un accidente o una anomalía. Lo que si admite
es que el hombre tiene certezas legítimas. El realismo sostiene que espíritu humano puede
conocer al ser “en si”, y que la verdad consiste precisamente en la conformidad del juicio con
la realidad.
OBJETIVISMO: El Objetivismo es una corriente filosófica fundada por la escritora judía de
origen Ruso – Estadounidense Alisa Zinovievna Rosenbaum, también conocida como Ayn
Rand, que establece que el hombre debe seguir una serie de principios abstractos para
conseguir una armonía entre los pensamientos y las acciones que realiza en sociedad
simultáneamente para que “viva la vida propia de un hombre”. Su filosofía, descrita en un par
de novelas best seller a mediados del siglo XX (El manantial y La rebelión de Atlas), Rand
presenta al hombre como un ser digno de la tierra que habita por sus acciones determinadas
por lo prescrito en los principios del objetivismo. El principio más elemental del Objetivismo es
la fórmula A es igual a A (A = A), esto quiere decir que el hombre debe apartar de su camino
toda creencia espiritual o religiosa que le haga pensar que la realidad otra que la que se percibe
con los sentidos. “Los hechos son hechos” reza la idea metafísica del objetivismo en la que se
contempla el desprendimiento del hombre de todo deseo o temor que lo haga sentir que lo
sobrenatural puede ser aceptado como real.
SUBJETIVISMO: El subjetivismo es una doctrina filosófica que afirma que la fuente de todo
conocimiento y de cualquier verdad depende de cada individuo. El subjetivismo nace con los
sofistas en el siglo V a.de C., cuando se comienza a incorporar nuevas doctrinas que sugerían
obrar según la propia convicción.
REALISMO: Afirma que el sujeto capta la realidad misma y no solo su representación o imagen
en el hombre. Es decir, los objetos son entes reales independientes del sujeto y en el acto del
conocimiento para constituirse en objetos, determinan de alguna manera al sujeto. Entonces
la relación se rige por la relación ente-objeto. Todo conocimiento es conocimiento de algo y
ese algo puede ser material o espiritual. Por lo tanto la esencia del realismo esta en afirmar
que el ente – objeto existe independientemente del sujeto, que es algo dado y no producido
por el conocimiento.
-Realismo Ingenuo. Las cosas son exactamente como las percibimos; los colores, el sabor, el
olor, etc. Y son independientes al sujeto.
-Realismo natural. Se cuestiona el conocimiento, defiende que los objetos respondan
exactamente a los contenidos de la percepción; el azúcar dulce o la sangre roja.
-Realismo Crítico. No todas las propiedades que hay en los contenidos de la percepción están
en el objeto: los colores, olores, sonidos, sabores, etc. Son subjetivos y se producen cuando
determinados estímulos externos actúan sobre los órganos de los sentidos a partir de ciertos
elementos objetivos y causales que explican la aparición de las cualidades.
Estas tres formas de realismo se dieron en la filosofía antigua. Con Aristóteles se dio el
Realismo Natural.
IDEALISMO: Es una doctrina moderna, aunque se le atribuye a Platón. El idealismo se dirige
en dos direcciones. La primera está representada por Hegel, la segunda por Fichte. Según
Hegel, el idealismo se ha tomado como una de las numerosas tentativas hechas por el hombre
para divinizarse, pues el poder de crear el mundo, que él atribuye al espíritu humano, es propio
del espíritu divino. CRITICISMO: Parte del periodo Ilustrado del S. XVIII, donde la razón
ilustrada es crítica contra los prejuicios que la ciegan y paralizan; contra la tradición. Sus
representantes: Emmanuel Kant (1724-1084); además Rousseau y Montesquieu. Esta
postura, va cuestionar también los problemas de posibilidad y de origen del conocimiento.
FENOMENALISMO: Fenomenalismo (Kant). Establece que el sujeto sólo puede conocer el
fenómeno, que corresponde al objeto tal como lo percibe el sujeto de acuerdo a su sistema
cognoscitivo. Por ejemplo, el hombre percibe el azúcar con sabor dulce de acuerdo a su
sistema cognoscitivo, pero ¿será realmente dulce? Al objeto tal cual es, y no como lo percibe
el hombre se le denomina noúmeno, y es incognoscible. Los seres humanos conocemos las
cosas, no como realmente son, sino como somos nosotros, como lo captamos según nuestro
sistema cognoscitivo).

EL PROBLEMA DE LA VERDAD

EL CRITERIO DE LA VERDAD:
No es suficiente que un juicio sea verdadero, es necesario además tener la certeza de verdad;
porque puede ser verdadero desde la razón y no concordar con el objeto. La concordancia del
pensamiento consigo mismo es un concepto de verdad inmanente; una verdad formal, formada
con las leyes y normas del pensamiento que coincide con la lógica, pero si el contenido del
pensamiento concuerda con el objeto es un concepto de verdad trascendente. La decisión de
cuál de estos conceptos de verdad es el que corresponde depende de la posición que se tome,
que puede ser realista o idealista. La posición realista significa reconocer la existencia de los
objetos en sí; que cuando concuerdan con el pensamiento, el concepto de verdad es
trascendente. La posición idealista, como sostiene que los objetos fuera del pensamiento no
se pueden conocer, la verdad es sólo la formal o sea la concordancia del pensamiento con la
lógica. Sin embargo, el conocimiento está en relación con los objetos, aunque los contenidos
del pensamiento no sean reproducciones exactas de los objetos, sino símbolos de sus
propiedades transubjetivas. El conocimiento es la relación entre un sujeto y un objeto. El
idealismo intenta suprimir el dualismo sujeto-objeto en el problema del conocimiento con una
interpretación monista del fenómeno del conocimiento, teniendo en cuenta sólo la lógica. Es
un logicismo que elude el aspecto psicológico y el aspecto ontológico del fenómeno del
conocimiento. La verdad desde este punto de vista se fundamenta en la ausencia de
contradicción, en la concordancia del pensamiento consigo mismo. El criterio de verdad es la
ausencia de contradicción, pero no un criterio de verdad general para todo el conocimiento,
sino sólo para una clase de conocimiento, el de la esfera de las ciencias formales o ideales,
como la lógica y la matemática. Este criterio no es válido cuando se trata de objetos que no
son ideales, sino reales o de conciencia. Para estos casos necesitamos otros criterios de
verdad. Por ejemplo, la presencia inmediata de un objeto ante la conciencia, todos los juicios
sobre esa presencia inmediata del objeto pensado son verdaderos. Es la evidencia de la
percepción interna, la autocerteza de la conciencia antes del pensamiento y de las relaciones
entre los contenidos de la conciencia. La evidencia puede entenderse como algo irracional y
algo racional. En el primer caso es un sentimiento de evidencia, una certeza emocional
inmediata que se da en el conocimiento intuitivo, algo subjetivo que no tiene por lo tanto validez
universal. Es una vivencia personal que no puede ser probada lógicamente aunque puede
pretender ser objetiva, en el caso de un juicio moral, por ejemplo, porque hay una diferencia
entre objetividad y validez universal. En el área teórica, para muchos filósofos la evidencia
intelectual racional es un criterio de verdad, que para ellos significa la visión inmediata de lo
dado objetivamente. La evidencia es la forma en que la conciencia siente lo lógico. Pero el
fundamente lógico de los juicios no reside en la evidencia sino en las leyes lógicas del
pensamiento, que se fundamentan a si mismas y que revelan la estructura y la esencia del
pensamiento. Sin embargo, hay principios del conocimientos que no se pueden reducir a las
leyes lógicas del pensamiento, por ejemplo, el principio de causalidad, que sólo puede tener
un fundamento trascendental, debido a su carácter de supuesto necesario de todo
conocimiento científico real; dado que no se puede conocer si no se supone que todo lo que
acontece ocurre regularmente. Fuente: “Teoría del Conocimiento”, J. Hessen, Editorial Losada,
1956

La duda metódica.
En primer lugar, dice Descartes, es prudente dudar de aquello que hemos aprendido a través
de los sentidos, puesto que si alguna vez éstos nos han engañado, ¿cómo podremos fiarnos
de ellos en lo sucesivo?
En segundo lugar, "y dado que hay hombres que se equivocan al razonar, incluso de las
materias más simples de geometría y cometen en ellas paralogismos, juzgando que yo soy un
sujeto falible en el mismo grado que cualquier otro, rechacé como falsas todas las razones que
antes había tomado por demostraciones" (Discurso del Método, IV parte).
Descartes niega así incluso las verdades matemáticas (y hay que tener en cuenta que él mismo
es un matemático). Con esto queremos mostrar el carácter universal de la duda metódica y su
radicalidad.
Pero todavía hay más: "finalmente, considerando que todos los mismos pensamientos que
tenemos en vela nos pueden acaecer también cuando dormimos", ¿cómo puedo diferenciar el
sueño de la vigilia, el estar dormidos del estar despiertos? O, peor todavía: ¿cómo podemos
estar seguros de que todo aquello de lo que creemos estar seguros no sea más que un sueño?
En otra de sus obras, las Meditaciones Metafísicas (1ª Meditación: de las cosas que pueden
ponerse en duda), Descartes llega a la culminación de la duda como método con la referencia
a la posible existencia de un genio maligno que hiciera que me equivocase incluso cuando
pienso que no lo hago, es decir, puedo haber sido constituido de tal modo que me engañe al
pensar que son verdades aquellas proposiciones que parecen ciertas.
Parece entonces que el ejercicio de la duda metódica me lleva a negar la realidad misma, o,
al menos, la posibilidad de conocerla.
La primera verdad: Cogito ergo sum.
En el ejercicio de la duda metódica negamos lo que conocemos a través de los sentidos; la
"realidad misma" puede no ser más que un sueño. Incluso las proposiciones matemáticas, que
han sido tomadas como modelos de verdad, pueden ser falsas. Y, sin embargo, como ya
hemos comentado, Descartes no es un escéptico, porque el ejercicio de la duda es el paso
previo a la verdad, esa verdad de la que no se puede dudar, ese resto indubitable: cogito ergo
sum, pienso luego existo.
El pensamiento, mi pensamiento, aparece pues como una realidad en sí misma indubitable; la
duda puede afectar al contenido del pensamiento, pero no al pensamiento mismo. Es decir,
estoy seguro de que pienso, de que estoy pensando, luego existo al menos como realidad
pensante.

En el acto mismo de la duda se pone de manifiesto, dice Descartes, mi existencia. Como ya


dijera anteriormente S. Agustín de Hipona: "si enim fallor, sum", incluso si yerro, si me
equivoco, existo.
Pero la diferencia entre S. Agustín y Descartes es clara: el cogito, ergo sum es la verdad
indubitable sobre la que se propone nuestro autor fundamentar su filosofía; es la primera
verdad y la más segura de todas, porque es una verdad que se presenta clara y distintamente
a todo espíritu atento. De esta forma es el sujeto cognoscente, con su razón, la piedra angular
de todo el edificio del conocimiento, de toda la filosofía.
El pensamiento es lo que nos define, lo que nos hace ser lo que somos: una cosa que piensa.
Este es el ejemplo del Racionalismo llevado a su máxima expresión.
LAS IDEAS

ORIGEN Y COMPOSICION DE LAS IDEAS:

David Hume
David Hume (1711-1776) es uno de los filósofos más importantes, ya que llevó a su conclusión
lógica la filosofía empírica de Locke y Berkeley; también es uno de los principales filósofos de
la Ilustración inglesa, y en general, europea. Nacíó en Escocia, pero fue en Francia donde
escribíó su primera obra, el Tratado de la Naturaleza Humana, cuya mala acogida le supuso
una gran decepción. El Empirismo es una corriente filosófica que se desarrolló principalmente
en las Islas Británicas y estuvo muy influida por la física de Newton. Esta doctrina rechaza las
especulaciones de los racionalistas para buscar en la experiencia sensible la base del
conocimiento y, por tanto, el fundamento de la ciencia, pero coincide con ellos en afirmar que
las ideas son el objeto inmediato de conocimiento, el cual, para los empiristas, empieza y
concluye en la experiencia. Los rasgos fundamentales de esta corriente son: la experiencia
como criterio de validez, el rechazo de las ideas innatas y el interés por la observación y
experimentación.
Hume se propuso introducir el método de investigación experimental en la ciencia del hombre.
El objeto de nuestra experiencia son los contenidos de la conciencia, a los que llama
percepciones, que pueden ser: impresiones (de sensación o de reflexión) e ideas, que
provienen de las impresiones y pueden ser: simples (proceden mediata o inmediatamente de
sus correspondientes impresiones) o complejas (son el resultado de la actividad de la memoria
o de la imaginación). Las percepciones que se presentan con mayor fuerza o viveza son las
impresiones; las de sensación son impresiones externas, las de reflexión son las pasiones y
emociones. Para conectar ideas, la mente humana dispone de un mecanismo psicológico: la
asociación; tres son las leyes de asociación. Semejanza, contigüidad y causalidad. También
distingue dos tipos de conocimiento: relaciones de ideas, cuyos conocimientos obtenidos son
independientes de los hechos, y cuestiones de hecho, cuyos conocimientos solo pueden
justificarse mediante las correspondientes impresiones.
En la filosofía cartesiana, como en la escolástica, la relación causa-efecto se supónía que era
necesaria, como son necesarias las relaciones lógicas. La primera oposición seria a este
criterio vino de Hume, con quien empieza la filosofía moderna de la causalidad. Sostiene que
la conexión entre dos hechos no es un dato de la experiencia: es más el resultado de una
creencia después de advertir repetitivamente la conjunción de dos acontecimientos. La
causalidad, pues, tiene un origen psicológico y es fruto de una asociación de ideas.
Para este filósofo, aquello que denominamos sustancia no es más que una colección de
percepciones. Someterá a crítica la concepción racionalista y sustancialista (metafísica) de la
realidad: yo, mundo y Dios. Idea del yo: Hume mantiene que todos los argumentos metafísicos
son falaces y que la identidad personal es una presunción invalida, esta idea surge cuando la
imaginación confunde la sucesión con la identidad: Idea del mundo: la creencia de la existencia
de un mundo exterior y permanente no puede ser deducida de la experiencia, esta crítica dará
lugar a una posición conocida como fenomenismo; Idea de Dios: carecemos de impresión
alguna que justifique dicha idea, no es posible deducir su existencia a partir de su concepto ni
tampoco podemos atribuirle la creación del mundo a partir de la mera observación de los
hechos de la experiencia, por consiguiente, esta idea queda científicamente invalidada.
El fenomenismo, mencionado en la crítica de la Idea del mundo, es una doctrina que reduce la
realidad a fenómenos (aquello que aparece o se manifiesta). Hume adoptó esta posición en
su teoría del conocimiento, que podemos resumir en tres afirmaciones: lo que aparece a la
mente es siempre una percepción, la mente sólo tiene certeza de las percepciones propias y
los únicos objetos o contenidos de conocimiento son las percepciones. El fenomenismo lleva
al escepticismo, no al tradicional, sino a un escepticismo moderado, que pretende ser una
defensa de la vida contra las vamas especulaciones metafísicas.
El interés prioritario de Hume por las cuestiones morales es propio de un filósofo ilustrado.
Plantea su investigación sobre los principio de la moral a partir de una observación cuidada de
la vida humana, así pues, la experiencia sigue siendo, también en lo concerniente a la moral,
la base de la reflexión. Lo carácterístico de la moral consiste en la valoración de las acciones
mediante juicios correctamente formulados, a su vez, estamos obligados a preguntarnos por
el fundamento de tales juicios. Ya que todas nuestras ideas provienen de impresiones, lo
primero que hay que preguntarse es si valoramos los actos, si los consideramos buenos o
malos, mediante ideas o impresiones. Para Hume, el juicio moral está fundado en el
sentimiento, a la razón le corresponde una función auxiliar al servicio de las pasiones. Hume
afirma que la moralidad se funda en el acuerdo sobre lo que es beneficioso o perjudicial para
los hombres; en este sentido, el sentimiento universal es la simpatía, que constituye una
especie de instinto o gusto natural que distingue lo bueno de lo malo. Lo útil produce
espontáneamente la alabanza o simpatía de los demás, lo perjudicial se entiende como vicio,
conducta reprobable; Hume establece un vínculo moral entre individuo y comunidad. Esta
concepción emotivista de la moral fue influida por la obra de Shaftesbury y Hutcheson, a su
vez, las investigaciones de Hume ejercerán gran influencia en la filosofía posterior.
La filosofía de este autor es una crítica en contra del fanatismo y, de acuerdo con los ideales
ilustrados una defensa de la razón y de la tolerancia. En la Historia Natural de la Religión afirma
que la religión nace ante el temor que suscita a los seres humanos lo desconocido e
incontrolable. Los efectos de la religión en la sociedad son la infelicidad, a causa de los
fanatismos; la tristeza, por causa del miedo y la superstición; la sumisión, que recurre a todos
los medios para calmar los poderes de los dioses. La religión, además, es un peligro para la
moral, ya que la corrompe. En cuanto a las pruebas para la demostración de la existencia de
Dios, la respuesta de Hume es clara y ya tuvimos ocasión de exponerla; rechazará cualquier
procedimiento al respecto.
HISTORIA DE LA TEORIA DEL CONOCIMIENTO

Los Filósofos Presocráticos


A comienzos del siglo VI a. C. se produjo una auténtica revolución intelectual en las colonias
griegas de Asia Menor, donde las tradicionales explicaciones del mundo basadas en los mitos
dejaron paso a formas de pensamiento fundamentadas en la razón

La filosofía de la naturaleza

La observación de la naturaleza y la búsqueda de su fundamento o sustento último fue el


primer motivo de la reflexión filosófica. Esta filosofía física o de la naturaleza surgió en la ciudad
de Mileto, en Jonia, y entre sus representantes destacan:
 Tales de Mileto, para quien el origen o principio de todo (arjé) estaba en el agua. Viajó a
Egipto y realizó diversos descubrimientos astronómicos y geométricos.
 Anaximandro de Mileto (610-547 a. C.), que encontró el «principio y elemento de las
cosas existentes»: el apeiron, algo indeterminado, impreciso, que sólo se determina
cuando se concreta en las múltiples apariencias del mundo.
 Anaxímenes (h. 588-524 a. C.), vivió también en Mileto y vio en el aire el fundamento de
las cosas. Estudioso de los astros y la naturaleza, entendió que las formas más o menos
densas de ese aire o vapor que configura el cosmos son la causa de los distintos
fenómenos de la realidad.
Ruinas de Mileto. Las ciudades griegas de Asia Menor, como Mileto, Éfeso, Clazómenas y
Halicarnaso, fueron la cuna de la filosofía occidental.

La unidad del universo y el ser

 Siguiendo la búsqueda de ese fundamento común del universo, Jenófanes de Colofón,


nacido hacia el año 570 a. C., afirmó por vez primera la unidad de todas las cosas y señaló
como principios la tierra y el agua. Fundador de la escuela de Elea (en el sur de Italia),
fue un crítico de la sociedad y la religión, y su relativización de las creencias constituyó un
importante paso en el avance del pensamiento racional.
 Parménides, nacido hacia el 540 a. C. en Elea, se aparta del espíritu de observación de
los filósofos de Mileto y busca en el orden ideal la permanencia del ser. De este modo, al
rechazar las apariencias captadas por los sentidos y afirmar el carácter completo, inmóvil
e infinito del ser como única realidad, identificada con el pensamiento, Parménides inicia
la corriente metafísica de la filosofía.
 Frente a esta idea de la permanencia del ser, surge el pensamiento de Heráclito, nacido
en la segunda mitad del siglo VI a. C. en Éfeso, al norte de Mileto. Para él el universo no
tiene permanencia, sino que se halla en un constante proceso de transformación o flujo.
Heráclito vio en el logos (término griego que significa ¿palabra, pensamiento o razón¿), el
elemento común que une a los hombres entre sí y con la naturaleza.

El atomismo

 Muy interesante como anticipación de la física moderna es la teoría de los átomos fundada
por Leucipo, nacido la segunda mitad del siglo VI a. C. en Mileto o en Elea. Afirmó que la
realidad física está compuesta de átomos, partículas indivisibles, diminutas e infinitas que
se mueven constantemente en el vacío.
 Demócrito, nacido en Abdera hacia el año 470 a. C., sostuvo que el ser de Parménides,
inmutable y eterno, consistía en infinitos seres, los átomos («lo que no puede dividirse
más»), con los que podía explicarse el mundo de la experiencia y el nacimiento, la
multiplicidad y el perecer de las cosas.
A principios del siglo XX, el investigador alemán Hermann Diels publicó una obra
fundamental: Los fragmentos de los presocráticos

Pitágoras y las matemáticas

Pitágoras nació en torno al año 570 a. C. en Samos, aunque estableció su escuela en Crotona.
Sus seguidores, los pitagóricos, formaban una especie de secta en la que se mezclaban los
rituales y prácticas secretas con la convivencia comunitaria, la investigación científica, la
enseñanza (con preceptos muy rigurosos) y la actividad política.
Pitágoras creía que la armonía de las esferas celestes, determinada mediante relaciones
entre números, constituía el auténtico fundamento de la realidad. De hecho, está considerado
como el padre de las matemáticas, y a pesar del halo de misterio que los rodeaba, los trabajos
matemáticos de los pitagóricos, entre los que destaca el conocido teorema de Pitágoras,
constituyen auténticas aportaciones científicas.
Influidos por los cultos mistéricos de Orfeo, los pitagóricos creían que el alma es inmortal y
transmigra de unas especies a otras, que lo que ha sucedido vuelve a repetirse periódicamente
y que todos los seres vivos están unidos por lazos de parentesco.

El amor y la inteligencia

Poco antes de la aparición de los dos grandes filósofos de la época


clásica, Platón y Aristóteles, destacan por la novedad de sus ideas otras dos grandes figuras
del pensamiento griego:
 Empédocles (490-430 a. C.) se interesó por la observación de la naturaleza y realizó
hallazgos científicos, como la relación entre el aire y la sangre en la respiración o el hecho
de que la luz necesita un tiempo para viajar desde el Sol a la Tierra. Formuló la teoría de
los cuatro elementos (aire, fuego, tierra y agua), que constituyen «las raíces de todo», y
afirmó que el amor y el odio son las fuerzas que mueven el mundo.
 Anaxágoras (nacido hacia el año 500 a. C. en Clazómenas, Asia Menor), introdujo la
filosofía jonia en Atenas y fue procesado por impiedad al sostener que «el Sol es una masa
de piedra incandescente». Su teoría más original fue la del principio de orden conocido
como nous (inteligencia), una especie de amor, como el de Empédocles, pero de
naturaleza intelectual, que organiza el cosmos.

PLATÓN Y ARISTÓTELES

Estos dos filósofos son los principales exponentes de la filosofía griega y los iniciadores de las
dos corrientes fundamentales de pensamiento, que recorren toda la filosofía occidental hasta
nuestros días.

Platón

(427 - 347 a.C.)


Busto de Platón; réplica del
original de Silanión; s. IV a.C.
Museo Vaticano

Nacido en Atenas - algunas fuentes sitúan su nacimiento en la ciudad de Egina -, en 429 o 427
a.C. y fallecido en la misma ciudad en 348 o 347 a.C., Platón se dedicó en su juventud a la
poesía para rapidamente orientarse hacia los estudios filosóficos. A los 20 años conoce a
Sócrates quien será su maestro y determinará en forma decisiva su pensamiento. Su obra está
contenida en veinticinco "Diálogos", en los que pone en boca de Sócrates la mayor parte de
su doctrina; máximo homenaje del genial discípulo a su maestro.

Aristóteles

(384 - 322 a. C.)

Retrato de Aristóteles; copia romana de original griego


del s.IV a.C.
Kunsthistorisches Museum, Viena

Discípulo de Platón, es autor de una extensa obra que abarca todas las ramas de la filosofía y
todos los sectores de la ciencia y del saber humano de su época. Su obra fue considerada
durante siglos -sobretodo en la Edad Media- la obra científica por excelencia, ocupando en el
terreno filosófico y científico un lugar comparable al que ocupa la Biblia en el campo religioso.
Si bien el pensamiento aristotélico no es coincidente con la religión, ejerció gran influencia
sobre judíos y musulmanes y fue incorporado (convenientemente adaptado), al pensamiento
cristiano a través del mayor filósofo y teólogo del cristianismo, Santo Tomás de Aquino.

La importancia de Platón y Aristóteles consiste, en términos generales, en que estos


pensadores constituyen los dos tipos clásicos de todo posible sistema filosófico; los dos
modelos contrapuestos de actitudes frente a la realidad. Platón representa al idealista, al
hombre que tiene su pensamiento dirigido a otro mundo, que no es el mundo que captamos
con los sentidos, sino un mundo perfecto, eterno, absolutamente bello, sólo captable por el
pensamiento y del cual, las cosas terrenales son sólo una copia. Aristóteles, en cambio,
representa el "realismo", porque para él el verdadero ser se halla en este mundo concreto en
que vivimos y nos movemos todos los días.

Rafael Sanzio en el fresco que pintó en las Estancias Vaticanas, "La Escuela de Atenas", en
los años 1509-1510, realizó una perfecta síntesis plástica de esta contraposición.

Platón dirige su índice hacia lo alto, apuntando al mundo de las ideas, en tanto que Aristóteles
señala este mundo sensible y cotidiano que todos conocemos. Las actitudes de los dos
filósofos expresan sus respectivas teorías.

Aristóteles fue el primero en señalar que el estudio de las causas de los fenómenos se había
iniciado con Tales de Mileto, de quien se sabe que estaba vivo en el año 585 a.C. El fenómeno
general que Tales y otros filósofos presocráticos intentaban explicar era la existencia del
cambio continuo en las apariencias frente a la preservación de la naturaleza; para ello
propusieron que el mundo está formado por un sustrato invariante que adopta diferentes
formas. Tales dijo que ese sustrato era el agua, Anaxímenes que era el aire, Anaximandro que
era el apeiron o éter. En cambio, Platón inventó su teoría de las ideas, entes universales,
perfectas y con existencia verdadera (objetiva), de las que los hechos y objetos reales y
materiales no son sino ejemplos imperfectos. Además, Platón señaló que cuando adquirimos
nuevos conocimientos, lo que realmente hacemos es aumentar nuestra comprensión de esas
ideas: no se trata de conocimientos incorporados por medio de nuestros órganos de los
sentidos (o sea, conocimientos de las apariencias), que Platón consideraba como engañosos
e ilusorios, sino de acercarse más al mundo de las ideas por medio del intelecto, donde quiera
que ese mundo se encuentre.
Platón (430?-347 a.C.)

Para alcanzar el conocimiento, Platón mostró varios procedimientos a lo largo de sus distintos
diálogos. Por ejemplo, la fórmula para comprender la idea de la belleza se encuentra en el
Simposio, y consiste en empezar contemplando un objeto que todos consideren bello (el objeto
que escogió Platón como ejemplo de algo que todos en su sociedad consideraban bello es
interesante: un esclavo jovencito y hermoso), después se reúne un grupo de tales jovencitos y
se trata de identificar el patrón común de su belleza, de ahí se pasa a examinar la belleza
propia del proceso mismo de aprendizaje, después la del aumento en el conocimiento, de ahí
la de la generalidad de las leyes, y así sucesivamente, hasta al final alcanzar la idea misma de
la belleza. En cambio, en otro diálogo, el Menon, Platón (por medio de su representante
Sócrates) sugiere que el conocimiento de las ideas es realmente un reconocimiento, en vista
de que ya las conocíamos en alguna encarnación anterior, o sea que se propone la existencia
de ideas o conocimientos a priori. Naturalmente, me refiero a la famosa conversación entre
Sócrates y el esclavo, en que el filósofo (después de muchos trabajos) logra finalmente sacarle
a su interlocutor un teorema matemático que nunca antes había aprendido o escuchado,
generando al mismo tiempo la palabra educación, que viene del latín educare, que literalmente
significa "sacar, extirpar".

Sin embargo, es en la República donde Platón (siempre disfrazado de Sócrates) presenta su


concepto más desarrollado sobre la forma de ganar acceso al mundo de las ideas, y por lo
tanto al conocimiento. Aquí su interlocutor es Glaucón, un hermano mayor de Platón y
estudiante de filosofía, con el que Sócrates ensaya sus tres modelos clásicos, el sol, la línea y
la cueva. Un breve resumen de los dos últimos nos servirá para examinar las diferencias entre
el mundo sensible y el mundo inteligible, entre las meras opiniones y el conocimiento científico
y filosófico, y entre los cuatro estados mentales designados por Platón como ilusión (eikasia),
creencia (pistis), razón (dianoia) y pensamiento puro (episteme).
Las divisiones de la línea platónica

La línea vertical AE tiene una división mayor que la separa en dos mitades, AC y CE, cada una
de ellas a su vez divididas en otras dos mitades: AC = AB + BC; CE = CD + DE. Pero la línea
AE también separa dos compartimientos laterales, uno derecho (que es el lado ontológico) y
otro izquierdo (que es el lado epistemológico). La división mayor de la línea AE separa, en el
compartimiento derecho, un campo inferior (AC) que corresponde a la mera opinión o doxa, y
un campo superior (CE) que es el del conocimiento o episteme. El campo inferior AC está a su
vez formado por dos componentes, uno inferior (AB), constituido por imágenes o réplicas de
los objetos reales, en forma de sombras, modelos o imágenes, y otro superior (BC), que es el
de los objetos mismos. El campo superior CE también está integrado por dos espacios, uno
inferior (CD) que corresponde al mundo de los matemáticos y geómetras, y otro superior (DE)
en donde se encuentran las ideas. Para Platón, el ámbito del filósofo es el espacio DE, pero
para alcanzarlo primero deben recorrerse las distancias AB, BC y CD: este último espacio (CD)
siempre contó con el interés especial de Platón, pero al mismo tiempo postuló que no se trataba
de un mundo perfecto, en vista de que sus deducciones provenían de postulados o axiomas
primarios, o sea no justificados sino simplemente aceptados como verdades iniciales o
incontestables. No importaba que los geómetras hicieran modelos (casi) perfectos de sus
teoremas, o que los matemáticos presentaran pruebas (casi) inexpugnables de sus
demostraciones; todas ellas estaban manchadas por el pecado original de la falta de
justificación racional de sus orígenes. Para pasar del espacio de los matemáticos y geómetras
al mundo perfecto de las ideas (DE), Platón propuso un método, la dialéctica, que simplemente
consiste en la discusión racional de la definición de un concepto entre individuos versados en
el asunto, hasta que finalmente se llega a un consenso. Aunque esto puede decirse (y se ha
dicho, sobre todo por Hegel) de varias maneras mucho más grandiosas y complicadas, en
realidad eso es a lo que la dialéctica se reduce en última instancia.

El símil o modelo de la cueva es probablemente la alegoría más famosa en toda la historia de


la filosofía occidental. Platón la introdujo para ampliar sus conceptos sobre las distintas formas
o etapas del conocimiento, que ya había ilustrado con el esquema de la línea resumido arriba.
Siempre por boca de Sócrates, dialogando con Glaucón, Platón describe su alegoría de la
cueva como sigue:
—Te invito a que ahora consideres la cultura o la ignorancia de nuestra condición humana más
o menos de la manera siguiente. Imagina una cámara subterránea como una cueva con una
entrada ampliamente abierta a la luz del día y tan ancha como la misma cueva. En esta cueva
viven prisioneros desde niños unos hombres, con las piernas y el cuello atados de tal forma
que sólo pueden mirar de frente y sin voltear a los lados. Detrás, a cierta distancia y por arriba
de ellos, arde una fogata, y entre el fuego y los prisioneros hay un camino elevado al que
atraviesa una tapia, construida como las mamparas que los titiriteros colocan entre ellos y el
público y por encima de las cuales exhiben a sus muñecos.
—Ya veo.
—Imagínate ahora que unos hombres transportan toda clase de utensilios por detrás de la
tapia, proyectando por encima de ella figuras de hombres y animales hechas de madera y
piedra y de otros tipos de materiales; como podría esperarse, algunos de estos hombres
estarán hablando y otros no.
—Una imagen extraña y un tipo extraño de prisioneros.
—Son como nosotros —le dije— porque ¿piensas que serían capaces de ver alguna otra cosa
aparte de las sombras proyectadas por el fuego en la pared de la caverna que tienen enfrente?
—¿Cómo podrían hacerlo si se les ha impedido que muevan la cabeza durante toda su vida?
—¿Y podrían ver algo más de los objetos que están siendo transportados por el camino?
—Naturalmente que no.
—Por lo tanto, si fueran capaces de hablar entre sí, ¿no supondrían que las sombras que ven
son las cosas reales?
—Inevitablemente.

El diálogo entre Sócrates y Glaucón continúa con la descripción de lo que ocurre cuando uno
de estos desdichados prisioneros se libera de sus cadenas y logra voltear la cabeza, mirar
directamente a los cargadores y a sus objetos, contemplar el fuego, y hasta salir de la cueva y
ver directamente la luz del sol. Pero ya no lo seguiremos en su viaje de liberación, ni tampoco
en su regreso a la profundidad de la cueva, porque Platón ya nos ha presentado el concepto
relevante a nuestro interés en estas páginas. No cabe duda que la cueva corresponde al
segmento AC de la línea, o sea al mundo visible en general, el de la mera opinión (doxa), que
posee un nivel inferior del conocimiento, caracterizado por Platón no como ignorante sino como
inculto; en este segmento el hombre confunde a la realidad con sus sombras; en cambio, el
mundo exterior, al que finalmente llega el prisionero que logró evadirse de la cueva, es el
equivalente al segmento CE de la línea, o sea el mundo del verdadero saber, del conocimiento
pleno y absoluto, o sea el mundo de las ideas. En este último compartimiento se alcanza,
según Platón, la visión inteligible de la idea del bien.

En realidad, Platón veía con cierto desprecio el estudio de la realidad, de los fenómenos de la
naturaleza. Lo que el filósofo debía hacer era intentar llegar al mundo de las ideas, en donde
todo es perfección absoluta. De acuerdo con Cornford, Sócrates logró cambiar el rumbo de la
filosofía de sus predecesores y contemporáneos, que hasta su tiempo estuvo orientada al
estudio y la comprensión de la naturaleza, por un interés primario en el individuo y en su alma.
Como veremos a lo largo de estas páginas, el racionalismo y el subjetivismo son las dos caras
de la misma moneda, acuñada originalmente para la cultura occidental por Platón. Aristóteles,
que fue su discípulo desde los 17 años de edad, inició sus trabajos bajo la influencia de la
teoría de las ideas pero posteriormente se apartó de ella; incluso se ha dicho que buena parte
de sus escritos tienen como objetivo combatir esa teoría, aunque Dühring insiste en que
Aristóteles nunca se libró de la influencia de Platón. Aristóteles contribuyó de manera enorme
a la teoría del conocimiento, no sólo por sus escritos sino por su influencia en los pensadores
medievales, para quienes su opinión sirvió casi siempre de punto de partida y no pocas veces
de árbitro de la verdad. Para nuestro objetivo, conviene resumir las principales ideas
aristotélicas sobre el método científico en las siguientes cuatro: 1) teoría del silogismo; 2) teoría
de las definiciones; 3) el método inductivo-deductivo; 4) teoría de la causalidad.

1)Teoría del silogismo. De acuerdo con Aristóteles, los mismos principios generales de
razonamiento rigen en todas las ciencias, entre las que incluía la política, la ética y la estética.
Estos principios, que aparecen por primera vez en la Primera analítica, fueron inventados por
Aristóteles y se refieren a las distintas formas que pueden tomar las proposiciones y las cuáles
son válidas o inválidas. Como todos sabemos, los silogismos consisten de dos premisas y una
conclusión, unidas en forma de inferencia o de implicación; así, el más famoso de todos los
silogismos se puede expresar de las siguientes dos maneras:
Éste no es el sitio para repasar la compleja estructura de los diferentes silogismos, sino para
señalar que se trata de instrumentos poderosos para examinar el razonamiento científico; no
nos dicen nada, ni están diseñados para hacerlo, sobre el contenido de verdad de las premisas,
sino que se trata de simples reglas de lógica para usarse una vez que las premisas se han
alcanzado. Para esto último Aristóteles propuso su teoría de las definiciones o de la esencia.

Aristóteles (384-322 a.C.), según una representación medieval del siglo XIII en la catedral
de Chartres

2) Teoría de las definiciones. En los Tópicos, Aristóteles incluye su doctrina de las cinco formas
como un predicado puede relacionarse con el sujeto, de las que dos son "convertibles", la
definición o esencia y la propiedad; una no es "convertible", el accidente; y las otras dos son
el género y la especie. Lo mismo que Platón, Aristóteles pensaba que la más importante
función del filósofo era la búsqueda de las definiciones correctas de las cosas, o sean
conceptos o universales. Esto requería, en primer lugar, la determinación de su género y de
su especie, porque de ellos dependen las cualidades o atributos necesarios y suficientes para
que algo sea una cosa del tipo o clase a la que pertenece, o sea que de ellos depende su
esencia. Este aspecto de la filosofía de Aristóteles es tan importante que algunos autores
(como Popper) lo caracterizan como esencialismo, debido a que cuando conocemos la esencia
de algo podemos deducir, a partir de ella, sus propiedades específicas. Según Aristóteles, una
propiedad real de un objeto es algo que no revela su esencia pero que pertenece
exclusivamente a ella y es convertible con ella; por ejemplo, Aristóteles dice que una propiedad
del hombre es ser capaz de aprender gramática, porque si un ser vivo es un hombre, es capaz
de aprender gramática, y si un organismo vivo es capaz de aprender gramática, es un hombre.

El esencialismo es interesante porque sugiere ya una posible estructura del método científico
aristotélico: basta establecer la esencia de los fenómenos que nos interesan y a partir de ella
deducir sus propiedades, tal como se hace en geometría, en donde funciona muy bien. Por
ejemplo, si definimos al círculo como una figura plana (éste sería su género) en donde todos
los puntos de la figura son equidistantes a un punto fijo (ésta sería su especie), tal propiedad
sería automáticarnente su esencia, que al mismo tiempo es convertible con el objeto, o sea el
círculo. Pero el propio Aristóteles vio que este sistema no era satisfactorio en vista de que
existen otros atributos de las cosas, los llamados accidentes, que no pueden derivarse de su
esencia; por ejemplo, aunque la esencia del hombre es que es un animal racional (la definición
es del propio Aristóteles) de ahí no puede derivarse si es alto, chaparro, flaco, gordo, bueno,
malo, etc. De hecho, el descubrimiento de la esencia de las cosas no puede ser un proceso
puramente lógico y mental, sino que requiere tomarlas en cuenta, examinarlas y sujetarse a
los resultados del examen. En sus propias palabras:
Debemos dirigir nuestra investigación a la búsqueda de un grupo de cosas que sean
semejantes en el sentido de ser específicamente indiferentes, y preguntarnos qué es lo que
tienen en común; después debemos hacer lo mismo con otro grupo dentro del mismo género
y perteneciente a la misma especie dentro del grupo, pero a otra especie distinta de la del
primer conjunto. Una vez que hayamos descubierto para este segundo grupo qué es lo que
sus miembros tienen en común, y de manera semejante en varios otros grupos, debemos
considerar de nuevo si las características comunes que hemos establecido tienen algún
aspecto que es propio de todas las cosas examinadas, hasta que alcancemos una sola
expresión. Esta será la definición requerida.

Ésta es una de las primeras formulaciones de la inducción, o sea de la operación lógica que
va de lo particular a lo general, que representa un salto hacia adelante en el conocimiento, un
enriquecimiento repentino de la información derivada del examen de instancias particulares,
un verdadero descubrimiento. Aristóteles está postulando varias cosas al mismo tiempo, está
resolviendo a su manera una serie de problemas que volverán a aparecer en la historia del
pensamiento humano una y otra vez, y que todavía hoy están con nosotros: en primer lugar,
señala la participación importante de las percepciones sensoriales en la recolección de datos;
en segundo lugar, supone que la mente tiene la capacidad de reconocer y aislar semejanzas
entre objetos diferentes; en tercer lugar, que por medio de tales semejanzas se pueden
construir clases distintas, como géneros y especies. Pero sobre todo, Aristóteles está
proponiendo el método científico inductivo-deductivo.

3) El método inductivo-deductivo. Aristóteles ilustra este método por medio del análisis de un
eclipse lunar: el científico primero observa el oscurecimiento progresivo de la superficie lunar,
y a partir de ésta y otras observaciones induce varios principios generales, que son que la luz
viaja en línea recta, que los cuerpos opacos producen sombra, y que cierta situación de dos
cuerpos opacos cerca de un objeto luminoso resulta en que la sombra de uno de ellos se
proyecta en el otro. De estos principios generales, y del hecho de que la Tierra y la Luna son
cuerpos opacos, se deduce el mecanismo de producción del eclipse; en otras palabras, ha
progresado del hecho de que la Luna se ha oscurecido a la comprensión del fenómeno.

De acuerdo con Aristóteles, los objetos individuales resultan de la unión de dos componentes:
materia y forma. La materia les confiere especificidad individual mientras que la forma los hace
miembros de una clase de objetos similares. Las generalizaciones acerca de la forma son las
que se realizan por inducción, a partir de experiencias sensoriales. Aristóteles describe dos
tipos de inducción, por enumeración simple y por intuición: la primera es aquella en la que una
serie de proposiciones sobre objetos o eventos se toma como base para una generalización
acerca de la especie de que son miembros, razón por la cual las premisas y la conclusión
contienen los mismos términos descriptivos. Un ejemplo muy conocido es:
En cambio, la inducción intuitiva consiste en la apreciación directa, muchas veces repentina,
de lo que es esencial en un conjunto de datos sensoriales; el ejemplo que da Aristóteles es el
de un observador que en varias ocasiones nota que el lado brillante de la Luna es el que mira
hacia el Sol y de pronto se da cuenta de que la Luna brilla porque refleja la luz del Sol.
Aristóteles señala que este tipo de intuición sólo se desarrolla después de una experiencia
extensa, que los observadores experimentados ven con mayor penetración, o son capaces de
percibir más, en uno o un grupo de objetos o fenómenos, que los que apenas se inician en
esas tareas.

A pesar de la importancia (tanto positiva como negativa) que la inducción iba a adquirir en la
evolución histórica del concepto del método científico, Aristóteles sólo la menciona para
resolver el problema planteado por su interés en la posesión de la esencia de las cosas: en
realidad, la inducción es un producto colateral y no muy importante del esencialismo
aristotélico, y sirve para llegar a la posición en la que el científico está listo para generar nuevos
conocimientos. En efecto, es cuando las generalizaciones alcanzadas por medio de la
inducción se usan como premisas para la explicación de las observaciones iniciales, cuando
realmente avanza el conocimiento. El proceso lógico responsable de este portento es la
deducción, la operación mental inversa de la inducción, o sea donde se va de lo general a lo
particular. Aristóteles insistió en que sólo existe una forma general válida de deducción en la
ciencia cuando la conclusión es que una clase de objetos o sucesos se incluye en otra, o se
excluye de otra, ambas total o parcialmente. En forma semiesquemática, si A y B representan
las dos clases mencionadas, las únicas deducciones válidas entre ellas son las siguientes
cuatro:

Sin embargo, la deducción más importante de estas cuatro es la primera, en vista de que la
esencia de ciertas clases tiene relaciones especiales con la de otras clases, lo que se traduce
en deducciones del tipo "Todos los A son B". Por esto mismo, el prototipo de la deducción
científica es el silogismo Barbara, que en forma esquemática corresponde a
Aristóteles señaló cuatro requerimientos empíricos (o sea, no lógicos) a las premisas de
cualquiera deducción con pretensiones de calificar como explicación científica. Primero, que
deberían ser ciertas; segundo, que deberían ser indemostrables; tercero, que deberían ser
mejor conocidas que la conclusión; y cuarto, que deberían ser causas de los atributos
mencionados en la conclusión. Lo que primero llama la atención de estos requerimientos es
que las premisas deban ser indemostrables, pues parece contradictorio con el papel
previamente aceptado de la inducción como un mecanismo para alcanzar generalizaciones.
Pero lo que preocupaba a Aristóteles (según sus comentaristas) era que la única forma de
evitar regresiones infinitas en las explicaciones científicas era postular la existencia de algunos
principios indemostrables en cada una de las ciencias; por lo tanto, no todo el conocimiento
acumulado en cada ciencia es demostrable. Aristóteles especificó que esta propiedad la
exhibían las leyes científicas más generales, así como las definiciones de los significados de
los atributos propios de cada ciencia. Pero este requerimiento de indemostrabilidad de las
premisas de las deducciones científicas no es el que llama más la atención de los cuatro
mencionados, sino el de su relación causal con los atributos de la conclusión. Aristóteles
reconoció que entre las premisas y la conclusión se podían dar dos tipos de correlaciones,
causales y accidentales; para distinguirlas, propuso que en las correlaciones causales el
atributo ocurre en todos y cada uno de los miembros de la clase incluida en la conclusión, se
trata de una propiedad específica y no de un efecto colateral de otros atributos, y pertenece a
la esencia del sujeto. Éste es uno de los varios talones de Aquiles del esquema científico
aristotélico, especialmente porque no se especifican las características propias de la esencia.
Aristóteles apuntó que "animal" es un predicado esencial de "hombre", pero desgraciadamente
agregó "musical" como ejemplo de un predicado no esencial; de mayor trascendencia, una
cosa es dar ejemplos de predicados esenciales y accidentales (que fue lo que hizo) y otra es
estipular los criterios generales y específicos para hacer tales distinciones (que fue lo que no
hizo).

4) Teoría de la causalidad. Debido a la enorme influencia que tuvo (y todavía tiene) en los
diferentes conceptos del método científico a través de la historia, conviene resumir muy
brevemente las ideas aristotélicas sobre la causalidad. Lo primero que debe mencionarse es
que Aristóteles tenía una noción de causa más amplia y generosa que la contemporánea; en
nuestro tiempo, la causa es algo (cosa o proceso) que hace que otro algo (también cosa o
proceso) ocurra, mientras que para Aristóteles ésta era solamente parte de una historia mucho
más compleja y elaborada para explicar la existencia o la naturaleza de cualquier cosa, era
indispensable especificar cuatro tipos diferentes de causas: materiales, eficientes, formales y
finales. Las causas materiales y eficientes son obvias, sobre todo cuando se sigue el ejemplo
aristotélico de una estatua (material = mármol; eficiente = la idea de la estatua en la mente del
artista), mientras que las causas formales y finales son menos aparentes y requieren cierta
clarificación. Las causas formales se refieren a la esencia de los objetos, a su forma (impuesta
en la hylé o sustrato esencial de las cosas), o a la unión misma entre la hylé y su forma
sobrepuesta, que no era necesariamente una morfología específica sino que podía ser también
una temperatura, un color o una textura diferentes. Las causas finales son algo aparte, que
todos nosotros conocemos muy bien pero que formalmente tratamos de evitar. Aristóteles las
caracterizó como la actualización de propiedades potenciales, lo que hoy nadie podría
rechazar en principio, especialmente si aceptamos que todos los organismos biológicos
contenemos un programa que define y delimita, en términos genéricos y quizá no importantes
a nivel individual, pero definitivos entre poblaciones distintas, no sólo lo que somos sino
también todo lo que podemos llegar a ser. Aristóteles pensaba que las cosas ocurren en parte
porque la causa final (el telos) así lo proyecta y lo exige, o sea que el futuro (que de alguna
manera ya existe, no sólo hoy sino desde siempre) determina el pasado y el presente. Ésta es
la premisa fundamental de la teleología, una forma de "explicación" de la existencia y desarrollo
de los fenómenos naturales que tuvo gran popularidad entre los comentaristas medievales de
Aristóteles, entre los opositores de la "nueva ciencia" en el Renacimiento, entre los partidarios
de la Natur-Philosophie, en el siglo XIX y que desde siempre ha sido una de las piedras de
toque de los animistas o vitalistas, así como uno de los enemigos que han tratado de derrotar
los deterministas o mecanicistas. Con la primera mención de esta contienda, mucho más
ideológica y emocional que objetiva y racional, y que volveremos a encontrar varias veces en
estas páginas, conviene terminar nuestro examen de algunas de las ideas más relevantes al
método científico de los sistemas filosóficos de Platón y Aristóteles, también conocidos como
antiguos. Espero que en el resto de este volumen quede claro que lo antiguo no es sinónimo
ni de primitivo ni de equivocado. Como veremos, Platón y Aristóteles se hicieron (en el lenguaje
y con los intereses de su tiempo) muchas de las preguntas más importantes que todavía hoy
nos planteamos, basados en poquísima información objetiva sobre el mundo real, sus
respuestas fueron magníficas en su generalidad y todavía hoy, 25 siglos después de haber
sido propuestas, se siguen discutiendo y, como resultado natural de ese debate continuo,
siguen siendo aceptadas por unos y discutidas por otros.

FILOSOFOS MEDIEVALES

Los filósofos de la Edad Media fueron hombres destacados que pensaron en el mundo, la
sociedad, lo divino o el cosmos, y de los cuales muchas de sus enseñanzas y reflexiones
siguen vigentes o sirvieron como precedentes para muchas doctrinas éticas y morales.
El mundo cambiaba y los filósofos medievales acompañaban, anticipaban y generaban esos
cambios. El análisis de los problemas profundos de la sociedad siempre tuvo un lugar
preponderante en la ciencia, lo que hace de la Filosofía una de las disciplinas más antiguas de
las que se tenga registro.

Desde el siglo V y hasta el XV, entre la caída del imperio romano en el año 476 y el
descubrimiento de América en 1492, el mundo vivió en la Edad Media, tal como se llama ese
periodo de la civilización occidental.

Este periodo también tiene un correlato filosófico: la filosofía medieval, que centró sus análisis
en la economía feudal, las teocracias (cristianas e islámicas), los estamentos medievales, la
libertad del hombre y los límites de la razón.

Pero estos temas puntuales no fueron lo que la diferenció de lo ocurrido en otras etapas, sino
que fue la compatibilidad entre la fe y la razón lo que la definió. “Creo para entender”, decía el
eslogan filosófico de moda.

Tomás de Aquino (1225 – 1274, Italia)


Teólogo, metafísico y principal representante de la educación escolástica, fue quien recuperó
los escritos aristotélicos y el primero que vio compatibles los comentarios del filósofo griego
con la fe católica.

Prolífico e influyente, Tomás de Aquino tuvo una experiencia mística un año antes de morir
que puso fin a su carrera como una figura pública. Algunas revelaciones divinas que lo
trastornaron, según el registro de sus más íntimos confidentes, le impidieron seguir
escribiendo.

“La fe es una gracia divina que Dios da a los hombres que elige y la razón se origina también
en Dios; todos los hombres tienen razón, pero no todos tienen fe”, dijo poniendo fin a la idea
de la doble razón.

San Agustín (354 – 430, Imperio Romano)

Nacido bajo el nombre de Agustín de Hipona, este filósofo tuvo una vida ligada a fe católica.
Fue santo, padre y doctor de la Iglesia, y uno de los principales pensadores del cristianismo
en el primer milenio.

Se lo conocía como el “Doctor de la Gracia” y es considerado uno de los filósofos más


influyentes de la Edad Media, no porque haya vivido y analizado sus sociedades (su muerte
fue anterior a la caída del imperio romano) sino porque fue fuente de inspiración de toda una
generación posterior.

“Dios no manda cosas imposibles, sino que al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que
puedas, pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas”, fue una de sus frases más
recordadas.

Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (480 – 524, Roma)


Filósofo romano, perteneciente a una familia de gran importancia, que dio tres Papas a la
Iglesia católica, Boecio abarcó un amplio abanico de temas como el destino, la justicia y la fe,
pero también la música, la aritmética, la geometría, la astronomía y la teología.

En su obra más famosa, La consolación de la filosofía, que escribió en prisión, mantiene un


fluido diálogo con la filosofía, a quien le atribuye un rol femenino.

En ella departe sobre la naturaleza de la felicidad humana, los problemas del mal y el bien, la
providencia y la libertad del hombre, el destino y el azar.

Sus pensamientos rivalizaban con San Agustín y Aristoteles y tuvo una importancia central en
la teología cristiana. “Si hay un Dios, ¿de dónde proceden los males? Y si no existe, ¿de dónde
se originan los bienes?”, fue una de sus frases más recordadas.

San Anselmo de Canterbury (1033 – 1109, Italia)

Considerado el padre de la escolástica, discípulo de Lanfranco, basaba su enseñanza en la


meditación, que según él justificaba la existencia de Dios.

Su principal punto de discusión fue la relación entre la fe y la razón, lo que llevó a que muchas
de sus preguntas quedarán sin responder. Pensaba que no anteponer la fe, era presunción;
sin embargo, no apelar a continuación a la razón era negligencia.

“No busco, en efecto, entender para creer, sino que creo para entender. Pues creo esto, porque
si no creyere, no entendería”, fue una de sus frases más recordada.

Guillermo de Ockham (1280 – 1349, Inglaterra)


Dedicó su vida y su obra a la pobreza extrema, y fue acusado de herejía por estudiar la relación
entre el papado y la doctrina de la pobreza, lo que le valió numerosos enemigos.

Acusó a Juan Pablo XXII de hereje, fue uno de los metafísicos más importantes de su época,
y se destacó por su teoría metodológica en la que establecía: “Siempre debe optarse por una
explicación en términos del menor número posible de causas, factores o variables”.

Impulsó una serie de ideas que motivaron las constituciones occidentales y las democracias
liberales con sus formulaciones sobre la responsabilidad limitada del poder.

Su paso a la posteridad lo tiene como protagonista del detective Guillermo de Ockham en El


nombre de la rosa (1980) de Umberto Eco y en el videojuego español La abadía.

“El hombre y la mujer han nacido para amarse; pero no para vivir juntos. Alguien ha hecho
observar que los amantes célebres de la historia han vivido siempre separados”, fue una de
sus frases más polémicas.

San Isidoro de Sevilla (560 – 636, España)

Se destacó como escritor, siendo uno de los autores más prolíficos de su generación, con
obras que incluían desde tratados literarios, ficciones, biografías y cuestiones filosóficas.

Su obra más reconocida fue Etimologías, una enciclopedia en la que recorre la evolución del
conocimiento desde la antigüedad pagana hasta el cristianismo de su presente.

Isidoro tuvo una gran influencia durante la Edad Media y el Renacimiento, sobre todo por sus
concepciones sobre la historia y la filosofía. Huérfano desde pequeño, entendía que la
conciencia y la voluntad del hombre pueden vencer las duras dificultades de la vida.

“Filosofía es el conocimiento de las cosas humanas y divinas junto con el deseo de una vida
honesta”, fue una de sus tantas frases célebres.

Pedro Lombardo (1100-1160, Italia)


El Libro de la Sentencias, de Lobardo, es considerado la obra literaria más importante del
cristianismo después de la Biblia.

El autor compiló en este libro, de cuatro tomos, fragmentos bíblicos, mezclados con leyendas
de personajes de la Iglesia y pensadores medievales, sin dejar fuera a ninguna de las
celebridades de la Edad Media.

Averroes (1126 – 1198, España)

Principalmente Averroes fue un estudioso de las leyes islamitas, además de comentar la obra
de Aristóteles y desarrollar algunos conceptos sobre medicina.

Centró su estudio filosófico principalmente en determinar cómo piensa el ser humano, más
puntualmente en establecer cómo se llega a la formulación de verdades universales, siguiendo
los conceptos de Aristóteles.

Conocido como “El Comentador”, por desglosar todas las frases del genio griego, su distinción
entre el conocimiento humano y el divino fue su gran aporte.

Averroes aparece como el protagonista del cuento La busca de Averroes en El Aleph, de Jorge
Luis Borges, y es uno de los personajes de la novela Dos años, ocho meses y veintiocho
noches de Salman Rushdie.

San Buenaventura de Fidanza (1221 – 1274, Italia)


Nacido bajo el nombre de Juan, se hizo conocido como el “Doctor Seráfico” por sus textos
sobre la fe y el amor a Jesús, en los que mantenía un encendido tono discursivo.

Erudito y dueño de una inteligencia destacada, se le criticaba su exceso de juicio que le


impedían ser más profundo en sus análisis. Con una visión ontológica y mística, siguió las
obras de San Tomé y Lombardo.

Juan Escoto Erígena (810 – 877, Irlanda)

Este filósofo se destacó por su explicación de la realidad mediante una metodología racional
que contradecía el dualismo religioso basado en que Dios y el mundo son cuestiones diferentes

Además, Erígena rechaza la creencia cristiana de que el universo fuera creado de la nada y
establecía a Dios como el punto más alto de toda la evolución.

Ramon Llull (1235-1315, España)

Es uno de los principales pensadores laicos de la Edad Media y fue quien comenzó a utilizar
el idioma catalán en la escritura. Además, se le atribuye a Llull ser un visionario de las teorías
sobre la gravedad y la memoria.

Pero sin dudas fue una aparición de Jesús lo que guió su obra. Dejó su familia y peregrinó
hasta un monte, donde se recluyó en el estudio. “El amor nace del recuerdo, vive de la
inteligencia y muere por olvido”, fue una de sus frases más celebres.

Su nombre es usado en escuelas, instituciones educativas y gubernamentales, y hasta un


meteorito fue bautizado en su honor.
Avicena (980 – 1037, Persia)
Autor de 300 libros, es considerado uno de los médicos más importantes de la historia y es el
inventor de la traqueotomía.

Escribió La Curación, descripta como la obra más grande (en dimensiones e importancia)
producida por un solo hombre, y es el filósofo islámico más estudiado y analizado.

“El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del
filósofo, está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las
tinieblas y guía al sabio hacia Dios”, escribió.

Avicena es considerado también uno de los alquimistas más famosos de la historia.

Maimónides (1135 – 1204, España)


Fingió su conversión al islam pero siempre profesó el judaismo. Dio cobijo a su maestro
Averroes hasta que finalmente emigró a Egipto, donde alcanzó el reconocimiento.

Su principal obra, Mishneh Torah, le valió el mote de Segundo Moisés, por su aporte a la
evolución del judaísmo. Lo que también le costó numerosas críticas, incluso fue catalogado
como hereje por algunos fanáticos tradicionales.

Se considera que su principal aporte filosófico fue intentar asentar la teología judaica sobre los
principios de la razón aristotélica. “Es mejor y más satisfactorio liberar a mil culpables que
condenar a muerte a un solo inocente”, escribió.
Jean Buridan (1300 – 1358, Francia)
Es famosos por ser quien desarrollo la paradoja:

1. Dios existe
2. Ni la proposición anterior ni esta son ciertas.

La conclusión final es que, necesariamente, Dios existe pero…

Es celebre por sus aporte al silogismo, la determinación natural y el dinero, y es el autor de la


teoría del “asno de Buridan” (nombre que él nunca utilizó), que detalla la muerte de un animal
entre dos montones de comida ante la falta de racionalidad.

Pedro Abelardo (1079 – 1142, Francia)


Dedicó su vida a la música, la poesía, la enseñanza y el debate, y es considerado uno de los
genios de la lógica, siguiendo los preceptos de Boecio, Porfirio y Aristóteles.

Su misión teórica fue conciliar el realismo y el nominalismo. Además, expuso un controvertida


idea en la que reclamaba que la fe estaba limitada por los principios racionales. Su filosofía
crítica fue considerada de avanzada en la Edad Media.
John Duns Scoto (1266 – 1308, Escocia)
Basó su obra en tratar de comprobar la existencia de Dios y en construir un sistema filosófico
sólido y coherente. Es el autor más reconocido de la filosofía escotista y el mayor racionalista
de la Edad Media.

Utilizaba un hábil y complejo método de análisis, para defender la doctrina de la Inmaculada


Concepción y encontrar pruebas rigurosas sobre la existencia de Dios, que le valieron el apodo
de “Doctor Sutil”. Su vida llegó al cine con la película La vida de Duns Scoto de Fernando
Muraca.

San Alberto Magno (1206 – 1280, Alemania)


San Alberto Magno es el patrono de los estudiantes de Ciencias Naturales y es uno de los
iniciadores del sistema escolástico. Fue un encuentro con la Virgen María cuando intentaba
escapar de la escuela en la que estudiaba lo que lo convirtió en uno de los teóricos más
importantes de su época.

Destacado por su gran memoria, en ese viraje místico escuchó que perdería toda su sabiduría
antes de morir. Un fallo en su memoria en una de sus clases, le dio indicios de que el final
estaba cerca, por eso se retiró, mandó a construir su lápida y poco después falleció.

Roger Bacon (1220 – 1292, Inglaterra)


El “Doctor Admirable”, es considerado el padre del empirismo, un teoría filosófica con foco en
la experiencia, la percepción sensorial y el conocimiento.

Comenzó como difusor de la obra de Aristóteles pero luego fue uno de sus mayores críticos,
desarrolló teorías en diferentes campos y sembró la Edad Media de nuevos conocimientos
sobre el mundo.

El cráter lunar Baco, lleva ese nombre en su honor. Además, Bacon aparece en la novela El
nombre de la rosa de Eco.
Roberto de Grosseteste (1175 – 1253, Reino Unido)
Uno de los precursores de la filosofía moderna, era erudito y logró llegar a la universidad
gracias a la ayuda de sus amigos pues venía de una familia muy pobre.

Prolífico y dueño de una capacidad de análisis que sorprendía a sus pares, se destacó por sus
aportes sobre la historia natural, el calor, el movimiento, el sonido, los colores, la luz, la presión
atmosférica, el arco iris, el astrolabio, los cometas, la nigromancia, la brujería y la agricultura

Fue uno de los primeros en exponer una teoría sobre el multiuniverso y el Big Bang (no en la
expresión actual), que se mantiene vigente hasta hoy.

San Bernardo de Claraval (1091 – 1153, Francia)


Su importancia tanto para la Iglesia Católica como para la arquitectura fue notable. Dentro de
la religión fue uno de los grandes difusores de sus dogmas, mientras que en la arquitectura se
lo conoce por ser el impulsor del estilo gótico.

Además, fue uno de los primeros filósofos en dar cuenta de los principios básicos de la mística,
a la que consideraba como “cuerpo espiritual de la Iglesia católica”.

Thierry de Chartres (sin datos de su nacimiento – 1155, Francia)


Seguidor de Platón y Aristóteles, se basó en sus pensamientos para defender la existencia de
Dios. Se destacó por sus escritos sobre el inicio del mundo y los cuatros elementos (aire, agua,
fuego y tierra).

Juan de Salisbury (1120 – 1180, Inglaterra)


Una de las personalidades más influyente del siglo XII y uno de los principales representantes
del humanismo medieval, se destacó por su visión organicista de la sociedad.

Comparaba las funciones sociales con las del cuerpo humano, en la que los pies eran los
obreros, el ejército estaba encarnado en las manos, el vientre era la administración, el corazón
se relacionaba con el congreso y la cabeza era el príncipe.

Hugo de San Victor (1096 -1141, Alemania)


“Adopté la ciencia y la filosofía como la manera de acercarse a Dios”, dijo. Dueño de un vasto
legado de escritos, se destacan sus obras sobre el conocimiento.

Para él existían diferentes tipo de conocimiento: teórico (como la teología, las matemáticas, la
física o la música), práctico (la ética), mecánico y discursivo (retórica y dialéctica).
Al-Ghazali (1058 – 1111, Persia)
La historia de este filósofo es tan particular como su obra. Dejó todo tras una crisis de fe, se
fue de su casa a meditar y vivir como un mendigo y regresó con El resurgimiento de las ciencias
religiosas, considerada la obra más importante de la espiritualidad islámica y la más leída
después del Corán.

“No es sabio aquel que, adquiriendo su conocimiento de cierto libro, se convierte en ignorante
al olvidar el texto que aprendiera un día. El verdadero sabio es aquel que, por su propia
voluntad y sin estudio o enseñanza, recibe de Dios su conocimiento”, es una de sus frases
más célebres.

Chang Tsai (1020 – 1077, China)


Es el único filósofo chino de esta lista, pero su importancia fue central en la Edad Media e
influyó a numerosos pensadores posteriores por ser uno de los fundadores del
neoconfucianismo.

“Todo lo que existe en el universo se compone de primera materia, tsi, que posee la propiedad
de movimiento y reposo. La naturaleza es la raíz y da origen a la razón”, decía Tsai.

Shánkara (788 – 820, India)


Fue el principal impulsor de la doctrina advaita, una rama no dualista del hinduismo. Este
filósofo, muy influyente en el pensamiento oriental, creía en la unidad de las almas y la
divinidad.

Walafrido Strabo (808 – 849, Alemania)


Se le adjudica ser el autor de La Glossa ordinaria, que se publicó de manera anónima pero era
uno de los libros centrales en todas las escuelas monásticas y episcopales.

Allí, Strabo recogió las explicaciones alegóricas medievales que se daban a los textos de la
Biblia. Su nombre real era Walahfrid von der Reichenau, pero se lo apodó como Strabo por su
estrabismo.

Marsilio de Padua (1275 – 1342, Italia)


Su importancia filosófica es central por su rol en la pelea entre el Papa y el Emperador, pero
también por sus ideas políticas.

Convencido de que el ordenamiento estatal debía asegurar la paz y la tranquilidad para los
ciudadanos, fueron sus conceptos sobre el poder legislativo (que para él pertenecía al pueblo)
lo que lo destacó.

Joaquín de Fiore (1135 – 1202, Italia)


Iniciador del movimiento heterodoxo, que proponía un reinterpretación de la historia y el
evangelio, fue su interpretación de la Iglesia como un proceso progresivo de perfección lo que
lo destacó en su época.

Nicolás Oresme (1323-1382, Francia)


Considerado un genio del siglo XIV, es además uno de los principales impulsores de la
renovación medieval, con un pensamiento avanzado, moderno y extenso. “Lo verdadero puede
a veces no ser verosímil”, dijo.

RENACIMIENTO E ILUSTRACION

Con el resurgir de la civilización occidental nace una nueva cultura antropocéntrica que
abandonará los planteamientos teocéntricos dominantes en la Edad Media. Su representación
filosófica será el humanismo, primer intento de construcción de una concepción del mundo
centrada en el propio hombre.
Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. Expresión del canon estético
renacentista, es un auténtico emblema de una forma de pensamiento que
fusiona ideas filosóficas, matemáticas y alquímicas.

La filosofía renacentista no significó exactamente un retorno a la cultura clásica, conservada


durante toda la Edad Media adaptada al cristianismo, sino más bien una restitución de la
verdadera esencia de los valores helénicos. La figura más representativa de la transición a los
nuevos valores fue Nicolás de Cusa (1401-1464). Para Cusa, el universo era infinito, si bien
procedente del Uno, Dios. Para él, Dios es el infinito absoluto y el universo es un infinito en
sentido privativo, es decir, carente de límites, pero creado. Considera el conocimiento como
una comparación, el establecimiento de una proporción entre el círculo perfecto y el círculo
real.
Dando un paso adelante, los pensadores humanistas propiamente dichos fueron pensadores
de la escuela aristotélica, de la platónica o intelectuales no adheridos a ningún sistema. A éstos
hay que añadir la filosofía de la naturaleza y los estudios político-históricos. Los aristotélicos,
siguiendo a Averroes, negaban la inmortalidad del alma individual. Entre ellos destacan Jorge
de Trebisonda, Agustín Nifo, Marco Cinara y Pietro Pomponazzi. Marsilio Ficino (1433-1499)
fue el más importante defensor del neoplatonismo; cristiano convencido, se enfrentó al
aristotelismo y mostraba la realidad como un sistema armónico en el que el hombre sería el
nexo entre el Uno Trascendente y el mundo sensible.

En cuanto a los intelectuales, se centraron más en el terreno de la ética,


la psicología y la renovación del pensamiento religioso. El humanista
más influyente de todos fue Erasmo de Rotterdam (1467-1536).

En el Renacimiento se produjo también el auge de la filosofía de la naturaleza, centrada en la


concepción de la naturaleza como unidad orgánica y la imagen del hombre como microcosmos
reflejo del macrocosmos universal. El principal representante de esta tendencia es Giordano
Bruno (1548-1600). Su doctrina es una reinterpretación del neoplatonismo inspirada en Nicolás
de Cusa que le lleva a identificar el Uno con el universo. La realidad natural y el alma cósmica
o Dios son una misma cosa.
Esta homologación entre naturaleza y Dios le conduce a eliminar la distinción entre materia y
forma, por lo cual la mente divina se encuentra en todas las cosas. Los seres particulares son
la manifestación del Uno. Por último, con Galileo se produce una revolución cosmológica al
arruinar de manera definitiva las tradicionales concepciones ptolemeicas y aristotélicas que
suponían a la tierra como el centro del universo. Su método fue la aplicación de la matemática
al universo real por medio de la creación de hipótesis a partir de la observación de los hechos.
Pero junto a la verificación experimental debe ir la deducción lógica necesaria para la creación
de teorías. Su teoría heliocéntrica es resultado de la deducción, pues la teoría ptolemeica no
explica los hechos observables, y crea una nueva basada en las leyes matemáticas
confirmadas con pruebas experimentales.

Es en el Renacimiento cuando la ciencia


proporciona la posibilidad de explicar los hechos
por medios puramente racionales (observación,
deducción y verificación).

EL RACIONALISMO

La Europa del siglo XVII

En este siglo aparecen dos grandes tendencias filosóficas: el racionalismo y el empirismo. Los
principales teóricos del racionalismo fueron Descartes, Spinoza y Leibniz. René Descartes (13
de marzo de 1596 - 11 de febrero de 1650) elaboró un sistema basado en presupuestos
totalmente propios, sin influjo de las escuelas anteriores. Éste es un método racional que
permite aplicar al campo entero del conocimiento la exactitud y la claridad de la teoría
matemática. Para ello formula unas reglas del método: no admitir como verdadera ninguna
cosa que no conozca con evidencia que lo es, dividir cada problema en las partes constitutivas
más pequeñas posibles, partir de los objetos más comprensibles para llegar a los más
complejos y efectuar una comprobación completa de todo el proceso. Para poder establecer
un criterio de evidencia empleará la «duda metódica».
Los sentidos pueden engañarnos, pero hay una
existencia clara del sujeto que duda, así pues, hay
una verdad que resiste a toda duda: pienso luego
existo.

Baruch (Benito) Spinoza (1632-1677) al igual que Descartes postula como punto de partida
del conocimiento una idea evidente, pero que para él no necesita demostración. Esta idea es
la sustancia que se define como causa de sí misma y que es a la vez Dios y la naturaleza.

Leibniz (1646-1716) pretende ofrecer una explicación intelectual del mundo, pero
manteniendo las nociones cristianas de Dios y creación. Para ello distingue entre verdades de
la razón (de carácter analítico, como las proposiciones geométricas) y las verdades de hecho,
que provienen de la experiencia. En estas últimas se encontraría la existencia de Dios. Las
segundas son en realidad verdades analíticas, pues si se retrocediera en el tiempo se hallaría
su necesidad.

El precursor de la tendencia empírica será Francis Bacon (22 de enero de 1561 - 9 de abril
de 1626), al poner especial énfasis en la inducción y el necesario carácter experimental de la
ciencia. La superación de la lógica y la física aristotélica se producirá por medio del método
inductivo, consistente en partir de la observación y el análisis exhaustivo de los casos
particulares para establecer por medio de la hipótesis una generalización racional comprobable
a través de la observación y la experiencia.

Thomas Hobbes (1588-1679) estableció una interrelación entre las concepciones filosóficas
y políticas centradas en su defensa de la monarquía autoritaria. Su filosofía es materialista
mecanicista. Niega la concepción espiritualista de la misma, que para él debe limitarse al
estudio de las propiedades de los cuerpos generados, excluyendo a la teología de la filosofía.
La fuente del conocimiento humano es la sensación y su estudio debe centrarse en la materia
y el movimiento. Los hombres se rigen por las leyes del movimiento, y el estado natural del
hombre es la lucha por la primacía que le induce a imponer sus derechos sobre los otros. En
sociedad, el hombre debe abandonar esta lucha con el fin de alcanzar un beneficio general por
medio de un contrato social cuya mejor expresión es la monarquía absoluta, no basada en el
derecho divino sino en el cumplimiento estricto de un contrato.

Newton intentó ofrecer una exposición coherente y general del universo, para lo cual llevó a
cabo un sistema de leyes del movimiento y la energía desarrolladas de acuerdo con un modelo
matemático. Su método daba menos importancia a la hipótesis que Galileo y pretendía
presentar una explicación empírica de los hechos observables.

John Locke (1632-1714) será el primero en exponer ordenadamente el principio empírico.


Considera que, al nacer, la mente es una hoja en blanco que adquiere sus conocimientos
únicamente por la experiencia. La percepción intelectual se articula por medio de la sensación
y la reflexión acerca de la sensación. Por ello, el concepto de sustancia se origina en función
de nuestra incapacidad para comprender por qué determinadas cualidades se unen en grupos
definidos e infinito es un concepto creado por nuestra incapacidad de limitar racionalmente el
tiempo y el espacio.

LA ILUSTRACIÓN

En este período de la historia europea, pese a no existir grandes sistemas filosóficos como en
el pasado, surge la mayor parte de la terminología actual referente a cuestiones éticas,
estéticas, sociales y políticas. El concepto de progreso histórico que lleva consigo la noción
implícita de civilización y cultura y el desarrollo de una idea universal de humanidad por encima
de los prejuicios étnicos y espaciales, forma parte del ideario de la Ilustración. Inglaterra vivirá
en este momento un período de creatividad en el que destacan muchas figuras
como Collins yJohn Toland, defensores de la libertad humana por encima del autoritarismo
político.

En Francia, la Ilustración se reunió en torno a la Enciclopedia, sistematización del saber


humano. Con la muerte de Luis XIV el librepensamiento adquiere cierto grado de libertad y
surgen figuras como Fontenelle, que defenderá el empleo de la razón y el método
experimental; Voltaire, cuya ideología librepensadora es opuesta al fanatismo y a la
monarquía absoluta y defiende el uso de la razón; Diderot y D'Lambert, autores de
la Enciclopedia, yJean-Jacques Rousseau (1712-1788). Sus ideas más revolucionarias
fueron su concepción de la historia y la civilización como corruptoras de la bondad natural del
ser humano. En suContrato social, Rousseau, expone una teoría democrática del orden social
al considerar que el gobierno ha de ser producto de un contrato social en el cual el poder debe
ser ejercido por los ciudadanos.

En Alemania, la gran figura de la Ilustración es Kant (1724-1804), cuyas doctrinas se reflejan


en sus tres obras fundamentales: La crítica de la razón pura, La crítica de la razón práctica y
laCrítica del juicio. Kant considera que la ciencia se basa en juicios sintéticos y en principios
generales y universales a priori. En la primera obra intenta desentrañar los principios que rigen
y expresan condiciones válidas y universales de todo conocimiento, mostrando los orígenes
de nuestro saber y los límites objetivos a los que puede llegar el ejercicio objetivo de la razón.
En la segunda obra expondrá sus concepciones estéticas, muy ligadas a las de Rousseau, en
las que afirma la existencia de Dios y de un alma inmortal y elabora una doctrina metafísica
basada en la ley moral. En la Crítica del juicio esta ley moral se incardina hacia una meta que
él denomina finalidad.

Inspirado en la filosofía de Kant, Fichte (1762-1814) es considerado como el creador del


idealismo alemán. Su filosofía pretende conciliar la existencia de la ley moral de Kant con un
subjetivismo que tenga su reflejo en la teoría política. El también idealista Scheling (1775-
1854) interpreta la naturaleza como una vasta unidad orgánica visible en contraposición con el
espíritu humano invisible. La vida es la síntesis de ambos principios. Más adelante abandonará
su interés por la ciencia y centrará su estudio en la historia y la religión, concebidas por él como
manifestación del Absoluto.

Hegel (1770-1831) elaborará una concepción de la dialéctica que será a la vez un sistema y
un método, partiendo de la total identificación entre pensar y ser. El proceso dialéctico es uno
y similar en todos los órdenes de la realidad y por consiguiente la exposición filosófica revela
en su estructura el propio progreso dialéctico que describe. El principio que rige este progreso
es la contradicción.
EPOCA MODERNA
Al entrar en la Edad Moderna, comenzamos a observar cómo el hombre empieza a convertirse
en el centro del universo y, por ello, comienzan a aflorar diferentes corrientes filosóficas
encabezadas por pensadores que se han convertido en personalidades dignas de estudio ya
que renovaron la concepción del mundo y la de humanidad.
Dicho esto, vamos a reunir las principales características de la filosofía moderna para que
entiendas qué ocurrió en el campo del pensamiento y el razonamiento humano.
Para entender qué ocurrió en este periodo histórico, a continuación vamos a darte un listado
de todo aquello que tuvo lugar en la filosofía:
Supremacía del ser humano frente a la religión:
En la Edad Moderna el hombre las cuestiones humanas y naturales empiezan a adquirir una
gran importancia dentro del debate filosófico; esto hace que los aspectos religiosos empiecen
a formar un segundo plano pero sin llegar a desaparecer del todo. Este cambio viene dado por
la nueva ciencia promovida por Galileo que aboga por una interpretación mecanicista de la
realidad aportando datos seguros e indudables.
Esta nueva concepción científica influye a las corrientes filosóficas que empiezan a
replantearse aspectos de sí mismos y de la realidad que puedan ser verificables y
comprobados científicamente.
Aparece la teoría del conocimiento o gnoseología:
Esto significa que la realidad primitiva y medieval de la ontología deja paso a una nueva
corriente en la que se reflexiona sobre la realidad, no se da por hecho ni se acepta como tal,
sino que se convierte en un objeto filosófico abierto al debate y al intercambio de opiniones.
Este es el motivo por el cual muchos filósofos de la filosofía moderna empezarán a
cuestionarse nuestras capacidades sensoriales y cognoscitivas que nos permiten comprender
realmente nuestro entorno.
Nuevo concepto de "verdad":
Anteriormente, la verdad era todo aquello que era real: la naturaleza, el ser humano, etc. Pero
en la Edad Moderna, esta concepción cambia porque la verdad ya no es lo que hay en nuestro
exterior sino que, ahora, la verdad se encuentra en nuestra mente, en nuestro intelecto.
Nosotros somos los que tenemos la propiedad del conocimiento y, por tanto, tenemos la
capacidad de alcanzar la realidad suprema.

El racionalismo y la filosofía moderna:

Para empezar este resumen corto de la filosofía moderna tenemos que prestar atención a
una de las primeras corrientes filosóficas que tuvieron lugar en esta época: el racionalismo.
Esta actitud filosófica confía plenamente en la capacidad de razonar del ser humano. Esta
corriente nación en la Francia del XVII y se difundió por toda Europa con una premisa básica:
las ideas del pensamiento son la base de la realidad y no la información que recibimos
mediante los sentidos.

El autor principal de la filosofía moderna racionalista fue Descartes que junto a otros
pensadores como Spinoza y Leibniz consiguieron posicionar en una situación central al ser
humano y su capacidad para pensar, reflexionar y razonar lo que se recibe a través de los
sentidos. Este pensamiento basa en diferentes doctrinas que resumimos de esta forma:

 Ideas innatas: Descartes y todos los racionalistas consideraban que el ser humano contenía
un cúmulo de ideas de forma innata en su mente y, estas, eran el punto de partida del
conocimiento.
 Pensamiento y realidad: consideraban que existía una relación directa entre el pensamiento
humano y la realidad creyendo que nuestra mente tenía la capacidad natural de conocer la
realidad si sabíamos cómo usarla.
 Conocimiento deductivo: es decir, tal y como se establece el conocimiento en ciencias como
las matemáticas, los racionalistas creían que para poder averiguar el funcionamiento del
mundo teníamos que partir de las premisas de una idea para, así, llegar a sus conclusiones.
Si la premisa resultaba ser verdadera, entonces la conclusión también lo sería aunque no
hubiera manera de probarlo.
 Exclusión de la experiencia: los racionalistas NO experimentaron sus propias tesis de forma
real sino que, únicamente, realizaban su debate mediante la razón, las ideas y el pensamiento
ya que consideraban que si lograban pensar de forma correcta, hallarían la auténtica realidad.
La filosofía moderna y el empirismo

Continuamos con nuestro resumen breve de la filosofía moderna para, ahora, hablar de
la corriente empírica. Esta palabra procede del griego "empeiría" y se refiere a la experiencia,
aquello experimentado; así pues, podemos deducir que esta doctrina se basa en la necesidad
de la experimentación para poder conocer la realidad. Esta experiencia puede ser tanto de
sentido psicológico, es decir, que vamos teniendo conocimiento a medida que tenemos
experiencia, como epistemológico, es decir, que legamos al conocimiento después de haberlo
experimentado personalmente.

Uno de filósofos de la Edad Moderna empíricos que más destaca es Francis Bacon. Bacon
defendía el razonamiento inductivo, es decir, lo contrario que los racionalistas que, como
hemos dicho antes, defendían el deductivo. ¿Y qué significa exactamente este tipo de lógica
inductiva? Pues que era necesario evaluar las pruebas, la experiencia, para poder refutar una
tesis; las pruebas pueden indicarnos qué probabilidad de veracidad tienen los argumentos
propuestos y, por tanto, nos acerca a un mayor conocimiento de la naturaleza.

Así pues, según los empíricos NO existe la posibilidad de que un argumento sea considerado
completamente válido porque los datos que nos darán la experiencia siempre serán tratados
como "probabilidades". Así, no se usa el término de verdad sino que aparece la fuerza
inductiva, es decir, el grado de probabilidad que tiene una tesis de ser real.
Sin embargo, Bacon no es el único empírico que nos dio la Modernidad, sino que también cabe
destacar a Locke, Bekeley y Hume que fueron los que dieron forma y sistema a esta corriente
filosófica. Dentro de las características de la filosofía moderna empírica, destacamos lo
siguiente:

 Rechazo de las ideas innatas: según el empirismo, el ser humano no tiene ideas de forma
natural sino que las va consiguiendo a medida que va viviendo en el mundo y, por tanto, va
acumulando experiencias.
 El conocimiento procede de la experiencia propia: esta puede ser tanto interna como
externa, pero las propias vivencias en el mundo son las que nos darán nuestra base filosófica
y nos permitirán conocer mejor la naturaleza.
 Importancia de los sentidos: a diferencia de los racionalistas, esta corriente promovía que
los sentidos y sensaciones eran la base del conocimiento porque este comienza con la propia
experiencia.
El idealismo en la filosofía moderna

Este pensamiento se centraba en considerar que la realidad es algo mental, no existe en


nuestro exterior y, por tanto, esta debe siempre explicarse como "idea".

Se trata de un movimiento metafísico que considera que incluso el ser humano es una idea
y, por tanto, la verdad que tanto estamos buscando no existe más que en nuestra mente. Como
ves, esta concepción rompe totalmente con el realismo y, en parte, también con el empirismo
siendo, así, una auténtica revolución en la historia del pensamiento.

Las principales características de la filosofía moderna del idealismo son las siguientes:

 La realidad es subjetiva: no existe una realidad "extra-mental", es decir, fuera de nuestra


mente. Sí que creen que la reflexión puede ayudarnos a conocer mejor nuestra naturaleza
pero estos pensamientos siempre estarán vinculados a la persona que los está razonando,
por tanto, serán subjetivos.
 Teoría del idealismo objetivo: los idealistas creen que la realidad que nos envuelve, los
objetos y las formas, existen porque los pensamos, los adentramos en nuestra mente, es así
como su verdadera esencia aflora. Por tanto, el sujeto es el que construye el objeto de la
realidad.
 El conocimiento no es la experiencia: porque no es necesario tener experiencias con la
realidad ya que esta forman parte de nuestra mente, de nuestras ideas y de nuestra
subjetividad.

Sin embargo, la filosofía de Kant, uno de los máximos representantes de esta escuela, es
distinta a la que hemos indicado pues este filósofo sí que contempla que existe un mundo
exterior, independientemente al hombre; aunque, a diferencia de las otras corrientes, Kant cree
que estos objetos son residuos del idealismo.
TEORIA DEL CONOCIMIENTO EN EL SIGLO XX:

Tradicionalmente se ha considerado a la teoría del conocimiento como una rama típica de la


filosofía. Sus cuestionamientos fundamentales sobre el origen y los límites del conocimiento
humano le dan esa característica filosófica de reflexión en torno a temas que nunca tienen una
respuesta última y a los cuales se retorna irremediablemente una y otra vez. Sin embargo, es
sabido que la frontera entre la filosofía y la ciencia no es tan clara. Existe una concepción de
la filosofía según la cual los problemas que la ocupan son en realidad pseudoproblemas en el
sentido de que no tienen solución. Cuando se dan las condiciones para que un problema
filosófico se torne solucionable entonces deja de ser tal e inaugura una ciencia en la cual los
expertos en el tema se han puesto de acuerdo en los métodos que se pueden utilizar para
buscar dicha solución. John L. Austin, por ejemplo, lo expresa así:

En la historia de las indagaciones humanas la filosofía ocupa el lugar de un sol central


originario, seminal y tumultuoso. De tanto en tanto, ese sol arroja algún trozo de sí mismo que
adquiere el status de una ciencia, de un planeta frío y bien regulado, que progresa sin pausas
hacia un distante estado final. Esto ocurrió hace ya mucho tiempo cuando nació la matemática,
y volvió a ocurrir cuando nació la física.

En este sentido, no es que se menosprecie a la filosofía por no poder resolver sus problemas,
sino por el contrario, se reconoce que es precisamente el trabajo filosófico lo que permite
investigar más profundamente un tema de interés. En la cita de Austin, este filósofo reflexiona
más adelante respecto a la posibilidad de ser testigo del nacimiento de una genuina ciencia
del lenguaje, que es el punto central de su indagación, y termina diciendo “entonces nos
liberaremos de otra parte de la filosofía (todavía quedarán muchas) de la única manera en que
es posible liberarse de ella: dándole un puntapié hacia arriba”. De esta misma forma nos
podemos cuestionar si la teoría del conocimiento puede convertirse en una disciplina científica.
Tal vez por su carácter especial de ser la rama de la filosofía que se pregunta precisamente
por el conocimiento (incluido el conocimiento científico) resulte un tanto paradójico y/o cíclico
pensar en una ciencia que hable sobre la ciencia y por lo tanto tenga que conservar más bien
su carácter de disciplina filosófica. En todo caso, las posibilidades de un acercamiento de este
tipo son el tema de este ensayo.

Ideas fundamendamentales:

Los seres humanos tenemos derecho a la libertad de pensar, sentir y decidir


sobre nuestra vida sin interferencia de otros. Este derecho a la libertad es
básico para el desenvolvimiento humano y nos da innumerables posibilidades;
entre ellas, la de asumir compromisos con nosotros mismos, con los demás y
con Dios. Una vez que asumimos compromisos, el ejercicio de la libertad
consiste en nuestra capacidad de cumplirlos con fidelidad.

El derecho a la libertad implica responsabilidad en el ejercicio de esa libertad.


El desarrollo de la responsabilidad hace que el ejercicio de la libertad dé frutos
de paz y felicidad.

Comentarios

La enseñanza de Cafh tiene como objetivo ayudarnos a expandir nuestra


conciencia con una interpretación actualizada de la vida y del mundo. La
expansión de la conciencia desarrolla nuestro sentido de responsabilidad.

La renuncia es el substrato de la enseñanza de Cafh. La enseñanza de Cafh


define la renuncia como presencia, participación y reversibilidad.

Presencia
En relación con la noción de ser: conciencia de lo divino en nosotros y de
nosotros en el mundo y la vida.

En relación con el hacer: estimulamos el desenvolvimiento de la sociedad


comenzando por producir en nosotros mismos los cambios que quisiéramos
ver en los demás y en la sociedad.
Esto nos conduce a la:

Participación
Con el contexto universal por la expansión de nuestra conciencia.

Con el contexto humano –todos los seres humanos– por el desarrollo de una
actitud abierta, permeable al mensaje de la vida.

Esto implica:

Reversibilidad
En la armonía de los opuestos: saber estar plenamente aquí y ahora , sin
perder la conciencia del eterno presente. Lo particular y lo general, lo individual
y lo colectivo, yo y la humanidad, son dos caras de una misma realidad. Lograr
reversibilidad es asentar nuestra conciencia sobre la realidad, reconociendo la
validez de todas sus expresiones.

En la problemática personal: ubicar nuestros problemas personales en el


contexto de los problemas ajenos y los generales. Esto nos lleva a comprender
la ilusión de buscar una felicidad particular, separada del medio en el que
vivimos.
La aceptación de la limitación de nuestro entendimiento y la voluntad de
desarrollar la comprensión de nosotros mismos, de la vida y del mundo, son
las bases firmes de nuestro camino de desenvolvimiento.

Con estos postulados y principios, Cafh promueve nuestro desenvolvimiento


espiritual.

Filósofos más importantes de la historia:

SÓCRATES:

Sócrates (c. 470-c. 399 a.C.), Fue un filósofo griego fundador de la filosofía que ha tenido gran
peso en la filosofía occidental por su influencia sobre Platón. Nacido en Atenas, hijo de
Sofronisco, un escultor, y de Fenareta, una comadrona, recibió una educación tradicional en .
Más tarde, se familiarizó con la retórica y la dialéctica de los sofistas, las especulaciones de
los filósofos jonios y general de la Atenas de Pericles. Al principio, Sócrates siguió el trabajo
de su padre; realizó un conjunto de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada
de la Acrópolis hasta el siglo II Durante la guerra .

TALES DE MILETO:

Tales de Mileto Fue un filósofo griego nacido en (Asia Menor). Fue el fundador de la filosofía
griega, y está considerado como uno de los Siete Sabios de Grecia. Tales llegó a ser famoso
por sus conocimientos de astronomía después de predecir el eclipse de sol que ocurrió el 28
de mayo del 585 a.C. Se dice también que introdujo la geometría en Grecia. Según Tales, el
principio original de todas las cosas es el agua, de la que todo procede y a la que todo vuelve
otra vez. Antes de Tales, las explicaciones del universo eran mitológicas, y su interés por la
sustancia física básica del mundo marca el nacimiento del pensamiento científico. Tales no
dejó escritos; el conocimiento que se tiene de él procede de lo que se cuenta en la Metafísica
de Aristóteles.

PLATÓN

Platón (c. 428-c. 347 a.C.), Fue un filósofo griego, uno de los pensadores más creativos e
influyentes de la filosofía occidental.

Platón nació en el seno de una familia aristocrática en Atenas. Su padre, Aristón, era al parecer,
descendiente de los primeros reyes de Atenas. Perictione, se llamaba su madre.

De joven, Platón tuvo ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de Atenas.
Más tarde se proclamó discípulo de Sócrates, aceptó su filosofía y su forma dialéctica de
debate: la obtención de la verdad mediante preguntas, respuestas y más preguntas.

ARISTÓTELES
Aristóteles (384-322 a.C.),Fue un filósofo y científico griego que comparte junto a Platón y
Sócrates la distinción de ser los filósofos más destacados de la antigüedad. Nacido en Estagira
(Macedonia), hijo de un médico de la corte real, Aristóteles se trasladó a Atenas a los 17 años
para estudiar en la Academia de Platón. Permaneció en esta ciudad unos 20 años, primero
como estudiante y más tarde como maestro.

HERACLITO

Heráclito (c. 540-c. 475 a.C.aproximadamente) de Efeso en Asia Menor.

Nació en Éfeso, una antigua ciudad griega en Asia Menor, que ahora pertenece a Turquía.
Debido a su vida solitaria, y a la oscuridad y misantropía de su filosofía, es llamado algunas
veces el oscuro.

Fue un filósofo griego, quien sostenía que el fuego era el origen primordial de la materia y que
el mundo entero se encontraba en un estado constante de cambio. El pensaba que
precisamente los cambios constantes eran los rasgos mas básicos de la naturaleza.

ANAXIMENES
Anaxímenes (c. 570-500 a.C.), Fue un filósofo griego de la naturaleza, el último miembro de la
escuela jónica fundada por el filósofo Tales de Mileto. Nació en Mileto (Jonia), en Asia Menor.
Anaxímenes afirmaba que el aire es el elemento primario al que todas las demás cosas pueden
ser reducidas.

Anaximenes conoció la teoría de Tales de Mileto ¿pero de donde viene el agua?, Anaxímenes
opinaba que el agua tenia que ser aire condensado, pues vemos como el agua surge del aire
cuando llueve . Y cuando el agua se condensa aun mas, se convierte en tierra.

ANAXIMANDRO

Anaximandro (c. 611-c. 547 a.C.),Fue un filósofo, matemático y astrónomo griego, que
también vivió en Mileto.

Nació en Mileto (en la actual Turquía). Discípulo y amigo del filósofo griego Tales de Mileto,
Anaximandro está considerado el descubridor de la oblicuidad de la eclíptica, que es el ángulo
que forman el plano de la eclíptica y el plano del ecuador celeste. También se le considera
introductor del reloj de sol en Grecia y fundador de la cartografía.

PITÁGORAS

Pitágoras (c. 582-c. 500 a.C.), filósofo y matemático griego, cuyas doctrinas influyeron mucho
en Platón. Nacido en la isla de Samos, Pitágoras fue instruido en las enseñanzas de los
primeros filósofos jonios Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se dice que Pitágoras
había sido condenado a exiliarse de Samos por su aversión a la tiranía de Polícrates. Hacia el
530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia griega al sur de Italia, donde fundó un movimiento
con propósitos religiosos, políticos y filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de
Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos.

SAN AGUSTÍN DE HIPONA

San Agustín que vivio del 354 al 430, Fue el más grande de los padres de la Iglesia y uno de
los más eminentes dores de la Iglesia occidental. Agustín nació el 13 de noviembre del año
354 en la pequeña ciudad de Tagaste,en el norte de África, Numidia (hoy Souk-Ahras, Argelia).
Su padre, Patricio (fallecido hacia el año 371), era un pagano (más tarde convertido al
cristianismo), pero su madre, Mónica, era una devota cristiana que dedicó toda su vida a la
conversión de su hijo, siendo canonizada por la Iglesia católica romana.

Filósofos de izquierda (materialistas)

LUDWIG ANDREAS FEUERBACH (1804-1872)

La filosofía de Feuerbach es el puente que comunica al idealismo absoluto de Hegel con el


materialismo histórico de Marx. Feuerbach nació en Baviera en 1804. Luego de estudiar
durante un año (1823) la teología luterana en Heidelberg, se trasladó a Berlín para estudiar
Teología con Schleiermacher y Filosofía con Hegel. Un año más tarde optó por la Filosofía,
disciplina en la que se doctoró en 1828 en la Universidad de Erlangen.
Ya había comenzado a trabajar como docente en Erlangen cuando el escándalo generado por
una obra anónima suya (Pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad) dio por tierra con su
intención de lograr un nombramiento firme. Esta situación lo llevó a inclinarse por la escritura.

KARL MARX (1818-1883)

Karl Marx se mostraba crítico de toda la filosofía anterior por considerarla meramente
especulativa, teórica y desvinculada de la realidad. Él no pretendía construir otro sistema, otra
escuela filosófica, su objetivo no era teórico sino práctico: transformar la realidad. La suya era
una filosofía de la praxis, de la acción. Su pensamiento se nutría fundamentalmente del de
Hegel, de quien tomó el método dialéctico, y de Feuerbach, de quien heredó el materialismo.
Su filosofía, que recibió luego el nombre de "materialismo dialéctico" o "materialismo histórico",
fue la fuente inspiradora de grandes luchas sociales en todo el mundo y el sustento filosófico-
político-económico de experiencias revolucionarias como las de Rusia, China y Cuba. Marx
nació en Tréveris (Renania, Alemania) en 1818. Si bien su familia era de origen judío, el padre
se bautizó en la Iglesia Luterana e hizo bautizar a su esposa y a sus hijos, cuando Karl tenía
seis años.
FRIEDRICH ENGELS (1820-1883)

Filósofo y revolucionario alemán. Amigo y colaborador de Karl Marx, fue coautor con él de
obras fundamentales para el nacimiento del movimiento socialista y comunista, y dirigente
político de la I Internacional y de la Segunda Internacional.

Paso por la Universidad de Berlín (1841-42) se interesó por los movimientos revolucionarios
de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda (Hegel) y con el movimiento de la
Joven Alemania. Su padre lo envió a Manchester a ocuparse de la fábrica de algodón de su
propiedad, y de la experiencia de las penosas relaciones laborales vigentes surgió la obra
titulada La situación de la clase obrera en Inglaterra ("¿Qué será de tantos millones de seres
que no poseen absolutamente nada?"). Por los mismos años publicó en los Anales Franco-
Alemanes, de los que Karl Marx era coeditor, un texto titulado Elementos de una crítica de la
Economía Política.

En su formación se vio influido por el pensamiento de Dilthey (vitalismo historicista), Nietzsche


(vitalismo irracional) y Eucken (vitalismo espiritualista). Pero la figura decisiva en su formación
fue su maestro, Husserl, con quien trabajó en Göttingen entre los años 1909 y 1913. De Husserl
tomó Scheler la pasión por salir al encuentro de "las cosas mismas" y el método para hacerlo,
la descripción fenomenológica. Scheler aplicó el método a áreas todavía no exploradas por los
fenomenólogos como la vida ética, la vida emocional (sentimientos de simpatía, amor y odio),
la religión, etc.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1833 – 1955)

Uno de los filósofos españoles de la primera mitad del siglo XX que más influencia ha ejercido
en España y fuera de ella. Con un estilo literario, lleno de metáforas y frases ingeniosas,
pretendió hacer filosofía en un lenguaje próximo al del Quijote, lo que le permitió llegar al
público en general. Nació en Madrid en 1883 en el seno de una familia acomodada de la alta
burguesía madrileña vinculada al periodismo y a la política. Su vida está profundamente ligada
al periodismo, a la política, a las actividades editoriales, y ocupó un lugar muy destacado en la
vida intelectual española durante la primera mitad del siglo XX. Estudió en el Colegio Jesuita
de San Estanislao en Miraflores del Palo (Málaga); inició sus estudios superiores en la jesuita
Universidad de Deusto (Bilbao), y los continuó en la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Central (Madrid), donde se licenció en 1902.

JEAN-PAUL SARTRE

Jean-Paul Sartre fue el principal representante del existencialismo francés. Nació en París en
1905. En 1924 ingresó en la Escuela Normal Superior. Allí entabló relación con Aron, Hyppolite,
Merleau-Ponty y Paul Nizan, y se graduó en Filosofía en 1927. Ejerció como docente de nivel
medio en Le Havre y en París. Entre 1933 y 1934 se estableció en Berlín, con el fin de estudiar
la fenomenología de Husserl. Durante la Segunda Guerra Mundial se enroló en el ejército y
cayó prisionero de los alemanes (1940 y 1941). Luego de recuperar la libertad, colaboró
activamente con la resistencia francesa, mientras retomaba la labor docente y comenzaba a
publicar sus obras literarias y filosóficas.

CORRIENTES MAS IMPORTANTES

IDEALISMO

El idealismo es la familia de teorías filosóficas que afirman la primacía de las ideas o incluso
su existencia independiente.
Según Mario Bunge, existen dos variantes principales del idealismo: el objetivo y el subjetivo.

El idealismo supone que los objetos no pueden tener existencia sin que haya una mente que
esté consciente de ellos. Para poder conocer las cosas, se debe tomar en cuenta la conciencia,
las ideas, el sujeto y el pensamiento. Platón, Berkeley y Kant son algunos de sus
representantes.

Fue Leibniz quien empleó el término idealista al referirse a Platón y a otros autores para
quienes la realidad es la forma o la idea.

Estos autores idealistas o formalistas sostienen doctrinas diferentes de las ya propuestas por
otros autores, como, por ejemplo, Epicuro, calificado de materialista.

La filosofía idealista de la época moderna se funda igualmente en las ideas, aunque el


significado moderno de la idea no siempre es igual al del platonismo, pero no podemos
separarlo de su sentido antiguo.

Algunos autores consideran que es un error atribuir a Platón la paternidad del idealismo, ya
que aunque en Platón hay una teoría de las ideas, es un idealismo exageradamente realista.
El idealismo como doctrina se contrapone al realismo y reduce lo que podemos percibir por
medio de los sentidos y que es accesible al mero pensamiento, ya que para esta corriente lo
que aún no puede verse, puede ser comprendido. "El idealismo pretende reducir el mundo a
una actividad del espíritu... pretende identificar lo real con lo racional, el objeto con el sujeto o
conciencia".

REALISMO

Realismo es el nombre que se da a una posición adoptada en la teoría del conocimiento o en


la metafísica. En ambos casos, el realismo no se opone al nominalismo, sino al idealismo. El
realismo a su vez concede un lugar a la duda en la vida intelectual, pero considera la vida
universal como la muerte de la inteligencia.

Para el realismo el espíritu humano puede conocer al ser "en sí", y la verdad no es otra cosa,
que la conformidad del juicio con la realidad.

En la edad contemporánea el realismo ha recuperado prestigio entre los filósofos. El principal


responsable quizá sea el neorrealismo que nació a finales del siglo XIX en los países
anglosajones.

El realismo ingenuo se identifica con el naturalismo filosófico en el sentido de que el punto de


partida es la existencia de la naturaleza. Es la posición intuitiva, del "sentido común".

El realismo crítico afirma que existe la cosa en sí, pero que el objeto inmediato de conocimiento
no es necesariamente ésta, sino un conjunto de cualidades pertenecientes a la cosa.

El realismo científico afirma que es la ciencia la que proporciona el mejor conocimiento de la


realidad; en ella, la razón y la experiencia se necesitan para conocer la verdad.

Para el realismo absoluto no hay diferencia, ni puede haber, entre el objeto de conocimiento y
la cosa en sí. El realismo materialista del materialismo dialéctico es una postura filosófica,
desarrollada por Karl Marx y Friedrich Engels, que retoma el pensamiento dialéctico de Hegel,
pero "dándolo vuelta". Según estos autores, existe una realidad material independiente de los
sujetos, pero que solo es comprendida por la actividad de los hombres. Es decir, que la realidad
solo es realidad porque es mediada por la práctica de los hombres concretos. La idea de que
el hombre construye la realidad, no obstruye que el hombre pueda conocer la realidad tal cual
es, sino todo lo contrario, solo así puede conocer tanto la realidad humana creada como la
naturaleza.

El neotomismo defiende un realismo no naturalista. Existe la cosa en sí independientemente


de nosotros, pero esta existencia no se reduce a los objetos naturales, también existen los
objetos espirituales.

ESCEPTICISMO

El Escepticismo Filosófico es una actitud crítica que cuestiona sistemáticamente la idea de que
el conocimiento y certidumbre absolutos son posibles, ya sea en campos particulares o
generales. El Escepticismo Filosófico es opuesto al Dogmatismo Filosófico, que sostiene que
un conjunto de enunciados son autoritativos, absolutamente inequívocos y verdaderos.

Este Escepticismo Filosófico debe de distinguirse del Escepticismo Ordinario, donde las dudas
se alzan contra ciertas creencias o tipos de creencias ya que la evidencia para sustentarlas es
floja o escasa. Los escépticos ordinarios no son crédulos o ingenuos, no toman las cosas como
verdaderas sin más, primero deben ver la evidencia para creer. Dudan de los milagros
religiosos, las abducciones extraterrestres, el psicoanálisis, etc.; pero no dudan de que la
certidumbre o el conocimiento son posibles. No dudan estas cosas debido a argumentos
sistemáticos que menoscaben toda afirmación de conocimiento.

Por otro lado, los escépticos filosóficos pueden ser crédulos. La mayor parte de lo que sabemos
acerca del Escepticismo Filosófico en la antigüedad viene de Sexto Empírico, quien vivió al
rededor del año 200 y que creía, entre otras cosas, que algunos animales se originaban del
fuego, vino fermentado, fango, limo, burros, repollos, fruta y animales putrefactos.

DOGMATISMO

La palabra "dogma", de origen griego, significa "doctrina fijada". Para los primeros filósofos
significó "opinión". El dogmatismo, opuesto al escepticismo, es una escuela filosófica que
"considera a la razón humana capaz de conocer la verdad, siempre que se sujete a métodos
y orden en la investigción, dando por supuestas la posibilidad y la realidad del contacto entre
el sujeto y el objeto".

Dice que "los objetos de la percepción y los objetos del pensamiento nos son dados de la
misma manera: directamente en su corporeidad", y sus seguidores "suponen la capacidad
cognoscitiva del hombre y suponen que la realidad de hecho existe; su preocupación es la
naturaleza".

Nacimiento del dogmatismo

El dogmatismo se da en los siglos VII y VI antes de Cristo: "El dogmatismo, al ser la actividad
propia del hombre ingenuo, es la más antigua y primigenia posición tanto en el sentido
sicológico como en el histórico. En el período originario de la filosofía griega domina de un
modo casi general."
Las reflexiones epistemológicas no aparecen entre los presocráticos (los filósofos jonios de la
naturaleza, los eléatas, los pitagóricos). Ellos son principalmente teóricos del mundo natural,
lo que escriben entra en la designación genérica sobre la naturaleza. "Estos pensadores se
hallan animados todavía por una confianza ingenua de la capacidad de la razón humana."

Para ellos el conocimiento no presenta ningún problema, están imbuidos en el ser y absorbidos
por la naturaleza. Ella es la realidad que existe por debajo de todas las "cosas", y que, aunque
es común a todas, se distingue de ellas. En cambio las "cosas" múltiples, más que realidades,
son apariencias mudables, inestables y de duración limitada: "Esta naturaleza la entienden los
presocráticos en un doble sentido: como ‘substratum’ inmudable del ser, por debajo de todas
las mutaciones y de las cosas, y, también, como fuerza que hace llegar las cosas a ser, como
una fuente inagotable de seres."

SUBJETIVISMO

El subjetivismo es toda aquella tendencia que en filosofía valore al sujeto observador como lo
fundamental en cualquier proceso de pensamiento y haga depender de él, en mayor o menor
medida, la ontología -el ser- de las cosas.Dentro de una definición por opuestos puede decirse
también que el subjetivismo es lo contrario del objetivismo, si el objetivismo entiende que las
cosas son externamente validas o reales por sí mismas con independencia del observador o
su experiencia el subjetivismo niega esto. Formas de subjetivismoUn subjetivismo “débil” -en
el sentido de no radical- puede entender que existan las cosas externamente al sujeto pero,
en cualquier caso, hasta que no son percibidas por experimentadas por éste no pueden ser
conocidas o existentes en la práctica.Un subjetivismo “fuerte” -radical- dirá que las cosas
carecen de realidad externa al sujeto, que incluso existen externamente no existen hasta que
no solo son observadas sino categorizadas, definidas y nombradas por el sujeto -eso haría
depender también la existencia de algo del lenguaje-, por lo cual, tengan ontología propia o no
para el observador no tendrá ontología hasta el momento en que éste se la de -en la práctica
es el sujeto quién le da validez y existencia a esa ontología, que será la que el define-.

La forma más extrema de subjetivismo es el solipsismo, el cual postulará directamente que


nada existe hasta que es conocido y experimentado por el sujeto, y que es éste quién al hacer
eso crea las cosas en sí -o, cuando menos, que confirma su existencia, dicho de otra manera,
nada existe hasta que es comprobado por el sujeto que existe-.

RELATIVISMO

El relativismo es la posición filosófica de que todos los puntos de vista son igualmente válidos,
y de que toda la verdad es relativa al individuo. Esto significa que todas las posiciones morales,
todos los sistemas religiosos, todas las formas de arte, todos los movimientos políticos, etc.,
son verdades que son relativas a los individuos. Bajo la sombrilla del relativismo, todos los
grupos de perspectivas son categorizados. En términos obvios, algunos son:

Relativismo cognitivo (Verdad): El relativismo cognitivo afirma que toda la verdad es relativa.
Esto significaría que ningún sistema de verdad es más válido que otro, y que no existe ningún
objetivo estándar de verdad. Naturalmente, esto negaría la existencia de un Dios de verdad
absoluta.

Relativismo moral/ético: Toda moral es relativa al grupo social dentro del cual ésta se
construye.
Relativismo situacional: Las éticas (correctas y equivocadas) son dependientes de la situación.

Desafortunadamente, la filosofía del relativismo es dominante en nuestra cultura actual. Con


el rechazo de Dios, y el Cristianismo en particular, la verdad absoluta está siendo abandonada.
Nuestra sociedad pluralista quiere evitar la idea de que realmente existe un bien y un mal. Esto
se evidencia en nuestro sistema judicial deteriorado que tiene más y más problemas para
castigar a los criminales, en nuestros medios de entretenimiento el cual continúa empujando
el sobre de la moralidad y la decencia, en nuestros colegios los cuales enseñan la evolución y
la “tolerancia social”, etc. Además, la plaga del relativismo moral está animando a las personas
a aceptar la homosexualidad, la pornografía en la televisión, la fornicación, y una serie de otros
“pecados” que una vez fueron considerados equivocados pero que ahora están siendo
aceptados, penetrando en nuestra sociedad. Cada vez es tan penetrante que si Usted habla
en contra de los relativismos morales y su filosofía de que “todo vale”, Usted es señalado como
un fanático intolerante. Claro está, esto es increíblemente hipócrita por parte de aquellos que
profesan que todos los puntos de vista son ciertos, rechazando aún aquellos que profesan los
absolutos en moralidad. Parece ser que lo que significa realidad para los relativistas morales
es que todos los puntos de vista son verdaderos, excepto los puntos de vista que enseña los
absolutos morales, un Dios absoluto, o lo absoluto de lo correcto y de lo equivocado.

EMPIRISMO

Se conoce como empirismo la doctrina filosófica que se desarrolla en Inglaterra en parte del
siglo XVII y el siglo XVIII, y que considera la experiencia como la única fuente válida de
conocimiento, mientras que niega la posibilidad de ideas espontáneas o del pensamiento a
priori.. Sólo el conocimiento sensible nos pone en contacto con la realidad. Teniendo en cuenta
esta característica, los empiristas toman las ciencias naturales como el tipo ideal de ciencia,
ya que se basa en hechos observables.

Para esta doctrina, el origen de nuestros conocimientos no está en la razón, sino en la


experiencia, ya que todo el contenido del pensamiento ha tenido que pasar primero por los
sentidos.

"Nuestra mente es un papel en blanco y sólo al contacto de los sentidos con las cosas empieza
a grabar impresiones".

No es nada fácil distinguir el empirismo del escepticismo, ya que sus fronteras son comunes.
El más exigente de los empiristas modernos, David Hume, se declara escéptico.

"Para el empirismo, la tesis del racionalismo, de que existen ideas innatas, es totalmente
inexacta". Pues si fuera así no tendría ninguna razón de ser el aprendizaje, y todas las
personas estaríamos de acuerdo en las mismas verdades.

El empirismo "simultáneamente intenta reducir la razón a la sensibilidad y demostrar que el


conocimiento sensible es el único conocimiento válido."

Una de las actitudes que mantienen los empiristas, a pesar de sus diferencias en cada autor,
es insistir en los hechos, en oposición a las utopías teóricas, así como a las fantasías y a las
interpretaciones especulativas.
Por parte del empirismo, el progreso ha consistido en ampliar y profundizar su base hasta
encontrar en algunas experiencias una forma de llegar a la metafísica. El extremo opuesto al
empirismo es el racionalismo, que cifra todo conocimiento en el puro pensar.

RACIONALISMO

El término “racionalismo” tiene un significado muy amplio: en general, llamamos racionalista a


toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente a otras instancias como la fe, la
autoridad, la vida, lo irracional, la experiencia empírica, ... Es racionalista todo aquél que cree
que el fundamento, el principio supremo, es la razón. Junto con ello, cabe ser racionalista en
relación con un género de cuestiones y no serlo en relación con otro: por ejemplo se puede
reivindicar la necesidad del ejercicio de la razón en política y rechazarlo en religión.

Pero el término “racionalismo” se usa comúnmente en la historia de la filosofía para


designar una cierta forma de fundamentar el conocimiento: cabe pensar que el conocimiento
descansa en la razón, o que descansa en la experiencia sensible; así, puesto que valoraron
más la razón que los sentidos, podemos llamar a Parménides, Platón y Descartes
racionalistas; y podemos decir que Aristóteles, Santo Tomás y, por supuesto, Hume, tienden
al empirismo, dado el valor que dieron a la experiencia sensible o percepción.

Sin embargo, a pesar de que pueda recibir distintas acepciones y aplicarse en esferas
distintas, el término “Racionalismo” se utiliza primordialmente para referirse a la corriente
filosófica de la Edad Moderna que se inicia con Descartes, desarrolla en la Europa continental
con Spinoza, Malebranche y Leibniz, y se opone al empirismo que en esta misma época tiene
éxito en las Islas Británicas.

Los rasgos que mejor caracterizan al racionalismo moderno son los siguientes:

1. La tesis de que todos nuestros conocimientos acerca de la realidad proceden no de los


sentidos, sino de la razón, del entendimiento mismo.

2. El conocimiento puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios.

3. Los primeros principios del conocimiento no se pueden extraer de la experiencia empírica


sino que se encuentran ya en el entendimiento: el innatismo de las ideas.

4. Consideración de la deducción y más aún de la intuición intelectual como los métodos más
adecuados para el ejercicio del pensamiento.

5. La consideración de la matemática como ciencia ideal.

6. Reivindicación del argumento ontológico para la demostración de la existencia de Dios.

7. La apreciación optimista del poder de la razón, ésta no tiene límites y puede alcanzar a todo
lo real.

CRITICISMO
Por Criticismo se entiende la doctrina de Kant, que sostiene la superioridad de la investigación
del conocer sobre la investigación del ser. Esta corriente está convencida de que es posible el
conocimiento para el hombre, acepta que puede llegar a poseer la verdad, puede tener
conocimientos que dan certeza, pero que hace indispensable justificar racionalmente la forma
como llegamos al conocimiento: es decir, cómo llegamos al conocimiento y en qué forma se
nos da la realidad.
"El criticismo examina todas las afirmaciones de la razón humana y no acepta nada
despreocupadamente. Dondequiera, pregunta por los motivos y pide cuentas a la razón
humana. Su conducta no es dogmática ni escéptica, sino reflexiva y crítica. Es un término
medio entre la temeridad dogmática y la desesperación escéptica."
El criticismo es como una dirección especial de la gnoseología, consistente en la averiguación
de las categorías apriorísticas que envuelven lo dado y permiten ordenarlo y conocerlo; por
otra parte, es una teoría filosófica que coincide con el idealismo en sus diversos aspectos y
que invierte la dirección habitual del conocimiento mediante el propio conocimiento.
Entendiendo pues el criticismo desde la filosofía, es una "actitud" que matiza todos los actos
de la vida humana, siendo la época moderna considerada "época crítica" puesto que en ella
se pretendió averiguar el fundamento racional de las creencias últimas.
PRAGMATISMO
Movimiento filosófico desarrollado especialmente en Estados Unidos e Inglaterra, pero con
repercusión y desarrollo parcial en otros países.
El pragmatismo consiste en reducir "lo verdadero a lo útil" negando el conocimiento teórico en
diversos grados; para los más radicales sólo es verdadero aquello que conduce al éxito
individual, mientras que para otros, sólo es verdadero cuando se haya verificado con los
hechos.
"El intelecto es dado al hombre, no para investigar y conocer la verdad, sino para poder
orientarse en la realidad. El conocimiento humano recibe su sentido y su valor de este su
destino práctico. Su verdad consiste en la congruencia de los pensamientos con los fines
prácticos del hombre, en que aquellos resulten útiles y provechosos para la conducta práctica
de éste."
En general, para las diversas formas de pragmatismo, la verdad radica en la utilidad y en el
éxito, por lo tanto, todo conocimiento es práctico si sirve para algo, si es posible de realizar.

El pragmatismo cree que el hombre es incapaz de captar la esencia íntima de las cosas, que
la razón humana es incapaz de resolver los enigmas metafísicos y desvía entonces su atención
a los resultados prácticos, vitales de las ideas y creencias. La actitud del pragmatismo es de
desprenderse de las primeras cosas, causas, categorías, principios, substancias, y fijarse en
los frutos, efectos, resultados prácticos de las ideas. El pragmatismo cree que el pensamiento
no tiene por finalidad conocer las verdades metafísicas, sino orientarnos, ajustarnos
prósperamente a la realidad. El pensamiento es como una función vital que tiene su papel en
la conservación y preservación de la vida. Introduce un nuevo concepto de la verdad. Para el
pragmatismo un pensamiento es verdadero cuando es útil y fomentador de la vida. Este
pensamiento pragmatista se enmarca dentro de las filosofías de la vida para las cuales la vida
humana es el valor cimero, siendo todos los otros valores medíos útiles para el fomento de la
vida: la verdad es lo útil y conveniente al hombre; el conocer y el pensar son funciones al
servicio de la conservación y promoción de la vida.
MATERIALISMO
El Materialismo es una doctrina según la cual todo lo que existe no está determinado y se
explica por algo superior y previo a lo experimentable y aprehendible empíricamente (Dios,
espíritu, inteligencia del mundo, ideas), sino que está determinado en su ser sólo por algo
material y en su comportamiento sólo por la causalidad eficiente.
"Desde la antigua Grecia con Parménides en el 540 al 470, se definen como fundadores del
materialismo a los mismos fundadores del Atomismo: Leucipo (siglo V a.C.), y Demócrito (460
– 370 a.C.)". Por ello, el materialismo es tan antiguo como la filosofía: sus exponentes del siglo
XIX lo reexpusieron en el lenguaje de la ciencia contemporánea y lo expresaron como una
concepción del mundo que pone la materia como primer principio de toda la realidad y
considera toda forma y toda energía, lo mismo que la vida y la conciencia, como derivados de
la materia misma.
La materia es entendida como sustancia originaria, único fundamento existencial del mundo.
El materialismo "rechaza todo dualismo de materia y espíritu y lleva a la negación de Dios". La
materia no ha sido creada, es eterna e infinita, su causa hay que buscarla en ella misma.
HISTORICISMO
La historia da origen a una rica problemática, que se despliega en múltiples cuestiones. En
primer lugar debemos distinguir dos aspectos: la historia como realidad y la historia como
ciencia.
"La historia como realidad consiste en un conjunto de acciones humanas realizada
sucesivamente en el tiempo y de sus resultados relacionados entre sí. La historia como ciencia
es el estudio crítico y la narración ordenada de esos acontecimientos".
La historia es un resultado en que se conjugan todas las modalidades que reviste la realidad,
la unidad y la diversidad, la necesidad y la libertad, el determinismo y la contingencia, la fijeza
de leyes universales con la movilidad de los acontecimientos particulares, sujetos a múltiples
circunstancias variables en imprevisibles que influyen en el curso de los sucesos.
La historia es una realidad pero no toda la realidad es historia, ni es histórica, ni siquiera tiene
historia. La historia está integrada por hechos, sucesos o por acontecimientos como resultado
de las acciones humanas, pero no de todas, sino solamente de algunas especialmente
importantes, las cuales no desaparecen por completo en el pasado, sino que perduran de algún
modo, prolongando su acción en una especie de supervivencia en el futuro.
La historia, son productos de resultados de las acciones de los hombres, bien sea
individualmente o bien en colectividades naturales o artificiales. La historia no la han hecho ni
el espíritu universal, ni el espíritu nacional sino hombres concretos, particulares y existentes,
mediante acciones realizadas en un tiempo determinado.
La historia requiere continuidad, y ésta, en el individuo aislado, solamente se da mientras dure
su vida, pues ella se constituye por acciones, relaciones que rebasan el orden físico o biológico,
entrando en el de la contingencia y, por lo mismo, en el de la libertad.
La historia no se repite jamás, y la han hecho casi siempre por separado, los distintos grupos
étnicos, raciales, sociales o políticos muchos de los cuales han vivido en un aislamiento casi
absoluto, sin influencias apreciables entre sí.
"Con esta visión de la historia se da inicio a la corriente que se llama Historicismo. Este nombre
fue dado por K. Werner en 1881 a la filosofía de la historia de Vico, esto coinciden en subrayar
el papel decisivo desempeñado por el carácter histórico o la llamada historicidad del hombre y
en ocasiones de la naturaleza".
El historicismo implica, por tanto, una comprensión del hombre en la historia y por la historia,
y toda la vida humana, con sus ideologías, sus instituciones y estructuras, habría de
comprenderse en función de la historia y según una perspectiva histórica.
El historicismo está muy relacionado con el aspecto antropológico, que adscribe la historicidad
al hombre y sus producciones bajo la influencia de las ciencias del espíritu, al igual que con el
aspecto cosmológico que, bajo la influencia del evolucionismo extiende la categoría de lo
histórico al mundo entero. Lo mismo cabe darse en una relación del historicismo con lo
gnoseológico, ontológico y religioso como con muchas esferas de la teología actual.
FENOMENOLOGÍA
La fenomenología aspira al conocimiento estricto de los fenómenos. Esta última palabra puede
inducir a error pues con frecuencia la utilizamos para referirnos a las apariencias sensibles de
las cosas, apariencias que no coinciden con la supuesta realidad que debajo de ellas se
encuentra. La fenomenología no entiende así los fenómenos, pues para esta corriente
filosófica los fenómenos son, simplemente, las cosas tal y como se muestran, tal y como se
ofrecen a la conciencia.

El lema de este movimiento es el plegarse a las cosas mismas, el ser fiel a lo que realmente
se experimenta, de ahí que propugne la intuición como instrumento funda-mental de
conocimiento. La intuición es la experiencia cognoscitiva en la cual el objeto conocido se nos
hace presente, se nos muestra “en persona”, experiencia opuesta al mentar o referirse a un
objeto con el pensamiento meramente conceptual. A diferencia de las corrientes empiristas, la
fenomenología no limita la intuición al mundo perceptual sino que acepta varias formas de
darse las cosas, varias formas de intuición: cada objetividad se muestra de distinto modo a la
conciencia, en función de su propio ser o esencia: las cosas físicas se hacen presentes a
nuestra conciencia de otro modo que los objetos matemáticos, las leyes lógicas, los valores
estéticos, los valores éticos, o las propias vivencias. La virtud del buen fenomenólogo es su
perfección en el mirar, el saber disponer adecuadamente su espíritu para captar cada tipo de
realidad en lo que tiene de propia.

Junto con esta tesis, es común al movimiento fenomenológico la idea de que en el mundo
hay hechos, pero también esencias. Los hechos son las realidades contingentes, las esencias
las realidades necesarias; la tarea de la fenomenología es descubrir y describir las esencias y
relaciones esenciales existentes en la realidad, y ello en cada uno de los ámbitos de interés
del filósofo (mundo ético, estético, religioso, lógico, antropológico, psicológico,...). Cuando el
fenomenólogo describe lo que ve no se preocupa por el aspecto concreto de lo que ve, intenta
captar lo esencial; así, si se preocupa por estudiar la voluntad, no intenta describir los aspectos
concretos presentes en un acto voluntario real sino la esencia de la voluntad y sus relaciones
esenciales con otros aspectos de la subjetividad como el conocimiento o la libertad. La
fenomenología considera que además de la intuición empírica o percepción existe la intuición
de las esencias o formas universales de las cosas. La intuición en la que se hace presente lo
universal recibe el nombre de intuición eidética.
EXISTENCIALISMO
Etimológicamente proviene de los vocablos latinos Ex–Sistere, Existentia, que significan "lo
que está ahí", "lo que es". También Ex–Sistit, que es "lo que está afuera"; así, la existencia es
equiparable a la realidad, lo que está "Ex" de la cosa que es.
De este modo, el existencialismo, como relación hombre mundo, "lucha contra toda concepción
del hombre que le considere independiente de sus relaciones con el mundo, como alma pura,
conciencia pura, yo puro o espíritu puro".
El existencialismo es una de las corrientes filosóficas más importantes del Siglo XX, tiene sus
raíces en pensadores como Sören Kierkegaard y su posición sobre la angustia. Surgió después
de la Primera Guerra Mundial y tuvo un resurgimiento en la Segunda Guerra Mundial.
Para los existencialistas el hombre es una realidad completa inacabada, con conciencia y
libertad, cuyo destino es hacerse y realizarse en medio de múltiples contradicciones de su
propia vivencia, lo que le engendra la incertidumbre y la angustia frente al absurdo, al fracaso,
lo misterioso y lo inexplicable de su propia existencia.
Aparece el existencialismo, a diferencia del esencialismo, proclamando y defendiendo
radicalmente la existencia sobre la esencia.
Hacia la tercera década del siglo XX, surge en Alemania el existencialismo y de allí se difunde
por el resto de Europa, especialmente en Francia. Esta escuela, podría interpretarse como una
reacción ante un período de crisis de conciencia a nivel social y cultural.
Los existencialistas afirman que el hombre es un ser "arrojado al mundo", esta frase parece
expresar el sentir europeo de aquellos años y puede ser interpretada de modo literal: los
europeos se sienten arrojados en mundo inhóspito, arrojados de sus hogares destruidos y de
la seguridad de sus creencias, valores e ideales.
POSITIVISMO
En un sentido muy amplio puede llamarse positivismo a toda doctrina que se atiene a, o
destaca la, importancia de lo positivo, esto es, de lo que muchos filósofos mantienen que se
ocupan, y se ocupan sólo, de lo que es cierto, efectivo, verdadero, etc., habría que concluir
que son positivistas -lo cual sería excesivo y, además, errado-. Ni siquiera es recomendable
usar positivismo para designar doctrinas que, como la de Descartes, insisten en que se atienen
únicamente a lo que es cierto, efectivo, verdadero, etc., después de haber puesto en duda todo
lo que no ofrece estos rasgos. Es aún menos recomendable usar positivismo para calificar
ciertos tipos de filosofía que han usado el término positivo -como la filosofía positiva de
Schelling-. En Schelling, positivo se contrapone a negativo, de modo que su positivismo es
oposición a negativismo. Se ha propuesto usar positivismo para designar doctrinas filosóficas
que se fundan en hechos o realidades concretas o en realidades accesibles sólo a los órganos
de los sentidos. Pero aun entonces el sentido de positivismo sigue siendo vago, pues habría
que concluir que los filósofos que se adhieren al 'sensualismo' en teoría del conocimiento son
positivistas. Algunos lo son pero otros no. Se ha propuesto asimismo usar positivismo para
designar varias doctrinas filosóficas, como el utilitarismo, el materialismo, el naturalismo, el
biologismo, el pragmatismo, etc. Aunque algunas tienen rasgos positivistas, otras pueden ser
«poco positivistas»; en todo caso, pueden ser bastante especulativas, lo que no parece
compadecerse con el positivismo.
ESTRUCTURALISMO
Es un movimiento heterogéneo que inicialmente aparece como una metodología científica,
convirtiéndose luego en una ideología filosófica que pretende elaborar teorías objetivas y
verificables, a través del control científico a las ciencias del espíritu. En el estructuralismo el
hombre pasa de ser sujeto de la historia y de la cultura, a ser objeto que se conoce por la
objetividad y la neutralidad científica.
Quienes asumieron el estructuralismo "buscaron la permanencia y estabilidad de las
estructuras que duran y derivan su significado solamente de sí mismas y de sus raíces en una
naturaleza humana, en cuanto realidad plenamente determinada como los demás objetos del
mundo."
Los estructuralistas comenzaron por combinar el marxismo y el psicoanálisis, pero sobre todo
es el positivismo quien más marca a esta corriente. El estructuralismo plantea la manera de
comprender al hombre para pasar a mirarlo como objeto de observación y análisis, como
cualquier otro objeto de la ciencia, porque el inconsciente precede a lo consciente.
Se opone al causalismo y al historicismo sobre todo en su visión del hombre, que de sujeto
pasa a ser objeto del conocimiento y eso implica que los hombres estén sometidos a las
estructuras. El gran desarrollo de este movimiento se dio a partir de 1960 encontrando en Lévi
Strauss su mayor exponente, hoy es criticado y acusado por su desprecio a la historia y por la
devaluación de la autonomía individual.
HERMENÉUTICA
Originalmente, la hermeneútica fue una técnica para la interpretación de textos literarios
biblicos y jurídicos. Las controversias posteriores a la Reforman le otorgan así, gran
importancia.
En el Romanticismo, adquiere el carácter de disciplina filosófica. Schleiermarcher dirá que se
tratá de una "teoría de la comprensión". En efecto, la hermeneútica aspira a un proceso de re-
creación o repetición del proceso de creación artística del texto o de la obra de arte, el
intérprete habría de identificarse con el autor, congeniando con él.
Schleiermarcher tiene pues, una visión subjetivista y psicologizante. Dilthley partirá desde este
punto y transformará a la hermeneútica un método para las ciencias del espíritu. La
comprensión adquiere así, en su última etapa, un carácter objetivo en tanto ya no se
fundamenenta en la "psicología comprensiva" sino que se dirigie hacia las "objetivaciones de
la vida", es decir, hacia las obras y valores histórico culturales que brotan de "la vida" y que
han de ser otra vez captados por medio de la vivencia.
Pero es con Heidegger que esta disciplina alcanza auténtica profundidad filosófica. Dirá así
que la "comprensión" es una estructura fundamental del ser humano y ya no una forma
particular de conocimiento. Esto significa que la comprensión es lo que hace posible todo
conocimiento. La interpretación es posterior a la comprensión.
ESCUELA DE FRANKFURT
En 1924, se crea como parte de la Universidad de Frankfort, el Instituto para la Investigación
Social. Uno de sus fundadores fue Max Horkheimer y su director desde 1930. Serán parte de
este grupo también pensadores de la talla de Adorno, Marcuse y Erich Fromm (que luego se
distanciará de la escuela).
La persecusión nazi hacia 1934, trae como consecuencia el traslado del Instituto a la
universidad de Columbia en Nueva York (Horkheimer,, Marcuse y Fromm eran de origen judío)
y aunque algunos de sus miembros regresarían a Frankfort al terminar la guerra, otros, como
Marcuse, elegirán quedarse en EEUU. En esta segunda etapa, serán sus directores Adorno y
Habermas, que será a partir de 1956, el principal representante de la escuela.
El Instituto para la Investigación Social surge en clara línea marxista, aunque opta por una
posición crítica desviándose de los conceptos básicos del materialismo histórico como por
ejemplo el concebir a la lucha de clases como el motor de a historia. En efecto, cuando en
Europa se debilita la fuerza de los movimientos obreros y se produce una transformación del
capitalismo, se inicia una reinterpretación del pensamiento de Marx, espacio en el cual se
insertará la escuela de Frankfort. Esto supone una nueva mirada sobre Hegel, Marx, Weber y
Freud.
La escuela de Frankfurt adoptó una persepectiva interdisciplinar, sumando enfoques
provenientes no sólo de la filosofía sino también de la sociología, la psicología, el psicoanálisis,
la teología protestante y la crítica de la cultura y el arte. Se trata pues, de estudios de “teoría
social”. Los trabajos producidos por la escuela de Frankfort se conocen como “Teoría crítica”:
no se trata de un sistema de doctrinas sino de una particular concepción metodológica.
POSTMODERNISMO
A cada generación le gusta identificarse con una gran figura mitológica o legendaria que es
reinterpretada en función de los problemas del momento. Los hombres modernos gustaron
identificarce con Prometeo, que, desafiando la ira de Zeus, trajo a la tierra el fuego,
desencadenando así, el progreso de la humanidad.
En 1942, Camus sugirió que el símbolo más representativo de la modernidad no era tanto
Prometeo sino Sísifo que fue condenando por los Dioses a hacer rodar sin cesar una roca
hasta la cumbre de una montaña, desde donde volvía a caer siempre por su propio peso.
Ahora, los posmodernos dicen: "Hace falta ser tontos para saber que Prometeo no es
Prometeo sino, Sisífo, y enpeñarce una y otra vez en subir la roca hasta lo alto de la montaña".
¡Dejémosla abajo y disfrutemos de la vida!.
La posmodernidad surge a partir del momento en que la humanidad empezó a tener conciencia
de que ya no era válido el proyecto moderno; está basada en el desencanto.
Los posmodernos tienen experiencia de un mundo duro que no aceptan, pero no tienen
esperanza de poder mejorarlo. Estos, convencidos de que no existen posibilidades de cambiar
la sociedad, han decidido disfrutar al menos del presente con una actitud despreocupada.
La posmodernidad es el tiempo del yo ("de él yo antes que el todos") y del intimismo. Tras la
perdida de confianza de los proyectos de transformación de la sociedad, solo cabe concentrar
todas las fuerzas en la realización personal. Hoy es posible vivir sin ideales lo importante es
conseguir un trabajo adecuado conservarse joven, conservar la salud, etc.
El símbolo de esta época ya no es Prometeo ni Sísifo, sino Narciso. Los grandes principios
éticos y morales de la modernidad no se mantienen con carácter Universal, se entra en un
ética de la situación, "todo depende".
El hombre en la posmodernidad empezó a valorar más el sentimiento por encima de la razón.
Los posmodernos niegan las ideas de la modernidad sin analizarlas, ya que esto supondría
tomar en serio la razón, rechazan con jovial osadía los ideales propuestos por los modernistas.
Y dicen que el deseo de saber demasiado sólo puede traer males. Opinan que el "pensamiento
débil" tiene dos grandes ventajas:
A.Buscar el sentido único para la vida conlleva una apuesta demasiada alta (todo o nada).
B.Las grandes cosmovisiones son potencialmente totalitarias. Todo aquel que cree tener una
gran idea trata de ganar para ella a los demás y, cuando estos se resisten, recurrirá fácilmente
a la implementación de la fuerza.
CONSTRUCTIVISMO
El constructivismo es una teoría educativa derivada en el siglo 20 de la obra de los pedagogos
y psicólogos Jean Piaget y Lev Vygotsky.Esta teoría propone que el aprendizaje se adquiere
por medio de un proceso individual de la construcción del conocimiento. O sea, que cada
persona aprende por sí mismo, construyendo entendimiento y conocimiento por medio de su
propia percepción del mundo. Las escuelas constructivistas se caracterizan por:
-El rol del maestro como facilitador, y no como impositor del conocimiento
-La responsabilidad del alumno por involucrarse en el proceso del aprendizaje
-La postulación de preguntas en vez de respuestas fijas
-La investigación
-El trabajo en equipo
-La exposición, por parte de los alumnos, de sus descubrimientos y conclusiones
-La práctica diaria del pensamiento crítico para buscar la verdad
En una escuela constructivista no caben los métodos tradicionales de tomar apuntes por
dictado o memorizar guías de estudio. Los alumnos necesitan plantear sus propias preguntas,
tomar posesión de sus propias conclusiones y defender su punto de vista con pruebas válidas.
FUNCIONALISMO
El tema central de la filosofía de la mente es el problema mente-cuerpo, producto de la
pregunta acerca de la naturaleza de los estados mentales. ¿Pueden estos integrarse en una
concepción materialista o pueden explicarse únicamente por medio de un espíritu inmaterial?
El funcionalismo defiende la tesis de que los estados mentales son estados funcionales.
Puesto que los estados funcionales pueden ser realizados por sistemas materiales, el
funcionalismo se concibe generalmente como una posición materialista. No obstante, hay que
considerar que el funcionalismo adopta en primer lugar una posición neutral desde el punto de
vista ontológico: en principio no dice nada en contra de que también sistemas inmateriales –si
los hubiera– pudieran caracterizarse funcionalmente. En resumen un estado materialista.
Un estado funcional se caracteriza porque ante un determinado input reacciona con un
determinado output y pasa a otro estado funcional. La idea de estado funcional puede
explicarse mediante sencillos ejemplos. El filósofo Ned Block propone el ejemplo de una
máquina expendedora de bebidas: Pensemos en una máquina expendedora que, al recibir un
euro, devuelve un refresco. Para ello acepta monedas de 1 euro y de 50 céntimos. Para
funcionar, la máquina dispone diversos estados internos. Ha de haber un estado en el que la
máquina pide un euro para expulsar un refresco, pero también ha de haber un estado en el
que la máquina sólo pide 50 céntimos.
CONDUCTISMO
Propone que la base fundamental de todo proceso de enseñanza-aprendizaje se halla
representada por un reflejo condicionado, es decir, por la relación asociada que existe entre la
respuesta y el estímulo que la provoca. En general se considera el conductismo como una
orientación clínica que se enriquece con otras concepciones.
La teoría conductista se basa en las teorías de Ivan P. Pavlov (1849-1936). Se centra en el
estudio de la conducta observable para controlarla y predecirla. Su objetivo es conseguir una
conducta determinada.
De esta teoría se plantearon dos variantes: el condicionamiento clásico y el condicionamiento
instrumental y operante.
El primero describe una asociación entre estímulo y respuesta contigua, de forma que si
sabemos plantear los estímulos adecuados, obtendremos la respuesta deseada. Esta variante
explica tan sólo comportamientos muy elementales.
La segunda variante, el condicionamiento instrumental y operante, persigue la consolidación
de la respuesta según el estímulo, buscando los reforzadores necesarios para implantar esta
relación en el individuo.
Los conductistas definen el aprendizaje como la adquisición de nuevas conductas o
comportamientos.
La teoría del refuerzo consiste en describir el proceso por el que se incrementa la asociación
continuada de una cierta respuesta ante un cierto estímulo, al obtener el sujeto un premio o
recompensa (refuerzo positivo). El condicionamiento operante, desarrollado a partir de los
aportes de Skinner, es la aplicación de la teoría del refuerzo. Al emplear estos principios de
forma positiva para estimular un comportamiento optimizado en el aprendizaje. Si se aplica
desde sus aspectos negativos, es decir, cuando se aplica un castigo como refuerzo negativo
para extinguir o disminuir la frecuencia de una respuesta, los resultados son poco claros
porque se producen comportamientos reactivos emocionales, que perturban el aprendizaje e
invalidan a la persona.
INNATISMO
El innatismo es la doctrina según la cual algunos conocimientos (o todo el conocimiento) son
innatos, es decir, la presencia de conocimientos previos a los adquiridos por medio del
aprendizaje, o la experiencia.
Se dice que nacemos sabiéndolos (o determinados a adquirirlos). La palabra «innatismo» ya
sugiere algún tipo de idea, conocimiento o contenido mental que está presente en el momento
en que un organismo nace, es decir, que no es adquirido o aprendido por éste.
Los analistas a veces dividen la filosofía del innatismo en dos áreas:
• innatismo conocimiento: esta doctrina afirma que los seres humanos tengan acceso a los
conocimientos que poseen por naturaleza
• idea innatismo: esta doctrina afirma que los seres humanos tengan acceso a ciertas ideas
innatas Innatismo conocimiento parece implicar idea innatismo. Innatismo Idea no implica
necesariamente innatismo conocimiento, aunque esto es discutible. Un innatista podría
respaldar una cuenta innatista de ideas o del conocimiento, o de ambas ideas y conocimientos
NEOPOSITIVISMO
El neopositivismo es la visión filosófica nacida del empirismo moderno en la experiencia del
Círculo de Viena, cuyos miembros más representativos, durante las persecuciones antisemitas
en Europa, emigraron a los Estados Unidos y a Inglaterra, donde desarrollaron sus ideas.
Es característica del neopositivismo la reducción de la filosofía al análisis del lenguaje, tomado
tanto de la ciencia como de la vida común del hombre. La doble realidad del lenguaje produce
las dos corrientes del neopositivismo, como filosofía del lenguaje científico y del lenguaje
común. Las dos dependen del principio dogmático que Wittgenstein codificó en su Tratado
lógico-filosófico, a saber, que las afirmaciones hechas sobre las realidades existentes
solamente tienen sentido si se prueba su verificabilidad; la única excepción a este principio se
refiere a alguna de estas afirmaciones: las enunciaciones lógico-matemáticas que no pueden
verificarse, pero que gozan de veridicidad en cuanto que sus términos de base son verdaderos.
Es ésta una forma de tautología científica. De aquí la negación que hace el neopositivismo de
las verdades metafísicas: no tienen ningún significado, en cuanto que no pueden someterse a
ninguna verificación empírica. La corriente de la filosofía del lenguaje científico, que sigue a R.
Carnap y a H. Reichenbach, desarrolla sobre todo la metodología de la ciencia cuantística,
probabilista, de la física y de la matemática. En ella confluye también la lógica matemática
contemporánea, sobre todo la corriente de la lógica formal, que considera los axiomas como
las afirmaciones de fondo de las que la matemática puede sacar las deducciones lógicas. La
otra corriente, dedicada al análisis del lenguaje común, y que sigue a Popper, Ayer y otros,
considera por el contrario el lenguaje como un juego cuyas reglas intrínsecas es preciso captar
debidamente (Wittgenstein).
La hermenéutica del lenguaje consiste precisamente en el uso que se hace de él. A partir de
esta afirmación se deduce que, para comprender lo que el lenguaje común afirma sobre una
realidad, no hay ninguna necesidad de tener en cuenta que esa realidad sea realmente
existente en sentido substancial. Por consiguiente, el mundo de la experiencia queda
plenamente identificado con la escala de los significados propios del lenguaje común.