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MAESTRÍA EN

INTERVENCIÓN
PEDAGÓGICA
JUAN IGNACIO BRISEÑO PÉREZ

1 SEMESTRE

[ARISTÓTELES EN LA
FILOSOFÍA DE LA
EDUCACIÓN]

El aristotelismo con su epistemología que descansa sobre el hilemorfismo, abre la posibilidad a


una nueva visión sobre la adquisición del conocimiento recuperando la experiencia y vinculando
esta con las operaciones intelectiva. Además, el papel del educador se vuelve decisivo como un
facilitador para la consecución del conocimiento.

Palabras clave: Aristotelismo, hilemorfismo, eudemonía, ética, antropología.


[ARISTÓTELES EN LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN] MAESTRÍA EN INTERVENCIÓN PEDAGÓGICA

El pensamiento Aristótélico es una contra respuesta intelectual al pensamiento


platónico. A pesar de ser amigo de Platón expresaba que era más amigo de la
verdad. Interesante que haya tomado distancia crítica respecto de los
planteamientos idealistas y proponga un realismo en las tres dimensiones de su
sistema: metafísica, epistemología y ética.

Primeramente, su epistemología está vinculada a la metafísica que descansa


sobre el hilemorfismo, el cual conceptualiza la realidad conformada por dos
elementos, materia y forma, desprendiéndose de la Idea platónica, es la forma de
vincular lo ideal con lo concreto. Así, todo cuanto existe, constituido desde esta
perspectiva, es capaz de ser conocido por el hombre al poder acceder a la
realidad gracias a estas categorías y a los sentidos, pero principalmente de la
inteligencia que es capaz de aprenderla y generar un conocimiento. Pero salta
otro elemento, la mente del niño como “tabula rasa” requiere de experiencias
sensoriales que deberán ser introducidas por el educador [Hobson, 84].

Podría objetar que, la concepción de la mente como “tábula rasa” hasta que entra
el apoyo del docente aportando experiencias y detona el conocimiento, reserva el
crédito de éste a la escuela formal, dejando de lado la experiencia cotidiana y
deductiva que genera conocimientos previos por el mismo individuo.

Sobre la ética hay previamente una concepción antropológica de un hombre


conformado por dos dimensiones la corpórea y otra anímica. Lo que lo constituye
en “animal racional” [Hobson, 86]. En virtud de ello posee tres funciones, un
intelectiva, otra apetitiva y finalmente la vegetativa. Se desprenden de ello dos
modos de obrar conforme a la naturaleza o a la racionalidad. Así el mediador será
el deseo de obrar de una u otra manera y al ser la racionalidad lo constitutivo del
hombre, obrará buscando lo que le haga feliz, pero no de manera unilateral o
subjetiva, sino con apego a hacer el Bien. En este punto, constituyen estos
presupuestos el humus para la concreción de un modelo de Estado al que, al igual
que Platón, existen tres tipos de hombre y hace extensiva la posibilidad de
alcanzar este ideal a dos grupos. Para ello, contempla periodos de educación
escolarizada con ciertos fines curriculares. El hábito inducido por el educador será
fundamental para constituir la virtud moral e intelectual del educando.

Finalmente, haciendo un balance considero que es loable el interés por la


formación permanente no cercenando la educación a la Pedagogía tradicional y
extendiéndola a la Andragogía considerándola como el culmen de este proceso.
Será en ella donde la contemplación permita entregarse a la vida de la razón.

Valoro también el punto de constituir una certeza objetiva en absolutos para salvar
la posible relativización de lo que constituya el sentido de la felicidad y la virtud,
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sobre todo hoy en día en que, en aras de romper con dogmatismo, nos movemos
en la incertidumbre de las verdades particulares que pugnan entre sí por erigirse
en criterios totalitarios para interpretar el sentido último de la vida. Hace falta
recuperar un sentido del existir, pero más importante del ser.