Sie sind auf Seite 1von 4

MOVIMIENTOS INDÍGENAS Y CAMPESINOS

Rebelión de 1885:
Inicio de la rebelión
La rebelión se inició con los reclamos de Atusparia, quien era representante de los alcaldes de varias
comunidades indígenas y con el apoyo parcial del sector urbano, ante el prefecto coronel Noriega,
quien, en lugar de atender sus reclamos, lo encarceló y humilló. El caudillo campesino
posteriormente fue liberado debido a la presión de miles de campesinos, quienes sitiaron Huaraz.
En este contexto, la Iglesia Católica respaldó el movimiento dirigido por Atusparia ya que sus
intereses fueron afectados también por la gestión de Noriega.

Pro-caceristas versus el sector campesino


Este movimiento luego se dividió en dos bandos uno pro-cacerista de la "pequeña burguesía"; y el
otro, del sector campesino con una fuerte carga de milenarismo andino, neoinca, tendencias que
más bien se llegaron a complementar.

Cuando la rebelión llegó a ser conocida en Lima, la oligarquía o clase dominante la calificó de
"radical" y planteó su rápida eliminación; pero este movimiento se extendió rápidamente por todo
el Callejón de Huaylas lo que obligó al gobierno a nombrar como nuevo prefecto de Ancash a José
Iraola, con facultades represivas. Este nuevo Prefecto supo aprovechar las contradicciones entre los
campesinos y la pequeña burguesía provinciana que integraban el movimiento, logrando incluso
que los líderes de ésta, depongan las armas, concilien con el Gobierno y sus autoridades; pero los
líderes campesinos, entre los cuales destacaba Pedro Cochachin de la Cruz, más conocido como
Uchcu Pedro, no aceptaron esas proposiciones. En base a esta estrategia, el prefecto Iraola iba
recuperando el control del Callejón de Huaylas. Prácticamente la región fue retornada por el
Gobierno y el movimiento fue ahogado en sangre; pero Uchcu Pedro continuaba con la lucha,
esperando unirse con las tropas caceristas, cosa que era muy difícil porque Cáceres estaba
acercándose a la oligarquía civilista para tomar el poder y desplazar a Miguel Iglesias. Pedro
Cochachin, posteriormente, fue apresado y ejecutado.

Caída de Iglesias

En este ambiente de guerra civil entre Iglesias y Cáceres, y luego del fracaso de una serie de
conversaciones de paz en Jauja, las tropas de Andrés A. Cáceres burlaron al contingente militar
enviado por Iglesias, en la acción denominada "Huaripampeada", dirigiéndose luego a la capital para
tomar el gobierno. El 02 de diciembre de 1885, dimite Miguel Iglesias poniendo fin a su gobierno.

La situación indígena continúo igual por ello surgen diversos movimientos indígenas como:

Asociación pro indígena:


Los orígenes de la Asociación Pro-Indígena se remontan a abril de 1909, cuando un joven de
diecinueve años con ancestros chinos llamado Pedro Salvino Zun Leng —o Zulen, como solía
firmar—, que por ese entonces cursaba estudios en la Facultad de Letras de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, propuso que el Centro Universitario de esa casa de estudios
discutiese el tema de la educación indígena. Por esa misma época, una periodista y escritora de
origen alemán, Dora Mayer, pronunció un discurso sobre el indigenismo y lanzó la idea de la
creación de una sociedad de carácter privado y no oficial destinada a defender los derechos de los
indígenas. La propuesta fue secundada por Joaquín Capelo, un ingeniero y catedrático
universitario que era senador por el departamento de Junín. Así, por iniciativa de Zulen, Mayer y
Capelo, se constituyó esta institución que sería como una especie de voz de la consciencia
nacional.

Desde un primer momento, los fines que se planteó la Pro-Indígena fueron apoyar las quejas y
reivindicaciones de los indígenas, designar abogados para defenderlos gratuitamente, enviar
comisionados especiales a cualquier punto del país en el que ocurriese algún conflicto, elaborar un
detallado informe sobre la condición del indio en cada provincia del Perú, efectuar una amplia
encuesta nacional y promover el debate público en torno al mejoramiento físico, moral e
intelectual del indio peruano.
Comité pro- derecho indígena Tahuantinsuyo:
El Comité Central de la Asociación Pro-Indígena, que
desde su constitución había funcionado en la ciudad de
Lima, se disolvió en 1916, pero muchos de sus
delegados todavía siguieron actuando por dos o tres
años más en diversas provincias del interior del Perú,
que fue, en realidad, donde llegó a echar raíces más
profundas. Con el tiempo, este vacío organizativo fue
cubierto por el Comité Central Pro-Derecho Indígena
Tahuantinsuyo, que fue fundado en 1919, en Lima, por
algunos líderes indígenas, un grupo de ex delegados de
provincias de la Pro-Indígena y una base de apoyo
urbana integrada por emigrantes provincianos y
obreros anarcosindicalistas. Sus principales dirigentes
fueron hombres como Samuel Núñez Calderón,
Hipólito Salazar, Juan Hipólito Pévez, Carlos Condorena
o Ezequiel Urviola, que eran indios o indigenistas —
como el caso paradigmático de Urviola, a quien José
Carlos Mariátegui llegó a considerar como el prototipo
de "el indio revolucionario, el indio socialista"que se
habían integrado radical y definitivamente al mundo andino. Fueron ellos los que se reunieron y
dijeron, así como "los mistisestán organizados en Parlamentarios, autoridades, curas y el Estado",
también nosotros, los indios, vamos a tener ahora "nuestra propia organización".

En el desarrollo de sus actividades, la Pro-Derecho Indígena Tahuantinsuyo contó con el apoyo


franco y decidido de Dora Mayer, Pedro S. Zulen, Francisco Chuquihuanca Ayulo y Manuel Antonio
Quiroga, que provenían de la experiencia de la extinta Pro-Indígena; indigenistas como José
Antonio Encinas, Hildebrando Castro Pozo y Erasmo Roca, que pertenecían al ala izquierda del
leguiísmo; y profesionales como Miguelina Acosta Cárdenas, una activísima y entusiasta abogado
defensora de los trabajadores. Pero lo más importante de todo es que este Comité, gracias al gran
arraigo que tuvo entre las comunidades del sur del país, llegó a convertirse en una de las primeras
organizaciones del campesinado indígena peruano.
El patronato de la raza indígena:
Surge en 1922 con apoyo oficial, presidida por el Arzobispo de Lima,
Monseñor Emilio Lissión, su función mayormente era disminuir los
litigios de tierras entre hacendados y comunidades indígenas. A pesar
del apoyo de religiosos, autoridades, parlamentarios y otros fracasos
por la complicidad de los hacendados con las autoridades del
gobierno. Al final, la prédica de modernas ideologías polarizó aún más
los reclamos y la represión.

Verwandte Interessen