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Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Jenófanes y Heráclito. Texto Nestle y Copleston.

La filosofía nació en Mileto, gracias a hombres distinguidos, curiosos y abiertos al mundo.


Como cabeza de la primera fase de la filosofía presocrática, podemos citar a Tales de
Mileto. Tales, no ha escrito nada, pero existe una recopilación de sus sentencias. En esa
recopilación, se encontraron dos proposiciones: “todo está lleno de dioses” y “todo es
animado”. La segunda de esas preposiciones, explica la primera y prueba que los dioses
de los que, según Tales, está lleno el mundo no son los dioses personales de la religión
popular, sino fuerzas inmanentes a la naturaleza y activas en ella, y que el pensador
imaginaba a la naturaleza entera, orgánica e inorgánica, vivo o aparentemente muerta,
como atravesada por aquellas fuerzas. Esta concepción ha sido llamada “hilozoísmo”
(doctrina que sostiene que la vida se origina en la materia), y suprime, para los
pensadores de la época, un gran problema: el de la explicación de la vida o el alma. Su
pensamiento, con relación a esto, es que ve en la naturaleza una continua unidad y
manifestación de la vida divina.
A raíz de esto, cuando se preguntan por la ”arché” de todo lo existente de un modo
natural, Tales comenta que él veía en el agua el principio de ser; no sólo en el sentido de
que todo lo que existe procede del agua, sino que además, la verdadera sustancia de
todas las cosas es agua.
El segundo filósofo presocrático es Anaximandro. Para Anaximandro, el origen de las
cosas es lo indefinido, lo infinito: ápeiron. Admite pues, como fundamento de todas las
cosas, una materia ilimitada (espacio-tiempo) e indeterminada (cualitativa), y concibe el
nacimiento y el perecer de las cosas como una especie de orden jurídico sobre cuya
observancia vela el tiempo. La injusticia de las cosas consiste en que se disputan unas a
otras las posibilidades de existencia, razón por la cual tienen también que perecer para
dejar sitio a otras. Aquí también vemos una comprensión del mundo como unidad y de
todo acaecer como necesidad.
El tercer filósofo presocrático, es Anaxímenes. En primer lugar, Anaxímenes buscó el
principio de vida en el aire (sustancia fundamental) a partir del cual se origina lo calido
(fuego) por ratificación y lo frío (nubes, agua, roca, viento, tierra) por condensación. En
segundo lugar, Anaxímenes fue el primer filósofo en nombrar la palabra alma en unos de
sus textos: “Así como nuestra alma (psique) siendo aire (aer), nos mantiene íntimamente
unidos; Así como el aliento (preuma) y el aire envuelve el mundo entero”.
* Interpretación de la frase:
. Así como nuestra alma siendo aire  Nuestra alma es aire. Vivimos a medida en que
respiramos. Somos quienes somos porque el alma anticipa nuestro espíritu. Está por un
lado, el alma unida y por el otro, el alma universal: El alma que envuelve todo.
. Así como el aliento y el aire  Exhalamos e inhalamos. Respiramos un aliento
compartido. Muerta el alma, queda en el medio social.
Lo interesante, es que el alma tiene que ver con el YO más profundo, con nuestro ser más
íntimo. Es totalmente invisible y se contrapone al espíritu, que tiene que ver con nuestra
imagen, con nuestro ser visible, lo que perciben los demás. En sí, con nuestro ser social.
[Diría el maestro Bergallo en el teórico: Hay expresiones del alma como: “Me llegaste al
alma” o “Te amo con el alma”, que no van a tener que ver con el espíritu. Así también,
hay expresiones del espíritu como: “Que fuerza, energía, espíritu, que no van a tener que
ver con el alma. Pero hay expresiones que el alma (Dionisio) y el espíritu (Apolo)
coinciden: Cuando hablamos de las personas muertas. El alma de los muertos anda por
ahí. Los espíritus de los muertos se pueden aparecer].
El Dios del alma griego era DIONISIO (Sueños profundos, amor del alma donde despierta
todas las pasiones). Dionisio, se disuelve en las normas, es como si en esos días, semanas,
meses hacemos lo que más sentimos y queremos.
Algo de esto tiene que ver con el carnaval: “Fiestas de las mascaras dionisiacas”. Nos podemos
aquellas máscaras que coinciden con nuestra alma.
En este sentido, la psicología sería una ciencia dionisíaca, porque estudia el alma.
En el sentido del alma, existen los poetas épicos (hablan de la guerra) y los poetas líricos
(hablan de los sentimientos, le cantan al amor).

En resumen: Para Tales, Anaximandro y Anaxímenes, el “arché” es la fuente y el elemento


vital de todas las cosas. Se caracterizan por tratar de encontrar la naturaleza u origen de las
cosas en un solo elemento constitutivo. Además, los tres eran milesios, buscaban la fisis.
Los tres filósofos presocráticos constituyeron los primero intentos por dar una explicación
racional a la pregunta: ¿De dónde proviene todo?, dejando atrás el mito como respuesta y
dando origen a la Filosofía propiamente dicha.

Los siguientes filósofos jonios proceden de otras ciudades,. El primero de ellos es Jenófanes
de Colofón. Jenófanes lucha contra la sagrada tradición religiosa y realiza el triple ataque
(ético, estético y etnológico), que consiste en una serie de inmortalidades de los dioses y del
antropomorfismo en general. Además, reconoció que la situación de la filosofía ante la religión
impone una lucha contra el mito; mientras que los milesios empezaron por prescindir
simplemente de ella.
El segundo de ellos es Heráclito de Èfeso. Para Heráclito el “arché” es el principio y elemento
de todas las cosas. Aquello que nos alimenta y nos da sentido. ES UNA SOLA COSA. Todo esto
es una sola cosa. Todo esto, que es uno y a la vez múltiple. Esto es lo propio de lo único y lo
múltiple de sí mismo.
* Núcleo de su pensamiento filosófico: “Todo fluye, nada es”. Todo está en movimiento,
nada está fijo. En relación a esto, podemos nombrar una de sus categorías: noción de
universo. El primer autor del libro, Nestle, comenta que Heráclito ha influido por su doctrina
de que el mundo, el objeto principal de conocimiento, se encuentra en eterna transformación,
en constante fluir. Por eso no podemos “descender dos veces del mismo río”, pues cuando
desciendo al río por segunda vez, ni el río ni yo somos los mismos. El autor complementario,
Copleston, desenvuelve el tema de noción de universo de Heráclito diciendo que no es una
sustancia; consta de una pluralidad de sustancias.
* Respecto a los contenidos esenciales de su interpretación de la naturaleza, podemos
destacar:
- En cuanto a la afirmación del cambio, o devenir, de la realidad, Nestle explica que el
mundo para Heráclito es una unidad, es decir, es un eterno y vivo proceso del devenir y el
perecer, en constante transformación de esa sustancia fundamental, ese fuego dotado de
razón. "Este cosmos, el mismo para todas las cosas, no fue creado por un dios ni un hombre,
sino que fue siempre, es y será fuego eternamente, que se enciende según medida y se apaga
según medida”. Copleston agrega que la realidad según Heráclito, es UNA; pero al mismo
tiempo, es múltiple y esto es de un modo esencial. Para que exista el uno es esencial que sea
a la vez Uno y Múltiple, identidad en la diferencia.
- En la cosmovisión de Heráclito, Nestle comenta que el logos es la sustancia fundamental
en la vida espiritual (en griego tiene el significado de razón, pensamiento, y a la vez, palabra.
Bergallo dijo en el teórico: “El logos, es común a todo, es la inteligencia universal, un
conocimiento que todo lo rige y reúne”. Copleston dice que la palabra es su principal mensaje
a la humanidad. Para Heráclito, el logos significa lo real.
- Heráclito imaginaba ese principio espiritual (logos) como atado a un sustrato material que
halla en el fuego o éter, una especie de sustancia de calor. Ambos autores citan al fuego
como la esencia de todas las cosas. Nestle dice: “Ese fuego dotado de razón, que se
transforma en aire, agua, y tierra, y vuelve a sí mismo por el camino inverso, es la sustancia
unitaria de todas las cosas, por diversas que ellas sean”. Copleston dice: “El mundo es un
eterno fuego viviente, que se extiende y se extingue conforme a medida” : “El fuego es falta y
exceso”, es decir, la sustancia de todas las cosas.
- Heráclito a la multiplicidad la expresa como una relación de contrarios. Ningún contrario
tiene más valor que otro. El uno necesita del otro y el otro el uno. Aunque nosotros vivimos
como si hubieran contrarios más valiosos: Paz - Guerra; Bien - Mal; Saber - Ignorar; Amar -
Odiar; Vida apasionada - monótona à No es así, porque sino el uno no seria.
En el texto de Nestle, Heraclito dice que la lucha de contrarios se encuentra en lucha, pero hay
que atender oído a la razón del cosmos y reconocer que a pesar de ello, también constituye
una unidad.
En el texto de Copleston, Heraclito dice que la lucha de contrarios entre sí le es esencial al ser
mismo del uno. En efecto, el uno solamente puede existir en tensión de contrarios: Esta
tension es esencial para la unidad del uno.

Platón.

Sócrates pretende demostrar que alma es inmortal. Está a punto de morir y cree que una vez
muerto, encontrará en otro mundo una felicidad mucho mayor.
Sócrates dijo: Es posible tratar a fondo de una forma total, la causa de la generación y de la
destrucción. Y comienza diciendo: Yo Cebes, cuando era joven, deseé extraordinariamente ese
saber que llaman investigación de la naturaleza. Pareciérame espléndido, en efecto, conocer
las causas de cada cosa, el porqué se construye, el porqué se destruye y el porqué es cada
cosa.
En relación a ésto, Sócrates hace referencia a la lejanía y extrañeza que le causan las primeras
respuestas. Para Anaxímenes el alma es el aire, para Heráclito el alma es el fuego, para
Empédocles el alma es la sangre. Por otra parte, Alemeón y Hipócrates pusieron la sede de la
consciencia en el cerebro y Aristóteles y los estoicos volvieron a la antigua idea de que era el
corazón el órgano receptor de las sensaciones.
En este sentido, podemos decir que Sócrates le pregunta a los primeros pensadores, pero se
desilusiona, porque las respuestas tenían que ver con fenómenos muy alejados de la
experiencia del hombre.
Entonces, Sócrates dijo que una vez oyó decir a alguien, mientras leía un libro de
Anaxágoras, que es la mente lo que pone todo en orden y la causa de todas las cosas. Le
pareció una ventaja que fuera la mente la causa de todas las cosas; y pensó que si eso era así,
la mente ordenadora, colocaría todas y cada una de las cosas allí donde mejor estuvieran. Así,
pues, si alguno quería encontrar la causa de cada cosa, según la cual nace, perece o existe,
debía preguntarse cómo es mejor para ella ser, padecer o realizar lo que fuere.
Así, Sócrates creyó haber encontrado en Anaxágoras a un maestro de la causa de los seres de
acuerdo con sus deseos. Se ilusiona con Anaxágoras, pero se desilusiona enseguida,
precisamente porque pone a la mente como principio y después vuelve hablar del aire, éter.
Recordemos aquí, la analogía de esas primeras respuestas, con el hecho de decir que si él está
allí sentado, se debe a que tiene un cuerpo, huesos, tendones; Sin embargo, al decir que por
tales cosas (huesos, tendones y todo lo demás que tengo) hago lo que hago, y eso obrando
con la mente, en vez de decir que es por la elección de lo mejor, podria ser una grande y
grave ligereza de expresion. En efecto, el no ser capaz de distinguir que una cosa es la causa
real de algo, y otra aquello, sin lo cual la causa nunca podria ser causa.
Este es el recorrido que transita la primera navegación. La primera navegación simboliza el
camino que realizaron los presocráticos, impulsados por el viento de la filosofía naturalista.
Además, la primera navegación permanece en una vinculación demasiado estrecha con los
sentidos del mundo material.
Aquí empieza la segunda navegación. Sócrates sintió el temor de quedarse complemetamente
ciego del alma si miraba a las cosas con los ojos. Así pues, concibió necesario refugiarse en los
conceptos y contemplar en aquellos, la verdad de las cosas.
Sócrates expone el tipo de causa en el que se ha ocupado, y lo hace aceptando que hay algo
que es bello en sí y de por sí, bueno, grande y que igualmente existen las demás realidades de
esta índole.
-Sócrates dijo: Si existe otra cosa bella aparte de lo bello en si, no es bella por ninguna otra
causa sino por el hecho de que participa de eso que hemos dicho que es bello en sí.
Sócrates pensaba, que si alguien le dijera que una cosa cualquiera es bella, por su brillante
color, por su forma, o por cualquier otro motivo de esta índole, respondería que no la hace
bella otra cosa que la presencia o la participación de aquella belleza en sí, la tenga por donde
sea y del modo que sea. Es por la belleza por lo que todas las cosas bellas son bellas.

Texto complementario. Guthrie.

Platón muestra que el mundo de las ideas (el perfecto) es justamente lo que perdió el alma. La
causa del desequilibrio para Platón está en los sentidos, lo que devuelve el equilibrio es la
racionalidad. El alma toma la iniciativa, controlando y oponiéndose con frecuencia al cuerpo y
sus deseos.
En el Fedón, la psyche es simple y elemental, sinónimo de inteligencia, y que las emociones y
los deseos, así como las percepciones sensoriales, se les asignan al cuerpo.

- La CAUSA no es la división o la adición, sino simplemente la participación en la dualidad, la


cantidad o la longitud.
- El alma no es solo inmortal, sino también indestructible. Con la aproximación de la muerte, la
parte mortal muere, pero la parte inmortal se va sana y salva a otro mundo.
- Sócrates piensa que si no demuestra que el alma es inmortal hubiese vivido su vida en vano.
“No es necesario que un hombre tema por su alma si ha rechazado durante toda si vida los
placeres y ornamentos corporales y a engalanado el alma con los adornos que le son propios:
el dominio de si mismo, la justicia, el valor, la libertad y la verdad”.

Aristóteles.

Toda actividad humana tiene un fin: el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden.
Como hay muchas acciones, artes y ciencias, muchos son también los fines.
El bien del hombre es un fin en sí mismo, perfecto y suficiente: La felicidad es un bien en sí
mismo, algo que se alcanza y no se necesita más.
En la Ética, busca Aristóteles, aquel bien, fin o meta respecto al cual se ordenen todos
los demás fines. Éste será el fin último, el bien más perfecto. Tiene que haber un bien o fin
que lo sea de todos los actos del hombre, un bien o fin que sea, por lo tanto, el bien supremo
o fin último de nuestra actuación en cuanto seres humanos.
Los bienes o fines que no son perfectos, no pueden ser el bien o fin que buscamos, puesto
que en realidad son medios para alcanzar otros bienes o fines.
Finalmente, Aristóteles nos dice en qué consiste el bien supremo y el fin último del hombre:
la felicidad. En efecto, la felicidad es un bien que no se busca para conseguir otro bien, sino
que se busca por sí mismo; ni es un fin que se busque como medio para conseguir otro fin.
Sencillamente, llamamos perfecto lo que siempre se elige por sí mismo y nunca por otra cosa.
El bien perfecto parece ser suficiente. Consideramos suficiente lo que por sí solo hace deseable
la vida y no necesita nada, y creemos que tal es la felicidad. Existen tres tipos de fines: los
que se quieren por otra cosa como el dinero, los que se quieren por sí mismos y por otra cosa
como los honores, el placer o la inteligencia y, por último, aquel que sólo se quiere por sí
mismo que es la felicidad.
La felicidad es una actividad del alma de acuerdo con la virtud perfecta. En el alma, hay algo
que es ajeno a la razón y se opone y se resiste a ella, pero que sin embargo participa de la
razón. El dominio de esta parte del alma es la virtud ética, la virtud de la conducta práctica.
Este tipo de virtud se adquiere mediante la repetición de una serie de actos sucesivos, es
decir, mediante el hábito. Las virtudes se convierten así en una especie de costumbres,
estados o modos de ser, que nosotros mismos hemos creado. Los impulsos, las pasiones y los
sentimientos tienden al exceso o al defecto. Al intervenir la razón, debe indicar cuál es la justa
medida, la vía mediante dos excesos (El valor es una vía media entre la temeridad y la
cobardía). La virtud, es una especie de intermedio, ya que tiende constantemente hacia el
medio.
Aristóteles para responder ¿Qué es el alma?, apela a su concepción metafísica hilemórfica de la
realidad, según la cual todas las cosas en general son un compuesto de materia y forma,
donde la materia es potencia y la forma es acto.
La virtud humana es la del alma. Aristóteles recuerda las tres partes del alma: vegetativa,
sensitiva y racional.
- Alma vegetativa: Reino vegetal. La materia de estos cuerpos son los órganos y la forma es
el alma o vida vegetativa. Las plantas participan del modo más simple de vida, que está
determinado por la facultad nutritiva del alma, facultad que es la causa del movimiento más
elemental de la vida: alimentación, crecimiento y envejecimiento.
- Alma sensitiva: Reino animal. La materia es la vida vegetativa y la forma es el alma o vida
sensitiva. En éste se agrega el movimiento de traslación. La facultad sensitiva es especifica de
la vida animal y se manifiesta en complejas funciones: los sentidos, las sensaciones -placer y
dolor- , deseos que son uno de los causantes de movimiento y que se manifiestan como
apetito, impulso o voluntad, el escalón superior es la imaginación que participa tanto de la vida
sensitiva como racional.
- Alma intelectiva: Hombre, el ente más complejo y que contiene en sí, a todos los estratos
inferiores. La materia es la vida sensitiva y la forma el alma racional, la facultad es la
discursiva o intelectiva, el logos -lenguaje y pensamiento-. Por la facultad intelectiva del alma
racional, el hombre tiene la capacidad de conocer por abstracción las formas, lo esencial que
hace que todos los hombres sean.

Descartes.

Primera Meditación: aquí Descartes nos habla que en sus primeros años admitía como
verdaderas una cantidad de opiniones falsas, de modo que le fue preciso deshacerse de todas
estas opiniones para comenzar nuevamente, negando el crédito a todas aquellas cosas que no
son enteramente ciertas e indudables. Todo lo que hasta ahora había admitido como
verdadero y seguro lo ha tomado por los sentidos pero, a veces, aunque estos eran
engañosos, existen quizás muchas otras de las cuales no se puede razonablemente dudar.
Para él era preciso reconocer que las cosas que se presentaban en sueños estaban formadas a
semejanza de algo real y verdadero, y estas cosas no son imaginativas sino, verdaderas y
existentes.
La aritmética, la geometría y otras ciencias de esta naturaleza, contienen algo
cierto e indudable pues, aunque este despierto o duerma, dos y tres juntos
formaran siempre el número cinco.
Decaer supone la existencia de cierto “genio maligno” (astuto y engañador) que emplea su
habilidad en engañarlo; piensa que todas las cosas exteriores que ve no son sino ilusiones y
engaños de los cuales éste se sirve para sorprender su credulidad.
Segunda Meditación: aquí Descartes llega a la conclusión de que no existe nada en el mundo
verdadero. El cuerpo, la figura, la extensión y el movimiento son solo ficciones del espíritu.
Tiene la certeza de que existe en tanto este “genio maligno” del cual hablaba primeramente, lo
engañe; y que jamás podrá ser que sea nada en tanto piense ser alguna cosa (“yo soy, yo
existo”).
Concluye que él no es más que una cosa que piensa, es decir, un espíritu, en entendimiento o
una razón. No es esa reunión de miembros que se llama cuerpo, ni un aire, ni un viento sino
que, está seguro de que es una cosa que piensa, duda, concibe, afirma, niega, que quiere, que
no, que imagina y siente.

En la primera certeza se plantea que soy una cosa que piensa. Sostiene que el sujeto tiene 3
ideas innatas (Alma: cosa pensante, Mundo: cosa extensa, Dios: cosa infinita). La proposición
pienso luego soy es absolutamente verdadera porque incluso la duda la confirma. El
pensamiento para Descartes son las operaciones del intelecto, de la voluntad, de la
imaginación y de los sentidos, son pensamientos. Nos hallamos ante la transparencia del yo
ante sí mismo (el que duda soy yo). La claridad es la regla básica del conocimiento y la
intuición constituye su acto fundamental. Decir #pienso luego existo”, no es un razonamiento
sino pura intuición. Descartes, cuando define la naturaleza de nuestra propia existencia,
sostiene que es una realidad pensante, en la que no hay ruptura entre el pensamiento y el ser.
La substancia pensante es el pensamiento en acto y el pensamiento en acto es una realidad
pensante. De este modo conquista una certeza, relacionada con la propia existencia, la cual en
la medida que es pensante, resulta clara y distinta. Para pensar preciso existir. La claridad y la
distinción se encuentran fundamentadas. Tales reglas se basan en la certeza adquirida que
nuestro yo o la conciencia propia como realidad pensante se presenta con los rasgos de la
claridad y la distinción. Nuestra existencia en tanto que la cosa pensante fue aceptada como
algo indudable sobre un único fundamente: la claridad y la distinción.

La primera certeza en relación con el método.


1º) Regla de la Evidencia: ¿Qué soy? Soy una cosa que piensa.
2º) Regla del Análisis: ¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, que quiere, que
no quiere, que concibe, que afirma, que niega, etc.
3º) Regla de la Síntesis: Yo soy una cosa VERDADERA porque piensa y por lo tanto puedo ser.
4º) Regla de la Revisión: “Pienso y luego existo”, es verdadero porque incluso la duda lo
confirma, el que duda soy yo. Estamos ante la transparencia del yo ante sí mismo.

Kant.

En el siglo XVII, la teoría del conocimiento se dividía en dos grandes escuelas filosóficas. La
primera era denominada “RACIONALISMO” (Francia), para la cual la verdad se encuentra en la
razón. Algo será verdadero, en la medida en que podamos fundamentarlo racionalmente.
Cuando los ideales del racionalismo se expandieron, extendieron a todos los ámbitos de la
cultura de todas las otras ciencias. A raíz de esto, apareció la ilustración (Francia)-siglo de las
luces-.
La segunda era denominada “EMPIRISMO” (Inglaterra). Viene del griego “empeyría” =
“experiencia”. La experiencia para los empiristas se basa en la sensibilidad = sentidos. Los
empiristas aceptaban también la razón, los sueños, la imaginación. Pero los sentidos son la
guía.
En relación a esto, Kant dice que la verdad no está en el Racionalismo, pero tampoco está en
el Empirismo. Sino que para Kant el conocimiento es una síntesis de lo que el sujeto recibe de
afuera (el material del conocimiento) y lo que él pone de sí (las formas a priori de la
sensibilidad y el entendimiento). De tal modo, conforma o construye el objeto de
conocimiento.
“Síntesis” es una palabra griega que propone: Una tesis - Una antítesis - Una síntesis.
Tesis: Se establece - Antítesis: Lo que se opone a aquello que se establece - Síntesis: Reúne
una solución de éstas dos, de tal modo que las comprende.
Kant dice que el gran error del Racionalismo y Empirismo es identificar la verdad en un solo
elemento. La verdad es, en el fondo, una síntesis de experiencia y razón.
¿Cómo hace Kant a su síntesis? Todos nuestros conocimientos comienzan con la experiencia:
lo primero que conocemos son los datos sensibles. Pero no todo conocimiento se identifica con
la experiencia ni la experiencia es el fin último del conocimiento. Implica una evolución donde
la participación del conocimiento es ordenado, organizado (facultad por ser seres humanos).
La sensibilidad está constituida por dos formas: Espacio y Tiempo
“Nunca nosotros conocemos las cosas como son en sí mismas, sino que las conocemos tal
como son ordenadas por nosotros en el espacio y tiempo”.

A raíz de esto, podemos nombrar los juicios propuestos por Kant. Un juicio es una conexión
entre dos conceptos: A y B; en donde A es el sujeto y B es el predicado
- Si el concepto B está contenido en A es un JUICIO ANALITICO: Es un juicio
independientemente de la experiencia, es universal y necesario, basado en el principio de
identidad. Son juicios explicativos pero no incrementan el conocimiento. Ejemplo: “Todos los
cuerpos son extensos”.
- Si el concepto B que actúa como predicado no se haya implícito en A, es mas B le añada algo
al concepto A, estamos frente a un JUICIO SINTÉTICO A POSTERIORI: Estos juicios
necesitan de la experiencia, incrementan el conocimiento, están basados en el principio de la
experiencia, pero no son universales ni necesarios. Son juicios que sirven para sacar
generalidades. Ejemplo: “Todos los cuerpos son pesados”.
- El tercero de los juicios es en el que se basan las ciencias y son LOS JUICIOS
SINTÉTICOS A PRIORI: Kant descubre que la naturaleza del conocimiento científico
consiste en ser una SINTESIS A PRIORI. El conocimiento científico consta de juicios
universales y necesarios. Además deben incrementar el conocimiento y son anteriores e
independientes de la experiencia. Ejemplo: El juicio “5 + 7 = 12” es sintético a priori, cuando
contamos recurrimos a los dedos de las manos, es decir, a la intuición, y gracias a ésta vemos
nacer el nuevo número correspondiente a la suma.
Dice Kant que todas las operaciones aritméticas son sintéticas a priori como lo es la geometría
y la física. La metafísica avanza mediante juicios sintéticos a priori o por lo menos aspira a ello.

Y ¿cuál es el fundamento de los juicios sintéticos a priori?


LA RAZON  El sujeto mismo que siente y que piensa (con las leyes de la sensibilidad y con
las leyes del intelecto). El hombre construye primero en su pensamiento
Y luego le exige al objeto que se adecue, con los principios para darle valor de ley y el
experimento que se pensó, así la naturaleza lo instruirá. La razón debe buscar en la naturaleza
lo que debe aprender de ella.
Kant supone que los objetos han de regularse de acuerdo con la naturaleza de nuestra
facultad intuitiva. El mismo que no es el intelecto lo que debe regularse a los objetos para
extraer conceptos, sino al revés: los objetos, en cuanto son pensados, deben ajustarse a los
conceptos del intelecto y concordar con ellos.
A priori solo conocemos de las cosas aquello que nosotros mismos hemos colocado en ella.

Nietzsche.
Su crítica se dirige a los cuatro pilares fundamentales de la cultura occidental: la moral,
la religión, la filosofía y la ciencia; en cuanto que se asientan en la concepción mentafísica
tradicional, es decir, en un mundo verdadero, permanente, etermo e inmutable y otro
fenoménico.
La crítica más dura la realiza contra la filosofía, ya que ha considerado al ser como una
realidad estática e inmutable. En esta crítica hay que distinguir dos aspectos: el lógico y
el epistemológico.
En el primero, critica la concepción del ser como una realidad estática, inmutable e inmóvil,
y la creencia de dos mundos: el mundo “aparente” (realidad sensible y cambiante) y el
mundo “real” (equivalente al mundo de las ideas). Esta separeción es debida, según Nietzsche,
a prejuicios filosóficos contra la vida y , sobre todo, contra ciertas manifestaciones, y es
síntoma de decadencia. El error metafísico tradicional lo expone Nietzsche en las 4
tésis del “Crepusculo de los Ídolos”. Es un libro escrito entre 1888 y 1889,donde describe en
primer término cómo el rito tanto apolìneo y dionisìaco se debaten constantemente en la vida
de los seres humanos.
En el aspecto epistemológico, la crítica se orienta hacia la génesis de las categorías y los
conceptos en la metafísica. El error está en la concepción que tiene la metafísica tradicional
de intentar establecer una correspondencia entre la realidad y los conceptos, y por
tanto, pretender mostrar una esencia común. Niezsche no renuncia a los conceptos, ya que
son necesarios para hacer frente al devenir y situarse con seguridad en el mundo. Este error
es debido a la concepción de la formación del concepto, pues no sigue un proceso
lógico mientras que para los anteriores filósofos esto sí ocurría. Por ello, N. propone que la
realidad sólo puede ser captada por un comportamiento estético (creativo y
efímero). Además dice que existe una estrecha relación entre el concepto y el lenguaje,
relación constituyente, de tal forma que los esquemas básicos de los filósofos vienen
condicionados por esquema lingüístico previo y viceversa. Como los conceptos están
basados en la metafísica tradicional, el lenguaje nos está engañando.

Nietzsche considera que el error fundamental de toda la filosofía desde Sócrates pasando por
Platón, Aristóteles y profundizando a partir de Descartes, está en la invención de un mundo
racional y la desvalorización de lo opuesto a ese mundo racional, el que se ofrece a los
sentidos, el mundo del devenir.

La crítica que hace Nietzsche a la concepción tradicional de la filosofía se basa en que


identificó la verdad con el saber puramente racional, con los conceptos. Incluso trata al filósofo
como el más soberbio de los hombres. El conocimiento dentro de esos parámetros, es decir,
dentro de los límites de la razón, es un conocimiento ínfimo en comparación con la realidad
misma, con la vida misma, el ser más verdadero de las cosas que siempre se va a escapar a
una compresión puramente racional, al intento de encerrar las cosas en representaciones,
conceptos, ideas, sistemas, etc. Éstos son necesarios para la vida, necesitamos los esquemas y
los acuerdos. El hombre tanto por necesidad como por hastío, desea existir en sociedad y por
lo tanto, precisa de un "tratada de paz". Éste conlleva algo que promete ser el primer paso
para la consecución de ese misterioso impulso hacia la verdad. Pero el gran error ha sido
identificar la verdad con esas representaciones, porque en el fondo lo que rige es la
multiplicidad, la variedad, el cambio permanente, la riqueza de la vida y su continua novedad,
la cual siempre nos proporciona un motiva de asombro ("El sol es nuevo cada día", decía
Heráclito). La equivocación fue haber perdido de vista que las verdades son ilusiones de las
que hemos olvidado que lo son. Las verdades son metáforas, imágenes, señales,
comparaciones, de aquello que verdaderamente existe y está siempre vivo, es decir, en
permanente fluir.

Para nuestro autor, existen dos tipos de hombres: el hombre racional y el hombre intuitivo.
Representan dos visiones de la vida opuestas, pero hay períodos en los que caminan juntos. El
uno angustiado ante la intuición, el otro mofándose de la abstracción; es tan irracional el
último como artístico el primero. Ambos ansían dominar la vida.
Se puede decir, que el primero se identifica con lo apolíneo y el segundo con lo dionisíaco.
Habla bien y no tan bien de los dos, y los dos son necesarios para la vida. Pero si bien en la
descripción no toma partido por ninguno, se puede apreciar (por el espíritu del texto) que el
hombre intuitivo es el que mejor capta aquel sentido último de la vida.

Texto complementario: Santiago Guervós.

En Nietzsche se produce un "giro retórico" que supone un modo particular de crítica y filosofía
que trata de reducir el pensamiento a un puro juego de figuras retóricas.
El lenguaje adquiere un protagonismo especial, tal véz porque porque Nietzsche intuye que ahí
está la clave para poder llevar a cabo la transformación radical de la filosofía.
Nietzsche pensaba que la más alta posibilidad de significación del lenguaje la tiene el lenguaje
de los sonidos, simbolizado bajo la figura de Dionisos y su expresión más inmediata: la música
(como si fuese el principio mismo de toda significación). La música es el arte por excelencia, es
el arte propiamente dionisíaco. Pero luego perdería toda su consistencia como principio. La
música deja de ser el verdadero lenguaje universal y pasa a ser un suplemento del lenguaje.
Más tarde, Nietzsche llega a la conclusión de que el lenguaje es esencialmente retórico, es
decir, persuasión. Todas las cuestiones que se refieren al lenguaje son cuestiones retóricas.
Todo es retórico, porque todo es lenguaje. El lenguaje es absolutamente arte. Según su propia
naturaleza es arte, es decir, retórica.
Además, agrega que el lenguaje es "tropos", es decir, movimiento.

A raíz de ésto, podemos decir que el lenguaje no es una episteme, es decir, verdad, esencia,
saber, etc. Por lo tanto, el lenguaje es una mera opinión, ilusión, manera de ver, doxa, pero no
conocimiento. El hombre a través del lenguaje no capta "cosas", sino "impulsos", "copias de
sensaciones".
Nietzsche no duda de que el mundo está constituido completamente de un modo retórico, es
decir, le muestra sólo el reflejo de su opinión sobre el mundo. "El hombre conoce al mundo
sólo en medida en que él se conoce". Por tanto, el lenguaje es esencialmente retórica, porque
se articula sobre la doxa, en la medida en que todo lenguaje transfiere un impulso.
Para dar consistencia a esta argumentación, Nietzsche se apoya en la definición que da
Aristóteles de la retórica: "Retórica es la facultad de observar todos los medios de persuasión
sobre cada cosa" y añade: "todo aquello que es posiblemente verosímil y convincente". La
retórica es, sobre todo, una fuerza, la fuerza del lenguaje. Esta definición acentúa y excluye
dos cosas: 1° La retórica no es una episteme - 2° Tampoco es una tekne. Por otra parte, como
indica el propio Nietzsche, es una definicion puramente filosófica.
La retórica es persuasión y para persuadir es necesario la fuerza y el poder del lenguaje. Por
consiguiente, esa fuerza está en el origen del lenguaje y radica en la "transposición", porque el
lenguaje fundamentalmente es transposición linguística antes de ser referencia a las cosas.

Otra ventaja que ofrece el modelo retórico es que, a través del concepto de fureza, se puede
explicar mejor el lenguaje como un producto del instinto artístico inconsciente. Nietzsche
relaciona ese inconsciente linguístico con el instinto. Tanto el lenguaje como el instinto no son
resultados de una actividad consciente de la reflexión. La originalidad de Nietzsche se
encuentra en enfatizar el nivel inconsciente del instinto y su fuerza creativa, frente a las
pretensiones de la razón.
El lenguaje inconsciente es aquel que pasa por otro lado, con relación a la consciente y
racional, pasa por el sentimiento, la pasión, la imaginación, el instinto, el sueño, etc.

Sartre.

El hombre al estar condenado a ser libre lleva sobre sus hombros todo el peso del mundo,
es responsable de sí mismo y de todos, en tanto que manera de ser. No podemos elegir
entre ser libres o no; simplemente somos libres, por el simple hecho que somos
conciencia.
La responsabilidad es enteramente del hombre, de un acto que él asume, sin
imposiciones, lo que me ocurre, me ocurre por mí, yo lo decido y yo lo asumo y no me
rebelo; porque todo lo que me ocurre es MIO, y estoy a la altura de lo que me ocurre; son
todas cosas humanas y además cuando elijo algo, en mi proyecto, también hay un
coeficiente de adversidad que yo decido. Y con esta elección puedo obrar bien o de mala
fe.
El filosofo toma el hecho del nacimiento como facticidad, algo que él no eligió, que está
dado y que por lo tanto debo asumirlo así y elegirlo. Y el hecho de su nacimiento lo veo
como una proyección.Todo lo que nos ocurre puede ser considerado como una
oportunidad, un proyecto.
El ‘ser-en-sí’ es el objeto, la cosa. El ser es lo que es, y nada más. Es una entidad densa,
encerrada en sí misma, no mantiene relación con ningún otro. No existe fuera de sí y se
agota en sí. De esta carencia de relación se explica su incognoscibilidad.
El ‘ser-para-sí’, es la conciencia o realidad humana, es decir, es el sujeto. Es un ser
incompleto, no acabado, que ha de realizarse. Es, sobretodo, conciencia de la nada,
puesto que puede ser de otra manera, aspira a otro ser. El ser-para-sí, el hombre, es un
proyecto que existe en la medida que se realiza.
Texto de COPLESTON:

Sartre explica que libertad es una propiedad del ser consciente; el hombre primero ES,
existe (es lo factico, el ser en sí) y desde allí se convierte en un para sí (sujeto con
conciencia)
El hombre es el NO-YA-HECHO. El se hace a sí mismo, lo que llega a ser va a depender
de sí mismo de su propia elección.
Nuestra libertad está limitada por toda clase de factores externos, internos, fisiológicos,
psicológicos, ambientales, de educación, de presión social, etc.
La tesis de que el ser humano es total o absolutamente libre está en desacuerdo con los
hechos de la experiencia y con nuestro modelo ordinario de hablar y pensar.
Yo no puedo alterar el pasado (como tampoco por ejemplo las condiciones ambientales).
El pasado es inalterable, pertenece a mi mismo como facticidad (ya está), es un hecho y
depende de mí y del significado que yo le de al pasado, es lo que tendrá o no influencia
en mi presente y en mi futuro.
El darnos cuenta de esta total libertad y responsabilidad va acompañado de angustia;
podemos intentar desviarnos de esta y atribuir la responsabilidad a dios, a la herencia,
etc., pero si lo hace está actuando de mala fe; y eso, tener conciencia de su libertad y
enmascarar para sí mismo la libertad da origen a la angustia.
Sartre cree que cada uno debe tomar la decisión y que él no se la puede dar hecha, y
además el joven ya sabía lo que iba hacer; el sujeto tiene un yo proyectado ideal, un
conjunto de valores que lo llevan a su accionar.
El ideal de los hombres se proyecta por sus acciones.
Él infiere que los otros son inferidos solo por la observación de sus cuerpos y
movimientos; son conjeturas de mi parte, si pienso que ese hombre que pasa a mi lado
tiene una conciencia similar a la mía. Lo que si se es que mi propia existencia personal es
cierta, la del otro es probable.
Busca en realidad pensar en el otro como un sujeto (no como un objeto), por lo tanto
busca razones que prueben la revelación del otro como sujeto.
El ejemplo del pasillo del hotel. Sartre quiere demostrar que analizando situaciones en las
que el OTRO se revela claramente como sujeto a la conciencia de uno mismo.
El “NOS SUJETO” surge en la confrontación con los OTROS (al nivel de conciencia
reflexiva)
El “NOS OBJETO” (aquí los otros no tienen conciencia del nos sujeto).
En el NOSOTROS un grupo se enfrenta a otro. Se da un NOSOTROS en la experiencia por
ejemplo en un partido de futbol, cada espectador esta absorto en el espectáculo, pero
todos son co-espectadores por mas que no estén reflexionando en el NOSOTROS como
sujeto colectivo.