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CLAVES DEL ÉXITO, INTELIGENCIA EMOCIONAL

1. No están preocupados por la recompensa. Una cosa que nunca


dice un buen empleado es: “Ese no es mi trabajo”. Los empleados
más exitosos son aquellos que trabajan más allá de la descripción
de sus trabajos, en lugar de estar esperando reconocimiento.
2. Toleran el conflicto. Ni buscan situaciones conflictivas, ni huyen
del conflicto. Son capaces de mantener su compostura mientras
exponen su postura con calma y lógica. Son capaces de resistir a
los ataques personales.
3. Se centran en lo importante. A los alumnos pilotos se les suele
decir: “Cuando las cosas empiezan a ir mal, no te olvides de pilotar
el avión”. Los mejores empleados no se distraen con los clientes de
mal humor o las quejas entre oficinas. Saben diferenciar entre los
problemas reales y el ruido de fondo.
4. Tienen coraje. Están dispuestos a hablar cuando otros no lo están,
ya sea porque se trate de una cuestión complicada o para
impugnar una decisión ejecutiva. Piensan antes de hablar y eligen
sabiamente el mejor momento para hacerlo.
5. Tienen su ego bajo control. Nunca dan a sus egos más peso del
que se merecen. Están dispuestos a admitir cuando se equivocan y
dispuestos a hacer cosas de otra manera, ya sea porque es mejor
o porque es importante para mantener la armonía del equipo.
6. Nunca están satisfechos. Tienen la convicción de que las cosas
siempre pueden ser mejores. No importa lo bien que vayan las
cosas, siempre se puede mejorar.
7. Reconocen cuando las cosas están rotas y las arreglan. No
pasan los problemas por alto, sino que buscan ponerle remedio de
inmediato.
8. Son responsables. “No es mi culpa” es la frase más irritante que
se puede escuchar en una oficina. Los empleados más exitosos
son dueños de su trabajo, de sus decisiones y de todos su
resultados, sean buenos o malos.
9. Son agradables. Son queridos por todos los compañeros de
trabajo. Tienen habilidades de integridad y de liderazgo (incluso si
no están en una posición oficial de liderazgo). Externamente, son
personas en las que se pueden confiar para representar a la
empresa.
10. Neutralizan a la gente tóxica. Tratar con personas difíciles
es frustrante y agotador para la mayoría. Los empleados exitosos
controlan sus interacciones con personas tóxicas al mantener sus
sentimientos bajo control. Saben identificar sus propias emociones
y no permiten que la ira o las frustración alimente el caos.