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ENSAYO

“GLOBALIZACIÓN TRAS LA CORTINA”

MIGUEL FELIZZOLA
MACIEL ROSADO
CRISTAL CABALLERO
MARÍA CAMILA PERALTA

DOCENTE:

TEDDY SEOANES LERMA

COLEGIO NACIONAL LOPERENA


2019
GLOBALIZACIÓN TRAS LA CORTINA

La globalización como actividad mundial ha tenido efectos tanto positivos como


negativos, y es que cuando se habla de globalización solo se piensa del intercambio
comercial, económico y cultural de varios países, esa es una buena definición de
globalización. Sin embargo, hay una cara oculta tras este aparente beneficio.

Mirar la globalización desde dos puntos de vista críticos nos lleva a entender mejor
qué estamos haciendo a la hora de entrar a ese “mundo globalizado” y las
consecuencias con las que no solo nosotros como país cargamos sino también otras
naciones llevan. La globalización es buena hasta el punto en que tengamos que
pisar a un país para sobresalir nosotros, que es básicamente lo que se plantea acá
y lleva a esos efectos negativos que sufren los “países tercermundistas”.

La globalización surge como una idea para que los países ricos se vuelvan más
ricos y los “países en vía de desarrollo” (nunca llegan a desarrollarse) intenten
igualarse a los países desarrollados, mientras todo esto pasa están los países
tercermundistas, que son los que ni siquiera tienen esperanza de salir de su pobreza
que los absorbe.

Al hablar de globalización se hace necesario hablar de la pobreza del mundo y este


es el tema más importante que hay que abarcar de la globalización, sería más o
menos su lado oscuro. Toda la pobreza que acarrea la globalización es
sorprendente porque todo eso se va sumando y va haciendo que esa pobreza sea
mayoría en frente a las riquezas.
Desde un punto de vista general, la pobreza se define como una carencia de los
bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades básicas. Sin embargo,
existen una multitud de dimensiones o funciones asociadas a la pobreza. Nos
centraremos, en este estudio sobre la pobreza colectiva y no individual. Hablaremos
de pobreza en sentido internacional o nacional, pobreza de servicios, de salud y de
educación.

La pobreza se puede tomar como causa y consecuencia de muchos conflictos


sociales, políticos y económicos porque tenemos la idea errada de que la pobreza
solo le afecta a los países que la viven y no es así, la pobreza si bien puede ser
colectiva o individual, en este caso cuando un país es pobre afecta a sus al
rededores también, porque la necesidad que viven estas personas buscaran
satisfacerlas con el país vecino y ambos países se ven afectados, el uno porque se
queda si habitantes y el otro porque tiene una sobre población, y ahí está presente
la definición de globalización, intercambio cultural, económico y social.
Entendemos por desigualdad, la desigualdad económica, que se contempla como
la distribución desigual de la renta y de los bienes y servicios. Pero desigualdad
también es que países ricos tengan dentro de ellos ciudades con máxima pobreza
y aun así hagan alarde de su riqueza. Cuando entendamos que la pobreza no es
más que otro tipo de desigualdad, encontraremos como combatirla.

Sin embargo la pobreza no solo se puede tomar como un acto de la globalización


sino también de la mala política, y como lo dicho antes de los países que pisotean
a otro para subir ellos, si bien la pobreza es “subjetiva” algo que esta claro es que
un país en donde la tasa de desnutrición sea la mas alta (África), donde la mayor
riqueza de dicho país sea la tierra (África) y/o donde se tenga que hacer “sopa de
cuero de silla” para comer (África) esta sumergido en una pobreza total, se tiene
que replantear la definición de pobreza.

La globalización aparenta ser una estrategia para dar igualdad a todos los países al
crear entre ellos un canal tiene como fin el intercambio en aspectos tales como los
económicos, comerciales, y culturales. Tras de esto se oculta un insensible
propósito que empeora aún más las condiciones de vida de aquellos países que ya
atraviesan una terrible crisis.

El objetivo de este trabajo es entender los efectos de la globalización en la pobreza


y cómo influye esto en la vida de las personas, conocer que en realidad pobreza.
Diferenciaremos las desigualdades internas a un país y las externas, es decir de un
país o región en frente de otra parte del mundo.
África no ha logrado engancharse al tren de la economía global, su participación en
el comercio mundial es cada vez más insignificante, y también parece decrecer el
interés que ella suscita en el mundo. A esto habría que añadir la situación de crisis
profunda que afecta a el continente en todos sus ámbitos social, político, sanitario,
educativo, etc.

África ha venido jugando un rol importante en el proceso Globalizador, como fuente


de mano de obra y materias primas baratas para occidente. África podríamos decir
que es la región más globalizada del mundo, ya que su economía y su política
dependen de cualquier parte del mundo menos de ellos mismos, irónicamente África
es uno de los continentes más afectados, en donde precede la pobreza y la
desolación, esto se puede ver claramente en los mercados de varias ciudades de
Sudán del Sur, pues se encuentran solo sal y té para alimentarse. Por eso, en
algunas áreas la gente sobrevive comiendo las semillas de plantas que crecen en
lagos, lagunas, charcas, pantanos o arroyos (nenúfares). Así lo asegura Philippa
Pett, de Médicos Sin Fronteras del Reino Unido, para quien el principal desafío del
día a día de los pobladores es el de conseguir comida.
Y es que en el mes de febrero se declaró oficialmente la hambruna en este país del
cuerno africano, que además se encuentra consumido por una guerra civil desde el
2013.

Fenómenos como la pobreza extrema, el desplazamiento forzado y las sequías han


contribuido a que países como Sudán del Sur llegaran a esta crisis alimentaria. Y
no está solo. “Los últimos estudios precisan que 102 millones de personas
padecieron malnutrición aguda grave en el mundo en 2016, un 30 por ciento más
de los 80 millones del año anterior”, dice Dominique Burgeon, director de la División
de Emergencia de la FAO.

Por ello, las voces se han levantado frente a esta problemática, que ahora depende,
en su gran mayoría, de las ayudas externas que puedan recibir estos pueblos. Por
ejemplo, Oliver Longué, director general de Acción Contra el Hambre, advirtió que
“2017 podría ser crítico y profundamente cruel en estos cuatro países, donde la
hambruna lleva ya años en los titulares”.

A pesar de ello, para Longué, existe una situación aún más preocupante: la
indiferencia. “Durante los últimos meses, “se habla más de la Casa Blanca que de
la África negra”, donde miles de personas “ya están experimentando la hambruna”.
Con él coincidió el director general de Oxfam Intermón, José María Vera, quien pidió
que “esta situación no caiga en el olvido”, no solo por la ayuda humanitaria que
necesitan miles de personas, sino por el “interés público”.

Yemen, un abismo para las personas vulnerables de acuerdo con una evaluación
conjunta realizada por tres organismos de la ONU, el número de personas que
padecen inseguridad alimentaria en Yemen ha aumentado en 3 millones en siete
meses, y se estima que actualmente, 17,1 millones de yemeníes tienen dificultades
para alimentarse a causa del conflicto.

De igual manera, la FAO advirtió que “el riesgo de una declaración de hambruna en
este país es muy alto”. “El nivel actual de hambre en Yemen no tiene precedentes,
y se traduce en duras privaciones y consecuencias humanitarias negativas para
millones de personas, especialmente para los más vulnerables”, indicó Stephen
Anderson, director de país del PMA en Yemen.

Y esto lo podemos ver claramente en países de África como Somalia, sin reservas
de alimentos el conflicto, la inseguridad civil y la sequía se conjugaron actualmente
en Somalia para doblar el número de personas –ahora unos 2,9 millones– que
padecen grave inseguridad alimentaria respecto a hace seis meses. Además, la
sequía disminuyó el alimento para los animales, y se estima que la tercera
temporada consecutiva de lluvias fue insuficiente y redujo la producción agrícola en
las regiones meridional y central a un 70 por ciento por debajo de los niveles medios,
lo cual agotó las reservas de alimentos. Y en las Sequías que arruinan y desolan a
Sudán del Sur Según Unicef, la hambruna en Sudán del Sur es un hecho que afecta
a más de 100.000 personas en algunas zonas del país, y que podría afectar a un
millón más en los próximos meses. En este país del cuerno africano, años de
violencia y malas cosechas han desembocado en dicha crisis, la cual se agranda
con el miedo de los sudaneses a ser atacados; esto hace que las personas no
salgan a cultivar.

Así, 3,3 millones de familias han tenido que huir de sus casas en busca de
protección y alimentos, dejando atrás sus tierras y los pocos recursos que tenían.
Al no haber suficientes cosechas, el precio de los productos básicos se ha
encarecido (la inflación ha llegado a subir un 800 %). Las familias no pueden
comprar comida y sobreviven a base de nenúfares o semillas. Apenas comen una
vez al día.

Además la globalización también afecta la salud de los habitantes no solo con


hambrunas si no con enfermedades terminales transmitidas fácilmente puesto a que
esta personas no tienen acceso a buena educación, lo que implica las prevenciones
que deben tener para no caer en la desgracia de las enfermedades, y no solamente
esto, no hay un sistema de salud responsable y fundamentado que puedan dar el
tratamiento necesario para ayudar a la población, lo que sumerge a estos naciones
pobres en una de las tasa más altas de mortalidad en el mundo.

Si la globalización pretende alcanzar la equidad, ¿por qué se presentan entonces


estos casos? La corrupción y exclusión invaden los fines de la globalización
dificultando el cumplimiento de las pintorescas expectativas que parecen alejarse
cada vez más de la realidad.

Por esto mismo es necesario la replantación del nuevo mundo y los factores que
implica este para las naciones.

La globalización en base al capitalismo, genera un gran número de efectos


negativos para el medio ambiente, debido a diferentes factores entre los cuales se
encuentra el hecho de que los mercados internacionales constantemente generan
un aumento en gran escala de los recursos energéticos y como consecuencia se
incrementa la emisión de sustancias contaminantes, las cuales producen a su vez
el cambio climático y el calentamiento global, que actualmente representa una
amenaza para el desarrollo humano y afecta a todos los habitantes de todos los
países.

Otra problemática se presenta en los países más pobres que se ven en la posición
de sobreexplotar sus recursos naturales, debido a las altas demandas generadas
por los consumidores y de igual forma por la necesidad de cubrir diversas deudas
externas que han adquirido con los países ricos, ya que son estos quienes se
encargan de explotar los recursos generando mayores beneficios para estas
compañías extranjeras.
Muchos países han abusado de sus recursos para lograr maximizar su producción,
al grado que si no existe una moderación estos pueden llegar a ser explotados hasta
ser agotados. Ejemplos claros de esto son la deforestación y la sobreexplotación de
los bancos de peces en aguas patrimoniales e internacionales.

Existen algunos países que con la finalidad de ser más competitivos y rentables en
el mercado internacional optan por reducir costos en cuanto a seguridad ambiental,
y es el caso de grandes empresas transnacionales que establecen sus fábricas
dentro de países donde la mano de obra es mucho más barata y que su legislación
ambiental es menos estricta, obteniendo con esto producir a menores costos y que
los beneficien dentro de la oferta comercial para generar mayores ventas.
Los efectos negativos sobre el medio ambiente más destacados son ;el
adelgazamiento de la capa de ozono producidos por los gases CFC emitidos a la
atmósfera, lo que está provocando una mayor exposición a la radiación emitida por
el sol, un aumento de la temperatura, deshielo de los casquetes polares, aumento
del nivel del mar, desalinización de los mares, con sus consecuentes cambios de
corrientes, cambios de los fenómenos climatológicos, muerte de los ecosistemas de
peces y seres acuáticos por la desalinización; otro efecto es el efecto invernadero
por la emisión de gases nocivos a la atmósfera como dióxido de carbono (CO2),
metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y fluoruros, estos gases provocan una capa en
la atmósfera que no deja entrar ni salir el calor y que está provocando un aumento
considerable de la temperatura en todo el globo terráqueo.

De igual forma otro factor que afecta a la naturaleza es la utilización de energía


contaminante y escasa, como son la quema combustibles fósiles: petróleo, gas
natural, combustibles sólidos, que contribuye al efecto invernadero; humos
producidos por los procesos industriales químicos, minerales y metales, residuos
industriales y nucleares, la destrucción de bosques, con la tala indiscriminada de
árboles y la consecuente reducción de oxígeno y que también producen
desertización; utilización de disolventes que contaminan el agua, destrucción de
ecosistemas, reducimos la biodiversidad para la comercialización de algunas
especies y la caza indiscriminada de algunas especies hasta su extinción, la
población emplea fertilizantes en la agricultura que degradan el suelo; se agotan los
yacimientos y recursos minerales y se contaminan mares, ríos, el aire y la tierra.

Es así como en la actualidad el proceso de globalización económica está causando


un gran impacto ecológico en la expansión y aceleración en el uso de los recursos
naturales; la transformación de la geografía de la presión ecológica a lo largo y
ancho del mundo, siendo los países más pobres los que cada vez sufren más por
la contaminación y el uso insostenible de los recursos naturales; y la intensificación
de la competencia internacional, causando una pérdida de soberanía y autonomía
en la toma de decisiones medioambientales.
Ahora bien, para hablar de globalización tenemos que tener muy en cuenta el
impacto que a traído está sobre la cultura, siendo ella la determinante de las
acciones que tuvieron, tienen y tendrán las sociedades.

La Globalización Cultural es un proceso de exportación, expansión y asimilación de


costumbres, valores, expresiones artísticas, creencias religiosas, gastronomía y
tradiciones, que se debe de entender siempre desde la expansión de
la Globalización económica, gracias a la cual se han adquirido culturas y
costumbres de otros países, convirtiéndolas en algunos casos como propias. Por
esto mismo nos encontramos ante un proceso dinámico de intercambio, con una
perspectiva totalizadora de todos los elementos de los países, incluidos los
capitales, producción, tecnología y por supuesto la cultura, siendo un proceso de
globalización inherente a la relación de dependencia económica establecida.
Pero, ¿Qué conlleva la globalización cultural?
En la cara amable de la globalización se pueden encontrar las señales que
caracterizan a las sociedades más modernas: integración y facilidad de las
comunicaciones, libre movimiento de mercancías o extensión de los derechos
humanos. Son signos de modernidad que definen a los países desarrollados y
mejoran la vida de sus ciudadanos.
Si hay un aspecto en el que se ha hecho visible la globalización es el de las
tecnologías de la comunicación. La irrupción y consolidación de las redes sociales
y la posibilidad de contactar en tiempo real con cualquier parte del planeta han sido
dos de sus claves. Esto también ha afectado a la percepción que el ciudadano tiene
del mundo como un ente único. Para las personas del siglo XXI la Tierra es la casa
común, y mucho más pequeña de lo que era para los humanos de los siglos
pasados.
La comunicación permite el intercambio cultural. Este conocimiento compartido
enriquece a todos, tanto en el ámbito de las ideas como en el económico. En la
historia de la humanidad nunca ha habido mayor trasvase de valores culturales que
en la actualidad. Este hecho plantea retos y debates, pero la multiculturalidad es
una realidad en los países avanzados. Las grandes capitales del mundo tienen
pequeños microcosmos identitarios en sus barrios y reflejan una nueva forma de
convivencia entre las distintas culturas.
La libre circulación de mercancías y capitales ha generado algunos aspectos
positivos para la economía global, aunque no siempre se han visto reflejados en la
población. Que los mismos productos se puedan consumir en distintos países con
las mismas características es uno de los símbolos de la globalización comercial.
Como en todo proceso, hay avances y retrocesos, y tal vez el aspecto económico
sea uno de los más conflictivos. En la actualidad, hay dos tendencias opuestas: la
de globalizar aún más la economía y la vuelta al proteccionismo.
Pero no sólo podemos ver el lado bueno sino, también aquel que al hablar de la
globalización las grandes potencias nos ocultan, y que realmente son las mas
visibles en esta.
La cara negativa del proceso de globalización está, principalmente, en la
uniformidad cultural y la desigualdad económica. Resulta paradójico que se fomente
un mismo estilo de vida global cuando las diferencias en la calidad de vida son tan
grandes, no solo entre países, sino dentro de cada uno de ellos.
Entre los problemas que algunos ven al proceso globalizador está una cierta
disminución de la soberanía nacional. Como los países están tan interrelacionados
en lo económico, social, político y cultural, cualquier desvío de las pautas generales
es visto con recelo. Sin embargo, este intervencionismo no es malo ni bueno por sí
mismo, simplemente es un rasgo característico de los nuevos tiempos. La bondad
o maldad dependerá de las consecuencias. Por ejemplo, que la comunidad
internacional obligue a un país a respetar los derechos humanos es algo positivo
para sus ciudadanos. Sin embargo, si un grupo de países obliga a otro a adoptar
determinadas políticas económicas que van contra la mayoría de su población, será
negativo para su sociedad.
También hay quien ve un peligro de pérdida de la identidad nacional, ya que las
sociedades cada vez se parecen más entre sí, con los mismos gustos culturales,
modas, etc. Tal vez haya que situar el debate en si esas identidades nacionales son
estáticas o si siempre han estado evolucionando. En este segundo caso, el
problema estaría más en la uniformidad que en la transformación. Más que el
cambio, lo que preocupa es que este cambio lleve a todos los países al mismo sitio,
al mismo estilo de vida.
Para las lenguas minoritarias sí que se ha detectado un riesgo real de desaparición
o, al menos, de pérdida de influencia en sus territorios. En la vida de una persona
esto puede ser casi imperceptible, pero en el transcurso de varias generaciones
puede darse una paulatina desaparición de muchas lenguas en todo el planeta. El
problema de que una lengua desaparezca no es algo menor. La lengua es el
máximo exponente de una cultura y su pérdida conlleva la desaparición de una
identidad única e irreemplazable. Por eso, un correcto proceso de globalización
debe preocuparse de que esas esencias que definen a los pueblos perduren, en la
medida de lo posible.
Uno de los aspectos más criticados por los detractores de la globalización
económica es la fuga de empresas nacionales a países donde los costes de
producción son más bajos. Esta deslocalización ha tenido dos consecuencias
perniciosas. Por un lado, al desaparecer los puestos de trabajo se ha incrementado
el paro en los países desarrollados. Por otro, se han precarizado los empleos y se
han perdido derechos que formaban parte del llamado estado del bienestar.
Una de las consecuencias de lo anterior es que han crecido las desigualdades.
Aumentando sus beneficios y sus posibilidades de competir, las grandes
multinacionales son las grandes vencedoras de este modelo de globalización
económica. Por el contrario, las pequeñas empresas nacionales y los profesionales
autónomos han visto mermar sus ingresos. Por su parte, los trabajadores han
perdido capacidad adquisitiva.

En una perspectiva global se puede ver cómo esa concentración del capital en unas
pocas manos empobrece también a los países. Muchas naciones tienen un
producto interior bruto más bajo que la cifra de negocio de las grandes
compañías, lo que sitúa a sus Estados en una posición de inferioridad.
En resumen, se podría decir que la globalización es un proceso irreversible, pero
está por ver de qué manera se desarrolla. Mientras el proceso avanza, en muchos
países se han vuelto a levantar banderas nacionales que hacen sospechar que, tal
vez, la humanidad aún no está preparada para lograrlo.