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TEMA 40 La economía como ciencia.

La primera formulación de un conjunto de principios científicos sobre el tema económico se debe a


Adam Smith (1723- 1790), quien sistematizó es saber existente hasta su tiempo, dándole una nueva
orientación y facilitando su desarrollo posterior.

Economía es la ciencia que estudia la administración más conveniente de los


recursos escasos de una sociedad para la producción, distribución y
consumo donde intervienen los distintos agentes económicos según
sus necesidades. Los fines generan deseos y necesidades que el
hombre ordena según su importancia.

Esta ordenación es previa a la utilización de los medios que deben ser adecuados a cada necesidad
o deseo. Un bien, material o servicio, no es más que un objeto apto para satisfacer una necesidad.

La finalidad de la actividad económica no es producir bienes sino satisfacer necesidades.


Se trata de actividad económica si los bienes utilizados son escasos y tienen usos alternativos.
Normalmente, los bienes y servicios que se ofrecen son reducidos, pero no todos son escasos.

Debe considerarse que si todos los bienes fueran libres no existiría actividad económica.

La escasez de los medios para satisfacer las necesidades obliga a administrar adecuadamente los
bienes de los que disponemos. Los bienes deben tener más de una aplicación. Y la elección entre
estos usos diversos constituye el secreto de la buena administración, es decir, de hacer
“economía”.

Las ventajas fundamentales que permite un notable incremento de la producción son:

 el ahorro de tiempo.
 la plena utilización de los instrumentos de producción.
 las cualidades innatas de cada sujeto que pueden aprovecharse mejor a través del proceso
de división del trabajo.

Los trabajadores menos formados encuentran un lugar en el proceso productivo, la labor de


aprendizaje se acorta y se favorece la introducción de maquinaria. Esto es porque las tareas de
producción pueden simplificarse y realizarse con instrumentos.
Una consecuencia de la división del trabajo, es la necesidad de intercambio entre los distintos
sujetos, que exige dos instrumentos:

 El mercado.

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 El dinero.

La actividad económica es una actividad que supone una constante e intensa relación social. Esto
implica siempre la venta de nuestros bienes y servicios en el mercado, la percepción del dinero y la
adquisición de otros bienes con los que satisfacer nuestras necesidades.
La actividad económica se suele clasificar distinguiendo tres grandes sectores:

 El sector primario.
 El sector secundario.
 El sector terciario.

El sector primario, abarca las actividades relacionadas con la tierra y la naturaleza como la
agricultura, ganadería, pesca y selvicultura (explotación forestal).
El sector secundario, recoge las actividades industriales, a través de las cuales los bienes se
transforman. Y, el sector terciario, con la producción de bienes intangibles o servicios.
Desde otra perspectiva los sectores pueden dividirse en:

 Privados.
 Economías domésticas o familias y empresas.
 Públicos.

Privados, economías domésticas o familias y empresas; y públicos, actividades de las


Administraciones Públicas que ofrecen básicamente servicios.

Los agentes económicos que constituyen los sectores institucionales, son:

Las sociedades no financieras, o sea, sociedades anónimas, de responsabilidad limitada o


cooperativas cuya función es la producción de bienes y servicios no financieros.

Las instituciones financieras, como bancos, cajas empresas de seguros. Su actividad se centra en la
intermediación financiera.

Las administraciones públicas, que son el Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos,


Diputaciones Provinciales, Cabildos, Organismos Autónomos. Conjunto que tiene por misión la
producción de bienes y servicios que no pasan por el mercado y van dirigidos al consumo de la
colectividad.

Los hogares, que consumen bienes y servicios y pueden también producirlos para consumo propio,
por ejemplo el autoconsumo en explotaciones agrícolas.

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Las instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares, que son benéficas cuya actividad es la
producción y suministro de bienes y servicios que no pasan por el mercado, como ser partidos
políticos, asociaciones, sindicatos, organizaciones no gubernamentales.

Por último, el resto del mundo que recoge al conjunto de unidades no residentes. La producción
necesita medios, factores o recursos que la empresa combina para obtener artículos más próximos
al consumo. Son los llamados factores productivos.
Los recursos originarios son dos:

 El trabajo del hombre.


 La tierra o naturaleza.

Las retribuciones que recibe el trabajador a cambio de su trabajo, salarios, son pactadas en el
mercado de servicios del trabajo, por lo que se lo considera un pago contratado.

Por tierra o naturaleza se entiende el conjunto de bienes económicos utilizados en la producción,


como ser tierra, carbón, petróleo, pesca. La característica de este factor productivo es que no puede
alterarse. Se trata de una dimensión fija.
Los límites se muestran a través de la contaminación del aire, del agua, cambios climatológicos,
erosión de la tierra, sobreexplotación del agua dulce y sus acuíferos, del mar y otras
alteraciones atribuibles al modelo de actividad productiva actual, basado en el consumo energético
sobre todo de fuentes de energía primaria no renovables (gas y petróleo).

La tierra o naturaleza, es un factor muy heterogéneo, tanto puede ser terreno urbano bien situado o
marginal; o rústico fértil o estéril. Puede ser renovable o no. Los renovables son los que pueden
utilizarse de forma reiterada en la producción, por ejemplo el viento en la producción de energía
eólica. Mientras que, los no renovables se agotan al emplearlos en el proceso productivo, como ser
el petróleo o el gas.

En el proceso de producción existen recursos intermedios llamados bienes de capital, que sirven
para producir, o sea, la maquinaria, utensilios de toda clase.

En la actualidad, en plena globalización el capital fluye libremente allá donde se da la mejor


combinación de rentabilidad, liquidez y seguridad. El elemento diferenciador es el nivel del capital
humano. Las sociedades que priorizan la formación tendrán mayores ventajas. Esto supone que al
aumentar los instrumentos de producción, no se fabricarán al mismo tiempo bienes de consumo.

Esta privación del consumo inmediato para aumentar los medios de producción se denomina ahorro,
lo cual se opone al concepto de consumo, pero no de gasto, porque lo ahorrado se gasta en
aumentar el capital, denominándose este gasto capitalización o inversión.

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El trabajo se retribuye con el salario, la tierra con su renta y al capital con interés.
El empresario orienta los recursos productivos y los dirige hacia la obtención de aquellos bienes que
se precisen para satisfacer las necesidades. Su retribución se denomina beneficio.

Una característica destacable de la actividad económica es que los individuos tratan de satisfacer
inicialmente las necesidades primarias, como alimentación, vestido, vivienda; y luego se plantearán,
en función de la capacidad adquisitiva, el consumo de bienes secundarios o de lujo. Los nuevos
productos alimentan nuevos deseos. Pero el individuo no desea todo de un bien y nada de otro.

La relación marginal de sustitución (RMS) entre dos bienes, X e Y, mide la máxima cantidad del bien
Y a la que estamos dispuestos a renunciar para obtener una unidad más del bien X.

RMSxy= X/Y

De esta forma, medimos la valoración de un bien con relación a otro. El valor del bien se mide por el
sacrificio en el que se incurre para su consumo.
Además, este valor no es fijo, si no que disminuye conforme aumenta su consumo, y los gustos de
los individuos cambian en el tiempo.

Estos hechos se representan en las llamadas “curvas de indiferencia”, simplificando el mundo en


dos bienes, entre los que se dan los siguientes hechos:

En todas las combinaciones se eligen los dos bienes. Cada individuo está sujeto a una restricción
presupuestaria, por lo que sólo puede consumir una cantidad limitada de bienes, por lo que se
convierten en bienes escasos para el consumidor.

Los bienes son sustituibles, o sea que, hay diversas combinaciones de los bienes que resultan
indiferentes al individuo, y que son las que se sitúan sobre la curva de indiferencia. Por lo tanto, la
línea de indiferencia es la que une todas las combinaciones de bienes que producen la misma
satisfacción o utilidad al individuo. Por último, cuanto más se tiene de un bien, menos se valora.

El coste de rechazar la mejor opción en el momento de la elección, se define como coste de


oportunidad. Esto es el valor de la mejor alternativa existente. Lo cual presupone que la otra
decisión habría sido también eficiente.

El problema básico es que los recursos están disponibles en cantidades limitadas y es necesario
elegir. Esto se muestra claramente en la curva de transformación o “frontera de posibilidades de
producción” (FPP). Ésta nos muestra la cantidad máxima de un bien que puede producir una
economía con los recursos y tecnología disponibles y dadas las cantidades de otros bienes y
servicios que también produce.

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Los puntos situados en la curva de transformación representan asignaciones eficientes, en el
sentido de que la sociedad no puede producir una mayor cantidad de un bien sin producir una
menor de otro, Los puntos situados por debajo de la frontera de posibilidades de producción
representan asignaciones de recursos ineficientes, porque se despilfarran recursos.

En los puntos más allá de la frontera son producciones inalcanzables pues no hay recursos
suficientes para producir bienes y servicios.
Cuando hablamos de la población como condicionante de la actividad económica, nos referimos por
un lado, que genera las necesidades, o sea, el consumo, y por otro lado contribuye a la generación
de la renta nacional. Pero también, de ella surge la organización empresarial y la creación del nivel
tecnológico.

Las cuestiones a tener en cuenta al tratar de la evolución de la población son:

Sus tasa de natalidad y mortalidad. Usualmente suelen calcularse por cada 1000 habitantes, y son
las cifras que expresan el ritmo con el que la población se desarrolla. Estas tasas nos hablan de un
pasado y para referirnos al futuro que aguarda a la población, se toman otros valores como la
esperanza de vida al nacer en un determinado lugar dadas las condiciones e vida.

También debemos ser capaces de explicar el crecimiento demográfico de un país mediante las
pirámides de población. En el caso de España, se da un estrechamiento en la base de la pirámide
como consecuencia de la caída de la natalidad. Este hecho, bastante generalizado en los países
occidentales europeos, creará tensiones en el futuro sobre el mercado laboral, la estructura
productiva y la Seguridad Social.

El segundo problema que debe resolverse al estudiar la población de un país es su grado de


actividad económica, o sea, cómo se incorpora a los procesos de producción nacionales.

Para lo cual deben tratarse los siguientes temas:

Cuanto mayor sea la proporción entre la población activa, o sea población ocupada más población
desocupada que busca trabajo, y la población en edad de trabajar, mayor de 15 años y menor de
65, denominada tasa de actividad, mejor será la utilización del factor trabajo en la actividad
productiva y más saneada la financiación del Estado de Bienestar.

Por otro lado, en las sociedades desarrolladas la mayor parte de la actividad productiva y del empleo
se concentra en el sector servicios, lo que se califica como sociedades terciarizadas.
También debe tenerse en cuenta, que el desarrollo tecnológico y de formación permite que la
producción pueda crecer más rápidamente que la población.

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Además, las relaciones laborales que regulan a la población, por ejemplo la duración de la jornada
laboral, y el funcionamiento de las instituciones públicas respecto a la legislación sobre el mercado
laboral.

En ausencia de movimientos migratorios la evolución de la población depende de las tasa de


natalidad y mortalidad. En la actualidad, en España este es un tema importante, sobre todo en
determinadas Comunidades Autónomas, como Madrid y el arco mediterráneo.