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DOCUMENTO EQUIVALENTE POR OPERACIONES CON RÉGIMEN SIMPLIFICADO

Sabido es que la ley de financiamiento deroga el régimen simplificado del IVA haciendo que a
partir de enero de 2019, todos aquellos sujetos que venían inscritos en tal régimen, deban
actualizar su RUT para eliminar dicha responsabilidad e inscribirse, como no responsables del
impuesto, que es la figura adoptada en sustitución del desaparecido régimen simplificado. Aunque
desarrollen operaciones gravadas con el impuesto, deben inscribirse como no responsables del
IVA los pequeños comerciantes, ganaderos, agricultores y prestadores de servicios que cumplan
los requisitos que señala la ley (como, por ejemplo, ventas inferiores a 3.500 UVT).

Como se recordará, los responsables del régimen simplificado no estaban obligados a emitir
factura y por ello, el documento de soporte de la operación era el documento equivalente
consagrado en el artículo 1.6.1.4.40 del Decreto 1625 de 2016. Por virtud de esta norma, el
comprador responsable del IVA que adquiera bienes o servicios de personas inscritas en el
régimen simplificado expedirá́ a su proveedor un documento equivalente a la factura con el lleno
de los requisitos allá́ señalados.

Al desaparecer el régimen simplificado, desaparece el documento equivalente por operaciones


con sujetos pertenecientes a dicho régimen; por ello, surge la pregunta sobre el debido
documento de soporte en las operaciones que se desarrollan a partir del presente mes de enero
con sujetos no responsables del IVA.

Por regla general, están obligados a emitir factura todas las personas que desarrollen operaciones,
independientemente de su condición de responsables o no responsables de impuestos
administrados por la DIAN. Por excepción, no están obligados a facturar algunos sujetos, dentro de
los cuales están las personas naturales que únicamente vendan bienes excluidos del IVA o presten
servicios no gravados, siempre y cuando no sobrepasen los topes de ingresos y patrimonio
exigidos a los responsables del régimen simplificado (Artículo 1.6.1.4.2 Decreto 1625 de 2016). En
estas condiciones, los nuevos no responsables del IVA, es decir, quienes vendan bienes o servicios
gravados pero que por su magnitud de pequeños quedan en condición de no responsables, no
caen en la actual esfera de exclusión de la obligación de emitir factura, quedando insertos en la
regla general: obligados a facturar.

Claramente se trata de un efecto no deseado por la ley, porque evidentemente, lo que se buscó
fue eliminar el régimen simplificado, manteniendo las demás consecuencias tributarias para
dichos sujetos. Entendemos que los nuevos no responsables mantienen la prerrogativa de no
obligación de expedir factura y los compradores deben seguir expidiendo un documento
equivalente, que ya no por operaciones con régimen simplificado sino por operaciones con nuevos
no responsables del IVA. Por supuesto, verdaderamente, en este preciso momento, no hay norma
reglamentaria que se consagre de manera expresa dicha exclusión, lo que hace necesaria una
reglamentación urgente, o…o una doctrina de la autoridad tributaria que ayude a esclarecer el
tema.

Efectos que se derivan y que probablemente no fueron previstos; por lo menos, no fueron
regulados expresamente y por ello destacamos la necesidad de dar claridad.
RÉGIMEN SIMPLE: NO TAN SIMPLE

La recién aprobada ley de financiamiento adopta, en reemplazo del fracasado monotributo, el


impuesto unificado bajo el régimen simple de tributación - SIMPLE, mismo que pretende ser un
motor de formalización empresarial y generación de empleo. Este nuevo experimento está
precedido de esfuerzos legislativos en reformas anteriores que han buscado el mismo objetivo. Sin
ir tan lejos, recordamos la famosa Ley 1429 de 2010 que ofreció́ beneficios por formalización de
pequeñas y medianas empresas y descuento tributario por generación de empleo; y por supuesto,
el monotributo creado en la Ley 1819 de 2016 que pretendía precisamente mejorar los niveles de
formalización.

Así,́ nace un nuevo esfuerzo legislativo que, según se lee en la exposición de motivos, “tiene como
fin reducir las cargas formales y sustanciales, impulsar la formalidad y, en general, simplificar y
facilitar el cumplimiento de la obligación tributaria de los contribuyentes que voluntariamente se
acojan al régimen previsto en el presente capítulo.” (Destacamos)

El sentido es bueno y de eso no debe haber duda. Sin embargo, luego de analizado el régimen
simple surgen puntos a comentar que pueden convertirse en piedra en el zapato para la adopción
del régimen. Por lo pronto, apuntamos lo siguiente:

1⃣ los sujetos que decidan voluntariamente acogerse al régimen Simple deberán realizar los
respectivos aportes al sistema de pensiones (como todo el mundo) “y estarán exonerados de
aportes parafiscales en los términos del artículo 114-1 del Estatuto Tributario.” El artículo 114-1 ET
exonera de aportes parafiscales y contribuciones al sistema de seguridad social en salud a los
empleadores en relación con empleados con devengos inferiores a 10 salarios mínimos. Por alguna
razón que no logramos identificar, el régimen Simple solamente acoge la exoneración de aportes
parafiscales, dejando por fuera las contribuciones de salud.

2⃣ el régimen Simple sustituye el impuesto de renta, e incluye el impuesto al consumo por venta
de alimentos y bebidas y el ICA consolidado. La tal inclusión consiste en que el sujeto no deberá́
presentar declaración de INC ni de ICA porque el valor de estos impuestos será́ pagado
bimestralmente en el recibo oficial de pago. Al final del año, el sujeto perteneciente a este
régimen deberá́ presentar la declaración consolidada.

3⃣ el régimen Simple es un impuesto al ingreso (que no a la renta) que toma como base gravable
el valor total de los ingresos brutos ordinarios y extraordinarios, distintos de las ganancias
ocasionales. No hace sentido gravar el ingreso bruto, sabiendo que en los negocios pueden
presentarse devoluciones, rebajas y descuentos. En materia de ICA, la base gravable ordinaria está
conformada por los ingresos netos.

Si bien de los ingresos que son base de tributación Simple se excluyen las ganancias ocasionales,
nada se dijo en la ley en relación con la venta de activos fijos poseídos menos de dos años, que en
el régimen ordinario son renta. Si el sujeto que pertenece al régimen simple vende un activo fijo
con menos de dos años de posesión, claramente obtendrá́ un ingreso por la venta. Ese ingreso no
proviene de una “actividad” empresarial, razón por la cual engrosará los ingresos brutos derivados
de la actividad normal del sujeto, con el agravante que si el sujeto desarrolla dos o más actividades
económicas, la tarifa de impuesto Simple será́ la que corresponda a la actividad que le genere
mayores ingresos.

El régimen Simple impide a ciertas personas y actividades acceder al mismo. Vista la lista de
prohibiciones y limitaciones, no aparece la imposibilidad de que un asalariado emprendedor,
pueda acceder al régimen. Se prohíbe pertenecer al régimen a los empleados que sean socios de
una sociedad o administradores de alguna entidad. Pero no quedó prohibida la posibilidad para los
asalariados, que emprendan una actividad económica. En esas condiciones, la renta laboral
quedará gravada con la tarifa de la actividad económica que se emprende… cosa rara ¿verdad?

4⃣ el régimen Simple integra los aportes del empleador a pensiones, mediante el mecanismo del
crédito tributario, pero dentro de las distintas reglas aprobadas, nada se dice sobre la manera de
hacer efectivo ese crédito tributario. Seria de suponer que del anticipo a liquidar bimestralmente,
se reste el valor de los aportes por concepto de pensiones realizados por el empleador, lo que
sería un verdadero estímulo a la generación de empleo, porque los aportes se pagarían con
impuesto de renta. Sin embargo, la ley obliga a pagar anticipo bimestral aplicando la tarifa al
ingreso bruto, sin restar los aportes de pensión. Nada dice la ley respecto del descuento en la
declaración anual. Todo nos hace suponer que si el anticipo intenta cubrir el impuesto anual, el
descuento tributario quedará en letra muerta.

5⃣ pueden pertenecer al régimen simple las personas naturales y jurídicas. En el caso de las
personas naturales, quedan ellas sustraídas del régimen cedular. En el caso de las sociedades, el
deber de llevar el sistema de conciliación fiscal y presentar del formato 2516 quedará reducido a
las diferencias conciliatorias en ingresos solamente. Los costos y gastos para quienes pertenecen
al régimen simple no tienen importancia tributaria, aunque la ley indica que ellos mantienen la
obligación de solicitar la factura o documento equivalente a sus proveedores.

Sexto, ninguna prerrogativa otorga la ley para el dividendo que se obtenga por medio de una
entidad que decida formalizar su actividad por medio del régimen Simple. Por tanto, los
dividendos siguen la suerte de cualquier dividendo decretado por cualquier sociedad.

De manera que hay que afrontar grandes retos interpretativos y aplicativos para buscar la
simpleza al régimen que se anuncia como Simple. A nosotros nos parece un régimen complejo, es
decir, no tan simple.

Tomado de: Tributar Asesores SAS