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FOUCAULT: NIETZSCHE, LA GENEALOGÍA, LA HISTORIA1

UNO. Nietzsche propone la “genealogía” como forma correcta de hacer historia, a través de la cual presenta sus
grandes críticas a la disciplina tradicional y a la metafísica. La genealogía exige un saber minucioso recopilado con
paciencia, busca la singularidad fuera de toda finalidad. Se opone al despliegue metahistórico de las significaciones
ideales y teleologías. Se opone a la búsqueda del “origen”.

DOS. N. utiliza el término Ursprung para hablar del “origen” de los prejuicios morales. Se opone a la búsqueda
del “origen” porque significa buscar la esencia exacta de las cosas, desvelar una primera identidad de todo, lo que
hay al comienzo de la historia. En vez de alimentar la fe en la metafísica, el genealogista entiende que detrás de las
cosas no hay NADA de NADA. Su esencia fue construida pieza por pieza a partir de figuras que les eran extrañas. En
el comienzo histórico no hay una identidad originaria. Hay disparate. El “origen” está del lado de los dioses, y
buscarlo es indagar en el nacimiento divino de las cosas (es metafísico y ridículo). Otro postulado del “origen” hace
referencia al “lugar de la verdad”. La verdad se autoprocura el derecho para refutar el error.

TRES. Herkunft es la “procedencia”, vieja pertenencia a un grupo. No se trata de encontrar en un individuo los
caracteres q lo ºº relacionan con otros, ni la semejanza, ni hallar lo que se unifica en una identidad. Uno construye,
inventa su identidad (su “Yo”) creyendo que la herencia se adquiere, acumula y solidifica, pero en realidad son un
conjunto de fisuras inestables. Pensarlo como una raíz enredada llena de muchos sucesos que hay que buscar
cuidadosa y minuciosamente. La procedencia permite encontrar, bajo el aspecto único de un carácter, la
proliferación de sucesos a través de los cuales se han formado. Implica mantener lo que pasó en la dispersión que
le es propia, percibir los accidentes, desviaciones, errores q produjeron lo que existe para nosotros. En la raíz de lo
q conocemos no están la verdad ni el ser, sino el accidente. La procedencia se enraíza en el cuerpo, sobre el cual se
imprime la huella de los sucesos pasados.2

CUATRO. Entstehung es la “emergencia”. Sería un error explicar la emergencia recurriendo al final, como si el
significado de lo que existe ahora fuera el fin último al cual toda su historia tenía que llegar, negando el hecho de
que el significado de hoy seguirá mutando en el futuro. Es lo que hace la metafísica: obliga a creer en el trabajo
oscuro de un destino que pugnaría por manifestarse desde el primer momento. La genealogía, en cambio,
restablece los diversos sistemas de sumisión.

La emergencia se produce en un determinado estado de fuerzas, mostrando cómo luchan unas contra otras,
incluso contra sí mismas. La emergencia es la entrada en escena de las fuerzas, su irrupción en escena. No es “la
fuerza”, ni “la lucha”. Es la escena, el vacío donde se enfrentan, es un NO lugar, un intersticio. Es un error pensar
que la guerra se agota en sus contradicciones, renuncia a la violencia y se suprime en leyes de paz, como reglas de
conversión moral. La regla introduce una violencia repetida meticulosamente, instalan la violencia.

CINCO. N. critica la forma de la historia que introduce, y supone siempre, el punto de vista suprahistórico. La
historia que nos permite reconocernos en todos lados, que tiene un punto de apoyo fuera del tiempo, que juzga
todo según una objetividad de apocalipsis. Historia universal, teleológica, la verdad objetiva ahistórica. Es
metafísico. El sentido histórico escapará de la metafísica si no se basa sobre ningún absoluto. La historia “efectiva”
se distingue de la de los historiadores tradicionales en que no se apoya sobre ninguna constancia: nada en el
hombre, ni siquiera en su cuerpo, es lo suficientemente fijo como para comprender a los otros hombres y
reconocerse en ellos. Ejemplo del cuerpo: parecería q no tiene más leyes que las de su fisiología, pero esto es un
error. Está aprisionado en una serie de regímenes que lo atraviesan, está todo por los ritmos del trabajo, está

1
Prepárense para un confuso viaje al centro de la depresión. Trataré de hacer traducciones en cursiva a manera de cable a
tierra.-
2
Te dije que esto era deprimente. Eso que no te estoy poniendo la parte que culpa a los ancestros de la inestabilidad de la
gente, ni el mambo con el cuerpo…
1
intoxicado por alimentos venenosos y por la moral. La historia será efectiva cndo introduzca lo discontinuo. El saber
no está hecho para comprender, sino para hacer tajos.

▐ Hay toda una tradición de la historia (teleológica o racionalista) que tiende a disolver el suceso singular en una
continuidad ideal al movimiento teleológico o encadenamiento natural. La “historia efectiva” hace resurgir el
suceso en lo que puede tener de único, cortante. Por “suceso” debemos entender “algo distinto que entra en
escena”. Las ff de la historia no obedecen a un destino ni mecánica, sino al azar de la lucha. No son las
manifestaciones de formas sucesivas de una intención primordial, ni son un resultado. Aparecen en un conjunto
aleatorio y singular del suceso. Al contrario del mundo cristiano, en la historia efectiva no hay providencia ni causa
final. Son sucesos entrecruzados, una multitud de errores y fantasmas. El verdadero sentido histórico reconoce que
vivimos, sin referencias ni coordenadas, en muchísimos sucesos perdidos. ((Bardea a la metafísica y la filosofía)) La
historia tiene algo mejor que hacer que ser la sirvienta de la filosofía y que contar el nacimiento de la verdad
😊kaboom

SEIS. El historiador considera que debe conocerlo todo sin distinción de nivel, jerarquía de importancia, ni
diferencias. Es una ausencia total de gusto ☹En su falsa pretensión de objetividad, exactitud de los hechos y
búsqueda de la verdad (que tanto desprecia N.), se auto borra de la historia, hace callar sus preferencias y
desdibuja su perspectiva frenando su voluntad individual. El historiador es un asceta (abandona los placeres en pos
de algo divino)y eso es muy insoportable para N.También el historiador es hipócrita y egocéntrico porque se dedica
a mostrar la pequeñez, maldad, desgracia de toda época pasada en contraposición a su propia época presente, y se
pone a sí mismo por encima de todo.

SIETE. El sentido histórico conlleva tres usos que se oponen a las modalidades platónicas de la historia:

•Utilización paródica. Al hombre anónimo que es el europeo, que no sabe quién es, el historiador le ofrece
identidades de recambio. No es nada más que un disfraz. El genealogista sabrá de esta mascarada. La llevará al
extremo organizando un carnaval del tiempo. Más que identificar nuestra desvaída individualidad a las identidades
del pasado, hay que irrealizarnos en tantas identidades aparecidas

• Disociación sistemática de nuestra identidad, porque no es más que una máscara, parodia, el plural la habita
(recordar la raíz de la “procedencia”). La historia no encontrará una identidad, sino un complejo sistema de
elementos múltiples, distintos, sin ninguna síntesis. La historia genealógicamente dirigida no tiene como finalidad
reconstruir las raíces de nuestra identidad, sino por el contrario, dispersarlas. No busca reconstruir el centro único
del que provenimos, esa primera patria a la cual los metafísicos nos prometen que volveremos (N. dice que los
metafísicos ponen lo último al principio, buscan encontrar un elemento atemporal, que sería el “origen”, que puede
hallarse en el final y principio de los tiempos, como haciendo un círculo atemporal patético)

• Sacrificio de conocimiento. En apariencia, la conciencia histórica es neutra, despojada de toda pasión,


encarnizada solamente con la verdad. El análisis histórico de este gran querer-saber hace aparecer que no hay
conocimiento que no descanse en la injusticia) que no existe en el conocimiento mismo, un derecho a la verdad o
un fundamento de lo verdadero), y que el instinto de conocimiento es malo (no quiere la felicidad de los hombres).
El querer-saber no acerca a una verdad universal; no da al hombre un dominio sereno de la naturaleza. Multiplica
los riesgos, acaba con las protecciones ilusorias, deshace la unidad del sujeto. Busca las grietas, desarma las
identidades que creemos que son sólidas, no se apoya en una verdad segura que nos da seguridad en nuestra vida.

No se trata de juzgar nuestro pasado en nombre de una verdad que únicamente poseería nuestro presente; se
trata de arriesgar la destrucción del sujeto de conocimiento en la voluntad indefinidamente desarrollada, del saber.