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UCSS : UNIVERSIDAD CATÓLICA SEDES SAPIENTIEA

FACULTAD: Derecho y Ciencias Políticas


ASIGNATURA: Derecho Penal I
TEMA: Principio de Legalidad
DOCENTE: PAZ PANDURO, Moises
SECCIÓN: 3D5
INTEGRANTES:
YANAPA QUISPE, Juan Carlos
RUIZ BERMUDEZ, Ricardo
I INTRODUCCIÓN

El Derecho Penal incorpora diversos principios para el mejor funcionamiento y garantizarían de


la protección del demandante, así como del imputado, uno de ellos es el principio de legalidad,
la cual va ser objeto de un breve resumen y análisis. Por lo cual, se tratará de forma concisa
aspectos importantes de este principio.

II CONTEXTO HISTÓRICO NORMATIVO

“Los antecedentes anteriores a la Ilustración que pueden mencionarse principalmente la Magna


Charta Libertatum inglesa de Juan Sin Tierra, de 1215, y la Constitutio Criminalis Carolina
germánica, de 1532 no poseen el sentido moderno del principio de legalidad. Así, la Magna
Charta inglesa no excluía la costumbre y, al parecer, tenía significado de garantía procesal, y la
Carolina no prohibía la analogía contra reo. Pero, sobre todo, el actual significado político
inspirador del principio de legalidad diverge del que poseían los anteriores a la Ilustración. Sólo
a partir de la ideología liberal impulsada por ésta y consagrada políticamente, sobre todo, a
partir de la Revolución francesa, aquel principio se concibe como limitación del poder punitivo
del Estado dotada del sentido de garantía para la libertad del ciudadano. Sólo desde entonces
el principio nullum crimen, nulla poena sine lege es, como dijo Mezger, «un Palladium de la
libertad ciudadana”1

III PRINCIPIO DE LEGALIDAD

Según la recopilación del catedrático español Mir Puig “En su sentido actual, el principio de
legalidad se derivó en un principio de la teoría ilustrada del contrato social y presuponía una
organización política basada en la división de poderes, en la que la ley fuese competencia
exclusiva de los representantes del pueblo. El ciudadano sólo admite el paso del estado de
naturaleza al estado civil en virtud de un pacto contrato social en el que asegura su participación
y control de la vida política de la comunidad. Tal participación tiene lugar por medio del Poder
Legislativo, que representa al pueblo. Sólo de él puede emanar la ley, que constituye, pues, la
expresión de la voluntad popular”.2

“El principio de legalidad es el principal límite impuesto por las exigencias del Estado de Derecho
al ejercicio de la potestad punitiva e incluye una serie de garantías para los ciudadanos que
genéricamente pueden reconducirse a la imposibilidad de que el Estado intervenga penalmente
más allá de lo que le permite la ley. Esta formulación tan amplia se concreta en el contenido
esencial del principio y en diferentes derivaciones del mismo que conforman las distintas
garantías individuales. De esta forma, el contenido esencial del principio de legalidad en materia
penal radica en que no puede sancionarse ninguna conducta ni imponerse pena alguna que no
se encuentre establecida en la ley, lo que coincide propiamente con el denominado

1
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 105.
2
Arroyo, Principio de legalidad, pp. 12.EN. Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor,
Barcelona,2006, pp 105
principio de legalidad de los delitos y las penas, frecuentemente expresado mediante el aforismo
«nullum crimen, nulla poena, sine lege».3

No hay delito sin pena “Un hecho sólo se puede castigar si la punibilidad estuviera legalmente
determinada antes de que se cometiera el hecho". Es decir: por mucho que una conducta sea
en alto grado socialmente nociva y reveladora de necesidad de pena, el Estado sólo podrá
tomarla como motivo de sanciones jurídico-penales si antes lo ha advertido expresamente en la
ley, pero, El principio "no hay delito sin ley" se completa con la fórmula "no hay pena sin ley"
(nulla poena sine lege). Ello quiere decir que no sólo la circunstancia de que una determinada
conducta sea ya punible, sino también la clase de pena y su posible cuantía han de estar
legalmente fijadas antes del hecho.4

Como se sabe uno de los principales principios que van a limitar la violencia del poder punitivo
es el principio de legalidad, así mismo es de origen constitucional, puesto que se señala de forma
taxativa límites a toda aplicación de las restricciones de la libertad en el artículo 2º numeral 24º
literal “b” que:” No se permite de forma alguna de restricción de la libertad personal, salvo en
los casos previstos por la ley”. Así como también en el primer párrafo del artículo 2º numeral
24º literal “f” establece que: “Nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y
motivado del juez o por las autoridades policiales en caso de flagrante delito”.5

3.1 GARANTÍAS SUSTANTIVAS

3.1.1 LEY ESCRITA

Cuando se dice que la ley penal debe ser «escrita», se está expresando, en primer lugar, que el
Derecho penal es exclusivamente Derecho positivo, lo que excluye la posibilidad de que
mediante la costumbre o los principios generales no escritos se establezcan delitos y penas. Lo
que se pretende con ello es reservar al poder legislativo la potestad para definir los delitos y las
penas: en el esquema propio de la división de poderes, sólo el legislativo como representante
de la voluntad popular se encuentra legitimado para decidir qué conductas debe perseguir el
Estado mediante el instrumento más grave de que dispone, esto es, la sanción penal6

Con la exigencia de una lex scripta queda, desde luego, excluida la costumbre como posible
fuente de delitos y penas. Mas tampoco basta cualquier norma escrita, sino que es preciso que
tenga rango de ley emanada del Poder Legislativo, como representación del pueblo. Esto último
afecta el sentido de garantía política del principio de legalidad. Quedarían excluidas como fuente
de delitos y penas las normas reglamentarias emanadas del Poder Ejecutivo como Decretos,
Órdenes Ministeriales, etc.7

3
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte gerenal” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 99
4
Roxin, Claus “derecho penal parte general – la estructura del delito” civitas, tomo 1, Alemania 1997 pp
136-137
5
Bernales ballesteros, enrique, “Constitución política del Perú de 1993” idensa,sexta edic. lima peru pp
174 -182
6
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte gerenal” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 103
7
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 107
3.1.2 LEY ESTRICTA

La garantía por la que la definición de delitos y penas se reserva al legislador no es una exigencia
meramente formalista aunque el Tribunal Constitucional la denomine «garantía formal»— sino
que se relaciona con el contenido material del principio de legalidad: para que realmente la ley
cumpla con la función de establecer cuáles son las conductas punibles debe hacerlo de forma
clara y concreta, sin acudir a términos excesivamente vagos que dejen de hecho en la
indefinición el ámbito de lo punible. La vaguedad de las definiciones penales, además de privar
de contenido material al principio de legalidad, disminuye o elimina la seguridad jurídica exigida
Este contenido de seguridad jurídica, la garantía material es el que monopoliza el legislador
mediante la reserva de ley, por mucho que en un reglamento dictado por la Administración
puedan definirse conductas con exquisita precisión, el principio de legalidad en nuestro sistema
exige que sea precisamente el legislador quien se encargue de delimitar claramente lo que se
castiga mediante la norma penal, sencillamente porque la representación popular sobre la que
se asienta es la que le legitima para ello. Por tanto, si órganos no legislativos definieran delitos,
no se quebrantaría simplemente una exigencia formal, sino también los motivos por los que
dicha forma se establece. Efectivamente, el legislador penal no puede pretender recoger
absolutamente todos los matices con que se expresa la realidad y debe acudir frecuentemente
a términos amplios que deben ser concretados por los jueces en su función interpretativa de las
normas, porque es imposible que la ley enumere todas las posibles formas de aparición de una
situación. Cuando ello se intenta, se cae en la utilización de enumeraciones casuísticas que
generalmente no agotan todas las posibilidades fácticas y obligan a interpretaciones forzadas
para evitar lagunas de punibilidad8

El requisito, de lex stricta, impone un cierto grado de precisión de la ley penal y excluye la
analogía en cuanto perjudique al reo (analogía in malam partem). El postulado de precisión de
la ley da lugar al llamado «mandato de determinación», que exige que la ley determine de forma
suficientemente diferenciada las distintas conductas punibles y las penas que pueden acarrear.
Constituye éste un aspecto material del principio de legalidad que trata de evitar la burla del
significado de seguridad y garantía de dicho principio, burla que tendría lugar si la ley penal
previa se limitase a utilizar cláusulas generales absolutamente indeterminadas. El «mandato de
determinación» se concreta en la teoría del delito a través de la exigencia de tipicidad del hecho,
y en la teoría de la determinación de la pena obliga a un cierto legalismo que limite el por otra
parte necesario arbitrio judicia9

3.1.3 LEY PREVIA

Como se ha enunciado, la ley debe ser también «previa» a los que se pretende sancionar, es
decir, debe haber sido promulgada con anterioridad a la comisión de tales hechos. Esta exigencia
es inseparable del principio de legalidad penal: si debe existir una ley que defina las conductas
como delictivas para poder perseguirlas, dicha ley debe estar vigente en el momento en que se

8
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte gerenal” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 105
9
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 107
cometen los hechos. Por ello, la ley penal es ir retroactiva y no puede aplicarse a hechos
anteriores a su entrada en vigor.10

Con la exigencia de una lex praevia se expresa la prohibición de retroactividad de las leyes que
castigan nuevos delitos o agravan su punición: es preciso que el sujeto pueda saber en el
momento en que actúa si va a incurrir en algún delito o en alguna nueva pena. Este aspecto del
principio de legalidad afecta a su sentido de protección de la seguridad jurídica. No está
prohibida, en cambio, la retroactividad de las leyes penales más favorables, que vienen a
suprimir algún delito o a atenuar su pena11

3.2 GARANTÍAS PROCESALES

3.2.1 PRINCIPIO DEL DEBIDO PROCESO O LEGALIDAD DEL PROCESO

Las garantías procesales significan que nadie puede ser castigado, sino en virtud de un proceso
legal y que la ley penal solo pueda ser aplicado por los jueces instituidos por la ley para esa
función.

“Al enunciar las garantías contenidas en el principio de legalidad hemos advertido que éste
exige, junto a la existencia de la ley, que las penas se impongan por el órgano competente y tras
el proceso legalmente establecido. A tal exigencia se alude cuando se menciona la garantía
jurisdiccional. No podrá ejecutarse pena ni medida de seguridad sino en virtud de sentencia
firme dictada por el Juez o Tribunal competente, de acuerdo con las leyes procesales», principios
que pueden considerarse implícitos también en el texto constitucional Efectivamente, para
ejecutarse una pena debe haberse seguido un proceso legal, porque de ningún otro modo puede
alcanzarse una sentencia; para ejecutarse una pena, debe decidirlo un órgano judicial, único
legitimado para dictar sentencias; y hasta que la sentencia no es firme, no puede ejecutarse la
pena, esto es, la pena no empieza a cumplirse. la llamada garantía jurisdiccional » tiene rango
constitucional En primer lugar, proclama el derecho a un «proceso público », junto a las
restantes manifestaciones del derecho a la defensa; igualmente, se reconoce que todas las
personas tienen derecho al «Juez ordinario predeterminado por la ley, lo que supone que nadie
puede ser juzgado por órgano distinto de los que ejercen la jurisdicción y se completa, en
materia penal, No se impondrá pena alguna… sino de conformidad con las disposiciones del
presente Código o de Leyes especiales y en virtud de sentencia dictada por Juez competente».
Por último, no se cumplirá la pena mientras la sentencia no sea firme, lo que significa que hasta
ese momento el reo no estará ejecutoriamente condenado y se le presumirá inocente; si se
encuentra en prisión, lo estará en situación de prisión preventiva y todavía sin cumplir la pena.
Ello significa que la exigencia de sentencia firme para el cumplimiento de la pena se deriva de la
presunción de inocencia”12.

3.2.2 JUEZ LEGAL O JUEZ NATURAL

«todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la


asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso
público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba
pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la

10
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte gerenal” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 107
11
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 107
12
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte general” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 111
presunción de inocencia». Aunque no se exige que todos estos extremos no subrayados se
regulen por una ley, deberán serlo como también la determinación del Juez—por una ley
orgánica, por tratarse de derechos fundamentales”.13

3.3 GARANTÍA DE EJECUCIÓN PENAL

Esta garantía firme, no hay pena ni medida de seguridad sin adecuado tratamiento
penitenciario y asistencia, sin tratamiento humanitario y sin resocialización

3.3.1 TRATAMIENTO PENITENCIARIA Y ASISTENCIAL

“La exigencia democrática de que sea posible la participación de todos los ciudadanos en la vida
social conduce a reclamar que el Derecho penal evite la marginación indebida del condenado a
una pena o del sometido a una medida de seguridad. Ello hace preferibles en la medida de lo
posible las penas y medidas que no entrañen separación de la sociedad. Pero, cuando la
privación de libertad sea inevitable, habrá que configurar su ejecución de forma tal que evite en
lo posible sus efectos desocializadores, fomente cierta comunicación con el exterior y facilite
una adecuada reincorporación del recluso a la vida en libertad”.14

3.3.2 TRATAMIENTO HUMANITARIO

Quiere decir que la ejecución de la pena y medida de seguridad debe entender a la calidad de
ser humano del reo, quien, dentro de las limitaciones de sus bienes jurídicos, debe ser tratado
acorde a su dignidad de persona, sin que al estado le este permitido cosificar al individuo para
sus fines.15

3.3.3 RESOCIALIZACIÓN

Quiere decir rehabilitación del reo, curarlo cuando padezca de anomalías físicas y mentales,
reincorporarlo a la sociedad en condiciones aptas para la convivencia social.16

el principio de resocialización en un Estado democrático, no debe entenderse como sustitución


coactiva de los valores del sujeto, ni como manipulación de su personalidad, sino como un
intento de ampliar las posibilidades de la participación en la vida social, una oferta de
alternativas al comportamiento criminal. Ello ha de suponer la libre aceptación por parte del
recluso, que no ha de ser tratado como el mero objeto de la acción resocializadora de un
Estado intervencionista, sino como un sujeto no privado de su dignidad con el cual se dialoga17

3.4 PROHIBICIÓN DE LA ANALOGÍA

Al exponer las garantías contenidas en el principio de legalidad quedó establecida la completa


sumisión a los términos de la misma que opera para quienes la interpretan y aplican. Ello
significa que las leyes penales no pueden ser aplicadas a supuestos distintos de aquéllos para
los que están previstos, exigencia contenida en la denominada prohibición de analogía; «Las
leyes penales no se aplicarán a casos distintos de los comprendidos expresamente en ellas». La
analogía consiste en aplicar la ley a supuestos no contemplados en ella, pero muy similares

13
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 111
14
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 129
15
Arias torres, Luis miguel bramont “manual de derecho penal parte general” eddili. cuarta edición,
Perú 2008 pp. 31
16
Arias torres, Luis miguel bramont “manual de derecho penal parte general” eddili. cuarta edición,
Perú 2008 pp. 31
17
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 129
(análogos) a los que la ley describe. Obsérvese que al hablar de la prohibición de analogía nos
estamos refiriendo a la prohibición de una forma de aplicación de la ley, aunque en ocasiones
se hable de «interpretación analógica» por la relación que esta cuestión mantiene con la
interpretación. La analogía no es propiamente una forma de interpretación de la ley, sino de
aplicación de la misma: de lo que se trata en la analogía es de que, una vez interpretada la ley
(es decir, una vez establecidos los supuestos que contiene), se extienden sus consecuencias (se
aplican) a otros supuestos no contenidos, pero similares o análogos. La doctrina dominante
entiende, sin embargo, no es suficiente argumento para negar la aplicación analógica
beneficiosa, básicamente porque la prohibición de analogía es una consecuencia del principio
de legalidad y éste, como se ha dicho, constituye un límite a la intervención punitiva que
impide la sanción más allá de los términos de la ley, pero que no persigue impedir la
atenuación de la sanción o su exclusión.18

Un aspecto particular del principio de legalidad que merece atención especial es la prohibición
de la analogía contra reo. Frente a ésta, siempre se considera lícita aquella aplicación de la ley
penal que no desborda los límites que permiten su interpretación. La diferencia entre
interpretación (siempre permitida si es razonable y compatible con los valores
constitucionales) y analogía (prohibida si perjudica al reo) es la siguiente: mientras que la
interpretación es búsqueda de un sentido del texto legal que se halle dentro de su «sentido
literal posible», la analogía supone la aplicación de la ley penal a un supuesto no comprendido
en ninguno de los sentidos posibles de su letra, pero análogo a otros sí comprendidos en el
texto legal19

La prohibición de analogía comprende en primer lugar los tipos penales de la Parte especial y
las conminaciones de pena o penas abstractas previstas, aunque éstas se encuentren
excepcionalmente en la Parte general; así sería inadmisible, por supuesto, aplicar por analogía
la pena prevista para la tentativa de inducción al delito a la complicidad intentada, que no está
penada. Aparte de ello, tal prohibición rige también respecto de las leyes penales en blanco.
Estas consisten en conminaciones penales (que se encuentran sobre todo en el Derecho penal
accesorio o especial) que remiten a otros preceptos en cuanto a los presupuestos de la
punibilidad; y en ellas rige también la prohibición de analogía respecto de la regulación que
complementa, que constituye el tipo propiamente dicho.20

IV PROBLEMÁTICA EN LA APLICACIÓN DEL PRINCIPIO DE LEGALIDAD

4.1 LA APLICACIÓN RETROACTIVA BENIGNA DE LA PENA

En primer lugar, debe tenerse en cuenta que en la formulación general del principio de
legalidad se garantiza «la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o
restrictivas de derechos individuales, En este sentido, resulta indudable que las leyes penales
que aumenten las penas, establezcan circunstancias agravantes o creen figuras agravadas de
delito, no pueden ser aplicadas de modo retroactivo. La retroactividad de la ley penal más

18
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte gerenal” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 122-123
19
Cfr. en este sentido Larenz, Metodología de la Ciencia del Derecho, trad. de la 4ª ed. alemana
por Rodríguez Molinero, 1994, pp. 318, 341. EN Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor,
Barcelona,2006, pp 115
20
Roxin, Claus “derecho penal parte general – la estructura del delito” civitas, tomo 1, Alemania 1997 pp
156
favorable constituye así una excepción al principio general de irretroactividad de las leyes
penales que, por otra parte, se encontraba ya reconocido con anterioridad a la promulgación
de la Constitución, en el Código penal. Por tanto, las normas penales que, por ejemplo,
establezcan circunstancias eximentes, atenuantes o que disminuyan la gravedad de las penas y
obviamente, todas aquellas que despenalicen conductas, pueden ser aplicadas a hechos
acaecidos con anterioridad a su entrada en vigor. si la ley más favorable es promulgada con
posterioridad a los hechos, pero antes del juicio, deberá ser aplicada en la sentencia que se
dicte; pero, además, la ley posterior más favorable deberá desplegar efectos retroactivos
incluso si ya se ha producido una sentencia firme y se está cumpliendo la condena, con lo cual
en tales casos deberá dictarse una nueva resolución conteniendo los efectos derivados de la
nueva ley (la extinción de la condena o la disminución de la pena).21

La ley más benigna vigente al tiempo de la decisión, puede ser aplicada en lugar de la ley más
severa vigente al tiempo del hecho ; lo mismo que puede el juez prescindir totalmente de la
pena, cuando la ley penal ha desaparecido al tiempo de la decisión, excepto en el caso de las
llamadas leyes temporarias, que desde un principio han sido promulgadas solamente para una
situación de emergencia transitoria por ejemplo prescripciones policiales con motivo de
epidemias durante una peste de Animales Fundamento: como una atenuación o desaparición
de la punibilidad se basan, por regla general, en una atenuación de la valoración ético-social
del hecho, se debe dar al juez la posibilidad de tomar en cuenta esta atenuación, también en
un hecho anteriormente cometido, pero todavía no juzgado. Completamente distinto es en las
leyes temporarias: su supresión se basa en la desaparición de la situación de necesidad. 22

La retroactividad de las leyes penales más favorables plantea varias cuestiones. No son «leyes
penales» las normas reguladoras de la responsabilidad civil, de naturaleza civil. Problemas
especiales suscitan las leyes procesales penales, que siguen el principio «tempus regit actum»
(los actos procesales se rigen por las normas vigentes en el momento en que deben producirse
tales actos Ello puede suponer una aplicación «retroactiva» en el sentido de que, si se
modifica alguna ley procesal penal con posterioridad a la comisión del delito que ha de
enjuiciarse, en principio deberá aplicarse la nueva normativa (la que rige al tiempo de los actos
procesales a realizar). Pero ello ha de encontrar el límite de que las normas procesales que
restrinjan el contenido de derechos y garantías del ciudadano no pueden ser retroactivas. Éste
es el caso de las reformas que alarguen los plazos de la prisión preventiva, institución procesal
que, no obstante, afecta al derecho a la libertad; Concurre una ley intermedia más favorable
cuando, además de la ley que regía en el momento del hecho y la que está en vigor al tiempo
de su enjuiciamiento, existe otra ley u otras leyes que rigió entre ambas y que es más
favorable que las otras dos. La opinión dominante admite la retroactividad de esta clase de
leyes. Éstas crean durante su vigencia unas expectativas de impunidad o trato más favorable
cuya frustración mediante la aplicación de una ley posterior más desfavorable afectaría a la
seguridad jurídica. Así, por ejemplo, el que ya no podía ser perseguido por un hecho que dejó
de ser delito, se vería sorprendido en sus expectativas si se le volviese a perseguir en base a
una ley posterior. Por otra parte, debe tenerse en cuenta que, si el sujeto hubiera sido juzgado
durante la vigencia de la ley intermedia, habría sido objeto del trato más favorable de ésta y ya
no podría empeorar su situación por una ley posterior23

21
Muños Conde, Francisco Y García Arán, mercedes “derecho penal parte gerenal” tirant lo blsnch,
valencia-España 2010.pp 141-142
22
welsel , hans. “derecho penal parte general” roque de palma buenos aires argentina 1956 pp 30
23
Mir Puig, Santiago “derecho penal general” reppertor, Barcelona,2006, pp 114
es admisible la retroactividad de las leyes penales en beneficio del reo, es incluso obligatoria:
"Si la ley vigente al terminarse el hecho se modifica antes de la sentencia, se aplicará la ley más
benigna". Y si se deroga un precepto penal tras la comisión del hecho, pero antes de que se
pronuncie la sentencia, hay que absolver al autor (en una aplicación analógica, y conforme a su
sentido; pues en tal caso la ley más benigna es ¡que no hay en absoluto una ley! El sentido de
la regulación consiste en que parece adecuado tomar como base de una sanción penal la
valoración legal existente en el momento de dictar sentencia, mientras la protección del reo u
otras Al igual que está permitida la analogía favorable al reo, también es admisible la
retroactividad de las leyes penales en beneficio del reo, es incluso obligatoria: "Si la ley vigente
al terminarse el hecho se modifica antes de la sentencia, se aplicará la ley más benigna". Y si se
deroga un precepto penal tras la comisión del hecho, pero antes de que se pronuncie la
sentencia, hay que absolver al autor (en una aplicación analógica, y conforme a su sentido;
pues en tal caso la ley más benigna es ¡que no hay en absoluto una ley! El sentido de la
regulación consiste en que parece adecuado tomar como base de una sanción penal la
valoración legal existente en el momento de dictar sentencia, mientras la protección del reo24

4.2 CASO PRÁCTICO (EXP N ° 3644-2015-PHC//TC )

V bibliografía

. FLORES SAGÁSTEGUI. Abel Ángel G

(2016). << Derecho Procesal Penal I>>. Chimbote, Perú: Graficart Srl.

. VILLAVICENCIO TERREROS. Felipe a

(2006). <<Derecho Penal Parte Genera>>l. Lima, Perú: Grijley.

ARIAS TORRES. Luis Miguel

(2008). << Manual de Derecho Pena>>l. Lima, Perú: Editorial y Distribuidora


de Libros S.

24
Roxin, Claus “derecho penal parte general – la estructura del delito” civitas, tomo 1, Alemania 1997 pp
158
RUBIO CORREA, Marcial

2007 << Aplicación de la norma jurídica en el tiempo>> 1ra ed. 2007. Lima
fondo editorial de la pontificia universidad la católica del Perú.