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Marco Teórico

Plan Nacional de Desarrollo Katún Guatemala 2032. El Plan Nacional de Desarrollo de


Guatemala se elabora”Por mandato constitucional. El Consejo Nacional de Desarrollo
Urbano y Rural (Conadur) es la instancia que organiza y coordina la administración pública
y tiene a su cargo « [...] la formulación de las políticas de desarrollo urbano y rural, así como
la de ordenamiento territorial»".
Su nombre proviene de la cosmovisión maya, en donde un K'atun correspondía al lapso de
tiempo que concurría el proceso de edificación de una gestión. "Esta forma de medir el
tiempo se basó en un profundo conocimiento de la astronomía que luego se aplicó a la
cotidianidad. Al inicio y al final de cada k’atun, los gobernantes mayas presentaban
resultados de sus logros". Esto es justamente lo que quiere rescatar este plan, la forma en
donde todos los guatemaltecos y todas las guatemaltecas y quienes forman parte de este
pueblo, sienten las bases de un nuevo proceso de gestión, delineando un futuro común que
consiga un desarrollo sostenido de aquí al 2032.
Se establece cinco ejes prioritarios: 1.- Guatemala urbana y rural, 2.- Bienestar para la
gente, 3.- Riquezas para todos y para todas, 4.- Recursos naturales para hoy y para el
futuro y 5.- Estado garante de los derechos humanos y conductor del desarrollo. Estos 5
ejes dirigen la formulación de todas las políticas públicas, el gasto fiscal, y la orientación
geográfica y sectorial de la inversión pública y privada.
El del plan K’atun 2030 de Guatemala, también posee un sistema de seguimiento,
monitoreo y evaluación, siendo el CONADUR la entidad encargada de coordinarlo. La
cualidad estratégica de este plan de desarrollo, se tradujo en la inclusión de indicadores en
los distintos niveles y ámbitos de la planificación nacional. Asimismo, el país definió tres
tipos de indicadores: de proceso, de resultado y de impacto. El sustento jurídico de este
sistema de seguimiento se lo otorga de la Decreto No.11-2002:"Ley de Consejos de
Desarrollo Urbano y Rural" (artículo 6).
Fuente: https://observatorioplanificacion.cepal.org/es/planes/plan-nacional-de-desarrollo-katun-
nuestra-guatemala-2032

Los objetivos de Desarrollo sostenible.


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos
Mundiales, son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza,
proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.

Estos 17 Objetivos se basan en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque
incluyen nuevas esferas como el cambio climático, la desigualdad económica, la
innovación, el consumo sostenible y la paz y la justicia, entre otras prioridades. Los
Objetivos están interrelacionados, con frecuencia la clave del éxito de uno involucrará las
cuestiones más frecuentemente vinculadas con otro.
Los ODS conllevan un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores
opciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras.
Proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países en
conformidad con sus propias prioridades y los desafíos ambientales del mundo en general.
Los ODS son una agenda inclusiva. Abordan las causas fundamentales de la pobreza y nos
unen para lograr un cambio positivo en beneficio de las personas y el planeta.

"Erradicar la pobreza está en el corazón de la Agenda 2030, y también lo está el


compromiso de no dejar a nadie atrás", dijo el Administrador del PNUD, Achim Steiner. "La
Agenda ofrece una oportunidad única para poner al mundo camino a un desarrollo más
próspero y sostenible. En muchos sentidos, refleja la razón por la que se creó el PNUD”,
aseguró.
¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DEL PNUD?
Los ODS se pusieron en marcha en enero de 2016 y seguirán orientando las políticas y la
financiación del PNUD durante los próximos 15 años. En su calidad de organismo principal
de las Naciones Unidas para el desarrollo, el PNUD está en una posición única para ayudar
a implementar los Objetivos a través de nuestro trabajo en unos 170 países y territorios.
Nuestro Plan Estratégico se centra en esferas clave, incluidas la mitigación de la pobreza,
la gobernabilidad democrática y la consolidación de la paz, el cambio climático y el riesgo
de desastres, y la desigualdad económica.
El PNUD presta apoyo a los gobiernos para que integren los ODS en sus planes y políticas
nacionales de desarrollo. Esta labor ya está en marcha, mediante el apoyo a muchos países
para consolidar los progresos ya alcanzados en virtud de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio.
Nuestra trayectoria en relación con actividades que comprenden múltiples objetivos nos ha
dotado de experiencia valiosa y probados conocimientos normativos que nos permitirán a
todos alcanzar las metas establecidas en los ODS antes de 2030. Sin embargo, no
podemos hacerlo solos.
La consecución de los ODS requiere la colaboración de los gobiernos, el sector privado, la
sociedad civil y los ciudadanos por igual para asegurar que dejaremos un mejor planeta a
las generaciones futuras.
Fuente: https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals.html
Diversidad cultural y lingüística de Guatemala.
La diversidad cultural y lingüística puede describirse como la totalidad de la “riqueza cultural
y lingüística” presente en la especie humana. Históricamente, el carácter distintivo de la
cultura y la lengua ha constituido los fundamentos sobre los cuales las sociedades humanas
han establecido sus propias identidades: pensamos en nosotros como hablantes de
determinadas lenguas y nos adherimos a ciertas religiones, costumbres, valores y visiones
del mundo que nos parecen obvias. Asimismo, las sociedades han mantenido sus
relaciones con otras sociedades sobre la base de estas mismas o diferentes características
distintivas. Cuantos hablan la misma lengua y poseen las mismas creencias se sienten
parte de un “nosotros”; a quienes hablan otras lenguas y tienen diferentes costumbres y
creencias, se les considera “otros”. Estos “otros” se pueden percibir de forma neutral como
“extranjeros” o, más negativamente, como el equivalente de lo que en la antigüedad se
denominaban “bárbaros” o, incluso de manera más positiva como “extranjeros” que son
bien recibidos por el enriquecimiento y los nuevos conocimientos que aportan.
Semejanzas y diferencias
Los conocimientos, las costumbres y las creencias varían, pues, por razones sociales. Pero
también dependen de las condiciones ambientales concretas a las que se han adaptado las
personas: los alimentos que comemos, la forma en la que estos se conservan, los ritmos
de trabajo (influye la luz; las secuencias de frío y calor, que sea invierno o verano, las
estaciones lluviosas y secas), etc., del lugar donde se habite.
Pese a que existen grandes diferencias culturales entre las sociedades humanas, muchos
aspectos son también universales y, aunque difieran, todos los pueblos tienen sus
creencias respecto a las fuerzas externas e invisibles que influyen en ellos o les guían, y
rituales para celebrar las etapas de la vida: el nacimiento, la pubertad, el alumbramiento, la
muerte, etc.
“ADN de las culturas”
Entre las lenguas existen asimismo semejanzas y diferencias. Todas ellas poseen los
mismos elementos básicos: las habladas tienen sonidos, palabras, categorías gramaticales
y oraciones. Las diferencias estriban en la forma en la que decimos las cosas, la manera
en la que nuestras lenguas utilizan los elementos básicos y posibles, que varían
sumamente. Por ejemplo, el número de casos oscila en las lenguas entre solo dos (como
en inglés, con el nominativo y el genitivo: girl, girl’s), 14 ó 16 (muchas lenguas finoúngricas
©) hasta lenguas como el tsez del Daghestán, que tiene 126 casos diferentes. Asimismo,
cuanto decimos viene influenciado por nuestros entornos biológicos y sociales; hablamos
de lo que es importante para nosotros. Las diversas lenguas han desarrollado vocabularios
distintos para expresar esas diferencias que son importantes para los hablantes. No cabe
esperar en las lenguas habladas en el desierto del Sáhara docenas de palabras para
designar los distintos tipos de nieve o renos, o multitud de palabras para nombrar los
diversos tipos de arena y camellos en las lenguas del norte remoto. En este sentido, las
lenguas se han denominado el “ADN de las culturas”, porque han codificado el conocimiento
cultural que los pueblos han heredado de sus antepasados, y cada generación sigue
contribuyendo con nuevas aportaciones a este legado. Obviamente, alguien que viva en el
trópico podrá describir un tipo específico de reno en su lengua, pero probablemente no le
será posible hacerlo con una sola palabra, sino que se verá obligado a realizar una
descripción detallada.
Y todavía sabemos demasiado poco acerca de los diferentes lenguajes de señas (en su
mayoría empleadas por los sordos), ni siquiera qué grado de variación puede existir entre
ellos en cuanto a sus elementos básicos y en qué medida difieren estos elementos básicos
de los de las lenguas habladas (orales).
Fuente: https://wikiguate.com.gt/diversidad-cultural-y-linguistica/
Reforestación.
Actualmente, en nuestro planeta, vamos perdiendo año tras año grandes masas forestales,
como consecuencia de la deforestación o de la destrucción forestal. Estos bosques cumplen
importantes funciones en los ecosistemas, como servir de hábitat para las diversas
especies o mitigar los efectos del calentamiento global.
En este contexto, surge la importante necesidad de reforestación del territorio para frenar
está pérdida de ecosistemas y detener el gran deterioro que está teniendo el planeta. En
este artículo de Ecología Verde, explicamos qué es la reforestación y su importancia.
Qué es la reforestación
Se denomina reforestación al hecho de repoblar un territorio con árboles. Generalmente,
dicho territorio estaba en su pasado reciente (anteriores cincuenta años aproximadamente)
poblado de árboles y bosques que fueron deforestados por distintas razones, como
construcción de distintas infraestructuras, crecimiento de zonas urbanas, el
aprovechamiento de la madera con fines industriales o de consumo, aumento de los límites
agrícolas y ganaderos o bien, se destruyeron por diversos factores como los incendios, bien
seas provocados, accidentales o por fenómenos naturales.
Lo ideal en la reforestación es que las especies sean autóctonas, aunque también pueden
traerse de otros lugares, pero lo mejor es que sean árboles de crecimiento rápido. En
general, sembrar y reforestar tierras en mal estado tiene un efecto positivo, por la mejora
ambiental y de los recursos.
Cuál es la importancia de la reforestación
La reforestación es una acción imprescindible para la supervivencia del hombre y otros
seres vivos en este planeta. Algunas de las funciones más importantes de los árboles y los
bosques, y que pueden entenderse como parte de la propia importancia de la reforestación,
en nuestro planeta son:
Los árboles (y las plantas) realizan la fotosíntesis. En este proceso, utilizan parte del dióxido
de carbono que nosotros emitimos al respirar o en nuestras actividades diarias y lo
transforman en oxígeno, entre otros productos. Por lo tanto, la reforestación es importante
para la producción de oxígeno en nuestro planeta y así abastecer a los seres vivos que en
él habitan.
Los árboles de las grandes extensiones boscosas tienen la capacidad de atrapar y eliminar
partículas contaminantes como polvo, polen, humo y cenizas que pueden resultar
perjudiciales para nuestros pulmones.
Los árboles con su efecto de utilizar y convertir el dióxido de carbono en oxígeno, ayudan
a disminuir el efecto invernadero en nuestro planeta. Este efecto se crea porque los gases
como el CO2 y otros hacen que el calor de la Tierra se retenga en la atmósfera y no sea
liberado, contribuyendo al aumento del calentamiento global.
Los árboles son agentes importantes para asegurar la conservación del agua y disminuir la
erosión del suelo. Gracias a la reforestación, conseguimos frenar las corrientes de aguas
torrenciales en el suelo y reducir la erosión y sedimentación de los ríos.
Los árboles y los bosques sirven de hábitat de gran diversidad de especies en la Tierra,
entre ellos los organismos descomponedores, aves o distintas especies micológicas. Con
la reforestación, recuperaríamos esta biodiversidad perdida en esa zona y que es realmente
necesaria.
Los árboles reducen el llamado efecto isla térmica o isla de calor, que se da en las ciudades
como consecuencia de la retención de calor por materiales como el hormigón y otros. De
esta manera, las reforestaciones pueden modificar el clima local y bajar un poco las
temperaturas.
Cuáles son los objetivos de la reforestación
Esta es la serie de los principales objetivos que se persiguen con la reforestación:
Construcción de viveros y producción de plantas.
Repoblación de áreas verdes.
Identificar el avance de las dunas de arena.
Producción de madera, celulosa, fruta, fibras o combustibles.
Preservar el suelo de la erosión y mejorar la cuenca hidrográfica.
Establecer áreas protegidas para la ganada, usando las técnicas de producción intensiva.
Formar zonas de protección contra la acción del viento y así resguardar los cultivos.
Tener una fuente de madera para producción de energía doméstica.
Construir espacios de ocio.
Fuente: https://www.ecologiaverde.com/que-es-la-reforestacion-y-su-importancia-1269.html
Uso eficiente de los recursos naturales.

Eficiencia de recursos
Hoy más que nunca, existe una oportunidad real para aplicar soluciones
innovadoras y creativas que aporten prosperidad, no solo a las generaciones
presentes, sino también a las futuras, respetando nuestro medio ambiente. Es el
momento de realizar un cambio basado en estilos de vida sostenibles que
incorporen hábitos de consumo y producción sostenibles y que minimicen el uso de
los recursos naturales y las emisiones de CO2.
En un contexto de cambio climático, crisis económica y degradación ambiental, es
aún más necesario que la comunidad global, con la participación de todos los
actores, desde los Gobiernos y el sector empresarial hasta la sociedad civil y los
ciudadanos, cambie sus patrones de comportamiento para reducir la explotación de
los recursos naturales y erradicar la pobreza.
La promoción de economías verdes, que aboguen por el consumo y la producción
sostenibles, es fundamental para alcanzar una transformación en nuestras
sociedades. Supone hacer más y mejor con menos , desvincular el crecimiento
económico de la degradación ambiental, promover un uso eficiente de los recursos
y de la energía, crear infraestructuras sostenibles, facilitar el acceso a servicios
básicos y a productos sostenibles asequibles, así como generar empleos verdes.
En América Latina y el Caribe destaca el avance de varios países en la
implementación de políticas de compras públicas sostenibles. Los Gobiernos, con
el apoyo del PNUMA, lideran el proceso para cambiar los hábitos de consumo
incluyendo criterios ambientales y sociales, además de los económicos, a la hora
de comprar o contratar bienes y servicios.

Fuente: http://web.unep.org/es/rolac/eficiencia-de-recursos
Conservación de la biodiversidad, suelos, fuentes de agua.
Suelo y agua son recursos estratégicos que contribuyen a la seguridad alimentaria y la
generación de servicios eco-sistémicos. La Asamblea General de Naciones Unidas ha
proclamado el 2015 como el Año Internacional de los Suelos, para resaltar la importancia
de este recurso.
El suelo es la capa superficial de la tierra, delgada y vulnerable. Está compuesto por
partículas minerales, materia orgánica, microrganismos, agua y aire. Los procesos
formadores del suelo son muy lentos y requieren largos períodos de tiempo. En las praderas
de climas templados, se necesitan 100 años para formar 1 a 2 cm de suelo. Como su
(re)generación es muy lenta, el suelo debe considerarse como un recurso no renovable. En
América Latina y el Caribe (ALC) los suelos son muy variados, desde muy productivos hasta
poco fértiles.
América Latina y el Caribe están bien dotados de recursos hídricos. Posee el 15% del
territorio global, el 10% de la población mundial y reciben el 29% de las precipitaciones del
planeta. Sin embargo, la distribución espacial y temporal es desigual; los lugares más áridos
y más húmedos del planeta se encuentran en la región, por lo tanto, la disponibilidad de
agua para sus diferentes usos puede variar considerablemente entre países, y dentro de
distintas áreas en un mismo país.
Suelos y aguas en riesgo
El uso de la tierra
América Latina y el Caribe tienen las reservas de tierra cultivable más grandes del mundo.
Cerca del 47% del suelo se encuentra aún cubierto por bosques, pero esta cifra se está
reduciendo rápidamente producto de la expansión del territorio agrícola. Durante los últimos
50 años (1961 - 2011), la superficie agrícola en la región aumentó notablemente, pasando
de 561 a 741 millones de hectáreas, con la mayor expansión en América del Sur: de 441 a
607 millones de hectáreas.
Sin embargo, la expansión de la producción ha ido, generalmente, de la mano del uso
intensivo de insumos, degradación de suelos y aguas, reducción de la biodiversidad y
deforestación, bajo una lógica orientada al mercado que no solamente pone en riesgo la
calidad y disponibilidad de los recursos naturales, sino también los modos de vida de las
personas, en particular de los más vulnerables.
El uso del agua
El manejo del suelo puede afectar significativamente a la cantidad y calidad de agua
disponible en una cuenca. El balance hidrológico se ve alterado producto de la
deforestación, los cambios del uso del suelo y la cobertura vegetal, la sobre explotación de
los acuíferos y el drenaje de cuerpos de aguas naturales. En las tres últimas décadas la
extracción de agua se ha duplicado en ALC con un ritmo muy superior al promedio mundial.
En esta región, el sector agrícola y, especialmente, la agricultura de riego, utiliza la mayoría
del agua, con un 70% de las extracciones. Le sigue la extracción para el uso doméstico con
un 20% y la industria con un 10%. Vale destacar en esta sección que el suelo es un
excelente reservorio de humedad, lo que reafirma la conveniencia de manejar integralmente
suelo y agua.
Degradación y contaminación del suelo y el agua
La degradación del suelo (física, química y biológica), se evidencia en una reducción de la
cobertura vegetal, la disminución de la fertilidad, la contaminación del suelo y del agua y,
debido a ello, el empobrecimiento de las cosechas. El 14% de la degradación mundial
ocurre en ALC, siendo más grave en Mesoamérica, donde afecta al 26% de la tierra,
mientras que en América del Sur se ve afectado el 14% de la tierra. Las principales causas
de la degradación incluyen la erosión hídrica, la aplicación intensa de agro químicos y la
deforestación, con cuatro países de ALC que tienen más del 40% de su territorio nacional
degradado y con 14 países con un porcentaje de entre 20% y 40% del territorial nacional
degradado.
En esta región se dan dos problemas básicos asociados con el recurso hídrico: disminución
del agua disponible y pérdida de su calidad. La disminución del agua (degradación
cuantitativa) ocurre cuando el balance hídrico está alterado y se utiliza más agua de la que
se encuentra disponible. La pérdida de calidad (contaminación) sucede cuando la utilidad
del agua se ve reducida y las propiedades del agua están dañadas por el entorno y sus
organismos. Se produce por la falta de tratamiento de aguas residuales, el uso excesivo de
abonos y agroquímicos, la irrigación excesiva, y la contaminación por usos industriales,
mineros o energéticos.
La degradación también está asociada con la pobreza y la falta de acceso a los recursos
de tierras y aguas. Los agricultores pobres tienen un menor acceso a la tierra y al agua,
trabajando suelos de mala calidad y con una alta vulnerabilidad a la degradación. Un 40%
de las tierras más degradadas del mundo están en zonas con elevadas tasas de pobreza.
Cambio climático como riesgo para la degradación de los suelos en ALC
El cambio climático está modificando el comportamiento de precipitaciones y temperaturas,
proyectándose para la región modificaciones relevantes en los agro-ecosistemas como se
conocen actualmente. En ALC, los cambios en patrones de lluvias, temperaturas máximas,
mínimas y promedio afectarán el rendimiento de cultivos básicos como trigo, arroz y frijol,
generando presión sobre zonas no agrícolas para convertirlas en superficies productoras
de alimentos. Ello, sumado al crecimiento proyectado de la población mundial y su
correspondiente demanda de alimentos, hacen que el cambio climático sea un riesgo
adicional para la degradación del suelo y del agua, debido a la expansión de las zonas de
cultivo y la intensificación de la producción. Por ejemplo, se espera hacia mediados de siglo
una sustitución gradual de los bosques tropicales por sabanas en el este de la Amazonía,
y de vegetación semiárida por vegetación propia de zonas áridas, debido al aumento de la
temperatura y a la disminución del agua en el suelo.
Enfrentar el desafío con buenos prácticas de conservación de suelos y aguas
En América Latina y el Caribe existen numerosas experiencias que integran producción y
conservación de la biodiversidad, en particular, sistemas agroalimentarios indígenas y
tradicionales de producción, agricultura familiar, conservación de la agro-biodiversidad,
manejo de recursos compartidos y protección de los recursos naturales.
Para rescatar y divulgar buenas prácticas de conservación de suelos y aguas, la FAO forma
parte de WOCAT, que proporciona alternativas para enfrentar este desafío. WOCAT (World
Overview Conservation Approaches and Tecnhnologies) es una red global de información
y expertos en conservación de suelos y aguas, que ha desarrollado una metodología de
sistematización de prácticas y enfoques. Es un sistema en constante crecimiento que
actualmente recoge 25 prácticas/tecnologías y 12 enfoques de conservación de suelos y
aguas de ocho países de la región, y muchas más de otros lugares del mundo. Con el fin
de potenciar localmente el uso de esta metodología de sistematización, la Oficina Regional
de la FAO para América Latina y el Caribe (RLC), ha propuesto una metodología de
sistematización basado en la metodología WOCAT para recoger información de prácticas
y tecnologías de conservación de suelos y aguas para la adaptación al cambio climático, a
través de la síntesis y revisión de cuestionarios y módulos originales, promoviendo el uso
de herramientas digitales para estos ejercicios y disminuyendo el tiempo y recursos
necesarios en el ejercicio de sistematización.
Enfoque WOCAT para la sistematización de prácticas, tecnologías y enfoques
Para mejorar la seguridad alimentaria, fortalecer la agricultura familiar, adaptarse al cambio
climático y asegurar la provisión de servicios ambientales o ecosistémicos, es necesario
revertir los procesos de degradación del suelo, asegurar el suministro de agua necesaria
para la mayor demanda de alimentos en el mundo y adoptar buenas prácticas de gestión
de la tierra, en general, para todo lo relacionado con la actividad agropecuaria. Algunos
principios amplios que deben considerarse en todos los casos son aumentar la cubierta
vegetal y la materia orgánica de los suelos, mejorar la infiltración y retención de humedad,
y reducir la contaminación del ambiente y del suelo.

Fuente: http://www.fao.org/americas/prioridades/suelo-agua/es/