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Marxismo

Algunos conceptos fundamentales


Análisis Nr.1 -Febrero de 2017
Por: Wilman Delgado
Profesional en Filosofía y letras
Universidad de la Salle

Introducción.
La presente colección de análisis trata sobre la forma como se ha producido el paso del socialismo soviético al
socialismo del siglo XXI y la revisión sobre las posibilidades que en Latinoamérica y especialmente en Colombia
puedan darse la condiciones histórico – sociales que conduzcan a un nuevo ensayo político de esta naturaleza.
La relectura de Marx.
Los acontecimientos políticos y el devenir histórico plantean cada vez más la necesidad de releer las fuentes
del marxismo y sus diferentes modos de interpretación. La caída del Muro de Berlín en 1989 y el colapso de
imperio socialista en 1991 sólo implicaron el fracaso de la interpretación soviética del marxismo. Se infiere
entonces que ni el socialismo ni el comunismo (en su estadio más avanzado), hubiesen colapsado como
ideología que se reinventa a partir de sus errores. La tesis a la que en adelante nos adherimos para profundizar
en su estudio, es que el modelo marxista soviético no fue más que un ensayo de implante del socialismo bajo
una lectura equivocada del marxismo. Fracaso que dio la razón a quienes planteaban que el marxismo, es
también un humanismo y no sólo una propuesta economicista de transformación del curso de la historia.
Entre éstos críticos, profundizaremos principalmente en los marxistas italianos Antonio Gramsci y Antonio Negri,
algunos conceptos importantes del pensamiento francés de los 70s y 80s, principalmente de Michel Foucault y
Gilles Deleuze. A nivel Latinoamericano, trabajaremos, entre otros, principalmente a los argentinos Ernesto
Laclau y su esposa, la argentino cubana Isabel Rauber, la filósofa chilena Marta Harnecker y el ex asesor de
Hugo Chávez, Heinz Dieterich Stefan con su concepto del Socialismo del Siglo XXI.
Para el propósito planteado, daremos inicio con algunas definiciones propias del marxismo. Sobre una forma
muy resumida de los conceptos fundamentales del marxismo, iremos construyendo la consolidación de nuestro
objetivo: interpretar la transformación actual del marxismo y la forma como en Colombia viene operando hacia
la consolidación de una estructura de poder dual que derribará y reemplazará al existente.

Estado, Burguesía, Proletariado y Clase social.


En una de sus obras tempranas, La Ideología Alemana [1], Marx define el Estado de la siguiente manera:
“Como el Estado es la forma bajo la que los individuos de una clase dominante hacen valer sus intereses
comunes y en la que se condensa toda la sociedad civil de una época, se sigue de aquí que todas las
instituciones comunes tienen como mediador al Estado y adquieren a través de él una forma política”.
(Marx, 1974, p. 72)

1 Escrita entre 1845 y 1846.

1
Por lo tanto, para Marx el Estado es un aparato colectivo formado por una clase dominante a la que llama la
“Burguesía” (clase capitalista) o dueña del dinero y los medios de producción. Si existe una clase dominante,
entonces existe también una clase dominada. A esta clase o segmento social, Marx la llama el Proletariado [2].
De aquí parte este filósofo alemán para señalar que la sociedad capitalista se compone sólo de estas dos
clases [3]. Así entonces, “clase social” es cada uno de las partes en la que resulta dividida la sociedad de
acuerdo al modo de producción capitalista. Según Lenin, el principal teórico y desarrollador del pensamiento de
Carlos Marx, “el Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra” (Lenin, 1981, tomo
3, p. 89). Nada nuevo, como se ve, adiciona Lenin al concepto expresado por Marx.
Marx y Lenin señalan que el Estado es transitorio porque esta división de clases sociales debe ser abolida por
la acción del proletariado. Lenin propone que la vía para lograr este cometido es la “revolución del proletariado”.
La eliminación de la lucha de clases, según Federico Engels, implica la eliminación de la propiedad privada,
pero sólo deberá hacerse cuando el proletariado haya creado sus propios medios de producción. Esto quiere
decir que la propiedad privada no puede ser “suprimida de golpe”, así que la instauración del Socialismo, según
Engels, debe ser producto de un proceso paulatino (Engels, 2011, p. 117). La revolución rusa y la forma
estalinista de implante del socialismo, es decir, el modelo revolucionario soviético del marxismo, no tuvo en
cuenta esta advertencia hecha por Marx. Sobre esta última tesis, versarán en su mayoría los análisis siguientes,
siendo éste, el primero de la serie.

Estructura, superestructura, cultura, acción recíproca y sentido común.


Ese aparato colectivo compuesto por las dos clases sociales (ya mencionadas) de acuerdo al modelo de
producción capitalista descrito y al que se refieren Marx y Lenin, determina un conjunto de relaciones de
producción que definen la estructura económica de la sociedad (sociedad capitalista). Pues bien, este aparato
económico crea una serie de instituciones que garantizan su propia reproducción y supervivencia
(mantenimiento del statu quo). Estas instituciones son principalmente, el derecho, la religión, las Fuerzas
Armadas, las instituciones administrativas y financieras, la escuela, la universidad, la familia, etc.
A este modo de producción económica, junto a las instituciones que lo sostienen y reproducen es lo que Marx
identifica como Estructura.
Este modo económico de producción (capitalista) y las instituciones que lo sostienen, crean ciertos principios y
valores que modelan el comportamiento de las personas. Según el filósofo italiano Antonio Gramsci (segundo
teórico marxista en importancia después de Lenin), estos principios y valores determinan la forma de
interpretación de la realidad, el sentido común, y en últimas, generador de todo aquello que se conoce como
“cultura”. La cultura, siguiendo a Gramsci, determina el concepto de familia, religión, justicia, derecho, política,
sistema de creencias, etc. Esto es lo que se conoce como “superestructura”.

2 Engels en su escrito “Principios del Comunismo” define el “Proletariado” como “la clase social que consigue
sus medios de subsistencia exclusivamente de la venta de su trabajo y no del rédito de algún capital”. Tomado
de “Principios del comunismo”, panfleto de Federico Engels escrito en 1848 e incluido en el libro “Manifiesto
del Partido Comunista” publicado por el Centro de Estudios Socialistas Carlos Marx. México, 2011.

3 “Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las
contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos
enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado” (Marx y
Engels, 1966, p. 20)

2
Según Marx, existe una relación interdependiente entre estructura y súper estructura. Es decir, la estructura
define la superestructura, pero ésta a su vez, va modelando la estructura y su forma de funcionamiento. A esta
interdependencia, Marx la denomina “acción recíproca”.

Socialismo del siglo XX y Socialismo del Siglo XXI


El modelo revolucionario soviético desarrollado por Lenin para la instauración del Socialismo en Rusia, partió
de la modificación de la Estructura para luego crear un nuevo proyecto cultural o súper estructura. Dicho de
otro modo, Lenin creyó que era posible crear una forma de cultura e interpretación de la realidad (sentido
común) a partir de la transformación del modo de producción capitalista por el modo de producción socialista.
A este modelo de socialismo, el marxista alemán Heinz Dieterich Stefan (principal asesor del extinto Hugo
Chávez) [4] lo denominó, Socialismo del Siglo XXI en oposición al modelo “Socialismo del Siglo XX (cf. Dieterich,
2005).
En términos prácticos, el Socialismo del Siglo XX consistía en el asalto y toma del poder por la acción violenta
de las masas, tal como lo describe Marx en el manifiesto Comunista para imponer un nuevo modo de
producción, el socialismo (Marx, 1973, T. 1 p. 140). En este modelo, el sujeto revolucionario es el proletario, es
decir, la clase obrera. Lograda la toma del poder inicia la segunda fase, la construcción del socialismo desde
arriba, es decir, decir desde el Estado que ha sido dominado. Este modelo demostró su fracaso con la caída
del imperio soviético. Sus fallas habían sido evidenciadas a partir de los errores del estalinismo, donde
equivocadamente se asumió que el cambio de la estructura económica provocaría cambios en la cultura
(súperestructura). De ahí que este modelo haya sido replanteado por varios teóricos marxistas, incluso desde
la década de los años 20 a muy poco tiempo de la revolución Bolchevique [5].
Pero sin duda, el más importante de ellos, fue el italiano Antonio Gramsci. Durante su estadía en la cárcel entre
1926 y 1937, escribió una parte importante de su obra. Este filósofo desarrolló su teoría principalmente en torno
al concepto de “Hegemonía”, el cual será tratado más adelante.
Si el socialismo del Siglo XX partía del asalto y toma violenta del poder mediante una revolución que modificara
la estructura, es decir, el modo de producción y con él sus instituciones y por último, la cultura; el Socialismo
del Siglo XXI concibe la llegada al socialismo por la vía opuesta. Es decir, considera que primero es necesaria
una sutil y lenta transformación de la cultura y mutación del sentido común para luego llegar por la vía legítima
(electoral) al poder e iniciar lentamente el paso hacia el socialismo mediante la transformación del modo de
producción y con éste, el conjunto de instituciones que lo sostienen y reproducen. Esto se hace mediante un
“devenir imperceptible” como diría el filósofo francés, Gilles Deleuze en su obra cumbre Mil Mesetas,
Capitalismo y Esquizofrenia (cf. Deleuze, 2010). El pueblo no se está dando cuenta de sus cambios y
modificaciones culturales. A este sistema de colonización del pensamiento, también se conoce como
Transbordo ideológico inadvertido.

4 El modelo “Socialismo del Siglo XXI” fue propuesto por Hugo Chávez en la conclusión final del foro de Sao Pablo al conmemorarse
en este evento el 15 aniversario de la fundación del foro realizado en esta misma ciudad en el año 1990.

5 Empezando por la Escuela crítica de Frankfort, fundada en 1923 por los filósofos pos marxistas Teodoro Adorno, Max Horkheimer,
Herbert Marcuse, Friedrich Pollok, Eric Fromm, entre otros. Seguidos en los años 60 y 70s por otros filósofos como Louis Althusser
y Michel Foucault. En la actualidad, filósofos como Antonio Negri, Jurgen Habermas, Paolo Virno, argumentan la posibilidad de lograr
el socialismo en forma inversa al modelo soviético, es decir, modificando primero la súper estructura, para luego construir la
estructura.

3
Por lo tanto, si el socialismo del Siglo XXI pone al ser humano en el centro de su estrategia para construir la
conquista del poder y la instauración del socialismo, estamos hablando de lo que el filósofo inglés Perry
Anderson, denomina “Marxismo Occidental” (cf. Anderson, 1979). En otros filósofos como el marxista italiano
Rodolfo Mondolfo, se conoce bajo el concepto del “Marxismo humanista” (cf. Mondolfo, 1973). Tres años
después, en 1976, el filósofo Fernando de los Ríos publicó en España, un libro intitulado “El Sentido humanista
del socialismo” (cf. De los Ríos, 1976).

Marxismo humanista y Democracia Radical.


Es una corriente del Marxismo que pone al ser humano como el sujeto de la revolución y no exclusivamente al
proletariado o clase obrera. Esta corriente de pensamiento tuvo en Gramsci a su máximo exponente en su
teoría de conquista del poder a partir del cambio o transformación de la superestructura. Es decir, el socialismo
es posible si primero se cambia la forma de pensar del ser humano como tal. Según Gramsci, el sometimiento
por parte de la clase dominante reproduce el sistema de dominación que la sostiene a través de la hegemonía
o predominio en el orden cultural (superestructura). Por lo tanto, para llegar al socialismo debe primar la
transformación de la mentalidad del sujeto y la defensa de su dignidad como persona humana. Los teóricos del
Marxismo Humanista toman como fuente principal las obras tempranas de Marx, entre ellas, los Manuscritos
Económicos y Filosóficos de 1844, también llamados “Cuadernos de París” (cf. Marx, 1993).
Es importante resaltar que el llamado “Socialismo del Siglo XXI” es el nombre asumido por el “Marxismo
Humanista”, “Marxismo Occidental” o “Marxismo Europeo”, en Latinoamérica. En 1985, el Argentino Ernesto
Laclau publicó un libro titulado “Hegemonía y estrategia Socialista: Hacia una Radicalización de la Democracia.
El planteamiento de Laclau es la llegada al socialismo no mediante la destrucción del sistema democrático
existente tal como lo hizo Lenin y su revolución bolchevique.
Laclau sostiene que la vía al socialismo es la radicalización de la democracia. Dicho de otro modo, hacer que
la democracia sea más incluyente y participativa, al punto que sea la misma sociedad la que impulse los
cambios radicales (desde abajo) para vencer el sometimiento de la clase dominante. Bajo el concepto de
Radicalización de la Democracia vienen surgiendo y tomando fuerza un sin número de movimientos sociales
de distinto orden entre ellos: los movimientos ecologistas, animalistas, anti armamentistas y pacifistas,
indigenistas, anti racistas, anti discriminación por causa de tendencia sexual o culto religioso, etc., (Cf. Laclau,
2004). Se forma así el nuevo sujeto revolucionario, que reemplaza al partido como vanguardia de la clase obrera
y la lucha guerrillera en desarrollo de la combinación de las diferentes formas de lucha como lo había propuesto
la Internacional Comunista organizada por Lenin en 1919.
En este sentido, el “Marxismo Humanista” corresponde a la misma elaboración teórica del “Socialismo del Siglo
XXI” y el concepto Radicalización de la democracia en Ernesto Laclau. En términos prácticos, se trata de llegar
al socialismo por la vía legítima (pacífica), respetando el sistema democrático de cada país (vía electoral).
Bibliografía
- Anderson, P. (1979). Consideraciones sobre el marxismo occidental. Madrid: Editorial Siglo XXI.
- Laclau, E. (2004). Hegemonía y estrategia socialista: Hacia una radicalización de la Democracia. Buenos Aires: Editorial Fondo
de Cultura Económica.
- Dieterich S. H. (2006). El Socialismo del siglo XXI. Berlín: Gegenstandpunkt (Versión en español disponible en:
http://llibertatsolidaria.pangea.org/El_Socialismo_del_Siglo_ XXI.pdf
- Foucault, M. (1995). La Verdad y las Formas Jurídicas. Barcelona: Editorial Gedisa.
- Lenin, V.I.U (1981). Obras escogidas en tres tomos. Tomo 3, La Revolución proletaria y el Renegado Kautsky. Moscú: Editorial
Progreso.
- Marx, C y Engels, F. (1966). Manifiesto del Partido Comunista, en Obras escogidas en 2 tomos, t.1. Moscú: Editorial Progreso.

4
- _________________ (2011). Principios del Comunismo en Manifiesto del Partido Comunista. México: Centro de Estudios
Socialistas Carlos Marx.
- Marx, C. (1974). “La Ideología Alemana”. Barcelona: Editorial Grijalbo.
- Marx, C. (1993). Manuscritos. Barcelona: Editorial Altaya.
- Mondolfo, R. (1973). El Humanismo de Marx. México: Fondo de Cultura Económica.

5
El “poder dual” en Lenin
y las Asambleas Comunitarias del acuerdo Gobierno – Farc

1. Introducción.

En el punto 4.1.3.5. “Construcción participativa y desarrollo de los planes integrales comunitarios y


municipales de sustitución y desarrollo alternativo (PISDA)”, del acuerdo Gobierno – Farc, sometido a
plebiscito el 2 de octubre de 2016, según el texto de la renegociación publicado el 14 de noviembre de
2016, no fue modificado. Pues bien, la referencia a este punto del acuerdo es importante porque en
este punto quedó consignada la creación de las “Asambleas Comunitarias” es importante porque:

- A estas Asambleas se les confirió un excesivo poder, tanto que rompe la soberanía del Gobierno
para el manejo de la política nacional antidrogas.

- De acuerdo al análisis sobre la organización y funciones de las mismas, dan indicios de que las
Farc construyen a partir de estos organismos algo muy similar a los “Soviets” que impulsaron la
Revolución Bolchevique en Rusia.

Estas Asambleas Comunitarias, sugieren la constitución del “poder dual”, del que habla Vladimir Ilich
Ivanovich Lenin y que, según su teoría organizativa revolucionaria, debía crecer hasta derrotar el poder
del Estado.

2. Lenin y la dualidad del poder

En 1917, Lenin escribió un artículo intitulado “La Dualidad de Poderes”. Según este líder comunista
ruso, junto al “Gobierno Provisional”, es decir, el gobierno legítimamente constituido, se forma el
gobierno, a través de distintas clases de organizaciones sociales. En el caso, ruso, estas
organizaciones eran los Soviets obreros y campesinos. (Lenin, 1981, T.2, p 38).

Los soviets, eran estructuras de poder popular locales organizadas en red y sus miembros, eran
elegidos por líderes comunitarios comprometidos con el partido bolchevique.

En Rusia, la Revolución Bolchevique y la instauración del Gobierno revolucionario tuvo como base los
soviets. Estas estructuras formaron el poder dual que creció junto al poder del gobierno zarista hasta
hacerse fuertes al punto que lograron generar una insostenible crisis de gobernabilidad.

3. Las Asambleas Comunitarias y el poder dual

Los soviets locales o asambleas de primera instancia estaban formados por delegados que los mismos
campesinos u obreros. Los campesinos elegían a sus delegados a los soviets a través de un proceso
denominado “centralismo democrático”. Los soviets o asambleas regionales, eran integrados por
delegados elegidos por las asambleas locales y el soviet supremo a su vez, era elegido por los
designados de los soviets locales o asambleas regionales (cf, Isabel Rauber, “Revoluciones desde
Abajo”, 2010).

1
Según los acuerdos de la Habana, las Asambleas Comunitarias tienen el mismo esquema de
constitución de las estructuras rusas de poder. Los campesinos que además deben pertenecer a
asociaciones o juntas de acción comunal, elegirán a quienes integrarán las “Asambleas Comunitarias”

Estas Asambleas, según el acuerdo, serán la base para la estructuración de los planes de desarrollo
municipales: “Las instancias principales de planeación participativa en el nivel local son las asambleas
comunitarias” (Pág. 110). Por otro lado, también quedó consignado que los planes municipales de
desarrollo deben ser revisados y socializados por y en las Asambleas Comunitarias.

“El plan municipal que resulte del ejercicio de la planeación participativa en el marco de las
comisiones municipales, será adecuadamente divulgado en las asambleas comunitarias para
garantizar su comprensión y apropiación social” (Pag. 110).

Así que el Estado pierde parte importante de su soberanía en la definición de sus planes y políticas de
desarrollo en el primer nivel de configuración del Plan Nacional de desarrollo en la medida que serán
las Asambleas Comunitarias las que determinarán si los planes de desarrollo municipales serán o no
aprobados.

De otro lado los planes de sustitución de cultivos de uso ilícito, según el acuerdo, estarán integrados
a los planes de desarrollo municipal, departamental y nacional, por lo tanto, la política de sustitución
también estará sometida a la soberanía de las Asambleas Comunitarias.

Ahora bien, según el acuerdo, sin aprobación de las Asambleas Comunitarias, no puede desarrollarse
el Plan Nacional Integral de Sustitución -PNIS. Y como PNIS es un componente de la Reforma Rural
Integral -RRI (Pág. 110), este Plan tampoco puede ser desarrollado sin la aprobación de las Asambleas
Comunitarias.

En este orden de ideas, siendo la RRI el nombre eufemístico de la Reforma Agraria en Colombia,
entonces, ésta política macro estratégica quedaría en manos de las Asambleas Comunitarias.

Finalmente, es de señalar que los “Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial” -PDET, (Pag. 21)
están integrados a la RRI. Por lo tanto, también estos programas quedarán bajo la soberanía de las
Asambleas Comunitarias. Así que la “revisión de las funciones y la conformación de los Consejos
Territoriales de Planeación” que tiene como función la formulación de planes de desarrollo, también
quedarían bajo el control de las Asambleas Comunitarias.

Notas al margen.

1. Según Lenin, el proceso revolucionario debe considerar la formación de las bases de un proyecto
de economía comunitaria. En el acuerdo de La Habana, quedó consignada en la Pág. 72, así: “Con
el propósito de promover un proceso de reincorporación económica colectiva, las FARC-EP
constituirán una organización de economía social y solidaria, denominada Economías Sociales del
Común (ECOMÚN).

2. Existen otras coincidencias con la estrategia revolucionaria leninista como los “Centros de
pensamiento” y los medios de comunicación, entre otros, que se irán analizando.

2
3. Es probable que los negociadores del Gobierno no hayan dimensionado el poder transferido a estas
Asambleas y la incidencia que éstas tendrán en la siguiente etapa del proceso revolucionario de las
Farc, teniendo en cuenta que su objetivo estratégico, la conquista del poder político en Colombia,
nunca ha estado en cuestión y por lo tanto no fue, ni será objeto de negociación por parte de la
insurgencia en Colombia, y esto, por supuesto, incluye al Eln.

Bibliografía

- Ulianov, Vladimir Ilich (1981). Obras escogidas en tres tomos. Moscú: Editorial Progreso
- Gobierno – Farc (2016). Acuerdo final para una paz estable y duradera. Teatro Colón.
- Rauber, Isabel (2011). Revoluciones desde abajo. Gobiernos populares y cambio social en
Latinoamérica.

3
El nuevo sujeto revolucionario en Colombia
Una lectura desde las teorías de la “Multitud” y la “Democracia Radical

Por: Wilman Delgado


Licenciado en Filosofía y Letras Universidad de la Salle
Marzo de 2017
Primera fuente: Manifiesto del Partido Comunista
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo” (Marx y Engels, 1966 T.1, p. 19), con esta
frase, Marx y Engels dan inicio a su obra “Manifiesto del Partido Comunista”, obra publicada en 1848,
bajo encargo de una organización denominada “Liga de los comunistas”. En el párrafo final de esta
obra se lee: “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman
abiertamente que sus objetivos solo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden
social existente.
Para una lectura actualizada y nacionalmente localizada en torno a la vigencia y avance del socialismo,
la primera frase del Manifiesto quedaría así: “Un fantasma recorre Colombia: el fantasma del
Socialismo del Siglo XXI”. En rigor, esta reformulación de la histórica frase no trata de una revisión de
la fundamentación teórica del comunismo planteado por Marx y Engels sino, como veremos más
adelante, del método para llegar al mismo.

Segunda fuente: El socialismo del siglo XXI.


El Término “Socialismo del Siglo XXI” fue acuñado por el marxista alemán Heinz Dieterich Stefan [1],
en 1995. Básicamente, su propuesta consiste en la conquista del poder para el socialismo a partir de
una estrategia que parte “desde abajo”. Una fórmula que combina básicamente tres teorías, dos de
orden político y una de carácter filosófico.
En lo político: Por un lado, acoge la tesis de Lenin sobre la construcción del poder “desde abajo”, es
decir, la revolución la hace el pueblo, las masas, el proletariado (entendido no solo como la clase
obrera, sino en general, lo que Max denomina la “clase explotada”). Y de otro lado, recoge el
pensamiento del marxista argentino Ernesto Laclau sobre su concepto “Radicalización de la
democracia” la cual consiste, no en la destrucción del sistema democrático existente sino en su
profundización mediante el reconocimiento de las diferencias culturales, raciales, religiosas,
orientación sexual, etc., (Cf. Laclau y Mouffe 2004). Esta visión vincula y articula diferentes tipos de
movimientos sociales y anti sistémicos, como el ecologismo y ambientalismo, indigenismo, anti
racismo, anti belicismo, anti xenófobos, etc.
Esta nueva cultura política cimentada en la llamada “radicalización de la democracia” conducirá, según
la lectura de sus conductores ideológicos a una crisis de los partidos y modelos políticos tradicionales
para dar paso al socialismo.

1. Principal asesor de Hugo Chávez en la construcción del socialismo en Venezuela durante sus primeras fases.
En lo filosófico: No menos importante que los presupuestos de la teoría política, los teóricos del
socialismo acogen principalmente el pensamiento del filósofo marxista italiano Antonio Negri expuesto
en su concepto de “multitud” (Cf. Negri y Hardt, 2004). Sostiene este filósofo que los aparatos militares
tradicionales no pueden derrotar a una insurgencia cuando ésta se organiza en red. Y la red, según
Negri, toma cuerpo cuando la insurgencia se une a la “multitud” es decir. Con este concepto, Negri se
refiere a la UNIDAD de un segmento mayoritario de la población movilizado espontáneamente por un
interés y un objetico común.
La combinación de las dos fundamentaciones de acción y movilización (política y filosófica) da como
resultado el surgimiento de un nuevo sujeto revolucionario capaz de derrumbar el modelo político
existente e instaurar un nuevo régimen. Este no será otro que el socialismo.

Colombia ante este nuevo modelo de acción revolucionaria


En cuanto a la afirmación de Marx y Engels: “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y
propósitos”, es preciso señalar que ni las Farc [2], ni el Eln [3], ocultan su objetivo estratégico. Solo que
las Farc, al parecer ya habría optado por revisar lo expresado por los autores del Manifiesto Comunista
sobre uso de la violencia para “derrocar el orden social existente”. Sobre esta “revisión” que la
insurgencia en Colombia hace en torno al uso de la violencia, no excluye, sin embargo, la violencia de
las masas. Ambas organizaciones insurgentes han sido claras que su viraje hacia lo político no se
aparte de la movilización social como estrategia medular de su acción revolucionaria.
En conclusión, lo que se verá en Colombia en los próximos años es un nuevo “sujeto revolucionario”
movilizado bajo diferentes banderas de lucha, pero unido bajo un mismo y único interés: derrocar el

2. “Su firma no significa que capitalismo y socialismo comenzaron a sollozar reconciliados en brazos el uno del otro. Aquí
nadie ha renunciado a sus ideas, ni arreado sus banderas derrotadas”. Discurso pronunciado por Rodrigo Londoño
Echeverry alias Timochenco jefe máximo de las Farc, el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena con motivo de la firma de
los acuerdos de La Habana

3. “Está definido que el objetivo estratégico de la revolución colombiana es la TOMA DEL PODER para abrirle paso a la
construcción del SOCIALISMO (…) ¿Dónde está lo nuevo? En que hasta hoy la lucha para el ELN es un ‘proceso continuo’
hasta obtener el objetivo estratégico. Pero las nuevas realidades del continente nos muestran otras lecciones y señalan
caminos importantes para dinamizar la acumulación de fuerzas y la politización de las masas, factor estratégicamente
decisivo (…) “La ESTRATEGIA POLÍTICA busca cambios políticos a nivel de gobierno o de régimen político, pero su esencia
apunta a desestabilizar el régimen político para abrir una grieta en la institucionalidad que haga posible la modificación
de la LEGALIDAD y hacer que nazca una nueva LEGALIDAD”. (Las mayúsculas corresponden al documento original. Eln,
2003, “Plan paremos la guerra para construir la paz”
régimen democrático tradicional. Ese nuevo sujeto revolucionario por supuesto no serán la guerrilla ni
los sindicatos o clase obrera, será la “MULTITUD” bajo el principio de la “DECMOCRACIA RADICAL
Bibliografía
- Eln (2003). Plan Paremos la Guerra para construir la paz. Documento de circulación cerrada.
- Farc (2016). Discurso de Rodrigo Londoño Echeverry, alias Timochenko en el marco de la
firma de los acuerdos con el Gobierno en la ciudad de Cartagena. Documento disponible
en: http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/discurso-timochenko-en-la-firma-del-
acuerdo-final-de-paz-56944
- Marx, K y Engels F. (1966). Obras escogidas en dos tomos. Moscú: Editorial Progreso
- Dieterich S., Heinz (2007). El Socialismo del siglo XXI. Bogotá: Fundación para la
investigación y la cultura –FICA.
- Laclau, Ernesto y Mouffe Ch. (2004). Hegemonía y estrategia socialista: hacia una
radicalización de la democracia. Buenos Aires: Fondo de Cultura económica
- Negri, Antonio y Hardt Michael (2004). Multitud, Guerra y democracia en la era del Imperio.
Buenos Aires: Debate
La paz como estrategia de acción revolucionaria
y el rol de la violencia actual en la estrategia del Eln

Fundamento teórico: Marx y Engels; la guerra por la paz.


En su escrito “El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, Federico Engels señala que
durante la etapa previa al surgimiento de la propiedad privada existió un comunismo primitivo en el
que el hombre no conocía el valor económico del trabajo o de las cosas (Marx y Engels, 1966, T.2 p.
168). Al no existir la propiedad privada, sugiere también Marx en sus “Escritos sobre la comunidad
ancestral”, no había surgido el individualismo ni el egoísmo, por lo tanto, la guerra no existía en el
seno de las comunidades; reinaba la paz [1]. Cuando aparece la propiedad privada, señalan estos
autores, aparece la lucha de clases (capitalista Vs trabajador) y con ella, la explotación que da origen
a la guerra entre capitalistas y proletarios.
La tesis de Marx y Engels tiene entonces como epicentro la recuperación de la “paz perdida” mediante
la eliminación de la propiedad privada sobre la que se funda el orden social existente y retornar al
comunismo. Por lo tanto, proclaman estos autores en El Manifiesto Comunista, que el orden social
existente debe ser derrocado por la violencia las masas (cf. Marx y Engels, 1966, T. 1 p. 50) [2].
De ahí que el plan de acción para la conquista del poder político hacia una nueva implantación del
comunismo, se haga siempre bajo la bandera de la paz. Para estos grupos, cualquiera que sea su
método o modelo de acción revolucionario, la paz sólo es posible si desaparece la propiedad privada
y el Estado que la sostiene. Dicho de otro modo, para los marxistas, sólo el comunismo traerá la paz.
Por lo tanto, un proceso de negociación con un grupo insurgente comunista, sólo constituye un cambio
de método más no el objetivo.
Dimitri Zajárovich Manuilski, primer secretario del Partido Comunista de Ucrania, miembro del comité
ejecutivo de la Internacional Comunista (Komintern) y delegado por Stalin para intervenir durante una
conferencia en la Escuela de Paz de Moscú en 1930, expresó lo siguiente:
“La Guerra hasta la muerte entre el comunismo y el capitalismo es inevitable. No obstante, en
el momento presente, no estamos lo suficientemente fuertes para atacarlos. (…) debemos
poner a dormir a la burguesía. Por esa razón comenzaremos el movimiento de paz más
espectacular que la historia haya visto. Haremos propuestas y concesiones como nunca se han
visto. Las naciones capitalistas son estúpidas y decadentes, y colaborarán en su propia
destrucción: harán todo lo posible por ganar nuestra amistad. Y tan pronto como bajen la
guardia, las golpearemos con el puño cerrado” [3]

1 Este es el modelo del “comunismo utópico” dibujado en por Tomás Moro en su obra “La Utopía”. En esta obra recrea una sociedad en
la que no existía la propiedad privada, el trabajo era comunitario y así mismo, la distribución de los productos y los dividendos. Un escrito
pareciera ignorar por completo la configuración de la naturaleza humana.

2Marx C., y Engels, F. (1966). Obras escogidas en dos tomos. El Origen de la Familia La propiedad privada y el Estado. Moscú: Editorial
Progreso.

3 Cita de Joseph Kornfeder de un discurso dado por Manuilsky en la Escuela de Paz de 1930. Recuperado el 07 de marzo de 2017 en:

http://el-colapso-del-comunismo.blogspot.com.co/
Así que la idea de Lenin para llevar al pueblo ruso a la insurrección como vía para implantar el
socialismo, fue crear en el ideario del pueblo ruso, la necesidad de luchar por la paz, y que con tal
logro terminarían los problemas de las mayorías del pueblo ruso. En tal virtud, los obreros y
campesinos debían librar esta guerra contra el capitalismo bajo la consigna de la lucha por la paz.

La idea Leninista de la Paz y el Socialismo del Siglo XXI en Latinoamérica


El filósofo argentino José Pablo Feinmann, catedrático de la Universidad de Buenos Aires, sostiene
que las guerrillas en Latinoamérica, influidas por la teoría foquista del Che Guevara [4] han interpretado
mal la violencia de las masas de la que habla Marx en el Manifiesto Comunista. En efecto, la violencia
marxista, no contempla el uso de las armas, sino la insurrección de las masas, sin la cual, según Marx,
no es posible la revolución. Por lo tanto, tampoco será posible la instauración del socialismo. Dicho de
otro modo, lo que Feinmann evidencia es la equivocación de las guerrillas latinoamericanas en cuanto
al uso de la violencia para la conquista del poder.
En este mismo sentido, otros teóricos marxistas latinoamericanos como la socióloga chilena, asesora
del extinto presidente de Venezuela Hugo Chávez, Martha Harnecker, en una conferencia el 22 de
julio de 2005 en Caracas (Venezuela), expresó:
“Lenin, que estaba exiliado en Suiza regresa en ese momento a Rusia y se encuentra con un
proceso revolucionario en marcha. El análisis de la situación mundial en ese momento lo había
convencido de que para resolver los problemas de la guerra, el hambre, la libertad, se
necesitaba salir del capitalismo y construir el socialismo, pero sabía también que el pueblo ruso
no era capaz de entender lo que era el socialismo. Convenció a su partido, el partido
bolchevique, de hacer suyas las consignas de paz, tierra y libertad, y con ellas lograron ganarse
el apoyo de los obreros y campesinos que etaban hartos de la guerra” (Harnecker, 2005).
Subrayado fuera del texto original.

Bajo la premisa de la paz, apunta Harnecker, los obreros y campesinos rusos empezaron a
insubordinarse en las grandes ciudades, bajo el argumento principal que su reivindicación real era
poner fin a la guerra. Así entonces, construyeron organizaciones como los soviets o consejos de
obreros y campesinos (Harnecker, 2005). Lo que se evidencia, es la creación de organizaciones que
bajo la consigna de la paz, lograron “adormecer a la burguesía” (tesis del Manuilski), para dar apertura
al proceso revolucionario que culminó con la instauración del comunismo,
Harnecker es enfática en subrayar que el primer socialismo histórico que existió, triunfó bajo la bandera
de la paz, aunque también lo hiciera con la bandera de la resolución del problema del hambre, de la

4
“Guevara plantea a través de la teoría del foco guerrillero, que un pequeño grupo puede galvanizar a toda una sociedad a partir de su
praxis vanguardista. Pero Marx de ningún modo consideraba la violencia foquista, ni se la había pasado por la cabeza. Para Marx, la
violencia siempre es la violencia de las masas, la violencia se encarna en las masas, en este sentido entendieron muy mal a Marx o no
fueron marxistas quienes incurrieron en la violencia foquista” (Feinman, 2005)
pobreza. Esta autora chilena insiste que quienes se inscriben en el Socialismo del Siglo XXI tiene que
aprender de la historia (Harnecker, 2005).

La paz y la radicalización de la democracia


El argumento que nutre el concepto “radicalización de la democracia” está siendo construido con
temas que fácilmente llegan a las masas principalmente el logro de la paz como fin último. Para este
fin es necesario, sin embargo, conceder importancia otros temas más accesibles a las masas
populares. Entre ellos, el buen vivir, la inclusión social, tolerancia frente a las diferencias religiosas,
raciales, sexuales; defensa del medio ambiente (ecologismo), anti belicismo, etc. Así que la estrategia
actual de los comunistas ya no debe ser la violencia y menos el uso de las armas. Por el contrario,
como lo señala el Marxista Argentino Ernesto Laclau, no se trata de destruir el orden social existente
mediante la violencia de las masas sino su transformación mediante la profundización de sus
componentes democráticos (cf. Laclau y Muffe, 2005).

El Eln y la paz
Como observadores del nuevo fenómeno político mundial, pero sobre todo de lo que ha ocurrido en el
contexto Latinoamericano, los conductores ideológicos del Eln trazan en el año 2003 un plan
denominado “Paremos la Guerra para construir la paz”. En este documento, el Eln señala: “Estamos
presenciando revoluciones eminentemente políticas, por cuanto se trata de acceder al gobierno, para
tratar de orientar la política en un sentido democrático”. Sin embargo, para el Eln, este “sentido
democrático” aún no implica el abandono de la movilización social pues seguidamente agrega: “Se
requiere, pues de una lucha política con capacidad de movilización de masas para construir una nueva
legalidad que viabilice la revolución económica y social.
A partir de este postulado, el Eln acelera el proceso de transformación de su plan de acción
revolucionario con énfasis en las masas y prioriza la “paz como estrategia de acción revolucionaria”
contra el sistema democrático legítimamente establecido.

¿Existe irracionalidad en la violencia actual del ELN?


Parece contradictorio en el Eln el uso de la violencia terrorista o armada en medio de un proceso de
diálogo, habiendo ya optado por una estrategia diferente para la conquista del poder. Sin embargo, la
proyección política actual de este grupo insurgente reclama su protagonismo en la finalización del
conflicto armado en Colombia. El Eln busca enviar un mensaje sobre su importancia como actor
político y armado que persiste en un escenario en que el Gobierno pretende mostrar que la guerra ha
terminado y que la paz ya fue lograda. Como si el Eln ya no existiera.
Bajo esta perspectiva, las acciones violentas del Eln continuarán, como táctica, más no modifican su
estrategia política general para la conquista del poder. Fundamentalmente los propósitos serían
cuatro, principalmente: 1) Presionar el cese bilateral del fuego y hostilidades que lo consolide como
actor político; 2) Consolidar un mayor nivel de protagonismo como actor político armado con capacidad
de amenaza; 3) Debilitar el efecto de “hermano menor de las Farc” y que tanto el gobierno como la
opinión no lo miren como tal para un mayor margen de maniobra en la negociación y 4) Que la paz
aún no se ha logrado y que la guerra todavía no ha terminado como repetidamente lo ha expresado el
Gobierno.

Bibliografía

- Laclau, Ernesto y Mouffe Ch. (2004). Hegemonía y estrategia socialista: hacia una
radicalización de la democracia. Buenos Aires: Fondo de Cultura económica
- Harnecker, Marta (2005). “Encuentro Nacional de estudiantes revolucionarios por la
construcción del socialismo en el Siglo XXI”. Mérida, 22 de julio 2005. Esta charla está basado
en la ponencia: Cómo vio Lenin el socialismo en la URSS, presentada por Marta Harnecker
en el seminario de la Revista América Libre “Socialismo, experiencias y perspectivas”,
realizado en Sao Paulo, Brasil del 4 al 6 de diciembre 2000. Recuperado el 11 de Septiembre
de 2015 en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=20491
- Marx y Engels (1966). Obras escogidas en dos tomos. Moscú: Editorial Progreso.
Nueva cultura, nuevo sentido común
Nueva izquierda y Contrahegemonía

La culturización y el “hombre nuevo”


- Un nuevo esquema de culturización viene observándose en Colombia en diversos medios de
comunicación, instituciones educativas, foros, conversatorios y en general cualquier espacio de
interacción social.

- Esta culturización se expresa en el masivo y permanente envío de información relacionada con


temáticas que operan sobre diferentes campos de la cultura y el conocimiento. Pero el énfasis
parece estar puesto en ciertos modelos de relacionamiento colectivo.

- El objetivo primario es la modificación de esquemas de pensamiento heredados de la tradición y


en general, del proceso histórico asociado a conceptos como: familia, género, raza, credo, nación,
patria, derechos (políticos, sociales, culturales), etc.

- El cambio en el esquema de pensamiento consecuentemente produce un “nuevo sujeto” [1], es


decir, un individuo sometido a una nueva forma de percepción de la realidad que le rodea; dotado
de una nueva cultura, de un nuevo sentido común.

- Según el filósofo marxista húngaro Istvan Mészaros es un proceso que busca “desandar los
caminos culturales impuestos (…) se trata de un modo de vida que debe ser desplazado por otro”,
(cf. Mészaros, 2001, p. 18). Carlos Marx habla de los “nuevos hombres” como producto de la
transformación revolucionaria de la personalidad (Marx, 1982, p. 9). El filósofo marxista checo
Kosik Leontiev Luria retoma y amplía esta idea en su libro “El hombre nuevo” (Cf. Leontiev, 1973).

- Según Istvan Mészaros, “desandar los caminos culturales impuestos” equivale a romper la
hegemonía que la clase dominante ha impuesto mediante la cultura (a este proceso, Antonio
Gramsci le llama Contrahegemonía).

- Bajo este contexto se interpreta la nueva culturización que se viene observando en Colombia,
asociada fundamentalmente a una intención política contrahegemónica, más que en su sentido
altruista o desprovisto de carga ideológica: Los temas principales son la familia, raza, credo,
indigenismo, saberes ancestrales, derechos (políticos, económicos, culturales), memoria
histórica, pacifismo, diálogo, tolerancia de la diferencia, etc.

- El propósito es la fundación de un nuevo sujeto que se desligue de la cultura impuesta por el


sistema dominante o hegemónico. En esencia no se trata de liberar al hombre sino de hacerlo
prisionero de una nueva forma de pensamiento asociado a una intención revolucionaria.

1. Cuando se habla de “sujeto” en filosofía, se habla del individuo sometido o vinculado con algo.

1
Memoria histórica, género, saberes comunes y dictadura

Todo lo anterior a propósito de un suplemento literario publicado por el diario El Espectador el 17 de


Marzo de 2017 compuesto por 4 páginas, así:

Primera página (Página 17 en el periódico): Bajo el título “Mi experiencia más satisfactoria como
dibujante” el pacifista y dibujante peruano Jesús Cossio, mediante algunas imágenes en grafito,
sensibiliza sobre el concepto de Memoria Histórica. Es necesario señalar, sin embargo, que la
memoria histórica cobra sentido y valor cuando la misma se ciñe a parámetros de rigurosa objetividad.
Pareciera que esta condición no se cumple en la historieta de Cossio. En los sucesos narrados por
este activista deja la sensación que el Ejército de Perú se erige como el único victimario del conflicto
armado en ese país. Este tipo de mensajes refuerza la idea según la cual, las FF.AA se han constituido
en los mayores victimarios en el marco de los conflictos latinoamericanos.

Segunda página (Página 18 en el periódico): Se trata de un comic de la caricaturista “Cindy Elefante”,


cuyo nombre real es Syndi Infante Saavedra, graduada en artes visuales de la Universidad Javeriana.
El tema del comic está directamente vinculado a la ideología de género. Según esta profesional, actos
de cortesía o caballerosidad como el ceder el puesto a una dama en un bus de servicio público o abrir
la puerta a una mujer para que suba a un vehículo, son “tratos superficiales” y “discriminatorios”. Por
lo tanto, la idea de esta comunicadora gráfica es que este tipo de comportamientos (cortesía o
caballerosidad) deben ser rechazados y suprimidos del imaginario colectivo o cultura popular. Hay en
esta historieta una evidente intención de terminar con una tradición de cortesía que, según su autora,
hace ver a la mujer un ser débil e indefenso, pero ante todo, sometido. Claramente es un tema que se
enmarca dentro del concepto de ideología de género o “subversión cultural” [2]. La ideología asociada
al “Socialismo del siglo XXI trata de suprimir comportamientos culturales, que según sus ideólogos,
reproducen esquemas de sometimiento impuestos por la clase dominante para mantener y reproducir
modelos de dominación (hegemonía).

Tercera Página (Página 19 en el periódico): Con el título “Botica Pachamama” su autor identificado
con las letras J-J, resalta la importancia de los saberes ancestrales en materia de medicina natural.
Entre las hierbas curativas, presenta la marihuana, la malva, la cola de caballo y la sábila. En principio,
no hay razones para desconfiar de la intencionalidad del autor en torno a su defensa de la medicina
natural. Su intención, en apariencia parece altruista.

Sin embargo, el filósofo marxista italiano Antonio Negri (estudioso de la obra de Antonio Gramsci),
argumenta sobre la forma en que los “saberes comunes”, especialmente derivados de la agricultura y
la medicina tradicional, tienen potencial revolucionario en la medida que este tipo de conocimientos
contribuye a formar cierta forma de conciencia colectiva. Este pensador sostiene que los saberes

2. El concepto “subversión cultural” es ampliamente expuesto por los politólogos argentinos Nicolás Márquez y Agustín
Lage en su obra “El Libro NEGRO de LA nueva IZQUIERDA: Ideología de Género o subversión cultural” (2016). Buenos
Aires: Editorial Grupo Unión.

2
comunes forman circuitos de cooperación e interacción donde las diferencias sociales, cualquiera que
sea su tipo, se diluyen.

Por otro lado, el psicoanalista francés René Kaes, en su obra Teorías psicoanalíticas de grupo,
sostiene que los saberes comunes y los ideales compartidos, fortalecen sistemas de defensa y de
protección mutuos y contribuyen a su vez a crear formas de conciencia colectiva y autoprotección (cf
Kaes, 2000, p. 9). De ahí que Negri atribuya a este tipo de saberes un valioso potencial revolucionario
en la medida que favorece el instinto colectivo de comunicación, relacionamiento, defensa y auto
conservación (Negri, 2004, p. 124) [3].

Cuarta Página (Página 20 en el periódico): Con el título “El otro nombre de la muerte”, El Espectador
publica en forma de historieta un artículo escrito por el periodista José Olascoaga, sobre el retorno
clandestino y estadía en Chile, del también periodista Miguel Littin, durante la dictadura de Augusto
Pinochet. El comic reseña la temática del documental que posteriormente publicó Miguel Littin en 1985
bajo el título “Acta General de Chile”. El documental trata sobre las observaciones del citado periodista
durante los días que permaneció clandestinamente para observar lo que ocurría en la dictadura de
Augusto Pinochet. Visibiliza ante todo las torturas, ejecuciones extrajudiciales, persecución política y
demás críticas al régimen militar de Pinochet.

Conclusión:

Tres aspectos llaman la atención sobre contenido de esta separata publicada por el diario El
Espectador:

1) Uso del comic como una forma mensaje hacia un público más joven, blanco audiencia principal
de la nueva izquierda o Socialismo del Siglo XXI;
2) La totalidad del contenido se dirige a crear un nuevo esquema de pensamiento o defender los
elementos autóctonos aún presentes en la cultura colectiva (saberes ancestrales).
3) La totalidad del contenido tiene una evidente carga ideológica de izquierda vinculada al nuevo
modelo de acción revolucionaria. Muy al estilo del modelo contrahegemonico de Gramsci y otros
pensadores y conductores ideológicos del nuevo paradigma revolucionario mundial.

Bibliografía
- Mészaros, Itsvan. (2001). Más allá del Capital. Hacia una teoría de la transición. Caracas:
Editorial Vadell.
- Leontiev, Kosik L. (1973). El Hombre nuevo. Barcelona: Ediciones Martínez Roca.
- Negri, A. (2004). Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio. Barcelona: Editorial
Ramdom House Mondadori.

3. Negri, A. (2004). Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio. Barcelona: Editorial Ramdom House Mondadori.

3
Las formas económicas en el proceso revolucionario socialista
Una interpretación sobre las “Economías sociales del común” de las FARC

Formulación teórica
Uno de los primeros aspectos del Estado y la política que llevaron a Marx a interesarse en el estudio
de la economía, según lo escrito por él mismo en el prólogo de su obra “Contribución a la crítica de
la economía política” fue lo referente a los llamados intereses materiales 1.
“Mi investigación me llevó a la conclusión de que, tanto las relaciones jurídicas como las formas
de Estado 2 no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general del
espíritu humano, sino que, por el contrario, radican en las condiciones materiales de vida”.
(Marx,
Según Marx, y éste es el núcleo de la crítica al sistema filosófico de su maestro Hegel, no es lo
espiritual lo que impulsa la evolución de la humanidad, sino las condiciones materiales que reproducen
la vida. Es decir, en la teoría materialista de Marx, la historia de la sociedad no es más que el resultado
de la relación trabajo – remuneración. Por lo tanto, continúa Marx, “la anatomía de la sociedad civil
hay que buscarla en la economía política” (el subrayado no es de Marx).
Así entonces, para el autor de El Capital, la economía (es decir, el modo de producción), determina la
forma que adquiere el gobierno de la sociedad civil. Y para facilitar ese gobierno (dominio) la burguesía
a través del Estado, crea ciertas instituciones (escuela, universidad, policía, ejército, iglesia, etc.).
Estas instituciones moldean el comportamiento para producir y reproducir esquemas culturales que
aseguren la supervivencia de ese modelo de dominio basado en el sistema económico (capitalismo) 3.
Por lo tanto, si la economía es la base sobre la cual, según Marx, se construye la estructura del sistema
capitalista, se infiere lógicamente que sobre la misma se erige también el modelo socialista. En este
orden de ideas, la construcción de un proyecto revolucionario hacia el socialismo, necesariamente
parte de la construcción de sus cimientos en el modelo económico socialista.

La insurgencia en Colombia y la construcción del modelo económico socialista.


Para el análisis del proyecto de construcción del socialismo en Colombia, impulsado principalmente
por la insurgencia, bajo la dirección de órganos políticos propios y afines, entre ellos el PC3 y el PCC,

1. Es el ruso Gueorgui Plejanov (1856 – 1918), quien asigna a esta teoría el nombre de “Materialismo histórico”.

2. Cuando Marx habla del” Estado” se refiere a la base o estructura y cuando habla de “relaciones jurídicas”, lo hace para referirse a
la estructura. Esto es importante porque en la interpretación que de Marx hace Lenin, la estructura determina la súper estructura, por
lo tanto, la revolución tendrá éxito si se cambia primero la estructura. Dicho de otro modo, para tomar el poder e instaurar el socialismo
primero hay que derribar el Estado para luego sí, crear la cultura socialista. Antonio Gramsci opina lo contrario. Si el modelo de
dominación (hegemonía) se reproduce por medio de la cultura, entones lo que hay que hacer primero es cambiar la cultura (contra
hegemonía) y luego tomar el poder en forma pacífica o por vía legítima. En el primer modelo opera la fuerza (método ya obsoleto),
en el segundo opera el convencimiento inadvertido.

3. Según el filósofo francés al conjunto de instituciones y las formas culturales y políticas que crea para reproducir y mantener su
dominio, las llama “dispositivos y tecnologías de poder”. Castro, Santiago (2012). Historia de gubernamentalidad; Razón de Estado,
liberalismo y neoliberalismo en Foucault Págs. 36, 39, 42, 44.

1
es necesario esbozar primero tres conceptos principales: 1) Economía de guerra; 2) Economía de
resistencia y 3) Economía de subsistencia.
Economía de guerra: Hace referencia a una serie de medidas adoptadas para garantizar la
movilización de recursos en el marco de una confrontación bélica o un estado de violenta convulsión
social.
Economía de subsistencia: En un marco de normalidad, al margen procesos políticos
revolucionarios, este modo de economía lo practican los estratos más pobres de la sociedad. Es más
conocido como “pan coger”. Pero en el marco de un proceso revolucionario, consiste en la dotación
de recursos y medios que sólo permiten mantener en pie el proceso insurgente en tanto se consolidan
mayores posibilidades para el paso a la etapa siguiente: la economía de resistencia.
Regis Debray, marxista francés y profesor de la Escuela Normal Superior de París, en su libro
“Revolución en la Revolución”, expresa lo siguiente: “la Economía de subsistencia es no tener otros
medios salvo los que produce uno mismo, con sus manos, a partir de la naturaleza bruta”. Por lo tanto,
en este estadio de la economía no existen aún esquemas auto sostenibles o que generen renta.
Economía de resistencia: El Eln en su IX Pleno de la Compañía Simacota, se refiere a esta forma
de economía de la siguiente manera: “las masas se dotan de diversas expresiones económicas en la
producción, comercialización y en el consumo”. Cuando el Eln habla de “producción y
comercialización”, se refiere a la generación de renta, es decir, proyectos a largo plazo.
Pues bien, según el líder de la revolución rusa y principal ejecutor de la teoría marxista, Vladimir Lenin
en su libro “Qué hacer” 4, “la política sigue siempre dócilmente a la economía (…) la lucha económica
está ligada de modo inseparable a la lucha política”. Señala también Lenin que la economía de
resistencia es una forma de liberarse del yugo capitalista porque permite al proletario crear sus propios
modos de producción y preparar las bases para el socialismo.
Por lo tanto, el propósito de economía de resistencia se orienta hacia tres propósitos:
1) Promoción e impulso de la economía solidaria o colectiva para demostrar la viabilidad de la
economía comunitaria o socialista basada en el mutualismo (ayuda mutua);
2) Contraposición de un modelo de producción paralelo al del estado para crear las bases que permitan
el implante de la nueva cultura socialista (superestructura);
3) Enfrentar el monopolio del Estado y la influencia de las multinacionales en el manejo de la economía.
En este aspecto, se eleva el sentido de la “dignidad nacional” como importante elemento de cohesión
social.

Las Farc y su proyecto económico


El acuerdo final entre el Gobierno y las Farc, establece en el punto 3.2.2.1, la creación de una
“Organización para la reincorporación colectiva económica y social” (Pág. 72).

4. Este libro es importante porque orienta todo el ¡que hacer revolucionario” para la implantación del socialismo.
Básicamente es la propuesta de acción a partir de la teoría marxista.

2
“Con el propósito de promover un proceso de reincorporación económica colectiva, las FARC-
EP constituirán una organización de economía social y solidaria, denominada Economías
Sociales del Común (ECOMÚN)”. Acuerdo Gobierno – Farc 24 de noviembre de 2016.

Para una interpretar este proyecto económico de las Farc es muy importante remitirse a una serie de
orientaciones impartidas por José Vicente Lesmes, alias Walther Mendoza, responsable de la
“Columna Móvil Arturo Ruiz” a un grupo de guerrilleros de esta estructura del “Comando Conjunto de
Occidente de las Farc. El citado jefe insurgente es tajante en señalar que en las que se van a ubicar
las Farc, sería constituida una forma de economía socialista. De tal manera, sigue el citado jefe
insurgente, serán como unas repúblicas socialistas dentro de una república capitalista para
demostrarles que el modelo socialista sí funciona.
Por otro lado, Mao Tse Tung, señala algunas condiciones para que el “Poder Rojo” pueda garantizar
la subsistencia en pequeñas zonas rodeadas por el “poder blanco” en un estadio embrionario de la
revolución. Señala el estratega chino que es necesario formar gran número de asociaciones
campesinas, comités, consejos comunales y sindicatos para que el “poder popular” pueda mantenerse
en esas pequeñas zonas”5.
En este sentido es ampliamente conocido y documentada la incidencia de las Farc en la construcción
de poder popular a partir de organizaciones sociales, comités campesinos, colectivos barriales, etc.
Sin embargo, la matriz de este proceso de organización de poder popular, al estilo de los “Soviets” en
Rusia, estaría en las llamadas “Asambleas Comunitarias”, institucionalizadas en el acuerdo de La
Habana (Pág. 109). Según quedó establecido en el Acuerdo, estas “Asambleas” tienen amplia
incidencia en la economía regional (ver análisis sobre las Asambleas Comunitarias).
Es ciertamente probable que el modelo económico institucionalizado por las Farc en el acuerdo de La
Habana y presentado como una estrategia para la reintegración de sus integrantes a la vida civil vaya
más allá de este objetivo. Es evidente que el propósito de las Farc es continuar en pos del socialismo
pues así lo afirmó alias Timochenco en su discurso en Cartagena el 26 de septiembre de 2016.
Por lo tanto, podemos concluir que el proyecto ECOMÚN, no es más que la base para su proyecto
socialista. SI esto es así, este proyecto pasará a convertirse, a futuro, en una “economía de resistencia”
y germen del modelo económico para un futuro gobierno de carácter socialista ante una eventual
consolidación del objetivo estratégico de las Farc.

5. Mao Tse Tung (1976). Obras escogidas. T. 1, Págs. 65, 66, 67. “Causas del surgimiento y subsistencia del Poder Rojo en
China. Pekin: Ediciones en lenguas extranjeras.

3
Las “Tesis de Abril” de las Farc
Una lectura según el Marxismo humanista

Un apunte necesario: las “tesis de abril” de Lenin


En febrero de 1917, al producirse la primera etapa de la revolución rusa, surge en ese país europeo
un gobierno provisional en reemplazo del zar Nicolás II. El 3 abril del mismo año, procedente de su
exilio en Suiza Lenin llega a Rusia y al día siguiente, en el marco de la “Conferencia de los Soviets de
toda Rusia”[1] da lectura a un escrito suyo llamado “Tesis de abril”. En estas tesis, 14 en total, Lenin
define las tareas que el Partido Bolchevique debe cumplir para transformar la “revolución liberal” en
“Revolución del proletariado” [2] .

Las “tesis de abril de las Farc” y la reformulación humanista de Marx.


Un siglo después, en abril de 2017, las Farc dan a conocer un documento que rememora el nombre
del famoso escrito de Lenin, pero con 61 tesis o tareas a cumplir por parte del partido político que
formarán al pasar a la vida legal. Estas “tesis”, en efecto, son el marco programático bajo el cual
proyectan las Farc construir, no solo su futuro partido político, sino las bases para la conquista del
poder e instauración del socialismo en Colombia.
Aunque el documento exige un análisis profundo, en líneas muy generales su contenido ideológico se
expresa en los siguientes aspectos:
- Al igual que Marx y Engels en su “Manifiesto del Partido Comunista”, las Farc asumen como
premisa inicial la crisis del capitalismo y la necesidad de su reemplazo por el socialismo (Tesis
1). Sin embargo, las Farc le adicionan un componente novedoso que se muestra como transversal
en su relectura de la teoría marxista: la necesidad de cambiar el modelo cultural para derribar las
formas dominación del capitalismo. Este punto es crucial porque acoge la crítica expuesta por el
marxista italiano Antonio Gramsci en su obra escrita entre 1926 y 1937 al programa de los
comunistas soviéticos. Apunta este filósofo que la tarea para lograr una efectiva consolidación
del socialismo es derribar la hegemonía o dominación del capitalismo que según este autor en su
obra “Cuadernos de la cárcel”, se expresa a través de la cultura.

- Justamente sobre este tema, es decir, sobre la forma como se expresa la dominación del sistema
capitalista, trata la segunda tesis, denominada “fundamentos de la hegemonía del orden social
capitalista”. A partir de este postulado o tesis, la totalidad del documento, gira en torno al
pensamiento de Gramsci y su teoría sobre la necesidad de transformar la cultura para la conquista

1
Los Soviets eran unas estructuras organizativas de los campesinos y obreros surgidas en el la Revolución de 1905. Estas organizaciones
tuvieron un papel protagónico en la revolución rusa.

2
Aunque el Partido Bolchevique a través de los Soviets tuvo un papel protagónico en la revolución de febrero, para Lenin, esta revolución
sólo se trataba de una revolución burguesa o liberal. Según Lenin, este gobierno provisional debía ser abolido para instaurar el gobierno
del proletariado y dar paso al socialismo.

1
del socialismo. Así que la estrategia central de las Farc es dar al contenido de su programa político
un perfil humanista, es decir, proyectarse como luchadores por la dignidad humana, más que por
una lucha hacia la transformación económica del régimen. Esto es obvio porque la caída del
imperio soviético demostró el fracaso de este modelo y no podrían las Farc, lograr la aceptación
que requieren para su proyecto estratégico.

Esta reformulación humanista del marxismo, no solo fue sostenida por Gramsci, sino por
destacados filósofos que lideraron la llamada “teoría crítica” del marxismo y congregados en la
Escuela de Fráncfort [3] , fundada en Alemania en 1923. A esta lectura del marxismo, el filósofo
inglés Perry Anderson lo denominó “Marxismo Occidental” (cf. Anderson, 1979) en oposición al
marxismo de la Europa del este, es decir, el modelo que fue aplicado en la Unión Soviética.

- A partir de la formulación humanista del marxismo, las tesis de las Farc convocan la construcción
y desarrollo de estrategias de movilización social para revertir, según ellos, el avance de la
derecha contra los logros “democráticos, políticos, económicos y culturales que impusieron los
gobiernos democrático-populares y progresista y la movilización social y popular” (Tesis 10). En
este sentido, las Farc dejan notar que su estrategia será la movilización social bajo la bandera
humanista de las luchas indígenas, campesinas, estudiantiles, ecologistas, anti racistas, anti
belicistas, libre culto, libre preferencia sexual, etc. Como se ve, la estrategia ya no consiste en la
tradicional lucha sindical del proletariado, que tenía un carácter puramente economicista.

- Acorde con el postulado leninista del “poder dual” (Lenin, 1981, T.2, p. 38), las “Tesis de abril” de
las Farc dibujan un mapa que implementa la construcción de un poder paralelo al del estado a
partir del concepto de “lo territorial”. Este poder paralelo, como se observa en las “tesis”, será
consolidado en la medida que se avance en la implementación de los logros contenidos en el
acuerdo de La Habana. Un ejemplo de este “poder dual” está en la posibilidad que brinda para
su proyecto político la implementación de las “Asambleas Comunitarias”, vistas como los soviets
criollos (Gobierno, Farc, acuerdos de La Habana, p. 109 y 110). También merece especial análisis
el llamado proyecto “Economías Sociales del Común” (ECOMUN), como soporte embrionario
para la construcción de formas de economía socialista en las regiones (Gobierno, Farc, acuerdos
de La Habana, p. 72, 73).

- Se observa por otro lado, la proyección de articular su actividad política con los diferentes
movimientos y partidos de izquierda a nivel latinoamericano que han logrado llegar al poder, para
reimpulsar un bloque antimperialista y de solidaridad con países como Cuba, Venezuela, Bolivia
y Ecuador. En este sentido, proyecta su interlocución con grupos de poder regional como la
“Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América – ALBA” (Tesis 9).

3
Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Herbert Marcuse, Friedrich Pollock, Erich Fromm, Otto Kirchheimer, Leo Löwenthal, Franz
Leopold Neumann (cf. Wiggershaus, 2011).

2
En conclusión, las “Tesis de abril” de las Farc, más que una guía de acción para su futuro partido
político, lo que reflejan en concreto es un viraje en la concepción teórica del método para la conquista
del poder. Pese a que en el contenido teórico de las tesis se observa la conservación de ciertas formas
de organización leninista, particularmente expresadas en la organización del Partido y la
estructuración del “poder dual” expresado en las asambleas comunitarias y demás organizaciones
sociales que se erigen como como el nuevo “sujeto revolucionario”, sí es evidente su viraje hacia un
cambio en la estrategia hacia el humanismo.
Este cambio se observa fundamentalmente en su pretendida proyección como luchadores y
defensores de la dignidad humana. De ahí que las Farc deriven gran parte de sus estrategias de
movilización social en consignas como el “bien vivir”, que en el acuerdo de La Habana se repite 32
veces y en las tesis se repite seis veces. Otra frase recurrente e los pronunciamientos y escritos
políticos de las Farc es su lucha por la “dignidad humana”. Sobre estos argumentos de corte humanista
construyen banderas de lucha y movilización social en diferentes sectores de la producción: dignidad
cafetera, dignidad lechera, dignidad papera, dignidad estudiantil, etc.
Por supuesto este viraje hacia un pretendido humanismo no es más que una táctica mediante la cual
las Farc pretenden evadir el costo político implicado en el derrumbe del llamado “socialismo real” que
sostenía al imperio soviético y el fracaso que actualmente vienen mostrando los gobiernos socialistas
en la región. Claramente el propósito y los fundamentos de su proyecto político sigue siendo el mismo
porque las Farc no han renunciado al marxismo.
Evidentemente y así lo muestran en sus “Tesis de abril”, las Farc continúan con su proyecto de
Instauración del socialismo para superación de la lucha de clases mediante la eliminación de la
propiedad privada y traslado de la gestión de los medios de producción en cabeza del Estado. A estos
principios no han renunciado como lo expresó alias Timochenco en su discurso en Cartagena el 26 de
septiembre de 2016 al referirse a la firma de los acuerdos: “Su firma no significa que capitalismo y
socialismo comenzaron a sollozar reconciliados en brazos el uno del otro. Aquí nadie ha renunciado a sus ideas,
ni arreado sus banderas derrotadas”

Referencias
- Anderson, Perry (1979). Consideración sobre el marxismo occidental. Madrid: Editorial Siglo XXI.
- Gobierno – Farc (2016). Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una
paz estable y duradera. Bogotá, teatro Colón.
- Ulianov, Ilich V. (1981). Obras escogidas en tres tomos. Moscú: Editorial Progreso.
- Gramsci, Antonio (1981. Cuadernos de la Cárcel, 6 tomos. México D.F.: Ediciones Era.
- Wiggerhaus, Rolf (2011). La Escuela de Fráncfort. México D.F.: Editorial Fondo de Cultura
Económica.

3
Sobre la combinación de las diferentes formas de lucha
Una lectura según el momento actual de las Farc

Fundamentación teórica.
La combinación de las diferentes formas de lucha es uno de los principios rectores que el marxismo integra en
su estrategia para la conquista del poder político y la instauración del socialismo. Según Lenin,

“El marxismo, no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha. No se limita en modo alguno
a las formas de lucha posibles y existentes en el momento determinado solamente, ya que
reconoce que al cambiar una situación social dada surgen inevitablemente formas de lucha
nuevas, desconocidas para quienes actúan en el período dado.” (Ulianov, 1976, T. 11, p. 221).

Ciertamente, Marx construye la citada tesis de la combinación de las diferentes formas de lucha sobre uno de
los pilares angulares de su dialéctica materialista [1] y a partir de ella, la táctica para la insurrección de las
masas: “toda acción debe partir de un análisis concreto de la situación histórica concreta” (Marx, 2004. p. 19,
20). Por lo tanto, desde la perspectiva marxista, la combinación de las diferentes formas de lucha opera según
el análisis objetivo del momento histórico en el que se desarrolla la acción revolucionaria.

Esbozo histórico de la combinación de las diferentes formas de lucha


Bajo este postulado, la Internacional Comunista –COMINTER, fundada por Lenin en 1919 estableció en su II
Congreso (30 de Julio de 1920), 21 condiciones para los partidos comunistas que en lo sucesivo surgieran
como sus filiales en cualquier parte del mundo. El respaldo político, ideológico y económico de Moscú fue
supeditado a la obediencia de estos lineamientos. La cuarta de estas condiciones obligaba a los partidos
comunistas a incluir entre sus estatutos la combinación de las diferentes formas de lucha (legales e ilegales o
clandestinas) como táctica para la conquista del poder. Uno de los primeros grupos que en Colombia se
declararon comunistas en 1923, redactaron unos estatutos en los que se incluían las 21 condiciones de la
COMINTERN. En 1924, el Partido Socialista, primer embrión del Partido Comunista en Colombia adhirió a la
Internacional Comunista, haciendo expreso el acatamiento de las referidas condiciones (Medina, 1980, p. 83).

En 1928, el Partido Socialista Revolucionario (en 1926 había dejado de llamarse Partido Socialista) es admitido
como sección de la COMINTERN durante la realización de su VI Congreso, realizado en Moscú. Ello implicaba
la obligación del PSR de acoger sus 21 condiciones. Posteriormente, el 17 de julio de 1930, el PSR se convierte
en el Partido Comunista de Colombia como una filial de la Internacional Comunista, con las implicaciones ya
mencionadas (adherencia a sus condiciones).

Durante el IX Congreso, celebrado en 1962 el PCC reafirma oficialmente su adhesión al principio de


combinación de las diferentes formas de lucha y con base en esta decisión formalmente declara su apoyo a
lucha armada en Colombia. De ahí que en abril de 1964, enviara a dos de sus más destacados cuadros políticos,
Luis Alberto Morantes, alias Jacobo Arenas y Hernando González Acosta, para que asesoren a las guerrillas
en el sur del Tolima y Cauca, respectivamente.

Para el PCC, los sucesos del Muro de Berlín (1989) y la inminente caída del imperio soviético (1991), la
inmersión de las Farc en el narcotráfico, la pérdida de la mayoría de sus cuadros destinados al proyecto político
de la Unión Patriótica –UP y la degradación de los métodos de lucha de las Farc, provocaron una crisis al

1
Marx edifica el cuerpo de su teoría sobre la base de la “lucha de clases”. Esta confrontación se produce entre la burguesía y el
proletariado, es decir, entre una clase dominante y una clase dominada. Esta lucha de clases, según Marx, determina la historia y a esta
dinámica le llama “dialéctica materialista”.

1
interior del PCC. Por lo tanto, en su XVI pleno extraordinario realizado en 1991, se desmarca de las Farc al
retirar su respaldo político formal a este grupo insurgente.

La combinación de las formas de lucha en el momento actual


La insurrección armada como método para la conquista del poder y la instauración del Socialismo caducó en el
momento de la caída del imperio soviético. La insurgencia en Colombia lo había percibido, de ahí que, por
ejemplo, las Farc en la 8 Conferencia (1993), se propusiera formar un Partido Político Clandestino y un
movimiento de masas con miras hacia una trasformación radical de su estrategia. Sin embargo, la línea
revolucionaria (armada o militarista), liderada por alias Mono Jojoy se impuso y la estrategia insurreccional por
la vía de la fuerza aceleró.

El Eln por su parte, se había percatado antes, de ahí que en 1989 acoge la estrategia de construcción del “poder
popular” mediante el Trabajo Político Organizativo (TPO). Dicho de otro modo, el Eln se había notificado de la
imposibilidad de la toma del poder mediante la estrategia del foco guerrillero. Así que diseña su estrategia, ya
no para asaltar el poder sino para construirlo. Sin embargo, ocurrió en sus filas lo mismo que a las Farc y el
viraje en su estrategia fue aplazado.

Sobre la implementación del modelo teórico de Gramsci


Las guerrillas no son ahora la vanguardia de la revolución. Es decir, ya no son el “sujeto revolucionario”, la
tendencia mundial de la izquierda ha llevado a modificar radicalmente la forma de lucha hacia el Socialismo. La
estrategia ya no es la toma del poder por la fuerza sino la construcción del mismo a partir de la acción ideológica
y política para transformar el modelo cultural bajo el cual se expresa la hegemonía del capitalismo, siguiendo
el modelo de Antonio Gramsci.

Así que las Farc, acogieron finalmente el método de acción revolucionaria formulado por Gramsci en los años
30. Según este filósofo marxista italiano, el capitalismo reproduce su modelo de dominación o hegemonía a
través de la cultura. Por lo tanto, según este teórico, es posible derribar el modelo capitalista si y solo si, se
cambia el modelo cultural que le sirve de soporte. En su tesis 22, las Farc señalan: “Se está frente a la
perspectiva de emprender la transformación cultural más importante de la historia reciente: la construcción de
una paz estable y duradera de cara a las generaciones futuras” (Farc, 2017, tesis 22).

En consecuencia, las diferentes formas de lucha acogen en la actualidad el principio marxista del análisis
concreto para la situación histórica concreta[2] y la propuesta de Gramsci sobre la lucha por el cambio de
patrones culturales. Quiere esto decir que la insurgencia en Colombia integra estos dos modelos teóricos en su
estrategia de combinación de las diferentes formas de lucha: 1) la acción política a través del partido político
que pretende crear y 2) la movilización social.

Así es como ahora la huelga retoma, en la estrategia integral de las Farc, su lugar como “gimnasia
revolucionaria”, en términos del economista italiano Ugo Pipitone (Pipitone, 2015, p. 65). En resumen, la
combinación de las diferentes formas de lucha se produce en el escenario de la acción política enfocada en la
modificación de la cultura de la población y la acción de masas expresada a través de la huelga y la movilización
social.

Finalmente, es de anotar que las nuevas formas de lucha de las Farc no desvinculan del todo la clandestinidad.
Los principios del trabajo clandestino seguirán presentes en sus tácticas de movilización social. Por otro lado,
la estrategia del miedo, aunque las armas no sean visibles o no las tengan en su poder, seguirá siendo para

2
Principio expresamente señalado por las Farc en sus “61 tesis de abril” para la constitución de su partido legal. (Farc, abril de 2017).

2
las Farc una forma de lucha. La organización y la movilización social serán en lo sucesivo sus medios principales
de acción revolucionaria, en el entendido que esta insurgencia no ha renunciado al socialismo ni a los principios
tácticos del mismo para lograr el propósito final: la conquista el poder.

Referencias
- Farc (2017). Tesis de Abril.
- Marx Karl y Friedrich Engels (2004) La ideología alemana. Buenos Aires: Nuestra América.
- Medina, Medófilo (1980) Historia del Partido Comunista. Bogotá: Editorial Colombia Nueva.
- Pipitone, Ugo (2015). La Esperanza y el Delirio. Una historia de la izquierda en América Latina. Bogotá: Penguin
Random House Grupo Editorial.
- Ulianov, Ilich “Lenin” (1976). La Guerra de guerrillas. En Obras Completas Tomo. 11. Madrid: Editorial Akal.

3
El modelo evolucionario según Lenin
y el actual proceso revolucionario en Colombia

Fundamentación teórica
El sistema revolucionario leninista es un método político militar para la construcción del socialismo
cuya base es la dialéctica marxista. [1] En una sociedad de clases, dice Lenin, el socialismo sólo es
posible si se impulsa la lucha de clases (Lenin, 1981, T. 1 p. 791). Una lucha que, según Marx, debe
tomar en consideración el “análisis concreto del momento histórico concreto”. De ahí que Lenin en su
texto Dos tácticas de la socialdemocracia señale: “Las tareas políticas concretas deben plantearse en
una situación concreta. Todo es relativo, todo transcurre, todo cambia” (Lenin, 1981, T.1 p. 526).
Ciertamente las circunstancias histórico políticas bajo las cuales se desarrolló el proceso
revolucionario bolchevique [2] impedían la acción legal. Condición que forzó el uso de la clandestinidad
y la violencia como principales tácticas para el impulso del proceso insurreccional. Sin embargo, Lenin
advierte que en países más democráticos, como por ejemplo Alemania, muchas de esas actividades
revolucionarias pueden desarrollarse por la vía legal, aprovechando las ventajas que concede dicho
sistema político. Basado en estos principios, Lenin establece una serie de fases que conducen a la
conquista del poder e implantación del socialismo:
Primera fase: Revolución burguesa liberal: Lenin sostiene que bajo las circunstancias propias de
un sistema político autoritario, (como la autocracia rusa) la toma del poder por los socialistas encuentra
mayores obstáculos y el paso directo del capitalismo al comunismo se convierte en utopía. Por lo
tanto, el partido socialista puede ceder en alianzas con la clase burguesa – liberal para ayudarle a
conquistar el poder. Habiendo logrado este primer paso se abren las posibilidades para una serie de
reformas durante cierto período de “transición”. [3]
Estas reformas, con la participación protagónica del socialismo, irán creando las condiciones para la
verdadera revolución socialista [4]. No obstante, Lenin recaba que tal alianza con la burguesía liberal
debe ser temporal: “De aquí se desprende el carácter temporal de nuestra consigna de batirnos juntos

1 Desde la aparición de la propiedad privada, según Marx, la historia de la sociedad no ha sido más que la historia de la
lucha entre dos clases: En la antigüedad, predominaba el sistema esclavista (amo y esclavo), luego predominó el
feudalismo (feudal y siervo) y con la revolución industrial emergió el capitalismo sistema en el que resultan enfrentados
la burguesía y proletariado. Según Marx, esta segunda clase social vencerá a la primera y construirá el socialismo. Esta
es según su teoría, la fase de construcción del comunismo en la que se elimina la propiedad privada y con ella,
desaparecerá la lucha de clases y el Estado.
2 El régimen autocrático ruso, basado en el sistema zarista imperial, impedía cualquier expresión política que pusiera en
riesgo la continuidad del mismo.
3 “Lo primero que ha establecido con absoluta precisión toda la teoría del desarrollo y toda la ciencia en general –y que
olvidaron los utopistas y olvidan los oportunistas de hoy, que temen a la revolución socialista– es la circunstancia de
que, históricamente, debe haber, sin duda, una fase especial o una etapa especial de transición del capitalismo al
comunismo” (Lenin, T.2, p. 358).
4 El Estas alianzas, sin embargo, según el líder bolchevique deben ser “transitorias y temporales, vigilando al aliado como
si fuera el enemigo”, bajo la advertencia que los principios liberales no deben confundirse con los del socialismo. (cf.
Lenin, 1981, T1. P. 525)

1
al lado de la burguesía, y el deber de vigilar rigurosamente al aliado como si se tratara de un enemigo”
(Lenin, 1981, T.1, p. 525).
Segunda fase: Revolución socialista: Durante el gobierno de transición (liberal), se implanta un
sistema de poder dual (paralelo). Lenin afirma que “junto al Gobierno Provisional, gobierno de la
burguesía, se ha formado otro gobierno, débil aún, embrionario, pero existente sin duda alguna y en
vías de desarrollo: los soviets de diputados obreros” (Lenin, 1981, T.2, p. 38). Los soviets, están
formados, según Lenin por el proletariado y los campesinos, y agrega que este poder “se sustenta en
la iniciativa directa de las masas populares desde abajo (Ídem). Estas estructuras locales y regionales
de poder (soviets), son las que se fortalecerán y tomarán el poder [5].
Tercera fase: Dictadura del proletariado: “Sería la mayor torpeza y la más absurda utopía suponer
que se puede pasar del capitalismo al comunismo sin coerción y sin dictadura” (Lenin, T.2, p. 696).
Con esta consigna publicada en su artículo Las tareas inmediatas del poder soviético, Lenin deja en
claro que habiéndose ya logrado la toma del poder por los socialistas, el siguiente paso hacia el
comunismo es la abolición de la propiedad privada. Esta etapa, obliga al uso de la violencia porque
según Lenin, la burguesía reaccionará mediante el uso de las armas para no perder sus privilegios. El
pueblo, organizado en los Soviets, también se arma desatándose una guerra civil [6], de la que los
socialistas saldrán victoriosos y obligarán a la burguesía a aceptar las nuevas condiciones. También
es en esta fase donde se elimina la estructura del estado y las fuerzas que le sirven de soporte
(Fuerzas Armadas). Esta es, según Lenin, el último paso hacia el comunismo, una fase violenta. Es la
Guerra del proletariado triunfante (Lenin, 1981, T.1, p. 790).

La insurgencia en Colombia y el modelo revolucionario leninista


El 26 de Septiembre de 2016, en la ciudad de Cartagena, alias Timochenco, dejó en claro que la firma
de los acuerdos no implica la renuncia de las Farc a la conquista del poder y la instauración del
socialismo [7]. Siendo así, de lo que se trata entonces es descubrir la estrategia que seguirá, en lo
sucesivo, este grupo revolucionario en su empeño por alcanzar su objetivo estratégico.

5 Lenin escribió el artículo “La dualidad de poderes” en abril de 1917, cuando ya existía en Rusia un gobierno liberal
(Alexander Kerenski) que había logrado el poder con ayuda de los bolcheviques en la revolución de Febrero. Los Soviets
se hicieron fuertes con las reformas sociales durante el gobierno de Kerenski y en Octubre, tomaron el poder por la vía
de la revolución.
6 “Por otra parte, no es difícil convencerse de que, en toda transición del capitalismo al socialismo, la dictadura es
imprescindible por dos razones esenciales (…) Primero, es imposible vencer y desarraigar al capitalismo sin aplastar sin
piedad la resistencia de los explotadores, que no puede ser privados de golpe de sus riquezas (…) se esforzaran
inevitablemente durante un período (…) por derrocar el poder de los pobres. Segundo, toda gran revolución,
especialmente la revolución socialista, es inconcebible sin guerra interior, es decir, sin guerra civil” (Lenin, 1981, T.2, p.
696)
7 “Su firma no significa que capitalismo y socialismo comenzaron a sollozar reconciliados en brazos el uno del otro. Aquí
nadie ha renunciado a sus ideas, ni arreado sus banderas derrotadas. Hemos acordado que seguiremos confrontándolas
abiertamente en la arena política”. Recuperado el 14 de junio de 2017 en: http://www.eltiempo.com/politica/proceso-
de-paz/discurso-timochenko-en-la-firma-del-acuerdo-final-de-paz-56944

2
Ante todo, hay que ratificar que las Farc son una organización que aún en la legalidad, sigue rigiéndose
por la teoría marxista de la lucha de clases (dialéctica) y el modelo leninista de acción revolucionaria
para la conquista del poder. Sólo que el “análisis concreto de la situación histórica concreta” [8],
consigna reafirmada en las tesis para la creación de su partido político, les ha llevado a una
reformulación de su táctica y estrategia en pos de una legitimidad que les permita hacer uso del
sistema democrático para sus intereses políticos.
Expresa Marx en el Manifiesto que “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos”
(Marx, 1966, T.1, p. 50). Como vemos, alias Timochenco lo expresó con claridad en Cartagena: las
Farc continuarán su lucha por el socialismo.
En este orden de ideas, por un lado, la “tesis 49” de su futuro partido político revela el fondo de la
estrategia actual de las Farc para la conquista del poder y la instauración del socialismo. De otro lado,
el punto 4.1.3.5, del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable
y duradera, firmado en el Teatro Colón de Bogotá, el 24 de Noviembre de 2016, revela el modelo
organizativo del pueblo en forma soviets criollos para la consolidación del poder dual del que habla
Lenin: las Asambleas Comunitarias [9].
De otro lado, sobre el gobierno de transición, la tesis 52, dice lo siguiente: “Desde nuestro punto de
vista, se está abriendo paso el inicio de una fase de transición política en el sentido de la superación
de un estado de cosas obsoleto históricamente por la irrupción y posible instalación de uno nuevo que
de esperanzas de vida y futuro, especialmente a las generaciones venideras”
Claramente, el actual estado de cosas en el orden político ha facilitado la superación de grandes
dificultades que las Farc tenían en el camino hacia su objetivo estratégico de conquista del poder e
instauración del socialismo. Sin embargo, es pertinente hacer claridad en un aspecto fundamental:
No es éste el gobierno de transición en el que esperan se den las condiciones para consolidar y
fortalecer el poder dual. Aunque en el presente período histórico ha insurgencia ha desarrollado parte
de este proceso, evidentemente la implementación de los acuerdos, ocupará un lapso de tiempo más
prolongado.
En tal virtud, el gobierno de transición en el que esperan consolidar la fase siguiente será aquel que
posibilite el desarrollo e implementación plena y absoluta de los logros obtenidos en La Habana. De
ahí la importancia que para las Farc reviste el proceso electoral del año 2018, pues si dichos acuerdos
son implementados en su totalidad, la remoción de los demás obstáculos hacia la siguiente fase ya

8 “El ‘análisis concreto de la situación concreta’ implica la necesaria identificación de las tareas del presente histórico, así
como su articulación con las tareas del mediano y largo plazo. Nuestro propósito estratégico no responde a una
concepción de etapas sucesivas, lineales y ascendentes. Cada momento de nuestro accionar político colectivo debe
contener los componentes propios del propósito estratégico, traducidos e interpretados atendiendo las necesidades
presentes” (Farc, Tesis de Abril, T. 49.)
9 Se sugiere releer el análisis referente a las asambleas comunitarias, elaborado en esta misma colección de artículos

breves sobre el marxismo leninismo y el modelo revolucionario en Colombia. En esta misma serie de artículos, también
fue analizado en su momento las Tesis de abril de las Farc y la forma como en ellas opera el modelo revolucionario
leninista.

3
será un hecho cumplido. Por lo tanto, la etapa que sigue será el paso hacia un gobierno socialista,
podrá darse en el corto o mediano plazo. Esta meta, según el modelo leninista, se logra mediante una
sostenida y generalizada acción agitacional de las masas y justamente aquí donde cobra sentido la
guerra de organizaciones. De hecho, en Colombia, el trabajo de consolidación de redes de
organizaciones sociales es parte de una fase bastante adelantada. En este período el proceso
insurreccional asume el modelo de acción revolucionaria desde abajo.
Por consiguiente, el gobierno de transición será también un período en el que las organizaciones
sociales asumirán plenamente su rol como sujeto político constituyente. En tanto el poder dual, en
cabeza de las asambleas comunitarias liderará el proceso de inestabilidad institucional y desequilibrio
de la gobernabilidad que abrirá a la compuerta para la continuidad del proceso hacia la conquista del
poder vía electoral.

Conclusión
La legitimidad y necesidad de anticipación a este tipo de planes es evitar la repetición de un nuevo
período de violencia en el país. Como se ha demostrado, es un escenario altamente probable, según
las evidencias observadas en la conducción del proceso revolucionario de la insurgencia en Colombia.

Referencias
- Farc (2017). Tesis de abril. Bogotá: Centro de Documentación de los movimientos armados.
Disponible en: www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-Abril.pdf
- Farc – Gobierno de Colombia (2016). Acuerdo final para la terminación del conflicto y la
construcción de una paz estable y duradera. Bogotá, Teatro Colón.
- Lenin, V.I.U (1981). Obras escogidas en dos tres tomos. Moscú Editorial Progreso.
- Marx, K., (1966). Obras escogidas en dos tomos. Moscú: Editorial Progreso.

4
Los “COLECTIOVOS POPULARES”
Su rol en un proceso revolucionario de corte socialista

El término colectivo, derivado del latín collectivus, refiere a un grupo de personas, en oposición al
concepto individuus, es decir, que no puede ser dividido. En el marco de los procesos sociales de
integración, un colectivo es un grupo de personas vinculadas por un interés y un objetivo común,
cualquiera que éste sea.
En un proceso político de carácter revolucionario conducido por organizaciones que se autoproclaman
socialistas o comunistas, el concepto de “colectivo”, se construye desde la teoría organizativa leninista
de la acción insurreccional de las masas. A partir de este enfoque el colectivo se explica a partir de
dos momentos, cada uno de ellos con su respectivo significado, así:
1) Cuando el proceso insurreccional se encuentra en su etapa de gestación y desarrollo, los
colectivos son grupos que cumplen funciones de organización, coordinación e impulso de la
acción insurreccional de las masas en distintos niveles de acción, tanto en el espacio territorial
como en el contexto gremial [1] .

2) En un segundo momento, habiéndose ya consolidado la revolución o estando el proceso de


sustitución del régimen político en un nivel avanzado, el colectivo adquiere un carácter de
estructura u órgano popular de defensa de la revolución triunfante o de consolidación de la misma
en una etapa avanzada de la toma o conquista del poder político.

Los colectivos populares revolucionarios en Colombia


Existen en el país diversos colectivos, creados y organizados principalmente por el PC3 [2] de las Farc
y otros como estructuras descentralizadas (células) del Partido Comunista. En ambos casos, estas
estructuras responden al carácter organizativo acorde con la táctica leninista de acción revolucionaria
clandestina.
La misión de estos grupos, colectivos o células, en el actual momento del proceso revolucionario en
Colombia ocupa una amplia gama de responsabilidades asignadas, algunas de ellas muy complejas.
Una de éstas, es la misión de modificar el pensamiento de la población objeto para crear una actitud
diferente frente al “establecimiento”. En la teoría contrahegemónica de Antonio Gramsci, se trata incidir

1
Según Lenin, los colectivos o “células” del Partido Bolchevique debían organizarse, principalmente a nivel de fábricas y por gremios y
oficios; por ejemplo, colectivos agrarios, industria del hierro, carbón, etc. (cf. Lenin, 1981. En “El programa militar de la revolución
proletaria”. Obras escogidas en tres tomos, T. 1, Págs. 788 a 797). En la actualidad, en Colombia existen colectivos estudiantiles,
barriales, veredales, obreros, indígenas, ecológicos, LGBTI, animalistas, etc.

2
Partido Comunista Clandestina Colombiano, su gestación se produjo en la 8ª Conferencia en 1993. Las tareas concretas para su
estructuración fueron fijadas en el Pleno Ampliado de 1997 y su lanzamiento, junto al Movimiento Bolivariano, como estructura para
la movilización de masas, se produjo en el pleno del 27 de abril del año 2000, en la zona de despeje del Caguán en el departamento del
Caquetá.

1
en el cambio o modificación de patrones o esquemas culturales mediante los cuales, según esta
ideología, el capitalismo reproduce su esquema de dominación.
En tal virtud, su misión es crear en el imaginario de la población una actitud más participativa,
comunicativa y constituyente en procesos de empoderamiento político de las comunidades.
Concretamente nos estamos refiriendo a la acción sicológica. En este sentido, la población civil pasa
a convertirse en su centro de gravedad como soporte principal para la construcción del socialismo
hacia la conquista del poder por la vía no clandestina pero no siempre legal porque muchas veces
recurren a la presión o el miedo.
Según la teoría leninista organizativa revolucionaria, los colectivos son estructuras cuya misión
central es:
“cumplir una acción de vanguardia revolucionaria que dirija organizada, colectiva y
cohesionadamente el esfuerzo creador de las masas; que propugne valores, principios y
conductas dirigidas a superar la hegemonía cultural burguesa dominante; que coadyuve en
conjunción con el colectivo popular organizado en el ejercicio del control social y político del
proceso” (Tribuna popular. La Organización Marxista Leninista, pág. 8).

¿En qué momento los colectivos populares recurren a las armas?


Lenin es enfático en señalar que la burguesía reaccionará con violencia ante la perspectiva de cambio
de su “statu quo” durante el proceso de implante del socialismo. La burguesía, afirma, se negará a la
expropiación de sus riquezas, por lo tanto, las masas organizadas que han tomado el poder deben
defenderlo mediante el uso de la violencia. Este es, según Lenin, el momento en que inicia “la dictadura
del proletariado”. En esta fase, el pueblo se arma a través de sus colectivos para la defensa de la
revolución.
“Nuestra consigna debe ser: armar el proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es
la única táctica posible para la clase revolucionaria, táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del
militarismo capitalista y es determinada por este desarrollo. Sólo después de haber desarmado la burguesía es
que podrá el proletariado, sin traicionar su tarea histórico-universal, convertir en chatarra todo el armamento en
general y así lo hará, indudablemente, el proletariado, pero sólo entonces, de ningún modo antes” (Lenin, 1981, El
Programa militar de la revolución proletaria, Obras escogidas en tres tomos, T. 1 p. 791)

Un ejemplo concreto de este momento del proceso revolucionario es el que actualmente vive
Venezuela. En este país, el gobierno socialista de Nicolás Maduro ha iniciado ya la fase que Lenin
denomina “la dictadura del proletariado”, es de decir, la etapa en la que el pueblo se arma a través de
sus colectivos y asumen un papel protagónico en la llamada defensa y consolidación de la revolución.
Dice Lenin en su artículo Dos tácticas de la socialdemocracia “la presión revolucionaria del pueblo
tropieza con la presión contrarrevolucionaria del zarismo” (Lenin, 1981, T.1, p. 482). Y es precisamente
éste el momento en el que Lenin llama al pueblo armado a defender la revolución.
En conclusión, en el marco de un proceso revolucionario marxista – leninista, los colectivos populares
son grupos organizados que en un primer momento (sin armas), impulsan la revolución y en un

2
segundo momento, la defienden mediante la violencia haciendo uso de las armas. Es la etapa en la
que los colectivos populares se convierten en “milicias”.

Bibliografía
Ulianov, Vladimir I. (1981). Obras escogidas en tres tomos. Moscú: Editorial Progreso

3
El concepto de HEGEMONÍA en Antonio Gramsci
y el nuevo modelo revolucionario de la izquierda en Colombia

Referente teórico
El filósofo italiano Antonio Gramsci es considerado, después de Lenin, el más importante intérprete
de Marx, en cuya teoría erige su sistema de pensamiento político y filosófico. Así que iniciaremos
citando un texto de Marx, crucial para una aproximación al concepto gramsciano de HEGEMONIA:
“En efecto, cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dominó antes de ella se ve
obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su propio interés como el
interés común de todos los miembros de la sociedad (Marx, 1958, p. 52).
De esta tesis, extractada de su obra “La Ideología alemana” (1845), Gramsci deduce una importante
conclusión para su sistema de pensamiento. En ella sostiene que una clase social nunca es dominante
en virtud de su mero poder de coerción o de la fuerza bruta (violencia) porque la priva de legitimidad.
Por lo tanto, el poder no debe ser ejercido o sustentado por la violencia, sino en la formación de
subjetividad, es decir, en el convencimiento.

Concepto de Hegemonía, según Gramsci


Para que una clase social dominante pueda legitimar su dominación debe ante todo crear y fortalecer
en el imaginario colectivo la idea según la cual, sus intereses (económicos y políticos) son los que por
conveniencia o por “ley natural” deben ser aceptados por la sociedad en general. En tal virtud, si la
sociedad en su conjunto acepta que dichos intereses son los que le convienen o los correctos,
entonces, la clase o las clases sociales dominadas obedecerán sin revelarse. Es decir, la clase
dominante no impone su dominio por la fuerza sino conquistando la “voluntad general” (Fernández
Liria, 2015, p. 83). A este sistema de dominación, Gramsci le llama HEGEMONÍA, concepto sobre el
que construye la mayor parte de su pensamiento político y filosófico.
El filósofo español Carlos Fernández Liria, se refiere a este sistema de dominación como “servidumbre
voluntaria”, en la que según él: “la gente acepta el orden establecido como, si en el fondo, hubiera una
secreta convicción que les hace pensar que las cosas son como tienen que ser” (ídem). Dicho de otro
modo, la clase dominante construye el sentido común (otro concepto medular en Gramsci), base sobre
la cual erige toda una serie de mecanismos o dispositivos de poder, diría Foucault, que refuerzan el
sistema de dominación en su totalidad.
La Hegemonía, según Gramsci, se erige sobre las tradiciones, la religión, el orden jurídico, la
educación, la familia, el sentido común y en general en el sistema cultural como un todo. La cultura es
entonces, de acuerdo a Gramsci, el soporte del sistema de dominación económico y político.
En este orden de ideas, la estructura del poder hegemónico, se afianza en la formación de subjetividad,
es decir, en la construcción formas de ver y percibir la realidad. De ahí que, Gramsci pueda concluir
que para derribar el poder político, primero hay que fundar nuevas subjetividades, nuevas formas de

1
pensamiento, nuevo sentido común; en últimas, constituir una nueva cultura. Estrategia que como se
ve, nada tiene que ver con la violencia o el uso de las armas.

Hacia una demolición de la hegemonía


Para romper con la hegemonía de la clase capitalista, Gramsci propone "elaborar la propia concepción
del mundo de manera consiente y crítica y, por lo mismo, en vinculación con semejante trabajo
intelectual, escoger la esfera de actividad, participar activamente en la elaboración de la historia del
mundo, ser el guía de sí mismo y no aceptar pasiva y supinamente la huella que se imprime sobre la
propia personalidad” (Gramsci, 1971, p. 8)
En su concepto de “Revolución pasiva” [1] Gramsci plantea como estrategia para derrocar el sistema
hegemónico una refundación del sentido común (Gramsci, 1981, p. 139, 140). Estrategia que consiste
en remover o demoler las bases sobre las cuales ha sido construido el sistema de dominación de la
clase hegemónica. Esto equivale a decir que todo aquello que ha formado la cultura “capitalista” debe
ser revisado y demolido. Incluye el sistema de creencias, sistema educativo, tradiciones, religión,
familia, orden jurídico, etc.
Es pertinente señalar que el Partido Comunista Colombiano, en la tesis No. 143 de su XXII
Congreso [2] refuerza este planteamiento al señalar que una nueva cultura y un nuevo sentido común
es posible a partir de la construcción y conducción de las “resistencias sociales y participación popular”
en los territorios.

El movimiento contrahegemonico en Colombia


La tesis 76 del XXII Congreso del Partido Comunista Colombiano habla sobre la afirmación que el
sujeto político revolucionario (ver análisis sobre el sujeto revolucionario) surge de condiciones
subjetivas y objetivas que le permitan asumir la hegemonía para los logros plantados, es decir, la
conquista del poder. Así entonces el proyecto de la izquierda en Colombia es construir su propia
hegemonía y sobre ella, erigir el proyecto comunista. En la misma tesis, el PCC afirma que el
cumplimiento de este objetivo es posible sobre la base de la implementación de los acuerdos con las
Farc, partiendo del enfoque territorial y cultural de los mismos. [3]
Las Farc, por su parte, en su tesis 18 para la formación del partido político que les permitirá entrar en
el nuevo escenario de una revolución pasiva (política), señalan que “se está frente a la perspectiva de
emprender la transformación cultural más importante de la historia reciente” (Farc, 2017, tesis 18).
Claramente se ve una reinterpretación en la estrategia de las Farc marcada por la lectura de Gramsci

1 Tema que será objeto del siguiente análisis en esta colección de artículos.
2 Celebrado en Bogotá entre los días 13 al 17 de julio de 2017.
3 “Un partido con enfoque territorial, demanda comprender que el ordenamiento territorial oficial obedece a la
hegemonía del gran capital transnacional para garantizar de manera óptima la producción, reproducción y exportación
de ganancias” (PCC, 2017, Tesis 142).

2
en torno a la trasformación cultural para la construcción de una nueva hegemonía de carácter
socialista.
En cuanto al Eln, en su “Plan Paremos la guerra para construir la paz”, señalan que las masas deben
ser conducidas hacia un “futuro deseable para las mayorías” influyendo en la cultura pues solo es así
como “se construye la verdadera hegemonía” (Eln, 2003).

“la nueva construcción no puede más que surgir desde abajo, en cuanto que todo un estrato nacional,
el más bajo económica y culturalmente, participe en un hecho histórico radical que afecta a toda la
vida del pueblo y ponga

Conclusión
De acuerdo a lo analizado en Gramsci, el capitalismo ha construido su sistema de dominación o
hegemonía sobre la creación de sentido común y formas culturales acordes con la clase social
dominante. Por lo tanto, cualquier estrategia que busque sustituir este sistema de poder debe ante
todo considerar la formación de nuevos esquemas culturales y de sentido común acordes con el
proyecto socialista.

Bibliografía
- Farc, (2017). Tesis de Abril. Documento disponible en: http://www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-
Abril.pdf
- Fernández Liria (2015). Gramsci y Althusser. Buenos Aires: Editorial EMSE EDAPP
- Gramsci, Antonio (1981). Cuadernos de la Cárcel. Tomo I. México: Ediciones Era
- ______________ (1971). El Materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Buenos
Aires: Editorial Nueva Visión
- Marx, Karl (1958). La Ideología Alemana. Montevideo: Ediciones pueblos unidos S.A.
- PCC (2017). Tesis del XXII Congreso del Partido Comunista Colombiano. Documento disponible
en http://www.aurysara.com/pdf/_TESIS%20XXII%20CONGRESO.pdf

3
D
JEMPP El concepto de REVOLUCIÓN PASIVA en Gramsci
14
Y su aplicación por parte de la izquierda en Colombia

Fundamentación teórica

La revolución pasiva es, según Antonio Gramsci, una vía política para la transformación del modelo
económico de un país a través de la opción legislativa, o lo que es lo mismo, el implante del
socialismo por la vía de las reformas. Esto es lo que se infiere de lo expresado por el mencionado
filósofo marxista italiano en el siguiente texto:

“La revolución pasiva se verificaría en el hecho de transformar la estructura económica


‘reformistamente’ de individualista a economía planificada (economía dirigida) y el advenimiento de
una "economía media" entre la individualista pura y la planificada en sentido integral permitiría el paso
a formas políticas y culturales más avanzadas sin cataclismos radicales y destructivos en forma
exterminadora” (Gramsci, 1975, p. 344).

En la forma como ha sido planteada por Gramsci, la revolución pasiva es una forma menos
traumática, si se quiere, de transformación del modelo económico de producción capitalista en uno
de corte socialista. Como se ve, el texto antes citado plantea una estrategia de avance sistemático
y por fases, lo que evitaría, según este pensador, que se produzcan reacciones violentas en la clase
social hegemónica (ver artículo sobre el concepto de Hegemonía).

Según Lenin, con quien Gramsci tuvo una profunda amistad por su afinidad en ciertos
planteamientos políticos e ideológicos, el apoyo y participación de los socialistas en un gobierno
liberal afín o de transición es “admisible” [1]. Según el líder bolchevique, las dos tácticas son válidas.
La primera de ellas, es el sistema de reformas utilizando el acceso logrado en el escenario legislativo
durante gobiernos de transición y la segunda, es la acción popular revolucionaria de las masas.

Esta referencia a Lenin es importante para nuestra aproximación al concepto de revolución pasiva
en Gramsci. Para el líder ruso, la acción “desde arriba”, es decir, el desarrollo de reformas socialistas
habiéndose logrado un gobierno de transición, puede conducir al socialismo, en tanto la acción
revolucionaria de las masas o “desde abajo” es necesaria cuando aún no se consolida la presencia
de los socialistas en el gobierno. Estas “dos tácticas” son las que el líder de la revolución bolchevique,
describe en su libro “Dos tácticas de la socialdemocracia”. Sin embargo, hay una diferencia entre los
dos teóricos marxistas. En Lenin, la acción desde abajo, descarta la vía reformista o acción desde
arriba, mientras que en Gramsci se complementan.

En efecto, Gramsci es consciente del obstáculo que representa para el avance del socialismo, el
interés de la clase hegemónica en mantener sus privilegios, particularmente, en lo que refiere a la
preservación de la propiedad privada. Ante la previsible reacción violenta de la clase dominante
generada por la perspectiva de pérdida de sus privilegios, Lenin sostiene que dicha reacción debe
ser aplastada por una “dictadura del proletariado”, incluso con el uso de las armas de ser necesario

1 “Una vez aclaradas la significación del gobierno provisional revolucionario y la actitud del proletariado con respecto al
mismo, surge la siguiente pregunta: ¿es admisible, y en qué condiciones nuestra participación en dicho gobierno o acción
desde arriba? ¿Cuál debe ser nuestra acción desde abajo? La resolución da respuestas exactas a estas dos preguntas:
declara resueltamente que, de acuerdo con los principios la participación de la socialdemocracia en el gobierno
provisional revolucionario es admisible.” (Lenin, 1981, T. 1 p. 478).
D
JEMPP
(caso actual de Venezuela). Para evitar esta fase violenta hacia el socialismo, Gramsci señala que
14
dichos privilegios debían ser “regulados” o “controlados”. Es decir, no eliminar del todo la propiedad
privada o la ganancia que ésta genera, sino buscar su regulación. Así se interpreta en el siguiente
texto de otra de sus obras (Sobre el Fascismo):

“La hipótesis ideológica podría ser presentada en estos términos: se tendría una revolución pasiva en
el hecho de que por la intervención legislativa del Estado y a través de la organización corporativa; se
introducirían en la estructura económica del país modificaciones más o menos profundas para acentuar
el elemento “plan de producción", esto es, se acentuaría la socialización y cooperación de la producción
sin por ello tocar (o limitándose sólo a regular y controlar) la apropiación individual y de grupo de la
ganancia” (Gramsci, 1974, p. 256).

Queda claro entonces que la “revolución pasiva”, según Gramsci, integra las dos tácticas de las que
hablaba Lenin para el implante del socialismo: 1) Mediante un sistema de reformas por vía legislativa
o participación en un gobierno de transición; a esta táctica la llamó “DESDE ARRIBA” y 2) Mediante
la acción popular organizativa de las masas o táctica “DESDE ABAJO”. La diferencia entre estos dos
teóricos comunistas, como se dijo antes, está en que para Lenin, la segunda táctica (acción
revolucionaria de las masas) sólo es aplicable si los socialistas no participan del Gobierno, es decir,
sino tienen la posibilidad de impulsar las reformas legislativas necesarias [2].

La revolución pasiva y la izquierda en Colombia

1. Partido Comunista Colombiano

En la tesis No. 38, del XXII Congreso del Partido Comunista Colombiano, realizado en Bogotá
entre el 13 y el 16 de Julio de 2017, deja en claro que las reformas contenidas en el acuerdo de
paz con las Farc deben ser aplicadas pero también “deberán acompañarse de la movilización y
la lucha por las reformas y la democratización real en lo político, lo económico, lo social y lo
cultural” (PCC, 2017, tesis 38). Es decir, la aplicación del principio gramsciano de combinación
de las dos tácticas ya referidas.

Claramente el PCC espera que las reformas contenidas en los acuerdos con las Farc, al ser
aplicadas, abran el camino hacia la transformación del modelo político y económico en
Colombia, tal como se lee en la misma tesis 38: “Desde esa perspectiva, los acuerdos de Paz
pueden abrir un arco de transformaciones tendientes a la redefinición del modelo económico
neoliberal que ha imperado en el país”.

Por otro lado, en su tesis 147, el PCC reafirma la necesidad de preservar el legado de la
revolución bolchevique y los principios leninistas de la misma: “Tenemos el reto de recuperar
el legado revolucionario ruso a partir de una lectura histórica y crítica de esta experiencia” (PCC,
tesis 147).

2 “Surge el nuevo problema del gobierno provisional revolucionario. Para resolverlo plenamente, el partido del
proletariado consciente debe dilucidar: primero, la significación del gobierno provisional revolucionario en la revolución
que se está desarrollando y en toda la lucha del proletariado en general; segundo, su actitud frente al gobierno
provisional revolucionario; tercero, las condiciones precisas de la participación (de los militantes populares, hacemos la
aclaración, MC) en este gobierno; cuarto, las condiciones de la presión sobre dicho gobierno desde abajo, en el caso de
que no participe en el mismo (la militancia popular)”. (Lenin, 1981, T. 1, Pgs. 472-473). El subrayado es mío.
D
JEMPP
2. Futuro partido político de las Farc
14
En referencia a las Farc, en las tesis preparatorias para la fundación de su partido político,
expresamente reafirman la necesidad de mantener los principios del leninismo: “sus principios
organizativos estarán inspirados en el leninismo y en el acumulado de las experiencias de
organización y lucha del campo popular” (FARC, 2017, Tesis 47).

En cuanto a la combinación de las dos tácticas de las que habla Lenin y ya referenciadas las Farc
señalan: “Nuestra acción política deberá desarrollarse, por una parte, atendiendo el propósito
de acceder a posiciones de gobierno y al poder del Estado. Por la otra, contribuyendo a desatar
el poder constituyente de las masas a través de la organización y la producción de poder “desde
abajo”. No hay duda entonces que las Farc siguen los lineamientos Gramsci sobre el concepto
de Revolución Pasiva atendiendo la necesidad de combinar las “dos tácticas” señaladas.

Por otro lado, es claro que las Farc han acogido los postulados de Gramsci en lo que respecta a
la necesidad de proyectar un sentido más humanista y menos económico a la revolución. En la
tesis No. 5 de su futuro partido político, expresan: “Se viene evidenciando que la aspiración del
socialismo/comunismo como propósito humanista y humanizador puede ser el resultado de
una revolución social en curso en el seno del propio orden social vigente” (Farc, 2017, tesis No.
5). En el sistema de pensamiento de Gramsci, dar al marxismo un carácter humanista forma
parte integral de la estrategia de la revolución pasiva. A través del marxismo con sentido
humanista busca superar el economicismo [3] ortodoxo aplicado en Rusia.

Eln

En cuanto al Eln, las cinco líneas gruesas que componen su estrategia marcan con exactitud los
lineamientos de Gramsci en su concepto de Revolución pasiva: “1) Lucha frontal por el cambio
estructural de las funciones del Estado colombiano. 2) Creación de un nuevo estado de carácter
socialista que garantizara la legitimidad democrática, el bienestar social y la independencia
nacional, 3) Ruptura ideológica con la hegemonía política de los partidos liberal, conservador y
las fuerzas armadas, 4) Creación de órganos de poder popular desde abajo y sin el permiso de
nadie y 5) Construcción de una nueva práctica social, económica y política que iba a cambiar
radicalmente y por siempre las maneras de hacer política en el país” (Eln, 2003).

Bibliografía
- Eln, (2003). Plan Paremos la guerra para construir la paz. Documento de circulación cerrada.
- Farc, (2017). Tesis de Abril. Documento disponible en: http://www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-
Abril.pdf
- Gramsci, Antonio (1975). Cuadernos de la Cárcel. Tomo 3. México: Ediciones Era.
- ______________ (1974). Sobre el Fascismo. México: Ediciones Era.
- PCC (2017). Tesis del XXII Congreso del Partido Comunista Colombiano. Documento disponible
en http://www.aurysara.com/pdf/_TESIS%20XXII%20CONGRESO.pdf
- Ulianov, Vladimir I. (1981). Dos tácticas de la socialdmocracia. En Obras escogidas en tres tomo.
Tomo 1.

3 El economicismo se refiere al implante del socialismo por la vía de la transformación del modelo económico (Desde
arriba). Mientras que el giro humanista del marxismo, busca el mismo objetivo pero con diferente estrategia, el acento
está puesto en la transformación de la cultura (ver artículo sobre el concepto de Hegemonía en Gramsci).
22 CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO
Conclusiones y análisis

Entre el 13 y el 16 de Julio de 2017, en las instalaciones del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez
de Quezada, el Partido Comunista Colombiano –PCC, realizó el XXII Congreso Nacional, en el cual,
se fijaron las siguientes conclusiones:

1. Con la implementación de los acuerdos de La Habana existe una “posibilidad real


de dar inicio a un ciclo de transformaciones que pueden avanzar hacia la
democratización de la sociedad colombiana”.
2. “La consolidación del acuerdo de paz es el reto más importante que enfrenta las
fuerzas democráticas y revolucionarias de nuestro país”.
3. Acompañamiento a la lucha internacional antimperialista. China Rusia e Irán
abren las posibilidades a un mundo multipolar.
4. Solidaridad con Cuba y el proceso revolucionario de Venezuela.
5. Derrotar la derecha mediante un proceso de unidad y convergencia.
6. Unidad Política y Social: construcción de un bloque histórico y popular de la
Izquierda y sectores independientes (Unión Patriótica, Marcha Patriótica,
Congreso de los Pueblos, corrientes socialistas, sectores de izquierda del Polo y
de los Verdes, MAIS, ONIC, sectores independientes y el nuevo partido de las
FARC).
7. Frente al reto electoral de 2018 proponemos practicar una política coherente,
para reagrupar y potenciar nuestros acumulados, con listas unitarias al legislativo
para una bancada significativa de la izquierda, en torno de un programa básico y
protocolos de entendimientos para una candidatura presidencial de convergencia,
con aspiración de triunfo desde la primera vuelta.
8. Iniciar los preparativos para un “gran paro cívico nacional” bajo las siguientes consignas:
- Implementación y Respaldo a los procesos de paz con las Farc y el Eln
- Acceso a los derechos básicos salud, alimentación
- Nuevos sistema de salud para el país
- Financiamiento del Estado a esos derechos
- Derecho a trabajo digno y vivienda digna
- Solidaridad de las organizaciones sociales .
9. Rearticulación del movimiento sindical, principalmente de la CUT, para recuperar la
conciencia de clase en el sindicalismo colombiano.
10. Solidaridad de las organizaciones sociales y población colombiana con las Zonas Veredales
Transitorias de Normalización.
11. Presionar la implementación de los acuerdos de La Habana como “verdaderos avances en
la lucha por el poder político en Colombia”.
12. Articulación de la lucha política entre las Juntas de acción comunal con las organizaciones
de base en los territorios, pueblos y ciudades. Esta articulación debe también vincular a los
consejos de administración de los conjuntos residenciales en las ciudades.
13. Empoderamiento político de las mujeres y minorías étnicas y sociales como “verdaderos
actores constituyentes.
Análisis

Es claro que el PCC busca prioritariamente generar espacios de interlocución y acuerdo con
los demás sectores de izquierda en Colombia para crear un “bloque histórico”, que permita
su reposicionamiento político y verdadera vocación de poder.

Esto supone para el PCC un reto de enormes proporciones si se tiene en cuenta que existen
factores que desfavorecen esta intención. Entre ellas, la histórica y estructural
fragmentación de la izquierda en diversas corrientes de pensamiento, el mínimo nivel de
apoyo de la población colombiana por el persistente temor al fantasma del comunismo, el
repudio a las Farc y la crisis de Venezuela y la inminente caída del proceso revolucionario
comunista en ese país.

Para superar estos obstáculos, tanto el PCC como las Farc, el Eln y demás organizaciones de
fachada y afines como Marcha Patriótica, Unión Patriótica, Congreso de los Pueblos,
Cumbre Agraria Campesina Étnica y Popular etc., tienen una estrategia definida y con
avances en los territorios. Ésta consiste en la creación y articulación de un sinnúmero de
organizaciones sociales en diversos sectores sociales, gremiales, de género, territoriales y
bajo diversas banderas de lucha.

A través de esta densa red de organizaciones a nivel nacional vienen jalonando procesos de
integración y empoderamiento político de las comunidades hacia una nueva cultura basada
en conceptos como el cooperativismo, comunicación, movilización de afectos, proactividad,
iniciativa social, etc. Son procesos que las comunidades a nivel local, en principio, no
identifican como parte de una estrategia integral de la izquierda a nivel nacional, sin
embargo participan de la misma y le expresan su apoyo porque está construida sobre la
base de intereses comunes y necesidades históricamente insatisfechas.

Este es, en efecto y como se ve en las conclusiones de su declaración política y sus tesis
preparatorias, espacio sobre el que se volcará la estrategia del PCC y demás organizaciones
de izquierda, incluidas el futuro partido de las Farc y el Eln.

Aunque en el corto plazo no es previsible un sustantivo avance de la izquierda,


evidentemente el intenso trabajo sobre el ámbito cultural, irá mostrando y como ya se viene
observando, importantes avances. Sobre todo a nivel local y regional a partir de preceptos
como la “construcción de la paz territorial” e intenso trabajo en los circuitos de
comunicación que densamente unen hoy en día a la sociedad en general.

Por otro lado, el desarrollo de actividades de protesta y sobre todo la estrategia de paros
locales y regionales se proyectan como una verdadera y delicada “gimnasia revolucionaria”
hacia escenarios de mayor desestabilización y dificultades futuras en la gobernabilidad del
país.

En conclusión, se avizora un difícil panorama a nivel local y regional con proyección hacia
un período en el que la gobernabilidad nacional será puesta a prueba.
ANEXO

Declaración política del 22 Congreso Nacional del


Partido Comunista Colombiano

Las y los comunistas colombianos nos dirigimos al pueblo todo, para comunicar con orgullo que
hemos celebrado y concluido con éxito el 22 Congreso de nuestro Partido. Surgido de las luchas
obreras, campesinas y populares en la búsqueda de un futuro digno, de justicia social y democracia
avanzada, el Partido Comunista Colombiano ha mantenido continua incidencia en la vida nacional,
pese a la persecución política y haber sido tratado de manera sistemática como enemigo interno,
con base en la doctrina de la seguridad nacional.

1. Sobre los Acuerdos de la Habana

El 22 Congreso ha tenido lugar en un momento excepcional de la vida del país. La aspiración


histórica por una solución política negociada para poner fin a la guerra contrainsurgente se ha
hecho realidad con los Acuerdos de La Habana entre el Gobierno y las FARC-EP y, gracias a
ellos, se ha abierto la posibilidad real de dar inicio a un ciclo de transformaciones que pueden
avanzar hacia la democratización de la sociedad colombiana. Observamos con admiración la
persistencia y el gran esfuerzo realizado por la guerrilla de las FARC-EP para lograr un acuerdo
final, transitando un camino lleno de obstáculos. Nuestra política durante las últimas décadas,
no ha escatimado esfuerzos para contribuir, con importantes sectores del movimiento
social, populares y democráticos, a la causa de la paz con justicia social.

La consolidación del acuerdo de paz es el reto más importante que enfrenta las fuerzas
democráticas y revolucionarias de nuestro país. Entendemos que los acuerdos de La Habana
son una oportunidad para emprender las necesarias transformaciones de la sociedad
colombiana. Sientan las bases para lograr importantes cambios en el agro colombiano, para
la democratización de la vida política, para reconocer la centralidad de los derechos de las
víctimas del conflicto, particularmente del derecho a la verdad y para poner en marcha un
sistema de justicia propio de una solución política.

Impulsaremos la intervención activa de las y los trabajadores y el pueblo organizado, para


que lo convenido sea un proceso de construcción de condiciones reales materiales y su
implementación tenga una base en recursos del presupuesto.

Los acuerdos cualifican la contienda política en la medida en que habilitan condiciones para
que pueda haber una separación definitiva entre armas y política. Ante la dejación definitiva
de las armas por parte de las FARC, el Estado debe renunciar a la violencia y al uso de las
armas contra el pueblo, debe combatir el paramilitarismo y desmontar su andamiaje
financiero. Impulsaremos el Pacto Político de garantías de No Repetición.

Es una excelente noticia para el país y para el campo popular y democrático el hecho de que
las FARC-EP se conviertan en partido político legal, con una bancada parlamentaria propia y
continúen sus luchas en defensa de los intereses de las clases populares.

Con las FARC-EP compartimos una historia de resistencia popular, un presente por consolidar
la paz y la aspiración de construir futuro haciendo parte de un amplio proceso de unidad y de
gran convergencia democrática.

2. La paz en el orden internacional

La perspectiva de construir la paz democrática con justicia social en nuestro país se


desenvuelve en un contexto de la mayor complejidad, tanto en el orden internacional y global,
como en la situación de Nuestra América. Asimismo, en lo que concierne a la correlación
política y social de fuerzas en nuestro país.

Los comunistas no somos indiferentes frente al destino de los pueblos del mundo; nos alientan
el mayor sentido de la solidaridad y el internacionalismo. Acompañamos todas las luchas
sociales y populares que se llevan a escala planetaria contra las diversas expresiones del
orden social capitalista, seguimos con atención y preocupación la inestable configuración del
orden mundial.

3. Rechazar la amenaza de guerra, la militarización y el saqueo de recursos


energéticos.

Tras la denominada guerra al terrorismo basada en viejas prácticas imperialistas por el control
territorial y el saqueo de recursos estratégicos para la acumulación capitalista,
particularmente energéticos, se ha asistido a la restricción de derechos civiles y políticos y a
una creciente militarización de la vida social, imponiéndose la llamada agenda de seguridad
como algo de la mayor prioridad. Con la llegada de Trump a la presidencia de los Estados
Unidos, además de darse continuidad a políticas ya existentes, entre ellas la expansión de
bases militares, los pocos avances hacia regulaciones estables del orden mundial se han visto
sensiblemente afectados, a lo que se agrega el fortalecimiento de posiciones que alientan el
chauvinismo y refuerzan aquellos proyectos políticos de derecha que, a escala planetaria,
reivindican falsos nacionalismos y la demagogia hacia sectores sociales afectados por la crisis.

Asistimos al resurgimiento de políticas y prácticas fascistas que ponen en peligro la paz


mundial. La presencia de China, Rusia e Irán en el contexto mundial, sin que represente un
bloque compacto político internacional si constituye una contención para prácticas
imperialistas más extendidas y abre la posibilidad de consolidar un tipo de organización
multipolar, en todo caso más favorable para los pueblos del mundo.

4. Trump profundiza el militarismo y el intervencionismo en América latina

Son preocupantes las líneas de continuidad y profundización de las políticas imperialistas.


Militarismo e intervencionismo, la pretensión de acceso a recursos estratégicos, el control
político sobre gobiernos de la Región, la reversión de proyectos democrático populares y
progresistas en posiciones de gobierno, continúan siendo propósitos de la política
estadounidense, que con el Gobierno de Trump adquieren nuevos impulsos, como se aprecia
en Cuba y Venezuela. Por las características de Trump y su entorno ultraconservador no es
descartable incluso la intervención militar directa. Es indiscutible que con Trump la
ultraderecha y sectores de la derecha han tomado nuevos bríos. El 22 Congreso llama a
hacer conciencia de la amenaza que significa Trump, a denunciar y movilizar la respuesta
popular a los nuevos aires agresivos del imperio.

5. Solidaridad con los pueblos y los procesos democráticos de América Latina y el


Caribe

Toda nuestra solidaridad a Cuba contra el infame bloqueo; nuestro rechazo al desmonte de
los tímidos avances en la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

Nuestro apoyo a la revolución bolivariana y al pueblo de Venezuela, sometidos hoy a la más


feroz ofensiva de la derecha que busca propiciar condiciones para el intervencionismo militar
directo de los Estados Unidos, calcando modelos de desestabilización y de producción de
crisis, ya probados con relativo éxito en otros lugares del planeta. En Venezuela, un gobierno
y un pueblo defienden la revolución y han llamado a una Constituyente soberana para
encontrar salidas a la crisis provocada.
El destino de Cuba y Venezuela es el destino de Nuestra América. Nuestra solidaridad y apoyo
a los procesos de cambio de Bolivia y Ecuador, de Nicaragua, El Salvador y Uruguay y, en
general, a todas las luchas de los pueblos por democracia y buen vivir.

6. Por la construcción regional de una perspectiva socialista

Necesitamos comprender de mejor manera el momento político de Nuestra América, más allá
de las evidentes dificultades y conflictividades incluso del propio campo popular. Estamos
viviendo un momento de intensa disputa por el destino de la Región. Debemos contribuir a
que se consolide la perspectiva de una inflexión histórica a favor de las causas de la verdadera
democracia y de la perspectiva socialista. Nuestro mejor aporte a ese propósito, consistirá en
contribuir a que la perspectiva de la construcción de una paz estable y duradera en nuestro
país sea una realidad material de impacto continental.

7. Por la Unidad y la Convergencia, con base social popular

Se hace imperioso producir la derrota de la ultraderecha y el militarismo. Alcanzar ese


propósito es posible si se logra concretar el más amplio proceso de unidad y convergencia.
Con un gobierno de transición a la democracia, amplio y progresista, surgido de un
movimiento de convergencia comprometido en la causa de la consolidación de la paz, del
respeto a sus acuerdos con los insurgentes y con las necesidades más sentidas de las
regiones, de las y los trabajadores, de las capas medias y del conjunto del país. Significa
que es fundamental avanzar a una nueva correlación de fuerzas en la lucha social y política
para conjurar las amenazas de los enemigos de la paz y las inconsecuencias del gobierno
que entorpecen el cumplimiento estricto de la implementación del Acuerdo de La Habana y
de otros acuerdos posibles.

8. Apoyo a los diálogos con el ELN y garantías para el iniciarlos con el EPL

La nueva correlación de fuerzas es también indispensable para que avance afirmativamente


el diálogo del ELN en Quito con su exigencia de cese al fuego bilateral, medidas humanitarias
y participación ciudadana, como también para que el Estado dé las garantías y abra
conversaciones con el Ejército Popular de Liberación.

9. Unidad Política y Social: construcción de un bloque histórico y popular de la


Izquierda y sectores independientes

La unidad del campo popular es fundamental y debe ir en dirección a crear mecanismos de


coordinación y unidad de acción con la Unión Patriótica, Marcha Patriótica, Congreso de los
Pueblos, corrientes socialistas, sectores de izquierda del Polo y de los Verdes, MAIS, ONIC,
sectores independientes y el nuevo partido de las FARC-EP. En este contexto apoyamos las
iniciativas para la protesta social y la preparación de un paro cívico nacional. También
el impulso de un proceso constituyente que está en la perspectiva de los cambios por venir.
Surgen las condiciones objetivas y subjetivas para la configuración de un Bloque Histórico
y Popular como una unidad política y social para las transformaciones democráticas
avanzadas.

10. Elecciones del 2018: unidad, programa básico, bancada de izquierda y candidatura
presidencial de convergencia.

Frente al reto electoral de 2018 proponemos practicar una política coherente, para reagrupar
y potenciar nuestros acumulados, con listas unitarias al legislativo para una bancada
significativa de la izquierda, en torno de un programa básico y protocolos de entendimientos
para una candidatura presidencial de convergencia, con aspiración de triunfo desde la
primera vuelta.
11. La Unidad de los comunistas

La unidad de los comunistas es una tarea central. Es un proceso que se debe construir a
todo nivel, a través de los contactos y conversaciones entre las direcciones nacionales y
también en las regiones y los territorios con acciones comunes en el campo político y social.
Existen experiencias de los seminarios nacionales, los contactos de los comités regionales y
locales del partido con los ex combatientes en las zonas veredales. Es un trabajo paciente
en que se deben superar diferencias, prevenciones y construir confianzas. Es necesario
establecer una hoja de ruta conjunta, fijar cada paso que debe ser en firme con la convicción
que la unidad de toda la familia comunista será el objetivo trazado.

12. La renovación y fortalecimiento del PCC al calor de las movilizaciones populares

La idea central de la política organizativa que nace de este congreso es la de la renovación


del Partido, de su política, de sus métodos de trabajo con las masas, de su estilo organizativo,
de su labor teórica y comunicacional, a la vez que la renovación de su composición de clase,
étnica, de género y generacional.

Ello toma sentido en la dinámica de los nuevos fenómenos sociales, el resurgimiento de la


movilización popular y las iniciativas de la cultura democrática, desde el gran paro agrario de
2013, los paros campesinos, las mingas y paros afro, los movimientos cívicos de
Buenaventura y Chocó, los paros del magisterio y estatales, las protestas del movimiento
petrolero, las movilizaciones de jóvenes y mujeres en respaldo a la paz, de los defensores del
medio ambiente y LGTBI, los movimientos culturales de masas como el Festival Internacional
de la Poesía de Medellín y el Festival Popular de Teatro en Bogotá; o en los actos preparatorios
del 19º Festival Mundial de la juventud y los estudiantes en Moscú, con sus eventos
preparatorios entre ellos el 11º Festival Nacional de la juventud a celebrarse en Medellín,
que ponen a prueba la capacidad de vinculación con las masas y el arte de dirección en las
líneas de orientación comunicacional, el compromiso y el crecimiento del Partido, aunados a
una renovada labor de educación política y formación de cuadros de carácter intensivo y
ampliado a los espacios unitarios en construcción. El enfoque de género exige la lucha
colectiva por los derechos de las mujeres y diversidades y el propósito de avanzar hacia la
paridad. VOZ, Taller, las redes, la propaganda y la educación cobran un papel esencial para
el trabajo partidario.

La libertad de las y los presos políticos es a demostración más diáfana del valor de la paz.

Saludamos la libertad de las y los presos políticos, entre ellos los camaradas David Ravelo Crespo
y Huber Ballesteros. Nos solidarizamos con las protestas y reclamamos la liberación inmediata de
las y los prisioneros de la insurgencia mediante la ley de Amnistía. Pedimos la libertad del ex
concejal Gil Trujillo. El retorno al país y la liberación de Anayibe Rojas (a. Sonia). Pedimos
prioritariamente al gobierno tramitar la repatriación y libertad inmediata de Simón Trinidad.

¡En los Aniversarios 87 de nuestro Partido, Centenario de la Revolución de Octubre, 60 años del
semanario VOZ, 50 del asesinato del Che; 30 años de la ignominiosa masacre de la JUCO en
Medellín; fieles a la identidad internacionalista y al legado bolivariano, los comunistas estaremos
a la altura del compromiso con el pueblo colombiano y sus esperanzas de paz, igualdad y felicidad!

¡Viva 22 Congreso del Partido Comunista!

¡Viva la unidad del pueblo colombiano!

¡Viva el internacionalismo bolivarista y antimperialista latinoamericano!

Bogotá, julio 16 de 2017


Conciencia de clase y nueva subjetividad revolucionaria
Actualidad de un concepto medular en Marx.

Fundamentación teórica: Materialismo histórico y materialismo dialéctico.

En el Manifiesto del Partido Comunista [1], Marx y Engels afirman que “toda sociedad va dividiéndose,
cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan
directamente: la burguesía y el proletariado” (Marx y Engels, 1966, T.1, p. 20). En tal virtud, son los
capitalistas o dueños de los medios de producción y los obreros o dueños de la fuerza de trabajo,
las dos clases que resultan enfrentados en el proceso de creación de la historia.

En efecto, a esta interrelación entre capitalismo y trabajo los citados pensadores alemanes
reconocen como “materialismo histórico”. La historia, entonces la forman estas dos clases sociales
antagónicas. Este enfrentamiento de dos clases crea un sistema de fuerzas que impulsa la historia
hacia adelante, hacia un fin que Marx señala como el socialismo. A este modo de enfrentamiento,
el ruso Georgy Plejánov, fundador del socialismo en Rusia le llamó materialismo dialéctico.

¿Qué es clase social?

Clase social es cada una de las partes en que resulta dividida la sociedad de acuerdo al modo de
producción capitalista. Según el concepto expuesto en el Marxismo y Democracia [2], en la teoría de
Marx se usa para “designar grupos cuyos miembros están conectados por una situación económica
y social idéntica por intereses comunes” (Kernig, 1975, T.1 p. 50).

Como se nota, la definición dada por Marx sobre clase social y la interpretación que del concepto
hace Kernig, no dicen lo mismo, sino que se complementan. Por lo tanto, cada una de estas
referencias al término en cuestión tiene un alcance diferente en su significado. La definición de
Marx contenida en el Manifiesto, se refiere a la clase social propiamente dicha, mientras que el
concepto expresado por Kernig lo que hace es describir un concepto central en el sistema de
pensamiento de Marx para el impulso de la lucha revolucionaria: la conciencia de clase.

Conciencia de clase
La conciencia de clase refiere la autopercepción que adquiere cada integrante de un grupo como
parte del mismo por su idéntica situación económica y por lo tanto, unido por similares necesidades
e intereses. Cuando el obrero logra acceder a la conciencia de clase, es decir, cuando logra conocer

1. Entre el 29 de Noviembre y el 8 de diciembre de 1847, se reunió en Londres el Segundo Congreso de la liga comunista.
“En él se encomendó a Marx y Engels la redacción del programa político de la Liga que pasa a la historia con el nombre
de Manifiesto Comunista. (…) La Liga Comunista es la primera organización política del proletariado que actúa bajo los
principios del socialismo científico y el primer partido obrero” (Marx y Engels, 1949, p. 17).

2. Colección de libros sobre conceptos básicos del socialismo bajo la orientación del politólogo alemán Claus Dieter Kernig
y publicados en español en 1975 por la editorial española Rioduero S.A.

1
el lugar que ocupa y por qué de tal situación, comprenderá la necesidad de salir de ese estado y
emprenderá, según Marx, la lucha para lograrlo. Éste es entonces, el origen de la lucha
revolucionaria por la liberación del yugo al que según Marx, ha sometido el capitalista al obrero.

En el párrafo final del Manifiesto Comunista, Marx señala que esta liberación sólo es posible por la
violencia de las masas. Dicho lo anterior, se entiende que el motor de toda acción revolucionaria es
la conciencia de clase, sin esta interiorización o subjetivación por parte del trabajador sobre su
situación y la forma de liberación, no es posible que comprenda, según Marx, la necesidad de salir
de su estado de enajenación [3]. De ahí que el autor alemán señale que la guerra por el socialismo,
básicamente sea una guerra de liberación.

La conciencia de clase en la actualidad

En el devenir actual, el carácter economicista del marxismo ha virado hacia el humanismo. Esto
quiere decir, que la prioridad ya no es la lucha contra el modo capitalista de producción económica
sino la dignidad humana.

A esta nueva estrategia de lucha revolucionaria la podemos llamar el “giro humanista”. Un modelo
de acción en el que el factor generador de “conciencia de clase” (empoderamiento) ya no es el
implante del modelo económico socialista, sino el rescate de la dignidad humana, la lucha contra la
enajenación, es decir, contra la esclavitud que según Marx, genera el modo de producción
capitalista. La guerra ya no es entonces por la apropiación de los medios de producción por parte
del proletariado sino su liberación como seres humanos poniendo en primer plano la dignidad [4].

Este viraje que se conoce bajo el nombre de marxismo humanista o marxismo occidental, tiene la
pretensión de contraponerse al marxismo del este, es decir, el sistema aplicado en la antigua URRSS.
En Latinoamérica, se ha llamado Socialismo del Siglo XXI, en contraste con el Socialismo del Siglo XX,
pero la referencia al socialismo real o de la URRSS es la misma en ambos casos.

Colombia y la conciencia de clase desde una perspectiva humanista

Dentro del nuevo matiz humanista dado ahora a la acción revolucionaria por el socialismo, la
conciencia de clase no avoca la lucha contra la enajenación sino por la dignidad. En este sentido,
tenemos entonces la proliferación ya no de sindicatos obreros y sus consecuentes conflictos de
índole obrero patronal sino la creación masiva de movimientos y organizaciones sociales que
“luchan por la dignidad humana”. De ahí que la “indignación” haya surgido como estrategia dando
origen a diversos grupos a nivel mundial que se autodefinen como “indignados”. En Colombia,

3. Este concepto, muy importante en el pensamiento de Marx, será tratado en el siguiente boletín. Sin embargo, podemos
adelantar que este término hace referencia a la cosificación del obrero, es decir, en el proceso de producción de
mercancías, el obrero se convierte en una mercancía más. Su trabajo no le pertenece porque el dueño del mismo es el
dueño de los medios de producción (el capitalista) con los que produce dicha mercancía.

4. Los teóricos del marxismo humanista reconocen esta nueva táctica como un retorno a las obras tempranas de Marx,
sobre todo a los Manuscritos filosóficos (1844) y la Ideología Alemana (1845). Ver por ejemplo en Erich Fromm Marx
y su concepto del hombre; en Rodolfo Mondolfo, El Humanismo de Marx y en Perry Anderson, Consideraciones sobre
el marxismo occidental.

2
existen movimientos como el la dignidad cafetera, dignidad papera, dignidad campesina, dignidad
camionera, etc.

En este orden de ideas, grupos de acción revolucionaria como el Partido Comunista Colombiano,
Marcha Patriótica, Unión Patriótica, Farc, Eln, entre otros, vienen insistiendo en la necesidad de
socializar y masificar una nueva forma de conciencia de clase: la conciencia social (PCC, 2017, tesis
130). Una nueva subjetividad que lleve, no solo a los obreros y trabajadores fabriles a levantarse
contra las condiciones de trabajo sino a toda la sociedad que resulta excluida de la ganancia
capitalista, a revelarse por el rescate de su dignidad.

Esta es entonces, la nueva conciencia de clase que pretende construir una fuerza revolucionaria a
la que se vinculan las minorías étnicas y de género, raizales, desempleados, los afectados por el
sistema de salud, de la justicia, víctimas de la pobreza, del abuso de género, de la discriminación
racial, excluidos políticos, etc. Como se ve, la conciencia de clase ya no es una fuerza que plantea
un conflicto entre obreros y capitalistas de la “multitud”.

La unidad de todas estas fuerzas forman aquello que la filósofa y socióloga Argentino cubana Isabel
Rauber define como “poder horizontal” [5]. Dicho de otro modo, un poder sin la orientación
jerarquizada de un partido obrero de vanguardia, como ocurrió con el socialismo del Siglo XX donde
el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética se erigió como rector de los destinos
de la humanidad. En el nuevo sistema del marxismo humanista, el constructor de su destino es el
mismo pueblo.

Apéndice.

Como parte de la estrategia para enmascarar la nueva concepción humanista del marxismo, el
término conciencia de clase, viene siendo matizado bajo otras denominaciones como
empoderamiento, autoconciencia, concientización, subjetivación, etc.

Bibliografía

- Kernig, Claus D. (1975). Socialismo y Democracia. Clase y conciencia de Clase. Madrid: ediciones
Ríoduero.
- Marx, C. y Engels F. (1949). Biografía del Manifiesto Comunista. México: Editorial México S.A.
- ________________ (1966). Obras escogidas en dos tomos. Moscú: Editorial Progreso.
- PCC (2017). Tesis del 22 Congreso Nacional. Bogotá. Documento disponible
en: http://www.aurysara.com/pdf/_TESIS%20XXII%20CONGRESO.pdf
- Rauber, Isabel (2010). Revoluciones desde Abajo. Gobiernos populares y cambio social en
Latinoamérica.

5. “Una sociedad horizontal puede, por lo tanto, calificar para sus principales y definitorias características solamente si
realmente tiene éxito en organizar y realizar su decisión vital haciendo procesos consistentemente, desde abajo,
elaborando al mismo tiempo las formas y modalidades de coordinación a través de las cuales semejante principio
orientador antijerárquico puede abrazar los procesos vitales no sólo de relativamente pequeñas comunidades sino del
todo social” (Rauber, 2010, p. 21).

3
Sobre la Socialdemocracia
y la revolución pasiva en Colombia

Concepto: La “Fundación por la socialdemocracia de las Américas”, define socialdemocracia como


“una doctrina y movimiento político de tendencia socialista surgida en Europa a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX, que si bien tiene su raíz en el marxismo clásico, se presenta como una
propuesta teórica y práctica moderada. Es decir, que para los socialdemócratas, la transición de la
sociedad capitalista al socialismo, se pretende a través de medios pacíficos o reformas graduales
dentro del sistema y no de medidas violentas como la revolución con miras a destruir el capitalismo
como modo de producción” (2001, p. 1).

Para los comunistas, al socialismo se llega mediante un proceso revolucionario violento, mientras
que para los socialdemócratas, tal objetivo de posible por la vía de las reformas legislativas. Los
primeros, entre los que se encontraba Lenin y los bolcheviques llamaron a los segundos
“reformistas”. Lenin rechazaba totalmente esta estrategia para llegar al socialismo porque afirmaba
que la vía de la reformas parlamentarias [1] no era más que otorgar concesiones a la burguesía para
obtener puesto de poder individual. De ahí que Lenin los señalara como “oportunistas” (Lenin, 1981,
T. 1 p. 665).

Marx y la socialdemocracia

En El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx describe las líneas fundamentales que definen
la Socialdemocracia como un partido político que concilia o armoniza los intereses del
socialismo y los de la “pequeña burguesía”, como lo señala en el siguiente aparte:
“A las reivindicaciones sociales del proletariado se les limó la punta revolucionaria y se les dio un giro democrático;
a las exigencias democráticas de la pequeña burguesía se las despojó de la forma meramente política y se afiló su
punta socialista. Así nació la socialdemocracia. (…) El carácter peculiar de la socialdemocracia se resume en el
hecho de exigir instituciones democrático-republicanas, como medio no para abolir los dos extremos, capital y
trabajo asalariado, sino para atenuar la antítesis y convertirla en armonía” (Marx, 2015, p. 180).

Según lo referido por Marx, la socialdemocracia no busca la eliminación de la propiedad


privada ni el trabajo asalariado por la vía revolucionaria, sino disminuir o armonizar el
antagonismo entre los dos polos del modo de producción capitalista. Este primer intento
de constituir un partido político socialdemócrata en Francia durante los sucesos
revolucionarios de 1848 a 1851, según Marx terminó “como un balón lleno de aire al que
se pincha con una aguja” (Marx, 2015, p. 183) [2].

1. A este método para llegar al poder, Lenin le llamó “cretinismo parlamentario” (Lenin, 1981, T. 1 p. 517).

2. Por razones de espacio, no haremos referencia a las circunstancias bajo las cuales se produjo el fracaso de este intento
de construcción de un partido socialdemócrata, cuyos dirigentes, algunos terminaron presos, otros exiliados y otros
renegaron de su pertenencia a dicho partido. Este fracaso, según lo narrado por Marx, se debió a una trampa tendida
por el “Partido del Orden” (Derecha). Para un conocimiento más amplio de estos sucesos, se sugiere leer El 18
Brumario de Luis Bonaparte, en ANTOLOGIA KARL MARX. Selección e introducción de Horacio Tarcus. Editorial Siglo
XXI, Buenos Aires, 2015, Págs. 173 a 187).
La intención de fundar un partido socialdemócrata no terminó con el fallido intento en
Francia y subsiguiente desaparición de La Montaña. Así se le decía a la representación
parlamentaria de este partido que entre 1850 y 1851 formaba la oposición al gobiernista
Partido del Orden. La Montaña llegó a tener 200 de los 750 votos de la Asamblea Nacional
(Marx, 2015, p. 176).
Hasta 1991, antes de la caída del Imperio Soviético, la apuesta principal del socialismo era
la revolución, pero como lo afirma el sociólogo francés Jean-Louis Laville “la alternativa
entre revolución y reforma marcó los debates del siglo XX. Con el hundimiento del
comunismo solo habría quedado la opción socialdemócrata” (Laville, 2014 p. 85).

La socialdemocracia en el mundo
Alemania: En 1875 dos socialistas alemanes influidos por las ideas de Marx y Engels, el
profesor Karl Liebknecht y el artesano tornero August Bebel, fundaron el Partido
Socialdemócrata de Alemania. En el 2005, Ángela Merkel, llegó al poder con su partido, la
Unión Demócrata Cristiana mediante una coalición con el apoyo del Partido
Socialdemócrata de ese país.
Inglaterra: En el año 1900, fue creado el Partido Laborista sobre la base de los principios de
la socialdemocracia, es decir, la armonía entre capital y trabajo. Este Partido, cuyos
principios se enmarcan dentro de la línea socialdemócrata, ha logrado llegar al poder en
seis oportunidades [3].
Latinoamérica: Actualmente en países como Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua, el
proceso hacia el socialismo ha avanzado sustancialmente por la vía de las reformas. Sin
embargo, parece un objetivo difícil de lograr y de ello da cuenta la actual situación de
Venezuela.
En Latinoamérica es posible observar, al menos dos vertientes de la socialdemocracia: En la
primera de ellas, no es posible concluir que el objetivo de las reformas de corte socialista
busquen el implante del socialismo, expresado en términos de marxismo. Tal es el caso de
Chile, Uruguay y Brasil en tiempos de Dilma Rousseff. En la segunda corriente, la que
mantiene como propósito el implante del socialismo bajo el influjo del marxismo, se
encuentra Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

3. El último de ellos fue Tony Blair, considerado en la actualidad como de los principales líderes de la socialdemocracia en
el mundo.
En el caso venezolano, el proceso hacia el socialismo parece haber llegado a una fase donde
la violencia revolucionaria, según el modelo leninista, se transforma en “dictadura del
proletariado”. Por esta vía concluye el proceso que no fue posible mediante el método de
las reformas.

El caso colombiano
En Colombia, tanto las Farc como el Eln han mostrado su intención de operar cambios en
el método a seguir para el implante del socialismo pero sustentado en principios del
marxismo – leninismo. Esta tesis afirma entonces que la “socialdemocracia” constituye para
estos dos grupos una estrategia hacia el socialismo, más no un fin a través del cual se busca
la armonía entre capital y trabajo.
Dicho de otro modo, la vía de la reforma se abre paso en Colombia como una forma de
“revolución pasiva”, bajo un matiz socialdemócrata. En este viraje estratégico para la
conquista del poder e implante del socialismo operan evidentes elementos de corte
humanista que los proyecta como socialdemócratas y más no como conductores de un
proyecto comunista.

Bibliografía.
− Fundación por la socialdemocracia de las Américas (2001). Los principios y valores de
la tercera vía. Documento disponible en: http://www.fusda.org/socialdemocracia.pdf
− Laville, Jean-Louis (2014). Izquierda europea y proyecto emancipador. En Reinventar la
izquierda en el siglo XXI. Hacia un diálogo norte – sur. Buenos Aires: CLACSO.
− “Lenin”, Vladimir I. U (1981). La guerra y la socialdemocracia en Rusia. En obras
escogidas en tres tomos. T.1. Moscú: Editorial Progreso.
− Marx, Karl (2015). El 18 brumario de Luis Bonaparte. En Karl Marx. Antología, Selección
e Introducción de Horacio Tarcus. Buenos Aires: Editorial Siglo XXI.
VENEZUELA Y EL ESTADO COMUNAL
La forma como se aplicaría en Colombia
En el artículo titulado “Venezuela: hacia una dictadura comunista” [1], la revista Semana
plantea un tema de crucial importancia por su relación con el proyecto de la izquierda en
Colombia: El Estado Comunal.
En efecto, es importante no solo por las implicaciones que tiene para el vecino país esta
etapa hacia el implante del comunismo, sino porque en Colombia, el acuerdo Gobierno –
Farc, al establecer las Asambleas Comunitarias y cederles tan amplio mandato, ha
configurado, desde nuestra perspectiva, un importante componente embrionario para la
construcción de un Estado Comunal.

¿Qué es el Estado Comunal?


Según el Art. 10 de la Ley Orgánica de las Comunas [2], el Estado Comunal es una forma de
organización política y social en el que el poder es “ejercido directamente por el pueblo, a
través de los autogobiernos comunales”. El mismo artículo de la citada ley señala que su
“célula fundamental es la Comuna”
La Comuna, según el Art. 5 del Título II de la misma ley, “es una entidad local definida por
la integración de comunidades vecinas con una memoria histórica, cultura, costumbres,
usos y saberes compartidos dentro de un mismo territorio” (ídem). En términos prácticos,
esta definición plantea una nueva división territorial donde el municipio sería reemplazado
por la Comuna. A su vez, la Comuna estará constituida por varios Consejos Comunales que
se irán creando en todo el territorio nacional mediante comisiones promotoras (Art. 10).

Los consejos comunales, según la Ley Orgánica que los crea y los regula, en su Art. 2,
establece que éstos son “instancias de participación, articulación e integración entre los
ciudadanos, ciudadanas y las diversas organizaciones comunitarias, movimientos sociales y
populares”. Estos Consejos Comunales, según la misma ley, tienen su origen en una
“asamblea constitutiva comunitaria que es la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas en la
cual se eligen por primera vez los voceros o voceras del consejo comunal” (Art. 10). Estos
voceros deben ser mayores de 15 años de edad [3].

1. Artículo publicado el 5 de Agosto de 2017. Disponible en: http://www.semana.com/mundo/articulo/venezuela-hacia-


una-dictadura-comunista/535375

2. Estas leyes son parte de un paquete de reformas constitucionales que Hugo Chávez quiso implementar mediante
plebiscito que el pueblo venezolano le negó en el año 2008.

3. Es pertinente señalar que el proyecto de construcción del poder desde abajo o poder popular asume como cantera de
fortalecimiento las generaciones jóvenes. ¿Es acaso una coincidencia que en Colombia se haya propuesto la mayoría
de edad a los 16 años?

1
El Estado comunal, fue planteado por Hugo Chávez en el año 2007 durante un discurso en
la Academia Militar de Venezuela al anunciar que “hemos entrado en la tercera etapa de la
revolución, la etapa de la formación de las comunas y del Estado Comunal”. Esta etapa es
la misma que Chávez se proponía implementar con la reforma a la constitución que el
pueblo venezolano le negó en el referéndum constitucional de 2008 y que ahora el gobierno
de Nicolás Maduro pretende desarrollar con la Asamblea Constituyente.
La Asamblea Constituyente y el Estado Comunal

En su libro “Reforma o Revolución”, Amílcar Figueroa Salazar, uno de los principales


ideólogos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), señaló que “la implantación del
Estado Comunal es aún un proceso en ciernes, de largo aliento” (Figueroa, 2009, p. 18). Por
otro lado, el politólogo y escritor español, miembro del Partido Comunista de España (PCE),
Jesús Sánchez Rodríguez, en su libro ¿Agotamiento de la Revolución Bolivariana? sostiene
que “el proyecto político que persigue la Asamblea Constituyente es el Estado Comunal,
contemplado en las leyes del poder popular” (Sánchez, 2017, p. 29).
Según el mismo autor español, la Asamblea Constituyente de Venezuela es la
materialización o inicio de lo que se ha considerado como la “tercera etapa de la revolución
bolivariana (ídem, p. 30). En términos prácticos, es la etapa en la que se consolidará el
sistema socialista en Venezuela, sobre la base del modelo de Estado Comunal.
Según el modelo revolucionario leninista, la tercera etapa es la “dictadura del proletariado”.
Una fase en la que el socialismo se impone por la fuerza en vista que “la presión
revolucionaria del pueblo tropieza con la presión contrarrevolucionaria del zarismo” (Lenin,
T.1, p. 482). Evidentemente, el gobierno venezolano trata de imponer por la fuerza la
“tercera etapa” de la revolución bolivariana ante la resistencia que actualmente ofrece la
oposición, tal como lo había considerado el líder bolchevique ruso. Como se ve, la diferencia
entre el modelo de implante del socialismo soviético y el venezolano es sólo cambio en el
nombre de la tercera etapa: “Dictadura del proletariado” por “estado comunal”.
El Estado comunal venezolano y el sistema soviético.
El sistema de gobierno socialista soviético fue constituido sobre la base de los Soviets. Los
soviets o consejos (de obreros, campesinos y soldados), según Lenin, tuvieron un origen
“espontáneo” [4] en el año 1903, cuando la revolución rusa de 1905 se encontraba en su
proceso de gestación. Una de sus funciones, según el citado líder bolchevique era la de
convertirse en la vanguardia de las clases oprimidas para educarlas, instruirlas y vincularlas
a la vida política, ya que hasta entonces, se mantenían al margen de la misma (cf. Lenin,
1981, T. 2 p. 420).

4. ¿Será sólo una fortuita coincidencia que el gobierno venezolano califique como “espontaneo” el surgimiento de los
consejos comunales en Venezuela en el año 2006?

2
El 12 de julio de 2009, en una alocución, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez,
manifestó que los Consejos Comunales se asemejaban a los Soviets que sirvieron de base a
la revolución rusa: “(…) Todo el poder para los Soviets, los soviets eran algo así como
parecido a los consejos comunales, pero luego los soviets desaparecieron. Aquí los Consejos
comunales tienen que ir trascendiendo, (…) hay que engranarlos en unidades superiores
(…) es la comuna en construcción” (Chávez, 2009).
Las Asambleas Comunitarias en el acuerdo Gobierno colombiano – Farc

En Colombia, el acuerdo final Gobierno – Farc, establece en el apartado Nr. 4.1.3.5, la


creación de las Asambleas Comunitarias [5], “con el fin de poner en marcha el proceso de
planeación participativa de abajo hacia arriba” (Gobierno – Farc, p. 178). El acuerdo señala
que estas Asambleas “son la base del esquema de planeación participativa” (Ídem). En
Venezuela, los consejos comunales, son la base del esquema comunal (comunista) desde
los cuales se construye el poder popular desde abajo.
No se profundizará en este análisis sobre el alcance de las Asambleas Comunitarias por
cuanto el tema ya fue tratado en esta colección de análisis. Sin embargo, es pertinente
reafirmar la tesis según la cual, estas Asambleas Comunitarias constituyen el embrión del
Estado Comunal en Colombia, similar al sistema venezolano que la actual Constituyente
pretende desarrollar e institucionalizar para convertir al vecino país en un Estado
comunista.

Bibliografía.

- Chávez, Hugo R. (2009). Chávez compara a los Consejos Comunales con los “Soviet”
Leninistas. Disponible en: http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/65785/chavez-
compara-a-los-consejos-comunales-con-los-soviet-leninistas/
- Figueroa S., Amílcar (2009). ¿Reforma o revolución en América Latina? El proceso venezolano.
México: Editorial Ocean Sur
- Gobierno – Farc (2016). Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una
paz estable y duradera. Se ha utilizado la publicación del Acuerdo realizada por Ediciones Desde
Abajo, abril de 2017.
- “Lenin”, Ulianov, Vladimir (1981). Dos tácticas de la socialdemocracia. En Obras escogidas en
tres tomos, T.1. Moscú: Editorial Progreso.
- ____________________________. ¿Se sostendrán los Bolcheviques en el poder? En Obras
escogidas en tres tomos, T. 2. Moscú: Editorial Progreso.

5. Sobre este tema, se sugiere revisar el Nr. 3 de esta serie de artículos, sobre las Asambleas comunitarias, o “Soviets
criollos”, como se les denominó en el citado análisis.

3
- Sánchez R., Jesús (2017). ¿Agotamiento de la Revolución Bolivariana? Biblioteca Omegalfa.
Disponible en: http://www.omegalfa.es/downloadfile.php?file=libros/agotamiento-de-la-
revolucion-bolivariana.pdf.

4
Sobre la “Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia” -FARC
Preservación de una marca o la creación de un símbolo
Una apuesta arriesgada

El 16 de agosto de 2017, las Farc revelaron al país el nombre que llevará su nueva
organización política. Al parecer, han decidido conservar la marca que los acompañó como
guerrilla durante más de cincuenta años y con ella, el peso de su historia. Decisión que
puede ser vista como un error estratégico o una genialidad. Esta arriesgada apuesta de las
Farc, desde el punto de vista ideológico, obedecería quizás a la necesidad de afirmar dos
aspectos de gran importancia para su proyecto político.

Posibles ventajas
Primero: conservar la misma sigla puede leerse como un desafío pero también como un
acto de lealtad y coherencia con un nombre que por su arraigo en la organización y
significado histórico en la vida política del país, pasaría a convertirse en un “Símbolo”. La
creación de símbolos, según el sociólogo estadunidense George Ritzer, es una de las más
viejas tácticas usadas por la humanidad para preservar la cohesión social y e impulsar la
acción humana hacia objetivos concretos [1].
Según alias Iván Márquez, preservar el nombre busca mantener la conexión con el pasado:
“Dentro de poco estaremos realizando el congreso fundacional del nuevo partido político,
que seguramente se llamará Fuerza Alternativa Revolucionara de Colombia. No queremos
romper los vínculos con nuestro pasado, hemos sido y seguiremos siendo una fuerza
revolucionaria” (Marín Arango, 2017).
Este vínculo con el pasado pretendería también conservar su historia y la carga emocional
e ideológica en ella contenida para resguardar su cohesión interna como organización en el
nuevo escenario de lucha política. Ciertamente opera en la preservación del ideario que
supuestamente movió e impulsó la acción insurgente ya que envía un mensaje de
ratificación de los motivos de su alzamiento en armas y la persistencia de su causa: el
Socialismo.
Segundo: Por otro lado, mantener el nombre es reafirmar la tesis según la cual, las Farc no
fueron derrotadas ni militar ni políticamente. Esto genera cierta sensación de

1 “Los símbolos son objetos sociales que se usan para representar (significar" u "ocupar el lugar de") cualquier cosa que
las personas acuerden representan (…). Los símbolos son cruciales en el sentido de que permiten a las personas actuar de
un modo distintivamente humano. En virtud de los símbolos, el ser humano «no responde pasivamente a una realidad
que se le impone, sino que crea y recrea activamente el mundo sobre el que actúa (…). Les permiten ser activas en lugar
de pasivas, es decir, dirigir sus acciones” (Ritzer, 1993, p. 240, 241).

1
invencibilidad, heroicidad y una pretendida legitimidad que también opera en el
fortalecimiento de sus proyectos políticos de construcción de estructuras de poder popular
y comunal (poder en red).
Pueden existir muchas más posibles razones por las que las Farc hayan decidido mantener
la marca, de momento sólo dejamos planteadas estas dos anteriores formulaciones. Sin
embargo, es pertinente sopesar también las desventajas.

Desventajas
Es claro que en el ideario de la población colombiana está muy arraigada la asociación entre
la palabra Farc y su vínculo con fenómenos violentos que generan repudio como:
terrorismo, secuestro, campos de concentración, masacres, pueblos destruidos, atentados
contra iglesias, acueductos, escuelas, ambulancias y demás instituciones protegidas por el
Derecho Internacional Humanitario.
Ciertamente, la palabra Farc se asocia a una sensación de amenaza, muerte, zozobra y
miedo. Es una desventaja política, más aún en momentos en que su imagen no ha logrado
conquistar favorabilidad y apoyo en las mayorías.
Tal como lo afirman las Farc en sus Tesis de abril la táctica planteada sigue siendo leninista.
Esta organización continuará en su pretendida revolución socialista por la vía política
invirtiendo la fórmula de Clausewitz. Si la política es la continuación de la guerra por otros
medios, preservar el nombre, es también preservar la vía revolucionaria hacia el socialismo.
Por otro lado, es claro que impulsar un cambio político pretendidamente democrático por
medio de las armas es un contrasentido. El filósofo marxista italiano Antonio Negri, señala
que “hoy una guerra que solo pretenda la destrucción del enemigo no es capaz de sustentar
una nueva forma de autoridad” (Negri y Hardt, 2004, p. 65). Así que para construir
legitimidad, estratégicamente las Farc cambian la palabra ARMADA por ALTERNATIVA, un
término político para el apaciguamiento miedos y prevenciones que debilitan la sensación
de amenaza.
Sin embargo, la sensación de amenaza parece continuar por causa del término
“REVOLUCIONARIA”. Posiblemente un error político de las Farc en el sentido que dicha
palabra está directamente vinculada a regímenes de corte comunista, como por ejemplo
Venezuela. El caso del hermano país tendrá profunda incidencia en el devenir del proyecto
político de las Farc, en la medida en que el proceso revolucionario de Venezuela, será
asociado directamente con esta palabra que parece dar un sentido violento al futuro
partido político.
Para superar este tipo de prevenciones hacia el socialismo, la izquierda viene generando,
no solo en Colombia, sino a nivel mundial ciertos debates en torno a la desmitificación de

2
conceptos y relatos, que según Gramsci, usa la “burguesía” para crear el sentido común y
con él, los modelos culturales que sirven a la reproducción del sistema capitalista. Matizar
el proyecto revolucionario mediante la resignificación de palabras como pluricultural,
inclusión, etnicidad, buen vivir, dignidad humana, entre muchos más, construye una nueva
narrativa de carácter humanista para un persistente objetivo marxista: el socialismo.

Conclusión.

Podemos concluir que la preservación de la marcar FARC, por un lado, obedece a la


necesidad de convertir un nombre en un símbolo que preserve la identidad y la cohesión
interna de la organización. Que además proyecte hacia afuera, la insistencia en la validez y
vigencia de su ideario político. Un objetivo puede dar frutos en el largo plazo, pues de
momento, sin duda, la persistencia en la marca tendrá evidentes costos políticos. Todo
dependerá de la forma como estos costoso políticos sean administrados y revertidos para
la construcción de su debilitado capital político.
Ya no estaríamos entonces frente a un grupo armado. El propósito ahora es mostrase como
una FUERZA ALTERNATIVA, que envía un mensaje sobre la persistencia de su objetivo: la
conquista del poder, pero por otros medios. Solo quedará por verse si las llamadas
“disidencias” son en realidad lo que las Farc dicen que son o por el contrario, constituyen
en realidad el aparato armado y clandestino de una organización que habría legitimado sus
estructuras políticas a través del proceso de negociación de La Habana.

Bibliografía

− Marín Arango, L. (2017). ‘Farc pasarían a ser 'Fuerza Alternativa Revolucionaria de


Colombia'. En diario El tiempo, 16 de Agosto. Artículo disponible
en: http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/farc-revelan-el-nombre-que-tendran-
como-partido-politico-120082
− Negri y Hardt, Antonio y Michael (2004). Multitud. Guerra y democracia en la era del
Imperio. Madrid: Random House Mondadori S. A.
− Ritzer, George (1993). Teoría Sociológica Contemporánea. México: Editorial
McGraw Hill.

3
Sobre la “Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia” -FARC
Preservación de una marca o la creación de un símbolo
Una apuesta arriesgada

El 16 de agosto de 2017, las Farc revelaron al país el nombre que llevará su nueva
organización política. Al parecer, han decidido conservar la marca que los acompañó como
guerrilla durante más de cincuenta años y con ella, el peso de su historia. Decisión que
puede ser vista como un error estratégico o una genialidad. Esta arriesgada apuesta de las
Farc, desde el punto de vista ideológico, obedecería quizás a la necesidad de afirmar dos
aspectos de gran importancia para su proyecto político.

Posibles ventajas
Primero: conservar la misma sigla puede leerse como un desafío pero también como un
acto de lealtad y coherencia con un nombre que por su arraigo en la organización y
significado histórico en la vida política del país, pasaría a convertirse en un “Símbolo”. La
creación de símbolos, según el sociólogo estadunidense George Ritzer, es una de las más
viejas tácticas usadas por la humanidad para preservar la cohesión social y e impulsar la
acción humana hacia objetivos concretos [1].
Según alias Iván Márquez, preservar el nombre busca mantener la conexión con el pasado:
“Dentro de poco estaremos realizando el congreso fundacional del nuevo partido político,
que seguramente se llamará Fuerza Alternativa Revolucionara de Colombia. No queremos
romper los vínculos con nuestro pasado, hemos sido y seguiremos siendo una fuerza
revolucionaria” (Marín Arango, 2017).
Este vínculo con el pasado pretendería también conservar su historia y la carga emocional
e ideológica en ella contenida para resguardar su cohesión interna como organización en el
nuevo escenario de lucha política. Ciertamente opera en la preservación del ideario que
supuestamente movió e impulsó la acción insurgente ya que envía un mensaje de
ratificación de los motivos de su alzamiento en armas y la persistencia de su causa: el
Socialismo.
Segundo: Por otro lado, mantener el nombre es reafirmar la tesis según la cual, las Farc no
fueron derrotadas ni militar ni políticamente. Esto genera cierta sensación de

1 “Los símbolos son objetos sociales que se usan para representar (significar" u "ocupar el lugar de") cualquier cosa que
las personas acuerden representan (…). Los símbolos son cruciales en el sentido de que permiten a las personas actuar de
un modo distintivamente humano. En virtud de los símbolos, el ser humano «no responde pasivamente a una realidad
que se le impone, sino que crea y recrea activamente el mundo sobre el que actúa (…). Les permiten ser activas en lugar
de pasivas, es decir, dirigir sus acciones” (Ritzer, 1993, p. 240, 241).

1
invencibilidad, heroicidad y una pretendida legitimidad que también opera en el
fortalecimiento de sus proyectos políticos de construcción de estructuras de poder popular
y comunal (poder en red).
Pueden existir muchas más posibles razones por las que las Farc hayan decidido mantener
la marca, de momento sólo dejamos planteadas estas dos anteriores formulaciones. Sin
embargo, es pertinente sopesar también las desventajas.

Desventajas
Es claro que en el ideario de la población colombiana está muy arraigada la asociación entre
la palabra Farc y su vínculo con fenómenos violentos que generan repudio como:
terrorismo, secuestro, campos de concentración, masacres, pueblos destruidos, atentados
contra iglesias, acueductos, escuelas, ambulancias y demás instituciones protegidas por el
Derecho Internacional Humanitario.
Ciertamente, la palabra Farc se asocia a una sensación de amenaza, muerte, zozobra y
miedo. Es una desventaja política, más aún en momentos en que su imagen no ha logrado
conquistar favorabilidad y apoyo en las mayorías.
Tal como lo afirman las Farc en sus Tesis de abril la táctica planteada sigue siendo leninista.
Esta organización continuará en su pretendida revolución socialista por la vía política
invirtiendo la fórmula de Clausewitz. Si la política es la continuación de la guerra por otros
medios, preservar el nombre, es también preservar la vía revolucionaria hacia el socialismo.
Por otro lado, es claro que impulsar un cambio político pretendidamente democrático por
medio de las armas es un contrasentido. El filósofo marxista italiano Antonio Negri, señala
que “hoy una guerra que solo pretenda la destrucción del enemigo no es capaz de sustentar
una nueva forma de autoridad” (Negri y Hardt, 2004, p. 65). Así que para construir
legitimidad, estratégicamente las Farc cambian la palabra ARMADA por ALTERNATIVA, un
término político para el apaciguamiento miedos y prevenciones que debilitan la sensación
de amenaza.
Sin embargo, la sensación de amenaza parece continuar por causa del término
“REVOLUCIONARIA”. Posiblemente un error político de las Farc en el sentido que dicha
palabra está directamente vinculada a regímenes de corte comunista, como por ejemplo
Venezuela. El caso del hermano país tendrá profunda incidencia en el devenir del proyecto
político de las Farc, en la medida en que el proceso revolucionario de Venezuela, será
asociado directamente con esta palabra que parece dar un sentido violento al futuro
partido político.
Para superar este tipo de prevenciones hacia el socialismo, la izquierda viene generando,
no solo en Colombia, sino a nivel mundial ciertos debates en torno a la desmitificación de

2
conceptos y relatos, que según Gramsci, usa la “burguesía” para crear el sentido común y
con él, los modelos culturales que sirven a la reproducción del sistema capitalista. Matizar
el proyecto revolucionario mediante la resignificación de palabras como pluricultural,
inclusión, etnicidad, buen vivir, dignidad humana, entre muchos más, construye una nueva
narrativa de carácter humanista para un persistente objetivo marxista: el socialismo.

Conclusión.

Podemos concluir que la preservación de la marcar FARC, por un lado, obedece a la


necesidad de convertir un nombre en un símbolo que preserve la identidad y la cohesión
interna de la organización. Que además proyecte hacia afuera, la insistencia en la validez y
vigencia de su ideario político. Un objetivo puede dar frutos en el largo plazo, pues de
momento, sin duda, la persistencia en la marca tendrá evidentes costos políticos. Todo
dependerá de la forma como estos costoso políticos sean administrados y revertidos para
la construcción de su debilitado capital político.
Ya no estaríamos entonces frente a un grupo armado. El propósito ahora es mostrase como
una FUERZA ALTERNATIVA, que envía un mensaje sobre la persistencia de su objetivo: la
conquista del poder, pero por otros medios. Solo quedará por verse si las llamadas
“disidencias” son en realidad lo que las Farc dicen que son o por el contrario, constituyen
en realidad el aparato armado y clandestino de una organización que habría legitimado sus
estructuras políticas a través del proceso de negociación de La Habana.

Bibliografía

− Marín Arango, L. (2017). ‘Farc pasarían a ser 'Fuerza Alternativa Revolucionaria de


Colombia'. En diario El tiempo, 16 de Agosto. Artículo disponible
en: http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/farc-revelan-el-nombre-que-tendran-
como-partido-politico-120082
− Negri y Hardt, Antonio y Michael (2004). Multitud. Guerra y democracia en la era del
Imperio. Madrid: Random House Mondadori S. A.
− Ritzer, George (1993). Teoría Sociológica Contemporánea. México: Editorial
McGraw Hill.

3
El foro de Sao Paulo
Y la reinvención de la estrategia del marxismo en Latinoamérica

Antecedentes históricos y aspectos teóricos

El 25 de Diciembre de 1991, Gorbachov lee y firma su carta de renuncia. No muy lejos, en el Kremlin,
un poco más tarde la televisión difunde la imagen de dos personas arriando por última vez la
bandera roja de la hoz y el martillo. Un hecho que modificará para siempre la lectura del mapa
geopolítico mundial.

Sin embargo, el sismo político en los partidos comunistas y demás organizaciones marxistas en el
mundo causado por el desplome de lo que se conoció como el “socialismo realmente existente”, en
últimas, no fue tan desafortunado para los intereses de la izquierda mundial. En el caso de
Latinoamérica, esta caída ya estaba prevista. Un año y medio antes de la dimisión de Gorbachov, en
julio de 1990 en Sao Paulo, el Partido Comunista de Cuba y el Partido de los Trabajadores (PT), de
Brasil, bajo el liderazgo de Luiz Inacio Lula da Silva ya habían realizado el “l Encuentro de Partidos y
Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe” [1]. Siete meses antes el 9 de noviembre
de 1989 el Muro de Berlín había caído.

Su propósito, era en efecto, determinar qué había fallado y diseñar una nueva estrategia bajo la cual
declarar la vigencia del marxismo y la reconquista de poder para el socialismo en los países
latinoamericanos. Las 47 organizaciones de izquierda congregadas en la primera versión del Foro de
Sao Paulo, habían llegado a dos conclusiones. 1) Vigencia del marxismo y la 2) la estrategia de re
oxigenación para asegurar la supervivencia de la Utopía Socialista, como la llamó el filósofo francés
Jean Francois Revel en su libro La Gran Mascarada (Revel, 2001).

De lo que trató entonces esta primera versión del Foro de Sao Pablo, fue también determinar el
error básico del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Error que habría consistido
fundamentalmente en creer que la transformación de la estructura económica del Estado,
determinaría per se la creación del “hombre nuevo”, del hombre socialista. A esta lógica de
implante del socialismo aplicado en la Europa del Este, se le conoce como táctica “desde arriba”.

El poder, según lo demuestra Gramsci en los años 30, es la resultante de una relación entre
gobernante y gobernado, donde el primero mantiene y reproduce su hegemonía o dominio sobre
el segundo, por medio de la cultura (educación, religión, tradiciones, creencias), es decir, en forma
imperceptible. Esta revisión del socialismo en la URRSS, condujo a las organizaciones de izquierda
latinoamericanas congregadas en el Foro de Sao Paulo a invertir la estrategia. El socialismo, como

1En 1992, este encuentro de organizaciones de izquierda desarrolla su segunda versión en Managua y ahí, adoptó el
nombre de Foro de San Pablo –FSP (Regalado, 2006, p. 179).

1
forma de poder, no puede tomarse por asalto y forzar al pueblo por medio de la violencia a acoger
el sistema impuesto.

El foro de Sao Paulo asume la construcción del socialismo desde abajo mediante la demolición de la
base sobre la que el capitalismo erige su hegemonía, es decir, su sistema de dominación. Según el
filósofo marxista italiano Antonio Gramsci es la cultura y todo cuanto de ella forma parte (religión,
creencias, tradiciones, sistema educativo), lo que constituye esta forma de dominación. En
consecuencia había que construir un movimiento contrahegemonico para la conquista del poder,
estrategia que se conoce en la narrativa socialista actual como construcción del socialismo “desde
abajo”.

Dicho de otro modo, el poder se construye primero mediante la transformación cultural del hombre
y la creación de un nuevo sentido común al servicio del ideal socialista. Sólo entonces, se pasará a
la conquista del poder por la vía legítima o electoral. Por lo tanto, el centro de la estrategia ya no
radica en la transformación económica del estado, sino en una forma de política que pone en el
centro del debate la dignidad humana. Así entonces, la doctrina que acude en auxilio de la nueva
interpretación de Marx es el Humanismo.

Esta revisión originó una corriente de pensamiento conocida como “marxismo humanista” (cf.
Mondolfo, 1962). Bajo este principio, el Partido comunista de Cuba y el Partido de los Trabajadores
de Brasil, convocaron al foro de Sao Paulo a todas las organizaciones de izquierda del continente
para determinar cursos de acción ante la caída del faro soviético que orientaba las tareas del
comunismo en Latinoamérica.

Desde entonces y a la lo largo de sus 27 versiones de este encuentro, el Foro de Sao Pablo, ha
diseñado y coordinado los nuevos mecanismos ideológicos y políticos hacia la generación de
consensos en torno a plataformas y propuestas políticas para la conquista del poder y el implante
del socialismo en Latinoamérica. El resultado, ya se conoce, el llamado giro a la izquierda de la
mayoría de los países suramericanos y algunos de Centro América y el Caribe llevó a la conquista del
poder a un buen número de países cuyos partidos y organizaciones forman parte del Foro de Sao
Paulo. En determinado momento, Colombia fue la excepción en Suramérica. La estrategia desde
abajo había dado sus frutos y mostró el renacer del socialismo bajo ideas humanistas.

Sobre los objetivos del Foro de Sao Paulo

El 10 de Enero de 2017, el “Grupo de trabajo del Foro de Sao Paulo”, produjo un documento
intitulado, “Consenso de nuestra América”. En esta proclama, las organizaciones que forman el foro,
reafirman una serie de lineamientos bajo el nombre de “Proyecciones para un programa político de
acuerdos de la izquierda, los partidos y movimientos populares de América Latina y el Caribe”.
“Los partidos políticos progresistas y de izquierda, así como las organizaciones y movimientos sociales
del continente estamos llamados a alcanzar y fortalecer la unidad en la diversidad, afianzando nuestras
coincidencias por encima de diferencias culturales, regionales, étnicas, religiosas o de otra naturaleza,
debe ser el principal estandarte para nuestra victoria, frente a las aspiraciones desestabilizadoras e
injerencistas del Imperio” (Foro de Sao Paulo, 2017).

El anterior apartado del Consenso de nuestra América pone de presente la vigencia de dos
importantes aspectos que guían actualmente el debate político e ideológico en torno al nuevo rostro

2
y estrategia del socialismo. El primero de ellos, refiere al concepto de la Multitud, como nuevo sujeto
revolucionario, tema expuesto en el año 2004 por los pensadores marxistas de la actualidad Michael
Hardt y Antonio Negri en su libro Multitud, guerra y democracia en la era del Imperio (cf. Negri y
Hardt, 2004). La Multitud emerge, según estos autores, como el nuevo actor histórico de la
revolución en reemplazo de la clase obrera o asalariada; la principal característica de la Multitud,
según ellos, es su pluralidad. Es decir sus diferencias, no rompen la cohesión frente al objetivo
común que los une. Justamente sobre esta “unidad en la diversidad” expresada por el documento
de trabajo del Foro de Sao Paulo, hace referencia a la definición de Multitud como la unión de
singularidades (diferencias).

La unidad en la diversidad, ya sea de naturaleza étnica o racial, credo religioso, orientación sexual o
cualquier otro factor, tiene según Marx, potencial revolucionario. Sostiene el autor de El Capital,
que aun cuando operen diferencias, las personas también comparten saberes comunes que generan
cohesión social, fenómeno que Marx identifica como el general intellect. El proceso de la vida social
y el desarrollo de las fuerzas productivas, según Marx, se genera bajo el control de los saberes
comunes (cf. Marx, 1982 p. 227).

Por lo anterior, el general intellect tiene para este filósofo alemán el potencial revolucionario para
generar cohesión e identidad frente a objetivos comunes. De ahí que argumentos discursivos de la
nueva izquierda como el rescate de saberes ancestrales, el indigenismo, ecologismo, buen vivir,
dignidad humana, se mantienen como principios constantes para la creación y articulación en red
de organizaciones sociales de diversa naturaleza.

En otro de sus apartes, el documento Consenso de Nuestra América, sostiene que “hay que avanzar
en el desarrollo, fortalecimiento, divulgación y fortalecimiento de la riqueza cultural de nuestros
pueblos, que nos permita dar una batalla cultural a fondo contra los valores enajenantes del
capitalismo” (Foro de Sao Paulo, 2017).

Según el fragmento citado, la batalla por el socialismo se libra ahora en el terreno de la cultura. Por
este lado, nos encontramos con el concepto de batalla cultural en el pensamiento de Gramsci,
estrategia proclamada recientemente por el Partido Comunista Colombiano –PCC en la tesis Nr. 116
durante su XXII Congreso, realizado en julio del presente año. Por otro lado, la filósofa argentino
cubana Isabel Rauber, en su libro Tiempo de revoluciones desde abajo, la identifica como la “batalla
desalienante” (Rauber, 2012, p. 43)

La batalla cultural es también una batalla de ideas, estrategia formulada igualmente por el PCC en
la tesis 112 de su XXII Congreso. En cuanto a las Farc, en el año 2010 formuló en su Plan 2010 – 2014
por la Segunda y definitiva independencia, la batalla de ideas como parte de su lucha ideológica
(Farc, 2010). En la tesis Nr. 27 de su Décima Conferencia, las Farc ratifica “la batalla por el quiebre
de la hegemonía política y cultural”. El Eln, por su parte, en el año 2006 en su IV Congreso, ratifica
la batalla de ideas y la lucha por la hegemonía cultural como estrategias centrales para la conquista
del poder (Eln, 2006) [2].

2 Es pertinente recordar que tanto las Farc como el Eln, el Polo Democrático Alternativo, el PCC. Marcha Patriótica,
Movimiento progresista, el Partido Alianza Verde y la Unió Patriótica, actualmente integran el Foro de Sao Paulo.

3
Junto a la batalla cultural, se abre paso un nuevo sentido común caracterizado, según Gramsci, por
la descolonización del pensamiento de las formas culturales que sirven al capitalismo. Estas nuevas
estrategias buscan no la destrucción de la democracia sino la profundización de la misma para hacer
posible el socialismo. El politólogo argentino Ernesto Laclau y su esposa Chantal Mouffe, han
argumentado que no hay razón para creer que la destrucción del sistema democrático sea necesario
para el implante del socialismo (Laclau y Mouffe, 1985, p. 23). El implante del socialismo, según
estos autores, no tiene porqué destruir la democracia, antes debe propender por su ampliación y
profundización. Es decir, priorizar sobre la seguridad del Estado, los principios de libertad, justicia,
inclusión, buen vivir, dignidad humana, etc.

Lo visto hasta aquí ha sido nombrado por el filósofo alemán Heinz Dieterich Stefan como el
Socialismo del siglo XXI. Hacia este objetivo, hacia el desarrollo de esta nueva forma de socialismo
construido sobre las bases del marxismo humanista, el Foro de Sao Paulo orienta su rol como faro
orientador y dinamizador de las luchas sociales por la construcción del poder desde abajo, es decir,
del poder popular.

Bibliografía

− Eln (2006). IV Congreso. Por un nuevo gobierno de nación, paz y equidad. Última consulta, 22
de agosto de 2017. Documento disponible en: http://www.cedema.org/uploads/simacota.pdf
− Farc, (2010). Plan de trabajo 2010 – 2014 por la segunda y definitiva independencia.
Documento interno de la Organización.
− Foro de Sao Paulo (2017). Consenso de nuestra América. Documento de trabajo. Última
consulta el 22 de agosto de 2017, disponible en http://forodesaopaulo.org/wp-
content/uploads/2017/02/CONSENSO-DE-NUESTRA-AMERICA-FINAL.pdf
− Laclau y Mouffe (1985). Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la
democracia.
− Marx, Karl (1982). Progreso técnico y desarrollo capitalista (manuscritos 1861 – 1863).
− Negri Antonio y Hardt Michael (2004). Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio.
Barcelona: Ramdom House Mondadori S.A.
− Rauber, Isabel (2012). Tiempo de revoluciones desde abajo. Buenos Aires: Ediciones
continente.
− Regalado, Roberto (2006). América Latina entre siglos. Dominación, crisis, lucha social y
alternativas políticas de la Izquierda. La Habana: Editorial Ocean Sur.
− Revel, Jean F. (2001). La gran mascarada. Ensayo sobre la supervivencia de la utopía socialista.
Madrid: Editorial Taurus.

4
Lenguaje y comunicación
La narrativa como arma en el posconflicto
La memoria como centro de gravedad en el nuevo estadio de confrontación.
Quien conquista la autoridad para contar la historia al final de una guerra, habrá
conquistado lo que no logró en ella con el uso de las armas. Es casi siempre la victoria
superior por excelencia aunque la guerra se haya perdido en el teatro militar de
operaciones. Fundamentalmente se materializa en la construcción de la narrativa que
obtendrá la hegemonía en el ideario común cuando la confrontación haya terminado,
cualquiera que haya sido la forma.
Esta narrativa es de utilidad para los propósitos estratégicos de quien la construye porque
será la más efectiva arma para la construcción de memoria y con ella, la legitimación de su
causa. Posterior a esta conquista, sólo será cuestión de tiempo para conducir a su antiguo
adversario a una derrota estratégica en el teatro político de operaciones porque lo
convertirá en victimario, su causa se habrá legitimado y con ella, las acciones dentro de la
confrontación. Estará asegurado no solo el respaldo sino la conmiseración y el perdón ante
las “fallas” cometidas durante la guerra porque el relato construido hará que las mismas
sean vistas como necesarias y hasta justificadas.
Este es el caso de la insurgencia en Colombia. Tanto las Farc como el Eln, han expresado en
sus documentos rectores la necesidad de formar un nuevo sentido común o percepción de
la realidad. En anteriores análisis hemos visto que el sentido común es, según Gramsci, el
modo como la clase dominante reproduce su sistema de dominación (hegemonía). Nuevas
palabras y nuevos significados, nuevos relatos que tienen que ver fundamentalmente con
la construcción de una narrativa humanista de su lucha contra el sistema (Estado).
Crear un relato es construir sentido común en el imaginario colectivo y de la mano de éste,
la formación de poder desde abajo. El mismo poder dual del que habla Lenin y que
finalmente será superior al de la clase en el poder, según su terminología (Lenin, 1980, T. 2,
p. 38)

Una de las más frecuentes formas de construir un relato al final de una guerra es afirmar
con serenidad y fingida pero creíble certeza que los acontecimientos no ocurrieron según
la memoria histórica que “la clase dominante” pretende construir. Quienes presenciaron o
tienen conocimiento de tales hechos no darán credibilidad y por lo tanto, las generaciones
que vivieron la guerra no tienen importancia para la construcción de relatos.
Al contrario, las generaciones jóvenes no saben ni tienen mayor interés en saber de qué
modo ocurrieron los hechos, su conocimiento es obtenido del relato que ha predominado.
Por lo tanto cambiar esa percepción no es difícil. Estas nuevas generaciones crecen bajo el
permanente e imperceptible influjo del lenguaje humanista con sus nuevos significados y

1
nuevo sentido común al servicio de la nueva hegemonía que surge del poder popular, del
poder desde abajo.

El lenguaje como arma para borrar y construir memoria


Este nuevo lenguaje utilizado por la estrategia del marxismo humanista se parece a las
aguas del Leteo, según los antiguos griegos, el río del Olvido. De acuerdo a este relato, quien
bebe de sus aguas pierde su memoria para quedar nuevamente a disposición de quienes
pretendan escribir nuevamente en ellas según sea su interés (Hard, 2008, p. 64).

“Las Farc no cometieron masacres”


En un evento político – social denominado “Seminario de Comunicación y Posconflicto”,
realizado en la ciudad de Bucaramanga, el 19 de Agosto de 2017, el desmovilizado Félix
Antonio Muñoz Lascarro, más conocido por su alias como Pastor Alape, expresó una
opinión, sin duda, muy polémica. Sin embargo, útil para la creación del nuevo relato sobre
su responsabilidad en actos que de acuerdo a su interés político, deben ser borrados de la
memoria de las nuevas generaciones:
“Las Farc no cometieron masacres. Se dieron situaciones que podrán enmarcarse en la
masacre, como el caso de Bojayá, pero se dio en un contexto diferente, no de manera
planificada. La situación de Bojayá se presentó durante una confrontación con paramilitares
que se fue trasladando hasta la población y ahí se cometieron los errores” (Lascarro, 2017).

No obstante, el citado jefe de las Farc omite hacer referencia a casos como el de la masacre
de La Chinita, en Turbo (Ant.), el 23 de enero de 1994, hecho en el que las Farc asesinaron
a 35 personas que asistían a un acto festivo comunal. A todas luces se trató de una acción
premeditada y no en una situación de combate, como lo asegura Lascarro en el caso de
Bojayá (Artitizábal, 2016).
Cambiar la percepción (narrativa) existente sobre las masacres cometidas durante el
conflicto, es para las Farc una necesidad prioritaria en su intención de legitimarse como
actor beligerante respetuoso de las leyes de la guerra. La misma que ahora continúa por
otros medios (la política), si invertimos la fórmula de Clausewitz.
Es claro que en la mente de quienes sufrieron las consecuencias de sus actos violentos
producto de una equivocada percepción sobre la construcción del socialismo, no podrán
construir un nuevo relato, porque han sido testigos. Pero las nuevas generaciones no lo son,
por lo tanto son susceptibles de borrar de su débil memoria un relato quizás mal contado y
construir en ellas la narrativa que les permitirá consolidar avances progresivos hacia la
consolidación de su indeclinable objetivo estratégico: la conquista del poder e implante del
socialismo.

2
Bibliografía

− Aristizábal, Yénifer (2016). Masacre de La Chinita: El difícil camino de la


reconstrucción de la verdad. Última consulta, 30 de Agosto de 2017. Disponible
en: http://www.verdadabierta.com/masacres-seccion/6388-masacre-de-la-chinita-
el-dificil-camino-de-la-reconstruccion-de-la-verdad

− Hard, Robin (2008). El Gran libro de la mitología griega. Madrid: Editorial La esfera
de los libros.
− Lascarro Muñoz, Humberto (2017). “Las Farc no cometimos masacres”.
Bucaramanga, Diario Vanguardia. Artículo disponible
en http://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/406576-las-
farc-no-cometimos-masacres-alias-pastor-alape-en-bucaraman. Última consulta 18
de Agosto de 2017.

− “Lenin”, Vladimir I. U (1981). Dualidad de poderes. En Obras Completas T.2. Moscú:


Editorial Progreso.

3
Socialdemocracia, Socialismo y Comunismo
Aproximación conceptual y su rol en la estrategia del partido FARC
Introducción
El resurgimiento del marxismo bajo su versión humanista, potenciada por los movimientos
sociales es un fenómeno mundial pero con un impacto focalizado y especial en Colombia.
En tal virtud, es necesaria una re-visión de los tres conceptos fundamentales bajo los cuales
se ha edificado la sistematización política e ideológica del pensamiento de Marx: la
socialdemocracia, el socialismo y el comunismo. Éste es el propósito del presente análisis
en su primera parte.
En su segunda parte, se examinará algunos aspectos medulares de las llamadas tesis de abril
del partido político Fuerza Alternativa del Común – FARC. Análisis que será útil para
determinar en cuál de las tres formas políticas del pensamiento marxista, se ubica el
proyecto estratégico de la FARC o si por el contrario estamos frente a una combinación de
las mismas.

1. Tres conceptos fundamentales


Social democracia: En su obra El manifiesto Comunista, Marx y Engels, expresan que
tras las revoluciones de 1848, en Francia, se había formado una coalición entre un
sector social o “pequeña burguesía” [1] y los obreros, de donde surge el “Partido
socialista democrático. Según Marx y Engels, este partido se erigió en contra de la
burguesía conservadora y radical” (Marx y Engels, 1973, T.1, p. 139). En Alemania se
denominó Partido Socialdemócrata Alemán –SPD. Básicamente aspiraba a la conquista
del poder y la realización del socialismo mediante la vía de las reformas para lo cual,
señala como derrotero la conquista de suficientes escaños en el órgano legislativo. Esta
tendencia, originó lo que Marx y Lenin denominaron el reformismo. Un método de
construcción del socialismo gradual y progresivo que rechaza la opción revolucionaria
y la “violencia de las masas” según el postulado del manifiesto comunista (Ibídem, p.
140).
El principal exponente del reformismo, es el marxista alemán Eduard Berstein (1850 –
1932). Este teórico marxista creía que la transición al socialismo no se hacía mediante
dramáticas luchas entre las clases polarizadas de la burguesía y el proletariado, sino de
una forma gradual, mediante “la impregnación del capitalismo por las instituciones

1 Artesanos, obreros y pequeños comerciantes y propietarios.

1
socialistas puestas en pie por el movimiento obrero y sus aliados entre otras capas de
la población” (Bottomore, 1976, p. 24)
El reformismo fue duramente criticado por Marx y Engels y posteriormente, por Lenin.
Ellos consideraban necesaria la combinación de las diferentes formas de lucha, incluido
el uso de la violencia y la clandestinidad para el impulso del proceso revolucionario. No
consideraban viable la construcción del socialismo a través de reformas y recaban la
necesidad de derribar el orden capitalista.
En conclusión, la socialdemocracia es un sistema de construcción del socialismo por la
vía de las reformas legislativas. Estas reformas pueden tener lugar dentro de gobiernos
de corte liberal o “progresista” a los que Lenin se refiere como gobiernos de transición.

Socialismo: Según la historia de este concepto se remonta al período de la guerra civil


en Inglaterra entre 1642 y 1652. En esa época, 200 años antes de Marx el político
Gerard Winstanley, “propone abolir la propiedad privada, el comercio y el sistema
monetario, suprimir la desigualdad de bienes que, según señala, descansa en la
apropiación de los productos del trabajo ajeno. Según su proyecto, “en la nueva
sociedad todos tendrán la obligación de trabajar y todos recibirán de los almacenes
sociales, por igual, todos los objetos de consumo que necesiten”. El sociólogo inglés
Tom Bottomore considera que éstos son “los principios fundamentales del socialismo,
tal y como lo conocemos actualmente (Bottomore, 1984, p. 682). A esta misma
conclusión llega el filósofo y jurista italiano Norberto Bobbio en su libro Derecho e
Izquierda (1996, p. 141).
Marx y Engels, consideraban que al socialismo es una etapa del desarrollo del proceso
histórico. El capitalismo, según estos autores, tiene que llegar a su máximo desarrollo
que agudizará sus contradicciones internas, haciendo surgir de su mismo seno al
proletariado, la clase social llamada a derrocarlo y cumplir así su “misión histórica” de
construcción del socialismo.

Comunismo: Según Marx, el Comunismo es el nombre que se da a la sociedad creada


por la clase obrera a través de su lucha. Esta sociedad se caracteriza porque en ella ha
sido abolida la propiedad privada. Es decir los medios de producción (el capital) serán
de propiedad comunitaria y la comunidad los administra. Por lo tanto el Estado, como
sistema erigido para la administración de los medios de producción ya no será
necesario y será abolido.
En su artículo Principios del Comunismo, Federico Engels señala que “el comunismo es
la doctrina de las condiciones de liberación del proletariado” (Marx y Engels, 1973, T. 1
p. 8). Engels cree, en efecto, que el comunismo es un sistema de pensamiento mediante
el cual, el proletariado logra su cometido de eliminar la propiedad privada y el Estado
para terminar con su esclavitud del capitalismo.

2
Según Lenin, el comunismo es la etapa final del desarrollo histórico al que la sociedad
llega después que el proletariado haya logrado su cometido histórico de derribar el
capitalismo y construir el socialismo. En opinión de Lenin, el socialismo es un período
de transición más o menos largo” en el que se construyen las bases para el comunismo,
así que éste último es una etapa superior del socialismo.
De acuerdo a un artículo de Tom Bottomore en su Diccionario del pensamiento
marxista, “las discusiones marxistas recientes sobre una sociedad futura sin clases, la
distinción entre socialismo y comunismo como las etapas inferior y superior ha perdido
mucha vigencia” (Bottomore, 1984, p. 152). Así que el socialismo, según este sociólogo
puede pasar por muchas etapas imprevisibles, no es tan simple, según la formulación
de Marx y Engels.

2. La Fuerza Alternativa del Común –FARC frente a la socialdemocracia, el socialismo y


el comunismo.
Nuestro análisis se enfoca sobre el estudio de las tesis Nr. 5, 12, 47 y 48 de su
documento Tesis de Abril, base ideológica y teórica de su partido Político: Fuerza
Alternativa del común.
En la tesis Nr. 5 dice lo siguiente: “Se viene evidenciando que la aspiración del
socialismo/comunismo como propósito humanista y humanizador puede ser el
resultado de una revolución social en curso en el seno del propio orden social vigente”
(Farc, 2017). La revisión de esta tesis es muy importante porque en ella se definen al
menos tres elementos centrales de su estrategia de acción política y revolucionaria:
− La referencia al socialismo/comunismo, expresa directamente sus aspiraciones
políticas principales. En ella se infiere que el comunismo será la etapa posterior
al socialismo, lo cual refleja la permanencia del pensamiento leninista.
− Cuando la FARC habla de un “propósito humanista” ratifica el espíritu que en
adelante tendrá su estrategia para la movilización y convocatoria política: el
humanismo, en oposición al carácter economicista del fracasado modelo
soviético.
− El poder será conquistado mediante una “revolución social”. En este han insistido
las Farc: táctica será la acción revolucionaria mediante la utilización de los
movimientos sociales. Según las FARC, esta fase ya está en curso (Tesis Nr. 5).

La tesis Nr. 12 ratifica el interés de las Farc de “mantener viva la llama de la necesaria
superación histórica del orden social capitalista y del ideario emancipador del
socialismo/comunismo” (Ibídem). Dicho de otro modo, reafirma su aspiración de conquista
del poder hacia el socialismo y el comunismo como etapas complementarias.
En la tesis Nr. 48, las Farc expresan lo siguiente: “No tendremos modelos de referencia.
Haremos nuestras propias elaboraciones sobre la premisa de que superar el orden capitalista
y construir el socialismo/comunismo es un proceso que conjuga la construcción de poder

3
social “desde abajo” con el necesario gobierno de los trabajadores, con el acceso al poder del
Estado” (Ibídem).
Construir el poder “desde abajo” corresponde a la formulación de su estrategia central para
la construcción del poder. Esto en sustitución de la toma del mismo mediante el uso de las
armas. En todo caso, el objetivo final sigue siendo el mismo: el socialismo como fase de
transición al comunismo.
En este sentido, el partido FARC sigue rigiéndose por los postulados marxistas - leninistas
como lo ratifica en la tesis Nr. 47:
“La X Conferencia guerrillera definió con claridad la naturaleza del partido. De manera expresa
señaló que se inspirará “en el marxismo, el leninismo, el pensamiento emancipatorio bolivariano y,
en general, en las fuentes del pensamiento crítico y revolucionario de los pueblos y en particular
de las FARC-EP”. Asimismo estableció que “será un partido revolucionario y de clase, conforme a
su tradición histórica comunista” (Ibídem).

En conclusión, el partido político FARC, utilizaría los postulados de la socialdemocracia como


método para construir, mediante reformas legislativas, las condiciones que le permitan la conquista
del poder por la vía electoral. Como se ve, este método conjuga la estrategia “desde abajo” es decir,
la construcción del poder popular para potenciar y conducir la acción revolucionaria de las masas.
En consecuencia, la FARC continúa en su empeño de combinar las diferentes formas de lucha,
reemplazando el poder de las armas, por el poder de la movilización de las masas.

Bibliografía
- Bobbio, Norberto (1996). Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción
política. Madrid: Editorial Santillana.
- Bottomore, Tom (1976). La sociología Marxista. Madrid: Alianza Editorial.
- _____________ (1984). Diccionario del pensamiento Marxista.
- Farc (2017). Tesis de Abril. Última consulta, 6 de septiembre de 2017. Documento
disponible en: http://www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-Abril.pdf
- Marx y Engels (1973). Obras escogidas en tres tomos. Moscú: Editorial Progreso.

4
El “giro descolonial” y la filosofía de la liberación
Una lectura sobre la destrucción de monumentos históricos
Antecedentes
En un artículo digital de la Revista semana
publicado el 16 de Septiembre de 2017, titulado
“Colón, ¿héroe o genocida?” revela una serie de
hechos violentos contra monumentos históricos
que rememoran el descubrimiento de América por
parte de Europa. Los ataques, como muestra el
artículo, han sido dirigidos principalmente contra
estatuas que representan a Cristóbal Colombia ubicadas en Estados Unidos. Estos ataques,
se han producido en ciudades como New York, Baltimore, Houston y Búfalo (Semana, 2017).
Sin embargo estos no son los únicos casos de
ataques a estos monumentos históricos que
simbolizan el descubrimiento de América. En la
ciudad de Bogotá, el 14 de Diciembre de 2016, “la
estatua de Américo Vespucio, ubicada en la calle
98 con 7.ª, fue vandalizada, al parecer por
manifestantes indígenas” (El Tiempo, 2016).
Filosofía de la liberación y el giro descolonial
Los llamados movimientos antimperialistas en Latinoamérica vienen impulsando en los
últimos años un proceso de descolonización cultural bajo el argumento de rescate de las
formas autóctonas de cultura. Esta vuelta hacia los “orígenes”, desde nuestra perspectiva
tiene un pretendido carácter humanista vinculado a la construcción de procesos de
liberación cultural.
Como hemos visto, el giro humanista del marxismo tras el fracaso del modelo economicista
soviético ha derivado en una nueva forma de guerra para la construcción del socialismo.
Una guerra más o menos imperceptible que toma la cultura como su principal teatro de
operaciones. La teoría sobre la que descansa la estrategia de refundación del socialismo se
debe a los estudios de Antonio Gramsci, esencialmente a su tesis sobre la cultura como
sistema de dominación y reproducción del modelo capitalista.

Dentro de este marco de guerra cultural de corte “imperialista”, algunos sociólogos y


filósofos vinculados a la izquierda latinoamericana, vienen construyendo y consolidando
una teoría que han denominado “filosofía de la liberación”. Básicamente se trata de un
proceso de descolonización cultural que busca romper los lazos con el mundo capitalista y
jerarquizado, impuesto por Europa desde el siglo XV.
Vemos entonces que esta filosofía de la liberación, corriente de pensamiento de la que el
filósofo e historiador argentino Enrique Dussel es considerado su fundador, promueve la
descolonización de la cultura como parte de este proceso de liberación. Según Dussel, el
descubrimiento de América, en sentido estricto no fue un descubrimiento sino una
conquista militar violenta. A través de esta conquista, según este pensador, fue impuesta
por la fuerza la cultura europea y con ella, la imposición del modelo de dominación
capitalista.

Según la antropóloga argentina Rita Laura Segato, los “proyectos indígenas libertarios”
pueden trascender hacia un giro desconolinizador (Segato, p. 32) hacia el rescate de
modelos autóctonos de producción comunitaria.

Los monumentos y la colonización cultural


Bajo esta perspectiva, la destrucción de monumentos que rememoran el proceso de
descubrimiento y conquista de América no sería más que la expresión fáctica de esta
filosofía de la liberación y el llamado giro descolonial. En sentido estricto es el mismo
sentido que da el movimiento fundamentalista Estado Islámico al proceso de
descolonización religiosa en Oriente Medio mediante la destrucción de los monumentos
representativos de la fe cristiana.
Es previsible que este proceso de destrucción
de monumentos que rememoran el
descubrimiento de América pueda ser
continuado y tienda a arreciar en Colombia.
También es factible que esta táctica de guerra
cultural se extienda al ámbito político en contra
de monumentos en memoria de políticos que
forman parte de la historia colombiana. De
hecho, el 16 de junio de 2011, un artefacto
explosivo fue activado contra el busto del expresidente de Colombia Laureano Gómez,
ubicado en la avenida 19 con calle 94, ciudad de Bogotá.

Bibliografía

El tiempo (2016). No hay quien salve a Américo Vespucio del salvajismo en Bogotá. Bogotá:
Publicaciones El Tiempo.
Segato, Rita L. (2013). La perspectiva de la Colonialidad del Poder y el giro descolonial. En
Coragio José Luis (2014). Reinventar la izquierda en el siglo XXI. Buenos Aires: CLACSO.
Semana (2017). Colón, ¿Héroes o genocida? Bogotá: publicaciones Semana S.A.
Sobre la teoría Leninista de la organización
Una lectura sobre la estrategia organizativa del partido FARC

Nota aclaratoria
El presente análisis trata sobre la teoría organizativa expuesta por Lenin para la conquista
del poder político, más no de la forma como, habiendo logrado este objetivo, el partido
bolchevique se organizó para sostenerse en el mismo y las tareas desarrolladas para la
aplicación de la teoría marxista hacia la construcción del Estado socialista.

El partido Farc y la ratificación de la teoría organizativa leninista


En su tesis Nro. 46, el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común –FARC, aclara
que su desistimiento del uso de las armas, de ningún modo implica el desistimiento de su
objetivo estratégico: la conquista del poder y la instauración del socialismo. Al contrario, en
esta tesis el citado movimiento político reafirma su optimismo frente al acuerdo con el
Gobierno de Santos en el sentido que, de ser implementado tal como fue aprobado, “se
abre la posibilidad de trasformaciones estructurales más profundas de la formación
socioeconómica y política capitalista en dirección a un nuevo orden social” (Farc, 2017, tesis
Nr. 46). Dicho de otro modo, tal como fue firmado el acuerdo, según el partido Farc, las
posibilidades para la conquista del poder y la instauración del socialismo son mejores que
antes.
Ahora bien en la tesis Nro. 47 sobre el partido político Farc se lee lo siguiente: “será un
partido revolucionario y de clase, conforme a su tradición histórica comunista. En tal
sentido, sus principios organizativos estarán inspirados en el leninismo y en el acumulado
de las experiencias de organización y lucha del campo popular” (Ídem). Por lo tanto, para
una interpretación de la estrategia organizativa de las Farc en su vida como partido político
exige en primera instancia una revisión de los postulados leninistas sobre su teoría
organizativa y segundo, sobre la forma como el partido Farc interpreta y reajusta esta teoría
para consolidar avances hacia el socialismo.

Lenin ataca el reformismo y reafirma la vía revolucionaria


Una de las principales críticas señaladas por Lenin al Partido Obrero Social Demócrata de
Alemania (PSD) es su percepción sobre la llegada al poder, exclusivamente por la vía
parlamentaria. Es decir, para el PSD, la creación de un Estado Socialista sólo es posible
obteniendo las mayorías en el parlamento y el desarrollo de leyes acordes con este objetivo
estratégico. Esta corriente de pensamiento fue rotulada por Lenin como el “reformismo”.

1
Una de las razones fundamentales por las que Lenin criticó fuertemente el reformismo se
debe a que este método niega la lucha de clases (cf. Lenin, T. 1 p. 665). Por lo tanto,
desestima una de las tesis medulares de la teoría de Marx. Al negar la lucha de clases,
tácitamente el reformismo desestima también la organización de las masas para su
conducción revolucionaria.

Lenin y su teoría de la organización para la conquista del poder.


Según Lenin, la revolución del proletariado no es posible si no existe conciencia de clase, es
decir, que las masas se hagan conscientes de su situación de opresión y que la posibilidad
de salir de la misma es sólo a través de la acción. A su vez, para que la acción pueda conducir
al objetivo de toma del poder debe estar dirigida por una adecuada estructura organizativa.
La teoría organizativa de Lenin está erigida sobre tres pilares fundamentales, en su orden
de importancia son: 1) El partido, 2) Los soviets y 3) el proletariado (la masa).
Según el marxista alemán Ernest Mandel (1923 – 1995) [1], en su ensayo La teoría Leninista
de la organización (cf. Mandel, 1976), prevé que la mayor parte de la masa es activa
únicamente durante las jornadas de lucha pero que después se retira y continúa con sus
labores privadas. Mientras que el Partido, que constituye la vanguardia de las masas, nunca
abandona “el frente de lucha” (Ídem).
Esta vanguardia, a su vez, crea estructuras organizativas auxiliares que dan solidez al
proceso revolucionario. Se refiere a los sindicatos, a las asambleas de obreros y campesinos
(soviets), organizaciones sociales, etc. Estas estructuras son las encargadas de elevar la
conciencia de clase de las masas para que su discontinuidad en la lucha no disperse la fuerza
y el “motor revolucionario” no se apague. Lenin le llama a estos organizadores los “obreros
avanzados”, según él, capaces de producir cambios en el estado de ánimo de las masas
(Lenin, O.C. T. 32, p. 21) y también fortalecer el aparato del Partido en lo local y nacional
(Cf. Lenin, 1977, O.C. T. 19, p. 45).
Mandel afirma que “una conciencia desarrollada directamente de la experiencia práctica en
la lucha es una conciencia empírica y pragmática, que puede enriquecer la acción hasta
cierto grado, aunque es muy inferior a la eficacia de la conciencia científica global, o sea, la
de la comprensión teórica” (Mandel, 1976, p. 8).

1. Uno de los líderes europeos del marxismo continuador del trotskismo después de la muerte de León Trotsky (Bélgica

2
Según Mandel en su gráfica sobre los tres pilares de acción organizativa revolucionaria
leninista, para la vanguardia (el Partido), es el conocimiento teórico (convicción pura) el que
genera la conciencia de clase. Ésta convicción conduce a la acción y ésta conduce a la
experiencia. En cuanto a los “obreros avanzados”, la experiencia es el motor que les llevará
a tomar decisiones con mayor precaución y cuidado, formando así una variedad de
conciencia revolucionaria que les llevará a una forma de acción más planificada.
Dice Mandel que “en suma, la construcción del partido revolucionario de la clase
trabajadora es la integración de la conciencia del núcleo revolucionario con la conciencia de
los obreros avanzados” (ídem, p. 9). Cuando Mandel habla de núcleo revolucionario, se
refiere al Partido o vanguardia. Así entonces, en el modelo organizativo revolucionario
leninista, cuando la conciencia de la vanguardia (Partido) ha fortalecido la conciencia de las
organizaciones sociales, ésta a su vez se traduce en acciones planificadas que desarrollarán
la conciencia de las masas. Cuando esta conciencia de las masas sea lograda, estaríamos
según Lenin ante una situación pre-revolucionaria.
El modelo revolucionario aplicado por Lenin en Rusia, según el diagrama visto es como
sigue: El Partido Bolchevique (vanguardia) lideró un sistemático y ascendente proceso de
toma de conciencia en los Soviets (asambleas o consejos de obreros y campesinos). Estas
organizaciones a su vez, lograron crear conciencia sobre la gran masa rusa, generándose así
las condiciones para la revolución que finalmente se concretó en ese país el 25 de octubre
de 1917.

El modelo organizativo revolucionario en las Farc


En el caso del partido Farc, los obreros avanzados del modelo leninista vendrían siendo las
Asambleas Comunitarias y las organizaciones sociales de diversa naturaleza que han venido
creando en el territorio nacional. Son estas organizaciones sociales (obreros avanzados, en
el modelo de Lenin) las que forman una especie de bisagra o puente entre el partido político
y las masas. En términos militares, estas organizaciones integrarían la estructura de
“mandos medios”.

3
El partido Farc ha ratificado, principalmente en sus tesis 46 y 47 que continúan siendo una
organización revolucionaria marxista regida por los principios organizativos leninistas. Esto
quiere decir, que: La vía revolucionaria para la conquista del poder mediante la acción de
las masas se mantiene. Sin embargo se trata de una estrategia que combina con la acción
parlamentaria (reformas). Para esta organización ex guerrillera, las reformas no son más
que la implementación de los acuerdos de La Habana.
De otro lado, el partido Farc se refiere también a otras formas de organización y formas de
lucha: “junto con las formas propias de la organización leninista, deberá reconocer y
apropiar formas de organización desarrolladas históricamente en largas experiencias de
lucha del campo popular, así como identificar nuevas formas organizativas que resulten
apropiadas para el logro de sus propósitos” (Tesis 47). Estas nuevas formas de lucha se
refieren principalmente a la revisión del marxismo en su contenido humanista que opera
cambios en la cultura de las masas, según vimos en el análisis del concepto de hegemonía,
en Gramsci.

Conclusión
Visto lo anterior, el partido Farc continúa siendo una organización marxista leninista que, al
combinar la acción de las masas (vía revolucionaria) con la acción política parlamentaria
(reformas), integra finalmente las dos corrientes en las que históricamente se ha dividido la
estrategia para la conquista del poder y la instauración del socialismo: la reforma y la
revolución. Para este propósito, aplica y actualiza la teoría organizativa leninista sobre la
base teórica del marxismo.

Bibliografía

Farc (2017). Tesis de Abril. En http://www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-Abril.pdf , última


consulta, 25 de septiembre de 2017.

Mandel, Ernest (1976). La teoría leninista de la organización. Documento disponible


en http://www.anticapitalistas.org/IMG/pdf/Mandel-LaTeoriaLeninistaDeLaOrganizacion.pdf.
Ultima consulta, 28 de septiembre de 2017.

Ulianov Ilich, Vladimir “Lenin” (1976). Obras completas. Madrid: Editorial Akal

4
5
“Seminario internacional: FARC, transición a la política sin armas”
El evento fue realizado en el aula máxima de la facultad de enfermería dela Universidad
Nacional, Bogotá D.C., el 28 de septiembre de 1917.

Ponencias
Omer Calderón: Uruguay, ex guerrillero Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros

- Para que las fuerzas populares puedan tener éxito deben articularse bajo una estrategia de
apertura democrática.
- La estrategia que las Farc deben poner en práctica es la movilización política por la defensa de
los acuerdos de La Habana y la implementación de los mismos tal como quedaron consignado.
- La lucha por la paz debe obedecer a una lucha por el poder político.
- La falla de la UP consistió en trabajar por los votos y no en la construcción de poder popular.
- La fórmula para la conquista del poder debe pasarse en la estrategia de un poder compartido,
de alianzas con las demás fuerzas de izquierda.
- No es posible construir el socialismo en un solo país, debe integrarse al movimiento
anticapitalista y antimperialista continental.

Carlos Medina Gallego: Colombia, Universidad Nacional

- En Colombia hubo un empate entre las Farc y el Estado, eso le da posibilidad de consolidar un
proyecto político de larga duración en el poder.
- El M-19 fracasó porque no trabajó en una estructura organizacional para la movilización de las
masas.
- En el caso de las Farc, deben poner en marcha la organización del partido con la organización y
movilización de las masas.
- En el Salvador, los acuerdos lograron cambiar doctrina del Ejército para sólo asuma la seguridad
en las fronteras, se desmilitarizó la sociedad. El mando del ejército quedó bajo el poder civil. Se
creó una policía de carácter civil.
- En Colombia hay 15 partido políticos y todos pueden conservar su personería jurídica durante
8 años (hasta 1926).
- Los partidos progresistas y de izquierda deben dejar de lado sus intereses particulares u unirse.
- Debe trabajarse por introducir cambios en la educación. La educación debe tener una
perspectiva más política, menos academicista.
- No hay que perder la perspectiva de cambio en el sistema político para que el mismo sistema
no lo disuelva en sus jugos gástricos.
Mauricio García: CINEP

- Las Farc deben trabajar para construirse como actor político con vocación de poder y cambio
radical del sistema.
- Hay puntos de los acuerdos que no van a pasar y el partido FARC debe prepararse para la
movilización por la implementación integra de los acuerdos.
- El principal problema actual de las Farc es su imagen de ilegitimidad. Deben construir su
legitimidad a través del apoyo de las masas.
- La corrupción está dañando las bases del Socialismo del siglo XXI, el partido FARC debe combatir
ese problema en su interior, de lo contrario, perderá el apoyo de las masas.
- El camino para construir su poder político debe empezar en las regiones y extenderse a la
nación en su totalidad.
- Las Farc deben definir qué tipo de proyecto político van a construir. Hay visiones en su interior
principalmente entre los doxos y los moderados reformistas.

María Jimena Dussan : Revista Semana

- El proceso en La Habana fue bueno para el proceso mismo pero malo para la legitimidad de las
FARC porque la gente percibe que hay mucha oscuridad y secretismo en los acuerdos.
- Con las Farc se acaba el proceso revolucionario como lo conocimos para la toma del poder y
nace una nueva forma de construcción del poder.
- El proceso de paz con las Farc generó una ruptura en las élites, unos siguen con el SI y otros con
el NO. Pero en los jóvenes esa ruptura no se ha producido. Ahí hay una posibilidad de cambio.
- Las FARC no pueden regresar a la violencia, deben abandonar completamente esa idea.
- El Plebiscito del 2 de octubre de 1916 le quitó legitimidad al proceso.
- La sociedad colombiana no está preparada para ver a las FARC como partido político.

Iván Cepeda: Senador de la República, Polo Democrático Alternativo

- Estamos en una confrontación política sin precedentes y la posibilidad de cambio en la historia


del país nunca había estado tan cerca.
- El partido de FARC tiene el mayor sustrato sociológico, ya que en él confluyen campesinos,
estudiantes, obreros, indígenas, negritudes, etc. Esa condición el facilita construir la
movilización general de la sociedad.
- El partido de las FARC debe responder éticamente ante el pueblo colombiano, pero esa
responsabilidad también le compete al Estado, sus instituciones y su clase política.
- La guerrilla debe asumir el compromiso de no volver a las armas pero ese compromiso también
le compete al Estado, no debe oponerse a que se prohíba el paramilitarismo mediante una ley.
- El partido de las FARC debe promover la participación política de la Colombia profunda y de las
masas en general.
Francisco Tolosa: Voces de Paz

- Las Farc siempre fueron un actor político. Su paso a la vida legal es un proceso de continuidad
en la política pero sin armas.
- Debe trabajarse en el respeto a la protesta social y la movilización.
- La llegada de las FARC a la política fortalece la democracia.
- El proceso de PAZ es un reingeniería en su estructura organizativa, pero el objetivo político
sigue siendo el mismo.
- El partido FARC trabaja en una estrategia política expansiva, es decir, de alianza con las demás
fuerzas sociales y políticas para conformar el Bloque Popular Revolucionario.

Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo: FARC

- Las FARC son un movimiento político que busca cambios políticos radicales en el país.
- Hay una intención de reconocer los errores pero eso mismo reconocimiento debe hacerlo el
Estado y las élites políticas y económicas que impulsaron la guerra.
- El partido político FARC está dispuesto a las alianzas con las demás organizaciones y partidos
que también estén dispuestos a cambios radicales para la democracia y la paz.
- Las Paz está en peligro porque las élites políticas no quieren cumplir con los acuerdos.
- La movilización de las masas es necesaria para consolidar los acuerdos y la paz en Colombia.
- Debe facilitarse la participación política de los cuadros de las FARC en todas las instancias.
- Para el partido FARC es importante la participación de sus cuadros en política pero también en
el trabajo de movilización social y construcción de poder popular.

Conclusión.

La mayoría de los panelistas coincidieron en la necesidad de la movilización social como mecanismo


de presión y defensa de la implementación de los acuerdos. Por otro lado, se observa un evidente
interés y necesidad de construcción del poder popular y la articulación de las bases sociales como
mecanismo legitimar del proyecto FARC. Estas proyecciones, como se ve, confluyen en la estrategia
del “poder desde abajo”.

En síntesis, las FARC pretenden el fortalecimiento de su proyecto político desde las regiones
mediante la ingeniería organizativa y la articulación en red para impulsar una forma de poder dual
con posibilidad real fe desplazar el poder del Estado desde abajo hacia arriba.
¿Está Colombia frente un período de movilización insurreccional [1]?
Inicia en Colombia un período de huelga y agitación social en el que sus conductores ideológicos y
políticos pondrán a prueba su capacidad de movilización y desestabilización del orden y
gobernabilidad en el territorio nacional. Bajo diversas banderas de lucha, múltiples organizaciones
sociales en el sector indígena, campesino, cocalero, entre otros, conducidos por Marcha Patriótica
y otras organizaciones de carácter sindical, ponen a prueba su acumulado de poder para activar la
ascensión de un nuevo sujeto político revolucionario en Colombia: la multitud [2].

Paro nacional impulsado por Marcha patriótica

Su principal bandera de lucha es el “reclamo del cumplimiento de los acuerdos de paz y rechazo al
asesinato de campesinos y líderes sociales en el país”. Según lo expresado por David Flores, uno de
los voceros principales de esta organización, el paro será realizado en las zonas rurales de Colombia
con el apoyo de organizaciones sociales urbanas. Expresa este líder de Marcha Patriótica que “la
manifestación estará focalizada en tres demandas: la implementación del Acuerdo de Paz, las
garantías para la movilización social y el cumplimiento de las exigencias del sector agrario del país,
reivindicadas por la Cumbre Agraria Étnica y Popular”.

Como se observa, este paro activará dispositivos articuladores de la acción insurreccional campo –
ciudad. Se trata de un modelo de huelga copiado del esquema revolucionario soviético bolchevique
y del maoísta Guerra Popular Prolongada, aplicado en China por Mao Tse-Tung.

El “teatro de operaciones” del nuevo escenario de lucha del partido Político Farc en la presente
etapa será, como señala David Flores, las carreteras departamentales del país. Es previsible por lo
tanto, la realización de bloqueos que impedirán el flujo de suministros agrícolas y demás productos
hacia las ciudades con proyección a generar cierto “estado de sitio”. Esta fase de acción
revolucionaria del campo a la ciudad tendrá como base el acumulado de aprendizaje de las
movilizaciones en los años 2012 y 2014.

Paro nacional “Minga indígena y popular”.

El inicio de este paro en el sector social indígena ha sido fijado para el día 30 de Octubre. Sin duda
una actividad que no solo pondrá a prueba la convocatoria y capacidad de movilización en el sector
indígena sino la efectividad de los mecanismos articuladores de cierta estrategia de “sismicidad
social” expansiva de la acción revolucionaria hacia las demás sectores susceptibles.

1
Cuando hablamos de agitación insurreccional, se hace referencia a una serie de actividades de movilización social con
objetivos políticos concretos enmarcados dentro de una estrategia de disputa de poder, no solo de carácter
reivindicativo.
2
La Multitud, según el filósofo marxista italiano Antonio Negri, es la “unión y acumulación de las singularidades” que se
como nueva clase social que reemplaza al viejo proletariado o clase obrera como sujeto o protagonista del proceso
revolucionario. Al hablar de singularidades, Negri, se refiere a la unión en la diferencia en pos de un objetivo común.
Esta actividad, de acuerdo a una circular interna de la Organización Nacional Indígena de Colombia
–ONIC, será “de carácter reivindicativo y político de manera indefinida” (Onic, 2018). Como se nota,
esta movilización indígena tiene objetivos políticos. Esto hace prever su articulación con el paro
promovido por Marcha Patriótica.

Como elementos legitimantes de esta movilización, la misma circular menciona los siguientes:

Incumplimiento de los acuerdos con el Gobierno Nacional, Territorio, Paz (Plan Marco de
Implementación), Derechos Humanos, Expedición de Decreto de Autoridades Ambientales,
Creación de un fondo autónomo con presupuesto para el fortalecimiento de los planes de vida de
los pueblos indígenas, expedición del Decreto de exención de cofinanciación a las organizaciones
Indígenas, minería, Sistema Indígena de Salud propia Intercultural -SISPI, Sistema Educativo Indígena
propio –SEIP, Guardia Indígena, Censo de Población y Vivienda, entre otros.

Paro nacional cocalero

Ante los anuncios del presidente electo Iván Duque, de retomar la fumigación área de cultivos
ilícitos, se gesta actualmente un período de multitudinarias manifestaciones sociales en todo el país.
Según la cadena radial RCN, “Voceros de 12 departamentos y representantes de organizaciones
agrarias nacionales como la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca - CCOCAM, Marcha
Patriótica, Anzorc [3], Fensuagro [4], Conpi [5], entre otras, estarían promoviendo un paro nacional
indefinido por el incumplimiento del nuevo Gobierno, no solo para que se cumplan los acuerdos
pactados en La Habana, sino contra la erradicación forzosa de cultivos ilícitos”. Este paro según sus
organizadores será indefinido y en todas las zonas donde se cultiva coca en el país.

Este paro se enmarca dentro del proceso de reorganización del movimiento cocaleros cuyo objetivo
fundamental es la defensa de los acuerdos de La Habana, en donde se consignó que la erradicación
de cultivos ilícitos será en coordinación con las Asambleas Comunitarias, punto que no se está
cumpliendo, según líderes cocaleros.

Es importante recordar que este sector es altamente desestabilizador del orden público y la
gobernabilidad. Se recordará el impacto que tuvo en el orden público del sur del país el paro
cocalero impulsado por las Farc en los departamentos de Caquetá, Guaviare y Putumayo en 1996 y
el paro cocalero en la región del Catatumbo en el año 2013.

Es previsible que este paro se encuentre dentro de la estrategia global de movilización impulsada
por Marcha Patriótica en el territorio nacional y se articule con la movilización del sector indígena.

Conclusión

Lo expuesto hasta aquí muestra que las diversas actividades de huelga en curso estarían articuladas
con propósitos políticos dirigidos no solo a movilizar opinión en contra del nuevo gobierno sino a

3
Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina
4
Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria
5
Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas
medir la capacidad de movilización y convocatoria en el marco de una escenario “cuasi-
insurreccional”. Para el partido Farc esta actividad marca el inicio de un nuevo estadio de
confrontación en lo que el economista italiano Ugo Ppitone califica como “gimnasia revolucionaria”.

Por lo tanto, es previsible que ciertas actividades vinculadas a la táctica del anarquismo puedan ser
desarrolladas en el marco de estas protestas. Entre ellas, la “violencia conspirativa” cuyo objetivo
es provocar el uso desmedido de la fuerza por parte de las instituciones encargadas de mantener el
orden. Algunos de los objetivos de esta táctica es la deslegitimación de las mismas instituciones,
abrir otros espacios para el impulso de nuevas acciones de huelga y limitar la maniobra política del
estado para impedir este tipo de procesos que en últimas tenderán a enmarcarse dentro de un
ambiente pre-revolucionario.
“UN HOMBRE ES UN HOMBRE”
Hacia una imperceptible y prolongada guerra cultural

La Fundación Teatro Libre, de la


ciudad de Bogotá, presenta desde
el 02 de Noviembre de 2017 una
obra de teatro titulada “Un hombre
es un hombre”. Se trata de una
adaptación de la obra homónima
del dramaturgo alemán Eugen
Bertold Brecht (1898 – 1956). Este
autor acogió el marxismo y elogió
el comunismo. Vivió en el exilio
durante la era Nazi, principalmente
en Rusia y posteriormente en
Alemania del Este.
La adaptación de la citada obra
hecha por el dramaturgo
colombiano Juan Diego Arias
conserva el libreto original del
autor alemán, tanto en los personajes y como la situación histórica en la que se desarrollan
los hechos representados. Se trata de un evento acaecido en la India, para ese entonces
colonia británica, durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una serie de sucesos
protagonizados por un grupo de soldados ingleses que intentan robar las ofrendas de un
templo budista para comprar cerveza. En el citado episodio, el grupo de soldados pierde a
uno de sus hombres y no pueden regresar incompletos al cuartel ya que suponen que su
comandante, un sargento con fama de ser extremadamente sanguinario, los fusilaría.
Así que deciden reclutar a un estibador (persona cuyo trabajo es cargar y descargar
mercancías en una estación de tren), que por su similitud física con el soldado
desaparecido, creen que puede reemplazarlo, luego de cierto entrenamiento. El nombre
este trabajador civil es Galy Gay, un hombre que sólo era un hombre hasta que los soldados
británicos lo convierten en una “máquina de matar”, en un asesino, una persona sin
principios ni escrúpulos. Durante la obra, ocurre la muerte simbólica de Galy Gay, para
nacer Jimmy Jones, un soldado como todo soldado, según la obra, “gente de la peor calaña”.
Su esposa de Galy Gay llora la desaparición de su esposo. En su desesperada búsqueda llega
a la base militar pero no logra reconocer en Jimmy Jones a su desaparecido cónyuge. No
obstante, cuando mira a Jimmy Jones, tiene el presentimiento que en ese soldado hay algo
que le recuerda a su compañero a quien llora desconsoladamente.
Interpretación crítica.
La obra se percibe como una fuerte crítica contra la institución militar a la que se presenta
como una organización integrada, no solo por personas sin escrúpulos sino como
integrantes de una empresa criminal que transforma hombres en máquinas de matar. La
representación teatral hace mofa de los principios patrióticos que mueven al soldado al
proyectarlo como un instrumento mecánico al servicio del sistema político dominante.

Impacto en el contexto histórico actual de Colombia.

Se observa una manifiesta intención de incidir en forma directa en el pulso político


actualmente en curso entre la izquierda y la derecha en Colombia. Queda la percepción
que los militares son los victimarios mientras que quienes pertenecen a la izquierda
movidos por principios pretendidamente humanistas, son las víctimas en el contexto de la
actual guerra política que se libra en el país.
Esta intención de incidir en el sentido común, es decir, de trastocar la percepción en torno
a quién es el malo y quién el bueno en el contexto del conflicto que de lo armado ha pasado
al terreno político, corresponde una estrategia típica de contrahegemonía congruente con
el pensamiento de Antonio Gramsci. Según este pensador marxista italiano, para ganar la
guerra en lo político y preparar el espacio para el socialismo, debe ante todo desplegarse
una batalla por el dominio del sentido común de la población. Una estrategia que llevará a
cambios profundos en la cultura para la edificación del socialismo según el modelo
revolucionario “desde abajo”.
Bajo esta perspectiva, la cultura no solo se ha convertido en el objetivo sino en el medio
para trasformar al pueblo en un sujeto político constituyente, en poder popular. Si esto es
así, entonces es previsible que en lo sucesivo, no solo en las salas de teatro proliferen este
tipo de representaciones teatrales sino en todo nivel y orden social y cultural (centros
educativos, salones comunales, eventos deportivos, sociales, etc.).
LA CRÍTICA DEL PC3 A LAS “TESIS DE ANRIL DE LAS FARC”
Resurge la vieja disyuntiva entre Reformismo o Revolución

El portal de noticias ANNCOL publicó el 6 de diciembre de 2017, un


documento, supuestamente elaborado por el Partido Comunista
Clandestino Colombiano –PC3 [1], titulado “A los guerrilleros,
guerrilleras, milicianos, milicianas y militantes del PCCC”. Se trata
de un escrito que contiene 105 críticas a las llamadas “Tesis de
abril” del partido Farc. El análisis de este documento se orienta a
despejar tres interrogantes principales, así:
1) ¿Qué infiere el PC3 cuando se refiere a “guerrilleros,
guerrilleras, milicianos, milicianas y militantes del PCCC”?

En forma tácita y se quiere, de forma expresa, el escrito se dirige a un destinatario que legalmente
y en principio no debería existir. Se supone que el proceso de negociación con las Farc sustrajo de
la confrontación armada a los “guerrilleros, guerrilleras, milicianos y milicianas”. ¿Acaso el PC3,
órgano de dirección e ideológica de las Farc, asume que existen aún guerrillas armadas bajo el
control y dirección del partido Fuerza Alternativa del Común? Un interrogante que puede conducir
a una afirmación, sin embargo, se deja aquí planteada como una hipótesis: ¿Son acaso las
disidencias el brazo armado del partido FARC?

Evidentemente las 105 críticas son dirigidas al Partido Farc, por cuanto este partido político el autor
de las “tesis de abril” sobre las cuales el PC3 hace la crítica. Pero el título, se insiste, sugiere que
también están dirigidas a los “guerrilleros, guerrilleras, milicianos, milicianas y militantes del PC3”.

2. ¿Sigue siendo CLANDESTINO el PC3?

Este interrogante se plantea porque esta organización, nace como una estructura de dirección y
control político clandestino de las Farc en su fase armada. En consecuencia, si las Farc
abandonaron su ilegalidad, ¿por qué su órgano de dirección política e ideológica mantiene en su
denominación el término clandestino? Si esta organización mantiene su carácter clandestino,
entonces corresponde al gobierno ordenar su persecución y sometimiento en tanto que
lógicamente la clandestinidad infiere su ilegalidad. Sobre este particular, la crítica Nro. 102
parece confirmar que la Farc mantiene un componente ilegal: “el nivel del núcleo ilegal, que
debe “hibernar” en los períodos de “paz” para activarse cuando se acerca el temporal.
Claramente el PC3 sugiere que existe un “núcleo ilegal” o clandestino.

1
La creación del PC3 obedeció a un mandato directo de la 8ª Conferencia de las Farc (1993) como consecuencia del retiro
formal del respaldo político e ideológico del Partido Comunista Colombiano, decisión que fue tomada en su XVI Pleno
Extraordinario en 1991. La estructura y objetivos del PC3 fueron definidos en el Pleno Ampliado del Estado Mayor Central
de las Farc en 1997 y su lanzamiento como órgano de conducción política e ideológica de las Farc ocurrió el 27 de abril
de 2002 en San Vicente del Caguán (Caquetá), durante el proceso de diálogos con el gobierno del entontes presidente
Andrés Pastrana Arango.

1
Cabe preguntarse entonces, ¿a qué “núcleo se refiere”; a las disidencias o al PC3?
Evidentemente con esta afirmación lo que propone el PC3 es mantener la estrategia de
combinación de todas las formas de lucha, tal como lo confirma en la crítica Nr0. 96:

“Es suicida crear un partido legal y una militancia legalista que desconozca esta realidad
histórica objetiva, o que conociéndola la desprecie, o que caiga en el fetichismo de la
legalidad, del partido de cristal. Es suicida no aplicar en nuestra Colombia algunas o todas las
recomendaciones expuestas en las 19 Condiciones para integrarse en la Internacional
Comunista elaboradas en 1920” (PC3, crítica Nro. 96).

3. ¿Por qué el PC3 hace pública una crítica que en principio debe hacerse en forma cerrada?

Este interrogante no es menos importante que los anteriores, pues su respuesta necesariamente
deja al descubierto el resurgimiento de una vieja división en los intérpretes del marxismo en
torno a la vía para la conquista del poder y la edificación del comunismo: la vía de las reformas o
revolución. Claramente, las 105 críticas que hace el PC3 a las “tesis de abril”, fundacionales del
partido Farc se decantan por la segunda vía aquí planteada: es decir, la revolución.

De otro lado, siendo el PC3 la estructura creada para la orientación política e ideológica de las
Farc, no parece lógico que dicha organización formule y además haga públicas una serie de
críticas con tan profundas consecuencias para la misma organización que dirige de acuerdo a sus
estatutos (los del PC3). En sentido estricto lo que se ve es una división interna entre la línea
ortodoxa o revolucionaria, en cabeza del PC3 y la línea reformista, estrategia seguida por el
partido Farc.

Aun así, el asunto puede ser más complejo de lo que a simple vista parece, pues muchos y nuevos
interrogantes surgen: ¿Qué pasó, por ejemplo, con el PC3 en la negociación de La Habana?
Claramente en el texto del acuerdo entre el Gobierno y las Farc no existe ninguna referencia a la
desmovilización del PC3 como estructura clandestina. Acaso ello explica el hecho que la misma
organización conserve su clandestinidad. Si es así, entonces hay un incumplimiento de los
acuerdo por parte de la desmovilizada guerrilla.

En cuanto al contenido de las críticas

Sólo haremos referencia a algunas de las que se consideran críticas de fondo al programa
político de las Farc, señaladas por el PC3 en el documento que brevemente se estudia en
este análisis:
Teóricamente las críticas del PC3 sobre las tesis fundacionales del partido Farc renuevan,
como se dijo antes, la disyuntiva entre reformistas y revolucionarios, tal como queda
planteado en la crítica Nro. 7. En ella sostiene el PC3 que se debe acabar
“revolucionariamente con el capitalismo”, como sostiene Marx en una de sus tesis para
edificar el comunismo.

2
En la crítica Nro. 9, el PC3 afirma que la tesis del partido Farc revela una “desconexión total
de las contradicciones reales del capitalismo que, en cuanto esenciales, están activas en lo
básico en Colombia como en cualquier otra parte, variando sólo sus intensidades y formas
respectivas”. Es claro que el PC3 no participó en la redacción de tan importante documento
pues se trata de las tesis fundacionales de la FARC. La pregunta es ¿por qué fue ignorado el
PC3?
En cuanto a las tesis 57 a la 61, en las que el partido Farc desarrolla su estrategia para la
instauración de un gobierno provisional o de transición, el PC3 sostiene que este plan sólo
está dirigido a integrar al pueblo en las “redes del capital” y no a lograr su verdadera
liberación como debe ser el objetivo de una revolución. Con esta crítica el PC3 no solo
cuestiona a la Farc sino al mismo Lenin que sostiene la necesidad de instaurar un gobierno
provisional que ajuste las condiciones para la revolución comunista.
En la crítica 89 es claro que PC3 deja ver su ortodoxia soviética al criticar fuertemente la
tesis 50 en la que la Farc sostiene que el “poder” no necesariamente es estatal sino que se
encuentra en la sociedad. Es decir que el poder es la resultante de las relaciones entre las
personas, como lo expuso Gramsci en los años 30 y más tarde Foucault en la década del 70.
En este sentido, el PC3 se inclina a pesar que definitivamente el poder se encuentra en
cabeza del Estado y que la vía para arrebatarlo es la revolución. Es una apreciación que
corresponde al típico modelo revolucionario soviético.
Por su parte, la crítica 92 critica la excesiva confianza de la Farc en el desarrollo del “doble
poder”, estrategia expuesta por Lenin en abril de 1917. Según este líder bolchevique, en el
pueblo debe ir creciendo un poder que paulatina y sistemáticamente vaya en aumento
hasta desembocar en una crisis de gobernabilidad o de “doble poder” que conlleve a una
revolución. Afirma el PC3 en esta crítica que: “esas situaciones de doble poder nunca
alcanzan la eficacia resolutiva del poder del Estado porque siguen existiendo bajo la
dominación burguesa”.
En la misma dirección está orientada la crítica Nro. 105 en la que ataca fuertemente el
modelo de “gobierno provisional” o de transición que propone el partido Farc en sus tesis
59 al sostener que la “burguesía” y el “imperialismo”, fácilmente pueden acabar con él si
así lo quieren.

En conclusión, las críticas del PC3 dejan al descubierto una profunda división en cuanto a la
dirección política e ideológica de la Farc como movimiento político en su estrategia para la
conquista del poder y la construcción del comunismo en Colombia. Por otro lado, al parecer,
el PC3 sigue como una estructura clandestina y por lo tanto ilegal, demostrando
incumplimiento de los acuerdos por parte de la Farc.