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Cómo se resignifica la reforma de 1918 en clave actual; es decir, cuáles son los desafíos

pendientes o "los dolores que nos quedan"?

¿Qué le puede brindar nuestra institución a la sociedad? ¿Cual es la función principal de la


Universidad? ¿Cuales son los dolores que nos quedan? ¿Cuales son las demandas que surjen en
la modernidad? ¿Cómo puede la Universidad dar respuesta a estas demandas? ¿Alcanza con la
reforma del `18, o 100 años despúes todos los claustros deberíamos mentar una segunda
reforma? ¿Cual es el rol de la mujer en la misma? ¿Y el rol del obrero?...

Quería comenzar esta humilde reflexión con algunas preguntas disparadoras que considero
importantes, aunque de seguro nos queden infinitos interrogantes en el tintero. El legado de la
Reforma Universitaria ha sido claramente la integración de las clases medias, inmigrantes,
mujeres y parte del movimiento obrero en el campo del conocimiento. Anteriormente estos
sectores se encontraban excluídos del terreno del saber.

Hoy en día nuestra institución debe actuar como motor de las transformaciones sociales, ya que
es imposible encaminar un proceso reformista y progresista si carecemos de intelectuales
dotados de un fuerte compromiso social. Sin embargo no podemos entender a la Universidad
como una simple fábrica de títulos, sino que debe ser un lugar de formación de conciencia crítica
de los profesionales, de aprendizaje y resolución de las demandas sociales.

El objetivo de nuestra generación debería ser derribar esos muros invisibles que nos separan de
la sociedad. Es decir que debemos salir de las aulas para comprender los conflictos y
problemáticas existentes en la comunidad... Y me atrevo a hablar de comunidad porque en el
Siglo XXI la idea de "sociedad" resulta un concepto muy acotado ya que sólo comprende a las
relaciones entre seres humanos. La postura comunitaria que debe tomar la Universidad debe ser
solidaria para con el medioambiente, debe ser ecológica y sustentable.

A partir del ´18 se han incorporado nuevos actores a la institución, sin embargo podríamos decir
que el conocimiento aún no se ha democratizado del todo ya que ciertos sectores obreros y
marginados (aquellos en condición de vulnerabilidad) no llegan a transitar este espacio. Esto
sucede porque existe una necesidad económica que implica que lxs jóvenes que nacieron en la
pobreza tengan que salir a buscar un trabajo a temprana edad y no puedan culminar sus
estudios, pero por otro lado también existe una barrera cultural y simbólica que hace
incompatible la idea de salir de la pobreza para ingresar a la Universidad. Este limitante debe ser
deconstruido, y ese debe ser nuestro mayor estandarte en esta lucha cotidiana

El cogobierno de la institución (y me posiciono como estudiante) sigue siendo dispar, ya que si


bien lxs estudiantes constituimos la amplia mayoría de ciudadanxs universitarios, los cargos que
nos corresponden son minoritarios con relación a otros claustros. La extensión universitaria
también debería ser reformulada, y creo que debería poder otorgarse un mayor financiamiento
a a este sector para que las actividades que comprendan a la sociedad en su conjunto puedan
ser realmente transformadoras y que la mayor parte de lxs estudiantes participen de las mismas.
La mujer ha sido históricamente invisibilizada y creo que la Universidad debe hacerse cargo de
esta deuda. Es por eso que necesitamos cátedras con perspectiva de género, talleres, secretarías
de género, paridad en cargos y protocolos de violencia de género.