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Seliem~re • Octubre

Jean Bloch-Michel
VIs/6n actual de Espaila
Emir Rodriguez Monegal
Sobre un testigo Implicado
Fernand Verhesen
La nueva novell francesa
Jesús C. Guiral
Racllografla del teatro traduddo
Hugo Garcia Robles
Néctor Tosar y lo música de nuestra tiempo
Alexander Solzhenitsyn
Relatos
Jorge Musto
No. la tarde
Octavio paz
Pranlos
Carlos Barral
Prasa para un fin de capitulo

Jóvenes Poetas Uruguayos


Walter de Camilli, Enrique Elissalde, Iván Kmaid, Nelson Marra,
Roberto Maertens, Leonardo Milla '1/ Esteban Otero
Novedades Seix arral

Colección Biblioteca Breve 4

17

22

PRESENCIAS, por Vicente Aleixandre


25

Un gran poeta español.


31

ANATOMIA DEL REALISMO, por Alfonso Sastre


39

Testimonio para una estética realista por uno de los más


importantes autores teatrales de España.
34

PSICOANALISIS DE LA PERSONA, por Igor A. Caruso


Ocho estudios sobre la persona y sus relaciones 36

dialécticas con el mundo.

41

48

51

Colección Fomentor 54

56

DE MURO A MURO, por Douglas Woolf


Otra revelación de las letras norteamericanas de hoy. 57

61

Distribuidores en el Uruguay

Librería· Edi'lorial AUo


PRI
,~~{~R~
\ ¿;) (p.+-
temas revista de cultura
Director Responsable: BENITO MILLA
Secretario de Redacción: Rugo García Robles
Distribución: Editorial Alfa, Ciudadela 1389, Montevideo

SETIEMBRE • OCTUBRE, 1965 • No. 3


2 Diálogo en libertad. Editorial.
Artículos
4 Jean Bloch-Michel
VISION ACTUAL DE ESPAÑA
17 Emir Rodríguez Monegal
SOBRE UN TESTIGO IMPLICADO
22 Fernand Verhesen
LA NOVELA FRANCESA
25 Jesús C. Guiral
RADIOGRAFIA DEL TEATRO TRADUCIDO
31 Hugo García Robles
HECTOR TOSAR y LA MUSICA DE NUESTRO TIEMPO
39 Raúl Zaffaroni
PRESENTACION DE NELSON RAMOS
Poesías
34 Octavio Paz
PRONTOS
36 Carlos Barral
PROSA PARA UN FIN DE CAPITULO
Narrativa
41 Alexander Solzhenitsyn
RELATOS
48 Jorge Musto
NO, LA TARDE
Crítica
51 Esteban Otero
EL VI FESTIVAL DE CINE DOCUMENTAL
54 Damián Carlos Bayón
ARTISTAS LATINOAMERICANOS EN PARIS
56 Fernando Aínsa
NUEVO NARRADOR URUGUAYO
Notas
57 David Rousset: El P. C. Italiano en vías de renovación. Fernando Aín-
sa: "Crisis de la Democracia en América". H. G. R.: Gabriela Mistral
en Darmstadt.
61 Revistas
Suplemento de Temas: Jóvenes Poetas Uruguayos: Walter de Camilli,
Enrique Elissalde, Iván Kmaid, Roberto Maertens, Nelson Marra, Leo-
nardo Milla, Esteban Otero.
Especial: Una lámina en Offset de Nelson Ramos.

PRECIOS: Uruguay, S 15.00 • Argentina, S 80.00 • Otros Países: USS 6.00 un año (6 números)
Diálogo en libertad

Concisa, pero claramente, expusimos en el primer número de


TEMAS nuestro propósito como animadores de una nueva tarea cultu-
ral. Dijimos que esta revista propiciaría la comunicación, el diálogo y
la confrontación en 'una hora del mlmdo en la que el desgaste de los
esquemas ideológicos se hace cada vez más evidente, y también un mo-
vimiento de ape1'tura cultural al margen de la cuadrícula cerrada de los
partidos, los gn~pos y las camarillas. Debemos añadir que aspiramos a
contribuir, mediante una labor eficaz de clarificación, a liquidar uno
de los estigmas más inhibitorios en la vida intelectual: el terrorismo
como recurso de predominio.

Que algunos gacetilleros literarios, parapetados detrás de sus tin-


teros, se adjudiquen la estatura de Júpiter, es sólo concebible en las
más irrisorias etapas del subdesarrollo intelectual, pero es una actitud
que ya no corresponde a la situación de la vida cultural uruguaya, que
en sus etapas más positivas. A valorar esa situación en sus
tel:,min()s y mediante aportaciones constructivas en el plano
la crítica, tenderán todos los esfuerzos de esta re-
tribuna independiente y no el instrumento de grupos,
o+partidos.
Tres números de TEMAS atestiguan nuestra indeclinable vocaClOn
de confrontación y diálogo. Dialogar y confrontar supone reconocer im-
plícitamente la presencia de los otros, no como enemigos sino como
interlocutores. Al referirnos al desgaste de los esquemas ideológicos no
predecíamos -sería fatuo- la muerte de las ideologías, pero apuntá-
bamos una evidencia: la situación de mutación profunda en que se en-
cuentran las más representativas de nuestro tiempo. Wrigth Mills ya
no habla de marxismo, sino de los marxismos; el Concilio ha dado prue-
bas de cambios profundos en la mentalidad de la Iglesia; el kruschevismo
inició una nueva etapa -más positiva- del comunismo al denunciar el
culto a la personalidad como una aberración; Kennedy inauguró una
era de inmensa repercusión en el mundo liberal, provisionalmente frus-
trada por su muerte; la voluntad de independencia de los países socia-
listas frente al dominio soviético es constante e irreversible; las concep-
ciones del desarrollo favorecen el pluralismo de las vías de solución en
los países del Tercer Mundo y en América Latina. El mundo entero en
su temor a la guerra y su repudio a la hegemonía de los bloques, tes-
timonia a favor de una premisa insoslayable: entenderse o aniquilarse.

En el orden cultural ese proceso de cambio se traduce en múltiples


manifestaciones de las que dan fe los contactos permanentes entre so-
cialistas de todos los marxismos -el leninismo incluído- y los cristia-
nos, liberales y terceristas. Nadie que no esté aquejado de dogmatismo
agudo aspira a permanecer ajeno al movimiento más interesante y po-
sitivo de esta época: el de la comunicación cultural. Frente a un mundo
cada vez más abierto y desde esta sociedad abjerta que es la nuestra,
algunas voces disienten -pocas, por suerte- con ese gran movimiento
y pretenden mantenernos crípticamente al margen o discriminar arbi-
trariamente la calidad y la cantidad de los contactos, ofreciendo certi-
ficados de viabilidad que nadie solicita. Son los políticos de la cultura
que, atribuyéndose las claves de la historia, están paradojalmente al
margen de su proceso. Es el inconveniente de mirarse el ombligo y creer
que es el mundo.

Pero los que miramos al mundo sabemos que es otra cosa, más
grande y más próxima a la vez. Y sabemos que estamos insertos en
un destino planetario irrevocable, y que la realidad histórica incita al
conocimiento y la renovación. Esa realidad exige una mentalidad abier-
ta, una concepción del riesgo para la aventura intelectual, una dispo-
sición honesta para afirmar la verdad y reconocer el error, propio o
ajel<o. Por esta actitud entramos en el mundo sin salir de nuestro país,
somi"\S parte del mundo sin dejar de ser nosotros mismos. Y abolimos
la mitología del desarraigo tan cuidadosamente relevada por los polí-
ticos de nuestra cultura cuya ínfima grandeza proviene de nuestro fo-
mentado provincialismo.
TEMAS

3
Jean Bloch· Michel

Visión actual de España


Hace seis años, cuando mi primer estadía en dida al desencadenamiento de fuezas engendradas
Madrid, la capital española me impresionó como por ellos pero que, en la actualidad, escapan a
una especie de ciudad colonial en la que los su control. Detrás de la fachada anacrónica que
bancos levantaban sus rascacielos en el centro de todavía le impone un régimen que marcha ha·
una meseta casi desértica. Por las avenidas va· cia la vejez, se está creando un país nuevo. Pe-
cías circulaban los Buick y los Packard de los ro, todavía, amplias zonas quedan fuera de este
beneficiarios del régimen, los propietarios del movimiento, zonas geográficas o sociales.
país. Y los ta.ús esperaban en largas filas un
En algunos años, España entró en el siglo XX.
cliente eventual. Hoy, en Madrid, la circulación
Hace diez años, sólo Cataluña, Vizcaya y Astu·
es casi tan difícil como en París. Hay una zona
rias pertenecían al mundo industrial moderno. En
de estacionamiento prohibído y, en las horas de
estos diez últimos años, la industrialización de
mayor tránsito los ta.ús son inencontrahles. En
España ha realizado rápidos progresos, favoreci·
revancha, para quien haya conocido, en la Caso
da, en primer lugar, por los créditos americanos,
tellana y la Gran Vía, las muchedumhres apiña.
en segundo término, por la enorme afluencia de
das del paseo dominical, el Madrid de los do·
divisas provistas por el turismo, (dieciséis millo·
míngos es irreconocihle: calzadas vacías, calles
nes de turistas esperados este año, en un país de
tristes y despohladas, con excepción, al atarde·
treinta y dos _millones de hahitantes). En la ac-
cer, del harrio andaluz, entre la Plaza Santa Ana
tualidad, incapaz de contener el aumento cons·
y la Plaza Canalejas. Los madrileños dejan 1\1a·
tante de la producción, no hahiendo previsto sus
drid por el "week·end" -al menos, los que tienen
consecuencias desde el punto de vista monetario,
auto y que son cada vcz más numerosos-o Los
España enfrenta la inflación y el alza de los pre-
otros descansan dehajo de los árholes de la Cas<l
cios. Pero, dadas las estructuras económicas del
de Campo, como los parisínos en el hois de Vino
país, el aumento de la producción y de la reno
cennes o en Meudon.
la nacional beneficia a un gran número de in·
España camhia. El plan de estahilización en
dividuos (comerciantes, pequeños y medianos in-
primer lugar, el plan de desarrollo luego, los
4ustriales, artesanos, técnicos .•• ), y trae como
créditos americanos, la tecnocracia del Opus Dei,
consecuencia un enriquecimiento, una elevación
una inflación galopante, las grandes migraciones
del nivel de vida de las clases medias, muy sen·
de la mano de obra están dando un aspecto in.
sihle en las ciudades. Dehemos reconocer que
esperado a este país. Inesperado, en primer lu-
los esfuerzos de los organismos oficiales o para-
gar, para quienes pretenden gohernarlo, cuando,
oficiales no son ajenos a este progreso económi·
en realidad, la mayoría de ellos asiste sorpren.
co. Asi, el Opus Dei, organización apostólica en
principio, empresa político·económica en realidad,
JUAN BLOCH·MICHEL nació en Francia en contribuye, en particular por medio de los or-
1912. Estudió Derecho. Al terminar la guerra ganismos mantenidos por el Banco popular (que
participó en la Resistencia francesa. Detenido le pertenece) y los ministerios económicos (que
por la Gestapo, fue imernado. A la liberación administra), para compensar una ideología vio·
ingresó en el diario Combat, junto a Camus. lentamente reaccionaria y retrógrada con una
En 1956 la editorial Gallimard publicó, de modernización técnica y económica del país. En
él, la novela UN HOMBRE ESTIMABLE. El efecto, el Opus Dei quiere que España viva, des·
año pasado apareció su ensayo LE PRESENT DE de el punto de vista económico y técni
L'INDICATIF, sobre la "nueva novela". Es au· Siglo XX, y, desde el punto de vista i
tor varias novelas y ensayos. en el siglo XV.

4
Naturalmente, las inversiones públicas también Estas migraciones interiores repercuten en too
desempeñan un papel importante. Se construyen dos los órdenes. Los campesinos pobres de ayer
carreteras y represas, mientras que, por descon· constituyen hoy una clase obrera nueva, sin tra.
fianza de todo lo que sea inteligencia, la ense· diciones y 'sin conciencia de clase, salvo cuando
ñanza permanece por debajo de los valores pro· se insertan en una clase obrera antigua y ya oro
medio, tanto por su calidad, como por el nú' gani:!ada, como ocnrre en Cataluña o en Vizcaya.
mero de los que la reciben. A veces, también el Pero en Madrid, por ejemplo, esta clase nueva
desorden y la ineficacia administrativa propias se forma a partir de cero. Y para los campesi.
de la España de hoy dan resultados inesperados. nos andaluces, que esperaban, todo el día, que
Como una hilandería de algodón instalada en el el capataz del latifundista designase a los en·
Sur por el I.N.I. (Instituto Nacional de la In· cargados de la corvea, para esos hombres qne
dustria), la Industria Textil del Guadalhorce, que trabajaban y a los que se les pagaba, como má·
so pretexto de crear nuevos empleos en la re· ximo, un día cada tres, el alojamiento obrero,
gión de Málaga, contrata obreras a las que paga la paga semanal, los recursos de la gran ciudad
muy por debajo de las tarifas sindicales y olvi· les parecen nn espejismo: ¡vaya nno a decirles
da incluir en los precios de costo la amortiza· que los están explotando!
ción de las inversiones. De tal suerte que esta Por primera vez también, parecería que el éxo·
fábrica ofrece a los tejedores algodones hilados do campesino podría darles, en algunas regiones,
a un precio fuera de toda competencia, y qne la esperanza de salir de la miseria. Se cnenta que
la5 hilanderías catalanas, ya en mala situación, en Extremadura la mano de obra se ha vuelto
cierran las puertas, unas tras otras. Los empleos tan escasa que los campesinos empiezan a poner
así creados en el Sur corresponden casi exacta. condiciones. Se niegan al régimen de aparcería y
mente a los que se ban perdido en el Norte. reclaman un salario mensual. Y dada la falta de
llrazos, los propietarios empiezan a comprar má·
Las transformaciones de la vida económica, el
qninas.
célebre boom español, van acompañadas por pro·
Finalmente, y es ésta, qUlzas, la consecuencia
fundas modificaciones en las estructuras de la
más importante de estas migraciones internas, se
sociedad. En primer lugar, porque desde bace
está realizando nna enorme mezcla de la pobla·
unos diez años, ésta se vio constantemente remo.
ción que tal vez destruya las raíces mismas del
delada por las migraciones de la población. La
provincialismo español: en la actualidad, sólo .una
emigración de la mano de obra bacia Francia,
tercera parte de los babitantes de Barcelona es
Suiza y Alemania Federal es estimulada y orga·
de origen catalán; dentro de poco, Madrid ten·
nizada por el Estado. Todo obrero que deja Es·
drá tantos andaluces y gallegos como castellanos.
paña con un contrato de trabajo debe enviar a
A corto o largo plazo, quizá se realice la hasta
su familia una parte de su salario que, pagado
ahora nunca alcanzada unidad española, fuera de
en francos o en marcos, es entregado a los in·
toda coacción y de toda ideología, por la mezo
teresados en pesetas, lo que constituye, en la ac·
cla de las poblaciones.
tualidad, junto con el turismo, una de las más
importantes fuentzs de divisas de España. Pero los
doscientos mil campesinos que, anualmente, dejan El régimen no cambiará
sus pueblos, van, sobre todo. a las ciudades es·
pañolas. De Murcia, de Extremadura, de Anda· Esta evolución económica y social es observa·
lucía, los campesinos sin tierra y sin trabajo par· da, podríamos decir, por un reglmen para el
tcn hacia Cataluña, Vizcaya o Madrid. La pobla. que nada cambiará jamás y que, por su parte,
ción de la capital ha aumentado en un millón no quiere ni puede cambiar. Esto no significa
de babitantesen diez años, y esta ciudad artifi· que todo haya quedado en la misma situación
cial, consagrada otrora a la administración y a que en 1940. La represión ha terminado. El ca·
la banca, se ba vuelto uno de los centros indus· so Grimau fue un error, innoble sin duda algu·
triales más activos del país: el segundo en me· na, pero error en el sentido de que el gobierno,
talurgia, después de Barcelona y definitivamente sorprendentemente ignorante de todo lo que ocu·
antes qne Bilbao, con ciento cincuenta mil obre· rre en España, y sobre todo fuera de España, es-
metalúrgicos instalados en los suburbios. taba convencido de que la ejecución de este mi·

5
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litante comunista o bien pasaría desapercibida o sible "laisser·aller" y el anacronismo que ésto
bien sería aprobada por el "mundo libre". De· significa. Todo lo que podría p<lrecer, simple·
bemos destacar que el único ministro que votó mente, un "pensamiento" politico es inmediata·
contra la ejecución fue el ministro de Relacio· mente sospecboso a ojos de Franco: no sólo el
nes Exteriores, el menos directamente interesado, comunismo y el socialismo o la democracia cris·
según parecía, por esta medida. De cualquier ma- tiana, sino también el más pálido liheralismo. Lo
nera, la ola de indignación que levantó esta eje· que ell;plica las aventuras ridículas de Fraga Iri-
cución fue,< a la. vez, un motivo de sorpresa y barne, ministro sedicentemente liberal de Infol'
una lección. paralos.miembros. del gohierno: hay mación y de Turismo. Fraga, al tomar posesión
pocasposihilidades'" de,qtte,. semejante error.vuel. de su ministerio había declarado que "liberali·
Ylt.apr(lclucirse.,l~o,pofqpeiel,g obierno se. haya zaria" el sector que de él dependía: no más ceno
vllf'lIto,escrllPll1gsg, sino pgFque" ahorasaiJe .,. que sura.Pero, desde que no hay "más censura", la
talactitud.dañltfía el esfuerzo de ,"puhlicrela. información es más muda y conformista que nun-
tigns'~, que. está •realizando. ca, los periodistas son vigilados con mucho ma·
,Estecambig, df'l<actitudlf'lserái..•. tantomás fá· yor rigor. Echan de menos los tiempos en los que
cil cuanto que el régimen, JlO es, en el Jondo, más sabian a qué atenerse, en los que todo estaba
<¡pe uIJa P?licíll y~l~uIlosJ.lanc(ls,•El gohierno só· prohibido. Era más simple y significaba lo mis·
losf'l g9uPltdemantener el orden y de hacer neo mo.
ggcios.Lg propio df'l)os rf'lgímenestotalitarios o De lo que hoy ya no caben dudas, y de lo
fascis~as blta en . e~te'9aso:la ideología. Antes de que las diferentes tendencias de la oposición han
y durante la guerra civil, la ideología fascista fue tomado muy clara conciencia, es de que, por oí
una de las armas de la Falange. Como todas las mismo, el régimen no se modificará jamás, mien·
ideologías fascistas, era de derecha en el fondo, tras Franco se mantenga a la caheza. España cam·
pero empleaba un vocabulario e incluso preten- hia, pero el régimen no. Naturalmente, es posi.
día tener proyectos de izquierda, "socialistas",
ble ohtener, cada tanto, una concesión, pero en
naturalmente. Esto hastó para que Franco y sus
la mayoría de los casos, Franco es lo suficiente-
generales se asustaran. La Falange ba sido dejada
mente hábil como para tomar con una mano lo
de lado y ya no desempeña ningún papel. Cada
que da con la otra. Por otra parte, está conven·
tanto, "falangistas de izquierda" lanzan una pro·
cido de que la inmovilidad y el silencio, inte·
clamación verhosa que quiere ser "progresista".
rrumpidos cada tanto por una violenta demos·
Este simulacro de oposición, ineficaz en el pla.
tración de autoridad, son los únicos procedimien.
no de la acción y vacío en el del pensamiento
tos de gohierno posihles. Las pocas
no desempeña casi ningún papel. De tal suerte
que ha hecho no le habían sido
que el franquismo se ba vuelto lo que es en la
ta estos últimos tiempos, por los
actualidad: un régimen autoritario sin ideología,
'por las necesid-ades de su política
una dictadura que se ocupa de mantener el 01"
fue la indignación o la presión de la
den sin preocuparse mayormente de lo que este
terna, sino su
orden esconde. En suma, si hien no bay ni pren·
junto a sus eventuales
sa, ni radio, ni televisión que no estén amorda·
Común, lo que
zadas y bajo órdenes, si bien se inculca a los
litar la mayor
niños una concepción perfectamente grotesca de
tregar a los
la bistoria, si bien la censura, bajo todas sus
formas, es a un mismo tiempo pesada y estúpida,
por lo menos la intrusión de la "ideología" se
detiene allí. En la actualidad, nada recuerda el
encuadramiento constante, la intrusión permanen·
te de una ideología oficial en las actividades pÚo
blicas y privadas, como conocen los regímenes
totalitarios.
El franqnismo, es un
toda la ignorancia, la
pero tamhién con todo el

6
edad: Alonso Vega, mInistro del Interior, tiene que el resto del pais todavía no la siga, esta
setenta y seis. años; el capitán general Muñoz capa social ha ingresado a la forma de vida de
Grandes, designado sucesor, sesenta y nueve años, las civilizacirmes de consumo. Políticamente, es-
y su salud causa graves inquietudes; Carrero to significa que el presupuesto mensual para pa-
Blanco, Ministro Presidente del Consejo y emi- gar el aparato de TV, el automóvil o el aparta-
nencia gris del jefe del Estado, tiene sesenta y mento es más importante que la boleta de vo·
siete años; Vigón, Ministro de Obras Públicas, tación. La "despolitización" de las pequeña y
tiene más de setenta años... Por supuesto, nu- media burguesías satisfechas, aunque preocupadas
merosos ejemplos nos enseñan que, en nuestra por mantenerse en el equilibrio inestable entre
época, el poder mantiene y que ningún anciano el presupuesto y el crédito, ya ha alcanzado a
sintió jamás, en este oficio, necesidad de jubi- una parte de la población española, que, como
larse. No por ello el futuro deja de acortarse. El me decía un profesor, "es cada vez menos sen·
año pasado, en España, fueron festejados los sible a los valores éticos": el confort antes que
"veinticinco años de paz" del franquismo. El pró- la libertad.
ximo período será más corto. Sin embargo, la oposición no sólo se mantiene,
Es por ello que algunos medios cercanos al sino que se desarrolla. Y como en España todo
poder empiezan a inquietarse por el porvenir_ está cambiando, también ella cambia, aunque no
Ha nacido una nueva palabra: "institucionaliza- se da cuenta de ello.
ción". Quienes la pronnncian y querrían dar hoy
a España las "instituciones" de que súbitamen- De la clandestinidad a la ilegalidad
te se dan cuenta que le hacen falta, se preocu-
pan menos del presente que del porvenir, y menos Hay algo particularmente sorprendente en la
del porvenir de España que del de ellos mismos. actitud y las actividades de la oposición españo-
En cuanto un régimen depende de un solo hom- la actual: en dos años pasó, en una proporción
los epígonos deben enfrentar este problema. considerable, de la clandestinidad a la ilegalidad.
Guardando las debidas distancias, es lo mismo No es que todas las formaciones de la oposición
que ocurre en Francia, y, cambiando sólo el no arriesguen nada mostrándose: el partido co-
llombrepropio, podríamos plantearlo en los mis- munista sigue siendo clandestino, el partido so-
términos: "sobrevivir a Franco". cialista, también, y muchas más en la diversidad
embargo, toda "institucionalización" sigue de las formaciones opositoras. Pero sus activida-
siendo imposible por la sencilla razón de que des, a veces, ya no lo son.
Franco encuentra que el menor cambio en el es- Es fácilmente comprensible que el partido co-
tilo de gobierno y en los cuadros institucionales munista se vea obligado a permanecer en la clan-
del país cs perfcctamente inútil, y sus viejos par- destinidad. Para el partido socialista, lo que mo-
tidarios lc temen. Franco está persuadido de que ti~'a esencialmente su clandestinidad, son sus
la situación actual cs la mejor posible y de que vínculos con el exilio. Evidentemente, ser oposi-
nadie podría gobernar España con mayor sabi- tor en España es una actividad riesgosa, pero no
duría que él. Y sus viejos compañeros tienen siempre en la misma medida. El régimen tolera
miedo, simplemente: piensan que la menor fi· más o menos una oposición liberal a la que, por
sura en el edificio que han construído haría que otra parte, no le da mucha importancia. Por el
todo se desmoronase. Creen que tienen que de· contrario, no acepta lo que todavía se vincula
fenderse y defender su "orden" como en los pri- con quienes tuvo que vencer para establecerse, y
meros dias. En cierto sentido, se equivocan: el que siguen siendo sus enemigos.
propio jefe de uno de los principales partidos El partido comunista, por su parte, sufre, en
de la oposición me lo dijo: no sólo el régimen estos momentos, una doble crisis. En Praga, don-
es fuerte todavía, sino que es más fuerte de lo de se encuentra su comité central, acaba de rea-
<¡He él mismo cree. La considerable elevación del lizarse una pequeña depuración. Los representan-
nÍYel de vida de las clases medias no dejó de tes de la tendencia "liberal" (o "italiana") Clau-
tener consecuencias políticas. En particular, por dín y el escritor Jorge Semprún, fueron expul-
comparación con lo que ocurría otrora, hay un sados del comité central. En España, los cua-
mayor número de personas satisfecllas de su si- dros han tenido que soportar numerosos arres-
tuación, y, por extensión, de la situación. Aun- tos y el partido se encuentra dividido. De cual·

7
quier malJera es necesario que nos expliquemos. cialista obrero) en número de militantes: sin duo
Intelectuales cercanos al partido me dijeron que cla, unos miles de hombres, repartidos por todo
las medidas tomadas contra Semprún y Claudín el pais, es decir, un poco más que los partidos
lo habían "trastornado profundamente". Cuando que se formaron bajo la dictadura, un poco me·
repetí esta expresión frente a elementos vincu· nos que el partido comunista. En efecto, si bien
lados con la base -campesina en Andalucía. la represión ha diezmado los cuadros del P.S.O.,
obrera en los centros urbanos- éstos se me rie· no ha alcanzado a sus militantes. En los centres
ron en la cara. Porque puede ser que algunos donde su implantación era importante antes de
intelectuales, escritores, artistas, miembros del la guerra, la U.G.T. (Unión general de los tra.
partido o simpatizantes, se hayan inquietado por hajadores) ha conservado una organización, POlO
la expulsión. de Semprún y de Claudín, pero ésta más esquemática que sea. La dirección del P.S.O.
no tuvo ningún efecto en los militantes, que no que reside en Tolosa, ha envejecido. Las gran.
conocen· ni siquiera esos nombres, y para quienes des figuras del partido -Prieto, Araquistain-
el partido sigue siendo una entidad perfectamen. han desaparecido. Los primeros lugares son ocu·
te intacta, cualesquiera que sean sus dirigentes. pados por figuras de segundo plano y los so·
Por el contrario, no es imposible que, internamen- cialistas españoles no se hacen ningún tipo de
te, las· tendencias "chinas" hayan hecho algún ilusiones. Todo ha envejecido, los cuadros y el
progreso -ayudadas, por otra parte, por la pu· programa i que fue establecido hace ochenta años
blicidad que el ministerio de Informaciones da y nunca fue modificado desde entonces! Por es·
a sus.act~Yi~a~e.s : fraga IPw:~plica, efectivamente, ta causa, entre quienes han ingresado reciente.
los panfletos editados por los pequeños grupos mente a las filas del partido socialista, se ha
"chinos", esperando acelerar así la descomposi. formado una tendencia que reclama -si no abier·
ción . del partido. Pero, por lo que puedo juz· tamente, al menos por sus actitudes- la ruptu·
gar~110 conocicndo"nada, cYldclltc:l:cn::::, d~ 1:·:: ra con el exilio y la formación de un partido
esfuerzos realizados en España por los represen· socialista rejuvenecido, que no reconozca la di-
tantes de Pekin, y. de los medios de que dispo. rección exterior y que ofrezca a los militantes un
nen- es posible que. ésta no· sea más que una programa menos ajado.
de las modas a las que <ceden, de tanto en tau· Además de la renovaClOn intelectual y huma-
to, algunas .corrientes de la oposición española. na que significaría una política semejante, ten·
Hace algunos. años, la moda era el castrismo, y dría otra ventaja: participiar de las acthidades
se soñaba en España con .una revolución campe· de un partido socialista así renovado significa.
sina al estilo cubano. El asunto .de los cohetes y, ría menos riesgos, puesto que no consistiría en
quizás, más aún las .excelentes relaciones diplo- "recibir órdenes del extranjero",)o que se paga
máticas y comerciales instauradas entre el gobier· mucho más caro, en años de prisión que una
no del "generalísimo" y el del "líder máximo" :,ctividad opositora sin vínculos con los viejos
han apagado considerablemente ese entusiasmo. cuadros de los partidos de la República. La ma·
De tal suerte que pasó la moda. Y los "chinos", yoría de los miembros del P.S.O., y particular.
también ellos con su revolución campesina, vi· mente, aunque ésto parezca extraño, los dirigen.
nierona tomar la· posta de .• los barbudos en el tes de las Juventudes socialistas, oponen a esto~
espíritu de .intelectuales que todavía no se han argumentos un rechazo siu reservas. Interrumpir
dado •• cuenta de que . España ya no pertenece too los vínculos con el exilio no sólo signifícaría se·
talmente al tercer mundo y que, dado su des- pararse de la n?- Internacional, sino, y sobre too
arrollo económico, quizás sea, como me decía un do, abandonar una tradición que, de alguna ma·
joven .• sociólogo, "el último vagón del tren neo- nera, garantiza la pureza del partido. Este argu·
capitalista;· pero está bieu . enganchada". mento me lo dieron algunos miembros de las
juventudes socialistas, quienes me hicieron notar
Demócratas"Cristianos que la afluencia más segura de militantes está
formada por los hijos de los ex·militantes que,
se plantea, •hoy,dos pro· naturalmente, permanecen vinculados emocional
sus vínculos con el exilio, su e intelectualmente al viejo partido. Agregaba;]
no sé con que, al mismo tiempo, se romperían los lazos
so;. entre el partido y la base obrera, es decir, entre
el P.S.O. y la U.G.T. Ya tienen que enfrentar tiene una gran ventaja -y también tiene con-
graves dificultades en este terreno, dificultades ciencia de esta ventaja- respecto a la mayoria
sobre las que volveremos a insistir. de los otros líderes de la oposición: la superio-
Junto a los antiguos partidos tradicionales, exis- ridad que da, o que parece dar, un prolongado
ten, en la oposición, otras fuerzas cuya lista ejerCICIO de la política. ¿Es necesario que agre-
exacta sería difícil -y quizás imprudente- tra- guemos, además, que un importante estudio de
tar de establecer. Cada uno de estos grupos reú- abogado le asegura una situación excepcional?
ne, según la confesión de sus dirigentes, algu. Campechano, astuto y tranquilo, impresiona, en
nos centenares o algunos millares de personas. medio de esos hombres plenos de fervor y de
Son, siguiendo la eAllresión que me referia un fantasía, como un político seguro de sí mismo y
periodista español, partidos "de palabra", dado que conoce el oficio al que otros aspiran, pero
que los únicos informes que se pueden obtener que él ha practicado. Es muy posible que tales
provienen de lo que dicen sus jefes. Uno de és- ventajas se revelen, al final de cuentas, como in-
tos grupos ha establecido vinculos, recientemen- convenientes. Pero de cualquier manera, la in-
te, con algunos elementos del ejército. Es un sín- teligencia política de Gil Robles es indiscutible,
toma del momento que se está viviendo_ Hasta y el documento que acaba de publícar, estable-
ahora, el ejército podía ser considerado unido y ciendo una lista de los problemas que la opo·
en un solo bloque detrás de Franco. En realidad sición debería estudiar e incluso resolver desde
todavía lo es. Pero el problema que se le plan- ya, es, sin duda, uno de los textos más lúcidos
tea es el mismo que enfrentan las demás fuer- que se hayan escrito en España, y sobre España,
zas del régimen: cómo sobrevivir a Franco. ¿ Có- en los últimos años. Sin embargo, tanto las cua-
mo realizar, con el mínimo de gastos, las trans- lidades como los defectos de este viejo rutero le
ferencias de responsabilidades después de su des- aseguran sólidas antipatías en las otras tendencias
aparición? Y todos alimentan, por otra parte, de la democracia cristiana que temen, en parti-
una firme convicción de que la desaparición del cular, ser dírigidas por él, ocupando la cabeza
jefc carismático traerá como consecuencia cam- de su movimiento y dándole inmediatamente un
bios inevitables en la vida política española. tinte conservador que rechazan.
Volviendo a los partidos políticos, ya no como
se presentaban tradicionalmente en España, antes Los estudiantes
de su aniqnilamiento, sino tal como existen en
Europa en la actualidad, es evidente que debe- Podría sorprender, dado que los periódicos
mos dar importancia a la formación, en España, siempre traen abundante información sobre sus
de un partido demócrata cristiano. Y todavía se- manifestaciones, que no hayamos iniciado este
ría necesario que no hubiese más que un parti- catálogo de las fuerzas de la oposición española
do, mientras que la democracia cristiana se divi- hablando de los estudiantes. Es que, por más
de hoy en tres tendencias: una tendencia de de· importantes que hayan sido los acontecimientos
recha que practica una especie de "oposición de de este año en las universidades españolas, los
Su Majestad", otra tendencia de derecha que encuentro de una naturaleza tan particular que
practica una oposición sin transacciones con el es necesario considerarlos aparte.
régimen, y una tendencia de izquierda. Es sabi- A partir del mes de mayo último, reinó la
do que la tendencia de derecl13 que rechaza to- paz en la Universidad española por una razón
da transacción con el régimen es dirigida oficial- muy simple: los estudiantes preparaban sus exá-
mente por Gil Robles. Los demócratas cristianos menes. ¿Tres meses de vacaciones luego? Pero
de izquierda querrían unirse con esta tendencia, la iniciación de cursos promete ser agitada. Es
pero se niegan a que, como consecuencia de esa sabido que los estudiantes protestaron en primer
unión, todo el movimiento quede colocado bajo lugar contra el hecho de que el sindicato al que
la dirección del veterano líder conservador. Este pertenecen de oficio, el S.E.U., no los represen;
no vé ningún motivo para ceder su lugar, tanto taba realmente, dado que únicamente los pl:imé'
menos cuanto que es, quizás, uno de los pocos ros responsables eran elegidos, mientras que los
jefes de la oposición a quien su situación perso- restantes -los de mayor importancia- eran de;
nal le permite expresar en alta voz, sin que el signados. Este movimiento no nació ayer. Las
régimen se atreva a perseguirlo. Por otra parte, prímeras reivindicaciones de este orden se ma·

9
lUtestaron en 1962, y, en Barcelona, se llegó a durante los estudios, dejados de lado en los
la huelga. El año pasado, en Madrid, se reali· concursos, corren el riesgo de que una carrera
zaron violentas manifestaciones cuando las au· normal en la enseñanza, la administración, la
toridades prohibieron que continuara la "Semana investigación o incluso en los negocios, les sea
de renovación universitaria" organizada por es· vedada.
tudiantes y profesores. Pero durante 1964· 1965, No debemos despreciar, sin embargo, ciertos
las manifestaciones estudiantiles tomaron una motivos de orden político. Si bien la mayor parte
forma más viva y se extendieron a toda España. de la media y de la alta burgesía está de acuer·
Todavía una. palabra, antes de llegar a los do con el régimen, y una parte importante de
recientes acontecimientos: dos sindicatos clan· la pequeña burgesia se "despolitiza" a medida
destinos -o más bien ilegales, dado que su que su condición mejora, la politización crecien·
clandestinidad se ha vuelto muy relativa- reú' te de los jóvenes, surgidos, sin embargo, en su
nen a los estudiantes políticamente activos: la gran mayoría, de estos medios, no debe sorpren·
U.D.E. y la F.U.D.E. El primero es de tenden· dernos. Se trata de un fenómeno que también
cia demócrata cristiana, el segundo más izquier· se da en Francia. Al fin de cuentas, durante
dista y marxista. Ninguno de los dos responde la guerra de Argelia, en una sociedad amorfa
a las orientaciones comunistas. y a la que poco interesaban las proclamas de
Las manifestaciones de los estudiantes se partidos todos más o menos comprometidos, la
debían a reclamos manifiestos y a motivos pro· U.N.E.F. fue uno de los centros de oposición
fundos. Los reclamos manifiestos eran la crea· más activos y má. escuchados. Posiblemente, a
ción de un sindicato verdaderamente represen· causa de su edad y de sus estudios, los estudian·
tativo; los motivos profundos, el malestar en el tes españoles se encuentren entre aquellos que,
que viven todos los intelectuales españoles. El en este país, todavia siguen siendo más sensi.
malestar de los estudiantes es el de los jóvenes bIes "a los valores éticos". De lo que no tengo
que, casi siempre, están en contra de la ense· dudas es de que todos los estudiantes que en·
ñanza que reciben -cualquiera que sea el valor contré durante mis recientes viajes a España es·
de algunos de sus profesores y la estima que tán firmemente decididos a continuar con su
hacia ellos profesan, y que, al mismo tiempo acción y son muy conscientes de lo que ella
se preocupan por un porvenir para el cual muy representa.
frecuentemente sus estudios los preparan mal.
A pesar de los esfuerzos de numerosos uni· "Islotes de Democracia"
yersitarios, una parte de la enseñanza superior
todavía evidencia el odio que siente el régimen También es necesario que digamos que, a pe·
por todo lo que sea libre pensamiento, de su sar de que no constituyen más que una mínoría,
deseo de encuadre intelectual y su incapacidad los estudiantes políticamente activos son cada vez
para realizarlo -incapacidad que sería demos· n;ás numerosos. De tal suerte que, en determi·
trada hasta la evidencia, si ésto fuera necesario nadas circunstancias, arrastrau a una parte de los
todavía, por uno de los hechos más sorpren· indecisos. En estos casos, los que están de acuer·
dentes y significativos que se hayan producido do con el regImen, generalmente evitan ser
recientemente en este terreno: debemos recordar, vistos o hacer hablar de ellos. Lo que da lugar
efectivamente, qne, encabezando la manifestación a importantes manifestaciones en Madrid, en
que realizaron los estudiantes en mayo último Barcelona y en otras Universidades. Las veces
en la Ciudad universitaria, y que fue violenta· que interrogué a algnnos estudiantes sobre 10
p1ente reprimida, junto a los profesores Arangu· que querían obtener obtuve diferentes respues·
ren y Alvaro, iba de Vercher. ¡Este no era otro tas, pero todas evidenciaban un mismo estado de
que el hombre designado por el "Movimiento" ánimo. Algunos sólo quieren quebrar el sindicato
I!araqlle en.señase a los estudiantes la "ideología" oficial y obtener la libertad sindical en el seno de
(lelrégimen! • En otro plano, la autoridad del la Universídad: el decreto dado por el gobierno,
()PUS Dei, tanto sobre la propia Universidad co· que admite la elección de representantes en los
sobre las carreras a las que puede llevar es "consejos de alumnos" acaba de ser completado,
para todos los que se niegan poco antes de las vacaciones, por una ordenanza
de esta organización. Mal vistos que, al mismo tiempo que mantiene un "comi.
sariato para el S.E.U.", confirma la autoridad del desencadenen las fuerzas y los horrores de una
"movimiento" sobre el sindicato. Por otra parte, guerra civil cuyo recuerdo todavía habita su me.
las precauciones tomadas en esta ordenanza, que moria, y cuyo espectro se ha convertido en un
dejan a los decanos el derecho de suspender la argumento utilizado por el gobierno para poner
actividad'de la asociación en caso de "desorden", todas las acciones políticas en un mismo plano,
prueban que, como podía esperarse, el gobierno denunciando todo lo que no es oficial como un
quiere vaciar de todo contenido las concesiones retorno a desórdenes que nadie quiere.
que ha hecho. Finalmente, el S.E.U. se ha mano Todo hace creer que la lección que hoy dan
tenido, evidentemente, en la organización de los los estudiantes no será perdída y que la toma
"sindicatos verticales" del régimen. Es posible de conciencia se extenderá. Ya en otras ocasio·
esperar, pues, que esta ordenanza reciba el des· nes hemos visto que, frecuentemente, podía al·
precio de la mayoría de los estudiantes que se canzar a los padres después de sus hijos, y los
negaban a considerar el primer decreto como estudiantes han enseñado mucho a sus padres,
una victoria suficiente. últimamente. Como se ve, en estas condiciones,
Otros van más lejos todavía dentro de lo que la acción de los estudiantes es menos importante
podríamos llamar -en el mejor sentido de la por los resultados precisos a los que llega que
palabra- la utopía política. Esperan crear, en por su simple presencia. Los estudiantes no de·
el seno de un régimen autoritario, lo que algu. rrocarán a Franco ni restablecerán la democracia
nos me definieron como un "islote de democra· en España. La mayoría, por otra parte, no se
cia". Y desde allí partir a la conquista de otros hace ninguna ilusión a este respecto. Pero, y es
"islotes", que podrían ser, para empezar, los éste su inmenso mérito, obligan, hoy, a una can·
"colegios profesionales". Sin embargo, cualesquie. tidad de españoles más o menos conformistas a
ra que sean los resultados que pueda obtener "tomar conciencia" de que es necesario, para
esta acción, ya tuvo como consecuencia, en me· construir un país moderno, algo más que un
dios que, hasta el presente, se habían mantenido aumento del consumo y un bíenestar mayor
al margen de toda actividad de oposición, lo -aunque siempre muy desigualmente compartido.
que todos acuerdan llamar una "toma de concien·
cia". "Toma de conciencia" es un término freo
Los Sindicatos Obreros
cuente hoy en todas las conversaciones. Mien·
tras que las huelgas y las manifestaciones obre· Dado que las formaciones clandestinas (y que
ras habían dejado totalmente indiferente al pÚo hoy podríamos llamar, más bien, ilegales) que
blico burgués de las grandes ciudades, las ma· reúnen a los estudiantes, nacieron bajo la dic·
nifestaciones estudiantiles -y también la violen· tadura, el problema de su unidad de acción no
cia con la que fueron reprimidas- lo impresio. se plantea. U.D.E. y F.U.D.E. siempre actúan de
nó profundamente. Estábamos en Madrid, en consuno. El problema es totalmente diferente en
marzo último, y no podíamos entrar en un café, lo que concierne a la acción obrera. Hasta una
un restaurant, o una tienda, sin oir hablar de fecha reciente, sólo se habían mantenido los re:¡.
los últimos acontecimientos ocurridos en la Ciu· tos de las antiguas organizaciones obreras, en
dad universitaria. particular la U.G.T. (socialista) y la C.N.T.
Esto es lo que me parece más importante: (auarquista), esta última particularmente activa
cualquiera que sea el éxito o el fracaso de su en Cataluña. En estos últimos años, se han ubi·
acción, los estudíantes representan en este mo. cado junto a las formaciones tradicionales los
mento una de las fuerzas capaces de convencer nuevos· sindicatos comunistas (Oposición Obrera),
a los españoles de que todavía es posible, en los sindicatos cristianos y, muy recientemente, la
su propio país, luchar y arriesgarse por "valores A.S.O. (Acción Sindical Obrera). Esta prolifera.
éticos". La burguesía sigue convencida de que ción de organizaciones sindicales plantea graves
las manifestaciones obreras o bien son "organi. problemas y, en ciertas regiones, es nociva para
zadas por el extranjero", o sólo manifiestan la unidad de acción.
preocupaciones materiales. Al considerar lo que Una vez más, nos damos cnenta de que los
hacen los estudiantes, se da cuenta de que es problemas se plantean diferentemente según el
posible luchar, simplemente, por la líbertad y la nivel de evolución de la clase obrera. ASÍ, en
democracia, que es posible hacerlo sin que se Cataluña, país de vieja tradición obrera, la

11
U.G.T. y la C.N.T. mantienen su vivacidad, o, atroces. Esto no significa que la tortura haya de·
más bién, la ban recuperado. Por otra parte, saparecido. La policía la usó abundantemente,
allnq~~guardando su personalidad propia, estos como se sabe, el año pasado, en ocasión de las
sindicatos se ÍIan reunido con las organizaciones huelgas de Asturias, y todos recordamos las pro·
obf~~¡jscfistiaIlas en el seno de la nueva A.S.O. testas de la mayoría de los intelectuales espa·
~?>~~~,p?3otra parte, no deja de inquietar a ñoles contra estas prácticas, asi como recordamos
los dirigentes del partido socialista, que ven con las respuestas violentas, embarazadas e inhábiles
~~~OS?jos esta fusión y temen que los prive de Fraga. La policía ha vuelto a empezar, varias
de •su base sindical. En Madrid, por el contra· veces, este año, y otros casos de torturas han
~?' donde se está formando una clase obrera sido denunciados, ya sea en protestas públicas,
sin tradición, las viejas organizaciones no lo· ya sea frente a los tribunales. Todo lo que po·
~~all ~eunir militantes y el núcleo activo de! demos decir es que un obrero detenido por hecho
~indicalismo está formado por la A.S.O. Barc:l' de huelga o por actividades sindicales ilegales
lona y Madrid pueden ser considerados como tenía la certeza, hace dos años, de que sería
Ínodelos que se reproducen en el resto del país: torturado. Hoy, puede tener la esperanza de evi·
así, las organizaciones obreras tradicionales si- tarlo. Así, los sindicalistas recientemente dete·
guen bien implantadas en las antiguas regiones nidos en Barcelona fueron obligados, solamente,
~breras de Vizcaya y de Asturias, y ceden el paso a mantenerse de pie, sin dormir durante los tres
a la A.S.O. en los nuevos centros industriales días en que estuvieron a disposición de la policía.
del sur. Por su parte, la Oposición sindical (co· Otra novedad es que, en la actualidad, el sin·
mUliista) busca, en la mayoría de los casos, vino dicalismo se siente menos aislado que otrora. Las
cnlarse con otras organizaciones, sabiendo que hnelgas sucesivas crean una solidaridad de clase
no puede nada, o casi nada, cuando actúa sola. que se acrecienta todos los días. Las hermandades
Cuando se atreve a montar, por si sola, una huel· de la Acción católica han aportado, con frecuen·
ga o una manifestación, sabe que, en la mayoría cia, apoyo moral y material a los huelguistas o
de los casos, va al fracaso. Sin duda, las órde· a los presos. En pocas palabras, si bien la acción
nes que a veces le llegan de Praga la obligan a sindical se despierta y sale aunque más no sea
adelantarse a este tipo de desastre. Aparentemen. un poco de la clandestinidad, también repre·
te, en la mayoria de los casos, quiere evitarlo. senta una fuerza del mismo tipo que la de los
Actualmente, en algunas regiones, la actividad estudiantes: en el sentido de que los sindicatos
de los sindicatos obreros ha tomado formas bas· son todavía más importantes por su presencia
tante similares a las de la actividad estudiantil. que por su acción. Sus reivindicaciones materiales
Así como en las Universidades se reunían "cá· (aumentos de salario, aplicación o modificación
maras libres" de estudiantes, en Barcelona sesio- de los convenios colectivos) van a la par con
naban "comisiones obreras" que no se ocultaban sus reivindicaciones políticas: agitación en el
mayormente. Una diferencia notable, sin embar: ~eno y contra los sindicatos verticales, reivindi·
go: los estudiantes habían elegido a sus repre· cación de la libertad sindical y del derecho de
sentantes en las "cámaras libres", pero los obre· huelga. También allí, se da una suerte de toma
ros no pudieron hacerlo para las "comisiones de conciencia a la que no ha sido extraña, y
obreras". Sin embargo, también aquí, el enve· de esto hemos de hablar ahora, una influencia
jecimiento del régimen, la industrialización del exterior a la clase obrera.
país, la urbanización y el contacto con el extran·
jero --en particular por el regreso a España de
los obreros qne trabajaron en otros países de
Las Encfclicas de Juan XXIII
Enropa- han modificado el aspecto de las ac. Este año, en el Palacio de Justicia de Madrid,
tividades sindicales. Ha desaparecido un cierto se desarrollaron manifestaciones de sacerdotes.
temor, a veces incluso ha cambiado de terreno Un cura vasco era perseguido por haber justifi.
y ya bay patrones prudentes que cierran los ojos cado,. desde el púlpito, las huelgas y haber con·
frente a actividades ilegales de las que nada ig. denado un régimen qne se opone a toda justicia
noran. Por otra parte, suprimido el tribunal mili. social. ¿Habrá cambiado algo en esta Iglesia de
tar, los riesgos son menores y -también bay que España que bendijo las armas de Franco, justificó
decirlo- las torturas menos frecuentes y menos y estimuló las masacres de la represión? Es cier·

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to que esta manifestación era hecha por curas organizaclOn y en sus leyes, a la doctrina cató-
vascos y que el clero vasco, como el clero ca· lica. La posición del Vaticano, nueva en su fir·
talán, representa uno de los puntos de apoyo meza y en su claridad, estimulaba a la Iglesia
esenciales de la autonomía provincial. Sin em· española, a no querer dejarse confundir con la
bargo, la acusación no era por haber defendido opresión hipócrita del régimen y de los ricos.
propósitos subversivos en el plano de la unidad La propia ley le permitía mantenerse fiel a sus
nacional, sino en el plano social. Habia también, deberes de estado oponiéndose a las injusticias
en este proceso, un hecho significativo que de· sociales. En la organización de la Acción católica,
bemos señalar: en España ningún sacerdote pue· en determinados órdenes regulares y en numero·
de ser llevado frente a un tribunal laico sin au· sos curas de parroquias urbanas, la influencia de
torización de su obispo. Por lo tanto, el obispo Juan XXIII se hizo sentir poderosamente. Los
había aprobado el proceso. cleros vasco y catalán, focos naturales de las
A partir de este hecho podemos esquematizar reivindicaciones autonomistas fueron reforzados
la posición del clero español. En su casi totali· en su particularismo y su alejamiento del régi-
dad, la jerarquía sigue siendo un fiel apoyo del men. y los dirigentes de los sindicatos cristianos
régimen. En virtud del concordato, los obíspos y de la Acción católica, ya influidos por los ca-
son designados por Franco y, en esta elección, tólicos franceses de Esprit y de Témoignage
sus opiniones políticas desempeñan un papel por chrétien, se vieron rápidamente apoyados por
lo menos tan grande como el de sus cualidades amplios sectores del clero. Es en esta medida
evangélicas. Un estado de ánimo muy diferente que podemos decir que, en una España que cam-
reina en el clero local, y más aún en ciertas bia, también se produce un cambio en la Iglesia
órdenes regulares. Los curas no pueden manteo española. Pero un curioso paralelismo se estable-
nerse a cubierto de las influencias que sobre ellos ce entre la Iglesia y el régimen: cualesquiera
ejercen sus propios parroquianos. Saben toda la que sean los cambios sobrevenidos o por sobre·
miseria que ocultan, en los centros obreros, las venir en la sociedad española, el régimen no cam-
mentiras del régimen. En las parroquias de los biará. Y, de la misma manera, las agitaciones
pueblos a pesar de que la miseria sea allí, fre- que se producen en el seno del clero español,
cuentemente, mayor todavía, el cura permanece siempre se detendrán en la puerta de los obispa-
indiferente, en la mayoría de los casos a la ver- dos: la jerarquía no cambiará mientras el régi-
dadera condición de sus fieles, o, al menos, su men no cambie.
compasión y su caridad nunca se manifiestan en
una reprobación hacia aquellos -potencias po· Vascos y Catalanes
líticas o económicas- que son responsables de
esta miseria. Problemas de origen quizás, también No sé si todós los catalanes son catalanistas,
de tradición, temor de los grandes propietarios pero todos los que encontré lo eran, cualquiera
que vigilan al cura y están en buenos términos fuese el medio al que perteneciesen. Durante
con el obispo y la policía. En el caso de las mucho tiempo el catalanismo se basó no sólo
órdenes regulares, y en particular de los jesuitas, en una originalidad de lengua y de cultura y en
la influencia del Vaticano actúa directamente, sin una cohesión y una homogeneidad ética, sino
ser detenida por superiores dependientes del ré- también en la convicción de que Cataluña se en-
gimen. Así, el clero urbano y ciertas órdenes contraba a la vanguardia de España, más rica,
regulares sintieron profundamente las encíclicas más activa, más abierta al mundo, más moderna.
de Juan XXIII, Mater et Magistra y Pacem in Era cierto. Ya no lo es, al menos, no del todo.
Terris. Un problema de conciencia muy grave La originalidad de lengua se mantiene, a pesar
se planteó a unos y a otros. Provenía del hecho de la afluencia de españoles desde otras regiones
de que la Iglesia tomaba una actitud que justifi- del país. Sin duda, frecnentemente, estos inmi·
caba las rehindicaciones populares. Por voz del grantes, por lo menos en la segunda generación
Papa, la Iglesia ya no predicaba la resignación a se integran a Cataluña, cuya lengua y cuyo es-
los pobres, sino que reclamaba justicia a los píritu adoptan. El escritor Francisco Candel de-
propietarios. A esto, debemos agregar que una dicó recientemente un libro a estos inmigrantes:
de las leyes fundamentales del régimen franquis- Los otros catalanes. Pero no hay una certeza ah·
ta quiere que el estado español se adapte, en su soluta de que esto~ recién llegados se vuelvan

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nifestó cómplice de la repreSlOn. Por otra parte,
si bien la reivindicación catalana afirma que no
tiene nada de separatista, reclama para Cataluña
un estatuto de autonomía que sea, por lo menos,
el que tenía en 1939. ¿Quién sabe, sin embargo,
es más, como si España se acomodará fácilmente a un estatuto
la región más que responde mal a una situación nueva, y,
regiones se han indus- particularmente, a la situación de Cataluña en
que, al no invertir sus be- España? ¿ Quién sabe si los llamados -con de·
en sus propias empresas, los industriales masiada facilidad, quizás- "otros catalanes" y
han dejado que sus instalaciones en· que no están tan catalanizados como quiere creer·
vejeciesen, se desgastasen y pasasen de moda. se, aceptarán fácilmente un estatuto que podrá
Como siempre, Cataluña está abierta al mundo y transformarlos en extranjeros en su propio país?
sobre todo a Europa, en espiritu y en corazón, Sé que los catalanes aseguran que su anticen·
menos de hecho. El puerto de Barcelona nunca tralismo no tiene nada que ver con un naciona·
se recuperó de la interrupción que la guerra nalismo caduco en la actualidad. Esperan, en con·
civil impuso a su actividad: una parte del trá· secuencia, que una Europa políticamente consti-
fico que lo enriquecia pasó, definitivamente, a tuída los ayudará a descubrír las nuevas formas
otros puertos mediterráneos, y, en particular, a de su independencia. Es posíble. Lo que, por el
Génova. contrario, no ofrece ninguna duda es que cho·
El catalanismo ha perdido, pues, al mismo carán, cuando llegue la ocasión, con un centra·
tiempo, sus bases y sus puntas de lanza. Sin em· lismo madrileño frecuentemente incapaz, debe.
bargo, en el plano de reivindicación nacionalista, mos confesarlo, de encarar este tipo de proble·
no hace más que exasperarse. Me parece posible mas con suficiente amplitud de criterios. Todavía
explicar este fenómeno. Por la política del régi. es necesario que muchos hombres se den cuenta
men, en primer lugar. Sabemos en qué ha con. de que el problema será planteado y que de nada
sistido: en nombre de la unidad española, con. servirá limitarse a negarlo. Un socialista, como
sistió en ahogar todo lo posible todo lo que hace el profesor Tierno Galván, cree posible organizar
la originalidad de Cataluña: prohibición de la la España del futuro no como una pluralidad de
enseñanza en lengua catalana, prohibición de la nacionalídades, sino como una pluralidad de
publicación de diarios y revistas en catalán, nin· comunidades. Término que, evidentemente, habrá
gún lugar es acordado al catalán en la radio o que definir con precisión.
en la televisión. Unicamente los libros son au. La sÍtación de los autonomistas vascos es di·
torizados, y son muy leídos. La reaccíón ano ferente, y mucho más difícil todavía. Sin duda,
tifranquista, cualesquiera que sean sus motivos, Vizcaya sigue siendo una región altamente de-
encuentra, pues, aquí, una base muy segura: es, sarrollada en el plano industrial y económico.
antes que nada, catalanista. Y la exasperación ano Por esta causa, conoció, a su vez, la llegada de
tifranquista se ha vuelto catalanismo exasperado. emigrantes de otras regiones del país. Pero, en
Oscuramente, y los castellanos no dejan de repro· este caso, la asimilación lingüistica, que es fácil
chárselo, los catalanes encuentran en esta acti· en Cataluña dados los caracteres comunes del
tud una especie de coartada. "Estamos bajo una Catalán y del castellano, es imposible: ni el
ocupación, así como ustedes estuvieron durante recién llegado, ni sus hijos llegarán a aprender
cuatro años ocupados por los nazis. Pero para el vasco, y no sienten deseos de hacerlo, así
nosotros, esto ya lleva veinticinco años", me decía como carecen de los medios. Otra diferencia: si
un catalán. Estas palabras, repetidas en Madrid, bien en Cataluña la burguesía y las. clases popu·
fueron mal recibidas. Al hablar así, los catala· lares comparten el mismo apego por lá propia
nes parecen querer olvidar el papel que la bur. originalidad, esto no ocurre en el país vasco.
guesía y las "clases dirigente" catalanas desem· Aquí la burguesía, situa·
peñaron -y todavía desempeñan- en el fran· ción y de sus ban.
quismo. Como por ejemplo Juan March y el im· ca e
placable cardenal Pla y Deniel, arzobispo de To· mente
ledo, catalán de nacimiento, que siempre se ma· más

14
popular, mucho más limitado y queda, cada vez que, como el Opus Dei, cualesquiera que sean
más, en manos de un grupo que se aísla pro- las concesiones de forma que pronto consentiría,
gresivamente en la masa de los recién llegados. tienen por objetivo principal mantener a España
Podemos ver así, que, entre los problemas que fuera de toda corriente de pensamiento político
los españoles deben estudiar hoy para poder re· verdadero, ya se trate de liberalismo o de so-
solverlos en la España de mañana, estos no son cialismo. En consecuencia, no es azar que el prin-
los menos espinosos. cipio de prohibición de toda colaboración con
el régimen haya sido formulado recientemente
por Gil Robles como la primera regla a seguír:
Un porvenir contradictorio
las fuerzas de derecha, las que él dirige, en
¿ A largo término, cuál es el porvenir político particular, llegado el momento, serán las más
de España? Pienso que, en la actualidad, en tentadas por una operación de este tipo.
España o fuera de ella, es imposible predecirlo
En lo que respecta al porvenir inmediato, las
con certeza. Sin embargo, algunos datos actuales
cosas parecen más claras y, curiosamente, total-
autorizan previsiones prudentes. Parece induda-
mente distintas. Porque es casí seguro que, en
ble que el franquismo dure tanto como Franco.
todos los medios donde ya se ha manifestado,
Ninguna revolución -los españoles no las quie.
la agitación comenzará nuevamente. La ínflación
ren- ninguna revolución profunda modificará el
y el alza de los precios han causado una dis-
régimen mientras el dictador mantenga su auto·
paridad tan grande entre los salarios y el costo
ridad en el país. Por el contrario, el régimen
de la vida que es posible prever para 1965.66
seguirá envejeciendo: pobre de ideas, imbnido de
una serie de movimientos de reivindicación to-
principios arcaicos, incapaz de comprender las
talmente espontáneos. Y, fenómeno bíen conocido,
transformaciones que se producen en el país,
una de las consecuencias de estas huelgas será
incluso cuando él mismo las ha provocado, lleno
reforzar la cohesión y la influencia de los sin·
de odio y de miedo frente a todo impulso es· dicatos ilegales.
pontaneo y frente a toda reflexión verdadera, en
cualquier dominio que sea. Mantendrá la ficción Movimientos análogos, aunque muy diferentes
constitucional en la que se apoya, incapaz de en los motivos que los provoquen, se desarrolla-
cambiarla en nada y convencido de que es po· rán en la Universidad. La minoría políticamente
sible hacer pasar por medios de gobiernos el activa que conduce los sindicatos de estudiantes
inmovilismo y esa especie de suave estupor en ha obtenido una victoria demasiado grande
que se ha quedado. La liberalidad que se ha -obligando al gobierno a otorgarle una repre·
producido en la vida pública española desde hace sentación aumentada en el S.E.U.- corno para
alguuos años -fin de la represión, desaparición admitir no sólo que esta victoria le sea robada,
de los tribunales militares, normalización pro· sino simplemente para limitarse a ella. Corno lo
gresiva de la acción de la policía- estimulará, preveían cuando hablaba con ellos, los estudian·
por el contrario, una oposición dividida y políti- tes saben, hoy, desde la publicación de las oro
camente débil, pero que representará la única denanzas de aplicación del decreto, que lo prin-
parte viva y moderna del país, que se manifes· cipal sigue siéndoles negado. La reiniciación de
tará cada vez más abiertamente. Sin duda, un los cursos será, probablemente, la reiniciación de
día u otro, los grupos que pertenecen a los cír- la agitación en los medios estudiantiles.
culos dirigentes menos obtusos, o menos ciegos, Frente a movimientos de este orden, entre los
terminará por comprender que su problema -que obreros y entre los estudiantcs, es posible prever,
consiste en sobrevivir a Franco -no podrá ser hoy, que el gobierno reaccionará cada vez más
resuelto sin ponerse de acuerdo con una parte violentamente. Corno me decía un universitario
de la oposicíón. Entonces, para ésta será el día socialista, lo que más asusta en la actualidad, no
de la gran tentación: la "izquierda" del régimen es un retorno a la violencia dirigida. Sin llegar
y la "derecha" de la oposición podrían, aparen· a los excesos y a 105 crímenes de la represión
temente, entenderse con bastante facilidad sobre de los primeros años, el gobierno bien podría
medidas de transición. Pero el riesgo para la reaccionar, frente a las manifestaciones, con al.
oposición que acepte entrar en este juego con· gunos actos extremadamente violentos, destinados
sistirá, entonces, en entrar en el de las fuerzas a intimidar a la opinión pública.

15
La evolución del país, por su parte, seguirá ción no debe llamarnos a engaño: el fin del
haciéndose en las mismas condiciones, es decir franquismo -por la desaparición de Franco-
los esfuerzos de modernización serán estimulados tendrá como primer resultado una súbita cris·
por la existencia de estructuras técnicas favora· talización politica de un país largo tiempo des·
hles y satisfactorias, y, al mismo tiempo, esos politizado por la violencia, parcialmente despoli.
esfuerzos seguirán encontrando el obstáculo de tizado hoy por la indiferencia. Un dia u otro, se
una administración ineficaz y corrompida. Pero impondrá una elección y el fenómeno bien co·
finalmente, a menos que una crisis financiera nocido de la aglutinación política muy bien puede
grave, causada por la inflación, detenga súhita- producirse. Ocurrirá entonces en España lo que
mente ese desarrollo, es probable que el impulso ocurrió en Francia: en 1940, los resistentes eran
tomado por España no se detenga. El país ha algunas decenas, algunos centenares hasta 1943 y
salido para siempre del tercer mundo, al menos millones en 1944. Los partidos de oposición de
en sn mayor parte, y accede, hien o mal, desi· España saben que no constituyen más que cua·
gnal y caóticamente, al neocapitalismo común a dros. que no sabemos qué llenará algún día. Hace
todos los países de Occidente. Materialmente, los falta mucho coraje, paciencia y convicción para
españoles viven y vivirán cada vez mejor, aunque seguir trabajando y para hacerlo desde hace tanto
esta mejora sólo alcance mny lentamente a las tiempo en tan penosas condiciones, en vistas a
capas menos favorecidas -y, en particular,a una meta tan lejana.
los campesinos-. En cuanto a las fuerzas políti.
cas, la debilidad de las que representa la oposi· Traducción de Gabriel A. Saad

Por la libertad Universitaria en España


Como consecuencia de la agitación uni- los abajo firmantes, profesores e intelec-
versitaria ocurrida en España en 1964, los tuales uruguayos, pedimos públicamente
profesores Aranguren, García Calvo, Mon- que no se prive a la Universidad española
tero Díaz y Tierno Galván fueron suspen- del valioso concurso de los profesores en-
didos en febrero último de sus cátedras de causados por el gobierno español y que se
enseñanza. El profesor Luciano de la Cal- les reponga en sus cátedras reconociendo
zada, designado por el gobierno español sus derechos a defender la libertad univer-
para efectuar una investigación sobre las sitaria y la libertad espiritual.
actividades de los cuatro profesores men- Héctor J. Apezechea, Mario Benedetti,
cionados, acusa a sus colegas de "haber Aníbal del Campo, Néstor Campiglia, Al-
provocado desórdenes en la Universidad y fredo Errandonea, Luce Fabbri, Gley Eyhe-
haber animado a los estudiantes para que rabide, Dionisio Garmendia, Jesús C. Guí-
realizaran asambleas de protesta", reco- ral, Carlos Martínez Moreno, Horacio Mar-
mendando que dichos profesores sean ex- torelli, Alfonso Llambías de Acevedo, Juan
cluídos de la vida universitaria, decisión Carlos Onetti, Emir Rodríguez Monegal,
que ahora está en manos del Ministro de Aldo Solari, Juan Carlos Somma, Roberto
Educación Nacional. Ante esta situación, Maertens, H. García Robles, Benito Milla,
Leonardo Milla.

16
Emir Rodríguez Monegal

Sobre un testigo implicado

1 Detn.ís de una mamparo tres novelas haya un predominio del relato y


que en las tres el relato más importante siempre
Tres novelas, publicadas en el lapso de trece esté centrado en un personaje que de alguna
años marcan el desarrollo de Mario Benedetti. manera es siempre el mismo: un montevideano
En 1953 Quién de nOsotros, es una novela corta, de clase media, mediocre y lúcidamente consciente
o nOlLVelle, en que el escritor de cuentos ensaya de su mediocridad, desvitalizado,. con miedo a
su mano y propone un clásico triángulo desde vivir, resentido hasta contra sí mismo, quejoso
el testimonio triple del marido (en su Diario), del país y de los otros, egoísta por la incapaci·
de la mujer (en una carta al marido), del amante dad de comunicarse, de entregarse entero a una
(es escritor y escribe un cuento sobre el tema, pasión, candidato al snicidio sino suicida voca·
cuento que anota con observaciones críticas y cional. El personaje cambia de edad y de nomo
autobiográficas). A la estructura breve y como
bre, de condición social y de esperanzas super·
pleja de este primer intento novelístico, sigue
ficiales, pero en su entraña es el mismo.
una novela lineal, La tregua (1960), en que el
protagonista cuenta su propia historia por medio En Quién de nosotros se llama Miguel y es el
de un Diario íntimo: este recurso concentra el marido del triángulo. Lleva con Alicia, su mujer,
punto de vista (disperso en la obras anterior, y una existencia rutinaria que arranca del tiempo
hasta contrapuntístico) y subjetiviza toda la na· que fueron compañeros de estudios. Lo único
rración al hacerla coincidir con lo que descubre, que pone un poco de pasión en esa rutina es
día a dia, el protagonista. La tercera novela, la sospecha, alimentada como una llama tenue,
Gracias por el fuego, tiene una estructura más de que Alicia se equivocó al casarse con él, que
librc. Aunque está contada en su mayor parte debió haberse casado con Lucas. Fracasado en su
desde la conciencia del protagonísta, hay capí. intento de imponer al amigo a Alicia, el pro·
tulos en tercera persona que lo muestran desde tugonista casa con ella pero sueña siempre con
fuera e impersonalmente (como el primero) o el reencuentro de su mujer y el otro, Hasta que
que asumen la perspectiva de algún otro pero él mismo se encarga de propiciarlo. En esa trama
sonaje secundario para contar lo que el prota' se advierte muy clara la raíz edípica de la rela·
gonista no podia saber. Aún así, el peso del re· ción del protagonista con su mujer. Para Miguel,
lato en primera persona acaba por imponer un Alicia es del Otro. Como la realidad se niega a
tono confesional al libro. confirmar esa oscura necesidad, se ve obligado a
Esta explicación técnica qniere apuntar un forzar la realidad, echar a Alicia en brazos de
hecho importante: a Mario Benedetti le intereslÍ Lucas, coronarse él mismo. El asunto serviría en
prccisar, siempre, la perspectiva desde la cual manos de Boccaccio para una burla feroz. En
cuenta sus historías. No es casual que en sus la nouvelle de Mario Benedetti el tema muestra,
desde tres ángulos, la mediocridad de unos seres
destinados a vivirlo todo de préstamo, hasta la
EMIR RODRIGUEZ MONEGAL es uno de los mujer legítíma. Esa mediocridad es lúcida, lo
críticos uruguayos de mayor solvencia. Profesor que no la hace más llevadera.
de Literatura, ha enseñado en Uruguay, México En La tregua la situación aparece más disfraza·
,. EE. UU. Ha publicado varios libros y colabora da porque el protagonista es viudo y se ena·
en algunas de las más importantes revistas ame- mora de una mujer veinticinco años menor, una
ricanas. empleada de su oficina. Pero también el esque·

17
ma edípico asoma entre líneas. La atenclOn del clara: el padre es un capitalista inescrupuloso,
protagonista se.· aviva •••.. cuando sabe que la muo nno de los que se enriquecen con la miseria
ch.acha tiene un novio; él mismo ha vivido una ajena, un explotador. Pero el odio arranca de
Pl"~caria/vida(sexual desde que su mujer murió más lejos: arranca de ese amor desmedido de
~~IlIldoéltenía 28 años (ahora tiene casi cin· Ramón Budiño por su padre, amor que lo frustr~
~uentaJ;>su•. vírilídad está como adormecida y y hasta lo castra (simbólicamente) al verificar
sólo conoce higiénicas relaciones con alguna su impotencia detrás de la mampara. Cuando al
mujer encontrada al azar y nunca reencontrada. final de la novela, el protagonista no se anima
Todos los datos que ofrece el protagonista sobre a matar a su padre y termina por matarse, cum·
si mismo dibujan la imagen de una vitalidad pIe en esa castración simbólica que es el snici·
muymengnada. Sólo piensa en jubilarse, en so· dio su destino de fracasado parricida.
brevivir; se encierra en sí mismo, como en una
cáscara protectora; considera su vida liquidada y
2 Lo melaza común
se asombra de ser capaz (a los 50 años) de vol·
ver a enamorarse. En muchos aspectos, su psi· Otras lecturas de estas novelas son muy posi·
cología se parece a la del protagonista de bIes, y han sido propuestas reiteradamente por
Senilitá, sólo que halo Svevo diseñó un infierno díversos críticos. No quiero decir que son su·
más dramático para su personaje. Lo que acon· perfluas o que no puedan contener cosas muy
tece al protagonista de La tregua es una relación valiosas. Quiero decir que si no empiezan por
tímida, lenta, que sólo de a poco se convierte en reconocer esta linea profunda que une a las
amor, con una muchacha también tímida, retraída, tres narraciones y a sus protagonistas, corren el
desvitalizada. La muerte de la muchacha, que riesgo de quedarse fuera, de convertirse en ca·
corta de golpe ese renacimiento del protagonista, tálogo de lo que el crítico admiró o rechazó en
parece obedecer más a los deseos secretos del ciertos pasajes de las novelas. Una de las reac·
protagonista (incapaz de vivir realmente) que a ciones más corrientes es leerlas como reflejo de"
un golpe de efecto del autor. Para este muerto una realidad uruguaya, y hasta montevideana. La
vocacional, un verdadero amor es demasiada vida. menos localizada, Quién de nosotros, ya revela
En Gracias por el fuego el problema se como esa psicología inconfundible de esta zona del
plica porque Mario Benedetti traslada el conflicto Plata. Se advierte no sólo en cierta guarangue·
del tema secundario del amor al tema central ría que el protagonista no puede dejar de osten·
del odio. Ese odio por la "ida que se insmua en tal' Ila guaranguería se perfecciona en muchas
la peripecia del marido de Quién de nOsotros y anotaciones de Martín Santomé), o en los re·
que convierte al protagonista de La tregua en sentimientos de clase media contra los pitucos
verdadero ángel de la muerte, es aquí el motivo (bastante clase media, dicho sea entre parénte.
central de la novela. El odio se concentra en el sis), o en el resentimiento nacional contra pai.
padre de Ramón Budiño. Porque ahora sí, el ses más poderosos (el antiyanquismo tiene sus
complejo edípico desnuda de una vez por todas bnenos ribetes masoquistas); también en el tra·
su máscara. El protagonista es un hombre ma· zado profundo de las aspiraciones y las fobias
duro que ha vivido toda su vida a la sombra de de estos personajes se escncha la letra de tan·
su padre, un hombre poderoso y rapaz. Está go reprimida, la anticursilería que es una forma
marcado desde la infancia por esa personalidad más penosa de la cursilería, el temor a mostrar
que todo lo avasalla. Uno de sus recuerdos más los verdaderos sentimientos, a reconocer las pa·
tenaces es la violación de su madre por el padre siones, a creer verdaderamente en algo. Un pu·
a la que asiste detrás de una mampara: el deseo ritanismo frente al hecho sexual, que va acom·
del padre imponiéndose contra la voluntad de pañado con una cierta ostentación de machismo.
la madre, él mismo como testigo impotente de revela hasta qué punto los tabúes del catolicismo
nn hecho que lo supera. Esa escena, que Mario (tanto en lo que permiten solapadamente com·)
Benedetti describe con rara intuición y en la en lo que prohiben) condiciona la moral de éso
que no falta siquiera la metáfora de una lapicera tos personajes. Incluso el descreimiento del pro·
fuente que el protagonista ha venido a buscar y tagonista, esa ansencia de Dios que se repite en
que al cabo abandona, pone al descubierto las las otras dos novelas, es nna forma tibia y agna·
raíces del odio. La racionalización del odio está da de pedir a Dios qne no se olvide. El poema

18
que escribe el amante en la tercera parte de la y la conversión de Mario Benedetti de escritor
novela establece un pacto con Dios que a pesar minoritario (en la época que escribia Quién de
de sus ribetes místicos se parece más a una lIosotros) en el escritor de más venta en el Uru-
apuesta. En La tregua, Dios es comparado con guay. La tipificación por sí sola no bastaría, sin
un croupier. También en religión, los montevi· embargo, para explicar el éxito. Otros escritores
deanos apuestan a ganar. (pic:-:so en Ariel Méndez) la han ensayado sin
Pero en Quién de nosotros los rasgos exterio- lograr siquiera acercarse a una respuesta públi-
res y típicos del montevideanismo de clase me- ca como la que logra Mario Benedetti. No se
dia están dados sólo por implicación. En La tre- trata sólo de motivos de orden literario (que los
gua y en Gracias por el fuego esos rasgos pasan hay, es claro) sino se trata de otra cosa muy im·
¡¡ pri;:ner plano y ocupan las novelas enteras. A portante y que no conviene soslayar: en las no·
través de La tregua es posible identificarse con velas de Mario Benedetti no sólo se refleja la
una clase que trabaja en oficinas, vive pensan- tipicidad del país en este momento. Se refleja
do en la jubilación, tiene algún barniz de culo sobre todo una mentalidad clase media que en·
tura (una reproducción de Filipo Lippi en el cuentra en sus frustrados protagonistas una po·
apartamentito), y ha oído hablar de marxismo. sibilidad concreta de identificación emocional.
En Gracias por el fuego el panorama es más amo De alguna manera, los miles de lectores de Ma·
plio ya que el protagonista pertenece a la clase rÍo Benedetti se reconocen en Miguel, en Martín
media alta, o enriquecida. Aunque sus valores y Santomé, en Ramón Bndiño. Reconocen sus li·
presupuestos siguen siendo los de la clase me- mitaciones pero también reconocen su almita,
dia, como advertirá cualquiera que lea con comparten su lucidez para denigrarse y al mis-
atención sus páginas. (El reproche no es gra- mo tiempo se identifican con el fondo de re-
ve: también a Balzac se le reprochó en su tiem- sentimientos que también permiten a Miguel y
po que sus duquesas parecieran tenderas enri- a :Martín y a Ramón odiar a sus semejantes, se
queddas; hoy las duquesas de la Restauración debaten en la misma melaza común.
son, para nosotros, como las pintó Balzac). Des- Los aficionados a la sociología y a la econo·
de el punto de vista político, Gracias por el fue· mía política que abundan en las páginas biblia·
g9 lleva aún más lejos el proceso de tipificación gráficas de este país, han cesurado a Benedetti
ya insinuado en La tregua. Al protagonista de por ofrecer en sus novelas y en El país de la co·
esta novela le interesaba poco la política aunque Za de paja una imagen distorsionada e imperfec-
:-uiría por la corrupción del país y la pérdida ta de la realidad nacional. Es fácil compartir ese
de cierta limpieza moral que (si hemos de creer juicio annque muchas veces esté teñido de las
también a El país de la cola de paja) el Uru· más superfluas intemperancias. Lo que no es ya
guay. tuvo en otros tiempos. Pero en Gracias por tan fácil es creer que Benedetti se hubiera pro-
el fuego, el protagonista está politizado. De ahí puesto reflejar objetivamente la realidad nacional
que la novela se abra con un capítulo de enjui- en sus libros. Tanto en el ensayo citado como
ciamiento muy acre al país entero (es el capÍ· en sus novelas, Benedetti ha adoptado un punto
tulo menos logrado, y la crítica con rara una· de vista concreto, muy individual: en el ensayo
nimidad se lo ha dicho al autor); que se de- es su propio punto de vista, confesional y casi
mmcicn conocidas maniobras del capitalismo crio· autobiográfico; en las novelas asoma el de per-
llo, que se aluda a sucesos políticos de dominio sonajes que representan una clase, y hasta un
público (el asalto a la Universidad), que se prac- sector de una clase. Investigaciones de sociólo-
tique en la anécdota y en las observaciones de gos de verdad han demostrado que la visión del
los personajes un antiyanquismo muy estridente. mundo de ese sector montevideano coincide muy
Todo ésto sitúa y hasta data a la novela de una exactamente con el de los personajes de Bene-
mancr:l que resulta a veces hasta incómoda. (La detti. Una vez más, los estudiosos serios· y los
cotización del dólar que se ofrece en una de las lectores no prevenidos han acertado en reconocer
páginas parece, ay, una utopía). la validez de un testimonio que se escapa a los
Esta mayor inserción de las dos últimas no- snpuestos especialistas.
velas, y sobre todo de Gracias por el fuego, en Sin embargo, no es la validez documental del
la realidad nacional de aquÍ y ahora explica el testimonio de Mario Benedetti lo que justifica su
fenómeno muy singular del éxito de estos libros excelencia o permite hablar de él en términos

19
críticos. Hay otra zona del análisis que importa tá en un fragmento alucinatorio (cuando evoca
aún más y que no puede ser soslayada. En esa el momento en que queda atrapado en las vías
zona, estrictamente literaría, radica el interés de de un tren) que contiene en clave pesadillesca
estas obras y de la figura de Mario Benedetti. la misma ohsesión edípica del protagonista; está
en ese final en que la muerte llega como un or-
gasmo demasiado tiempo retenido y en que el
3 El,; fuego ahora nombre de la mujer que ama (Dolores) es tam-
Las novelas de Mario Benedetti cortejan la hién la clave del profundo masoquismo de este
realidad más trivial y grosera, tienen un eviden- desdichado.
te parti-pris de vulgaridad que las distingue de La realidad es trivial, las quejas de los prota·
inmediato, no omiten las várices de un protago- gonistas son lamentos infantiles, la vida corre len.
nista o el trasero salido de las innumerables mu- ta y adelgazada, las pasiones son chirles. Pe·
jeres que pululan por las calles. Hay descrip- ro todo ésto es sólo la apariencia. Dehajo de esa
ciones que bordean lo desagradable y que sólo superficie, cada una de las novelas revela un
se justifican por una voluntad del autor amos· pequeño infierno: las torturas de no ser queri·
trar que conoce ciertas palabras. Pero todo ésto do o de no ser capaz de querer, el miedo a la
no es más que un alarde. Como también es un vida, el quietismo invasor, la ausencia de Dios,
alarde el tono gris, uniforme, monótono, con que el suicidio como salida, la soledad. Y más abajo
en La tregua se busca pintarlo todo, tono tan aún, los traumas iniciales: el terror de la in·
gris qne al ser llevada la pieza al teatro (en una faucia, la virilidad paterna que aplasta al niño,
adaptación de Ruben Deugenio) se cayó en la la imagen obsesiva del otro. Allí está ese fue·
monotonía, en la trivialidad. Esas apariencias de go que consume lentamente a Miguel y a Mar·
realidad burocrática y carcomida por el tedio o tín Santomé, y que devora y hace cenizas aRa·
la grosería, esa insistencia en los aspectos me· món Budiño. Por eso estas novelas sentimenta·
nos dignificados de la conducta humana, esa falo les e irónicas, tristes y melancólicas, cínicas y
ta de pasión que convierte el sexo en algo me· deliLeradamente vulgares, tienen una entraña de
cánico y el amor en un sentímiento que da has· fuego. La exasperación, casi invisible, en Quién
ta verguenza confesar, no es sin embargo la sus. ele nosotros estalla insolentemente en Gracias por
tancia de que están realmente hechas estas no· el fuego, las máscaras caen, el realismo demues·
velas. tra su raíz expresionista.
Lo que corre por debajo de ellas es una exas· Entendidas como descripción de una realidad
peración incontrolada, una rabia y un furor, un nacional las nevelas de Benedetti son insuficien·
deseo de hacerlo estallar todo. En Quién ele nOs· tes, o sólo muestran una capa de la misma, li·
otros esa exasperación se manifiesta sobre todo mitada, secundaria aunque decisiva. Pero enten-
en las notas con que Lucas, el amante, comenta didas como visiones de la realidad, como pesa·
el cuento de la triste aventura que ha tenido con dilla o como obsesiones, como sueños o frustra·
Alicia. Allí está soterrada la cólera. En La tregua ciones, las novelas revelan su carácter alegórico.
esa desesperación se concentra en las últimas pá· Lo que las tres describen, en distinto grado de
ginas, de uu patetismo que el protagonista pa· profundidad, es una temporada en el infierno: un
recía incapaz y que dan sin emhargo toda la infierno gris y burocrático, pero un infierno de
medida de un amor que en el texto de su Dia· tenaces restricciones, un infierno de puritanismo,
rioparecía una compresa tibia. En Gracias por de moral sin Dios, de politica sin ideología, de
el fuego la exasperación y la cólerá están más sexo sin amor, de cursilería vergonzante. En ese
a:la vista: están en ese primer capítulo en que infierno, la realidad nacional más honda aparece
el escritor satírico que hay en Benedetti se vuelo deformada por las pasiones y los resentimientos,
ve sohre sí mismo y muerde en la carne de su los problemas se vuelven monstruosos como en
patriotismo con un odio descontrolado; está en las pesadillas de la infancia, la impotencia pa-
la sorda cólera con que el protagonista detalla raliza, una sáhana viscosa ata nuestras piernas.
todas las prepotencias de su padre, desde la vio- La alegoría es clara: todos los protagonistas
laeiónala madre detrás de la mampara hasta su tienen el complejo del Otro, ya se llame Lucas
propia: ohsesiva locura que lo hace matarse en para Miguel, ya sea el invisible Novio de Ave·
vezNde..consumar el demoradísimo parricidio; es- llaneda (o los Hombres que la van a poseer cuan·
do él sea muy neJo para hacerlo) para Martín gobernado por hijos o por hijos de hijos, sin
Santomé, o el Padre para Ramón Budiño. En la que en uingún lado se vislumbre un nuevo pa-
tercera novela el Otro .asume por fin su verda- dre. En El paredón, de Carlos Martinez Moreno,
dero nombre. Lo que era antagonismo disimu- el protagonista vivía una experiencia simbólica
lado reconoce su antagonista. La pesadilla se saca parecida, revelaba una crisis semejante, compar-
la máscara. tía un estilo similar de denuncia. Pero a~éIflÍ
Ahora se hace más clara la verdadera visión novela se atrevía a dar un paso, ambiguo es cier-
de la realidad que ofrece Mario Benedetti en sus to, hacia el final. Cuando el protagonista vuelve
novelas y en su ensayo. Es la realidad de los de Cuha y propone casamiento a la mujer con
hijos. El Uruguay que ahora todos estarnos re- la que ha estado cómodamente viviendo tantos
chazando es el Uruguay fundado por los padres, años, da el primer paso para asumir su condi-
o por un Padre, al menos: el Uruguay hatllista ción de padre. No es casual que en ese momen-
que tenía tan honda la convicción de su mesia- to haya muerto su padre de carne y tamhién ha;
nismo paternalista que resolvió problemas que no ya muerto (es 1959) el sistema creado por el
existían, aseguró un futuro jubilatorio hasta pa- otro Padre. Lo que cuenta simhólicamente Mar-
ra los ociosos, y logró imponer el quietismo (No tínez Moreno lo cuenta tamhién Mario Benede-
hagan olas) corno lema más verdadero que los tti. En este nivel, sus novelas son un testimonio
tan publicitados de Artigas. Ese Uruguay que irrefutable. Y de eso se trata precisamente: de
perdura monstruosamente desde principios de un testigo. En un pasaje de Quién de nosotros,
este siglo hasta el brusco despertar de 1958 es la mujer de Miguel lo define como testigo im-
el Uruguay que le duele a los personajes de plicado. La definición cuadra también para el
Benedetti. Pero no les duele corno a padres que aterido protagonista de La tregua. y para el exas-
quisieran volver a fundar la patria sino corno a perado suicida de Gracias por el fuego; cuadra,
hijos. Les duele el padre. Pero no se animan sohre todo, para Mario Benedetti.
al parricidio. Por éso, se dehaten en la frustra-
ción y en la impotencia, por eso maldicen de
las viejas estructuras mientras siguen conserván- NOTA. - Quién de Msotros, fue publicada por
dolas, por éso recuentan sus agravios, lamen y Número, en 1953 (Montevideo, no pp.); La treo
vuelven a lamer sus heridas, sin encontrar otra !"nl'!, por Editorial Alfa, en 1960 Montevideo, 183

solución que la denuncia, o el suicidio.. pp., hay segunda edición de 1963); Gracias por
Alegóricamente, pues, las novelas diagnostican el fuego, por la misma editorial, en 1965 (Mon-
con toda claridad los males del país, un país tevideo, 301 pp.).

21
Fernand Verhesen

La nueva novela francesa


Lo que se llama la "Nueva Novela" (Nouveau Un estado de espíritu. Sartre escribía, en 1950,
Roman) no resulta de ninguna manera de una esta frase que se aplica estrechamente a los nue.
prevención de escuela o de capilla: no hay y no vos novelistas, con los cuales él se encuentra sin
habrá nunca una escuela de la "Nueva Novela" embargo en completo desacuerdo: "El artista se
y menos todavía una capilla literaria. Hay ten· distingue para mí del intelectualoide en que culo
dencias, a menudo convergentes, a veces contra· tiva artes no significativas".
dictorias, siempre complementarías, en el ínterior Uno de los caracteres primordiales de la esté·
de una cierta concepción revolucionaria que se tica de Alain Robbe·Grillet y de sus amigos -
han hecho de la novela muchos escritores, de los porque, además, los nuevos novelistas son ami·
cuales los más importantes son Alain Robbe·Gri· gos que publican la mayor parte de sus obras
llet, Nathalie Sarraute, Margnerite Duras, Clande en las Editions de Minuit- consiste precisamen.
Simon, Clande Ollier, Robert Pinget, Jacques Ri· te en rehusar toda significación preestablecida o
cardou, etc. Nueva concepción de la novela que subsecuente al lenguaje novelesco. Tenemos, des·
pone en cuestión no solamente los valores esté· de siempre, el hábito de conferir a las palabras
ticos, sino también los valores éticos de ese gé· utilizadas por el novelista un cierto número de
nero literario. significaciones que se sitúan detrás, al costado,
Los escritores que acabamos de citar y a quie. encima, de esas palabras que, todas, pueden ser
nes se vacila en llamar novelistas, ya que sus groseramente asimiladas a símbolos. Cuando Bal·
obras son totalmente diferentes de la novela tra· zac, por ejemplo, describe el mantel de la me·
dicional, instauran una forma -llamémosla de sa sobre la cual toman su comida los huéspedes
todos modos una forma "novelesca"- que recu· de la pensión Vauquer, ese mantel posee una
bre un universo nunca entrevisto bajo el ángulo significación psicológica -refleja la pobreza, la
de la escritura. Esas obras no pueden relacionar· inquietud, la negligencia de los comensales- y
se con ninguna tradición literaria, aunque es jus· simbólica, representa el estado social de esos mis·
to evocar a propósito de ellas los nombres de mos comensales y postula, en el novelista si no
Kafka, de Joyce, de Proust. Por diversas y por en sus personajes, que son quizá inconscientes,
profundas que sean las vías abiertas por esos tres una reivindicación, hasta una rebelión, de orden
escritores, no se puede situar sin embargo nin· social. Balzac describe ese mantel con una extre·
guna de las "nuevas novelas" en su huella di· ma minucia, sin olvidar ningún detalle y senti·
recta y se trata más bien de un cierto estado de mos bajo nuestros dedos la trama del tejido tan
espíritu que podría scr común a sus autores. bien como la mugre que lo recubre. Esta minu·
cia descriptiva es particularmente interesante: la
FERNAND VERHESEN es profesor de litera· reencontramos, más escrupulosa aún, en Robbe·
tura en la Universidad de Bruselas (Bélgica) y un Grillet. Pero, aquí, ella está enteramente des·
excelente poeta. lIa publicado una veintena de li· provista de todas las significaciones que contenía
bros -propios y traducciones de poetas hispa· en Balzac. Ya no hay, a propósito de ningún oh·
noamericanos- J' algunos penetrantes ensa)'os jeto, la menor significación perceptihle. Las in·
sobre estética literaria en revistas importantes de nomhrahles e interminahles descripciones que
Francia, Bélgica )' América Latina. Es también siemhran todas las nuevas novelas están radical·
uno de los organizadores del GRAN PRIX IN· mente privadas de esa "aura" psicológica o sim·
TERNATIONAL DE POESIE. Recientemente dic· bólica que constituían todo el valor en las no·
tó un curso en la Universidad de Columbia yelas positivistas de los siglos XIX y XX. El ob·
(EE. UU.) jeto, ya se trate de un mantel, de un cuadro, de

22
una fotografía, de un árbol, de una silla, etc., es· cho de otra manera, a partir de planos múltiples
tá allí, sin más, y no hay absolutamente nada a los cuales conferimos el sentido, iba a decir la
más que decir sino su sola y simple presencia. dirección, que nos conviene. Se comprende aho.
Alain Robbe·Grillet (decimos Alain Robbe·Gri· ra por qué Alain Robbe·Grillet se ha apegado a
let para simplificar, y colocamos bajo su nombre trasladar la novela al cine y es él mismo quien
a todos los partidarios de la "Nueva Novela") ve nos decía el año pasado, en Bruselas: "no ten·
los objetos y se limita estrictamente a esa visión. go explicaciones que dar a tal escena de "Hace
Así se ha podido calificar a la Nueva Novela de un año en Marienbad"; son ustedes, espectado-
"escuela de la mirada" y a esta literatura, no ya res, quienes deben prestarle el sentido que uso
solamente de objetiva, sino de "objeta!". Esa mi· tedes quieran".
rada está por otra parte radicalmente desperso· ¿ La disposición de los objetos, o la de las
nalizada: ya no es un hombre quien elige posar escenas del filme, se hace por lo tanto según el
sus miradas sobre un cierto número de objetos azar o el placer del artista? Por nada del mun·
intencionalmente elegidos, sino una suerte de do. Bien por el contrario, esa disposición res·
objetivo impersonal que está apuntado sobre la ponde a una estructura extremadamente precisa,
realidad y capta únicamente, pero totalmente, las ¡¡;eticu!osamente puesta a punto, que consiste en
apariencias. preparar combinaciones posibles, en determinar,
El objeto está pues desprovisto de materia, de a partir de objetos sin valor intrínseco, planos
sustancia, de función, de significación. Nada exis· eventuales, emplazamientos virtuales, disposicio·
te, del objeto, más que esa apariencia, que su lIes exclusivamente ópticas y en número limita·
superficie, y ninguna calificación es posible. (Los do. Pero al menos es indispensable, para que
adjetivos calificativos son por otra parte cuida- esas combinaciones sean realizables, que la es·
dosamente desterrados de las "nuevas novelas"). tructura interna de la obra esté regulada éon una
Para hacer captar, por una comparación fácil, precisión rigurosa, matemática, y que todos los
esa despersonalización absoluta del objeto, po· recursos constructivos estén ofrecidos sin que ·la
dríamos soñar en un cuadro que presentaría las construcción misma sea edificada. En suma, se
cosas sin conferirles ni valor ni perspectiva je- trata de obras esencialmente abiertas, abiertas en
rarquizante, y se limitaría a situarlas por entero el espacio neutro, y desprovistas de la noción que
arbitrariamente en un espacio no sensibilizado. hacia de las novelas tradicionales un despliegue
Resulta un fenómeno extremadamente curioso lineal: el tiempo.
que nos hace abordar eso que resulta necesario El tiempo está severamente abolido en las
llamar, a falta de una palabra más apropiada, la "nuevas novelas", y las repeticiones de adverbios
estética de la "Nueva Novela". Esos objetos no temporales, corno ahora, entonces, etc., no lien·
mantienen entre ellos ninguna relación determi- d~n precisamente sino a destemporalizar la obra
nada por el escritor, pero no nos es posible, a situándola en una suerte de eterno presente. La
nosotros, lectores, no conferirles una. Es pues "Nueva Novela" no representa ya, presenta, en
entre esos objetos, en sus interacciones fortuitas los dos sentidos de ese verbo: ofrece a la vista,
y perfectamente libres, que situaremos lo esencial: y hace presente el universo exterior. Mucho más
elaboraremos una estética de las relaciones. próxima en eso de Beckett que de Proúst, la
Relaciones todas espaciales (pero, 10 hemos di· "Nueva Novela" 11a abolido pues una de las co-
cho, ese espacio no está sensibilizado, es decir ordenadas que estuvo hasta llOY indisolúblemen-
que no se presta a ninguna configuración psico. te. ligada a la del espacio: el Tiempo ya no exis·
lógica) que somos susceptibles de constituir, de te. ¿Por qué?
deshacer, de rehacer, de recomponer para des· Las novelas tradicionales están fundadas sobre
truirlas otra vez, a la manera de las imágenes la interioridad de la vida humana; se refieren
que formamos haciendo girar un caleidoscopio. a nna profundidad psicológica en el abismo de
Dicho de otra manera, nuestra mirada dará, no la cual intentarnos, siempre, asir, reasir, salvar o
una significación, sino un sentido momentáneo a prever el tiempo. Los poetas, de Horacio a Ron.
la conjunción de los objetos. La novela, de esta sard y a los Románticos, fueron perseguidos por
manera, será pues esencialmente polivalente, ofre· el tiempo perdido y a reconquistar, como Proust.
cerá sentidos múltiples a partir de un cierto nú' Esa dimensión temporal no existe más desde que
mero (infinito) de combinaciones posibles; o di· ya no es la interioridad la que cuenta, sino la

23
misma exterioridad del hombre y de las cosas. nómeno de la creación en "En el laherinto", de
La novela deja de ser el confesor de conciencias Rohhe·Grillet. Otros tantos "sentidos" que se des·
en derrota, propone simplemente a la mirada des· prenden de la novela exactamente como se des·
cubrir el mundo tal como es, y no tal como nues· prenden del poema, si por lo menos uno se re·
tra ilusoria voluntad de transformarlo querría fiere por ejemplo a la poesía de René Chal', de
que fuera. El mundo "está ahí". Pasamos de la Du Bouchet, de Jacques Dupin y de un cierto
estética a una actitud netamente filosófica, y pa· número de los más grandes poetas actuales. Que
ra simplificar muy rudamente, podríamos decir las técnicas apropiadas sean profundamente dife·
que la "Nueva Novela" coincide con la actitud rentes de una parte y de otra, nada tiene de
fenomenológica que intenta asir en las cosas, no sorprendente; sin emhargo, el· rigor extremo de
un "en si" presuntivo de carácter antropomórfi. un René Chal' no tiene su correspondiente en el
co, sino un "en :5í" rigurosamente reducido a de Rohbe-GrilIet, y el lenguaje de uno, en su
eso que las cosas son de hecho para una mirada fulgurante densidad, no se une con la intención
virgen: su forma, su "estar ahí", su naturaleza profunda del otro cuando rehusa todo lo que
profunda siendo precisamente no ser más que su· perjudicaría a la toma de conciencia instantánea
perficies, aparencias (eso que aparece), formas de una discontinuidad temporal de la cual pri·
sin enigma, impactos de la mirada. Toda la "Nue· vilegia un instante, al cual confiere el valor de
va Novela" podría ser colocada hajo el título de un pasaje al límite. En uno como en el otro,
una inmensa y magnífica novela del escritor aus· somos llevados hasta el horde extremo de nos·
tríaco Rohert Musil: "Un homhre sin cualida· otros mismos, hasta la más íntíma frontera don·
des", y sobre todo: "un mundo sin cualidades". de la luz del abismo y la luz sola no son ya
Pero no un mundo desprovisto de sentido (re· más que una sola luz sobre nuestras verdades
petimos la distinción fundamental a estahlecer más profundas.
entre sentido y significación, o significaciones).
Se trata pues de una ética de la cual el poema
No hemos dicho todavía, pero no podemos evi·
(sobre todo y primero con René Chal') ha dado
dentemente decirlo todo en un artículo tan COl"
antes que la novela la exaltante certeza. El poe·
to, que las novelas de Rohhe.Grillet y sus ami·
ma y la novela son actos por los cuales el hom.
gos están privadas de toda anécdota conductora,
hre se propone encontrar su lugar y su justifi.
que los personajes son anónimos, neutros, que el
cación en un mundo restituído a su naturaleza
relato, en la acepción tradicional de ese término,
primera tal como una mirada, desemharazada de
no existe, que la ohra es multifacética y poliva·
las anteojeras mistificadoras qne la cultura le im·
lente: ella se sitúa en, o más hien ella se ahre
pone, puede asirla. No estarnos lejos de pensar
sohre la nada, sobre el vacío. Pero en ese vacío
también que la actitud de los mejores poetas de
se erige alguna cosa, al término de las interfe·
nuestra época y de los novelistas más audaces es
rencias (que hemos señalado) entre los ohjetos
susceptible de proporcionar los elementos de un
que allí son proyectados sin que se sepa muy
humanismo radicalmente nuevo. Pueda ese hu·
hien por qué. Esa "alguna cosa" son, por ejem.
manismo profundizarse, generalizarse y sustituir
plo, los celos en la novela de Rohhe.Grillet ti·
a ese que padecemos desde el Renacimiento que
tulada justamente "La celosía", pero unos celos
se supuso, pese a lo regional y accidental que
no descriptos, ni aun evocados directamente, unos
era, exportable y transmisible. Nuestro tiempo,
celos que "son" las cosas, los ohjetos, las pa-
decididamente, es el tiempo de las fundaciones.
lahras (ellas mismas presentes como cosas) de
la novela. Lo mismo ocurre con la ausencia,
en Marguerite Duras. Así como se trata del fe· Traducción de RODOLFO ALONSO

24
Jesús C. Guiral

Radiografía del Teatro Traducido

l. La traducción teatral menos- como a autores y obras propios. La


verdad es que, en cuanto a teatro se refiere, el
fenómeno internacionalista incursiona en las na-
1. Situación.
ciones, recrudecido, como un producto eminen-
El término "radiografía" ha de desenterrar, for- temente postbélico. Pero no creamos que la ava-
zosamente, el correlato mental "presnnto enfer- lancha hunda fronteras universalmente. Somos los
mo". No solemos radiografiamos -aunque en- países hispanoparlantes en los que, predominan-
tre cuItores del h~mor negro se haya dado ya temente, ha engarfiado con más hondura sus ga-
el caso- por la sola satisfacción de enviar la rras la euforia de la traducción teatral.
sólida apariencia de nuestra estructura íntima a A nosotros, por tanto, nos toca analizar la si-
los amigos. Toda radiografía requiere cierto gé- tuación.
nero de precauciones. En el tiempo de exposi-
ción, en la interpretación posterior de la placa, 2. La traducción en sí.
en el cuidado con que el radiólogo ha de ma-
nejar el aparato. "Encounter" de Ahril (1965) publica un inte-
La presente radiografía pretende objetivar un resante ensayo de Robert Graves sobre "Los prin-
hecho, en primer término. Tras esquematizarlo, cipíos morales de la traducción" 1). Graves es,
intentará el análisís uIterior del teatro traducido ante todo, un poeta de líneas descarnadas. Un
en un lugar preciso: Montevideo. No se admi- captor de experiencias triviales, diarias, elevadas
ten presunciones gratuitas a priori. Con excep- al plano puro del lenguaje poético. Un verdadero
. ción, claro está, de la afirmación inicial de la enamorado de la lengua inglesa, más conocido,
existencia en varias partes del mundo del teatro sin embargo, por sus novelas históricas y por sus
traducido. Un fenómeno, por otra parte, que sal- traducciones a la lengua inglesa. En esta especie
ta a la vista fácilmente. de "confesiones de un traductor", R. Graves re-
El siglo actual mantiene un sano signo inter- sume su credo con una ipgenuidad convincente.
nacionalista. Pero también nos ha acostumbrado Incito al lector a leerlo como un complemento
nuestro siglo al deterioro, al derrumbe paulatino técnico necesario en el que no nos podemos de-
de las relaciones entre diversos organismos inter- tener. Lo que nos interesa destacar de su artícu-
nacionales oficiales. Algo, al menos, se salva. En lo es su centralización del problema: "¿Qué ne-
arte en general, y en teatro en particular, pare- cesita el lector? ¿El texto literal ( ... ) o algo
cería que se ha conseguido un acercamiento po- un poco más legible? .. " "Cuando se traducen
sitivo entre las naciones. Conocemos algunos au- mis libros a otras lenguas, prefiero mejor que
tores y obras de otros países tan bien -por lo el trabajo lo ejecute alguien que escriba bien su
lengua materna -es decir: alguien que piense
claramente- y no que lo haga un experto en
lESUS C. GUlRAL es profesor de filosofía y literatura inglesa".
novelista. Publicó, en 1964, su novela LOS ALTOS Es cierto. La eterna polémica sobre traducción,
MUROS (Premio Editorial Alfa) y después cuen· versión, etc., diríamos que es tan antigua, al me-
tos en los diarios EPOCA :r LA MAÑANA. Na- nos, como la sutil técnica de Séneca empeñado
ció en España ,. vivió en Irlanda varios años en dar nuevos matices a algunos de los vocablos
antes de radicarse en Montevideo Anuncia una griegos que Cicerón introdujo -previa elegante
nueva novela sobre tema sudamericano. traducción- en la lengua latina. Lo de "Tra-

25
duttore, tradittore" ya es también un lugar de· Entre estos criterios racionales, a) y b) apa·
masiado común. recen como los más valederos.
La opinión generalizada es que ninguna tra· El reconocimiento uuiversal de un autor atien·
ducción puede dar la exacta dimensión del ori· de primariamente a un aspecto educacional, culo
ginal. En consecuencia, se acepta que el esfuer· tural, necesario para el público. Secundariamen'
zo consiste en buscar el camino menos impero te (se supone) obedece a un éxito asegurado por
fecto dentro de la imperfección misma que ya el prestigio del autor.
es -en sí- la ingrata labor del traductor. En el criterio selectivo del oportunismo se
El equilibrio entre la fidelidad del texto ori· amalgaman ambos aspectos (cultura. éxito) de
ginal y el sentido de ese mismo texto configura un modo más indiscernible. La circunstancia, el
la piedra de toque de toda traducción aceptable. fugaz momento histórico pueden justificar un
y en teatro ésto resulta mucho más peligroso. apresuramiento en la seleccin de una obra de·
Nadie con algo de amor por el propio idioma terminada. Pero, en general, no se excluye la
resistirá oir sobre un escenario una jerga tan justificación de selección de una obra (caso "El
incomprensible como ésta: Vicario", por ejemplo) cuando interesa conocer
"Puse cien monedas en la ranura del bandido lo que en otros países es motivo de polémica.
manco y sólo escupió cinco". El público merece el esfuerzo que representa
Y, a pesar de todo, es una traducción acepta. darle lo más rápidamente posible esa actualidad.
da y publicada. (Espero que nunca haya sido Por consiguiente, tanto a) como b) validan, en
lIeváda a escena) .(2). Porque un teatro no es términos absolutos, la selección de una obra tra·
un libro. Sobre un escenario no hay lugar para ducida para presentarla ante un público ávido
notas eruditas, aclaratorias. Lo que se dice pasa, de teatro.
desaparece. Se entiende o no se entiende. Ningún Pero seamos justos. Llevado al extremo, el as·
espectador está obligado a leer la obra antes o pecto cultural -si éste es el fin primariamente
después de verla. perseguido, en realidad- desembocará, lógica.
Aclaro todo ésto sobre la traducción, antes de mente, en nn permanente esfuerzo educacional
proseguir. Pero no es éste el camino que direc· hacia el público y no a esporádicos saltos en el
tamente nos concierne. Los problemas técnicos vacío. En otras palabras: habría de recorrerse la
de una traducción quedan, por el momento, fue. gama total de los clásicos universales (de Esqui·
ra de nuestro objetivo. Quiero indicar -eso sí- lo en adelante) en una especie de ciclo teatral
que la pantalla de la práctica·técnica traductiva recurrente, bienal o trienal, que permitiese a las
esconde raíces más sutiles, más invisibles que las nuevas generaciones el contacto seguro con la
meramente particulares. tradición teatral. El experimento se ha llevado
ya a cabo con éxito a largo plazo en otras par·
3. Criterios selectivos. tes.
En cuanto al criterio oportunista señalemos
En principio hemos de coincidir en los moti· que en él ya pierde fuerza el tinte de valedera
vos que juegan papel de seleccionadores de un universalidad. Junto a cada obra oportunista tra·
autor teatral o de pna obra en traducción. Ha· ducida "podrían" relegarse injustamente varias de
blamos de criterios "racionales". Estrictamente autores nacionales. Libretos de autores naciona·
racionales, justificables. Creemos que habrá acuer. les que aguarden (y se cuarteen, de viejos) en
do en que estos criterios selectivos deben ser la espera. Obsérvese que decimos "podría" ha·
exclusivamente: ber y no que "haya". La apariencia de juego
de palabras que tiene la frase espero se como
al renombre universal del autor, prenda mejor en la segunda parte.
b) oportunismo controversial de una obra, El criterio de entretenimiento no justifica la
c) entretenimiento. traducción en la mayor parte de los casos. Sen.
cillamente porque lo intrascendente, lo ligero,
Es decir: descarto como "irracional" cualquier lo humorístico, es, en un porcentaje elevado, pro·
otro criterio (pedantería, desprecio hacia lo na. pio de una nación. Las ídeas pueden traducirse.
cional, etc.). De hecho, me resisto a creer que La peculiaridad más o menos íntima de un como
influyan en la práctica selectiva en ningún país. pIejo humano, puede solamente "entenderse" a

26
travé" c:'_' pna traducción. Nos sonreiremos con Entiéndase bien que la elección de dicho pun•..
gesto cOii.¡;rensivo ante el entusiasmo de un pero to IÍnico de referencia de ninguna manera re.
sonaje por el "baseball". Intentaremos penetrar presenta nuestra coincidencia total con sus crío
el problema de un pescador irlandés que no pue· ticas concretas a ciertas obras; ni nuestra inten·
de terminar de tejer su tricota blanca para el ción ha sido prescindir desdeñosamente de la
día de San Patricio. Trataremos de familiarizar· labor crítica restante. Sólo que a nuestro pro·
nos con el complejo de ·culpa de toda una ge· pósito le resulta estadísticamente más cómoda la
neración germana. Pero en el estadio no ve· síntesis semanal que ofrece una publicación de
mos (todavía) más que fútbol. Nuestros pesca· este tipo.
dores no tejen: pescan cuando pueden. Nuestros Once obras suben, bajan, sufren, agonizan, ríen
complejos de culpa no proceden precisamente de desde las carteleras montevideanas en el mes
genocidios algunos. Por eso nunca podrá llegar. indicado. Una sola aparece hablada en un idio;
nos por completo un mensaje de entendimiento ma extranjero: "The Drnnkard" de W. S. Smith.
en una traducción. Una obra tan episódica en las carteleras como
la unión de actores que la pone en escena.
11. El teatro traducido en Montevideo El resto (diez obras) nos presenta:
-Dos obras en idioma vernáculo ("La Barra·
l. Panorama. ca" de García Lorca y "Las picardías de Ton·
tín" de Raquel Azar).
A fines de 1964 me comentaron la proporción
-Ocho obras en traducción..
exagerada de obras traducidas en teatros madri· Proporción montevideana: 4:1. Por tanto 80
leños. Al querer cerciorarme de esa afirmación 0/0 de traducciones, 20 % de obras en idioma
comprobé que, en efecto, la proporción era 2:1.
nacional.
Por cada dos obras de idioma vernáculo, existía Examinamos ahora el valor objetivo de esas
una traducida. Esto es: 66.6 % en español freno obras traducidas. Para el criterio de puntaje va·
te a 33.3 % de obras en traducción. mos a seguir las recomendaciones semanales de
Descuento, desde luego, las infaltables "revis· la crítica indicada. Asi, ningún asterisco será ver·
tas". Me refiero sólo a piezas teatrales propia· tido por nosotros como M (mala), y numérica·
mente dicllas (3). Cuando en estos días quise mente le asignaremos O puntos. Un asterisco equi.
constatar la proporción bonaerense, la sorpresa valdrá a R (regular) y a 1 (un) punto. Y así
subió de grado: 3 :4. Prescindiendo igualmente procederemos en la escala: B (buena), 2 pun-
del género revisteril, a principios de este mes tos. MB (muy buena), 3 puntos. E (excelente),
una cartelera de Buenos Aires presentaba, aproo 4, puntos. Cuando en la página de crítica el as-
ximadamente, cuatro obr25 en traducción por ca· terisco aparecza entre paréntesis no lo compu-
da tres en idioma nacional. Aquí ya ganaba la taremos, toda vez que se refiere a la puesta en
traducción (57.1 %) a la lengua vernácula escena o dirección, pero no al valor intrínseco de
(42.9 %) (4). la obra.
¿ Qué ocurre entre nosotros?
Hemos rastreado el panorada ofrecido en el OBRAS TRADUCIDAS DEL PERIODO
período de un mes que ha precedido a este tra· 15 DE MAYO A 15 DE JUNIO DE 1965
bajo (15 • Mayo • 15 Junio). Intentaremos re·
sumir el teatro que "se nos da" desde los es· Calif.
Obra PU"!1t.
cenarios montevideanos.
Antes de continuar, nótese:
1. La casaca encantada R 1
2. Te hablo de Jerusalén R 1
19) Que para obviar toda apreciación perso· 3. El asesino sin sueldo R 1
nal en la presentación de ese panorama, acudimos 4. Un hombre para
a críticas ajenas; todos los tiempos R 1
29) Que para soslayar la comparación de 5. El Vicario R 1
apreciaciones entre diversas críticas de una mis· 6. Una luna para el bastardo M O
ma pieza teatral elegimos un solo punto de re· 7. El hamlet del barrio judío M O
ferencia: un semanario. 8. Espectros

27
2. Balance. traducción ni la obra en sí misma. El resto que-
El frío esquema del cuadro no tendría mayor daba librado a la categoría de selección con cri·
trascendencia que lo anecdótico de la situación, terio de entretenimiento. Pero ni aún así com-
si no coincidiera con una curiosa reacción de la placen del todo, como tales.
crítica. En efecto, los críticos aluden en varias
de esas obras a su desacuerdo con la traducción 3. El autor nacional.
presentada. Incluso en algún caso se insinúa el
papel secundario en su país del autor de una Hace tiempo asistí a la representaclOn de una
cierta obra. obra traducida. La puesta en escena resultó ex·
"De "Una luna para el bastardo" se dice que celente. La actuación, inmejorable. Lo curioso es
hay en el diálogo una " ... verbosidad por mo· que la ramplonería de partes del texto mejoraba
~entos agobiantes en el texto". Y que la obra
en la traducción. Y no porque la versión fuera
" ... acusa una ampulosidad de estilo, una abun· muy buena, sino porque al ser vertidas a nues-
dancia a menudo irritante de repeticiones y una tra lengua literalmente ciertas expresiones idio·
general flaccidez de las palabras, que se agrava máticas del texto original inglés, quedaban neu·
en la versión de Teatro Libre por los errores tralizadas exóticamente en los oídos del público.
de una espantable traducción anónima" (5). Se rodeaban de una resonancia vagamente incom-
"Espectros" que es "una obra que pudo ser prensible. No era eso, sin embargo, lo pretendi.
audaz a fines del siglo pasado, hoy sólo es tea· do por el autor. De hecho, cuando se entablaba
tro de intérpretes ... " y se añade: "Una vez de- un diálogo entre homosexuales en escena, el len·
cididos a acometer Espectros, los responsables de guaje se hundía en el vagoroso tono de lo tra·
Teatro Circular descartaron o confundieron muo ducido en penumbras. Pero la escena fue aplau.
chos pasos de aquel proceso inevitable. Es cier- dida por el público. Error para los selectores si
to que se podó el texto, que se afinó la traduc- creyeron que era por la obra. El público aplau·
ción (anque no siempre se note)"... (6) dió porque plásticamente estuvo perfectamente
Y para no alargar demasiado la lista, observe· amhientada la escena. Aplaudió a sus actores.
mos que "El asesino sin sueldo" está "no muy Cuando salí no pude evitar una sombra de ad·
bien adaptado", "El Vicario" se resiente de miración hacia los actores. Pero en la mente
"adaptación y versión desparejas". "Un hombre pugnaban por encontrarse dos preguntas:
para todos los tiempos" propala "un texto dis· po ¿ Qué hubiera ocurrido si un autor nacio·
cutible, desequilibrado y por momentos tedioso" nal hubiera elegido ese tema? Probablemente se
(7). "El Hamlet del Barrio Judío" proviene de 1mbiese considerado tema trivial para una obra.
nn autor lB. Kops) "que comparte ( ... ) una El autor extranjero pasó su contrabando de li·
honrosa posición de segundo plano en el pano· gereza en la complicidad de la traducción.
rama de la nueva dramaturgia británica ... " (8). 2[). ¿. Cómo hubiesen reaccionado actores, di·
"Te hablo de Jerusalén" es un cspectáculo " ... in· ,'~ch"\r, público, si en la escena de los homose·
citante, a pesar de las debilidades del texto y x1Lale, el autor nacional hubiera usado, legíti.
de la puesta en escena; abre una puerta de fá- mamente, un diálogo realista con las inflexiones
cil entrada al público, lo engatusa, para propo- de voz, y demás características que la traducción
nerle por último una reflexión seria sobre el y la versión escénica diluyeron? Rechazo, posi·
destino político de la 'sociedad actual" (9). blemente.
Como puede verse, es sólo "La casaca encano El público se desacostumbra, se deseduca a si
tada" espectáculo para niños) la única traduc- mismo, al no encontrarse con su lengua diaria,
ción que se siente protegida, intocada. real. Aparte de que una esforzada puesta en
A posteriori, pues, surge la pregunta. ¿Dónde escena presenta un éxito aparente. El público
ha radicado la ventaja de esas obras en traduc. cree que está ante una obra de primera catego·
ción? !Tenemos autores elegidos con criterio de ría, cuando en realidad presencia los esfuerzos
renombre (O'NeilI, Ibsen, Ionesco). Pero no de un autor de segunda o tercera.
conforman ni la traducción, ni la obra elegida No sólo sufre el público sino los autores na·
en sí. Se ha presentado en ese mes una obra cionales. (lO) Los responsables de la selección
con criterio de actualidad oportunista ("El Vica. elevan anualmente el índice elevado de mor·
rio" de Hochhuth). Pero tampoco gustaron ni la tandad en las filas de los autores nacio·

28
nales. No es sólo -hecho ya conocido- la una realidad. Y la realidad americana -que aho·
tortura, el relegamiento a segundo plano a que ra parece llamar a nuestras puertas más fuerte;
se les somete. Es que, además, en el ambiente al menos parece que prestamos más atención a
teatral donde esto ocurre el autor nacional co· los golpes sobre la puerta- nos despierta a una
mienza :-inconscien~emente, tal vez- a hácerse actualidad común. A integrar una realidad que
adepto a la mimesis. No porque crea, en su tal vez nunca se quiso ver de cerca. No me
fuero intimo, que la imitación sea mejor que lo toca a mi analizar el por qué. Tampoco podría
que escribia anteriormente, sino porque tal vez así hacerlo.
su obra sea considerada aceptable. Con lo que Pero no se crea que en estas pagmas se ha
1) la verdadera problemática nacional nunca optado por un nacionalismo de país y país. Se
saldrá a escena y trata de un nacionalismo americano. Tampoco
2) el teatro nacional insistirá en vestirse serviría la saturacióu de autores nacionales COl¡,O
-cuando lo dejen aparecer sobre el escenario- Ílnico remedio a nuestra enfermedad de teatro
trajes de talles grandes o chicos, que no le traducido. Obsérvese que en ningún momento
sentarán bien jamás. hemos excluído las traducciones cuando un cri·
¿Recuerdan a aquel muchacho que decía terio racional recomienden autor u obra. Aunque
siempre "sófal" en vez de falso y "gófue" en el ideal -eso sí lo hemos insinuado- sería un
vez de fuego? La anécdota -con variantes- es· repertorio clásico, cíclicamente dístribuído. Pero
pero que sea conocida. No lo podía remediar. el tipo de teatro nacional que purifique nnestro
Le aquejaba una especie de vesrre congénito panorama ha de venir de la lengua que hablamos.
cuando las palabras comenzaban por f. Con los Tiene que ser de dimensiones americanas.
años mejoró. Al menos cuidó evitar el nso de Me resisto 11 creer que en cada uno de los
los vocablos traicioneros. En el ejército intenta· paises americanos no haya ni siquiera una obra
ron enseñarle. Una tarde el Sargento Instructor por año que merczcamos conocer en Montevideo.
se encerró con él por dos horas en una habita. Sin traducción. Tal como se escribió. Con el
ción dispuesto a quitarle en definitiva aquel vicio mismo mensaje. Puede ser que rernlte más dura,
de dicción. A la salida de la clase, un oficial menos agradable, menos "arrastradora". Pero nos
oyó sorprendido cómo el propio Sargento Ins· estamos jugando nuestra realidad misma si con·
tructor recriminaba a un conscripto por el estado tinuamos tras la cortiua de humo de la traduc·
deplorable de limpieza en que mantenía su ción. Un ligero cambio verbal (para aquellos que
"silfu". piensan que el idioma "peruano" no es lo mis-
El punto es saber si al querer cambiar de mo que el idioma "castellano" o que el idioma
trayectoria no se habrá ya acostumbrado a todos "uruguayo") en un diálogo nos pondría la obra
a decir "silfu". Las esperanzas se difuminan para a tono con nuestro lenguaje sin necesidad del
el país que se deje impunemente inundar por laborioso traductorio. "El bordíllo de la acera"
el teatro traducido. en una obra que no procediera de nuestras lati·
tudes bien podría ser cambiado sin mayores pro·
4. Lo nacional. blemas en "el cordón de la vereda" para uso
nuestro privado. Y si no nos suena bien el "que
Una última aclaración sobre el sentido de "na· se hizo flccos" colombiano, lo podemos cambiar
cional". Puede pensarse que si superamos en en un familiar "se lIizo pedazos"... Pero vería·
proporción de obras teatrales traducidas a otros rnos la obra peruana o la colombiana. Aunque no
países es porque somos más universales. En el se hiciese el pequeño cambio, siempre seria me·
fondo la satisfacción oculta del piropo interna· jor que soportar "bandidos mancos" en vez de
cional nos satisface a todos. Pero decir que tal tragamonedas. Aparte de que la extensión de
o cual país americano es el más europeo de Amé· nnestro propio vocahulario recibiría una buena
rica, envuelve una contradicción en términos ine· inyección.
vitahle. "Europeizante" sería más exacto. Y, sin Eso sí. Abandonados frente a la desnude:>: de
embargo, no habrá de negarse que nuestra si· nuestro propio idioma sería más difícil metamor·
tuacionalidad no puede ni debe ser eriropeizante. fosear realidades ante el público. Porque soste·
Situación americana, no significa oposición a lo nernos que es más fácil enfrentarse a un auditorio
europeo. Sencillamente establece un hecho. Pulsa y provocarle ensoñaciones lejanas, que jugarse. a

29
cara descubierta, la realidad. Un elegante aficio· de enfrentamiento con el púhlico, en el evadirlo
nado sajón habla de las carreras de Ascot, por de su circunstancia concreta- radique, en buena
ejemplo. En un lenguaje en el que cabe cual· parte, la proliferación de "versiones en español".
quier referencia que no puede el púhlico como
(1) Eucounler. april 1965, págs 47-55.
probar. Pero trasládese el mismo parlamento a (2) Orfeo desciende. según la trad. que ofrece
una obra de ambiente cercano. Entonces el voca· Ed. Sur. - Es. Ars. 1960.
(5) Gerardo Fernández en "Marcha" (28/V /65).
bulario, las referencias del "burrero maroñense" (6) G. A. Ruegger en "Marcha" (17/Vl/65).
(7) MARCHA, pág. 24 (28/V /65).
han de ser concretas y comprobables. Laconvic· (8) MARCHA, pág. 17 (4/Vl/65).
ción en el actor, el interés del púhlico por algo (9) A. Rama en "Marcha" (19/lIT/65).
(3) ABe. 22 Nov. 1964.
que es "suyo" aumentan en grado de exigencias. (4) La Prensa. 6 junio 1965.
(10) Sobre el sentido que damos a "nacional", véa-
Hágase la prueba. Tal vez aquí -en la facilidad se el próximo NI? 4.

ENCOUNTER
NUMERO ESPECIAL SOBRE AMERICA LATINA

Incluye colaboraciones de: John Mander, Juan Rulfo, James Monis, Al-
bert O. Hirschman, Víctor Urquidi, Keith Botsford, ArIlold Toynbee, J.
H. Elliott, Julián Pitt - Rivers, Alistair Hennesey, Emmanuel de Kadt,
S. H. Finer, Alastair Reid, Joao Cabral de Melo Neto, Lawrence Alloway,
Lewis Hanke, Jorge Luis Borges, Hugh O'Shaugnesy, Richard Morse,
Emir Rodríguez Monegal, Malcolm Deas. Poemas de: J oao Cabral de Me-
lo Neto, César Vallejo, Nicanor Parra, Octavio Paz, Carlos Drummond de
Andrade.

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La revista literaria inglesa de mayor circulación
Distribuye en el Uruguay

Librería • Editorial Alfa


CIUDADELA 1389 MONTEVIDEO

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Hugo Gorda Robles

Héctor losar y la música de nuestro tiempo


La mUSlca uruguaya ha cumplido una trayecto· La imagen del artista como uu ser al margen
ria que, salvo las pequeñas variantes regionales, de algún aspecto de la realidad, que pudo ser
es nna réplica de los restantes países sudame· la de otra época, no es seguramente la de los
ricanos. En ese camino recorrido ha llegado, con momentos que vivimos. Esa actualidad "iva y
la obra de Tosar, la definitiva incorporación de abierta, reflexiva y espontánea, de un hombre de
nuestro país a la realidad sonora del siglo XX. hoy enfrentando a los problemas de su mundo,
Sin ignorar la labor cumplida por valiosos aro es un testimonio más de la esencial condición
tistas que lo procedieron, queremos poner el contemporánea de un artista. Las respuestas de
acento sobre ese mérito indiscutible del compo· Tosar se suceden acordes con la tónica de la
sitor que ha vuelto por pocos días a su país para época y fluyen con la naturalidad, sin prisa ni
dar a conocer su "Te Deum", una de las últimas pausa, de las meditaciones maduras. No hay pre·
obras que realizara. Tosar encarna la definitiva guntas que sean inéditas para un artista abierto
superación de los conceptos estéticos del siglo a los cuatro puntos cardinales de la realidad.
pasado, en particular la idea de un nacionalismo "No tengo un método de trabajo en sentido
postromántico. Trae para la música uruguaya UD estricto -nos dice. Generalmente cuando se me
sincronismo con las más avanzadas corrientes de ocurre una idea para nna nueva obra, puedo
la música y se ubica al mismo tiempo, juuto con pasar largo tiempo en los planteas previos. El
Ginastera, en la primera línea de los composito· plan general y la noción del conjunto en la ma-
res vivientes americanos. yoría de los casos avanza muy lentamente. Des-
Desde 1961 ha estado trabajando por invitación pués, cuando tengo bien aprehendida la totali·
del maestro Juan José Castro en el Conservatorio dad, puedo iniciar el trabajo concreto de compo·
de Puerto Rico, que fundara Casals. Allí ha te· sición, la redacción, por decirle así, de la obra.
nido a SU cargo el Departamento de Teoría, dan· Esta etapa es mucho más rápida y suele progre-
do clases de composición, armonía y forma. En sar a grandes pasos".
los últimos tiempos, como la enfermedad de A veces, sin embargo, sucede que este andar se
Juan José Castro arreció, tuvo que suplantarlo interrumpe. Algo detiene la marcha del campo·
interinamente en la dirección del Conservatorio sitor y Tosar nos cuenta que puede entonces
y en la conducción de la Orquesta Sinfónica de dejar descansar una obra inacabada, meses o
Puerto Rico. años. Su experiencia hace que no se preocupe
Conversar con Tosar es una experiencia coro demasiado por ello. Sabe que al cabo de cierto
dial y fluyente. A pesar de un aire contenido y tiempo, ese obstáculo invisible se quiebra, desa·
casi tímido, al calor del diálogo se franquea rá· parece y otra vez los elementos que van integran.
pidamente. Su discurrir es serio y meditado. do el todo continúan ordenándose en el pentagra·
Tosar ha reflexionado largamente, sin ninguna ma. Tal es el caso de una Suite para clavichém-
duda, todos los problemas que la creaClOn plan. balo (o piano) que pensó cn cuatro tiempos. Este
tea a un músico responsable en nuestros días. -plan se ha cumplido a medias. Ha escrito hasta
el momento actual dos de los cuatro fragmentos
HUGO GARCIA ROBLES, uruguayo, cultiva la previstos: un capricho y un tango. "Sé, nos dice
crítica musical y realiza trabajos de programación Tosar, que en cualquier momento retomaré el
para la Radiodifusión oficial. Ha publicado traba· trabajo y surgirán los dos tiempos restantes".
jos de crítica en las revistas DESLINDE :r TRI· Pero hemos quedado atentos a la designación
BUNA UNIVERSITARIA. Próximamente apare· de uno de los trozos ya escritos: iun Tango de
cerá, en las edicio1les EL LIBRO SONORO, U1l Tasar!
importante texto suyo sobre la evolución del "Sí, un tango por su formulación rítmica; es
Folldore musical. atonal y no tiene ningún elemento melódico, ex·

31
cepto un fragmento de "La Cumparsita". Nece- instrumentos tradicionales (saxófonos, por ejem-
sitaba una idea melódica y advertí que todas las plo) se remontan a la segunda mitad del siglo
que se me ocurrían eran demasiado subjetivas, pasado. Por qué detener la invención de nuevOIi
fuertemente..~argadas f'1Ul"la efectividad que ~o medios? No hay ninguna razón para que el pro-
quería. Misnecesídadesera· otras; buscaba una greso técnico no beneficie también a los instru-
imagen impersonal de la melodía de un tango mentos musicales.
y fué entonces que imaginé tomar un trozo de "La sensación que senti en el laboratorio elec-
"La Cumparsita". trónico de la Universidad de Columbia fué de
¿El. tango como expresión musical popular? omnipoderío. Todo lo que un compositor pudo
Sí, musicalmente me interesa, en particular el desear alguna vez era aqui posible. Y aún más:
repertorio temático de la "Guardia Vieja". Hay aquello que no imaginó o deseó nunca, lo que
allí cosas hermosas; algunas de ellas las encuen- un oido humano nunca oyó, también era posi-
tro muy bien vertidas por Troilo - Grela". ble. De esto último se desprende una extraña re-
Pero mientras la Suite aguarda su continuación lación entre la máquina y el compositor: El saber
Tosar está trabajando en otra obra. Es un en- que la máquina nos puede sunlinistrar más de lo
cargo de la Comisión del Tercer Festival Lati- que concebimos".
noamericano de Caracas. Me solicitaron una obra "AíIOra bien, un músico en el momento actual
sinfónica y se ha abocado ya a la realización de debe elegir. Tiene ante si dos vias: la tradicio-
una composición para violonchelo y orquesta. nal, por muy avanzada que pueda ser y la co-
"No, no se trata de un concierto. Es más bien rriente de la "nueva música"_ Personalmente he
de forma libre. Yo diría que se trata de una fan- elegido la tradicional, pero no pierdo de vista
tasia para cello y orquesta". la otra. Tuve ese contacto fugaz con ella y me
Tosar es un hombre de nuestro tiempo. Está interesa profundamente; creo que es posible dis-
atento a las renovaciones de nuestra época que cernir algo de esa experiencia en mi obra "Aves
se suceden sin detenerse. Pero, ¿ cómo juega este errantes", la más reciente hasta este momento.
cambio continuo, este fluir de nuevas técnicas y En una coyuntura de renovación de mi carrera,
estilos en un artista que ha recibido su forma- la posibilidad de enfrentarme con los recursos
ción en una dirección determinada? Por muy de las nuevas corrientes musicales, fué de real
amplia y heterodoxa que haya sido la enseñanza importancia y de efecto tonificador. Pienso que
que recibió Tosar (Baldi, Honegger, Milhaud, a esta altura de los acontecimientos una innega-
Rivier, Fournet, Copland), responde toda ella a ble influencia de la "nueva música" se ha pro-
una serie de principios básicos. Tonalidad es el yectado sobre las expresiones que se valen de los
más notorio, pero no el único, ya que de inme- medios tradicionales".
diato suponc el empleo de instrumentos musi- La mención que hace Tosar de "Aves errantes"
cales tradicionales. ¿ Cuál es la situación de un nos lleva a dialogar unos instantes sobre esta
músico joven y dispuesto favorablemente hacia composición. No ha sido conocida por nosotros
lo nuevo y cambiante, que siente a cada ins- todavía pero ha sido estrenada con unánime éxito
tante mudar radicalmente el sentido y el valor de critica en Washington en 12 de mayo de este
del sonido como arte? año. Está escrita para once instrumentos (cuar-
Tosar ha hecho la experiencia de la "nueva tetos de maderas sin fagot, corno, cuarteto de
música". Conoció al compositor electrónico ar- arcos, clavichembalo, arpa y percusión) y un ba-
gentino Mario Davidowsky en Nueva York y es- rítono-recitante que tiene a su cargo el texto de
tuvo junto con él en el laboratorio de la Uni- Tagore que da nombre a la obra.
versidad de Columbia. Su opinión frente a las Naturalmente somos todos hijos de alguien. No
nuevas corrientes es muy clara y demuestra que hay tampoco generación espontánea en arte y el
ha pensado perfectamente el problema en su to- propio Tosar admite que sobre su obra gravita-
talidad, y no como mero ejercicio especulativo ron otros creadores, en el libre juego de cono-
sino con la intención de someter al resultado de cimientos nutricios que han experimentado los
ese análisis su propia suerte en cuanto creador. artistas de todos los tiempos.
"La música ha venido manejando, para expre- "Yo diría que en mi obra y por su orden,
sarse, instrumentos que el hombre ha creado a fueron otras tantas etapas, Hindemith, Bartok,
través de los tiempos. Los más recientes de esos Stravinsky y Webern. Hay otros músicos que

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aprecio mucho, que valoro profundamente y que reprochar que enfatiza el brillo orquestal y aún
me parecen fundamentales en la historia del arte el uso de la orquesta, liso y llano, si lo como
contemporáneo pero siempre me he sentido muy paramos con los suaves melismas gregorianos o
lejos de ellos en mi obra. Este es el caso de con las admirables transparencias de la polifonia
Boulez, Stockhausen y Varese". vocal, puramente vocal. de Palestrina.
De una vez por toda debería entenderse que
El "Te Deum", culminación de un artista un título, un molde o una forma son apenas una
etiqueta o un punto de apoyo. A partir de alli
Existe una irresistible tentación de conectar al se levanta el trabajo del artista y es este trabajo
hombre con su obra. Naturalmente que ya no que debemos juzgar. De nada vale reprochar
puede hacerse esto a la manera romántica que a Cervantes que no hizo en realidad un libro de
veía en toda realizacíón la "confesión", el testa· caballerías satirico sino que en su distracción nos
mento sentimental en que un artista desnudaba legó simplemente la "novela" por antonomasia.
su interioridad ante el público. Pero sí puede Volvamos al "Te Deum" de Tosar. Retoma el
seguirse el rastro de una obra en función de la maestro en esta obra la fórmula solista vocal,
personalidad que la creara, por razones más ob· coro y orquesta que ya le diera un espléndido
jetivas. Si el estilo es, como se ha dicho, el hom· fruto: el Salmo.
bre, es porque sin duda un vinculo firme es Pero otro es el aire que circula entre las par·
posible establecer entre un modo de pensamiento tes de ambas obras. Mientras el salmo era obra
y sus frutos, una manera de la sensibilidad y sus reconcentrada, oscura y dramática-, con una parte
resultados. de soprano rica en portamentos casi "expresionis.
Después de una conversación con Tosar es casi tas", el "Te Deum" es comparativamente obra
un desafío especular sobre el posible paralelismo de serenidad y luz.
que vincula al artista con el estilo de su obra. Por su estructura al "Te Denm" aparece como
El mismo aire de circunspección medida y orde· una serie de fragmentos yuxtapuestos, que se
nada, la claridad y rigor intelectuales, la obje. ciñen aproximativamente al sentido del texto con
tividad serena de la emoción, se dan por ambas un criterio objetivo. Así la entrada del solista en
partes. El artista y su obra se parecen. Siempre el "Tu Rex gloriae Christe" emplea al melisma
sucede así cuando la verdad está detrás de la obra, glorificador. El comienzo mismo de la obra, con
cuando el creador se proyecta en su trabajo hasta sus toques de campanas evocan sin duda el es·
ser él mismo su obra. píritu general de alabanza del texto de una ma·
El "Te Deum" que termina de dar a conocer nera formal pero no expresiva en el sentido de
Tosar en Montevideo es una obra maestra, una la emoción. El lenguaje armónico es tonal, a pe·
fecha importante en la historia de la música sal' de todas las libertades. Se emplean modos
americana. El músico se ha servido de uno de los autiguos y también la forma de salmodia respon·
textos latinos más antiguos de la Iglesia. Conocido sodal, dialogando el barítono y el coro en el
también bajo la designación de "Canto ambro· fragmento "Salvum fac populnm tunm, Domine".
siano de alabanza" es la glorificación más so· Hacia el final la obra redondea su estructura
lemne que contiene la liturgia católica. A lo lar· retomando los elementos melódicos y armónicos
go de los siglos fué celebrado con música de del comienzo. A pesar de la activa participación,
todos los estilos. Desde el noble caudal grego· protagonística del coro y el solista, se nota un
riano, pasando por los nombres de Palestrina, cuidadoso tratamiento de la orquesta; hay finí·
Purcell, Haendel, Verdi, y Bruckner, son innume· simo efecto de color, ricos en matices de lo que
rabIes los músicos que se han apoyado en el ano sería una gama de grises, para establecer un
tiguo texto para levantar un edificio sonoro. símil cromático. Combinaciones de maderas y
Tosar lo bace desde su mundo, hoy y aquí. No cuerdas especialmente, que entre versículo y ver·
tendrá sentido reprocharle (pero se ha hecho) sÍculo airean con su intervención el desarrollo
que la obra no tiene el carácter suficientemente vocal de la obra. Cuando ésta concluye sobre la
exultante y comunicativo que el texto debería significativa palabra "aeternnm" parece efectiva·
poseer según un criterio ortodoxo y gramatical. mente que es la eternidad la convocada en la
A Haendel, que celebra con su Te Deum la paz paulatina y dulce disolución del sonido con que
de Utrecht en 1712, seguramente se le puede el "Te Deum" remata su transcurso.

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Octavio Paz

Prontos

El mausoleo de Humayul1
Al debate de las avispas
La dialéctica de los monos
Gorjeos de las estadísticas
Opones
Alta llama rosa
Hecha de piedra y aire y pájaros
Tiempo en reposo sobre el agua

La arquitectura del silencio

El otro

Se inventó una cara.


Detrás de ella
Vivió, murió y resucitó
Muchas veces,
Su cara
Hoy tiene las arrugas de otra cara.
Sus arrugas no tienen cara.

Maduraí
En el bar del British Club
-sin ingleses, soft drinks-
Nuestra ciudad es santa y cuenta
Decía, apurando su naranjada,
Con el templo más grande de la India
(Minishki, diosa canela:)
y el garage T.S.V., (tus ojos son dos peces.)
El más grande también en el subcontinente:
Sri K. S. Chindabaram,
Yo soy familiar de ambas instituciones.
Director de The Great Lingam rnc.,
Compañía de Autobuses de turismo.

34
Samsara
Cara al mar se despliega,
Abanico de piedra, el semicírculo.
Desgajadas de un templo, las columnas
Son nueve. (Los nueve planetas).
En el centro, de pie sobre la basa,
Proa el mentón, la testa pararrayos,
Ungido de alquitrán y mantequilla,
No Ganesha ni Shiva, entre la cáfila
De dioses todavía dios anónimo
Horas también anónimas gobierna
Diestra en alto, calzón corto, peluca,
El general Dupleix, fij o en su cielo
Frente al Hotel d'Europe y el mar sin barcos.

Mysore
Montes azules, llanos colorados,
Cárdenos pedregales, nopaleras,
Magueyes, bosques acuchillados -y la gente:
¿Su piel es más oscura o más blancas sus mantas?
Patrias del gavilán, cielos tendidos
Sobre el campo de par en par abierto.
La tierra es buena para soñar o cabalgarla.
A pesar de las hambres son bien dadas las hembras:
Pecho y cadera llenos, descalzas y alhajadas,
Del magenta al turquesa el vestido vehemente.
Ellos y ellas andan tatuados.
Raza de ojos inmensos, pedernal la mirada.
Hablan en jerigonza, tienen dioses extraños.
Pero Tipú-Sultán, el tigre de Mysore,
Bien vale Nayarit y su tigre de Alica.

35
Carlos Barral

un fin de capítulo

Nuestras caTas ahora,


según me vuelvo hacia tí desde el pie de la cama
y despuntan tus ojos
sobre la cumbre de tus rodillas abrazadas,
repiten una historia en que no entramos
sino con mucha aplicación_

No basta
que tú sonrías
casi en 1m gris del cine, componiendo
anticipadamente tu ?-ecuerdo y ruedes
mejor que otros lo harían tu secuencia
tie?-na y salvaje, y tan banal, que escupen
sin tu permiso los espejos,

mientms
las obediencias de mi mano palpan
la baTra de metal como quién quiere
guardar su tacto cómplice,
exprofeso
de escamoso oropel,
cuando de veras
soy consciente del ritmo de las gotas,
miro las grecas del papel pintado,
sigo la curva noble de la sábana
que se diría atornillada;

y cuando
eres de nuevo tú,
con qué distancia
te contemplo y a través
de qué lente invertida
-transparentes
de vidriada memoria-
me detengo
36
en las 7'odillas que te escudan, juntas,
casi tiros de piedra amaestrada,
o animales heráldicos, lechuzas
de capitel,
con un ojo sin sueño y de amenaza.

Tus rodillas
que son tal vez hermosas, pero un género
en este instante de rigor, y un signo
que los pliegues por dentm multiplican:
Hueso a hueso, dobladas como ahora
pero en ángulo oblicuo, las rodillas
de plumaje metálico, insolentes,
desde el crujiente cuero de los bares,
cuando la luz vacila y tintinean
las puertas empujadas con torpeza,

o al fondo del salón, en sus extremos


vagos,
con reflejos azules de armadum,
que parecen cautivas y se cruzan
como manos nerviosas y taladran
las voces y la sombra hasta quedarse
pintadas en el vaso que inclinaba,

o de luciente piedra en el desnudo


hermético a la orilla de un mar t7"ÍSte
con pelicanos blancos en las ramas,
o de arcilla arañada y como escrita
en tma lengua familiar, quién sabe
si en un parque enjaulado y ya lejano

y en las salas de espera, y en los ojos


turbios de colegial, cuando se abrían
las portezuelas de los taxis, mientras
tmnscurren los minutos y los años
de penitencia nacional, los días
de enrejados y misas con banderas

y en la escuela o las cárceles las voces


se acordan vigiladas y miramos
la rodilla flexible bajo el yeso
celeste, apenas duro y transparente,
y que tiembla nerviosa en el contínuo
crujir de escamas del reptíl horrible.

37
Igual que las ?'odillas
(a pesa?'
de este mtLrO de exvotos soy tu público)
ágiles de jinete e inocentes
que trajitse dormidas a esta p1'ueba
de tu modo de ser según modelos
y debieran tembla1' al aire libre
y en encuentTos sin luna ni preguntas,
exentas de ttL estatua, divididas
por la impe1'iosa bestia de tus afios.

Quienes hemos hablado y qué hemos hecho


-otros- en esta cama? PaT·a quienes
escribes esta página ilustrada
con cuerpo tan gracioso y tan ajeno?

N o pasaTé de tus Todillas.


Debo
cumpliT con mi debe1' y sonreiTte,
mirando de soslayo la cortina
para ver si Tiresias nos observa,
separarme despacio, detenerme
aún más desnudo ante el Teloj, ponérmelo,

y encender sin placer un cigaTrillo.

38
Presentación de Nelson Ramos
por Ruól Zaffaroni
Un dibujo, un poema, la música, una es- hombre de hoy, se define como coexistente,
cultura, o este libro por ejemplo, (1) si como artista contemporáneo.
son de hoy, si nacen en este momento, Ramos existe por la necesidad de accio-
deben estar necesariamente contaminados nar. Poseído de asombro suficiente, está
de actualidad. Deben ser permeables, sur- abierto a los estL.'Uulos de su época, aún
gir atentos a todo lo que vive a su alrede- a los de artes que no practica, aún a los
dor; deben buscar el riesgo, asomar a la de ciencias que no conoce. Ramos existe
duda. hoy y cU::lple su vida al mismo tiempo que
Estas son condiciones indispensables para lo que lo rodea.
que una obra de arte -o para que un
Conoce el pasado pero no se detiene en
hombre- sean actuales. A la contempora-
él; rechaza toda actitud de vuelta atrás.
neidad no le basta con que algo esté en
Conoce el presente y se deja avasallar
determinado lugar. Ese lugar debe ser in-
-rebelándose un poco contra lo estableci-
vestigado, debe ser investigada la hora. No
do, otro poco buscando caminos para dejar
basta estar, es necesario intervenir; es ne-
constancia de la problemática actual, la
cesario sostenerse en una continua averi-
subversión en si misma- avanza palmo
guación, poblarse de miedo, abrirse al dic-
a palmo en la conquista de la realidad
tado de lo conocido y lo desconocido.
más oculta.
El artista está sumergido en este mun-
do, un mundo obstinado en lo nuevo e ina- Tiene especial atención para las corrien-
gotable, un mundo desbordante que un día tes expresivas; para el reciente informa-
inventa sonidos, otro erige a la materia lismo por ejemplo, para el dadá y lo sub-
en protagonista de un cuadro, otro día des- rreal que crecen cada vez más. Esa expe-
barata el átomo. riencia la usa para quebrar rutina, para
Yeso al artista no le duele porque su acumular procedimientos; para inquirir el
obra es el resultado de un acto que se futuro, valorizar la emoción; para llenarse
identifica con la realidad a su alcance. de expresiones recónditas.
El artista no niega nada sino que por el Ramos se entrega pues a la evolución.
contrario acumula vestigios. Viene de echar tinta a los cuatro vien-
Todo lo de antes y lo de ahora le sirve, tos; de poner en libertad su inagotable
lo lleva, le anima a descubrir los electro- -o agotable- naturalidad vertiginosa; vie-
nes de su alma; a manipular un grafo ne de inscribir su vida individual en la
con impaciente conducta; a dar imagen a innumerable oportunidad de vidas que le
todo el áspero torbellino que su fantasma da la mancha.
interior propone. Ahora sabe hasta dónde puede desple-
El arte debe agotar la sorpresa. Para ser garse esa libertad; sabe que la libertad es
testimonio presente y vivo debe nutrirse un ansia que no puede saciar; que es sólo
de un contorno que tiene nueva dimensión una experiencia interior y que todo acto la
cada día. suspende. Sabe ahora que libertad es tener
Si la obra de arte es cosa presente; si es conciencia de una posibilidad; que eso está
dato del cual pueda partirse para algo, en relación con lo futuro y entretejido en
Ramos, por lo que hace, aparece como la existencia; que libertad es precisamente
ese impulso de ocupar el tiempo por venir
(1) Este texto fué escrito para el catálogo de la -sin chocar con nada que lo reduzca-
exposición realizada por Nelson Ramos en el
IstitutoGeneral Elech"ic en Junio de 1964. y que es sólo ese impulso.

39
Entonces Ramos renuncia al ademán yacente y anterior, distinto, de menor ve-
violento; no le interesa ya el ímpetu am- locidad, menudo; un tiempo lleno de niñez
plio de la mancha: esa materia que se rebelde y dadá. Estos dibujos son señales
mueve con un impulso sin mayor determi- que lanza Ramos desde su infancia, desde
nación, que anda con potencia interior lo no vivido; sílabas de frases desconoci-
pero sin voluntad de forma; ahora se en- das, números para sus cálculos imposibles
trega a un lápiz que se conduce con vida ya.
propia, porque le interesa el tiempo más El artista puede siempre encontrar un
allá de su memoria. Estos dibujos son un nuevo camino; su posición eS de cara a
lapso; son un fluir temporal, son segmen- lo desconocido. El arte perdura continua-
tos lineales que crean un momento de nue- mente renovado, inflexible e inagotable.
va y rara duración. Nunca se borra un estilo ni se desecha una
Son resúmenes, son actos comprometidos tendencia; amparándose en un movimiento
con lo que se sueña y no se sabe; son agotado, e incluyéndolo, el arte toma nuevo
dibujos contingentes que en determinado impulso. Así lo que hoy se hace se cons-
momento lo mismo pueden tener lugar que truye sobre la furiosa ola de involución
no tener lugar -pero en general suceden- destructora que fue lo informal, y usando
y se pueblan de sietes, de cuatros, de cá- su misma morfología.
todos infantiles, pequeños circuitos invo- De aquella apología del desgaste y lo des-
luntarios, de signos nerviosos, hombrecitos, truido, de aquel proceso de evidente carác-
robots, cincos, y calaveritas desmoronán- ter negativo que significó el informalismo,
dose. hoy se pasa a construir un mundo de sue-
ño, de imágenes reencontradas, de visión
Amparado en todo aquello que le sumi-
mágica y le mito.
nistra el sueño, lo no pensado y el humor,
Esta nueva figuración despierta las ten-
Ramos llena de animismo y numericidad
dencias que estaban ya latentes en el su-
sus enormes papeles creando campos mag-
rrealismo y con una mayor cuota de re-
néticos, números extenuados y palabras
beldía, sumando a su lenguaje el aporte
remotas y huyendo.
de los últimos movimientos, delata toda
Ramos está instalado en la antesala del aquella vida reservada que quedó sin efec-
mundo consciente: desde ahí sustituye su to por el aislamiento, las represiones o el
consideración de la superficie exterior de temor.
la mancha par una mirada al micromundo Ay de aquéllos que esperaban -seguirán
de la materia y lo ve poblado. Se preocupa esperando -la vuelta a la figuración; de
de sus circulaciones interiores, de su reco- los que siguen esperando que el arte vuelva
rrido interno; se entrega al manejo de un a reproducir un mundo físico y ajeno cuan-
trazo demorado y casi sin propósito, ha- do el arte no vuelve jamás. Ante el apre-
ciendo que el titubeo pierda su condición mio del hombre por explorar sus abismos,
de tal para convertirse en un linealismo el arte ha superado definitivamente la re-
más seguro. Juega así con el lápiz mientras presentación para ser una realidad en sí
éste juega con Ramos, y en ese trato de mismo.
igual a igual suelta su vida psíquica; se Esta metafiguración está más allá de lo
hace sensible al misterio; alucinado e in- no representativo; no es que se abandone
ventivo,desvelado e inconforme, entra en el mundo de la abstracción sino que éste
contacto directo consigo mismo y lo absur- se puebla de monstruos y macacos oníricos;
do, Se zambulle en el onirismo y en lo in- de todo aquello que pueda volcar en imá-
consciente. genes un hombre que suelta sus fuerzas os-
Ramos consigue articular una intimidad curas. La actitud del artista de hoyes
que se ha mantenido callada. Descubriendo temporal y su obra una posibilidad. Son
la conductibilidad de su alma a base de figuras éstas que transcurren y no que
signos que llevan un natural poder de están; que vivieron o van a vivir, que pre-
evocación, anuncia un tiempo plástico sub- paran su acontecer o lo tuvieron.

40
Alexander Solzhenitsyn

Relatos
RESPIRAR conducen a él están bloqueados, como si
fuese un castillo encantado, y tienen todos
Anoche llovió un poco, las nubes cruzan un cartel con una muda prohibición.
el cielo y aún chispea de a ratos. Estoy j Quién vea ese signo en el sendero,
debajo de un manzano en flor cuyos pé- hombre o bestia, debe retroceder! Lo han
talos se deshojan, y respiro. El manzano y puesto allí los que gobiernan esta potencia
el césped que lo rodea se van secando lue- mundial. El signo indica: prohibido pasar
go de la lluvia; el olor dulce y pesado que
a pie, a caballo, volando o arrastrándose.
llena el aire es indescriptible. Lo aspiro
Junto al camino montan guardia centi-
hondo, lleno con él los pulmones, todo mi
pecho, que se satura de fragancia. Respiro nelas con rifles y pistolas.
y vuelvo a respirar, cerrando los ojos, Uno vaga y vaga por el bosque silencioso
abriendo los ojos, y no sé de qué forma es buscando un acceso al lago. Pero no lo en-
mejor. cuentra y no hay nadie a quien preguntar.
Es ésta quizás la libertad, la única pero Se ha ahuyentado a la gente y ya nadie
la más preciosa de las libertades, de la cual se interna en el bosque. Uno sólo puede
nos priva la prisión: la libertad de res_ seguir el cencerro lejano de una vaca o
pirar de esta manera, en un sitio como éste. la huella de un sendero de ganado, al me-
Ningún manjar del mundo, ningún vino, diodía, en un día de lluvia. Y súbitamente,
ni siquiera el beso de una mujer, me re- de entre los árboles, surge el reflejo del
sulta más dulce que este aire limpio y per- gran espejo de agua y míentras uno corre
fumado que se me sube a la cabeza, ¿Qué hacia él, ya sabe que es un sitio que ama-
importa que no se trate más que de un rá todo el resto de su vida.
jardín roedado de edificios de cinco pisos, El lago Segde es un círculo trazado a
como jaulas de un zOOlógico? Ya no oigo compás. Si uno se para en una orilla y
el escape abierto de las motocicletas, el grita (cosa que no hará por temor a que
aullido de radios y tocadiscos, el ruido de lo oigan), sólo un eco cansino llegará a la
los altoparlantes. Mientras pueda pararme otra orilla.
debajo de un manzano después de un cha- Es muy extenso. Densos bosques abrazan
parrón, y respirar, será posible vivir. sus riberas: hileras de árboles parejos, sin
interrupción. Al llegar a la orilla puede di-
EL LAGO SEGDEN visarse toda la costa circular: franjas de
arena amarilla, cañaverales grisáceos, al-
Nadie escribe nunca del lago ni lo men- gún tramo de césped. El agua es plácida,
ciona en alta voz. Todos los caminos que calma, tranquila. Hay plantas acuáticas
aquí y allá, pero en su mayor parte el agua
ALEXANDER SOLZHENITSYN, físico .y m{úe· es transparente y blanca, porque el fondo
mático, fue internado al final de la segunda gue· del lago es también blanco.
rra mundial en un campo de trabajo en la URSS. Aguas solitarias; bosques solitarios. El
Liberado en 1956, rehabilitando en 1957, se hizo lago mira al cielo, el cielo se contempla en
famoso de la noche a la mañana con la publica· el lago. Puede que existan otras cosas en
ción de su novela UN DIA EN LA VIDA DE el mundo, pero éso ¿quién 10 sabe? Aquí
IVAN DENISOVICH, cUJa publicación inicial se nada se vé más allá de los árboles. Y sí
hizo en la revista soviética NOVY MIR en 1962. existen, aquí esas cosas no hacen falta ni
Después volvió a enseñar matemáticas y física y se echarán de menos. Este es un sitio para
ha seguido escribiendó litetat/ira llcíttcitiva¡ pasáf el resto de la vidá. .. El alma fluiría,

41
11 Gf···
como el aire vibrante, entre agua Y cielo, con tablas y alambre de púas. Múltiples
los pensamientos se harían puros Y pro- torres de vigía, esos odiosos espantajos que
fundos. hemos aprendido a conocer tan bien, se
Pero no puede ser. un principe malvado, yerguen por encima de las antiguas ruinas.
un villano feo y bizco, es dueño de este y a la entrada del monasterio hay un le-
lago; allá su casa de verano y más allá trero que dice: PUESTO DE GUARDIA.
su atracadero. Sus malvados hijos pescan En un cartel con la inscripción "Paz en-
y cazan patos en un bote. Primero se vé tre las naciones", se ve a un obrero ruso
una nubecilla de humo azul sobre la su- con un niño africano en brazos.
perficie del lago, luego se oye el estampido Fingimos no saber nada, y uno de los
de un escopetazo. centinelas, que está franco, en camiseta,
Más allá de los bosques circundantes, la nos explica:
campiña hacendosa trabaja. Pero para que "Antes aquí había un monasterio. El se-
aqui nadie moleste, todos los accesos están gundo del mundo. El mayor de todos estaba
cerrados, la caza y la pesca están prohi- en Roma, creo, y el tercero en tamaño, en
bidas. Entre los árboles se ven restos del Moscú".
fuego que algún merodeador quiso encen- "Fue transformado en colonia infantil,
der; apagaron el fuego y echaron al in- y Ud. ya sabe lo que son los muchachos.
truso. Arruinaron las paredes y rompieron todos
Querido lago desierto. los íconos. Luego una granja colectiva com-
Mi hogar ... pró las dos iglesias por cuarenta mil ru-
blos,para usar los ladrillos y construir con
LAS CENIZAS DE UN POETA ellos grandes galpones de ganado".
"A mí me contrataron por ésa época. Pa-
Lo que es hoy la aldea de Lgovo y fue gaban cincuenta kopecks por cada ladrillo
antes la antigua ciudad de Olgovo, está entero, y veinte por las mitades. Pero no
construída sobre un alto barranco del río era fácil sacarlos, estaban todos en bloques
Oka; a los rusos de esa época distante les y pedazos unidos por argamasa. Debajo de
gustó el agua, de curso rápido y buena de la iglesia encontraron una bóveda, la tum-
beber, y también la belleza del paraje. ba de un obispo. No quedaba más que el
Invgar Igorevich, que se salvó milagrosa- cráneo, pero la vestidura estaba intacta.
mente de los puñales de sus hermanos, Dos de nosotros tratamos de arrancarla, y
construyó aquí para solaz de su espiritu el no pudimos ... "
Monasterio de la Asunción. En los días des- "Sí, bueno, según el mapa .la tumba del
pejados se puede ver a gran distancia, por poeta Polyanski debe estar por aquí. ¿Po-
encima de las colinas ribereñas bajas; y dría decirme dónde, exactamente?"
a más de veinte millas de distancia, en un "No puede llegar hasta Polyanski. Está
promontorio similar al de Lgovo, se divisa en la zona restringida. (* ) No puede ver-
el alto campanario del Monasterio de San lo. De todos modos, no hay nada que ver.
Juan el Divino. Batu Kahn era supersti- Una lápida conmemorativa, en ruinas, na-
cioso y no arrasó a ninguno de los dos. da más. Pero espere un momento". (El cen-
Este sitio cautivó a Yakov Petrovich Po- tinela del campo de concentración se vol-
lonsky. Le gustó más que ningún otro y vió hacia su mujer) "¿A Polyanski no Io
dió órdenes de que lo enterrasen aquí. Es desenterraron ?"
inevitable imaginarnos que, después de La mujer, cascando semillas de girasol
, muertos, nuestras almas flotarán sobre las en el porche de la casa, asintió: "Claro
tumbas para deleitarse con el amplio y que sí. Se lo llevaron a Ryazan."
tranquilo paisaje. El centinela no puedo menos que reirse.
Pero las cúpulas y las iglesias han desa- "Así que lo pusieron en libertad, ¿eh? .. "
parecido, sólo queda la mitad del muro de
piedra, cuyos boquetes han sido tepiados (.) N. del T.: Zona prohibida a los reclusos de
un campo de concentración.

42
EL PATITO la superficie tersa como un espejo, hasta
las hojas más diminutas de los árboles de
Un cómico patito amarillo, que se balan- la ribera, las nervaduras de las nubes
cea al caminar, con la barriga blanca ro- transparentes y la profunda intensidad
zando casi el pasto húmedo, corre delante azul del cielo.
mio, piando: "¿Dónde está mi mamá? Lo mismo sucede con nosotros. Si por
¿Dónde está toda mi familia?" Pero su más que tratamos, nunca pudimos ni po-
madre es postiza. A una gallina clueca le dremos reflejar la verdad con toda su eter-
pusieron huevos de pato en el nido y ella na y reluciente claridad, ¿lio se deberá ello
los empolló junto corr los suyos. simplemente al hecho de que estamos aún
Ahora parece que está por llover y su vivos, aún en movimiento? ..
casa improvisada -un canasto sin fondo,
dado vuelta- ha sido llevado a sitio cu- LA CIUDAD A ORILLAS DEL NEVA
bierto y tapado con arpillera. Todos los
demás ya se han refugiado allí, pero este Angeles con lámparas en la mano se in-
patito está perdido. Vamos, entonces, yo clinan en torno a la cúpula bizantina de
te llevo en mi mano. San Isaac. Tres torres de oro estriado se
¿Qué hilo une el alma al cuerpo de esta saludan a través del Neva y del lVIoska.
criatura tan pequeña? No pesa nada, sus Leones, grifos y esfinges vigilan tesoros o
ojitos negros son como cuentas, sus patitas dormitan y sueñan. Los seis corceles de la
como las de un gorrión, si lo estrujara un victoria saltan por encima de la arcada que
poco entre los dedos, desaparecería. y sin sutilmente trazó Rossi. Hay cientos de pór-
embargo, qué calentito está. Su pico, ro- ticos, miles de columnas, caballos encabri-
sado como una uña esmaltada, ya tiene tados, toros piafantes ...
forma de espátula aplastada. Tiene mem- i Qué suerte que aquí ya no se puedá
branas en las patas, su plumón es amarillo construir nada más! Ningún rascacielos de
y los canutos de las plumas del ala ya em- repostería ip-sertado en el Nevsky, ningún
piezan a asomar. Y tiene 1m carácter per- bloque de cinco pisos junto al canal Gribo-
sonal, distinto al de sus hermanos. yedov.
Nosotros somos los que pronto volaremos
Ni el más eminente e incompetente de
hacia Venus. Ya a esta altura, si aunáse-
los arquitectos podría obtener, con toda. su
mas· todas nuestras voluntades y recursos,
influencia, un espacio libre cerca del Cher-
podríamos arar el mundo entero en veinte
naya o del Okhta.
minutos. Pero con todo nuestro poderío
atómico nunca, jamás, podremos sintetizar Nos es tan extraña esta magnificencia
en nuestras retortas, ni siquiera armar con que constituye, sin embargo, nuestra ma~
huesos y plumas ya hechos, un patito ama- yor gloria.
rillo liviano, frágil e indefenso' como éste. i Qué delicia, pasearse por estas aveni-
das! Pero otros rusos, apretando los dientes
y maldiciendo; se <pudrieron en el pantano
REFLEJOS EN EL AGUA
sin sol, para construir toda esta belleza.
Es imposible distinguir el reflejo de ob- Los huesos de nuestros antecesores se fun-
jetos cercanos o distantes en la superficie dieron y petrificaron transformándose en
de las aguas que corren rápidamente. Aun- palacios; palacios verdes, amarillos, ma-
que el agua sea clara, aunque no tenga es- rrones y rojos.
puma, el reflejo es engañoso, vago, indesci- Da miedo pensar que quizás nuestras
frable, sobre las ondas cambiantes en ca- pobres vidas sin forma ni sentido, nÍlestros
rrera incesante y voluble. desacuerdos explosivos, los gemidos de los
Sólo cuando entre un rápido y el siguien- condenados y el llanto de sus mujeres, se-
te la corriente forma un plácido estuario, rán olvidados por completo. ¿Surgirá de lo
o en remanso quieto, o en las lagunas don- nuestro también una belleza imperecedera
de jamás tiembla una ola, podemos ver, en y perfecta?

43
lo, y los pinos negros que nos rodeaban .?OS
parecieron tan altos como las montanas.
Por un momento llegamos a creer que el
mundo volvía a existir; luego todo fue
abismo y negrura otra vez.
Los fogonazos se acercaban, la oscuridad
Co- alternaba con la luz enceguecedora, un
dír'ecc:i011es, achi- resplandor blanco, otro rosado, otro color
Agarré el ex- malva, las montañas y 'los pinos reapare-
rodar a un lado. cían una y otra vez en el mismo sitio, so-
hOrnJjgllS pudieron entonces brecogiéndonos con su tamaño majestuoso;
y la pinocha. y cuando desaparecían de nuevo era impo-
no huían del fuego. sible creer que existiesen.
lograban dominar el La voz del trueno llenó las quebradas y
hacia la fogata, daban ahogó el rugido constante de los ríos. Como
torno a ella como si una fuerza flechas del Sei1or, los relámpagos cayeron
atl:ajlera hacia el hogar abandonado, y sobre la cordillera desde lo alto, bifurcán-
muchas de ellas volvían a trepar en enjam- dose múltiples veces en alambres de luz,
bre por el leño encendido hasta morir en- como si se estrellaran contra las rocas o
tre las llamas.
azotaran a algún ser viviente.
y nosotros olvidamos nuestro temor de
AL COMENZAR EL DlA los relámpagos, de los truenos y de la lluvia
Al rayar el alba, treinta jóvenes salieron ya que una gota de agua en el océano no
corriendo del bosque, se alinearon de cara tiene por qué temer al huracán. Nos trans-
al sol y comenzaron a inclinarse, a aga- formamos en partículas agradecidas e in-
charse, a extender los brazos, a levantarlos significantes del universo. Un universo
por encima de la cabeza, a balancearse de creado aquí y ahora, de la nada, ante
rodillas hacia atrás y adelante. Esto duró nuestros ojos.
un cuarto de hora.
Vistos desde lejos, podría pensarse que EL TRONCO DE OLMO
estaban rezando.
Estábamos aserrando leña para el fuego,
A nadie le sorprende en nuestra época agarramos un tronco de olmo y lanzamos
que el hombre preste diaria y cuidadosa una exclamación de sorpresa; hacía ya
atención a su cuerpo. Pero la gente se tanto que el tronco había sido cortado,
escandalizaría si se prestase al alma una arrancado de raíz por un tractor, serrucha-
atención similar.
do en trozos, los trozos transportados en
No, esos jóvenes no estaban rezando. Ha- barcas y camiones, descargados luego y
cían su gimnasia matinal.
apilados; ¡y este tronco no se daba por
vencido! Tenía un brote nuevo, que podía
TORMENTA EN LAS MONT~AS transformarse en otro árbol, o en una ra-
Nos sorprendió una noche impenetrable ma fuerte y vigorosa.
en las montañas. Salimos gateando de las Ya habíamos puesto el tronco de olmo en
tiendas de campaña y quedamos boquia- la mesa de la sierra -como en el patíbu-
biertos. Se nos venía encima desde la cor- lo- y no nos decidíamos a cortarlo. ¿Có-
dillera. mo íbamos a cortarlo? ¡Si él también que-
No había en el universo más que negru- ría vivir! ¡Y cuánto! ¡Mucho más que no-
ra; ni arriba, ni abajo, ni horizonte. Se sotros!
produjo entonces el fogonazo de un relám-
pago; la Oscurídad se separó de la luz, las SHARIK
montañas gigantescas de Belolakaya y Un muchacho que vive en nuestro patio
Djuguturluchat se recortaron contra el cie- tiene un perro llamado Sharik atado con

44
una cadena. Lo ataron cuando era todavía trás de la cerca de madera se ve un trozo
cachorro. de cs,mpo raso y nada más.
Un día le llevé U1l0S huesos de pollo, Camino por esta aldea que se parece a
todavía calientes y sabrosos. Pero el mu- tantas otras, donde toda la gente se preo-
chacho había soltado al pobre animal de la cupa por ganarse la vida, hacer dinero,
cadena para que corriera un poco. Una mantenerse al mismo nivel que los vecinos
capa de nieve, espesa y ligera a la vez, ele al lado ... y siento emoción. una llama-
cubría todo el patio. Sharik saltaba como rada de fuego divino alcanzó una vez a es-
una liebre, apoyándose ya sobre las patas tos parajes, y aún hoy me hace arder las
traseras, ya sobre las delanteras, precipi- mejillas. Camino por la ribera en pendien-
tándose de un extremo al otro del patio te del rio üka, miro a la distancia, y me
con el hocico cubierto de nieve. maravillo: ¿acaso él contemplaba ese bos-
Vino corriendo hacia mí, el perrito la- quecillo ralo que se divisa a lo lejos, cuando
nudo, y me saltó encima, olisqueó los escribió, misteriosalllente: "Los pinares vi-
huesos. .. y se fue otra vez, hundiéndose bran con el llanto de las becasinas ... ", o
en la nieve hasta la barriga. pe¡lSaba en estas praderas junto a las cur-
"No quiero tus huesos", parecía decirme, vas del Oka cuando hablaba de "Haces de
"Dame mi libertad". luz en el regazo de las aguas" ... ?
¿Qué grano de 01'0 arrojó el creador en
LA CUNA DE YESENIN esta choza, en el corazón de este robusto
muchachón aldeano, que miró en torno su-
Cuatro aldeas, una tras otra, se extien- yo y halló tanta belleza en la estUfa, en
den monótonamente a lo largo del mismo los corrales, en la trilla, en los campos bal-
camino. No hay huertos ni bosques cerca- dios que rodean a su adea -una belleza
nos, sólo cercas desvencijadas y ventanas que la gente había pisoteado durante mil
con los marcos pintados de colores chillo- años sin tan siquiera verla?
nes. Un cerdo obeso y majestuoso se rasca
contra la bomba de agua que hay en medio LA IHOCHiLA DEL IWLHOZ
del camino. una ordenada procesión de
gansos se da vuelta al unísono para lanzar Cuando Ud. viaja en un ómnibus Cle cam-
su marcial desafío a la sombra veloz de paña y le dan un golpe doloroso en el pe-
un ciclista. Gallinas laboriosas escarban en cho o las costillas con el borde duro de
la calle y en los fondos dé las casas, bus- una mochila, no proteste, pero observe bien
cando comida. eSe canasto de estera trenzada, con gasta-
La tienda de la aldea de Konstantinovo das correas de lona. En ella una mujer lle-
tiene por local una choza que es como un va al mercado leche, queso de granja y to-
gallinero destartalado. Hay arenques. Toda mates, los productos de ella y de otras dos
clase de arenques. Hay caramelos, una ma- vecinas, y trae de vuelta del pueblo cuatro
sa pegajosa de esos caramelos como almo- docenas de panes para alimentar a tres
hadoncitos de satén que la gente, en todas familias.
partes, ya no come desde hace quince años. Es amplia, fuerte y barata, esta mochila
y hay panes negros, del tamaño de ado- de campaña; sus ostentosas hermanas de
quines grandes, panes que habría que par- "sport", llenas de bolsillos y hebillas relu-
tir con un hacha, más que con un cuchillo. cientes, no se le pueden comparar. Pesa
Débiles mamparos dividen a la casa de tanto que aún sobre un sacón de cuero sus
Yesenin en cuchitriles y sucuchos; no hay corre:::-,,;) presionan con exceso sobre los du-
nada que pueda catalogarse de habitación. chos hombros campesinos. Por éso las mu-
En el jardín hay lID galpón sin ventanas, jeres han adoptado la costumbre de bajar
y también había antes un cuarto de baño. el canasto por la espalda hasta la cintura
Sergei Yesenin salía allí en la oscuridad y pasarse las correas por encima de la ca-
para escribir sus primeros versos. Por de- beza, como un arnés. De ese modo la carga

15
se distribuye en forma pareja sobre el pe- tenía un día para ellos, para recordar a
cho y los hombros. los caídos en el campo de batalla. Gran
¡Hermanos escritores! No les Bretaña los recuerda con el día de la
Amapola.
Todas las naciones hacen lo mismo: eli-
gen un día del año para pensar en los
que dieron su vida para salvar la de otros.
Nuestro país dió un mayor número de vidas
que casi ningún otro, pero no tenemos un
día recordatorio.
Si nos sentamos a pensar en todos los
que se sacrificaron... ¿quién va a cons-
de que alguien ha truír casas? Hemos perdido maridos, hijos,
escribirle a la familia, o novios, en tres guerras. .. Piérdanse de una
visitarla; no sabemos qué decir acerca de vez, estorbos, bajo sus obeliscos de madera
éso, de la muerte. Hasta nos avergüenza pintada. .. y sigamos viviendo.
mencionar en serio un cementerio. Uno no Porque nosotros vamos a vivir para
le diría a sus compañeros de trabajo: "El siempre.
domingo no puedo venir, tengo que ir a Este es el punto extremo de nuestra fi-
visitar a mi gente en el cementerio". ¿Qué losofía del siglo veinte.
tonteria es ésa de visitar a gente que no
puede compartir una comida? A LO LARGO DEL OKA
¿Quiere uno transportar a un hombre
muerto de una ciudad a otra? Debe estar Cuando se viaja por los caminos secun-
loco, y nadie le dará espacio en un tren darios de la Rusia central, se comienza a
para hacerlo. Y a los muertos ya no se comprender cuál es el secreto tranquilizan-
les lleva en lenta procesión por las calles te de la campiña rusa.
al son de música, si no son nadie, sino que Está en las iglesias. Trepan por las la-
se les acarrea aceleradamente en camiones deras, ascienden las altas colinas, bajan
al cementerio. hacia los anchos ríos como princesas ves-
En una época la gente concurría a tidas de blanco y rojo; elevan sus campa-
nuestros cementerios los dommgos, a en- narios -gráciles, elegantes, todos diferen-
tonar cánticos gozosos, con el vaivén de tes- por encima de los techos mundanos
aromáticos incensarios. El corazón estaba de paja y madera, saludándose unos a
en paz, la cicatriz que en él había dejado otros desde lejos, desde aldeas aisladas e
la muerte inevitable causaba menos dolor. invisibles entre sí, pero que ascienden ha-
Era como si los muertos nos estuviesen cia un mismo cielo. Y donde quiera que
mirando desde sus pequeños montículos uno vaya por campos y praderas, por más
verdes y nos dijesen: "No importa ya. No que se aparte de los sitios poblados, uno
importa ya". nunca está solo: por encima de parvas y
Pero hoy en día, si se presta algún cui- arbolados, superando aún la curvatura de
dado a los cementerios, es para poner car- la tierra, verá uno la punta de un cam-
teles que dicen: "PROPIETARIOS' DE panario que lo llama desde Gorki Lovetskie,
PANTEONES! Se exponen Uds. a una mul- o Lyugichi o Gavrilovskoye.
ta si no limpian la basura del año pasado". Sin embargo, al llegar a la aldea, uno
y con frecuencia aplanan con palas mecá- comprobará que no eran los vivos sino los
nicas el terreno que ocupó algún campo- muertos quienes le saludaban desde lejos.
santo, para construir encima un nuevo es- Las cruces se cayeron de los techos o se
tadio o parque de cultura. torcieron hace tiempo. La cúpula está des-
Están además los que murieron por la nuda, y hay grandes agujeros en su ur-
patria, como le puede tocar morir a Ud. o dimbre. Crecen hierbas y plantas en los
a mí el día menos pensado. Nuestra iglesia tejados y en las rajaduras de los muros.

4G
Por lo general el cementerio contiguo a la La gente fue siempre egoísta y a
iglesia está abandonado, con las lápidas do mezquina. Pero las campanas del atar-
removidas y las cruces caídas. Los frescos decer sonaban todos los días, flotando sobre
de los altares están en ruinas a causa de aldeas, campos y bosques. Recordando a los
la lluvia de varias décadas, y cubiertos de hombres que debían abandonar las preo-
inscripciones obscenas. cupaciones triviales de este mundo para
En el atrio hay tambores de aceite lubri- dedicar algún momento a los pensamientos
cante y un tractor se dirige hacia ellos. de la eternidad. Esos carillones que hoy
O de lo contrario, hay un camión que ha sólo sobreviven en una vieja melodía po-
atracado marcha atrás para recoger una pular, elevaban a la gente, le impedían
carga de bolsas. En una iglesia se oye el descender al mismo nivel que las bestias.
zumbido de tornos. Otra está cerrada y si- Nuestros antepasados pusieron lo mejor
lenciosa. En otra, y otra más, hay insta- de sí, todo su entendimiento de la vida,
lados clubes y grupos colectivos. "Tratemos en estas piedras, en estos campanarios.
de incrementar la producción lechera!" ¡Echalo abajo, Vitka, dale otro golpe, no
"Un poema acerca de la paz". "Un hecho tengas miedo!
heroico". Cine a las seis, baile a las ocho ...
Traducción de Raúl Boero

Temas publicará próximamente


Luce Fabbri Cresatti
DANTE y EL CAPITALISMO lVIEDIEVAL
JOVEN POESIA ARGENTINA
(Presentación de Enrique Malina)
Benito Milla
OCTAVIO PAZ: LA POESIA COMO LIBERTAD
Roger Munier
EL HOMBRE ANTERIOR
Hiber Conteris
LA EVOLUCION DE LAS IDEAS MODERNAS
EN AMERICA LATINA
Rodolfo Alonso
ALGUNOS POEMAS
Saúl Ibargoyen I~las
PATRIA PERDIDA
Alej andra Pizarnik
PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA
Héctor A. Murena
LA FUNDACION
Jorge Sclavo
UN CUENTO DE MUERTES
Alberto Paganini
UNA LECCION DE TEOLOGIA

47
casa hierba. El templo de Apolo dominaba
t()l:imría no. La misma llo- el vasto espacio de la plataforma central;
pero no la tarde. al final de la rampa de acceso, seis colum-
sin ganas las primeras nas, frustradas en su altura y estriadas de
se familiarizó rápida- lluvia y sol y aire, eran el único signo ver-
silencio de esta parte de tical de una monumentalidad sugerida pero
fue mirando con escasa con- no por eso menos imponente. Pablo rozó
las antiguas inscripciones en el con la punta de los dedos la masa de gra-
detalló trozos de columnas y ca- nito rojo; sintió la humedad y la fuerza
repitió el camino y curiosidad de de la piedra, pensó: "¿Cómo será? Al
de extranjeros anteriores con la mis- principio uno puede pensar que ya se acos-
ma mezcla de pereza yacio con que tam- tumbrará, o tal vez ni piense eso, sino que
bién miles de ojos han suplantado todo podrá apelar por un tiempo a la memoria,
esfuerzo para entender la clave de ese mis- tratar de creer que encontrando un dato
terio intacto. -fecha, palabra o gesto- la pena puede
Sentía demasiado próxima la noche ante- ser desplazada a la conciencia. Pero, ¿qué,
rior; creía haber alcanzado en algún mo- verdaderamente? No la voz para decirme
mento la posibilidad de hablar y quedar en Yo no subo; prefiero quedarme en el
paz (casi inmediatamente supo que las museo. Además llueve; no, ni la cara, de-
palabras eran más la suma de su cobardía cidida y desolada; qué al detener la mirada
que su liberación), y siguió hablando para en una leyenda o forma o piedra y saber
encontrar en Ana una estatura nueva, la que el mundo se reduce a ese agudo dolor
sorpresa de su dolor y su fuerza, una pro- en algún lugar del pecho. ¿Cómo será el
yección de ese dolor que 10 reducía (a él, silencio cuando la voz y todo tenga la faz
Pablo) a un antagonismo pueril y ridículo. de siempre, cuando el guardián se incline,
De todos modos algo estaba hecho; era artrítico y resignado, a rascarse una pier-
menester seguir adelante. Una esperanza na, a escupir?"; empezaba a pensar: "Po-
imprecisa oponía reparos a este virtual bre Ana" y se detuvo. Cruzó la base casi
desasosiego: en algún lugar de su memoria intacta del templo esquivando algunos
la imagen de Mónica se repetía con in- charcos, llegó al final y miró las gradas
sistencia. Un tiempo transitorio, pensaba arriba, en la plataforma superior. Miró los
Pablo. escalones inundados y demoró en decidirse:
Alzó el cuello del impermeable y miró el agua bajaba en cascada desde mucho más
la lluvia, el cielo: las nubes bajaban, os- allá del teatro, desde la montaña proba-
curas y rápidas, chocaban contra la piedra blemente. Subió.
al otro lado del valle y fugaban al sur; La mañana había avanzado. Ninguna
una claridad intermitente y fugaz ilumi- señal de la hora. Nada que advirtiese que
naba las ruinas, el suelo barroso y la es- el día lIevaba ya tres o cuatro horas -a
JORGE MUSTO, urugua)"o, se destacó a princi. no ser ese aire, una indefinida inquietud
pios de este año con una novela: UN LARGO que, pese a la baja e inequívoca tempera-
SILENCIO (Ed. Alfa), que interesó a la crítica
tura, podía confundirse con el lento y ale-
targante tiempo que procede a la siesta
y que concitó sobre el autor una gran expectati.
en los países tropicales-o La soledad an-
va. Ha publicado también algunos cuentos)" tiene
tes que la quietud, y en medio de ella,
lista una nueva novela: NOCHE DE CIRCO. Su
creciendo avasallante, el espacio. Algo
actividad habitual en el campo artístico se había
que trepaba implacable las dos laderas de
desarrollado, sin embargo, en el teatro, como au. montañas enfrentadas, que se aplastaba con_
tor, actor y director.
tra las plataformas descendentes, que redu-

48
cía la escala de los olívares en el valle. Un Pablo sacó cigarrillos y encendió.
e3pacio que se fué convirtiendo en la tota-
lidad, reclamando para si todo matiz ex- Hay un Delfos nuevo, sin embargo, ca-
presivo, desde la desnuda roca vertical y mino a Itea, cercano puerto sobre el golfo
rojiza hasta el pesado verde del llano, des- de Corinto: un pueblito de calles empina_
de la cadena de cerros que cerraba el ho- das, terrazas y largas escalinatas que se
rizonte en una curva suave, hasta la pa- asoman a la continuación del valle y se
red que se erguía, en esta parte de la abren , a un nivel de quinientos metros
montaña, para ofrecer la base y protec- sobre el puerto visible y cercano. Pero
ción que veinticinco siglos estaban reco- a pesar de la vecindad del santuario -dos-
nociendo. No la tarde todavía. Un silen- cientos metros por la carretera- está se-
cio viejo para una emOClOn nueva, irre- parado de éste por una saliente de mon-
petible, para una emoción emparentada taña, cuya falda cierra el valIe por el oeste
con el misterio, sin esfuerzo, dócilmente, aislándolo completamente, ahorrándole el
con la única certeza de estar -solo, mo- bochorno de los hoteles, de los paradores,
jado, sorprendido,- y el tránsito por ca- la ramplonería de las tiendas de "souve-
da uno de esos dos o tres minutos -para nirs". Cuando Ana y Pablo salieron del
mirar el valle y la roca y querer enten- restarán sólo dejaban tras ellos cinco o
der y sentir solamente, y ver la lluvia y seis frases forzadas y convencionales.
la soledad y el tiempo, cada piedra o ár- AHORA SI LA TARDE
bol, notar el creciente segundo ya desa-
lojado, y el siguiente, y ascender, más li- Ahora sí la tarde. Los dos subiendo, re-
bre, ingrávido, para saber (no la razón; corriendo las mismas rampas y escaleras,
detenida, vuelta al primario asombro de deteniéndose en los mismos lugares que
los años infantiles; ni el esfuerzo de ex- unas horas antes Pablo había identificado
plicarse sino sólo conocer, asistiendo al con un intacto y virtual sentimiento de
descubrimiento insólito del brillo de la libertad, notando ahora (Pablo), sin sor_
piedra, del aire y el silencio) que también presa o asombro, cómo crecía la nostalgia;
estaban muriendo, éso, esos dos o tres mi- precediéndola, calcando hasta los menores
nutos, que la resistencia derivaba en ese movimientos de la mañana, sentándose en
absorto vacío que no era plenitud ni nada el exacto lugar de las gradas, aguardando
sino apenas el roce tangencial de una pre- sin esperanza. Y ella, Ana, rezagada y ocul-
sencia extraña y permanente y ahora de- ta por momentos, más abajo, junto a una
finitivamente ajena: ni las gradas o esce- columna mirando el templo, de espaldas,
nario o valle, ni la piedra ni la soledad, perfil o frente, ajena y distante, subiendo
cemo si todo permaneciera menos un im- ahora hasta la escena (y él tratando
perceptible matiz, como si cada cosa se de imaginar una noche cálida, el sonido
reconociera por sus nombres convenciona- de un viejo verso griego, un drama de dioses
les, es decir, existieran, fueran demasia- y de héroes; adivinando pliegues de ropa
do, simplemente reales. y poses afectadas, pasiones y justicia y ho-
Sentado en la parte alta de las gradas nor, contrastes fuertes para una armonía
del viejo teatro, Pablo dominaba todo el exacta, para este gris chato y esta quietud
santuario, el valle y el hemiciclo de rocas inútil, anacrónica), parándose dentro del
que cierra ese espacio. Ningún rastro de semicírculo, de frente a las gradas, a la
hombre contemporáneo, y la única noción montaña, al tiempo, sin gritar todavía,
de un tiempo dinámico era ese sonido del apenas un tono má~ alto, una frase breve,
arroyo corriendo entre piedras quinientos una réplica de marcado énfasis teatral, re-
metros más abajo. La lluvia se demoraba petida como un ensayo, con diferente acen-
apenas en la cara empapada de Pablo para tuación y ritmo, repetida después de escu-
resbalar luego hacia su cuello; cercaba char la voz golpear la roca, resbalar por
otro brillo -inmóvil, exultante, pacífico- las profundas hendiduras para ser devuelta
respetándolo, dejando intacta la expresión más grave, enriquecida de matices; tam_
fatigada y casi feliz de esos ojos desacos- poco el hombre, sino más tarde, con la
tumbrados al llanto. primera observaqión (Pablo había repa-

49
rada en él aquella mañana: sin unüorme los ojos, de la verdadera razón para aquel
pero con el aire inequívoco de su función, brusco movimiento hacia un costado (tam-
resguardadcrde la lluvia. «eIf • un hueco poco el gesto de la mano ni el espasmo; in-
d~piedl-a~:fr-e~t~a~;~~Il1Pl0,sentado y le- mediatamente antes hubo el cuerpo inclina-
yel1~oa~E'l~t~ID.~~~~l.ll1Clr.evistade histo- do y encogido, el temblor repentino de ese
ri~ta~);.:Y'A.~~ ··Sl1biendo el tono ahora, y cuerpo, los síntomas, invisibles para Pablo,
la misma insistente frase partiendo de la deI súbito estertor); avanzando (Pablo)
eS~eIla:Y'repi~iéndose.más lejos, ,arriba, el brazo, rozando su hombro antes de ver
en la •montaña, y todavía sin gritar, cuan- el viscoso hilo espeso que colgaba de la
d6(ijel guardiárl habló, no fuerte, en un boca entreabierta, el perfil ansioso; tocán-
griego· incomprensible, Y Ana sin oir, casi dola suavemente, entre asombrado y pro-
gritando,con el hombre que recurría al in- tector, cuando aquello comenzó otra vez,
glés para decir que estaba bien, que ya sintiendo ahora más próximo el estreme-
bastaba, y Ana gritando la misma empe- cimiento,la rigidez de Ana, buscando la
cinada frase, y el guadián amenazante aho- palabra después de la sorpresa, sabiendo
ra y ella sin prestar siquiera atención, y que tampoco serviría pero igual buscándo-
entonces Pablo: "No se puede; te 10 está la; y ella limpiándose la boca, resistiendo
diciendo", y ella de nuevo, y él, acercán- a la presión de aquellos brazos, hasta que
dose: "Ana" y Ana: "¿Qué? ¿Qué no se habló, rezongó, ronca, las sílabas junto a
puede?", mirando d~. frente a Pablo, fu- otro breve y enérgico giro hacia un costa-
riosa y contenida, aguardando, y ni ella do, repitiendo, ronca aún, humillada: "Dé-
ni él ni el guardián, hasta que nuevamente jame", sintiendo que él seguía aHí sin ha-
fué ella, pero ahora usando las manos co- cer caso, torpe y solicito, sin decidirse a
mo bocina, tomando aliento para dejar otra cosa que a continuar apretándole el
escapar lentamente el aire, la única vocal brazo, hasta que se volvió, enfurecida y
modulada en una línea tonal ascendente, lívida, otra vez con su voz: "No me toques.
suave y letárgica, dolorosa; pero entonces No vuelvas a ponerme nunca más la mano
los tres: ni siquiera inglés sino griego de encima".
nuevo, incomprensible pero amenazante, El otro, el griego, había desaparecido
y Pablo avanzando: "Si te has propuesto de cueva. La llovizna se interrumpió unos
que nos echen a patadas, estás por conse- minutos, y las nubes, más bajas y rápidas,
guirlo", y la otra voz jugando entre la ro- huyendo hacia el valle, rozaron eI plano
ca allá arriba, sumándose burlona, desa- inclinado de la roca y pautaron, oscure-
prensiva y libre, y Ana sin escuchar: "Es ciendo, el gris monótono y aquella quie-
estúpido. Imagina un montón de america- tud, el peso y el silencio de esa parte del
nos bajando del ómnibus y gritanto a coro. valle, el espacio abierto y generoso. Los
Tienes que entenderlo". cuando el aliento senderos desiertos envolvían la parte ba-
fué agotándose y sólo quedaba el eco, ja deI santuario, alguna olvidada columna
los segundos para respirar de nuevo, o capitol o mármol, y continuaban, des-
sin bajar las manos, y PabIo:" Ana", en pués de una escalera o un pequeño tem-
el momento de salir la voz, tomándole las plo, hasta la periferia del teatro,hasta la
muñecas, volviéndola hacia él, el sonido escena o la parte alta de las gradas. Nada,
frustrado y torpe perdiéndose, y las dos ninguna referencia humana para la piedra
caras juntas, enfrentadas, con algo más o ese verde abajo, como si el tiempo, esa
que el furor en la de ella, soltándose las ma- presencia austera y olTI¡l1iiscíente hubiera
nos con violencia y diciendo, bajo, con una excluido el pasaje trivial del hombre, el
increíble suma de desprecio: "Imbécil,", y sacrilegio de su edad banal, para conti-
Pablo confundiendo los síntomas, sin tiem- nuar integrando la historia de otros hom-
po para la sorpresa cuando vio el primer, bres a su paso y edad, a su misterio y for-
apenas perceptible estremecimiento de los ma. Las dos figuras se mantuvieron rígidas
párpados y pensó que eso había demorado unos segundos; luego la más alta comenzó
demasiado y se resignó equivocándose, a alejarse lenta, deliberadamente, dejando
porque no pudo saber del agrio sabor y atrás el plano semicircular de la escena,
la sorpresa de ella, del equívoco brillo de la otra, siempre inmóvil, grave, solitaria.

50
Crítica

El VI Festival de Cine Documental


y Experimental en Uruguay
Esteban Otero

La exhibición cinematográfica. en el Uruguay tícu1o, revisar los films que consideramos más
es muy pobre, poco se conoce de la produc- importantes. (1)
ción mundial y mucho menos ahora que se ha
producido el retiro del cine americano. Una de
Al En el campo del Cine Documental se des-
las carencias más notables que es originada por
tacaron Nieve, Sifón 1122, El redeo del fuego,
este estado de cosas es la de la casi totalidad
Nace un hombre, Cuando las hojas caen ... , Gala
del cine experimental.
day, El descubrimiento de la penicilina, L'abri-
Dado que no se trata de una exhibición ren- vade, Filiberto y Borges.
table es lógico que no aparezca en los cines Nieve (Gran Bretaña) - Fue exhibido en la
comerciales sino en los cineclubes. Pero éstos jornada inaugural; es un documental de Geoffrey
cumplen esa parte de su función en una mínima Jones en el que se muestran los efectos de la
medida y limitados a algunos países. ¿ Qué se nieve a lo largo de un viaje en ferrocarril en
conoce, por ejemplo, de la producción experi- camino montañoso. La fotografía en color es de
mental norteamericana, cuyo pr:dominio es primera calidad, lo mismo' que el montaje, pero
abrumador, en cantidad y en calidad, en los me atrevería a decir que el centro del brillo for-
festivales del género? mal del film, aquello que dicta el ritmo y la
Bien que mal este vacío es llenado cada dos estructura del montaje es la espléndida música
o tres años por los Festivales que organiza el de Johnny Hanksworth, uno de los mejores
SODRE. Se trata de acontecimientos de excep- "jazzmen" ingleses.
ción que no sabemos tengan equivalentes en Sifón 1122 (Francia) - Es un ejemplo de do-
América Latina. cumental en el sentido mv original de la pala-
Este Festival tuvo y tiene (acentuados, si cabe) bra. Tiene una muy correcta realización (Geor-
ges Marry) y una fotografía de buena calidad,
grandes defectos en su realización: pésimas la
tenidas en cuenta las condiciones en que fue fil-
proyección y el sonido, absurdas traducciones
mada. Describe los descubrimientos, realizados en
simultáneas. Tiene limitaciones: p'or un lado, só-
las profundidades de la tierra, por un grupo de
lo se invitan países con los que el nuestro man-
espeleólogos. El logro más notable (por eso es
tiene relaciones y por ese motivo no se vio cine
un gran fílm) consiste en poder dar la impresión
de Cuba, de Alemania Oriental o de China Co-
de mundo nutlvo, como si estuviéramos compar-
munista; tampoco se permite la exhibición de
tiendo el descubrimiento paso a paso.
películas de propaganda política o religiosa. Por
El rodeo del fuego (Francia) - Es un docu-
otro lado, la lejanía del Uruguay y la carencia
mental en colores que muestra la lucha contra
de premios de valor monetario, alejan a muchos
el fuego que estalla en un pozo de petróleo.
productores.
La habilidad del montaje y de la realización en
A pesar de todo, el Festival del SODRE cons-
tituye el acontecimiento central de la vida cine- (1) Usó las diversas categorías con la mayor am-
plitud posible, sin buscar una precisión ab-
matográfica uruguaya. Intentaremos, en este al'- soluta.

51
un mundo (y un tango) modernos que lo su-
peraron.
Borges, de Luis Angel Bellalba, con música
original de Piazzolla y fotografía de J. J. Stagnaro
(el mismo de "Bienvenido") realiza la magia de
mostrar muy bien algunos aspectos del vivír de
reeducación uno de los más grandes escritores de nuestra
los peligros lengua. No realiza (es imposíble) una biogra-
serían tales para fía lineal sino selectiva: vemos la casa pátricia,
casi increíble pericia la Biblioteca Nacional (su mundo), el suburbio
Emenegger. Pero no (su pasado interior y permanente), oímos la lec-
inconveniente de un cursi tura de uno de sus últimos y más hermosos poe-
un relator cursi. mas, '"Límites"; vemos tambíén el apartamento
las hojas caen... (Polonia) Es un en que vive, algunos objetos queridos (¿ conje-
realizado de acuerdo con las reglas turales?) y a Borges mismo caminando por sus
'"cinéina·véríté", pero sin caer en sus fre- calles con la vacilación del ciego y 1,\ resolución
cuentes y casi inevitables monotonías. Se alcan- del hombre con aspecto, ya, de aliciano. La foto-
za de ese modo uu eficaz retrato de la vida de grafía es de excepcional calidad (fiel en los too
los gitanos en Polonia. Realizador: Wladyslaw nos a la personalidad que muestra) y la música,
Slasicki. tenue, casi inaudible, es de un admirador, Aitor
Galaday (Gran Bretaña) - Es uno de los Piazzolla. Una sala absolutamente silenciosa fue'"
mejores films exhibidos en el Festival. Muestra el mejor comentario a la maravilla de Un film,
con precisión y maestría de fotografía y mon- pero también de un escritor.
taje un día de fiesta en un pueblo minero inglés.
Todos sus elementos se conjugan para hacer de
él una obra maestra que, en su '"ambiente" re- B) Dentro del género experimental destacaré
cuerda a Joyce. Realizador: John Irvin. a Allegro ma troppo, Renacimiento, Los diablos
El descubrimiento de la penicilina (Gran Bre- y Verónica o las jovencitas.
taña) - Utiliza varias técnicas de animación con Allegro llIa troppo (Francia) de Paul de Rou-
intención documental y- pedagógica. Muestra de baix se exhibió en la jornada inaugural y es un
manera amena y hermosa el proceso que condujo film sobre la noche en París, trucado en la ve·
al descubrimiento de la penicilina. Es una reali- locidad pero no en el sonido, de modo que per-
zación brillante y atractiva y logra su finalidad sonas, vehículos, fenómenos naturales, se ven
haciendo, además, buen cine. acelerados y/o se llega a desconocerlos, como su-
L'abrivade (Francia) - Se desarrolla en la cede con los automóviles, cuyos faros dibujan
zona de Camargue y muestra las antiguas cos- líneas de color en la noche y pierden realidad.
tumbres de su pueblo al enfrentar los to):"os en Los efectos logrados son hermosos y es un exce-
las calles y en la arena. Tiene fotografía en color lente film.
que usa, junto con cambios de velocidad y de- Renacimiento (Francia) - Es una película he-
tenciones, más para hacer "cuadros" que p.ara cha por un realizador polaco radicado en Fran·
hacer cine. cia, Walerian Borowczyk. Sin duda de los dos
Dos documentales argentinos merecen desta. o tres mejores films del Festíval, utiliza constan-
carse: temente los trucos y ]a animación para contar
Filiberto, de Mauricio Beru muestra la trayec- una brevísima historia de objetos, historia de
toria del compositor de tantos temas populares destrucción y reconstrucción con un sorpresivo
buenos y malos, acompañando la evolución del final, que también es un principio. La atmósfera
barrio de la Boca, desde comienzos del siglo del film es la que uno podría imaginar en un
hasta la muerte de Filiberto. Utiliza muy bien cine hecho por Samue] Beckett.
fotos dc época y entrevistas en las que se oye Los diablos (Polonia), de Kasimíerz Urhanski,
la voz de D. Juan de Dios, vieja, ronca y pica. trabaja con imágenes reales en color de una
resca. El contraste de su figura con la época carrera de motos en circuito cerrado. Sin em-
moderna es una muestra más de su oposición a bargo, ]a visión de la película da una idea de

52
total irrealidad por jos ritmos logrados y, sobre contar una historia moral acerca de la amistad
todo por el uso original del'sonido; éste se uti· y la amhición castigada.
liza a un volumen muy hajo frente a lo que se
puede esperar de lo que se ve en la pantalla,
D) Hubo, frente a lo ocurrido en otros fes.
dados, además, los estruendos con que hahitual·
tivales, un solo film importante en la categoría
mente se acompaña estos films. Este uso tan ori·
de ficción, y, que es, además de tono muy ex.
ginal del sonido me hace incluir el film entre
perimental:
los experimentales.
Los duraznos (Gran Bretaña) de Michael Gill,
Verónica o las iovencitas (Francia) es otro film
que cuenta, con recursos surrealistas, la pasión
difícil de catalogar, aun,!ue creo que se trata de
de una hermosa muchacha por los duraznos y
un film fundamentalmente experimental, con filo
sus consecuencias. Es un film hrillante de foto.
mación hecha con técnica documental (cinéma.
grafía y música (John Addison).
vérité) y un texto literario que le da un carác·
ter de fícción. Fue realizada por el conocido
Carlos Vilardehó dentro de un estilo típicamente E) Tamhién escaseó la publicidad comercial,
"nouvelle.vague"; en la película se encadenan ya que sólo huho envíos de Francia y España.
visiones de jovencitas en diferentes lugares, solas, Los franceses, de nivel muy alto, utilizaron too
en grupos, felices, pensativas, tristes, componien. das las técnicas del dibujo, la animación y los
do así un retrato colectivo de las jóvenes ligadas trucos del sonido, Fueron especialmente notahles:
al que, primera persona, escrihe los textos que 1) La Gioconda, que anima a la pintura del
se intercalan. La fotografía en color es de gran mismo nombre y la hace hahlar y comer choco.
calidad y la atmósfera, proustiana: son así, efec. latines.
tivamente, "les jeunes filles cn fleur" 1965. 2) Sambo, que conduce chocolatines por li·
ncas telefónicas.
3) Scottish Sombrero, que hace hailar "fla.
e) En el campo del dihujo se destacaron el menco" a varias hotellas.
sillón, Automanía 200, El somhrero y Alf, Bill De la selección española se destacó "Triunfo",
y Fred.
propaganda de una revista deportiva realizada
El sillón (Polonia) de Daniel Szczechura, uti. presumihlemente por el mismo equipo del dihujo
liza varias técnicas de animación, primando el "El somhrero" y con la misma hrillantez y humor.
papel dihujado y recortado. Es una sátira a la
amhición, mejor dicho, al conflicto de amhicio.
nes y a las luchas que hace nacer. Es original (se F) Huho dos excelentes films humorísticos:
enfocan las figuras desde arriha y aparecen como Bienvenido (Argentina) de J. J. Stagnaro es
achatadas), pero tamhién algo monótona. una sátira, excelente de fotografía y montaje, a
Automanía 2000 (Gran Bretaña) de John Halas 'los ídolos de la "Nueva Ola" musical y, sobre
y Joy Batchelor es más desaforada en su sátira 'todo, a la repercusión multitudinaria que tiene
al confort moderno de los medios de transporte 'en la juventud. Tiene gran inventiva y su efica.
individuales y tiene constante imaginación en su •cia satírica se deriva más de la risa pura que de
lihreto, aunque no en el dihujo, más tradicional \la critica.
qué el del "Sillón". Feliz aniversario (Francia) de Pierre Etaix, es
El sombrero (España) de Rohert Balser (pre· 'un film de 1961, pre"io a su "El suspirante",
miada en la cat,.egoria de films humorísticos), largometraje que lo lanzó a la fama. Cuenta el
constituye una hrillante realización de dihujos !recorrido (plegado de accidentes, ergo, de "gags")
animados puros. Es una historia de un homhre que debe realizar el personaje protagónico en
automóvil hasta su casa, donde su esposa lo es.
y un somhrero en el estilo de las tiras cómicas
y con una constante inventiva, tanto para la vera. Los "gags" son eficaces pero no llegan a
intcgrar un gran film.
acción principal como para los "hackgrounds".
Excelente música, jazz moderno, de Pedro ltu.
rralde. CINE NACIONAL. - El film premiado Ecce
Alf, Bill y Fred (Gran Bretaiía), tiene un mé· Homo, de Jorge Blanco (conocido por su exce.
rito especial en el uso magnífico del color para lente ohra teatral "La araña y la mosca") es sor.

53
prendentepor la unidad deL éxito en todos los uruguaya. Los tres films son, sin embargo, infe·
aspectos de la realización. Hay madurez en la riores a "En Praga", olvidada por la mayoría de
escritura del libreto; hay, sobre todo, madurez un absurdo Jurado de Criticos a fines de 1964.
en la realización. Se le ha reprochado falta de Alberto Miller, el más prolífico realizador uru·
desarr?~? del t~II1a;~~1estoy de acuerdo. El úni· guayo presentó el que entiendo se<l su ~ejor
co que· conspiró contra Blanco fue el operador film, Mis cam(ll;ales, donde trabaja muy hábil·
del Sodie. mente con fotos antiguas y un buen texto cir·
El segUIldo premio, El encuentro, de Oribe Iri· cunstancial. Flojos y rápidos, inexplicablemente,
goyen, es también obra primera de su autor. Si son el principio y el final.
bien es menos moderna y renovadora que la ano
Este VI Festival marca, sin duda alguna, el
terior, cuenta con muy buen nivel y con un ex·
celente dominio del lenguaje cinematográfico. El punto más alto en cuanto se refiere a la produc·
defecto señalable del film es su texto, excesiva· ción nacional; ésta, tanto en los veteranos co·
mente recargado. mo en los nuevos, supera las dificultades cada
Mario Handler presentó tres films: Improvisa· vez mayores y por todos conocidas. Creemos que
cián danza cine 1 y II y En Utrecht. Aunque en corresponde al Sodre y a la Universidad, en el
mi opinión la mejor es la realizada en Holanda, campo oficial y a los cineclubes en el privado,
el Jurado entendió premiar una formidable la· favorccer antes a los uruguayos y antes a los
bol' de cámara en IDCn 92. En "Utrecht", donde creadores, que limitarse a la mera divulgación.
por otra parte se aprecia la misma virtud de cá· Es mucho, pero mucho más importante Beetho·
mara, podemos apreciar más los méritos del mono ven que Toscanini, y también Shakespeare que
taje y el mejor texto literario de la selección Jolm Gielgud. No lo olvidemos.

Artistas Latinoamericanos en París


Domilln Carlos Bayón
En 1962, en las salas del Museo de Arte Mo· menos significativa yeso se hace sobre todo evi·
demo de la ciudad de París se realizó una ex· dcnte en la sala consagrada a la escultura, en la
!Josición de artistas latinoamericanos. No estaba que se notan las ausencias de los argentinos Ali·
organizada ni por una institución francesa ni por cia Penalba y Marino Di Teana, y de la urugua·
ninguna embajada de los paises participantes. A ya Mabel Rabellino, todos ellos participantes de
fuerza de mucho entusiasmo se llegó a publicar la primera exposición. De los ciento treinta al"
un buen catálogo con fragmentos literarios de tistas que componen el conjunto, cuarenta son
escritores de América Latina traducidos al fran· argentinos, doce cubanos, once venezolanos, ocho
cés y se montó una exposición digna y bastante chilenos, repartiéndose el resto entre los demás
representativa. países latinoamericanos. Como la primera vez,
Tres años han pasado y algunos de los anti· hay varios invitados de honor: el mexicano Ta·
guos promotores han querido repetir la experien· mayo, el chileno Malta, el cubano Lam. Todos
cia. Por desgracia las cosas esta vez no se pre· ellos rozan más o menos de cerca el surrealismo
sentan de un modo tan interesante: el catálogo y como los organizadores de la exposición pa·
es más pobre y la exposición misma conoce un rcccn cojear del mismo pie, es lógico que la
desmayo. Entre otras cosas porque muchos de los primera sala muestre grandes cuadros de Malta
mejores artistas de la primera vez no figuran en y Lam rodeados de sus discípulos confesados o
ésta. ¿ Olvidos voluntarios o involuntarios, nega· inconfesados.
tiva de los artistas? No me incumbe averiguar. Hay cuatro zonas de inspiración claramente de·
lo, lo cierto es que la exposición en sí resulta finibles: el ya citado surrealismo, la abstraccíán

54
(lírica o expresionista), la nueva figuraciÚIt-, y que mencionar al uruguayo Novoa, no porque le
el constructivismo. Dentro de la "zona" snrrealis· falten calidades sino porque su envío hace peno
ta y entre los ~uevos hay dos artistas diferentes sar de modo obvio en la pintura del español
y que impresionan bien: el clüleno Téllez, que Tapies. En cambio el argentino Miguel Ocampo
dibuja con línea firme y colorea con rojos de -uno de los mejores artistas de su generación
alta tensión, y la cubana Gina Pellón, cuyos en América- sigue soñando desintegraciones croo
signos desparramados sobre una gran tela blanca máticas en cuadros perfectamente construídos. No
podrían reclamarse de Klee. Son ellos los que me parece feliz la enésima "salida" del argenti.
no imitan a Matta, Tamayo o Lam, y por ello no Seguí -niño mimado de estos últimos me.
me parecen dignos de citarse. Otro cubano, Jor· ses en París-, a fuerza de querer "gustar" lo
ge Camacho, si bien no parece muy seguro en veo demasiado cerca del inglés Rackney, sus muo
la manera de dibujar merece destacarse por la ñecos ni asustan ni divierten como ocurría ano
belleza tornasolada de su color opaco. Otro cu· tes. Hay otros argentinos relativamente nuevos
hano alÍn en esta sala: Joaquín Ferrer, capaz de en París y que están trabajando bien: Lea Lu·
armar una gigantesca tela con signos imbricados blin, que será mejor cuando no recuerde tanto
y un color claro pero no desvaído. El uruguayo a Macció; y Deuúrjián que se va decantando y
Silva·Delgado es, en cambio, de los que están se concentra en una gama deliberadamente res.
obsesíonados por la materia y con ella consigue tringida para crear sus visiones fantasmales que
algunos bello~ efectos. Dentro de los muy in· parece que un viento de alta velocidad fuera bo.
fluídos por Lam (que aquí ha enviado dos telas rrando.
no especialmente huenas, y 10 mismo puede de- ~ olviendo a la abstracción pura, hay artistas
cirse de las tres de Matta) habría que citllr el de calidad como el argentino Villalba, que dis.
nombre de Iván Tovar, dominicano, cuyas cons- pone placas de colores intensos un poco a la
trucciones eróticas están realizadas con economía manera de Poliakoff; como los "expresionistas
de medios y resultan hastante inquietantes. Con abstractos" Fernando Vega, peruano, y Carlos
recuerdos también de KIee por la finura, la co· Cáceres, argentino. En esa misma línea otro aro
loración agridulce y hasta el tamaño reducido de gcntino, Ronaldo de Juan, demuestra una ma·
las obras está la argentina Juana Prat.Gay, que durezy una patética lucha contra su propia fa.
me parecc haber hecho progresos dignos de se· cilidad. Entre los constructivistas, el argentino
ñalarse. Demarco ha hecho grandes progresos y presenta
A mitad de camino entre el surrealismo y la algunas "máquinas" muy hermosas que combinan
pura abstracción hay varios artistas conocidos en plexiglás de colores, con luces, reflejos, movi·
París: el argentino Langlois, que se expresa por miento. Los verdaderos precursores de esa in.
formas desgarradas en una gama azul.ocre, el vestigación óptica son los orgentinos Marta Bo·
brasileño Flavio·Shiro, un expresionista con re· to y Gregorio Vardánega cuya contribución es
cuerdos de Orozco, el argentino Julio Silva que la más importante de esa te.ndencia en la actual
siempre bordea la figuración de la forma pulu· exposición. Ya que Sobrino y Le Parc -quizá
lante -vegetal,. animal, humana p.ero que ahora por exhihir en demasiados sitios simultáneamen.
la templa al fuego de un colol:' alto-. el cuba· te- están aquí mal representados.
no Castaño, especie de Appel nacido en Améri· El grabado revela la superioridad ya tradicio·
ca, que traza grandes signos sin asustarse del nal de los brasilcños en una técnica que domi-
cromatismo más exacerhado. En el polo opuesto, nan; tal es el caso de Sérvulo Esmeraldo, o de
el mexicano Rodolfo Nieto, gran colorista opa· Rossini Pérez. Los argentinos Cattolica y Carmen
co. y somhrío que esta vez renuncia a esos preso Gracia hacen también muy huen papel. En cam·
tigios y dibuja con lápiz y "gouache" blanca una hio la escultura es francamente inferior a la pino
serie ohsesiva en que siempre hay ojos, plumas, tura. Seria injusto no mencionar dos obras ano
rastros de alguna oculta o diabólica presencia. ¡ipódicas del cubano Agustín Cárdenas: una pu·
Una buena sorpresa es la de ver al argentino To· lida y otra en bruto; las acumulaciones geomé·
rres Agüero en su vuelta a una pintura de blÍs. tricas del brasileño Sergio de Camargo; y la
queda: siempre decorativo -en el buen sentido gran escultura en chapa forjada y soldada del
del término-, sus cuadros se enriquecen de un argentino Leonardo Delfino, que se afirma como
color oscuro y uústerÍoso. Para censurar habría UllO de los mejores plásticos de su generación.

55
NOéV(JiNár..ádor······ Uruguayo
Fernando linsa

Es indudable que con Un largo silencio ante caucherías perdidas en el corazón de


(Ed. Alfa, 1965 - 199 pág.) Jorge Musto se un infierno verde (como en "La Vorágine"
inscribe fácilmente en la línea de narrado- donde la selva es la auténtica protagonís-
res que, a partir de 1960, no solo dan un ta), ni ante la magnificencia de los Andes
nuevo giro a la novelística uruguaya, sino que condicionan al máximo a los persona-
que miran literariamente al país de un jes (novelas de Ciro Alegría, Arguedas e
modo distinto. Modestamente, desde un Icaza), ni, para tocar paisajes más cerca,
ángulo voluntariamente parcializado, con- nos sentimos aplastados por la monó-
tando una historia fragmentada, ambigua, tona inmensidad de la tierra purpúrea o,
con implicancias laterales que funcionan la más monótona y más inmensa pampa ar-
al servicio de un riguroso estilo y cuidado gentina del mundo de Güiraldes. El paisaje
formal central,Un largo silencio es otra en Un largo silencio no devora, no aniqui-
novela de autor joven que mira borrosa- la a sus personajes, pero importa al punto
mente el país, porque sospecha que es la de que sin él la novela se adelgazaría,
única manera de mirarlo legítimamente perdería su indudable consistencia y di-
por ahora. Y lo hace, sintomáticamente, luiría los términos del conflicto a los de
incorporando como un vigoroso y casi una frustración de una hija (Susana) en
aplastante escenario, a una extensa zona la relación con su padre (Gálvez), a una
de nuestra costa balnearia que se trans- deliberadamente no muy clara muerte de
forma, crece y decae al mismo ritmo que un amigo íntimo de Gálvez, Carlos Besada,
lo hacen las esperanzadas construcciones y la desaparición algo misteriosa de un tal
y plantas de Gálvez, primero, y de Porta García que cura, al parecer, a la esposa
después. Porque, por sobre el conflicto ado- de Gálvez de un mal tampoco muy diag-
lescente de Susana Gálvez, o el abrupto nosticado. Pero, inserto en el paisaje que
quiebre de las ilusiones del fundador del tiene algo del que rodeara al famoso asti-
balneario, la novela tiene como pivot fun- llero litoraleño de Onetti, todos esos capí-
damental ese trozo de costa tan reconoci- tulos y el conflicto de Susana, desde que
ble como uruguaya y con tan poca tradi- descubre a su padre con otra mujer que no
ción literaria en el país. Médanos, un arro- es su madre hasta que logra romper todo
yo, el mar donde se mezclan las aguas vínculo con el mundo paternal del balnea-
dulces del Río de la Plata con las oceání- rio en la visita que cumple en el último
cas del Atlántico, los pinos y bosques on- capítulo, -funcionan en una bien dosifi-
dulantes, un paisaje que forma parte del cada integración estilística. De ahí, pues,
país tanto o más que el tradicional del la importancia de ese paisaje.
nativismo campero, llenan páginas de la Nacido en 1927, Jorge Musto tiene, fun-
novela, dan título a más de la mitad de damentalmente, una experiencia teatral,
los capítulos (doce titulados "el balneario"; acreditada no solo en su carácter de actor
diez titulados "Susana"), pero no la devo- y director de obras, sino en el de autor de
ran, no la trituran. piezas experimentales. En una entrevista
El paisaje costero uruguayo, aunque periodistica reconoció las influencias de
pueda ser protagonista de una novela co- William Faulkner, Juan Carlos Onetti y
mo en este caso, no tiene el vigor suficiente una extensa línea de autores del "nouveau
como para pautar trágicamente el ritmo roman" que involucraba a Nathalie Sarrau-
vital de sus personajes. Aquí no estamos te, Alain Robbe-Grillet, Michel Butor, Mar-

56
guerite Duras y un muy particular y re-
conocible Claude Simon, bien leido y me-
jor asimilado. Esas influencias, que son
NOTAS
las mayores que han recibido muchos de los
jóvenes escritores que empiezan a editar a El P.C. Italiano en vías
partir de 1960, se traducen en cuidados
formales y exigencias no siempre aceptadas de renovación
por quienes empezaron a escribir quince ¿En qué punto está la discusión en el seno
años antes en nuestro pais. Aquí, tanto en del Partido Comunista Italiano y de qué se tra·
los capítulos escritos en primera persona ta? ¿Nos encontramos en presencia de un par·
(los diez titulados "Susana") como en los tido comunista renovado o en vías de renova·
doce narrados desde distintos puntos de ción? ¿Es el P. C. I. la demostración experimen.
vista de testigos cómplices del argumento tal de. que una verdadera reconversión histórica
(puede ser Gálvez, Porta, el botero Pedro de los partidos comunistas es posible? He teni·
o impersonales y atentos propietarios de do recientemente la oportunidad de entrevistarme
chalets en el balneario), se van dando los con varios responsables del P. C. I. y desde el
elementos de un "puzzle" que debe armar primer instante me sorprendió la gran libertad
el lector y al que no es ajena una cierta de expresión que prevalecía en estas entrevistas.
dosis de intriga. Claro que quedan zonas Los responsables del P. C. l. han descubierto
oscuras y ambiguas, claro que la visión to.,. nuestra sociedad mundial: este es el hecho clave.
tal de siete veranos con Gálvez y cuatro Se portan como ciegos que, de repente, ven los
sin él, es subjetiva y está teñida por tonali- colores. Así, llegan a la conclusión de que la
dades muy diversas, según el ángulo asu- oposición entre la representación dogmática de
mido por el narrador, pero el total es uni- la sociedad y la sociedad en que se desenvuel·
forme y atractivo y, sobre todo, importa ven, es irreductible. Y, puesto que hay que ele.
como un aporte más al grupo de escrito- gil', eligen la sociedad real. Descubren que, en
res que escribe en el país y sobre él de el curso de los últimos veinticinco o treinta años,
modo muy distinto a como lo hicieron quie- la reflexión sociológica y filosófica ha experimen.
nes nos preceden en el oficio por una dé- tado un dcsarrollo de gran riqueza; que este
cada larga. desarrollo ha tenido lugar completamente fuera
de los límites del marxismo, pero que es la ex·
presión de las transformaciones objetivas de la
sociedad. De repente, se dan cuenta de que el
Al diablo con la cultura stalinismo ha destruído al marxismo en cuanto
esfuerzo de reflexión y que el foco creador se
por Herbert Read
sitúa actualmente en un contexto histórico total.
A lo largo de los ensayos que com- mente distinto. Llegan a la conclusión, por lo
ponen este volumen discute Herbert menos algunos de ellos, de que asimilar las nue.
Read el liderazgo social del artista vas adquisiciones de las ciencias es de vital neo
y del poeta, las fuentes profundas de cesidad.
la cultura en la sociedad, el éxito del Descubren la revolución científica de estos úl.
arte en lo que tiene de auténtico y limos treinta o cuarenta años en sus efectos in.
de falso, los estilos en el arte y su dustriales; comprueban lo que llaman las modio
coexistencia natural, la naturaleza ficaciones objetivas del proceso de producción
del arte revolucionario, la reacción originadas por la combinación de la electrónica,
y la revolución en el arte, la función de la automatización y de la energía nuclear. De
del arte en la educación y en la paz. acuerdo con su propia lógica, deducen que este
fcnómeno ha tenido necesariamente que transo
Editorial PROYECCION formar la sociedad capitalista, si bien esta transo
formación se ha operado de una manera muy dis.
Av. de Mayo 1370 - Buenos Aíres tinta de la prevista; y que lo que se ha transo
formado no son sus rasgos exteríores, sino sus

57
estructuras internas y decisivas: la naturaleza de aon y las clases constitutivas de la sociedad se
las clases sociales y sus relaciones mutuas. Y ter- han modificado, resulta evidente que el partido,
minan concluyendo que la antigua estrategia se bajo su forma actual, no es sino una superviven·
vuelto cia de un pasado muerto, un instrumento polí-
revi- tico inadecuado. Los acontecimientos confirman
Es- esta conclusión a que llega el análisis teórico :
ya no tanto los partidos comunistas como los partidos
la clase dominan- socialistas han fracasado; ni los unos ni los otros
en la encarnación llan logrado alcanzar los objetivos que se habían
las distintas clases so- propuesto. Se impone, pues, la liquidación del
tanto,ya no se trata de que la vio· partido actual. Y la constitución de un partido
derrumbe el Estado capita- nuevo implica una modificación profunda de las
liSta sino de modificar desde su interior el relaciones no sólo con el movimiento sociiílista
mecanismo de acumulación capritiílista cuando sino también con las eorrientes de izquierda de
sobre la relación de fuerzas establecida en· la democracia cristiana, y la elaboración de un
tre las clases sociales, principalmente me· nuevo programa fundamental. Resumidos breve-
diante una democratización cada vez más amo mente, estos son los temas que desarrollaron mis
plia de la gestión administrativa y de la gestión interlocutores. Interlocutores absolutamente váli·
económica; democratización cuyas palancas con- dos, puesto quc todos ellos son responsables en
sisten a la vez en una ampliación del papel del actividad. Desde luego, entre ellos existen dife-
Parlamento y en el establecimiento de controles rencias de opinión, principalmente sobre la cues-
populares en las provincias y municipios. Para tión del partido. Los cuadros locales y la base
ser eficaz, esta estrategia debe tener en cuenta obrera constituyen indudablemente el baluarte
las nuevas relaciones que se han establecido en- conservador. La juventud, bajo apariencias iz-
tre el proceso de producción modificado y las quierdistas, tiende a sostener los viejos esque-
clases sociales, es decir, la aparición de grupos mas. La generación de la resistencia constituye en
sociales nuevos que suplantan al proletariado clá· la actualidad la fuerza viva de la crítica y de la
sico en tanto que factor consciente. renovación.
Puesto que nuestra sociedad posee estructuras Como puede verse, ya no es el stiílinismo lo
nuevas, la U.R.S.S., cuya revolución tuvo lugar que se pone en entredicho, sino al mismo Le-
hace cincuenta años, no puede ya servir de mo- nin; y ello en la esfera decisiva del Estado y
delo a la revolución de hoy. Lo puede tanto mc- dcl partido. Los comunistas italianos no sostie-
nos cuanto que las condiciones históricas de su nen que Lenin se equivocó; afirman que la so-
desarrollo posterior han sido muy distintas de ciedad de tiempos de Lenin no es ya la nuestra,
las de la cvolución de Europa. Hay, pues, que y sacan de ello las conclusiones que se imponen.
inventar. Y como nuestra sociedad mundial nue- Resulta significativo comprobar que la tendencia
va tiene nn desarrollo desigual en la esfera in· más lógica estima que el P.C. no puede adap.
dustrial, lo cual supone en cada caso programas tarse a la sociedad nueva, sino que hace falta
y estrategias diferentes, la autonomía que los construir un partido nuevo si se quíere realizar
pa¡;tidos comunistas nacionales adquirieron como las tareas históricas de nuestro tiempo.
consecuencia del derrumbamiento del sistema Esta revisión crítica permite por fin establecer
stalinista encuentra actualmente una justificación el diálogo con los teóricos que, en el curso de
teórica. Tanto es así que, dado que el sistema cstos úllimos veinte años, se han esforzado por
stalinista no se derrumbó únicamente bajo la interprctar las nuevas tendencias fundamentales
presión de la crisis rnsa, sino porque se había de la sociedad y dc su economía. Me he limita·
convertido en algo totalmente inadecuado a la do a hacer un breve examen de la controversia
sociedad moderna, seria una verdadera aberra. que se desarrolla en el seno del Partido Comu-
ción adoptar la contrapartida china del stalinis- nista Italiano. El Congreso Nacional que ha de
mo, la cual quiere someter la actívidad política celebrarse en diciembre o en enero próximos,
de los partidos únicamente a las exigencias del pondrá de manifiesto hasta dónde puede llegar
Tercer Mundo. esta libertad de examen.
Finalmente, puesto que el proceso de produc- David Rousset

58
primera") directamente entroncados con los in·
"Crisis de la democracia en tcreses exteriores que han gobernado la vida de
la República Dominicana y dispuestos a apoyar
América" de Juan Bosch siempre al régimen que los favorezca, sea éste
Trujillo o la Junta presidida por Imhert. Podía
No podía pedirse un momento más oportuno imaginarse, dada la evolución del trujillato (ase-
para esta publicación de la revista mejicana Pa- sinato del "benefactor" e imposibilidad de repe-
noramas. y prueba de ello son las sucesivas edi- tir, por parte de sus herederos, el fenómeno ni-
ciones y el interés que ha despertado a todo lo caragüense de mantenimiento del aparato dicta-
largo del continente. La República Domínicana torial por los hijos de Somoza) que, bajo esa
ha sido -y es en el momento de escribir estas clase "feudalizada" más que "aburguesada" y al
líneas- centro de la atención mundial y todo servicio de "trusts" norteamericanos e íntereses
lo que historia Juau Bosch a partir del 31 de estratégicos dcl Pentágono, la clase media, la que,
mayo de 1961 en que recibió, estando dictando en definitiva, sostiene la mayor parte del apa·
clases en Costa Rica, la noticia del asesinato de rato estatal, la que llena funciones públicas, do.
Trujillo, hasta que fue derrocado él mismo en centes y de administración, tendría otra textura.
setiembre de 1963, importa y convierte a los he- Resulta interesante descubrir, gracias a Bosch, to-
chos simples del pasado en las posibles expli· do lo contrario: su endeblez y su pobreza ideo-
caciones del presente. Porque hay que advertir lógica. Para esa gente, el dominicano es haragán,
que "Crisis de la democracia de América en la es cobarde, es ladrón; :r cuando hay un momen-
República dominicana" es no solamente un aná· to crítico en la vida del país, en los hogares, en
lisis del tan zarandeado concepto de "democra- las esquinas, en los cafés, unos y otros se pre·
cia" en el seno de una isla de historia convul- gurltan cuando van "los americanos a actuar"; in-
sionada, sino un severo estudio de las estructu- ventan noticias de que )'a Uega "la flota", de que
ras sociales y políticas realizado, más por el el "Presidente dijo tal cosa o tal otra", y se re-
Juan Bosch profesor, que por el Juan Bosch lío fiere1l1~ al Presidente de la República Domi-
del' de partido y de masas. Aunque escrito des- nicana sino al de los Estados Unidos_ Durante
de las posiciones del Partido Revolucionario Do- los treinta y un años de la dominación trujillis-
minicano, por el que llegó cómodamente al po· ta la ma:yoria de la clase media estuvo esperan·
del' en diciembre de 1962, el mérito de este li- el o que "los americanos sacaran a Trujillo del
bro de 221 páginas es, justamente, no limitarse a poder". Esa clase media -sigue escribiendo
una pormenorización de hechos que pudieran arri· Bosch-, es, ante todo, un grupo social inconfor-
mar agua a su molino o al del P.R.D., sino que, me consigo mismo; que no se estima, que no se
al margen del posible (y justificable) apasiona- aprecia; que odia el país en el cual vive o ha
miento que podía envolver narrar el fallido in- nacido, y si no lo odia no sabe amarlo_
tento de normalización de los procesos institu- En su severo auscultamiento de la composición
cionales dominicanos: -libertad de expresión, social dominicana y las lógicas respuestas polí.
campaña electoral, proceso eleccionario, asunción ticas que involucra, Bosch sigue descendiendo
del gobierno por parte del ganador y libre ex- hacia la base del triángulo isósceles y encuentra
presión de la oposición de las minorías. -el su parte más sólida y homogénea: la clase baja,
profesor "Bosch hunde sus análisis en las ba- la gran masa del pueblo urbano y campesino.
ses de la sociedad de su país y extrae las raí· Pero, justamente, encuentra homogeneidad y va-
ces de los procesos que permitieron a un Tru· lores incontaminados porque hay ignorancia, po.
jilIo por treinta y un años, su asesinato, la apa- breza compartida e identificadora. La observación
rente normalización democrática y el derroca- resulta muy atendible en la medida en que no
miento final por las jerarquías trujillistas de un sólo sirve para la República Dominicana, sino
aparato militar no depurado suficientemente. para el continente latinoamericano en bloque:
En la punta del triángulo isosceles, figura a la gentes analfabetas, marginadas de todo canal in·
cual Bosch asimila la estructura de la sociedad formativo (formativo y deformativo) ofreciendo
dominicana, está la alta clase media integrada una masa virgen, moldeable por quien se acer-
por comerciantes importadores y exportadores y que y comprenda sus carencias y las encauce po-
los terratenientes (el pueblo los llama "los de líticamente. Bosch lo comprendió y trató de en-

59
cauzarlas en el P.R.D., un partido de composi· ya sus primeros frutos. La semilla ha tardado en
ción eminentemente popular. prender, pero lo ha hecho finalmente y en tie·
"En la República Dominicana se da un fenó' :rra, al parecer, harto propicia.
meno digno de estudio -escribe él mismo- las Fernando Ainsa.
masas del pueblo tienen más conciencia, más pa·
triotismo, más concepto de sus deberes ciudada·
nos que la alta )' mediana clase media, de las Gabriela Mistral en Darmstadt
cuales salieron los líderes conspiradores de 1963.
En ese sentido, las diferencias son muy marcadas. Darmstadt es una pequeña ciudad ale-
Cualquier desocupado de los barrios pobres de mana que desde hace varios años viene
la Capital puede dar lecciones de honestidad po· desarrollando una actividad musical inte-
lítica a los que fueron candidatos presidenciales resante en los llamados "Cursos de Vera-
en las elecciones de 1962; )' la razón no está en no". Según informa Alain Parier la muer-
t'irtudes personales de los segundos; la razón te de Wo1fgang Steinecke, que fuera su
está en que el primero pertenece a un grupo animador principal, ha venido resintiendo
social coherente y los segundos pertenecen a en algo estos verdaderos festivales que una
grupos sociales incoherentes". vez al año tenían lugar con la participa-
Pero pese a esa coherencia y a la fuerza ma· ción de figuras muy destacadas de la mú-
yoritaria que representó el P.R.D. en las eleccio· sica moderna.
nes de diciembre de 1962, Bosch fue derrocado A partir de 1961 disminuyó el número de
apenas diez meses después por las mismas fuer· conciertos y aunque ha aumentado el de
zas que gobernaron siempre los destinos de In las conferencias, tal vez con la intención
tierra amada de Colón. No sirvió de nada ser de equilibrar esa pérdida, de todos modos
mayoría frente a minorías, no sirvió de nada uti· se nota la disminución en la cuota de mú-
lizar procedimientos democráticos frente a la sica. Este año se han efectuado solamen-
tradición dictatorial de las castas militares, de te seis conciertos y las primeras audicio-
los estamentos de comerciantes y hacendados, no nes de obras musicales se ha visto reduci-
sirvió de nada el reformismo iniciado en las da de las treinta que eran habitualmente
vastas extensiones de tierra inexplotada o en los a casi la mitad.
rancheríos de palma y barro, no sirvió de nada, Las programaciones de esos conciertos
en definitiva, la tradición liberal del profesor incluyó junto a los grandes nombres del
Bosch ni la fuerza convincente de sus palabras siglo XX, como los de Debussy y Webern,
frente a la maraña intocada de intereses inter· expresiones de las más variadas corrien-
nos y externos, aliados indisolublemente, como tes: seriales, electrónicas, gráficas, aleato-
lo están en toda latinoamérica. Pero si el es· rias, audio-visuales y aún dadaístas. Las
quema volvió al pasado una vez derrocado Bosch, "audacias" de los compositores más recien-
no volvió la conciencia despertada de grandes tes llega:on en cierto modo a su cénit en
masas populares y el intento democrático en una la "Máquina de Música" de Hiller que re-
tierra carente de tradición democrática sin resul· quería del pianista intérprete las más va-
tados aparentes en setiembre de 1963, ha em· riadas actitudes; desde soplar en un silba-
pczado a tenerlos en abril de 1965. Porque si no to, hasta inflar un globo que hizo estallar,
sirvió de nada en aquel momento todo lo que de acuerdo con la "partitura", un especta-
se propusiera y realizara Bosch, ahora parece ser· dor con el cábello teñido de amarillo, va-
"ir por lo menos para nna cosa: la clarificación liéndose para ello de su cigarrillo.
de un conflicto que va más allá de un proble· Junto a estos números espectaculares y
ma entre cuarteles y fuerzas militares y que hnn. de habilidad casi circense hubo música
de sus raíces en la división entre los de primera moderna formal. Se volvió a oir "Doubles"
y los de segunda con esa "chusma" siempre pos· de Boulez que fuera estrenada en Bruse-
tergada, pero que ha sabido armarse y levantar las, "Hyperion II" de Bruno Maderna, pa-
barricadas en el centro mismo de Santo Domin· ra flauta y orquesta y la obra de un crea-
go. Las lecciones del profesor Juan Bosch, cla· dor menos conocido: una Suite electrónica
ramente explicitadas en este libro, están dando de Gottfried Michael Koenig que atrajo la

60
atención general por su equilibrio y rigor y vacía, viviendo su soledad hasta la pa-
de estructura. sión. Para quienes queremos superar la
Un interés especial tiene para los latino- falsa alternativa entre lo subjetivo y lo ob-
americanos y los chilenos en particular sa- jetivo puros, negándonos a una elección
ber que la poesía de Gabriela Mistral formó fatal entre el idealismo moral y el realis-
parte de las obras estrenadas. El compo- mo político, y creemos que el bien y el mal
sitor siberiano Edison Denisov compuso y están inextricablemente mezclados en las
dio a conocer en Darmstadt una cantata mejores causas, las contradicciones de Rau-
de estilo dodecafónico que se titula "Sol rich -romántico negador del romanticis-
de los Incas", que según parece puso todo mo-, tan próximas y a la vez tan alejadas
su acento en resaltar la significación pro- de las nuestras, como las de Lukacs, nos
funda del texto. Sin más datos que éste, obligan contra el desdén de los bien pen-
solamente podemos especular si es posible santes de derecha y de izquierda a mante-
que se trate del hermoso poema de la poe- ner frente a su figura, un dificil equilibrio".
tisa chilena que bajo el título de "Sol de
Trópico" comienza: El escritor y su piel
"Sol de los incas, sol de los mayas Mario Vargas LlOsa entrevistó en París
maduro sol americano, al escritor norteamericano James Bald-
sol en que mayas y quichés, win para los lectores de la revista argen-
reconocieron y adoraron ... " tina Primera Plana. Un texto sin desper-
H. G. R. dicio, pues al interés de las preguntas co-
rresponde la agudeza de las respuestas del
gran escritor negro, cuyos libros están cir-
REVISTAS culando actualmente en español. Transcri-
biremos una pregunta y una respuesta de
ese extraordinario reportaje.
Un equilibrio difícil -¿Por qué hace usted una literatura
comprometida si no cree que la literatura
Juan José Sebreli, el ya famoso autor de influya mayormente en la marcha de la
Buenos Aires, vida cotidiana y alienación, historia?
publica en el número 1 de Capricornio, -Yo soy un negro norteamericano, mi
de Bs. As., un articulo sobre Héctor Rau- amigo, ¿qué otra cosa podria hacer? La li-
rich, al que califica de pensador maldito, teratura es siempre un testimonio, y yo, al
y en el que expone algunos dramáticos escribir sobre mi condición y la condición
conceptos sobre el compromiso del intelec- de los mios en mi país evoco fatalmente
tual, entre los que elegimos éstos: una serie de problemas actuales. ¿A usted
"Derrotado en su intento por rectificar la asombra que la mayor parte de los es-
el curso de la revolución, otro pensador critores norteamericanos cierren los ojos y
clave de nuestro tiempo, Georg Lukacs, se tapen las orejas ante la realidad poli-
como un nuevo Galileo Galilei, reniega de tica y social? A mi no, en absoluto, Para
sus ideas y admite la objetividad del pro- mi, esa actitud es también un testimonio
ceso histórico ineluctable. Derrotado tam- revelador, un símbolo de esa ceguera del
bién por las circunstancias, Héctor Rau- pueblo norteamericano que no ve o no quie-
rich, un hombre nacido en otro mundo pe- re ver la realidad, o la ve a través de una
ro en la misma época que Lukacs, con una especie de sueño de Hollywood: somos un
misma formación y preocupaciones simila- pueblo libre, rico, en estado de gracia y
res, elige el camino contrario, reivindica tenemos una misión superior que cumplir.
su subjetividad, asume su fracaso. A las Quien piensa asi y se siente tan reconcilia-
ilusiones de una integración absoluta y do con la realidad, no se atreve jamás a
ciega -Lukacs-, Raurich prefirió las ilu- correr riesgos. Y entonces sus relaciones
siones de una exclusión, también absoluta con el mundo se vician. ¿sabe usted por

61
qué? Porque un hombre tiene que hacer que acelerado por el cisma de Mao. Este
el amor con el mundo o está perdido, y el cisma restringe, en efecto, la libertad de
amor significa correr un riesgo, luchar ... maniobra de la Unión Soviética. Moscú no
puede andar mucho camino hacia el Oes-
te sin verse acusado por Pekin de traición.
Da lo mismo pero no es igual ... La casi parálisis de la U.R.S.S. en el con-
flicto del Vietnam es un ejemplo muy cla-
En dos largos textos, Le Nouvel Observa- ro de una situación general. Algunos occi-
teur recoge las opiniones de Sartre sobre dentales consideran que la división del
mundo comunista lo debilita y que por eso
la situación de la política francesa ante
las próximas elecciones. Luego de estable- mismo el Occidente obtiene ventaja. Sólo
cer la precaria situación de la izquierda, de la primera proposición es cierta. La con-
atacar la candidatura del socialísta Deffe- secuencia más segura del conflicto chino-
rre ante de Gaulle, al que vaticina un nue- soviético en las relaciones internacionales
vo triunfo, termina proponiendo una polí- es restringir la influencia de la U.R.S.S'. en
tica de reformas con estas palabras: "Pe- el mundo. La discreción actual de la di-
ro existe otro (reformismo) que yo llama- plomacia rusa se debe menos a las difi-
ria reformismo revolucionario. Este viene cultades interiores del pais que a la divi-
de abajo, es el resultado de reivindicacio- sión en el campo socialista. Pero esta dis-
nes victoriosas que alteran la estructura minución del papel de la Unión Soviética
de la sociedad. Es el fruto de una lucha no es necesariamente ventajosa para Oc-
permanente de la clase obrera que· obtie- cidente. Ofrece consecuencias inquietantes
ne, en cada etapa, no solo aumentos de para todo el mundo, incluido el mundo oc-
salarios sino un control mayor sobre la cidental".
gestión y . una merma real del poder del
patronato. Es un reformismo que no pro-
gresa según el ritmo de las concesiones que Pluralismo socialista
la burguesia quiere hacer, sino según el
ritmo de las victorias que obtiene la cla- Con fecha de junio - julio acaba de apa-
se obrera". recer en París otra revista de la oposición
española a Franco dirigida por José Mar-
tínez, el editor de Ruedo Ibérico y el es-
critor Jorge Semprún. La revista se llama
El cisma chino-soviético Cuadernos de Ruedo Ibérico y en su decla-
ración puede leerse: " ... un común pro-
El sociólogo Maurice Duverger, en un yecto revolucionario global: el de la nece-
agudo comentario publicado en "L'Express", saria transformación revolucionaria de la
da cuenta de algunos de los aspectos del sociedad. Proyecto común que admite y
conflicto ideológico que separa a los dos presupone enfoques diversificados, contras-
grandes paises comunistas, China y Ru- te entre éstos, elaboración de convergen-
sia. Después de manifestar cuál es el es- cias dialécticas, siempre rebasadas por el
tado real de ese cisma, advierte sobre sus proceso mismo de la historia. El pluralis-
posibles implicancias políticas, entre ellas mo socialista es un hecho innegable, e in-
la de una cada vez mayor restricción de la cluso en algunos de sus aspectos, aguda y
coexistencia pacifica. Señala Duverger: dolorosamente antagónico. Se trata de dar-
"Bajo ciertos aspectos, el acercamiento en- le un órgano de expresión y de elabora-
tre la U.R.S.S. y Occidente como conse- ción que permita, dentro de los limites im-
cuencia de la industrialiazción, del aumen- puestos por la dispersión de fuerzas, ir su-
to del nivel de vida y de la liberalización perando sus aspectos negativos, en un li-
de Rusia, se encuentra más pronto frenado bre y riguroso contraste de opiniones ... "

62
Jóvenes poetas uruguayos

Walter de Camilli
Enrique Elissalde
Ivan Kmaid
Roberto Maertens
Nelson Marra
Leonardo Milla
Esteban Otero

Suplemento de Temas
Walter de Camilli

EL JUEGO

Está bien:
juguemos al mar.
Tiramos la línea por la ventana
entre los rascacielos
y luego de un rato
recogemos.
Cuesta trabajo, mucho trabajo
pasar la sirena de garganta
ensangrentada
al interior de la casa.
Se mueve demasiado
en sus estertores
y cubre de escamas
las paredes, mancha
de sangre el. escritorio y mis lentes,
se refleja en los espejos
como algo ilusorio.

Basta con este juego.


Ojalá no lo hubiera comenzado;
será mejor limpiar las escamas
.cubrir su cuerpo con una manta,
ígnorar su sexo
y la belleza de lo inesperado,
(ojalá todo hubiera pasado
en la casa de al lado!.
1964

EXHORTACION

Compañeros :
Es muy fácil decir:
mientras tomamos mate
"Revolución"
aguardando el momento
en que suceda
(marchando todos a la vez
por las grandes avenidas
puño y fusil en alto
"y la justicia social será
verdad
contra la absurda burguesía"...

64
Pero yo veo compañeros
que en estos días
el pan nuestro no es tan nuestro
y para ir a recogerlo
entre manos alzadas
y hambrientas
es imposible no aplastar un niño
destrozarlo en las corridas
aunque nos mire con sus cuencas hundidas
sin provocar mi odio
y el de mis compañeros
revolucionarios.

Enrique Elissalde

HACIA EL SUE~O

Viajar al sueño siempre


por el sueño
perder toda razón
y encadenarse
de cosas días tiempo

y ser rey absoluto


rey presente
omnipotente rey
única voz
único pensamiento

cuánta figura amable


cuánto séquito
pero todo caerá
el sueño borra
en su sueño la paz

y a veces el vacío
el profundo
vacío sueño sin
imagen como
doloroso anticipo
y qué incienso qué gusto a
soledad
el sueño sólo es nada
tu nada donde
tú ya no estás y vives

65
y te llamo en el sueño a
gritos llamo
pero sin comprender
tus labios cuando
son labios en dolor.

NACIMIENTO

Qué fácil para Dios


ordenar con su mano
que el agua fuera agua
y la tiniebla luz
qué rito indiferente
poner flores y páj aros
sin dolor ni desvelo
sin sentir que su carne
era pájaro y flor

y yo no puedo ser
como Dios solamente
apenas soy piedra
que se termina en sí
soy rito de impotencia
que no forma otra piedra
seca piel intentando
compaTtir tu desvelo
llegando a tu dolor.

Iván K111aid
Tras paredes de asombro
que de niños nuestros ojos proyectaban
como una sombra
marionetas recreadas noche a noche.

Como una sombra


tu imagen transfiguro
paraíso hecho a su medida.

.Habitamos y me habitas.

Caminante mi portafolio a cuestas


con la sonrísa de moda
entre maniquies y palabras
-buenos negocios para una mejor <ventura.

66
Vuelvo como un trompo
que girábamos de niños.
Aliñas la corbata
para no mirar mi cansancio.

Cae una estrella


relincha un caballo
y el ómnibus implacable
sigue su ruta.

En tus ojos reinicio la tarde


no es tiempo de detenerse

las agujas apuntan al corazón.

Ante un rostro tan sereno


decirlo por ejemplo
la tarde en bruma que me aguarda
o tal vez un trébol para suerte

detenido en tu mirada
descansa su búsqueda la sombra

y agregar sucesivamente
como un loco boracho de faroles
la noche está ahí
para calmar el ansia viajera

arrancando la voz de su ventura.

Roberto Maertens
VAJ."\10S VERGUENZA A AVERGONZARNOS

vea pasar el viento como si fuera el árbol


que deja la raíz allá a lo lejos
en medio de la noche de su sangre
me siento bajo el nombre que resguarda
mi pobre pan de las palabras
no quiero que me traigan más camino que el hombre
y busco por el día
y busco por la muerte
y busco por el vientre en punta de aquella ausencia
y quiero así perderme de mis manos

67
--------~,,---------_._---~---

en un absurdo sin domingo


sin inocencia sin impulso sin testimonio
para volver la luz a los que crujen
largados por el llanto del azul a la tierra
para volver la luz al rostro
no más paisaje culpa mito fondo
ya bastan coincidencias de sosiego con niebla
vamos vergüenza a avergonzarnos
Montevideo, junio de 1965.

y UNA INOCENCIA ROSTRO

saber que un dia puede ser un nombre


y una mirada muerte
saber que una palabra queda abierta
mientras la piel en proa desconcierta al sentido
saber que de mis ojos vuelve el verde
y de la mano el hombre a su albedrío
saber que del silencio no hay perfiles
que canten a la tierra más de un viaje
saber que por el pan resbala el uno
y por la calle el alba
saber que con el fondo no hay ausencia
y con bolsillos alas
saber que rueda en sí el dolor previsto de noche
y en mí el pudor por el absurdo
saber que trás el pecho vibra ~uz
en tanto libertad de la frente no ha partido
saber que cuanto obrero vive el pájaro
haciendo el viento que yo creo mío
saber que un llanto puede ser camino
y una inocencia rostro
Montevideo, junio de 1965.

Nelson Marra
LA ESPERA

Abrirse a nuevos pasos,


esperar el retorno
de una nueva descansada memoria
es la tarea
fatigosa y dispersa
de los que fueron hombres
y creyeron.

68
.......

Llegarse hasta la mano


de ese niño
acabado y disuelto entre imposturas,
detenerlo
en su mirada anciana de vencido.

Esperar el ascenso
de la mujer horizontal en las arenas,
dormida entre dos playas
prescindente
de inviernos y de estíos
olvidada de brisas
de venenos que fueron,
aplastada por un sol inmóvil
que fija en su contorno
teñido de ausencia y solidez
su máscara
y exhibirle la cara de su muerte.
Aplazar nuevamente
la llegada hacia nosotros mismos,
clausurada estación terminal
de nuestros propios ruegos.

LOS BARCOS

Los barcos aplazan su llegada


hasta la medianoche,
besan el mar constantemente
como una alianza firme, pareciera
de hermanos orgullosos
que nunca se abandonan.

Los barcos son extraños y tristes


desde lej os,
partieron una tarde
sin fechas ni relojes
empujados por los feroces guías de su humildad:
los vientos.

Los barcos siempre, siempre


alojan en su vientre
cien marineros locos
y un suicida
ávido de escenario y de silencios,
y esta pesada carga
de enfermos sin memoria
los desentierra siempre
de su largo hundimiento.

(i9
No se detienen nunca en nuestros puertos,
apenas pasan sombras
de su largo delito,
aplazan su llegada hasta la medianoche.
y mueren.

Leonardo Milla

Esta noche
en mis venas
resuenan añosos trenes
van repletos de culpa
desesperación verde
de mi sangre
corriendo
entre infiernos y estaciones
entre oro y relojes
montañas de humo
y puentes de niebla

esta noche
llegan a Pompeya
estas venas
desbordantes de plomo y lava
allí donde tengo una estatua
hecha solo de culpa

Ten piedad de nosotros

somos
los que rezamos al cemento
aullamos a la nada
y digerimos la muerte despaciosa

somos
los que lloramos
detrás de los picaportes
miramos el cielo
a través de las ventanas
y por los meandros plásticos
de nuestros intestinos
nos abrazamos

70
somos
los que en los días luminosos
sobre la tierra
con las máquinas brillantes
hacemos nuestro coito infinito

tierra pequeña
hermoso vientre
dónde los veranos son de carne
ten piedad de nosotros

Esteban Otero

Estoy arriba
en lo más alto de la torre
con ventanas hacia el mundo lejano.

En la torre
estoy solo y soy libre;
no tengo más problemas
que yo mismo
y yo no soy un problema.

Pero no. No es cierto.


Tengo primero que matar
con una hoja doblada
a ese perro que se asoma marrón
en mi desierto blanco;
y tengo que matar
sobre todo
a esos dos páj aros
azul y verde
con las otras dos hojas que me quedan.

Así podré quedarme


totalmente solo
sin ver siquiera el mundo
allá, lejos.
Solo,
en mi desierto blanco.

71
ca,lI'eron las estrellas
la luz nocturna,
el cielo

encontraron su morada
en ese día.
Pero después,
poco a poco,
uno a uno,
con buen criterio pudieron retornar y encontrar todo
como había sido dejado.
Algunos pocos, sin embargo,
no encontraron su casa. Ellos
se habían perdido.

Aquel día en que cayeron las estrellas.

111
/

Allí, en medía del bosque,


el sol penetra haciendo ver el aíre
y con el aire el árbol, ,sus ramas, sus hojas.

El humo refleja la luz del sol


y una mujer pasa y cae
bajo su luz.

La unidad, entonces,
y el Ser,
resplandecen,
eternamente.

Porque mil años antes fue así,


porque un millón de años antes fue así,
porque este sol u otro sol
nuevo,
dentro de un millón de años
resplandecerá;
y la mujer,
y el humo,
y el bosque.

72
Ed i t o i I Sur
Buenos Aires

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Una antinovela que se lee como una novela
policial. - Sartre.

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Un manifiesto poético por el gran autor de
"Libertad Bajo Palabra".

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