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TZVETAN TODOROV LA VIDA EN COMUN Ensayo de antropologia general Traduccién: Héctor Subirats Staton de seul 1003 cine, Aten, Tors Afar SA. Sek NUN Alem 20 (Gov Cada de Boewoe Aes seaitgearacorn ae 2008 ech depo qc ney 1.725 impress cm Arent, Pid xn Primers edeion:nepaembre de 3005 nto Beaute Rodiguez {Lavidn en comdn.-T¥ed.-Buenos Aires: Aguilar Altra, Taurus inpice PROLOcO 9 TUNA MIRADA SOBRE LA HISTORIA DEI. PENSAMIENTO. 15: Las tradiciones antisociales. v7 Eldescubrimiento ysu reduce 28 Supervivencias modernas 51 IT Ser, vir, existe, 75 Mis alld de Ia pulsion de muerte 7 Los tres niveles . 84 Elorigen de los individuos |. 93 IIL EL RECONOCIMENTO ¥SUS DESTINOS 115 Modalidades . 7 Estrategias de defensa social.» 131 ‘Obtener lasancién . 134 Un reconocimiento de sustivucién tao Lasrenuncias. noes 145 La asignacion de turnés/roles |. 158 IV ESTRUCTURA DELAPERSONA 163 Multiplicidad interna .-.- 165 ‘Un encuentro en Monijouvain. 169 Elequipo minimo 176 \V_ CORXISTENCIA YREALIZACION 197 La realizacion propia. . 199 Los senderos estrechos |. _ 204 Referencias........ . - 215, Bibliografia 2.02... 221 Indice de nombres propios 229 mente posible, que ser abandonados en Ia sociedad y pasar totalmente desapercibidos para todos los miem- bros que la componen.» Es la posicién del extranjero, del marginal, del exciuido; los pobres, sefialaba ya. Adam Smith, son aquellos a los que nadie observa, que no Tlegan a existir ante Ios ojos de sus conciudadanos. «El pobre entra y sale sin que se lo note y, en medio de una muchedumbre, se encuentra en la misma obs. curidad que enclaustrado en su choza.» «El hombre invisible», tal es también el negro americano en la des cripeién clasica de Ralph Fllison, «Yo soy invisible, com- prenda usted bien, simplemente porque la gente se nicga a verme. [...] A menudo le sucede a uno que duda realmente de su existeneia, [...] Es devorado por lanccesidad de convencerse de que existe, realmente, en cl mundo real [...], lanza sartas de injurias, y jura que los llevard a que lo reconozean.» La vejez, a su vez, es una disminucién no s6lo de las fuerzas vitales, sino también de la existencia. Su causa primera es el aumento de la soledad. «Yo comencé Ia muerte por soledad», escribe Victor Hugo: la existen- cia puede morir antes de que Ia vida se apague. El ser social del anciano es progresivamente «desconecta- do» de las diferentes redes en las que participaba; el tedio se vuelve la experiencia principal de su vida. Los distribuidores habituales de reconocimiento de- saparecen uno a uno (es la seleccién natural), y aque- los que los reemplazan —as nuevas generaciones>— no sienten ya ningiin interés por él y ademas no le interesan (es la selecci6n voluntaria). Ellos no necesi- tan al anciano ni él ellos, cuando todavia la pulsin de existir se mantiene. Hay una «soledad del moribundo», es decir, del an- ciano, que es especificamente moderna, dice Norbert [92] Elfas: tenemos miedo a la muerte, por lo tanto tam- bién a todo lo que nos hace pensar en ella; preferi- mos alejar de nuestra mirada a aquellos que nos la recuerdan demasiado. Se encierra a los ancianos en asilos, donde no ven mas que a otros ancianos y ast nos desembarazamos de ese especticulo inconve- niente; pero en esos lugares ellos s6lo obtienen un minimo sentimiento de existencia porque frecuen- tan no a aquellos con los que contaron durante toda su vida sino a desconocidos, que ademas se les ase- mejan y que por lo tanto son inutiles. Una pluralidad de soledades no crea una sociedad. El paso siguiente es el hospital, donde actualmente muere la mayoria de las personas de edad: alli cuidan sus rganos, no su ser; se busca prolongar su vida, no su existencia. Los ancianos mueren solos: la existencia los ha aban donado antes que la vida. El origen de los individuos igen El origen de las especies es inaccesible para nos. otros; ef de los individuos se muestra todos los dias ante nuestros ojos: es Ia évoluci6n de nuestros nifios. Quisiera ahora ocuparme de este itltimo proponicn- do un relato «ideal», fundado en las observaciones de los psic6logos contemporancos, pero simplifica- do y generalizado. Como surge la existencia, cuales son las interacciones sociales elementales, irreducti- bles entre si, sobre la base de cudles se construiran Jas interacciones complejas del mundo adulto? No existe respuesta undnime a estas cuestiones. Los psi- cOlogos y psicoanalistas de la infancia a menudo se han impresionado tanto por el descubrimiento par- ticular que acababan de hacer que quisieron genera- [93]