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Ser Agradecido

Ejem. Navidad

Lamentablemente, esta es la manera en la que muchos cristianos responden a


los dones los regalos de Dios, particularmente a los del Espíritu. Así que
muchas personas dejan de recibir lo que el Señor les ha ofrecido, porque no
entienden lo que son los dones o cómo usarlos. Dicen cosas ridículas como:
“Bien, el don de lenguas es el menor de los dones, por lo tanto, no lo busco”.
Tal rechazo de los dones es arrogante.
La gratitud conlleva una actitud de humildad. La acción de gracias es la única
manera apropiada de recibir lo que Dios nos ha dado, porque honra nuestra
relación con El, al expresar confianza en su bondad.
Dios nos da “toda buena dádiva y todo don perfecto” (ver Santiago 1:17), por
dos razones primordiales: Él nos da dones para hacernos prósperos, y para
demostrar su amor.
La acción de gracias reconoce que los dones que hemos recibido del Señor
vinieron con esos propósitos. Y nos pone en rumbo para conocer a Dios y para
descubrir las razones por las cuales nos creó.
La acción de gracias está de acuerdo con el cielo por medio del
reconocimiento de la verdad de que nuestra vida es un regalo de Dios y de
que Él es soberano.. El Señor es exageradamente generoso y la vida que Él nos
ha dado en este mundo no es una vida de supervivencia, sino una de
abundancia y de bendición. Sin embargo, a menos que reconozcamos
apropiadamente lo que se nos ha dado, no podremos experimentar esa vida.
Esa es la realidad de recibir un regalo. Si no entendemos lo que nos ha sido
dado, no entenderemos sus propósitos, ni seremos capaces de experimentar
sus beneficios.
Conocer al Señor no es difícil. Realmente es la cosa más obvia del mundo. Todo
lo que tenemos que hacer es glorificarlo como Dios y ser agradecido. Estar de
acuerdo con la verdad de él es el creador y sustentadora esto nos da acceso a los
vastos tesoros del conocimiento de Dios . Pero Rom. 1:18 Porque la ira de
Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres
que detienen con injusticia la verdad;
19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo
manifestó.
20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen
claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por
medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron
gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón
fue entenebrecido.

Cuando fallamos en responder con agradecimiento por cada cosa en nuestra


vida, nuestro pensamiento se separa del propósito Dios, perdemos la visión de
nuestro propósito, inevitablemente haremos elecciones que están fuera de los
propósitos de Dios para nuestra vida. Los corazones oscurecidos no pueden
percibir la realidad espiritual. Los corazones oscurecidos, sin agradecimiento,
son impasibles ante los deseos y el afecto del Señor, y por tanto no pueden
responder a su invitación de relacionarse co El. La ausencia de agradecimiento
abre la puerta de par en par al pecado.
Ya que agradecer nos mantiene sanos mentalmente y vivos, al conectarnos
con la fuente de nuestra vida y propósito, tiene sentido que Pablo nos instruya a
dar gracias “en toda situación': “Estén siempre gozosos, oren sin cesar, den
gracias a Dios en todo, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo
Jesús”
1 Tim 4:1-5

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos


apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de
demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la
conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que
Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes
y los que han conocido la verdad.”

Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma


con acción de gracias;
5 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

Cuando Pablo dice que la acción de gracias santifica la comida inmunda, se


refiere a que la separa para Dios y sus propósitos. La acción de gracias en
realidad cambia la propia naturaleza de la comida en algo santo.
Esta verdad se extiende más allá de la comida inmunda. Se extiende a cada
situación en tu vida en la cual encuentras otros poderes que trabajan aparte
del poder del Señor. No todo lo que sucede en la vida es la voluntad de Dios. El
no causó la crisis que un individuo o que una nación pueda enfrentar. De
hecho, no puede dar cosas que no son buenas, porque no las tiene.
Dios solo puede dar cosas buenas porque Él es bueno, y solo tiene buenos
dones para dar. Por lo tanto, dar gracias en todo no significa que la adversidad
viniera del Señor. Pero dar gracias en el medio de una situación adversa, una
dificultad con la que se pretendía socavar tu fe e incluso destruirte, te permite
controlar la dificultad y desvincularla de Dios y sus propósitos.
Cuando damos gracias, las armas del enemigo que tenían la intención de
apartarte de tu propósito divino son puestas en tus manos y se convierten en
la misma cosa que te lleva a la plenitud de tu propósito. Jesús declaró que Él
nos envía con la misma tarea con la que el Padre lo envió a Él: destruir las
obras del diablo (ver 1 Juan 3:8). La acción de gracias lleva a cabo la justicia
divina del Reino, en la cual el enemigo es destruido por la misma cosa que
pretendió usar para nuestra destrucción. El solo saber que podemos participar
en destruir los propósitos del enemigo debería movernos a dar gracias.

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