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República Bolivariana De Venezuela

Ministerio Del Poder Popular Para La Educación


U. E. Colegio “San Francisco De Asís”
Año 5to Sección “B”
Cátedra: Castellano Y Literatura
Profesora: KatinaHernández

INTEGRANTES:

 Benítez, María Milagros


 Bracho, Mariangela
 Jiménez, Paola
 Quintero, Milena
 Vélez, Aura
1. Criollismo:

Es un movimiento literario que se desarrolló a finales del siglo XIX y principios del siglo XX
en Venezuela, paralelamente al modernismo con el cual algunos casos se fusionaron, dando origen
al criollismo. Su origen se debió a que un grupo de escritores que incitaron y lucharon para que en
el país se escribiera una literatura que fuese nacional, donde se hablara sobrecómo era el
venezolano originalmente exponiendo su lenguaje y su problemática social. Surge como una
oposición al exotismo modernista, con sus personajes desarraigados que pensaban con una
mentalidad extranjera.

De igual forma, se dice que es aquella corriente literaria americana que trata de expresar lo
autóctono tanto en los temas como en el lenguaje con que se ofrece esos temas. En este sentido, el
criollismo se desarrolló en paralelo al modernismo. Su figura mayor es la del cuentista Luis Manuel
Urbaneja Alchelpohl, considerado el padre del género en la literatura venezolana

El criollismo, al igual que el modernismo, se desarrolló en torno a 2 importantes revistas


literarias ‘’El Cojo ilustrado’’ y ‘’Cosmopolis’’, donde los escritores del criollismos expresaron los
principios doctrinarios de esta corriente. Comenzó a manifestarse en Hispanoamérica en las tres
primeras décadas del siglo XX. Son americanistas también, en cuanto se desentienden del peso de
las tradiciones europeas y centran su interés en nuestro continente.
Los escritores realzan la posición de cada uno con la importancia que se le daba al arte a la
literatura. Son notoriamente descriptivos ya que su objetivo principalmente sería el ambiente social y
cultural además de ellos como personas.

Además, los personajes de sus obras son, por lo común, víctimas de esa naturaleza
americana: brutal, inhóspita y grandiosa. Las obras criollistas no se va a conformar con la sola
finalidad artística, sino que aspiran a ser documentos sociológicos del momento que vive el país.
Además, esta corriente volteó los ojos a las costumbres y paisajes de la región en donde el sujeto-
contemplador se acerca al objeto-contemplado; así se observa en la obra de Luis Manuel Urbaneja
Achelpohl: ‘’En este país. ’’

Las obras criollistas no se van a conformar con la sola finalidad artística, si no que aspiran a
ser documentos sociológicos del momento que vive el país. Toman una actitud distinta porque dan
su aceptación a la nueva democracia, es decir, los criollistas se inspiran en temas venezolanos con
personajes que actúan con una psicología criolla. Se mezcla el lenguaje literario de gran perfección
formal con el lenguaje popular, lleno de giros rústicos del habla campesina.

2. Características del Criollismo:


Abarca una serie de movimientos representando un momento artístico que se vivía
internacionalmente, por esta razón encontramos que:

 Es autóctono.
 El cuento es el género literario representativo en este movimiento.
 La temática sigue una línea lógica de la evolución relacionada con lo autóctono.
 Se observa el dialogo de un lenguaje espontaneo donde abunda un vocabulario regional.
 Utiliza un tono realista.
 El paisaje determina el comportamiento y el carácter de las personas, existe una relación
psicológica entre el paisaje y la conducta humana. La naturaleza deja de ser una fuerza que
acomete para convertirse en un paisaje que convive comúnmente con el hombre, fuerza
transformadora.
 El lenguaje narrativo es directo y transparente, lo que no impide que, con frecuencia, se observe
adjetivación redundante, consecuencia de la influencia modernista, además del uso del
coloquialismo en los diálogos.
 Tendencia localista regional en su propuesta temática, que se centra en lo rural.
 Compromiso del escritor con el contexto histórico en el que se escribe. De apostura ideológica
del autor, plasma en su narrativo, lleva las características de la sociedad venezolana a la
literatura.
 Movimiento totalmente opuesto al romanticismo, por su propuesta renovadora y transgresora.

3. Influencias en el criollismo:

A finales del siglo XIX y principios del XX, se empiezan a explorar nuevos descubrimientos e
inventos que pareciera que ofrecen una explicación para los misterios que rodeaban al hombre
durante los siglos.Luís Urbaneja Achelpohl es la figura más destacada en la corriente criollista.
Cuando habla del hombre y el pueblo, respeta su lenguaje; cuando es el escritor quien habla,
hace gala de un lenguaje pulcro y formalmente perfecto.

Es por ello, que los escritores criollistas siendo excelentes artistas que dominan la técnica de
la novela, el relato o el cuento, ya maduros por esos años en Hispanoamérica, después de la
maestría literaria que habían revelado en sus obras los poetas y prosistas del modernismo.
Continúan esta tradición modernista de hacer verdadero arte escrito, pero con contenidos
nacionales.

Poesía nativista: es un género de poesía, que tiene como realidad de inspiración a lo


oriundo, nativo, típico o folklórico. Se inspira en un mundo nativo. La naturaleza con su flora y su
fauna son exaltados con identificación poética. Rechaza lo exótico y se apega a la tierra nativa.
La naturaleza se hace protagonista y deja de ser un telón de fondo.

Poesía criollista: es un género de poesía, que tiene como realidad de inspiración el suelo
nativo, el paisaje, la naturaleza con sus flores y la fauna, es escrita en versos.
En Venezuela se desarrolló esta tendencia en la última década del siglo XIX y se prolongara
hasta 1929 con la aparición de novelas como “Doña Barbará” de Rómulo Gallegos. Debe
destacarse que las obras criollistas y nativistas aspiraba a ser documentos que contasen la
historia real del entorno. Los personajes de estas obras van a ser tipos del suelo venezolano,
productos de una transformación social de ese entonces. En general, los representantes de este
movimiento se inspiraban en temas venezolanos con personajes que, evidentemente, poseían
unas mentalidades criollas.

El criollismo y nativismo también se manifestaron en la poesía, siendo Francisco Lazo Martí


su máximo exponente. Con él se cierra el ciclo que se había iniciado en el siglo anterior. El
escribió uno de los poemas más celebrados por la literatura, denominado “Silva Criolla”. Se le
considera el verdadero creador de este género puesto que va a plasmar la naturaleza y el
paisaje en todos sus sentidos, no siendo un trasfondo poético sino las verdades protagonistas
del canto.

4. Diferencias entre el modernismo y el criollismo.

 El criollismo es un movimiento en contra de la escuela modernista


 No imitan lo francés o lo de otras culturas “exóticas” como los modernistas.
 Han aprendido de la estilística de los modernistas: sus escritos siguen un estilo refinado.
 Han aprendido de la técnica realista: a diferencia de los modernistas, imitan la realidad.
 Los criollistas dan expresión a lo americano como lo hace Horacio Quiroga.
 El lenguaje, el paisaje, las costumbres de los personajes entran a formar parte integrante de la
trama, desarrollo que le interesa al escritor criollista.
 El propósito de los criollistas es revelar todas las facetas de la vida americana pero sin dejar
de crear una obra de arte.

5. Biografía de Luis Urbaneja Achelpolh

Luis Urbaneja Achelpolh, nace en Caracas el 25.de febrero de 1873. Hijo de padres
alemanes, el general Luis María Urbaneja e Isabel Achelpohl. Fue escritor y periodista, es
considerado por muchos como el iniciador del cuento moderno venezolano y puede llamarse el
padre del criollismo venezolano. Fue, en efecto, quien usó por primera vez la palabra "criollismo" en
su revista "Cosmópolis". Cursó estudios en el colegio Santa María el cual egresó en 1888. En 1890
ingresó en la Universidad Central de Venezuela para cursar estudios de derecho, los cuales no
concluyó.Su adolescencia es de estirpe romántica: rebelde ante los convencionalismos sociales,
desinteresado por la educación tradicional, amante de la naturaleza. De ahí que emprende largas
excursiones durante las cuales se interna en los campos, a veces por semanas, al cabo de las
cuales regresaba tan silenciosamente como se había ido, trayendo inundada el alma de gentes y
paisajes criollos. Con estos motivos comienza a escribir en un género que estaba de moda. Se
trataba de pequeños poemas en prosa, que solían denominarse "acuarelas".

A los veinticinco años, Urbaneja recibe su bautizo de fuego, en la Revolución Nacionalista


que acaudilla el General Hernández contra el gobierno de Ignacio Andrade. Las escenas de
violencia que presencia en los campos de guerra, los increíbles personajes que conoce, le permiten
describir y narrar con gran vigor y realismo las batallas de su mejor novela, “En este país”.

Después de esta experiencia bélica la vida de Urbaneja Achelpohl transcurre en la paz


hogareña. Se aparta de los cenáculos políticos e intelectuales, se dedica a su trabajo bucólico y al
ejercicio callado pero continuo de su oficio literario. Por la mañana dialoga con gañanes, peones,
ordeñadores; por la tarde recibe la visita de sus compañeros de letras, Pedro Emilio Coll, Pedro
César Domínici, José Rafael Pocaterra, Rufino Blanco Fombona, Rómulo Gallegos, Jesús Semprum,
Juan España.Cuando sus amigos y compañeros de generación escalaban los más altos sitiales de la
política criolla, él estaba en puestos de ninguna importancia, para mal vivir, o no figuraba al frente de
cargo alguno. Casi vivió toda su vida como en un retiro virgiliano. Lejos de los círculos literarios y
políticos, donde, según sus propias palabras, no privaban «hipocresías y envidias», se mantuvo
siempre Urbaneja. Por esto tenía una vaquería donde se identificaba con la naturaleza. Vivió el
Criollismo con gran intensidad.

Figura junto a Pedro Emilio Coll y Pedro César Domínici entre los fundadores de la revista
“Cosmópolis” cuyo primer número circuló el 1 de mayo de 1894; desde el comienzo esta publicación
fue uno de los voceros del movimiento modernista en Venezuela. En 1896, recibió el primer premio
del concurso de cuentos de la revista El Cojo ilustrado, por su relato "Flor de Selva". Entre 1896 y
1898 fue un asiduo colaborador de esta revista, en la que publicó numerosos cuentos. Tras el fraude
electoral perpetrado en 1897 contra el general José Manuel Hernández, el Mocho, se incorporó en el
alzamiento de los liberales nacionalistas (1898). En el gobierno de Cipriano Castro ejerció el cargo
de fiscal de instrucción pública en Valencia (1900-1905) y, en Caracas, trabajó en la Secretaría de la
Corte Federal y de Casación (1905-1910). Durante el régimen de Juan Vicente Gómez se mantuvo
al margen de la política; a la muerte de éste fue nombrado director de la Escuela de Arte Escénico y
de la Biblioteca Nacional (1936). Entre 1910-1911 se desempeñó como codirector junto a Alejandro
Fernández García, de la revista “Alma Venezolana”. En 1916 obtuvo en Buenos Aires el primer
premio en el Concurso de Novelas Americanas con la más representativas de sus obras: En este
país... Convirtiéndose en el primer escritor venezolano en recibir un galardón internacional. En 1922
apareció su principal creación como cuentista: “Ovejón”; el cual fue publicado por primera vez por
José Rafael Pocaterra en la "novela semanal", serie que se editaba en Caracas. En 1927, publicó el
novelín “El tuerto Miguel”. En 1937, apareció su segunda novela La casa de las cuatro pencas. Con
su familia habita en los aledaños de Caracas, primero en Los Dos Caminos, luego en Quebrada
Honda, más tarde en El Valle. Muere en Caracas el 5 de septiembre de 1937.

Después de su muerte, en 1944, su esposa, doña Lola Pelayo de Urbaneja Achelpohl, se


convirtió en una celosa conservadora de su obra, y empezó a publicar bajo el título “El Criollismo en
Venezuela”, obra que hasta el momento había permanecido disgregada, consiste en predicas y
cuentos de ambiente venezolano; a ella se debe la primera recopilación orgánica de sus escritos.
Con el tiempo, sus papeles fueron donados por su familia al Centro de Estudios Literarios de la
Universidad Central de Venezuela. En 1973, fueron publicadas sus Obras completas. Su obra se
caracterizó por la incorporación del realismo y las formas naturalistas de la ficción, lo que le permitió
a Urbaneja Achelpohl destacar "lo criollo" como propuesta estética coherente.

El Criollismo referente a Luis Urbaneja Achelpohl

Urbaneja Achelpohl es el creador del criollismo en la literatura venezolana; concibe sus


personajes como su propia vida: están llenos de un aire rural saludable y se muestran como
hombres rudos apegados a su paisaje y a su cielo. Sin embargo, no fue Urbaneja, desde un
principio, un apasionado criollista; ya que en la época cuando hace su aparición en las letras
nacionales, predominaba en nuestro medio la influencia literaria francesa; era el momento en que la
máxima preocupación de los jóvenes escritores hispanoamericanos era visitar a París y Urbaneja, en
cierta forma, tuvo que vibrar al compás del momento; al respecto, según palabras de Pedro Emilio
Coll, su compañero de generación y amigo entrañable, Urbaneja «no escapó a las influencias de
entonces y escribió algunas fantasías en prosa del género llamado decadente».

Este sentido, luego de un período intermedio; aprende la poesía del campo y el paisaje
venezolano. Entonces canta su himno de bellezas, en su prosa pura, espontánea, como nuestros
ríos, como nuestros valles, como nuestras montañas. Urbaneja, que siempre había vivido
identificado con la naturaleza, se empieza a descubrir él mismo y, en su prosa, aparecen escenas
típicas de nuestros campos: el idilio de los campesinos, la yunta perezosa de bueyes que aran la
tierra pródiga, el sol quemante de los mediodías, los polvorientos caminos de las aldeas, perdidas en
las inmensas soledades, en los reflejos de los vastos horizontes venezolanos.

Este orden de ideas, ante el refinamiento de la literatura, preconizado por muchos de sus
contemporáneos, Urbaneja fijó sus ojos en el más crudo realismo; se espantó de la moda y no
transigió con los amaneramientos; a partir de esta toma de nueva conciencia, se fue por los caminos
del campo dispuesto a aprisionar con su lente el paisaje, las costumbres, los tipos criollos, tal como
eran: sin empalagosos rebuscamientos. En la novela venezolana, Urbaneja Achelpohl representa
como el nacimiento de la confianza, de la fe, en el porvenir del género; lejos del pesimismo y del
afrancesamiento, que habían predominado en nuestra novelística, se sitúa con sus personajes
rudamente venezolanos y se mueve en un paisaje vivo, fresco y espontáneo.

Este autor Venezolano, es considerado Criollista; debido a que cumple con las características en
cuanto al mezclar el lenguaje literario de gran perfección formal con el lenguaje popular, lleno de
giros rústicos, del habla campesina. En líneas generales, sus temas se inspiran en venezolanos con
personajes que actúan con una psicología criolla. Hablando del Criollismo se sabe que sus
personajes se localizan en determinada región, con sus costumbres, creencias, trabajos y formas de
vida.
En este sentido el Criollismo en Venezuela no aparece como un estilo literario academicista,
sino como el resultado de una condición de vida, de una forma de asumir la realidad y de
relacionarse con ella. Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, es considerado el padre del Criollismo, ya
que es el mayor exponente de esa corriente literaria.

6. Referencia de la obra “En Este país”

La novela “En este País” fue publicada en 1920 por el escritor Luis Manuel
UbnajeaAchelpolh y representa el momento culminante de la narrativa criollista que se había
iniciado con la novela “Peonia” de Manuel Vicente Romerogarcia en 1890. La obra está estructurada
en 20 capítulos en los cuales se presenta el idilio de un gañan, llamado Paulo Guarimba y una niña
de alcurnia, Josefina Macapo, hija de los dueños de la Hacienda Guarimba, donde se desarrolla la
primera parte de la novela, debido a esta relación se genera un conflicto por la diferencia de las
clases sociales, la segunda parte se presenta los hechos de los campos de guerra que son narrados
con gran vigor y realismo, cada personaje tiene su manera de actuar ante este cambio de ambiente
en la historia, para así poder lograr lo que cada uno quiere según la manera de actuar, y la tercera
parte cuenta como es la aprobación de la relación de los personajes principales y como concluye
esta relación de amor. La historia se desarrolla en un ambiente campesino, ubicado a las faldas del
Ávila, comienza a fortalecerse ese amor ingenuo que no podía expresar sus sentimientos debido a
los prejuicios y la diferencia de las clases que los separaban. Desde el comienzo de la historia,
Urbaneja Achelpohl, nos describe el paisaje avileño, comparando las bellezas de este con la
personalidad de la protagonista Josefina. Algunas faenas campesinas y aspectos que representan
costumbres que enmarcan a la aldea de los dos caminos, en los aledaños de la Capital; y se intenta
retratar el contraste del paisaje con el color que le da el escritor a su día a día en el fragmento
seleccionado.

Por otra parte, se ve reflejado como el escritor narra la vida de los personajes de una
manera muy sencilla, ya que no se profundiza mucho sobre esta relación, se encuentran narrada
como murmullos de la ciudad, a través del lenguaje se puede diferencia dos tipos de habla, uno
culto, refinado y otro llano, popular; se explica la realidad de lo que se vive en esa parte del país,
pretendiendo dejar a un lado el pesimismo para establecer en todo esta preocupación, al está
rodeado de su tierra, existiendo un optimismo por parte del escritor.

7. Fragmento de la obra “En Este país”

CAPÍTULO V
ALLÁ ARRIBA EN EL TOPE

Los de la caravana, ya lejos de don Gonzalo Ruiseñol, tomaron camino del cerro, herbazales
arriba, hacia el tope de Cachimbo. La trasparencia del aire, lo despejado del cielo, prestaban más
elevación a la montaña, destacándose las dos redondas cimas de la Silla, como cúpulas de un
templo gigantesco, hasta perderse en las nubes. El ambiente, refrescado por las rumorosas
quebradas, impregnado de oxígeno, oliente a pesgua y parásitas, acariciaba la negra cabellera de
Josefina, besuqueaba las mejillas de las morochas, se entraba en los pulmones de Paulo,
ensanchándolos como un fuelle; descendiendo luego al valle, azotaba las frondas, maullaba como
un zorro rabioso en los ahumados torreones de los trapiches; dando resoplido aventaba la hojarasca
a diestro y siniestro; precipitándose en los poblados rezongaba en todos los rincones, charloteaba en
los empinados campanarios, rompiese en los ángulos de las elevadas fachadas; engolfándose en
estrechas callejuelas, ahogaba sollozos, recogía suspiros, vítores e himnos, y repleto de miasmas,
miserias, alegrías, se abalanzaba sobre cerros calvos y lomas áridas, donde sólo fructifican los
cardones y modulan los guati-guati su canto triste.

Escabroso era el sendero, resbaladizo el luciente herbazal, pero los de la caravana cayendo
aquí, resbalando allá, alcanzaron la cima de una colina. Jadeante, asomándose a sus mejillas la
poca rosa de su sangre, Josefina se dejó caer en el suelo; las morochas buscaron un mullido sitio en
las yerbas donde tenderse a su gusto; Paulo, dejando en libertad al burriquillo, fue por agua al
torrente cercano, trayendo en tiernas hojas de conopio recogidas a modo de embudo, el líquido
apetecido, tan frío, que los venados no le beben sino con el sol de los araguatos.

De espléndido panorama gozaban los de la caravana, risueño como el semblante de una


novia en la alborada de sus nupcias. Ante aquel lienzo de matices diversos, Josefina paseaba sus
ojos, deslumbrados por los fulgores del sol, de las vegas a las lomas y de allí a las sierras azulosas.
Vese surgir allá en una rinconada, en la estribazón de los cerros, la población de Macarao , donde
crece salvaje el membrillo, prospera la verde manzana y los duraznales todo el año ostentan su fruto
parcho y el moreno. Hacia ese lado, aun en lo angosto y tortuoso del valle, el de Antímano, a la falda
del cerro, agazapadito en torno a la blanca torrecilla de su iglesia. Más acá encaramado en su
colina, cubiertas las laderas de frondosas rosadas trinitarias, el de La Vega, tierra clásica de los rojos
budares y de las porosas múcuras. Y serpenteando, terso, cristalino, bajo frondas de jabillos,
bucares e higuerotes, entre cañaverales, que sacuden sus grises penachos como indios guerreros
pensativos, ondula el Guaire, el hijo de dos impetuosos torrentes, el espejo de la comarca;(...)Y casi
equidistante de los extremos, como blanca garza en su nidal de juncos, sobre las suaves pendientes
de las altas cuestas del empinado Ávila, con sus altos y sus bajos, surcado por profundísimas
quebradas, Caracas, bajo la inmensa comba azul, ligeramente gris, en contraste con toda la escala
de los verdes, desde el verdín de los primeros brotes al verdinegro sombrío de la montaña, que se
enrojece cuando comienza a florecer el rosal salvaje, la rosa montañera. Caracas, la amada de los
poetas, la deseada de los guerreros, con sus erguidas torres, sus techumbres rojas, sus esbeltos
chaguaramos, sus saucedales melancólicos; ciudad de trasparencia y neblinas, que triste sonríe al
sol en la algazara de la fiesta: sus mañanas son vaporosas, risueñas, cual la primavera de la vid; sus
tardes, tristes cual largo invierno de los años.

(…)Paulo, que se había echado en el suelo a pocos pasos de Josefina, casi acostado sobre el
declive, con los codos apoyados en la tierra y la cara en la palma de las manos, seguía el mirar de
sus ojos, las contracciones de sus labios pálidos, las complacencias y tristezas en que se bañaba su
semblante como si fuese una luz.Reinaba el más profundo silencio, el augusto silencio de las cimas;
las morochas arrancaban a puchados el aromático poleo y otras yerbas frescas y olientes con que
se aromatiza la montaña; Josefina continuaba como abismada en sus recuerdos, y en los ojos de
Paulo se trasparentaban las hondas intranquilidades de su ánimo.
Cansados los ojos de Josefina de vagar de loma en loma, de pueblo en pueblo, de querer
ver más de lo que distinguía de la ciudad y sus contornos, se encontraron con los de Paulo, que la
acechaban en el momento en que aquella alma sentía profundamente lo que jamás se había
atrevido a expresar de palabra.Cuando sus ojos se encontraron, se confesaron el secreto de su
amor. Repentina angustia obligó a Josefina a esquivar las miradas de Paulo; quiso decir alguna
cosa, pero enmudeció al miedo de aquellos ojos, que la atraían como atraen los abismos.

¡Qué ojos los de Paulo Guarimba! ¡Brillantes, luminosos como los de fiera a la hora
nocturna! Ojos que, coléricos, llenos de sangre, debían de anonadar; rencorosos, debían de caer
como puñales candentes; rebosando amor, eran deslumbradores como el cabrilleo solar en la
superficie de las aguas en reposo. Ojos estos, que han determinado un momento en la evolución de
la razada hispanoamericana, que han llegado a crear una palabra, catire un derivado de cat francés,
hoy chat, gato. Quien posee esos ojos, tiene algo de jaguar, el gran gato montés de la selva
americana, y como él es felino, fiero, rencoroso, huraño, voluptuoso en el crimen y en el amor. En el
alma que animan esos ojos, como en un crisol inmenso, se han fundido tres ramas de la especie
humana: la de los hombres de ébano, la de los de mármol y la de los de bronce. ¡Oh! alma,
multiforme y anárquica, eres una vasija repleta de perfumes y de venenos.

Al relampaguear de aquellos ojos, Josefina se había cerciorado de lo que ya había


presentido alguna vez; algo de lo que ella habría llamado cariño, amor de hermano por aquel
muchacho, con el cual había corrido a través de los campos, con el cual había pasado días enteros
en el cafetal en busca de pichones de arrendajo y azulejos; algo de lo que había experimentado,
cuando le llevaba a su casa de Caracas nidos de palomas turcas, con todos sus huevecitos, o con
pichones emplumados sorprendidos en los surcos, emparamados, con el copioso rocío de la noche.

--¿Por qué me miras así, Paulo? – fue la primera palabra de su boca, después de evitar largo tiempo
sus miradas.

--¿Cómo te miro, Josefina? – inquirió Paulo conteniendo el aliento.

-- ¡Cómo nunca me has mirado!

Y los ojos de Paulo se nublaron, bajo la selva de sus cejas castañas y gruesas; un inmenso
sacudimiento movió todo su ser, como los que deben de conmover en sus profundos, endurecidos
senos, a las canteras graníticas, cuando revienta en su superficie la mina.

--¡Tú debes de tener algo, Paulo! – observó Josefina, con voz trémula.

--Sí, siento aquí adentro un bachaquero, una quemazón; -- y cuando así decía, se golpeaba con los
puños apretados el ancho pecho.

--¿Y de cuándo acá sientes eso? – le preguntó Josefina bajando los ojos.

--Siempre lo he sentido, pero hoy como nunquita.

Declaración con la cual Josefina se llenó del más vivo regocijo. La maligna caraqueña se
revelaba en la alegría resplandeciente de sus ojos, en aquellas dos llamitas muertas que se
incendian como dos cocuyos con las sombras de la noche; en aquel aire coquetuelo e indiferente
con que se revistió al ver a aquel muchacho rendido, echado a sus pies cual manso cachorro. Y con
aquel don del sexo, que obliga a la hembra, para luego felinamente imponerse, llevó una de sus
manos a los hombros de Paulo, quien se había ido arrimandito a ella, como bebiéndola los alientos,
y dójole:

--¡No me mires así sabes! ¡No, que no quiero que me mires…!

Al contacto de aquella manecita más suave que las hebras que forman las barbillas de las
mazorcas tiernas, se ofusca Paulo, más de lo que estaba, y dejó salir lo que sentía.

--¡Más que sea así, cómo no he de verte, mi lucero! En tanto estén los ojos en mi cara, tengo que
mirarte, porque se van tras ti, como ojo de ladrón tras los corotos ajenos. ¿Y para qué se hicieron los
ojos sino para mirar lo más lindo que nos atraiga y embobe, como la boca para comer y la nariz para
el olor?

--¡Calla, calla!, -- decía Josefina ante aquella declaración franca y sentida.

No se inmutó por eso Paulo, sino que acercándose más a ella, y llevándose ambas manos a
los ojos, le respondió:

--Pues sácame estos ojos y arráncame esta lengua. Agregado después de una pausa,..”Ansina
mismo, te llevaré allá dentro, como un muerto su mortaja”.

Paulo la quería porque Sí, porque siempre tenía en la boca para él palabras dulces, porque
había en ella un no sé qué, que le atraía, lo subyugaba; cuanto más lo veía, más la deseaba, con
ese ahínco con que los niños desean los exóticos muñecos expuestos en las quincallas; y se
entregaba a ella sumiso, atado de pies y manos, y decía lo que sentía porque lo sentía así y no le
cabía allá dentro por más tiempo.

Sí; así se expresaba Paulo, sin ambages, franca y rudamente; no acontecía lo mismo con
Josefina, quien a maravilla sabía ocultar su sentir. Caraqueña, de culta sociedad, hecha a intriguillas
amorosas, estaba como sobre sí, sin atreverse a aventurar palabra alguna que pudiera dar pábulo a
aquel incendio que presentía. Además, para luchar contra esos gérmenes de amor, que de chiquilla
se estaban en su alma, venían en su ayuda la educación y el orgullo, la alta dosis de vanidad que le
habían infiltrado desde la cuna, haciéndole entender que una Macapo no era : como las demás
gentes, lo que ella sincera y honradamente creía.

(…)Con tales elementos a su favor, Josefina no era de rendirse así no más a la vehemente
declaración de Paulo Guarimba, aunque éste estuviese abocado por inclinación natural al dominio
de su corazón.En tanto que Paulo no le quitaba los ojos de encima, Josefina, con los suyos gachos,
se hacía las reflexiones siguientes:

“No puedo negar que le tengo mi pizquita de afecto. ¡Ah! ¡si él llegara a ser algo…!” Y
alrededor de ese algo, como una mariposa atraída por la luz, daba vueltas su pensamiento
impulsado por su corazón.
(...)Estaban como mudos, Josefina entregada a sus pensamientos. Paulo, sin tener más que
decir, puesto que era corto de palabra y no sabía de medias tintas ni de penumbras, donde se
refugian los enamorados, para saetearse y explotar en provecho propio las situaciones
favorables.Así se hallaban, ella, sin atreverse a levantar los ojos, él, sin quitárselos de encima,
cuando vino a sacarlos de aquel atolladero la ventolina que venía zumbando de Catia, aglomerando
nubes sobre nubes en la montaña, impregnada de la humedad del mar.

--Bajemos, Josefina, que ya está aquí el aguacero, --Díjole Paulo.

--Sí, bajemos—le contestó Josefina sin asomo de sonrisa en los labios.

Y esquivando el mirarse, comenzaron a descender. Nubes, nubes tan espesas que no los dejaban
bajar, se arremolinaban, los envolvían por completo. Los ventolinos de Catia La Mar y las brisas de
Petare, engolfadas en la profunda quebrada de Tipe, se daban topetonazos: esos dos eternos
enemigos que se disputan el dominio del valle, que enroscados como dos boas, se acometen como
dos toros salvajes. Si triunfan las brisas de Petare, el cielo se torna azul, el aire se diafaniza, la
montaña se despeja y el viejo del Ávila aparece con toda su majestad, con sus arrugas de piedra,
dominando el valle que sonríe. Y si las ventolinas de Catia logran vencer, allá le van sedeñas nubes
a la montaña, aires húmedos y cortantes, y tristezas para el valle, que antes parece un paisaje del
Norte helado, que no de la Tórrida.Con las morochas a cuestas, de brazalete con Josefina, se
presentó Paulo a la estancia, cuando ya era toda la montaña un copo de algodón desmenuzado y el
valle estaba triste y sombrío pues sólo el Cristo fue en la rama entumecida lanzaba su queja, en
compañía de la verde rama que en cambural lejano ensayaba su canción de invierno….

8. Análisis del fragmento:

“Caracas, la amada de los poetas, la deseada de los guerreros,


con sus erguidas torres, sus techumbres rojas, sus esbeltos
chaguaramos, sus saucedales melancólicos; ciudad de
trasparencia y neblinas, que triste sonríe al sol en la algazara de
la fiesta: sus mañanas son vaporosas, risueñas, cual la
primavera de la vid; sus tardes, tristes cual largo invierno de los
años”.

“….Los ventolinos de Catia La Mar y las brisas de Petare,


engolfadas en la profunda quebrada de Tipe, se daban
topetonazos: esos dos eternos enemigos que se disputan el
dominio del valle, que enroscados como dos boas, se acometen
como dos toros salvajes. Si triunfan las brisas de Petare, el cielo
se torna azul, el aire se diafaniza, la montaña se despeja y el
viejo del Ávila aparece con toda su majestad, con sus arrugas de
piedra, dominando el valle que sonríe. Y si las ventolinas de
Catia logran vencer, allá le van sedeñas nubes a la montaña,
aires húmedos y cortantes, y tristezas para el valle, que antes
parece un paisaje del Norte helado, que no de la Tórrida”.
La obra “En Este país” de Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, es una novela que tiene como
temática principal el ambiente, siendo un elemento de gran interés, ya que el escritor se centra más
que todo en el medio que desborda la historia. Desde el inicio de la novela hasta el final de esta, se
encuentra presente como principal elemento el campo, que adquiere un papel importante, ya que el
escritor describe la geografía campestre, detallando de manera muy definida cada uno de los
elementos que conforman ese ambiente con mucho cuidado y detenimiento. Esa admiración que
siente el escritor se ve reflejada en la forma de cómo narra las costumbres, las leyendas folklóricas,
las localidades rurales, junto con las zonas típicas de cada región del país, personajes de los
pueblos, zonas campesinas, rincones geográficos que son expresados a través de la peculiar
fonética del hablar popular de cada rincón de Venezuela, ya que conocen a fondo la psicología
criollista de los habitantes de esas regiones, y los presentan con exageraciones o idealizaciones
irreales. Cabe resaltar, que Urbaneja Achelpolh es un escritor criollista, por tal motivo el tema de la
tierra o del paisaje, con todos sus elementos implícitos en la historia, son un rol protagónico en la
novela criolla, ya que en la época en que fue escrita dicha obra, se buscaba resaltar la raíz literaria
de donde proviniera el escritor, en este caso fue el paisaje, el ambiente o naturaleza que son los
principales elementos que resaltan el criollismo. De igual forma, buscan resaltar el arte nacionalista
de América para apartar aquellas tradiciones de Europa que se querían imponer en Hispanoamérica.
Siento entonces el paisaje, un tema que se ve envuelto con entusiasmo, por lo tanto conserva ese
sentimiento de paisaje, la visión de la naturaleza viva, la personificación de la tierra, la fauna, la flora
y los intereses de la vida del hombre rural. Esto se ve implícito en los tiempos de aquel entonces, en
donde se veía una Venezuela rural, que aparece con tanta importancia en los relatos del escritor.

Además se puede observar, como Caracas en este caso, es el ambiente paradisiaco, en


donde los personajes principales Paulo y Josefina desarrollan su enamoramiento, siendo plasmado
en El Ávila; haciendo énfasis en un elemento importante en nuestro país, siendo este un sitio
turístico muy resaltante de nuestra patria. De igual forma, este paisaje, es donde se desenvuelven
los problemas y conflictos de los personajes, debido a esto el escritor se encarga de describir con
gran exactitud, paseándonos, en el inicio de la obra, desde el valle del río Tócome, en Los Dos
Caminos, por los valles de Aragua y la serranía del estado Miranda, hasta adentrarse, al final de la
obra, en la Caracas de los techos rojos; siendo estos, sitios turísticos de nuestra Venezuela, en
donde se desarrollaban las guerras civiles de aquella época, siendo vividas por el mismo escritor, y
este las plasmo en su obra a través de un lenguaje muy popular, en las tierras campesinas de los
pueblos venezolanos, con el fin de rescatar las costumbres, las tradiciones, el lenguaje
representativo y único de nuestro país, sus actitudes, así como sus historias sociológicas y políticas
que representan la nación y el ser venezolano.

Por otra parte, en esta obra se observan otros temas, como lo son la diferencia de clases
sociales por parte de los personajes principales, que generan un conflicto en la novela, ya que el
amor entre un peón y la hija de los dueños de la hacienda “Guarimba” no es bien visto, por lo que va
a generar incertidumbre en el pueblo donde viven, por tal motivo buscan que su amor triunfe sin
importar que obstáculos se le presente para llegar a superar su condición social y así lograr el amor
de Josefina, sin embargo, enfrenta las posiciones económicas y políticas necesarias de las guerras
de la nación para obtener el amor de su dama. Del mismo modo, es una novela que no solo busca
resaltar al paisaje venezolano, sino también el aspecto de nuestros pueblos, los personajes que en
ellos habitan, las costumbres coloquiales que representan al venezolano así como su lenguaje
característico. Entonces lo que el autor busca representar en esta novela, es a esa Venezuela que
es ajena y que no está involucrada en problemas políticos que en el aquel entonces eran
influenciados por el poder del caudillismo, si no que se enfoca a que nuestra nación se pueda
rescatar a través de los refranes, las costumbres y tradiciones que representa a nuestra amada
Venezuela. Es por ello a través de lo “autóctono” el escritor busca que su pueblo recuerde y afiance
lo que es ser venezolano, que recordemos nuestros orígenes y de donde provenimos; porque lo que
nos hace diferentes y únicos a las demás naciones, es que nosotros tenemos esos signos y esas
actitudes que nos representan como venezolanos. Y sobre todo, la compresión del presente histórico
venezolano, ya que el pueblo debe aceptar la historia de su país, según las palabras de Urbaneja:
"No hay que tener miedo sino fe. A los pueblos los hacen sus ideas"; porque la formación del
alma de un pueblo, es valorar debidamente el desarrollo ambiental, esa admiración por la cultural y
las costumbres, para lograr hacerlas universales.

Para finalizar, “En Este país” es una obra que significa el cambio de mentalidad que se
incorporó en aquella época, por parte del dominio europeo que buscaba dominar al ser humano y el
territorio mientras se consumía todo lo que era europeo. Y el escritor como buen venezolano y
creador de la literatura criollista, lo que representa a esta obra es el fruto y la creación de la vida
rural, el alma de los ritmos y esos característicos colores primarios que nos muestran el sabor de ser
un pueblo único, mostrando y expresando esa rica nación en la que vivimos. El escritor indaga en lo
íntimo del venezolano para que el individuo logre la libertad del dominio extranjero y la lucha por el
progreso del país, así como los procesos sociales y políticos que persisten en el pasado de la nación
a través de los valores éticos y morales. Así mismo siendo amante de un ambiente campesino, del
amor por su tierra y los hombres que trabajan en ella, siendo su patria y nación, su gran temática,
para así manifestar esa compatibilidad que existe entre el hombre y la tierra agrícola como un
recuerdo vivencial y rasgo educativo. Es por ello que la experiencia de la naturaleza es parte
esencial del poeta criollo, a través de tonalidades liricas que exaltan y plasman el grandioso paisaje
de dicha obra.

Análisis según las características del criollismo:

Con respecto a las características del criollismo, podemos compararlas con la obra de ‘’En
este país’’, ya que menciona lo que aspira a los asuntos venezolanos. El tipo humano de ser un
criolista, se localiza en las regiones, costumbres, creencias y su forma de vida. Con esto hacemos
referencia, con el fragmento seleccionado que en él se observan 2 ambientes integrados, el mundo
rural y la ciudad de Caracas; Los personajes principales se identifican con la problemática que define
al país en ese momento.
En la novela criollista, se incorpora el habla loca de la obra de arte narrativa. La convivencia
de los lenguajes tanto el culto como el formal, reflejan las peculiaridades del habla de los labriegos y
campesinos de las zonas rurales vecinas de Caracas.

Así mismo se encuentra un lenguaje único por parte del autor; Tomando en cuenta
la actitud que se distinguía ante la realidad venezolana por eso abandona el pesimismo por un
moderado optimismo, logrando superar todas sus dificultades.

Por ello en el fondo de esta obra, se acepta la realidad que abrió el camino hacia una
naciente democracia social.