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AÑOS

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CASA

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(\ \ - ''. _S(:rie: Historia Contemporánea No. 2 . Fondo Editorial CEREC cinep estudios rurales

estudios rurales

latinoamericanos

Primera edición 1985

© United Nations RSD 81-17 Report Number: CNT 032

ISBN: 958-9061-08-7

Edición: Martha Cárdenas

Coordinación Editorial: Alberto Díaz Uribe

Taller de servicio · CEREC Carátula: Felipe Valencia

Composición de textos: Servigraphic Ltda .• Bogotá Impresión: Editorial Presencia

Serie: Historia Conte~poránea No. 2 ·-

INDICE

Prólogo

A manera de introducción

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'El

Maestro

 

José Amador

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Efraín Barón

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Ana Julia

El Chimbilá

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N asianceno !barra

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Antecedentes bibliográficos

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Esta investigación se logró gracias al apoyo de

United Nations Research Institute forSocial Devrtlop-

ment (UN RISD), organización autónoma de

Unidas, establecida con el propósito de realtzar mvestl- gaciones sobre "problema.r y pollticas de desarrollo

socialy/as relaciones entre diversos tipos de desarr?llo socia/ji económico en las diferentes fases de crectm_len- to económico". Los estudtos que realiza el Instttuto .tienen la intención de contribuir: (a) al trabajo de Secretariado de las Naciones Unidas en política social, planificación del desarrollo social y el ~quili~radode-

N ~cione.s

sarrollo social y económico;

regionales de planificación establecido~con ausptct(J de fas Naciones Unidas; (e) ala labor de tnstltutos nacw- nales en el campo de desarrollo econqmico Y/ q socialY

la planificación.

(b) al traba; o de msttt~tos

PROLOGO

Relatos d~ Violencia

La Violencia, así con mayúscula, es un período muy

Se extien-

de de 1946 a 1966. Durante esos veinte años,grupos de colombianos armados, alegando motivos políticos, se asesinaron entr~sí, dejando tirados en el campo cerca ·

de ,200.000 muer({¡~

Esta profüiiga-aa tragedia no puede catalogarse co- mo guerra civil porque sus protagonistas ni declararon tal intención, ni se batieron organizadamente en ejér- citos partidistas. Fue una carnicería, ejecutada por cua- drillas de campesinos, o por escuadrones de policía, al-

tamente politizados, eh búsqueda de objetivos difusos.

Si en un principio el

sabor político, en sus postrimerías las motivaciones fueron económicas. La Violencia terminó en un perío- do de abierto bandolerismo'. Tanto la superposición o sucesión de las razones del conflicto, como la sevicia que acompañó la mayor parte de sus episodios han constituido un acertijo al cual se le

enfrentamiento tuvo un definido

bien determinado de la historia colombiana

l. Gonzalo Sánchez G., Dunny Meerrens, Ba11dolern.r, Gamo-

nales y Campesinos, Bogotá, El Ancora Editores, 1983.

n

han dado las más variadas soluciones. La obra de Alfre- do Molano, que aquí se presenta, es un esfuerzo por pe- netrar en esa historia ensangrentada no tras una expli- cación simple, bien recortada dentro de una teoría ciendfica, sino más bien con miras a rehacer delante del lector, la tragedia en su profundidad. Para ello se emplea una técnica comparable a la autobiografía. La preocupación de Molano al emprender su trabajo de campo era la de recuperar la memoria histórica de protagonistas de La Violencia, antes de su desapan- ción. Los riesgos de olvido y de resistencia por parte de los entrevistados fueron previstos. Para obviarlos el autor diseñó un plan de encuestas de amplio cubri- miento regional y una forma totalmente desestructu- rada de entrevistas, dejando casi toda la iniciativa a la asociación libre de los recuerdos. El resultado lo tituló "Los años del tropel, relatos de la Violencia".

Los relatos como método

j

Al decidirse por esta forma de recolección de da tos, el autor tenía entre ceja y ceja la preocupación de llegar hastas las fibras de la personalidad de los combatien- tes, puesto que las.explicaciones de La Violencia se han mantenido, casi en su totalidad, dentro de marcos es- tructurales cuyos conjuntos de variables dejan sin ex- plicar trazos tan carácterlsticos como el sectarismo re- ligioso y el sadismo de las e¡ecuoones~o bas~acon en- lazar la tendencia política conservadora de alianza con el poder religioso para dar cuenta del fervor místico con que los verdugos de uno y otro parttdo descuarttza- ban a sus víctimas. Tampoco se comprende cómo la so- la pasión políticapudo conducir a los brotes sádicos de muchos de aquellos homicidios. Por último, el deb~hta­ miento del Estado no explica con proptedad la dmamt-

ca de venganzas familiares que se realizaron, día por día, durante los trágicos veinte años de La Violencia. Molano trata de mantener una estricta fidelidad a los hechos tomando como base los relatos individuales las historias personales de sus entrevistados. Pero n¿ se erige en relator de los testimonios, sino que sacrifica su propia manera de expresarse para dejar que los ac- tores refieran los sucesos.fon todo, ni Ana Julia, ni el Chimbilá, ni el Maestro son narraciones de un sólo personaje.) Cada uno de ellos es una creación literaria arraigada e';; transcripciones de las entrevistas. Podría decirse que son personajes colectivos. Detrás del Maes- tro hay diez o veinte maestros de carne y hueso. Detrás de Ana Julia hay, por lo menos, quince AnaJulias cuyas historias recogió pacientemente el autor, sentado "con ellos en la sala de sus hogares o alrededor de la mesa de un bar pueblerin2:; El problema de las transcripciones literales pudo

resolverse en bastantes casos con la grabación magne- tofónica. Pero cuando los entrevistados no accedieron a registrar sus relatos, por razones de seguridad, o por el temperamento suspicaz del personaje Molano se vio forzado a recurrir a sus notas person~les,confre- pués. cuencia/pergeñada3Jal día siguiente, o varios días des-

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.Esta técnica, que recuerda la empleada por Osear Le- wts en sus estudiOs sobre la pobreza en México puede

~rovocarescrúp~losacadémicos. El único juicio ~quita­

tlvo hay que de¡arlo a la lectura cuidadosa de las na- rraciones que siguen y a las conclusiones que dicha lec- tura pueda extraer., sin pretender anteponerles un veto apoyado en la manida objeción de que los relatos no son reproducciones textuales de cada uno de los testi- monios recolectados. Lo más probable es que si el autor nos hubiera entre- gado los 250 relatos, con una organización artificial

superpuesta, el resultado de S? lectura poco ayudarla a

. En cambio Jos relatos, tal como han sido constrUI- dos contienen codos Jos elementos requendos pa~ael anáÍisis, con una integración ¡:irestadapor el escnc~r, peto fiel a la versión oral i~t~gradapor el protagoms- ta. El trabajo del lector se alivia, porque no se le somete a la prueba insípida de armar un rompecabezas con ba· se en cientos de cuadros estadísticos y en esq~emasde, variables sueltas a fin de rec~nst:uiruna reahdaddes- \ pedazada por un intermedmno a¡eno a los hechos. Los testimonios aquí presentados conservan la frescura de la tragedia hasta donde es posible conservarla en el re-

esclarecer el fenómeno estudiado.

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cuerdo del protagonista.

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. Molano ha optado por las integraciOnes regi?nales

Cada uno de sus personajes representa una, r~gJOngeo­

gráfica de La Violencia y una re~ión po!mca, ¡;mes.ro · que cada personaje encarna unaideologia parndana.

Con ésto', los rasgos

biana como son la religión y el apego al terruno, nos

llega~ incorporados a las diferencias comarcanas. ?e acento y de costumbres, q~ehan acuñado la ~xp~esJO~ de que hay varias Colombias dentro del ternrono na cional.

más generales de la cultura :olom-

·

Una historia de muertes

La sa~gre no ha estado nunca ausente de la política colombiana. Pero laS matanzas ocurridas durante los veinte años a que se refiere la presente obra son un ca- so extremo, cuya fuerza proviene de un proceso violen- ro más largo y menos agudo que fue conformando los dos partidos políticos reconoCidos en Colombia desde mediados delsiglo XIX. Las guerras de independencia fueron, desde lue~o, un primer conflicto necesano para la estructuraclon

política no subordinada a la organización del estado es- pañol. Las gestas libertadoras dejaron un cierto núme- ro de caudillos criollos, terratenientes cuyas enemista- des e intereses creados chocaron en la "Guerra de los Supremos", acaecida entre 1840 y 1842. Eran los pri- meros esfuerzos por consolidar un país y por crear un Estado, después de que el granpaís y el poderoso Esta- do querido por Simón Bolívar había estallado en tres naciones: Colombia, Ecuador y Venezuela. Curiosa- mente a las razones políticas de esra guerra caudillesca hay que anteponer un motivo religioso, porque para el amotinamiento que desencadenó la guerra entre tan ilustres generales sirvió como detona me el cierre de al-

gunos conventos relajados, del sur del país. Semejante tipo de conflicto entre 'príncipes' hubiera debido.cominuar si no hubiera sido por la aparición de los partidos políticos'. Eri 1862, después de una veinte- na de años de federalismo implantado y defendido por caudillos regionales, en el nombre de incipientes ideo- logías políticas deslindadas como liberal yconservádo- ra, logra instalarse un gobierno liberal confeso, me- diante la derrota de un legitimismo conservador. Esta primera victoria liberal había sido precedida por siete guerras civiles, entre 1851 y'1858, casi todas revueltas

terminaron por generalizarseen 1860.

La hegemonía liberal produjo su propia carta políti- ca, la Constitución de Rionegro, proclamada en 1863 y articulada sobre un modelo de república federal, condi- mentado con el anticlericalismo propio de la libertad de pensamiento. La organización liberal, con su auto- nomía de las regiones, favoreció notablemente el pro- greso social y económico del país. Pero en el aspecto político no logró consolidar el Estado y el país se tornó

seccionales que

2. James He.nderson, Cuando Colombia se desangró, Bogotá, El

Ancora Editores, 1984.

ingobernable. Los conflictos banderizos regionales no permitieron que cuajara la fisonomía de una nación, si- no que fueron agudizándose hasta la revolución de 1885, en la que los generales conservadores tuvieron que ser llamados a salvar el Estado. Y así se presenta el fenómeno de un presidente liberal que termina im- poniendo una hegemonía conservadora fundada en una nueva carta política, la Constitución de 1886, de corte centralista y con un ejecutivo fuerte. Ingrediente principal de la nueva fórmula era la "paz religiosa", maltratada por la intolerancia de liberales célebres. La Constitución de 1886, comienza reconociendo a Dios como el principio de la autoridad política. Esta inclu- sión, al igual que su omisión en Rionegro, formarán parte de la panoplia política colombiana y serán ambas esgrimidas según sea la filiación, conservadora o libe- ral, a todoslos niveles, desde el Congreso de la Repú- blica, hasta las trifulcas de cantina de las. que, con fre- cuencia arrancan los. episodios de La Violencia. · Los liberales no pueden aceptar ni la derrota que les propinaron los generales conservadores, ni la traición de su propio presidenre:·Y enarbolando ellegitimis- mo, lo mismo que lo hicieran los conservadores en el 'período precedente, se consagraron a hostigar al régi- men. Así sefraguó la "Guerra de los M.il Días", pavoro-

sa combinación de guerrillas y ejércitos regulares que • · asolaron al país desde octubre de 1899 hasta octubre de

1902.

Colombia llega,. pues, al sigloXX con anemia aguda:

100.000 muertos dejaron esos tres años de conflicto. En este como en todos los acaeceres bélicos desde la In- dependencia no se perdonaba la vida a los prisioneros. Tan cruel táctica envenenó los ánimos durante todos los años que acabamos de reseñar y regó el subsuelo de las enconadas pasiones políticas y familiares que vana tipificar La Violencia.

, La ·hegemonía conservadora trató, después de la ca- tastrofe, de suavtzar su exclusivismo, invitando a los li- berales a parttctpar en el gobierno. Pero, después de un confl~~tode tale~proporciones, la colaboración era una postcton demastado artificial que no podía durar mu- cho. Y en 19~0,el partido liberal gana las elecciones y regresa, con tmpetu, al poder.

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Y a desde antes de la "Guerra de los Mil D

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ta t o conso 1 ando en la mentalidad política colom- btana que la lucha por el poder no podía seguirse dando en forma de revuelta armada; La victoria estatal de ' 1902 lo. confirmó definitivamente, pero sin lograr proscnbtr las armas del cotejo político. Paulatinamen- te, los en~rentamientosarmados se habíantrasladado a las elecciones. Los nuevos escenarios del enfrenta- n_>tento eran las urnas. Los días de votación contaban,~ . Siempre con un saldo fúnebre y con numerosas incri- mmaoones de fraude antes y después de los balazos los machetazos o las palizas.1

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t La hege~oníaliberal de 1930 fué~espondidacon la

radica!tzacton del sectarismo conservador en

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, una ar-

ma tan agu~aqueel mi~~?,ejecutivo emprendió, como

defensa, la

nesta estrategia de los políticos de ciudad q eh b'

IIberaltzacton

de la Policía Nacional. Fu-,

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ser Imita a uego por los conservadores y que terminó por for¡ar el arma r,nás peligrosa durante La Violencia.

l!lste Juego delp;eside~tede turno con lafiiiaciónpolí- ttca de la PohCJa logro desmoralizar por completo a una de_la,s Fuerzas del Orden y terminó colocando a la dispostcion de los parttdos un contingente de hombres Y de armas q~e,,comose verá, jugó un papel definitivo

e~ la d~racton,. ;n~arnizamiento y despotismo de La

VIoleno~rEIE¡ercJto se consideraba patrimonio con-

servador,

en este conf!tcto.· ~!Jurante los gobiernos liberales de 1930 a 1946 sera- tifica una necesidad que se esconde tras La Violencia }

di

pero su actuación fue políticamente neutra('

-

y que da cuenta de su carácter principalmente rural: la. urgencia de la reforma agraria. · La lucha por la tierra es un ingrediente que se puede . aislar a todo Jo largo de e·sta historia de guerrasl. Pero con el decreto de reforma agraria de López Pumarejo en. 1936, se arroja el guante, o al menos así lo sienten los terratenientes conservadores, uno de cuyos más · acaudalados representantes logra ser elegido para la presidencia en 1946. Allí finaliza la hegemonía liberal iniciada en los años 30, por su propia dinámica divi- soria. Los últimos años del predominio liberal habían ele- vado la temperatura política a grados peligrosamente inflamables. Las elecciones de provincia se habían convertido en episodios sangrientos. Y cada elección, · al refrendar la superioridad numérica del liberalismo, había logrado enardecer a los contrincantes merced a la puja burocrática. Por eso al instalarse de nuevo en el poder los conservadores, a pesar de que su presidente · ~ proclamó un gobierno de "unión nacional'" para fo- mentar la paz y disminuir la violencia política, la reali- dad fue más bien un incremento de la polarización. Los derrotados y divididos liberales recurrieron a una · oposición tan sectaria .como la que los conservadores les habían brindado durante los últimos años de su dominio. -A los dos años de la presidencia.conservadora de Os, , pina Pérez, se produjo en Bogotá el asesinato de Gai- tán, el jefe del partido liberal, caudillo de gran po- pularidad. Sus partidarios en Bogotá, la mayoría ha- bitantes de los barrios pobres, desataron una revuelta urbana en la capital del país, que revistió inás un carác- ter depreda torio que político, a pesar de los esfuerzos

3. Da.río Fajardo, Violencia y De:rarroJio, Bogotá, Surarriérifi,

1979.

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liberales para canalizar el descontento popular hacia la coma del poder. El gobierno conservador logró domi- nar la situación por medio del Ejército y en contra de . la Policía. Aún los ecos, mucho más políticamente or!~ntados, de .la pr~vincia fueron silenciados por los m1htares. Los ¡efes ilberales que, en su frustración de- cidieron dar un golpe civil y deponer al presidente con- servador en el Congreso, se encontraron amordazados por el estado de emergencia decretado para todo el paí~.Y así, "el Bogotazo" en que murió Gaitán y ardió, la capital, fue la señal para que la guerrilla liberal se in-

t~nsific~ray organizara para un hostigami~ntoindefi-

mdo, atizado desde Bogotá. ·

·

El si¡suiente conservadÓr en el poder, Laureano Gó- " mez, VIrulento autor del hostigamiento a los liberales durante los dieciséis años que siguieron a 1930, tuvo ahora que enfre.marse a un hostigamiento similar, pe- ro con las venta¡as del estado de emergencia que desde aquella fechá había de durar,cé>n peqúeñas intermiten- cias~,hasta nuestr~s días. El encono de la lucha no per-, mmo. qu~ el presidente Gómez terminara su período'· const1tuc10nal.Lasmatanzas en los campos habían lle- :

gado a tal grado de crudeza y de intensidad que todos ) los estamentos social~s se coligaron para deponedo y nombrarle. como sustituto a un jefe militar (conserva- dor) quien trataría vanamente, durante cinco años dé erradicar La Violencia. Esto sucedía en 1953.:Sólo ~res· años después, un pacto suscrito por el antiguo presi- dente conservador depuesto y por el presidente liberal de turno, inauguró el conjuro de la maldición que se había enseñoreado del país y que había logrado des- componer totalmente al Estado colombiano. Los parti- dos resolvJeron alternarse en la presidencia para evitar la sangre de las urnas.

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Dimensiones de La Violencia

. El número aproximado de vlctimas de La Violencia es de 193.603, calculado con base en muestreosestadls- ticos y cotejos censales. Quienes lo fijan en 300.000 pa- recen exagerar4. Tal intensidad del homicidio tiene una distribución regional particular; de los 876 municipios de la época, 234 fueron afectados por La Violencia. Y de las juris- dicciones departamentales sólo se excluyen los dos extremos geográficos: la costa norte, sobre el Atlántico y el rincón suroccidental, sobre los Andes. Se puede, pues, hablar de un cubrimiento nacional del asesinato polltico, pero con la diversificación regio- nal impresa por los grados de hegemonía polltica de las localidades. Es además un fenómeno típicamente rural por las razones apuntadas en la recopilación histórica, del sus- trato agrario de los conflictos, yporque el encono faná- 6co de la matanza difícilmente se compadece con el es,. cenario y la mentalidad urbana desarraigada y mercan- til'. U na crueldad tan deshumanizada y antinatural su- pone, como se puede percibir en los relatos presenta- dos por A. Molano, una extrema sensibilidad y una gran cercanía a los fenómenos de la naturaleza. En La Violencia descrita por Molano la religión es supersticiosa y. el impulso es ancestral y, casi se diría, telúrico. Por e.so se le mira como veinte años de. irracio- · nalidad. Sin embargo, leyendo a Molano se discierne una lógica demasiado férrea y demasiado humana para poder ser descartada por eJ. escrutinio científico. El fi- no bisturí psicológico de Alfredo Molano revela cómo

4. Paul Oquist, Viole,cia, Conflicto y Política en Colombia, Bogorá, Instituto de Estudios Colombianos, 1978, pp. 59 y ss,

lQ

La Violencia es un microorganismo anidado en la en- · traña social de Colombia en cuyo diagnóstico hanenca- Uado los científicos y en cuya profilaxis han fracasado los políticos.

Alejandro Angula N. Bogotá, junio de 1984

A MANERA DE INTRODUCCION

Política, violencia y tierra

En 1946, el partido conservador llegó al poder en hombros de la división liberal. Era una minpría condu- cida con audacia, que avanzaba sobre un camino abierto . por la obcecación del liberalismo, una minoría que se fue debilitando al ritmo de sus propias contradicciones, y que progresivamente debió apelar con mayor solici- tud a la fuerza, a la utilización de recursos ilegales, a la violenci~Primero contra sus más enconados enemi- gos, los gaitanistas; luego contra el liberalismo más ti- morato: por último, contra los contradictores en sus propias filas,1en una espiral que minaba la estabilidad del gobierno y fortalecía a la oposición. El asesinato de Gaitán, causa del 9 de abril; el atentado a Echandía, motiva la abstención liberal; el asalto a las residencias de López Pumarejo y Lleras Restrepo¡ el incendio de los diari()s liberales, y la exclusión de Alzatey Ospina, base sobre la que se cristalizó la oposición, constituye- ron el crescendo que impelió allaureanismo a la encru- cijada. Y la batalla comenzó en el campo. "Aun cu.ando todo proceso de descomposición del campesinado entraña violencia, sea esta económica o

extra-económica, es bien conocido de qué manera e_lúl- timo gran enfrentamiento armado ocurrido en Colom- bia entre los partidos Conservador y Liberal, aceleró la descomposición rural y el éxodo de campesinos. La vio- lencia partidaria, desatada entre 1946 y 1964 y ubicada preferencialmente en el campo, ya traía en su seno la exasperación de las luchas agrarias de las décadas del 20 y el 30. 1 Así, al sectarismo partidario alentado por quienes se disputaban la.hegemonía en el manejo del aparato de estado, se sumaban también y de manera importante, los costos sociales de la transformación agraria operada en el marco de un capitalismo cuya burguesía pactó con el sector terrateniente la trans- formación gradualista, y dentro de sus intereses, de las bases productivas rurales. D!ftrás de las banderas partidarias ferozmente agita- das por los militantes no dejaba de advertirse el fondo_ redistributivo del conflicto, de manera que contingen- tes importantes de poseedores de predios rurales se veían alejados forzosamente de ellos en beneficio de quienes no dejaban pasar la oportunidad de concentrar· la _propiedad territorial. La reubicación de los desalo- fados se fue dando en los ·primeros años de la violencia en los sitios que más inmediatamente podían ofrecer- les resguardo a la persecución: centros urbanos y zonas· rurales cercanas no contaminadas aún por el conflicw.· Ya a partir de 1950, empiezan a manifestarse formás de defensa armadas del campesinado perseguido, dis-1 puesto a enfrentarse al aparato militar gubernamen, tal y a las bandas privadas organizadas por los terra- tenientes. Poco tiempo después, la mayor parte de la geografía nacional se encontraba alterada por los d¡o- ques armados entre los oponentes. Los grupos guerrilleros ubicados en las distintas áreas donde se concentraba el conflicto presentaban modalidades diferentes en cuanto a organización, mo- vilización y expectativas políticas/Las guerrillas llane-

peones y finque ros, constituyeron

un movimiento con características propias no'sólo por la índole de las relaciones de producción imperantes en la región y las peculiaridades geográficas, sino también por la influencia que en ellas tuvieron los hacendados

liberales los cuales le imprimieron al movimiento un nítido perfil antigobiernista orientado hacia el des- monte de la hegemonía conservadora. La coherencia

política que a este tipo de proyecto ann~do le confe- ría el apoyo ideológico de los líderes regionales delli- beralismo y aún de algunos líderes nacionales, debió influir en una de las virtudes de las guerrillas llaneras como fue su calidad ofensiva, la incorporación masiva de su población a la lucha y la progresiva conciencia de ·que los fusiles debían empezar a subir hacia los cen- tros urbanos de la cordillera~Pero, también explica una de sus mayores debilidades como fue la rápida desmo- vilización de sus efectivos cuando para los orientadores liberales la deposición del gobierno conservador fue satisfecha con el golpe de Estado efectuado por los mi- litaresfUna segunda modalidad de movimiento insur-

ras compuestas por

t ente es la que algunos estudiosos del fenómeno defi-

en como la "politización de los conflictos tradiciona-

es de sociedades campesinas", o sea la envoltura den-

ira del sectarismo político, de pleitos vinculados al de- recho de propiedad y posesión territorial. Este tipo de violencia, debido a la inmediatez de sus móviles pre- sentaba por lo general rasgos de excesiva localización geográfica, estrechez de miras políticas y en canse-· cuencia una gran propensión hacia el bandolerismo. Finalmente, un tercer tipo de insurgencia, el originado como respuesta aJa llamada por varios autores "revan- cha terrateniente", que desató un.cruento y acelerado ·proceso de descomposición en aquellas zonas donde el .campesinado parcelario había logrado acumular algu- nas experiencias de lucha contra la presión hacenda- ·taria, en las décadas anteriores. Aun cuando a este cam-

pesinado le daba una cierta distinción, frente a los otros dos tipos de insurgencia, el hecho de que ya hu- biera probado fuerzas contra el enemigo terrateniente

en una serie de escaramuzas por el derecho a la tierra, es necesario establecer una cosa importante/¿lla es que este tipo de movilización rural recibió dos mfluen- cias ideológicas muy diferentes: la del partido liberal y

la del partido comunistL,La desmovilización de los

grupos guerrilleros inspirados por el partido liberal, tal como sucedió en el frente llanero, certifica fehacien- temente que la identificación del terrateniente ~omo enemigo estaba subordinada a los designios de la ban- dera-partidaria como máxima orientadora de la lucha.

Y la negativa a la desmovilización de los grupos beli-

gerantes inspirados por el partido comunista, certifica una í'decuada caracterización de la coyuntura por la q1,1e atravesaba el movimiento agrario en el país./ . Evidentemente, la resistencia campesina de estos úl- timos grupos, los de la "Repúblicas Independientes" como .se dio en llamarlos posterioiñlente, estaba sus- . tentada por un claro reconocimiento acerca de la natu- ~aleza ~~tidemocráti':a del golpe de estado militar y la . mvenc10n Frentenacwnahsta, auto erigidos como ga- rantes de la nueva justicia social prometida a los co- lombianos. Fue por eso que el sopesamiento del verda- dero poder terrateniente dentro de la composición de clases en el aparato estatal, la identificación apropia- da, de las causas y alcances de la violencia, la s1.1spicacia/ sobre el sentido de .la "pausa" del gobierno militar y la advertencia sobre Jos equívocos ribetes de la amnistía oficial, les permitió cuestionar la entrega de las arma.s

y mantener los dispositivos de defensa en. las zonas donde se habían fortalecido.

, Pero las peculiaridades propias de esta clase de re-

,;. sistencia rural no logran ser rescatadas a plenitud, a ·.menos que se resalte el mecanismo de la concentración

1 terrateniente y sus efectos sobre la población campesi-

.?d

na.¡~n este sentido debe anotarse que la formación de dicfía resistencia se inscribe dentro de un dinamismo en el que aparecen engastados dos ejes: primero, el del

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vJolenoa

sínado es removido brutalmente de sus tierras provo- cando una diáspora que se distribuye a lo largo de los caminos que conducen a los centros 1.1rbanos, a las ha- ciendas empleadoras de fuerza de trabajo y a las zonas de colonización; en el segundo momento, algunos de los grupos que han optado por esta última alternativa, tratan de reforzar-los res1.1ltados de su decisión con un aparato y una organización armada lo suficientemente eficaz como para asegurar la posesión de las nuevas tierraU!:a frontera agropecuaria va.siendo traspasada:

defens~va."E"n el primer momento el campe-

entonces por gr1.1pos de campesinos en armas que acompañados de sus .mu¡'eres niños y ancianos ocu- pan areas mcultas, levantan campamentos y hacen del

hacha descuajadora y del fusil el voluntarioso símbolo de !_acampaña colonizadora.@ hachay el fusil, simbio- SIS mstrumental de 1.1na empresa que, no. sobra enfati-

'

'

.

z~rlo, no ces_a en el empeño de .la reconquista de la pro- piedad perd1da y la defensa.militar de las nuevas áreas •incorporadas a la producci9.u1Es la colonización arma- ,

C()OSecuencia es peciaJ de Ja violencia colombiana '

da,

que ha obligado aunaparte delpmpesinado a resistir los e~b~tes del capital por descomponerlo, y buscar el renac1m1ento en otros lugares, de los atributos esencia- les a su entidad campesina., Es_p~ec_isoah?ndar un poco en los rasgos propios de esta ~dwsmcras.Ja campesina alterada por las singula- res c1rcunstanoas en que le ha tocado desenvolverse. . Tal_ vez lo más llamativo de ella es su ideología, com- ple¡a mezcla de componen'tes democráticos radicales y conservadore.s. La óptica democrática radical aparece

25

~ sustentada, como ya anteriormente tuvunos oportuni-

.

.

.

dad de anotarlo, por el pasado de luchas contra la ex- > pansión terrateniente, por la reconfirmación de ésta durante la hegemonía conservadora instaurada a partir de 1946 y por la influencia del partido comunista, fac- tores que posibilitaron la interiorización de un esque- ma económico, político y social fundado en una refor- ma agraria capaz de alentar el acceso a la tierra y a los recursos técnico-financieros suficientes para su con- servación y competencia dentro de la economía de . mercado. La Óptica conservadora aparece sustentada por los lÍmites propios de la pequeña burguesía agraria apegada a la propiedad y recelosa del capital, no por la esencia de su valorización, sino por los excesos de éste en su tendencia hacia la competencia desigual y la con- centración. El verdadero trasfondo de dicha ideología no d, por tanto, anticapitalista sino antimonopolista. No está orientada realmente hacia la demolición del estado capitalista y su sustitución ppr un estado socia- lista, sino más bien hacia el montaje de un estado de- mocrático-burgués que instrumente una reforma agra-. ria impulsora de la pequeña y mediana propiedad". 1 Si se atiende a la configuración del terreno, se puede hablarde dos· zonas de Violencia inuy claramente deli- mitadas. ',La violencia en los Llanos y la violencia An- dina~La primera claramente política: un movimiento estrátégico montado y avalado por el liberalismo, con - una dirección central política y militar, con apoyo lo- gístico e ideológico del partido. En cambio, la violencia en e!Tolima, Huila, Valle, Caldas; no era tan orgánica, no se articulaba a un partido tan directamente como en el caso de los Llanos, quizás porque los gobiernos con- servadores cumplían, a través del· ejército y la policía, las funciones principales de centralización,orientación y protección, etc. En estas regiones los grupos liberales se hallaban dispersos y en cierta medida divorciados de un agente aglutinante. De otro lado, la situación a.gra-

ria .era totalmente diferente.[~_n los Llanos p~evalec la gran hacienda, el hato ganadero. En la regwn Andt-

guerra, un captta!tsmo

ag

1 o que

·onstituyó un clima propicio para que el estÍmulo polí- ~icogenerara la violencia en su versión más despiadada

to de las formas no captta!tstas

se desarrollaba desde la post

M

b

rario y vigoroso que dio lugar a un resque ra¡amten- ·

·

d

.

e pro d uccton; ·'

.

y crim_~f1ai.JPlroes precisament~ ese basamento socto-

. ecóñomtco, e que expltca el caracrer parctalmente au- tónomo que revestÍa la violencia Andina.@ldesarrargo • de las formas de producción tradicional, la descompo- ~ición del pequeño propierario, la expulsión de colonos y arrendatarios, la intensificación de la opresión, la.:x- poliación, la explotaci~n, que tenían como condtoon, herramienta y expreston la vtolenoa, fueron canaltza- dos por los partidqs y así se transformaron las tensio- nes y contradicciones propias del proceso de desarrollo capitalista agrario, en violencia J:artidis~a.[Ladebtltdad del Estado, o mejor, la existencta de un Estado patri- monial, impidió una mediación incisiva y radical de un poder autónomo sobre la estructura parri?ista para evitar la generalización de la vwlencta palmea.

fenómeno de la violencia tuvo en las regiones an-

dinas un substrato socio-económico que los partidos no ¡;¡odían controlar, a pesa; de manejar sus expresiones. Esto explica la dispersron, la semt-mdependencra, es

decir, la tendencia rebasa los límites de la "aversiÓn¡;·

;

El

Ir sectarismo políticos

·o adhesión al gobierno

la extralimitación en elapoypl " y tomar el canz de cnmen

.

atrqz. Claro está que el grado de crueldad y perversión que alcanzó la violencia no puede explicarse solamente por la independencia que cobra el fenómeno de su ho- gar inicial. Habría que agregar que un pueblo ham- briento, ávido de soluciones místicas y salvajemente reprimido en las órbitas de su deseo, ve en la retalia- ción sangrienta la afirmación que alindera su cuerpo,

realiza sueños inconfesables largamente promovidos, y elimina de un tajo el fantasma de la negación. Los dos tipos de violencia dieron lugar inclusive a una terapéutica socio-económica distinta y a un epílo- go totalmente diferenteLJ\1Jentras que en los Llanos el gobierno invirtió casi todo el dinero proveniente del Impuesto de Rehabilitación y Fomento, que decretó el gobierno con destino a las zonas afectadas, en las regio- nes andinas no hubo prácticamente inversión en este período. Mientras en el Llano se apoyó la colonización, se estimuló el crédito y se abrieron vías, la zona andina permaneció al margen de estos benefici~,.l Quizás se buscó crear un polo de atracción para la. población golpeada por el proceso socio-económico y •

por la violencia en un área

:A-demás

la violencia del Llano fue desarrollada y fo~

·mentada en sus inicios con la participación directa y personal de los propietarios de los hatos, lo que no su- cedió--t-an-sistemáticamente en otras regiones. Estos propietarios no sólo eran económicamente influyen- tes, sino lo que es más importante, eran avezados g~" monales que presionaban la distribución discriminató- ria del impuesto de rehabilitación. En realidad en el Llano estaba ausente el fundamen- to socio-económico de que hablamos y el movimiento revestía el carácter de una contitiui~ad de la política liberal por medio de la resistencia armada a la recon- quista conservadora y al agotamiento de las vías lega- les. Por eso, la violencia del Llano se terminó unavez pactada la entrega y otorgada la amnistía y el indulto

! En cambio, la violencia del occidente, tras_un instante

i de vacilación, se prolongó en una segunda oleada de pavor y sangre, que hoy, descartada la interesada catá- lisis de los partidos tradicionales y respondiendo a otras. condiciones sociales y económicas, no sólo se

mantiene, sino que se amplí~·_j

Itinerario de una metodología

EL plan original del trabajo era clásico: re_coger los testimonios de protagomstas de la V1olencw ef1 Co- lombia, por el interés que sus punws de v1sta tienen ara una comprensión del movimiento caú1pesmo. tualquier militante rural de hoy lleva una improntn de aquellos días bien sea en forma de vago recuerdo, bien sea como nostalgia ancestral por los paiSaJes que

tejieron su apellid~J El primer proposlto fue allegar un numero de en-

cuestas representativas de las reg10nes y de _los otros rasgos con que numerosos analistas han tipifiCado la Violencia. El instrumento escogido fue

no-directiva,

elfin de que la libre asociación pudiera aportar.r~sgos nuevos desp.ués de tantos años y de tantos anahsis. ¡, Un primer esguince heterodoxo fue la decisión de aprovechar algun?s contactos que d~taban de l1Ue~tra época universitana, cuando en el furor IZqUI~rdJsta y con la inspiración de CaJ11ilo, hubo la oportunidad de conocer algunos de los Jefes legendanos o de sus mme- diatos lugartenientes. Por este camino se podría llegar a personajes clave, cuyo testimonio poseería Una cuah- ficación indiscu.tible. Este. comienzo del trabajo produjo resultados defini- tivos al combinarse con una elaboración teórica y una reflexión metodológica paralelas. En el campo de la teoría tratábamos de no convenir la Violencia en abs- tracción.¡La abstracción es, por definición, una nega- ción de la-realidad inmediata y no una gen-eralización de ella; no es· una acumulación de información, sino una "disección" para aprehender su nexo interno,, La lógica dialéctica muestra en esta tarea toda su potencia- lidad corrosiva para diluir la apariencia, reconstruyen- do las unidades antagónicas como un complejo produ- cido por oposiciones. Sólo a partir de la nueva.sínte-·

,

.

!¡l_e~rrevista

al menos para la etapa expforatoria, con

sis es posible entender la verdadera estructura de la realidad. Ahora bien, el análisis concreto, como retorno a la realidad vista y comprendida a la luz de la teoría, apro- piándose de ella de la única manera que lo puede hacer el pensamiento, supone no sólo el conocimiento de las leyes que rigen estas determinaciones sino su desplie- gue en la concreción. El verdadero perfil de la realidad aparece a este nivel: la verdad es concreta. De allí la urgencia de encontrar a los protagonistas y de escu- charlos pacientemente, siguiendo sus códigos antes que jalonándoles sus trochas. Las entrevistas termina- ron siendo esbozos autobiográficos qu'e no parecía líci- to descomponer, so pena de volverlos incompren- sibles. Ei'l este instante hubo que tomar una decisión dicta- da por el calendario y por la acumulación de materiales que deberían ser procesados en alguna forma:

'

' '\El respeto a la integridad de lvs relatos requería re, bajar el número de testimonios paramant!"ner los "da- ros" dentro de proporciones manejables. · Mucho más espinosa era la pregunta sobre la forma de procesar una autobiografía, sin destruirla por la 1 disección. llin el entre tanto, un experimento vino a sugerir un camino posible: Visitando un sector campesino botiJ- bardeado por el Ejército colombiano con el pretexto de insurgencia, llegamo-s a la conclusión de que tOdos aquellos reportajes de los migrantes forzosos podían integrarse en personajes colectivos. La repetición del relato por diversos integrantes del grupo que había practicado el éxodo nos permitió identificar las líneas comunes de las vivencias. Al escuchar una y otra. vez las mismas experiencias contadas por diversos prota- gonistas aparecían bien visibles las que Merton llama- ·

ra "regularidades"

,

pe otro lado, cada relato era una vivencia individual alumbrada por creencias pr0pias y medida según valo- res íntimos que permitían establecer diferencias y comparaciones. Pero establecer éstas y aislar aquellas por medio de una ~arnicería estadística. ~onver.tía la Violencia en un fenomeno de redtstrtbucton de tterras

en un tejido de hipótesis acerca'del juego político, sin que a la mayoría de los 200.000 muertos les hubiera to- cado mucho de lo primero ni hubieran entendido nada de lo segundqj'(a que las víctimas fueron, en la casi totalidad, humildes cultivadores que después de jugar- se la vida sólo conquistaron, temporalmente, la tierra que cubrió sus huesos y a quienes de habérseles pre- guntado sobre el Estado o los postulados liberales, .~u­ biéramos visto hacer cara de absoluta mcomprenSIO!J Así aleccionados por los campesinos de El Pato y por el éxito de haber analizado sus penalidades colectivas por medio de un relatq "novelesco", tomado directa- mente de los prisioneros del estadio de Neiva y plas- mado en personajes que revivían roda la experiencia detectada efltre~iíquellos cientos de labriegos cauriyos, llegamos a la cbnclusión de que valía la pena intentar el mismo método con una muestra de protagonistas de la Violencia. El éxito del análisis sobre los campesinos de El Pato había sido sancionado por los coleg~s,al reconocer que los relatos no solamente superaban los cánones del re- pbrtaje periodístico sino que suministraban el material para un trabajo profundo y sistemático por parte del lector. Pero mucho más importante aún fue para noso- tros el reconocimiento que los mismos campesinos hi- cieron del material ya elaborado y de la utilidad que le descubrieron como herramienta para una estrategia organizativa que previnieradesastres parecidos. Asíse alcanzaba un objetivo del Programa de Participación Popular.

0

.

~-

Esta fue la luz verde para iniciar la creación no-crea ti va de resumir una entrevista tras otra en la "vida" d personajes de carne y hueso, vestidos de novehi pero preñados de sufrimiento histórico concreto. En esa labor de transcribir y volver aescuchar una y otra vez los registros magnetofónicos de nuestras en- trevistas, fueron naciendo los personajes que ustedes encontrará[l en el transcurso de estas páginas. La diversidad de los protagonistas ha sido dictada por dos criterios: la tipificación de los participantes en la guerra y la necesidad de encontrar polos de ama' rre para grupos de experiencias y para diferencias re' gionales y partidarias. Por eso cada personaje pertene- ce a una región geográfica y tiene una afiliación parti- dista dentro del binomio liberal-conservador que ca' racterizó de una manera simbólica eJ. enfrentamiento.

, ¡~s regiones son: 1) Boyacá y Santander que corres- pOllile parcialmente a lo que arriba llamamos "politi- zación de los conflictos tradicionales de sociedades campesinas'' y que es una parte de la violencia andina, 2) Tolima, Valle y Huila, donde hay ademásla respues- ta de "revancha terrateniente" dentro de la modalidad geográfica andina, y 3) el Llano; donde se dio más apoJ yo político directo y se pensó, por consiguiente, en la subida a los centros urbanos con miras a la ·roma del poder.J Los personajes nos permitieron, además, un escruti- nio de los temas vedados a los científicos o ]lsurpados por los literatos que trataron la Violencia ames que nosotros: la magia, el erotismoy la muerte. Sin duda, todos nuestros predecesores han mencionado, así fuera de paso, la religión, la división partidaria colombiana tiene un dintel religioso'en su simbología. Sin embar- go, al nivel al que nos estamos moviendo, la creencia religiosa, común a los dos. adversarios, tiene una me- diación mágica que le permite superar el conflicto ideológico político puro: En este nivel lo único que se

32

sabe sobre partidos es que se nació liberal o conse~;a­ dor y que, si se han prese?tado ca~btosde afthacton,

no se deben a ninguna razon tdeologtca smo a los arru-

es de motivos sentimentales. Los campesmos libera-

res ni siquiera pueden ser anticlericales todos,,com? sus opartidarios de la ciudad, porque la medtaoon magtca

e

~ En cambio, la sevicia de los ases matos reve a oerra na-

más poderosa y profunda que la práctica electoral.

.

1

.

. En forma parecida, si toda guerra ha mclutdo com- ponentes depredatorios sexuales, la Violencia no es una excepción. Los ejecutor¡;_s de una revancha terra- teniente, aún en casos en que no medraran claramente con sus fechorías, logran ser explicados por medio-de conquistas y proezassáuales que arrojan luz sobre una adicción que logró prolongar la guerra durante ve m te

turaleza ritual en su ejecución:·.

.

años.

.

LPor último, la idea de la muerte como un persona¡e omnipresente es algo que sólo se puede captar con este método de trabajo, puesto que los métodos con- vencionales la han reducido a un conteo de partidas de defunción. Pero sólo al hablar des prevenidamente con ]os protagonistas de la Violencia descubrimos que du- rante veinte años de nuestra historia el verdadero Pre- sidente de la República fue La Muert:_<:, 1

Alfredo Molano

William Ra111Írez

\

33

/!

EL MAESTRO

!:

,'

'

I

Fuí maestro de escuela hasta que me jubilé. Con mis prestaciones y unos ahorros abrí una tienda y un labo- ratorio de fotografía. He sido conservador durante toda mi vida y así pienso morir y aunque he estado en desa- cuerdo con el parrido muchas veces>Sigo pensando que el conservatismo es el defensor de la Iglesia y de la familia, los únicos bienes que uno realmente tiene porque lo demás so!l meros adorno_sJDios es el verda- dero apoyo en la otra vida y la familia en ésta, el resto es una majadería, puro orgullo, pura vanidad. Cuando a uno lo llama el Señor, le pasa lo que le pasó a León María Lozano "El Cóndor", cuando Rojas Pinilla losa-

sólo pudo Ue'l¡arse a Agripina su mujer, a

Violeta su hija y un retrato de la

Virgen del Carmen. 1 La

có de

1J!!uá;

cosa no .es la misma porque León María se )levó tam- bién a su perro, pero quiero decir que cuando a uno lo Llaman no puede arrancar con nada de lo que ha hecho, León María, por ejemplo, fue un hombre que nunca al$!.bicionó dinero, ni riqueza, ni honores; el sólo vivía para su fe, eso era lo que le importaba, sólo eso. El ~hrla podido s.er up hombre muy rico porque tuvo

'

todo en sus manos. La vida de mucha gente dependía de

él. Que alguien viviera o no, era algo que sólo él decidía, y por eso él había podido hacerse inmensamente rico.

Y no. Cuando salió para .B!o!f~J;atnanga exiliado por

Rojas, lo único que llevaba fuera de la familia, era su

perro.

!ez, que era el rector, le tenía a León María: porque salvó a Jos salesianos de un atentado que quién sabe cuántos muertos hubiera costado. León María no era querido sólo por la Iglesia y por los salesianos, sino por el conservatismo. Al otro día, es decir, el 10 de abril, reunió un poco de gente en los Molinos de Viento, Jos armó con palos, machetes, revólveres para tomarse el Palacio Municipal que había caído en manos de los liberales el mismo 9 de Abril y que habían nombrado de alcalde municipal a Joaquín Paredes. ·¡Cuando estaban por. salir haCia el Palacio llegan los refuerzos, es decir el ejército, que había man- dado Rojas Pinilla, para recuperar el poder en Tulúa. Leó.n María se les une y se toman el Palacio. Ahí es que se crea la amistad con Rojas.jDespués León María, autorizado por el mismo ejército, organiza una es- pecie de Policfa Qvica para cuidar la ciudad y para de- nunciar a los liberales que atentaran contra el gobier- no. Esa policía la creó el propio León María con la ayuda de la Brigada. Yo fuí a una de esas reunione~ donde se organizaba la policía cívica y nos dijeron que de Bogotá iban a llegar las armas para defender a la ciudadanía y para defender al gobierno porque los li-. berales, los nueve-abrileños como se llamaban, que- rían tumbar al conservatismo.¡NJ:e acuerdo que de una de esas reuniones en que se hablaba de hacer las co- ~as rápido, volando, fue que salió el apodo ~e pájaro. lfqfer las c.osas como un pájaro era hacerlas volando, en el acto. Y en verdad así se had!Jn.J ,,oe esa policía cívica, que organizó León María ayu- da'ifo por el ejército de Rojas Finilla, fue que salieron

lQ$ ,pájaros; Con

máP LeÓn María y que hizo efectiva la consigna que a l\Jh¡á trajo Caicedo Pala u: el partido conservador tiene que armarse y d-efeñderse porque, como lo había dicho Carlos Lleras Res trepo, el liberalismo tenía que ganar

lEso fue por allá en el año 54, cuando Rojas Finilla ya estaba en el gobierno. Ellos habían sido muy amigos cuando Rojas era el comandante de la Tercera Brigada.

con sede en Cali. Inclusive el General una vez que vino a Tuluá, le regaló a León María una pistola bellísima y lo trató de gran patriota e ilustre colombiano. Pero Rojas cuando fue presidente temía que León María lo denunciara, dijera todo lo que sabía, contara lo que habían hecho en combinació'2·)Entonces Jo sacaron de- Tuluá y después lo asesinaron en Pereira. Porque León Ma~ía sabía muchas cosas que arGeneral no le conve-' nían, León María era el dueño de la política del partido conservador desde el 9 de Abril. Fue el que manejó el partido durante Ja violencia, porque en Tuluá no se movía una hoja sin que él lo supiera. rJOI se había. destacado el 9 de Abril y de ahí salió hecho un jefe. Antes de esa fecha era un hombre humilde que vendí ·quesos en ]a galería. Yo mismo le compraba cada sema-

una lonja. , El 9 de Abril, después de la muerte de Gaitán corrió el rumor de que los liberales iban a atacar al colegio d los salesianos, que. lo iban a incendiar, a bombardear Entonces León María organiza a una gente para defen- der el colegio. Con Anselmo Tascón y Martinian< Barrera armaron el parapeto. Unos en el colegio otros puro enfrente, en la casa de Martiniano. Al rat< pasaron unos camiones con manifestantes y El Cóndor diú la orden de fuego. Primero a bala y después a punt<

na

esa policía cívica fue que se destacó

de dinamita detuvieron a los asaltantes. Hubo vario

muertos y heridos. De ahí el cariño que el padre Gonzá

38

39

las elecciones y tumbar el conservatismo. Esta consig la dió en la casa de Heliodoro Rodríguez, yo mismo l oí. Estaban todos los notablés: eldoctor Tamayo Chic el doctor Luis Carlos Delgadoy otros que no me acue do. 1En ese momento no se trataba de matar a nadi nadie .habló de eso. La idea era solamente asustar liberalismo, hacer un poco de bulla, crear el pánico e las elecciones para que los liberales no fueran a vota pero no era matar ni asesinar. u-Iabía que elegir Laureano a toda costa. Por fortuna los liberales, retiraron de la elección y el partido co'nservador no cayó. Pero hay que decir que había irregularidades. tenía 19 años y fuimos a votar alrededor de mil much chos entre los 15 y los 19 años a Trujillo. Nos fotogr fiaban en la casa de León María y nos daban la cédul Así ganamos. León María era el centro clave de ese pánico qu había que crear, pero nadie, y menos Julio Caiced Palau, que era el jefe del conservatismo, creyó o pens que las cosas se le iban a salir de las manos. De ese di que creamos se aprovecharon otros como José Ríos Trujillo, los Rojas del Dovio y otros. Ellos fueron l que llevaron las cosas a un punto en que ya no hab otra salida que echar para adelante así eso fuera lo m' horrible. Lo de Ceilán y Betania en el 49 no tenía p objeto hacer las masacres que se hicieróñ, sino aterror zar a los liberales de esas regiones que eran mayor para que no salieran a votar, pero lo que pasó fue q unos tipos inescrupulosos se aprovecharon de eso pa robar, matar, asesinar. Después vinieron las venganz de los liberales y después la defensa de los conservad res y eso se volvió una guerra. León Maríadecía: "yo soy dueño de los sentimientos de mis amigos". Es deó yo no puedo controlar todo, ni soy responsable de :

que ellos hagan.

II

En esos días yo tenía como unos veinte años y me acuerdo que después de una de esas reuniones políticas me compré uh cuchillo, que en ese entonces valían 70 y 80 centavos, era una pretensión de muchacho que que- ría ser macho, verraco. Nos dieron órdenes de ir a Guacarí porque corría la ~ola de que iban a matar a León María que venía de Cali. Salimos en buses y a mí me tocó una comisión en Buga. Consistía en pararme a defender el Puente de Buga con unos 10 ó 20 tipos. Allí estuvimos toda la noche, pero no pasó nada. León María en agradecimiento le regaló una casa al Directo-

~ioy entonces así era fácil reunirnos y recibir órdenes y

consignas.¡ Porque

Directorio y no de León Mar(a. :

todas esas órdenes salían era del

Yo fuí muy amigo de los sobrinos del Cóndor. Era un tipo muy reservado. Decía: "Yo no doy órdenes pero t!unpoco puedo gobernar la voluntad de los que me estiman y me quieren". El se encerraba mucho tiempo en una pieza y a veces lo veíamos sacar armas y otras cosas, pero yo nunca le oí decir que había que matar a fl;ilano o a sutano. No. Puede quea otras personas les conversara lo que había que conversarles pero yo no fui t~tigo de algo mal hecho. Inclusive un día que me vio af1lar mi cuchillo me dijo: ''Bótelo o esté dispuesto a· tWtrlo pero no lo o:mestre tanto. El que carga un arma · te¡J.Tiina usándola". .::Pero a pesar de que él no hubiera matado a nadie al hpmbre no se la perdonaban y fue así como la violencia ibª haciendo más violencia, por las venganzas. Un día bajaba León María por la carrera 26 acompañado de. <4!lino Guerrero, cuando al pasar por frente a la casa del ~or Cardona, donde había una tapia, le dispararon de . llrubde esos ojos. Cayó mal herido, lo alzaron rápido y lo li:¡¡waron para el hospital )' así se salvó. Pero entonces

40

41

\

: vino la venganza. A un tipo que corría y que Celino alcanzó a ver, lo mataron a patadas sin saber quién era en realidad. A un señor QuindnJaramillo lo buscaron lo mataronporque alguien dijo que lo había visto po,

los lados donde le hicieron el atentado a León María. A

un señor que llamaban Pan de Bono porque era chiqui- to y blanco, también lo bajaron por la misma razón. Al esposo de doña Débora Sánchez que tenía que ir a

hospital lo mataron porque les pareció raro que un

liberal fuera allí cuando estaban operando a León Ma-

ría, sacándole las balas. Dizque el tipo iba a visitar a un

amigo que estaba cerca a la pieza de El Cóndor y 1 mataron ahí mismo. Aquella noche nadie durmió por' que todos temían la venganza. Y así fue. Al otro dí amanecieron 15 cadáveres en las calles de Tuluá. Es que la cosa se salía de las manos. U no comenzaba a odiar a los propios amigos, a los condiscípulos por el mero hecho de no ser conservadores. Un amigo mío de colegio,- pÓrque yo estudié con los Salesianos, un muchacho Alvarez se fue para las guerrillas, para lo · llanos a combatir a Laureano y yo tenía la consignad delatado si lo veía; pero yo no creía que le fueran a

hacer nada malo. Un día lo vi y lo delaté. A los tres día

mi amigo estaba muerto. ¡Qué pasión! Yo pensé qu

simplemente lo iban a echar del pueblo, pero no: l mataron. Desde ese día no volví a ir al Directori:

porque yo no estaba de acuerdo con el asesinato. M ' ideal era sostener en el poder al conservatisrno asus

tando a los liberales pero no matándolos. Eso era lo qÍI

tenía que hacer el partido para no dejarse tumba porque en realidad los liberales eran mayoría y si ello hubieran votado Laureano no sale. l!'e_ro las cosas se iban empeorando. Los amigos d León María se fueron enviciando con la muerte y poco poco también con el robo., La gente -al principio er amenazada para que no saliera a votar, pero despu'

la mataban.¡Después vie'ron que eso era buen negocio porque dejaban la tierra libre y entonces comenzaron a echarlos de las parcelas. La gente se fue saliendo y la parcela se iba negociando. Inclusive no había necesidad de matar. Con sólo amenazar, la gente se salía. Así fue · apareciendo el robo de fincas, el robo de ganado, el robo· de café.:

. L~Ón María se va volviendo cada vez más importan:

te y con más poder. Maneja al partido conservador y por tanto, el poder. El es el que dá becas, dá auxilios, cobra impuestos. El es el que manda realmente la policía y el ejército. •El controlaba así a mucha gente, pero sus amigos eran unos pervertidos y entonces fue agrandándose la chipa del rejo, fueron haciendo cosas terribles como lo deEI Retiro donde mataron 17 perso- nas como lo de la Car;;;elita donde murieron varios,

todo como lo de Betania y

co~olo de la Marin~,y sobre

¡::--'ilá.!)

e pa¡aros ,. ayu d a-

do por la policía, y el gobierno. Movilización más grande no pudo haber para crear un foco de conserva-

dores en esa Cordillera que era un fuerte liberal. Se pensaba entrar a la plaza y amedrentar a los habi-

tªntes

Pero resulta que los que dirigían la movilización

/

"l"'

d

t]9)3etama . se mov1 IZO un e¡erclto .

.,

s,e•emborracharon y comenzó el incendio, el saqueo,el -~buso de mujeres y. el asesinato de hombres. La matan- ?<!J f,ue tan horrible que los mismos conservadores nos! culpábamos de tanta sangre: era que todo lo que se-• · fQ'lovía lo mataban. Una de las grandes verguenzas del i partido. l Lo mismo fue lo de Ceilán. De aquí de Tuluá salieron c¡¡,Q:Üones llenos de gente para Ceilán, yo los vi. Venían ~Riofrío y cruzaronTuluá hacia la cordillera. Inclusi- ~~an amigos en los camiones y se fueron a quemar a ·--~án en lugar de atemorizarlo como era la idea. De -~á a Ceilán quemaron también a Rancho Rojo, una

','

propiedad que había entre ambos pueblos, y hubo sa" queo y asesinato, Todo lo destruyeron, mataron gente inocente, gente justa, gente buena; nada, nada respeta- ron. El río se volvió de sangre y a ellos no se les dio nada. Uno veía por aquí a todos esos pájaros, al otro día vendiendo un marrano, una gallina, una máquina de coser, una ternera. Inclusive entre ellos mismos llegó a haber disputas y muertos por la repartición, hubo ene- mistades entre los mismos violentos por deudas y por la distribución de las compañías que se hadan. LFue que con la violencia comenzaron a llegar aquí tipos especializados en negocios sucios. Venían de Antioquia, de Ca!dis, de Boyacá, gente valerosa pero ·mala. \Eran capaces de medírsele a cualquier cosa con tal de que les dieran una parte del resultado del trabajo. Primero iban y miraban, avaluaban lo que la gente tu- viera y después arreglaban la vaina.) Eran acreditados por valerosos y casi todos venían &~ prestar servicio militar. Y en sus fechorías les ayudaba la misma poli- cía.!Iban pues sobreseguro. -Eran esos tipos los que mandaban a los otros, y los que verdaderamente comenzaron la violencia, esa vio- lencia terrible que quemó a Ceilán, a Betania, a El Recreo, a Rancho Rojo y asesinó a toda esa gente.Un amigo mío de los que llegaron a Ceilán cuando vió toda esa violencia, toda esa masacre se devolvió para Tuluá , vomitando y así duró como tres meses. Todo lo que comía lo vomitaba, estuvo a punto de morirse porque el estómago todo lo devolvía. 1A consecuencia de esa forma como se perseguía y se. aseSinaba comenzaron a aparecer guerrillas liberales, porque los liberales tienen más práctica 'én- eso que nosotros, han sido más organizados, siempre han teni- do guerrillas. ~n las guerras civiles el liberalismo orga- nizó guerrillas, en los años treinta, organizó guerrillas;

44

)

cuando Rojas Finilla, vuelve y organiza guerrillas. Era eso: el liberalismo tiene más disciplina que nosotros. Primero organizan a la gente y después los jefes les consiguen las armas. El liberalismo organiza su guerri- lla de arriba a abajo y por eso les va mejor que a dosotros porque tienen disciplina y son como un ejérci- to. En cambio el partido conservador, después de los asesinatos de Gachetá en 1939, que es cuando realmen-

te comienza la vaina, organiza una violencia no-oficial

pero en contra de los mismos jefes y entonces éstos no apoyan la lucha ni con armas, ni con plata, ni con dirección. "La organización de guerrilleros conservado- res se hizo por debajo de cuerda. Hubo jefes claro que

ayudaban entregando esto o aquéllo pero diciendo siempre que si algo sucedía nadie sabía nada. Si el partido conservador se organiza como un gran ejército, si sus jefes llaman a la organización y a ·la disciplina, no hybiera pasado nada. Pero ellos lo trataron de hacer solapadamente y eso llevó a Jos copartidarios a caer en las manos de los criminales profesionales que salían de las cárceles o en Janos de los pícaros que salían del

ejército o la policía.

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antes ~el9d_~f.bril,Mariano Ospina conservatizó poco a poco el ejército. Cada vez que el pueblo, los campesi- nos, iban a ser seleccionados para el servicio militar se le pedía a un tipo que conocía muy bien a la gente que acompañara al capitán que reclutaba~ Entonces cada uno de los muchachos aptospara el ~erviciomilitar iba pasando frente al tipo y el hombre le hacía una seña al capitán para indicarle si era conservador o liberal. A los

liberales no los llevaban pero tampoco les daban

lf'orque ~~ejército también

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libreta militar y a esta gente se le dificultaba trabajar, primero que hacía un dueño de una finca grande, de u, ingenio, era pedir la libreta militar y así se sabía si cliente era liberal o conservador. La policía tenía 1 misma maña. A jóvenes de 18 ó 25 años les pedía libreta y si no la tenían era porque eran liberales y a mismo recibían las consecuencias. Esa colaboració para seleccionar solo conservadores para el ejército 1 prestó muchas veces El Cóndor, pero después se cansó dejó a.uno de sus amigos, un tipo que conocía al dedil a todo el mundo, el señor Alvaro García. Lo importante no era sólo la conservatización d ejército sino el adiestramiento de conservadores en manejo de las armas, en la disciplina. Pero con ro el partido no logró organizar su gente sino más bie . dispersarla. : A la par con el ejército, los funcionarios tambié f~eron conservarizados. Una vez que llegó el partid conservador al poder no se nombraban sino funcion rios conservadores o tipos que se dejaran influenci por las altas esferas, gente manejable y dóciL Los alea- des, los jueces, todos los empleados del gobierno era puras marionetas. Yo te nombro, tú_me ayudas e~a consigna. Claro así ño había presos, ni impuestos, ~ultas para los conservadores, y para los liberales había auxilios, ni becas, ni favores. ; Así pasó cuando caí preso y eso qu~no fue por na de política sino por una pelea por una muchacha. · otro día me largaron cuando mi papá fue a hablar e León María, aunque el juez ya me había sacado 2 pesos para soltarme. _Claro que uno veía la conservatización y estaba ,aclle-rdo con ella porque era el ideal del partido. violencia fue una escuela política para el partido co servador porque le ayudó a saber cuál era el deb porque le enseñó un poco de disciplina y nosot ·

el deb porque le enseñó un poco de disciplina y nosot · estábamos sinceramente orgullosos de

estábamos sinceramente orgullosos de lo que el partido hada para mantener en el poder a la Iglesia, a la Patria _ y a la Familia. Por eso se luchó, pero eso se degen~r_ó: / Laureano Gómez nunca estuvo al tanto de lo que hacía Alvaro Gómez y Jorge Leiva los tipos que verdadera- mente hicieron la violencia en todo el país. León María no sabía Jo que en su nombre hicieron Lamparilla, El Chipbilá, Pája~oAzul y toda esa pajarefía.t?orque' para Tos grandes jefes no se trataba de la violencia que mataba sino de la violencia que defendía los ideales del partido y la lucha de vecinos eq una lucha justiciera, • una venganza de la Guerra de los Mil Días, como m u- i_ chas veces escuchamos, una venganza por lo del 9 de Abril, \Una manera de reunir de nuevo el partido con- serv;dor. Porque Gaitán se estaba robando el partido conservador. Yo fuí a muchas manifestaciones de Gai- tán y ahí había mucho conservador, la gente toda que- r¡a mucho a Gaitán así fuera liberaL Entonces había que terminar coneso. Yo creo que mucho conservador votaba por debajo de cuerda por Gaitán y creo que si no lo matan había acabado con Jos partidos en Colombia y había evitado la violencia. Gaitán si tenía doctrina, si renía disciplina para su partido. ¿Pero el conservatis- 'mo qué tenía? Apenas un discurso del doctor Laureano Gó,mez en Medellín en que llamaba a la juventud a mantener el poder por medio de la violencia, o, un programita hecho en Cali en que decían siempre Jo mismo de la familia y de la patria. \No, C{a,itán sí ·encantabay encantaba tremendamente. Si llega al po- .· <;1101", el conservatismo y el mismo liberalismo se quedan ,~"Jnma,sas y esas masas fueron Jos que mataron en 'J.l~tania y en CeiJiEj Fue allí donde comenzó la violen- _<;f'l;,de verdad, no fue en Tu!uá. ¡·J.A,Tuluá llegó la violencia después, cuando se firmó .la Carta Suicida. Los liberales con miedo de tanto asesi- $tQ y-tárua sangre decidieron firmar una carta de

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protesta culpando indirectamente a El Cóndor de esa situación. La carta fue publicada en El Espectador y la firmaban todos los jefes del liberalismo: Arisrid~ Arriera, Andrés Santacoloma, Nacho Cruz, Gertrudes Potes y muchos otros. Y así en el orden que fue fir- mada' los tipos iban cayendo asesinados. El partid conservador no estaba de acuerdo, pero entonces la

a Tuluá y· los muertos eran todos .los

días, de bando y bando. Porque no eran sólo los pá' jaros los que mataban. A los pájaros también los ma- taban y entonces venían las. venganzas. Primero fu don Aristides Arriera que cae en la esquina de Cado· Maturana. Después fue Mazuerira, después Alfons Arriera, después Andrés Santacoloma, después lo

Pulgarines.

Los conservadores que no estaban de acuerdo co esto y que veían que la violencia se venía encima trata' ron de pararla. Crearon un nuevo directorio éonserva· dor con los doctores Marino Dábalos, Tamayo Chica

otros. Fueron los llamados Patiamarillos. ·Pero El Cón dor estaba influenciado políti¿ámerue por un tipo ~u¿· tavo Salazar García, un tipo muy aprovechado, mu sagaz, que. no quiso aceptar el nuevo directorio y ante más bien, lo atacó. Sal azar quería apoderarse de todo(! poder de León María y no aceptó el nuevodirectorioqu poco a poco, con amenazas y tal cosa, tuvo que acabars y sus miembros salir para otro lado con su patiamar· llismo.

· Los Pa tiamarillo's hubieran también podido deten

violencia llegó

hubieran también podido deten violencia llegó la violencia· o por lo menos no dejarla pero este

la violencia· o por lo menos no dejarla

pero este Salazar tenía a León María de su parte y l

quería utilizar como trampolín. Y así fue. Cuan León María sale de Tuluá queda Gustavo Salazar ma dando la parada. Cuando mataron al Cóndor nó le dió condolencia ni siquiera a Agripina.

entrar a Tul u

Después de la muerte, o mejor del asesinato, de León María, la violencia fue declinando en Tuluá y poco a poco no quedaron sino bandidos en el campo. La am- nistía de Lleras Ydespués la labor del ejército durante Valencia fueron acabando con los pocos focos que que- daron. en el _Yal_le.Pero todavía algo queda, aunque es una vwlenCia d1stmta de abajo para arriba. Dios sabe en que puede parar. Dios nos socorra y nos ilumine con su sabiduría.

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., "Que póngale cuidado a la vida, que póngale cuidado la hijueputa vida, que eso está muy cato, que el cl\ilango no lo regalan dos veces", me dijo Carlosisaz.a cuando me vio bajar de la Cordillera, todo lavado por- . qiie en esas llovía mucho y yo venía huyendo de la · policía. Había abandonado un~ tierra que tenía en "Los Altos", una finquita que quedaba -o que queda porque no la han quitado de allá- de Rovira para artiba donde yo trabajaba y que me había dejado en herencia mi taitaJosé Amadorque se llamaba como me distinguen a mí. "Vós ·sá:fiés -me dijo don Carlos cuando me vio llegat escurriendo- que ermal'parido . ese que nombraron de inspector no es agua ni es fíescado y que lo que busca es moneda; a vos no te va a perdonar la humillación que le hiciste. Voláte ya que te ~ei:nan y por allá mismo te entierran". Yo apenas le· ~testaba: "Hasta la presente vamos bien, yo soy claro

)iQI~recho y si ese quiere

problemas se topa conmigo y

••--<mr,UI!S tenemos que ver como lo que somos. Mientras "lii<D''Illte tire por la espalda, de frente le salgo como le he

que ver como lo que somos. Mientras "lii<D''Illte tire por la espalda, de frente le salgo

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Era que el inspector que habían nombrado me cogió ojeriza desde que me vió. Sin saber por qué me la cargó. Sucedió que una tarde estaba yo tomándome unos aguardientes en la tienda de don Carlos en Tres Esqui- nas que llamaba El Punto, cuando llegó el inspector con seis policías a hacer una ronda. Yo ya tenia la cabeza caliente y estaba diciendo que ser liberal era muy difícil, que cualquiera podía decir "viva el partido liberal", pero que eso no era ser liberal; y que lo mismo era ser conservador, que eso no era gritar "viva el partido conservador, viva Cristo Rey", sino que lo que uno era había que sos'tenerlo frentiando. Que eso no era como hacían algunos que mamaban de las dos tetas, de la de ganar y de la de perder. El inspector se escamosió, se puso nervioso el hombre y dijo: "A ver una requisita señores que esto se está poniendo bueno". Yo me enverraqué y dije duro para que me oyeran: "Yo soy ' Jqsé b-mjidQ(. hasta que me muera y pago la tanda". El inspector me miró y me dijo: "A mí que me import quien sea usted, haga el favor de permitir la réquisa", Entonces le contesté: "Eso a mí no me da nada, yo soy un trabajador y por eso tengo la ropa sudada y la mano

encallecida, yo vengo de trabajar, ahí lo verá

tenía la peinilla terciada y le dije a don Carlos.:. "Guárde-. me esto mientras me requisan", pero el inspector antes de que la alcanzara a pasar me apuntó con su revólver y me dijo: "No hay tal, aquí no va a guardar eso, uste . lo que va a hacer es acompañarnos". "Está bien, dije, a mí me gustan las cosas claras. Para donde andemo

nos vamos todos". Yo andaba de a caballo, porque a mí siempre me ha gustado las bestias; en esas montaba un potro qu llamaba El Sultán, el porro más verraco de cuanto verracos h;;:¡;¡-~ por esos lados. Era un alazán tostad· que tiraba las manos y no tocaba el suelo. Le dije un muchacho: "Andá, llévame esta bestia al rancho,· 1

". Yo

df¡sensillás, me entrás la montura al portón y le decís a Q¡rmef! que me fuí a arreglar un asuntico". Bueno, yo eché por delante y los policías atrás, apuntándome con sus chopos. Al rato el inspector le dijo a un agente para que yo oyera: "Es que hay gente terca a la que no le gusta arreglar por las buenas". Me voltié y le dije:

"Mirá negro hijueputa yo me voy para el cuartel, me voy para la cárcel pero no te doy ni un centavo". Así fue, llegamos a la alcaldía y el inspector le dice al alcalde:

·:permiso seiíru:.akal.de para dar un parte: este indivi- duo estaba bebiendo armado y es un tipo muy peleador, muy agresivo que trató de poner resistencia a la requisa '1 ofendió a la autoridad". "¿Cómo se llama el sujeto?" -preguntó el alcalde. Yo le contesté: "José Amador". "¿Usted es el tal Amador, el que roba ganado? ¿Usted es elfamoso ladrón?". "Permiso señores -dije- que yoctambién tengo derecho a conversar. Yo no he roba- do ganado, yo no he resistido la ley, yo no he ofendido a nadie. Lo que pasa es que no le he dado ni un centavo a

es.oos señores

aflojé, ese es el problema. ¿Entonces, como es la cosa aquí? ¿Cuál es la protecdión de la autoridad? ¿En qué quedamos señor alcalde?: ¿estos señores son cuatreros o'sC!ln policías? A mí me fusilan pero yo no me callo, yo nó me dejo meter la mano al bolsillo, yo no me dejo restiar por ningún hijueputa, yo me hago aporriar, me hago hasta matar pero me hago respetar. Y dígame sañor alcalde ¿cuál es el cargo contra mí?". El alcalde se enverracó y dijo: "Por desacato a la autoridad y por ifllj;uu-ia se me va para el hueco 15 días". Yo le contesté:

Ellos me pidieron plata y yo no se las

'.'No señor, si las cosas no son así, si aquí todavía hay ley, Si mañana no me sueltan el doctor Jesús Ovalle que ei!ubogado viene a entablar ·una demandá por abuso de a\ipllOridad. El ya está avisado". Eso era cierto. Yo tenia ~nido con la mujer,conCarmen,quecuando llegara

WSu!tán sin ·mí, avisara a don Jesús Ovall_e para

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que me ayudara. El era liberal, un liberal muy cortoci

en Rovira que defendía a todos los liberales que

a la cárcel. Yo no debía naday por eso estaba pero los agentes para poderme acusar me cHJtput¡aru 1 patadas a la cárcel y allí me amarraron y me plana hasta que yo perdí el sentido. "Llamá a tu do cuatrero hijueputa para que té defienda, llamá al ángel de la guarda, si quéres, llamá a

querás que aquí estás solo". Ellos me hacían el car1W1il robar ganado, pero yo nunca me había robado una

ni nunca me la he robado. Yo las compraba a un

cho muy bararas y las metía para arriba, para Los Después supe que el muchacho se las jalaba de las·

y las vendía. Pero yo en ese tiempo no sabía de

andanzas del muchacho, yo sólo lo compraba barato. tipo lo habían cogido robando y había declarado

actuaba a órdenes mías. Mentiras,yo ni sabía de sacaba el ganado. Pero así el muchacho me clavó. Al otro día llegó el doctor Ovalle. Al principio negaron: "Aquí no hay nadie preso", dijo el ins

cuando el doctor preguntó por mí. Después les aceptar que yo sí estaba ahí detenido. "¿Cuáles son cargos?", le dijo Ovalle al alcalde, "Pues doctor,. primer lugar el tal Amador es un cuatrero acusado abigeato y en segundo lugar resistió a la · "Bueno -contestó el doctor- ¿pero cuáles son pruebas?". Ellos no tenían ninguna prueba de que robara ganado, ni de que yo hubiera resistido. a policía. ¿Cómo me iba a enfrentar con una peinilla hombres armados? Ovalle alegó y alegó hasta que

mi libertad.Estuve preso 5 días.pero al fin me

que largar. A la salida el doctor me dijo: ' Amador la cosa se está poniendo fea, los godos guiendo a los liberales están asustándolos, tiéndolos a la cárcel por cualquier cosa. Tenga

no se vuelva a meter en líos con ellos, usted sabe que

.

olidas son unos muérganos que no tienden ni oyen pazones de Jos liberales. Mucho cuidado".

r

. df;lito era ser liberal, que era por eso que me hablan ---c;ñleniado a perseguir, y me dije: "¡Ahí lo vea, con que

la cosa es así, ahí las tiene bobo per¡dejo!". Como a Jos 15 días don Carlos Isaza llegó a la casa

~ 0 confundido a avisarme que subía una comisión a

!Jevarme preso porque dizque tenían pruebas de que yo me había robado un caballo. Yo le contesté: "No señor, ~k aquí no me voy, puede ser lo que sea pero a mí no me la montan así". El me dijo: "Vos sabés que las pruebas no importán y lo que quieren c::s sacarte de aquí porque ~o~ liberal, vos ya lo sabés. Perdéte antes de que te e<:hen mano". La mujer me acorralaba por el otro lado diciénd,ome: "Mijo, hágalo porlos niños:. váyase que lo matan, váyase antes de que lo quemen . Pero yo me quedé, yo no podía darles el gusto de huir, todo porque me habían levantado una prueba falsa, todo porque me habían montado una mentira. .,·,Al rato llegaron, rodearon la casa y me gritaron:

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Yo me fui para el rancho. No ha 1a en ten 1 o que ,ml ·

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~¡Ríndase!". Yo salí con las manos entre los bolsillos y ~)Jos me apuntaron y me dijeron: "Queda detenido". El

inspector se acercó gritando: "Ahora síhijueputa, aho- ra sí, ¿de dónde sacaste el caballo? Se lo robaste a los gitanos ¿no? ¡Cuatrero! ahora sí te agarramos". .; Yo no me había robado el caballo. Se trataba de un

y yo

p~tm llamado El CaLifa, era unabelleza de animal

~había enamorado de él.iPorque a mí me gustan más los caballos que las mujeres¡ Se dejan montar también J"ero no jode_n¡ Con todo lo que·me gustan las mujeres, me gusta más jabonar un caballo que jabonar una pa- . trona empelota. Yo había visto a Califa una tarde en el

Jj)W~blomontado por un gitano, me gustó, le eché el ojo ~Jjlensé: "Ese potro ya es mío". Era también alazán y ~'!lllÍ<! una alzada que ¡Dios mío! Cumplía. ya como 3

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años y era largo y brillante. Yo no podía dormir conmigo". Me llevaron preso y lo peor de todo

que conmigo también se llevaron a Califa. Yo me

evar a h' I como qUien · no quiere ·

al Sultán y me bajé para el pueblo a proponerle tra I cosa. Pero cuando llegamos a un paraje enmantado al gitano. Llegué a la carpa y le pregunté a] jefe .:üe hay en el camino les rapé a Califa lo arrié y salté cuánto valía el caballo. El me dijo gue no estaba 'YO monte adentro. Ellos dispararon y así más enverra- Ja venta, gue era de un hijo de él y gue el caron al animal que salió corriendo camino abajo,

Jo vendía, pero que propusiera el negocio. Yo le !'bientras yo huía por el rastrojo. Me buscaron por un

que sin saber el precio no podía ofrecer y entonces cJildo y otro pero me les pude volar, en cambio " Califa respondió gue más bien Jo cambiáramos por Sul' ¡ 0 wgieron. Se lo llevaron para el coso de la alcaldía

y yo le encimara algo. Por Sultán me estaban

ciendo 3.000 pesos de aquella época gue era una J Por eso don Carlos me decía que a mí no me perdo-

tidad de

hombre se negó y yo le pregunté gue entonces pude fue avisarle a la mujer p~ra gue saliera con los

toquería de encime. Medijoquecincoreses. Yo me gtiámbitos del rancho. Yo quena segUir peleando por-

Si Sultán era tan bueno como Califa y todo era por

qlie yo no debía nada, yo estaba en mi derecho, todo lo

pricho mío, no había porgue encimar tanta plata. que me ha~íanmontado e~aInJUSto. El verd~deromoti- dije gue estaban locos y me devolví para la casa. t'.o •era pohnco, no era mas. Yo no me habw robado a

ese caballo me tenía loco, no pude dormir pe,ns.an,aQ•·CltPifa. Yo no robaba ganado, yo no había atacado a la en el potro. Al otro día eché por delante las cinco autoridad, pero me perseguían. No había otro camino

ses Y me bajé. Llegué a la carpa y le dije al

sando en el animal, daba vueltas y vuel ras en la miran · ome monta o en El Califa. Una mañana

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J:tjeeel era menso y me

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.y aUí mismo lo mataron. Sabían como vengarse.

plata. Yo le dije gue no, gue mano· a mano.

mÍban: Yo no pude volver a Los Altos y cuanto más

d~stíntoa perdernos. Mandé a unos muchachos amigos

"Tráigame el potro". Así fue, ensillé a Califa, lo ~.quesacaran el ganado a un punto gue llaman Corazón,

Ysalí para el pueblo. Ese no era un caballo, era un o:~i:ta a Roncesvalles. Allí lo feriaron y allí también gel con crío. Ese día me emborraché en la tienda de !ll.lpe lo de Califa. Me costó trabajo creer, me daba una Carlos sólo mirándolo, viéndolo como resollaba. r.rbla que me comía por dentro verlo muerto. Pero al Pero resulta que a los gitanos se les quedó fír\ y al cabo tuve que aceptar gue yo era el gue estaba Sultán al poquito tiempo. Lo corrieron mucho o v]VO: Alcancé a juntar unos 15.000 pesos y con esa plata chalaniaron sin vergüenza y al animal se le paralizó nos fuimos con la mujer y los 5 guámbitos para Ibagué a corazón, quedó redondo. Fue entonces cuando Jos ,iltiar. Había comenzado la violencia, era el año de

tanos inventaron la historia que yo les había robado Califa. Fueron a la alcaldía y pusieron el denuncio

.JJ947: Al año exacto mataron a Gaitán.;

el denuncio .JJ947: Al año exacto mataron a Gaitán.; claro el alcalde vió la oportunidad de

claro el alcalde vió la oportunidad de echarme m'ml• con esa acusación.

Cuando llegó la comisión y en ella vi al gitano se puso de gué se trataba, y cual era el juego. Yo no resistí, pero me dije: "Estos hijueputas la van a

II

,,,,A !bagué ya comenzaba a llegar gente huyendo. Un dlía,cen un corredor del Palacio Departamental nos

reunimos 20 ó 30 personas y una de tantas mujeres habla preguntó:

-"Bueno ¿y por qué es que están matando II·oeraH ¿Qué es lo que pasa?". Un viejo, conservador que era, paró oídos y connes -"Mijira yo no sé, yo sólo sé que la pers<ecuci viene sobre los liberales". -"Bueno y ~so ¿quién lo ordeno?", dice la -"Pues -dice el otro- yo no sé, lo ciertQ del es que no va a ,lejar liberal libre por importante sea, lo importante es que sea liberal". -"Pero mire -vuelve a decir la mujer- ;ci)mo esto, yo no enti~ndo, cuál es el pecado de ser uner<LJ¡ -"Mijita yo no sé, no me pregunte de eso porque no le doy razón. Sólo sé que los asesinos son por algunos mandamases. Cómo le parece que a compadre mio, liberal, tan trabajador él, tan sano, digno, tan buena persona andan detrás de él, ya mataron tres niñitos y ahora lo quieren matar a todo porque el tipo no quiso_ salirse de su tierra". -"Bueno dice la mujer, ¿pero quién ordena eso ~"Eso si no se -dice el hombre-lo único que le decir es que los pocos chusmeros que he visto · el mismo vestido de la p,;IJ¿¡;;:-eso es lo único que do decir. Así es que, mijita, como buen cunS<cr que soy, si mi casa le sirve de algo véngase que vivimos como se puede y comemos Jo que haya". Esa conversación la escuché en el propio palacio gobierno un día que nos reunimos para protestar persecución. En Ibagué no encontramos acomodo, había perseguido, mucho liberal como nosotros. con los centavos que teníamos nos fuimos para marca. Allí conocí a Gaitán un día hablando contra oligarquías que le robaban el trabajo al pobre y de

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amenazando, sembrando el terror y los campesi tuvieron que irse saliendo para Buga, para Tul uá, p Cali y la tierra iba quedando sola un tiempo y desp llegaban otroi< esos si conservadotes~a ocupar las f cas. Llegaban del Tolima, de los Santanderes, de Ant quia y se asentaban en las parcelas abandonadas. D Habana salían para afuera y de otras partes llegaba. La Habana. De un lado para el otro, eso fue un tras. muy hijueputa. Estando en esas un sábado a las 10 de la maña supimos que habían asesinado a Jorge Eliécer Gait nuestro compañero, nuestro jefe. Fue el tropel

más verraco. Incendios, saqueos, asesinatos, rnasac

En Bogotá el pueblo enfurecido por el asesinato menzó a correr sin saber para dónde, corda y cor como enfurecido y el que más corda, el que cor. adelante de todos fue Juag ]_{oa Sierra, un pobre ho bre que nada tenía que ,;~; ((,~ el asesinato -del je pero como el-a el que más corrí:t, el pueblo creyó que que estaba huyendo y al fin Jo alcanzarsJO,i.Cada u tiraba para un lado, uno de un brazo, otro de u pierna, otro de una oreja, así, sin saber para do coger pero todo el mundo creyendo que era el que ha asesinado a Gaitán, se lo repartieron, lo acabaron, descuartizaron. Uno se quedó con un zapato, el o con una manga de la camisa, el otro con los calzoncill al tipo lo despresaron como a una gallina en un piqu ¡pero él no había sido el asesino, él lo único que ha "hecho era correr más que los demás y por eso se cr· que era que estaba huyendo. Los propios' asesinos f ron los que inventaron el cuento, porque ellos e mandados por los grandes y tenían que defende acusando al primer güevón que se les presenta':"-] Cuando el gobierno se vio jodido entonces, ¿ hizo? Soltó los presos de las cárceles y escondí'. ejército. Claro los criminales, los rateros, los reos cu

-'~(!) se vieron libres y vieron las calles despejadas de .,autoridad se lanzaron a robar, a asesinar y la gente los '·siguió y así se olvidó el ataque al palacio, se olvidó la revolución.¡§I pueblo se dedicó fue a robar y a matar lo que pasara por junto. Ese fue el error. Una cosa muy _@ien calculada por el gobterno para desorga01zar al pueblo que estaba decidido a vengar a Gair~n.¡ . , En La Habana no sucedió nada. Quedamos como atontados, pero después nos comenzó el miedo. Las bandas de chul~vi!as y de J:~¡¡_ros no dejaban día de por medio sin que se aparecieran por algún lado matando coonto liberal se les atravesaba.¡ Los tipos eran suma- mente mal encarados, muchos pt~rosreos que se habían volado de la cárcel; no perdonaban a nadie y casi todos er~npagados para hacer las fechorías. Por eso después de asesinado un cliente le cortaban la cabeza, le corta- ban una mano, las orejas para presentar la prueba y. Uhar la contabilidad del endeude del jefe que les paga- ba. Se veían Jos costaladas de cabezas encima de las bestias para que esos malparidos pudieran cobrar su jornaL .1 ,(Ja;o todo lo que veíamos y sabíamos nos dió miedo. ,,;Yío tenía unas vaquitas, dos mulas muy buenas y una .~ua muy linda que llamaba La Cinta. La mujer tenía : y:¡t sus gallinas, sus puercos. Mejor dicho teníamos un oj!>ltiacipio muy bueno. Pero el miedo nos cogió por las oop;as y uno sabiendo que no tenía medios de defen-

pues tocó salir.

Allí me volví flojo, ya no quise

pues tocó salir. Allí me volví flojo, ya no quise _,derse ·pi 1 ebfrentar más a
_,derse ·pi
_,derse
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1 ebfrentar más a los godos.

Ili

,~limos con el mero encapulladito a refugiarnos en _ : ciencia que había en Palmita, Villa Lulú, de un

- Jl·Gildardo Morales. El nos recibió y medió traba-

63

-

62

jo. Habíamos 75 hombres trabajando y cultivando, mate, todos éramos liberales y· todos andábamos. huída. La hacienda estaba al lado del cementerio y veía como llegaban las volquetadas de cadáveres, ras, señoritas, hombres, niños, todos destrozados. tiraban ahí en la puerta sin piedad como si El olor a mortecino se sentía hasta en la casa hacienda y los chulos revoleteaban todo el día encima del cementerio. Pero no podían bajar· una ancianita, cucha la vicaria, y flaca como un

ro, los espantaba con un palo y no los dejaba tocar cadáveres. ¡A_la pobre mujer también la mataron que la chulamenta arrimara dizque porque los también eran pájaros y tenían derecho a acabar lo los otros habían comenza~o,¡ Es que los godos eran malos, como si hubieran

do

en el propio infierno. A un conocido mío que

en

Galicia, lo asesinaron de la manera más cobarde.

hombrecito era el mayordomo de una hacienda

llamaba El Porvenir de un señor Jesús ''""uw quedaba a mitad de camino entre Moralia y Ceilán.

día le avisaron que habían mandado a Ceilán unos

30 pistoleros haciéndole campaña al conscon•arisnnc habían matado hasta el hijueputa y acabado hasta

el nido de la perra. Decían que el río

donde jondearon camionados de muertos, estuvo

de sangre durante 8 días. Bueno el conocido mío

se nombraba para más veras Arcesio Arango y ' liberal, tuvo la verraquera, la osadía de atender a el personal que había asaltado a Ceilán porque a la cienda fueron a parar. Llegaron ;ñ,indados por

p_arilla, por Pájaro Azul, por Ili.J::himbilá, por

!lito, todos unos asesinos de lo peor, llegaron ecuauu• vivas a Laureano Gómez, a León Maria Lozano, a ro Rey y mueras a los rojos, a los patiamarillos.

mi hombre los saludó muy arentameñfe yles

~,,1'1¡, 1 r donde alojarse, y ellos le contestaron que no.

1 Arcesio puso unas canoas en el solar,man- """""'"''c·'"aña para las bestias y los invitó a s~guir a la la hacienda. Mandó matar 18 ga!lmas para un sancocho, les dió cerveza, aguardiente, ona.l'llPO, mejor dicho, lo que pidieran. El tip~como que

· plan para vengar la muerte de los ltberales de

u~ por eso los atendía bien. Al rat? Páj~r~.Azullo

le dijo: "¿Bueno y usted yde tal", contestó Atcesio.

que es?

.

"Sí, pero

Yo so~

¿de que

es?" volvió a preguntar el Pájaro. "Pue~ mire

Arcesio- yo soy liberal, mi situación pol!t:ca. es

i>Ardi!JetaJ". El otro dice: "Entonces usted es el unicO que queda por aquí". "No señor, están tambié?

dice Arcesio. "Estaban -contestaPa-

o

e

a

S tañedas"

"

"Y

. Azul- porque no quisieron protestar~.e .

me protesto" les respondio el otro . ~.ueno

verá, pero primero hagámosle alsancocho . Ar-

gallina, pero nadie qu¡so comen-

"""""c:onaer hasta que Pájaro Azul que maliciaba algu,na no diera la orden. El hombre no la daba Y solo

En esas agarró por el

~scucozoa un guámbito de mi amigu, le abrió la boca Y

. mandó servir la

a Arcesio fijamente.

:,.:,•chb el caldo, después le echó mano a otro

Y a ?tro,

¡a~t!""'" a la mujer. Arcesio cuando se vio descubierto

·.tra<tó.cle echar a correr pero los hombres de Pájaro ~zul

¡ 0 .d, 1 tm·i·,erc 1 r

· lo arrimaron a la olla donde hervia el

Sllllli4o•chc y el mismo Pájaro Azul le metió la cabeza en

leloolno hirviendo en medio de las risas de los pis tole- .0rcesio pataleó un rato y al fin se quedó quietb. Azul había creído que la sopa estaba envenena- eso .no era cierto, el plan que él tenía era erttbo•rntCnLar[OS después de la comida para poder huir su familia. Pero los asesinos, como son tan malos, que tod¿- el mundo es igual a ellos y en esa forma

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Con el sancocho sucedió otro caso pero al mLntr·,, sucedió por allá en Alaska, cerca a La Habana. llegó la chusma goda donde una familia de Albarradn, eran liberales. Llegaron los policías y conservadores de la región. Llegaron muy qu,ed¡tdtj muy bien habladitos y le preguntaron a la señora

marido. Ella les contestó que para qué sería y dijeron que era para que les mostrara la cédula. sucedía que después de la elección de Laureano liberales como no votamos quedamos reseñados liberales. Ella sabía que cuando la autoridad le un liberal la cédula era para joderlo, para para llevárselo preso. La mujer era muy zorra y ces les dijo que iba a mandar llamar al marido, tras les hacía una mazamorrita. Y así fue. Ella les . a los guámbitos que fueran a avisarle al taita estaban buscando y que se escondieran todos que los alcanzaba. <X así fue. No sé cómo se dió señora de subir la olla de mazamorra sobre unos tos que tenían arrumados en la cocina y cuando ramó la olla, llamó a los agentes y ellos que e la mujer que les derrama esa mazamorra hirvie mazamorra hirviendo es como un engrudo que se . y uno no se lo puede quitar. Cuando los tipos ron aquel engrudo espeso e hirviendo sobre la en la cara, salieron corriendo a tratar de qui

afuera

dija y ;alió corriendo monte adentro mientras la ma gritaba y hacía tiros a la loca. No podían ver la aguamasa los dejó medio ciegos y porque el

era muy verraco. Seguramente la señora se pudo nir con el marido, de eso nunca se supo, pero la ma se llevó en esa vez su merecid~O.\

La mujer mientras tanto se jondió por una

IV

¡;¡IJ~he·no en Palmira me aburrí y me fuí para Buga. Yo unos centavitos guardados y allá puse una tiende- donde vendíamos gaseosas, pan, chocolate, azúcar. Lo que más se vendía era una gaseosa m\tJtnaaa Kola Boliche porque tenía una bolita que el gas efripu¡ab'a y tapaba la botella. Valía tres centavos y tenía que hundir la bolita para poder tomarse la

y así fue qué en Buga asesinaron a un doctor Mén- Buga llegaba también mucho campesino huyen- que hoy es el hospital se miraba lleno de gente n\JI~In,níaque invadir ahí porque no tenía donde guare- Allá llegaban heridos, mujeres que iban a parir y tenían que parir en los corredores, niños huérfa- En la plaza había toldos con gente durmiendo podían y hasta en la iglesia se refugiaban.L9aro "'"'"''" curas cerraban la iglesia para que la gente no

~\\.dliet·a invadir y la

dejaban afuera al sol y al agua. Es

·los curitas eran jodidos también, como estaban de con los conservadores y con el gobierno pues a M~lli~'n.oles convenía ayudar a los liberales que venían lli!-}\ilír:iaj Ellos excomulgaban a todo liberal por haber 9 de abril, por ser ateos y hasta llegaron a decir matar liberales no era pecado. La mujer, por ejem- invitó un día air a confesarme para poder "'t'::rw¡sat y dar gracias a Dios por estar con vida. Yo le "Pero si yo no he matado, yo no he robado, yo no m1ec:ho nada malo, yo no tengo de qué arrepentirme, ~ll'l'ltem<)S trabajado'". Me dijo: "No importa, vamos a

Jmt:><nuLu> para poder comulgar". Yo por no disgus- hice caso. Llegué al confesionario; el cura me echó y me dijo: "Dime tus pecados". Yo le ~~~SJt,§:. "Yo no tengo pecados". Dijo: "¿Usted qué . 'Yo le respondí: "Yo no vengo a confesar políti-

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cas". Dijo: "Usted es liberal". Le contesté: "Usted lo dicho". Entonces gritó: "Desde este momento queda excomulgado". Desde ese día no volví a. fesarme y aunque soy católico, creo en Dios y Virgen, no creo mucho en los curitas porque los nocí. Unos. son más jodidos que otros y hay a¡¡{LLI16111

muy buenas per-sonas como ün cura ecuatoriano

la época de la violencia le declaró la guerra a León

>&flJ:IllJ'"" dibujado.) No fue más. Al otro día a correr

. a quié!l.iba uno a quejarse si las autoridades ·eran de los mismos. Salimos para Tuluá y le dejamos la tienda a un amigo para que vendiera lo que quedaba.

V

ría Lozano y terminó otra vez en el Ecuador., En Tuluá no encontré trabajo fácil. Me tocó joma- Bueno, entonces la gente llegaba por caJ1ti·c1a<Jesl1 Je¡¡r sa""C:Iñi:!o arena del río Cauca. Allá si que me dí Buga y había un doctor Méndez que ayudaba a cuenta de la violencia. Todos los días aparecían 10 ó 15 que iba llegando. Les buscaba cupo en el hospital, a~dáveres flotando 'en el río, o por ahí tirados en un acomodaba en casas de otros liberales; les playón, Traían. cami?ne~ llenos de cadáv~res desde comida y ropa. Era uri hombre muy bueno, un Ceilán, La Marma, R10fno, Femcra, Ind1anapo!Js, Bu- superior, un hombre que todo el mundo quería. galagrande, Puerto Frazadas en las horas de la madru- . los pájaros lo odiaban. Lo asesinaron de la manera gada y los tiraban al río. A otros los traían vivos, los triste: lo amarraron a un árbol y le metieron en la ponían a correr por el puente y los fusilaban por la una piedra de río, de esas redondas, como de 4 espalda. Otras veces los encontraba uno todos garrotia-

cl:os. A otros les arrancaban los ojos y las güevas y los

ahogaron. Le rompieron los dientes, la mandíbula · dejaban amarrados muriéndose. k veces uno metía la dejaron como una Kola-Boliche: completamente pala y topaba algo blandito, era un finado ya sin piel de

Después se la empujaron con un martillo hasta

cado. De Buga nos tocó salir porque una vez a la

canta agua que le había corrido.:¡'{o encontré más de 50 en el río en el sólo mes que siguió a la firma

llegó un borracho a buscármela, a joder, por un lo que llamaron El Batallón Suicida.

por otro. Joda con el partido conservador, joda carta firmada por El Batallón Suicida fue una Laureano Gómez, joda con los cachiporros que eran pública que hicieron 10 liberales de Tuluá

liberales que no aceptaban voltearse, porque rro quiere decir terco. Bueno joda con una cosa y otra hasta que a mí se me salió laberrionda y le dije:"

·cl<!ciendo que la violencia en el norte del Valle era amparada por elgobierno de Rojas Pinilla y acusando 'directamente a León María Lozano de los asesinatos.·¡

godos lo que son es una manada de cobardes y · firmaron Aristides Arriera, Andrés y Alfonso San-

güenzas". El tipo se me encachorró y sacó un

que lle.vaba escondido.

caroloma, Nacho Roldán, Benjamín Martínez, Octavio

Yo le madrugué y me Pedro Alvarado, Melesio Ocampo, Vicente

castigarlo con la tranca de la puerta: Pero y Gertrudes Potes. La carta fue publicada en la

hijueputa me echó a la gente.~na noche. m~ , y al otro día nadie quería salir de la casa, todo el

sabía que El Cóndor·estaba supremamente em-

por debajo de la puerta una carta que tra1a pmtado

ataúd con cuatro velas y encima de él un pájaro todo el mundo tenía miedo de la vengan-

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za de la pajaramenta. Nadie iba a misa, nadie iba a cin nadie iba a los cafés. la gente esperaba una masacre. los que habían firmado la carta -que entre otros fu hecha por don Aristides Arriera en la casa de do. Alfonso Santacoloma- ellos si que no se podían n mover porque habían firmado su sentencia de muerte

Y así fue. Algunos se salvaron pero otros fueron cayendo, e

orden de firma. El primero que cayó fue don Aristide Arriera, lo mataron en la calle Carlos Maturán, frent

al café Colonial. Estaba fumándose un Pielroja y pas

su nombre pero no dejaron, porque dígase lo que se diga aquí en Tuluá las heridas están todavía vivas. De pedro Alvarado se cuenta que un día estaba transmi-

tiendo por la emisora un carrera en bicicleta. El hom- bre se había trepado a un andamio para poder ver mejor. Unos culicagados comenzaron a moverle el an- damio y Pedro transmitía la carrera pero también lo que les decía a los pelados: "Quiten de aquí, chinos

Allí se acerca otro corredor con camiseta

En esos momen- Carajo que no sean

El Ganador fue el número

26". lo mataron en el barrio de Los Limones, saliendo de la casa de la mamá. Así fueron cayendo uno a uno. Claro que algunos se murieron de viejos o por ahí están andando pero los de El Batallón Suicida no se las perdonaban ni de.spués de muertos, como sucedió con don Aristides Arriera de Tuluá. Después de muerto la policía rodeó el centro y no dejaban pasar. la gente decía: "Si no lo.-cuida- ron cuando estaba vivo, ahora que está muerto para qué lo cuidan?". Pero por más que lo cuidaron El Cón- dor no descansaba. El 17 .de julio fue el entierro, había cantidad de gente, 4 ó 5 cuadras llenas. A la salida de la

hipuejutas

azuL. No jodan que me voy de culo

toS cruza la meta el número 26

mierdas que no puedo ver

un carro fantasma, que eran carros que no tenía placa, y lo asesinaron. Después le tocó el turno a do Andrés Santacoloma. lo quemaron en su propia casa días más tarde Pájaro Azul mató a don Alfonso Santa coloma. ¡La gente decía que antes de salir de la cas había qÚe ver qué película estaban dando en el teatr porque a don Aristides lo mataron un sábado y ene Boyacá estaban presentando "Un Sábado Violento"; ' don Andrés lo mataron un martes y en el cine estaba· pasando "Un Martes Trágico"; a don Alfonso lo mata ron un viernes y en el teatro estaban dando "Venganz Sangrienta". No se si sería coincidencia o sería uno d los tantos mensajes de El Cóndor. 1 . Después mataron a Pedro AFvarado que era el pro p1etano, el locutor, el portero y todo de Radio Tuluá, u. liberal muy echado para adelante, un tipo que no 1 tenía miedo a nada y que denunciaba por la emisor cuanto cadáver salía del anfiteatro. Porque al principi no había anfiteatro sino que los muertos los arrumaba a la entrada del cementerio, pero cuando subió Roja inauguraron el anfiteatro y Pedro Alvarado se mante' nía allá averiguando el nombre de los muertos y la causas de las muertes. Era un hombre muy simpático deportista, tan deportista que cuando fueron a inaugu

rar hace días el estadio de Tuluá lo iban a bautizar co

iglesia el entierro cogió por la calle 25 donde quedaba el SIC, y cuando el cajón pasaba por debajo del edi- ficio, los hijueputas detectives le soltaron una ráfaga al cajón. los que llevaban el cajón y otros muchos se echaron al suelo, sacaron sus armas y comenzaron a darse bala con los detectives. Eso corría la gente, ti- raban las coronas y se escondían donde podían. El más valiente fue el cu.ra que dirigía el entierro, se quitó la sotana y les gritó: "Si son hombres enfréntense conmigo". Y comenzó a subir las escaleras del edifi- cio. lo detuvieron pero él fue el que evitó la masacre

Bueno,

el entierro siguió. Cuando llegó al ce-

ese día

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Cad~ una

de

esas

vainas

se

miraba

a

ver

si

hab

· y don Efraín, uno de los dueños le dijo: "Carlos no te puedo seguir dando al fiado porque la deuda está cre- ciendo y vos no me abonás nada. Yo te dije·1a semana pasada que tenías que traerme algo para poder seguirte fiando". El señor Carlos le contestó: "Yo le traigo ape- nas 500 pesos". Don Efraín le dijo: "No, eso es muy poqUito, si la deuda ya va en tres mil pesos, eso no me sirve". A don Carlos se le salieron las lágrimas. Don Efraín entonces le pregunta: "¿Pero vos para qué ne-

cesitás tanta remesa todas las se1nanas si no tenés tra-

bajadores, sos vos y tus cuatro muchachos, para qué llevar leche Klim, sardinas,_ galletas?". El hombre no contestó nada, pero los ojos se le seguían aguando. Por fin al raro dijo: "Lo que pasa es que El Chimbilá me tiene amenazado de muerte si no le llevo.:sa re- mesa todas las semanas. Usted sabe que ese es un tipo desalmado y que me mata si no le cumplo. ¡Por Dios' don Efraín hágalo por los niños. Tengo que llevarle la remesa a ese tipo o sino hasta hoy soy". Don Efraín

le dijo: "Bueno Carlos, voy a hacer una excepción, voy

heridas y de qué tamaño eran, El doctor iba diciendo el otro ayudante iba escribiendo lo que medio podí porque siempre tenía las manos untadas de sangr<e: y quedaba muy difícil hacerlo bien. Lo más difícil er cuando había heridas en la cabeza porque al clien había que cortarle el cuero por debajo de la quijada después arremangárselo hacia atrás; ahí el médico e gía una ceguera y serruchaba la cabeza por la frent Entonces había que echarle mano a la cumbamba y jal para abajo, mientras otro empujaba la rusta para el otr lado. Así quedaron los sesos al aire, se sacaban, lavaban y se miraba dónde había sido las heridas. De

pués tocaba volver a poner todo en su sitio y echarle e

y formol en todos los huecos. Había que coger duro 1 tripas para que no se llenaran de aire. Y échele cal formol. Cuando ya estaba relleno, entonces se cosía co una de esas agujas de coser costales y una piola. Lue se lavaba otra vez con una mangera y por último, se abría la jeta y se le echaba formol por ahí y por ¡· narices, se le metían unos taquitos de algodón para q

no devolviera lo que se le había metido y se echa entre el ataúd. Cuando ya estaba así, entonces uno sal

a la puerta del anfiteatro y llamaban: "Fulano de tal".

"Es mío, contestaban. Entonces se lo cargaban y pa el hueco con el cliente. •Lo que llegaba .al anfiteatro eran al fin y al ca_ muertos, pero los vivos que quedaban, quedaban jod dos. En el hospital, en las calles, se veían las famili haciendo de comer por ahí, durmiendo a la intemper

con guámbitos llorando:·, Cuando yo estaba ttabajan en la miscelánea de Berna! y Rengifo, después de q

dejé de lavar arena, arrimaba rodas las semanas un s ñor llamado Carlos Suárez, no tenía sino una finqui

y una casita por los lados de Riofrío. Tenía much niños y la mujer lo había abandonado. Un lunes lle

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a darte la mitad de la remesa y arreglare como podás con ese hijueputa". El hombre no tuvo otro remedio. Salió aburrido. Bien, eso fue el lunes. El miércoles llegó uno de los hi¡os de don Carlos gritando: "Mataron a mi papá, mataron a mi papá y a mis hermanos". Por cier-

to Berna! y Rengifo mandaron de su cuenta la caja para

él y los niños. Era que a Tuluá la llamaban Corea. El

Cóndor no descansaba. Yo no sé lo que ese hombre tenía pero no se cansaba de matar, o mejor de mandar matar porque el tipo nunca se ensució las manos con nadie, todo el mundo le obedecía, tenía a la gente

amarrada.

matar. Es el caso de los Rojas. Ambos eran pájaros de

León María.

que era el más malo y el más buen mozo. Ellos fuero~ los que mataron a don Jorge Sanclemente. Creo que

Hasta

hermano contra hermano mandó .

U no se llamaba Alfredo y el otro Manolo

75

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Manolo renía una deuda de sangre por una equivoca- tiros desde el Happy-Bar, que era el sitio donde se

ción con El Cóndor y éste mandó a Alfredo a matar a su propio hermano. El Cóndor fue el que organizó las

matanzas de Ceilán, de Betania, de la Marina y todas policía la_ mandaba León María y el ejército poco' se esas masacres horribles. De aquí salieron los carros y' metía Y st se metía era a favor de los pájaros y de los León María los armaba con armas que sacaba de Jo que· godos. Los liberales estaban jodidos. Los liberales tu- llamaban Casa Cural, que había sido la casa del padre vieron que enmontarse, tuvieron que coger sus escape-

reunían ·los pájaros. Mejor dicho Rojas Finilla era el protector de León María, y de toda la pajaramenta.!La

Franco, pero que en esa época era el cuartel deJa policía .• ricaS y meterse al monte a p~learj De allá sacaban las armas para la chusma. De la casa , cura] salieron las armas para hacer las matanzas efe, Ceilán, de la Marina, de Betania, de tantas partes.\Era lai: VI pohcía y el ejército los que armaban la pajaramenta, eso:.•

lo sabía todo el mundo. Cuando Rojas Finilla era el jefe,

de los·militares en el Valle fue cuando sucedieron todas Jodtberales no le negaron nada y por eso fue que ellos

Por eso cuando Rojas Finilla salió a la presidencia,

esas matanzas. El era el cómplice, la llave de León, formaron el Batallón Suicida. Ellos querían, según en-

, María. Cuando

Rojas Finilla estuvo en Tuluá, León

tiendo, denunctar el negocio que había entre las auro- ·

María le hizo un sancocho con 35 gallinas y el general le. idades Y ,Jos pá¡atos, entre Rojas Finilla y El Cón-

pájaros las dió el gobierno para

nombrado alcalde porque Rojas lo quería de alcalde. El" acer lo de Betania y Ceilán. · Cóndor no. aceptó e hizo nombrar a Gustavo Salazar' Lo de Berania me lo contó la hermana, la propia ql!e era el títere de León María, hacía sólo Jo que el ermana del cura que era un verraco. Resulta que en el

otro decía que hiciera. La policía obedecía sólo al. Cóndor porque Rojas Finilla. así Jo quería. Los de]· SIC, que eran Jo más malo, los más hijueputas eran .chas de León María. Los detectives y los pájaros no se

distinguían. En el entierro del doctor Arriera fue el SIC. ompañeros dizque Jos mandaron para el extranjero a

studiar, en cambio al amigo lo mandaron para Bogotá

de la carta suicida que eran los que llevaban el awúd. ?fi la orden terminante de joderle la vida para que

Querían matarlos ahí a todos los del Batallón y era el. bandonara la sotana. Pero el tipo más verraco se SIC, los detectives, los amigos de León María Jos que guantó Yse aguantó, hasta que por fin lo tuvieronque

habían jurado matar al' doctor Arrieta tres veces: una· en la calle donde lo quebraron, otra a la salida de ]a iglesia, que fue la del SIC y otra en el.cementerio. Si no ha sido por el cura Correa, la matazón en ese entierro

hubiera sido la hijueputa. Claro que después ]e tocó ue era conservador. El cura era una persona muy recta

salir huyendo de Tuluá cuando una vez le hicieron unos .nmy honesta Ypor eso no convenía en ese matrimo-

el que le disparó al cajón y a los otros nueve firmantes

regaló una escuadra. :El9 de abril, León María iba a ser or. Las armas de los

ño 49 fue nombrado Párroco de Betania un curita, hijo e un ltberaJ_ muy honesto, y por eso Monseñor Díaz. ue era el Obtspo del Valle le montó una persecución la erraca Y casi no lo deja graduar de cura. A todos sus il

rdenar. El cura -decía la hermana- como era de amilia liberal estaba en contra de que el.catolicismo y 1conservattsmo fueran una sola cosa y más cuando él e daba cuenta de que la yiolencia la hacía el gobierno

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nio. Le daba asco porque él también era víctima de

llave. Así fue que por pura inquina lo mandaron c;¡temorizar a la gente.¡Los ricos no volvieron a sus ha- párroco a Betania que era berriondamente liberal ciendas, Jos mayordomos. tenían que pagar el impuesto en la mismísima mierda, un pueblito alejado del . a"los pájaros, los agregados liberales tenían que aban- do, casi por allá en las selvas del Chocó. Bueno, donar las mejoras o eran asesinados, y los pobres te- ces para el año 49 tenemos a nuestro cliente de . oían que desalojar o también los quebraban.: Los pue- en Betania. La guerra ya comenzaba. La . bias se los tomaban a la verraca, le echaban candela era recorrida por la pajaramenta. Hacían asaltos, a las casas de los liberales importantes. Era lagodifi- cendiaban, asesinaban, boleteaban.¡ ATuluá llegaba cación de la CQrdillera. La gente huía y muchos se fue- gentecita con la mera familia, y los pájar.os Hegaoai>-¡)QII ¡:;;;:;-;-refugiar a Betania donde los liberales se habían el otro lado vendiendo la maquinita de coser, el medio organizado, e inclusive decían que un italiano nito, la vaquita, el cafecito. Todo lo que le quitaban a , habla montado una fábrica de armas y pertrechos para

gente lo vendían en Tuluá, en Buga, a la vista de

autoridades.lEn ese tiempo los pájaros dieron en y con ella no se habían metido por miedo o lo que fuera.

ciar letras de cambio en un bar que <.JUedaba por En el año

la zona".-Eran letras de cambio que habían hecho . vacaciones a Betania y por eso la hermana supo de a los campesinos por deudas que no exisdan, es . primera mano lo que sucedió. La familia vivía en Cali, como impuestos panique los poores hombres ouutt:" de allí viajó a Roldanillo donde tenían que coger bestias

seguir.con vida. Estas letras de cambio se ]as acccplta~><l para llegar a Betania. La jornada duraba como un día. sólo- a campesinos que hubieran aceptado P0r la tarde llegaron al pueblo. Dizque Betania en esa

armar a los liberales. Betania era un fuerte liberal

49, ia familia del curita s.e fue a pasar

al conservatismo. siendo liberales.tSi el tipo época era una belleza. Estaba fundada en medio de un ,_volverse godo no lo sacaban de la ti-¡:rra ni lo planito fresco, las tierras que lo rodeaban eran muy ·pero entonces le hacían firmar una letra de fértiles y había mucha hacienda alrededor. Los hacen- por una deuda inventadaj Los pájaros negociaban vivían en el Valle y· los trabajadores vivían en el letras en ese bar por un precio menor para coger la Había mucho movimiento, mucho progreso,

neda contante y sonante. ~El que le compraba

pájaro, sino un tipo cualquiera, un negociante de inspector era un hombre que vivía como feliz, siempre rras, un comerciante de la galería. ~ero como el sonriendo, siempre alegre. Era liberal y el cura lo

pesino no podía pagar

mano a la tierra

narices de la auto;idad, y ella era la que hacía familia llegó ya comenzaba a haber zozobra, había compromiso de la letra y el contrato de la amenazas todos los días, cartas, tal cual muerto en las una pura combinación. De la Cordillera llegaba veredas, tal cual incendio de ranchos, bueno, amena- gente ya en esos años del49 y del 50. La pajara >:ando. -:Pero esos liberales, que eran los que habían hacía lo que le daba la hijueputa gana; mataba, la región, eran muy organizados y en vez de ba, robaba. Se tomaban los caseríos a pura bala con las amenazas más se organizabaQ., Te-

la deuda, entonces le apoyaba en todo porque el tipo hacía mucha obra y era

Todo eso se hacía en las justo. Cuenta la hermana del cura que cuando la

no plata. Hoy día uno va a ese pueblo y asustan. El

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nían armitas y un sistema de vigilancia. En todos los

caminos pusieron vigías para avisar al pueblo In veían. Un día por allá de agosto
caminos pusieron vigías para avisar al pueblo In
veían.
Un día por allá de agosto tal vez, como a las seis d
mañana los vigías comenzaron a oír tiros, tiros, gri-
voces de hombres, trotes de caballos y ahí mis
dieron la alarma al pueblo, y claro a la primera aut
dad. El cura se estaba preparando para dar la misa,
estaba limpiando las uñas, cuando le trajeron la notic
Salió corriendo, atravesó la iglesia y cuando llegó
atrio, los pájaros ya estaban entrando al pueblo, da
vivas al partido conservador, vivas al Sagrado Coraz
de Jesús, vivas a la Virgen del Carmen y muera
inspector, mueras al cuoa. Cuando vio esto reg
corriendo y obligó a la familia a tenderse en el pisa
correr las ventanas y las puertas y volvió al atrio. P
la curiosidad en las mujeres es suprema y por eso
hermana del cura novelió todo. Dice que los caballos,
que venían los bandidos eran bellísimos pero mon

dos en pelo. Todos traían un pañuelo azul amarrad cuello, a la c.abeza o en un brazo. A la entrada del pue mataron un perro, uno de los jefes lo levantó y cua llegó frelite al cura que estaba en el atrio se lo tiró a _pies y le dijo: "Cuídese curita traidor porque pu quedar como este animalito". El cura les comes "Ustedes son unos asesinos, ustedes no son hombr son animales, ustedes no son cristianos, son bárbaro Los pájaros se reían y por fin le dijeron: "Agrade que está su familia aquí con usted y nosotros sabe

respetar a las mujeres

gritaba: "¡Miserables! ¡Cobardes! ¡Hijos del diabl Bueno, todo lo que sabía. Los otros no le contestara voltearon la grupa y se fueron despacio. Dizque en e el bobo del pueblo se acercó a mirar a los tipos sin sa que era lo que pasaba y los hijueputas lo enlazan el cuello y lo arrastran por toda la plaza mientras el

". El cura se puso furioso y

toda la plaza mientras el ". El cura se puso furioso y bre bobo trataba de

bre bobo trataba de gritar. El inspector que era un ho

•br!: muy valeroso salió a impedir el hecho, pero los pájaros lo desarmaron, le bajaron los pantalones, Jo amarraron a un palo en mitad de la plaza y comenzaron a zurrarle con un vergajo, mientras los otros bandidos arrastraban a toda carrera el bobo por la plaza. Disque no se sabía que era más terrible si los aullidos del bobo o Jos gritos del inspector. Al curita a todas estas loman- tenían en el atrio de la iglesia encañonado. Cuando vieron que .el bobo ya no se movía y que el inspector había perdido los sentidos, se largaron dando los mis- .mos gritos que dieron a la entrada. El bobo claro está quedó muerto, ahorcado, con la lengua y los ~josafuera:

ál inspector parecía que le hubieran volteado el cuero era una llaga. Al otro día la familia del cura salió de Betania. Ni el cura ni la familia querían irse del pueblo porque ellos -~abían que eran una garantía, pero los vecinos los 'convencieron de que ellos solos eran capaces de de- fenderse y que los godos no hadan más que amenazar 'pero que no eran capaces de meterse de verdad. Al fin •diez hombres de a caballo llevaron a la familia hasta Roldanillo, ·porque ese camino estaba lleno de p_ája- . ros, estaba todo conservatizado. El cura se quedó en Betanta pero a los pocos días lo acusaron ante el obis- ptD de liberal, de perseguir a Jos conservadores y el obispo lo llamó para regañarlo. El cura salió por la mañana y por la noche El Chimbilá da la orden de

'

···

Llegaron por la noche. Unos 500 hombres según ruentan. Rodearon el pueblo y cerraron todas las sali- das. Los liberales habían hecho una especie de trinche- 'tas en la entrada pero se habían guarecido en las casas

asaltar a Betania.

···· ·

-

la hijue-

<¡Mlta y los pájaros terminaron por sacar a los que .!lJ!taba? atnncherados y en las trincheras se puestia- '~fimas bten los godos. Como a las 9de la noche se hizo

,~si todos. Primero dízque hubo una balacera

un silencio el verraco. No se oía ni la respiración de cristiano. El Chimbilá que era muy conocido por atraviesa la plaza con unos 20 hombres, derecho la inspección de policía, rodea la casa y le grita inspector que se rinda si no quería que incendiaran pueblo. El inspector creyendo en la promesa, sale. agarran, lo trincan contra la propia baranda de inspección, los pájaros encienden sus linternas y bran solo al hombre. Entonces uno de los bandidos corta el cuero de la cabeza y le deja el cráneo al · lo cuelgan de la puerta de la inspección y lo dejan dando gritos. Era que los pájaros no convenían en hubiera una autoridad distinta a ellos. Mientras el inspector daba gritos. El Chimbilá na a sus hombres tomar posiciones y comienza infierno. Bala de adentro para afuera, bala de para adentro. El pueblo rodeado; los liberales entre fuegos y el inspector dando berridos. Eso era ratonera. Como a las 12 el inspector dejó de gri Entonces el Chimbilá prende una antorcha y de las mas que rodean a Betania comienzan a salir homl)rel gritando con antorchas prendidas. Entran al nn.ehldl dando bala y tirando las antorchas sobre los tPiadodl echando gasolina. Las casas ardiendo y la gente

dose por puertas y ventanas mientras afuera, claro, pájaros los recibían a plomo. Los mataban como Cuando sube Rojas Finilla vinieron las desavenen- perros envenenados, sin misericordia. El Chimbilá cias con El Cóndor. Rojas le tenía miedo. León María ¡ que borracho brindaba con la sangre de los llC>eraJe·~t sabía mucho y el general quería mostrarse, vida hijue- ~ Dicen, pero yo sí creo. puta, como el presidente de la paz. Les dio la paz en los J Asesinaron mucho más de 2.000 personas Llanos. Trató de que los liberales que se habían enmon- Betania tenía por aquella época 1.500 y durante todo tado para. defender la vida, se entregaran. Pero la gente año de 1949, llegaron al pueblo familias enteras lo conocía y poco cuento le comió. En Tuluá Leóm campesinos huyendo de la guerra. DeiDovio no María, que ya tenía mucho enemigo y en Caldas nol dice la hermana del cura, llegaron en julio y agosto podía. descuidarse. Era que cada liberal que el hombr1 de 50 familias a refugiarse. Gente en la miseria, se llevaba, era una venganza que se le venía encima y caballito, unas gallinitas, un pl.lerquito, una ql.le lo amenazaba día y noche. El Cóndor Jo sabía

lita de ropa. Llegaban a pedir limosna, sin saber qué hácer, ni dónde iban a templar, venían huyéndole a ]a muerte. S1 se hacen cuentas debieron morir más de 2.000 personas porque ·muy pocos pudieron volarse. Una de esas fue una señora que llegó a Cali, llegó a · aonde la familia del cura, con dos niñitos y con el .cuento de la quema de Betania. Parece que unos tam- bién alcanzaron a refugiarse en las selvas del Chocó, pero nunca se supo más de ellos. Lbl otro día Betania era un cementerio. Los cadáveres de hombres, de niños y de mujeres estaban regados. Muchas mujeres violadas, y mucha gente quemada co- mo carbón. A los tres días arrimaron las autoridades a hacer el levantamiento de los cadáveres. Dicen que tuvieron que llevar máquina para arrumar los muertos. Nunca hubo investigación. Una comisión del ejército fue hasta Betania, miró y volvió sin decir palabra. El Cóndor era el dueño de la Cordillera, no quedaba ni un liberal. Todavía hay muy pocos votos liberales en esas regiones, muy pocos y todavía hoy El Chimbilá hace campañas políticas a favor del conservatism~:l

y todavía hoy El Chimbilá hace campañas políticas a favor del c o n s e

VII

entonces daba la orden de quemar a esos nuevos j migos y cuando éstos eran asesinados, otros

1 venganza y así. Claro que por el otro lado tainb•I€

~ naba respaldo de los conservadores porque los

ga. m1gos

entonces macaban al conservador que e teman

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El Cóndor como no podían vengarse con

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adilla y los amigos del conserva~or asesmado

g nuevos apoyos

de

El Cóndor. y as! era la vama.

. ) María no podía estarse quieto, tenía ~ue seg.uir sus andanzas y sus asesinatos porque el estaba 1nazado y el conservatismo también. Por eso era , i.tipo tan estimado y acatado dentro d~.lpartido.

,~

Ro'as

Finilla lo llamó y le dJ¡o:

Hombre,

'

MaríL usted que ha sido tan fiel y tan leal por que . me deja eso tranquilo, yo necesHo la paz para

hacer mi presidencia". El Cóndor, que ;ra unlzorro,n

'

una voz tan ronca que pareoa hab ar co

1

s lo

.

E s tamos en . pleno acuer d o

"S'

1-

di¡'o Ro¡·as- pero mientras uste d

Yo lo nom

estómago, tema le respondió: "Mi genera · ' SI eso~

estoy tratando de hacer desde que comence mid

tranquilizar esa reg10n. .'

te

por allá, yo no puedo dormir en paz, pensa~r~ '

van a matar, porque no se sabe

d

yyo. ,

n el Ecuador y asi todo estará como yo quiero

9re.

e

"' "General responde León María, de

.

soy colombiano, estoy muy VleJO Yqme:o """.'"ll"·-, .acá· de otra Agripina no me acampana por ~ a lej~sy yo soy como parte de ella. N o genera '

busco honores, ni fama, yo

he defend1do 1 und.

e

uiero morir como he VIVI· ·do ". "Bueno -

1ce

~s-entoncesyo le pongo una c~saen. la Costa, ~stedquiera, y se me está por alla un uemplto sando de tanto agite". "No: señor pr.esJdente, lalla no me gusta, está muy le¡os de mi gente y e necesita". Bueno, sea como sea, Ro¡as lo

que se vaya para Bucarall)anga mientras pasa el proble- ma en Tuluá.

E1 Cóndor sale para Bucaramanga de la manera más triste: con Agripina, su hija y su perro. No tenía ni un solo centavo. Era un hombre pobre. El se había ganado, o·Je habían hecho ganar una lotería y con esa platica

compró dos casas; una se la regaló al Directorio Con- servador, y otra la dejó para él. El no se benefició con la violencia, ni hizo un puto centavo con ella. Siendo el jefe no se robó un peso. Fueron otros los que hicieron

capital, pero él no.

.

Cuando se supo que León María se tenía que ir de todo el mundo se cagó del miedo, todo el mundo esperaba una matanza como despedida y una manifes- tación pública de protesta organizada por el conser- vatismo para no dejarlo salir. La consigna era que el dla que León María se fuera, después del adiós, no que- daba un solo liberal en Tu!uá. Rojas se pilló la vaina, militarizó Tuluá, prohibió las manifestaciones y requisar todo el día. Pem los pájaros fueron ¡v•u~vo. No sé cómo harían, pero los asesinatos Todos los días aparecían muertos en las e#lles de Tuluá, los S, los 10 cadáveres,de liberales, de )11\tiamarillos o de clientes que debían algo a la paja- ramenta. A León María lo sacaron una noche en secre- de TuJuá. Cuando amaneció la parajamenta se dio _ de que a El Cóndor lo habían hecho volar y se Esa noche hubo 30 muertos, pero León llegó a Bucaramanga. Los pájaros poco a poco fueron esparciendo y Gustavo Salazar García se el jefe del conservatismo en Tuluá y en todo el

1.~,

del Valle.

Bucaramanga, León María duró poco tiempo. Al le dio como una melancolía hallarse tan solo, a la deriva, sin amigos y pensó en irse acerca.n- Tu!uá. Viajó a Pereira. Alll trató de volver a

1!,

•,:1,

!'

1

',·¡,

organizar su gente, su gobierno, pero no pudo. Unos 1 habían traicionado, a otros los había mandado mata

Rojas Pinilla, otros se habían perdido. Sólo le queda~

la fama y la adoración de los conservadores que el habr

.defendido. Dizque el tiempo que vivió en Pereira fue d

, zozobra

para él. La pelota que tenía en el p~lm~ny qu

.

ron a Tuluá. Porque a él no lo dejaron volver ni de ¡Duerto a su pueblo. Había un gobernador militar en el

Valle, un tal general Lombana y él dió la orden de que a León María lo enterraran en Pereira y en secreto. ·En Tuluá le habían mandado construir un mausoleo que parecía una iglesia, grande, con cruces, y con án- geles. Pero no lo dejaron regresar a Tuluá temiendo una matanza. Alguien descubrió donde lo había en- terrado el ejército y entonces, 5 años después, cuando había que sacar los restos, los mandamases del con- servatismo se dieron mañas para que el gobierno auto- rizara el traslado de sus restos a Tuluá. Cuando abrie- ron el cajón, dizque la gente que había ido a traerlo, se echó para atrás: El Cóndor estaba disecado los ten- dones le salían como cables estirados, pero 1~ piel en- teritica. El ceño lo tenía fruncido como en vida, y la arruga de la frente estaba todavía igual. Los ojos los tenía cerrados y no le quedaron cuencas así como de calavera. Estaba como una momia, parecía que le hu- bieran echado la tierra por dentro de la piel. El quedó perfecto, tal cual estaba el día en que lo mataron y que don Silvino me contó aquí así: el día antes había estado almorzando en su casa con unos señores conser- vadores, amigos de él, notables del Valle tan notables que teluan guardaespaldas. El día del asesinato León María salió como todos los días a misa acomp~ñado solamente por su perro que llamaba Ti ti. Ese día León María se devolvió a la cuadra con Titi alzado y le dijo a

le había nacido por causa de un balazo, se le mflo y no 1

dejaba respirar; la voz era cada vez más r?nca y sól Agripina lograba medw entender loquedecra. E~ aguar diente lo mantenía medio dormrdo todo. el dra, y l. peor, él sabía que alguien lo tenía que matar en ~ual

quier momento sin darle tiempo de nada. Por eso rba

misa todos los días y se confesaba todos los días, sabí que no le iban a dejar lugar ni para los santos óleos. E claro está había ido a misa de sers donde los Salesrano toda 1a vida, pero en Pereira se confesaba ta~bién" diario. Era que a León María lo tenían que asesmar y

lo sabía. Tenía mucho enemigo. Debía muchos muer

tos aunque él no los asesinara.~on sus propias mano

Y para ajustar, él le tenía pisada la cuerda a Rojas ,

para Rojas eso no era aceptable srendo Presrdente. Y así fue. Lo asesinaron. Sobre su muerte hay m chos cuentos. Unos dicen que lo envenenaron. Otr que lo mató un tipo de Barragán por una deuda, otr que una mujer lo traicionó, porque El Cóndor er afamado entre las mujeres de ser muy bueno y srempr

tenía una mocita que visitaba. Dicen que a Agripina n

la tocaba, .sólo le obedecía. Otro cuento fue que lo mat

un zapatero, Marcelino, que era liberal y que los p' jaros le habían matado un hijo. El cuento que yo s me lo contó un compadre de León María, un tipo mu allegado a él, eran llaves porque ambos tenían puest

en la galería y después eran muy amigos y Agripi

le

León María, don Silvino, me lo contó el día en que sac

ron los restos del cementerio de Pereira y los traj

'

,

no llevo a Ti ti, téngalo aquí mija". "Pe-

ro, papá ¿por qué no va con Titi?" -le preguntaba Vwleta, y él contestó: "No, hoy no quiero llevar ese perro, hoy no lo quiero llevar, coja el perro que yo no lo llevo". Dizque Violeta se quedó muy preocupada, como ~nsandoal~omalo. E:a muy raro que León Mada que stempre salta con Tttt, se devolviera a dejarlo en la casa. Cuando León María caminó a tomarse el aguar-

·Violéta: "Hoy

contó cómo había sido él asesinado. El compadre d

diente como todos los días en la tienda, no noró raro. Estaban sí tres de los guardaespaldas que acompañado a sus amigos conservadores el día

rior. Por eso León María entró, porque los conocía.

no los hubiera conocido él no habría entrado solo a

tienda donde había tres desconocidos; Entró, saludó, tomó su aguardiente, se despidió de los tipos

iba a salir de la tienda, por la espalda, lo auL<uu"uuu 1

Cuando Violeta oyó los tiros dijo: "Mamá, tmccaJLutta

mi papá" y salió corriendo con Titi que no se

. quitado de la puerta de la casa esperando a supatrón. primero que llegó fue Titi y cuando Violeta llegó

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estaba aullando a los pies de El Cóndor que se graba e iba quedando azul.

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EFRAIN BARON

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Para mi tengo, que la violencia nunca estalló asi como un taco de dinamita en un barranco. La violencia .cayendo despacito, fue haciendo nudos, fue ama- a la gente sin que se diera cuenta. Comenzó a por la noche y cuando despertamos estaba metida medio de nosotros, manejando las cuerdas. El único supo era lo que había llegado fue mi padre. Era ;mc,wrv,,d,,r, había nacido en Abejorral, es decir, era un intiog¡ueño puro. Desde joven-t~abajabacon unos pa- en Samaria; comenzó como recolector de café y apoco se fue haciendo a la confianza de los dueños que se volvió concertado. Entonces le dieron una grande de paja, porque en esa época no se usaba el

Una noche estábamos durmiendo cuando mi

despertó a gritos: nos habían echado candela. Si uuuuuH=<• sido por ella nos quemamos. Los más gran- dec:ttc>s sacamos a los de brazos para el patio y los viejos ,.,.•,•uulos pocos coro tos. Asi estuvimos mirando que- el rancho y temblando de miedo hasta que aclaró. eso no entendía mucho de política porque tenia 16 Era el año 47 y a. mi padre lo quedan sacar de la

entendía mucho de política porque tenia 16 Era el año 47 y a. mi padre lo

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entendía mucho de política porque tenia 16 Era el año 47 y a. mi padre lo

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finca por envidia, porque él no contrataba sino De Génova salíamos a un punto llamado El

dores conservadores. ¿Pero él qué podía hacer si orden del patrón? Esa noche yo me enverraqué y le al viejo:

· y de allí nos metíamos por el Alto de Guacas a sobre Pijao. De J'1po bajamos por una brecha a e! Río Ver!'ie y por ahí hasta Armema. Se gasta- ocho días en la jornada. Los cammos eran puros ·

Y quedaban palo por el

-"Pongamos la denuncia, vamos a poner en

miento de las autoridades lo que -"Sí, dijo mi mamá, eso fue

quedamos

haciendo daños".

han hecho". el Venancio, si

]as mula5 se caían entre el barro ,ras:ca<la:>.' Tocaba descargar y meterles un

para que se pudieran parar. Bregábamos much?, · por ¡ 0 menos no había bochinche, uno pod1a

-"¿0 es que no hay autoridades para castigar aaod¡¡r por esas trochas de noche y no pasaba nada.

¡ 0 asustaba, ni se oía decir que tal y tal cosa. Esa era sana.

manicruzados esos sinvergüenzas

liberales? preguntó

Julio, mi hermano mayor.

que es no dejo esto así".

·

yo.

Mi "

- S1 . usted no hace algo, lo hacemos nosotros",

padre no chistaba nada, apenas nos miraba. p ro entonces un domingo salí al pueblo. Cuando a

lado e del puente ví que salía un humita. .

A

m1 ' se ~e

-"¿Acaso es que

los conservadores no somos

como raro. Era un humita azul y no se vela . Bajé por un lado, me acerqué, aparté unmato-

bierno? No, esto no se puede así", dijo Julio. había, ¿y con qué me encuentro? Conque el El viejo se levantó y dijo: "recojan los coro.tos y salía de don José, otro arriero, que co~o naso- vamos para donde don Aníbal", otro concertado,, venía huyendo de la violencia pero e~aliberal. Lo después nos echamos para Géngva.! Yo les doy medio matado a machete y le hablan prend1do \ consejo: en estos bochinches la única manera de a la ropa. Cuando me arrimé todavía se moví~ servar la vida es no meterse en nada, no ver nada, no ya era finado. Yo me asusté, pero me acordé de mi

nada. Callarse todo. Lo que se viene es cosa · si ustedes quieren vivir, esa es la consigna.,

y no vi nada.

. Me devolví para ]a casa. No le conté al v!ejo. Le diJe

Nos emberriondamos, pero de nada valió. El me iba a trabajar fuera porque quena hacer un

Estuvo de acuerdo y entonces me hiCe al cami- ese mismo día. Salí para Armenia pero allá no pude ·

ancianos. Mi hermano fue a parar a la policía, se estaban recibiendo jornaleros y para alla me

sentó, contó lo que

dieron el uniforme. Después supimos que Jo

matado en El Cebolla] cuando hacía una comisión. "Mataron a Gaitán". Ahí mismo la gente se

pajariaron por la espalda. Unos gritaban: "VivaGaitán" Otros: "~u~ran

A los pocos días fue el 9 de Abril. Serían como ]as tres de la tarde cuando alguien gritó

arregló las cosas en una bestia y salió para Julio no quiso seguirlo y se apartó. Yo quedaba mayor y me dio sentimiento no acompañar al par

trabajo. Algu1en me dijo que por los lad?s de '.

le habían hecho y ahí

mismo

godos". La gente se fue organizando en ~~mfest~- las noticias no paraban. Que la revoluc10~habm

manadas de muias. Las diez, las doce, las en Bogotá, que habían matado al presidente,

eso no había prretera y todo se llevaba en mulas.

En Génova nos pusimos con el viejo de arrieros.

92

93

que DaríoJlchandía se había tomado el poder que Cali los liberales habían declarado la guerra. Bu~no .· era lo que no se oía. La manifestación organizadaq Cart~gopor los hberales daba vueltas a la plaza, grita· do, Siempre gntando y tomando trago. La policía al v ese gentío no se atrevía a hacer nada. Yo miraba des'

una esquina. La gente se ponía cada vez más berriond .contaría. Eran 5, 6, 10 cadáveres que recogían todos los

principio comenzó a coger presos a los liberales,

para encontrar a los culpables de lo del9 de Abril. Los metía a la cárcel, les zurraban, los interrogaba y los soltaba. Después, desde un puente llamado Ana Caro se veÍan los cadáveres amarrados flotando, los tiraban desde el puente. Si ese puente pudiera, cuántas cosas no

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días. Por último se comenzaron a ver llegar al anfitea-

muchachos agarraron a piedra el almacén de un,señ rro camiones llenos de muertos. Una vez vi llegar 13

Jesús Ramírez Montes que era un notable del canse cadáveres de unas familias liberales que habían asesi- vans~o. Una ~ezque rompieron los vidrios la gente 5 nado en la vereda La María. Fue la primera vez que yo metw al almacen. Como los comercios se habían cerr ví la violencia: a unos les habían hecho el corre de

~o.Yla gente quería más trago, creo que fue por eso qu

corbata; yo no sé cómo diablos les sacaban Ía lengua y quedaba como una corbata; a otros les habían hecho el

Y tlrar<;>n toda la mercancía a la calle, la gente se apiñó corre de franela, y la cabeza les quedaba colgando; a una repartirse lo que los otros iban botando: whisky, ciga m~chacha,bonita ella, venía desnuda con un seno en la

rnllos amencanos, aguardiente, galletas panelas vi

boca, otra con el miembro del papá también entre la boca. ¡No era la muerte lo que a uno le daba miedo sino

De un momento a otro, yo no sé cómo sería uo

1 JnJCiaron el saqueo. Se metieron por entre las ventana

1

nos. principio eran ·despues comenzaron a

meras cosas de' comer, ;et

jondiar machetes martillo· elñ~d;C,de-que se le hubiera perdido el respeto', ¿Cómo

1 peinillas, varillas y gasolina. Eso fue la locu;a. Despil • se puede aceptar tanto crimen, tanta maldad? 1 Yo era, y

del almacén de don Jesús siguieron otros almacene · soy conservador y de eso me sentía orgulloso y me después la casa de gobierno, después la iglesia. A es. senda por eso seguro, pero yo no me avenía con esa

gente no la detenía ya nada. Como a las diez de la noch manera de matar. Es cierto que los liberales mataban a llegó el ejército, hizo unos disparos. Hubo algunos' los conservadores y éstos se tenían que defender, pero muertos Y vanos hendas, pero la manifestación s destrozarlos así, con tanto irrespeto, me parecía un

acabó. Cada cual agarró para su casa y el toque de qued '

se h1zo efectJvo. Y eso no fue una vez, ni dos, ni tres; fueron muchas

1 Al poco tiempo don Jesús fue nombrado alcalde' veces. !En toda parte oía uno los cuentos: llegaban,