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RUIZ SALAZAR AURELIO

DOMINICAL
15 DE JULIO DE 2018
LICENCIATURA EN DERECHO
DERECHO PENAL
PROFESOR:DR: DR. ROBERTIO ÀLVAREZ
ROMERO

CENTRO DE ESTUDIOS SUPERIORES EN CIENCIAS JURÍDICAS


Y CRIMINOLÓGICA

TAREA EXTRA

ESCUELA POSITIVA Y OTRAS ESCUELAS

La Escuela Positiva. También conocida como “positivismo criminológico”,


aparece a mediados del siglo XIX como una reacción en contra de la Escuela
Clásica, se fundamenta en bases científicas que corresponden a las ciencias
naturales.Sus principales representantes fueron: César Lombroso, Rafael
Garófalo, G. Fioretti, y su principal exponente fue Enrique Ferri.

A diferencia de la Escuela Clásica que utilizó el método lógico abstracto, la


escuela positiva aplica a la investigación de la criminalidad el método inductivo-
experimental; se inició con una tesis antropológica de César Lombroso, en la
que predomina el estudio del hombre y el empleo de las ciencias naturales; vino
después la antítesis sociológica de Enrique Ferri con predominio del estudio de
las causas del delito, conformándose con él la sociología criminal; para culminar

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con la síntesis jurídica de Rafael Garófalo en que se conjugan ambas teorías
sobre la génesis del delito, con todas sus consecuencias, y se trata de trasladar
al campo del derecho los principios de dicha escuela.

Esta escuela tiene a realizar un estudio mucho más profundo y completo de


delito, porque a diferencia de la clásica, no lo aprecia como un ente puramente
jurídico, sino como fenómeno antropológico, sociológico y jurídico al mismo
tiempo.

Sin embargo el camino seguido desemboco en el alejamiento del positivismo


jurídico, para transformarse en un positivismo de carácter sociológico,
sicológico y antropológico, cuyo fin era constituirse como una ciencia de
carácter causal-explicativa. Quienes desarrollaban la ciencia penal se alejaron
de la dogmática jurídico-penal como ciencia normativa que estudia al derecho
penal, siendo tal su distanciamiento, que terminaron por cambiar de objeto de
estudio, pues se cambio el análisis normativo del delito por su estudio como
fenómeno social, y con ello fue necesario sustituir el método racionalista-
abstracto y deductivo por el método experimental (basado en la observación de
la realidad empírica), tal y como se aplica en las ciencias naturales; el resultado
no fue una nueva dogmática jurídico-penal, sino una nueva ciencia: la
criminología clásica.

Como directrices conceptuales básicas o postulados se establecen:

1.- En cuanto al objeto se establece que el punto de mira de la justicia penal es


el delincuente, pues el delito no es otra cosa que un sistema revelador de un
estado peligroso.

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2.- En cuanto al método que se utiliza es el inductivo (que va de lo particular a
lo general) y experimental.

3.- En cuanto a la pena, la sanción penal, para que derive del principio de la
defensa social, debe estar proporcionada y ajustada al “estado peligroso” y no a
la gravedad objetiva de la infracción.

4.- En cuanto a la responsabilidad, todo infractor de la ley penal, responsable


moralmente o no, tiene responsabilidad legal; niegan el libre albedrío, ya que
establecen que la voluntad está determinada por influencias del orden físico,
psíquico y social.

5.- La pena, como medida de defensa, tiene por objeto la reforma de los
infractores readaptables a la vida social, y la segregación de los incorregibles.

6.- La pena tiene una eficacia muy restringida, importa más la prevención que la
represión de los delitos y por lo tanto, las medidas de seguridad importan más
que las penas mismas.

7.- El juez tiene facultad para determinar la naturaleza delictuosa del acto y para
establecer la sanción, imponiéndola con duración indefinida para que pueda
adecuarse a las necesidades del caso.

Las diferencias metodológicas entre la Escuela Clásica y la Escuela Positiva, de


entrada pueden observarse las siguientes: Lo que diferencia a las dos
tendencias metodológicas es el objeto que eligen: si el positivismo jurídico
reclama como exclusivo objeto de la Ciencia Jurídica el Derecho Positivo, la
escuela clásica orienta su atención hacia un derecho ideal racional, hacia el
Derecho Natural.

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En este sentido, el racionalismo de la escuela clásica no se agota, como en el
positivismo jurídico, en el recurso a la razón como instrumento para desentrañar
el sentido del Derecho positivo, sino que cumple, en primer lugar, la función de
descubrimiento del propio objeto de análisis: el Derecho natural revelado por la
razón.

Escuela Clásica Positivismo

Método Lógico-Abstracto (Propio de las Ciencias Culturales). Método Inductivo


(Propio de las Ciencias Naturales).

Imputabilidad, que debe basarse en el libre albedrío y la culpabilidad moral.


Responsabilidad social, que es en sí la negación del libre albedrío y basa la
responsabilidad en hechos objetivos.

Delito, que debe verse como un ente jurídico no como una entelequia de hecho;
es una injusticia que sólo el derecho puede y debe castigar. El delito es un
fenómeno natural y social que produce el hombre y como consecuencia debe
ser un fenómeno natural y social.

La pena, es un mal; se debe actuar como un medio de tutela jurídica y debe ser
proporcional al delito, debiendo estar señalada tal pena. La pena, no debe ser
un castigo, sino un medio de defensa social.

Escuelas Eclécticas.

Derivado de la lucha de escuelas (entre la Clásica y la Positiva) fueron


pareciendo principalmente en Italia y Alemania algunas posiciones intermedias
o eclécticas, las más importantes son:

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5.2.3.1. Terza Scuola o Tercera Escuela o Escuela del Positivismo Critico
(Italia).

Esta escuela tiene su origen en la pugna existente entre las Escuelas Clásica y
Positiva, ya que ni la Escuela Clásica con sus postulados idealistas ni la
Escuela Positiva con sus métodos para combatir científicamente a la
delincuencia tuvieron éxito; de ahí que se adoptara una posición ecléctica, es
decir, combinaron los postulados de las dos escuelas creando la llamada
Tercera Escuela, cuyo método resulto de la fusión del idealismo con el
naturalismo.

Buscaron encontrar los principios del derecho natural, que sustentaban la


norma penal aplicable y a su vez se atendía a la realidad material tanto del
delito como del delincuente.

Los caracteres de esta escuela son: a) Afirmación de la personalidad del


Derecho Penal contra el criterio de la dependencia que propugnaba Ferri; b)
Exclusión del tipo criminal, y c) Reforma social como deber del Estado.

Los representantes de esta escuela son Emmanuel Carnavalee, Bernardino


Alimena y Juan B. Impallomeni; es medianera entre el Positivismo y el
Clasicismo, y como tal, acogió del clasicismo el principio de la responsabilidad
individual y la distinción entre responsables e irresponsables; del Positivismo
tomó en préstamo la génesis natural del delito y el determinismo psicológico.

La máxima de la tercera escuela se resume en la idea de que, a través del


derecho penal, se obtenga el máximo de defensa social, con el mínimo de
sacrificio individual. Como directrices conceptuales básicas o postulados se
establecen.

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1.- El libre albedrío. Acepta este y señala que existen delincuentes imputablese
inimputables.

2.- El delito como fenómeno individual y social. En lo individual cabe su estudio


científico, la preocupación del conocimiento del delincuente; en lo social el
estudio de la criminalidad.

3.- Pena y medidas de seguridad. La pena para los imputables con una finalidad
de defensa social, no de retribución al mal causado, y para los inimputables la
aplicación de medidas de seguridad, por la peligrosidad social que pueden
desplegar los delincuentes.

4.- Nítida distinción entre disciplinas jurídicas y disciplinas empíricas, las


primeras necesitadas de un método lógico-abstracto y deductivo, las segundas
de un método experimental, causal-explicativo.

5.- Desde el punto de vista etiológico, el delito se concibe como hecho


complejo, como fenómeno social causado naturalmente y producto de factores
tanto endógenos como exógenos.

6.- Rechazo de la “tipología positivista” (del concepto de “delincuente nato” y de


las “clasificaciones” positivistas), aceptando tan solo la existencia de
delincuentes “ocasionales”, “habituales” y “anormales”.

7.- Dualismo penal que permite conciliar el uso simultáneo de consecuencias


jurídicas distintas: las “penas” y las “medidas de seguridad”. La Terza Scuola se
opone por ello, al monismo de la Escuela Clásica (sustitución de la pena por la
medida).

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8.- Filosóficamente, no opta por el determinismo radical del positivismo ni por el
libre albedrío absoluto del clasicismo. Conserva la idea de la “responsabilidad
moral” como fundamento de la pena, y la “temibilidad” o “peligrosidad”,
compatible con aquella, que autoriza la imposición de medidas de seguridad.

9.- La finalidad de la pena no se agota en el castigo del culpable. Requiere,


también, su corrección y readaptación social, objetiva que trasciende el mero
afán prevencionista o las metas defensitas y expiacionistas.

Escuela Sociológica o Joven Escuela (Alemania).

Se le conoce también como “Joven Escuela de Política Criminal” o “Escuela de


Marburgo” o “Causalismo Naturalista”, nace en Alemania y se configura como
una dirección de política criminal que aspira a provocar una tregua en la lucha
de escuelas. Se ha entendido la política criminal como ciencia más que como
escuela.

En Alemania su principal expositor fue Franz Von Liszt, Adolfo Prins y Gerardo
Von Hamel; Liszt sostiene que el delito no es resultante de la libertad humana,
sino de factores individuales, físicos y sociales, así como de causas
económicas.

La política criminal es en realidad un conjunto de principios fundados en la


investigación científica del delito y de la eficacia de la pena, por medio de los
cuales se lucha contra el crimen, valiéndose no solo de los medios penales,
sino también de los de carácter asegurativo.

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La Política Criminal viene a ser el contenido sistemático de principios
garantizados por la investigación científica de las causas del delito y de la
eficacia de la pena, según las cuales el estado dirige la lucha contra el delito por
medio de la pena y de sus formas de ejecución.

El delito para esta escuela encuentra su justificación en las orientaciones


político-criminales que combatan el fenómeno delictivo desde su perspectiva
naturalistica-causalista, en su inserción en el análisis lógico y sistemático de la
ley.

De esta manera Franz Von Liszt, recoge elementos de las teorías clásica y
positiva y los resume en una teoría ecléctica que va a dar lugar al esquema o
sistema de la teoría del delito, denominada Causalismo naturalista o esquema
Liszt-Beling.

Las dos funciones principales de la política criminal son: 1.- Critica la legislación
penal vigente a la luz de los fines del derecho y de la pena y observación de sus
resultados. 2.- Realiza proposiciones para la reforma del derecho penal actual.
La política criminal tiene dos fines: uno crítico y otro constructivo.

El dualismo caracteriza a la política criminal, ya que tiene métodos jurídicos de


un lado y experimentales de otro; conceptúan al delito como una entidad
jurídica y como fenómeno natural; en cuanto a la responsabilidad la manejan
además del estado peligroso y como consecuencia de ambas existen penas y
medidas de seguridad.

Como directrices conceptuales básicas o postulados se establecen:

1.- El método especulativo deductivo (jurídico) que proclamó la escuela clásica


para investigar el fenómeno penal en el ámbito del derecho, y los positivistas
defendían los métodos experimentales (inductivo). La dirección de la escuela
política criminal proclama la necesidad de emplear un método jurídico para

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indagar el contenido del derecho positivo y el método experimental como único,
útil para el trabajo criminológico.

2.- La responsabilidad se basa en el libre albedrío por los clásicos y fue negada
por los positivistas. La política criminal proclama la necesidad de considerar un
vínculo subjetivo en la responsabilidad, si bien independizándolo de la libertad
moral. Los políticos criminalistas reconocen la responsabilidad de los
delincuentes normales y, en cambio, proclaman el estado de peligro como base
de la medida que ha de tomarse sobre los delincuentes que se desvirtúan de la
norma.

3.- La política criminal reconoce que el delito es un concepto jurídico pero como
fenómeno natural, surge en la vida por el impulso de factores endógenos y
exógenos.

4.- Los políticos criminalistas proclaman que la pena debe tener un fin, pero
ésta solo es aplicable a los delincuentes responsables, en tanto que a los
peligrosos serán corregidos por medidas de seguridad.

5.- Sustitución de los planteamientos filosóficos de la Escuela Clásica por un


claro “pragmatismo”, que presupone el análisis y conocimiento de la realidad
soc

6.- Contemplación del delito como fenómeno natural y jurídico al mismo tiempo,
compaginando el estudio empírico de sus causas y la elaboración dogmática
del mismo.

7.- Dualismo penal, esto es, reconocimiento de dos clases de consecuencias


distintas, dirigidas a objetivos diferenciados, pero complementarios: la pena y la
medida de seguridad.

8.- la “defensa social” se configura como fin prioritario de la administración


penal.

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9.- Eclecticismo filosófico en cuanto al problema del “libre albedrío”: se ignora
éste, admitiéndose, sin embargo, la existencia de todos los hombres de una
impresión de libertad interna. El concepto de “estado peligroso” sustituye al de
“responsabilidad moral”.

La Escuela Técnico Jurídica (Italia).

Es la última y más cercana corriente del pensamiento jurídico, cuyo origen es


italiano, iniciándola Arturo Rocco seguido por Vicenzo Manzini, Massari,
Battaglini, Delitalia, Vannini, Pannain y Antolisei; siendo Rocco el autor del
Código Penal Italiano de 1889; depura entre otras cosas, al derecho penal de
las infiltraciones filosóficas con que los clásicos lo desvirtuaron, y de las
concepciones biosociológicas de los positivistas.

Para desarrollar su propuesta, Rocco acude a las teorías lógico-formales de


Von Liszt, Binding y Beling, también conocidas como “sistema clásico del
delito”, con lo cual quedo de manifiesto la gran influencia germana.

Parte de la base de que las normas jurídicas son debidas a un proceso de


abstracción y de generalización, que constituye un método lógico-abstracto,
absolutamente diverso del de las ciencias naturales y sociales.

El tecnicismo jurídico ha introducido principios de innegable y evidente


importancia y ha terminado con el avance de las ciencias biológicas, de la
sociología y de otras disciplinas, que conducían de manera inexorable al
Derecho penal a una malformación científica, con pérdida de su autonomía.

El método de la técnica-jurídica se dividió en tres etapas a seguir: interpretación


o exégesis; sistemática y crítica. La primera consiste en descubrir el sentido de
las proposiciones penales. En la fase sistemática se recogen los resultados de
la primera fase y se aplica el método inductivo (obtener de un conjunto de datos
particulares sus características comunes para obtener conclusiones generales)
para crear categorías de carácter conceptual (dogmas) que se ordenen

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lógicamente formando un sistema de análisis; de la creación de los dogmas y
de su sistematización se espera poder deducir consecuencias relevantes para
la aplicación de la ley (Fase deductiva).

En las primeras dos fases antes expuestas se analiza el derecho como es; en
cambio, en la fase crítica se determina si ese derecho es o no como debiera
ser, con lo cual se debe esperar hasta este momento para realizar juicios de
valor sobre el derecho vigente. Dicha separación tajante entre el conocimiento
científico del derecho positivo (primera y segunda fase) y su valoración (tercera
fase) es propia del método positivista formal, en el cual se evita a toda costa
interpretar el derecho conforme a valores.

Los principios de la Escuela Técnico Jurídica son los siguientes:

1.- Retoma el método logístico abstracto.

2.- El delito lo concibe como un ente jurídico, susceptible de engendrar una


relación jurídica entre gobernados y el Estado.

3.- Prescinde del fundamento del libre albedrío en cuanto a la imputabilidad.

4.- Mantiene la distinción entre imputables e inimputables.

5.- Admite el dualismo penal; penal y medidas de seguridad.

La exclusión total de los valores en la interpretación del derecho penal fue


criticada por Antolisei, Maggiore, Nuvolone y sobre todo Bettiol, a través de su
teoría de la “jurisprudencia de valores”. Sin embargo, los dogmáticos italianos
ya no pudieron colocarse a la vanguardia del desarrollo de la dogmática
jurídico-penal que habían hincado con Becaria; lugar que ya habían ocupado
los dogmáticos alemanes de la época.

Ello se debe a que durante la segunda mitad del siglo XIX los autores italianos
se olvidaron del derecho penal positivo como objeto de estudio de la dogmática

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jurídico penal y dedicaron sus esfuerzos a la creación de construcciones
idealistas (escuela clásica) o nuevas ciencias, como la criminología (escuela
positiva), o una mezcla de ambas (terza scuola).

Por el contrario durante la segunda mitad del siglo XIX la dogmática jurídico-
penal alemana no perdió de vista el derecho penal como su objeto de estudio y
fueron sentando las bases para un extraordinario desarrollo doctrinal que
continúa hasta nuestros días e influye claramente no sólo en los países
europeos, sino en todos los países del mundo con sistemas basados en
tradición jurídica romano-canónica-germana, como lo es el derecho penal en
México.

REFERENCIAS BIBLIOGRFICAS
1.- http://mtroedmundo.blogspot.com/2010/09/las-escuelas-penales.html

2.- I. Griselda Amuchategui Requera. Derecho Penal Cuarta edición, Editorial


OXFORD, Impreso en México, 2013.

3.http://sistemaucem.edu.mx/bibliotecavirtual/oferta/licenciaturas/criminologia/C
RIMI315/manual_de_derecho_penal.pdf.- por Renén Quirós Pírez, 2012.

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