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CONFLICTOS, INTEGRACIÓN Y CAMBIOS SOCIALES. EL PAPEL DE LAS NORMAS JURÍDICAS.

La sociología se define, de modo general, como la “ciencia de la sociedad”. De un modo más concreto, la
sociología examina el comportamiento humano en el ámbito social, dado que particularmente se
interesa por los modelos de comportamiento existentes en la sociedad.

El estudio de las relaciones sociales y de la interacción entre personas requiere el análisis de las reglas
de organización social, de los conflictos y cambios sociales. La imposición de un orden social no se
realiza sin que surjan conflictos relativos a las reglas sociales.

Por esta razón, la sociología se encuentra con el derecho, cuyo objetivo principal es establecer reglas
explícitas y coherentes, que vienen a regular el comportamiento social. Las reglas, a su vez, son
susceptibles de cambios

1. TEORÍAS FUNCIONALISTAS Y TEORÍAS DEL CONFLICTO SOCIAL

Las principales teorías de la sociología moderna son del tipo macrosociológico. significa no interesarse
principalmente por la interacción entre individuos y pequeños grupos (micro sociología), sino examinar
la sociedad como un todo, o sea, como un complejo sistema de vida, constituido a través de relaciones
entre personas y grupos.

LAS TEORÍAS FUNCIONALISTAS, también denominadas teorías de integración, Se dividen en varias


corrientes. Como pertenecen a una misma “familia”, parten de una perspectiva similar de cómo
funciona la sociedad.

Los funcionalistas consideran a la sociedad como una gran máquina. Esta distribuye roles y recursos
(dinero, poder, prestigio, educación) a sus miembros, que son identificados como las “piezas de la
máquina” La finalidad de la sociedad es su reproducción a través del funcionamiento perfecto de sus
varios componentes.

el punto más débil de las teorías funcionalistas es que consideran a la sociedad como un sistema
armónico e interpretan cualquier conflicto y cualquier crisis como una disfuncionalidad.

LAS TEORÍAS DEL CONFLICTO SOCIAL (marxistas y liberales) se oponen a las teorías funcionalistas.
En general, las teorías del conflicto entienden que en la sociedad actúan grupos con intereses
estructuralmente opuestos, que se encuentran en situación de desigualdad y en lucha perpetua por el
poder. Para estas teorías, las crisis y los cambios sociales son fenómenos normales de la sociedad, o sea,
expresiones concretas de una continua lucha de intereses y opiniones, que apuntan al cambio de la
estructura social. El fundamento de las teorías del conflicto es expuesto por la famosa frase inicial del
Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels; “La historia de todas las sociedades hasta hoy es la
historia de la lucha de clases”

2. ANOMIA Y REGLAS SOCIALES


2.1 El concepto de anomia

“Anomia” es uno de los conceptos y temas de la sociología con lo cual trabaja el juristasociólogo, Anomia
es una palabra griega que es usada en casi todos los idiomas de la cultura occidental. A-nomia significa
literalmente ausencia de ley (a = ausencia; Nomos = ley).
Este concepto es utilizado entre los sociólogos desde Durkheim. Miranda Rosa apunta que la anomia
tiene tres significados:

a) Cuando una persona vive en situación de transgresión de las normas, demostrando poca vinculación
con las reglas de la estructura social a la cual pertenece.

b) Cuando ocurre un conflicto de normas que acaba estableciendo exigencias contradictorias, tornando
difícil la adecuación del comportamiento del individuo a la norma.

c) Cuando se constata falta de normas que vinculen a las personas en un contexto social un ejemplo una
guerra, en donde impera una situación de ausencia de reglas entre la población de los Estados en
conflicto (saqueos, actos de violencia). Esto sucede porque las personas viven en situación extrema, en
constante peligro de vida y con quiebra en el sistema de organización social, que propicia la
transgresión de cualquier norma.

Anomia significa ausencia de las normas de referencia en la sociedad. La anomia, en este sentido, puede
ser indicativa de un cambio social y permite estudiar los efectos y las causas de una situación
transitoria. Aquí la anomia indica tanto una situación de “crisis de valores” en la sociedad (contestación
de las reglas de comportamiento social), como también una situación de crisis de la legitimidad del
poder político y de su sistema jurídico. Dos sociólogos se dedicaron particularmente al estudio de la
anomia; Durkheim y Merton.

2.2 LA ANOMIA SEGÚN DURKHEIM

Durkheim publicó en 1897 una obra, fruto de una intensa investigación, denominada El suicidio, donde
presenta un análisis sobre la anomia, según el autor, la causa común está en el hecho de que el hombre
tiene en principio deseos ilimitados. Solamente la sociedad puede imponer reglas, o sea, colocar limites
a los deseos de los individuos, propiciando un equilibrio entre las necesidades personales y los medios
disponibles para obtener satisfacción. En caso de un cambio brusco en las condiciones económicas, los
individuos pierden las referencias anteriores y la sociedad no logra imponer inmediatamente las
nuevas reglas.

En esta caótica situación pueden desencadenarse los deseos ilimitados. El rico que vive una catástrofe
no puede conformarse con su nueva realidad y esto le lleva a la desesperación. Por otro lado, la persona
que se enriqueció bruscamente entra en una dinámica de ambición insaciable; entra en una lucha
continua y ardua y el menor revés puede llevarlo también a la desesperación, no pudiendo más
distinguir entre aquello que desea obtener y aquello que realmente puede obtener. Se trata así de una
situación de pérdida de las referencias. A través de este análisis, Durkheim presenta su visión sobre la
anomia. En este sentido, anomia significa “estado de desregulación” situación por la cual la sociedad no
desempeña su papel conciliador, o sea, no logra orientar y limitar las actividades de los individuos. El
resultado es que la vida se desregulariza y el individuo sufre porque pierde sus referencias, viviendo en
un “vacio”

2.3 LA ANOMIA SEGÚN MERTON

Robert King Merton (1910-2003), que se sitúa en la línea teórica del funcionalismo Merton afirma que
en todo contexto sociocultural se desarrollan metas culturales. Estas expresan los valores que orientan
la vida de los individuos en sociedad. Planteándose un problema; ¿cómo la persona logra alcanzar estas
metas? Merton dice que, para tal efecto, cada sociedad establece determinados medios. Se trata de
recursos institucionalizados o legítimos que son socialmente prescritos. Existen también otros medios
que permiten alcanzar estas mismas metas, pero son rechazados por el grupo social. La utilización de
estos últimos es considerada como violación a las reglas sociales en vigencia.

Ejemplo: un medio institucionalizado para alcanzar la riqueza es crear una empresa que, si tiene éxito,
puede producir lucro. Este mismo objetivo puede ser alcanzado si se realiza asaltos a bancos. La
diferencia obviamente está en el hecho de que nuestra sociedad acepta el primer medio y proscribe el
segundo, penalizándolo como crimen. No obstante, desde punto de vista funcional, podría decirse decir
que ambos medios son equivalentes, ya que pueden llevar al enriquecimiento.

La falta de éxito al intentar alcanzar las metas culturales debido a la insuficiencia de los medios
institucionalizados puede producir lo que Merton denomina como Anomia; manifestación de un
comportamiento en el cual las “reglas del juego social” son abandonadas o contrapuestas. El individuo
no respeta las reglas de comportamiento que indican los medios de acción socialmente aceptados.
Surge así lo que se denomina desvío, o sea, el comportamiento desviado.

El primer modo de adaptación es la conformidad; el individuo busca alcanzar las metas culturales a
través de los medios establecidos en la sociedad. El individuo se adhiere plenamente a las normas
sociales, y no existe un comportamiento desviado

El segundo modo de adaptación es la innovación. En este caso la conducta del individuo condice con las
metas culturales, pero existe una ruptura con relación a los medios institucionalizados. En el momento
en que percibe que los medios legítimos no están a su alcance, el individuo intenta alcanzar las mismas
metas sirviéndose de medios socialmente reprochables.

El tercer modo de adaptación es el ritualista. Aquí el individuo demuestra un desinterés en alcanzar las
metas socialmente dominantes. El miedo al éxito, del fracaso produce desencanto y desmotivación

El cuarto modo de adaptación es la evasión, que se caracteriza por el abandono de las metas y de los
medios institucionalizados. Esta conducta indica una falta de identificación con los valores y las reglas
sociales; el individuo vive en determinado medio social, mas no se adhiere al mismo.

La conducta de rebelión se caracteriza por el inconformismo y por la rebeldía. El individuo es negativo


con relación a los medios y las metas. La diferencia entre esta conducta y la de evasión consiste en el
hecho de que el individuo (o el grupo) rebelde propone se establezca las nuevas metas y la
institucionalización de nuevos medios para alcanzarlas. En otras palabras, la conducta de rebeldía
consiste en el rechazo de las metas y de los medios dominantes (juzgados como insuficientes o
inadecuados), y en la lucha por su remplazo.

Merton propone una definición de la sociedad anómica. Se constata una situación de anomia
generalizada, cuando la sociedad acentúa la importancia de determinadas metas, sin ofrecer la mayoría
de sus miembros la posibilidad de alcanzarlas a través de los medios institucionalizados (legítimos).

2.4 CONSIDERACIONES Y CRÍTICAS ACERCA DE LA ANOMIA

Una visión crítica de la sociedad indica que no todos los individuos se encuentran en permanente
competencia para alcanzar las mismas metas sociales, y que no todos aceptan la meta del éxito
individual como finalidad suprema de vida.

Una crítica más generalizada del análisis sobre la anomia se refiere a la limitación del análisis óptico. El
centro de atención es el comportamiento del individuo desviado, o sea, se examinan las causas que
hacen perder al individuo sus referencias, por lo que, a su vez, desarrolla un comportamiento contrario
a las reglas establecidas.

Así, la anomia es analizada como una forma de desvío de determinados individuos, limitando al
problema a elecciones personales sin examinar la dimensión social

Sin embargo, lo más adecuado seria, investigar la posible falta de orientación de la propia sociedad. En
este caso, la anomia debería ser considerada como la ausencia de normas y valores sociales y no como
problema de adaptación del individuo.

2.5 ACTUALIDAD DE LA ANOMIA

¿Cuál es la importancia de la problemática de la anomia para la sociología Jurídica moderna? podemos


indicar tres usos del concepto de anomia.

2.5.1 ANOMIA E INEFICACIA DEL DERECHO

La anomia lleva, muchas veces, a descomprimir las normas jurídicas, causando la ineficacia del
precepto. En este contexto, la anomia permite distinguir dos hipótesis de ineficacia del derecho:

a) Ineficacia ocasional: incumplimiento de la norma a pesar de ser aceptada. Ejemplo: muchos


homicidas están plenamente de acuerdo con la prohibición del homicidio y consideran que violaron la
norma en una situación excepcional (miedo, desesperación etc.). Aquí tenemos una ineficacia del
derecho sin relación con la anomia.

b) Ineficacia anómica: incumplimiento de normas que el individuo considera inadecuada o injusta.


Ejemplo: un grupo político practica actos terroristas punibles por la legislación creyendo que actúa
tutelando los intereses de la humanidad. La ineficacia de la norma se debe a la situación de rebelión que
vive este grupo.

2.5.2 ANOMIA Y PODER

La anomia, en cuanto falta de normas de referencia en determinados contextos, está relacionada con los
conceptos de autonomía y de heteronomía en el caso da heteronimia (hetero = otro), que indica la
sumisión a leyes establecidas por otros. Aquí las normas son establecidas por los detentadores del
poder y son impuestas a todos, independientemente de la existencia de un consenso. Las normas
jurídicas son heterónomas. Considerado esta perspectiva, el problema de la anomia adquiere un
contexto muy diferente. El grupo que no respeta las normas jurídicas vive muchas veces un conflicto
entre sus convicciones y las prescripciones del sistema jurídico oficial. En estos casos, la anomia no
indica la ausencia de normas, pero si el conflicto entre las normas oficiales y las normas aceptas por un
grupo social.

2.5.3 ANOMIA Y PLURALISMO CULTURAL

Tanto Durkheim como Merton consideran, al mismo tiempo, la anomia como fenómeno normal (debido
a la particularidad de cada persona) y como fenómeno patológico (desvío), como situación negativa
(falta de orientación, anarquía) y como situación positiva (innovación que revitaliza a la sociedad). Las
ambigüedades de la anomia se explican por las características de las sociedades modernas, donde
prevalece la solidaridad orgánica. Estas sociedades permiten la “libre elección” de valores como modos
de vida por parte de los individuos.
3. EL DERECHO COMO PROPULSOR Y OBSTÁCULO PARA EL CAMBIO SOCIAL
3.1 EL CONCEPTO DE CAMBIO SOCIAL

El estudio de la anomia nos indica que el proceso de integración social del individuo no se realiza sin
que surjan problemas y conflictos. Las diferencias de opiniones y de intereses crean conflictos, que
muchas veces causan modificaciones en la organización de la sociedad. La sociología denomina este
fenómeno de cambio social. “El cambio social indica una modificación en la forma como las personas
trabajan, constituyen familias, educan a sus hijos, se gobiernan y dan sentido a la vida”

La sociología parte del principio que la sociedad se encuentra en una continua transformación: “la
realidad social no es un estado constante, sino un proceso dinámico”

En todo caso, es evidente que el cambio social se relaciona con los cambios del derecho, o sea, con la
modificación de las normas legales y su aplicación en el seno de la sociedad

3.2 RELACIONES ENTRE DERECHO Y SOCIEDAD

¿El contexto social (sistema de producción, cultura, intereses, ideologías, fuerzas políticas) determina el
derecho o es el derecho el que determina la evolución social? Una parte de los estudiosos entiende que
el derecho, como manifestación social, es determinado por el contexto sociocultural: la sociedad
produce el derecho que le conviene. En una posición contraria se sitúan los autores que entienden que
el Derecho es un factor determinante de los procesos sociales. Los autores que adoptan esta perspectiva
entienden que el derecho posee la capacidad de determinar el contexto social, de actuar sobre la
realidad y de cambiarla

En otras palabras, el derecho ejerce un doble papel dentro de la sociedad: activo y pasivo. Este actúa
como un factor determinante de la realidad social y, al mismo tiempo, como un elemento determinado
por esta realidad. Dentro de este contexto se identifican las presiones de los grupos de poder que
pueden inducir tanto para que se dé la elaboración de determinadas reglas, así como para que las reglas
en vigencia no sean acatadas, llevando a un proceso de anomia generalizado.

3.3 RELACIONES ENTRE EL SISTEMA JURÍDICO Y EL CAMBIO SOCIAL

No se pone en duda que el derecho cambia con la evolución histórica, siguiendo las transformaciones de
la sociedad. La creación y difusión de nuevas tecnologías como, por ejemplo, la notable expansión de la
informática en las últimas décadas, trae consigo cambios legislativos para conformar el sistema jurídico
a una nueva situación.

El problema se presenta cuando intentamos estudiar el papel activo del derecho en cuanto al cambio
social. Los sociólogos del derecho se dividen entre los que entienden que el derecho es un freno a los
cambios sociales más importantes y los que sustentan que el derecho puede ser un importante
instrumento (propulsor) de la transformación social.

La primera corriente (el derecho impide el cambio) sustenta que el sistema jurídico es muy lento al
detectar las necesidades sociales y, observa los problemas sociales desde sus exclusivos centros de
poder, muchas veces impidiendo un cambio.

La segunda corriente identifica al derecho como instrumento eficaz para la consecución de grandes
cambios sociales. Se cree que obteniendo poder político es posible realizar cambios a través de
reformas jurídicas La segunda corriente identifica al derecho como instrumento eficaz para la
consecución de grandes cambios sociales. Se cree que obteniendo poder político es posible realizar
cambios a través de reformas jurídicas

Soriano (1997, pp. 3 11-312) afirma que la relación entre derecho y cambio social se realiza de la
siguiente forma:

a) el derecho es una variable dependiente, o sea, un fenómeno social que cambia históricamente en función
de otros fenómenos.

b) A pesar de ser una variable dependiente de la estructura sociocultural, el derecho posee una autonomía
relativa y, en consecuencia, puede inducir a cambios sociales.

Ante una situación de cambio social, el mismo autor afirma que el derecho puede adoptar posiciones de
reconocimiento, de anulación, de canalización o de transformación de sus tendencias.

• En el primer caso (reconocimiento), el derecho reconoce a través de sus nuevas normas la realidad social,
declarando su legitimidad e, incluso, creando instrumentos jurídicos que consoliden el cambio.

• En el segundo caso (anulación), el sistema jurídico se opone al cambio, ignorándolo o aplicando


sanciones contra determinadas innovaciones.

• En el tercer caso (canalización), el derecho intenta limitar el impacto de un cambio, o alterar sus efectos,
a través de reformas que satisfacen parcialmente las reivindicaciones sociales.

• El cuarto y último caso (transformación), el derecho asume un papel particularmente activo: intenta
provocar un cambio en la realidad social a través de reformas paulatinas o lentas (transición) como así
también radicales y rápidas (revolución).

3.4 ACTUACIÓN DEL DERECHO COMO FACTOR DE CAMBIO SOCIAL

En el estudio de los cambios sociales provenientes de la actuación del sistema jurídico surgen tres
cuestiones principales: intensidad, esferas de manifestación y ritmo del cambio

3.4.1 INTENSIDAD DEL CAMBIO Y EL “DERECHO ALTERNATIVO”

Existe aquí una regla: el derecho puede realizar cambios parciales, pero difícilmente conseguirá
cambios radicales. Es, por ejemplo, es relativamente fácil, modernizar un determinado sector de la
economía, pero es prácticamente imposible cambiar todo el sistema de producción, a través de
reformas jurídicas. Más allá de cualquier otra variable, la intensidad del cambio depende de dos factores
generales: Primero de la naturaleza del sistema jurídico que debe producir el cambio y segundo de la
situación política del momento. Cuanto más abierto, flexible y abstracto es el sistema jurídico, más fácil
será operar un cambio social a través de su interpretación. Un sistema jurídico completo y detallado,
con rígidos procedimientos de control y con “cláusulas pétreas” que dificulten las reformas, difícilmente
permita cambios sin ruptura.

La intensidad del cambio está también condicionada por la naturaleza del sistema político. Cuando el
poder político es fuerte y concentrado, puede provocar un cambio rápido a partir de reformas jurídicas.

En pocas palabras, el verdadero derecho alternativo es un “derecho encontrado en las calles”, un


“derecho comunitario”, “vivo” o incluso un “derecho insurgente” y “rebelde”, que resulta del “poder
popular” y expone valores libertarios. 18 Nos encontramos así con dos versiones de la concepción del
derecho como factor de cambio social. Ambas parten de la tesis de que es posible usar el derecho como
propulsor del proceso de cambio social, diferenciándose en el grado de intensidad de este cambio. El
uso alternativo del derecho intenta, de acuerdo con el significado dado al menos en Europa, cambiar el
derecho “por dentro”, respetando las normas jurídicas en vigencia e intentando introducir el cambio a
través de la actuación de los poderes constituidos (cambio de baja intensidad).

El derecho alternativo nace con los principios de la separación de los poderes y de la legalidad que
reconocen al legislador estatal el monopolio de creación de normas legales y no permiten a los jueces
decidir conforme a sus evaluaciones subjetivas, como tampoco a los grupos sociales alterar el derecho
estatal según la propia voluntad

3.4.2 ESFERAS DE MANIFESTACIÓN DEL CAMBIO

El derecho moderno posee dos esferas de manifestación: la interna, relativa al derecho nacional, y la
externa, relativa al derecho internacional y comparado. Un proceso de cambio social puede ser
impulsado por ambas esferas

La constatación de un problema social por parte del gobierno y la presión política por parte de grupos
desfavorecidos o discriminados pueden llevar a la reforma del derecho. Tales alteraciones apuntan a
realizar cambios sociales.

Hoy en día es muy difícil pensar en reformas del derecho que no reciban influencias de la legislación
externa. Existen reformas que corresponden a una demanda social del país y otras que son producto de
la presión internacional, de la imitación de legislaciones extranjeras o del contacto entre culturas y
sistemas jurídicos diferentes.

El préstamo jurídico consiste en la asimilación voluntaria de determinadas normas provenientes del


derecho de otras naciones. Sabemos que el derecho sufre constantes transformaciones para adaptarse a
los procesos de cambio de la realidad social.

El préstamo debe ser precedido de un estudio detallado de las experiencias extranjeras. Esto permite al
país “importador” no solo adaptar la legislación alienígena a las necesidades locales, sino que también
identificar eventuales causas de ineficacia o insuficiencia de la misma.

La segunda forma de transferencia de derecho es la aculturación jurídica. En este caso se verifica una
mayor influencia de la esfera externa. Por aculturación jurídica se entiende el proceso de recepción de
un derecho alienígena que provoca alteraciones globales en el derecho del país receptor.
Concretamente, la aculturación puede ocurrir de dos maneras:

• Primero, a través de una decisión externa. Ejemplo: durante la colonización del continente americano
fue impuesto a las colonias el sistema jurídico de las metrópolis.

• Segundo, a través de una decisión interna.

3.4.3 RITMO DEL CAMBIO

Existen áreas de actuación social, donde es relativamente fácil introducir un cambio y otras donde es
más complicado. Los cambios se dan más rápidamente en el sector de la organización del Estado antes
que en el sector de la economía privada, donde existe una mayor resistencia por parte de los agentes
económicos. En el sector privado es más fácil introducir, a través del derecho, cambios de algunas
estructuras, creando incentivos al desarrollo y a la competitividad (“modernización”). Si esto resulta
beneficioso y las clases dirigentes están de acuerdo, el cambio puede ser rápido y exitoso.

Los cambios globales son difíciles en el campo económico, porque esto presupone una transformación
radical en la estructura de las clases del país y crea grandes resistencias políticas.

Todo dependerá del sector de actuación y del apoyo social concedido a los propulsores de la reforma.
En otras palabras, el cambio social a través del derecho es un problema plena y exclusivamente político.