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Ponencia preparada para el congreso anual de Latin American Studies Association,

Nueva York, 27-30 de mayo de 2016.

(Hay errores de español y es posible que se va a ir corrigiendo. Favor de no citar sin el permiso
del autor.)

La vigencia del concepto de “abigarramiento” de René Zavaleta en la


Bolivia actual1

Mamoru FUJITA2
29 de mayo de 2017

– Bolivia es ahora, para América Latina al menos, la política; no un país con mucha
política sino la política misma.3

1. Introducción

René Zavaleta Mercado (1937-1983) es uno de los pensadores políticos más importantes
de Bolivia del siglo XX, si no el más importante. Como menciona Luis Tapia en el prólogo
a una antología de Zavaleta publicada por CLACSO, “[e]n el ámbito de las ciencias
sociales de América Latina, Zavaleta fue un pionero en pensar el tema de la diversidad
social.”4 Podemos añadir, por su puesto, a este comentario su capacidad para captar un
sentido profundo y agudo de la política. Además de la publicación en la década de los 90
de sus principales obras por el editorial Los Amigos del Libro, la reciente publicación de
su Obra completa culminada en 2015 por el Plural Editores, nos ofrece una oportunidad
para apreciar y analizar en su totalidad la trayectoria de pensamiento de este pensador
boliviano.

Zavaleta ha vivido los principales procesos políticos de Bolivia de la segunda mitad del
siglo XX, la Revolución Nacional del 52, la época de dictadura militar con un breve
episodio de la Asamblea Popular bajo el general Juan José Torres, y el penoso retorno a
la democracia iniciado en los últimos años de la década de los 79 y el importante rol que
los movimientos sociales para lograr el fin de la dictadura militar. Sin embargo, en el
nuevo cíclo político boliviano después del año 2000, sigue la frecuente referencia a su
nombre y a los conceptos que pel propuso y nos dejó, demostrando su vigencia en la

1 Esta ponencia sigue las reflexiones comenzadas en Fujita, Mamoru. 2012. “Las visiones
políticas bolivianas post-2000 como re-lecturas de René Zavaleta Mercado: Continuidades y
rupturas.” Ponencia preparada para el 6to Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, 12-14
de junio, Quito, Ecuador.
2 Taller de Historia Oral Andina (La Paz, Bolivia) y Universidad de Keio (Kanagawa,
Japón); mfujita1023@gmail.com
3 De La caída del MNR y la conjuración de noviembre (1970), En: Obra Completa Tomo I,
pag.217.
4 Tapia, Luis. 2009. “Prólogo.” En Zavaleta, René. La autodeterminación de las masas. Bogotá:

Siglo del Hombre Editores y Clacso, pag.23

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actualidad. La pregunta que lanzamos aquí es cómo una re-lectura de Zavaleta nos puede
acompañar en las reflexiones sobre la historia reciente de Bolivia.

2. Los conceptos de abigarramiento y sociedad abigarrada

René Zavaleta tomó la explícita decisión de adoptar el término “abigarramiento”,


dejando al lado los otros potenciales términos como “mestizaje” o “hibridez” 5. Aquí vale
la pena preguntar por qué optó por usarlo y no otros. También surge aquí una pregunta
relacionada de si Zavaleta lo utilizó con un sentido negativo, o más bien con un sentido
positivo.

Antes de examinar el texto mismo de Zavaleta, cabe destacar que lo abigarrado


generalmente es considerado como un término con connotación negativa, tal como
señalan los diccionarios. El Diccionario de la lengua española de la Real Academia
Española ofrece las siguientes dos descripciones de la palabra “abigarrado/a”: (1) De
varios colores, especialmente si están mal combinados; (2) Heterogéneo, reunido sin
concierto. Aquí tanto el “mal” como “sin concierto” da una conotación negativa a la
palabra. Diccionario Salamanca de la lengua española ofrece algunos ejemplos: (1) Es
un cuadro tan abigarrado que me produce mareo; (2) Un público abigarrado llenaba la
plaza.

Sin embargo, ¿fue solo en sentido negativo que Zavaleta usó este término?

En el pensamiento de René Zavaleta Mercado, el concepto de la “formación social


abigarrada” es la clave para acercarnos a la heterogeneidad de la sociedad boliviana.
Luis Tapia la caracterizó como lo siguiente –
En una formación social abigarrada no sólo coexisten varias relaciones sociales
y jurídicas de producción, sino que básicamente se trata de una heterogeneidad
de tiempos históricos. Este es un tipo de diversidad profunda, ya que en la
medida en que existe esta diferencia, también hay diferencias en las estructuras
políticas y la cultura general, diferencias que son más o menos irreductibles.
Otra característica de una formación social abigarrada es la diversidad de
formas políticas y de las matrices sociales de generación6.

5 Mauricio Souza Crespo, en su prólogo al segundo tomo de Obras completas, parece que toma
el concepto de abigarramiento casi como un sinónimo de “hibridización,” argumentando que con
el abigarramiento o hibridez en todo proceso social se puede evitar las reificaciones o rutinas de
un marxismo reificado rutinario. Ver su “Las figuras del tiempo en la obra de René Zavaleta
Mercado.” En Obra completa Tomo II, 2013, pag.15.
6 Tapia, Luis. 2002. La producción del conocimiento local: Historia y política en la obra de René

Zavaleta. La Paz: Muela del Diablo Editores, pag.309.

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Esta caracterzación correctamente nos dirige la atención hacia más allá de las
diversidades “culturales,” y hacia la “diversidad profunda” de “tiempos históricos.” Sin
embargo, la forma en que él conecta el argumento con la diversidad de “formas políticas
y de las matrices sociales de generación,” forzosamente nos hace pensar en las divisiones
entre lo occidental y lo indígena, y también entre las diversas naciones o los pueblos
étnicos. Básicamente es una visión que formó la base del Estado Plurinacional de Bolivia
con sus 36 etnias. Los términos “multisocietal” y “multicivilizacional” que se utilizó en
las propuestas hacia un estado plurinacional, aun cuando tiene la virtud de dirigir
nuestras miradas a los aspectos más profundos de la diversidad, al mismo tiempo
mantiene las líneas divisorias del multiculturalismo, una división que compartimenta los
grupos sociales y las culturas. También la diversidad de temporalidades se convierte en
diferencias en el grado de desarrollo, un aspecto que se tiene que superar.

Pero, ¿ el argumento de Zavaleta realmente apuntaba a esta dirección?

Aquí cabe volver al texto original de Zavaleta, una parte bastante conocida en su “Las
masas en noviembre” (1983):
Si se dice que Bolivia es una formación abigarrada es porque en ella no sólo se
han superpuesto las épocas económicas (las del uso taxonómico común) sin
combinarse demasiado, como si el feudalismo perteneciera a una cultura y el
capitalismo a otra y ocurrieran sin embargo en el mismo escenario o como si
hubiera un país en el feudalismo y otro en el capitalismo, superpuestos y no
combinados sino en poco. Tenemos, por ejemplo, un estrato, el neurálgico, que
es el que proviene de la construcción de la agricultura andina o sea de la
formación del espacio; tenemos de otra parte (aun si dejamos de lado la forma
mitima) el que resulta del epicentro potosino, que es el mayor caso de
descampesinización colonial; verdaderas densidades temporales mezcladas, no
obstante, no sólo entre sí del modo más variado, sino que también con el
particularismo de cada región, porque aquí cada valle es una patria, en un
compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un modo
particular y habla todas las lenguas y acentos diferentes sin que unos ni otros
puedan llamarse por un instante la lengua universal de todos. En medio de tal
cosa, ¿quién podría atreverse a sostener que esa agregación tan heterogénea
pudiera concluir en el ejercicio de una cuantificaión uniforme del poder? De tal
manera que no hay duda de que no es sólo la escasez de estadísticas confiables
lo que dificulta el análisis empírico en Bolivia sino la propia falta de unidad
convencional del objeto a estudiar.7
Es cierto que, en su argumento, no es muy claro la forma en que la heterogeneidad de
temporalidades se articula con la diversidad regional. Siendo un concepto evocador que

7 Obra completa Tomo II, pag.105.

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trató de elaborar en la última etapa de su vida, estaría abierto a re-lecturas y re-


interpretaciones.

Silvia Rivera Cusicanqui, cuando retomó y reformuló el concepto de “colonialismo


interno” en la década de los 1990, se refirió al concepto de Ernst Bloch, un marxista
heterogéneo alemán de la época entre las dos guerras mundiales del siglo XX, a su
concepto de “contradicciones no-coetáneas.” Bajo este concepto Bloch trató de
caracterizar una situación en que, a pesar de la expansión del capitalismo, este no logra
homogeneizar las diversas etapas de desarrollo ni las diversas subjetividades
relacionadas a estas. Como resultado, varias capas de pasados no asimilados al presente
coexisten con el presente8.

En base a esto, Rivera define su concepto de “colonialismo interno” en la siguiente forma:


“un conjunto de contradicciones diacrónicas de diversa profundidad, que emergen a la
superficie de la contemporaneidad, y cruzan, por tanto, las esferas coetáneas de los
modos de producción, los sistemas político estatales y las ideologías ancladas en la
homogeneidad cultural” (Rivera 2010[1991], p.36)

Podemos ver que se escucha el eco del pensamiento de Bloch no solo en el texto de Rivera
sino tambiénen el texto citado de Zavaleta. Sinclair Thomson tiene razón en señalar que
“para Silvia, la heterogeneidad temporal ha tenido una articulación más consistente de
lo que proponía Zavaleta.”9 Sin embargo, de esta afirmación se escapan dos aspectos.
Primero está el aspecto subjetivo de las contradicciones diacrónicas y del colonialismo
interno, y segundo, por ende, no solo la sociedad en su conjunto sino los grupos sociales
y los individuos poseen subjetividades que devienen de diversas temporalidades. En ese
sentido, la formulación del concepto de “colonialismo interno” por Silvia Rivera
Cusicanqui es una re-interpretación y re-creación del concepto de la sociedad abigarrada
de René Zavaleta Mercado. Y si es así, como cada quien de las etnias y naciones también
cuentan con diversas temporalidades que constituyen sus subjetividades, ni el
multiculturalismo ni el estado plurinacional, que sí atomizan las culturas y las naciones,
puede ofrecer una solución satisfactoria a esta complejidad.

Más tarde, entrando a la nueva década de los 2000, Silvia Rivera Cusicanqui llega a

8 Bloch, Ernst. 2008[1962]. “Efectos políticos del desarrollo desigual.” En Kurt Lenk ed. El
concepto de ideología: Comentario crítico y selección sistemática de textos (3a edición). Buenos
Aires: Amorrortu, pp.109-118 (Rivera refiere a una edición anterior). En inglés este fragmento
está incluido en Heritage of Our Times.
9 Thomson, Sinclair. 2010. “Claroscuro andino: Nubarrones y destellos en la obra de Silvia Rivera

Cusicanqui.” Prólogo a Silvia Rivera Cusicanqui. Violencias (re)encubiertas en Bolivia. La Paz:


La Mirada Salvaje y Editorial Piedra Rota, pags.7-23.

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plantear el concepto de “ch’ixi,” un término en aymara que denota un color jaspeado de


blanco y negro, como una nueva identidad mestiza pero descolonizada. Ella lo define así

Personalmente no me considero q’ara (culturalmente desnuda, usurpadora de
lo ajeno) porque he reconocido plenamente mi origen doble, aymara y europeo,
y porque vivo de mi propio esfuerzo. Por eso me considero ch’ixi, y considero a
ésta la traducción más adecuada de la mezcla abigarrada que somos las y los
llamados mestizas y mestizos. [...] La noción de ch’ixi [...] equivale a la de
“sociedad abigarrada” de Zavaleta, y plantea la coexistencia en paralelo de
múltiples diferencias culturales que no se funden, sino que antagonizan o se
complementan. Cada una se reproduce a sí misma desde la profundidad del
pasado y se relaciona con las otras de forma contenciosa.10
Aquí se puede ver que, además de asumir el concepto del abigarramiento como un tema
de identidad, propone una nueva interpretación en que el “mal coordinado” del
abigarramiento se convierte en una doble relación de oposición/complementación. Así
logra abrir una interpretación más positiva de ese concepto, heredándolo creativamente.

En la Bolivia actual, en un gobierno de primer presidente indígena Evo Morales, a pesar


de que fue oficializado en la Constitución Política del Estado, cada vez se le da menos
importancia a la idea del estado plurinacional. Después de la aprobación de la nueva
constitución, el hecho de lograr desmontar a la oposición cruceña en las elecciones
generales de 2009, parece que fue un punto decisivo de este cambio de tendencia. Sin
embargo, ya Luis H. Antezana señalaba la fuerte influencia del nacionalismo
revolucionario del 1952 en el nuevo gobierno de Evo Morales después de 2006, y el
politólogo Fernando Mayorga también señalaba la tensión existente entre el
nacionalismo clásico y el indianismo, y una creciente tendencia del nacionalisumo clásico
de convertirse en la fuerza dominante. En el segundo y tercer gobierno del MAS, se nota
una fuerte énfasis en las obras públicas, sobre todo en las carreteras para la integración
nacional, y el tema marítimo con Chile fue utilizado para que el presidente Evo Morales
se sitúe en las filas de los ex-presidentes nacionalistas, incorporándolos al gobierno como
asesores sobre el asunto.

Hay que mencionar, sin embargo, que hubo un cambio significativo en la política, en que
la gente indígena tiene ahora más acceso a los puestos de la administración pública. Los
idiomas indígenas, su conocimiento ya obligado para los funcionarios públicos, ha
aumentado su estatus. Los temas indígenas, sindicales, y sociales que antes solo ocupaba
el segundo plano en los asuntos públicos, ya forma el primer plano de la agenda nacional.
Ha habido cambios sociales importantes.

10Rivera Cusicanqui, Silvia. 2010. Ch’ixinakax utxiwa: Una reflexión sobre prácticas y discursos
descolonizadores. Buenos Aires: Tinta Limón, pags.69-70.

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Sin embargo esta misma tendencia también demostró que no todos los indígenas
apuntaban al estado plurinacional, ni que éste era de todos los indígenas. El conflicto por
el TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Securé), el primero del cual
tuvo lugar en 2011 cuando la policía intervino violentamente a la marcha que oponía al
plan de construcción de una carretera que atravesaba el dicho territorio, demostró no
solo el creciente tendencia desarrollista en sentido clásico de la palabra por parte del
gobierno nacional, pero también la presencia de los colonizadores (los llamados
“interculturales”) andinos ocupando el espacio y dominando a los pueblos de tierras
bajas. También se hizo evidente que el gobierno daba prioridad a los intereses de los
cocaleros, quienes formaban su núcleo duro de apoyo. Podemos atrevernos a decir que
todo esto refleja una tendencia histórica de los pueblos de la sierra menospreciando,
imponiéndose, y desplazando a los pueblos de las tierras bajas. Después del primer
conflicto, tanto para la CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia) de las
tierras bajas, como para la CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del
Qullasuyu) de las tierras altas, quienes apoyaban a los indígenas del TIPNIS, el hecho de
que el gobierno activamente intentó instalar una dirigencia paralela que apoyaba al
gobierno puso en serias dudas si el gobierno del MAS era de los pueblos indígenas.

3. El poder dual y las contradicciones


– y reemplazaron la Revolución con un desordenado plan de obras públicas11

Si es una práctica común clasificar el desarrollo del pensamiento de Zavaleta en tres


etapas, la primera nacionalista, la segunda de marxismo ortodoxo, y la tercera de
marxismo heterodoxo, el concepto de abigarramiento que hemos visto en la sección
anterior pertenece a la tercera etapa, mientras que el poder dual es de la segunda etapa.
Aquí através de examinar detalladamente este concepto de poder dual, se sostiene que la
combinación de la segunda y la tercera etapa del pensamiento de Zavaleta es necesaria
para la comprensión de la historia política reciente de Bolivia.

El poder dual, que se origina de la revolución rusa y teorizado por Lenin y Trotsky, se
define de la siguiente forma: “La tesis del poder dual dice que en los estatutos
intermedios el poder del Estado se desdobla y se reparte entre los términos de la
contradicción”. En el contexto de la Revolución del 52, “[e]l poder revolucionario [...]
estaría doblado en la dicotomía MNR-COB (Central Obrera Boliviana)”12.

11 “La caída del MNR y la conjuración de noviembre” (1970), En Obras Completas Tomo I,
Pag.262.
12 “La revolución boliviana y el doble poder” (1962) en Obra completa Tomo I, pgs.539. También

ver: El poder dual en América Latina (1973) en Obra completa Tomo I, pgs.367-526.

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Aquí, el interés de Zavaleta está en el repliegue del COB (Central Obrera Boliviana) del
doble poder, si “[e]n 1952 el MNR no dominaba la COB sino que era la COB”, por qué “la
COB prefirió replegarse a una posición de apoyo crítico y posibilitó el avance de la
pequeña burguesía sobre el aparato del Estado”13.

Se puede ver el desarrollo del mismo punto en una otra obra suya:
Retrocede en efecto la COB cuando era más poderosa que nunca y en la psicología
de esta renuncia que cuesta el poder a la clase obrera definitivamente, por lo
menos en este período, debemos advertir una modalidad más o menos fatalista
de cierto criollo latinoamericano...
[...] [la COB] debió haber avanzado sobre el MNR primero y después sobre el
propio aparato estatal o administración como tal pero su dirección quiso
replegarlo y constituyó, sacándolo de la nada pura, lo que se llamó el cogobierno
MNR-COB, casando la soberanía verdadera de la COB con la soberanía aparente
del MNR.14

El gobierno del Evo Morales y del MAS se posesionó como un gobierno de movimientos
sociales, y por tanto se presenta como un otro caso del poder dual. De hecho, cuando en
el octubre de 2003 tras una prolongada protesta en contra del plan de exportación del
gas boliviano a través de los puertos chilenos hacia los Estados Unidos, los movimientos
indígenas y sociales lograron la renuncia del entonces presidente Gonzalo Sánchez de
Lozada, se discutía sobre si contentarse con su renuncia era una otra forma de repliegue
cuando los movimientos sociales estaban ya al alcance del poder.

A pesar de varios autores enfocando en este concepto de poder dual y cogobierno después
de la llegada del gobierno de Evo Morales15, la forma de gobierno que se instaló estuvo
lejos de un poder indígena-social, ni se asemejaba de algún modo al cogobierno. Se
asemeja más bien a una estructura corporativista, en que las organizaciones sociales
fueron permitidas a participar como socio inferior de apoyo bajo las tutelas e
instrucciones del gobierno. La crítica de los aymaras contra los “contornos blancoides”
del MAS, o las críticas al desarrollismo de la vicepresidencia después de los conflictos del

13 Ibid, pag.539.
14 “La caída del MNR y la conjuración de noviembre” (1970), En Obra Completa Tomo I,
pag.250.
15 Gray-Molina, George. 2007. “Ethnic Politics in Bolivia: ‘Harmony of Inequalities’ 1990-

2000.” CRISE Working Paper No.15, Queen Elizabeth House, University of Oxford. Tapia, Luis.
2007. “La igualdad es cogobierno.” En La igualdad es cogobierno. La Paz: CIDES-UMSA, ASDI
y Plural Editores, pgs.155-174.

7
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TIPNIS, en algún modo refleja el fallido intento de establecer un cogobierno efectivo.

En 2015, después de que el gobierno boliviano amenazó con una posible expulsión de las
ONGs de izquierda, Eduardo Gudynas en un artículo de opinión en el periódico boliviano
Página Siete, argumentó que los gobiernos de izquierda de Bolivia y de América Latina
había perdido la capacidad de analizar contradicciones.
[...] la paulatina desaparición de una categoría fundamental: las contradicciones.
Su estudio era un componente clave en aquellas anteriores izquierdas, desde
abordajes simples sobre los contrastes entre lo que dicen los gobiernos y lo que
realmente hacen, hasta los complejos análisis de coyuntura que ofrecían
sindicatos o las ONG de base popular16.
El poder dual y cogobierno es un proceso contradictorio que también surge de
contradicciones. Intentar una limpieza de contradicciones parece que fue una debilidad
más grande tanto en la propuesta del estado plurinacional como en el intento de generar
un gobierno de movimientos sociales. Es una política que activamente reprime la política,
que la hace sofocar.

4. Conclusión

El desarrollo político-social después del año 2000 en Bolivia, a pesar de contener algunos
elementos nuevos y positivos, sigue arrastrando los paternos y las temáticas del siglo XX.
La re-lectura de René Zavaleta Mercado nos echa luz sobre los importantes aspectos de
este proceso, y nos permite concebir y repensar cómo retomar la política para abrir otra
vez el futuro.

16Gudynas, Eduardo. 2015. “El extraño debate sobre la lactosa en la izquierda y en el


progresismo: Cambio sustantivo en las discusiones políticas sudamericanas.” Página Siete, 13
de diciembre.