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Voto de la mujer en Mexico

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El 6 de abril de 1952 más de 20 mil mujeres se congregaron en el Parque
18 de marzo de la Ciudad de México para demandar lo que les había
prometido el entonces candidato a la presidencia, Adolfo Ruiz
Cortines. Ellas querían ver plasmado en la Constitución el derecho a votar
y ser electas y el político les reiteró su compromiso.
Ruiz Cortines ganó las elecciones y asumió la presidencia el 1 de diciembre
de 1952. Le tomó hasta el 17 de octubre de 1953 cumplir con su promesa y
por fin se promulgaron las reformas constitucionales que otorgaron el
voto a las mujeres en el ámbito federal.
Aunque ese 17 de octubre de 1953 fue el día en que las reglas cambiaron,
la lucha femenina para exigir los derechos de votación y de ciudadanía,
había empezado a manifestarse mucho antes, desde finales del siglo XIX.
Las mujeres empezaron a demandar más autonomía, gracias a las ideas
de Reforma y el auge de las publicaciones femeninas de la época. En la
primera revista femenina Las Violetas del Anáhuacse publicó un artículo
reclamando este derecho, y a partir de ahí, poco a poco se esparció la idea
del sufragio femenino, y se empezaron a formar agrupaciones en pro a
este derecho, como por ejemplo “Las hijas de Cuauhtémoc”.
Más adelante en 1916 se realizó el primer Congreso Feminista impulsado
por el gobernador de Yucatán (estado pionero en el derecho de las
mujeres) y varias mujeres líderes de opinión.
En mayo de 1923 la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de
Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista. De las
principales demandas que salieron de ahí estaban: la igualdad civil para
que la mujer pudiera ser candidata a cargos administrativos al igual que
emitir el sufragio.

Como consecuencia de ese congreso, en San Luis Potosí la mujer pudo


votar desde ese año y en Yucatán, Elvia Carrillo Puerto fue la primera
mexicana electa diputada al Congreso Local, pero tuvo que renunciar por
las presiones sociales.
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A México llegó muy tarde el sufragio femenino a pesar de que en 1916 comenzó el Primer
Congreso Feminista de Yucatán aunque las peticiones tuvieron un poco de éxito en 1923
cuando el estado de Yucatán reconoció el voto tanto municipal como estatal. En ese mismo
año tres mujeres fueron electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo
Puerto, Raquel Dzib Cicero y Beatriz Peniche de Ponce; además Rosa Torre González fue
electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Esto no duró mucho ya que cuando el
gobernador Felipe Carrillo Puerto fue asesinado ellas fueron obligadas a dejar su puesto y el
voto de las mujeres fue anulado (obtenido municipalmente en 1924 y estatalmente en 1925).
Los estados de Chiapas y Tabasco le otorgaron el voto a la mujer en 1925. Las Ligas de
Orientación Femenina se fundaron para luchar por la equidad de salario. En 1935 se fundó
el Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM) que llegó a contar con 50 mil mujeres
afiliadas, profesionistas, adelitas, ex-revolucionarias, obreras, etc. principalmente para luchar
por el derecho de la mujer al voto.

La iniciativa fue aprobada por las cámaras y legislaturas de los estados, pero no llegó al
cómputo y declaratoria para que fuera vigente. Esto sucedió porque el Partido Nacional
Revolucionario (padre político del PRI) argumentó que las mujeres se verían influenciadas en
su voto por los curas. El 17 de febrero de 1947 cuando Miguel Alemán era presidente, en
el Diario Oficial se publicó la reforma del artículo 115 de la Constitución Mexicana, la cual le
otorgaba a las mujeres el derecho a votar, pero sólo en las elecciones municipales. Tres días
después de la toma de posesión del entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines 4 de diciembre
de 1952, el partido de la derecha Partido Acción Nacional solicitó reemprender la iniciativa
iniciada más de una década atrás por Lázaro Cárdenas del Río. El 9 de diciembre, el
presidente presentó su propia iniciativa y desde 1953 las mujeres obtuvieron el voto. El 3 de
julio de 1955 fue la primera vez que la mujer mexicana ejerció su derecho de sufragio.

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El derecho de ejercer el voto por cualquier persona mayor de edad es visto ahora como algo trivial,
pero es un derecho que ha causado luchas alrededor del mundo para grupo marginados por
pertenecer a un grupo indígena o por su género. Es un reconocimiento completo de igualdad y
ciudadanía, ejerce un efecto directo sobre quién gobernará para todos, por lo tanto ha sido
restringido por los grupos, y el género, en el poder.
El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial de la Federación un decreto en el que se
anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección
popular. Este decreto fue el producto de una larga lucha.
En México los primeros antecedentes exitosos del voto datan de 1923 en Yucatán, aunque hubo
peticiones desde 1916. Yucatán reconoció el voto tanto municipal como estatal en 1923, con tres
mujeres electas para diputadas al congreso estatal: Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib y Beatriz
Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para regidora en el ayuntamiento de Mérida. Sin
embargo, cuando el gobernador Felipe Carrillo Puerto murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron
que dejar sus puestos.
En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en
1924 y en las estatales en 1925 pero este derecho se perdió al año siguiente. En Chiapas, se
reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925.
En 1937 Lázaro Cárdenas envió una iniciativa de reforma al artículo 34 de la Constitución, que
permitiría votar a las mujeres. La iniciativa fue aprobada por ambas cámaras y por las legislaturas
de los estados, sólo faltaba el cómputo y la declaratoria para su vigencia. Esta parte nunca se
concluyó porque dentro del Partido Nacional Revolucionario, antecedente directo del PRI, se
argumentó que el voto de las mujeres “podría verse influenciado por los curas”.
Diez años después, el 17 de febrero de 1947 durante la presidencia de Miguel Alemán se publicó en
el Diario Oficial la reforma al artículo 115 de la Constitución que concedía a las mujeres el derecho
de votar pero sólo en las elecciones municipales. Esta medida se consideró como un gran avance
ya que les daba un lugar a las mujeres en la vida política del país aunque fuera uno muy
restringido. En una de las primeras jornadas electorales en Chiapas a finales de ese mismo año, la
mujer mexicana finalmente ejerció éste derecho.