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LOS MICROMACHISMOS: VIOLENCIA COTIDIANA

Presentado por: Laura Valentina Lindarte Niño


“No, no me gustan esas esposas intelctualoides. Me gustan como tu,
bonitas e inútiles” (Los Picapiedra, temporada 4, cap. 26)
Luis Bonino (1991), psicoterapeuta especialista en masculinidad y géneros,
fue quién introdujo el término de Micromachismos a todas aquellas prácticas de
violencia psicológica que son ejercidas por los hombres hacia las mujeres. Los
Micromachismos se caracterizan por ser aquellas formas que limitan la libertad de
las mujeres y van en contra de su dignidad, sin ejercer ningún tipo de violencia
física. Estas formas de violencia hacia la mujer en muchas ocasiones suelen ser
usadas sin intención alguna de hacer daño, sin embargo, como su uso se ha
vuelto cotidiano, estas prácticas se han invisibilizado y normalizado restándole
importancia al daño psicológico al que las mujeres están expuestas día a día. Nos
preguntamos entonces, ¿Por qué los Micromachismos representan un problema
para la sociedad y para las relaciones de hoy en día? Las abogadas Alda Facio y
Lorena Fries (2005) sostienen que el pensamiento de los seres humanos esta
estructurado dicotómicamente. Con respecto a esta dicotomía, está es sometida a
un proceso de sexualización que tiene como resultado el establecimiento de dos
géneros opuestos entre ellos, por un lado, el género femenino y las características
que se le atribuyen a este, y por otro, el género masculino y el posterior desarrollo
de la masculinidad que requiere este género. Sumado a ello, la división de ambos
y las características atribuidas a cada uno, le dan más valor al género masculino
que al femenino y, en otras palabras, trasmite el mensaje de que es mejor ser
hombre que mujer. En este orden de ideas, entendemos que los Micromachismos
son fruto de la división de los sexos y la asignación de los géneros. Sin en
embargo, los Micromachismos también son construcciones sociales que se
refuerzan día a día por la difusión de mensajes con doble intención con los que las
grandes compañías venden y con el contenido que hacen los medios de
comunicación y el cine. Los programas infantiles, las campañas de ventas, los
refranes coloquiales, la diferenciación laboral y su respectiva remuneración
diferenciada entre hombres y mujeres; son los responsables de que aun en el siglo
XXI las mujeres sean vistas como inferiores, aun cuando la sociedad, la iglesia y
los estados se jacten de las supuestas mejores condiciones en la ahora vivimos
las mujeres y la sociedad en general.
Los dos únicos géneros con el que nos categorizan y dividen como
hombres y mujeres es algo que nos es dado sin consentimiento alguno de nuestra
parte. Dependiendo del órgano reproductivo con el que nazcamos se nos asigna
un género y se preestablecen nuestras actitudes a lo largo de nuestra vida. Es
decir, si somos mujeres lo normal para nosotras es jugar con muñecas y usar
peinados incómodos, pero si somos hombres, lo normal es jugar futbol y llegar a
casa sucios como símbolo de la extrema actividad física durante del día. Kally
Halloway, autora de “La masculinidad esta matando a los hombres: la construcción
del hombre y su desarraigo” (2015), respalda esta afirmación. Halloway hace una
dura crítica a la sociedad masculina en la que vivimos, pues esta causa que hoy
en día los hombres en su afán por probar su masculinidad se conviertan en
personas trastornadas y psicológicamente peligrosas. Los padres proyectan en
sus hijos recién nacidos un género específico según el sexo con el que sus hijos
nazcan, a pesar de que los bebés recién nacidos tengan los mismos
comportamientos físicos y necesidades emocionales tanto en hombres como
mujeres. sumado ello, los padres muestran respuestas positivas cuando sus hijos
actúan de manera masculina, por ejemplo, no mostrar necesidad ni vigilancia
alguna. En este orden de ideas, la familia y la sociedad se han encargado de crear
hombres en busca de un ideal inalcanzable y mujeres poco competentes y
conformistas.
Como mujer -y me refiero a mi con este término por que así me identifico en
la sociedad actual y es lo que me fue enseñado desde niña- tengo la cercanía con
todas aquellas acciones y palabras que, a pesar de ser la mayoría sin intención
directa de herir, son misóginos y refuerzan la función que la sociedad se ha
encargado de darnos. En las películas clásicas de Disney y programas famosos
como Los Picapiedra hacen referencias directas a las mujeres, como estas están
subordinadas a los hombres y como deben a toda costa, conseguir un marido para
que las proteja. Programas como Los Simpson, a pesar de ser dibujos animados,
es un contenido que no esta dirigido para niños, sino que más bien hace críticas
fuertes a la estructura social de hoy en día, aquí también encontramos escenas
machistas en las que Marge, la esposa de Homero, es quien reprime sentimientos
constantemente y acepta la labor que tiene en su hogar. A diferencia de Lisa, su
hija, quien es una estudiante destacada y prodigio musical que cuestiona el papel
de la mujer y el de su madre en el hogar.
Bonino 1991, establece que existen los micromachismos coercitivos. Estos
son una herramienta de los varones para ejercer fuerza sobre la mujer, la fuerza
puede ser moral, económica o de la personalidad. Se ejerce coerción sobre las
mujeres con el fin de limitar su libertad, doblegarla e influenciarla para que tome
las decisiones que el hombre quiera y restringir su capacidad de pensamiento y
decisión. En consecuencia, las mujeres son inseguras de si mismas a causa de la
baja autoestima lo que conlleva a un desbalance del poder. Algunos de los
micromachismos coercitivos según Bonino son: intimidación, control del dinero,
imposición de intimidad e insistencia abusiva. Zenaida Osorio (2009) en su libro
“¿Por qué no se organizan? Las no preguntas: funciones de control simbólico y
social” recopila una serie de frases que son típicos de la sociedad colombiana,
aparentan ser frases o preguntas inocentes, pero que, en el fondo, buscan
intimidar y causar incomodidad a quién se le hacen. Algunas de estas son: “Eso le
pasa por abrir las piernas”, “tiene cara bonita, qué pesar tan gorda”, “¿Estudias o
trabajas?” o “ese es raro, nunca ha tenido novia”.
Países como Colombia han sido blancos de criticas por parte de grupos
conservadores y católicos quienes en septiembre de 2016 formaron todo un
alboroto. Para la fecha, Colombia, en el marco de la firma de el proceso de paz
liderado por el entonces presidente Juan Manuel Santos, se encontraba en auge
debido a que había publicado el documento en físico de lo que seria el acuerdo y
su implementación. Lo curioso de aquel texto es que en vez de encontrar
abundancia de palabras como terrorismo, miedo o guerra; se encontró que la
palabra género se encontraba escrita mas de 100 veces en el texto (Cárdenas,
2016). En síntesis, el acuerdo no solo buscaba reparar víctimas y acabar con la
guerra, el acuerdo también tenia como objetivo buscar una verdadera igualdad
entre hombres y mujeres en la sociedad, que los grupos LGTBI se formaran como
un grupo mas sólido y ejerciera mayor participación en la esfera pública y política.
Al parecer, la ideología de genero interviene en los procesos de narcotráfico y
consumo de drogas más de lo que nos imaginamos. Lo anterior no solo le dio un
punto más para aferrarse a aquellos que para la época difundían la idea del NO,
sino que también le sumo un grupo esta oposición, los católicos y cristianos. Cabe
resaltar que los grupos religiosos en Colombia son predominantes y que el
plebiscito a favor de la paz y los acuerdos perdió con el 50,2% de los votantes,
frente al Si que recibió 49,7% de la totalidad de los votos (BBC, 2016). Esto nos
hace pensar, ¿Hasta que punto estamos dispuestos a llegar por defender
ideologías ridículas? ¿Preferimos seguir fomentando ideas que atentan contra la
sociedad y que, sumado a ello, alimentan un negocio que mata a miles en
Colombia y el mundo?
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, se ha dado a conocer por el sinnúmero
de comentarios racistas, homofóbicos y machistas que realizó durante su
campaña a la presidencia. La actriz Ellen Page le realizo una entrevista en al que
el jefe de estado afirmo que si se normalizaba la homosexualidad “el número se
multiplicaría” (Berckemeyer, 2018). Cuando personajes de altos cargos políticos
hablan de estos temas causan casi tanta controversia como cuando son las
mujeres quienes hablan de ello. Para Bolsonaro y para la mayoría de los
homofóbicos es como si vieran en cada esquina a una pareja de homosexuales, a
pesar de que hoy son consideraos minorías en la sociedad. Tal como afirma
Fernando Berckemeyer 2018, “Bolsonaro y quienes piensan como él acaban
viviendo así en un mundo en el cual lo que más los asusta está por todos lados.
Tal vez, después de todo, tuvo razón Séneca: todo necio acaba sufriendo el
castigo de sí mismo”.
La mujer y su función biológica son las razones que el sexo opuesto y el
estado encuentran como motivo que explica su inferioridad (Beauvior, 1949). A la
mujer se le impone poder con el fin de reafirmar el statu de sumisión, por ejemplo,
el estado ejerce poder sobre ella cuando no le permite tomar decisiones sobre su
cuerpo como el de permitir o no el aborto. Los hombres ejercen poder sobre las
mujeres en la vida social, usando herramientas como los micromachismos, de
manera silenciosa pero mucho mas eficaz que los moretones y menos
intencionadas que los mismos. Desde mi perspectiva como mujer, se establecen
estándares sumamente difíciles de alcanzar u objetivos ideales que, si no los
conseguimos, llegamos a un punto de sentirnos frustradas e inconformes con
nosotras mismas. Hoy luego haber leído y estudiado el comportamiento de las
personas en medio de esta sociedad altamente patriarcal, me desconsuela decir,
que vivo en un ambiente desigual y en que a pesar de nunca me ha faltado el
amor y el respeto por parte de mi familia y amigos, tristemente las mujeres
seguimos siendo catalogadas como: una máquina para hacer bebes, las perfectas
y delgadas damas de veinte años en busca de marido, que no pensamos y que
tenemos la cabeza, únicamente, para sostener las mechas pintadas.
Referencias.
Beauviour, S. (1949). El segundo sexo. Gallimard. Francia.
Berckemeyer, F. (2018). Lo que cree Bolsonaro de la homosexualidad. CNN.
Recuperado de: https://cnnespanol.cnn.com/2018/10/30/lo-que-cree-
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