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3.2.

Cobertura vegetal y desarrollo sustentable

México cuenta, desde 1988, con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, en la que el
desarrollo sustentable se concibe como: “El proceso evaluable mediante indicadores de carácter ambiental,
político y social que tiende a mejorar la calidad de vida y la productividad de las personas, que se funda en
medidas apropiadas de preservación del equilibrio ecológico, protección al ambiente y aprovechamiento de
recursos naturales, de manera que no se comprometa la satisfacción de las necesidades de las generaciones
futuras” (Nebel y Wright, 1999).

3.2.1. Degradación de la cobertura vegetal

Por degradación de las tierras se entiende la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica
de las tierras agrícolas de secano, las tierras de cultivo, de regadío, las dehesas, los pastizales, los bosques y las
tierras arboladas, ocasionada –en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas– por los sistemas de utilización
de la tierra o por un proceso (o una combinación de procesos), que incluye los resultantes de actividades
humanas y pautas de población, tales como:

• La erosión del suelo causada por el viento o el agua.


• El deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas o de las propiedades económicas del suelo.
• La pérdida duradera de vegetación natural.

3.2.2. Restauración de la cobertura vegetal

La restauración supone una modificación del territorio y sus beneficios solamente se hacen evidentes a medio-
largo plazo, debiendo analizarse en su conjunto; por tanto, es necesario cuantificar la rentabilidad de este tipo
de acciones desde aspectos ecológicos, paisajísticos, productivos, etc., entre los cuales, siguiendo el artículo
publicado por Herrero García (2008), se encuentran los siguientes:

Es decir, lo que se debe buscar con esta línea de trabajo es alcanzar el desarrollo sostenible de la región,
dotando de valor a los terrenos que hoy en día carecen de él y potenciando las zonas rurales como
generadoras de empleo y conservación de la fauna y flora autóctonas de cada región.

La restauración de ecosistemas forestales es actualmente tema de alto interés en las agendas de algunos
organismos internacionales, como la OIMT, en respuesta a la preocupante tala de los bosques tropicales. Se
afirma que 350 millones de hectáreas de tierras forestales tropicales han sufrido daños serios, que harán difícil el
rebrote espontáneo de estos bosques, y que otras 500 millones de hectáreas han sido taladas, abandonadas y
posteriormente ocupadas por bosques secundarios (OIMT, 2002).