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TUS MORADAS SON AMABLES

Es muy probable que el salmista está refiriéndose al templo. No sabemos quién escribió este salmo;
considerando el tema y las descripciones que hace, es probable que haya sido un sacerdote o un levita,
después de su experiencia de servicio en el templo. Había diferentes funciones en el templo que
demandaban la participación de más de trescientos sacerdotes y levitas diariamente. Todos los
sacerdotes anhelaban ser elegidos para realizar un servicio en el templo, pero estos se asignaban por
suerte.
Entre los pueblos paganos ningún sacerdote había tenido una experiencia, como la que tenían los
sacerdotes israelitas, de sentir la presencia de Dios, ya que realmente sus dioses no eran reales y todo
lo que hacían era una farsa. Los sacerdotes judíos sabían que servían y ofrecían culto a un Dios real que
moraba entre ellos y sin duda creaba un ambiente maravilloso, tranquilo, grato y amable.

LECTURA BASE: SALMO 84

VERSÍCULO 1. Las moradas de Dios son bellas, amables, dulces, tranquilas, porque Dios está allí. Dios
es quien con su santa presencia transforma todo. Los paganos buscan hacer un templo suntuoso e
impresionante para que su dios more allí. Con nosotros, lo que embellece el lugar es la presencia de
Dios. Aunque nuestro Dios es un Dios que pelea y destruye (Jehová de los ejércitos) también es un Dios
tierno y bondadoso.

VERSÍCULO 2. Codicia= “Deseo excesivo de una cosa difícil de alcanzar”; Ardientemente= Con ardor,
con entusiasmo y fervor. El salmista utiliza dos palabras intensas: “codicia” y “deseo ardiente” para
expresar su deseo de estar con el Señor. Él menciona tres razones para desear la presencia de Dios:
1ª. La presencia de Dios es bella, produce un sano placer. La persona donde Dios mora, la
convierte en una persona hermosa, compasiva y amable; se disfruta estar con ella
2ª. La presencia de Dios, produce un hambre intensa por lo espiritual (codicia y deseo ardiente)
3ª. La presencia de Dios, pone vitalidad y alegría (mi corazón y mi carne cantan)
Las moradas de Dios ahora, somos todos los creyentes que amamos a Dios y guardamos su Palabra
(Juan 14:24) Cristo dijo: por sus frutos los conoceréis. Alguien puede decir que es hijo de Dios o
inclusive un ministro de Dios, pero si es una persona déspota, grosera o áspera, entonces Dios no mora
en ella. Todos aquellos en quienes Dios mora, son personas agradables, bondadosas y amables.
Que amargura de espíritu es vivir con una persona donde no mora Dios, pero vivir o convivir con
personas que son moradas de Dios hace que nuestro corazón y todo nuestro ser se regocije y cante al
Dios vivo.

VERSÍCULO 3. Gorrión y golondrina, son dos figuras que usa el escritor sagrado para referirse a quienes
se menosprecian y a las personas inquietas, que no encuentran paz y tienen una vida insatisfecha.
Cuando el Señor estaba hablando de la providencia amorosa de nuestro Padre, puso como ejemplo a
los gorriones, que siendo aves sin mucho valor, Dios las cuida y alimenta.
Las golondrinas son aves migratorias, muy inquietas y trabajadoras y de gran utilidad para los
agricultores, ya que se comen a varios insectos que pueden dañar la cosecha.
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Las personas solitarias, que se consideran insignificantes, o las personas inquietas, muy ocupadas
en las cosas de esta vida, hayan lugar cerca de Dios.
Nuestro Dios se hace presente en las multitudes (Jehová de los ejércitos) pero también atiende al
humilde y lo levanta del polvo y del estiércol. (Salmo 113:7)

VERSÍCULO 4. Sólo cuando Dios mora en nuestro corazón somos verdaderamente felices. “VOZ DE
JÚBILO Y DE SALVACIÓN, HAY, DONDE MORAN LOS JUSTOS” (Salmo 118:15) “NO HAY PAZ PARA LOS
MALOS DIJO JEHOVÁ” (Isaías 48:22) La gente sin Dios no tiene paz, es una vida de constantes
discusiones y pleitos; ofensas y golpes; mentiras y traiciones; venganzas y rencores; calumnias, abusos,
odio etc. Gracias a Dios, su presencia en nuestro corazón y todo el bienestar que esto produce, nos
motiva a alabarlo en todo tiempo.

VERSÍCULO 5. Hay situaciones que terminan por agotarnos, física y anímicamente. Muchas malas
decisiones se toman cuando hay agotamiento, cuando la gente dice: “ya no aguantaba más” “Ya no
pude soportarlo”. Las acciones humanas para encontrar descanso y alivio, son: Estallar lleno de ira,
golpear, destrozar objetos, embriagarse, fumar un cigarrillo, matar, estallar en llanto, acudir a una
terapia, usar la liturgia como catarsis (descarga emotiva, ligada a externar mediante gritos, llanto, risas,
un recuerdo doloroso de una experiencia reprimida) Las reuniones religiosas donde se motiva a la
gente a ese tipo de expresiones, son muy concurridas equivocando el propósito del culto. Los cultos no
deben ser para desahogo personal o grupal sino para alabar a Dios, es en la auténtica alabanza al
Señor, donde encontramos la fortaleza, y en la oración piadosa y sincera. Cuando te sientas agotado,
no dejes de congregarte, no evites la oración, no dejes de alabar al Señor, no dejes de ocuparte en las
cosas espirituales. Las disciplinas son un medio, ellas no tienen en si poder, por lo que no es correcto
decir: “La oración tiene poder” o “La alabanza me llena de paz” o “el ayuno cambia la vida” Dios es
quien hace todo. “BIENAVENTURADO EL HOMBRE QUE TIENE SU FORTALEZA EN TI.”

VERSÍCULO 6. Cuando Dios mora en nuestro corazón, es posible cambiar los momentos de lágrimas
(valle de lágrimas) en oportunidades para crecer espiritualmente (lugar de fuentes) Y esperar que en
medio de la aridez de la vida, la lluvia del Espíritu de Dios, llene los estanques vacíos de nuestra vida.

VERSÍCULO 7. Cuando nos dejamos guiar por la mano y el poder de Dios, él nos llevará victoriosos,
haciéndonos cada vez más fuertes. Las dificultades y adversidades, son para ejercitar nuestros
músculos espirituales. Al soportar una adversidad, nos capacita para que con el poder de Dios
podamos enfrentar otra mayor, y en cada una no nos sentiremos solos sino veremos a Dios morando
en nosotros.

VERSÍCULO 8. Cuando nosotros no escuchamos su Palabra, él tampoco nos escucha: “ASI COMO ELLOS
SE NEGARON A ESCUCHAR CUANDO LOS LLAMÉ, TAMPOCO YO LOS ESCUCHARÉ CUANDO CLAMEN A
MI.” (Zacarías 7:13) Por eso con frecuencia al dirigirnos a Dios le decimos: “Escúchame” “Atiende a mi
clamor” es una forma de decirle que nos perdone y que no nos pague conforme a nuestras malas
obras.

VERSÍCULO 9. El Señor, es quien nos protege, evitando que los dardos de fuego del maligno nos dañen,
o que cualquier otra amenaza afecte nuestra fe. No hay mejor lugar para ser resguardados. Por su
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gracia somos ungidos por él. “MAS VOSOTROS, TENÉIS LA UNCIÓN DEL SANTO, Y CONOCÉIS TODAS LAS
COSAS” (1 Juan 2:20) Dios está atento a nosotros por su gran amor.

VERSÍCULO 10. La comparación tan sólo es una expresión para mostrar la superioridad de Dios por
mucho. La paz, la alegría, la maravillosa dicha de la presencia de Dios no tiene comparación. El salmista
tiene claro lo que es estar con Dios y hace referencia a las cosas sagradas cuya trascendencia es tan
amplia que se percibe aun en los atrios (La parte externa de un lugar antes de la entrada) Para el
salmista hay moradas de Dios y moradas de iniquidad. Él no tiene la confusión mental de quienes hoy
dicen que Dios está en todo lugar y que no sólo está en el templo y que lo podemos sentir y estar con
él, aunque no guardemos el sábado, ni obedezcamos sus mandamientos. De manera equivocada
mencionan que Cristo no se la pasaba en el templo, sino que estaba la mayor parte del tiempo con los
publicanos y pecadores. Lo que ellos no dicen es que Cristo estaba con ellos para predicarles el
Evangelio y enseñarles el buen camino y no para pasarla bien con ellos escuchando su música favorita
o presenciando su actividad humana preferida. El salmista prefiere estar a la puerta y escuchar y
observar, aunque fuera de lejos, todo lo que se hace para alabar a Dios. En la moradas de maldad, se
reconoce a un cantante, a un actor, a un equipo y es absurdo creer que allí está Dios también, porque
no hay nada malo en ello. De una fuente no pueden salir agua dulce y salada.

VERSÍCULO 11. Dios hace lo que nadie más puede hacer. Él es sol, además de iluminar nuestras
tinieblas; da calor a los gélidos corazones, puede derretir la fría indiferencia, produce vida y hace
germinar las buenas semillas, nos da crecimiento, entre otras cosas. Es nuestro protector y nos da lo
que nadie más puede darnos: Gracia y Gloria; es decir la buena voluntad de Dios hacia nosotros y el
honor de hacernos sus hijos.
NO QUITARÁ EL BIEN. “En cuanto a mí, el ACERCARME A DIOS ES EL BIEN” (salmo 73:28) “Dichoso
el que tú escogieres e hicieres llegar a ti, para que habite en tus atrios. Seremos saciados DEL BIEN de
tu casa, de tu santo templo” (Salmo 65:4).
Si andamos en integridad, Dios siempre estará con nosotros, ese es el mejor bien.

VERSÍCULO 12. Tres veces en este Salmo se le llama al Señor: “Jehová de los ejércitos” El tiene el
control sobre todo y seremos dichosos si confiamos en él.

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