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Universidad Abierta Para Adultos

(UAPA)

Asignatura:
Neurociencia y aprendizaje FGP-207.

Tema:
Resumen de las dos últimas unidades.

Facilitador:
Fredy Santos.

Participante:
Ismael Antonio Jiménez Candelario 2018-06143

Santiago de los Caballeros, República Dominicana

17-06-2019
1. Gestión de conflictos entre adolescentes.
Todos en la vida tenemos conflictos, ya sean de diferentes índoles, muchos
son con las personas que nos rodean otros se dan con uno mismo, pero la
etapa más conflictiva es la del adolescente, donde se experimentan tantos
cambios que crean conflictos los cuales se pueden solucionar mediante la
empatía con estos adolescentes y mediante tratamientos, si no se tratan a
tiempo estos conflictos que lo requieran los adolescentes podrían ser
afectados de manera emocional y psicológica.
La capacidad que adquiere el adolescente para ponerse en el lugar de otras
personas puede ser considerada, además, como un requisito necesario para
que aprenda a resolver conflictos de forma inteligente y justa. Conviene
recordar en este sentido, que la mayoría de los conflictos que experimentan
los adolescentes implican en mayor o menor grado a varias personas. Por
eso es importante que se tenga en consideración el punto de vista y las
circunstancias de cada persona implicada en el conflicto. Enseñar al
adolescente a pensar en los diferentes puntos de vista y postura de los otros,
para que se pueda poner en su lugar, no sólo le ayudará a resolver conflictos
de forma óptima, sino que será un recurso que podrá utilizar en muchas otras
áreas de su vida.
2. Aprendizaje autorregulado.
El aprendizaje autorregulado permite desarrollar en las personas un control
de sus emociones, cogniciones y comportamiento. La autorregulación
desarrolla en el ser humano una buena gestión del tiempo, la capacidad de
seleccionar rápidamente las estrategias de resolución de problemas más
eficientes y la capacidad de controlar activamente los estados emocionales,
como la frustración.
“Aprender a autorregularse consiste en saber pensar al comenzar la
actividad, saber pensar y saber hacer durante la realización de la actividad y
saber pensar al finalizar la actividad”
Torrano Montalvo y González Torres (2017).
El aprendizaje autorregulado consiste en establecer metas, seleccionar
estrategias para alcanzar esas metas, monitorear el progreso, reestructurar
si no se cumplen las metas, aprovechando el tiempo de manera eficiente,
autoevaluando los métodos seleccionados y adaptando métodos futuros
basados en lo que se aprendió en esta ocasión.
3. Neuromitos.
Los neuromitos son afirmaciones sobre el cerebro y su funcionamiento, que
surgen de malas interpretaciones de los resultados científicos de la
neurociencia, lo que permite a las personas a estipular cosas que en realidad
no son ciertas. Los neuromitos son tan populares en las aulas como
contagiosos, dadas sus características, en muchas ocasiones se integran
fácilmente en el pensamiento de los docentes, ejemplos de ellos tenemos las
oraciones o frases que dicen: los seres humanos solo podemos usar el 10%
del cerebro, otro ejemplo escuchar música clásica desarrolla la inteligencia,
Los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo tienen funciones
radicalmente opuestas, etc.
En conclusión, existen muchos neuromitos los cuales como su nombre lo dice
son mitos, que es algo no real, por lo que no debemos de seguirle la corriente
o estaremos cayendo en el mismo error que la gran mayoría de las personas.
4. Estrategias de enseñanza-aprendizaje basadas en el cerebro.
1) Nuestro cerebro cambia y es único: El cerebro humano es
extraordinariamente plástico, pudiéndose adaptar a la actividad y
cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de la vida,
aunque es más eficiente en los primeros años de desarrollo (periodos
sensibles para el aprendizaje). La experiencia modifica nuestro
cerebro continuamente fortaleciendo o debilitando la sinapsis que
conectan las neuronas, generando así el aprendizaje que es
favorecido por el proceso de regeneración neuronal llamado
neurogénesis. Desde la perspectiva educativa, esta plasticidad
cerebral resulta trascendental porque posibilita la mejora de cualquier
alumno y en concreto puede actuar como mecanismo compensatorio
en trastornos del aprendizaje como la dislexia y el TDAH.

2) Las emociones si importan: Las emociones son reacciones


inconscientes que la naturaleza ha ideado para garantizar la
supervivencia y que por nuestro propio beneficio hemos de aprender
a gestionar (no erradicar). La neurociencia ha demostrado que las
emociones mantienen la curiosidad, nos sirven para comunicarnos y
son imprescindibles en los procesos de razonamiento y toma de
decisiones, es decir, los procesos emocionales y los cognitivos son
inseparables. Además, las emociones positivas facilitan la memoria y
el aprendizaje, mientras que en el estrés crónico la amígdala (una de
las regiones cerebrales clave del sistema límbico o “cerebro
emocional”) dificulta el paso de información del hipocampo a la corteza
prefrontal, sede de las funciones ejecutivas.

Si entendemos la educación como un proceso de aprendizaje para la


vida, la educación emocional resulta imprescindible porque contribuye
al bienestar personal y social.

3) La novedad alimenta la atención: La neurociencia ha demostrado la


importancia de hacer del aprendizaje una experiencia positiva y
agradable. Sabemos que estados emocionales negativos como el
miedo o la ansiedad dificultan el proceso de aprendizaje de nuestros
alumnos. Pero, en la práctica cotidiana, han predominado los
contenidos académicos abstractos, descontextualizados e
irrelevantes que dificultan la atención sostenida, que ya de por sí es
difícil de mantener durante más de quince minutos. A los seres
humanos nos cuesta reflexionar, pero somos curiosos por naturaleza
y es esta curiosidad la que activa las emociones que alimentan la
atención y facilitan el aprendizaje.

4) El ejercicio físico mejora el aprendizaje: La práctica regular de la


actividad física (principalmente el ejercicio aeróbico) promueve la
neuroplasticidad y la neurogénesis en el hipocampo, facilitando la
memoria de largo plazo y un aprendizaje más eficiente. Además, no
sólo aporta oxígeno al cerebro optimizando su funcionamiento, sino
que, genera una respuesta de los neurotransmisores noradrenalina y
dopamina que intervienen en los procesos atencionales. El ejercicio
físico mejora el estado de ánimo (la dopamina interviene en los
procesos de gratificación) y reduce el temido estrés crónico que
repercute tan negativamente en el proceso de aprendizaje.

5) La práctica continua permite progresar: El cerebro conecta la nueva


información con la ya conocida, por lo que aprendemos mejor y más
rápidamente cuando relacionamos la información novedosa con los
conocimientos ya adquiridos. Para optimizar el aprendizaje, el cerebro
necesita la repetición de todo aquello que tiene que asimilar. Es
mediante la adquisición de toda una serie de automatismos como
memorizamos, pero ello requiere tiempo. La automatización de los
procesos mentales hace que se consuma poco espacio de la memoria
de trabajo (asociada a la corteza prefrontal, sede de las funciones
ejecutivas) y sabemos que los alumnos que tienen más espacio en la
memoria de trabajo están más dotados para reflexionar.

6) El juego nos abre las puertas del mundo: El juego constituye un


mecanismo natural arraigado genéticamente que despierta la
curiosidad, es placentero y permite descubrir destrezas útiles para
desenvolvernos en el mundo. Los mecanismos cerebrales innatos del
niño le permiten, a los pocos meses de edad, aprender jugando. Se
libera dopamina que hace que la incertidumbre del juego constituya
una auténtica recompensa cerebral y que facilita la transmisión de
información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, promoviendo
la memoria de trabajo. El juego constituye una necesidad para el
aprendizaje que no está restringida a ninguna edad, mejora la
autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la
socialización. La integración del componente lúdico en la escuela
resulta imprescindible porque estimula la curiosidad y esa motivación
facilita el aprendizaje.

7) El arte mejora el cerebro: La neurociencia está demostrando que las


actividades artísticas involucran a diferentes regiones cerebrales; en
particular la musical, promueven el desarrollo de procesos cognitivos.
La instrucción musical en jóvenes mejora la capacidad intelectual
como consecuencia de la plasticidad cerebral, sobre todo en aquellos
con mayor interés y motivación hacia las actividades artísticas.
Además, en algunos niños, aparecen correlaciones entre la práctica
musical y la mejora en geometría o las capacidades espaciales
cuando el entrenamiento es intenso. Por otra parte, el teatro o el baile
desarrollan habilidades socioemocionales como la empatía y son
beneficiosos para la memoria semántica.

5. Evaluación basada en el funcionamiento del cerebro.


La evaluación basada en el funcionamiento del cerebro puede ser
determinante en nuestros objetivos en el proceso de enseñanza-aprendizaje,
es claro que no todos los cerebros funcionan al mismo ritmo, esto nos indica
que las evaluaciones no deben ser iguales para todo el alumnado, debemos
establecer los tipos de evaluación que utilizaremos, para esto debemos
apoyarnos de evaluación por observación, evaluación psicológica realizada
por un personal autorizado, evaluación escrita para conocer aspectos como
capacidad de resolver problemas, lógica, inteligencia, etc. también
evaluación oral que nos permitirá conocer la producción del lenguaje.
6. Actitud del educador.
El docente debe esforzarse en ser puntual, corregir a tiempo, cumplir con lo
que prometió (si pidió una tarea para un día determinado, no olvidarse de
reclamarla; si se fijó cierto día para un examen, evaluar en la fecha
designada). Debe siempre estar dispuesto a escuchar y tratar de
comprender, sin generar injusticias, pues si siempre disculpa a los que no
cumplen sus obligaciones, el resto de la clase que hizo lo asignado se sentirá
frustrado. El docente debe motivar sin imponer; tratar de despertar el interés
por conocer, por descubrir a través del análisis y la investigación, exponiendo
la finalidad de cada tarea; pero para ello el propio docente debe estar
motivado para enseñar. Si los alumnos lo notan desanimado, sentado en su
escritorio, esperando que pase la hora de clase; esa será también la
conducta de ellos, por imitación, pues las ganas se transmiten y el desgano
también. Nunca debe olvidar el docente que de él depende en gran medida,
la formación integral de una persona, y que cada gesto, palabra y decisión,
contribuirá a desarrollar su carácter y personalidad.
7. Cómo dinamizar el cerebro en el aula.
Tomando en cuenta la importancia de la recreación y el juego en el proceso
de enseñanza aprendizaje es de vital importancia la creación de actividades
que despierten el interés de los estudiantes, actividades como brain break
(descanso cerebral por medio de bailes y canciones), dinámicas, juegos
psicopedagógicos y competencias.