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Sobre el dolor

Como bien dijo el poeta italiano Dante Alighieri, "aquel que sabe de dolor todo lo
sabe." Tal frase no pudiera tener mayor razón y sentido si no fuese porque todos
y cada uno de los días que vivimos los seres humanos, sentimos dolor. Ya sea
físico relacionado con nuestra salud o la integridad de nuestro cuerpo, o
emocional o psicologico relacionado a causas que nos afligen y merman nuestra
mente y emciones.

Sin importar qué tipo de dolor sea, o la fuente que lo haya provocado, lo
cierto es que los seres humanos venimos a este mundo en dolor y nos vamos en
dolor, y no dejamos de sentirlo sino hasta que la vida ha abandonado nuestro
cuerpo, dejando detrás sino una carcaza vacía cuyo destino es desintegrarse
para regresar a la tierra. ¿Qué sería del ser humano si el dolor no existiece?
Probablemente de ser así, los seres humanos seríamos criaturas miserables
(más de lo que de por sí ya somos) sin ninguna motivación en la vida, incapaces
de sentir las más sublimes pasiones que tenemos la dicha de experimentar. De
ser esto, muy seguramente ni el arte ni la poesía tendrían el efecto sublime que
nos embriaga, elevando nuestros espiritus a un elevado nivel de conciencia
donde lo divino se puede tocar.

No existe nada más humano que sentir dolor. Y por lo tanto, no ha de


existir nada más inhumano que el pretender nunca sentir o haber sentido dolor.
De ser esto último, uno debería de sentirse aterrorado ante alguien que afirme
que nunca en su vida ha sentido dolor, ya sea por la perdida de algún amor o ser
querido o cualquier otra causa. De no ser el dolor un sentimiento universal, no
sería uno de los alimentos principales de la imaginación creadora de un sin
número de artistas y poetas.

Contrario a lo que mundanamente se cree, el sentir dolor no es algo


negativo, si no lo opuesto, el dolor nos da energía, nos obliga a superarnos, el
problema radica cuando el dolor es sumamente grande y no se cuenta el
suficiente temple como para poder sobreponerse al torrente de emociones que
esto provoca. El dolor por una grave perdida puede tanto impulsar a la persona
hasta llegar a limites jamás explorados de tu propia consiencia, como por otro
lado, destrozarlo hasta llegar a ser si no un misero despojo de lo que algún día
fue.

El filósofo alemán Arthur Shopenhauer, decía que contrario a lo que se


cree comunmente, la felicidad es un sentimiento negativo, y que tan solo el dolor
es un sentimiento positivo. Explica dentro de su discurso que esto se debe a que
toda felicidad lo que hace es suprimir una pena o un deseo. Explicado de otra
manera, cuando se es feliz, se es feliz por algún logro o meta alcanzada, pero
cabe preguntarse, después de alcanzada la meta, ¿qué queda para el hombre?
Es aquí donde las sombras de la monotonía y el desinterés se hacen presentes,
pues esto lleva sino a la discordia, al enfado etc., el enorme peso de la vida se
hace sentir, la más grande monotonía de la existencia nos golpea con su fetido
toque. Y para un ser humano en tal situación ¿qué remedio le queda? Se
estarán preguntado, pues la respuesta es sencilla, pues se tiene tan solo dos
opciones, la primera es la de dejarse llevar por el decaímiento y vivir en un
estado de muerte en vida, sintiendo un enorme repudio por la vida, o tomar las
armas contra dicho sentimiento y combatirlo, buscando nuevos horizontes a los
cuales llegar, pero de ser este la meta a alcanzar, se tendrá que ser consiente
de que en aquella lucha el dolor queda implicito, y es así como el ciclo se
renueva, buscando nuevas metas, sintiendo los mismos o nuevos dolores hasta
llegar a la satisfacción.