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Que es la higiene

La higiene es el conjunto de conocimientos y técnicas que aplican los individuos para el control de
los factores que ejercen o pueden ejercer efectos nocivos sobre su salud. La higiene personal es el
concepto básico del aseo, de la limpieza y del cuidado del cuerpo humano. Son una serie de
hábitos relacionados con el cuidado personal que inciden positivamente en la salud y que previene
posibles enfermedades e infecciones; asimismo, es la parte de la medicina o ciencia que trata de
los medios de prolongar la vida, y conservar la salud de las personas.

La higiene y los cuidados comenzaron a ser una preocupación para el Estado a partir de la
Revolución industrial, en la que se precisó sanear las fábricas, desde el siglo XVII. En las ciudades
portuarias como Buenos Aires surgió esta necesidad colectiva a partir de las malas condiciones de
higiene del puerto, en el que abundaban ratas y todo tipo de enfermedades.

Gracias a los experimentos de Luis Pasteur que probaron la teoría germinal de las enfermedades
infecciosas, las prácticas higiénicas cobraron suma importancia en las intervenciones médicas y la
vida cotidiana de la población como sinónimo de salud.

Enfermedades que transmiten por falta de higiene


1. Influenza– Distintos tipos de influenza pueden propagarse al no lavarse
las manos, incluyendo la H1N1.

2. Diarrea– Miles de personas mueren al año a causa de enfermedades


diarreicas que se contagian por no lavarse las manos.

3. Enfermedades respiratorias– La gripe y el resfriado común pueden


evitarse si se lavan las manos, ya que se eliminan los microorganismos que
causan estas enfermedades.

4. Transmisión oral fecal– Según el portal eHow en Español, no lavarse las


manos luego de ir al baño aumenta la transmisión oral fecal de
enfermedades, tales como hepatitis,

5. Hepatitis A– Se transmite vía fecal-oral.

Historia de mary mallon


Mary Mallon, conocida como Typhoid Mary –Mary tifoidea– nació el 23 de
septiembre de 1869 en Cookstown (Irlanda del Norte).

En 1884 emigró a los EE. UU. para iniciar una nueva vida junto a sus tíos; de 1900
a 1907 trabajó como cocinera en el área de Nueva York.

En el año 1900, se empleó como cocinera en una casa en Mamaroneck


(Westchester, Nueva York): en menos de dos semanas, todos los residentes
contrajeron fiebre tifoidea. En 1901 se mudó a Manhattan y trabajó para varias
familias acomodadas que también enfermaron al poco tiempo de llegar ella a sus
casas.

En 1906, se afincó en Oyster Bay (Long Island); trabajó para la familia del rico
banquero Charles Warren, que pasaba allí sus vacaciones de verano: seis de sus
once miembros fueron hospitalizados con fiebre tifoidea. Este hecho provocó una
gran sorpresa, ya que esta enfermedad estaba vinculada a barrios pobres, en los
que el hacinamiento y la falta de buenos servicios higiénicos provocaban serios
problemas sanitarios.

El dueño de la casa contrató los servicios del ingeniero civil George Soper,
especialista en brotes de fiebre tifoidea. Su investigación para determinar la causa
del brote fue exhaustiva, pero la casa estaba en perfectas condiciones. Soper
descubrió que Mary, la cocinera, había trabajado para otras siete familias desde
1900, y que en las casas en las que había estado contratada se habían declarado
22 casos de esa enfermedad, provocando la muerte de una niña.

Se supuso que probablemente Mary transmitía los gérmenes de la fiebre tifoidea


al no limpiar sus manos de manera conveniente antes de manipular los alimentos.
Como las elevadas temperaturas al guisar habrían eliminado la bacteria, se pensó
que uno de los postres de Mary podía ser el responsable: un helado con
melocotones crudos congelados junto a la crema.

Mary Mallon, 1907


Basándose en este estudio, en 1907, el Departamento de Salud de la ciudad de
Nueva York desterró a Mary a un bungalow en la isla North Brother (frente a la
costa del Bronx, Nueva York), con la única compañía de un perro. Mallon encargó
un estudio a un laboratorio privado –probablemente pagado por el
magnate William Randolph Hearst– y ante los resultados negativos obtenidos –en
cuanto a la presencia de fiebre tifoidea en su organismo–, exigió su libertad: la
Corte Suprema de Nueva York denegó su solicitud, apoyando la decisión del
Departamento de Salud. En 1910, un nuevo inspector de salud decidió levantar la
reclusión a Mary, si se comprometía a no volver a trabajar como cocinera.

Pero Mary faltó a su promesa, y bajo el nombre de Mary Brown siguió trabajando
en hoteles, restaurantes e instituciones. En 1915, un brote de fiebre tifoidea se
declaró en el Manhattan’s Sloane Maternity Hospital: afectó a 25 trabajadoras y
trabajadores, falleciendo dos de ellos. Las investigaciones condujeron hasta la
cocinera –a la que apodaron Mary tifoidea–; el 27 de marzo de 1915, las
autoridades del Servicio de Salud Pública de la ciudad de Nueva York pusieron en
cuarentena total –por segunda vez en su vida– a Mary. Falleció durante ese
exilio… 23 años más tarde, el 11 de noviembre de 1938, de una neumonía.
Aunque Mary era portadora de la bacteria que provoca la fiebre tifoidea, nunca
mostró ninguno de sus síntomas –que incluyen fiebre, dolores de cabeza y
diarrea–; inmune a la enfermedad, fue la primera persona en EE. UU. identificada
como portadora asintomática del patógeno.

Mary no fue la portadora más letal del germen de la fiebre tifoidea en la historia de
Nueva York: en 1922, Tony Labella causó dos brotes de la enfermedad,
contagiando a más de cien personas y provocando cinco muertes. Aunque miles
de portadores sanos había sido identificados y vivían libremente, Mary tuvo en
contra a una opinión pública que no le perdonó el no haberse mantenido lejos de
la cocina…