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RESEÑAS

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esfuerzo promete. Con todo, este trabajo ofrece una interesante perspectiva de la poesía dariana, que merece consideración por su enfoque original y cuidadosamente documentado.

Northern Illinois University

FRANCISCO SOLARES-LARRAVE

SYLVIA SAÍTTA. El escritor en el bosque de ladrillos. Una biografía de Roberto Arlt. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2000.

Al cumplirse el centenario del nacimiento del escritor argentino Roberto Arlt, la crítica Sylvia Saítta publica una nueva biografía. Arlt, ampliamente conocido por una literatura multifacética, es mostrado en este libro, desde una perspectiva más personal e íntima. Saítta presta atención al escritor, pero más que nada trata de llenar los espacios dejados en blanco, hasta este momento, por la escasa información existente sobre su vida privada; para así realizar un análisis de su obra a la luz de sus circunstancias históricas. La autora conoce su objeto de estudio, ha pasado bastantes años investigando la obra de Arlt y ha publicado compilaciones de textos arltianos, especialmente, sus aguafuertes. Títulos como Aguafuertes porteñas: Buenos Aires, vida cotidiana (Alianza, 1993), Aguafuertes porteñas: cultura y política (Losada, 1994), Aguafuertes Gallegas y Asturianas (Losada, 1999) y Presagios de una guerra civil. Aguafuertes madrileñas (Losada, en prensa), muestran que su deseo de escribir una biografía a partir de toda la información recogida en sus compilaciones, es un paso lógico. Ella señala que “se propone iluminar a Arlt, no sólo como un escritor de novelas, cuentos, obras teatrales y crónicas periodísticas, sino principalmente como una figura histórica, como una trayectoria que implica una

peculiar condensación de ciertos problemas de la sociedad y de la cultura” (10). Saítta piensa

a Arlt como un tipo de intelectual diferente, producto de la masificación de la prensa y la

literatura del Buenos Aires de comienzos de siglo, una capital que se presentaba como una moderna ciudad en ebullición, en la cual coexistían criollos e inmigrantes venidos de todas partes del mundo en un crisol de razas. Es en este marco social en el cual Roberto Arlt se instala como escritor durante una época claramente “tensionada por las definiciones estéticas y políticas” (10), años en los cuales “la profesionalización del escritor y las condiciones de trabajo […] tornan posible el ingreso, al periodismo y a la literatura, de escritores que, como Arlt, son hijos de inmigrantes recién llegados al campo de la cultura” (137). La única biografía previa del autor, Roberto Arlt, el torturado, escrita por Raúl Larra publicada en 1950 y reeditada en 1998, presentaba a Arlt desde la perspectiva política

cultural marxista del debate intelectual de los años cincuenta y se centraba especialmente en el Arlt novelista, dejando de lado al dramaturgo y al cronista. Este es el vacío que el libro de Saítta pretende llenar y lo hace de una forma clara, informativa, detallada e iluminadora. Otro aporte del libro de Saítta es cuestionar lo que denomina “la difundida imagen romántica que identifica a Arlt con los atormentados personajes de su ficción y comenzar

a desmitificar la construcción de una imagen de escritor advenedizo en la literatura, poco

conocido y relegado por sus pares y por la crítica” (10). Esta nueva visión nace de la revisión

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RESEÑAS

de antiguas creencias sobre el escritor, algunas de las cuales él mismo ayudó a crear y difundir. Arlt estaba preocupado de la construcción de su imagen pública y, por lo tanto, “mentía, se guardaba información e inventaba datos de su biografía” (9). Saítta desenmascara estas mentiras y establece un relato cronológico lúcido, en el cual la vida de Arlt aparece como una de las claves para entender a un escritor que exhibe las condiciones materiales que hacen fácil (o dificultan) su propia escritura. La única biografía previa del autor, Roberto

Arlt, el torturado, escrita por Raúl Larra y publicada en 1950 y reeditada en 1998, presentaba

a Arlt desde la perspectiva política cultural marxista del debate intelectual de los años

cincuenta y se centraba especialmente en el Arlt novelista, dejando de lado al dramatrugo

y al cronista. Este es el vacío que el libro de Saítta pretende llenar y lo hace de una forma

clara, informativa, detallada e iluminadora. El libro se divide en un prólogo, once capítulos, un epílogo y un apéndice en dos partes:

una útil biografía de Arlt y sus publicaciones en orden cronológico, que incluye cada una de sus Aguafuertes, artículos periodísticos breves publicados en el periódico El Mundo desde 1928 hasta 1942. Creo que ese es otro de los aciertos del texto, la detallada recopilación de todos los títulos de aguafuertes publicados por Arlt. Además, en el cuerpo principal del libro, Saítta incluye extractos de las mismas Aguafuertes para mostrar, a través de ellas, la opinión de Arlt sobre hechos contingentes y cotidianos de su entorno, su percepción de la vida. La autora piensa, con toda razón, que en esos bocetos costumbristas es en donde aparece uno de los más ricos y vigorosos aspectos de la originalidad del autor. El relato parte con el nacimiento de Arlt en Buenos Aires el 2 de abril de 1900 de una

joven pareja de inmigrantes que se trataba de adaptar al nuevo país. A partir de esta anécdota, Saítta establece un criterio cronológico que abarcará la vida y la producción literaria del escritor hasta su prematura muerte el 26 de julio de 1942. Una de las fuentes principales de Saítta es Elizabeth Shine de Arlt, su viuda, a quien entrevista. Elizabeth Shine, hasta este momento, no había hablado públicamente sobre su vida con Arlt (lo poco que se conocía

al respecto era a través de su hija Mirta Arlt), y su viuda ahora lo hace en detalle. Este es,

entonces, otro de los méritos del libro, la recopilación de estas anécdotas sobre el escritor durante sus últimos años que no se habían dado a conocer previamente, las opiniones de su segunda esposa que incluyen el relato detallado de los acontecimientos anteriores a su muerte, las desaveniencias conyugales con su primera mujer, sus visiones de la vida política argentina de los años treinta, etc; todos hechos documentados en el libro que posteriormente repercuten en su creación artística. Acontecimientos como sus viajes, por ejemplo, como miembro de la tripulación de la nave de carga Rodolfo Aebi en 1933 o a Chile en 1940 huyendo de una relación tempestuosa con Elizabeth. Su breve incursión en la radio en 1932 con un programa semanal que salía al aire los jueves (al que renuncia debido al bajo nivel cultural de los oyentes), e incluso, el cambio de actitud del escritor después de la crisis argentina de los años treinta cuando Arlt asume un rol de periodista que aprovecha la visibilidad de su columna para denunciar las equivocaciones del régimen político; adquieren nuevas dimensiones a la luz de los cambios de su escritura. Otro claro ejemplo es el viaje de Arlt a Europa en 1935, presentado en detalle para explicar el cambio en el modo en que el escritor pasa a concebir su función como cronista de viajes, a partir de los eventos observados en España en los años treinta. Saítta además complementa su relato con otra parte importante del escritor, sus ideas políticas y sus contactos con grupos políticos y

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culturales de izquierda, sus acercamientos y distanciamientos de organizaciones y doctrinas

y el análisis de las distintas teorías al respecto presentadas hasta hoy en publicaciones

previas. Arlt cierra en 1932 un ciclo de su producción literaria y abre otro. Casi por casualidad (debido a su amistad con Leónidas Barletta), descubre el mundo teatral y abandona la narrativa. El teatro y el tipo de comunicación que éste genera le despiertan una fascinación constante que se mantiene hasta su muerte. Saítta destaca la importancia del paso de Arlt de la narrativa a la dramaturgia, la necesidad de experimentar con otros géneros y la

importancia que adquirió el teatro durante los últimos años de su vida. El libro de Sylvia Saítta es un acierto desde dos puntos de vista: nueva información y recopilación del material sobre Arlt. Ella realiza una semblanza certera de la trayectoria estético-existencial del escritor y de su obra. El libro explica perfectamente el cambio experimentado por la escritura de Arlt, sus influencias personales y artísticas y sus acciones. Así, esta obra se yergue como un texto de consulta obligado para el investigador de Arlt y de su época. La autora muestra claramente los avatares sufridos por Roberto Arlt, un hombre que vivió a plenitud sus cuarenta y dos años, y un escritor que en su corta existencia cambió

el rumbo de la narrativa, el teatro y el ensayo argentino, instalándose como una de las grandes

figuras de las letras latinoamericanas del siglo XX.

Wake Forest University

MARÍA TERESA SANHUEZA

DANIEL BALDERSTON. Borges: realidades y simulacros. Buenos Aires: Editorial Biblos,

2000.

Este libro empieza refiriendo una conversación. Es decir que empieza como un cara a cara. Felizmente desatento a la noticia (añeja ya, por otra parte) de “la muerte del autor”, Daniel Balderston comienza contando un encuentro que mantuvo con Borges en 1978. Desde luego que no se trata de un gusto por el mero anecdotario, sino de resaltar un malentendido revelador: en un momento determinado del encuentro, Borges menciona a un dictador del Paraguay; Balderston piensa en Francia, piensa en Stroessner, es decir, piensa en la realidad. Pero Borges, claro, no está hablando de la realidad, está hablando de literatura. En el curso de aquella conversación, el malentendido se aclara prontamente, pero deja su marca. Y esa marca es hasta tal punto definitoria de la literatura de Borges, que parece más que razonable que Balderston comience este libro narrando ese momento de confusión, ese malentendido tan sintomático; siendo que el libro se titula, precisamente, Borges: realidades y simulacros. La confusión entre la historia real y la literatura no se debe a Borges, ni se debe a Balderston; se debe a la conversación entre ambos: al diálogo entre el escritor y el crítico. Porque, en efecto, son las lecturas que Balderston va proponiendo de los textos de Borges las que apuntan con insistencia a esos cruces: los relatos y los cuerpos, los libros y el mundo, las armas y las letras, la narración y el narrador, el canto y el desafío, la escritura