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Cloraracniófitos, Rhadiolarios y Foraminíferos

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María Alejandra Batidas a, Maria Juliana Muñoz a, María Camila Rodríguez a ,Daniela Rosero A a
a
Departamento de ingeniería bioquímica, Universidad ICESI, Cali, Colombia

Los Cloraracniófitos, Rhadiolarios y los Foraminíferos son microorganismos poco investigados en la


actualidad a pesar de que estos han estado presente en la tierra por décadas. Sin embargo por diversas
capacidades que poseen se conoce que son de gran importancia ecológica. Hoy por hoy los
Rhadiolarios, tanto fósiles como recientes, están siendo muy utilizados como indicadores
hidrológicos para conocer eventos oceánicos como corrientes, surgencias y zonas de convergencia.
Por otra parte los Foraminíferos contribuyen a prevenir el cambio climático, ya que fijan enormes
cantidades de CO2 en sus conchas, en forma de carbonato de calcio, evitando que éste pase a formar
parte de los gases de efecto invernadero de la atmósfera, además, registran con bastante precisión en
sus conchas la salinidad y temperatura de las aguas, por lo que son excelentes indicadores paleo-
climáticos.

Otra de las cualidades de estos organismos radica en que son de gran ayuda en procesos
investigativos, por ejemplo, Los Cloraracniófitos se han convertido en precursores como modelo para
comprender los principios de la adquisición de plastidios por endosimbiosis secundaria. La
identificación de parientes existentes de las dos partes de esta amalgama evolutiva permite reconstruir
los eventos endosimbióticos (ya sea conceptualmente o incluso físicamente) que condujeron a una
nuevo linaje de los organismos.

Foraminíferos:
La mayoría de las especies de foraminíferos forman un esqueleto intraectoplásmico
denominado concha, testa o caparazón, y es el motivo de que sean susceptibles de fosilizar
con relativa facilidad. Solo son monotálamos (esqueleto de una sola cámara) los
foraminíferos primitivos. La mayoría de los foraminíferos son politálamos, es decir, su
concha consta de varias cámaras. Estas están separadas por septos que presentan uno o más
orificios de interconexión denominados forámenes que, además, dan el nombre al grupo. El
interior de las cámaras se encuentra forrado por una película orgánica de naturaleza próxima
a la quitina. La concha presenta una o más aberturas principales y además puede presentar
pequeños poros al exterior (conchas perforadas) o carecer de ellos (conchas imperforadas).

Las dos características distintivas de los foraminíferos son la concha y la red de seudópodos.
La célula de los foraminíferos se divide en un endoplasma granular situado dentro de la
concha y en un ectoplasma transparente que emerge de la concha a través de una abertura
principal o de muchas perforaciones. El ectoplasma es el responsable de su construcción,
apoyado por los seudópodos. Existe un flujo continuo de citoplasma entre las cámaras de la
concha, a través de los orificios internos, incluso en las especies con complejos caparazones.
Los septos que separan las cámaras están perforados por uno o más orificios de interconexión
denominados forámenes, los cuales dan nombre al grupo. Su protoplasma está diferenciado
en un endoplasma y un ectoplasma del cual emergen seudópodos retráctiles (en este caso,
reticulopodios granulados) que el organismo usa para la locomoción, captura de presas y
creación de su esqueleto calcáreo.
El ciclo de la vida de los foraminíferos comprende a menudo una alternancia de generaciones
con reproducción asexual y sexual. En el ciclo reproductivo, existen dos generaciones
diferentes:
● Gamonte: De tipo haploide, uninucleado, microsférico (tamaño pequeño) y con
reproducción sexual mediante gamogonia.
● Esquizonte: De tipo diploide, plurinucleado, megalosférico (o macrosférico, tamaño
grande) y con reproducción asexual mediante esquizogonia.
El gamonte inicialmente presenta un solo núcleo y se divide para producir numerosos
gametos, que normalmente tienen dos flagelos. El esquizonte es multinucleado, y después de
la meiosis se fragmenta para producir nuevos gamontes.
Lo foraminíferos viven en los océanos desde 5 m - 5 km de profundidad, tanto en el fondo
(foraminíferos bentónicos) como flotando en la superficie (foraminíferos planctónicos),
desde los polos al ecuador.
Algunas de las aplicaciones de los foraminíferos es que son utilizados como bioindicadores
de temperatura, salinidad, oxígeno, turbidez, e igualmente sus fósiles son importantes en
interpretaciones paleoceanográficas y paleoclimáticas, ya que los cambios en las poblaciones
de estos organismos indican modificaciones en el ambiente.
Por su pequeño tamaño, amplia distribución en mares y océanos, elevada biodiversidad y alta
tasa de cambio evolutivo, sus fósiles son muy utilizados en bioestratigrafía para establecer
biozonas muy detalladas, y así datar y correlacionar rocas procedentes de sondeos, lo cual
les añade una importancia económica relacionada con la búsqueda de hidrocarburos.
Rhadiolario:
La mayoría de los radiolarios presentan un esqueleto perforado. Entre ellos se encuentra las
policistinas que son de naturaleza silícea, amorfo y sin incrustaciones orgánicas, mientras
que los acantarios están compuestos de sulfato de estroncio (celestita). El esqueleto está
rodeado por el citoplasma y una parte se localiza dentro de la cápsula, incluyendo una
microesfera central.
El esqueleto tiene un patrón de perforaciones que contribuyen a disminuir el peso y está
formado por dos tipos de elementos, radiales y tangenciales. Los elementos radiales están
constituidos por espículas, barras de soporte interno o por espinas que sobresalen. Los
elementos tangenciales se constituyen en cáscaras perforadas de muy diferentes formas
La forma radial de su estructura es la primera característica que favorece a la flotación del
microorganismo. También los Radiolarios poseen vacuolas intracapsulares repletas de
lípidos y compuestos carbonados que le ayudan a flotar. Además posee alvéolos de flotación
que son estructuras que desaparecen cuando la célula se agita y aparecen nuevamente cuando
el microorganismo ha alcanzado cierta profundidad.
Finalmente están los pseudópodos, que a nivel de laboratorio pudo observarse que pueden
aferrarse a objetos y hacer mover la célula sobre una superficie, aunque esto nunca ha sido
visto directamente en la naturaleza.
La reproducción de los radiolarios puede ser tanto asexual como sexual. Entre la
reproducción asexual se ha observado bipartición, gemación y fisión múltiple. La
reproducción sexual no ha sido observada directamente, pero se intuye por observaciones de
numerosas células biflageladas, similares a las células reproductivas de otros grupos de
protistas.
Por otro lado, los radiolarios son marinos y pelágicos, constituyendo una parte importante
del plancton. Se encuentran en todos los océanos, incluyendo las latitudes templadas,
tropicales y árcticas. La mayoría vive en los primeros centenares de metros de la superficie
en mar abierto, pero también se los ha encontrado en todas las profundidades, incluyendo las
profundidades abisales. Su morfología está adaptada a la suspensión en la columna de agua
y las diferentes especies viven en diferentes rangos de profundidad.
Los radiolarios presentan capas fosilíferas que son muy útiles para obtener dataciones de
edades relativas, pudiéndolas correlacionar con capas que poseen el mismo contenido
fosilífero y considerarlas de la misma edad (con un buen grado de exactitud).
Gracias a la composición química de sus esqueletos, después de su muerte, los radiolarios
son capaces de preservarse y pasar a formar parte del sedimento, dejando su registro en el
piso oceánico lo cual sirve para determinar qué organismos habitaban las aguas al momento
de realizar un muestreo, infiriendo que la tanatocenosis de radiolarios encontrados tendrían
correlación con los radiolarios vivos y con el tipo de agua que ellos habitaban.
Chlorarachniophytos:
Los clorarachniofitos son algas marinas unicelulares con cloroplastos verdes rodeados por
cuatro membranas. Las células existen como amebas, como flagelados y como quistes. La
célula está cubierta por una pared laminada que rodea los quistes.
Las algas Chlorarachniophytos surgieron a través de un proceso denominado endosimbiosis
secundaria en la que un eucariota phagotroph engulló y retuvo un eucariota fotosintético, de
aquí fueron adquiridos los cloroplastos. La endosimbiosis ocurre debido a que presentan
extensiones citoplásmicas de ramificación con la que capturan presas y conectan unas células
con otras, formando una red.
Debido a la endosimbiosis, el endosimbionte se reduce, y los clorarachniofitos retienen solo
el plastido, un mínimo de citoplasma, el núcleo y la membrana plasmática. Los plastidos son
orgánulos celulares procariotas cuya principal función es la producción y almacenamiento
de importantes compuestos químicos usados por la célula, que están rodeados por 4
membranas
Entre los pares internos y externos de membranas de cloroplasto hay un pequeño volumen
de citoplasma que contiene partículas que corresponden a un orgánulo unido a una membrana
doble conocido como nucleomorfo, el cual como se dijo anteriormente se obtiene de la
reducción del endosimbionte.
Por otra parte, los clorarachniofitos son unicélulas ameboflageladas marinas. La distribución
es mundial con la mayoría de los registros de las localidades tropicales y subtropicales.
Ahora bien, los cloraracniofitos sirven como bioindicadores cuya presencia indica alguna
condición medioambiental definida, y responden fisiológica o conductualmente a sustancias
o concentraciones tóxicas, de origen orgánico o inorgánico, natural o de influencia humana.
BIBLIOGRAFÍA

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ESTRUCTURA Y DINÁMICA DE COMUNIDADES MICROALGALES ASOCIADAS A
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