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DIALOGO PENTECOSTALISMO-IGLESIA CATOLICA.

Introducción:

El diálogo en sí es el fruto de contactos entre algunos


miembros de las Iglesias Pentecostales con el Secretariado
Vaticano para la Unidad de los Cristianos, entre los años 1969
y 1970. Su propósito principal ha sido el que la oración, la
espiritualidad, y la reflexión teológica sea un interés
compartido a escala internacional entre el Secretariado, los
dirigentes de las Iglesias pentecostales y participantes en
movimientos carismáticos de las iglesias Protestantes y
Anglicana, dedicando una atención especial al significado de la
pluralidad de vida en el Espíritu Santo, en su dimensión
experiencial y teológica, y a la vez compartiendo la realidad
del Misterio de Cristo, y haciendo posible testimonio y el
crecimiento conjunto.

1- El Bautismo en el Espíritu Santo.

En el Nuevo Testamento la expresión "bautizar en el Espíritu


Santo" se usa para expresar el bautismo de Jesús que da el
Espíritu al nuevo pueblo escatológico de Dios, la Iglesia. En
el movimiento Pentecostal dicha expresión se entiende como el
aconteciento de una experiencia, distinta a la conversión,por
la cual el Espíritu Santo se manifiesta a sí mismo, dando
poderes, transformando la vida e iluminando la realidad plena
del Misterio cristiano.En este sentido se habla de vida
cristiana, cuando se da apertura al poder transformador del
Espíritu, que distribuye sus dones libremente, aunque de hecho
su acción puede detenerse debido a las infidelidades humanas o
bien promoverse a través de crisis en la vida.
Por ello, la expresión "bautismo en el Espíritu Santo, debe
comprender la experiencia de la realidad cristiana y la fe en
ella.
Ahora bien, por el respeto hacia el Espíritu y sus dones, es
preciso distinguir entre los dones verdaderos y los falsos, en
orden al bien común, la unidad de la Iglesia y su misión en el
mundo.

2-La iniciación cristiana y los dones

El Espíritu Santo mora en todos los cristianos y no solamente


en aquellos que han sido "bautizados en el Espíritu Santo". La
diferencia entre un cristiano compremetido sin esta experiencia
y quienes la han tenido, es un tema de enfoque teológico, de
apertura y expectación hacia el Espíritu Santo y sus dones. Por
ello, es posible que surjan tensiones debido a prejuicios y
faltas de comunicación mutua, cuando se manifiestan los dones
carismáticos en los momentos de renovación espiritual.
En estos momentos es cuando se hace más necesario el
discernimiento de los carismas, cuyo verdadero ejercicio tiene
lugar en el amor y lleva a una mayor fidelidad en Cristo y a su
Iglesia. Se han de distinguir entonces las experiencias
místicas, generalmente dirigidas hacia la comunión personal con
Dios, de las experiencias carismáticas, las que, al tiempo que
incluyen dicha comunión, se dirigen más hacia el servicio
ministerial.

3- La donación del Espíritu y la iniciación cristiana.

El Espíritu Santo se dona como quien nos une con Cristo y el


Padre en una relación personal. En este sentido, el ser
cristiano incluye la recepción de la gracia a través del
Espíritu Santo tanto para la santificación personal como en
cuanto dones que deben ser administrados a los otros. Los
carismas son pues manifestaciones del Espíritu Santo.
En cuanto a esto, no hubo acuerdo acerca de si hay una primera
impartición del Espíritu Santo con la perspectiva de un
ministerio carismático; o si el bautismo en el Espíritu es un
tipo de liberación de algún aspecto ya dado del Espíritu.

4-El bautismo

En el bautismo acontece un tránsito desde el reino de la


oscuridad al reino de la luz de Cristo, a la vez que involucra
una dimensión comunitaria.
En la perspectiva del bautismo, el Nuevo Testamento refleja la
situación misionera de la generación apostólica de la Iglesia,
pero no indica claramente lo que pueda ocurrir con las
siguientes generaciones.
En esta situación misionera se ubica la iniciación cuyos
elementos son la proclamación del Evangelio, la Fe, el
arrepentimiento, el Bautismo en agua y la recepción del
Espíritu. Sin embargo, no hubo acuerdo respecto al orden en que
tales elementos deben suceder.
En lo que se refiere al signo bautismal, se consideró que la
inmersión es la manera más apta de significación del bautismo
aunque la imposición de manos puede utilizarse para expresar la
donación del Espíritu.
Por otro lado al discutir sobre el bautismo de los niños se
observó que si bien los sacramentos son eficaces en relación
con la fe, se afirmó también que la gracia de Dios opera antes
de nuestra experiencia consciente. Asimismo, el bautismo de los
niños sólo llega a ser significativo en el contexto de la fe de
los padres y de la comunidad, por lo que se requiere un
compromiso de los primeros.
Se prestó atención también al problema pastoral de las personas
bautizadas en la infancia que buscan más tarde una nueva
experiencia de bautismo por inmersión. En este sentido, el
rebautismo en el sentido estricto de la palabra, es
absolutamente inaceptable,para los Católicos.Los Pentecostales
no consideraron esta experiencia como una rebautismo. En todo
caso, se acordó que este problema, requiere un estudio futuro.

4-La Escritura, la Tradición

Entre los participantes del diálogo, hubo consenso en el


sentido de que la Iglesia siempre está sujeta las Sagradas
Escrituras. No obstante, el desacuerdo surgió respecto al papel
de la Tradición en la interpretación de la Escritura.
Desde este punto de vista, los movimientos pentecostalistas y
carismáticos han abierto la comprensión de la Escritura a una
nueva relevancia y frescura, desde la cual plantean un desafío
a los exegetas para que adopten una nueva mirada al texto
sagrado.

5-La renovación carismática en las Iglesias históricas.

El diálogo consideró que en el contexto del Movimiento


Carismático hay justificación en las iglesias históricas para
grupos y comunidades dentro de ellas. Por ello la renovación
carismática ha de entenderse como una renovación en el Cuerpo
de Cristo.

6-El culto público.

En lo que se refiere a este aspecto, la Iglesia Católica,


afirmó que su liturgia revisada, permite más oportunidades para
la oración espontánea, y el canto en la Eucaristía y en los
ritos de Penitencia. Los Pentescostales por su parte, aceptan
un grado de estructura en el culto, propio del desenvolvimiento
de su historia.
También en el contexto de la Iglesia Católica, se discutió la
frase "ex opere operato" en relación con la celebración de los
sacramentos. Al respecto, se afirmó también que la fe viva del
receptor de un sacramento es de importancia fundamental.

7- El culto público y los dones.

El culto comunitario es una expresión focal de la vida diaria


del creyente que participa en él,ya que el Señor se manifiesta
a sí mismo entre los miembros de su cuerpo; mediante varios
tipos de expresiones carismáticas. Igualmente está presente, en
la Eucaristía.
En términos generales, los participantes reconocen que ha
habido una creciente comprensión de la unidad que existe entre
la estructura formal de la celebración ecuarística y la
espontaneidad de los dones carismáticos.

8-El aspecto humano.

En los fenómenos carismáticos existe tanto un aspecto humano


como divino. En lo que concierne al primero, estos fenómenos
pueden estar sujetos a investigaciones sicológicas,
linguísticas, sociológicas, antropológicas y de otro tipo, de
cara a proporcionar alguna comprensión al respecto; pero su
aspecto espiritual escapa en último extremo a la pura
investigación científica.
Más concretamente, se presentó un resúmen de la literatura
científica sobre el hablar en lenguas y sobre la fenomenología
del Espíritu Santo; no obstante ninguno de los dos temas se
desarrollaron adecuadamente, proponíendose una consideración
más amplia en el futuro.
Por otro lado, se discutió también la relación entre ciencia y
el ejercicio de los dones. Hubo un acuerdo en el sentido de que
no se ha investigado en esta materia, por lo que se recomendó
un estudio más profundo.

9-Discernimiento de los espíritus.

El Nuevo Testamento da testimonio del carisma del


discernimiento de los espíritus, el cual es esencial para el
ministerio auténtico. Su ejercicio desarrolla en el creyente y
la comunidad el crecimiento de la sensibilidad madura hacia el
Espíritu Santo. Los criterios para confirmar y autentificar la
operación genuina del Espíritu deben basarse en los fundamentos
escriturísticos de la Encarnación, el señorío de Cristo y la
edificación de la Iglesia, siendo la capacidad de juicio de la
comunidad, como acción del Espíritu Santo.
Por su parte, la tradición de la Iglesia Católica entiende que
tal discernimietno debe ejercerse por toda la Iglesia, cuyos
líderes reciben un carisma especial con este propósito.

10-Oración y Alabanza.

La oración tiene dos formas, alabanza y petición, las cuales


tienen un aspecto objetivo y subjetivo. En la oración de
alabanza el objetivo, es el propio culto, la adoración del
Padre en el Espíritu y en la verdad de Cristo, siendo su
aspecto subjetivo las expresiones de dicha oración tales como
el don de lenguas, la alegría, el entusiasmo, etc. En la
oración de petición el creyente siempre distingue entre el Dios
dado, aspecto objetivo y el don divino, aspecto subjetivo.
También se discutió la relación entre la Palabra de Dios y
nuestra experiencia del Espíritu. La primera debe ser un
control y una guía de la segunda; aunque por otra parte la
propia experiencia espiritual invita a leer la Biblia.

11-Temas para discusión posterior

El hablar en lenguas, las disposiciones subjetivas en relación


con el Bautismo en el Espíritu Santo, la relación entre la fe
del individuo y la de la comunidad, la dimensión sicológica de
la experiencia carismática, el exámen del carisma de curación y
la expulsión de demonios, la relación entre sacramentos y la
respuesta personal consciente a Dios, la naturaleza del hecho
sacramental y de la Iglesia, el problema de la interpretación
de la Escritura, los ministerios y dones ministeriales, y las
implicaciones sociales de la renovación espiritual.

12-Carácter de la Relación final.

Este documento no representa la posición oficial de las


Iglesias Pentecostales o de la Iglesia Católica. Más bien ha
sido una ocasión de enriquecimiento mutuo y comprensión,
ofreciendo la premisa para una relación continuada.

DIALOGO ENTRE EL SECRETARIADO PARA LA UNIDAD DE LA IGLESIA


CATOLICA Y ALGUNAS IGLESIAS PENTECOSTALES.
Introducción:

El origen de este diálogo se remonta a los encuentros no


oficiales entre las Iglesias Pentecostales y Católicos en los
años l969 y l970. El mismo revestía un carácter muy específico,
por cuanto su objetivo era una mayor comprensión de la teología
y sus actividades espirituales,teniendo como base teológica
común, la participación de la verdad del Evangelio.

I- El Hablar en Lenguas

Algunos autores del Nuevo Testamento han reconocido al hablar


en lenguas un papel de la vida cristiana. Como tal, dicha
acción no ha desaparecido totalmente en el curso de la historia
de la Iglesia. Por ello se decidió que toda discusión al
respecto debería estar fundada en la Escritura. A su vez, los
Pentecostales han prestado un servicio animando a las
diferentes comuniones a abrirse y permanecer receptivas a estas
manifestaciones espirituales.

II- Fe y Experiencia.

Por experiencia se entiende, en el contexto del presente


diálogo, el proceso o acontecimiento por el cual alguien llega
a una conciencia personal de Dios, de "presencia" como la
Pascua o Pentecostés, o bien de "ausencia", como el de la Cruz,
esto es, un sentimiento de abandono semejante al que sufrió
Jesús en la Cruz. A un nivel más profundo queda la convicción
estable y atenta de la fe, en que la presencia amorosa de Dios
se revela en la persona de su Hijo por el Espíritu Santo.
Ahora bien, en este tema no hubo unaminidad cuando se trató de
reconocer que los no cristianos pueden recibir la vida del
Espíritu Santo. Según el punto de vista de los Católicos,
basado en el Concilio Vaticano II, si bien "es necesario que
todos se conviertan a Cristo reconocido por la predicación de
la Iglesia" (Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia
Nº 7),"todos sin excepción están llamados por Dios a la fe en
Jesucristo y a la salvación (Constitución sobre la Iglesia Nº 1
y 6).
Los Pentecostales mantienen su interpretación de la Escritura,
esto es, los no cristianos están excluídos de la vida del
Espíritu, (Jn 3,3).Por otro lado el amor que es vínculo y la
norma de la vida comunitaria, es el criterio bíblico para el
discernimiento de toda experiencia espiritual.
III-Escritura y Tradición

Los Pentecostales sostienen, al igual que los Católicos que la


Iglesia primitiva reconoció la inspiración de los libros del
Antiguo Testamento. Asimismo, de los primeros escritos
cristianos, la Iglesia iluminada por el Espíritu Santo,
reconoció un cierto número como inspirados.
Los Católicos creen que estas Escrituras han sido transmitidas
por una tradición de fe viva, que ha sido la experiencia de la
Iglesia entera bajo la guía de sus jefes; activando en todos
los aspectos de la vida cristiana y expresándose según la
ocasión, bajo la forma escrita de "símbolos" de textos
conciliares etc. Esta tradición constituye una respuesta a la
Escritura y una actualización de ésta en la vida de la Iglesia.
Los Pentecostales, afirman que existe solo la autoridad de la
Escritura, la que, sin embargo debe ser leída y comprendida con
la iluminación del Espíritu Santo, es decir, sólo puede ser
interpretada con ese Espíritu. Ahora bien, en el interior de
los movimientos pentecostales existe un amplio consenso sobre
los elementos que constituyen el fundamento de la fe cristiana.
Sin embargo rechazan atribuir a este consenso un estatuto de la
Tradición, por temor a que ella vaya en contra del Evangelio.
Respecto a este tema, los Pentecostales además piensan que es
necesaria la prosecución de un diálogo que tenga por objeto las
razones en virtud de las cuales la Iglesia Católica puede
proponer como elementos de fe, doctrinas que van más allá de la
letra de la Escritura, caso de la Asunción de María.

IV- La exégesis.

Entre los exégetas católicos el método de la crítica histórica


ha sido aceptado como un marco de trabajo, por cuanto éste
insiste en el conocimiento del autor antiguo a través de sus
propias expresiones, su contexto cultural y y su cultura
religiosa.
Los Pentecostales rechazan los principios filosóficos y
teológicos de la crítica de las formas, porque están en contra
de la inspiración total de la Escritura. Insisten por ello en
la necesidad de la luz del Espíritu Santo para que el lector
pueda aportar una respuesta de fe y comprender la Palabra de
Dios. Los Católicos por su parte aceptan dicho método,por
cuanto la consideran compatible con una exegésis inspirada por
el Espíritu Santo, principio último de interpretación de la
Escritura.
Ahora bien la forma de exegésis practicada por los
Pentecostales, si bien tiene sus raíces en el evangelismo se
encuentra en un estado de elaboración, tendiendo a una
interpretación literal pneumática.

V-Interpretación de la Biblia.

En caso de conflicto de interpretación de la Escritura, los


Católicos aceptan la guía del Espíritu, manifiesta en la
Tradición viva, ya que Escritura y Tradición están
coherentemente vinculadas, trasmitiendo así la Palabra de Dios.
Paralelamente conceden prioridad a la Escritura.
Los Pentecostales, ante este conflicto, se remiten también a la
guía del Espíritu Santo, pero sin la estructura dogmática
desarrollada por la Iglesia Católica. Existe aquí un peligro de
subjetivismo, pero se confía en la ayuda del Espíritu.

VI-Fe y Razón

Sobre la cuestión de la definición de los límites y valor del


conocimiento religioso, se afirmó que en una epistemología
bíblica no se pueden polarizar razón y fe, aunque de hecho los
Pentecostales insisten más en la inspiración del Espíritu y las
manifestaciones sobrenaturales que en la razón, en la
determinación de los límites y validez de un conocimiento
religioso.
En todo caso se ve que tanto Pentecostales como Católicos
tienen una comprensión común de los elementos de la fe
cristiana, Trinidad, Encarnación, Resurrección, Inspiración
etc. Sin embargo, se insistió en la necesidad de aclarar la
relación entre Escritura y Tradición, expuesta por los
Católicos, en el sentido de que ambas constituyen un sólo
depósito sagrado de la Palabra de Dios (Constitución sobre la
Revelación Nº 10) ya que por otro lado, ellos conceden
prioridad a la Escritura. Asimismo se considera necesario
proseguir la discusión sobre los métodos exegéticos utilizados
por los católicos, crítica de las formas por ejemplo, para
determinar su compatibilidad con los principios pentecostales.
VII-El ministerio de curación en la Iglesia.

Este ministerio es ejercido tanto en la Iglesia Católica como


en las Pentecostales, como parte de su ministerio total;
buscando sobre todo la curación total de la persona En este
sentido, mientras los católicos consideran la unción como
sacramento, los Pentecostales reconocen que ella forma parte
del mandato de ejercer la curación de los enfermos junto con el
anuncio del Evangelio. De hecho en ambas iglesias existen
instancias al respecto, manifiestas en la consagración y
dedicación de personas al cuido de los enfermos.
No obstante en cuanto a la curación hay diferencia de actitud;
mientras los católicos la buscan en ritos sacramentales y
devociones, los Pentecostales enseñan a esperar la curación en
todas partes y en todo tiempo. En todo caso uno y otro
reconocen que Jesús es quien cura y que el creyente se vuelve a
él para obtener la curación. En ambos casos hay una cierta
reserva respecto a las manifestaciones y curaciones milagrosas.
En lo que se refiere a la esperanza de curación se nota en la
Iglesia Católica una nueva toma de conciencia acerca de la
existencia real de la curación fuera del orden sacramental;
existiendo por parte de los Pentecostales una actitud más
activa y dinámica en este sentido.
Por otro lado, el sufrimiento en esta vida es percibido por los
Católicos y por algunos Pentecostales como un instrumento por
el cual se pueden captar el sentido de los sufrimientos
redentores de Cristo, conformándose con él. Sin embargo los
Pentecostales continúan esperando la curación a no ser que una
revelación les indique otra intención por parte de Dios.
En todo caso, existe consenso el elemento fundamental de la
cuestión de la curación es la voluntad de Dios. No obstante aún
existen en lo que se refiere a este tema, algunos temas de
discusión. Tal es el caso de los católicos, que por un lado
rezan individual y comunitariamente por y con los enfermos,
mientras que por otro, sólo el sacerdote puede aplicar la
unción de los enfermos que es un sacramento. Los Pentecostales
hacen esta misma unción, pero no la reservan al ministro
ordenado.
Finalmente para la teología católica actual, la necesidad de
curación se aplica al campo más amplio de las enfermedades de
la sociedad. En este sentido los Pentecostales dudan en aplicar
la curación divina a este campo, aunque se sienten inclinados
en la prioridad de la evangelización como el mejor medio de
efectuar cambios sociales.

VIII-Comunidad, culto y comunión.

Los Pentecostales insisten en la profesión de fe personal en


Jesucristo como base de la comunidad cristiana más que en una
aproximación sacramental y eclesial de la obra de mediación de
Cristo. Por su parte, los Católicos acentúan la conversión al
Dios vivo a través del encuentro personal con Cristo,cuya
acción y presencia se manifiestan en la Iglesia, su ministerio
y los sacramentos.
Por otro lado la celebración de la Eucaristía, Cena del Señor,
conoce importantes diferencias entre Pentecostales y
Católicos.Estos últimos consideran la Eucarístia como el
memorial del sacrificio de Cristo, por medio del cual él está
presente en su muerte y resurrección. Es por lo tanto un medio
privilegiado de gracia y el acto que ocupa el puesto central en
su culto. Para los Pentecostales, la Cena del Señor no es más
que un recuerdo de la muerte y resurrección del Señor,
celebrado en obediencia al Señor, siendo un medio de gracia. En
este mismo aspecto se discutió el hecho del porque la Iglesia
Católica sólo admite a la comunión aquéllos miembros que esten
libres de toda falta grave, mientras que los Pentecostales
admiten a tal acto a todo aquél que reconozca a Cristo como
Señor y haya hecho su propio exámen. Se acordó que esto exigía
muchas discusiones.
Tanto Pentecostales como Católicos reconocen que una fe común
es la base de una comunión en el Cuerpo de Cristo. Esta
significa para los últimos la unidad colegiada entre los
obispos con el obispo de Roma, ejerciendo éste su primacia. Los
Pentecostales aceptan de buen grado la comunión de varias
iglesias autónomas. Asimismo, la Iglesia Católica reconoce la
mediación de Cristo que opera en aquéllas iglesias que no están
en plena comunión con ella; por la palabra, los sacramentos y
ministerios presentes en éstas.

IX-Tradición y tradiciones.

Entre Pentecostales y Católicos, hubo acuerdo sobre el carácter


inspirado del Antiguo Testamento, así como sobre el papel de la
Iglesia en la composición de los libros del Nuevo Testamento y
en la formación del cánon, reconociendo así que la Iglesia ha
precedido al Nuevo Testamento en su forma escrita. En este
sentido, para los Pentecostales, la Iglesia fue formada a
partir de Palabra de Dios, siendo su papel el transmitir,
interpretar y aplicar el mensaje de salvación de Jesuscristo.
Los Católicos en este aspecto insisten en el papel de la
Iglesia como la que detenta la autoridad para reconoer y
formular la verdad del Evangelio bajo forma de enunciados
doctrinales.
De hecho, se reconoce que por su mismo contenido, la Escritura
comporta y exige una interpretación autorizada. Sin embargo,
existe un importante desacuerdo al esta interpretación. Para
los Pentecostales la autoridad viene de un consenso alcanzado
bajo la iluminación del Espíritu Santo. Para los católicos, es
la Iglesia la que interpreta la Escritura, a través del
Magisterio. Ambos ven en la autoridad que interpreta una
expresión del Espíritu Santo. En este sentido los Pentecostales
reconocen la firmeza de la posición católica sobre la
interpretación institucional y colegial de la Escritura, la
cual marca un carácter inalterable en algunos discernimientos.
Sin embargo, les gustaría compartir con los
católicos su experiencia de una dependencia directa del
Espíritu Santo para iluminar e interpretar la Escritura.
Por otro lado, hubo una divergencia mayor sobre la manera de
comprender el papel de la tradición. Los Católicos le dan dos
significados vinculados entre sí. Uno se refiere a la
revelación hecha una vez por todas en Jesucristo, la Palabra de
Dios, proclamada en su forma oral y escrita y a la vez la
respuesta que la comunidad, llena del Espíritu Santo, aporta a
la verdad del Evangelio. En la Tradición así comprendida, la
Palabra de Dios en su forma escrita ejerce una especie de
primacía. El otro significado se refiere a las diferentes
maneras de hacer y enseñar, por las cuales esta Tradición es
transmitida.
Los Pentecostales no concede este valor a la Tradición, a menos
que exista un testimonio explícito de la Escritura.

X-Perspectivas mariológicas.

La doctrina católica sobre María, por ser un punto de


divergencia, era un tema de discusión para los Pentecostales.
Estos están de acuerdo con los católicos al afirmar que los
diversos textos que mencionan a María testimonian su
importancia en el Nuevo Testamento. La divergencia surge de la
doctrina elaborada a partir de estos textos, por cuanto los
Pentecostales afirman que ellos no pueden ir más allá del
sentido evidente del texto, como norma de toda doctrina y toda
experiencia. Los católicos, si bien aceptan el valor normativo
de la Escritura, sostienen además que la Iglesia al rezar y
predicar sobre las Escrituras, puede, por acción del Espíritu,
encontrar en los textos y en total fidelidad a ellos, una
significación que va más allá de la interpretación de los
Pentecostales. En este contexto, los aspectos marianos tratados
fueron los siguientes:

a- La maternidad de María y su veneración.


Católicos y Pentecostales están de acuerdo en que María es la
Madre de Jesucristo, el Hijo de Dios y que como tal ocupa un
lugar único.Ahora bien, en el contexto de las disputas
teológicas del Concilio de Efeso, en el que María recibió el
título de Madre de Dios, se reconoce que lo es al momento de la
Encarnación del Hijo. Ahora bien, en cuanto Madre de Dios, ella
merece un respeto. En este aspecto, los Pentecostales
consideran excesiva la veneración católica a María, de manera
tal que algunas prácticas parecen supersticiones o idolatrías.
Para los Católicos, los Pentecostales omiten, al menos
aparentemente, el lugar de María en el plan de Dios, tal y como
aparece en las Escrituras. Aún admitiendo tales excesos, los
Católicos se han preocupado de subrayar que la devoción de
María es siempre cristológica, a la vez que se han tomado
disposiciones prácticas para corregir tales excesos.

b-La intercesión y las gracias concedidas a María.


Tanto Pentecostales como Católicos enseñan que María no
sustituye de ninguna manera la acción salvadora y mediadora de
Jesucristo. De ahí su fe en que plegarias de intercesión
dirigidas a María, alcanzan a Dios mismo. Los Pentecostales, no
recurren a tales intercesiones, por cuanto no están fundadas en
la Biblia.
En lo que se refiere a las gracias concedidas a María, los
Católicos creen que ellas pertenecen a la tradición de la
Iglesia; lo cual es cuestionado por los Pentecostales. Con ello
dejan entender que las tradiciones referidas a María, no tienen
fundamento escriturístico.

c- La virginidad de María y su Inmaculada Concepción.


Tanto Pentecostales como Católicos reconocen que María era
virgen cuando concibió a Jesús, siendo este hecho una
declaración importante de la filiación divina de Cristo. Ahora
bien, los católicos creen que María permaneció virgen, mientras
que los Pentecostales afirman en base a la Escritura, que ella
tuvo otros hijos y fue la esposa de José.
En este sentido, los católicos consideran que en la tradición,
entendida como la respuesta de la Iglesia al anuncio de la
Palabra de Dios, está la prueba de la virginidad de María.
Asimismo, sostienen que la doctrina de la Inmaculada Concepción
se funda en la reflexión de la Iglesia, hecha a partir del
Antiguo y Nuevo Testamento, mediante textos que constituyen una
teología bíblica mariana fundamentándola; hasta que su
explicitación gradual en la Iglesia, condujo a su definición en
1854.
Los Pentecostales reconocen que María forma parte de los
rescatados y es miembro de la Iglesia, pero no encuentran
ningún fundamento bíblico para la doctrina de la Inmaculada
Concepción, no viendo en ella algún elemento de valor
salvífico.

d-La asunción de María.


Para los Católicos la doctrina de la Asunción de María está
conforme conforme con las enseñanzas fundamentales de la
Biblia, por cuanto María, por su relación única con Cristo
resucitado, como inicio de una nueva creación; alcanza en ella
tal perfección,que la vida del Espíritu alcanza en su persona
el triunfo total; abarcando su presencia plena con Dios, en
Cristo, su Hijo.
La objeción que presentan los Pentecostales, es la ausencia de
testimonio bíblico. En general consideran que María es un fiel
como tantos otros, que espera el día de su resurrección.

XI-El ministerio en la Iglesia.

Aún reconociendo que en el Nuevo Testamento la palabra


ministerio comprende todo lo que responde a la predicación de
la Palabra de Dios, sobre la que se fundan las iglesias, y todo
lo que exige la edificación de la Iglesia en Cristo.
Para los Católicos todos los ministerios contribuyen a la
realización de estos fines, aunque conceden una importancia
particular al ministerio de los obispos, presbíteros y
diáconos.De hecho, consideran que las funciones ministeriales
forman parte del plan de Dios sobre la iglesia primitiva. Sin
embargo creen que la formación progresiva de este triple
ministerio constituye la vía por la cual Dios realiza su plan
y la Iglesia colma sus necesidades de estructura y ministerios.
Los Pentecostales ven el ejercicio del ministerio en todo lugar
donde se da un proceso de conversión y formación de comunidad
eclesial por la predicación de la Palabra de Dios, y donde son
evidentes las manifestaciones del Espíritu Santo.
Los Pentecostales, si bien reconocen la necesidad e importancia
de los ministerios, no hallan en el Nuevo Testamento
uniformidad en la forma de describirlos. Ellos se refieren ante
todo al sacerdocio de todos los creyentes.
Ambas partes reconocen la necesidad de un orden y una
estructura para el ejercicio del ministerio; bajo la guía
siempre del Espíritu Santo, quien ha hecho posible la
adaptación de los ministerios a las necesidades de lugar y de
la época.
Por otro lado, los Católicos ven la necesidad de una
institución de las funciones eclesiales, a la vez que son
conscientes del peligros que presenta el institucionalismo. De
cara a ello, se reconoce el interés de la Iglesia Católica por
el desarrollo del ministerio de todos los creyentes. En esta
misma perspectiva, se suscitó una controversia por cuanto por a
juicio de los católicos, los Pentecostales adolecen de un
reconocimiento del aspecto visible de la Iglesia o del
Sacramento del Orden y ministerio sacramental. Ante esto, los
Pentecostales ven en la ordenación como un reconocimiento de
dones espirituales ya comunicados, concdiéndole la autoridad
necesaria para proseguir su función en el ministerio al que ha
sido llamado.
Entre los católicos el ministerio oficial es un don de Dios que
llama a un candidato, concediéndole una participación especial
en el sacerdocio de Cristo, y que ha de ser discernido por la
Iglesia bajo la forma establecida de disciplina. La ordenación
esta considerada como sacramento que comunica dones gracia,
dones y autoridad de ejercer el ministerio de la palabara, de
los sacramentos y de la cura pastoral.
En lo que se refiere a la sucesión apostólica, tanto Católicos
como Pentecostales creen que la Iglesia vive de la continuidad
con los Apóstoles del Nuevo Testamento. En este sentido, la
fidelidad a su enseñanza constituye una manifestación de
primera importancia. Ahora bien, para los Católicos la sucesión
de obispos, constituye una garantía y manifestación de esta
fidelidad. No así para los Pentecostales que ven en el
dinamismo del Espíritu una garantía más válida de la fe y del
ministerio apostólico. En este sentido, cuestionan a los
Católicos si no han ignorado las exigencias de la vida
apostólica por su insistencia en la sucesión. En respuesta,
éstos confirman tales exigencias para la eficacia del
ministerio, aunque de hecho mantienen que la soberanía en la
acción de Dios para la transmisión de la Palabra y el ejercicio
sacramental, no es anulada por la infidelidad personal del
ministro. No obstante, preveen junto con los Pentecostales, la
retirada de todo ministro manifiestamente indigno.

XII-Cuestiones para nuevos Intercambios.

a- Cuestiones personales de la fe, b-Comunión de los santos y


su relación con la mariología c- Escritura y tradición y d-la
insuficiencia de doctrinas formuladas en un cierto momento de
la historia.

XIII-Carácter de la relación final.

Los participantes del diálogo han intentado presentar con toda


fidelidad la doctrina de sus iglesias, y a la vez conocer las
verdaderas convicciones de fe de la otra iglesia, lo cual no
compromete a ninguna.

III-DIALOGO DISCÍPULOS DE CRISTO-IGLESIA

CATÓLICA

RELACIÓN DE LA COMISIÓN INTERNACIONAL


PARA EL DIÁLOGO ENTRE LOS DISCÍPULOS DE CRISTO
Y LA IGLESIA CATÓLICA
1977-1981

PRESENTACIÓN:
Sólo por el poder de Dios y bajo la guía del Espíritu Santo
pueden los cristianos crecer juntos hacia la unidad. Al
presente, en un espíritu de gratitud, los teólogos y pastores,
que en el curso de estos últimos cinco años han participado en
el diálogo entre la Iglesia Católica Romana y los Discípulos de
Cristo, presentan relación de sus encuentros.

1-INTRODUCCIÓN:
En setiembre de 1977 comenzó un diálogo internacional que debía
durar cinco años entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia
Católica Romana sobre el tema: "APOSTOLICIDAD Y CATOLICIDAD EN
LA UNIDAD VISIBLE DE LA IGLESIA".
Para el desarrollo del tema principal de su trabajo, la
Comisión eligió cuatro temas sectoriales para centrar la
discusión durante cada reunión anual: "La naturaleza de la
Iglesia y los elementos de su unidad"; "Bautismo: don y llamada
en la búsqueda de la unidad"; "Fe y tradición en la vida de la
Iglesia"; "La dinámica de la unidad y la división".

2-NUESTRA VIDA JUNTOS:


Estos cinco años de diálogo entre los Discípulos de Cristo y
los Católicos romanos han sido una fuente de alegría mientras
desarrollábamos entre nosotros una mayor comprensión teológica,
una comunidad y una cierta forma de abordar los problemas
doctrinales. Hemos sido conducidos a una mejor comprensión de
la naturaleza de la única Iglesia de Dios, de la situación de
nuestra llamada común a la unidad en Cristo.

El movimiento de los Discípulos nació de las Iglesias de la


Reforma, pero ha desarrollado entre ellas su propia y singular
posición. En particular, no ha habido una ruptura deliberada,
formal, de la comunión entre los Discípulos de Cristo y la
Iglesia Católica Romana; aunque nuestra historias han sido
marcadas por un sesgo general que en el pasado se reflejaba en
actitudes poco caritativas entre Protestantes y Católicos.

Este diálogo ha representado una liberación, porque tanto los


Discípulos como los Católicos romanos han situado la plenitud
de la comunión en el núcleo de su comprensión de la Iglesia.
Baron Warren Stone pedía por parte de los Discípulos: "Que la
unidad cristiana sea nuestra estrella polar". Alejandro
Campbell proclamaba que: "La unión de los cristianos es
esencial para la conversión del mundo". La misma llamada,
inherente a la tradición católica, ha sido formulada igualmente
para los Católicos romanos por el Segundo Concilio Vaticano:
"Promover la restauración de la unidad entre todos los
cristianos es uno de los fines principales que se ha propuesto
el sacrosanto Segundo Concilio Ecuménico del Vaticano. El
empeño por el restablecimiento de la unión concierne a la
Iglesia entera, tanto a los fieles como a los pastores"
(Decreto sobre el Ecumenismo, N.1 y 5).

Paradójicamente, algunas de nuestra diferencias provienen de


las formas en que hemos comprendido y buscado la unidad
cristiana. Por ejemplo, los Discípulos de Cristo, llamados a
ser los instrumentos de la unidad entre los cristianos
divididos, se han negado a tomar los símbolos como expresión de
la fe definitiva con miras promover la unidad y la comunión
entre los cristianos. Por otra parte, la Iglesia Católica
Romana mantiene los símbolos y el ministerio de Pedro para un
fin idéntico. Nuestro diálogo nos ha ayudado a ver esto, así
como otros contrastes en el contexto del empeño fundamental de
los Discípulos de Cristo y de los Católicos romanos en servir a
la unidad visible de todo el pueblo de Dios.

3-EL ECUMENISMO ESPIRITUAL:


El Espíritu de Dios llama a la Iglesia a la unidad plena, y
trabaja en el mundo para que nazca una humanidad nueva,
mediante la liberación de los hombres de la opresión y de la
alienación que vienen del pecado.

El espíritu llama a todos los cristianos a asumir sus


responsabilidades para dar una expresión auténtica de su unidad
en la vida, en el culto y en la misión. El Espíritu les hace
capaces de superar los obstáculos y les concede el poder crecer
juntos hacia la plena unidad visible.
El ecumenismo espiritual no nos dispensa del cuidado del
Evangelio por los pobres, los marginados, los oprimidos. Antes
bien, los cristianos se hacen a menudo verdaderamente
conscientes de la vínculos que los unen y escuchan la llamada a
la conversión de los corazones, cuando se ven enfrentados al
desafío de promover una sociedad de justicia, de libertad y de
caridad al servicio de la dignidad de todo ser humano.

El ecumenismo espiritual implica una conciencia clara del


pecado de la división entre los cristianos. El ecumenismo
espiritual nos impide, tanto a las comunidades como a las
personas, intentar justificar nuestras divisiones y nos impulsa
a la búsqueda de una vida compartida en una comunidad
reconciliada. El ecumenismo espiritual nos obliga a una calidad
de vida evangélica marcada por la voluntad de ser fieles a
Cristo y abiertos unos a otros. Implica también el
arrepentimiento y la renuncia al egoísmo, así como una que es
la conversión del corazón.

4-BAUTISMO:
El bautismo impulsa a los cristianos hacia la unidad, por él,
una persona se incorpora a Cristo y a su Cuerpo, la Iglesia. La
unida fundamental que Dios nos ha dado está arraigada en el
sacramento y no podría ser destruida. Estamos llamados a un
solo bautismo por el Evangelio, que es la vía de salvación para
toda la humanidad.

Juntos referimos los orígenes de la observancia bautismal al


ejemplo de Jesús, al mandamiento de Cristo resucitado y a la
práctica de la Iglesia primitiva. Tanto para los Discípulos de
Cristo como para los Católicos romanos, el bautismo es un
bautismo impartido con el agua y "en el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo".

En nuestras dos tradiciones se afirma que entramos en una


relación nueva con Dios como hijo suyos y hermanos unos de
otros en Cristo, pues en el bautismo nuestros pecados son
perdonados y llegamos a ser una nueva creación.

I-La relación de la fe personal con el bautismo: Puesto que el


bautismo de creyentes es al forma de bautismo explícitamente
atestiguada en el Nuevo Testamento, la convicción de los
Discípulos es que el rito del bautismo debería estar precedido
por una confesión personal de la fe y arrepentimiento.
Por razones históricas, teológicas y pastorales, los Católicos
romanos bautizan a los niños. Consideran esto como el primer
sacramento en el proceso de iniciación cristiana, seguida de
una educación y de una instrucción cristianas, y culminando en
los sacramentos de la Confirmación y la Eucaristía, acompañada
por una vida de arrepentimiento continuo y de conversión.

Los Discípulos comprenden mejor el lugar del bautismo de los


niños en la historia de la Iglesia. En parte, esto implica
comprender el bautismo de niños en relación con una educación
cristiana tanto en la familia como en la comunidad cristiana.

II-La manera de bautizar: Los Discípulos practican la


inmersión, pensando que tal era la práctica en los tiempos del
Nuevo Testamento y que es la representación simbólica más clara
de nuestra participación en la muerte y resurrección de Cristo.
Los Católicos romanos, apoyándose en una antigua tradición
cristiana, consideran el hecho de verter el agua sobre el
candidato como una manera de hacerlo aceptable, conscientes del
valor simbólico del descenso de las aguas bautismales. Siempre
han reconocido el bautismo por inmersión y a veces lo han
practicado. Los Discípulos reconocen otras prácticas
bautismales, manteniendo su preferencia por la inmersión.

5-FE Y TRADICIÓN:
Nuestras tradiciones están llamadas a anunciar al mundo la
verdad fundamental de la reconciliación con Dios en Cristo,
verdad a la que hemos dado nuestro asentimiento, sellado por el
bautismo en nuestros cuerpos eclesiales separados; sin embargo,
en nuestro bautismo se nos ah dado una unidad radical. Esta
realidad nos obliga en tanto que Iglesia, cuerpo de Cristo, a
testimoniar la fe apostólica en nuestra vida, nuestra
enseñanza, nuestra liturgia, nuestro servicio.

La fe es un don de Dios, concedida tanto a la persona como a la


comunidad. En ambos casos creemos, crecemos en la fe y vivimos
por ella por el poder del Espíritu Santo. Fe que engendra
relación nueva entre los que creen, y compromete a la persona
con Cristo y su Iglesia; es la única fe fundamental que une a
los Católicos romanos, a los Discípulos y a los otros
cristianos en una comunión única en este Espíritu.

La fe de cada creyente es inseparable de la fe de la comunidad.


La fe personal consiste en hacer propia la fe de la Iglesia y
de ello depende su autenticidad tanto como para su alimento. La
comunidad es signo de Cristo en el mundo, llamada a dar
testimonio común de fe y sea "luz en el mundo" y "la sal de la
tierra".

Juntos, los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica Romana


reconocen el papel importante de la Tradición en la vida de la
Iglesia

Los Católicos romanos mantienen que la trasmisión viva el


Evangelio en y por la Iglesia es necesaria para una
formulación, manifestación y aplicación más completas de las
verdades que están en la Escritura, y que la Escritura sola no
podría aportar.

Los Discípulos piensan que el Nuevo Testamento es una expresión


suficiente de la fe, de la doctrina y de la práctica esenciales
para cada cristiano en particular y para las comunidades
cristianas.

La comunión expresada a través de las obras concretas es un


elemento importante de la Koinonía que se abre paso entre las
iglesias. La acción conjunta, tanto de las personas como de las
iglesias separadas, es un factor en la unidad que toca las
mismas raíces de la tarea ecuménica.

El diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica


Romana ha comenzado y debemos vivir ya en la lógica de los que
está aconteciendo. Exige que comencemos ahora, en la mediad de
lo posible, a anunciar juntos al mismo Jesús, dando un
testimonio común de "la esperanza que hay en nosotros"
(I Pe.3:15)

Exige, desde ahora, que nos comprometamos, en la mayor medida


posible, en este proceso de reconocimiento mutuo, que es, en
última instancia, un reconocimiento marcado pro la adoración
del único Señor en quien hemos sido bautizados, que nos alegra
con sus dones, y a cuyo servicio hemos sido llamados.