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“HORA SANTA”

POR LAS VOCACIONES


PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES ALAMO, VER.

EXPOSICION DEL SANTISIMO SACRAMENTO


CANTO:

SACERDOTE:

Creemos, Señor, que estás aquí realmente presente en este sacramento admirable en
que Tú, Creador del universo, vienes a nosotros como pan que nos fortalece en el
camino. PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA

CANTO:

Creemos, Señor. Pero, aumenta nuestra fe, creemos que estás aquí con nosotros, que
nos escuchas, que nos hablas interiormente sin ruido de palabras y que, indefenso desde
el altar, eres un signo elocuente de amor, de donación, de entrega sin límites. PADRE
NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA

CANTO:

Creemos en ti Jesús sacramentado a ti aquí presente queremos alabarte y acogiendo tu


palabra que nos dice “Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”, agradecer
las diversas vocaciones que regalas a la iglesia y pedirte por ellas. PADRE NUESTRO, AVE
MARIA Y GLORIA

CANTO:

MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos jóvenes venimos estar en este momento con Jesús, nuestro Maestro, que nos
invita a no tener miedos; a no tener miedo en arriesgar la vida, a no tener miedo a dar un
paso definitivo en nuestra vida, a no tener miedo en responder a su llamada, es Jesús
quien nos llama y nos anima a dar ese paso sin miedo, ya que él mismo nos dice: no
tengáis miedo que yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo. Hay muchos miedos
entre nosotros, miedo a la novedad, miedo a dejar la comodidad, miedo al qué dirán mis
amigos, etc. “Queridos jóvenes La novedad nos da siempre un poco de miedo, porque
nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que
construimos, programamos, planificamos nuestra vida, según nuestros esquemas,
seguridades, gustos. Y esto nos sucede también con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo
acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total
confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guíe nuestra vida, en todas las
decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de
nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los
suyos. Pero, en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su
novedad. Dios ofrece siempre novedad, trasforma y pide confianza total en Él Por eso te
pregunto: ¿cuáles son tus miedos? Pidamos el auxilio del Espíritu Santo para que él nos
ayude a expulsar todos esos miedos y podamos hoy darle una repuesta a Dios.

CANTO:

ORACION INICIAL

Oh Jesús, Señor de la cosecha, míranos que estamos arrodillados ante Tú presencia


Eucarística, rogándote que dirijas una mirada de misericordia sobre nuestro pobre mundo.
Verdaderamente la cosecha es grande pero los trabajadores son pocos. Por eso envíanos
trabajadores a Tú cosecha. Repíteles nuevamente a la juventud moderna Tú amorosa
invitación de “Ven y Sígueme”. Recuérdales a ellos y a sus padres, que aquellos que
aman a su padre y madre más que a Tí, no son dignos de ser Tus discípulos. Aliéntalos
con la promesa de que aquellos quienes dejan todo por Tí recibirán cien veces más en
este mundo y la vida eterna. Consuélalos con tus palabras que tan a menudo decías a tus
apóstoles: “No Temas”. Pon en sus corazones una chispa de fuego de amor por las
cuales Tú vinisteis a derramar sobre la tierra. Concédeles Señor la gracia que ellos
puedan cumplir Tú último mandato “Vayan por el mundo y prediquen el Evangelio hasta
los confines de la tierra”, para alumbrar la oscuridad del error y quitar el pecado.

CANTO:

LITURGIA DE LA PALABRA

DEL PRIMER LIBRO DE SAMUEL

En los tiempos en que el joven Samuel servía al Señor a las órdenes de Elí, la palabra de
Dios se dejaba oír raras veces y no eran frecuentes las visiones.

Los ojos de Elí se habían debilitado y ya casi no podía ver. Una noche, cuando aún no se
había apagado la lámpara del Señor, estando Elí acostado en su habitación y Samuel en
la suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios, el Señor llamó a
Samuel y éste respondió: “Aquí estoy”. Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí
estoy. ¿Para qué me llamaste?” Respondió Elí: “Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte”.
Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí
y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?” Respondió Elí: “No te he llamado, hijo mío.
Vuelve a acostarte”.
Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había sido revelada. Por
tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo:
“Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”

Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo a Samuel: “Ve a
acostarte, y si te llama alguien, responde: ‘Habla, Señor; tu siervo te escucha’ ”. Y Samuel
se fue a acostar.

De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: “Samuel, Samuel”. Éste respondió:
“Habla, Señor; tu siervo te escucha”. Palabra de Dios… Te alabamos señor

SALMO RESPONSORIAL (SALMO 15)

TÚ, SEÑOR, ERES MI HERENCIA.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;


yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R

Bendeciré al Señor, que me aconseja,


hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R

Me enseñarás el sendero de la vida,


me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto
permanezca. R.

DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en
Jesús, que pasaba, dijo: “Éste es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas
palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les
preguntó: “¿Qué buscan?” Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa
‘maestro’). Él les dijo: “Vengan a ver”.
Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la
tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el
Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano
Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir ‘el Ungido’). Lo llevó a
donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan.
Tú te llamarás Kefás” (que significa Pedro, es decir ‘roca’).

Al día siguiente determinó Jesús ir a Galilea, y encontrándose a Felipe, le dijo: “Sígueme”.


Felipe era de Betsaida, la tierra de Andrés y de Pedro.

Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió
Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael
replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó:“Ven y lo verás”.

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Este es un verda­dero israelita en el
que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le
respondió: “Antes de que Felipe te lla­mara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”.
Respondió Nata­nael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le
contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas
has de ver”. Después añadió: “Yo les asegu­ro que verán el cielo abierto y a los ángeles
de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. PALABRA DEL SEÑOR…GLORIA A TI,
SEÑOR JESÚS.

HOMILIA

CANTO:

REFLEXIÓN:

He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ¡No tengan
miedo!… Abran, aún más abran de par en par las puertas a Cristo. Dice san Juan Pablo II:
¡No tengan miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce! Con
frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de
su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo.
Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitan, pues, se
los ruego, se los imploro con humildad y con confianza permitan que Cristo hable al
hombre. ¡Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna! Breve silencio

He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Ahora nos habla
el papa francisco: “queridos jóvenes ¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo si
dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a él,
¿miedo de que él pueda quitarnos algo de nuestra vida? ¿Acaso no tenemos miedo de
renunciar a algo grande, único, que hace la vida más bella? ¿No corremos el riesgo de
encontrarnos luego en la angustia y vernos privados de la libertad? Y todavía el Papa
quería decir: ¡no! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada absolutamente nada de
lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas
de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la
condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos
libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia
de una larga vida personal, decir a todos ustedes, queridos jóvenes: ¡No tengan miedo de
Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abran,
abran de par en par las puertas a Cristo, y encontrarán la verdadera vida. Amén”

CANTO:

PRECES

Llenos de gozo y alegría por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la buena
noticia a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada, con la mediación
de su Hijo Jesucristo.

 Señor Jesús, que has hecho de la voluntad del Padre tu alimento y tu misión,
enciende en el corazón de los jóvenes una escucha dócil a tu proyecto de amor,
para que hagan de sus vidas una respuesta generosa y fecunda para todos.

 Sacerdote eterno, que has mandado a tus Apóstoles a anunciar el Evangelio hasta
los confines de la tierra, concede a los obispos, presbíteros, diáconos y religiosos,
donar su vida por la construcción y la difusión de tu reino de justicia y de paz.

 Señor Jesús, te presentamos a los jóvenes de nuestro mundo, para que sientan la
fortaleza que viene de ti y no tengan miedo de seguirte en su propia vocación.

 Señor Jesús, que nos has congregado en una sola alma y un solo corazón,
bendice los miembros de nuestra comunidad religiosa, para que vivamos con
mayor alegría y entrega cada día nuestra vocación y consagración.

 Cristo resucitado, dona luz a los padres de los jóvenes en camino vocacional, para
que sean conscientes que una vida a ti consagrada nunca es perdida, sino
transfigurada.

 Señor glorioso, vencedor de la muerte, que nos has donado tu Santo Espíritu, abre
el corazón de los jóvenes a la escucha de tu llamada, para que la Iglesia brille con
nuevas vocaciones verdaderas y santas.

 Señor Jesús, humildemente postrados ante Ti que, movido por tu inmenso amor,
estás presente entre nosotros oculto bajo las especies del pan eucarístico,
queremos poner en tus manos todo lo que somos y tenemos.
En unión con tu Madre, venimos aquí para acompañarte y encontrarte como
Amigo y Luz de nuestras vidas.

 Venimos a pedirte, en espíritu de profunda súplica, por el mundo, por todas las
vocaciones: por tus sacerdotes, por los hombres y mujeres de vida consagrada,
por los misioneros y laicos. De manera muy especial, te imploramos que Tú, oh
Señor y dueño de la mies, envíes obreros para que cosechen lo que Tú mismo has
sembrado en el corazón de las personas

 Necesitamos hombres que presten sus labios para hablarnos de Ti, sus pies para
recorrer todo el mundo predicando tu Evangelio, sus manos para bendecirnos, sus
ojos para ver en ellos reflejada tu mirada de Padre amoroso. Te necesitamos,
Señor. Te necesita el mundo y la Iglesia. Por eso, te pedimos envíanos
sacerdotes, depositarios de tu poder salvador; envíanos misioneros, hombres y
mujeres consagradas que sean luz y sal del mundo.

 Los hombres y mujeres consagrados dejan todo para seguirte, viviendo los
consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, siendo así testimonio de
tu presencia sanadora y liberadora en medio del mundo. Por eso te pedimos sigas
suscitando estas vocaciones en el seno de tu iglesia

 Los misioneros y misioneras, en los lugares más remotos de la tierra, a veces en


medio de la persecución y con riesgo de sus vidas, predican tu Evangelio a
quienes todavía no han oído hablar de ti. Fortalécelos en su misión, sostenlos en
las dificultades para que sigan siendo alegres testigos de tu Resurrección en todos
los rincones de la tierra donde sean enviados

 Inspira y ayuda, Señor, a los sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos que


trabajan en los seminarios y en las casas de formación para que colaboren en la
formación de los nuevos sacerdotes, consagradas y consagrados que la iglesia
necesita para que con nuevo ardor misionero se anuncie la Buena Noticia en
una misión permanente como nos invita el documento de AparecidaTe pedimos,
Señor, por todos aquellos que consagran sus vidas a la pastoral vocacional para
que en nombre de Cristo no dejen de lanzar las redes para dar a la Iglesia las
vocaciones que necesita para cumplir con su misión.

CANTO:
SACERDOTE:

Elevemos nuestra plegaria a Dios padre, por medio de su Hijo Jesucristo la Vid verdadera
y digámosle: SEÑOR JESÚS, PERMÍTENOS PERMANECER EN TI.

Señor, regálanos tu mirada y tus sentimientos, para contemplar la realidad no como juez,
sino como buen samaritano, para reconocer los valores y sufrimientos de mis hermanos, y
nos conmovamos ante sus necesidades. OREMOS

Señor Jesús, permítenos permanecer en ti. Señor, regálanos tus gestos y palabras que
expresan amor a los cercanos y búsqueda de los alejados, para que con alegría y
generosidad podamos servirte con total entrega, sobre todo a los más pequeños.
OREMOS

Señor, regálanos el don de conocerte principalmente por medio de las Sagradas


Escrituras, para amarte y seguirte con radicalidad. OREMOS

Señor, regálanos tu Espíritu Divino para orar, para encontrarnos contigo; crecer en
libertad y docilidad, para realizar tu voluntad y hacer eficaz tu proyecto de salvación en
nosotros. OREMOS

Señor, regálanos la capacidad de dejarnos reconciliar por tu divina misericordia, para


establecer ambientes de reconciliación en nuestro entorno de familia, de Iglesia, de
escuela y de sociedad. OREMOS

Señor, regálanos el don de trasparentar el gozo y la alegría que sólo proviene de tu Divino
Espíritu, como testimonio de la cercanía y del amor de Dios, para difundir la esperanza de
la nueva vida fruto del encuentro contigo. OREMOS

Escucha Señor nuestras súplicas y atiende a las necesidades de tu Iglesia a fin de que
seamos agradables a ti, demos frutos abundantes y todo se convierta siempre en ofrenda
de tu amor. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

CANTO:

ORACIÓN

Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te


pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu
Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú
que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen
ORACION FINAL

Oh, Jesús eterno Sacerdote, no dejes de enviar nuevos sacerdotes, y hombres y mujeres
consagrados a tu Iglesia, pastores según tu corazón. Necesitamos tus ministros.
Necesitamos tus enviados. Ellos son los instrumentos de tu gracia y de tu amor. Ellos nos
consuelan en tu nombre, alimentan nuestra esperanza, robustecen nuestra fe, fortalecen
nuestro amor. Los necesitamos, Señor, porque te necesitamos a Ti, porque necesitamos
tu amor. No nos dejes solos, Señor. Envía obreros a la mies del mundo. Envía
pescadores de hombres que nos atrapen con las redes de tu misericordia. Envía, te lo
rogamos con humildad y confianza, pastores según tu corazón. La mies es mucha. Los
obreros, pocos. Envía, Señor, obreros a tu mies. Te lo pedimos a Ti, que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén

BENDICION DEL SANTISIMO SACRAMENTO

CANTO:

“DINAMCAS JUVENILES ALAMO”


CON CRISTO Y POR CRISTO REMAD MAR ADENTRO