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Las siete Iglesias del Apocalipsis, también llamadas las siete Iglesias de

Asia (en referencia a la provincia romana de Asia), son siete Iglesias


principales de la cristiandad temprana, tal como se mencionan en el Libro del
Apocalipsis o Libro de la Revelación. Según el Apocalipsis, Jesucristo
instruye a su siervo Juan de Patmos, quien se define a sí mismo como «vuestro
hermano y compañero de la tribulación y de la paciencia, en Jesús»
(Apocalipsis 1, 9). El autor se encontraba en la isla griega de Patmos «por
causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús», es decir, se trataba de
un período de perturbaciones y persecuciones violentas contra la Iglesia
naciente.1 La mayoría de los investigadores coincide en que se trataría de un
período durante el mandato del emperador Domiciano.2 Los destinatarios del
Apocalipsis se especifican a continuación:

"Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete Iglesias: a Éfeso, Esmirna,
Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea."

Apocalipsis 1,11

En ese contexto, el término «Iglesias» se refería a las comunidades o


congregaciones locales de cristianos que vivían en cada ciudad,

Las Siete Iglesias de Asia Menor


En los capitulos 2 y 3 del libro de Apocalipsis nos relatan los mensajes dados
por Jesucristo por medio del angel al apostol Juan para las siete iglesias de
Asia Menor. El apostol Juan conocia parte de estas iglesias porque parte de
su ministerio transcurria ahi. Aunque aqui se mencionan siete iglesias, lo
cierto es que habian otras iglesias en la region. Jesucristo menciono a estas
siete porque tienen un significado particular. Segun muchos teologos y
eruditos creen que Cristo nombro en ese orden para sugerir profeticamente
las principales tendencias de la historia de la iglesia.

Efeso - Iglesia Apostólica (Pentecostes-100 DC)


Esmirna - Iglesia Perseguida (100-316 DC)
Pergamo - Iglesia del Mundo (316-800 DC)
Tiatira - Iglesia medieval (800-1517 DC)
Sardis - Iglesia Estatal (1517-1750)
Filadelfia - Iglesia Misionera Actual (1750-1900)
Laodicea - Iglesia Apóstata (1900-????)

Éfeso

Historia
Era una de las ciudades más importantes del Mundo Antiguo, por su posición
geográfica y actividad industrial. Estaba situada al occidente de Asia Menor (hoy
Turquía), entre
Mileto y Esmirna, en el valle del río Caistro, a 5 kilómetros del mar Egeo y entre
las montañas de Koresos. Tenía una extensión de seis kilómetros de diámetro y
era centro importante en la historia de la Iglesia primitiva. Antes a Éfeso se le
conocía como Jonia. Su acceso al mar la convirtió en el principal puerto de Asia
Menor durante el Imperio Romano.

Compartió con las ciudades de Alejandría y Antioquia la supremacía comercial e


industrial en el Mediterráneo
oriental. Durante el reinado del emperador Adriano, a Éfeso se la nombró capital
de la provincia romana de Asia Menor. La historia dice que allí se radico el
apóstol Juan después de su regreso de la isla de Patmos. La tradición (escritos
postapostólicos) afirma que Juan se trasladó a Éfeso a finales del siglo I d.C. para
supervisar y ayudar las iglesias de Asia Menor. El apóstol Juan falleció y fue
enterrado en Éfeso.

Como ciudad, Éfeso fue fundada en el siglo XII a.C., cuando los griegos
comenzaron a colonizar nuevas tierras en el Mediterráneo y se mezclaron con los
nativos de la región, descendientes de habitantes de Anatolia que vinieron del
centro de Asia Menor. En el año 560 a.C. el rey de Lidia llamado Creso
conquisto a Éfeso, restauró el templo de Artemisa y benefició de gran manera a
la ciudad. Tres años más tarde
la ciudad fue capturada por los persas. Uno de los sucesores de Alejandro El
Grande, Lisímaco la reconstruyó más tarde en el 322 a.C. y la embelleció con la
influencia helenista.

.
En el año 133 a.C., Atalo III, rey de Pergamo entregó la ciudad a Roma y estuvo
bajo el dominio romano hasta el año 262 d.C., cuando los godos la destruyeron.
En la era apostólica, Éfeso era el centro administrativo y religioso de la provincia
romana de Asia; algunos de sus oficiales se llamaban asiarcas (Hechos 19:31). El
templo de Artemisa o Diana era considerado una de las siete maravillas del
mundo y estaba localizado al nordeste de la ciudad. Daba nombre a Éfeso y esta
se la llamaba “la guardiana de la ciudad de Éfeso” (ver Hechos 19:35). Este
templo era la estructura de mármol más grande en el mundo helénico. La
superstición y el ocultismo florecieron en gran manera a la sombra del culto de
esta diosa, cuyas características eran semejantes a la diosa cananea de la
fertilidad Asera.
Según el libro de los Hechos, el apóstol Pablo visito a Éfeso dos veces; a finales
de su segundo viaje misionero, cuando iba de prisa hacia Jerusalén (Hechos
18:19-21), y durante el tercer viaje (Hechos 19:1-41). Había en Éfeso una
numerosa colonia judía donde Pablo y sus compañeros Aquila y Priscila fueron
bien acogidos al llegar por primera vez. Pablo se fue para Jerusalén y sus
compañeros permanecieron allí. Fundaron la iglesia en esta ciudad ayudados por
Apolos en el 64 d.C. (Hechos 18:24-26). La segunda visita del apóstol Pablo
duró tres años, pero esta vez la situación era diferente. Al principio los judíos lo
recibieron bien, pero después de predicar tres meses en la sinagoga surgió la
oposición por parte de estos. La predicación del Evangelio por parte del apóstol
Pablo iba acompañada de milagros extraordinarios (ver Hechos 19:11). Fueron
muchas personas que se convirtieron al Evangelio que los fabricantes de ídolos se
vieron amenazados de perder su negocio y provocaron el alboroto que se relata
en Hechos 19:23-41. Timoteo permaneció allí para cuidar la iglesia después de la
partida de Pablo (1 Timoteo 1:3).

Desde la época postapostólica hasta la invasión musulmana, Éfeso fue un centro


eclesiástico
importante. Aquí se celebró, en 431d.C., el tercer concilio ecuménico donde se
condenó la cristología nestoriana (doctrina enseñada por Nestorio que dividía a
Jesucristo en dos personas distintas, una humana y otra divina.). Hoy día el sitio
de la antigua Éfeso ahora lo ocupa la ciudad turca de Seljuk.
Fuente de Trajano en Efeso

El Mensaje a la Iglesia de Éfeso


Muchos eruditos dispensacionales creen que la iglesia de Éfeso representa la
primera tendencia de la historia de la iglesia (desde el Pentecostés hasta el 100
d.C.). Esta iglesia representa la iglesia apostólica. Éfeso significa “deseada o
deseo ardiente”, lo que se piensa que los habitantes eran fervorosos en sus
actividades cotidianas. El Señor le dice a esta iglesia que conocía sus obras y
su arduo trabajo y paciencia y que no puede soportar a los malos. Que ha
probado a los que decían ser apóstoles y no lo son y los ha hallado mentirosos.
El Señor la elogia por no dejarse engañar de aquellos que fingían ser ministros
de Dios y no lo eran y fueron claros en sus señalamientos de ser mentirosos.

Pero lo que no agradó al Señor era que habían dejado “su primer amor”. El
primer amor aquí se refiere a la
búsqueda continua del Señor, comunión con el Espíritu Santo. También se
descuidó de las obras que esta iglesia hacía, que era el cuidado de los huérfanos,
presos y necesitados, estar en constante apoyo en sus necesidades. El apóstol
Juan escribió que “el que dice amar a Dios y aborrece a su prójimo es mentiroso
porque el que no ama a su prójimo que siempre lo ve, no puede amar a Dios, a
quien no ha visto (1 Juan 4:20). También el apóstol Juan escribe en 1 Juan
3:17,18: Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener
necesidad, y cierra contra él su corazón,¿como mora el amor de Dios en él?
Hijitos míos, no
amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. El amor del Señor
era tan grande que les aconsejó a que se arrepintieran y que comenzaran de
nuevo en el “primer amor” que eran las primeras obras. Esto para el Señor era
tan serio que si ellos no obedecían a esta exhortación, el candelero se le
quitaría de su lugar.
Luego el Señor continúa elogiando a la iglesia de Éfeso ya que esta iglesia
aborrecía las obras de los nicolaitas. De los nicolaitas no se sabe mucho, pero se
dice que este partido o secta que surgió dentro de la Iglesia promovía la
inmoralidad e idolatría y trataban de imponer una orden sacerdotal creada por
ellos en las iglesias. Se dice que eran seguidores de un tal Nicolás (en griego
Nikos que significa Conquistador del pueblo) cuyas enseñanzas y obras eran
condenadas en las iglesias de Pergamo (Apocalipsis 2:15) y Éfeso (Apocalipsis
2:6). No se sabe bien quien era su fundador, pero Ireneo y Tertuliano lo
identifican con Nicolás de Antioquia, prosélito (gentil convertido al judaísmo),
que era uno de los siete diáconos que la iglesia de Jerusalén eligió para supervisar
la distribución de alimentos y bienes comunes (Hechos 6:5). Se dice que este
apostató de la fe y fundó este partido o secta, pero esto no es muy claro. Algunas
referencias escritas por Ireneo, Tertuliano y Clemente sugieren que los nicolaitas
continuaron como secta gnóstica hasta el 200 d.C.

El Señor le habla a esta iglesia sobre la bendición para los que vencieren en
medio de las circunstancias adversas. Esta bendición es al que venciere le dará de
comer del Árbol de la Vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios. Esto nos
remonta al huerto del Edén cuando Adán y Eva pecaron al comer el fruto del
Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, y Dios le negó a ellos tener acceso del
Árbol de la Vida (Génesis 3:22-24). El
Árbol de la Vida simboliza el acceso a la Vida Eterna. Este simbolismo se utiliza
en Proverbios 3:18; 11:30; 13:12; y 15:4. Aquí está la promesa para los que se
mantengan fieles, que estos estarán en la Ciudad de Dios, hecha por Él con
Cristo, que es el Árbol de la Vida que está en medio del Paraíso de Dios.

Esmirna

Historia
Esta era una ciudad grande en la costa occidental de Asia Menor, estaba al norte
de Éfeso. Hoy día es la moderna ciudad turca de Izmir que significa mirra o
ungüento. Esta resina se
usaba para embalsamar cuerpos y era aromático. Esmirna significa amargura.
Destruida cerca del 600 a.C., quedo casi desierta hasta 280 a.C. y su alianza con
Roma era conocida por siglos. Esmirna se convirtió en la sede del culto al
emperador, un gran templo dedicado al emperador Tiberio hacia alarde de su
alianza con el Imperio. Durante el siglo I d.C. esta ciudad fue una de las más
importantes de Asia. Rodeaba un muy buen protegido puerto sobre la costa egea
enla desembocadura del río Hermo. Bella y famosa, ostentaba un semicírculo de
edificios públicos llamado “la Corona de Esmirna”. Era una ciudad próspera, en
contraste con la pobreza material de la iglesia allí. Esta ciudad contaba con una
colonia grande y hostil de judíos, cuya hostilidad contra los cristianos les
ganó el apodo de “sinagoga de Satanás”.

El Evangelio llego rápido a Esmirna, presuntamente de Éfeso (Hechos 19:10). La


fidelidad (Apocalipsis 2:10) y el valor abundaron en la iglesia de Esmirna.
Mediante la persecución contra la Iglesia, murieron más de 7,300 cristianos.
Cuando Ignacio de Antioquia iba preso a Roma para el martirio en el 117 d.C.,
escribió en Esmirna cuatro de sus siete cartas (cartas a las iglesias de Éfeso,
Magnesia, Trales, y Roma). Dos de estas cartas se dirigieron a esta congregación
y a su obispo Policarpo. En seis de sus cartas Ignacio ataca una herejía
compuesta de rasgos docetistas, judaizantes y tal vez gnósticos, y promulga como
solución la adhesión al obispo, los presbíteros, y diáconos.

El obispo Policarpo fue perseguido, en el primer intento para asesinarlo no


pudieron, y según la historia lo pusieron en una olla de aceite hirviendo y no lo
pudieron matar. Luego lo trataron de quemar vivo en la hoguera, el viento llevo
las llamas al lado opuesto, de manera que la hoguera quedo consumida y el
obispo quedo intacto. Luego el verdugo se levantó y lo mató con un hacha para el
año 160 d.C. Antes de matarlo trataron a que él negara la fe en el Señor, él dijo:
“Ochenta y cuatro años he servido a mi Señor y nunca Él me ha faltado y mucho
menos me ha fallado, como he de negarlo o blasfemar Su nombre si todo lo que
me ha hecho es bien, jamás lo haré”, y luego lo mataron.

El Mensaje a la Iglesia de Esmirna


La iglesia de Esmirna representa el periodo de la iglesia perseguida (100-316
d.C.). Esta iglesia existió durante el periodo de gran persecución bajo diez
emperadores romanos. El primero fue Nerón, uno de los más crueles. El último
emperador era Diocleciano que extendió su dominio hasta el tiempo de
Constantino en 312 d.C. El Señor conocía el trabajo y obra de esta iglesia, la cual
para aquel momento había empobrecido. A pesar de la persecución, el Señor la
tenía en alta estima. Esta iglesia había probado a muchos que decían ser
creyentes y no lo eran, no estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por el Señor.
Aunque muchos negaron la Fe en medio de la persecución, hubo otros que fueron
fieles, no importándoles sus vidas.
En Esmirna había muchos que incitaban a la persecución contra los cristianos y
los diez días de tribulación que el Señor había advertido en Apocalipsis 2:10,
aunque era un tiempo corto, fue muy sufrido para esta iglesia. Para aquellos que
fueran fieles hasta la muerte el Señor les recuerda la promesa de que ellos
recibirán la “Corona de la Vida” (era el gozo de la vida eterna dada a un
vencedor). El Señor termina hablándole a la iglesia de Esmirna que el que
venciere no sufriría daño de la segunda muerte (Apocalipsis 2:11). La segunda
muerte es la total separación de Dios y de sus ángeles, de aquellos que no se
encontraron inscritos en el Libro de la Vida
(Apocalipsis 20:14). Estos serán echados en el Lago de Fuego y azufre preparado
para el diablo y sus huestes.

Pergamo

Historia
Pergamo era una antigua ciudad de Misia en Asia Menor. Ocupaba un
promontorio entre dos tributarios del río Caicus, donde ha habido una población
desde tiempos prehistóricos. Capital de reinos desde 282 a.C., siguió bajo el
dominio romano como capital administrativa de la provincia romana de Asia
Menor. Pergamo significa literalmente “ciudadela” pero también “compromiso
matrimonial”. Esta ciudad contaba con una biblioteca que guardaba doscientos
mil tomos. Era el centro de mayor culto a ídolos y dioses en el Asia Menor. El
famoso templo del dios Esculapio (el dios de la salud) hizo de esta ciudad el
centro de sanidad milagrosa. El símbolo de este dios era la serpiente, icono de lo
que es hoy la Medicina. Había altares dedicados a los dioses Zeus, Atenea y
Dionisos, que eran muy frecuentados por sus adoradores. El primer templo
dedicado al emperador de Roma se construyó en Pergamo en el 29 a.C., para
honrar a Cesar Augusto y al Imperio. Pergamo era sede en Asia de la religión
oficial del estado. Antipas, (era miembro fiel de la Iglesia, obispo de la iglesia de
Pergamo) lo martirizaron al éste negarse a ofrendar la reglamentaria ofrenda de
incienso al emperador. Lo asaron vivo en una olla de bronce en el tiempo del
emperador Domiciano.
Altar de Pergamo

El Mensaje a la Iglesia de Pergamo


Esta iglesia representa el periodo de la Iglesia mundana (316-800 d.C.). Este
periodo la iglesia invalidó el “pacto o compromiso matrimonial” de guardarse de
este mundo para el Señor. Cayó en idolatría e inmoralidad casándose con el
Estado. El Señor comienza a hablar a esta iglesia: “Y escribe al ángel de la
Iglesia de Pergamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:”
(Apocalipsis 2:12). La espada de dos filos es tipo de la palabra de autoridad
(Hebreos 4:12). El Señor conocía las obras de esta iglesia. Esta iglesia se dice
que complacía los deseos paganos de la ciudad y permitió la inmoralidad e
idolatría. Es la razón que se dice que tiene el trono de Satanás y es que en el
centro de la ciudad de Pergamo había un gigante “trono” que era costumbre del
gobierno de esta ciudad, como símbolo de autoridad. Los habitantes creían que
por tiempo los dioses en turno se sentaban en este trono como reyes y dueños de
esta ciudad.

El Señor amonestó a esta iglesia por la tolerancia a los que retenían la doctrina de
Balaam y de los nicolaitas. Balaam era un profeta gentil que vendió sus servicios
a un rey malvado moabita para
hacer tropezar al pueblo de Israel durante el Éxodo. Balaam significa “desviador
del pueblo” y vendió su servicio a Dios por el amor al dinero y para congraciarse
con el rey de Moab. Este desvió al pueblo de Israel a fornicar con mujeres
paganas (Números 25:1-3), (Números 31:15-16) y a adorar a sus ídolos. Por esta
causa perecieron 24,000 personas (Números 25:9). A pesar de la carnalidad y
débil espiritualidad de parte de esta iglesia, hubo cristianos que no negaron la fe
en Cristo hasta la muerte. Este tipo de adulterio espiritual es
producto de la unión de la iglesia con el Estado. El cristianismo se convirtió en la
religión del Estado. El emperador Constantino (274-337 d.C.) igualó los derechos
de la Iglesia y el paganismo. El motivo principal de unir la Iglesia con el Estado
era más bien político que religioso. Para consolidar su imperio que estaba
dividido, unió los súbditos cristianos con los paganos en un solo pueblo.

Este emperador es el precursor de lo que se conoce como la Iglesia Católica


Romana. Cuando iba para la batalla contra Majencio por la supremacía de
Occidente en el puente Milvio, tuvo una visión que le aseguraba la victoria por
parte de Dios. La “visión” que vio era de un lábaro (la cruz y el monograma de
Cristo) y lo adoptó para él y su ejército. Este emblema es usado hoy en día por el
papado y el Vaticano. El emperador Constantino otorgó privilegios a los pastores
y obispos, e impuso una jerarquía dentro de la Iglesia que era parte del dogma
nicolaita. Esto dividió la Iglesia donde los verdaderos cristianos fieles se
separaron de los que eran leales al
emperador. Inclusive Constantino se dio el título de Pontifice Maximus o
Sacerdote de turno, pero practicaba las costumbres paganas. Dio a los obispos
edificios grandes, hermosos y costosos, hechos de mármol, de piedras preciosas y
raras. Las iglesias se hicieron ricas y famosas. Introdujo una forma carnal e
idolatra de adoración a la Iglesia. Numerosas fiestas y métodos paganos fueron
incorporados a los cultos de los creyentes a fin de agradar a los paganos y
atraerlos a la religión. La Iglesia se alejó de la verdadera Adoración y comunión
con el Señor. Constantino era un hombre que en su tiempo cambió todo el patrón
del verdadero cristianismo para unir la Iglesia con el Estado. Esto es tipo de lo
que el Anticristo ha de hacer durante su gobierno en la Tierra
(Daniel 7:20-25) con el falso profeta y la Gran Babilonia. El Señor le dice a la
iglesia de Pergamo que se arrepintiera, pues si no lo hacía purgaría a la iglesia
con la espada de su boca, o sea la palabra de juicio.

El Señor le dice a esta iglesia que al que venciere le dará del mana escondido.
Según la mitología apócrifa judía, la olla del mana del Arca del Pacto (ver
Éxodo 16:4,31-34), fue escondida por Jeremías, o llevada por un ángel al cielo,
en el momento de la destrucción de Jerusalén en el año 586 a.C., donde
permanecería hasta la venida del Mesías (2 Macabeos 2:4-8). Este mana es el
Pan de Vida, Cristo Jesús, nuestro alimento celestial (Juan 6:31-55; Éxodo 16:4-
35; Hebreos 9:4). La otra recompensa era que se le daba una piedrecita blanca,
que entre los antiguos se le obsequiaba a aquellos que en medio de una
persecución se le daba esta piedra. También a los vencedores en los juegos. Esta
piedrecita es tipo de perfección, la cual aparecía un nombre nuevo que solamente
podría ser visto por el Sumo Sacerdote y por la persona a quien se le obsequiaba.
También cuando los jurados votaban depositaban una piedrecita blanca en una
urna.

Tiatira

Historia
Tiatira significa “sacrificio continuo”. Era una ciudad de Asia Menor fundada
por Seleuco I de Siria en el siglo IV a.C. Estaba en el valle del rio Lico; centro de
asociaciones comerciales. Tenía numerosos gremios de mercaderes, cada uno con
su propia deidad o dios. Era habitada por macedonios y se destacaba en la
confección de
ropa, tintorería, la tinta purpura real, alfarería, y fundición de bronce. Fue
una guarnición fronteriza antes de pasar al Imperio Romano en el 133 a.C. Aun
después de esto conservo su importancia en la industria y en la red de carreteras.
Esta ciudad auspiciaba frecuentemente festividades paganas y orgias. En la
actualidad se le conoce como Akhissar.

Mensaje a la Iglesia de Tiatira


El periodo de esta iglesia de Tiatira (Iglesia corrupta) comprende desde el año
606 d.C. (el Papado Romano) hasta el 1520 d.C. que es cuando comienza la
Reforma protestante cuyo fundador era Martin Lutero. Cuando el Señor le dice a
esta iglesia “El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y sus pies
semejantes al bronce bruñido, dice esto” (Apocalipsis 2:18) significa: que
ninguna cosa se oculta delante de Él,
porque todo lo ve y conoce las intenciones del corazón del hombre. El Rey de
Gloria conocía las obras y enseñanzas paganas de esta iglesia de Asia Menor. Y
el término “bronce bruñido” es que el Señor iba en carácter de juicio. El Señor la
elogia por su amor, su fe, su paciencia y que sus obras postreras son mayores
que las primeras. Cristo la amonesta por tolerar la idolatría y la inmoralidad.
Cuando Él le dice “que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice ser profetisa,
enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas
sacrificadas a los ídolos”, no se sabe a ciencia cierta a quien se refería. Se dice
que en esta Iglesia hay una mujer de gran influencia en la congregación, que está
enseñando falsas doctrinas y desviando a los hermanos a la idolatría y la
inmoralidad sexual. Por esta causa la iglesia complacía a los gremios y grupos de
comerciantes que eran idolatras. De esta forma la iglesia se acomodó a lo que la
sociedad imponía y no según la Palabra de Dios.

Esta Jezabel era un nombre simbólico a que se le daba a esta falsa profetiza,
porque hacía lo mismo que la mujer de Acab e hija del rey Etbaal de Sidón (1
Reyes 16:29-33). Jezabel era manipuladora, controlaba al reino de Israel teniendo
al rey Acab como títere. Era prostituta y hechicera (2 Reyes 9:22). Le gustaba
inducir al mal, tanto a su esposo como al pueblo (1 Reyes 21:25). Perseguía y
mataba a los profetas de Jehová (1 Reyes 18:4) y mantenía a los profetas paganos
de ellos (1 Reyes 18:19).

El Señor le dio oportunidad a la Jezabel de la Iglesia para arrepentirse, de


detenerse y reconsiderar sus errores. Esta Jezabel era de tropiezo para la iglesia
de Tiatira y al ésta no arrepentirse de su pecado, el Señor la “arroja en cama”,
que es juicio tanto físico como espiritual y decreta juicio de gran tribulación y
muerte contra aquellos que la siguieron. Así como Jezabel del Antiguo
Testamento que fue arrojada desde una ventana del palacio por tres de sus
eunucos cuando Jehu vino a Jezreel. Fue mordida y despedazada por los perros
(1Reyes 21:23; 2 Reyes 9:30-37) y también sus hijos y seguidores (2 Reyes
10:11-17).

Esto simboliza el periodo de la asunción de la soberanía papal por el obispo de


Roma, al principio del siglo séptimo hasta la Reforma. Durante este tiempo la
Iglesia adoptó muchas enseñanzas paganas para poder tener una forma de
religión, en la cual podían unir a cristianos y paganos. Muchos de los dioses
de la Roma pagana fueron apropiados y consagrados como imágenes de santos
recibiendo adoración y veneración. La corrupción eclesiástica comenzó desde
los días de Constantino, emperador de Roma y Pontifice Maximus de la
Iglesia.

Con esto comenzó los abusos por parte del Papa instituyendo el sacrificio de
la misa y la venta de las indulgencias. Las indulgencias eran la remisión
parcial o total de la deuda del castigo que se debe a Dios después de que se ha
perdonado la culpa. La teología de las indulgencias consistía que el pecado y
el castigo eterno eran perdonados por la penitencia, la justicia divina
demandaba a que el pecador pagara el crimen en esta vida y entrar en el
pulgatorio. Por esto el pecador pagaba una suma de dinero para obtener la
indulgencia y hacia ayunos parciales, oraciones y buenas obras para que su alma
no fuera al infierno. El único que tenía la autoridad para conceder las
indulgencias era el Papa, aunque delegaba su autoridad a ciertos obispos o
cardenales. En el siglo XII las indulgencias se pusieron en venta para que los
clérigos inescrupulosos obtuvieran dinero y enriquecerse. A los participantes de
las Cruzadas se les ofrecían las indulgencias como pago por
su alma. Como consecuencia de esto surgen las Cruzadas hacia Jerusalén cuyo
propósito era conquistar la Santa Ciudad y arrebatársela a los musulmanes.
Martin Lutero con sus Noventa y Cinco Tesis protestó contra las
indulgencias. En el 1517 en el Concilio de Trento se puso fin a los abusos de las
indulgencias pero no a la doctrina como tal.

Otros abusos como la persecución religiosa y la Santa Inquisición, donde se


torturaban y mataban a los que no
confesaban la fe católica romana y al Papa. A estos la Iglesia Romana los
acusaba de herejes y brujos. Fueron expulsados de España y otras naciones
europeas a judíos y moros. Muchos de los cristianos que perseveraban en la
verdadera fe fueron martirizados y muertos, así como judíos y musulmanes. Por
esto surge la migración de los perseguidos a otras tierras como por ejemplo a
América.

Aun así hay en la Iglesia de Tiratira un remanente fiel al Señor, los que no
conocían las “profundidades de Satanás” (que son las enseñanzas heréticas) y
Cristo le promete que no le impondrá otro tipo de carga, para que no se le hiciera
difícil servir al Señor. El Señor les exhorta a que se mantengan fieles y puros
delante de Dios hasta su venida. También le hace la promesa que al que venciere
y guardare sus obras El le dará
autoridad (Estrella de la Mañana- Cristo, que es toda autoridad) sobre las
naciones en el reinado mesiánico (Isaías 11) en el Milenio (Salmo 2:8; Isaías
30:14; Jeremías 19:11).

Sardis

Sardis era una ciudad muy antigua del Asia Menor. Estaba ubicada a unos 50 km
(30 millas) al sudoeste de Tiatira, al pie del monte Tmol, la Riviera del rio Lico.
Fue la antigua capital del reino de Lidia, que alcanzó gran riqueza en el siglo VI
a.C. bajo el reinado de su último rey Creso. Lidia era un reino rico y muy fuerte,
cuya industria principal era la confección y tintura de vestidos de lana, y
trabajaban en la metalurgia como la producción de monedas. Aun en la era
apostólica era una ciudad prospera gracias al oro del rio Pactolo que atravesaba la
ciudad y al comercio que le proporcionaban cinco carreteras principales. En sus
primeros tiempos era una ciudad fortificada difícil de atravesar gracias a los
acantilados que la rodeaban.

El rey Creso hizo una alianza con Egipto, Babilonia y Esparta para combatir a los
persas, pero luego después de un fallido esfuerzo de tomar a la ciudad de
Capadocia, huyó a Sardis. Los persas lo persiguieron y en el 546 a.C. el rey persa
Ciro, El Grande asedió Sardis. Un soldado persa vio la ruta por la cual un
guerrero defensor descendía de la muralla para rescatar su yelmo que se había
caído y esa noche Sardis cayó y el rey Creso fue castigado y muerto en el 546
a.C. La misma táctica permitió la captura de esta ciudad en 214 a.C., bajo el rey
seleucida Antíoco el Grande y paso a ser ciudad romana en el 133 a.C. El
terremoto de 17 d.C. devasto la ciudad, pero gracias a la generosidad del
emperador romano Tiberio, el historiador Estrabón (26 d.C.) pudo describirla de
nuevo como una “gran ciudad”. Fue reconstruida de nuevo y hoy día permanece
en su lugar la ciudad de Anatolia, establecida durante el periodo Bizantino tardío.
Fue destruida en el 1402 por Temur, descendiente de Gengis Khan.

El Mensaje de la Iglesia de Sardis


Sardis significa “los que salieron” y comprende el periodo de la reforma
protestante que comenzó en 1517 al 1750 d.C. Esto quiere decir que un grupo
escapó de la iglesia papal que estaba llena de abominaciones y apostasía. Este
periodo se conoce como el surgimiento de de la Iglesia estatal (iglesia muerta).
Cuando el Señor dice a esta iglesia “El que tiene los siete espíritus de Dios”
(Apocalipsis 3:1) significa que viene con la autoridad y plenitud total del Espíritu
Santo. También significa poderío y dominio. Y el versículo que le sigue “y las
siete estrellas” significa que Él tiene el control de los siete pastores o ministros
de cada iglesia que se menciona en Apocalipsis 1:11-20 y conoce como estos
están funcionando en sus respectivas congregaciones.

Cuando el Señor dice: “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives
pero estas muerto” (Apocalipsis 3:1) es debido a su autoconfianza, altivez y
apatía espiritual. Confiaba en su gran reputación, pero carecía de humildad,
pensaban que con hacer solo buenas obras se justificaban delante de Dios, pero
era un error porque el Señor los había examinado (Apocalipsis 3:2). Las buenas
obras no siempre indican la condición verdadera del corazón, pero un buen
corazón, que ame a Dios, que tenga comunión con El y obedece el deseo de Dios
para él, produce buenas obras. El Señor le dice a esta iglesia “DESPIERTA”
reaviva lo que aún es rescatable, afirma las cosas buenas que tienes y arrepiéntete
de lo que has caído. También le dice: “Recuerda lo que has recibido” esto es la
adopción como hijos de Dios, mediante Jesucristo, por la salvación. El Señor le
advierte que si no se preparaba vendría como ladrón. Esto es de un juicio
inesperado, sin aviso. El Señor dice en Apocalipsis 16:15: “He aquí, yo vengo
como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, para que no
ande desnudo y vean su vergüenza”. Una persona que esté familiarizado con el
servicio del Templo de Jerusalén sabia a lo que esto refería. Si era encontrado un
guardia del Templo durmiendo durante su turno, a este se lo tomaba y se le
quitaba sus vestiduras y lo dejaban desnudo como castigo. Esto le está diciendo a
la Iglesia de hoy, “Despiértate, prepárate, ciñe tus lomos porque el Señor viene
pronto.”

El Señor la elogia cuando le dice que tiene un remanente que se han mantenido
puros, fieles y firmes en la Fe de Cristo. A estos le hace la promesa de que El
estaría con ellos hasta que se cumpla la promesa, que sus nombres no serían
borrados del libro de la Vida y que serían reconocidos delante de Dios. Esto nos
recuerda que cuando se manifiesta la Reforma Protestante un grupo de la Iglesia
se apartó de la apostasía y abominaciones de la iglesia papal. El movimiento de
la Reforma estimuló y ayudó a que las Sagradas Escrituras se conocieran mejor.
Le dio valor a las Escrituras y en la justificación por la fe.

Filadelfia

Era una ciudad de Asia Menor. Se dice que fue fundada en el siglo II a.C. por
Eumenes, rey de Pergamo, que le puso el nombre de Filadelfia (amor fraternal),
sobrenombre que tenía su hermano Atalo; pero fue el rey Atalo II Filadelfo quien
la fundó. Estaba situada en un extremo del ancho valle del rio Cogamis
(tributario de Hermo), que desemboca en
el mar cerca de Esmirna, en el umbral de una meseta muy fértil, fuente de mucha
prosperidad. Los emperadores romanos querían que los filadelfos civilizaran a
los autóctonos del interior de Lidia. Esta región era sacudida por frecuentes
terremotos y el más violento fue en 17d.C. que destruyó la ciudad. Debido a estas
convulsiones sísmicas no cesaban, los habitantes se trasladaron a las afueras de la
ciudad a vivir en tiendas de campaña. Luego de recibir una contribución imperial
para su reconstrucción, la ciudad recibió el nombre de Neocesarea; luego bajo el
emperador Vespasiano tomó el nombre de Flavia. Debido a sus numerosos
festivales religiosos la apodaron
“Atenitas”.

El Mensaje a la Iglesia de Filadelfia


El periodo de esta iglesia comprende del 1750-1900 a.C., que es la Iglesia
Misionera, la Iglesia de hoy. El Señor la elogia por su fidelidad, devoción al
Señor y por guardar Su Palabra. Cuando el Señor dice: “…el que tiene la llave de
David…” significa que El tiene toda la autoridad y de toda autoridad delegada.
Cuando el Señor habla sobre la llave de David a Filadelfia, le está dando un
recordatorio a lo sucedido en Isaías 22:15-25 que trata sobre el juicio de
Sebna. Sebna (vigor juvenil o florecimiento) era tesorero de la casa del
Templo. Dios decreta un juicio contra este por su autoconfianza y falta de
confianza al Altísimo. Esta excava para sí mismo un sepulcro en la roca en un
lugar visible próximo al Templo. Él pensaba que sobreviviría el siglo en el
mismo lugar y que moriría en paz y que sería sepultado en ese sepulcro, pero por
boca del Profeta se cumple que su carrera terminaría y moriría en el exilio. Dios
traspasaría su gobierno a Eliaquim (Dios reedificara) a quien Dios le entregaría
las llaves de David su padre para que el fuese consejero de la casa de Judá. Todo
esto da a entender que Dios levanto y bendijo la Casa de David y que El hizo
además la cerradura y sobre todo la llave de ella. Desde entonces todo aquel que
era el tesorero del
Templo obtenía la llave de David.

El Señor conocía las obras de esta Iglesia que eran buenas y llenas de amor y que
el enemigo no descansaba para ser que la bendición de la Iglesia no fuera
posible. El Señor conocía también las dificultades que confronto la Iglesia de
Filadelfia tanto espirituales como físicas, pero El Señor le dice que tiene una
puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, esto es la oportunidad de Evangelizar a
las Naciones enseñando la Palabra de Verdad que liberta al mundo y también con
esto tendría el respaldo de Dios. Esta Iglesia mantiene abierta la puerta de la
Salvación al mundo. Dándole a entender que Él tiene el control de todo en la
Iglesia.

En esta Congregación había más miembros negativos que positivos, pero los
positivos no negaron al Señor a
pesar de las persecuciones que había en ese tiempo. El Señor conocía quien le
buscaba de todo corazón y quien era irreverente y falsante, por tal razón El Señor
los llamo “Sinagoga de Satanás”. La palabra “judío” aquí significa “aquellos que
alaban a Dios”. En el tiempo de esta Iglesia para el Siglo I, la Iglesia fue
perseguida por Trajano, la cual paso por persecuciones terribles. Esta Iglesia fue
la más fiel de todas y nunca negó la fe. La Biblia dice: en Apocalipsis 3:10 “Por
cuanto has guardado la palabra de mi paciencia (aquí se refiere a la tardanza de
Su Venida o el levantamiento de la Iglesia), Yo también te guardare de la hora
de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que
moran sobre la tierra”. Esta palabra no solamente fue para aquellos días de
persecución que hubo, sino que está hablando también de la Gran Tribulación,
que ya Cristo había profetizado. Esta Iglesia que es la Iglesia de hoy no pasará
por la Gran Tribulación, sino que será arrebatada al Cielo a celebrar las bodas del
Cordero. La razón que Cristo habla a la Iglesia de su pueblo que esté preparado
para que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que
vendrán. “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de
escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en
pie delante del Hijo del Hombre”. (Lucas 21:36)

El Señor le dice en el versículo 11, la promesa de que El vendría pronto y le


advierte que retenga lo
que tiene para que ninguno tome su corona. Se cree que Filadelfia era una ciudad
de Reyes y sabemos que las coronas son símbolo de Realeza y de Gloria, y que el
enemigo se ha empeñado de arrebatarnos nuestras bendiciones. Todas estas
Iglesias de Asia Menor fueron destruidas por lo Mahometanos, en el Siglo XIV,
por Tamerlam o Timur Lenk, pero la Iglesia fiel se mantuvo y por eso a la ciudad
de Filadelfia la llamaron, “Alashir”, que significa ciudad de Dios. El Señor le
hace la promesa de que al que venciere le haría columna en el Templo de
Dios. En tiempos antiguos cuando se quería honrar a alguien noble se erigía o se
dedicaba una columna en un Templo o estructura. En el templo de Salomón en la
entrada había dos columnas (estas eran columnas de bronce de diez metros de
altura y dos metros de diámetro, cada una con un capitel adornado de lirios y
granadas), una se llamaba la columna de Jaquin (Jehová establecerá) y la otra la
columna de Boaz (Fortaleza). Estos nombres son la primera palabra de los
oráculos reales que aparecían labradas en estas: “Jehová establecerá tu trono para
siempre” y la otra es “En la fortaleza de Jehová se gozara el rey”. Esto
nos da a entender que los que somos fieles hasta la muerte somos fundamento
que sostienen el Templo, columnas que sostienen el edificio y que seriamos el
detalle especial de Dios en todas las cosas. No vamos a carecer de nada porque
Dios suplirá todas nuestras necesidades y tendremos como un sello el Nombre de
Nuestro Dios indicando la identificación de los fieles con Dios, la Posesión
Divina, la Ciudadanía Espiritual.
Laodicea

Era una ciudad de Asia Menor, situada en Frigia, en el valle Lico, que en la
actualidad se le conoce como Latakia. Esta ciudad fue construida por el rey
seleucida Antíoco II alrededor del año 250 a.C., en honor a su esposa Laodice, la
cual más tarde se envenenó. Era una ciudad arrogante por su riqueza comercial,
que después de un desastroso terremoto en el 60 a.C. se dio el lujo de rehusar el
subsidio imperial ofrecido para su reconstrucción. Su localización sobre una
transitada carretera hizo de
ella un centro bancario. Sus productos distintivos eran las ropas y alfombras de
una brillosa lana negra, polvos y medicamentos como colirio (ungüento que se
usaba para tratar la miopía) y otros. Pero su ubicación tenía una desventaja,
porque la obligaba a abastecerse de agua desde las termas de Hierapolis por una
red de tubería, el agua llegaba tibia y provocaba vómitos en muchos casos. Es
probable que el evangelio llegara temprano a esta ciudad, por agencia de Epafras
(Colosenses 4:12). La Iglesia que estaba en esta ciudad ya no existe, por su
desobediencia fue destruida por completo por el guerrero asiático Temur en el
año 1042.

El Mensaje a la Iglesia de Laodicea


Laodicea significa “juicio de naciones” o “apostasía de los últimos tiempos”.
¿Comprende el periodo de la Iglesia desde 1900-????? El Señor comienza
hablándole a esta iglesia: He aquí el Amen, el testigo fiel y verdadero, el
principio (el origen de todas las cosas) de la Creación de Dios, dice esto:”
(Apocalipsis 3:14). Aquí le dice que Él es el Eterno, el Dios Verdadero, el
Todopoderoso. Él se está identificando como el Amen que significa “así sea” en
otras palabras, el garante de todas las promesas divinas, que El conoce todo lo
que se hace bien o todo lo que se hace mal, confirmando que Él es el
Soberano. La iglesia de esta ciudad se vanagloriaba de las obras y de las riquezas
que tenía. Se creía autosuficiente rehusando depender de Dios. Por Eso el Señor
le dice que conoce sus obras y compara su condición espiritual con las aguas
termales que causaban vómitos “por cuanto eres tibio, y no frio ni caliente, te
vomitare de mi boca”, por su arrogancia y carnalidad. En Apocalipsis 3:17
dice: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa
tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego
y desnudo.” Esto es por que como esta iglesia se creía autosuficiente, satisfecha
de sí misma y que materialmente no le faltaba nada, pero era raquítica
espiritualmente y ciega. Cuando el Señor le dice que es miserable, esta palabra
significa “algo digno de misericordia, desamparada que no tiene protección, ni se
puede amparar en nadie”. Una iglesia sin el respaldo de Dios es una iglesia sola,
triste y desamparada, engañada por el enemigo.

En el versículo 18 dice: “Por tanto, yo te aconsejo que de mi


compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para
vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; unge tus ojos con
colirio, para que veas”. Esto es que la iglesia necesitaba desesperadamente de la
gracia que regenera, las vestimentas de la justicia de Dios y la unción del Espíritu
Santo para que ilumine los ojos de su corazón. En esta ciudad había una
compañía de telas, el material era como una lana negra que las pintaban de
blanco, de esta manera hay muchos creyentes que viven en una santidad falsa, de
apariencia de piedad, pero con corazón entenebrecido. Viven engañados
creyendo que pueden ocultarse de la presencia de Dios. Son carnales, sin frutos
del Espíritu Santo, orgullosos, vanagloriosos, sin amor a Dios ni al prójimo;
creen que por ir a la iglesia y cantar coritos tienen el Cielo gano, pero realmente
están condenados al infierno. El Señor exhorta a que los creyentes no tomen la
forma de pensar del mundo, no dar valor a los éxitos mundanos y que reconozcan
que los bienes de este mundo no tienen valor en el cielo. Dios desea
consagración total, en todas las esferas, física, emocional hasta intelectualmente.
En el versículo 19 el Señor está diciendo a la Iglesia que El sabe todo lo que han
pasado en la trayectoria espiritual como Iglesia. El cuidó todo el tiempo a esta
iglesia hasta que llegó el momento de tomar las cosas en serio y los mandó a que
se arrepintieran, pero no obedecieron. En el verso 20 el Señor en Su misericordia
le está dándole oportunidad para que recapaciten de su conducta, pero no
obedecieron. El Señor dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en
mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”
(Apocalipsis 3:21,22) Es la promesa de Cristo a los que son fieles y verdaderos,
que todo lo que El recibió del Padre, El lo compartirá con ellos.
a vida del apóstol Juan estaba cerca de su final cuando escribió el contenido del libro de
Apocalipsis, alrededor de 95 e.c., y es posible que Juan se encontraba nuevamente en Éfeso
después de su exilio cercano a la isla de Patmos. En las dos partes anteriores de esta serie,
hemos cubierto los mensajes de apertura a las siete iglesias. Antes de recurrir al resto del
libro, con sus potentes imágenes y símbolos apocalípticos, recordemos a la audiencia de
Juan, su conocimiento y su experiencia.

EL CONTEXTO DEL APOCALIPSIS


Después de la partida de Jesús, la comunidad de sus seguidores continuó con las creencias y
prácticas del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, fortalecidos con un nuevo entendimiento por
el Espíritu Santo. Sabían que las Escrituras hebreas eran un todo unificado. Así, cuando las
siete iglesias y posteriormente la Iglesia en general leyeron los escritos de Juan, conectaron
muchas cosas que él dijo con ese cuerpo de la Escritura y también con la enseñanza oral y
escrita más reciente que habían recibido. Para ellos, las Escrituras hebreas y los escritos
inspirados que le siguieron representaban la práctica y la creencia unificadas.

La única forma de que los llamados entendieran el Apocalipsis fue mediante el Espíritu
Santo y contextualizando la larga carta a la luz del resto de las Escrituras. Cuando se lee la
Biblia de manera integral, el Apocalipsis es consistente con sus otras partes. Esto significa
que, en particular, Ezequiel, Daniel, Zacarías, Jesús, Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo,
Santiago, Pedro y Judas hacen una contribución significativa al marco y contenido
del Apocalipsis.

Por ejemplo, la descripción del trono de Dios (Apocalipsis 4) recuerda la visión similar de
Ezequiel (Ezequiel 1). En los capítulos posteriores de su profecía, Ezequiel escribe acerca
del establecimiento del reino de Dios en la tierra. Esto encuentra paralelos en los capítulos
finales de Apocalipsis.

Los conocidos Cuatro Jinetes del Apocalipsis (Apocalipsis 6) recuerdan la descripción del
profeta Zacarías de cuatro caballos similares (Zacarías 1 y 6) y de la respuesta privada de
Jesús a sus discípulos sobre el fin de la era en Mateo 24. Allí también hizo referencia al
libro de Daniel y a los eventos específicos que se avecinaban en el Medio Oriente (Mateo
24:15). Además, Él mencionó su propio retorno en el tipo de lenguaje encontrado en
Apocalipsis 19.

Las visiones de Daniel, en las que varios imperios que han gobernado el Oriente Medio
están representados por una estatua de un hombre y por varios animales (véase Daniel 2, 7
y 8), son paralelas a las extrañas bestias en las visiones de Juan en Apocalipsis 13 y 17.

El apóstol Pablo escribió acerca de la segunda venida de Cristo en cada una de sus cartas,
también de un conjunto de siete iglesias locales o regionales—en Tesalónica, Corintos,
Galacia, Roma, Colosas, Éfeso, y Filipos. De igual manera en cartas personales a los
pequeños grupos de creyentes bajo su cuidado, Santiago, Pedro y Judas todos escribieron
sobre el gran evento futuro que eclipsaría la «era presente». Es en la naturaleza de dichos
mensajes que están destinados principalmente a una pequeña parte del todo. Para las siete
congregaciones en Asia Menor de finales del primer siglo, las Escrituras eran
todo el trasfondo de los eventos del fin registrados en el Apocalipsis.

Está claro que muchas partes de la Biblia están interconectadas y son


consistentes entre sí. Cuando conectamos los puntos, se hace obvio que un día
Dios intervendrá para resolver los problemas humanos. A través de Juan, a los
seguidores de Jesucristo se les ha dado conocimiento sobre el plan de Dios de
traer a cierre el reino de los hombres y al fin establecer el reino de Dios. Lo
que no pueden saber de antemano es precisamente cómo se cumplirá cada
profecía. Pueden conocer los contornos de cómo la sociedad se desarrollará
hasta que Dios deba intervenir. No pueden saber la hora del regreso de Cristo,
así como ni Cristo mismo lo sabe. (Mateo 24:36). Pero pueden estar
preparados para ese día por la vigilancia personal acerca de su estado
espiritual y así estar listos (Mateo 24:44).

El Trono de Dios

Siguiendo los mensajes a las siete congregaciones, Juan es tomado en visión a


través de una puerta abierta al trono de Dios. Este privilegiado acceso le
permitirá ver «lo que debe suceder después de esto» (Apocalipsis 4:1, Reina-
Valera Actualizada 2015 a lo largo). Esta sección de la narración de Juan
continúa a través del capítulo 6:17 además de ser la más larga de las seis
escenas de la cámara del trono (las otras se encuentran en 7:9–17; 11:15–19;
14:1–5; 15:2–8; y 19:1–8). Da la introducción de todas las restantes visiones
del libro.

En el capítulo 4, Juan ve El trono celestial del Padre con el telón de fondo de


un arco iris que se asemeja a una esmeralda, descansando sobre un mar de
cristal, rodeado por cuatro criaturas angélicales con la cara de un león, un
buey, un hombre y un águila. Adicionalmente, existen otros 24 seres
angelicales, llamados «ancianos», que lo adoran junto con las cuatro criaturas
en el trono. Gran parte de esta descripción del trono de Dios es una variación
de las visiones en Ezequiel 1: 4-28 e Isaías 6, mientras que el consejo celestial
está indicado en 1 Reyes 22 y Job 1 y 2, entre otras referencias. Juan describe
a los ancianos adorando y diciendo a Dios, «Digno eres tú, oh Señor y Dios
nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder » (Apocalipsis 4:11). Esto es
contrario a la adulación ofrecida a los emperadores romanos a quienes
también se les dirigía como «nuestro Señor y nuestro Dios». Solo que el Dios
de la visión de Juan es el que «creó todas las cosas, y por su voluntad existen y
fueron creadas» —cosa que los emperadores no podían aseverar.

El capítulo 5 introduce lo que Juan vio y escuchó después: el Cordero de Dios


(Cristo) como el único digno de romper los siete sellos de un misterioso rollo
en las manos de Dios, de acuerdo a las alabanzas de los seres angelicales. Esto
inmediatamente lleva al destape de seis de los sellos (Apocalipsis 6:1–17),
seguido de un interludio (capitulo 7) y después el destape del séptimo sello
(Apocalipsis 8:1). Cada sello representa una condición o evento en el
escatológico plan de Dios. Nuevamente, la razón por la cual Juan entrega la
información es porque es «la revelación de Jesucristo, que Dios le dio para
mostrarle a sus ciervos de las cosas que deben pasar pronto»
(Apocalipsis 1:1).

Los Siete Sellos


Al romper Cristo los primeros cuatro sellos, cuatro caballos y sus jinetes
(Apocalipsis 6:2-8) están libres para vagar por la tierra. El primero es un
caballo blanco, su jinete lleva un arco y lleva una corona. El jinete sale
«conquistando y para conquistar». Él sería reconocible a la audiencia de Juan
como Apolo la figura del dios del sol y representa el engaño político-religioso,
arquetípico del falso mesías. Luego viene un caballo rojo brillante con un
jinete que lleva una gran espada, lo que significa guerra endémica. Quitó «la
paz de la tierra», para que se matasen unos a otros. El tercero es un caballo
negro; su jinete lleva una balanza en su mano, y una de las voces celestiales
indica que lo que sigue son la carestía y hambruna. El cuarto caballo es pálido
(gris o amarillento) representando pestilencia y enfermedades. Muerte es su
jinete, acompañado por el sepulcro. Las secciones apocalípticas de los
Evangelios sinópticos proporcionan un fondo útil en la comprensión de estos
caballos y sus jinetes. Jesús explicó que varias condiciones a largo plazo
precederían Su regreso. Incluyendo el engaño mesiánico, la guerra, el hambre
y la pestilencia; Véase, por ejemplo, Mateo 24:3–8; Mark 13:5–8; y
Lucas 21:8–11.

Cuando el quinto sello es roto, los mártires de Dios a través de los siglos
gritan por ser vengados, preguntando cuánto tiempo más deben esperar. Se les
dice que un poco más de tiempo debe pasar hasta que otros que aún no han
sido perseguidos cumplan su fin (Apocalipsis 6:9–11). A continuación, el
quinto sello corresponde a la persecución de los seguidores de Cristo
mencionados en Mateo 24:9–10.

Un gran terremoto acompaña el destape del sexto sello (Apocalipsis 6:12-14).


Hay disturbios en los cielos: la luna se vuelve roja como la sangre, el sol se
vuelve negro, las estrellas caen del cielo, que se enrolla como un pergamino.
Esto es paralelo a las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo:
«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se
oscurecerá y la luna no dará su resplandor. Las estrellas caerán del cielo y los
poderes de los cielos serán sacudidos» (Mateo 24:29).

Antes de describir los eventos relacionados con la ruptura del séptimo sello,
Juan nos habla de dos grupos selectos de personas (Apocalipsis 7:1–8, 9–17).
El primero son los 144,000 que están protegidos por Dios (con un tipo
diferente de sello) de los peores aspectos de Su intervención. Esto es una
reminiscencia de un pasaje en el libro de Ezequiel, donde un ángel pone una
marca de protección en la frente de aquellos que están preocupados por el
pecado en la ciudad de Jerusalén (Ezequiel 9:4–6). Los 144,000 se enumeran
en grupos de 12,000 de 12 de las tribus de Israel. Se ha explicado que el grupo
completo son las 12 tribus x 12 apóstoles x 1,000—no como numero literal
sino como símbolo de los elegidos de Dios a través del tiempo. En Apocalipsis
14:1–5, aparecen con Cristo sobre el Monte de Sion. Dice que estos «siguen al
Cordero a donde quiera que va. Estos han sido redimidos de la humanidad
como primeros frutos para Dios y el Cordero» (versículo 4). Nuevamente
vemos que Juan escribe a beneficio de la Iglesia, animándoles con un
panorama de su futuro.

El segundo grupo mencionado en este capítulo de interludio es mucho más


grande y se encuentra presente durante el tiempo final «la gran tribulación»
(véase Mateo 24:21). Este es el medio por el cual entran en una relación eterna
con Dios.

La descripción de Juan del séptimo sello comprende inicialmente los capítulos


8:1 a 11:19. Esta longitud es necesaria para describir la naturaleza séptuple del
séptimo sello. Dividido en siete eventos separados anunciados por trompetas
angelicales, la apertura de este sello inicia la cuenta atrás para el regreso
de Cristo.

Las Siete Trompetas

Siete ángeles que asisten al trono de Dios reciben cada uno una trompeta. Las
primeras cuatro trompetas precipitan plagas que caen sobre la tierra. Primero
vienen granizo, fuego y sangre que devastan un tercio de los árboles de la
tierra y la yerba. La siguiente es una plaga en lo que parece ser una montaña
ardiente lanzada al mar y que afecta a un tercio del mar, a sus criaturas y a los
barcos que la navegan. Cuando el tercer ángel suena la trompeta, una estrella
llameante cae a la tierra envenenando un tercio de ríos y manantiales. Muchas
personas mueren como resultado. La cuarta plaga golpea al sol, la luna y las
estrellas, borrando un tercio de su luz. Un águila vuela advirtiendo el sonar de
la tercera trompeta «Ay, ay, ay de los que habitan en la tierra»
(Apocalipsis 8:6–13).

El toque del quinto ángel (Apocalipsis 9:1-11) hace que una estrella caiga del
cielo y abra el Abismo o «pozo del abismo», liberando poderes demoníacos
sobre la tierra para atormentar durante cinco meses, pero sin matar, a los que
no han sido sellados El líder de los demonios se llama Abadón y Apolión
(«destrucción» y «el que destruye»). Él es Satanás el Diablo.
Más desolación aguarda con la plaga de la sexta trompeta. Cuatro ángeles que
han sido atados junto al río Éufrates son liberados, posiblemente un símbolo
de cuatro naciones en esa región. Con una caballería de 200 millones, su tarea
es destruir un tercio de la humanidad. A pesar de la destrucción, «Los demás
hombres que no fueron muertos con estas plagas ni aun así se arrepintieron de
las obras de sus manos, para dejar de adorar a los demonios y a las imágenes
de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera, las cuales no pueden
ver ni oír ni caminar. Tampoco se arrepintieron de sus homicidios ni de sus
hechicerías ni de su inmoralidad sexual ni de sus robos» (versículos 20–21).

Antes de que suene la séptima trompeta, dos capítulos en relieve explican que
Juan tiene la comisión de profetizar de nuevo «acerca de [o, traducido de
mejor manera, ‘contra’] muchos pueblos y naciones y lenguas y reyes»
(Apocalipsis 10:11), así como de dos testigos que vendrían para advertirle al
mundo de la venida de Dios y su final intervención (Apocalipsis 11:3–12). El
mensaje de Juan viene simbólicamente en la forma de un rollo que él debe
comer, que es amargo y dulce. Así como el profeta Ezequiel quien tuvo una
experiencia similar con la palabra de Dios (véase Ezequiel 2:8–3:3), Juan
prueba el mensaje como dulce. Pero es amargo en su estómago debido a las
malas noticias que trae para la humanidad.

Los dos testigos, que profetizan en la ciudad de Jerusalén durante tres años y
medio, también traen un mensaje de advertencia que es ignorado hasta
después de que son asesinados por sus esfuerzos y después resucitados. Es
hasta entonces que algunos se arrepienten (Apocalipsis 11:13). Todo esto es
en preparación al tercer ay y el sonar de la séptima trompeta cuando
estridentes voces en el cielo anuncian, «El reino del mundo ha venido a ser
de nuestro Señor y de su Cristo. Él reinará por los siglos de los siglos»
(versículo 15).

CONTEXTO ESENCIAL

A estas alturas, la atención de Juan se centra en varios cuadros informativos—


ulteriores inserciones en el transcurso de la historia parecen retrasar la acción,
de hecho, establecen el desenlace que viene en la historia humana. Lo que se
le pide a Juan escribir es nada menos que la explicación de por qué el mundo
ha sido tan opuesto a Dios y a sus siervos, por qué con pocas excepciones no
se arrepentirán de sus caminos y por qué el día de la ira de Dios tiene que
venir antes que pueda haber paz en la tierra.
El capítulo 12 contiene una historia del pueblo de Dios, primeramente, como
los hijos de Israel, específicamente la tribu de Judá de entre los cuales vino
Cristo, y después como la Iglesia del Nuevo Pacto perseguida a través del
tiempo. El símbolo para la congregación de Israel y la Iglesia es una mujer,
«vestida del sol y con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona
de doce estrellas» (Apocalipsis 12:1), a quien le matan su hijo (Cristo) y que
debe refugiarse en el desierto bajo la protección de Dios (versículo 6) hasta
que Él regrese.

El mismo capítulo describe la guerra en el cielo entre Satanás y sus ángeles y


las fuerzas de Dios. Satanás es derrotado y arrojado de nuevo a la tierra.
Frustrado en su intento por destruir a la mujer que está bajo la protección de
Dios, y se fue para hacer guerra al «resto de su descendencia, a los que
guardan los mandamientos de Dios y se aferran al testimonio de Jesús»
(versículo 17). Satanás está representado de pie en la orilla del mar mientras
Juan ve una bestia que sale del mar (versículo 17, Apocalipsis 13:1). Los dos
están claramente vinculados como Juan lo confirma: «La bestia que vi era
semejante a un leopardo; sus pies eran como de oso, y su boca como la boca
de león. Y el dragón le dio su poder y su trono y grande autoridad»
(Apocalipsis 13:2).

Lo que sigue es una descripción de la manifestación final de un sistema


político-religioso que ha plagado a la humanidad a través de las edades,
especialmente al pueblo de Dios. El profeta Daniel explicó a Nabucodonosor,
rey de Babilonia, que tal sistema persistiría a través de cuatro imperios, desde
su reinado hasta el final de esta era del hombre (véase Daniel 2 y 7). Juan
vivía durante los días de la cuarta manifestación mayor- el Imperio Romano.
Lo que vio en visión fue el mismo sistema al final de esta era, después de
haberse transformado y renovado varias veces a través de los siglos. En
consonancia con la profecía de Daniel sobre el eclipse de las formas humanas
de gobierno (Juan 7:13-14 y 2:44-45), Juan describe la última versión
globalizada político-religiosa del sistema y su caída (Apocalipsis 17 y 18). La
larga historia de este orden mundial será explorada en detalle bajo el próximo
título en las Colecciones de Visión, ¡Mesías! Los Gobernantes y el Papel de la
Religión.

Una inserción adicional en la narrativa se refiere a los 144.000 del Capítulo 7.


Después de haber sido sellados por protección, aquí se representan, como se
señaló anteriormente, victoriosos con el regreso de Cristo sobre el Monte de
Sion (14:1-5). La inserción continúa con la aparición de tres ángeles con tres
mensajes (versículos 6–11). Primero, es una proclamación de buenas nuevas
para todos en la tierra. Dios está a punto de juzgar. Segundo, una declaración
que el enorme falso sistema, identificado ahora como «Babilonia la Grande»
ha caído. Tercero, una advertencia final sobre el castigo de aquellos ligados
con el sistema es inminente. Consecuentemente, la siguiente inserción muestra
la cosecha de los malvados sobre la tierra para el día de la intervención
de Dios.

LA SEPTIMA TROMPETA

El capítulo 15 vuelve al flujo de la historia con el sonar de la séptima


trompeta. Esto inicia el derramamiento de las siete últimas plagas contenidas
en siete copas (versículos 1–5).

«Y el ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra


Epístolas paulinas
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Artículo principal: Pablo de Tarso

San Pablo a quien se le atribuye la redacción de las epístolas paulinas, que conforman parte
del Nuevo Testamento.

Las epístolas paulinas son un conjunto de trece cartas (epístolas) escritas o atribuidas a
San Pablo y redactadas en el siglo I. Se trata de un corpus de escritos representativos del
llamado cristianismo paulino, una de las cuatro corrientes básicas del cristianismo
primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico.1 De las epístolas paulinas nos han
46
llegado copias tan antiguas como el papiro datado de los años 175-225.2 Las
epístolas paulinas fueron aceptadas unánimemente por todas las Iglesias y son para el
cristianismo, ya desde sus primeros tiempos, una fuente ineludible de pensamiento y de
espiritualidad.

Suelen distinguirse las llamadas epístolas paulinas auténticas, que tienen en Pablo de
Tarso su autor prácticamente indiscutido, de las epístolas paulinas pseudoepigráficas —
también llamadas deuteropaulinas—, un conjunto de escritos epistolares que se presentan
como suyos pero que la crítica moderna, conocedora del fenómeno de la pseudoepigrafía
típico de las obras antiguas orientales y griegas, atribuye en grado diverso a otros autores
asociados con Pablo.3

Las llamadas epístolas auténticas (Epístola a los romanos, Primera y Segunda epístola a los
corintios, Epístola a los gálatas, Epístola a los filipenses, Primera epístola a los
tesalonicenses —probablemente la más antigua—, y Epístola a Filemón), dirigidas a
creyentes cristianos de las iglesias que el Apóstol fundó durante sus viajes misioneros
después de su conversión, conforman la sección más antigua del corpus del Nuevo
Testamento: la crítica textual moderna sostiene de forma prácticamente unánime que fueron
escritas por la mano del Apóstol apenas 20-25 años después de la muerte de Jesús de
Nazaret.4

En el decir de Raymond Edward Brown:

La amplitud (de la influencia de Pablo de Tarso), junto con la profundidad de su


pensamiento y la pasión de su compromiso, han supuesto que —desde que sus cartas
llegaron a ser parte del Nuevo Testamento— no haya habido cristiano al que no haya
afectado lo que este personaje ha escrito. Ya conozcan bien o mal a Pablo, todos los
cristianos son hijos de él en la fe a través de lo que se les ha enseñado sobre la doctrina y la
piedad.5

Índice
 1 Las trece cartas
 2 Objetivo de las cartas
 3 Autoría de las cartas
o 3.1 Las epístolas paulinas auténticas
o 3.2 Las epístolas paulinas pseudoepigráficas o epístolas deuteropaulinas
 4 Influencia
 5 Referencias
 6 Bibliografía
 7 Véase también

Las trece cartas


46
Un folio del papiro , conteniendo el pasaje correspondiente a la Segunda epístola a
los corintios 11:33–12:9. El folio presenta una laguna al pie. Se trata de un papiro de
Categoría I según la clasificación de Kurt Aland y Barbara Aland y fue datado de los años
175-225.

Dichas cartas, con su correspondientes abreviaturas bíblicas son las siguientes:

Abreviaturas
Nombre Griego Latín
Compl. Mín.
Romanos Προς Ρωμαίους Epistula ad Romanos Rom Ro
1 Corintios Προς Κορινθίους Α Epistula I ad Corinthios 1 Cor 1C
2 Corintios Προς Κορινθίους Β Epistula II ad Corinthios 2 Cor 2C
Gálatas Προς Γαλάτας Epistula ad Galatas Gal G
Efesios Προς Εφεσίους Epistula ad Ephesios Ef E
Filipenses Προς Φιλιππησίους Epistula ad Philippenses Flp F
Colosenses Προς Κολασσαείς Epistula ad Colossenses Col C
1 Tesalonicenses Προς Θεσσαλονικείς Α Epistula I ad Thessalonicenses 1 Tes 1T
2 Tesalonicenses Προς Θεσσαλονικείς Β Epistula II ad Thessalonicenses 2 Tes 2T
1 Timoteo Προς Τιμόθεον Α Epistula I ad Timotheum 1 Tim 1T
2 Timoteo Προς Τιμόθεον Β Epistula II ad Timotheum 2 Tim 2T
Tito Προς Τίτον Epistula ad Titum Tt T
Filemón Προς Φιλήμονα Epistula ad Philemonem Fil Fl

De estas epístolas cuatro son personales (a Filemón, a Tito, Primera y Segunda a Timoteo),
mientras que el resto son colectivas (Primera y Segunda a los Tesalonicenses, a los Gálatas,
Primera y Segunda a los Corintios, a los Romanos, a los Filipenses, a los Colosenses y a los
Efesios), esto es, no dirigidas a una persona en particular sino a la comunidad eclesiástica
de manera colectiva.

Con respecto a la Epístola a los Hebreos, la crítica bíblica actual señala que el autor no es
propiamente Pablo. De hecho, en su texto no se indica ni el remitente ni los destinatarios y,
en el siglo II, Ireneo de Lyon dijo que la mentalidad era paulina pero que la pluma sólo
Dios lo sabe.

Objetivo de las cartas


El objetivo de estas cartas es dar instrucciones a los cristianos sobre el modo de
comportarse y responder a sus inquietudes. En general el autor da ánimos a sus lectores y
responde a sus preguntas o preocupaciones (Tesalonicenses y Corintios), en ocasiones los
reprende (Gálatas y 2 Corintios) y a veces les escribe como muestra de agradecimiento por
su comportamiento (Filipenses). En las llamadas epístolas pastorales (1 y 2 Timoteo y Tito)
el tema central es la organización interna de la iglesia (obispos, presbíteros, diáconos, etc.)
Además de estas cartas, se cree que Pablo hizo otros escritos que se acabaron perdiendo.
Por ejemplo, en la Primera Epístola a los Corintios Pablo parece que alude a una carta
anterior (1 Corintios 5:9)

Autoría de las cartas


Las epístolas paulinas auténticas

Las cartas auténticas de Pablo son un conjunto de escritos neotestamentarios conformado


por las siguientes obras:6

 la Primera epístola a los tesalonicenses


 la Epístola a los filipenses
 la Primera epístola a los corintios
 la Segunda epístola a los corintios
 la Epístola a los gálatas
 la Epístola a Filemón
 la Epístola a los romanos.

Este corpus de epístolas auténticas es único en más de un sentido:

1. Porque se conoce a ciencia cierta su autor, y su autenticidad resulta


reconocida ampliamente desde el análisis científico-literario actual.78910
2. Porque su fecha de redacción es la más antigua de los libros del Nuevo
Testamento, apenas 20-25 años posterior a la muerte de Jesús de Nazaret, y
probablemente anterior incluso a la de los evangelios en su versión
definitiva conocida hoy, por lo que constituyen documentación de carácter
capital en cualquier análisis sobre los inicios del cristianismo.4
3. Porque ninguna otra personalidad del Nuevo Testamento se conoce a nivel
semejante a través de sus escritos.11

Aunque las cartas tuvieron por función inmediata abordar problemas resultantes de
situaciones concretas, es muy verosímil que las comunidades a las cuales estas cartas
estuvieron dirigidas las hayan atesorado, y que prontamente las compartieran con otras
comunidades paulinas.12 Así, resulta altamente probable que hacia fines del siglo I estos
escritos ya existieran como corpus, resultante del trabajo de una escuela paulina que
recopiló sus cartas para conformar el legado escrito del Apóstol.13

Las epístolas paulinas pseudoepigráficas o epístolas deuteropaulinas

La autoría de algunas de estas epístolas es discutida, creyéndose que algunas de ellas fueron
escritas por discípulos de Pablo que las firmaron con el nombre de su maestro
(pseudoepigrafía). La pseudoepigrafía en nada desmerece esos escritos, tal lo señalado por
Günther Bornkamm, uno de los discípulos de Bultmann:
Este fenómeno de recurso a un pseudónimo no puede ser juzgado sin más conforme a los
criterios de la literatura moderna. En la antigüedad no habían aparecido todavía criterios
tales como los de «propiedad intelectual», «cualidad de autor», «derechos de autor» y otros
semejantes. Por tanto hay que tener prudencia ante el concepto peyorativo de
«falsificación». Los autores fingidos son, en la literatura eclesiástica, portadores primarios
de una tradición doctrinal cualificada, sobre todo en la lucha contra la herejía y en el
esfuerzo por confirmar la fe y el orden en la comunidad.14

Günther Bornkamm, Pablo de Tarso, página 304

Los argumentos que se utilizan para cuestionar la autoría paulina de algunos de estos
escritos hacen referencia al estilo literario, al vocabulario empleado y a la doctrina, pues
existen matices entre algunas de ellas. Se trata de las siguientes obras:

 la Segunda epístola a los tesalonicenses


 la Epístola a los colosenses
 la Epístola a los efesios
 la Primera epístola a Timoteo
 la Segunda epístola a Timoteo
 la Epístola a Tito.

Según Raymond Edward Brown, el 80-90 % de la crítica considera pseudónimas la Epístola


a Tito, la Primera epístola a Timoteo y la Segunda epístola a Timoteo.15 También señala
que el 80 % más o menos de la crítica considera pseudónima la Epístola a los efesios;16 el
60 % de la crítica considera pseudónima la Epístola a los colosenses;17 y aproximadamente
el 50 % de la crítica considera pseudónima la Segunda epístola a los tesalonicenses,18
aunque esta última opinión va en aumento.

En el mismo sentido se expresa Antonio Piñero en su obra Guía para entender el Nuevo
Testamento: que existe un amplio consenso, aunque no unanimidad, en que las llamadas
epístolas pastorales (1 y 2 Timoteo y Tito) no son auténticas sino obra de algún discípulo
suyo y que esta opinión no sólo se da entre los críticos, sino que es asumida cada vez más
por muchos teólogos; y que respecto a la autoría de la Epístola a los efesios y de la Epístola
a los colosenses, las opiniones están más divididas, aunque cada vez hay más acuerdo,
incluso entre los teólogos, en que no son obra de Pablo sino de algún discípulo suyo.19
Vidal García también se expresó en el mismo sentido: «Se trata, sin duda, de escritos
pseudoepigráficos, en los que sus autores se presentan como «Pablo», dando a entender así
que recurren a la autoridad de la tradición paulina; pero tanto su vocabulario y estilo como
su concepción demuestran que ellos no son el Pablo auténtico».20

Con todo algunos autores, como los miembros de la Escuela bíblica y arqueológica francesa
de Jerusalén, sostienen la autoría paulina de estas cartas, en particular de la Epístola a los
colosenses, argumentando que las variaciones en el estilo y en la temática se pueden
justificar por el cambio del marco histórico en que se escribieron.21
Por último, en el libro de Antonio Piñero titulado Los Apocalipsis, el autor dice que los
especialistas están divididos casi al 50 % con relación a si la Segunda Epístola a los
Tesaloniceses es o no paulina.

El hecho de que se sugiera que estos escritos canónicos pueden ser pseudoepigráficos o
deuteropaulinos, lejos de quitarle notoriedad a Pablo de Tarso, se interpretan como
resultante de la autoridad del Apóstol.2223 En efecto, significa que una «escuela», quizá ya
establecida en torno al mismo Pablo y depositaria de su legado, recurrió a la autoridad del
Apóstol para validar sus escritos.24

Influencia
Pablo de Tarso fue ante todo un apóstol, un misionero y un predicador. Dirigió sus cartas a
diferentes comunidades y personas con intención de llevar adelante su propósito de edificar
la Iglesia, y se sirvió del género epistolar como medio para difundir su conocimiento del
mensaje cristiano y, sobre todo, para aplicarlo a problemas concretos surgidos en las zonas
que no podía visitar personalmente. Estos problemas le servían frecuentemente como punto
de inicio para tratar de manera más amplia y trascendente las verdades fundamentales de la
fe y la conducta cristianas.25 Con todo, las epístolas paulinas perduraron mucho más allá de
la ocasión en que fueron escritas, e hicieron de su autor una de las personalidades más
influyentes de la Historia de la cristiandad.2627

Referencias
1.

 Theissen (2002). La religión de los primeros cristianos, pp. 300-309: «…cuatro


corrientes básicas en el cristianismo primitivo». Las otras tres corrientes de pensamiento
podrían esquematizarse escriturísticamente en: (1) el judeo-cristianismo, representado por
los escritos derivados de las posturas de Santiago el Justo y de Simón Pedro; (2) el
complejo cristianismo sinóptico (que abarca desde el judeo-cristianismo del Evangelio de
Mateo hasta el pagano-cristianismo del Evangelio de Lucas y de los Hechos de los
Apóstoles), y (3) el cristianismo joánico.
  Aland, Kurt; Aland, Barbara (1995). The Text of the New Testament: An Introduction
to the Critical Editions and to the Theory and Practice of Modern Textual Criticism. Grand
Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company. p. 98. ISBN 978-0-8028-4098-1.
  Penna (2000). Pablo, pp. 1801-1802: «Hoy se les niega en general su paternidad
directa, atribuyéndolas a varias figuras de discípulos póstumos por motivos tanto
estilísticos (diferencias de léxico y de sintaxis) como teológicos (diversificación sobre
algunos puntos de pensamiento especialmente cristológico y eclesiológico), de encuadre
histórico (dificultad para situarlas en una sucesión creíble de los acontecimientos
biográficos); esto vale sobre todo para las denominadas «pastorales» (Primera y Segunda
epístola a Timoteo y Epístola a Tito)».
  Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, p. 12: «Sus cartas auténticas, todas ellas
escritas al ritmo de la problemática misional, surgieron entre los años 50 y 55, es decir,
entre veinte y veinticinco años después de la muerte de Jesús. Son, así, los únicos escritos
que se conservan de la primera generación cristiana. Y, de este modo, representan los
documentos clave y absolutamente imprescindibles para la reconstrucción del movimiento
cristiano más antiguo».
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, p. 557.
  Penna (2000). Pablo, p. 1808: «Las siete cartas que hoy la crítica reconoce como
auténticas […]»
  Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 303: «Dada la situación actual de la
investigación la autenticidad de las cartas paulinas […] no necesita ninguna demostración».
  Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, p. 12: «(Pablo) se trata del único
personaje del cristianismo naciente cuyos escritos se nos han conservado».
  Rivas, Luis H. (2010). «Pablo». Diccionario para el estudio de la Biblia. Buenos
Aires: Editorial Amico. pp. 132-134. ISBN 978-987-25195-1-3. «[…] es ampliamente admitido
[…]».
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II Su autenticidad «no se disputa
seriamente».
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, p. 593: «Ningún otro seguidor
de Jesús en la época del NT dejó un testimonio escrito comparable al del Apóstol.
Ciertamente, Lucas/Hechos (unas 37800 palabras) son más extensos que las […] cartas
atribuidas a Pablo […]; pero apenas conocemos nada de Lucas como autor, mientras que la
personalidad de Pablo destaca en sus cartas».
  Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, pp. 207-208: «Pablo no contó, al
parecer, con la permanencia de sus cartas, que tenían la función inmediata de solucionar la
problemática de una situación concreta. Pero es explicable que las comunidades a las que
estaban dirigidas las conservaran con cuidado, ya que, al tratarse de cartas escritas por el
emisario fundador de aquéllas, tenían un carácter especial de autoridad. Su proclamación
pública en las asambleas, probablemente durante el simposio conclusivo de la cena del
Señor, se siguió repitiendo sin duda con alguna frecuencia. Pronto tuvo que producirse
también un intercambio de cartas entre las comunidades paulinas cercanas, al estilo del
indicado por la noticia de Col 4,16. Las cartas iban adquiriendo así un carácter de
universalidad, por encima de la situación concreta de su origen».
  Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, p. 208: «Podemos suponer, pues, que
después de la muerte de Pablo fueron surgiendo pequeñas colecciones de sus cartas en
algunas comunidades. Del sucesivo intercambio de dicha cartas surgió una colección
ecuménica para todas las comunidades paulinas, probablemente hacia el final del siglo I.
Varios testimonios de ese tiempo, finales del siglo I y comienzos del siglo II (I Clemente,
Ignacio de Antioquía, 2 Pedro 3:15-16), muestran la existencia entonces de una colección
de cartas paulinas».
  Bornkamm, Günther (2002). Pablo de Tarso. Barcelona: Ediciones Sígueme. ISBN 84-
301-0775-4.
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, pp. 828, 844 y 868
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, p. 804
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, pp. 778
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, pp. 766
  Piñero, Antonio (2006). Guía para entender el Nuevo Testamento. Madrid: Editorial
Trotta. ISBN 84-8164-832-9.
  Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, p. 209:
  Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de Jerusalén, pp. 1597-1608.
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II «Un tributo mayor a la persona
de Pablo procede de aquellos discípulos que compusieron en su nombre la literatura
deuteropaulina».
  Penna (2000). Pablo, p. 1811: «Precisamente la pseudoepigrafía testimonia el gran
prestigio y la permanente vitalidad del Apóstol y de su pensamiento, a cuya autoridad apela
en momentos y situaciones difíciles».
  Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, p. 207: «Fueron los maestros de esa
escuela paulina los que recopilaron las cartas de Pablo en una colección, para el uso de las
comunidades paulinas, y también los que alargaron esa colección con algunas glosas de
comentario e incluso con nuevos escritos en forma de carta, para actualizar así la tradición
del maestro a la situación presente de las comunidades».
  Fitzmyer (1972). Las epístolas del Nuevo Testamento, p. 570.
  Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento, II, p. 557: «Junto con Jesús, Pablo
ha sido el personaje más influyente en la historia de la cristiandad».

 Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma, p. 11: «Obviamente, esa presencia de
Pablo en el cristianismo de los orígenes no fue la de un simple testigo, sino la de un actor
cualificado y, en varios aspectos, único».