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Huesos, Músculos y Articulaciones

De los pies a la cabeza, los huesos son el sostén de nuestro cuerpo y ayudan a darle forma. El cráneo
protege el cerebro y le da forma a nuestra cara. La médula espinal, una ruta para los mensajes que
intercambian el cerebro y el cuerpo, está protegida por la columna vertebral o espina dorsal. Las costillas
conforman una cámara que alberga el corazón, los pulmones, el hígado y el bazo; la pelvis protege la
vejiga , los intestinos y, en las mujeres, los órganos reproductivos. Si bien son muy livianos, los huesos son
lo suficientemente fuertes como para soportar todo nuestro peso.

Las articulaciones están presentes en las uniones entre dos huesos. Hacen que el esqueleto sea flexible; sin
ellas, el movimiento sería imposible. Los músculos también son necesarios para el movimiento: son masas de
tejido elástico y resistente que tiran de nuestros huesos cuando nos movemos. En conjunto, los huesos, los
músculos y las articulaciones (junto con los tendones, ligamentos y cartílagos) conforman nuestro sistema
musculoesquelético y nos permiten realizar las actividades físicas diarias.

¿Qué son los huesos y qué hacen?

El esqueleto humano cuenta con 206 huesos. Nuestros huesos comienzan a desarrollarse antes de nuestro
nacimiento. En las etapas iniciales, el esqueleto está formado por cartílago flexible, pero en pocas semanas
comienza el proceso de osificación. Durante la osificación, el cartílago es reemplazado por depósitos duros
de fosfato de calcio y colágeno, los dos componentes principales de los huesos. Este proceso se completa
en aproximadamente 20 años.

Los huesos de los niños y los adolescentes son más pequeños que los de los adultos y cuentan con "zonas de
crecimiento" denominadas placas de crecimiento. Estas placas están conformadas por columnas de células
de cartílago que se multiplican, aumentan su longitud y, más tarde, se convierten en hueso mineralizado
duro. Estas placas de crecimiento son fáciles de detectar en una radiografía. Dado que las niñas maduran
antes que los niños, sus placas de crecimiento se transforman en hueso duro a una edad más temprana.

La construcción de huesos continúa a lo largo de la vida, ya que nuestro cuerpo renueva y da forma
constantemente al tejido vivo de los huesos. Los huesos contienen tres tipos de células: los osteoblastos,
que forman nuevos huesos y ayudan a reparar los daños; los osteocitos, que transportan nutrientes y
desechos desde y hacia los vasos sanguíneos presentes en los huesos, y los osteoclastos, que desgastan
el hueso y ayudan a darle forma. Los osteoclastos son sumamente activos en los niños y adolescentes, y
trabajan sobre los huesos mientras se modifican por el crecimiento. También desempeñan un papel
importante en la reparación de fracturas.

Los huesos están formados por calcio, fósforo, sodio y otros minerales, así como por la proteína colágeno.
El calcio es necesario para que los huesos sean duros, lo que les permite soportar nuestro peso. Los huesos
también almacenan calcio y liberan parte en nuestro torrente sanguíneo cuando se necesita para otras
partes del cuerpo. Las cantidades de ciertas vitaminas y minerales que ingerimos, en especial vitamina D y
calcio, afectan en forma directa la cantidad de calcio almacenado en los huesos.

La médula blanda que se encuentra en el interior de los huesos es el lugar en el que se fabrican la mayoría
de las células sanguíneas que fluyen a través de nuestro cuerpo. La médula contiene células especiales
denominadas células madre, que producen los glóbulos rojos y las plaquetas. Los glóbulos rojos transportan
oxígeno hacia los tejidos del cuerpo y las plaquetas ayudan a coagular la sangre cuando una persona sufre un
corte o una herida.

Los huesos están formados por dos tipos de material: hueso compacto y hueso esponjoso. El hueso
compacto es la parte sólida, dura y externa del hueso. Tiene el aspecto del marfil y es sumamente
resistente. En su interior, hay orificios y canales, que llevan los vasos y nervios desde el periosteo, la
membrana que cubre el hueso, hasta las partes internas. El hueso esponjoso, que parece una esponja, se
encuentra dentro del hueso compacto. Está conformado por una red, similar a una malla, de pequeños
trozos de hueso denominados trabéculas. Los espacios de esta red están llenos de médula roja, que se
encuentra principalmente en los extremos de los huesos, y de médula amarilla, que es principalmente grasa.

Los huesos están sujetos a otros huesos por medio de largas bandas fibrosas, denominadas ligamentos.
Los cartílagos, una sustancia flexible y gomosa de nuestras articulaciones, sostienen a los huesos y los
protegen en las partes donde se friccionan entre sí.

¿Qué son los músculos y qué hacen?

Los huesos no trabajan solos: necesitan la ayuda de los músculos y las articulaciones. Los músculos tiran de
las articulaciones, lo cual nos permite movernos. También ayudan a nuestro cuerpo a cumplir otras
funciones para que podamos crecer y mantenernos fuertes, tales como masticar alimentos y transportarlos a
través del sistema digestivo.

El cuerpo humano tiene más de 650 músculos, que constituyen la mitad del peso corporal de una persona.
Están conectados a los huesos por medio de tejidos resistentes, similares a un cordón,
denominados tendones, que permite que los músculos tiren de los huesos. Si movemos los dedos de la
mano, podemos ver el movimiento de los tendones mientras trabajan.

Los seres humanos tienen tres tipos de músculos:

 Los músculos esqueléticos están unidos al hueso, principalmente en las piernas, los brazos, el abdomen,
el pecho, el cuello y la cara. Los músculos esqueléticos se denominan estriados, porque están
conformados por fibras que tienen franjas (estrías) horizontales que se pueden ver en un microscopio.
Estos músculos mantienen unido el esqueleto, le dan forma al cuerpo y lo ayudan con los movimientos
diarios (se conocen como "músculos voluntarios", porque podemos controlar sus movimientos). Se pueden
contraer (acortar o tens?onar) rápidamente y con fuerza, pero se cansan fácilmente y deben descansar
entre esfuerzos.

 El músculo liso o involuntario también están conformados por fibras, pero tienen un aspecto liso y no
estriado. Por lo general, no podemos controlar conscientemente los músculos lisos; por el contrario, éstos
son controlados automáticamente por el sistema nervioso (razón por la cual se denominan
"involuntarios"). Las paredes del estómago y los intestinos son ejemplos de músculos lisos, que ayudan a
descomponer los alimentos y los mueven a través del sistema digestivo. También hay músculos lisos en
las paredes de los vasos sanguíneos, que comprimen el flujo sanguíneo que pasa a través de los vasos para
ayudar a mantener la presión sanguínea. Los músculos lisos tardan más en contraerse que los músculos
esqueléticos, pero pueden permanecer contraídos durante más tiempo, porque no se cansan fácilmente.

 El músculo cardíaco se encuentran en el corazón. Las paredes de las cavidades del corazón están
formadas prácticamente en su totalidad por fibras musculares. El músculo cardíaco también es un tipo de
músculo involuntario. Sus contracciones rítmicas y potentes fuerzan la sangre hacia el exterior del
corazón cuando éste late.
Aun cuando estamos sentados y quietos, hay músculos en constante movimiento en todo nuestro cuerpo. Los
músculos permiten que nuestro corazón lata, que el tórax se expanda y se contraiga cuando respiramos, y
que los vasos sanguíneos puedan regular la presión y el flujo de la sangre a través de nuestro cuerpo.
Cuando sonreímos o hablamos, los músculos nos ayudan a comunicarnos; cuando hacemos ejercicio, nos
ayudan a mantenernos saludables y en forma.

Los movimientos que realizan nuestros músculos son coordinados y controlados por el cerebro y el sistema
nervioso. Los músculos involuntarios son controlados por estructuras que se encuentran en lo profundo del
cerebro y en la parte superior de la espina dorsal, que se denomina "tronco encefálico". Los músculos
voluntarios son regulados por las partes del cerebro conocidas como la corteza motora y el cerebelo.

Cuando uno decide moverse, la corteza motora envía una seña éstos eléctrica a través de la espina dorsal y
los nervios periféricos hacia los músculos, y hace que se contraigan. La corteza motora, ubicada en la
parte derecha del cerebro, controla los músculos de la parte izquierda del cuerpo, y viceversa.

El cerebelo coordina los movimientos de los músculos ordenados por la corteza motora. Los sensores de los
músculos y las articulaciones envían mensajes de regreso a través de los nervios periféricos para indicarles
al cerebelo y a otras partes del cerebro dónde y cómo se está moviendo el brazo o la pierna y en qué
posición se encuentra. Esta información da como resultado un movimiento coordinado e ininterrumpido. Si
uno desea levantar un brazo, el cerebro envía un mensaje a los músculos del brazo y éste se mueve. Cuando
corremos, los mensajes hacia el cerebro cobran mayor importancia, porque muchos músculos deben trabajar
en forma rítmica.

Los músculos mueven las partes del cuerpo contrayéndose y relajándose. Los músculos pueden tirar de los
huesos, pero no pueden empujarlos nuevamente a la posición original. Por lo tanto, trabajan en pares de
flexores y extensores. El flexor se contrae para doblar una extremidad en la articulación. Después, una vez
completado el movimiento, el flexor se relaja y el extensor se contrae para extender o estirar el miembro
en la misma articulación. Por ejemplo, el bíceps, ubicado en la parte delantera del brazo, es un flexor, y el
tríceps, ubicado en la parte posterior del brazo, es un extensor. Cuando doblamos el brazo a la altura del
codo, el bíceps se contrae. Después, el bíceps se relaja y el tríceps se contrae para estirar el brazo.

¿Qué son las articulaciones y qué hacen?

Las articulaciones permiten que nuestro cuerpo se mueva de muchas maneras. Algunas articulaciones se
abren y se cierran como una bisagra (es el caso de las rodillas y los brazos), mientras que otras nos permiten
realizar movimientos más complejos: el hombro o la articulación de la cadera, por ejemplo, nos permiten
realizar movimientos hacia adelante, hacia atrás, laterales y giratorios.

Las articulaciones se clasifican de acuerdo con su gama de movimientos. Las articulaciones inmóviles o
fibrosas no tienen movimiento. La bóveda del cráneo, por ejemplo, está formada por placas de hueso que
deben permanecer inmóviles para proteger el cerebro. Entre los bordes de estas placas, hay uniones o
articulaciones de tejido fibroso. Las articulaciones fibrosas también mantienen los dientes fijos en la
mandíbula.

Las articulaciones semimóviles o cartilaginosas presentan poco movimiento. Están unidas por cartílago,
como en la columna. Cada una de las vértebras de la columna se mueve en relación con la de arriba y la de
abajo; juntos, estos movimientos le otorgan flexibilidad a la columna.

Las articulaciones móviles o sinoviales se mueven en muchas direcciones. Las principales articulaciones del
cuerpo (ubicadas en la cadera, los hombros, los codos, las rodillas, las muñecas y los tobillos) son
totalmente móviles. Contienen de un líquido sinovial, que actúa como lubricante para ayudar a que las
articulaciones se muevan con facilidad. Existen tres tipos de articulaciones móviles que desempeñan un
papel importante en el movimiento voluntario:

 Las articulaciones de bisagra permiten el movimiento en una dirección, como en las rodillas y los codos.

 Las articulaciones pivotantes permiten el movimiento giratorio, como el de la cabeza al girar de un lado
a otro.

 Las articulaciones esféricas son las que permiten la mayor libertad de movimiento. Las caderas y los
hombros tienen este tipo de articulación, en la que el extremo redondo de un hueso largo encaja en el
hueco de otro hueso.
Problemas que pueden surgir en los huesos, los músculos y las articulaciones

A pesar de que los huesos son muy fuertes, pueden romperse. Los músculos se pueden debilitar y las
articulaciones (así como los tendones, los ligamentos y los cartílagos) pueden dañarse o ser afectadas por
enfermedades. Los siguientes son problemas que pueden afectar a los huesos, músculos y articulaciones de
niños y adolescentes:

 Artritis. La artritis es la inflamación de una articulación. Las personas que la padecen presentan
hinchazón, calor, dolor y, a menudo, tienen problemas para moverse. Si bien, con frecuencia, pensamos
en la artritis como una dolencia que afecta únicamente a personas mayores, también puede presentarse
en niños y adolescentes. Entre los problemas de salud que implican artritis en niños y adolescentes se
encuentran la artritis reumatoidea juvenil, el lupus, la enfermedad de Lyme y la artritis séptica: una
infección bacteriana de una articulación.

 Fractura. Una fractura consiste en la rotura de un hueso; puede quebrarse, partirse o astillarse. Después
de una fractura, nuevas células óseas llenan la separación y reparan la rotura. El tratamiento habitual
consiste en colocar un yeso resistente que mantiene el hueso en la posición correcta hasta que se cura. Si
la fractura es complicada, se pueden colocar clavos o placas metálicas para proporcionar una mejor
estabilidad en la fractura mientras el hueso se cura.

 Distrofia muscular. La distrofia muscular es un grupo de enfermedades hereditarias que afectan los
músculos, haciendo que se debiliten y deterioren con el tiempo. La forma más común en la niñez se
denomina distrofia muscular de Duchenne y afecta con mayor frecuencia a los varones.

 Enfermedad de Osgood-Schlatter. La enfermedad de Osgood-Schlatter es una inflamación (dolor e


hinchazón) del hueso, cartílagos y/o tendon ubicado en la parte superior de la tibia, en donde se sujeta
el tendón de la rótula. Esta enfermedad suele atacar a adolescentes activos hacia el comienzo de sus
"estirones", el período de aproximadamente dos años en el que crecen con más rapidez.

 Osteomielitis. La osteomielitis es una infección del hueso provocada con frecuencia por la
bacteria Staphylococcus aureus, aunque también puede ser causada por otros tipos de bacteria. En niños
y adolescentes, la osteomielitis suele afectar los huesos largos de los brazos y las piernas. La osteomielitis
suele desarrollarse después de una lesión o un traumatismo.

 Osteoporosis. En la osteoporosis, el tejido óseo se vuelve frágil, delgado y esponjoso. Los huesos se
quiebran con facilidad y, a veces, la columna comienza a desintegrarse y desmoronarse. Si bien esta
condición suele afectar a personas mayores, los niños y los adolescentes con trastornos de la alimentación
pueden padecerla, al igual que las niñas con la "tríada de la deportista". Ésta es una combinación de tres
condiciones que algunas niñas que realizan ejercicio o practican deportes pueden sufrir: trastornos de la
alimentación, amenorrea (que es la pérdida del período menstrual de una niña) y osteoporosis. La
participación en deportes en los que se valora la apariencia delgada puede poner a las niñas en riesgo de
sufrir la "tríada de la deportista". Es importante realizar ejercicio en forma regular y tomar mucho calcio
durante la niñez y la adolescencia para evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis en etapas
posteriores de la vida.

 Lesiones por estrés repetitivo. Las lesiones por estrés repetitivo son un grupo de lesiones que ocurren
cuando una parte del cuerpo es sometida a mucho esfuerzo, lo que provoca una inflamación (dolor e
hinchazón), distensión muscular o daños en los tejidos. Por lo general, este estrés es provocado por la
repetición de los mismos movimientos una y otra vez. Las lesiones por estrés repetitivo se están volviendo
más comunes en niños y adolescentes, porque pasan más tiempo que nunca frente a la computadora. La
práctica de deportes como el tenis, que requiere movimientos repetitivos, también puede desencadenar
lesiones por estrés repetitivo. Los niños y adolescentes que pasan mucho tiempo tocando instrumentos
musicales o jugando a juegos de video también están en riesgo de sufrir lesiones por estrés repetitivo.

 Escoliosis. La columna de todas las personas se curva levemente; esta leve curvatura es necesaria para
que una persona pueda moverse y caminar adecuadamente. Sin embargo, entre tres y cinco de cada 1000
personas sufren de escoliosis, una afección que hace que la columna se curve exageradamente. Esta
afección puede ser hereditaria; por lo tanto, una persona con escoliosis a menudo tiene familiares que
también la sufren.

 Distensiones y esguinces. Las distensiones ocurren cuando se esfuerza excesivamente los músculos o
tendones. Los esguinces se producen por un esfuerzo excesivo o un desgarro parcial de los ligamentos.
Las distensiones suelen ocurrir cuando una persona participa de una actividad enérgica y los músculos no
se calentaron adecuadamente, o cuando el músculo no está habituado a la actividad (como en el caso de
un nuevo deporte o de un deporte que se vuelve a practicar después de un extenso período de
inactividad). Los esguinces, por el contrario, suelen ser el resultado de una lesión, como la torcedura del
tobillo o la rodilla. Un esguince común es el desgarro del tendón de Aquiles, que conecta los músculos de
la pantorrilla con el talón. Este tendón se puede desgarrar por completo, pero generalmente se puede
reparar mediante cirugía. Tanto las distensiones como los esguinces son comunes en niños y adolescentes,
porque son personas activas y aún están creciendo.

 Tendinitis. La tendinitis es una lesión común cuando se practican deportes y suele presentarse después
de sobreexigir un músculo. El tendón y la vaina del tendón se inflaman, lo cual puede ser doloroso. Dejar
el músculo en reposo y tomar un antiinflamatorio puede ayudar a aliviar esta dolencia.

Esqueleto humano
El esqueleto humano es el conjunto de huesos que proporciona al cuerpo humano su
estructura. En el adulto consta de 206 - 208 (según diferentes autores)( aproximadamente 300
en los bebés) huesos articulados entre sí y estrechamente unidos a ligamentos, tendones,
y músculos. Está formado por tejido óseo y tejido cartilaginoso. Representa alrededor del 12 %
del peso total del cuerpo humano, por lo tanto el esqueleto de una persona de 75 kilogramos
pesa 9 kilogramos. 1
El esqueleto, también llamado sistema esquelético o sistema óseo se forma junto con
el sistema muscular el aparato locomotor, para su estudio se divide en dos partes:

 Esqueleto axial formado por el cráneo, columna vertebral, costillas y esternón.


 Esqueleto apendicular formado por los huesos de los miembros superiores e inferiores
junto con la cintura escapular y pelviana.
El esqueleto axial consta de 80 huesos y el apendicular de 126.

Funciones[editar]
El sistema esquelético tiene varias funciones:

1. Sostén mecánico y mantenimiento postural: El esqueleto funciona como una estructura


rígida que da forma al organismo, mantiene la morfología corporal y hace posible la
posición bípeda.
2. Movimiento: Las uniones entre dos huesos adyacentes (articulaciones) hacen posible
los movimientos corporales, además los huesos sirven como lugar de inserción a los
tendones de los músculos.
3. Protección: El esqueleto actúa en muchos casos como protección de los órganos
internos. De esta forma los huesos que forman el cráneo protegen el encéfalo, las
vértebras de la columna vertebral sirven de protección a la médula espinal y las
costillas evitan que se produzcan daños en los pulmones, el corazón y los grandes
vasos sanguíneos del tórax.
4. Almacén metabólico: funcionando como moderador de la concentración e intercambio
de sales de calcio y fosfato.
5. Producción de células sanguíneas: Tiene lugar en la médula ósea roja que se
encuentra en el interior de algunos huesos.2
Esqueleto. Vista anterior

Esqueleto. Vista posterior


Estructura de los huesos[editar]

Estructura de un hueso largo.

Los huesos que forma el esqueleto constan de varias partes:2

 Diáfisis. Se llama diáfisis a la porción central o cuerpo de los huesos largos.3


 Epífisis. Se llama epífisis a cada uno de los extremos de los huesos largos.
 Metáfisis. Se llama metáfisis a una zona intermedia de los huesos largos que está situada
entre la zona central (diáfisis) y los extremos (epífisis).
 Cartílago articular. Es una estructura formada por tejido cartilaginoso que se interpone
entre los extremos de dos huesos adyacentes, permitiendo el deslizamiento de las
superficies en contacto gracias a que presenta un coeficiente de fricción muy bajo. No
tiene vasos sanguíneos y se nutre a través de las moléculas del líquido sinovial que
penetran en su superficie. Está formado por células especializadas llamadas condrocitos y
una matriz extracelular compuesta por fibras de colágeno tipo II. 4
 Periostio. Membrana de tejido conectivo fibrosa y resistente que cubre los huesos por su
superficie externa.
 Cavidad medular. Es un espacio sin tejido óseo ubicado en la zona central de la diáfisis de
los huesos largos. La cavidad medular esta rellena por médula ósea amarilla, tejido
formado por células adiposas que almacenan importantes cantidades de triglicéridos que
suponen una reserva energética. No debe confundirse la médula ósea amarilla con
la médula ósea roja, también presente en los huesos, que tiene la función de producir las
células sanguíneas.
 Endostio. Membrana delgada del tejido conjuntivo que tapiza la superficie interior de la
cavidad medular de los huesos largos.56
Tipos de huesos[editar]

La bóveda del cráneo está formada por huesos planos.

Los huesos del esqueleto humano pueden dividirse en varios tipos dependiendo de su forma:7

 Huesos largos. Predomina la longitud sobre otras dimensiones como ocurre con los
principales huesos de las extremidades: Fémur, tibia, peroné, húmero, cúbito y radio.
 Huesos cortos. No predomina ninguna de las dimensiones sobre las restantes, su forma
es más o menos cúbica. Por ejemplo los pequeños huesos que forman el carpo en la
muñeca y el tarso en el tobillo. 8
 Huesos planos. Por ejemplo los huesos que forman la bóveda del cráneo.
 Huesos irregulares. Por ejemplo las vértebras que forman la columna vertebral.
 Huesos sesamoideos. Son pequeños huesos accesorios que se presentan en diversas
localizaciones, generalmente en las proximidades de los tendones, sobre todo en manos y
pies. Reciben su nombre porque la forma puede recordar a la de la semilla del sésamo.

Articulaciones[editar]
Articulación sinovial.

Constituyen el lugar de unión entre 2 huesos. Son imprescindibles para que exista movilidad,
si no existieran articulaciones el esqueleto sería una estructura rígida y el movimiento muy
limitado o imposible.
Existen varios tipos de articulaciones, algunas hacen posible una amplia variedad de
movimiento en todas direcciones como la articulación del hombro, otras solo permiten un tipo
de movimiento como la articulación del codo. Algunas son fijas como las que se establecen
entre los huesos que forman el cráneo que no permiten ningún movimiento (sinartrosis).
Las articulaciones con amplia movilidad reciben el nombre de articulaciones sinoviales
o diartrosis, se caracterizan porque los extremos de los huesos están firmemente unidos
mediante una cápsula articular. En el interior de la articulación existe un espacio libre que está
relleno por el líquido sinovial. Este tipo de articulaciones son las que existen en las
extremidades (hombro, rodilla, codo, etc.)

Número de huesos[editar]
Véase también: Lista de huesos en el esqueleto humano
La columna vertebral consta de 26 huesos.

El número de huesos que forman el esqueleto de un adulto humano es 206, sin contar los
pequeños huesos sesamoideos ni los huesos suturales o supernumerarios que algunas
personas tienen en el cráneo. En la infancia el número de huesos es superior, pues algunos
se sueldan durante el proceso del desarrollo, esto ocurre con los huesos de la pelvis
(ilion, isquion y pubis) que se sueldan en el adulto originando el hueso coxal, también el coxis
está formado por la fusión de 3 o 4 pequeñas vértebras. En algunos textos se considera el
hueso del estribo situado en el oído medio como dos unidades independientes (lenticular y
estribo) por lo que se da la cifra de 208 huesos. En un porcentaje importante de la población
las pequeñas vértebras coxígeas no se sueldan totalmente y permanecen independientes,910
también pueden existir una o dos costillas supernumerarias en la última vértebra cervical
(costillas cervicales).2 11 Todas estas consideraciones y algunas más hacen que el recuento
total de huesos del esqueleto humano no sea tan fácil de determinar con exactitud como
podría parecer y el número total de huesos que se describen en los textos de anatomía es
variable dependiendo de las consideraciones de cada autor, citándose en ocasiones hasta 219
huesos sin contar los sesamoideos.12 En la siguiente descripción se citan los 206 huesos
independientes del adulto y su ubicación según las cifras más generalmente aceptadas.

Estructura Huesos Nombres

Cráneo 8 Frontal, 2 parietales, 2 temporales, occipital, esfenoides, etmoides

2 nasales, 2 maxilares superiores, 2 cigomáticos, 2 lagrimales,


Cara 14
2 palatinos, 2 cornetes inferiores, vomer, maxilar inferior

Hioides 1 Hueso hioides

Oído 6 2 martillos, 2 yunques y 2 estribos

Columna 26 7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, 1 sacra, coxis

Tórax 25 24 costillas y esternón

Cintura
4 2 escápulas y 2 clavículas
escapular

Miembros 2 húmeros, 2 cúbitos, 2 radios, 16 carpianos, 10 metacarpianos,


60
superiores 28 falanges.

2 2 coxales (fusión de ileon, isquion y pubis)


Cintura
pélvica

Miembros 2 fémures, 2 rótulas, 2 tibias, 2 peronés, 14 tarsianos,


60
inferiores 10 metatarsianos, 28 falanges

Total 206

Esqueleto axial y apendicular[editar]


Uno de los esquemas para el estudio del esqueleto humano, lo divide en dos partes:

1. Esqueleto axial: está formado por el cráneo, columna vertebral, costillas y esternón.
Constituye el eje del cuerpo y forma una fuerte estructura que protege al sistema
nervioso central y los órganos situados en el interior del tórax: pulmones, corazón y
grandes vasos sanguíneos.
2. Esqueleto apendicular: está formado por los huesos que forman la cintura
escapular y cintura pelviana y los que constituyen las cuatro extremidades (brazos y
piernas). Los huesos situados en las cinturas unen el esqueleto axial con el
apendicular, es decir el tronco con las extremidades. La cintura escapular sirve de
unión entre el tronco y la extremidad superior y la cintura pelviana une el tronco con la
extremidad inferior, obsérvese que el concepto anatómico de cintura es diferente al
uso que se le da a este término en la vida ordinaria.

Esqueleto axial en azul


Esqueleto apendicular en celeste

Tejido óseo[editar]

Imagen microscópica de una sección de tejido óseo compacto.

El tejido óseo es el que forma la mayor parte del esqueleto. Es un tejido dinámico que va
modificándose a los largo de la vida y está formado por células y una matriz intercelular dura y
resistente. La matriz ósea se compone de un 25% de agua, 25 % de proteínas y 50 % de
sales minerales, principalmente sales de calcio (hidroxiapatita cálcica y fosfato cálcico). Las
células que lo componen son de 4 tipos: 13

 Células osteoprogenitoras. Son células precursoras que originan las restantes células del
tejido óseo.
 Osteoblastos. Son células formadoras de hueso, continuamente secretan moléculas de
glucoproteínas, mucopolisacáridos y tropocolágeno que forman una matriz que se
mineraliza mediante el depósito de sales de calcio.
 Osteoclastos. Son células que degradan y reabsorben el hueso. Tienen por lo tanto la
misión opuesta a los osteoblastos.
 Osteocitos. Son células maduras que proceden de los osteoblastos.
Tipos de tejido óseo[editar]

Estructura del tejido óseo compacto.

El tejido óseo puede ser de dos tipos: tejido óseo compacto y tejido óseo esponjoso.

 El tejido óseo compacto se encuentra en la diáfisis de los huesos largos, en el exterior e


interior de los huesos planos y en distintas zonas del resto de los huesos. Está constituido
por capas concéntricas de laminillas óseas que forman estructuras cilíndricas
llamadas osteonas. En el centro de los osteonas se encuentran los conductos de
Havers por donde transitan los vasos sanguíneos y los conductos de Volkmann que sirven
para conectar varios conductos de Havers.
 El tejido óseo esponjoso se encuentra en las epífisis de los huesos largos y la región
interior de la mayor parte de los demás huesos, incluyendo los huesos planos. Su aspecto
es diferente a la del hueso compacto, posee laminillas intersticiales que se disponen de
forma irregular formando pequeños tabiques que se llaman trabéculas, los cuales
componen una estructura esponjosa en cuyos huecos se encuentra la médula ósea roja.
La médula ósea roja es el lugar donde se forman las células constituyentes de la sangre,
su correcto funcionamiento es esencial para el organismo.14

Hormonas que actúan sobre el hueso[editar]


Diferentes hormonas actúan sobre el hueso y favorecen o frenan su crecimiento y
mineralización.15

 Hormona tiroidea. Estimula la osificación endocondral.


 Hormona del crecimiento o GH. Aumenta la formación de hueso, su exceso causa
gigantismo.
 Calcitonina. Disminuye la reabsorción ósea y baja el nivel de calcio en sangre.
 Paratohormona. Acelera la reabsorción ósea y aumenta el calcio en sangre.
 Estrógenos. En la mujer facilitan la remineralización y evitan la reabsorción de hueso.
 Andrógenos. Producen una aceleración del crecimiento óseo. Sin embargo el exceso de
andrógenos en la etapa puberal causa también un cierre epifisario precoz por lo que la
talla final adulta será más baja que la media.
 Vitamina D. Estimula el transporte activo de calcio y de fósforo a través del intestino. Su
déficit favorece la pérdida de mineralización ósea y
provoca osteoporosis u osteomalacia. 16

Enfermedades del sistema esquelético[editar]


Don Sebastián de Morra, un bufón afectado por acondroplasia pintado por Velázquez.

Debe distinguirse las enfermedades que afectan principalmente a los huesos de aquellas que
alteran el funcionamiento de las articulaciones: 17

Huesos[editar]

 Raquitismo. esta enfermedad es propia de la infancia se presenta con carencias de calcio


y fósforo.
 Fractura ósea. Consiste en la rotura de un hueso, generalmente causada por un
traumatismo.
 Osteoporosis. Consiste en la perdida de densidad del hueso por deficiente mineralización
y pérdida de las proteínas óseas. Provoca fragilidad de la estructura y se producen
fracturas sin traumas o por traumatismos leves.
 Osteomielitis. Infección que afecta al tejido óseo. Uno de los gérmenes que puede
provocar osteomielitis es el bacilo de Koch, agente causante de la tuberculosis.
 Osteomalacia. Se produce una alteración en el hueso de tal forma que el depósito de
sales de calcio es insuficiente. Por ello los huesos son débiles y se deforman con facilidad.
Si afecta a niños en periodo de crecimiento se llama raquitismo. Una de las causas es el
déficit de vitamina D.
 Cáncer óseo primario. Los tumores óseos pueden ser de diferentes tipos, entre ellos el
osteosarcoma y el condrosarcoma.
 Osteogénesis imperfecta. Enfermedad congénita que provoca huesos propensos a la
fracturas y de escasa resistencia. Se debe a la falta de producción de una de las proteínas
que forman la matriz ósea.
 Acromegalia. Se debe a aumento en la producción de hormona del crecimiento, lo que
provoca que los huesos aumenten de tamaño de forma descontrolada.
 Acondroplasia. Enfermedad de origen genético que provoca enanismo por disminución en
la longitud de los huesos, sobre todo los de las extremidades.

Articulaciones[editar]

 Artritis.
o Artritis reumatoide. Enfermedad inflamatoria de origen autoinmune, caracterizada por
inflamación persistente de las articulaciones. Afecta con mayor frecuencia a las
pequeñas articulaciones de manos y pies
o Artritis psoriásica.
 Artrosis.