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ACUÁTICO FISIOTERAPIA EN LESIONES medular

La terapia física acuática puede considerarse un conjunto de intervenciones como el ejercicio


terapéutico, manejos y métodos específicos, realizado en piscinas climatizadas por un
fisioterapeuta. En este sentido, es importante resaltar el papel activo que tiene el paciente en su
proceso de rehabilitación

La terapia física acuática se basa en la mecánica de la física de fluidos, como son las propiedades
físicas del agua, como la presión hidrostática, la flotabilidad, la densidad, la viscosidad y los flujos
laminares y turbulentos, los principales responsables de efectos de la inmersión. Estos efectos se
refieren principalmente a la reducción en el peso aparente, flotabilidad, aumentar el gasto
cardíaco, para reducir el edema y aumento de la diuresis, entre otros.

Las propiedades físicas actúan simultáneamente, pueden actuar para apoyar los movimientos,
facilitarlos o resistirlos. En los pacientes con trauma raquimedular la terapia acuática puede
facilitar:

• La adquisición de las actividades funcionales, tales como cambios posturales, equilibrio y control
de tronco

• El fortalecimiento de los músculos preservados después de las lesiones completas y músculos


residuales en lesiones incompletas

• La reducción del dolor asociado con TRM

• La mejora de las condiciones CARDIO-RESPIRATORIAS;

• El estiramiento y la relajación

• La mejora de las condiciones psico-emocional;

• Prevención o minimización de deformidades, ya que el medio acuático permite cambios fáciles


de la postura

• La posición de pie y el movimiento, a través del apoyo de la fluctuación.

Con respecto a marchar en el medio acuático, es común observar que los pacientes que no
pueden caminar sobre el suelo a menudo pueden hacerlo en el medio acuático.

Una explicación para esto sería la posibilidad de que las propiedades físicas del agua facilitan la
estimulación del generador central de patrones (generador central de patrones - CPG) en
pacientes con TRM.

Las redes neuronales CPG están situados en diferentes lugares del sistema nervioso central, que
puede producir patrones rítmicos de movimiento sin entradas sensoriales centrales o rítmica. Se
cree que el funcionamiento modulado por GPC se encuentra en la médula espinal, y esto podría
ser estimulada en TRM incompleto, para restaurar el patrón de locomoción bípeda, especialmente
con la descarga parcial de peso corporal.
Curiosamente, el medio acuático, es necesario colocar la adecuación de los patrones de
movimiento a las variaciones ambientales, que se refiere al modelo de comportamiento motor
propuesto por Shumway-Cook y Woollacott (2007), en el que la interacción entre el individuo, el
medio ambiente y la tarea sería determinar la naturaleza del movimiento. Por lo tanto, el
movimiento realizado no sólo depende del nivel de compromiso sensorial y / o el motor en el
TRM, es decir, su discapacidad. Más bien, la adaptación al cambio ambiental ayuda al individuo a
aprender diferentes maneras de resolver la meta de tareas en lugar de activar un patrón muscular
individual.

Estos tres factores determinantes - individuo, el medio ambiente y el trabajo - hay que tener en
cuenta en la planificación y ejecución del tratamiento de las lesiones de la médula espinal, siempre
a la luz de la funcionalidad, según lo propuesto por la Clasificación Internacional del
Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF).

PLANIFICACIÓN DE TRATAMIENTO DE AGUA

La planificación del tratamiento de lesiones de la médula espinal con la terapia acuática debe
iniciarse sobre la base de la evaluación del paciente, que consta de una parte realizada en la sesión
de valoración de fisioterapia y otro que tiene lugar en la piscina (ver anexo 5. Formato de
valoración de hidroterapia).

La evaluación es un paso clave para delinear los objetivos a corto, mediano y largo plazo, y para
definir las actividades, manejo y los métodos que se utilizarán. Los objetivos del tratamiento
deben ser muy claros, individualizado, y se recomienda que se incluyan, siempre que sea posible,
los objetivos del paciente.

Los manejos y actividades deben seleccionarse caso por caso y pueden incluir ejercicios que
utilizan sólo las propiedades físicas del agua o los asocian con los materiales para ayudar o resistir
los movimientos. La terapia acuática también tiene métodos específicos que pueden ser parte de
un programa de tratamiento para TRM, como lo son: Bad Ragaz, Halliwick y Watsu.

El método de Bad Ragaz consiste en un método pasivo o activo de hidrocinesiterapia en el cual el


fisioterapeuta proporciona el punto fijo desde el cual el paciente trabaja; al mismo tiempo dirige y
controla todos los parámetros de la ejecución del ejercicio, sin que el paciente se agarre a ningún
sitio o equipo fijo, aunque puede ayudarse de los elementos o aparatos que modifican la
flotabilidad

El método Halliwick consiste básicamente en conseguir un balance y control postural a través de


desestabilizaciones progresivas que el fisioterapeuta proporciona al paciente, progresando hacia
una serie de movimientos que requieran un control rotatorio mayor para enseñar el control sobre
el movimiento. — Los Watsu son una serie de movimientos pasivos de flexión y extensión con
tracción y rotación realizados por el fisioterapeuta en el medio acuático, basados en el Zen
Shiatsu, proporcionando, a su vez, un estado de relajación que permite alcanzar los objetivos
planteados.

J. M. Pazos Rosales A. González Represas Técnicas de hidroterapia. Hidrocinesiterapia. Fisioterapia


2002;24(monográfico 2):34-42

Sugerencia

El fisioterapeuta debe colocarse de modo que puede ayudar al paciente lo más rápidamente
posible si sucede una inmersión inesperada. Trate de mantenerse cerca de la cabeza o la parte del
torso del paciente.

La fase de relajación, a su vez, puede ser utilizado cuando el paciente tiene un alto grado que no
reduce la espasticidad después de la inmersión, y especialmente para interfiere negativamente
con que el paciente realice movimientos.

Se sabe que la hipertensión modifica la densidad relativa del cuerpo en el agua, cambiando el
metacentro y causando rotaciones. Por otra parte, grados leves de la espasticidad, especialmente
cuando afecta a la musculatura extensora, se puede utilizar para ayudar al paciente a permanecer
en una posición vertical e incluso a pie alrededor. Por eso es importante que el terapeuta físico
para evaluar la necesidad real para promover la relajación.

Si decide hacerlo, puede realizar movimientos rítmicos lentos, aprovechando la temperatura del
agua y las propiedades del agua que resisten los movimientos.

Sugerencia

Es importante que el terapeuta puede adaptar para el medio ambiente acuático y saber realizar
los diversos estilos de natación, para indicar el más adecuado para cada paciente, enseñarlo y
arreglarlo. Si no hay impedimentos ortopédicos, el estilo de trazo de mama es una buena
indicación para pacientes con paraplejia, ejercitando los músculos extensores del tronco y puede
llegar a movilizar las extremidades inferiores debido al movimiento de la transferencia.

En el desarrollo y la aplicación de programa de intervención acuática para LM, es necesario tener


en cuenta que el bastidor del motor no es estática, y así el tratamiento deveser progresiva y
dependiente del potencial individual.

FISIOTERAPIA
APÓS LESÃO MEDULAR
Ana Paula C. Loureiro
Dielise D. Lucksch
Gilmar C. Silva
João Paulo dos Reis

http://www.hospitaldereabilitacaodoparana.saude.pr.gov.br/arquivos/File/Centro_de_Estudos_e
_Pesquisa/Vall_004.pdf

pag 45-50